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USOS TERAPÉUTICOS

In document Manual_de_Quelacion (página 72-76)

Los principales usos terapeuticos del magnesio, en la actualidad, son como antiácido y catártico. La utilización de sales de magnesio por vía intravenosa en el control de los ataques convulsivos ha sido sustituida por nuevos productos sintéticos que poseen un mayor índice terapéutico.

El sulfato de magnesio (sal de Epsom) es aún uno de los remedios más comúnmente utilizados para aliviar las inflamaciones locales. Las concentraciones del 25 al 50 % en agua caliente reducen la inflamación común en virtud de un gradiente de acción osmótica. Se emplea también el sulfato de magnesio en el tratamiento del envenenamiento por sales solubles de bario ingeridas por vía bucal; se forma sulfato de bario insoluble que evita mayor absorción. Además, el hidróxido de magnesio (leche de magnesia) es uno de los constituyentes del “antídoto universal” para los envenenamientos.

Con la obtención de métodos más precisos para la medición del magnesio, varias alteraciones clínicas han mostrado deficiencia de magnesio ( hipomagnesemia). En muchos casos, un número bastante grande de síntomas clinicos, incluyendo ataques convulsivos, pueden ser atribuibles a esta deficiencia. De acuerdo con ello, ha resultado útil el tratamiento con magnesio en algunos tipos de síndrome de absorción deficiente, hipoparatiroidismo primario, pérdida prolongada o grave de líquidos corporales ( por ejemplo, vómito o diarrea), hipocalcemia, alcoholismo, tratamiento diuréticos y diversos padecimientos con bajos niveles de magnesio plasmático. La dosificación se determina por los niveles plasmáticos y los síntomas clínicos.

En Quelación es importante utilizar magnesio por dos motivos:

1.- El EDTA quela también el magnesio ocasionando hipomagnesemia y esto puede ser peligroso trayendo fallas importantes en nuestra fisiología .

2.- El otro motivo es que se requiere magnesio en la terapia de quelación ya que para retirar el calcio de un ateroma se necesita de este elemento.

MAGNESIO

El sulfato de magnesio o sulfato de magnesio heptahidratado o de nombre común sal de Epsom se trata de un compuesto químico que contiene magnesio, con la fórmula es Mg SO4·7H2O. El sulfato de magnesio sin hidratar MgSO4 es muy poco frecuente y se emplea

en la industria como agente secante, por esta razón cuando se refiere a «sulfato de magnesio» se entiende implícitamente a la sal hidratada, esta denominación se aplica por igual a la sal de Epsom. En las preparaciones orientadas a la medicina el hidrato se emplea como solución acuosa para preparar y etiquetar las fórmulas de sulfato de magnesio en solución acuosa, debido a que los cristales hidratados de esta sal, que no son delicuescentes, son muy fáciles de pesar y de ser sometidos a los procesos de calidad en la manufactura. La sal de Epsom fue elaborada originariamente mediante cocido de las aguas minerales de la comarca cercana a Epsom, Inglaterra, y tras ello preparados con agua marina. En los tiempos posteriores las sales se obtenían de un mineral denominado epsomita.

Su uso local puede ser aplicado en el tratamiento de uña de ingrown. El sulfato de magnesio oral, así como el hidróxido de magnesio, se emplea como un laxante. La sales de Epsom están disponibles en forma de gel para una aplicación tópica sobre heridas y dolores. En administración intravenosa se emplea muy frecuentemente para reducir las contracciones musculares.

El magnesio es un metal alcalinoterroso que representa el segundo catión más importante del sector intracelular después del potasio y es el quinto mineral por su abundancia en el organismo.

Este macromineral es componente del sistema óseo, de la dentadura y de muchas enzimas. Participa en la transmisión de los impulsos nerviosos, en la contracción y relajación de músculos, en el transporte de oxígeno a nivel tisular y participa activamente en el metabolismo energético.

El 60% de las necesidades diarias se depositan en los huesos, el 28% en órganos y músculos, y el 2% restante en los líquidos corporales.

Las fuentes de magnesio son el cacao, las semillas y frutas secas, el germen de trigo, la levadura de cerveza, los cereales integrales, las legumbres y las verduras de hoja. También se encuentra, pero en menor cantidad, en carnes, lácteos y frutas.

Su absorción se efectúa a nivel intestinal y los elementos de la dieta que compiten con su nivel de absorción son el calcio, el fósforo, el oxalato, las fibras y algunos ácidos grasos (lípidos).

Normalmente el organismo no presenta carencias de este mineral, pero las deficiencias suelen darse en casos de alcohólicos crónicos, cirrosos hepáticos, personas con padencias de mala absorción, vómitos severos, acidosis diabética y el abuso de los diuréticos.

Su ausencia se refleja por la aparición de calambres, debilidad muscular, nauseas, convulsiones, fallas cardíacas y también la aparición de depósitos de calcio en los tejidos blandos.

En caso de fallas renales, se debe ser muy cauteloso para evitar la retención de este mineral. La ingesta diaria de magnesio debe estar entre los 300 y 350 mg./día para los hombres, 280 mg/día para las mujeres y entre 320 a 350 mg/día para las embarazadas.

Medicamento usado para tratar la preeclampsia y la eclampsia (complicaciones graves del embarazo). El sulfato de magnesio también está en estudio por su capacidad de prevenir los efectos secundarios tóxicos de ciertos medicamentos usados para tratar cáncer colorrectal. Es un tipo de anticonvulsivo.

El sulfato de magnesio (SM) ha demostrado tener en el asma bronquial un efecto broncodilatador, que resulta dudoso en el caso de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Por ello hemos llevado a cabo un estudio con el objetivo de investigar el posible efecto broncodilatador del SM intravenoso en la EPOC agudizada.

Pacientes y métodos: Se estudió a 24 pacientes diagnosticados de EPOC agudizada que requirieron ingreso en la Unidad de Hospitalización de Neumología. A cada uno se le realizó una espirometría basal. Posteriormente, se efectuó una aleatorización a doble ciego y cruzada de los pacientes para recibir 1,5 g de SM o placebo en solución intravenosa (20 min). A quienes el primer día recibieron SM se les administró placebo el segundo día, y al revés. Se realizaron espirometrías a los 15, 30 y 45 min de la administración de SM o placebo. Por último, se administraron 400 µg de salbutamol inhalados mediante cámara espaciadora y a los 15 min se realizó una última espirometría. Todos los enfermos recibieron además tratamiento con esteroides, antibióticos intravenosos, oxígeno y broncodilatadores pautados (salbutamol y bromuro de ipratropio cada 6 h).

Resultados: Cuando se compararon los incrementos absolutos (en ml) y porcentuales del volumen espiratorio forzado en el primer segundo (FEV1) obtenidos con SM y placebo a

los 15, 30 y 45 min, no se encontraron diferencias significativas. Al comparar los incrementos absolutos y porcentuales del FEV1 tras la administración de salbutamol se

observaron incrementos significativos con el SM

Además, es el fármaco ideal en el tratamiento y profilaxis de las crisis en las gestantes con PEE y eclampsia, dado su relativa inocuidad, y amplio margen terapéutico. Sus efectos son anticonvulsivos y vasodilatadores.

El efecto anticonvulsivante parece que se produce a nivel periférico, bloqueando la transmisión neuromuscular por disminuir la liberación de acetilcolina en respuesta a los potenciales de acción neuronales. Es muy efectivo como anticonvulsivante, previniendo nuevos ataques y manteniendo el flujo fetal. En los recién nacidos de madres tratadas con sulfato de magnesio, se han detectado depresión respiratoria e hiporreflexia. Se han desarrollado protocolos de administración IV e IM de magnesio. Es preferible la administración IV por facilidad manejo y tiempo corto terapéutico. El sulfato de magnesio no es un fármaco inocuo, por lo que es necesario monitorizar a las pacientes que lo reciben para evitar sus efectos colaterales. Las variables clínicas que hay que monitorizar son el

volumen urinario, el reflejo rotuliano y la función respiratoria. dado que el magnesio se elimina por vía renal, es muy importante monitorizar el volumen urinario el cual suele estar disminuido en las pacientes con PEE grave. Ello puede hacer que sus niveles sean elevados y se produzca parada respiratoria o cardiaca. Para la administración intravenosa continua es necesario mantener un gasto urinario mayor de 20 ml/h, los reflejos osteotendinosos profundos deben estar conservados y el ritmo respiratorio debe ser superior a 14/min. Ante cualquier disminución en alguno de estos indicadores, se reevaluará la velocidad de infusión del sulfato magnésico.

La desaparición del reflejo rotuliano es un signo muy importante, ya que constituye el primer aviso de que se está produciendo toxicidad. El reflejo rotuliano suele desaparecer cuando la concentración plasmática de magnesio alcanza los 8-10 mEq/l. Cuando se llega a esta situación, el fármaco debe seguir administrándose de forma discontinua hasta que se recupere el reflejo. En estas condiciones, los niveles plasmáticos pueden seguir aumentándose hasta alcanzar las concentraciones, generalmente por encima de los 12 mEq/l, por encima de las cuales puede producirse depresión o parálisis respiratoria. La cardiotoxicidad con prolongación de los intervalos PR y ensanchamiento del complejo QRS así como del QT, pueden observarse con concentraciones séricas de magnesio mayores de 10 mEq/l.

Las dosis de ataque recomendada es entre 4-6 gr. IV en 5 min, pudiéndose repetir a los 15 minutos, si no se yugulan las crisis, seguidos de una perfusión de 1-3 gr./h ( en caso de insuficiencia renal crónica habría que disminuir las dosis), controlando los niveles de magnesio en sangre cada 6 horas y ajustar para mantener el magnesio sérico entre 4.8 y 9.6 mg/dl. Se recomienda continuar tratamiento con Mg después de 24 horas del parto.

El exceso de calcio aumenta la cantidad de acetilcolina liberada en respuesta a los potenciales de acción neuromuscular. Por ello cuando existen signos de hipermagnesemia, el antídoto más lógico es el gluconato cálcico, que administraremos a dosis de 10 ml de solución al 10% e inyectado durante 3 min.

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