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ARREGLOS INSTITUCIONALES EN LA ACTIVIDAD EXTRACTIVA DE CONCHEO PARA DOS ESPECIES DE MOLUSCOS

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Academic year: 2021

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1 ARREGLOS INSTITUCIONALES EN LA ACTIVIDAD EXTRACTIVA DE CONCHEO PARA DOS ESPECIES DE MOLUSCOS (Anadara tuberculosa, Anadara similis). ESTUDIO DE CASO, EN EL TERRITORIO DEL CONSEJO

COMUNITARIO DE BAHÍA MÁLAGA LA PLATA (VALLE DEL CAUCA, COLOMBIA)

LAURA FERNANDA ALDANA BALLEN

TRABAJO DE GRADO PARA LA OBTENCIÓN DEL TÍTULO DE ECÓLOGA

DIRECTOR: DANIEL CASTILLO BRIEVA

PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA

FACULTAD DE ESTUDIOS AMBIENTALES Y RURALES CARRERA DE ECOLOGÍA

BOGOTÁ 2014

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2 Arreglos institucionales en la actividad extractiva de concheo para dos especies de moluscos (Anadara tuberculosa, Anadara similis). Estudio de

caso, en el territorio del Consejo Comunitario de Bahía Málaga La Plata (Valle del Cauca, Colombia)

Resumen

En el presente estudio se analizó la influencia de los arreglos institucionales en el uso y el estado del recurso piangua (Anadara tuberculosa y Anadara similis) en dos veredas del Consejo Comunitario de Bahía Málaga La Plata, durante Julio y Agosto de 2013. Se realizó un trabajo de cartografía social para identificar las zonas de uso, así como talleres y entrevistas para entender la percepción de cambio de los recursos en el tiempo y la existencia de reglas tanto formales como informales que han influido en el manejo de los recursos. Se analizaron los registros de las capturas diarias, se midieron 1868 individuos de piangua y se utilizaron registros anuales para graficar el patrón del recurso. Se identificaron 92 áreas de extracción de las cuales 66 son utilizadas con diferentes intensidades. Se encontró que la distancia es un factor relevante para realizar la actividad, en donde la mayoría de las personas prefieren desplazarse en zonas cercanas. La talla media de captura encontrada para las especies se encuentra por encima de la talla media de madurez sexual, pero debajo de la talla mínima de captura nacional. Con los registros anuales se evidenció una tendencia al aumento en la comercialización de A. tuberculosa. Se determinó que los arreglos institucionales influyen positivamente en el estado aunque la dinámica de comercialización está afectando el cumplimiento de las reglas debido al actual uso comercial. Es necesario centrar especial atención sobre los compradores locales como intermediarios y sobre la actual tendencia del recurso.

Abstract

In the present study discussed the influence of institutional arrangements in the use and state of the resource piangua (Anadara similis and Anadara tuberculosa) in two villages of the Consejo Comunitario de Bahía Málaga La Plata, during the months of July and August 2013. Work of social mapping was performed to identify areas of use, as well as workshops and interviews to understand the perception of change in resources over time, focusing in the existence of both formal rules and informal that has influenced the management of resources. Records of daily catches and measures of 1868 individuals of piangua were registered and annual records were used to plot the pattern of resource. We identified 92 extraction areas of which 66 are used with different intensities. It was found that the distance is an important factor for the activity, in which most people prefer to use the closer areas to the village. The average catch size for species found is above the average size of sexual maturity, but below the national minimum size of capture. The annual records showed an increasing trend in marketing for A. tuberculosa. It was determined that institutional arrangements positively influence the state of resource, although the dynamics of marketing is affecting the implementation of the

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rules due to the current commercial use. Special attention needs to be focused on local buyers and brokers and the current trend of the resource.

1. INTRODUCCIÓN

El crecimiento de las poblaciones humanas ha generado altos grados de dependencia de los recursos de uso común (RUC). Los RUC enfrentan múltiples problemáticas asociadas a la necesidad de realizar un aprovechamiento sostenible, donde la permanencia en el tiempo depende de las acciones que las personas realicen (Cárdenas et al., 2003; López et al., 2008). En el Pacifico colombiano, las comunidades negras han realizado ancestralmente un uso de los recursos naturales, especialmente de la fauna asociada a los ecosistemas de manglar para suplir sus necesidades básicas (Velasco & Barros, 2008; PNNC et al., 2009; Cándelo, 2005).

Un ejemplo de esto es la actividad extractiva de concheo, que ha sido importante para las comunidades costeras debido a que por medio de la recolección de especies de moluscos como Anadara tuberculosa y Anadara similis, las personas sustentan sus hogares gracias al autoconsumo y a los ingresos que obtienen por su venta (Borda & Cruz. 2004ª; Espinosa et al., 2010). Estas dos especies componen el recurso piangua, el cual es catalogado como un RUC, dadas sus características intrínsecas donde no se presentan restricciones espacio temporales para las personas que las extraen (Concheros) (Ostrom, 2000; Ramos, 2006; Arroyo; 2012). Esta actividad ha sido tradicionalmente de mujeres, pero debido a la falta de oportunidades laborales, los hombres se han sumado a realizarla (Romero, 2008) generando una mayor presión sobre el recurso.

Adicionalmente, la alta demanda de Ecuador ha aumentado la exportación de la especie A. tuberculosa, incrementando el esfuerzo por capturar mayores cantidades del recurso y colocando en peligro de sobreexplotación a esta especie tanto en Nariño (Ardila et al., 2002; Borda & Cruz, 2003; Borda & Cruz 2004a; González, 2006; Romero, 2008; Espinosa et al., 2010) como en Valle del cauca. Esto lo corroboran Lucero et al.,(2012) explicando el cambio en la extracción en la región de Bahía Málaga, debido a que las comunidades extraían diariamente entre 80-100 docenas y en la actualidad tan solo 10-30 docenas.

Debido a la sobreexplotación, la especie A. tuberculosa se encuentra en la categoría vulnerable (VU) por la UICN, lo que indica que enfrenta un deterioro poblacional y su población está amenazada si no se toman acciones de manejo en las distintas zonas donde se aprovecha (González, 2006). Y a pesar que una de las especies que componen el recurso piangua enfrenta esta problemática, no se ha estudiado con claridad la incidencia de explotación sobre la especie A. similis, la cual tiene una influencia importante en el sostenimiento de los hogares para el caso de Bahía Málaga a causa del incremento del comercio a nivel local en Buenaventura (Castellanos-Galindo, Cantera, Espinosa, & Mejía-Ladino, 2011).

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Dado que los recursos anteriormente mencionados están sujetos a un manejo colectivo por parte de comunidades afrodescendientes, bajo derechos de propiedad común, resulta importante analizar como las personas se organizan para aprovechar equitativamente los recursos, puesto que alrededor de estos las comunidades y las entidades de gobierno pueden crear diferentes arreglos gracias a la concertación de acuerdos para la sostenibilidad de los RUC (Agrawal, 2002; Ostrom, 2005; Vélez, 2011).

En cuanto al estado de conocimiento existente sobre el recurso, se evidencia que la mayor parte de estudios en relación a la piangua han estado enfocados a partir de ámbitos biológicos, sociales, económicos y culturales en otros lugares del país como Nariño y Choco (Gutiérrez et al. 1998; Franco, 1995; Borda & Cruz. 2003; Guerrero; 2010; Manjarrés, 2010). Pero, en el Valle del Cauca existen pocos que de forma integral permitan comprender la dinámica actual de uso y reglas de manejo alrededor de las dos especies de piangua A. tuberculosa y A. similis, lo cual es indispensable para un mejor aprovechamiento.

El enfoque conjunto de uso y reglas no puede ser entendido en un instante de tiempo ni a partir de un análisis generalizado, pero en este estudio se intenta aproximar a través del vínculo de estos aspectos en el caso de estudio del Consejo Comunitario de la comunidad negra de Bahía Málaga La Plata, corregimiento de Bahía Málaga, municipio de Buenaventura. Esta comunidad es una de las cuales presenta alto grado de dependencia de la actividad extractiva y a su vez registra mejores antecedentes en el manejo de sus recursos (MADR & INCODER.2005; Vélez, 2009; Cifuentes; 2012; Fondo de Acción, 2013).

De esta manera, el eje central del problema radica en la falta de claridad de posibles reglas y normas de manejo que estén contribuyendo a la regulación en la extracción de las especies de piangua. Así como la influencia que estos arreglos puedan estar ejerciendo en la forma de uso por parte de las comunidades rurales del consejo comunitario y la dinámica extractiva entendida como el estado del recurso en términos de la comercialización.

Para esto se analizó la influencia de los arreglos institucionales en la regulación de la extracción de moluscos, pues a partir de su comprensión se pueden aportar soluciones para su manejo, en el caso de este trabajo, por parte del Consejo Comunitario (CC) Bahía Málaga La Plata (Ostrom, 2000). A partir de esta investigación se quiere generar información que contribuya a mitigar la sobreexplotación de especies de moluscos-bivalvos, que son pobremente conocidos, y a su vez caracterizar la dinámica extractiva de las especies en términos de la comercialización en la actividad de concheo (Castellanos-Galindo et al., 2011).

A partir de esta problemática se plantea la siguiente pregunta de investigación que guía el desarrollo del presente estudio:

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5  ¿Cómo influyen los arreglos institucionales en el uso y el estado de los recursos asociados a la actividad de Concheo (Anadara tuberculosa y Anadara similis) en dos veredas pertenecientes al Consejo Comunitario de Bahía Málaga La Plata?

2. OBJETIVOS

Para responder la pregunta de investigación planteada anteriormente se definieron los siguientes objetivos generales y específicos:

2.1 General

Analizar la influencia de los arreglos institucionales en el uso y el estado de los recursos asociados a la actividad de Concheo (Anadara tuberculosa, Anadara similis) en dos veredas pertenecientes al Consejo Comunitario de Bahía Málaga la Plata.

2.2 Específicos

2.2.1. Caracterizar el uso de los recursos asociados a la actividad de Concheo en dos veredas pertenecientes al consejo comunitario de Bahía Málaga la Plata. 2.2.2. Evaluar la dinámica extractiva del recurso Piangua (Anadara tuberculosa y Anadara Similis) en términos de la comercialización.

2.2.3. Determinar cuáles reglas de manejo formales e informales regulan la actividad extractiva de Concheo, ya sean emitidas por el estado o elaboradas al interior del consejo comunitario de Bahía Málaga la Plata.

3. MARCO CONCEPTUAL

A continuación se explican los conceptos que se usaron en este estudio para el abordaje de la problemática y su análisis. Es importante resaltar que se parte de la idea de que la piangua es un RUC y por lo tanto se utilizan los conceptos necesarios para entender su uso y dinámicas.

Teniendo en cuenta que esta investigación se analizó a la luz de un RUC, que hace parte de la pesca artesanal de bivalvos por comunidades negras se hará una descripción desde su ecología. Por otro lado se describen los sistemas extractivos, de los cuales se basan las comunidades para sus medios de vida y se ven influenciados por los arreglos institucionales que se establezcan, incidiendo tanto en el sistema ecológico como en el social.

3.1 Regímenes de propiedad común

Los derechos de propiedad o regímenes de propiedad definen las relaciones entre las personas con respecto a las cosas, y casi todas las cosas están sujetas a alguna forma de propiedad. Por tal motivo, la regulación de la propiedad tiene un

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papel fundamental que desempeñar en la gestión de los recursos del mundo (Barnes, 2013).

Los tipos más comunes de derechos de propiedad que existen son derechos de propiedad privada, derechos de propiedad común y derechos de propiedad estatal, también llamada centralizada (Pejovich 1999). En esta investigación se hará énfasis en los regímenes de propiedad común, referida a que la propiedad le pertenece y es defendida por una comunidad usuaria de los recursos de forma colectiva, la cual administra según sus costumbres y tradiciones (Christy, 1983; Schlager & Ostrom.1992; ArceI & Armijo,2011).

De acuerdo, con lo mencionado en los regímenes de propiedad común existen recursos utilizados por grupos de personas que reciben un beneficio directo por estos, a los que denominamos recursos de uso común ( RUC) que se entienden como los sistemas de recursos naturales o hechos por el hombre en los que no hay restricciones espacio-temporales para las personas que hacen uso de ellos, debido a que es difícil excluir a los usuarios cuando se apropian de las unidades de recursos en un sistema (Ostrom, 2000; Ramos, 2006).

Los sistemas de recursos según Ostrom (2000), son las diferentes áreas en las que existe un flujo de unidades como son las áreas de pesca, cuencas, canales de riego y áreas de pastizales. Las unidades de recursos son los elementos de los que los usuarios pueden apropiarse en los sistemas, (e.g kilogramos de pescado, toneladas de forraje), y aunque estas unidades las personas no lo utilicen de manera conjunta si se ven afectados cuando el sistema es utilizado por un grupo de usuarios según las acciones que cada uno tome, cuando es positiva se logran ganancias colectivas pues el beneficio lo adquieren todos (Cárdenas et al., 2003).

Los RUC se caracterizan por dos aspectos; 1. La exclusión, la cual radica cuando es posible, a un costo bajo escoger quien tiene acceso a un bien o servicio y quien no tiene acceso, en la mayoría de los casos el control de acceso de los usuarios potenciales a los recursos no se puede restringir (Guerrero, 2010; Arroyo, 2012); 2. La sustractibilidad o rivalidad, hace referencia a que cada usuario al hacer uso de un recurso, impide que alguien más lo consuma u obtenga un beneficio de este (Ostrom, 1999; Berkes, 2006; Guerrero, 2010; Arroyo, 2012).

En el caso de los RUC existe una implicación fundamental puesto que surge un “dilema entre lo individual y lo colectivo”, y debido a que los usuarios de este tipo de recursos no pueden acceder a las unidades de recursos que han sido utilizadas por otros, de igual forma tampoco se puede excluir a otros de los beneficios colectivos del recurso, por tanto surge la iniciativa de muchas personas de no cooperar para obtener ganancias sin sacrificar nada a cambio (Cárdenas et al., 2003; 68). Para explicar la dinámica de los (RUC) se han utilizado tres perspectivas principales, en donde se evidencia como es el comportamiento de los individuos cuando se enfrentan al manejo de este tipo de recursos (Ostrom, 2000; Agrawal, 2001).

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-La tragedia de los comunes propuesta por Hardin (1968)

El autor de esta teoría demuestra que la degradación ambiental está ligada al resultado del uso colectivo de los recursos naturales. Como lo explica en el modelo del pastizal compartido por varios pastores, en donde cada pastor lleva al mismo pastizal su ganado con lo cual cada uno recibe un beneficio directo, pero enfrenta gastos adicionales cuando pastan en exceso. Hardin afirma que “los hombres se precipitan a la ruina” debido a que cada quien busca su propio interés e intenta maximizar su beneficio sin importar las consecuencias debido a la libertad de los bienes comunes (Agrawal, 2002; Ostrom, 2000:27).

Otro ejemplo es el caso de las pesquerías que son de libre acceso, un esquema que conduce a la “tragedia de los comunes” (Hardin, 1968), debido a que el recurso común es agotado o degradado cuando su uso no es controlado porque ninguno los usuarios puede excluir a los demás de su uso (USAID, 2009). Sin embargo, en el caso de los apropiadores que realizan la pesquería artesanal de piangua, es decir, algunos consejos comunitarios de comunidades negras para el caso de Colombia, estos claramente tienen derechos legales de excluir a personas que no sean miembros, lo cual pone en discusión la teoría de Hardin, pues este es un primer paso para lograr mejores usos de los recursos, por los intereses colectivos o de grupo (Vélez, 2009).

-La lógica de la acción colectiva propuesta por Olson (1965)

Mancur Olson (1965) en su clásica obra argumenta “que los individuos racionales con intereses propios no actuarán para lograr intereses colectivos” (Ostrom, 2000; 31). Esto debido a que los beneficios que se generan de un bien colectivo no permiten excluir a ningún individuo, razón por la cual existen pocos incentivos para contribuir de manera voluntaria a la generación del bien grupal.

Además, la acción colectiva enfrenta el problema del oportunista o gorrón (free rider), ya que las ganancias colectivas que se obtenga de una acción motiva al gorrón a no contribuir con el esfuerzo en conjunto, lo que conduce a que se aproveche de los beneficios para conseguir intereses particulares, lo cual se conoce como oportunismo (Ostrom, 2000; Cárdenas et al., 2003). Para el autor de esta teoría una de las formas de lograr que se dé la acción colectiva es que los grupos sean homogéneos y compartan intereses relacionados a la apropiación de los recursos en el tiempo, como es el caso del consejo comunitario con el que se realizó esta investigación, el cual está conformado por 600 personas distribuidas en 153 familias, que han vivido toda la vida en el territorio y se preocupan por el bienestar de sus recursos en el tiempo (Ostrom, 2000; USAID, 2013).

-El dilema del prisionero

Otro enfoque con el que Ostrom resalta el problema de la acción colectiva es el dilema del prisionero, el cual se fundamenta en un modelo de la teoría de juegos (Ostrom, 2000). Este presenta la situación de dos o más individuos puestos ante el

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dilema de cooperar o no cooperar. Esta teoría resalta que todos los implicados pierden si no cooperan pues tendrían ganancias, si las decisiones dieran prioridad al colectivo. La razón por lo que esto no se produce es por la incertidumbre y desconfianza, que hace que la primera opción de cada uno sea no cooperar para, obtener la ganancia individual, al menor costo, lo que refleja que acciones individualmente racionales, tienden a resultados colectivamente irracionales (Ojeda et al., 2011).

3.2 Análisis Institucional

Las instituciones son tanto las leyes, como las reglas o normas formales e informales que los humanos usan para organizar todas la formas de interacción sociales entre los individuos de una población, incluidas las relaciones con el manejo de recursos naturales (Bowles 2002; Carlsson et al., 2005; Ostrom, 2005). Las instituciones se componen de restricciones formales como las reglas, políticas, leyes y constituciones en el sistema político (p.e la estructura de gobierno) y en el sistema económico (p.e los derechos de propiedad) (Pejovich 1999; Herrfahrdt-Pähle & Pahl-Wostl, 2012). Por el contrario las informales son las normas culturales, tales como costumbres, tradiciones y valores, las normas socialmente compartidas que existen moralmente y se aplican fuera de las estructuras formales de gobierno (Helmke & Levitsky 2004).

Estas instituciones informales son parte del patrimonio cultural de una comunidad, debido a que se mantienen de una generación a otra a través de varios mecanismos de trasmisión como la imitación, la tradición oral y la enseñanza (Pejovich,1999). La aplicación de las normas informales se cumplen por medio de sanciones como expulsión de las comunidades, “el ostracismo” (i.e., exclusión) por amigos y vecinos, y la pérdida de la reputación (Pejovich 1999; 166).

Estas instituciones son mecanismos que utilizan las personas para controlar el uso del medio ambiente y su comportamiento hacia los demás (Bromley, 1991) gracias a la concertación de estos arreglos institucionales. De esta manera se vincula la sociedad con la naturaleza y se logra coordinar los sistemas humanos y naturales, de manera complementaria a objetivos socio- ecológicos a largo plazo.

Los académicos dedicados al estudio de los RUC, concluyen que miembros de grupos locales pequeños pueden diseñar arreglos institucionales para ayudar a manejar sustentablemente los recursos (Agrawal 2001; Cárdenas & Maldonado, 2013; Ostrom, 2005) y aunque las comunidades muestren características de sistemas complejos con intereses heterogéneos por género, edad, clase, grupo socioeconómico, o grupo étnico, se comparte la idea de alcanzar un bienestar a futuro (Berkes, 2006).

Por ende, tal y como lo propone Berger & Luckmann (1991) “la construcción social de la realidad” y las instituciones implican una historia y control, ya que las acciones se construyen en el curso de una historia compartida aunque los intereses de grupo sean heterogéneos. Por tal razón, las acciones no pueden

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crearse en un instante de tiempo ni de forma individual para lograr que contribuyan a un manejo sostenible de los recursos.

Además de tener en cuenta la historicidad de las instituciones, estas también pasan por una evolución conforme se dan cambios en los sistemas ecológicos y sociales para que sean funcionales, por esto Ostrom (2000) resalta un conjunto de principio de diseño que caracterizan a las organizaciones autogestionarias, en donde el cumplimiento de estas conduce al éxito de las reglas en el tiempo en la mayoría de los casos (Vélez, 2009).

Los principios son los siguientes (Ostrom, 2000; 148):

1. Definir límites: Tanto el grupo de usuarios como los límites del recurso.

2. Coherencia entre las reglas de apropiación y provisión con las condiciones locales: Las reglas que regulan el tiempo, lugar, tecnología y la cantidad del recurso extraído deben ser adecuadas con las características de la región.

3. Arreglos en la toma decisiones de forma colectiva: Las reglas pueden ser modificadas por los usuarios según las situaciones.

4. Acciones de supervisión: Algunos usuarios son los supervisores o encargados de vigilar el cumplimiento de las reglas, también pueden ser de origen externo.

5. Sanciones graduales: Cuando se infringen las reglas se imponen sanciones según el caso y estas no conllevan necesariamente a una compensación, pueden ser multas de prohibición de extracción o rechazo al infractor.

6. Mecanismos para la resolución de conflictos: Los usuarios cuentan con sus propias instituciones para resolver sus conflictos.

7. Reconocimiento mínimo de derechos de organización: Los usuarios pueden decidir cómo manejar sus recursos, sin ser auditados por agentes externos.

8. Entidades anidadas: Este enunciado se aplica a situaciones donde los sistemas son más grandes y complejos, puede haber una diferenciación de reglas de acuerdo a las características de los usuarios, y estas se aplican a diferentes escalas según las características del sistema natural.

Se han identificado una serie de atributos de los recursos y los usuarios, que es necesario tener en cuenta para que existan instituciones de autogobierno (Ostrom, 1997; 34):

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Atributos de los recursos

1. Factibilidad de mejoramiento: El recurso no se encuentra en un estado de deterioro que hace inútil la autoorganización.

2. Indicadores: Existen indicadores que sean confiables sobre la condición del recurso que se apliquen con suficiente regularidad y a un costo relativamente bajo.

3. Predictibilidad: El flujo de unidades del recurso es relativamente predecible.

4. Extensión espacial: El sistema de recursos es lo suficientemente pequeño, dada la tecnología de transporte y comunicación, para que los usuarios desarrollen un conocimiento preciso sobre los límites externos y los micros ambientes internos.

Atributos de los Usuarios.

1. Prominencia: Los usuarios dependen del sistema de recursos para su sustento o la adquisición de otros valores.

2. Entendimiento común: Los usuarios comparten una imagen de la manera en que el sistema de recursos opera (atributos 1,2,3,4) y como sus acciones afectan a los demás y al sistema de recursos.

3. Tasa de descuento: Los usuarios utilizan una tasa de descuento suficientemente baja en relación con los beneficios hacia futuro que conseguirán del recurso.

4. Distribución de intereses: Los usuarios con mayores activos económicos y políticos se ven afectados de manera similar por la ausencia de esquemas coordinados de apropiación y uso.

5. Normas de confianza, reciprocidad y penalización: Los usuarios tienen confianza mutua para mantener sus promesas y se relacionan entre ellos con reciprocidad.

6. Autonomía: Los usuarios son capaces de determinar las reglas de acceso y control sin la intervención de autoridades externas.

7. Experiencia organizacional previa: Los usuarios han aprendido por lo menos los rudimentos básicos de la organización a través de la participación en otras asociaciones locales o conocen la manera en que se han organizado otros grupos vecinos.

Como se ha venido mencionando a lo largo del documento es importante entender que no se puede restringir el acceso a los recursos, y puesto que existen nuevas formas de autogobierno, en donde se manejan los recursos de uso común de una forma autónoma, como es el caso de los consejos comunitarios, estos pueden

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concertar nuevas formas de acceso y control para regular las formas de aprovechamiento (Agrawal, 2001; Vélez, 2011).

3.3 Sistemas de extracción

El rol de la extracción en la economía familiar es crucial para la subsistencia y a su vez para obtener suplementos monetarios y comerciales que no pueden ser generados a través de actividades como la agricultura o actividades salariales (Hecht, 1992).

Jacobs (1995) afirma que las comunidades que están inmersas en este tipo de actividades extractivas, los ecosistemas y sus recursos no son lujos para ellos, sino medios de subsistencia. Para estas comunidades, la degradación progresiva del sistema y sus unidades de recursos puede ser catastrófica, puesto que estas “sociedades biomasivas” dependen altamente del medio ambiente. Por ende, mantener viable estos sistemas en el tiempo garantiza sus medios de vida y mínimos de subsistencia.

Las comunidades de las zonas rurales de la costa Pacífica Colombiana han aprovechado ancestralmente la oferta de los recursos naturales, para suplir sus necesidad básicas viviendo de la caza y la pesca; actividades que les permite obtener una canasta básica de bienes para su alimentación (Beardon, 2008). La extracción de recursos que realizan estas comunidades tiene su propia lógica y racionalidad económica; permitiendo el funcionamiento a pequeña escala y creando vínculos de apropiación comunitaria o arraigo familiar hacia los territorios.

Para el caso de esta investigación, el sistema de extracción que enmarca el análisis gira en torno a un recurso pesquero denominado piangua, compuesto de dos especies de moluscos bivalvos (A. tuberculosa y A. similis), que para fines interpretativos se tendrán en cuenta como recurso de uso común “Piangua” desde el análisis institucional.

Este recurso es aprovechado en su mayoría por comunidades humanas de la zona litoral del Pacifico Americano (Espinosa, 2010). En Colombia este recurso de uso común ha pasado de ser no solo una fuente de alimento para los usuarios sino un producto comercializable con el vecino país Ecuador, en donde la especie A. tuberculosa es la que se canjea por ser parte de la canasta básica familiar de ese país y por tener una alta demanda en el mercado nacional (USAID, 2009). En el caso A. similis esta se aprovecha para consumo interno en los mercados locales de los diferentes municipios de donde se extrae en Colombia.

Cabe destacar que para lograr la “sostenibilidad” se requiere que los sistemas de aprovechamiento puedan mantenerse en el tiempo sin degradar la base productiva, es decir, las dimensiones biofísicas y socioeconómicas (Etter & Crizón, 2001).

Debido a que las comunidades rurales dependen de medios de vida como la extracción de recursos naturales cacería, entre otras actividades (Beardon, 2008),

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es importante entender en qué consiste un “medio de vida” y cuando es sostenible. Los medios de Vida o (Livelihoods) consisten en la combinación total de actividades y prácticas emprendidas por un modelo de hogar para satisfacer las necesidad básicas y asegurar unos ingresos que ayuden a mantener la economía familiar en un espacio geográfico determinado, que fluctúa y cambia en el tiempo, por ende, la consideración de su sostenibilidad para el futuro (Allison & Ellis, 2001; Ellis, 2000; Pinilla, 2004).

Estos son sostenibles cuando pueden afrontar y recuperarse de las tensiones, mantener o mejorar sus capacidades y activos tanto ahora como en el futuro (Sallu et al., 2010). Esta interpretación se relaciona fuertemente con las definiciones que consideran la "resiliencia" de los sistemas socio-ecológicos el cual se abordara más adelante (Berkes, 2006).

3.4 Uso y Manejo de los recursos naturales

A lo largo del documento se ha hecho referencia al uso de los recursos, pero es relevante destacar que significa y cuando se habla de uso y manejo.

Las comunidades rurales cuentan con un conocimiento ecológico local de sus recursos (Olson, 2013). Para destacar el caso pesquero, estos reconocen las dinámicas del ciclo a lo largo del año y las mejores temporadas para extraer. Por este motivo, la apropiación del recurso por parte de las comunidades no se hace solo a nivel físico, sino viene relacionado intrínsecamente con el conocimiento, creencias y prácticas por su observación. Por ende, las apropiaciones que realizamos es el conjunto de los sistemas de interacción de las sociedades con los ecosistemas naturales, transformados, de extracción o agroecosistemas (Berkes; 1998; Pinilla, 2004).

De acuerdo con Bennett (2002 en Pinilla, 2004), la motivación de las comunidades a entablar una relación de actividades de cacería, recolección, extracción y agricultura, está fundamentada en los usos tradicionales del paisaje y la ancestralidad en los territorios, así como en los usos no tradicionales. En el primer caso todas las actividades están destinadas para el autoconsumo, en cambio para los usos no tradicionales se da es una repartición de esas prácticas entre lo que es para consumo y venta. Por este motivo, la fuerza de mercado ejerce una gran presión sobre la biodiversidad, más aún en el caso de la actividad de concheo, en donde el objetivo de uso por los fijadores de precios intermediarios no es el mismo de la comunidad, en cuanto a la perdurabilidad y administración adecuada del recurso (Romero, 2008).

Bajo este contexto, el termino uso se refiere al “acceso que tienen las personas a un recurso, quienes y de qué manera lo usan y quienes y como lo administran” (Arce & Armijo, 2011, p.112). Los apropiadores pueden destinar los recursos para usos no solo de subsistencia, económico, sino también artesanal, medicinal, cultural e inclusive turístico (Arce & Armijo, 2011). Es por esto que es necesario diferenciar uso de manejo. En donde manejo, es sinónimo de administración o

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gestión. Cuando nos referimos al manejo está implícito el interés, cuidado y distribución de los recursos. Claramente esto se refleja cuando los usuarios tienen un vínculo con el recurso más allá del interés monetario que puedan obtener de estos. Por esto, cuando existe el interés de sustentabilidad, nos referimos a una posibilidad de una buena administración (Berger & Luckmann, 1991; Conejeros et al., 2002).

Cabe resaltar que el acceso a un recurso y el derecho para establecer un manejo está determinado por el tipo de propiedad (como ya se mencionó al inicio del documento), en donde la opción de “co-manejo” permite ejercer mayor control sobre los recursos por la construcción conjunta de reglas formales y normas, compartiendo el poder y las responsabilidades (Borrrini-Feyerabend et al., 2004; Carlsson & Berkes, 2005; Cárdenas & Maldonado, 2013).

3.5 Sistemas Socioecológicos

Las fronteras entre un sistema social y un sistema ecológico son arbitrarias y artificiales, puesto que se reconoce el rol de la dimensión humana en moldear los procesos y dinámicas ecosistémicas (Berkes & Folke 1998). Por ende, los socioecosistemas son un ejemplo de sistemas complejos adaptativos, sus patrones de interacción operan y evolucionan de manera conjunta, las sociedades y el ambiente se modifican uno a otro por medio de retroalimentaciones entre el ecosistema, las sociedades y la tecnología, el conocimiento local y las instituciones (Folke et al., 2007).

Estos sistemas socio-ecológicos en particular se caracterizan por su complejidad, las dinámicas no lineales y la resiliencia del sistema que pueden depender de la interacción e influencias que se den en las diferentes escalas tanto espaciales como temporales (Barnes, 2013). Los sistemas tienden a pasar por ciclos de crisis y recuperación, así como de renovación institucional, ya que las sociedades casi nunca están en total equilibrio con los recursos. Por tanto en lugar de equilibrio se puede esperar una crisis y ciclos de cambio, que permitan adoptar una capacidad de aprendizaje de la experiencia para adaptarse a los cambios (Berkes, 2006; Folke et al., 2007).

En el caso de los sistemas de extracción pesqueros, es fundamental que el aprendizaje social por parte de los grupos usuarios este enfocado en permitir que se den las dinámicas propias de los ecosistemas para no socavar con la base de los recursos (Pejovich, 1999; Berkes, 2006). Por ende en la actualidad, el reto basado en el marco de los sistemas socio-ecológicos está basado en dos desafíos fundamentales para el manejo de los recursos naturales. Primero es responder apropiadamente a las características ecológicas de un ambiente dado, pero reconociendo que estas son continuamente trasformadas, mientras se aseguran los beneficios del mismo. El segundo es responder a las características sociales del mismo ambiente, lidiando de una manera efectiva el inevitable conflicto de intereses de los diferentes actores sociales (Beitl, 2011; Epstein et al.2013).

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Por estas razones es importante direccionar las investigaciones, hacía preguntas sobre como la combinación de las variables sociales y ecosistémicas afectan los entornos complejos (Epstein et al.2013).

3.6 Anadara tuberculosa y Anadara similis

Para esta investigación se asume que el recurso piangua A. tuberculosa y A. similis comparten características para considerarlos recursos de uso común (RUC). Estas características son la apropiación por parte de usuarios directamente del recurso y solo se obtienen beneficios cuando cada usuario dispone individualmente de las unidades, en este caso la piangua, y por el contrario los usuarios si se ven afectados cuando el sistema es aprovechado por todo un grupo de apropiadores locales conduciendo a la degradación y sobrexplotación de las unidades de recurso (Ostrom, 2000; Cárdenas et al., 2003; Vélez, 2009).

Por otro lado, aunque se tengan en cuenta estas especies como un RUC desde el análisis institucional, es relevante destacar características desde la biología, ecología y estado de conservación para cada una, las cuales se explican a continuación.

Las especies A. tuberculosa y A. similis son moluscos bivalvos que pertenecen a la familia Arcidae, y tienen una distribución circuntropical. Todas las especies que incluye esta familia son comunes de zonas arenosas y fangosas, frecuentemente asociadas a la vegetación de manglar (Manjarrés, 2011), ambas especies son moluscos intermareales, es decir, viven muy cerca de la franja divisoria entre el mar y la tierra (Franco, 1996; Manjarrés, 2011).

Su alimentación es por filtración, es decir, que absorben las partículas de la materia orgánica por medio de sifones cortos, lo cual las hace vulnerables a los cambios en las condiciones del agua ya sea por contaminación u otro factor inherente al sustrato (Ardila et al., 2002; Castellanos-Galindo et al., 2011; Delgado et al., 2010a; Velasco & Barros, 2008).

Sus relaciones ecológicas se dan con las raíces de los manglares de las especies Rhizophora mangle y Rhizophora racemosa (Ardila et al., 2002 Musello et al., 2009), se encuentran enterradas en sustratos arcillosos a limo-arcillosos, ricos en materia orgánica y detritus de animales y vegetales. A. tuberculosa habita por debajo de las raíces de entre 5 y 30 cm de profundidad, mientras que A. similis prefiere fondos blandos de la zona sublitoral, entre 15 y 50 cm de profundidad (Manjarrés, 2011). Entre las características principales del ciclo vital de las especies del género Anadara spp, se destacan: hábito sedentario, tasa de crecimiento lento, fecundación externa con larva planctónica de vida corta, que luego se fijan al sustrato o sobre conchas adultas, se dan desoves durante todo el año (Manjarrés, 2011).

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La captura o faena de pesca se da cuando se presenta un descenso de la marea dejando descubiertas grandes áreas de manglar (Franco, 1996). Las faenas se llevan a cabo durante 4 ó 5 días a la semana, durante 4 a 6 horas por día a través de todo el año (Ardila et al., 2002; Borda & Cruz, 2004a).

Anadara tuberculosa

Esta especie es común encontrarla desde el Golfo de California en México hasta Tumbes, Perú. En otros países recibe el nombre de: Piangua hembra, concha negra, Chucheca, pata de mula y concha prieta, entre otros (Delgado et al., 2010a). Es una especie gonocórica, es decir, presenta sexos separados, con un ciclo reproductivo continuo (Mackenzie, 2001). Alcanza una longitud promedio de 20 mm durante el primer año de vida, crecimiento que se reduce a un 50% durante el segundo año, iniciando la madurez sexual entre los 23,2- 26,2 mm de longitud y alcanzando su tamaño comercial después de 18-24 meses (Silva & Bonilla, 2001; 317). Ver figura 2.

Anadara similis

Esta especie se distribuye geográficamente desde El golfo de Fonseca en El Salvador hasta Tumbes, Perú. Se conoce con los nombres comunes de: Piangua Macho, Curil, Curilía (Delgado et al., 2010a; Mackenzie, 2001). La tasa de crecimiento es lenta, mostrando un mayor crecimiento durante los primeros años, para luego bajar su ritmo. Se reporta que durante el primer año de vida crece a un término medio de 16,05 mm; en dos años llega a 21,78 mm y en tres años, a 27,11 mm (Musello et al., 2009). A. similis registra una talla mínima de madurez de 20,5 mm para Colombia (Delgado et al., 2010a) y 22 mm en Nicaragua (Mijail et al., 2002). Ver figura 3.

Figura 2. Aspecto externo de Anadara tuberculosa (Fuente: El investigador)

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Estado de Conservación

Para Colombia, está en vigencia la reglamentación para pesca de piangua (Anadara tuberculosa), con la resolución 0539 del 2000 por el INPA, en la cual se establece la talla mínima de captura para esta especie es de 5 cm (Delgado et al., 2010a).

De acuerdo con el estudio realizado por (Delgado et al., 2010a), se ratifica la vulnerabilidad de A. tuberculosa en el libro rojo así como también se propone incluir a la especie A. similis en este libro, puesto que la condición de amenaza para ambas está latente.

El Gobierno Nacional expresa su preocupación con el escenario de las pesquerías de piangua, por lo cual la incluyó en el plan 2019, Visión Colombia II Centenario, de la Dirección Nacional de Planeación, como especie a conservar, recuperar y proteger (DNP, 2007).

3.7 Antecedentes

A nivel mundial las especies del género Anadara spp., son fuente importante de proteína en muchos países tropicales, subtropicales y zonas templadas cálidas. Entre las especies capturadas de forma comercial intensiva para prácticas de acuicultura, se encuentran Anadara granosa, Anadara scapha en Malasia y Tailandia, Anadara subcrenata en Japón y Anadara antiquata en Filipinas (Broom, M 1985). Para el caso de la Costa Pacífica Colombiana Anadara tuberculosa, Anadara similis, Anadara grandis y Anadara multicostata son colectadas para subsistencia y comercio, en donde las dos primeras son las más explotadas (Tebano & Paulay, 2000; Borda & Cruz, 2004ª; Castellanos-Galindo et al., 2011). Se han realizado a nivel internacional trabajos sobre la biología poblacional de moluscos con importancia comercial en México, y en Ecuador sobre el ciclo reproductivo, cadena de valor y aspectos pesqueros para la especie Anadara

Figura 3. Aspecto externo de Anadara similis (Fuente: El investigador)

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tuberculosa (Baqueiro & Aldana, 2003; Maldonado, 2006; García-Domínguez et al., 2008; USAID, 2009).

En Panamá se ha investigado acerca de las prácticas pesqueras, efectos y escenarios potenciales de manejo a escala local para la especie A. tuberculosa, así como también se han realizado estudios similares en Ecuador involucrando a las comunidades debido a la importancia de esta especie para el comercio (Guilbert, 2007; Vicksta, 2007). En el caso de Nicaragua se cuenta con un estudio de factibilidad sobre la producción y comercialización de Conchas negras (A. tuberculosa y A. similis) para incentivar cultivos de estas especies (Mijail et al., 2008).

En lo que respecta, a las medidas de manejo para regular la extracción del recurso piangua, en los países donde se extrae. Se han establecido tallas mínimas de captura de 4,7 cm para el caso de Costa Rica. Mientras que la ley de pesca de El Salvador estableció una talla de 4,5 cm, al igual que en Perú. Por su parte, la regulación pesquera vigente en Ecuador prohibió capturar y comercializar individuos menores a 4.5 cm de longitud. Según el Acuerdo 149 de la Subsecretaria de Pesca del 31 de julio de 2008 (Carazo,1982; Silva & Bonilla, 2001; Borda, C & Cruz, 2004a;USAID, 2009; Beitl, 2001).

Para Colombia se presentan investigaciones más que todo realizadas en el departamento de Nariño, en donde se ha estudiado el estado de la especie (A. tuberculosa) y aspectos referentes a su biología reproductiva (Borda, & Cruz. 2003; Borda & Cruz, 2004b; Espinosa et al., 2010). De igual manera se han hecho estudios etnográficos sobre el manejo de los recursos del manglar y un reconocimiento de instituciones que regulan la extracción de éste molusco; (González, 2006; Romero, 2008). También, se han analizado las actividades productivas de pesca y Concheo desde la perspectiva de género para definir estrategias de extracción y conservación en el Parque Nacional Natural Sanquianga (Ramos. 2004; Maya & Ramos, 2006).

Estas investigaciones aportan criterios para entender como las reglas y normas creadas por las comunidades y entidades estatales pueden contribuir a manejar recursos marinos en otras regiones del país (Cárdenas & Maldonado, 2013). Por medio, de estos antecedentes se evidencia que hace falta realizar investigaciones en otras zonas del pacífico colombiano, relacionadas con las reglas de manejo uso y estado de las especies de piangua.

Por otra parte, se cuenta con un estudio amplio a lo largo del Pacífico Colombiano para analizar el estado de las especies de piangua A. tuberculosa y A. similis desde el componente biológico y socioeconómico con las familias, en los departamentos de Nariño, Valle del Cauca, Cauca y Choco, con lo cual se obtuvieron grandes resultados como lo fue la implementación del piangüimetro, para medir las conchas a partir de la talla mínima de captura de 5 cm (Delgado et al., 2010b).

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En referencia a Bahía Málaga se presentan trabajos sobre la biología de la especie A. tuberculosa, en donde se ha evidenciado que la disminución ha alcanzado aproximadamente el 60% del recurso (Lucero et al., 2012a). En relación a la especie A. similis, se ha investigado sobre su abundancia y madurez sexual, debido a que es poco lo que se conoce de su estado actual (Delgado et al., 2010a; Manjarrés, 2010).

El área de estudio también cuenta con un trabajo de grado, desde el enfoque etnográfico involucrando la perspectiva de género y conservación para un mejor aprovechamiento de los recursos del manglar (Cifuentes, 2012). Adicionalmente, se han realizado estudios desde la economía experimental a partir de juegos económicos, para entender el comportamiento de los usuarios que extraen un recurso de uso común, como es la piangua ante una veda temporal de tres meses, sin la intervención de entidades gubernamentales (López et al., 2008).

Hasta el momento se ha venido trabajando en estudios sobre especies marinas amenazadas para la región, en donde se identifican una serie de moluscos que son parte importante de la económica local y no tienen ningún tipo de regulación y de igual forma, corrobora la alta explotación de las especies A. tuberculosa y A. similis (Castellanos-Galindo et al., 2011).

4. ÁREA DE ESTUDIO

La zona de Bahía Málaga, es un corregimiento que pertenece al municipio de Buenaventura en el Valle del Cauca, ubicado en la porción media del litoral de la costa Pacífica Colombia, en el rango altitudinal de 0-100 msnm, se encuentra ubicada entre las coordenadas geográficas 77°21´10” de longitud oeste, 4°8´15” latitud norte y 77°10’10” de longitud oeste 3°55´15” latitud norte (WWF & Cenipacífico, 2006).

De acuerdo con las características bioclimáticas de la zona, el área pertenece a la categoría de bosque muy húmedo tropical (bmh-T) con una temperatura entre 18° C y 25,1° C. La bahía está situada en una zona con una de las tasas más altas de precipitación en las tierras bajas del mundo 6000 mm/año (Castellanos-Galindo et al., 2011). Se encuentran ecosistemas como bosques de transición (guandales, natales y naidizales), estuarios, playas lodosas, arenosas y rocosas, acantilados, fondos blandos, rocosos y sistema pelágico así como grandes extensiones de manglares.

La organización social de Bahía Málaga está dada por grupos de población negra, etnia indígena emberá-wounaan y por mestizos. Las comunidades indígenas, son netamente rurales, mantienen buena parte de sus tradiciones en lo productivo pues su economía está basada en actividades de subsistencia (PNNC et al., 2009). En lo concerniente a las comunidades negras estos se dedican a prácticas tradicionales de pesca artesanal, extracción de madera y planos de lodo de los cuales se extrae la piangua (PNNC et al., 2009).

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La zona de estudio específicamente donde se realizó este trabajo, es el territorio Colectivo del Consejo Comunitario de la comunidad Negra de la Plata Bahía Málaga, el cual está conformado por cuatro veredas espacialmente divididas y con conexión únicamente marítima. La vereda La plata es la que se encuentra ubicada centralmente, y es la sede de actividades comunitarias; en la zona norte se ubica la vereda Mangaña y al este del archipiélago sobre el continente se encuentra la vereda Miramar y La Sierpe (Figura 4) (C.C. Bahía Málaga, 2012).

Figura 4. Ubicación geográfica del área de estudio Consejo Comunitario de la comunidad negra de la Plata Bahía Málaga- Buenaventura a escala 1:60.000, Fuente: CVC, 2010. Los círculos de color negro representan las cuatro veredas pertenecientes a este consejo, en el círculo N° 1 y 2 se encuentran las veredas con las que se trabajó principalmente.

Los espacios de uso del territorio colectivo de este consejo, están relacionados con las actividades productivas a las que ellos se dedican: como la agricultura, recolección de moluscos, pesca, cacería, extracción de madera, recolección de frutos y otros como el ecoturismo (recorridos a cascadas y piscinas naturales). Las cuales son actividades que les permiten generar fuentes de ingresos siendo la recolección de moluscos una de las más importantes seguido de la pesca y la madera (C.C. Bahía Málaga, 2012).

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Este consejo es el único de los existentes en la zona que ha logrado la titulación colectiva total de su territorio con 39.000 ha solicitadas, Resolución INCODER, 2013 (Diario de campo, 2013). Gracias a su propia iniciativa han logrado zonificar dentro de su territorio tres áreas de conservación: El Parque Natural Regional La Sierpe (PNR) área natural destinada a la preservación de uno o más ecosistemas naturales (C.C. Bahía Málaga, 2012). El Distrito de Manejo Integrado (DMI) La Plata, como instrumento para regular el uso y manejo de los recursos naturales renovables.

Finalmente en el año 2010, la porción marina de Bahía Málaga es declarada área protegida denominada Uramba Bahía Málaga con 47.094 ha (equivalentes a 137.34 millas náuticas cuadradas) (PNNC et al., 2009), complementando el mosaico de conservación a nivel regional de Bahía Málaga, siendo el primer parque que es administrado bajo la figura de Co-manejo en un esquema de manejo conjunto por los cinco consejos comunitarios de la zona.

5. METODOLOGÍA

A continuación se explicara el diseño del estudio, los métodos de recolección de datos y el análisis utilizado. El presente trabajo se realizó en el Consejo Comunitario de la comunidad negra de La plata Bahía Málaga, en el cual se tomó como caso de estudio dos veredas La Plata y Mangaña, de las cuatro pertenecientes a este consejo, debido a la dificultad de desplazamiento. Se trabajó con los concheros de ambas veredas, así como también con los diferentes compradores locales de cada vereda y los dos compradores intermediarios en Buenaventura.

Para alcanzar los objetivos específicos anteriormente mencionados se diseñó una estrategia metodológica a partir de herramientas participativas, cualitativas y cuantitativas (González, 2006; Beitl, 2011). Las herramientas participativas están diseñadas para trabajar con las comunidades, a partir de sus experiencias y conocimientos, empleando métodos como la visualización y la comunicación oral (Geilfus, 2002). Muchas de estas herramientas son utilizadas en el Diagnóstico rural participativo (DRP) las cuales son un conjunto de técnicas que les permiten a las comunidades convertirse en analistas de su propia realidad (Chambers, 1994; López et al., 2006).

Para estudiar los arreglos institucionales (reglas formales e informales) se utilizaron herramientas participativas como la matriz de reglas y normas, la matriz de acciones individuales y colectivas y el grafico histórico, así como también herramientas cualitativas como son las entrevistas (Bonilla & Rodríguez, 1997; Geilfus, 2002; Maya, 2004). En el caso del uso de los recursos asociados a la actividad de concheo, se utilizaron herramientas participativas como la cartografía social, también se emplearon entrevistas y observación participante.

Por otra parte, para determinar el estado del recurso piangua, se utilizaron datos cuantitativos como registros de captura diarios por los concheros, recopilación de

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registros de captura anuales con los intermediarios de buenaventura y medición de tallas para la especie A. tuberculosa y A. similis. Cabe destacar que para los registros anuales solo se tuvo en cuenta a la especie A. tuberculosa puesto que solo se pudo obtener información para esta. Toda la información recolectada a través de los distintos métodos se trianguló, para su análisis (Cea D´Ancona, 1998; Ramos, 2004).

Este trabajo se compone de tres fases, las cuales se evidencian en la (Figura 5); en el recuadro gris se observan los requerimientos de información, en el recuadro azul las herramientas metodológicas y en el recuadro morado los resultados esperados y el análisis a utilizar, los resultados esperados se observan en cuadros punteados de color azul.

Figura 5. Diagrama de flujo del procedimiento metodológico

En la siguiente tabla se resumen las variables a analizar y los métodos utilizados:

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Para la recolección de la información se tuvieron en cuenta las siguientes fases:

Fase 1: Preliminar

En el mes de junio de 2013, se realizó una revisión bibliográfica de fuentes de información secundaria disponible sobre el área de estudio y lo que se ha realizado en términos de las dos especies de moluscos y las acciones de manejo identificadas previamente, en torno a la actividad de Concheo en la zona de estudio. Se seleccionó y adquirió un mapa del área titulada del consejo comunitario de la comunidad negra de La Plata Bahía Málaga, por medio de fuentes de información secundaria proporcionada por el consejo comunitario para determinar con los concheros, las áreas de extracción y uso del recurso piangua.

Fase 2: Campo

Talleres de Cartografía social y Grafico Histórico

Se realizó un taller en la vereda La plata y Mangaña para la identificación de las áreas de extracción, en donde las personas nombraban y demarcaban con calcomanías las zonas de uso para conchear. Se utilizó la herramienta de Cartografía social para ubicar las zonas de concheo del CC de Bahía Málaga La Plata, esto por medio de la ayuda de un mapa cartográfico real de la zona (Figura 8). Pero, debido a que este mapa no contenía todas las zonas de extracción de piangua bajo la percepción de los concheros, se decidió construir en común acuerdo con la Junta de Consejo un mapa cartográfico con la información recolectada durante la fase de campo de las zonas de extracción, para esto se hicieron recorridos con algunas de las concheras de las cuatro veredas y dos líderes para georreferenciar los puntos (Anexo B. Figura 1).

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El taller se realizó los días 30 de Junio y 2 de Julio de 2013 con la participación de 32 concheros. Se dividió en dos fechas el taller debido a la dificultad de desplazamiento de las personas a una sola vereda, por ende el primer día se trabajó con la vereda La Plata y al siguiente con Mangaña (Anexo B. Tablas 1 y 2) en sus correspondientes veredas. La cartografía social es una técnica que constituye una modalidad de registro gráfico y participativo de diferentes componentes de una unidad en estudio, dando lugar a ubicarlos y describirlos en el espacio y tiempo. Siendo de gran importancia para lograr un acercamiento con las comunidades al espacio geográfico, histórico y socio-económico de su propia realidad (Ardón, 1998; APC, 2005).

Adicionalmente se realizó un taller en la vereda La plata y Mangaña (Figura 7), para la construcción del gráfico histórico de la comunidad a partir de los años 70 hasta el presente, con la finalidad de identificar con los concheros la percepción del estado del recurso piangua, la cantidad de personas que se dedican a la actividad, el estado de los manglares y las reglas de manejo que han existido en torno a la piangua (Figura 6).

Figura 6. Símbolos utilizados en el gráfico histórico

Esta herramienta permite observar que ha sucedido con los recursos de una zona a través del tiempo (Geilfus, 2002). El taller se realizó el 11 de Agosto de 2013 y el 13 de Agosto con la participación de 28 personas de ambas veredas (Anexo B. Tablas 3 y 4).

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Matriz de Acciones individuales y colectivas

Para entender y evidenciar lo que la comunidad ha realizado en términos del manejo del recurso piangua, se construyó una matriz de acciones individuales y colectivas con la participación de 17 personas de Mangaña y 11 personas en La Plata, en donde a cada persona se le entrego una tira de calcomanías de color rojo para señalar las acciones (Anexo B. Tablas 3 y 4), este ejercicio se realizó los mismos días mencionados anteriormente en el gráfico histórico. La matriz de acciones individuales y colectivas permite identificar el tipo de actividades que desarrollan los participantes a nivel individual y colectivo, para el manejo y conservación de los recursos naturales (agua, bosque, pesca, etc) (Maya, 2004; López et al., 2006; Ramos, 2006).

Matriz de reglas y normas

Adicionalmente, se construyó la matriz de reglas y normas, con la finalidad de identificar cuáles son las reglas que están influyendo en la extracción de piangua, para esto las personas reconocieron las reglas tanto internas de las comunidad, las externas y su grado de cumplimiento. Gracias a esta herramienta se obtuvo una comparación entre lo dicho en forma grupal y lo obtenido en las entrevistas individuales (Maya, 2004; Ramos, 2006) (Anexo B. Tablas 3 y 4).

3. Entrevistas Semi- estructuradas

En total se realizaron 43 entrevistas a actores claves, entre las cuales 29 fueron a concheros, 6 a compradores locales, 2 a compradores intermediarios y 6 a informantes clave de la junta de consejo (Anexo C al E). El análisis de datos se realizó de manera inductiva, es decir, se establecieron categorías de análisis de acuerdo a los patrones observados en las respuestas (Ramos, 2006).

Las entrevistas fueron semi-estructuradas, es decir, se utilizó una guía con unos temas previamente definidos para abordar con el entrevistado, y se recogió la misma cantidad de información con todas las personas (Ander-Egg, 2000; Bonilla & Rodríguez, 1997). El criterio de selección estuvo dado por género y grupos de edad (jóvenes mayores de 15 años y adultos) que estuvieran dispuestos a colaborar.

Observación participante

Este instrumento permitió identificar los usos en espacio y tiempo de las especies de moluscos en cada vereda. Se tomaban registros en un diario de campo sobre segmentos observados con respecto a todo el proceso diario de extracción de piangua y acopio en los quinchos por los compradores, durante los días que las personas (Bonilla & Rodríguez, 1997). Esta herramienta facilitó acceder al conocimiento de las personas, mediante el registro de las acciones en el ambiente cotidiano (Bonilla & Rodríguez, 1997).

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Registros de Captura anual de Piangua Anadara tuberculosa

Por medio de la información secundaria obtenida de los dos compradores principales de piangua (A. tuberculosa) en buenaventura, se obtuvieron los registros anuales extraídos del CC de la plata Bahía Málaga para los años 2007, 2008, 2010, 2011, 2012 y 2013 (Anexo F), con la finalidad de observar los cambios en la abundancia del recurso a través de los años (Ramírez, 2006).

Registros de Captura Diarios de Piangua:

Para evaluar la dinámica extractiva del recurso Piangua, entendiéndola como el estado del recurso, se registraron las capturas diarias realizadas por los concheros. Se tomaron registros para las veredas La plata y Mangaña durante todos los días de la semana en los meses de Julio y Agosto de 2013, siendo los concheros mismos los que llenaban los registros con ayuda del investigador y un colaborador para el caso de la vereda Mangaña (Ramírez, 2006; Beitl, 2011). Con el registro de esta información se obtuvo las cantidades de piangua extraídas por grupo familiar, tiempo dedicado a la faena, lugar de extracción y nombre del comprador local para cada vereda (Anexo G).

Medición de tallas

Se midieron 932 pianguas en los diferentes puntos de acopio tanto en la vereda Mangaña como en La Plata con un calibrador (Pie de rey) a una precisión de 0.01mm, midiendo desde el borde anterior de la concha hasta el borde posterior más extremo para obtener la longitud total (Lt) (González, 2006). También se midieron 936 individuos con el instrumento de medida piangüimetro, diseñado por INVEMAR (Anexo H e I), el cambio de instrumento de medición se dio debido a problemas logísticos.

La primera medición se realizó con el calibrador en el mes de julio al azar, en los respectivos quinchos en seis puntos de acopio, cuatro en La Plata y dos en Mangaña, donde la producción de piangua estaba acopiada desde el periodo de quiebra y puja. La segunda medición se realizó con el piangüimetro en el mes de Agosto de 2013, de igual forma acopiada en estos periodos (Figura 9).

Figura 9. Instrumentos de medición, piangüimetro y calibrador digital (Fuente: El investigador)

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Es importante destacar que para la medición de tallas se tuvieron en cuenta a las dos especies y aunque la muestra no fue representativa para la especie A. similis (mínimo de 150 individuos medidos) según la propuesta metodológica del manual para la evaluación de poblaciones de piangua de Franco (1996). Se tomó en cuenta las mediciones realizadas entre las dos veredas para corroborar que tallas se están capturando en referencia a la media de madurez sexual y la talla mínima de captura, a pesar que A. similis no cumpliera con el mínimo de datos establecido por Franco (1996).

Para establecer la distribución de las tallas de las pianguas, se clasificaron las medidas por clases. La cantidad de intervalos se definió como k=1+ 3.3 (Logn), donde K es el número de intervalos y n el número de datos (González, 2006).Teniendo en cuenta la talla media de madurez sexual para cada especie (Anadara tuberculosa 46,07 mm y Anadara similis 43,19 mm) se tuvo como referente estas tallas para identificar el porcentaje de individuos capturados por debajo de estas (Delgado et al., 2010a). De igual forma se tuvo en cuenta la talla mínima de captura para establecer el porcentaje de pianguas que se encuentran por debajo de la regla (González, 2006). Con la medición, se determinó la moda, la talla media de captura y la desviación estándar, con el fin de hacer una descripción estadística de las capturas (Lucero et al., 2012).

5.4 Métodos de Análisis de datos

La influencia de las reglas de manejo sobre el estado del recurso se trianguló a partir de las diferentes metodologías aplicadas, con la finalidad de complementar los resultados. De igual forma para la variable uso se trianguló las diferentes metodologías para determinar los hallazgos más importantes (Cea D´Ancona, 1998). La triangulación se utiliza de acuerdo a la necesidad de tener diversas fuentes de información sobre un mismo tema, permitiendo realizar un análisis detallado desde varias visiones de la realidad que se quiere estudiar (Schonhuth, 1994).

En cuanto a los resultados de las tallas, estos se analizaron con histogramas de frecuencias, reconociendo a priori las diferentes cohortes que componen la población (Ramírez, 2006). Se aplicaron herramientas de la estadística descriptiva para establecer si existe diferencia en las clases de tallas de pianguas capturadas, en relación a la talla media de madurez sexual, la talla mínima de captura y su respectivo cumplimiento (González, 2006). A partir de la información recopilada para el número de visitas a los manglares y el número de docenas de piangua extraídas se calculó la captura por unidad de esfuerzo (CPUE), variable que comúnmente se emplea para estudiar el uso y la extracción de recursos naturales (Ramírez, 2006), la cual permite estandarizar las capturas por medio de una unidad de esfuerzo común. Por otro lado, para los registros de captura anuales se utilizó un análisis de regresión univariado, para identificar un posible patrón producto de la relación extracción y tiempo, con el fin de analizar los cambios en la cantidad de pianguas capturadas en los diferentes años (Ramírez, 2006).

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Por último, con base en el mapa suministrado por el Consejo Comunitario sobre las áreas de manglar, se calculó la distancia más corta desde las veredas hasta el respectivo sitio de concheo por medio de la herramienta Near table del programa ArcGIS 9.1 (ESRI, 2011). Para determinar si existe un efecto de la distancia y las veredas en la extracción de piangua, se utilizó el análisis de varianza basado en permutaciones “PERMANOVA” del programa PERMANOVA v.1.6 (Anderson, 2005). Con el fin de realizar esta prueba se clasificó las zonas de manglar de acuerdo a la clase de distancia y utilizando la extracción (Anexo J). Posteriormente, se calculó una matriz de similitud de Bray curtis utilizando la extracción diaria de piangua, realizando 9999 permutaciones y simulaciones de Monte Carlo para comprobar el efecto de los factores.

6. RESULTADOS

Los resultados presentados a continuación están planteados de acuerdo a los objetivos específicos, y en base a la triangulación de las diferentes metodologías aplicadas. Con los resultados obtenidos, en este capítulo se describirá el uso de las especies de piangua asociadas a la actividad de concheo. Posteriormente se presentara la dinámica extractiva con base al estado del recurso piangua y por último se mostraran las reglas de manejo existentes.

6.1 Uso del recurso piangua

Actividad (Faena) de Concheo

Según los resultados, se pudo evidenciar que los ritmos mareales son los que imponen los periodos de trabajo. Durante la puja se trabaja 5 o 6 días y durante la quiebra 3 o 4 días. Las personas afirman que conchean en promedio 22 días/mes. Una conchera explica: “A veces uno va toda la semana los 5 días de lunes a viernes, a veces hasta los sábados y en la quiebra dos o tres días, es menos, porque las aguas dan muy tarde, uno sale de noche” (S, V)1

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Tanto en Mangaña como en La plata los implementos que se utilizan para realizar la faena son; pantalón largo, camisa de manga larga, pañoleta para cubrirse la cabeza en el caso de las mujeres, usar petróleo mezclado con aceite o crema y botas; solo en algunos casos utilizan tiestero”, es decir, humo para espantar el jején. La mayoría de las personas realizan la actividad con la mano y la recolectan en su canasto o balde de plástico. Sin embargo, solo en dos casos para ambas veredas se utiliza un instrumento diferente a la mano para pianguar; uno es llamado “Tambador” y el otro “una palita”. Una mujer conchera de La Plata comenta:

“Yo uso el tambador, un gancho con eso busco la piangua suena cloc cloc, mi papá se inventó el nombre... él decía voy a hacerme unos tambadores para que no piquen más a mis hijos, tenía 12 años cuando creo ese

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