• No se han encontrado resultados

Verónica (Veronica Officinalis)

In document Botanica Oculta y Leyendas1 (página 161-164)

Verrucaria (Heliotropium Europaeum)

Una de las doce plantas sagradas de los rosacruces.

Se usaba en Botánica Oculta para manipular a las personas, como se cuenta en un grimorio: "Si se magnetiza a una sonámbula y se le da una flor con su tallo del Heliotropo, la sonámbula adquirirá una sorprendente videncia que le permitirá hacer revelaciones asombrosas".

La mitología griega cuenta que Heliotropo, la flor que siempre da la vuelta hacia el sol, está vinculada a uno de los numerosos enamoramientos de Apolo, quien un día puso su ardor y pasión en la ninfa Clítia. Pero al poco tiempo se cansó de ella, y la pobre ninfa, durante nueve días y nueve noches se sentó al lado de un río, añorando a su enamorado, observando lánguidamente como el carro de Apolo, tirado por cuatro corceles blancos, recorría el cielo desde el amanecer hasta el alba. Finalmente, los dioses, se compadecieron de la pobre Clítia y la transformaron en una flor, a la que llamaron Heliotropo. Por esa razón, es una flor que siempre mira al sol, como símbolo del amor incansable.

Ayuda a los sueños proféticos, a la curación, a obtener riqueza.

Viborera (Echium Vulgare)

Vid (Vitis Vinifera)

Vincapervinca (Vinca Minor)

Esta planta se usó en magia magnética de la siguiente manera: Se dejan en infusión durante diez minutos 5 gramos de hojas de Vinca. Luego se magnetiza el agua poniendo las manos por encima y pidiendo, mentalmente, que dicha agua tenga la virtud de mantener la fidelidad conyugal a quien beba de ella. Dicen que sus efectos son muy ciertos.

Planta de Venus. Si la flor es blanca, significa los placeres de la memoria; y si es azul, amistad.

Su mayor propiedad mágica es la siguiente: Se echan cinco gotas de su infusión en un vaso de vino y quien beba de él, mantendrá la fidelidad conyugal.

Violeta (Viola Odorata)

Significan la belleza interior y lealtad.

Cuenta una leyenda que Adán, cuando se dio cuenta del pecado que había cometido al dejarse seducir por Eva, lloró desconsoladamente, y el ángel, que tenía que acompañar sus errantes pasos fuera del Jardín del Edén, viendo su sufrimiento, transformó sus amargas lágrimas en preciosas violetas.

En la mitología griega se cuenta la historia de la ninfa Io a la que Zeus convirtió en vaca una vez que la sedujo. Esta no podía alimentarse con simples hierbas por lo que el padre de los dioses llenó los campos con violetas para que comiera su amada.

Una tradición medieval alemana recibía a la primavera con una danza de bienvenida en la que se ataba a un mástil la primera violeta encontrada.

Los magos y hechiceros utilizaban la violeta para ahuyentar a los malos espíritus y contra "el mal de ojo". En su recorrido celestial, divisó Apolo a una hermosa ninfa que alimentaba los rebaños. Atraído por su belleza la cortejó para conseguir su amor; pero fue en vano, pues la joven huyó asustada al interior del bosque, donde gritó pidiendo la protección y ayuda de la diosa de la caza, Diana. La ninfa voló por los montes y a cielo abierto; por los sombreados valles y fuentes corría con su pena; por los matorrales trataba de esconder sus encantos. Pero todo fue en vano, pues el luminoso dios, mientras más espantada estaba la ninfa ocultando su belleza y su virtud, más se encendía el fuego de su pasión. Cuando la tiene atrapada, pensando como engañarla para que cediese a su amor apareció la diosa. Como que la belleza es un engaño, es connveniente destruir el peligro de la hermosura --sentenció Diana.Terminando de decir estas palabras, transformó en violeta a la ninfa, que así desfigurada, pero casta, un humilde estado encontró entre los escaramujos, encinas y robles del bosque, conservando su dulce aroma.

Una antigüa leyenda cuenta la joven que quiso ser una flor. Era un día de fiesta. Las jóvenes mozas del municipio descendían de sus casas con hermosos vestidos. Algunas fueron a pasear por el campo; otras se sintieron atraídas por el sonido de las panderetas, que anunciaba la alegre señal de la danza. Reír, jugar, divertirse y enseñar sus encantos era el objetivo de todas ellas.Solamente una chica permanecía callada en su vivienda. Se trataba de Marcela, la guapa hija de Jerónimo, el jardinero.--Ven con nosotros, Marcela --le decían suus amigos al pasar--. El aire está perfumado con el olor de los ciruelos y el cielo es azul. Ven a bailar con nosotros, Marcela. Marcela gentilmente se negaba sacudiendo ligeramente la cabeza; y si algún joven mozo le lanzaba un ramo de flores, lo abandonaba, acelerando el paso. En el dormitorio de Marcela cada cosa estaba bien colocada, limpia y brillante, como si ella pusiera su propia gracia en cada objeto que la rodeaba: la cama con su blanca colcha bien marcada, el armario de nogal, la mecedora de paja, la rueca que había pertenecido a su madre, el espejo colgado de la pared, la palangana con el agua bendita y la imagen de la virgen que cuidaba de ella mientras dormía. Si Marcela continuaba trabajando en un día de fiesta, no era por avaricia ni por capricho, sino para ayudar a los pobres. Ahora su preocupación era la vieja Juana, a la que llevaba un largo abrigo que la protegiera del frío. De camino a casa de la viejecita cantaba su canción preferida:”Quisiera ser una pequeña flor, si fuera una pequeña flor, elegiría un buen lugar ue

me pudiera ocultar.Algún lugar retirado, pero a un arroyo cercano, ahí me gustaría vivir, escondida entre la hierba, y mirando al cielo”. La canción continuaba, pero éstas eran las estrofas preferidas de la

joven que cada atardecer se sentaba en su jardín lleno de altos árboles, hermosas flores e hierba bien cortada, escuchando el sonido del agua de la fuente. Del cultivo del jardín se encargaba su padre, Jerónimo, el antiguo jardinero del castillo, siendo su único entretenimiento, junto a su querida hija. Se sentía feliz viendo que armoniosamente florecían las flores de los arbustos, como se curvaban graciosamente sus ramas y como amortiguaba sus pasos el césped. El hada que habitaba en el jardín estaba muy contenta de Jerónimo, a quien observaba remover el mantillo, podar los árboles y regar las plantas. Era un auténtico placer para ella limpiar de vez en cuando, con la punta de sus alas, el sudor del viejo hombre cansado. Aquel día festivo contemplaba unas margaritas cuando entró Marcela en el jardín. Curiosa, miró intensamente a Marcela, a quien comparó con la margarita, llegando a la conclusión de que la flor y la muchacha eran igualmente puras. El eco llevo hasta el tranquilo jardín el sonido de las panderetas y los alegres gritos de las jóvenes mozas, con todas sus melodías, perfumes y aspiraciones, que correspondían a un día de primavera. Marcela estaba sentada en la hierba, pensando en lo feliz que la vieja Juana estaría con su nuevo abrigo. "Pobre chiquilla de humilde nacimiento --pensó el hada mientras la observaba--, tan pura como la nieve de un glaciar, buena e inocente como la naturaleza. ¿Quién te salvará de las tentaciones? ¿Quien te advertirá de las trampas amorosas en que caen tus compañeras? Inconsciente del soliloquio del que era objeto, Marcela, mirando al cielo, cambió de pensamiento cantando:”Quisiera ser una pequeña flor, si fuera una pequeña

flor, elegiría un buen lugar ue me pudiera ocultar.Algún lugar retirado, pero a un arroyo cercano, ahí me gustaría vivir, escondida entre la hierba, y mirando al cielo”. El hada del jardín decidió complacer

este deseo, y lanzó su magia sobre la humilde Marcela. Al instante, la joven desapareció bajo un velo de hojas. En el lugar donde estaba sentada, se vio una flor cuyos pétalos estaban cubiertos de pequeñas gotas de rocío, como si fueran lágrimas en unos ojos azules. Era Marcela que decía adiós a su padre de esta manera. La violeta es la hija de la humildad. Devoción, candidez y modestia fueron los elementos que escogió el hada para darle el perfume que caracteriza a la planta.

Vulneraria (Anthillis Vulneraria)

Vulvaria (Chenopodium Vulvaria)

Yezgo (Sambucus Ebulus)

Zamarrilla (Teucrium Polium)

Zanahoria (Daucus Carota)

En la II Guerra Mundial los ingleses lanzaron el bulo de que sus aviadores veían por la noche gracias al consumo de zanahorias. Esto sirvió para ocultar a los alemanes el descubrimiento del radar y además se popularizó el consumo de esta hortaliza en el Reino Unido.

Potencia el amor, la fertilidad y el deseo sexual. Comer sus semillas ayuda a las mujeres a quedar embarazadas. También se comen para aumentar el deseo sexual y curar la impotencia.

Zaragotana (Plantago Psyllium)

Zarza (Rubus Fruticosus)

Puesto que las moras se utilizaban para preparar bebidas alcohólicas, la zarzamora se asocia a la diosa de la embriaguez. En un principio, el alcohol se consumía como pasatiempo si no que se consideraba una bebida chamánica que alteraba la conciencia, por ello la zarzamora se relaciona con los cambios en las pautas y procesos del pensamiento. Resulta especialmente útil en aquellos momentos en los que la persona se encuentra bloqueada.

Los benedictinos cultivan una variedad sin espinas en todos sus claustros. Según la leyenda dorada, esta planta inerme nació cuando San Benito, fundador de la orden, se arrojó desnudo a una mata para evitar una tentación lujuriosa que le asaltaba. En ese momento, la zarza perdió sus espinas y desde aquel día propagan los monjes su estirpe en memoria del milagro.

Otra creencia bretona cuenta con más socarronería que antaño las zarzas tenían albergue y fiaban tan a menudo que terminaron arruinándose. Desde entonces, procuran enganchar a todo el que pasa con la esperanza de cobrar.

“Si me cortas, me podas; si me quemas, me abonas”, dice el viejo refrán aludiendo a la zarza y a su ímpetu vital irrefrenable.

Los paisanos saben que segándola rebrota, si cabe con mayor fuerza, y esperan a la época entre San Juan y San Pedro para cortarla. Al cabo de dos o tres cortes –y años– se habrá descastado.

Los campesinos alemanes sabían también que cuando los zarzales crujen con el viento, anuncian a quien sabe escucharlos que el invierno será muy duro.

Como barrera protectora es muy útil por sí misma o para resguardar los setos que tienden a desnudarse por debajo y, como otras plantas espinosas, se ha considerado tradicionalmente que tiene un influjo protector contra maldiciones y hechizos. Las brujas vascas, en numerosas leyendas, usan una fórmula para echar a volar hasta el lugar del akelarre. Decían: “Sasi guztien gainetik eta hodei guztien azpitik”, que quiere decir: “¡Por encima de las zarzas y por debajo de las nubes!” Algunas de estas leyendas cuentan cómo alguien que las espía quiere imitarlas, pero confunde lo términos y acaba volando bajo las zarzas y completamente arañado.

Zarzaparrilla (Smilax Aspera)

Su nombre deriva de la ninfa o diosa griega “smilax” que significa hiedra con espinas y que, según una leyenda, se convirtió en zarzaparrilla por estar al lado de su amado “Crocus” que es la planta del azafrán. Además de ser la base para una bebida refrescante de la que se sacó, posteriormente, la fórmula secreta de la Coca-Cola, estuvo muy de moda en la antigua Roma por sus virtudes para eliminar toda clase de venenos. Se tomaban grandes cantidades de zarzaparrila en las comidas para evitar el envenenamiento. Se sabe por la historia, que muchos emperadores romanos, Claudio, Calígula, Cómodo, Domiciano, murieron envenenados, a pesar de la zarzaparrilla. Y muchos maridos también. Hasta el punto que el célebre Catón dijo: "no hay adúltera que no sea envenenadora". Debido a la gran cantidad de personas que morían en la Roma antigua por causa de algún veneno, se llegó al punto de promulgar unas leyes contra quienes los utilizaban.

Zumaque (Rhus Coriaria)

El zumaque se usaba antiguamente en las tenerías como curtiente de pieles.

Los romanos la emplearon como acidulante, y posteriormente los árabes la usaron para el curtido de pieles y cueros dada su riqueza en taninos.

Zumillo (Thapsia Villosa)

El nombre popular de la Thapsia villosa, rueda de Santa Catalina, está bastante bien escogido. Santa Catalina de Alejandría fue martirizada en el siglo IV con una rueda de pinchos.

Zurrón (Chenopodium Bonus-Henricus)

El nombre deriva de la Chenopodium chen ganso griego o podia significar " pies de gallina", en alusión a la forma de las hojas, mientras que Henry es el dios de la casa, en referencia al crecimiento de la planta cerca de los hogares.

Cuenta la leyenda del "Pobre Henry" que, enfermo de lepra se curó por esta planta, muy común en los prados y los pastos de montaña, y muy bien conocida de las poblaciones alpinas.

El nombre también podía estar dedicado en honor de Enrique IV, el patrón de la botánica, por el éxito que esta planta fue durante su reinado.

In document Botanica Oculta y Leyendas1 (página 161-164)