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“Todos hacemos la actividad en las quiebras y en las pujas y algunos van solos y otros en grupo, eso es asegún…” (A,M)41

El uso de los recursos esta mediado por el medio ambiente, tanto para las dos veredas estudiadas así como en otras zonas de la región pacífica, donde el ambiente biofísico está determinando la forma en que se está haciendo la extracción. Sin embargo, no es solamente el medio biofísico el que está configurando el acceso a los recursos, sino también el tipo de organización.

Al comparar las jornadas de concheo con otras zonas del Pacífico Colombiano como Nariño, estas se realizan de una forma muy similar, puesto que las personas se acogen a los ritmos mareales y utilizan en gran parte los mismos implementos (Borda & Cruz, 2004a; Romero, 2008). No obstante, en el caso de Málaga estas comunidades han encontrado otras formas de hacer la labor, adecuando nuevas tecnologías que contribuye a unos mínimos de seguridad que pueden facilitar el trabajo y así evitar lesiones. Aunque solo unas pocas personas lo realicen es un inicio para mejores prácticas de extracción, resaltando como las familias que dependen de este recurso van evolucionando según los requerimientos del

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Joven conchera. Entrevista personal. 16 de Agosto 2013. La Plata.

40 Joven conchera. Entrevista personal. 27 de Julio 2013. Mangaña 41

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ambiente, adaptando instrumentos que permitan mejorar la actividad en el tiempo (Folke et al., 2007; Cárdenas & Maldonado, 2013).

Por otro lado, Maya y Ramos (2006) aseguran que la comunicación permanente en las comunidades, son claves para controlar el recurso y asegurar el acceso, muy acorde a lo establecido con (Ostrom, 2005) afirmando que para el manejo de los recursos, es necesario establecer diálogos o vínculos de información. En el área de estudio hay diferentes formas de organización para la extracción de los recursos. Por ejemplo, en Mangaña se acostumbra a ir en grupos a la faena de concheo debido a que casi no les gusta irse solas. En el caso específico de La Plata, se prefiere ir individualmente, pero esto no quiere decir que no exista comunicación entre las personas, dado que son familiares y vecinos que mantienen un dialogo permanente que permite el manejo de los recursos.

Como lo afirma Cárdenas & Ostrom (2004), los grupos que pueden comunicarse reiteradamente, logran construir un conjunto de normas sociales que les permite alcanzar resultados óptimos, en vez de hacer una sobreexplotación del recurso natural. Gracias a esto las comunidades entablan diálogos con el fin de informarse sobre el estado de los manglares, haciendo el control de las reglas más eficientemente. Este proceso de comunicación es muy común al regresar de sus labores.

A pesar de que se decida ir en grupo o individualmente para realzar la faena de concheo, existen preferencias en cuanto a que manglares visitar. Esto refleja la concepción existente sobre el territorio en cuanto a la extracción, donde un Manglar es utilizado en diversos puntos de formas diferentes y con distintas intensidades de concheo: esto siendo un reflejo del conocimiento ecológico tradicional(Olson, 2013). Específicamente, en el conocimiento de las comunidades del CC de Bahía Málaga La Plata hay 61 áreas de extracción, pero estas están asociadas a grandes extensiones de parches de manglar. Todos estos sitios son visitados con diferente frecuencia de concheo, donde la predilección de los lugares para pianguar se escoge en base al conocimiento del territorio y los recursos (Castellanos-Galindo et al., 2011).

Por ejemplo, las decisiones en muchas ocasiones están influenciadas según la observación de las personas de La Plata sobre los mejores lugares con conchas grandes y en abundancia. Es por esto que las personas recurren a diversas zonas para tratar de hallar pianguas de su preferencia, lo cual representa un esfuerzo de captura mayor, pero a su vez una mayor rotación entre las diferentes áreas. Sin embargo, esta variación de las áreas de concheo no está asegurando que se cumpla la talla mínima, donde el promedio y el número de pianguas por debajo de 5 cm es casi del 60% para ambas veredas.

En el caso de Mangaña, es donde más se evidencia la mayor frecuencia de visita a una misma área de extracción (34,4 %) cercana a la vereda, como lo es Corozal con una distancia ≤1000 m. Para La plata, aunque la extracción también se hace en zonas cercanas a la vereda, esta es más rotativa como en el caso de Estero

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grande, Jicacal Luisico y Calle larga. Además de esto, la decisión de algunas personas de quedarse a acampar en los manglares durante las pujas, permite aprovechar en mayor medida los manglares.

De acuerdo con Espinosa et al., (2010) se observa un efecto positivo sobre la abundancia del recurso piangua, cuando se hace aprovechamiento en distintas zonas de manglar, que de manera permanente en una misma área. Sin embargo esta idea es refutable o contrarrestada ante la existencia de otros factores que estén ejerciendo más peso sobre las decisiones de las personas. La influencia de agentes externos como son los compradores al momento de extraer, incide en las acciones, como es sacar pianguas de tamaños pequeños. Por ende, la rotación no necesariamente beneficia a la abundancia del recurso, si los demás factores que influencian el recurso no son controlados.

Al analizar los patrones de visita se encontró que los concheros de las dos veredas no utilizan las mismas áreas de manglar para conchear, ya que existe una preselección de las zonas por vereda dado su distancia y a los medios de transporte. Sin embargo, de acuerdo al conocimiento ecológico tradicional de las personas sobre los manglares, se ve el uso compartido de algunas áreas por la calidad y cantidad de conchas que se encuentran en ciertos lugares (Olson, 2013). Adicionalmente, las personas toman decisiones de acuerdo a su criterio del entorno físico, debido al costo- beneficio existente según el esfuerzo necesario para conchear, confirmando la preferencia sobre los sitios aledaños.

De hecho, es factible que una de las razones que puede estar influyendo que las mujeres de la comunidad de Mangaña no se desplacen a zonas más distantes, radica en que las actividades que deben cumplir desde el ámbito reproductivo en sus hogares. Esto conduce a que su actividad productiva del concheo se realice en zonas cercanas, pues los deberes del cuidado de sus hijos y la casa incide en estas decisiones (Paredes, 2013).

Por su parte Mangaña al tener la posibilidad de dialogar como grupo sobre a qué zonas acudir, les permite llegar a acuerdos. Pero, cabe destacar que este dialogo se realiza entre las mujeres y como ellas mismas afirman, se acude siempre a lugares cercanos y casi siempre los mismos. Lo que incide en que se agreguen personas casi todo el tiempo en las mismas áreas, dificultando la renovación natural del recurso, lo que puede acarrear en una fuerte disminución del stock de la población desovante (adultos) (Franco, 1996).

Adicionalmente, que la gente realice el concheo cerca es influenciado por la noción de estabilidad, dado que si el recurso estuviera altamente degrado acudirían a zonas más lejanas porque sería necesario. Pero esto no es así, por la percepción de que solo se registran aumentos o disminuciones en la frecuencia con la que se encuentran en el territorio (Cifuentes, 2012).

Las personas no cuentan con los medios para desplazarse lejos constantemente dentro del territorio y esto incide en la forma que se está haciendo la extracción.

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En definitiva son los medios materiales, los deberes del hogar para el caso de las mujeres y el ambiente biofísico, los que configuran la forma de uso actual.

Para la Plata fue donde se registró un menor número de visitas a las diferentes áreas de extracción, esto puede deberse a que en esta vereda la comunidad no depende netamente del recurso a diferencia de Mangaña, donde la cantidad de personas que se dedican a la actividad es mayor. Igualmente cabe destacar que el número de docenas extraídas en La plata es más alto, ya que las personas se desplazan más entre las áreas de manglar aumentando la posibilidad de encontrar más recurso.

Es relevante destacar que para el caso de Mangaña las personas realizaron 241 visitas a las áreas de extracción en 11 sitios equivalente a un 89,3 %, indicando una frecuencia de visita constante a esas áreas, diferente en el caso de La Plata donde se aprovechan mayor número de áreas de manglares. Lo que puede estar influyendo a una menor abundancia del recurso en las zonas donde se le ejerce una presión constante (Delgado et al., 2010b; Espinosa et al., 2010).

Esta afirmación es válida para el caso de las dos especies de piangua, pues de acuerdo a la opinión de las personas, en la región de Bahía Málaga el recurso no está tan degrado comparativamente con otras zonas del pacifico (Borda, C & Cruz, 2004a; Lucero & Cantera, 2007). Y aunque los concheros hayan percibido la disminución del recurso a través de los años, son conscientes que haciendo un aprovechamiento adecuado, el recurso aumentaría.

De igual forma a largo del Pacífico no se evidencia una variación drástica de las densidades, por lo que la percepción de escasez puede estar respondiendo a un aumento de usuarios extractores, lo que a su vez explica el por qué, la labor se hace cada vez más difícil, con jornadas más extensas (Delgado et al., 2010a). Es por esto que la percepción de disminución de las comunidades de Mangaña y La Plata con respecto del recurso piangua, puede estar relacionado con las capturas por personas, puesto que el número de personas con los años ha incrementado, así como la demanda del recurso.

Comercialización del recurso “Piangua”

“Compradores no compren la pequeña… en el mañana no van a tener, que seguir comprando…” (N, D)42

El proceso de comercialización del recurso piangua siempre ha estado enfocado a la especie A. tuberculosa para exportar a Ecuador, lo que siempre ha generado una preferencia de extracción por parte de las personas que se dedican al concheo. En el caso de Málaga, el esfuerzo de captura no se ve retribuido con el valor pagado debido a que el precio ha estado dominado por los compradores intermediarios, quienes fijan los precios (Romero, 2008; Guerrero, 2010).

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Este tipo de economía extractiva ha sido un proceso productivo generador de un valor agregado, “cuya relación y acumulación se hace extrarregionalmente, los cuales reciben las ganancias. Pero el espacio donde se ha producido queda sin beneficio” (Domínguez & Gómez 1990.,p. 9). Además, las zonas donde se producen las materias primas tienden a empobrecer ya que los recursos locales se agotan progresivamente.

De igual manera, la diversificación del mercado de piangua en Buenaventura con el desconche de ambas especies, ha logrado un excedente de ganancia para algunas concheras y sobre todo para los compradores tanto locales como intermediarios. Pero a costa de poner en riesgo la viabilidad de las dos especies por presión de pesca, debido a que se está haciendo un aprovechamiento indiscriminado de las tallas (Franco, 1996).

En cuanto a la nueva forma de uso comercial (el desconche) no se ha diversificado completamente entre las veredas, por la dificultad de conseguir las contrataciones directamente con el comprador de la galería. Sin embargo, si es fuertemente establecida entre algunos de los compradores locales de La Plata y los de Mangaña, pues reciben excedentes adicionales por llevar piangua de ambas especies desconchadas, ocasionando el auge en esta nueva forma de comercio.

Por ejemplo, se suma el interés de mantener esta dinámica de negocio puesto que una conchera obtiene un ingreso de $ 19.000/día si se tiene en cuenta el promedio de docenas totales calculadas durante el tiempo de muestreo. Al mes se trabaja 22 días, lo que les permite generar un ingreso promedio de $ 418.000/ mes. Como se puede percibir estos ingresos mensuales no son suficientes en cada hogar, para mantener los nuevos requerimientos de las familias, como son mantener los hijos estudiando en Buenaventura y la compra de alimentos en los negocios locales. Esto ha influido en el cambio de percepción sobre su ideal de bienestar hacia el futuro, no solo está el hecho de continuar en el territorio y cuidar sus recursos, sino mejorar su calidad de vida a partir de nuevos modelos de desarrollo (CC de Bahía Málaga La Plata, 2012). En otras palabras para las concheras este nuevo uso les permite generar un ingreso adicional, para sustentar sus hogares, mientras que para los compradores locales significa una ganancia extra a parte de la piangua con concha que llevan para vender.

Por ende, este nuevo producto puede significar un incentivo económico negativo de no ser controlado, dado que al recibir pianguas desconchadas sin tener en cuenta el tamaño de los individuos, se conduce a una extracción descontrolada de ambas especies, lo cual aumenta su vulnerabilidad (Borda & Cruz, 2004a; González, 2006). Esto lo explica Becker (1968), al afirmar que los individuos toman decisiones racionales teniendo en cuenta los beneficios económicos.

Cabe destacar que el interés de conseguir pianguas en docenas para vender a compradores que exportan a Ecuador, no permite dejar suficientes crías para la viabilidad de la especie a futuro, teniendo en cuenta la talla de 4,5 cm (talla

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mínima de dicho país) que pone en riesgo a la especie A. tuberculosa dado que la talla media de madurez sexual es 46.07mm (Delgado et al., 2010a).

Sumado a esto el periodo, cuando más se demanda piangua para comercio es durante la Semana Santa, es decir, parte del periodo donde menos se encuentra este recurso y justamente coincide con un evento de reproducción importante como lo es el de diciembre a marzo (Delgado et al., 2010b). Por ende, la influencia que ejerce la cadena de compradores incide en más esfuerzo de captura en ciertos periodos donde se debería reducir la faena de pesca

Como se puede percibir, la influencia que ha ejercido el mercado sobre los recursos, ha significado el incremento en la participación de más compradores, los cuales conducen a cambios en la manera que localmente y antiguamente eran usados estos bivalvos. Llevando a acrecentar el potencial productivo para satisfacer la alta demanda del mercado por lo que se aumenta la presión pesquera (Delgado et al., 2010a; Olson, 2013).

7.2 Dinámica extractiva

“Como no teníamos el conocimiento que sacando la pequeña podríamos tener dificultades... hoy en día tenemos la amenaza que nos podemos quedar sin ella. Pues hoy en día ya estamos reglamentando eso, hemos mirado que por ahí no podemos seguir y estamos tratando de conservarla” (N,D)43

Por otra parte, de acuerdo a los resultados de los registros anuales de extracción de piangua Anadara tuberculosa para el CC Bahía Málaga La Plata, existían gran número de compradores intermediarios de piangua para el año 2005, lo que llevo a un máximo de competencia por adquirir producción de esta especie para exportar a Ecuador. Esto produjo un incremento de la demanda, dado que la pesquería de piangua pasó a ser la más importante, siendo un 96% de la producción total de bivalvos (Velasco & Barros, 2008), lo cual condujo a una disminución sustancial en las capturas. Por ende, la comunidad decidió hacer una veda para controlar la explotación excesiva, ya que hasta foráneos entraban a extraer de este recurso. La situación descrita permite explicar la captura total anual para los años 2007 y 2008, según los registros (Figura 11) para el CC Bahía Málaga La Plata. A raíz del descanso que se implementó, el control del ingreso de foráneos y establecimiento de un precio fijo de compra, el volumen de comercialización decreció.

A partir del año 2010, se observa una tendencia lineal al aumento, esto indica que la especie A. tuberculosa, sigue siendo altamente demandada y la proporción disponible, muestra el fuerte impacto que se está ejerciendo sobre la población de esta especie. Sumado al nuevo comercio de desconche, se puede llevar a un colapso el recurso (Delgado et al., 2010a).

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En el caso de los años 2012 y 2013, las cantidades extraídas aumentaron considerablemente en relación a los otros años (ver tabla 6), y esto puede ser influencia de la nueva forma de mercado. Por tal razón, la economía local en torno a la piangua ha cobrado importancia en los últimos años para el municipio de Buenaventura. En este estudio de caso y con los datos disponibles del comercio del recurso, se destaca que las comunidades están recibiendo una porción mínima del dinero generado por la comercialización, debido a que la extensión de la cadena de intermediarios y el número de personas involucradas dificultan el pago justo de la actividad de concheo. Esto dificulta hacer inversión en temas de acciones de manejo y control interno de la piangua.

En cuanto a la captura per cápita, se encontró que el promedio de docenas extraídas por los concheros son de 19 docenas, lo cual coincide con análisis anteriores sobre las capturas para este consejo comunitario; durante los últimos 15 años (1996), el recurso ha declinado de 100-150 docenas a entre 10-30 docenas/persona/día (Lucero & Cantera, 2007;Castellanos-Galindo et al., 2011). Para La plata, el total de extracción fue mayor al igual que las CPUE a pesar de que el número de visitas que realizan está por debajo que las de Mangaña. Esto está indicando que en esta última vereda hay mayor dependencia del recurso debido a la cantidad de visitas, y sus manglares no son de la misma calidad debido a que la CPUE es mucho menor que La Plata (Beitl, 2011).

Además una de las razones que puede explicar esta dinámica es que los mismos concheros de Mangaña, afirman que cuando llegan las aguas de quiebra todos acuden a las mismas áreas.

En este trabajo se determinó que las clases modales fueron 40 a 45 mm y 45 a 50mm. El motivo que puede estar explicando este patrón, es la presión que ejercen los compradores, debido a que tratar de vender individuos por debajo de estas tallas implican menores ganancias (500 pesos/ docenas). De igual manera el resultado de la frecuencia está reflejando que las comunidades obtienen mejores utilidades en peso de carne con individuos entre estas tallas, debido a que los bivalvos después de los 40 mm, disminuyen la velocidad con la que acumulan masa (Delgado et al., 2010a).

La talla media de captura para A. tuberculosa de 47,31mm y 47,49mm son muy cercanas a la encontrada en otro estudio para Bahía Málaga (45,9mm) (Lucero et al., 2012a) en donde también se tuvieron en cuenta tallas comerciales. De igual forma en otros reportes para Nariño y Ecuador, se reflejan tallas similares a las presentadas (46,1 mm según González, 2006; 47,6mm según Borda & Cruz, 2004b; y 46,58-48,44mm para Flores & Lincadeo, 2010).

En cuanto A. similis, la talla media de captura de 45,84 mm y 46, 32mm fue mayor a la reportada por otros autores en la misma zona (39,39 mm) (Lucero et al., 2012). Esto puede deberse a que para el presente estudio se usaron tallas comerciales. En cambio en el estudio de Delgado et al, 2010a en Bahía Málaga,

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las tallas encontradas son similares a las de este trabajo (43,30 mm), así como a las de Amarales- Nariño (45,59 mm).

Para ambas especies (A. tuberculosa y A similis) se está capturando por encima de la talla media de madurez sexual, lo que puede garantizar la reproducción. Esto también puede ser un indicio que las zonas de Concheo visitadas no están sobreexplotadas, puesto que las áreas que están relativamente conservadas reflejan tallas grandes (Franco, 1996; Lucero & Cantera, 2007 Espinosa et al., 2010).

Bajo la percepción de los concheros acerca del estado del recurso piangua, se destacan factores antrópicos que han podido afectar a las poblaciones de las especies de piangua, ya sean directos como indirectos. Se reconoce con respecto

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