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Vida cotidiana, sentido común y estados intencionales

CAPÍTULO 2: EL CONCEPTO DE COSMOVISIÓN

2.3 Vida cotidiana, sentido común y estados intencionales

Para explicar el concepto de cosmovisión, debemos acudir de nuevo a las aportaciones de Jerome Bruner en Actos de significado. Para este fin tomaremos como punto de partida uno de los principales conceptos que allí desarrolla, el de “psicología

popular”, una parte importante de lo que él denomina “psicología cultural195”. Para Bruner, la psicología cultural recoge las tradiciones de la Revolución Cognitiva196 así como las Geisteswissenschaften de Dilthey, las ciencias de la vida mental. La psicología popular o Folk Psychology sería un elemento crucial de lo que tal vez, afirma, sería mejor llamar “ciencias sociales populares o intuitivas” o, incluso el “sentido común”. Bruner la describe de la siguiente manera:

«En todas las culturas hay una psicología popular, que es uno de los instrumentos constitutivos más poderosos y que consiste en un conjunto de descripciones más o menos normativas y más o menos conexas sobre cómo “funcionan” los seres humanos, cómo son nuestra propia mente y las mentes de los demás, cómo cabe esperar que sea la acción situada, qué

195 Op. cit. p. 53.

196 El tránsito del conductismo al cognitivismo a finales de los años 50 aparece denominado como la

Revolución Cognitiva. Los principales autores que consolidan la crítica al conductismo skinneriano dominante en el período anterior son, entre otros, Noam Chomsky, el propio Jerome Bruner o Frederic Charles Barlett.

formas de vida son posibles, cómo se compromete uno a estas últimas, etc.»197

Este concepto tiene una significativa relación de parentesco con la sociología del conocimiento y la idea de sentido común en la vida cotidiana de Berger y Luckmann198:

«Puesto que así son las cosas, la sociología del conocimiento debe, ante todo, ocuparse de lo que la gente “conoce” como “realidad” en su vida cotidiana, no-teórica o pre-teórica199. Dicho de otra manera, el

“conocimiento” del sentido común más que de las “ideas” debe constituir el tema central de la sociología del conocimiento. Precisamente este “conocimiento” constituye el edificio de significados sin el cual ninguna sociedad podría existir. [...] La vida cotidiana se presenta como una realidad interpretada por los hombres y que para ellos tiene el significado subjetivo de un mundo coherente.200»

El texto continúa refiriéndose a la necesaria búsqueda de las bases sobre las que se asienta su concepto de vida cotidiana. Para hacerlo se apela a la fenomenología y a la

197 Ibid.

198 Peter L. Berger, Thomas Luckmann, La construcción social de la realidad, Amorrortu, Buenos Aires,

1986, p. 31

199 Sobre la separación entre el sentido común y la “vida teórica” es preciso puntualizar que, desde

nuestro punto de vista, ésta última tampoco es pensable fuera del marco de la cosmovisión en la que se desarrolla. Como veremos una líneas más adelante, la cosmovisión configura el marco estructural donde se posibilitan la acción y el pensamiento, incluyendo también esa misma vida teórica y no sólo la vida cotidiana. Para entenderlo mejor es preciso acudir a los conceptos de “espacio de experiencia” y “horizonte de expectativa” que, originales de Reinhart Koselleck, readaptaremos en éste mismo capítulo para aproximarlos a la idea de cosmovisión.

consciencia como “consciencia intencional”. Con esta referencia fenomenológica, el nexo con la psicología popular de Bruner queda plenamente establecido, ya que el psicólogo neoyorquino también fundamenta su concepto de psicología popular en la concepción de la mente como el núcleo en el que se desarrollan los estados intencionales como creer o desear201.

Finalmente, para terminar de esbozar el esquema inicial que nos lleva hacia la comprensión del funcionamiento de la cosmovisión, debemos volver de nuevo a Clifford Geertz. Este antropólogo, en la ya mencionada obra La interpretación de las

culturas y refiriéndose al objetivo de la antropología, afirma que dicha meta se ajusta al

concepto semiótico de cultura:

«Entendida como sistemas en interacción de signos interpretables (que, ignorando las acepciones provinciales, yo llamaría símbolos), la cultura no es una entidad, algo a lo que puedan atribuirse de manera causal acontecimientos sociales, modos de conducta, instituciones o procesos sociales; la cultura es un contexto dentro del cual pueden describirse todos esos fenómenos de manera inteligible, es decir, densa.202»

Vemos aquí que, al margen de que el autor introduce su concepto de “interpretación densa”203 para referirse a ese contexto complejo en el que se dan los fenómenos sociales, menciona una idea fundamental: la cultura no puede transformarse en una sustancia separada e independiente de la interacción simbólica de los grupos

201 Op. cit., p.27.

202 Clifford Geertz, op. cit. P. 27.

203 Se trata de uno de las principales aportaciones de Geertz y hace referencia a la tarea interpretativa que

humanos y de los individuos. Esta idea es básica para entender que la cosmovisión es una construcción intersubjetiva, contextual y esencialmente lingüística, en la que se refleja el conjunto de contenidos simbólicos que dan sentido a la vida humana, a la acción situada204, al pensamiento y a los valores.

Podemos enlazar aquí con el análisis de la cultura que realiza Umberto Eco en su

Tratado de semiótica general205. Para Eco la cultura es un fenómeno de significación y comunicación, de manera que las sociedades existen sólo cuando se establecen relaciones de significación y procesos de comunicación. De lo que nos estamos ocupando en esta tesis es, precisamente, de esos fenómenos de significación que articulan la visión del mundo de una determinada cultura. De manera que – afirma Eco – cada vez que se conceptualiza el posible uso de un “objeto cultural”, ya sea físico o simbólico, dicho objeto se convierte en el signo concreto de su uso virtual, es decir206

« [...] que desde el momento en el que existe sociedad, todas las funciones se transforman automáticamente en SIGNOS DE ESA FUNCIÓN207. Eso es posible porque existe cultura. Pero existe cultura sólo

porque eso es posible208»

Asimismo debemos señalar la coincidencia con la versión débil de la hipótesis Sapir-Whorf, en la que se dice que el lenguaje es determinante en la forma de entender

204 Para utilizar el concepto de Bruner que, recordemos, se refiere justamente a aquella acción situada en

un contexto cultural determinado, en el que se dan los estados intencionales.

205 Eco, U., Tratado de semiótica general, Editorial Lumen, Barcelona, 1988, capítulo 2. 206 Y aquí Eco cita directamente a Roland Barthes.

207 Mayúsculas del propio Eco. 208 Ibid. p. 53.

la realidad. En su obra Lenguaje, pensamiento y realidad209, Benjamin Lee Whorf afirma que:

«[...] las formas de los pensamientos de una persona son controladas por inexorables leyes de modelos, de la que ella es inconsciente. Estos modelos son las sistematizaciones, imperceptiblemente intrincadas de su propio lenguaje. [...] (cada lengua es) un vasto sistema de modelos, unos diferentes de otros, en los que se hallan culturalmente ordenadas las formas y categorías mediante lo que no sólo se comunica la personalidad, sino también se analiza la naturaleza, se notan o se rechazan tipos de relación y fenómenos, se canalizan razonamientos y se construye la casa de la consciencia.210»

A pesar de las diferencias que obviamente podemos encontrar entre estos autores211, existe un fondo común alrededor de una idea fundamental: el ser humano construye su realidad mediante unos determinados significados simbólicos que, creados en esa interacción intersubjetiva que llamamos cultura, son utilizados por el individuo desde sus estados intencionales. Con esto vemos cómo los contenidos simbólicos de la

209 Whorf, B.L., Lenguaje, pensamiento y realidad, Círculo de Lectores, Barcelona, 1999. 210 Ibid. p. 283.

211 Ciertamente Berger y Luckmann hablan exclusivamente de sociedad y no de cultura, no obstante

debemos ampliar el alcance de estos planteamientos a la cultura como totalidad. Podemos decir que la relación existente entre cultura y sociedad es compleja. En algunos casos podemos observar la existencia diversos tipos de sociedades dentro de una misma cultura, como ocurría en las polis de la Grecia Clásica o ocurre en la cultura Occidental. En cambio en también es posible que dentro de una misma sociedad se encuentren interrelacionadas diferentes culturas, como ocurría en el Imperio Romano o en el Austrohúngaro o, incluso, en las actuales sociedades multiculturales. En otras ocasiones sociedad y cultura pueden coincidir, como ocurre en la mayoría de los pueblos cazadores recolectores. Por otra parte, el uso común identifica ambos conceptos que deben ser diferenciados, tal como acabamos de decir.

cultura son instrumentos útiles para que los individuos actúen, piensen y sientan en la vida cotidiana. Así pues, el proceso de significación permite establecer las bases de lo que conocemos como realidad. Por otro lado, la creación de esos significados no es estática ni cerrada, al contrario, procede de la interacción de los individuos entre ellos, con esos mismos significados y con las instituciones sociales que regulan su vida. Se trata de un complejo feedback en el que se ven involucrados los propios individuos, las prácticas sociales y las ideas sobre la realidad. Dicho de otro modo, no se trata de que existan unas significaciones culturales aisladas de la actividad práctica sino todo lo contrario: los seres humanos construyen sus ideas sobre el mundo al mismo tiempo que lo piensan, transforman, manipulan, controlan. De esta manera nos encontramos con un feedback creativo que delimita el espacio comunicativo-simbólico que los individuos pueden recorrer y que, al mismo tiempo, pueden llegar a modificar. En cualquier caso, todos los individuos se mueven dentro de un espacio delimitado por los límites de su cultura, sin que dicho límite sea determinante y absoluto, pero si lo suficientemente estable como para otorgarles una idea ordenada de la realidad y del sentido de su existencia en el mundo.