13. La vida recreativa en Santiago de Compostela: Sus aspectos positivos y
13.1. Vida recreativa y diversión ¿Qué buscan los jóvenes en ella?
La vida recreativa en Santiago de Compostela tiene tanto aspectos positivos como negativos. Antes de entrar en ellos vamos a contextualizar los aspectos positivos y negativos que tiene la diversión actualmente en los jóvenes. O, dicho de otro modo, lo que es la diversión sana y lo que es la diversión con riesgos.
Hoy la diversión es una parte más de la vida normal de un jóven. Durante el fin de semana, y algunos ya desde el jueves, van a dedicar uno o más días de la semana a divertirse. La diversión ordenada es buena pero esto no siempre ocurre en los lugares de diversión. Las características propias de la adolescencia y juventud, con la necesidad de búsqueda de identidad, autonomía y afirmación lleva a cometer excesos. El límite de los excesos es lo importante. Por ello hoy puede haber una diversión sana o una diversión con riesgos y, entre una y otra, distintos niveles intermedios.
Para conocer mejor los tipos de diversión es útil que podamos contestar a tres preguntas, como son :
- ¿Qué buscan los jóvenes en la diversión? - ¿Qué encuentran?
- ¿Qué hacen?
Distintos estudios nos permiten conocer qué es lo que buscan realmente los jóvenes cuando salen a divertirse. El estudio sobre “Salir de marcha y consumo de drogas”, realizado en cinco ciudades españolas (Calafat et al., 2000) en jóvenes que estaban en lugares de diversión analiza esta cuestión. Los resultados del estudio indican que los tres principales motivos para salir de marcha son encontrarse con los amigos (96.1%), escapar de la rutina (81.2%) y escuchar música (77.4%). Le siguen a continuación bailar (55.5%), buscar sexo (39.1%), tomar drogas (29%) y buscar pareja (25%). Como se aprecia, el motivo o motivos más importantes para salir de marcha, o
para salir a divertirse, son los de socialización (estar con los amigos), cambiar del ambiente cotidiano de la semana (escapar de la rutina) y pasarlo bien a través de los sentidos, como es la música (escuchar música). Los otros se pueden asociar a los anteriores (bailar) o ser nuevos, como buscar sexo o pareja y tomar drogas. Nótese que tomar drogas ocupa un lugar nada despreciable, pero no es el más importante. Esto significa que para una parte de las personas que salen a divertirse consumir drogas es un fin, pero que éstos son una pequeña parte del total, que sale por lo que la mayoría de los jóvenes ha salido y seguirán saliendo a lo largo de la historia, para socializarse, hacer amistades, buscar pareja, etc., aunque esto no está reñido con los objetivos de algunos jóvenes como la búsqueda de placer y diversión.
¿Qué encuentran cuando salen a divertirse? Actualmente encuentran una importante oferta para divertirse. Ésta se orienta básicamente a que acudan a lugares cerrados (discotecas, bares o pubs) donde pueden escuchar música, bailar, ligar, buscar sexo y consumir drogas, lo cual exige disponer de cierta cantidad de dinero. Aunque las condiciones de vida han mejorado mucho respecto a épocas pasadas, una diversión completa y extensa es cara. Pero, además, la diversión les viene dada, no la pueden construir ellos a su media. De ahí que algunos opten por una diversión basada en el alcohol, alcohol a un bajo precio. Nos referimos al botellón.
Hoy el negocio del ocio, el tiempo libre y la diversión se enmarca en un mismo conjunto, ya que cada uno de esos elementos se interrelaciona con los otros. A ello hay que añadir el que seamos un país eminentemente turístico y haya una clara venta hacia el turismo en su más amplio sentido como es sol y playa, buena cocina y, como no, buena fiesta, diversión o pasarlo bien. A ello se añade el fenómeno del consumismo que ha cobrado una enorme fuerza en los últimos años junto al hecho evidente de aumentar considerablemente el número de personas que viajan, que se van de vacaciones o que toman unos días de descanso cuando pueden (vacaciones estivales, de semana santa, navidades, y diversos puentes y fiestas a lo largo del año). El joven vive todo este contexto y, como joven, ve en la diversión un modo idóneo de pasarlo bien, divertirse, hacerse mayor, autoafirmarse y ser él mismo con sus amigos. En la diversión el elemento mercantil es claro, ya que está unida a los amigos, a la comida y a la bebida. Esto realizado en lugares cerrados o acotados, desde terrazas de bares a bares, pubs, restaurantes, discotecas, etc., y también en los últimos años
en plazas y otros lugares donde hacen botellón, produce el primer problema en algunos jóvenes que no pueden satisfacer completamente su deseo de diversión. De todos modos, como la oferta es muy variada, pueden divertirse de distintas formas y a precios diversos.
Otro elemento asociado a la diversión es el consumo de alcohol, de forma que la diversión sin alcohol no se entiende. Se empieza con las cervezas, se sigue con el vino, y se finaliza bebiendo licores de diversos tipos y con grados de alcohol diversos. El ejercicio físico, la comida o el baile facilitan beber. Y, conforme va avanzando la noche, se incrementa el consumo de alcohol y de otras sustancias, si es el caso. En los locales nocturnos de diversión es fácil acceder a distintas drogas, especialmente al cannabis, cocaína y drogas de síntesis. En la calle o en los lugares donde se hace botellón, el acceso a las mismas es aún más fácil. Probarlas, primero, y luego quizás consumirlas de modo más habitual es realizado hoy por un gran número de jóvenes (Plan Nacional sobre Drogas, 2008, Xunta de Galicia, 2008). Aunque sabemos, como ya hemos indicado, que el objetivo básico de salir no es tomar drogas, sino estar con los amigos o con otras personas, escapar de la rutina o escuchar música, es también evidente que las drogas, buscar sexo y buscar pareja están de por medio. De ahí que el jóven se va a encontrar sistemáticamente con las drogas en su camino de la diversión. Unos las rechazarán, otros las probarán, y otros se irán metiendo cada vez más en su consumo.
Pero, ¿qué hacen realmente para divertirse? Hoy los jóvenes salen a divertirse como lo han hecho los jóvenes de todos los tiempos, aunque de un modo algo distinto a lo que conocíamos hasta no hace mucho. El cambio más importante, y que ha producido toda una serie de cambios en cascada a partir del mismo, es el horario de diversión. Clásicamente, hasta hace décadas, la diversión comenzaba por la tarde y se finalizaba a la medianoche o poco después. Incluso las culturas imponían normas, creencias y tabúes para que no se anduviese por la noche por caminos y lugares por los riesgos inherentes que ello tenía, como el ser atacado por un animal, tener un accidente y no poder ser socorrido, manteniendo así el equilibrio cultural entre el día y la noche, etc. (Becoña, 1982). Con la aparición de la luz eléctrica se produce una gran revolución en el mundo que afecta a todos los niveles de la vida, ampliándose el concepto ancestral de la noche, ganando tiempo al día. En muchos pueblos la
instalación de la luz eléctrica en los caminos fue una revolución y muchas de las acciones municipales tenían como elemento mejor valorado el “poner la luz eléctrica”. En las ciudades el cambio fue evidente, y en la diversión también. Ahora es posible aumentar el tiempo de diversión de modo notable. En nuestros días, hemos llegado al extremo y parece que lo importante es “ganar la noche al día”. En estos años se ha producido un cambio brusco en el modo de divertirse, de tal modo que lo habitual en los jóvenes es comenzar la diversión después de la media noche y finalizarla al amanecer. Esto conlleva cambios no sólo de organización de la diversión, sino de organización social (ej., recogida de basuras, orden público, etc.). Pero también produce cambios en los propios ritmos circadianos de los individuos, teniéndose el organismo que adaptar a esa nueva situación (Smith et al., 2002). El alcohol produce la sedación y bienestar que se puede desear, al que se le puede añadir cannabis; pero si hay que resistir mucho las drogas de síntesis y la cocaína las podemos conseguir para aguantar toda una noche (Calafat, 2007). Sino puede que no lo logremos, o que nos cansemos y nos dé el sueño, o nos tengamos que ir de la fiesta antes de acabarla. De ahí que los horarios se convierten en un elemento favorecedor del consumo de sustancias.
Pero como la idea de todo joven es ser joven y saltarse aquello que le impide hacer lo que quiere hacer, la diversión se convierte en una parte de sí, siendo esa parte de la noche uno de sus lugares propios (Calafat et al., 2000). Este es otro de los nuevos aspectos de la diversión que no había estado presente en el mundo de la diversión en otras épocas. En el pasado, los jóvenes se divertían junto a los adultos, o al menos controlados o supervisados por los adultos. En las últimas décadas esto ha cambiado, como un elemento asociado a los cambios sociales que también se han producido, al tiempo que la diversión se ha especializado. Hay lugares de diversión para niños, para adolescentes menores de edad, para los jóvenes, los adultos, los mayores e, incluso, para grupos específicos como los separados o divorciados, las personas mayores, etc. También, ante un mundo tan rápido y cambiante, se ha ido imponiendo la idea de que la diversión tiene que ser “aquí y ahora”. Cuando hablemos más adelante de la impulsividad, como contrapuesta al autocontrol, lo entenderemos un poco mejor.
13.2. Aspectos positivos de la diversión y de la marcha en Santiago de Compostela
En función del análisis anterior, de la recogida de datos de campo a lo largo de un año y de la realización de múltiples entrevistas a los distintos actores de la diversión, podemos considerar que la diversión en Santiago de Compostela tiene los siguientes aspectos positivos:
1. Una importante fuente de ingresos para los locales comerciales y para la ciudad en su conjunto
Santiago de Compostela es una importante ciudad turística. El ocio, la diversión y la hostelería constituyen importantes aspectos de los ingresos de muchas personas, de muchas familias, de muchas empresas y negocios. A ello contribuye, además, el ser una ciudad universitaria. Los jóvenes salen mucho más que las personas adultas, lo que redunda en un mayor gasto en actividades de ocio, tiempo libre y diversión (en bares, pubs, discotecas, restaurantes y supermercados y tiendas de 24 horas).
De modo directo o indirecto la hostelería se beneficia de que las personas salgan y estén en la calle. Unos hacen más negocio que otros, dependiendo del horario de apertura y cierre de los locales y del número de personas que haya a esas horas (ej., no es lo mismo abrir hasta las 4 de la mañana todos los días, que abrir el local a las 7 de la mañana). Esto explica que Santiago de Compostela tenga un gran número de locales dedicados al ocio, a la restauración, a dispensar alcohol y a divertirse, aparte de la amplia capacidad hotelera de que dispone.
2. Fuente de ingresos paras las arcas municipales en forma de impuestos que pagan los locales de ocio y restauración
El municipio recauda una buena cantidad de impuestos por actividades de ocio y restauración, entre las que se incluyen las de los locales de ocio nocturno. Al mismo tiempo las regula, o procura hacerlo, para que haya un equilibrio entre la oferta y la demanda, el ocio y el descanso (para evitar ruídos y broncas por la noche), y tiene que mantener un adecuado equilibro entre el negocio, y reducir o evitar las posibles o reales consecuencias que dicho negocio, cuando es excesivo o no regulado puede producir.
3. Un importante elemento de socialización para los jóvenes
Sin duda alguna, como ya hemos visto, el objetivo de los jóvenes es estar juntos y socializarse entre sí. La diversión va unida a estar juntos los jóvenes, como vienen haciendo desde hace décadas. Al haber un gran número de jóvenes en la ciudad, universitarios, de instituto, de la ESO, y de otros pueblos y ciudades que tienen a Santiago de Compostela como su base, hace que con mucha frecuencia haya un gran número de jóvenes en la ciudad, que se organicen más conciertos en ella, actividades específicas para jóvenes (ej., promociones de marcas coches), que haya más botellones masivos, etc. Pero ello es también un símbolo más, y positivo, de identificación de la ciudad y de incremento de su status. Para muchas personas Santiago de Compostela es una ciudad de jóvenes, de universitarios, de personas que lo pasan bien. El culto a lo joven es visto por parte de muchas personas como un valor de gran importancia. De ahí que una parte de los adultos solo vean cosas positivas en los jóvenes y en la diversión, ninguna negativa, porque tienen una idea idealizada de lo que creen que ocurre (ya que comparan lo que creen que hacen los jóvenes actuales con lo que ellos hacían cuando eran ellos jóvenes) sin saber realmente (ni observar) lo que hacen realmente los jóvenes de hoy, o al menos una parte de los jóvenes de hoy, que es muy distinto a lo que ellos vivieron décadas atrás.
4. Un elemento de atracción para grupos concretos de personas que acuden a ella y donde también consideran la relevancia de la diversión
El turismo es una de las fuentes principales de ingresos de la ciudad de Santiago de Compostela. Año a año, especialmente por la coincidencia de varios años santos muy cercanos entre sí (año 1993, 1999, 2004 y el próximo 2010), la afluencia de turistas va año a año en aumento. Los turistas, y visitantes, acuden a Santiago de Compostela atraídos por los clásicos encantos de la ciudad (ciudad medieval, buenos alojamientos, excelente comida, buen trato) pero también algunos de ellos empiezan a valorar su poder de diversión y de ciudad abierta y tolerante con la diversión.
Aunque son pocos los turistas que vienen a Santiago de Compostela solo para divertirse, si que se aprecia que ha aumentado en los últimos años el número de jóvenes que acuden a Santiago de Compostela varias veces al año para divertirse,
especialmente en las macroconcentraciones de jóvenes, habitualmente relacionadas con macrobotellones. De este modo, Santiago de Compostela se convierte en un polo importante de atracción para beber, para divertirse, para poder disfrutar de los excesos.
También hay que considerar que el número de congresos y eventos culturales o científicos ha aumentado en los últimos años en la ciudad. Los que vienen a los mismos también valoran, y tienen en cuenta para decidir si venir o no, las actividades de tipo social y de diversión que ofrece la ciudad en forma de locales de ocio y esparcimiento y, naturalmente, de locales para poder divertirse en la noche. En este caso suelen ser los locales, pubs habitualmente, de la zona vieja de la ciudad los que son elegidos por los visitantes.
Todo lo anterior redunda en que la ciudad se hace cada vez más cosmopolita, más abierta, más globalizada.
13.3. ¿Tiene riesgos la diversión? ¿Qué riesgos conocemos?
¿Qué riesgos pueden estar presentes en lo anterior? Hoy sabemos (Compas et al., 1995; Wicks-Nelson e Israel, 1996) que existen cinco posibles trayectorias que marcan la evolución a lo largo de los años, desde la primera parte a la última de la adolescencia. La primera es la adaptación estable. En ella el adolescente tiene pocos problemas de comportamiento, una autovalía satisfactoria y una baja exposición al riesgo. La segunda, de desadaptación estable, el adolescente tiene adversidades crónicas y poca protección; ej., cuando permanece su conducta agresiva y antisocial. La tercera, de inversión de la desadaptación, hay un cambio importante en la vida que da lugar a nuevas oportunidades y a conseguir de nuevo la adaptación, ej., un buen trabajo puede proporcionar una buena oportunidad de cambio. La cuarta, rechazo de la adaptación, en la que los cambios biológicos o ambientales producen dificultades; ej., el divorcio de los padres. Y, la quinta, la desadaptación temporal, puede reflejar una búsqueda experimental de riesgo transitorio después del cual vuelve la adaptación (ej., lo que con frecuencia pasa con el consumo de drogas ilegales).
Lo anterior indica que es difícil predecir el curso evolutivo de un individuo. Y, también que ello es una suerte en muchos casos porque también implica la posibilidad de cambio por parte del individuo a lo largo del tiempo, aunque partamos de un
comienzo desadaptativo o de mal pronóstico. Con todo, lo cierto es que disponemos de gran cantidad de información para poder hacer predicciones específicas que nos sirven para guiar nuestras acciones preventivas por la senda correcta.
De todo lo anterior no debe quedar la idea de que la diversión es un problema en sí. No, la diversión es la diversión, como la vida es la vida. La diversión puede ser una diversión sana, o una diversión sin problemas, pero también puede ser una diversión con riesgos. La mayoría de las personas llevan a cabo una diversión sana o una diversión sin riesgos. Sin embargo, como cada vez son más los que salen a divertirse, respecto a otras épocas históricas, aumentan cuantitativamente los problemas asociados a la misma. De ahí que se asocia diversión con problemas, pero lo más correcto sería hablar de la relación entre nuestro sistema social y los problemas que produce, donde la diversión es sólo una parte del mismo, pero donde también hay que incluir el sistema de producción, el consumismo, el estilo de vida, el modo de establecer las relaciones interpersonales, los valores, etc. Sin embargo, es claro que se aprecia, entre los que se divierten, que una parte de ellos tienen problemas, a veces graves problemas. Por ejemplo, entre los que consumen drogas, algunos tendrán efectos adversos como intoxicaciones etílicas, sobredosis, o incluso la muerte; podrán hacerse dependientes de alguna sustancia y esos problemas iniciales asociados a la diversión, o incluso a la juventud, pueden mantenerse en el tiempo; hacerse adictos a la nicotina en ambientes cargados de humo, luego hacerse fumadores, y morir prematuramente en la vida adulta por las enfermedades producidas por fumar cigarrillos; hay muchos accidentes de tráfico que causan enfermedades crónicas invalidantes y mortalidad; tener peleas que produzcan lesiones o incluso la muerte, etc. Aunque el número de casos sea reducido, respecto al global de las personas que se divierten, el efecto puntual, periodístico y social de cada “accidente” o “muerte” es muy grande. Si, además, coincide que eso ocurre en una persona que es menor de edad, el impacto mediático es enorme, ya que nuestro sistema diferencia por edades (mayoría, minoría de edad) lo que una persona puede y no puede hacer en un determinado momento. Se considera de gran relevancia la delimitación de la edad para hacer o no hacer determinadas conductas. El límite de edad es un elemento de discusión más política y social que científica por sus consecuencias (ej., los límites para poder comprar y consumir alcohol en lugares públicos los jóvenes, varía en
distintos países desde los 16 a los 21 años de edad; en Galicia, a partir de los 16 años). Con todo, es claro que nos corresponde no sólo comprender el fenómeno de la diversión y de los jóvenes, sino que también tenemos la responsabilidad de evitar la morbi-mortalidad asociada a aquellos problemas con los que se puedan enfrentar y que lleve a una parte de ellos a fracasar no sólo en su proyecto vital, sino incluso a no poder seguir viviendo.