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OTRA VEZ, LA APUESTA NUCLEAR

de la visión fundamentalista

OTRA VEZ, LA APUESTA NUCLEAR

LA ADJUDICACIÓN a la empresa estatal INVAP (Investi-

gaciones Aplicadas) de la licitación para la construcción y montaje de un reactor de investigación en Australia notificó al país del nivel de excelencia alcanzado por su sector nuclear. El hecho coincide con la celebración del 50º aniversario de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y los 45 años del establecimiento de la

Unidad de Actividad de Materiales de la CNEA.

La coincidencia de tales acontecimientos no es ca- sual. El logro de INVAP es consecuencia de un proceso

acumulativo de medio siglo para instalar la opción nu-

clear en la Argentina, es decir, establecer la capacidad científica, tecnológica e industrial para desarrollar la nucleoelectricidad y las múltiples aplicaciones de la energía atómica. Fue una decisión estratégica para im-

pulsar el desarrollo del país en un mundo globalizado y

transformado por la revolución científico-tecnológica.

Se ganó la licitación en Australia porque en el trans- curso de 50 años se formaron en el Instituto Balseiro más de 600 físicos e ingenieros nucleares, se instalaron dos centrales nucleoeléctricas y se desarrolló la produc- ción de combustibles nucleares, radiofármacos y multi- plicidad de productos fundados en la ciencia.

En ese período, la Argentina logró una posición en el mundo entre los países que tienen un dominio avanzado

de la ciencia y la tecnología atómica para fines pacíficos.

Antes de Australia, la misma INVAP había instalado re-

actores de investigación en Perú, Argelia y Egipto y prestado apoyo a desarrollos en Irán, Turquía, India y Cuba. El país es también un protagonista importante en la Agencia Internacional de Energía Atómica y sus téc- nicos y científicos son frecuentemente convocados para emprendimientos internacionales.

Por otra parte, el país no logró retener a la totalidad de los científicos y tecnólogos formados en la CNEA. Uno

de cada cuatro egresados del Instituto Balseiro ha emi- grado y muchos realizaron brillantes carreras en el ex- terior.

El sector nuclear argentino no sólo desarrolló un im- portante potencial de recursos humanos y materiales. Además presentó una teoría sobre la función de la cien-

cia y la tecnología para el desarrollo y un estilo de inter-

acción entre ciencia básica e investigación aplicada fun- dada en la excelencia. En buena medida, asociado a los aportes de quien fue gerente del Departamento de Meta- lurgia (actualmente Unidad de Actividad de Materiales) de la CNEA, Jorge Sabato, se formularon ideas y pro-

puestas de acción que ejercieron gran influencia en América Latina y en los países emergentes de Asia. Re- sultado de este proceso de acumulación es la realidad actual del sector nuclear, con sus problemas y frustra-

ciones, y también sus éxitos, como el alcanzado en Aus- tralia.

La decisión por la opción nuclear hace 50 años fue, por lo tanto, correcta. ¿En qué términos se plantea la cuestión ahora? Más precisamente: ¿tiene sentido man-

tener abierta la opción nuclear y, en tal caso, en qué con- siste?

La respuesta al primer interrogante es categórica. Más aún que hace medio siglo, es preciso asumir el co- mando del propio destino y movilizar el formidable po- tencial del país, participando de la revolución científica contemporánea, que incluye, como uno de sus ejes, el área nuclear. La respuesta del segundo implica la iden- tificación de prioridades para concentrar recursos y ca- pacidad decisoria en las áreas críticas del sistema. De- tengámonos brevemente sobre este punto.

- Nucleoelectricidad. Ésta seguirá siendo en el mun- do una fuente importante de energía. La Argentina tie- ne que mantener la capacidad nucleoeléctrica alcanzada y sus eslabonamientos con el sistema científico-tecnoló- gico y la economía. En las próximas dos décadas conclui- rá la vida útil de Atucha y Embalse, y serán desmante-

ladas. Por lo tanto debe instalarse una tercera central

mientras se analizan las alternativas tecnológicas, las diversas fuentes de energía y la evolución internacional. La tercera central está ya construida en un 80% y debe- ría haber estado operativa hace 15 años. Atucha II es

otro ejemplo del asombroso contraste argentino, por un

lado, de no concretar lo accesible y, por otro, de alcanzar logros, como el de Australia, propios de un país avanza- do. Los estudios realizador por la CNEA y Nucleoeléctrica

Argentina (NASA) revelan que la conclusión de Atucha II

que es una decisión fundamental para la economía de todo el sector atómico y para mantener abierta la opción nuclear. Así, hemos recomendado al Poder Ejecutivo la conclusión sin más tardanza del emprendimiento.

- Otras aplicaciones de la energía nuclear. La medi-

cina es uno de los campos más significativos en el cual,

sin embargo, sólo se ha logrado establecer un centro de excelencia en Mendoza, con la participación de personal de la CNEA. Al menos debería disponerse el acceso de

una capacidad semejante en otros puntos clave del país. En una primera etapa, la Comisión está analizando la

instalación de centros de medicina nuclear en la Capital Federal, Rosario, Córdoba y Bahía Blanca. Otras áreas

prioritarias incluyen nuevos materiales y la aplicación de radioisótopos al agro, la industria y el medio ambiente.

- Nuevos desarrollos. En INVAP, con apoyo del perso-

nal e instalaciones de la CNEA, se proyectó un reactor de

potencia y construyen satélites y diversos artefactos de

alta tecnología, cuya excelencia y competitividad inter-

nacional están repetidamente demostradas. Otros ejem- plos son los desarrollos de combustibles para las centra- les de Atucha y Embalse, y el reactor de Australia. A su vez, los logros en tecnologías no nucleares (como meta- lurgia y energías no convencionales) revelan cómo la capacidad científica y tecnológica alcanzada permite conquistas en otros campos.

- Seguridad y medio ambiente. La Argentina es sig- nataria del Tratado de no Proliferación Nuclear y miembro activo de la Agencia Internacional de Energía Atómica. El país tiene antecedentes impecables en el

da a través de la CNEA y vigiladas por la Autoridad Re-

gulatoria Nuclear (ARN). El tratamiento de residuos ra-

diactivos y los controles radiológicos convergen con el objetivo de la seguridad, que es una prioridad absoluta de la CNEA. A su vez, la nucleoelectricidad evita la emi-

sión de gases y contribuye a la preservación del medio ambiente.

- Proyección internacional. La CNEA propuso profun-

dizar la vinculación con América Latina y, en primer lu- gar, con el Mercosur. Se explora la creación de una agen- cia argentino-brasileña de aplicaciones de la energía nu- clear que permite planificar conjuntamente el sector, for- talecer la posición negociadora internacional y acceder juntos al mercado mundial como exportadores de bienes y servicios de alta densidad científico-tecnológica.

- Transferencia de tecnología. La CNEA registra una

rica y prolongada experiencia de transferencia de tecno- logía al sector privado. En áreas como petróleo, conser-

vación de alimentos y salud, la CNEA ha sido proveedora

de servicios y ha establecido alianzas estratégicas con empresas privadas, como en el caso de la producción de combustibles nucleares. La Comisión tiene responsabili- dades importantes en este campo, pero el resultado de- pende principalmente del comportamiento y de la eco- nomía nacional y de las políticas públicas. Por diversos motivos, en los últimos lustros se han debilitado los es-

labonamientos entre el sector productivo y el polo cientí- fico-tecnológico. La reindustrialización del país, entre

otros factores, es una condición necesaria para generar demanda de conocimientos que impulse la transferencia de tecnología de entidades como la CNEA.

- Recursos humanos. A lo largo del tiempo, los direc- tivos de la CNEA tuvieron la lucidez de promover, bajo

un mismo techo, la investigación, la docencia y los desa- rrollos tecnológicos. El INVAP es un vástago de la CNEA,

creado cuando las nuevas realizaciones reclamaban un marco empresarial y administrativo diferenciado. La promoción de la investigación básica orientada por prio- ridades y la resultante de las iniciativas de los científi- cos, el abordaje teórico de la ciencia y las aplicaciones tecnológicas, constituyen un estilo de trabajo que contri- buyó a la creatividad y la excelencia alcanzados. La Universidad Nacional de Cuyo y la CNEA están conside-

rando incorporar nuevas disciplinas a las actividades de investigación y docencia del Instituto Balseiro. El obje- tivo es aprovechar el potencial de investigación y docen- cia existente en física e ingeniería nuclear para la for- mación de recursos humanos en otras áreas prioritarias para el desarrollo del país.

El éxito alcanzado en Australia debe estimularnos a ganar confianza en nuestras propias fuerzas, en la posi- bilidad de la Argentina de ser protagonista de su destino

en un mundo global y en el papel de la ciencia y la tec-

nología para erradicar la pobreza y la exclusión que agobia al país.

En 1950, la Argentina adoptó la decisión de abordar la opción nuclear. Hoy, en un nuevo contexto, debe rati- ficarse la misma determinación estratégica. Actualmen- te, como entonces, la responsabilidad de la decisión des- cansa, en primer lugar, en la esfera política.

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