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UNIDAD-DIVERSIDAD

In document Como Lo Escribo 2.0 JCK (página 115-121)

para escribir

UNIDAD-DIVERSIDAD

Hay algo más difícil que alcanzar un punto de con- tacto con el lector: mantenerlo.

Evitar la monotonía del texto es uno de los aspectos a tener en cuenta en esta fase. ¿Qué factores distraen, aburren, alejan al lector? Los primeros: la previsibilidad de lo que va a ocurrir, y las reiteraciones estructurales y de construcción.

Estos aspectos pueden trabajarse en función del in

crescendo. Si bien la fórmula noticia-antecedente-conclu-

“El lenguaje necesariamente significa. Los diccionarios no dan un significado total. Registran un cierto sentido indeterminado que necesita completarse en un contexto específico. Por eso, los enunciados no tienen siempre el mismo significado: dependen del contexto de su enunciación.”

“Yo era múltiple por círculo, ondulante por juego.”

Marguerite Yourcenar

sión (N-A-C, desarrollada en el Capítulo 6) parece con- centrar todo el interés al comienzo (N), apunta a ubicar al lector en el centro del problema. Abre una situación que recién se cerrará con el desarrollo de los anteceden- tes y derivaciones (A). Cuando la conclusión (C) se an- ticipe, restrinja algunos datos que la prenuncian a lo lar- go del texto, cree suspenso.

Un criterio clave al hacer montaje es: “diversidad en

la unidad”. La reiteración de elementos, expresiones, ejem-

plificaciones y argumentaciones similares diluye su consis- tencia. Si varias personas dicen lo mismo respecto de algo, resulta aburrido escribir y leer sus declaraciones similares. Una opción: primero informar sobre los puntos en que coincidieron y luego añadir el matiz original de cada uno. El concepto de diversidad (o variedad) está directa- mente relacionado con el desarrollo y mantenimiento del interés del lector. Razonamientos, construcciones, palabras similares, restan fuerza a lo que estamos agre- gando. La reiteración de fórmulas en las estructuras in- ternas de cada parte también hace que los textos adop- ten cierto rigor maquinal, impropio de la espontaneidad deductiva y de la realidad misma.

Si los aspectos requieren ser enunciados podemos cambiar la perspectiva con que los observamos, hacer nuevas relaciones, relatar a través de otros detalles o nue- vas formas de describir algo conocido. Hacer los desdo- blamientos que requieran las partes del texto evita que la narración sea devorada por su forma.

Lo importante es que todas las ramificaciones que saquemos de la idea-eje afluyan al mismo tronco con nuevos aportes.

En síntesis, hacer montaje consiste en preparar las diversas partes por separado y, al mismo tiempo, en fun- ción de un ensamble prefijado. A través de esta técnica podemos crear la forma más conveniente para cada una, abarcar todos los aspectos requeridos por el tema y esta- blecer una secuencia de lectura.

La habilidad de quienes escriben consiste en saber

“Lo último que se encuentra al hacer una obra es saber lo que es preciso colocar en primer lugar.”

Blas Pascal

significativas que se representan a sí mismas y a otras. Es- cenas con los mismos u otros personajes, fieles o con va- riaciones en la anécdota pero cercanas en lo sustancial. Escenas, en fin, que “llaman” a otras escenas conocidas en la mente del lector y hacen que el texto “diga más que lo escrito”.

Para que se cumpla la premisa gestáltica que abre este capítulo no hay receta infalible. Podemos, sí, favo- recer que esto se dé; si consideramos cada parte como una totalidad en sí misma e intentamos expresar el men- saje de la totalidad con cada una de ellas, el todo estará en cada parte y será mayor que su suma aritmética.

EJERCICIO 8

Esta vez voy a preparar un trabajo en etapas a partir de una consigna que permite muchas variantes. Escribiré sobre una persona o personaje que marcó algún mo- mento de mi vida.

El propósito no es una biografía sino tomar algunas características o situaciones como pretexto para esceni- ficar puntos cruciales que conecten entre sí algunos pen- samientos e ideas que mantengo en la memoria.

Este ejercicio, como la redacción de la mayoría de los textos, me llevará tiempo, idea de proceso, contacto con lo que siento, y capacidad para escucharme y para desarrollar el texto en función de una estructura de montaje.

La extensión puede oscilar entre dos y cuatro cari- llas a doble espacio; es decir, entre 60 y 120 líneas. 1. La primera fase consiste en seleccionar mentalmente

una persona que reúna diversos aspectos que me in- teresen destacar, o con quien haya vivido algún mo- mento que me sirvió para darme cuenta de algo va- lioso.

2. Trato de armar escenificaciones (una, dos o tres) de esos aspectos a partir de recuerdos.

“Hago escritura fáctica. Escribo periodismo con los códigos genéricos reservados a la novela, y viceversa. Fáctica es una combinación de la palabra ‘fact’ (hecho, elemento de la realidad) y ‘fiction’ (ficción).”

Truman Capote

3. Si en alguna de esas escenas aparezco como persona- je, trataré de no “robarle” la escena al personaje; en los nexos me podré lucir a gusto.

4. Trabajo cada bloque individualmente. Recuerdo que cada uno está siendo escrito para remarcar un aspecto y que en el siguiente podré dedicarme al otro. No im- porta si escribo en estilo directo o indirecto; sí, tener presente que estoy describiendo escenas, situaciones, hechos, y que luego usaré las ideas que pueda asociar como nexo entre una escenificación y la siguiente; pa- ra “salir” de una y “entrar” en otra.

5. Cuando las termino, les busco un orden de secuencia antes de disponerme a escribir los nexos.

6. Escribo los nexos con las ideas que asocié.

7. Al terminarlos, armo la secuencia escenas-nexos-es- cenas y leo de corrido las páginas escritas. Todavía no corrijo: sólo observo si empalman sin que se note la unión y si no hay saltos de lógica.

8. Redacto una introducción sólo en caso de conside- rarla necesaria para que alguien que desconoce al personaje pueda entrar fácilmente en mi relato. (Una técnica muy usada es comenzar sin introduc- ción –ni N manifiesta- e incluir, recién en el nexo pos- terior al primer texto, los elementos indispensables para que el lector se haga una buena composición de lugar, entienda por qué es significativa la primera es- cena y se forme una idea de la dirección en que lo llevará el texto a partir de ahí.)

9. Si una vez terminado el texto, la conclusión (C) que se desprende del mismo no dice todo lo que quería decir, intento decirlo a manera de comentario o re- flexión final.

Este ejercicio está concebido para ser trabajado en varias instancias. Sugiero decirse: Trataré de ha- cerlo paso a paso. Me concederé un lapso para elegir y articular bien cada escena. Y, cuando la esté escri-

biendo, la tomaré como provisoria, como si experi- mentara con ella para constatar si funciona en rela- ción al aspecto que quiero destacar. Sólo después de que me satisfaga plenamente la consideraré defini- tiva.

Trataré de acostumbrarme a desarrollar prime- ro los datos que conozco, por ejemplo las escenas.

Escribo con los elementos de que dispongo, de- jo las asociaciones para una segunda instancia.

Hacer estructuras y prever montajes me posi- bilitará concentrarme en cada parte, independien- temente de las demás. Todo trabajo que realice an- tes de redactar me facilitará el trabajo durante la escritura.

“El esbozo, que nace de todas las fases de preparación del escrito es, en realidad, una hipótesis de trabajo que se va a verificar en el desarrollo concreto de nuestro escrito.”

María Teresa Serafini

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