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Vigilancia epidemiológica de la enfermedad

La capacidad de monitorear el efecto de la vacuna en la enfermedad dependerá de la naturaleza de la enfermedad que se quiere prevenir y del sistema de vigilancia existente. Si bien, idealmente, la vigilancia epidemiológica de enfermedades es un componente importante de un programa de inmunización, en países con recursos limitados, pero con pruebas indirectas convincentes de la carga de enfermedad, la ausencia de un sistema de vigilancia consistente no debe ser un impedimento para usar una vacuna con beneficios obvios.

Los países pueden optar por establecer una vigilancia nacional a través de los hospitales y fuentes de la comunidad, como los centros de salud pública, y el establecimiento de la vigilancia de enfermedades sobre la base de sistemas existentes, tanto como sea posible. Por ejemplo, la vigilancia de la EJ se podría añadir a los sistemas existentes para la vigilancia de la poliomielitis, sarampión y rubéola, con el apoyo de los laboratorios de virología. Sin embargo, para muchas de las enfermedades que las nuevas vacunas tratan de prevenir –incluidas las vacunas contra el rotavirus, Hib, el neumococo y meningococo– será suficiente la vigilancia centinela en uno o más sitios, con laboratorios que tengan la capacidad de confirmar el diagnóstico. La adición de la vigilancia de la enfermedad a sitios centinela que ya están realizando la vigilancia de alta calidad, confirmada por laboratorios, de otras enfermedades prevenibles por vacunación u otras enfermedades infecciosas puede ahorrar costos, aumentar la eficiencia y garantizar la calidad y oportunidad de la vigilancia. Para las vacunas que previenen el cáncer, como las vacunas contra el VPH y la hepatitis B, una estrategia importante de vigilancia es tener un registro de cáncer que funcione bien. Los costos de apoyar el sistema de vigilancia epidemiológica deben incluirse en los costos generales del programa de inmunización o en otro presupuesto apropiado.

Lo ideal es que la vigilancia de la enfermedad objetivo de la nueva vacuna comenzara dos o tres años antes de que se introduzca la vacuna a fin de obtener datos basales consistentes sobre la incidencia de la enfermedad, la mortalidad y los patrones epidemiológicos (por ej., serotipos o distribución por edad). Ese periodo permitirá comparar fluctuaciones estacionales y anuales, si eso fuera relevante para la enfermedad que se está estudiando. Sin embargo, en ausencia de datos vigilancia de varios años, se han desarrollado enfoques para evaluar el impacto de la vacunación con los datos disponibles en los países. Estos

enfoques se describen en los manuales elaborados por la OMS sobre la evaluación del impacto de las vacunas contra el Hib, la antineumocócica conjugada55 y contra el rotavirus.56

Las principales razones para efectuar la vigilancia epidemiológica de la enfermedad que previene la nueva vacuna son:

• Para medir el impacto de la vacuna sobre la incidencia de la enfermedad, la morbilidad y la mortalidad. Este efecto se puede evaluar, por ejemplo, a través de la vigilancia centinela y la documentación de la disminución de la ocurrencia de la enfermedad en los años posteriores a la introducción de la nueva vacuna. El impacto de la vacuna puede incluir efectos protectores indirectos (inmunidad colectiva) en poblaciones y grupos de edad no vacunados. Esto se ha visto, por ejemplo, con la vacuna antineumocócica en muchos países, que ha reducido la incidencia de la enfermedad

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55 Este manual se puede encontrar en: http://www.who.int/iris/bitstream/10665/75835/1/OMS_IVB_12.08_eng.pdf. 56 Este manual se puede encontrar en: http://whqlibdoc.who.int/hq/2008/OMS_IVB_08.16_eng.pdf.

neumocócica invasiva en grupos no vacunados, como los adultos mayores. La evidencia del impacto mundial y la efectividad de la vacunación puede ser fundamental para mantener el apoyo político y financiero del programa, especialmente en países de bajos ingresos, una vez que finaliza el apoyo de donantes y los gobiernos deben cubrir los costos por sí mismos.

• Para monitorear otros cambios epidemiológicos de la enfermedad, como cambios en los patrones de edad o en los tipos o subtipos del organismo (por ej., en el caso del Hib y la enfermedad neumocócica), así como para detectar brotes.

• Para monitorear el desempeño del programa de inmunización e identificar debilidades del programa. Una incidencia de la enfermedad mayor que la esperada podría deberse a una cobertura de vacunación baja o irregular o a insuficiencias en la cadena de frío, como la congelación accidental de la vacuna, lo que podría reducir la potencia de la vacuna. Por ejemplo, la comparación de la distribución de los casos de la enfermedad objetivo con los datos de cobertura de la vacuna y la obtención del estado de inmuni- zación de los casos puede ayudar a identificar el problema (es decir, los casos entre los vacunados podría indicar un problema con la vacuna). El uso de los datos de vigilancia para identificar y abordar estos problemas es un medio práctico de mejorar el

desempeño del programa de inmunización.

Una vez que comienza la vigilancia, el sistema y los métodos para identificar los casos sospechosos, el diagnóstico de laboratorio y el análisis deben ser coherentes. De otro modo, los cambios en los métodos de vigilancia podrían confundir el análisis del impacto del programa de vacunación en la enfermedad.

La vigilancia de la enfermedad también puede vincularse con la vigilancia de los ESAVI (véase más adelante). Por ejemplo, la vigilancia de la invaginación intestinal puede tener lugar en el mismo hospital centinela donde se realiza la vigilancia del rotavirus.

La OMS tiene numerosos recursos que proporcionan orientación sobre la vigilancia de enfermedades prevenibles por vacunación, incluidas las normas de la OMS para la vigilancia de las enfermedades prevenibles por vacunación, el Marco Mundial para el Seguimiento y la Vigilancia de la Vacunación, y los protocolos y directrices para realizar la vigilancia y el diagnóstico de laboratorio de enfermedades específicas prevenibles por vacunación.

Como se menciona en → la Sección 2.2.2, la OMS también ha establecido redes

internacionales de vigilancia que proporcionan apoyo técnico y capacitación para varias enfermedades prevenibles por vacunación.57

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57 Estos y otros recursos e información se pueden encontrar en:

4.3

Monitoreo de la seguridad de la vacuna