1.2. Coordenadas del Pensamiento de W Whewell
1.2.3. Visión del conocimiento humano
Desde el comienzo de la modernidad cobró especial fuerza el concepto de “certeza” y su vinculación con el conocimiento científico. Así, salvo planteamientos basados en la opción escéptica humeana, durante los siglos anteriores al XIX la idea que se tenía de la Ciencia se correspondía con un cuerpo de conocimiento poco menos que incorregible100. La seguridad al conocer científicamente, debido al uso de
métodos de comprobación empírica, se consideraba claramente superior al conocimiento humano ordinario. También en Whewell la idea de certeza
98 Sobre la heurística positiva véase LAKATOS, I., The Methodology of Scientific Research
Programmes, edición a cargo de J. Worrall y G. Currie, Cambridge University Press, 1999, en especial, pp. 47-52.
99 Whewell ve el sistema del mundo como una subordinación de causas. Así, de un modo
parecido a como hace Isaac Newton en su Óptica, Whewell apela a una Causa Primera que dé sentido al resto de las relaciones entre causas y efectos en la Naturaleza: “The world, a series of causes and effects, exists: therefore must be, not only this series of causes and effects, but also a First Cause. It will be easily seen, that without the axiom, that in every series of causes and effects there must be a First Cause, the reasoning is altogether inconclusive”, WHEWELL, W., The Philosophy of the Inductive Sciences. Founded upon their History, John W. Parker, Londres, v. 2, 1840, p. 159.
100 Cfr. DE LIRA BAUTISTA, J., Karl Popper. Controversias en Filosofía de la Ciencia,
juega un papel en su idea de “Ciencia”, pues busca hechos “ciertos”, esto es, que no susciten dudas.
Plantea así Whewell una visión del conocimiento como un proceso que busca certeza. Requiere tanto hechos como ideas, de modo que “cada paso en nuestro conocimiento consiste en aplicar las ideas y las concepciones forjadas en nuestras mentes a los hechos que nos ofrecen la observación y el experimento. Cuando nuestras concepciones son claras y distintas, cuando nuestros hechos son ciertos (are certain) y en número suficiente, y cuando las concepciones, al ajustarse a la naturaleza de los hechos, se aplican a ellos (are applied to them) de modo que dan lugar a un acuerdo exacto y universal (exact and universal accordance), obtenemos conocimiento de una índole precisa y abarcante (precise and comprehensive kind), que podemos llamar Ciencia”101.
Ese conocimiento se expresa mediante proposiciones y las proposiciones dan lugar a un sistema de conocimiento. Porque, para Whewell, cabe usar de modo más decidido el término Science para el conocimiento cuando las proposiciones de carácter exacto y general, que expresan los hechos conocidos, pueden ser “incluidas con igual rigor en proposiciones con mayor grado de generalidad; y estas, de nuevo, en otras de todavía mayor amplitud en su naturaleza, de modo tal que forman un todo grande y sistemático (a large and systematic whole)” 102. Al asumir
la idea de “sistema de conocimiento”, al menos en términos de grado de
101 WHEWELL, W., The Philosophy of the Inductive Sciences. Founded upon their History,
2ª ed., v. 2, p. 3.
102 WHEWELL, W., The Philosophy of the Inductive Sciences. Founded upon their History,
generalidad, cabe pensar que Whewell también acepta la idea genuina de “sistema”, que es una red de interdependencias dentro de un todo dado.
La idea de “sistema” como red de interdependencias es particularmente apreciada por los idealistas alemanes de la época de Whewell. A este respecto, cabe recordar que muchos autores reconocen que, en su planteamiento del desarrollo de un proceso de investigación, incorpora tanto elementos empíricos — ya presentes en la obra baconiana, que repiensa— como elementos racionalistas. La vertiente racionalista, en principio, la toma a partir de la componente idealista de las teorías kantianas del conocimiento103.
Está claro que, en el proceso de conocimiento, Whewell considera que son elementos tan importantes la experiencia como las ideas o los conceptos. Así, para el avance del conocimiento mediante las diversas fases del proceso inductivo, los elementos empiristas y racionalistas de su enfoque se necesitan y se complementan. Así, para Whewell, se parte del conocimiento humano como resultado de la relación entre sensaciones e ideas y, después, el avance de este conocimiento depende —a su juicio— de la adecuación progresiva entre los hechos y las ideas que los ponen en conexión104.
Respecto del punto de partida, aunque Whewell diferencia entre elementos objetivos y subjetivos del conocimiento, considera que ambos son partes inseparables del conocer humano. Asume, además, que el
103 Esto es lo que piensa Tamayo cuando escribe que “es a través de Whewell que las
principales ideas empiristas baconianas se casan con ciertos conceptos kantianos, especialmente los incluidos en el 'idealismo trascendental' del filósofo alemán”, PÉREZ
TAMAYO, R., ¿Existe el método científico? Historia y realidad, Fondo de Cultura Económica, México D. F., 2004, pp. 134-135.
104 Cfr. WHEWELL, W., The Philosophy of the Inductive Sciences. Founded upon their
avance del conocimiento da lugar a un sistema donde hay una jerarquía105, esto es, que se trata de un sistema ordenado —no caótico—
y que está articulado sobre un cierto eje de niveles de conocimiento. Es un conocimiento que arranca a través elementos como la sagacidad del investigador y la intuición (aspectos que no incluían otros autores contemporáneos) y llega a ofrecer un sistema de conocimiento sobre una parcela de la realidad.
Junto a la aceptación de un “sistema de conocimiento” como rasgo de la Ciencia está la búsqueda de sistematicidad cuando se trata de causas. Aparece cuando Whewell trata de la “idea de causa”, que ciertamente influye para abordar las explicaciones causales y las predicciones basadas en causas. Porque considera que a) cuando se trata de una disciplina científica y b) la atención está en el presente estados de cosas, no cabe “especular de manera satisfactoria” acerca de las causas “hasta que hemos conseguido una visión de los fenómenos aceptablemente completa y sistemática (tolerably complete and systematic). Ahora bien, en realidad los hombres no han esperado en modo alguno por esta completitud y este sistema (completeness and system) en su conocimiento de los hechos antes de haber empezado a formar teorías”106.
Más aún, Whewell considera que no sería natural centrarse en la mera recogida de datos hasta lograr algo completo y sistemático —lo que
105 A este respecto, véase FORSTER, M., “The Debate of between Whewell and Mill on the
Nature of Scientific Induction”, en GABBAY, D. M., HARTMANN, S., y WOODS, J. (eds), Handbook of the Inductive Logic, Elsevier, Amsterdam, 2011, pp. 93-115, en especial, p. 94.
106 WHEWELL, W., The Philosophy of the Inductive Sciences. Founded upon their History,
parece una crítica implícita a Bacon—, puesto que la mente humana tiene de suyo “tendencias especulativas” (speculative propensities) e incesantemente busca aplicar la idea de causa a los fenómenos que conoce107. Así, la búsqueda deliberada de causas, esto es, que la
observación de los fenómenos esté guiada por un interés cognoscitivo claro recuerda a planteamientos de los racionalistas (Popper incluido), donde la observación no es pasiva sino activa.
Se refuerza este intento de combinación de elementos racionalistas (la observación modulada por el interés cognitivo) y empiristas (la observación cautelosa de los fenómenos disponibles) en su modo de entender su búsqueda expresa de causas. Porque, para Whewell, como condición para que pueda haber en las diversas Ciencia “sistemas de conocimiento sólidos y completos” (solid and complete systems of knowledge), hace falta indagar, “mediante pensamiento continuo (steady thought) y observación cuidadosa, qué peculiar tipo de causa es el apropiado para los fenómenos que están bajo nuestra consideración”108.
Ahora bien, su búsqueda de causas no se reduce a explicaciones “mecánicas” o a la mera aspiración a tener regularidades —expresables en formas de leyes o enunciados legaliformes— sin fines; puesto que Whewell expresamente admite explicaciones en términos de fines, esto es, acepta que la Naturaleza pueda tener explicaciones teleológicas. Esto abre la puerta a dos opciones: (i) causas en sentido “mecánico” o meramente naturalista y (ii) causas en términos de fines, donde puede
107 Cfr. WHEWELL, W., The Philosophy of the Inductive Sciences. Founded upon their
History, 2ª ed., v. 1, p. 652.
108 WHEWELL, W., The Philosophy of the Inductive Sciences. Founded upon their History,
haber un fin que dé sentido al proceso seguido. A este respecto, mantuvo que “nuestro descubrimiento de leyes no puede contradecir nuestra persuasión de los fines; nuestra Morfología no puede prejuzgar nuestra Teleología”109.
1.3. Principales publicaciones de Whewell sobre la Ciencia
Dentro del siglo XIX, William Whewell fue un autor clave para el desarrollo de la Historia de la Ciencia e hizo una importante contribución en el ámbito de la reflexión filosófica sobre la Ciencia. Así, junto al hecho de ser una de las mayores figuras del Pensamiento filosófico de su siglo, aparece como un hombre en cierto modo ecléctico y experto en gran número de materias. Por eso mismo, es destacable la gran fortuna con la que trabajó en cada campo al que se dedicó: Física (Mecánica y Dinámica), Matemáticas (incluida Economía Matemática), Geología (en especial, Mineralogía), Química (sobre todo, Química Analítica y Elecroquímica), Educación y Filosofía Moral, Teología, Astronomía110,
Arquitectura111, etc.
109 WHEWELL, W., The Philosophy of the Inductive Sciences. Founded upon their History,
2ª ed., v. 1, p. 630. (En el original, Morphology y Teleology aparecen en mayúscula).
110 Cfr. WHEWELL, W., “Astronomy and General Physics Considered with Reference to
Natural Theology”, 7ª ed., en BELL,CH. (ed), The Bridgewater Treatises on the Power Wisdom and Goodness of God as Manifested in the Creation, Treatise III, William Pickering, Londres, 1839. Reimpreso como WHEWELL, W., Astronomy and General Physics Considered with Reference to Natural Theology, Harper and Brothers, Londres, 1841. Reeditado por Cambridge University Press, Cambridge, 2009.
111 Cfr. WHEWELL, W., Architectural Notes on German Churches, Cambridge University