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Valoración de la capacidad de juicio.

El concepto de trastorno mental grave asienta fundamentalmente pues los efectos del mismo, identificando una población de pacientes que precisa, de

4. Valoración de la capacidad de juicio.

Se evalúa en esta área la capacidad del individuo para evaluar y analizar información y situaciones alas que se enfrenta, así como la capacidad para formular conclusiones adecuadas en relación con esa información, conclusiones que deben traducirse en decisiones “adaptativas”. Es característica la afectación

del juicio en el contexto de lesiones orgánicas cerebrales o en los trastornos psicóticos (en los que se produce una ruptura del sujeto con la realidad que le circunda), pero también en el trastorno depresivo mayor, los trastornos por ansiedad o en el contexto de los trastornos disociativos.

Clase funcional 1 (deterioro de 0 a 5%); sin deterioro o deterioro ligero. Pueden aparecer situaciones en las que no se efectúe una valoración adecuada de la realidad o cierta perspicacia, pero en general con poca repercusión funcional.

Clase funcional 2 (deterioro del 10 al 20%); deterioro leve. La evaluación de las situaciones es persistentemente deficiente, con repercusión en las relaciones, medio labora o toma de decisiones (que resultan erróneas por mala evaluación de la realidad). Estos errores y sus consecuencias son percibidos por los demás, pero no resultan del todo disruptivos en su entorno.

Clase funcional 3 (deterioro del 25 al 50%); deterioro moderado. Los errores de juicio tienen trascendencia en el ámbito social, el trabajo y las situaciones familiares hasta el punto de que se ve afectadas relaciones personales, o en el ámbito de trabajo; se cometen errores en el desempeño de la actividad laboral. Errores en la apreciación del riesgo pueden llevar a gastos exagerados en compras o en juegos de azar.

Clase funcional 4 (deterioro del 55 al 75%); deterioro menos grave. Los errores de juicio tienen ya una repercusión más que significativa; se producen fallos habituales a la hora de evaluar situaciones o implicaciones de las propias actuaciones, errores que pueden traducirse en la creación de riesgo o daño a sí mismo o a otros. Pueden llegar a precisar supervisión constante. Clase funcional 5 (deterioro superior al 75%); deterioro grave. Pueden aparecer incluso actitudes persistentemente agresivas debidas a una mala interpretación del comportamiento o motivación de los demás; puede manifestarse desinhibición sexual importante.

5. Valoración del estado de ánimo.

El estado de ánimo es un estado emocional que perdura en el tiempo; a veces se le denomina “afecto”. Se pueden definir una serie de características:

A. Rango: Variabilidad de la expresión emocional durante un período de tiempo, es decir, si sólo uno estado de ánimo se expresa en un período de tiempo, la gama afectivo está restringido.

B. Amplitud: La cantidad de energía gastada en la expresión de un estado de ánimo, es decir, un leve amplitud de la ira se manifiesta por la molestia y la irritabilidad.

C. Estabilidad: los cambios lentos de estado de ánimo son normales. cambios rápidos (labilidad afectiva) puede ser patológica.

D. Adecuación: El "ajuste" (o congruencia) entre el afecto y la situación. E. Calidad del afecto: sospechoso, triste, feliz, ansioso, enojado , apático . F. Relación: Habilidad para expresar el calor, para interactuar

emocionalmente y para establecer una buena relación.

Clase funcional 1 (deterioro de 0 a 5%); sin deterioro o deterioro ligero. Manifestaciones relativamente transitorias de tristeza, felicidad, ansiedad, ira y apatía; variaciones normales del estado de ánimo asociados con acontecimientos vitales adversos.

Clase funcional 2 (deterioro del 10 al 20%); deterioro leve. Aparecen síntomas leves; depresión leve, malestar subjetivo que lleva a una cierta interferencia funcional, reducción del interés en las actividades habituales, aparición de ideas suicidas fugaces, ataques de pánico aislados o elevado estado de ánimo. Pueden experimentar sentimientos de desrealización o despersonalización.

Clase funcional 3 (deterioro del 25 al 50%); deterioro moderado. Síntomas moderados; frecuentes ataques de ansiedad con concomitantes somáticos, sentimientos inapropiados de culpa, ideación suicida persistente o intentos de suicidio, marcada labilidad de los afectos, somnolencia significativa, aislamiento social que conduce a deterioro en las relaciones interpersonales, anhedonia, alteración del apetito con cambio de peso significativo, enlentecimiento o agitación psicomotrices, hipomanía o despersonalización severa.

Clase funcional 4 (deterioro del 55 al 75%); deterioro menos grave. Funcionamiento alterado en la en la mayor parte de las áreas; agitación constante, excitación maníaca violenta, intentos de suicidio repetidos, permanece en cama todo el día, autoabandono extremo, ira o hipersensibilidad extremas. Requiere supervisión por parte de un tercero para evitar lesiones a sí mismo o a otros.

Clase funcional 5 (deterioro superior al 75%); deterioro grave. Depresión severa que requiere asistencia en todos los aspectos de autocuidado. Ideación suicida constante, excitación maníaca que requiere la moderación.

6. Valoración de la conducta.

Clase funcional 1 (deterioro de 0 a 5%); sin deterioro o deterioro ligero. Perturbaciones transitorias en el comportamiento que resultan comprensibles en el contexto de la situación de la persona; puede aparecer, por ejemplo, fatiga excesiva.

Clase funcional 2 (deterioro del 10 al 20%); deterioro leve. En general, poca repercusión funcional, si bien aparecen alteraciones de la conducta manifiesta en situaciones de estrés, alteraciones que no suelen ser disruptivas. Las alteraciones del comportamiento persistentes pueden tener efectos negativos en las relaciones interpersonales o el empleo.

Clase funcional 3 (deterioro del 25 al 50%); deterioro moderado. Comportamiento agresivo ocasional que llega a requerir atención o tratamiento. Presencia de rituales obsesivos que interfiere con la actividad dirigida a objetivos. Comportamiento antisocial repetido que conduce a conflictos con la autoridad.

Clase funcional 4 (deterioro del 55 al 75%); deterioro menos grave. Comportamiento persistentemente agresivo o disruptivo, que llega a requerir atención o tratamiento. Comportamiento significativamente influenciado por ideas delirantes o alucinaciones, asociado con el riesgo de daño a sí mismo fuera de un entorno protegido, pero que no requieren constante supervisión. Hiperactividad maníaca asociada con comportamiento inapropiado. Comportamiento regresivo significativo (por ejemplo, la negligencia extrema de la higiene con la imposibilidad de asistir a sus propias necesidades corporales). Clase funcional 5 (deterioro superior al 75%); deterioro grave. Requiere una vigilancia constante para evitar dañarse a sí mismo o a otros (los repetidos intentos de suicidio, excitación maníaca). Catatonía o rigidez, rituales incesantes.

Manual de actuación para médicos del INSS114.

Las orientaciones que contiene actualmente este manual provienen de las primeras líneas de actuación que se siguieron en España en aras de protocolizar la valoración de la discapacidad laboral en el ámbito de la Seguridad Social115; sucesivas ediciones han ido actualizando y ampliando su contenido.

Proporciona unos criterios generales de valoración, aplicables en principio al conjunto de la patología psiquiátrica, prestando atención sobre todo a la repercusión funcional del proceso. Se atiende a criterios como la necesidad de seguimiento especializado, la necesidad de tratamiento psicofarmacológico y el grado de compensación clínica que éste proporciona, así como a la presencia o ausencia de determinados “criterios de gravedad”:

Episodios maniacos y depresión (con tentativas de suicidio) recurrentes.

Depresión mayor severa de evolución crónica.

Trastorno bipolar con recaídas frecuentes que requieran tratamiento (cicladores rápidos).

Cuadros que presentan crisis que requieran ingreso para hospitalización.

Grave alteración en la capacidad de relación interpersonal y comunicación.

Sintomatología alucinatoria y delirante crónica.

Asociaciones laxas de ideas, tendencia a la abstracción, apragmatismo.

Graves trastornos en el control de impulsos. O de “especial gravedad”:

Depresión endógena (mayor) cronificada (> 2 años sin remisión apreciable).

Trastorno bipolar resistente al tratamiento.

Sintomatología psicótica crónica, pérdida del contacto con la realidad con trastornos disperceptivos permanentes.

Hospitalizaciones reiteradas y prolongadas por el trastorno, institucionalización.

Ausencia de recuperación en los períodos intercríticos.

Cuadros con grave repercusión sobre la conducta y mala respuesta al tratamiento.

Conductas disruptivas reiteradas.

Trastornos severos en el curso o contenido del pensamiento que afectan al sujeto la mayor parte del tiempo.

Perturbaciones profundas de la personalidad que de modo precoz y con persistencia, produzcan sintomatología variada y severa, afectando a las áreas instintiva y relacional.

La presencia o ausencia de estos criterios de gravedad, junto con la valoración de otros aspectos del cuadro clínico completo, son lo que llevarán a formular la existencia de limitaciones psiquiátricas en un determinado grado funcional; del 0 al 4 (se empleará en lo sucesivo numeración romana con la intención de establecer una diferencia entre grados funcionales y la graduación de los requerimientos profesionales, que se expondrán seguidamente).

Grado Funcional Valoración Tratamiento y respuesta Repercusión sobre el funcionamiento

Impacto funcional sobre la capacidad laboral

0

No cumple criterios diagnósticos. La clínica

puede englobarse bajo el concepto de “síntomas aislados”. No precisa seguimiento especializado; puede tener seguimiento por MAP Sin repercusión significativa sobre la funcionalidad

No existe incapacidad para la actividad laboral. I