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Género, cuerpo y política en la teoría de la performatividad de Judith Butler

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CARTA DE AUTORIZACIÓN DE LOS AUTORES (Licencia de uso)

Bogotá, D.C., marzo 8 de 2012

Señores

Biblioteca Alfonso Borrero Cabal S.J. Pontificia Universidad Javeriana Cuidad

Los suscritos:

Adriana María Ramírez Bustamante , con C.C. No 52778295

, con C.C. No , con C.C. No

En mi (nuestra) calidad de autor (es) exclusivo (s) de la obra titulada:

Género, cuerpo y política en la teoría de la performatividad de Judith Butler

(por favor señale con una “x” las opciones que apliquen)

Tesis doctoral Trabajo de grado x Premio o distinción: Si No

cual:

presentado y aprobado en el año 2011 , por medio del presente escrito autorizo (autorizamos) a la Pontificia Universidad Javeriana para que, en desarrollo de la presente licencia de uso parcial, pueda ejercer sobre mi (nuestra) obra las atribuciones que se indican a continuación, teniendo en cuenta que en cualquier caso, la finalidad perseguida será facilitar, difundir y promover el aprendizaje, la enseñanza y la investigación.

En consecuencia, las atribuciones de usos temporales y parciales que por virtud de la presente licencia se autorizan a la Pontificia Universidad Javeriana, a los usuarios de la Biblioteca Alfonso Borrero Cabal S.J., así como a los usuarios de las redes, bases de datos y demás sitios web con los que la Universidad tenga perfeccionado un convenio, son:

AUTORIZO (AUTORIZAMOS) SI NO

1. La conservación de los ejemplares necesarios en la sala de tesis y trabajos

de grado de la Biblioteca. x

2. La consulta física o electrónica según corresponda x

3. La reproducción por cualquier formato conocido o por conocer x

4. La comunicación pública por cualquier procedimiento o medio físico o

electrónico, así como su puesta a disposición en Internet x

5. La inclusión en bases de datos y en sitios web sean éstos onerosos o gratuitos, existiendo con ellos previo convenio perfeccionado con la Pontificia Universidad Javeriana para efectos de satisfacer los fines previstos. En este evento, tales sitios y sus usuarios tendrán las mismas facultades que las aquí concedidas con las mismas limitaciones y condiciones

x

6. La inclusión en la Biblioteca Digital PUJ (Sólo para la totalidad de las Tesis Doctorales y de Maestría y para aquellos trabajos de grado que hayan sido

(2)

De acuerdo con la naturaleza del uso concedido, la presente licencia parcial se otorga a título gratuito por el máximo tiempo legal colombiano, con el propósito de que en dicho lapso mi (nuestra) obra sea explotada en las condiciones aquí estipuladas y para los fines indicados, respetando siempre la titularidad de los derechos patrimoniales y morales correspondientes, de acuerdo con los usos honrados, de manera proporcional y justificada a la finalidad perseguida, sin ánimo de lucro ni de comercialización.

De manera complementaria, garantizo (garantizamos) en mi (nuestra) calidad de estudiante (s) y por ende autor (es) exclusivo (s), que la Tesis o Trabajo de Grado en cuestión, es producto de mi (nuestra) plena autoría, de mi (nuestro) esfuerzo personal intelectual, como consecuencia de mi (nuestra) creación original particular y, por tanto, soy (somos) el (los) único (s) titular (es) de la misma. Además, aseguro (aseguramos) que no contiene citas, ni transcripciones de otras obras protegidas, por fuera de los límites autorizados por la ley, según los usos honrados, y en proporción a los fines previstos; ni tampoco contempla declaraciones difamatorias contra terceros; respetando el derecho a la imagen, intimidad, buen nombre y demás derechos constitucionales. Adicionalmente, manifiesto (manifestamos) que no se incluyeron expresiones contrarias al orden público ni a las buenas costumbres. En consecuencia, la responsabilidad directa en la elaboración, presentación, investigación y, en general, contenidos de la Tesis o Trabajo de Grado es de mí (nuestro) competencia exclusiva, eximiendo de toda responsabilidad a la Pontifica Universidad Javeriana por tales aspectos.

Sin perjuicio de los usos y atribuciones otorgadas en virtud de este documento, continuaré (continuaremos) conservando los correspondientes derechos patrimoniales sin modificación o restricción alguna, puesto que de acuerdo con la legislación colombiana aplicable, el presente es un acuerdo jurídico que en ningún caso conlleva la enajenación de los derechos patrimoniales derivados del régimen del Derecho de Autor.

De conformidad con lo establecido en el artículo 30 de la Ley 23 de 1982 y el artículo 11 de la Decisión Andina 351 de 1993, “Los derechos morales sobre el trabajo son propiedad de los autores”, los cuales son irrenunciables, imprescriptibles, inembargables e inalienables. En consecuencia, la Pontificia Universidad Javeriana está en la obligación de RESPETARLOS Y HACERLOS RESPETAR, para lo cual tomará las medidas correspondientes para garantizar su observancia.

NOTA: Información Confidencial:

Esta Tesis o Trabajo de Grado contiene información privilegiada, estratégica, secreta, confidencial y demás similar, o hace parte de una investigación que se adelanta y cuyos resultados finales no se han publicado. Si No x

En caso afirmativo expresamente indicaré (indicaremos), en carta adjunta, tal situación con el fin de que se mantenga la restricción de acceso.

NOMBRE COMPLETO No. del documento de identidad FIRMA

Adriana María Ramírez Bustamante 52778295

FACULTAD: Filosofía

(3)

ANEXO 3

BIBLIOTECA ALFONSO BORRERO CABAL, S.J.

DESCRIPCIÓN DE LA TESIS DOCTORAL O DEL TRABAJO DE GRADO FORMULARIO

TÍTULO COMPLETO DE LA TESIS DOCTORAL O TRABAJO DE GRADO

Género, cuerpo y política en la teoría de la performatividad de Judith Butler

SUBTÍTULO, SI LO TIENE

AUTOR O AUTORES

Apellidos Completos Nombres Completos

Ramírez Bustamante Adriana María

DIRECTOR (ES) TESIS DOCTORAL O DEL TRABAJO DE GRADO

Apellidos Completos Nombres Completos

Boyer Hernández Amalia Sonia

FACULTAD

Filosofía

PROGRAMA ACADÉMICO Tipo de programa ( seleccione con “x” )

Pregrado Especialización Maestría Doctorado

x

Nombre del programa académico

Filosofía

Nombres y apellidos del director del programa académico María Cristina Conforti Rojas

TRABAJO PARA OPTAR AL TÍTULO DE:

Filósofa

PREMIO O DISTINCIÓN(En caso de ser LAUREADAS o tener una mención especial):

CIUDAD AÑO DE PRESENTACIÓN DE LA

TESIS O DEL TRABAJO DE GRADO

NÚMERO DE PÁGINAS

Bogotá 2011 97

TIPO DE ILUSTRACIONES ( seleccione con “x” )

Dibujos Pinturas Tablas, gráficos y diagramas Planos Mapas Fotografías Partituras

SOFTWARE REQUERIDO O ESPECIALIZADO PARA LA LECTURA DEL DOCUMENTO

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MATERIAL ACOMPAÑANTE

TIPO DURACIÓN (minutos) CANTIDAD FORMATO

CD DVD Otro ¿Cuál?

Vídeo Audio Multimedia Producción electrónica Otro Cuál?

DESCRIPTORES O PALABRAS CLAVE EN ESPAÑOL E INGLÉS

Son los términos que definen los temas que identifican el contenido. (En caso de duda para designar estos descriptores, se recomienda consultar con la Sección de Desarrollo de Colecciones de la Biblioteca Alfonso Borrero Cabal S.J en el correo [email protected], donde se les orientará).

ESPAÑOL INGLÉS

Género Gender

Cuerpo Body

Performatividad Performativity

Subjetividad Subjectivity

Judith Butler Judith Butler

RESUMEN DEL CONTENIDO EN ESPAÑOL E INGLÉS

(Máximo 250 palabras - 1530 caracteres)

El presente trabajo de grado tiene por objeto estudiar la teoría de la performatividad que desarrolla la filósofa estadounidense Judith Butler, en tres temas específicos, a saber: el género, el cuerpo y la política. Aunque la obra de Butler es muy amplia, en este estudio se trabajarán principalmente tres textos: en primer lugar, El género en disputa, cuya publicación no sólo le mereció el reconocimiento mundial, sino que es el texto en el cual presenta por primera vez el concepto de la performatividad del género. En segundo lugar, el texto de 1993 titulado Cuerpos que importan, además de ser un intento por revertir toda la fama adquirida gracias a su crítica de las categorías de identidad en su libro anterior, introduce una reformulación sobre la performatividad, ahora considerada como una práctica reiterativa y citacional. En tercer lugar, Lenguaje, poder e identidad representa la máxima expresión de la teoría de la performatividad, pero esta vez es desarrollada en relación con los debates sobre la regulación jurídica del lenguaje de odio en Estados Unidos. Así pues, este trabajo de grado constra de tres capítulos, los cuales están ordenados de manera cronológica: el primer capítulo se centra en El género en disputa, el segundo capítulo se ocupa de Cuerpos que importan, y el tercer capítulo aborda Lenguaje, poder e identidad.

This BA thesis is to study the theory of performativity developed by American philosopher

Judith Butler in three specific areas, namely: gender, body and politics. Although Butler’s

(5)
(6)

ADRIANA MARÍA RAMÍREZ BUSTAMANTE

GÉNERO, CUERPO Y POLÍTICA EN LA TEORÍA DE LA

PERFORMATIVIDAD DE JUDITH BUTLER

PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA Facultad de Filosofía

(7)

GÉNERO, CUERPO Y POLÍTICA EN LA TEORÍA DE LA

PERFORMATIVIDAD DE JUDITH BUTLER

Trabajo de Grado presentado por Adriana María Ramírez Bustamante, bajo la dirección de la Profesora Amalia Boyer, como requisito parcial para optar al título de

Filósofa

PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA Facultad de Filosofía

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Tabla de Contenido

Introducción ... 4

CAPÍTULO 1 ... 6

LA DISPUTA DEL GÉNERO ... 6

1.1. De la fenomenología a la performatividad ... 6

1.2. Inteligibilidad cultural y la impugnación de la heteronormatividad ... 15

1.3. Gayle Rubin y “El tráfico de mujeres” ... 21

1.4. Realizar el género ... 24

1.5. De la parodia a la política ... 28

CAPÍTULO 2 ... 35

LOS CUERPOS QUE IMPORTAN ... 35

2.1. La performatividad como citacionalidad... 35

2.2. El travestismo ambivalente ... 41

2.3. La materia de los cuerpos ... 44

2.4. Politizar la abyección – hacer que los cuerpos importen ... 52

CAPÍTULO 3 ... 56

LA POLÍTICA DE LO PERFORMATIVO ... 56

3.1. Palabras que hieren ... 56

3.2. La fuerza del performativo ... 61

3.3. La oposición a los performativos soberanos ... 65

3.4. Una versión lingüística de la subjetividad ... 67

3.5. Subjetividad lingüística y responsabilidad ... 71

3.6. Revisando la agencia: política y resignificación ... 73

3.7. Contra el Estado ... 82

Conclusiones ... 89

(11)

Introducción

El presente trabajo de grado tiene por objeto estudiar la teoría de la performatividad que desarrolla la filósofa estadounidense Judith Butler, en tres temas específicos, a saber: el género, el cuerpo y la política. Aunque la obra de Butler es muy amplia, en este estudio se trabajarán principalmente tres textos: en primer lugar, El

género en disputa, cuya publicación no sólo le mereció el reconocimiento mundial, sino

que es el texto en el cual presenta por primera vez el concepto de la performatividad del género. En segundo lugar, el texto de 1993 titulado Cuerpos que importan, además de

ser un intento por revertir toda la fama adquirida gracias a su crítica de las categorías de identidad en su libro anterior, introduce una reformulación sobre la performatividad, ahora considerada como una práctica reiterativa y citacional. En tercer lugar, Lenguaje,

poder e identidad representa la máxima expresión de la teoría de la performatividad,

pero esta vez es desarrollada en relación con los debates sobre la regulación jurídica del lenguaje de odio en Estados Unidos. Así pues, este trabajo de grado consta de tres capítulos, los cuales están ordenados de manera cronológica: el primer capítulo se centra en El género en disputa, el segundo capítulo se ocupa de Cuerpos que importan, y el

tercer capítulo aborda Lenguaje poder e identidad.

Dicho lo anterior, el primer capítulo se concentra en estudiar por qué Butler llega a la conclusión de que el género no es un sustantivo, sino un hacer, una actividad. En este sentido, una identidad de género se manifiesta sólo en el momento de su realización. Esta actividad o realización, involucra la repetición necesaria y permanente de determinados actos y gestos. Esta repetición, empero, es intrínsecamente inestable. Lo que es preciso destacar en este punto es que la vestida (drag), es un ejemplo de cómo

(12)

Después de la conmoción que suscitó El género en disputa dentro de la

comunidad académica, Butler reformula su teoría en Cuerpos que importan, que es lo

que se estudiará en el segundo capítulo. Con base en la lectura que hace Jacques Derrida de J. L. Austin, la autora comienza a considerar la performatividad como una práctica citacional. En esta interpretación, el género es pensado como el efecto de la reiteración forzada de normas. El hecho de que las normas se deban repetir, es lo que crea el espacio para que se repitan de manera diferente y, por tanto, es también la condición de posibilidad para la acción. En consecuencia, la necesidad de repetir es lo que permite que las citas trastoquen o debiliten las mismas normas que están destinadas a fortalecer.

Por último, el tercer capítulo se ocupa del problema político que motiva la indagación de Butler en Lenguaje, poder e identidad, esto es, el lenguaje de odio. Según

(13)

CAPÍTULO 1

LA DISPUTA DEL GÉNERO

1.1. De la fenomenología a la performatividad

La performatividad del género es, sin duda, la idea por la que Judith Butler es más

conocida. Con todo, el término “performativo” no proviene de ella, sino que tiene su origen en la filosofía del lenguaje ordinario de J. L. Austin, y su distinción entre expresiones constatativas y expresiones realizativas1

. Cuando Butler desarrolla la idea de la performatividad2

del género -y los términos que suelen acompañarla que son actuación y performativo- en El género en disputa, no hay ninguna mención a este trabajo previo.

Tampoco hay alusión alguna a un ensayo de Jacques Derrida al cual Butler suele recurrir

cuando habla sobre la performatividad, a saber, “Firma, Acontecimiento, Contexto”3

, en el que su autor ofrece su poderosa crítica desconstructiva a la teoría de Austin. Cuando Butler comenta en el prefacio de 1999 de El género en disputa lo que ha ocurrido en los diez años

posteriores a la publicación de este texto, afirma que la idea de la performatividad del género le fue sugerida por la interpretación que hizo Derrida del relato de Franz Kafka

“Antes de la ley”4

. Con todo, podría dar la impresión de que estas articulaciones anteriores fueron irrelevantes para su pensamiento5

, o tal vez lo eran en términos de su formulación inicial de la performatividad. Sin embargo, en 1993 con la publicación del ensayo

“Críticamente subversiva”6

y su libro Cuerpos que importan7

, sin duda las cosas habían

1Genaro Carrió y Eduardo Rabossi traducen “performative” por “realizativo”. En este escrito, se seguirá esta traducción cuando se haga referencia a Austin. AUSTIN, J. L., Cómo hacer cosas con palabras, Paidós, Barcelona, 1971.

2 Beatriz Preciado, quien es la traductora de

Excitable Speech: A Politics of the Performative, utiliza la expresión “performatividad” para referirse a “performativity”.Asimismo, utiliza “performativo” para traducir “performative”, a diferencia de los traductores al español de Cómo hacer cosas con palabras, quienes emplean “realizativo” al referirse a “performative”. Este tipo de traducciones están en debate.

3 DERRIDA, JACQUES,

Márgenes de la filosofía, traducción de Carmen González Marino, Cátedra, Madrid, 2008, pp.

347-472.

4

Cfr., BUTLER, JUDITH, El género en disputa. El feminismo y la subversión de la identidad, traducción de Mónica

Mansour y Laura Manríquez, Paidós, México, 2001, p. 15.

5

Es la reflexión de Derrida respecto a la anticipación de la autoridad de la ley lo que, en efecto, produce la autoridad que inspira a Butler. Según la autora, este hecho parecía paralelo a la performatividad del género. Ibídem.

(14)

cambiado. Butler ahora empieza a situar su propia reflexión sobre la performatividad en relación con la de Austin y la de Derrida, cuya máxima expresión se da en 1997 con la publicación de Lenguaje, poder e identidad8

. Ahora bien, no se analizará por qué Butler no estudia a ninguno de dichos filósofos en El género en disputa, pues otros críticos ya han

proporcionado explicaciones plausibles respecto a esta omisión9

. En lugar de ello, se expondrá por qué la consideración que ofrece Butler sobre la performatividad se centra mucho más en prácticas corporales y en los gestos que en el lenguaje, como lo hace en sus escritos posteriores. La razón de ello es la deuda que Butler tiene con Beauvoir y con la fenomenología existencial.

En el periodo anterior a la publicación de El género en disputa, Butler publicó una

serie de artículos y capítulos sobre el género10

. Un tema común en todos éstos es el trabajo de Simone de Beauvoir. A Butler le interesan de manera especial tres aspectos de la obra de Beauvoir, a saber: primero, su aparente distinción entre sexo y género -se dice aparente

porque Beauvoir no utilizó la palabra „género‟ en su obra-; segundo, su interpretación del cuerpo; tercero, la idea de que se deviene mujer. Como fenomenóloga existencial, Beauvoir está especialmente interesada en explorar la experiencia y sus significados, mejor aún, como una fenomenóloga feminista existencial su interés radica en investigar los fenómenos sociales y políticos, revelando la experiencia vivida de ser mujer. Esto significa que Beauvoir, como otros fenomenólogos existenciales, dedica especial atención a la existencia corporeizada y, dentro de ésta, a los discursos y prácticas mediante los cuales la gente le da sentido a su vida, y la vive. Al abordar la teoría de la performatividad de Butler, es fundamental tener en cuenta esta deuda con Beauvoir y, en general, con la fenomenología

7 BUTLER, JUDITH, Cuerpos que importan. Sobre los límites materiales y discursivos del “sexo”, tradución de Alcira Bixio, Paidós, Buenos Aires, 2002.

8 BUTLER, JUDITH,

Lenguaje, poder e identidad, traducción de Javier Sáez y Beatriz Preciado, Síntesis, Madrid, 2004.

9

Frederick Roden, por ejemplo, sostiene que Butler invoca el trabajo de estos filósofos con el fin de diferenciar con más fuerza su propia versión de la performatividad y de la actuación, de versiones anteriores y/o contemporáneas. Por su parte, Amy Allen afirma que el giro de Butler hacia Austin y Derrida está pensado para hacer frente a los problemas de la capacidad de acción que fueron legados por su dependencia de una vaga comprensión foucaultiana del poder en El género en disputa. Respecto a estas críticas, Cfr., LLOYD, MOYA, Judith Butler: From Norms to Politics, Polity, Cambridge, 2007, p. 165, nota No. 38.

10

(15)

existencial y su énfasis en “afianzar la teoría en la experiencia vivida”11

, ya que Butler, literalmente, no habría podido desarrollar su versión de la performatividad del género sin dicho trabajo. Prueba de ello es que en sus primeros ensayos, Butler presenta la versión

fenomenológica del género que defiende Beauvoir como una “repetición estilizada de actos”12

. En El género en disputa, la autora utiliza estas mismas palabras para describir su

propia teoría no-fenomenológica. En lo que sigue, se expondrá en términos generales cómo Butler desarrolla su teoría utilizando el tratamiento que Beauvoir hace de la aparente distinción entre sexo y género, su comprensión del cuerpo, y la idea de que se deviene mujer, es decir, lo que la autora considera que son sus implicaciones más radicales.

La frase de Simone de Beauvoir a la que Butler dedica más atención en sus primeros

escritos es la afirmación de que “No se nace mujer: se llega a serlo”13

. Lo que parece atraer a Butler es la noción de género como un proceso dinámico y corpóreo. En el ensayo de

1986 titulado “Sex and Gender in Simone de Beauvoir‟s Second Sex”, Butler afirma que de

acuerdo con la reflexión de Beauvoir, “ser un género es estar involucrado en una

interpretación cultural continua de los cuerpos y, por tanto, estar dinámicamente

posicionado dentro de un campo de posibilidades culturales”14

. Como tal, el género es “una

11

BUTLER, JUDITH, “Actos performativos y constitución del género: un ensayo sobre fenomenología y teoría feminista”, en Debate Feminista, Vol. 18, México, octubre de 1998, p. 301. Es preciso advertir que el interés de Butler en la fenomenología se remonta a Hegel, sobre quien escribió su tesis doctoral defendida en 1984, y publicada en 1987 con el título de Subjects of Desire: Hegelian Reflections in Twentieth-Century France. Por lo demás, Hegel concibe la fenomenología como una ciencia de la experiencia de la conciencia, más que una filosofía de la corporeización. Butler también ha escrito sobre Maurice Merleau-Ponty: “Sexual Ideology and Phenomenological Description” y “Merleau -Ponty and The Touch of Malebranche”.Cfr., SALIH, SARA, Judith Butler, Routledge, Routledge Critical Thinkers, New

York, 2002, pp. 19-25. Para consultar la bibliografía de Butler desde 1982 hasta 2001 véase la recopilación que hizo Eddie Yeghiayan: YEGHIAYAN, EDDIE (2001), Judith Butler: A Bibliography, ‹http://www.lib.uci.edu/libraries/pubs/scctr/Wellek/butler/› (Consultada el 22 de agosto de 2009).

12

Butler inicialmente utiliza esta frase en “Actos performativos y constitución del género: un ensayo sobre fenomenología y teoría feminista”, cuando comenta que la interpretación que Beauvoir hace del devenir mujer procede de la apropiación que ésta hace de la doctrina de los actos constitutivos, “inscrita en la tradición fenomenológica, y la reinterpreta. En este sentido, el género no es, de ninguna manera, una identidad estable, tampoco es el locus operativo de donde procederán los

diferentes actos; más bien, es una identidad débilmente constituida en el tiempo: una identidad instituida por una

repetición estilizada de actos”. BUTLER, JUDITH, Op.cit., pp. 296-297, cursivas de J. Butler. En El género en disputa,

en la conclusión de su debate sobre la performatividad del género, que ahora está despojada de referencias a Beauvoir, afirma lo siguiente: “El género no debe interpretarse como una identidad estable o un lugar donde se asiente la capacidad de acción y de donde resulten diversos actos, sino, más bien, como una identidad débilmente constituida en el tiempo, instituida en un espacio exterior mediante una repetición estilizada de actos”. BUTLER, JUDITH, El género en disputa…pp. 171-172, cursivas de J. Butler.

13

DE BEAUVOIR, SIMONE, El segundo sexo, traducción de Alicia Martorell, Cátedra, Madrid, 2005, p. 371.

14

BUTLER, JUDITH, “Sex and Gender in Simone de Beuvoir‟s Second Sex”, en Yale French Studies, No. 72, 1986, p.

(16)

modalidad de asumir o realizar posibilidades”15

. En otras palabras, lo que define al género es un proceso de apropiación, interpretación y reinterpretación de las reglas culturales de corporeización. Así pues, la comprensión del género implica entender cómo el cuerpo humano adquiere su forma generizada16

. Lo que inquieta a Butler, entonces, es cómo Beauvoir concibe el cuerpo.

Según Butler, cuando Beauvoir habla del cuerpo, lo hace de una manera muy

específica. Como una fenomenóloga, ella concibe el cuerpo no “como un hecho natural sino como una idea histórica”17

, es decir, como una entidad que ha llegado a tener un significado específico en un determinado contexto histórico. Por tanto, el cuerpo no es un objeto abstracto sino una construcción histórica. Como tal, siempre es lo que los fenomenólogos existenciales llaman un cuerpo situado o un cuerpo vivido. En relación con este tema, vale la pena mencionar la definición de cuerpo vivido que ofrece Iris Young, esto es, la idea unificada de un cuerpo físico que actúa y experimenta en un contexto sociocultural específico, es un cuerpo-en-situación18

. Esto significa para Butler que, como

Beauvoir lo comprende, el cuerpo es “una realidad material que ya ha sido establecida y definida dentro de un contexto social”19

. Traducido a la cuestión de sexo y género, Butler interpreta que la tesis de Beauvoir indica que no hay manera de saber o de experimentar el cuerpo natural, pues todo lo que sabemos y experimentamos es un cuerpo histórico, es

decir, el cuerpo en tanto es “significado dentro de un discurso de sentido históricamente específico”20

. De este modo, para Butler el sexo vivido o experimentado es siempre generizado. El sexo siempre es entendido en tanto mediado a través de la especificidad

histórica. Por tanto, si las “consecuencias tácitas” de la declaración de Beauvoir son

15

Ibídem. “(…) A modality of taking on or realizing possibilities”. La traducción es mía.

16

Véase también “Variations on Sex and Gender: Beauvoir, Wittig and Foucault”. Este ensayo es básicamente igual a “Sex and Gender in Simone de Beauvoir‟s Second Sex, excepto que introduce una evaluación sobre Monique Wittig y Michel Foucault, y también incluye una conclusión en la cual Butler considera las posibles dificultades que presenta el existencialismo. En este momento Butler lee la versión de la mujer que defiende Beauvoir como una tesis anti-esencialista. Cfr., LLOYD, MOYA, Op.cit., p. 167, nota No. 47.

17

BUTLER, JUDITH, “Gendering the Body: Beauvoir‟s Philosophical Contribution”, en GARRY, ANN, PEARSALL, MARILYN, Women, Knowledge, and Reality: Explorations in Feminist Philosophy, Routledge, New York, London,

1989, p. 254. “(…) A natural fact but as an historical idea”. La traducción es mía.

18

Citado por LLOYD, MOYA, Op.cit., p. 38.

19

BUTLER, JUDITH, “Sex and Gender in…”, p. 45. “(…) A material reality which has already been located and defined within a social context”. La traducción es mía.

20

(17)

perseguidas, conjetura Butler, entonces la idea de sexo biológico en tanto natural es difícil de sostener21

.

A pesar de lo anterior, la duda que asalta a Butler es lo que podría significar

realmente “corporeizar una idea histórica”22

. En otras palabras, ¿qué quiere decir Beauvoir cuando afirma que se deviene mujer o, de hecho, cualquier otro género? Así pues, en estos primeros artículos la reflexión de Butler se centra en analizar cómo utiliza Beauvoir el verbo devenir o llegar a ser. Esto la conduce directamente al tema de la capacidad de acción23

. Uno de los méritos de la idea de devenir un género, es que ello sugiere que el género no debe ser considerado como una imposición sobre los sujetos, tal y como algunas veces es caracterizado dentro del feminismo. En consecuencia, la idea de devenir un género plantea un desafío a la tesis de que el género es producido de forma pasiva por el patriarcado, o que es impuesto sobre los sujetos por el orden simbólico falogocéntrico. Más bien, devenir implica que el género es algún tipo de realización en la que los sujetos generizados mismos participan. En este sentido, Beuvoir insinúa que la generización de sí mismo –devenir mujer-, involucra un “conjunto de actos intencionales y de apropiación, la adquisición de una habilidad”24

. Es “un proyecto, una habilidad, una búsqueda, una

empresa, incluso una industria”25

. Por tales razones, el concepto de género en tanto devenir

introduce la idea de que la generización, al menos en parte, es un “proceso autorreflexivo”26

. Ahora bien, si es un proceso autorreflexivo, esto significa que los cursos de acción que se nos ofrecen no son totalmente constreñidos, pues siempre existe la

posibilidad de que el proceso de devenir contenga un “potencial emancipatorio”27

. En

21

Cfr., BUTLER, JUDITH, “Sex and Gender in…”, pp. 39, 45.

22

BUTLER, JUDITH, “Gendering the Body…”, p. 254. “(…) Embody an historical idea (…)”. La traducción es mía. 23 En este capítulo y en el siguiente se seguirá el concepto de “capacidad de acción” para hacer referencia a

agency, que es

utilizado en la traducción al español de El género en disputa y Cuerpos que importan. En el tercer capítulo, en cambio, se utilizará “agencia”, que es como lo traduce de Beatriz Preciado. (Ver referencias en la bibliografía final).

24

BUTLER, JUDITH, “Sex and Gender in…”, p. 36. “(…) Purposive and appropriative set of acts, the acquisition of a skill (…)”. La traducción es mía.

25

BUTLER, JUDITH, “Gendering the Body…”, p. 256. “(…) A project, a skill, a pursuit, an enterprise, even an industry (…)”. La traducción es mía.

26

BUTLER, JUDITH, “Sex and Gender in…”, p. 36. “(…) Self-reflexive process (…)”. La traducción es mía.

27

(18)

efecto, la idea misma de devenir alude a lo que Butler llama en “Variations on Sex and Gender”, una “teoría de la invención de género”28

.

De acuerdo con Butler, la dificultad de leer „devenir‟ totalmente de esta manera es

que parecería sugerir que el sujeto -el „yo‟- de algún modo precede a su género, y que aquél orquesta completamente su propio devenir como un género. Butler comenta que hay momentos en que Beauvoir parece conferirle al devenir una inclinación voluntarista, al implicar que el género es un proceso de autoconstrucción realizado por un agente –o

cogito-, quien podría, al menos en teoría, cambiar el género que elige29

. No obstante, esto está evidentemente en tensión con la interpretación que defiende Beauvoir respecto al cuerpo como siempre situado o vivido –la idea de que “el cuerpo ya está siempre

generizado”30

. Teniendo en cuenta lo anterior, Butler concluye que Beauvoir quiere

significar algo distinto a un “acto cartesiano no-situado”31

, un acto que es decidido enteramente de acuerdo con la propia voluntad del sujeto. Si la capacidad de acción está involucrada en devenir un género, entonces debe ser una forma de capacidad de acción que está corporeizada. Esto significa que esta capacidad de acción, de alguna manera, siempre está constreñida por los discursos históricos que le confieren significado a nuestros cuerpos. Cuando nos empeñamos en devenir un género particular nuestro objetivo, en general, es aproximarnos a las reglas históricas y culturales que definen lo que ese género debe ser: cómo debe verse, caminar, hablar, sentarse, y demás. Como tal, nuestro devenir siempre está constreñido por normas culturales, tabúes, convenciones e incluso leyes. Esta es la razón por la cual aquellos que no se aproximan al ideal de género, ya sea de manera deliberada o de manera involuntaria, pueden ser severamente castigados por su “fracaso”. A propósito de este tema, en “Gendering the Body”, Butler cita el ejemplo del hombre de

Maine, quien va por la calle con un vestido, caminando en el modo en que las mujeres

“deben” caminar, y al día siguiente es encontrado muerto en un barranco. A pesar de que no hayamos experimentado su castigo directamente -aunque gran parte de la crianza de los

28

BUTLER, JUDITH, “Variations on Sex and Gender: Beauvoir, Wittig and Foucault”, en SALIH, SARA, The Judith Butler Reader, New York, London, 2004, p. 139. “(…) Theory of gender invention (…)”. La traducción es mía.

29

Cfr., BUTLER, JUDITH, “Sex and Gender in…”, pp. 36-40.

30

BUTLER, JUDITH, “Gendering the Body…”, p. 255. “(…) The body is always already gendered (…)”. La traducción es mía.

31

(19)

hijos supone inculcar las reglas de género mediante el miedo al castigo-, sin embargo, sabemos algo del terror y la vergüenza a que se nos diga que de algún modo estamos haciendo nuestro género de manera incorrecta, que hemos fallado en algo y, por lo mismo, no estamos a la altura de la norma cultural y de la expectativa32

.

Ahora bien, aunque las elecciones que el sujeto hace al devenir un género específico no son elecciones libres –son constreñidas-, el hecho mismo de que el género es un proceso significa que no hay un término para el mismo. El género, en tanto una forma de devenir, es

entonces una actividad incesante, “un acto diario de reconstitución e interpretación”33

. Puesto que el cuerpo es el sitio primario del género, el lugar en el que los significados recibidos se reproducen, también es el lugar donde las normas de género pueden ser

modificadas, donde es posible “interpretar las reglas de género recibidas de una manera que

las organice de nuevo”34

. En la terminología que antecede a la de El género en disputa,

Butler concluye que la reinterpretación de las reglas de género “a través de la proliferación

y de la variación de estilos corpóreos se convierte en una manera muy concreta y accesible

de politizar la vida personal”35

. Butler considera que la idea de capacidad de acción contenida dentro de la teoría del devenir de Beauvoir, es una teoría que debe ser pensada en términos de una dialéctica de la constricción y de la libertad. Las normas de género son condicionadas culturalmente, pero en el proceso de apropiarse de aquellas normas, se genera el espacio para su transformación. Butler sostuvo inicialmente que Beauvoir concilia con éxito la relación entre constricción y elección a través de su concepción de la capacidad de acción, entendida como siempre corporeizada, pero para el asombro de sus críticos, Butler rechaza esta posición en El género en disputa. En efecto, ahora sostiene que

Beauvoir adopta una concepción de la capacidad de acción demasiado voluntarista, pues afirma que ésta se adhiere a una posición cartesiana del sujeto en la cual el cuerpo está subordinado a la mente36

. Ahora bien, sea que uno se sienta persuadido o no por el cambio

32

Cfr., BUTLER, JUDITH, “Gendering the Body…”, p. 256.

33

BUTLER, JUDITH, “Sex and Gender in…”, p. 40. “(…) A daily act of reconstitution and interpretation (…)”. La traducción es mía.

34

Ibídem. “(…) Interpret received gender norms in a way that organizes them anew (…)”. La traducción es mía.

35

Ibídem, p. 45. “(…) Through the proliferation and variation of corporeal styles becomes a very concrete and accesible way of politicizing personal life (…)”. La traducción es mía.

36

Véase BUTLER, JUDITH, El género en disputa…, p. 45. En este texto Butler también insinúa que Beauvoir está más

(20)

de posición de Butler respecto a Beauvoir, lo que aquí se presenta es una ironía muy interesante, a saber: Butler echa a perder la versión que defiende Beauvoir sobre la capacidad de acción, pues a su juicio ésta tiende hacia el voluntarismo, no obstante, los críticos de Butler también la podrían acusar de caer en esa misma tendencia. Desde luego, todo esto apunta hacia la dificultad de producir una versión de la capacidad de acción que sea capaz de negociar entre la constricción y la libertad37

.

El aspecto final que Butler toma de la fenomenología para aplicarlo a su articulación sobre la teoría de la performatividad del género, es el énfasis en los actos. En este punto debe recordarse, más, que Butler caracteriza la performatividad del género como la

repetición estilizada de actos”. En lo que sigue se mencionará de manera breve el artículo

de 1988 llamado “Actos performativos y constitución del género”38

. Ahora bien, en dicho ensayo Butler analiza el discurso de los actos dentro de la filosofía. A la autora le interesa en particular el discurso fenomenológico de los actos porque a su juicio éste se concentra

en los modos rutinarios en que “los agentes sociales constituyen la realidad social por

medio del lenguaje, del gesto y de todo tipo de signos sociales simbólicos”. Sin embargo, el

problema con ciertas versiones de la fenomenología es que éstas operan con el supuesto de la existencia de un agente constituyente, es decir, un agente que dirige y controla sus propios actos. No obstante, dentro de otros tipos del pensamiento fenomenológico existe un

uso más radical de la doctrina de los actos, la cual toma al agente social “como objeto,

antes que sujeto de los actos constitutivos”39

. En opinión de Butler, dicha interpretación de los actos se encuentra en el trabajo de Beauvoir, quien a juicio de la autora, concibe la identidad de género como el efecto de una serie de gestos corporales, movimientos y normas de todo tipo40

. Este análisis concuerda con la lectura preferida de Butler en relación

énfasis está en la corporeización vivida. Por lo demás, vale la pena mencionar la interpretación que hace Sara Heinämaa respecto al cambio de lectura que Butler hace sobre Beauvoir, a saber: una de las observaciones que hace Heinämaa es que cuando Butler presenta su reevaluación más crítica sobre Beauvoir en El género en disputa, no proporciona ningún

argumento que explique la razón por la cual abandonó su propia lectura anterior en relación con Beauvoir. Cfr., LLOYD,

MOYA, Op.cit., pp. 166-167, nota No. 50.

37

LLOYD, MOYA, Op.cit., p. 40.

38

BUTLER, JUDITH, “Actos performativos y constitución del género…”, p. 296.

39

Ibídem. Las cursivas son de J. Butler.

40

(21)

con el género, en la cual el cuerpo “adquiere su género en una serie de actos que son renovados, revisados y consolidados en el tiempo”41

.

A pesar de su evidente apoyo a las tesis de Beauvoir y, en particular, a la idea de que el cuerpo generizado es el resultado de un conjunto de actos, a Butler sin embargo, le preocupan algunas de las consecuencias que pueden derivarse respecto a cómo los fenomenólgos -incluida Beauvoir- interpretan los actos. De manera específica, le inquieta que el énfasis en los actos individuales –cómo una mujer realiza (perform) su género-

pueda socavar el potencial para explicar la “escala y el carácter sistémico de la opresión de las mujeres”42

. Así pues, Butler propone complementar el análisis fenomenológico de los actos con una perspectiva más teatral. En este contexto, pensar en la actuación significa

pensar en una experiencia colectiva: “de duración temporal dada dentro de la performance

entera, los actos son una experiencia compartida y una „acción colectiva‟”43

. En otras palabras, durante una actuación se presenta una experiencia de socialidad compartida. Además, la concepción teatral de los actos introduce la idea de historicidad y convencionalidad. Así como el guión dramático sobrevive mientras que los actores lo están realizando, y requiere que éstos lo sigan para transmitir un personaje en particular, lo mismo ocurre con el guión del género, el cual sobrevive a aquellos que lo realizan, mas sin embargo necesita que los actores también lo sigan con el fin de transmitir un género en particular. Del mismo modo como los actores en una obra de teatro actúan para una audiencia, también el género es públicamente realizado. En cuanto al uso que Butler le da

al término “actuar”, expresa tanto un elemento individualista como uno colectivo44

.

En consecuancia, en este apartado se han estudiado algunas de las “consecuencias tácitas” de la tesis de Beauvoir, y que, por su parte, Butler reescribe. Esta reescritura del

trabajo de Beauvoir es crucial en la génesis de la teoría de la performatividad de Butler. En efecto, cuando la autora articula dicha teoría, no sólo todas las referencias explícitas a la fenomenología desaparecen, sino que Butler también revisa su posición respecto a la

41

Ibídem, p. 302.

42

Ibídem, p. 305.

43

Ibídem, p. 306.

44

(22)

concepción del cuerpo que defiende Beauvoir45

. Más adelante se verá que Butler reprueba cualquier dependencia de los fenómenos naturales o prediscursivos, en lugar de ello, presenta una teoría constructivista radical sobre el género.

1.2. Inteligibilidad cultural y la impugnación de la heteronormatividad

Cuando las feministas comenzaron a reflexionar acerca de la relación sexo/género, el supuesto básico era que el sexo era lógica y cronológicamente anterior al género. En otras palabras, las normas de género determinadas culturalmente eran estimadas como secundarias al sexo natural. De este modo, el género era lo que de alguna manera estaba inscrito en el sexo. Lo que Butler problematiza es la prioridad de la relación entre sexo y género. Asimismo, la autora rechaza la idea de una relación causal entre sexo y género, en la cual el sexo determina la identidad de género, razón por la cual afirma lo siguiente: “si el

género es los significados culturales que asume el cuerpo sexuado, entonces no puede

decirse que un género sea resultado de un sexo de manera única”46

. Llevado a su conclusión lógica, lo anterior significa que no hay razón por la cual la masculinidad deba corresponder sólo a los cuerpos masculinos, o la feminidad a los cuerpos femeninos, o incluso en el supuesto del sexo binario, que el género debe ser limitado a sólo dos modalidades, a saber, la feminidad y la masculinidad. Todo lo que se requiere en este contexto es que un cuerpo sexuado tenga género. Teniendo esto en cuenta, el género podría mejor ser concebido como

un “artificio vago”47

, y el cuerpo sexuado simplemente como su “lugar arbitrario”48

. Sin embargo, si existe una relación más definitiva entre sexo y género, entonces ¿en qué está basada? Puesto que Butler rechaza la idea de que el género es una expresión del sexo, luego la única alternativa es que el sexo, lejos de ser uno de los determinantes del género, es en realidad uno de sus efectos. Así pues, Butler interpreta el género como el mecanismo productivo a través del cual se establecen los sexos como tal49

. En otras palabras, el género es el aparato mediante el cual se produce el sexo binario, y es este aparato de género el que

45

Antes de El género en disputa, Butler considera que Beauvoir se adhiere a la noción del cuerpo entendido como una

idea histórica. En cambio, en dicho texto afirma que Beauvoir cree en un cuerpo natural sexuado.

46

BUTLER, JUDITH, El género en disputa…, p. 39.

47

Ibídem.

48

BUTLER, JUDITH, “Sex and Gender in…”, p. 35. “(…) Arbitrary locus (…)”. La traducción es mía.

49

(23)

construye al sexo como anterior al discurso y, por lo tanto, como algo natural o prediscursivo.

No obstante, como Butler sostiene en Cuerpos que importan, su tesis no se limita

simplemente a que el sexo es generizado, antes bien, el sexo es “desde el comienzo normativo”50

y funciona como lo que Foucault llamó “un ideal regulatorio”51

que produce

“los cuerpos que gobierna”52

. Dicho de otro modo, el sexo o el discurso del sexo funciona para producir los cuerpos mismos que afirma sólo describir. Es importante tener en cuenta que el sexo en tanto un ideal regulador, también funciona para excluir o patologizar a aquellos cuya anatomía no se ajusta a los parámetros normativos. Ahora bien, se podría objetar que el argumento de Butler respecto a este tema es poco original, pues al fin y al cabo Foucault ya había puesto en tela de juicio la idea de un sexo natural cuando demostró en Historia de la sexualidad, que el sexo es el efecto de un régimen históricamente

sedimentado de la sexualidad, y que la llamada “verdad” del sexo que cada sujeto se supone

que exhibe es, de hecho, fabricada por un conjunto de discursos regulatorios y productivos de la sexualidad53

. Sin duda alguna, Butler es influenciada por dichas ideas de Foucault, pero mientras que la preocupación de éste radicaba en iluminar la relación entre sexo y sexualidad, y en la que el género no formaba parte de su reflexión, Butler por su parte, está explícitamente interesada en el género y su relación con el sexo y la sexualidad. En este sentido, Butler no se conforma sólo con afirmar que el sexo es un efecto del género, para luego volver a construir una teoría sobre la relación sexo/género. En lugar de ello, su propósito es demostrar cómo el sexo y el género se desarrollan dentro de un marco particular, a saber, el de la heteronormatividad: donde los hombres se oponen a las mujeres, la masculinidad a la feminidad, y la heterosexualidad a la homosexualidad. Así pues, esto conduce a uno de los conceptos básicos del trabajo de Butler: el concepto de la inteligibilidad cultural.

50

BUTLER, JUDITH, Cuerpos que importan. Sobre los límites materiales y discursivos del “sexo”, traducción de Alcira Bixio, Paidós, Buenos Aires, 2002, p. 18.

51

Ibídem.

52

Ibídem.

53

Cfr., FOUCAULT, MICHEL, Historia de la sexualidad 1: la voluntad de saber, traducción de Ulises Guiñazú, Siglo

(24)

En el prefacio de 1999 de El género en disputa, Butler declara que uno de los

factores que motivaron la escritura de este texto fue impugnar la manera en que la presunción de la heterosexualidad en determinados trabajos feministas, había servido para deslegitimar prácticas específicas de las minorías sexuales y de género. Esto conduce a la idea de la inteligibilidad cultural. Dicha idea, como Butler la utiliza, se refiere a la producción de un marco normativo que condiciona quién puede ser reconocido como un sujeto legítimo. Butler emplea esta idea en sus escritos anteriores para analizar cómo los ideales normativos de sexo y género dictan y limitan quién puede ser considerado como sujeto. La autora también recurre a la inteligibilidad cultural en sus escritos posteriores, en particular Deshacer el género y Vida precaria, para demostrar cómo el ser humano es

producido normativamente dentro de ciertos marcos raciales y culturales. En ambas ocasiones, Butler vincula la idea de inteligibilidad cultural a la posibilidad de una vida vivible, esto es, una vida que sea reconocida en tanto que posee valor y legitimidad. Según Butler, antes de que cualquier individuo pueda vivir una vida vivible, primero tiene que ser reconocido como un sujeto viable. Si éste no puede ser reconocido de dicha manera, porque de algún modo se aparta de las normas que determinan la subjetividad viable, entonces su

vida será “imposible, ilegible, irrealizable, irreal e ilegítima”54

. Tales individuos simplemente no importan. Por tanto, cualquier régimen de inteligibilidad cultural depende

lo que Butler llama en el mencionado prefacio “violencia normativa”55

, esto es, la violencia que es llevada a cabo por ciertas normas en la generación de vidas vivibles y en la constitución de la subjetividad. Es este interés en cómo la violencia normativa se relaciona con la inteligibilidad cultural, y cómo ambas se relacionan con las vidas vivibles lo que impulsa su filosofía política. A continuación se estudiará el argumento que desarrolla Butler en relación con este tema, además de sus implicaciones para una política de género.

Butler afirma que en la actualidad el género se hace culturalmente inteligible a través de lo que ella denomina la “matriz heterosexual”56

. En el desarrollo de esta idea, la autora toma prestados un conjunto de diferentes teorías y conceptos57

. El primero de ellos

54

BUTLER, JUDITH, El género en disputa…, p. 10.

55

Ibídem, p. 20.

56

Ibídem, p. 38.

57

(25)

es el concepto de “contrato heterosexual” que propone Monique Wittig, a saber: esta es la

idea de que la diferencia sexual binaria y la heterosexualidad son los efectos políticos de un contrato social que sustenta las relaciones de clase entre hombre y mujer. De acuerdo con Wittig, lo que hace ser a una mujer es una relación específica con un hombre y viceversa58

. Por tanto, el contrato heterosexual funciona por medio de la restricción de las identidades

de género dentro de la órbita del deseo heterosexual. Como Butler interpreta a Wittig: “el

género no sólo designa a personas –las “califica” por así decirlo- sino que constituye una

episteme conceptual mediante la cual se universaliza el marco binario del género”59

. El

segundo elemento en el que Butler se inspira es el ensayo de Adrienne Rich titulado “La

heterosexualidad obligatoria y la existencia lesbiana”. En dicho escrito, Rich afirma que la

heterosexualidad debe ser considerada como las “instituciones políticas” que posibilitan la dominación masculina y que obligan a las mujeres –tanto a través de la fuerza como de manera ideológica- a adoptar una identidad heterosexual60

. Por último, la descripción de

Butler sobre la matriz heterosexual como una “rejilla de inteligibilidad cultural” parece hacer eco, a sabiendas o no, de la noción de “forma de inteligibilidad” que Foucault

presenta en Historia de la sexualidad61

. Foucault utiliza esta expresión para referirse a los esquemas particulares, incluido el poder, mediante los cuales le damos sentido al orden social. En consecuencia, la matriz heterosexual debe ser pensada como el marco específico de significado a través del cual le otorgamos sentido al sexo, al género y al deseo. Así pues, surge la siguiente pregunta: ¿Cómo se manifiestan el sexo, el género y el deseo dentro de esta matriz?

Según Butler, la matriz genera una serie de relaciones ideales entre sexo, género y deseo de tal suerte que el género se dice que es la consecuencia natural del sexo, y en la que el deseo –o la sexualidad- se dice que es la consecuencia natural del género. En este

58

Cfr., LLOYD MOYA, Op. Cit., p. 33. Según Wittig, el alcance de la idea de un sexo diádico es tan amplio que incluso

estructura la lengua pues, como ella advierte, a pesar de las diferencias entre el francés y el inglés –todos los sustantivos en francés tienen las marcas del género a través de los artículos le y la, mientras que en inglés los sustantivos no son generizados-, cuando se trata de personas, “ambas lenguas son portadoras de género en la misma medida”. BUTLER, JUDITH, El género en disputa…, p. 144, nota No. 25.

59

BUTLER, JUDITH, El género en disputa…, p. 54. Las cursivas son de J. Butler.

60

RICH, ADRIENNE, “La heterosexualidad obligatoria y la existencia lesbiana”, en NAVARRO, MARYSA, STIMPSON, CATHARINE, Sexualidad, género y roles sexuales, Fondo de cultura económica, Buenos Aires, 1999, p.

171.

61

(26)

sentido, el “sexo” puede ser considerado como una sustancia natural que se expresa tanto

en la feminidad y la masculinidad, como en las “modalidades específicas de deseo y placer”62

. En consonancia con la rejilla, el ser hombre supone masculinidad y ésta se expresa en el deseo sexual por una mujer, mientras que el ser mujer implica feminidad y ésta se manifiesta en el deseo sexual por un hombre. Por tanto, género y deseo son vistos

como aspectos del sexo. Como tal, “los géneros „inteligibles‟ son aquellos que en algún

sentido instituyen y mantienen relaciones de coherencia y continuidad entre sexo, género,

práctica sexual y deseo”63

. Dichas relaciones de coherencia y continuidad no son naturales, antes bien, son el efecto de la función constitutiva y violenta de ciertas normas de género64

. En consecuencia, un sujeto coherente y culturalmente inteligible es aquel en quien el sexo, el género y el deseo fluyen en la manera que se acaba de describir. Sin embargo, si dichas relaciones de coherencia y continuidad entre sexo, género y deseo se organizan de una forma diferente –por ejemplo, cuando un hombre desea a otro hombre-, el individuo en cuestión se considera culturalmente ininteligible y, como tal, no es un sujeto viable. En

términos de la matriz, él podría ser considerado como un hombre “no natural” o como un hombre “no adecuado”. Si, por tanto, de acuerdo con los términos de la

heteronormatividad, ser humano es ser heterosexual, entonces cualquier persona que no es heterosexual -por ejemplo, ya sean gays, lesbianas, o bisexuales- no es plenamente humano. Como no-humanos o menos-que-humanos, carecen de validez social, legal y política. Así pues, la exposición del carácter regulador y ficticio de la heterosexualidad obligatoria es una cuestión central para una política de género como la que defiende Butler, la cual busca dar legitimidad a las minorías sexuales no-normativas.

Como antes se mencionó, la idea de que el sexo es construido proviene de las lecturas críticas que hace Butler de Foucault y Wittig. La autora toma de Rich y de Wittig el concepto general de presunción de heterosexualidad como una institución política. Con base en estas posiciones en conjunto, Butler desarrolla su argumento de que el sexo binario

62

BUTLER, JUDITH, “Gendering the Body…”, p. 259. “(…)In the various modalities of desire and pleasure (…)”. La traducción es mía.

63

BUTLER, JUDITH, El género en disputa…, p. 50.

64

En el prefacio de 1999 de El género en disputa, donde se introduce el término “violencia normativa”, Butler ilustra esta

(27)

procede de la construcción de un régimen particular de género que estructura la sexualidad normativa. En consecuencia, dicha formulación le permite refutar “aquellas posiciones feministas que mantienen la diferencia sexual como irreducible”65

. Aunque sin duda Butler está en deuda con Wittig y Rich en su pensamiento, es claro por lo que se desprende de su crítica a Wittig –extrañamente Butler guarda silencio respecto a Rich en este punto-, que ella rechaza el tipo de política que Wittig deduce de su análisis sobre la heterosexualidad, esto es, una política que se basa en el lesbianismo –una opinión también compartida por

Rich. Para Wittig, “„la lesbiana‟ es el único concepto que conozco que está más allá de las

categorías de sexo (mujer y hombre), porque el sujeto designado no esuna mujer”66

. Como tal, la lesbiana está fuera del contrato heterosexual -el cual crea a hombres y mujeres en relación con unos y otros-, y es, siguiendo la lógica de su argumento, libre de opresión. Sin embargo, hay algo extraño en esta afirmación, ya que al haber desarrollado un argumento constructivista social para explicar el sexo, el género y las mujeres, ahora parece que Wittig se basa en la idea de una identidad –la lesbiana-, que es de alguna manera independiente del proceso de construcción. Esto ha llevado a los críticos, incluida Butler, a especular que Wittig está cayendo de nuevo en ciertas ideas prediscursivas o naturalistas acerca del lesbianismo67

. Si esto es así, entonces parece que Wittig está reproduciendo la lógica misma de la identidad -respecto a la lesbiana- que Butler se esfuerza por deconstruir, esto es, aquella que fundamenta la identidad en ciertas cualidades esenciales del individuo68

.

El principal objetivo político de El género en disputa es hacer posible la vida para

aquellos que, dentro de los términos del régimen heteronormativo dominante, son

65

BUTLER, JUDITH, “Variations on Sex and Gender: Beauvoir, Wittig, Foucault”, en SALIH, SARA, The Judith Butler Reader, New York, London, 2004, p. 34. “(…) Those feminists positions that maintain sexual difference as irreducible (…)”. La traducción es mía. En este escrito, Butler se refiere de manera explícita al trabajo de Wittig y Foucault como formas de impugnación de la diferencia sexual. Véase también el trabajo anterior en que se basa dicho ensayo, aunque de aquel toma cierta distancia crítica, a saber, “Sex and Gender in Simone de Beauvoir‟s Second Sex”.

66

WITTIG, MONIQUE, “One is Not Born a Woman”, en CONBOY, K., MEDINA, N., STANBURY, S., Writing on the Body: Female Embodiment and Feminist Theory, Columbia University Press, New York, 1997, p. 316. “Lesbian is the only concept I know of which is beyond the categories of sex (woman and man), because the designated subject (lesbian) is nota woman (…)”. Las cursivas son de M. Wittig; la traducción es mía. Existe cierta ambigüedad en el trabajo de

Wittig en cuanto a si es el lesbianismo como tal el que ofrece la oportunidad para la liberación de la heteronormatividad, o si otras prácticas no heterosexuales –incluyendo la homosexualidad masculina- también presentan posibilidades equivalentes.

67

Stevi Jackson es una de las críticas que más rechaza la interpretación que ofrece Wittig en relación con el lesbianismo. Al respecto Cfr., LLOYD, MOYA, Op. cit., p. 35.

68

(28)

actualmente ininteligibles. Por lo tanto, además de exponer las deficiencias de las descripciones existentes sobre el sexo y el género presentadas anteriormente, Butler necesita establecer una teoría alternativa respecto al género. Ésta debe evitar los escollos esencialistas de, por ejemplo, el enfoque de Wittig -como Butler la interpreta. También debe ser capaz de revelar, al mismo tiempo, cómo un sujeto adquiere una identidad de género, y cómo las idealizaciones heteronormativas del género pueden ser impugnadas. La pregunta que formula Butler parece especialmente apropiada, a saber: “¿Cómo (…) debe

reformularse el género para abarcar las relaciones de poder que producen el efecto de un

sexo prediscursivo y ocultan así esa misma operación de producción discursiva?”69

Para Butler, la respuesta es ver el género como performativo.

1.3. Gayle Rubin y “El tráfico de mujeres”

El texto que introduce el concepto de un sistema de sexo/género fue el ensayo de

Gayle Rubin publicado en 1975 con el título “El tráfico de mujeres: notas sobre la

„economía política‟ del sexo”. En el momento en que Rubin escribió dicho texto, el

paradigma dominante para la reflexión sobre la opresión de las mujeres había sido el marxismo. Rubin comenta, de manera retrospectiva, que el problema con el marxismo fue que no podía llegar a algunas cuestiones fundamentales que interesaban a las feministas, como es el caso de la diferencia de género, la opresión de género y la sexualidad70

. Por tal razón, dirigió su atención a la antropología estructuralista –el trabajo de Claude Lévi-Strauss- y al psicoanálisis. Rubin observa, empero, que el trabajo de Lévi-Strauss y de Freud presenta limitaciones porque no tienen en cuenta las consecuencias de sus afirmaciones, ni mucho menos ven la crítica implícita que sus obras son capaces de generar si son sometidas a un análisis feminista. Sin embargo, este hecho fue lo que le permitió

comprender el “sistema sexo/género” el cual define así “por falta de un nombre más elegante”, y que se refiere al “conjunto de disposiciones por el cual una sociedad transforma la sexualidad biológica en productos de la actividad humana y satisface esas

69

BUTLER, JUDITH, El género en disputa…, p. 40.

70

Cfr., RUBIN, GAYLE, BUTLER, JUDITH, “Sexual Traffic: An Interview”, en WEED, ELIZABETH, SCHOR,

(29)

necesidades humanas transformadas”71

. Ahora bien, lo que es preciso destacar del análisis de Rubin es que ella concibe el sistema de sexo/género como la forma culturalmente

variable en que “la materia prima biológica del sexo y la procreación humana son conformadas por la intervención humana y social”72

. Dicho de otro modo, la sociedad patriarcal toma ciertos rasgos de la biología masculina y femenina y los convierte en un conjunto de características generizadas, las cuales sirven para empoderar a los hombres y desapoderar a las mujeres73

. Así pues, tales características son presentadas como atributos naturales de hombres y mujeres, respectivamente.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, cabe preguntarse ¿cómo y por qué es el ensayo de Gayle Rubin tan importante para Butler? La respuesta es que en este ensayo Rubin presenta una crítica al tabú del incesto. Conviene tener en cuenta que este tabú cumple una función fundamental en el psicoanálisis y en la antropología cultural, el cual es el campo de Rubin. En términos del psicoanálisis, dicho tabú está ligado a la noción del complejo de Edipo. Brevemente, el tabú del incesto establece que las relaciones sexuales entre miembros de la misma familia o ascendencia están prohibidas. Sin embargo, como Rubin y Butler lo interpretan, el tabú no es simplemente una prohibición favorable, sino que es una

prohibición que establece lo que Rubin llama “heterosexualidad obligatoria”74

, la cual opera de manera heteronormativa. Así pues, en lo que sigue se expondrán brevemente los argumentos que ofrece Rubin y que provocaron un cambio importante en las propias ideas de Butler, y también se identificarán algunas de las diferencias fundamentales entre estas autoras.

Como se mencionó antes, a Rubin le interesa el desarrollo del sistema de sexo/género. Su crítica al antropólogo Claude Lévi-Strauss, -cuyo trabajo Las estructuras

elementales del parentesco inspiró la comprensión de Lacan sobre el tabú del incesto y el

parentesco-, se centra en identificar cómo el sexo biológico se convierte en la base del sistema opresivo del género. Según Lévi-Strauss, existe una ley universal que regula el

71

RUBIN, GAYLE, “El tráfico de mujeres: notas sobre la “economía política” del sexo”, en NAVARRO, MARYSA, STIMPSON, CATHERINE, ¿Qué son los estudios de mujeres?, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 1998, p. 17.

72

Ibídem, p. 24.

73

Cfr., LLOYD, MOYA, Op.cit., p. 29.

74

(30)

intercambio de mujeres en todos los sistemas de parentesco: esta ley es el tabú del incesto, el cual garantiza que las mujeres sean intercambiadas por hombres de clanes no relacionados por sangre. El tabú del incesto es fundamental en dos sentidos: primero, como

afirma Butler, el tabú genera una “heterosexualidad no incestuosa”75

; segundo, para Lévi-Strauss y luego para Lacan, el tabú representa el paso fundamental en la transición de la naturaleza a la cultura, mejor aún, el tabú inaugura la sociedad. Como Rubin y Butler lo explican, el tabú conduce a la heterosexualidad obligatoria y, según Rubin, esto ocurre de

dos maneras, a saber: por una parte, “divide el universo de la elección sexual en categorías de compañeros permitidos y prohibidos”76

; y por otro lado, “presupone un tabú anterior,

menos articulado, contra la homosexualidad”77

; ideas éstas que Butler retomará. Rubin también apunta hacia otra cosa: advierte que insistir en el tabú del incesto como ley

universal, no permite la “suficiente libertad de acción para la estructuración social de lo

simbólico”78

. En otras palabras, suponer que la cultura humana se funda en una ley única e inmutable contra el incesto, y que además está basada en el intercambio de mujeres, no permite ningún espacio para diferentes formas de organizar la vida social. En este mismo sentido, Butler adopta una posición similar cuando se resiste a la idea de una ley simbólica invariable y transcultural.

En relación con el tabú del incesto, Rubin afirma que “se puede deducir que la

derrota histórica mundial de las mujeres ocurrió con este mismo origen [origen de la

cultura] y que también es un requisito de ésta”79

. En cuanto al aspecto político, su solución a la opresión de las mujeres es hacer un llamado para la eliminación de la heterosexualidad obligatoria y de los roles sexuales, más bien aboga por “una sociedad andrógina y sin género (aunque no sin sexo)”80

. Esta utopía emancipadora de un futuro sin género es, a todas luces, muy lejana de las posibilidades concebidas por Butler en El género en disputa.

Rubin y Butler también difieren en su comprensión del sexo, a saber: mientras que Rubin

75

BUTLER, J., El género en disputa…, p. 75.

76

RUBIN, G., “El tráfico de mujeres…”, p. 31.

77

Ibídem, p. 39.

78

RUBIN, G., BUTLER, J., “Sexual Traffic…”, p. 75. “(…) Enough latitude for the social structuring of the symbolic”. La traducción es mía.

79

RUBIN, G., “El tráfico de mujeres...”, p. 35.

80

(31)

defiende una interpretación biológica y fija del sexo, Butler en cambio, sostiene que el sexo como tal es una construcción generizada, y esta diferencia es fundamental en la evaluación que hace Butler sobre Rubin en El género en disputa. En efecto, Butler afirma que debido a

que Rubin cree que todos los seres humanos son sexualmente polimorfos, ella se adhiere a la idea de una “sexualidad „antes de la ley‟”81

, en lugar de una sexualidad como efecto de la ley, que es la tesis que proclama Butler. Por lo demás, la versión del parentesco que presenta Rubin es etnográficamente mucho más cuidadosa y esmerada que la de Butler. A pesar de todas las diferencias, es claro que gran parte del aparato conceptual que Butler despliega en sus propios análisis de Lévi-Strauss, Freud y Lacan está tomado del texto “El tráfico de mujeres”, a saber: su hipótesis de una prohibición anterior a la homosexualidad,

su comprensión de la heterosexualidad como obligatoria, y su inquietud respecto a lo intrincada que es la ley simbólica.

1.4. Realizar el género

Como se mencionó anteriormente, el objetivo de Butler en El género en disputa es

cuestionar la idea de que el género es una expresión del sexo. Para ello, la autora invierte la lógica que por lo general se suele emplear. En lugar de considerar el sexo como el origen del género, ella sostiene en cambio que el género produce al sexo. Además, tanto el sexo como el género son producidos dentro de una matriz heteronormativa, es decir, ambos son sus efectos. En consecuencia, cuando Butler se dispone a definir el género, lo hace al

afirmar que “género” no es un sustantivo, en lugar de ello, “siempre es un hacer”82

. El género no describe algo que es, una esencia, más bien se refiere a un proceso, a una serie de

actos. En este sentido, una identidad de género se manifiesta sólo en el momento de su realización. Recordando de manera implícita sus propias inquietudes respecto a que ciertas formas de la fenomenología se basan en la idea de un agente autónomo, Butler ahora destaca que su interpretación del sujeto es algo diferente. Citando a Nietzsche, señala que

“no hay ningún „ser‟ detrás del hacer, del acto, del devenir; „el agente‟ ha sido ficticiamente

81

BUTLER, J., El género en disputa…, p. 107.

82

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