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USOS DE LA ZONA COSTERA DEL MUNICIPIO DE SANTIAGO DEL

Bienes de Interés Cultural

3.8. USOS DEL SUELO.

3.8.1. USOS DE LA ZONA COSTERA DEL MUNICIPIO DE SANTIAGO DEL

TEIDE.

La zona costera y litoral del municipio de Santiago del Teide se caracteriza por la presencia de dos grandes usos que coexisten en el territorio. Por un lado, hay amplias superficies de plataneras, especialmente en su sector Noreste, aproximadamente en las afueras de Playa de Santiago/Acantilados de Los Gigantes y la TF-454. Por otro, destaca la presencia de una zona urbana

continua muy potente desde las estribaciones de los Acantilados de Los Gigantes y que se prolonga incluso por Guía de Isora. La franja se extiende aproximadamente hasta los 125 m.s.n.m. (delimitada aproximadamente por el trazado de la TF-47). En general, en los entornos inmediatos de los núcleos de población con las áreas agrícolas (plátano), se intercalan amplias zonas abancaladas abandonadas donde se ha podido observar la huella de un importante grado de capitalización (amurados, infraestructuras de riego, etc.).

Partiendo desde el litoral se encuentran usos de tipo urbano-turístico muy intenso, que contrastan con el paisaje indiscutiblemente natural y de gran personalidad que definen los Acantilados de Los Gigantes. Los usos están diversificados, pero muy orientados a la actividad turística. En los espacios más cercanos al mar, se localizan usos comerciales típicos con productos del tipo souvenir, restaurantes, bazares, etc., con los que se alternan comercios más tradicionales como víveres, ferreterías, gestorías, etc. El número de alturas habitual es de cinco, en general de edificios multivivienda, entre los que se encuentran algunos grandes hoteles. Destaca que en la zona de Acantilados de Los Gigantes la presencia del puerto deportivo homónimo, cuyo uso es compartido tanto por la actividad pesquera como por la recreativa. Resulta destacable dentro de la actividad pesquera, la localización de jaulas para cultivos acuícolas, al pie del acantilado, zona ideal para ello por la tranquilidad en que, habitualmente, se encuentra ese sector litoral. Los usos lúdicos de baño, paseos y demás actividades relacionadas con el ocio y el disfrute del litoral, se encuentran intensamente desarrolladas en esta zona, acorde a la vocación turística que muestra.

En las zonas altas, ascendiendo por el pie del escarpe se desarrolla un turismo más residencial, con apartamentos y comunidades de propietarios, que estacionalmente registran la presencia de extranjeros, o bien acogen de forma permanente a personas mayores atraídas por las interesantes condiciones locales (clima, paisaje, servicios, etc.), mayoritariamente de origen europeo. Destacan igualmente los grandes

urbanización son correctas, con aceras anchas, paseos, mobiliario urbano, alumbrado, contenedores de residuos, cabinas telefónicas, aparcamientos, etc. repartidos por toda la zona. Gran parte de los edificios destinados a uso residencial cuentan con locales en los bajos (ocupados por los comercios anteriormente mencionados).

A medida que se avanza hacia el Este por la Costa y se llega a Puerto de Santiago, las características edificatorias van cambiando, aunque predominan igualmente edificios de hasta cinco alturas, puesto que el carácter es más residencial y destaca un importante núcleo tradicional entorno al Puerto y el Museo del Pescador, con viviendas unifamiliares de 2 ó 3 alturas y azotea transitable. Las características de la urbanización, y los usos, son muy diferentes

entre las zonas tradicionales mencionadas y las urbanizadas más recientemente. En las primeras, las calles son considerablemente más estrechas e irregulares, con aceras muchas veces inexistentes, sin aparcamiento y con alineaciones muy irregulares. Además, apenas hay usos de tipo comercial puesto que no hay locales en los bajos. Las viviendas están en algunos casos sin rematar, generan un cierto impacto visual.

Por contra, en las zonas de urbanización más definida y reciente, las calles muestran anchuras mayores y mejores condiciones de urbanización, con espacios públicos y peatonales, y una potente presencia comercial mucho más orientada a la población residente: textil, asesorías, entidades bancarias y gestoras, víveres y supermercados, estancos, librerías- papelerías, etc. No obstante, dada la vocación turística del entorno, esta orientación hacia la población residente no es total y se mantiene un

núcleo destacado de comercios vinculados al turismo: hostelería, bazares, agencias de viajes, alquileres de automóviles sin conductor, etc. La mayor parte de estos establecimientos se ubican en los locales que, prácticamente, todos los edificios poseen en los bajos.

Puerto de Santiago cuenta también con numerosos servicios públicos, entre los que destacan ludotecas, centro médico, centros formativos, biblioteca, etc. El abrigo pesquero es otro uso destacado detectado en esta zona. En él se sitúa una pequeña ermita, un restaurante y las instalaciones propias de la actividad portuaria (incluida una grúa para varar las embarcaciones). Tanto Puerto de Santiago como Acantilados de Los Gigantes cuentan con instalaciones para usos religiosos.

Imagen 39. Los usos agrícolas y urbanos coexisten en el área costera de Santiago del Teide. Puerto de Santiago.

En al afueras de estos núcleos el paisaje comienza a cambiar, desarrollándose un área de transición donde, aunque sigue detectándose presencia de edificaciones, éstas van siendo menos presentes ante las primeras muestras de plataneras y espacios agrícolas. Algunos de estos se encuentran abandonados pero, por norma, son de superficies amplias y con infraestructuras de riego, en parcelas extensas y bien acondicionadas. Esto debe señalar, inevitablemente, un nivel de capitalización importante propio de una agricultura de exportación, plátano en la mayoría de los casos. En algunas de estas fincas se están recuperando los usos agrícolas, aprovechándose las favorables condiciones de las explotaciones, aunque en este momento destinados los cultivos a productos hortícolas.

En esta área de transición aparecen también usos industriales de pequeña escala (principalmente en el entorno de la TF-47). Los usos residenciales en esta área de transición responden a patrones similares a los ya citados, es decir, una mayoría de viviendas de autoconstrucción, de dos a tres alturas con garaje en los bajos y cuarto trastero, o de acceso, en una azotea transitable. En general, muestran estructura cúbica. Con esta tipología se alternan otras edificaciones destinadas al mismo uso residencial, que se podrían caracterizar como “de lujo”, con amplios jardines bien mantenidos a base de plantas y árboles ornamentales, dos ó tres alturas y volumetrías más irregulares en las que se alternan los espacios con una, dos ó tres alturas, e incluso pequeñas edificaciones auxiliares independientes. No hay espacios verdes significativos en esta zona.

Las características de las áreas agrícolas son comunes a las de cualquier zona orientada al mercado exterior y de exportación en el Sur de Tenerife, con agricultura intensiva fuertemente capitalizada, bajo riego y protegida bajo plástico dedicadas principalmente al plátano. Se trata de un espacio definido por las grandes propiedades y explotaciones, lo que precisamente da pie a ese amplio grado de capitalización, estructura habitual en este tipo de cultivo en la isla. Destaca la importancia que tiene la superficie protegida bajo plástico, con la particularidad de que se trata, en el caso del plátano, de muchos invernaderos sin cubierta, lo cual, dadas las condiciones óptimas de insolación y temperatura, así como las meteorológicas comunes del Suroeste insular, facilita que a las plantas les llegue la luz y el calor en abundancia, condición necesaria para mejorar su productividad. Por ello, no es necesario mantener esa productividad de forma artificial, por lo que, en la práctica, los invernaderos actúan como cortavientos, protegiendo los bordes de las explotaciones o parcelas. Este tipo de protección se desarrolló principalmente en las áreas que, hacia el Noreste, limitan con las Medianías bajas.

Eventualmente se localizan pequeños núcleos o agrupaciones de población, con viviendas de tipologías variadas pero, en general, de tipo unifamiliar y con patrones constructivos de autoconstrucción, funcionales de tipo cúbico, dispuesta a lo largo de las vías principales en pequeñas agrupaciones. Dispersos por el área, y muchas veces entremezclados con los modelos anteriores, se localizan también zonas de chaléts de lujo, con jardines privados. En general, las viviendas de autoconstrucción responden a edificaciones de dos alturas con cuarto trastero, o de acceso, en una azotea transitable, aunque con adornos en teja o, incluso, cubierta de teja a cuatro aguas, mientras que los chaléts muestran cubiertas de teja “árabe” y dos alturas. El grado de acabado de las viviendas es variable, pero en general es aceptable, con paredes, fachadas y medianeras enfoscadas, pintadas y con mantenimiento.

Finalmente, en los espacios que no están transformados o abandonados hace mucho tiempo, se desarrolla un matorral de densidad variable de balos, tabaiba amarga, vinagreras y las habituales herbáceas estacionales.

3.8.2. USOS DE LA ZONA DE MEDIANÍAS