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Una visión inconclusa?

El relato de este capítulo 10 está inconcluso. Además, el verso 1 fue escrito a manera de introducción al parecer por otra persona. A partir del verso 2 aparece hablando Daniel pero no dice a qué tiempo se refiere, de allí que el escritor anónimo lo introduce a manera que las palabras de Daniel encajen con su introducción que le hace.

Daniel 10:1 

En el tercer año de Ciro, rey de Persia, fue revelada palabra a Daniel, llamado Beltshazar. La palabra era verdadera y el con- flicto grande, pero él comprendió la palabra y tuvo inteligencia en la visión.

En el tercer año de Ciro. Es decir, dos años después que él

había decretado la salida de los judíos de la cautividad. Aquí Daniel sobrepasaba los ochenta años de edad.

La palabra era verdadera y el conflicto grande. No se pue-

de precisar si este conflicto era contra los judíos que traba- jaban con mucha dificultad en la reconstrucción de la ciu- dad, o si se refiere a conflictos de la región entre Persia y sus enemigos.

Daniel 10:2 

En aquellos días yo, Daniel, estuve afligido por espacio de tres semanas.

En aquellos días. Supuestamente se hace referencia a los

días relacionados con el tercer año del reinado de Ciro.

estuve afligido por espacio de tres semanas. No que tuviera

alguna pena que lo estuviera abatiendo, más bien pareciera que estaba quebrantado de salud.

Daniel 10:3 

No comí manjar delicado, ni entró en mi boca carne ni vino, ni me ungí con perfume, hasta que se cumplieron las tres se- manas.

No comí manjar delicado, etc. No sugiere haber estado en

ayuno, o haber hecho algún voto a Dios sino que debido a alguna enfermedad el hambre se había ausentado y estan- do postrado en cama no se había acicalado como era pro-

pio de las normas de higiene.

hasta que se cumplieron las tres semanas. Hasta que su

salud volvió a las tres semanas. Daniel 10:4 

El día veinticuatro del primer mes estaba yo a la orilla del gran río Hidekel.

a la orilla del gran río Hidekel. Una semana después de

haber sanado se encontraba a la orilla del Jidékel (griego, Tigris)

Daniel 10:5 

Alcé mis ojos y miré, y vi un varón vestido de lino y ceñida su cintura con oro de Ufaz.

un varón. Se refiere aquí a un ángel vestido de lino fino

de una blancura exquisita agradable a Dios.

oro de Ufaz. El cinturón era de oro fino por lo cual el pro-

feta lo compara con el oro de Ufaz (quizás Ofir) en cuya re- gión había oro muy fino en tiempos de Salomón.

Daniel 10:6 

Su cuerpo era como de berilo, su rostro parecía un relám- pago, sus ojos como antorchas de fuego, sus brazos y sus pies como de color de bronce bruñido, y el sonido de sus palabras como el estruendo de una multitud.

Su cuerpo era como de berilo, etc. No es posible precisar el

color de su cuerpo pues el berilo puede ser de color seme- jante al aquamarina o a un color como amarillo verdoso suave, ambos son colores semejantes a la luz; asimismo, es imposible precisar a qué parte del cuerpo se refiere el pro- feta. El color rojo de sus ojos es típico de los ángeles y del Altísimo Señor; el mismo fulgor es característica de los pies.

Daniel 10:7 

Sólo yo, Daniel, vi aquella visión. No la vieron los hombres que estaban conmigo, sino que se apoderó de ellos un gran temor y huyeron y se escondieron.

Sólo yo, Daniel, vi aquella visión, etc. Los acompañantes

de Daniel posiblemente no eran judíos sino caldeos quie- nes ante aquella visión repentina se alejaron despavoridos, posiblemente lanzando gritos de terror.

Daniel 10:8 

Quedé, pues, yo solo ante esta gran visión, pero no queda- ron fuerzas en mí, antes bien, mis fuerzas se cambiaron en desfallecimiento, pues me abandonaron totalmente.

rizado con este tipo de situaciones no le causaba impacto emocional mirar seres celestiales, aunque su energía le era consumida no quedándole vigor ni siquiera para mantener- se en pie.

Daniel 10:9 

Pero oí el sonido de sus palabras; y al oír el sonido de sus palabras caí sobre mi rostro en un profundo sueño, con mi rostro en tierra.

Pero oí el sonido de sus palabras, etc. Daniel no abandonó

el lugar sino que decidió recibir al inesperado visitante, sin embargo, tanto debido a la terrible potencia emitida por la vibración de la voz al hablar, como por su presencia, le hizo perder el conocimiento.

Daniel 10:10 

Y una mano me tocó e hizo que me pusiera sobre mis rodi- llas y sobre las palmas de mis manos.

Y una mano me tocó. Seguramente una mano del ángel

para aliviarle la enorme presión yfortalecerlo vigorizando su cuerpo.

Daniel 10:11 

Me dijo: Daniel, varón muy amado, está atento a las pala- bras que he de decirte y ponte en pie, porque a ti he sido en- viado ahora. Mientras hablaba esto conmigo, me puse en pie temblando.

Mientras hablaba esto conmigo, me puse en pie temblan- do. la energía recibida sólo era suficiente para mantenerlo

consciente mas no para volverlo a la normalidad. El temblor de sus músculos no era debido a terror como en el caso de Belsasar, sino por el impacto de estar frente a la gloria de Dios dela cual el ángel estaba poseído.

Daniel 10:12 

Entonces me dijo: “Daniel, no temas, porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido.

fueron oídas tus palabras. ¿Qué deseaba saber Daniel por

lo cual desde hacía algún tiempo estaba orando por una respuesta? Nunca lo sabremos pues él no lo registró, lo que registró fue la confirmación positiva de su petición.

Daniel 10:13 

Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero Miguel, uno de los principales príncipes,

vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia. Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso. Por sus

palabras se puede mirar que a este ángel le habían sido encomendadas dos misiones, una, proteger a los judíos y la otra de traer el mensaje a Daniel.

Pareciera que algunas políticas de este príncipe de Per- sia, o líder, o dirigente, etc., en este caso el mismo rey Ciro, estaban diseñadas a impedir que el pueblo judío, desarro- llara sus actividades con normalidad. En los registros de Esdras y Nehemías puede mirarse cómo Ciro fue constreñi- do por los enemigos de los judíos para convencerlo de im- pedir la reconstrucción de Jerusalem; incluso esos enemi- gos acechaban a los constructores para asesinarlos. Ante eso el Altísimo había enviado al ángel para proteger a su pueblo, ante lo cual Ciro no hizo nada por prohibir tales actividades.

Es obvio que un solo ángel es suficiente para destruir ejércitos enteros, pero en esta vez la orden dada era limita- da a proteger al pueblo. Después el Altísimo envió a Miguel a tomar su lugar a fin de que poder ir a Daniel y entregarle el mensaje.

Miguel es uno de categoría similar a otros, por eso de él se dice que es uno de los principales (nagid), o sea, un jefe o líder de ángeles

Daniel 10:14 

He venido para hacerte saber lo que ha de sucederle a tu pueblo en los últimos días, porque la visión es para esos días.

He venido para hacerte saber lo que ha de sucederle a tu pueblo en los últimos días. He venido para informarte acerca

de cuanto va a acontecer a tu pueblo. Los últimos días aquí mencionados no se refieren al fin del mundo sino a unos doscientos años más tarde, al tiempo cuando Israel estaba llegando a los días cuando dejaría de ser pueblo exclusivo de Dios.

Daniel 10:15 

Mientras me decía estas palabras, yo tenía los ojos puestos en tierra y había enmudecido.

yo tenía los ojos puestos en tierra y había enmudecido. O

sea, estaba sin ninguna fuerza física, a punto de desmayar- se.

Daniel 10:16 

Pero uno con semejanza de hijo de hombre tocó mis labios. Entonces abrí la boca y hablé, y dije al que estaba delante de mí: Señor mío, con la visión me han sobrevenido dolores y no me quedan fuerzas.

uno con semejanza de hijo de hombre tocó mis labios. Po-

siblemente el mismo ángel que le hablaba lo tocó otra vez para reanimarlo y devolverle las energías necesarias para que pudiera sostenerse en pie y consciente.

Daniel 10:17 

¿Cómo, pues, podrá el siervo de mi señor hablar con mi se- ñor? Porque al instante me faltaron las fuerzas, y no me quedó aliento.

¿Cómo, pues, podrá el siervo de mi señor hablar con mi se- ñor?. El modo considerado de hablar no significa que se

trate de Dios, más bien es un modo respetuoso de dirigir la palabra a un ser superior.

Daniel 10:18 

Aquel que tenía semejanza de hombre me tocó otra vez, me fortaleció

me tocó otra vez, me fortaleció. Tocarlo fue para volverle la

fortaleza Daniel 10:19 

y me dijo: Muy amado, no temas; la paz sea contigo; esfuér- zate y cobra aliento. Mientras él me hablaba, recobré las fuer- zas y dije: Hable mi señor, porque me has fortalecido.

Muy amado, no temas. El modo cariñoso como Daniel

había sido tratado en ocasiones anteriores no difiere en nada en esta ocasión, y por así decir, es el único profeta a quien le es hablado de un modo tan considerado y tierno.

Hable mi señor, porque me has fortalecido. No sólo por

haberle dado fuerzas físicas sino también confianza para hacerle sentir tranquilidad de alma.

Daniel 10:20 

Él me dijo: ¿Sabes por qué he venido a ti? Ahora tengo que volver para pelear contra el príncipe de Persia; al terminar con él, el príncipe de Grecia vendrá.

¿Sabes por qué he venido a ti?, etc. Como podría decirse

en nuestro tiempo: me he apartado de lo que tengo enco- mendado hacer para venir a entregarte el mensaje.

tengo que volver para pelear contra el príncipe de Persia. El

término “pelear” usado por el ángel no significa volver a entablar una guerra; su significado se refiere a volver al lado de los judíos para protegerlos de cualquier daño que el de- creto de Ciro puesto en suspenso pudiera causarles.

al terminar con él, el príncipe de Grecia vendrá. No significa

que inmediatamente después de una acción hubiera de

venir la siguiente; el anuncio sólo es una información de cómo los persas serían sucedidos por los griegos.

al terminar con él, el príncipe de Grecia vendrá. Este es el

principal propósito de la declaración del ángel; Daniel va a ser informado de cuanto habrá de acontecer en los días cuando los griegos, y sus sucesores en el dominio de los territorios conquistados a los persas. De cómo su pueblo tendrá que padecer en esos días.

Daniel 10:21 

Pero yo te declararé lo que está escrito en el libro de la ver- dad: nadie me ayuda contra ellos, sino Miguel vuestro príncipe. Pero yo te declararé lo que está escrito en el libro de la ver- dad. Lo que el ángel va a declarar a Daniel, es el contenido

de los capítulos 11 y 12. Otra vez digo: el orden de las visio- nes no es cronológico; Dios hace proporciona a quienes desean entender su Palabra la oportunidad de escudriñar los eventos hasta entenderlos y ponerlos en secuencia.

nadie me ayuda contra ellos, sino Miguel vuestro príncipe.

Es decir, no que el ángel necesitara de ayuda, más bien es un modo de decir que él solo, y Miguel, habían sido desig- nados para proteger a los judíos. Tanto aquí como en el ca- pítulo 12, Miguel es nombrado como comisionado de Dios para proteger al pueblo judío.

CAPÍTULO 11

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