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e Pero no vivas por otros…

En la naturaleza, los animales se agrupan en manadas. Los peces, aves e insectos llegan a coordinar tanto sus reacciones que a veces se comportan como un solo individuo. Y así como las abejas necesitan pertenecer al panal, los humanos, como seres que vivimos en sociedad, no estamos exentos de ser influenciados por la manada, y por eso siempre estamos aprendiendo y recibiendo influencias -positivas o negativas- de los demás.

Es esencial entonces conocer la verdadera importancia que debes dar a estas influencias. Si bien necesitamos de la interacción permanente para crecer como personas; y de hecho, nada tiene sentido si no lo podemos compartir con alguien más, una interpretación inadecuada o una asignación desproporcionada de valor, puede sabotear tus intentos de ser tan grande como mereces ser. Siempre recuerda:

• Si tu manada va para ninguna parte, y tú estás en el centro, también irás para ninguna parte.

• Si alguna vez sientes que entre más mediocre seas mejor encajas en tu círculo social, no es porque estás haciendo bien las cosas; ¡es porque estás rodeado de mediocres!

• Si tu manada corre en el desierto buscando sólo el espejismo de las cosas; en lugar de dirigirse al oasis de las relaciones verdaderas basadas en la conexión de mentes y almas, todos terminarán muertos de sed.

Es primordial que busques una manada positiva; que te rodees de gente que te apoye y te diga que sí puedes y otras cosas buenas. Aléjate de gente negativa, de los que te critican, te dicen que estás loco y que lo que quieres no se puede; de los que te responden con burlas y desprecios cuando haces cambios positivos.

Todo esto es importante porque te hemos dicho que debes soñar, debes hacer, debes progresar. Pero también

entender que debes hacer las cosas porque te analizaste, te conoces, y sabes que te llevarán a ser feliz. No para complacer a tu manada; a tus padres, tus amigos o vecinos, ni por lo que los demás piensen de ti.

No queremos que te pase como a tantos que -a pesar de ganar mucho dinero-, son infelices porque están alejados de su propósito y sus sueños; y hacen todo por presión social o familiar -o porque creen que es su deber- aunque no represente lo que son y lo que sienten. Gente que hace cosas que no quiere; gasta dinero que no tiene en cosas que no necesita; o se mete en deudas y problemas en que no debió meterse, por tratar de complacer a los demás.

Por crear impresiones que no duran en gente que no les importa; por agradar a personas a quienes desagradan, y que por más que hagan lo que hagan posiblemente seguirán desagradando

Las grandes empresas han usado esta profunda necesidad psicológica de pertenencia, y a través del mercadeo lleno de mensajes subliminales, nos bombardean a diario con la vida a la cual supuestamente tenemos que aspirar. Tarde o temprano, aunque sea un poco, sucumbimos…

En The Joneses, película del 2010, Demi Moore y David Duchovni, interpretan una pareja de actores contratados por grandes compañías para promover sus productos de una forma muy particular. Junto a otros dos actores –sus supuestos hijos adolescentes-, se mudan a una mansión en los suburbios donde su misión es hacer que todos quieran ser como ellos.

Como son hermosos y son cool hacen que todos quieran comprar los autos que usan, la ropa que visten, las joyas, la comida, los palos de golf, y hasta los licores que toman, sin importar cuánto se endeuden.

Todo es una gran operación de mercadeo basada en que los seres humanos hacemos, vestimos, comemos y pretendemos ser las imágenes de lo que creemos que a otros les gustaría que fuésemos. En el fondo, más gente de la cuenta realmente aspira a tener amigos gracias a un muy caro bolso nuevo...

Y que conste que NO nos hemos peleado con las cosas, ni los carros nuevos (que huelen rico) ni las casas espaciosas. Creemos en el éxito, la prosperidad y la abundancia: es lo que Dios quiere para todos, y es parte de nuestra legítima aspiración a una mejor vida.

Pero tener una vida mejor no significa vivir para los demás; por lo que puedan pensar, porque nos consideren cool, porque nos vean exitosos no importa a qué costo.

Es terrible malentender todo el asunto e ignorar el alto precio que se paga por buscar espejismos que no son lo que creemos.

Por caer en la búsqueda frenética por acumular cosas ¡para que los hijos se peleen en el entierro…!

Por creer que Éxito es comprar todo lo que anuncian en la Tele para provocar la envidia del vecino.

Por creer que para pertenecer a la manada, debemos enseñar a otros nuestras plumas, como los pavos reales.

Por buscar que nos acepten por los símbolos externos ¡y no por nuestra alma y corazón!

Por eso desde el principio, cuando hablamos de éxito y abundancia, dijimos que no era sólo buscar dinero y cosas. No porque el dinero sea malo o sea pecado, sino porque el ser humano es más complejo que todo eso; más profundo que su instinto por acumular.

¿O es que acaso no escuchamos con frecuencia de gente rica y muy famosa, que tienen todo según nuestros estándares vacíos, y que terminan sus vidas con una sobredosis, gritando al mundo su falta de balance?

¿O de todos esos FRIPS, Formely Rich People, o en español, FRIC‟s, Fueron Ricos, gente que en la burbuja creíamos el cuento de que éramos ricos (aunque debíamos desde el auto hasta la empresa), y que muchos -al perder buena parte de sus fortunas- ahora creen que sus vidas no tienen propósito?

Al final de cuentas, el mejor consejo respecto a la verdadera influencia de los “OTROS” en nuestras vidas, se resume en la regla 20-40-60.

Dice el psicólogo Daniel Amen que a los veinte años nos importa mucho lo que otros piensan; y por eso hacemos todo tratando de agradar a los demás. A los cuarenta, nos tratamos de convencer de que en realidad, no nos importa para nada lo que piensan los demás. Pero es hasta cumplir sesenta, que nos damos cuenta de que los demás ¡nunca estuvieron pensando en nosotros!

Los demás están demasiado ocupados pensando en sus problemas y no tienen tiempo de pensar en ti. Las personas piensan en ellos mismos, no en ti. Y si piensan en ti es sólo para preguntarse ¡qué estás pensando de ellos! ¡Y tú perdiendo tiempo, haciendo lo que crees que los demás quieren que hagas!

En todo caso, y ante el raro evento de que tu vecina efectivamente esté pendiente de tu vida, piensa en lo siguiente: es imposible vivir en este mundo sin provocar la desaprobación de algunos. Esto es tan cierto como el dicho de que quien trata de quedar bien con todos ¡al final no queda bien con nadie!

En resumen: las personas exitosas

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