LOS PILARES
DE TU
ÉXITO
Una guía para encontrar prosperidad,
felicidad y balance en el acelerado
Mundo del Siglo XXI
MAURICIO CHAVES MESÉN
MARILÚ MARTÍNEZ MARTÍNEZ
® Mauricio Chaves Mesén, Marilú Martínez Martínez
13 Mauricio Chaves Mesén, Marilú Martínez Martínez
Derechos reservados bajo las convenciones Internacionales y Pan―Americanas de derechos de autor. Ninguna parte de este libro puede ser condensado o reproducido sin permiso escrito del autor.
ISBN 978-0-9830825-2-1
Publicado conjuntamente por Business Leadership Publis- hing y Editorial Esperanza, Los Ángeles, California.
Impreso en los Estados Unidos de América / Printed in the United States of America.
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DEDICACION
Este libro está dedicado a nuestros padres. Gracias por habernos dado vidas llenas de oportunidades, y la confianza y seguridad para perseguirlas sin miedo.
Lo dedicamos también a nuestra hija María José, gran contribuyente de este libro, y con quién la vida nos premió hace doce años.
Cada día nos hace más felices y nos llenas de orgullo y de sabios consejos. Estás llamada para cosas grandiosas, y ¡te amamos!
ÍNDICE
Primera parte. La Fuente de Toda Riqueza
1. Tu destino es triunfar 3 2. Cree y espera lo mejor 17 3. Acepta la abundancia 37 4. Ponte en acción 51
Segunda parte. Conócete a ti mismo. ¡Y después has
algo al respecto!
5. Define quien eres 68 6. Descubre tus talentos 74 7. Planifica una gran vida 87
8. Crisis y fracaso como oportunidades 110 9. Deja de preocuparte 120
10. Aprende todo lo que puedas 129
Los Pilares de tu éxito
INTRODUCCION
A mediados del 2007, cuando la burbuja de abundancia andaba por el mundo, alguien me propuso que escribiera un libro sobre los secretos de mi éxito.
Mi esposa y yo éramos relativamente jóvenes, teníamos varias empresas, autos de lujo y una hermosa mansión. Viajando por el mundo, mi esposa hasta me decía que era guapo... Juntos representábamos ante el mundo el papel que nos creíamos.
¡Habíamos alcanzado la cima!
Desde aquellas alturas -donde el aire se convierte en nubes, y todo lo de abajo se ve tan pequeñito, porque nosotros los de arriba nos sentimos tan grandotes-, sonreíamos y decíamos ¡This is it!, porque como éramos tan sofisticados, ¡hasta hablábamos Spanglish!
Pero creo que el día que en mi arrogancia me convencí de que tenía que compartir con el mundo mis secretos, algo pasó…
Fue hacia el final del 2007, cuando en el plasma de mi nube comencé a ver los primeros síntomas. Había problemas en la burbuja… La pérdida de aire comenzó a escucharse como un pequeño hissss. O más bien
crisissss, como decían los noticieros.
“¡Eso no es conmigo!” decía yo, todo un magnate de los bienes raíces… (o al menos eso era lo que creía).
A partir de allí, todo fue demasiado rápido -quizá hasta un poco cruel-, aunque no del todo inmerecido.
De repente, la montaña bajo mis pies -la gran montaña que me elevaba hasta las nubes-, DESAPARECIÓ; y por una combinación de circunstancias -unas externas y otras sólo culpa mía-, perdí casi todas las cosas materiales que hasta entonces daban sentido y seguridad a mi vida.
Yo, que había hecho oídos sordos a los síntomas y las advertencias –estando como estaba en la cumbre de mi éxito–, me di cuenta que seguía en lo más alto… ¡Pero flotando y sin paracaídas!
La caída fue rápida y dolorosa.
Y mientras caía, todo mi éxito –aquel espejismo construido sobre cosas, y sobre el afán incontenible de tener cada vez más– se hizo poco más de mil pedazos.
Tendido me quedé por unos meses, negándome a levantar la mirada para no ver lo que había alrededor.
Mi nuevo mundo.
Acostumbrado al color blanco de mi nube, cualquier otro panorama me aterrorizaba...
Pero entonces, como en las películas, me levanté, y comencé a caminar. Y con los pies sobre la tierra, sobre el mundo real, experimenté la vida como la gente de verdad. ¡La gente que lucha cada día por superarse, alcanzar balance y ser feliz!
buscado no tenía tanto sentido, porque no estaba acompañado de una vida de verdad. ¡Que el éxito en la nube no es el éxito! Que el éxito se alcanza en tierra firme, donde se valoran las cosas que si importan.
En estos años desde que me bajaron de mi nube ¡he aprendido tanto! Y agradezco a Dios por permitirme hacerlo con mi esposa y con mi hija.
Porque sí, ellas cayeron conmigo. Pero también se levantaron conmigo. Y juntos aprendimos a recorrer los parajes de la vida que no se ven desde lo alto, ocultos por el espejismo de las cosas que tenemos.
Ahora que he experimentado las múltiples facetas de la vida, me siento preparado para escribir sobre éxito. Pedí a mi esposa, y a mi hija, que me ayudaran con ideas, ¡y me resultaron filósofas! Muchas de los análisis más profundos en este libro los hicieron ellas, y por eso en la mayoría de pasajes te hablamos “nosotros”.
Quisiera aclarar que este libro no es sobre como acumular cosas recitando mantras, escuchando campanas mágicas y sonidos esotéricos.
Es acerca de lo que aprendimos. Es acerca del disfrutar de una vida balanceada basada en Dios, en el esfuerzo, y la creencia absoluta de que estamos en la tierra para cumplir un propósito, y que si lo descubrimos, vamos a tener una vida de grandeza. No importa si en el camino, nos llevamos unos golpes, o nos caemos de las nubes.
El libro se apoya en siete premisas fundamentales:
1. TIENES UN POTENCIAL ENORME DE GRANDEZA, pero para que sea más que una posibilidad
debes encender tus interruptores. Para ello…
2. ¡CREE SIN DUDAR QUE ES POSIBLE LOGRAR TODO LO QUE TE PROPONGAS! Esta es la clave de
todo, aunque tenga un poco de The Matrix. Creas tu vida en la mente; ¡eres lo que piensas, lo que crees, lo que aceptas como verdadero!, pero luego…
3. ¡TU ACCIÓN ES FUNDAMENTAL!
Las cosas no aparecen por inercia, y jamás llegan al perezoso. Una vez que has identificado tus sueños, tus metas y talentos, debes ponerte en acción para lograrlo, porque...
4. EL UNIVERSO ES ABUNDANCIA, y si haces las
cosas correctamente ¡tú también puedes obtener tu parte! Aspirar a la abundancia no es pecado, sino un propósito legítimo del ser humano.
Pero atención…
5. ¡EL ÉXITO ES UN BALANCE! Sólo acumular
cosas no te lleva a una vida plena. La felicidad se logra al cultivar la capacidad de disfrutar del amor; desarrollar propósitos, metas e ideales; buscar
sabiduría, paz y armonía mental; usar correctamente el tiempo; establecer una buena relación con Dios; pero ante todo, como dijo el gran filósofo de la antigüedad, al conocerte a ti mismo, porque…
6. ¡SÓLO TU VERDADERO YO ES CAPAZ DE TRIUNFAR! Para saber lo que necesitas para ser feliz, y para poder creer que lograrás tus propósitos, debes saber qué te propones. La mayoría no llega a ninguna parte, porque no sabe adónde quiere ir. Otros no llegan porque en vez de buscar en su corazón, hacen lo que otros les dicen y terminan siendo miserables. ¡Se tú
mismo! N o la imagen ficticia d e l o que crees que los
demás quieren que seas.
Y para lograr todo lo anterior…
7. CONFIA EN DIOS. No hay nada mejor que saber que tenemos un respaldo; y que si nos perdemos en la selva que es el mundo, podemos pedir luz y guía a un Alguien que es más grande que nosotros.
PRIMERA
PARTE
1
TU DESTINO
ES TRIUNFAR
El hecho de que algunos alcancen gran éxito, es la
mejor prueba para todos de que otros también
pueden alcanzarlo. Abraham Lincoln.
Sin crecimiento y progreso continuo, palabras
como mejoramiento, logro y éxito, no tienen
ningún significado. Benjamín Franklin.
a. ¡Desciendes de campeones!
Para iniciar un libro sobre éxito, lo primero que hay que hacer es establecer que cualquier persona que lo lea tiene la capacidad REAL de alcanzar el éxito: que no hay personas inferiores, ni pobres, ni tontas, o cuyo destino es nada más sobrevivir.Lo que sí existe son personas que han creído las mentiras del mundo, interiorizando y aceptando como una verdad que ¡no pueden! Y como esto es lo que creen, es lo que transmiten a los demás y lo que manifiestan en sus vidas.
Pero LA VERDAD, la única verdad absoluta, es que todo ser humano es especial. Cada uno de nosotros es un alma en crecimiento, en evolución, que está aquí para cumplir una misión. Encontrar y cumplir esta misión, -y no sólo trabajar sin descanso para acumular cosas materiales-, ¡ESO ES ÉXITO!
Si alguna vez has dudado de cuan especial eres, y del inmenso valor que tienes para el mundo, sólo tienes que hacer un análisis histórico, y pensar en los miles de personas que tuvieron que vivir antes que tú, ¡sólo para que nacieras! En todos tus antepasados que sobrevivieron mil tragedias para que pudieras hoy leer este libro.
Entender tu propio valor, aquello en lo
cual te puedes llegar a convertir, es el
comienzo del progreso. Jim Rohn.
Porque no te engañes: la vida en este mundo ha sido dura. Tus ancestros tuvieron que luchar contra obstáculos enormes, y sólo los más fuertes -los más aptos y especiales-, fueron los que sobrevivieron.
Los débiles sucumbieron...
Pero no tus abuelos, bisabuelos y tatarabuelos.
¡Desciendes de campeones! ¡Desciendes de los grandes! De los que cruzaron mares y conquistaron tierras; de los que vencieron pestes, hambre y guerras; de los que siguieron adelante a pesar de las persecuciones; de los que levaron anclas para ir a la aventura…
Por eso, tu destino es triunfar.
Por eso estás llamado a vivir una vida con sentido. Porque cada una de tus células y tu código genético, contienen lo mejor de miles de generaciones esperando ser usado para que cumplas tu propósito.
Porque toda la sabiduría, fortaleza, coraje e inteligencia acumulado generación tras generación, ¡está dentro de ti!
Porque tienes tanto potencial, que aunque pasaras tu vida tratando de utilizarlo, apenas si podrías gastar un poco. ¡Es tanto que ni te imaginas!
b. Tu inteligencia es ilimitada.
La primera manifestación de tu grandeza está en tu cabeza: tu cerebro es la computadora más sofisticada que existe. Sus diez billones de partes pueden almacenar el equivalente a cien trillones de palabras. Se necesitarían docenas de edificios para albergar computadoras capaces de contener tanta información. Tienes el potencial de llegar a ser un genio superdotado, pues naciste con el equivalente de un procesador Pentium 1000 y millones de gigas de memoria.
Ahora, como toda computadora poderosa, la tuya ¡requiere que la enciendas y la programes correctamente! Cualquier computadora de hoy tiene más capacidad y poder de procesamiento que todas las computadoras usadas por la Nasa para enviar cohetes a la luna. Sin embargo, no puedes lanzar cohetes porque no tienes los programas necesarios (y posiblemente tampoco cohetes.) Sin embargo, con los programas correctos ¡PODRÍAS!
Lo mismo, dijimos, sucede con esa asombrosa computadora en tu cabeza: tienes que encenderla, y luego instalarle los programas correctos para desarrollar tu potencial y lograr todo lo que te propones en la vida.
Según David Shenk, en El genio en todos nosotros, best seller del 2010, los científicos han demostrado que tu
cerebro está formado por un gran panel de interruptores –una caja de breakers- que comprende prácticamente todo aspecto de la vida.
Matemática, música, arte, ciencia, deporte o de cualquier otra rama del saber o quehacer humano, ¡Tú tienes los circuitos listos para todo! Lo que pasa es que al nacer, estos interruptores vienen en “off”.
Aunque la genética tiene cierta importancia, son los factores ambientales -la educación, las experiencias positivas o negativas, el número de palabras que nos digan nuestros padres, o hasta si nos comimos nuestras espinacas-, los que determinan cuales y cuántos interruptores se encienden –se ponen en “on”-; o cuantos permanecen apagados muchas veces para siempre.
De la cantidad de interruptores que logres activar en el transcurso de tu vida, depende no sólo cuan inteligente o exitoso te perciben los demás, sino con cuantos talentos bendecirás al mundo.
Pero si dejas que tu tablero se llene de telas de araña, no es mucho lo que lograrás a pesar de tanto potencial
Las pruebas de coeficiente intelectual han limitado las vidas de muchos, al decirles que quizá no son “tan inteligentes”. Sin embargo, esas pruebas sólo miden la cantidad de interruptores que tienes encendidos en un momento dado, pero NO DETERMINAN cuántos puedes encender si te propones mejorar.
Shenk estudia el caso de Mozart, ejemplo de un niño prodigio. Se ha argumentado que como Mozart era un genio desde muy pequeño, eso demuestra que ‘uno nace, no se hace’. Lo cierto es que el padre de Mozart inventó un sistema revolucionario de estimulación y enseñanza musical, que sigue siendo la base de los sistemas modernos y avanzados.
Desde el vientre, Mozart fue sometido a este sistema. Era casi de esperar que se desarrollara en un prodigio para la edad de cuatro años (como lo han logrado hoy en día tantos niños que se someten a programas de estudio rigurosos desde temprana edad).
Este padre dedicó su vida y su carrera a encender, con gran éxito, la mayor cantidad de interruptores en el tablero de aquel niño. Y Mozart hizo su parte al practicar muchas horas cada día, hasta que a sus veintisiete años escribió la primera obra que puede considerarse genial (las anteriores eran buenas, pero NO ERAN prodigiosas). Lo bueno de todo esto es que no necesitamos que sean nuestros padres quienes nos estimulen y enciendan nuestros interruptores.
Somos nosotros los que, con esfuerzo, claridad de objetivos, y aplicando ciertas leyes y principios inmutables del éxito, podemos encender y programar nuestra computadora para lograr toda la grandeza que queremos y sabemos que podemos alcanzar. Recuerda:
¡Estás lleno de capacidades, talentos y
potencial!
Tu propósito es demasiado importante
como para dudar que estés equipado
para el éxito total.
Dios hizo lo más difícil: te hizo perfecto.
Y tus antepasados hicieron su parte,
sobreviviendo, mejorando, aprendiendo…
A ti te toca lo más fácil: usar todo lo
que se te dio. Tu obligación ¡es explotar
tus talentos!
c. El éxito y la felicidad son un balance
Ahora, ¿Qué significa esa grandeza y ese éxito total que hemos dicho estás equipado para alcanzar?
Nos han acostumbrado al mensaje de que poseer y ser muy ricos, es la única manera de ser felices y completos. A la hora de explicar la ley de la atracción, muchos libros nos piden imaginar el Ferrari, la mansión y los millones, como la fuente de todo lo que es bueno.
El resultado es que ponemos el dinero de primero en nuestra lista, y el resto… se vuelve como las letras del oculista leídas a la distancia por unos ojos con miopía.
Ahora, no dudamos que la libertad financiera es importante. Nosotros hemos tenido épocas de vacas gorditas y cachetonas, casi alimentadas con hormonas. Pero también las otras épocas, las de las vacas flacas, raquíticas y ¡feas! Y aún peor, hasta nos hemos llegado a quedar sin una sola vaca (y como las vacas, rumiando y esperando por milagros…)
Y por eso sabemos y entendemos que el dinero es importante y puede ser de gran ayuda para cumplir tu propósito. Pero también sabemos que es peligrosísimo no entender sus por qués y para qués.
Orison Swett Marden, padre de la motivación personal en el siglo XIX, lo expuso de manera magistral:
Muchas veces, lo que se llama éxito, es fracaso.
Cuando un hombre ama tanto el dinero, que
sacrifica sus amigos, su familia y su hogar;
sacrifica su posición, su honor y su salud, todo
por el dólar, su vida es un fracaso, no importa
cuánto dinero haya acumulado.
Orison Swett Marden, Pushing to the front
El éxito no está en cuánto dinero tenemos en el Banco. El éxito más grande, al final de cuentas, es vivir una buena vida, decía Jim Rohn. Y sólo acumular cosas no te lleva a esa vida feliz y plena.
Éxito, entonces, SIGNIFICA BALANCE. Y para entender mejor este concepto, debemos imaginar la vida como una mesa de cuatro patas, representadas por:
La mente, motor que genera los pensamientos terrenales que permiten movernos en esta realidad.
El alma, esencia de lo que realmente somos, que
trasciende el tiempo y el espacio y nos demuestra la existencia de algo más.
El espíritu, conexión permanente con lo eterno. El cuerpo, conexión con la realidad física que nos
muestran los sentidos.
Si en una mesa una de las patas es más corta o más larga, es inestable y hasta puede derrumbarse. Es igual en nuestras vidas. Mantener un equilibrio entre mente, alma, espíritu y cuerpo, nos lleva al éxito verdadero.
Los judíos lo llaman Shalowm: estar completo, en plenitud y tener bienestar en varias áreas: paz, tranquilidad, salud, prosperidad, excelentes relaciones humanas y excelentes relaciones con Dios.
No importa cuántos autos o casas
tengas, o si tu cuenta de banco está llena
de billetes… ¡Lo que importa es lo que
sienta tu alma cada vez que te
despiertas, cada momento que vives,
cada experiencia que pasas!
Por esto, el equilibrio que nos lleva a la felicidad y al éxito, se alcanza al encontrar entre otras cosas…
El amor, ingrediente que sostiene la mesa. Dios es amor, dice la Biblia. Como virtud, representa toda la bondad, compasión y afecto del ser humano. Como sentimiento, es la capacidad de amar y ser amado por la familia, amigos, cónyuges, y desarrollar relaciones armoniosas. En otras palabras, es el poder conectar con los de má s , pero no sólo para que vean nuestro auto nuevo, sino para mostrarles un poquito nuestra alma.
La paz -vivir libres de odio, culpa y miedo- nos permite dormir tranquilos. Debería ser aspiración legítima de todos, y sin embargo a veces no la valoramos suficiente, creyendo que es más importante buscar cosas.
La salud, fuente de nuestra energía, cuyo valor tantos no entienden, hasta que postrados en la cama, se enteran que tienen sólo un mes para vivir. La salud es imprescindible para todo, y por eso debemos apreciarla, negarnos a pensar en las enfermedades, y aceptar sólo pensamientos de energía y vitalidad.
• La sabiduría, entendimiento alcanzado sólo por
los pocos que se levantan sobre los hombros de su propia superficialidad y miran más allá. Con ella llegan las riquezas y la honra; la prosperidad y los bienes duraderos (Proverbios 8.18).
La consciencia del tiempo, ese recurso tan escaso. Hay que aprovechar el tiempo y parar de vez en cuando en medio de la frenética carrera para apreciar todo lo bueno que se tiene, porque la vida ¡pasa tan rápido! Cuando tenemos veinte el concepto nos parece tan banal. A los cuarenta, comenzamos a entenderlo. Pero mi padre dice que queda claro cuando uno cumple los setenta…
La relación con Dios, ese todo trascendente
más allá nuestra vida, dispuesto a tener una relación con nosotros y alimentarnos el alma y el espíritu.
• La capacidad de agradecer. Hay personas que a
pesar de tenerlo casi todo NO son exitosos, al carecer de lo más importante: la capacidad de apreciar y
disfrutar lo que han logrado. Esto es lo que grandes
maestros por los siglos han llamado felicidad, y lo que en el fondo anhelan quienes persiguen el éxito.
Sólo tú puedes lograr cosas buenas
para tu vida. Nadie ni nada -ni el
mejor libro o el mejor consejo-, puede
hacerlo por ti.
d. ¡Sólo tú puedes hacerlo!
Amor, Paz, Balance… Esos son sólo conceptos hasta que entiendes el principio más importante del éxito:
TODO DEPENDE DE TI.
Todos queremos lograr cosas; resolver problemas; alcanzar sueños. Estamos desesperados por respuestas. Pero la mayoría busca allá afuera, en lugar de escudriñar en lo profundo de su alma.
Y cuando uno busca las respuestas afuera, puede toparse con aquellos que se quieren aprovechar, ofreciendo la salida fácil: la pócima, el talismán o el incienso que curará todos los males y atraerá desde dinero, hasta el a nt i guo a mo r de secundaria.
Y la gente que no quiere hacer esfuerzo y persigue rápidas soluciones ¡siempre parece tener dinero suficiente para pagarle a algún profeta!
Hace poco en un infocomercial de una secta ‘pseudo-cristiana’, decían a la gente que casi todo -desde sudoración excesiva, calambres en las manos, dolor de pies, o simplemente mala suerte, eran síntomas de “dominación demoniaca”.
Pero ellos, con incienso, campanas y estrellas de la suerte, podrían echar fuera esas fuerzas, y hacer llegar el éxito (a cambio de una ofrenda, por supuesto).
¡Qué fácil es echar la culpa a los demonios cuando algo sale mal o las cosas que queremos no nos llegan!
Todos nos hemos evadido de esa forma alguna vez, buscando quien nos diga que sin hacer nada, u oyendo una campana veinte veces a las tres de la mañana, encendiendo una vela en el rincón más oscuro de la casa, o aplicándonos aceite bendecido en la zona por donde entran los espíritus, todo va a estar bien y será fácil. Y al final, si uno de verdad cree en esas cosas, es posible que algo pase (generalmente no t a n bueno), pues todo lo que uno crea es lo que pasa, porque así funciona el universo. Pero el mensaje al fin de cuentas es ¡no necesitas los aceites! Eres tú quien debes creer
en ti mismo.Eres tú quién debe tomar acción.
No son los ángeles, ni los santos, ni espíritus llamados con pócimas, magia, fórmulas secretas o brillantes talismanes. Eres tú quien debe planificar, soñar y esforzarte por tus metas.
Éxito,
prosperidad
y felicidad
son
bendiciones que llegan a todos los que
desarrollan la mentalidad correcta, aceptan
que están llenos de potencial, creen que son
capaces de lograr grandes cosas, y hacen lo
necesario para lograr lo que se proponen.
No son privilegio de los más inteligentes; ni de los que tienen más dinero; ni de todos menos tú. Son el premio de los que se esfuerzan y persisten en hacer las cosas bien, usando la imaginación y el sentido común en forma consistente, aplicando las ideas y los talentos que Dios puso en su corazón, y desarrollando valores y emociones positivas.
De los que bloquean emociones negativas como frustración, enojo, estrés, remordimiento y ansiedad; y se alejan de los malos hábitos, de ideas de fracaso o derrota, de recuerdos dolorosos; y de familiares o amigos negativos.
De los que no esperan oportunidades extraordinarias, sino que toman ocasiones comunes y las convierten en grandiosas.
De los que finalmente y ante todo, creen
en sí mismos; y siempre creen y esperan lo
mejor.
2
CREE Y ESPERA
¡LO MEJOR!
LAS LEYES DEL ÉXITO
Dios hizo el mundo basado en leyes y principios perfectos. Dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno, producen agua. Si te lanzas sin paracaídas de un edificio, la ley de la gravedad indica que chocarás contra el piso a gran velocidad ¡y posiblemente saldrás en las noticias! Y así como hay leyes matemáticas, físicas, químicas, etc., existen leyes que rigen nuestra mente.
Como el hombre
piensa así es él.
Proverbios 23:7
a. Eres lo que piensas que eres
Físicamente todos los cerebros son similares. El cerebro de Einstein, el tuyo o el de Mozart, serían difíciles de distinguir si se los pusiera uno junto al otro.
La diferencia no es el hardware –el equipo-, sino el software. Las computadoras producen resultados de acuerdo a l a calidad de los programas instalados. Y así como existen programas fantásticos y útiles, también hay juegos para distracción y virus de destrucción.
En tu mente, esos programas son tus experiencias, lo que recibes del medio ambiente, los pensamientos, lo que escuchas de otros, o lo que te dices a ti mismo.
Esto, al ser procesado, te va convenciendo de lo que crees y va moldeando tus expectativas hasta crear la imagen que tienes de ti mismo. Una imagen tan poderosa que sin proponértelo la vas convirtiendo en una profecía que determina tu destino. La razón es sencilla:
Uno
cosecha lo que siembra
.
Siembra amor, recoge amor. Siembra maldad, cosecha desgracias (Proverbios 22.8). Siembra vientos, recoge tempestades. Lo que siembres en tu mente, lo cosecharás en lo que te rodea.Este principio se debe, según los científicos, a que nuestra mente tiene dos partes:
a. Consciente. Es el 10% de la mente, y según
Joseph Murphy en El Poder de la Mente Subconsciente es como el Capitán que dirige el Barco: sus órdenes se acatan sin protestar.
b. Subconsciente. Es el otro 90%. Es el tripulante
que no discute las órdenes del capitán: sólo las acepta como verdaderas y hace lo necesario para ejecutarlas sin cuestionarse por dónde va el barco.
De nuestro consciente depende entonces la decisión de cuál información introducimos. Pero una vez que lo hacemos –una vez que damos las órdenes-, perdemos el control. El subconsciente toma y procesa la información sin juzgarla, y produce resultados que corresponden directamente a la calidad de esa información.
Como para bien o para mal el subconsciente siempre tratará de complacer al capitán, si la información que introducimos es negativa, si las órdenes son erróneas, el barco –nuestra vida- podría estrellarse contra las rocas.
Si la información “indica” que te crees inferior, incapaz, que no mereces nada, o que eres limitado y no puedes lograr ciertas cosas, el resultado es que serás
todo eso, y lograrás sólo lo que crees o menos -nunca
b. La Ley de las Expectativas.
Todo lo anterior nos lleva a la primera ley del éxito, llamada Ley de las Expectativas, que Henry Ford resumió en uno de sus principios más famosos:
‘Tanto si piensas que puedes, como si
piensas que no puedes, es cierto.’
Si realmente crees que tienes mala suerte; o que “me leyeron la mano y me dijeron que nunca iba a tener dinero”, es probable que así sea, pues estás ESPERANDO tener mala suerte y no tener dinero.
O si tu información indica que tienes defectos o carencias, tus supuestos problemas aumentarán, pues todo aquello en lo que te enfoques crece.
Pero si piensas que mañana tendrás un día excelente, y te duermes pensando en todo lo bueno que sucederá y en lo amables que serán las personas, eso pasará. Si te levantas convencido de que todo saldrá bien, estarás contento y optimista, y como resultado, saldrá bien.
Y a más largo plazo, si esperas ser un éxito en la vida, te comportarás como tal y como resultado lo serás. Si crees con toda tu alma que eres inteligente, exitoso, simpático, carismático, capaz, próspero y digno de respeto, irás desarrollando las cualidades necesarias para que la gente te perciba exactamente así.
Tus creencias son la fundación de tu vida,
porque siempre actúas de forma consistente
con lo que crees y esperas que suceda.
Lo que crees determina lo que esperas; y
lo que esperas determina lo que sucede.
Tienes la capacidad de ser y lograr cualquier
cosa que te propongas, pues aquello que creas
con sentimiento se vuelve tu realidad.
¡Creer controla tu camino hacia el éxito!
Willam James, padre de la psicología, dijo: “El mayor
descubrimiento de mi generación es que las personas pueden cambiar sus vidas si alteran sus actitudes mentales”. En otras palabras, si cambian lo que piensan.
Esto funciona tanto en cosas triviales como en los aspectos más fundamentales de la vida; y puede ser positivo o negativo. Por ejemplo, cuando a las camareras de un hotel se les explicó la cantidad de ejercicio que hacían cada día sin darse cuenta, y cuántas calorías quemaban al hacer su trabajo, comenzaron a perder peso y a tonificar músculos. Su cerebro conscientemente comenzó a procesar que estaban haciendo ejercicio y sus cuerpos reaccionaron de acuerdo a esa nueva creencia.
Nosotros, hasta hace unos años, logramos todo lo que nos propusimos –hasta nuestros más ambiciosos sueños- y éramos conocidos y respetados por eso. N os
sentíamos escogidos, hijos preferidos de Dios, y como tal, creíamos que todo lo que hacíamos estaba bendecido y era posible. Estábamos totalmente convencidos -y por lo tanto era nuestra expectativa- de que todo nos iba a salir bien. Y precisamente por eso, nos salía todo bien.
Cuando llegó la crisis mundial, sin embargo, cometimos algunos errores en las empresas al no comprender la magnitud del fenómeno que se venía. Entonces, prestamos atención a los que nos decían que era normal que las cosas salieran mal. Que simplemente no era posible que todo lo que uno intenta salga bien. Que la vida se rige por la ley de Murphy, y la mayoría de las veces las cosas salen mal. Que muchas veces podemos fracasar. Que muchas veces…
Y al aceptar el fracaso co mo posibilidad, ¡comenzamos a fracasar! ¿Raro? ¡No! ¡Científicamente el único resultado posible! Mientras convencimos al subconsciente de que todo lo podíamos, todo lo tuvimos. Pero cuando lo convencimos de quizá no podíamos, nos complació, e hizo que NO pudiéramos.
Si haces como nosotros hicimos en esa época tan negra, y empeoras la calidad de los pensamientos, tu calidad de vida será peor. Pero si mejoras tus pensamientos, tu vida, sin ninguna duda, mejorará.
¡Alimenta tu mente de datos e información
positiva! La calidad de tu vida depende de la
calidad de sus pensamientos.
c. Lo que crees determina tu destino.
La vida está llena de ejemplos sobre el poder de las creencias y expectativas.
Hace poco en televisión nos llamó la atención e l c a s o de un joven que a los doce años, perdió un ojo por una enfermedad. Esto afectó tanto a su madre, que llena de vergüenza por el defecto de su hijo, lo encerró en la casa y lo inutilizó. El joven creció lleno de traumas y complejos y terminó siendo un alcohólico, cumpliendo la expectativa de su madre de que nunca iba a poder hacer nada ni superar su limitación de no tener un ojo.
Este caso contrasta con tantas historias de personas que superan enormes retos físicos y se convierten en ejemplos para millones. Casos que cuando los vemos, generalmente nos traicionan las lágrimas. Pero no por lástima, ¡sino de pensar en todo lo que no hemos logrado a pesar de tener el cuerpo completito!
Lawrence Molina, atleta costarricense, nació sin piernas. Por años soñó con prótesis especiales, y creyó con fe que un día las obtendría. Después de una larga espera durante la cual nunca perdió su fuerza y esperanza, las obtuvo. Y entonces, se convirtió en un a t l e t a ganador de olimpiadas, ¡héroe de todo un país!
Nick, considerado hoy el motivador más influyente del mundo, ¡nació sin brazos ni piernas! Pero al verlo uno
sabe que está en presencia de una persona extraordinaria, que ha encontrado en su supuesta limitación la catapulta para lograr cosas y cumplir sueños más allá de lo que la mayoría de seres humanos pueden tan siquiera imaginar.
Stephen Hawking fue diagnosticado a sus 21 años con una enfermedad degenerativa, y le dieron dos años de vida. Él no aceptó ese destino, y cincuenta años después es considerado el científico más genial que existe. Aunque paralizado en una silla de ruedas, este Einsten moderno sigue trabajando y proponiendo algunas de las teorías más extraordinarias de la ciencia.
Recientemente, José René Martínez estableció un nuevo estándar con el cual medirnos. Este joven afro-latino de madre salvadoreña que nunca conoció a su padre, se enlistó en el ejército de Estados Unidos a los 19 años y fue enviado a Irak. Un año después, una bomba bajo su vehículo Humvee quemó el 40% de su cuerpo y le desfiguró el rostro. Una historia infinitamente más terrible que las de muchos que justifican el por qué no han hecho nada en la vida. Y sin embargo, aunque había tenido todo en contra desde pequeño… ¡no perdió la fe, ni dejó de creer!
Nueve años después, J.R. Martínez es un exitoso actor de Hollywood, motivador de masas que ha compartido el podio con Anthony Robbins, ganador de cuanto premio al coraje existe, su historia ha salido en todos los programas de noticias, y en el 2011 ganó el concurso
Dancing with the Stars -Bailando con las Estrellas-. Esto, sólo pocos años después de que su madre tuvo que enseñarle de nuevo a caminar, debido a la severidad de las heridas y quemaduras en sus pies… Y su historia, la historia de un ser humano EXTRAORDINARIO, que se levantó de la tragedia más terrible, apenas comienza...
Rolando Fonseca, máximo goleador histórico de las selecciones de futbol de Costa Rica, -además de exitoso empresario-, me compartió su análisis de las diferencias entre los jugadores de países pequeños como Costa Rica; y los jugadores de potencias como Brasil y Argentina.
Según él, en general, todos tienen un potencial similar. Edades, condiciones físicas parecidas, e incluso, talentos innatos muchas veces equivalentes.
La gran diferencia está en sus mentes, y lo que creen que son capaces de alcanzar en la vida. Los brasileños, argentinos, o españoles, creen –saben- que pueden ser campeones, porque siempre les han dicho que son los mejores. Los de países pequeños saben –¡creen!- que lo mejor que pueden lograr es evitar que les metan diez goles. ¡Y así se comportan y juegan en el campo!
Lo que crees también es fundamental en tu salud. Bruce Lipton, biólogo celular estadounidense que ha propuesto teorías innovadoras en el campo de la auto curación, ha demostrado en cientos de experimentos que nuestras creencias acerca de lo que es real y posible, tienen hasta 100 veces más poder para afectar nuestro
bienestar, que cualquier fuerza “material”, incluyendo drogas y cirugía. Todos hemos escuchado del efecto placebo, y de la pastillita de azúcar que nos cura la enfermedad, porque creemos con toda el alma que fue desarrollada con la última tecnología para curarla.
Volviendo al joven que perdió un ojo, la vergüenza de su madre -y su aceptación de esa circunstancia-, lo convirtió en un fracaso, porque aceptó lo que se creía de él. Y ni siquiera era ciego ¡tenía un ojo de vidrio que ni se le notaba! Lo que lo hizo cuadripléjico mental, fueron las creencias y expectativas propias y de su madre. (Padres, ¡cuidado con lo que dicen a sus hijos!)
Y en tu caso, ¿cuáles son las expectativas que tienes de ti mismo? ¿Cuál es el gran problema que te limita, y te impide soñar con ser capaz de lograr grandes cosas?
Acaso eres… ¿ M uy alto? ¿Muy bajo? ¿Muy gordo? ¿Muy flaco? ¿Tienes orejas grandes? ¿O quizá pequeñas? ¿Tienes mucho pelo? ¿O te falta pelo?
¿O simplemente, como eres ´normal’, te sientes demasiado promedio como para aspirar a ser merecedor de la grandeza? ‘Ahhhhhh, es que, claro, como a aquel le falta un brazo, él sí puede…’
Nunca olvides que NO son los cosas, las
circunstancias, los acontecimientos, Y
MUCHO MENOS LAS OPINIONES DE LOS
DEMÁS, lo que hace que triunfes o
Eres un magneto que atrae
circunstancias y gente en armonía con
tus pensamientos dominantes.
fracases; que desperdicies tu potencial o
que, por el contrario, te eleves a alturas
inimaginables.
Son tus opiniones, juicios y creencias
acerca de lo que sucede, lo que determina
tu destino.
d. La ley de la atracción.
La física cuántica ha demostrado que las partículas subatómicas sólo se manifiestan cuando son observadas. O sea, sabemos que existen, pero es hasta que alguien trata de observarlas, que se manifiestan. Al finalizar la observación, las partículas desaparecen, se desactivan.
Evidentemente no pretendemos explicar por qué esto es así. Para eso, gente más inteligente que nosotros está tratando de encontrarle sentido (usando aceleradores de partículas de trillones de dólares). Sólo podemos decir que el Universo es más complejo de lo que pensamos
(¿O más simple, y somos nosotros quienes lo complicamos?). Y que este fenómeno de las partículas subatómicas que surgen al ser observadas se traslada a nuestra vida diaria en la Ley de la Atracción.
Esta ley parte del principio que cada pensamiento, cada cosa, y hasta nosotros mismos, está hecho del mismo material, de la misma energía, de las mismas partículas subatómicas vibrando a diferentes frecuencias.
Debes controlar lo que emites con tus pensamientos, y enfocar la mente en lo que quieres y alejarla de lo que no quieres, porque todo aquello en lo cual concentras tu atención, pensamientos y deseos termina por manifestarse. En otras palabras, lo atraes.
Esto es así, como ya explicamos en el principio anterior, tanto si te concentras en lo bueno –en la salud, en la felicidad, en las buenas relaciones–, como si te concentramos en lo malo –la enfermedad, la tristeza, el fracaso–. Por eso d e b e s tener tanto cuidado en qué piensas, en qué te concentras, cuáles particulitas subatómicas llamas a manifestarse en tu vida, a cuales pones a vibrar a tu ritmo con la gran fuerza de tu alma.
El alma puede atraer tanto lo que
ama como lo que teme. James Allen
Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá. Mateo 7.7
e. La ley del pedir y recibir.
La mayoría al escuchar esta frase cree que significa ponerse de rodillas y decir: “Dios, te pido que me concedas este deseo. Sé que no lo merezco, pero si quieres, ayúdame por favor”. El problema, es que olvidan la otra parte: Les aseguro que si alguno le dice a
este monte: "Quítate de ahí y tírate al mar", creyendo, sin
abrigar la menor duda de que lo que dice sucederá, lo obtendrá. Marcos 11:23.
¡Pedimos dudando, sin creer, y luego nos enojamos porque no pasa!
Por eso es necesario aprender a PEDIR. Aprender a hablar a tus montes –a tus deseos, tus sueños, los retos que tienes que enfrentar-. Aprender a HACERLO CREYENDO; a HACERLO CON FE.
Fe significa reconocer que somos guiados por un poder superior más grande que nosotros. Y la fe produce resultados porque:
1. Reconocer un poder superior, nos permite agregar convicción a nuestras esperanzas;
2. Entonces comenzamos a creer con más fuerza
(pues sabemos que el Poder Superior nos respalda).
convencimiento de que todo se dará, hace que generemos
sentimiento.
4. Ese sentimiento produce la energía que materializa y da sustancia a lo que esperamos; que atrae las particulitas subatómicas que forman todo lo que existe, según mencionamos en el acápite anterior.
Hoy en día es casi políticamente incorrecto hablar de fe, porque se asocia con ‘cosas religiosas’. Pero la verdad es que los grandes personajes de la historia, aquellos que han logrado enormes cosas, han tenido la fe como común denominador. No necesariamente han sido religiosos, pero han sido gente de fe, que ha creído sin dudas que sus sueños, esperanzas, propósitos y planes cuentan con respaldo superior, y que por lo tanto, están llamados a suceder ¡sí o sí!
Recuerda: recibimos según nuestra fe. ‘…se acercaron
a Él los ciegos, y Jesús les dijo: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos le respondieron: Sí, Señor. Entonces les tocó los ojos, diciendo: Hágase en vosotros según vuestra fe. Mateo 9:28-29. Y esa fe debe ser sin duda, como dice Santiago 1:6-8. ‘El que pide, debe pedir con fe, sin dudar, porque
quien duda es como las olas del mar, agitadas y llevadas de un lado a otro por el viento. Quien es así no piense que va a recibir cosa alguna.’
Al planear, soñar y ponerte metas, hazlo con fe – ahora que sabes qué significa exactamente- y sin DUDAS. Todo aquello en que creas firmemente, sin
dejar ni el menor espacio a la du d a , SUCEDE.
La mente agradecida se enfoca sólo en lo
mejor y como espera siempre cosas
buenas, eso recibe.
f. La ley de la gratitud.
La GRATITUD es el elemento final para obtener lo que quieres. A todos nos gusta que nos den gracias cuando hacemos algo bueno o damos algo a alguien. ¿Quién dice que Dios es diferente? Además, si no eres agradecido por lo que ya tienes, ¿por qué se te dará más? ¿Por qué se sentirá motivado Dios a darte más?
E star agradecido con lo que tienes, aunque sea poco, es la fundación de todo lo que viene. Si agradeces tus sueños, recibirás más sueños. Si das gracias por lo que tienes y lo que estás recibiendo, recibirás más.
Imagina que el propósito de la vida es construir una casa. Lo que ahora tienes –por poco que sea–, son tus fundaciones. Q uizá ahora no parezcan suficientes para darte abrigo. Pero s i e r e s inteligente, en lugar de quejarte y destruir lo poco que tienes (a través de tus malos pensamientos), concéntrate en hacer los planos de lo que quieres ¡y construye las paredes!
Quizá, al final, cuando la obra de tu vida esté concluida, y si todo sale bien, te darás cuenta de que aquellas fundaciones ¡eran sólo del garaje! Que eran el comienzo, porque tenías que iniciar por algún lado.
No seas de los que se quedan maldiciendo su garaje, y nunca hacen los planos ni comienzan la construcción de su gran casa. Deja de quejarte por las circunstancias en que te estás o el lugar en que te encuentras, y agradece, agradece y ¡AGRADECE!
Cuando expones tus deseos a Dios y cargas tus pensamientos de fe y gratitud, Él permite que te lleguen –si es de acuerdo a su plan– las herramientas necesarias para cumplir tus peticiones.
Cuando pides con gratitud, diciendo a tus sueños o retos lo que quieren que hagan (monte ¡MUÉVETE! Problema ¡ALÉJATE! Oportunidad ¡PRESÉNTATE!); y además agregas fe – la convicción de que el P oder S uperior, está contigo- todo lo que pidas ¡podrá suceder!
Esta semana, haz la prueba con todo lo que quieras ver manifestado en tu vida. DI CON MUCHA FE:
Dios, gracias porque ya me estás
concediendo los deseos de mi corazón. Sé
que vienen las cosas buenas. Y a ustedes,
DESEOS, ya escucharon, póngase en
movimiento ¡que aquí los estoy esperando!
Los Pilares de tu éxito 33
Si no estás contento
con lo que eres o lo
que tienes ¡CAMBIA!
Jim Rohn
g. Aplicando las leyes.
La conclusión de las leyes del éxito, es que si quieres cambiar tu vida de forma positiva, primero tienes que cambiar tu programación y tus creencias.
Recuerda que
Tu mundo externo refleja tu
mundo interno y que todo aspecto de lo externo es
un aspecto de tu interior. Lo que no te gusta del
mundo, es algo que no te gusta de ti.
El antídoto no es controlar las circunstancias externas ni cambiar el entorno, sino cambiar los programas de tu mente. En el momento en que cambies
tus creencias, en el momento en que cambies, tu mundo cambiará.
Para eliminar tus carencias, limitaciones y otros males, y dirigir tu vida a la abundancia, elimina su causa: la forma negativa en que dibujas el mundo en tu mente.
¡Descarta lo malo y lo mediocre!
Elimina los virus, y cargarte sólo de programas positivos, para que puedas usar tu mente de maneras tan fantásticas y maravillosas que ni siquiera se te han ocurrido aún. Aprende, practica y experimenta nuevos hábitos de pensar, imaginar, recordar y actuar, para crear
una nueva imagen de ti mismo basado en lo positivo. Desde que te levantas, llena tu mente de pensamientos constructivos. Piensa sólo en armonía, salud, paz y buenos deseos; en todo lo bueno y capaz que eres, y lo que SÍ puedes hacer. Aprende a pensar cosas buenas y entonces ¡podrás verlo sucediendo!
Visualízate teniendo éxito y cumpliendo tus metas. Sonríe, pues así mandas al cerebro un mensaje de felicidad y de que todo está bien.
Camina concentrado en tus virtudes y talentos (no tus limitaciones), aceptando que llevas dentro semillas de sabiduría y prosperidad, recordando que si crees que e r e s un éxito y una inspiración ¡así será!
CREE en ti mismo, c r e e que mereces éxito, que tienes la opción de ser el mejor. Libera tu mente de la prisión de poca cosa y abandona la mentalidad de pobreza, de no me lo merezco, de eso no es para mí.
CREE que puedes obtener lo que quieres y has soñado, y camina con total seguridad – con la idea grabada en tu mente como si fuese tu sistema operativo– , de que el Creador te ha dotado de la capacidad incuestionable de llegar a donde te propongas.
Asígnate un valor elevado, pues el valor que tú te fijes, decía Emerson, es lo que el mundo te dará.
Lo que los demás perciben y valoran de ti está basado en lo que decidas creer de ti mismo, pues eso es
lo que transmites y gritas en silencio a todos cuantos encuentras. Los que fracasan son los que fijan su valor en lo que creen que el mundo está dispuesto a darles, cuando en realidad el mundo les está pagando según el valor que ellos han fijado.
Cuando reconozcas que eres un ser especial con una gran misión, y qué vales más de lo que piensas y de lo que te das crédito, tu subconsciente responderá y buscará darte condiciones armoniosas, ambientes agradables y gran cantidad de cosas buenas en tu vida.
Y todo esto es necesario no sólo para que vivas mejor y te sientas mejor contigo, sino por las generaciones que vienen tras de ti.
Hasta los siete años, los cerebros de los niños son esponjas que absorben sin cuestionar todo lo que ven, oyen y sienten. A partir de los ocho comienzan a razonar; y hacen y aprenden de lo que ven hacer, no sólo de lo que se les dice. Tus hijos te imitarán y querrán ser como tú. Pregúntate ¿Qué vas a heredar a tus hijos y a los hijos de tus hijos?¿Cuáles hábitos? ¿Cuáles actitudes? ¿Quieres ser un modelo positivo o un modelo negativo?
Si respondiste POSITIVO, recuerda: si siembras buenas semillas en tu mente, cosecharás tus sueños y metas. Si aprendes a usar tu mente como los grandes, obtendrás resultados de grandeza. Si comienzas a tener mejores actitudes en forma constante ¡te convertirás en una mejor versión de ti!
Dios creó el Universo pensando en la
abundancia. El material infinito del cual
Él crea todas las cosas, es precisamente
eso, infinito. Por eso, cada día miles de
estrellas y planetas nuevos son creados, y
Dios sigue esparciendo vida más allá de
los límites de nuestra imaginación.
¡Tú tienes derecho a reclamar tu parte!
3
ACEPTA LA
ABUNDANCIA
a. La vida es abundancia
.
Algunos en este momento se estarán cuestionando: “Si todos decidimos ser exitosos, felices, prósperos y balanceados, ¿De dónde van a salir los recursos para todo eso? En otras palabras ¿quién va a pagar la fiesta?’
La pregunta surge porque hemos sido acostumbrados a vivir y pensar en escasez; a no entender que la clave del Universo es la abundancia. Tendemos a olvidar que existen por lo menos cien billones de galaxias, cada una con billones de estrellas y planetas. Y uno no escucha de reuniones en el cielo para racionar recursos ni mucho menos de emergencias por falta de átomos, protones o electrones. ¡Dios no conoce la escasez!
Tu siguiente pregunta podría ser entonces ¿y qué tiene que ver conmigo que existan mil planetas en una galaxia muy lejana? ¡MUCHO! Porque cuando pones tus necesidades, tus e scaseces (si es que existe esa palabra), en la perspectiva de este Universo gigantesco, te das cuenta de que tus problemas ¡son tan pequeños! Y al aceptar que provienes de la misma fuente, y que estás hecho de la misma sustancia que forma las galaxias, ¡entiendes tu propia importancia!
Pero ni siquiera eso es lo principal. Lo increíble es que toda esa abundancia, los recursos infinitos que componen lo visible e invisible ¡ Fueron creados para tu beneficio! ¡Fueron creados por ti y para ti!
Es sólo nuestra falta de imaginación, creatividad e ideas; nuestra limitada capacidad de soñar y de creer (que nos llena de temores y barreras), la que a veces pone límites a lo que tenemos, recibimos y logramos.
Wallace Wattles, quien junto a Ralph Waldo Emerson inició el movimiento de superación personal hace más de cien años, escribió en su obra maestra, La Ciencia de Hacerse Rico:
“No hay límite para el suministro de la sustancia original. Dios hizo el universo de esta sustancia, pero para crearlo no usó toda la disponible… Diez mil veces más de lo que se ha hecho hasta ahora podría crearse e incluso entonces no se agotaría el suministro de la materia prima universal. Nadie es pobre porque la naturaleza sea pobre o porque no haya suficiente para repartir. Dios hizo de la naturaleza un almacén inagotable de riquezas. Este mundo podría producir alimentos para más de diez veces su población actual. Podría producir telas para vestir a todos con trajes más finos que los que Salomón vestía en el máximo de su gloria… Nuestro Padre ha proporcionado la materia prima para todas las cosas esenciales para la vida… mil veces más de lo que podríamos utilizar. La raza humana, en su conjunto es rica; inmensamente rica”
La pregunta es entonces, ¿Por qué si existe toda esta abundancia infinita -no sólo en el universo, sino aquí, en esta Tierra-, sólo unos cuantos tienen acceso? ¿Por qué no tengo YA todo lo que quiero?
b. Tú puedes superarte.
La respuesta NO es la codicia desmedida de los del uno por ciento, concepto tan de moda en estos días.
“Es que ya todo está tomado. El dinero está en manos de unos pocos, que siempre han tenido dinero, y por lo tanto no tengo posibilidades”.
Esa es lamentablemente una creencia popular muy limitante, que al ser tan fuerte se hace cierta. Recuerda, tu logras lo que crees, y si crees que eso es así, pues, ni modo, así será (¡aunque la idea de este libro es que dejes de limitarte y de tener esas creencias!)
La respuesta está más bien en ese temor -casi un pánico inconsciente-, causado por un sistema de valores y creencias basado en la escasez; y en las enseñanzas negativas con respecto a la abundancia a las que muchos son expuestos mientras crecen.
En muchos lugares aún se enseñan conceptos negativos en torno a la riqueza, acusándola de ser la raíz de todo mal. Riqueza nos hace recordar a un señor gordo de traje, fumándose un habano, y pisoteando a una familia pobre, mientras ríe a carcajadas. Los ricos son malos, malos, ¡malos!, nos dicen las imágenes, explotadas ampliamente por movimientos socialistas de otro siglo.
La religión también ha contribuido a presentar la idea de que virtud y pureza se derivan de pobreza y de
Los Pilares de tu éxito 41 pasar necesidades y pruebas. Casi obligan a creer que el éxito es pecado, y que todos deberíamos ser como San Francisco de Asís y San Martín de Porres.
Y para finalmente hacernos desistir se nos repite fuera de contexto que ‘Más fácil es que entre un camello por el hueco de una aguja que un rico al cielo’
El mensaje a veces pareciera ser: nosotros, los pobres, somos tan bueeeeeenos…. Si aspiras a vivir mejor no serás puro ni virtuoso.
Y las visiones extremas parecieran sugerir que este mundo es para sufrir. Acepta el sufrimiento –casi búscalo-, y recibirás tu recompensa en el cielo (y por eso hay personas que en el nombre de Dios, se flagelan para ser más puros).
Aunque esto suene a tontería –por lo menos a nosotros-, estas visiones s i g ue n impregnadas en el inconsciente colectivo, y contribuyen a una conflictiva relación con la abundancia. Sabemos que la abundancia es buena, pero la tememos y sentimos que algo en ella “no está bien”. ¡Por eso a tantos los carcome la culpa apenas compran una casa más bonita!
Estos sistemas de escasez se transmiten a la familia, y es allí donde comienzan las mentiras. La primera que muchos escuchan –sobre todo ante orígenes humildes- proviene de sus padres, que les dicen que el progreso, y la superación “son para otros, no para nosotros que nacimos pobres y estamos destinados a todo esto”.
Mi madre, Leticia, es un ejemplo de este tipo de in- fluencias, pero también del cómo, si queremos, podemos superarlas. Ella nació en un humilde hogar campesino. Novena de doce hermanos, desde pequeña tuvo sueños de grandeza. Soñaba con emigrar “a la ciudad”, estudiar, y tener una vida mejor para ella y los que llegaríamos a ser sus hijos.
Sin embargo cuando compartía sus sueños, su padre, le decía “Ay, mi hijita, eso de estudiar y superarse es sólo para ricos”. Mi abuelo –hombre excelente que siempre trabajó duro por su familia-, se limitaba a transmitir la visión que quizá sus padres y experiencias le habían enseñado: éxito y progreso eran algo lejano, imposible de alcanzar no sólo para él, sino para sus hijos.
Pero mi madre nunca permitió esas ideas en su mente. Por el contrario, siguió soñando y creyendo, y a sus treinta años, no sólo había establecido con mi padre un hermoso hogar en los suburbios, sino que era pionera de la electroencefalografía en Costa Rica, después de especializarse en la Universidad de Baylor, en Houston, Texas. ¡Qué orgullo!
Muchos que crecieron junto a ella, aceptaron las limitaciones y creyeron que era imposible realizar sus sueños. ¡Algunos ni se permitieron soñar! Pero mi madre, que parecía destinada a una vida de carencias, decidió desde pequeña que eso no era para ella.
Y al cambiar sus creencias, explotar su enorme potencial, y superar las barreras mentales que gritaban
Los Pilares de tu éxito 43
Rehúsate a un destino de carencias o
pobreza. El Creador te hizo perfecto, y
puso TODO, TODO ¡TODO! dentro de ti.
¡Descubre y desempolva todo lo bueno
que hay en ti! Úsalo para crear una
mejor vida, para ti, para tus hijos, las
generaciones que vendrán.
¡Reclama tu parte!
¡tú no puedes!, accedió al material infinito que Dios ha creado para todos, y tuvo una vida plena y realizada.
Además, con su esfuerzo, enseñó a sus hijos donde buscar y cómo hacerlo.Nos convenció de que podíamos. Y nos contó la historia de lo que le decía su padre, para que nunca creyéramos a quien nos dijera lo contrario.
Lo mismo -y aún más- que puedes obtener si te propones. Pero no sólo por ti, sino por esas vidas que vienen aún detrás; por tus hijos, por tus nietos y los hijos de tus nietos, cuyo futuro y destino quizá llegue a depender de lo que hoy hagas con tu vida.
Por eso digo a mi hija, que gracias a Dios ha tenido grandes oportunidades, que debe dar gracias a su abuela, pues ese esfuerzo para ser la primera en muchas generaciones en romper las barreras provocadas por falsas creencias, abrió el camino para los que vinimos después.
c. No te pongas límites.
Los límites mentales son creencias basadas en experiencias pasadas que te impiden tomar acción ante situaciones presentes. Estos límites crean ideas en tu mente, que se convierten en sentimientos paralizantes de impotencia e incapacidad, y te llevan a desarrollar miedos y excusas para no perseguir tus sueños.
Así, cuando te propones una meta que está fuera de tus límites, tu propia mente te sabotea y trata de convencerte de que no puedes lograrla.
Pero la verdad es que tus límites son sólo barreras imaginarias autoimpuestas. Las fronteras de tu vida son
solo creaciones de tu yo, y en un mundo de fantasía, hasta las mentiras son verdad… ¡Y por eso sólo tú
mismo puedes superar tus límites! Sólo tú sabes cuales crees o imaginas que son esos límites. Nadie puede entrar en tu cabeza a ver dónde has fijado tus barreras.
Analiza tu conversación interna. ¿Usas pensamientos limitantes? Cuando piensas en un sueño ¿te lo niegas de inmediato? ¿Has programado tu mente para que te diga todas las razones por las cuales NO PUEDES?
Recuerda: entre más abierta y despejada sea tu mente, mayores las posibilidades de lograr lo que quieres. Sustituye tus pensamientos negativos limitantes por pensamientos positivos de posibilidad, de confianza. ¡Enciende la luz de tu mente y acaba con la oscuridad!
d. Deja el pasado ¡en el pasado!
Recordar, arrepentirse y lamentarse
del pasado, son las anclas o cadenas
que nos atan al fracaso.
Todos en la vida tenemos experiencias y condicionamientos que podemos usar de excusa para fijarnos límites, para no progresar, para no hacer, para no intentar siquiera cambiar las circunstancias. Los errores de nuestros padres, abandonos, accidentes, adicciones, enfermedades, oportunidades desperdiciadas, carencias económicas, amores perdidos…
Y algunos -aunque escuchen mil veces que son extraordinarios; que tienen derecho a todo lo bueno; y que tener éxito depende exclusivamente de ellos, de lo que piensen y lo que hagan-, simplemente no pueden dejar atrás las malas experiencias que les sugieren lo contrario. Están pegados, atascados en el pasado, reviviendo cada día tiempos desagradables sin pensar que esos momentos YA SE FUERON.
La gente no pasa todo el día pensando en el exquisito platillo que comieron hace meses. Entienden que fue una experiencia del momento, y que aunque deliciosa, ya pasó y no es su realidad ahora. Sin embargo, aunque comprenden el ejemplo, muchos no aceptan que es igual con cualquier cosa del pasado. Lo siguen reviviendo y
saboreando, concentrándose en recordar el mal olor, el mal sabor y la textura de aquel momento, una y otra y otra vez, cada día de su vida. Para este gran problema sólo existe una solución:
¡Olvida el pasado!
NO PUEDES CAMBIAR LO QUE PASÓ ANTES. ¡Estás dónde estás! Ninguna de tus lágrimas cambiará una sola palabra de tu historia, dice Wayne Dyer.
Y aunque quizá tu presente sea resultado de tus conductas o experiencias pasadas, también es cierto que cualquier cosa que hayas hecho o te hayan hecho, puede cambiar a partir de este momento.
TU NO PUEDES CAMBIAR EL PASADO,
PERO PUEDES TRANSFORMAR TU HOY
Y DISEÑAR TU MAÑANA.
Los resultados del pasado NO significan que obtendrás los mismos resultados en el futuro. ¡Puedes cambiar tu futuro!
‘¡Pero es que nunca logro nada! Es que mis papás no me querían y me decían cosas feas…’
Si la gente exitosa dependiera de sus padres, ¿cómo te explicas tantos huérfanos exitosos (como Babe Ruth, el legendario beisbolista) frente a tantos con padres amorosos, que terminaron en las calles? No importa de dónde vengas; o si naciste pobre o rico, alto o
bajo, gordo o flaco, con un ojo azul y otro morado. Las circunstancias que han rodeado tu vida no son lo importante sino lo que hagas con ellas.
¡Lo importante es lo que escojas creer!
Deja de quejarte que quizá tu vida sería mejor o diferente si algo hubiese pasado hace cinco o diez años. No pasó. ¡Punto! Y si lo que te detiene es algo que pasó piensa que tal vez esa experiencia es la que te ayudó a lograr mucho de lo que eres hoy. Y que las lecciones aprendidas en esos momentos que recuerdas con amargura, serán fundamentales para tus éxitos futuros.
A veces, hay recuerdos que te hacen adjudicarte una imagen negativa. Los padres, maestros, compañeros de escuela o de trabajo, o hasta cónyuges, con una frase aún sin intención, pueden traerse abajo la imagen perfecta que Dios quiere para ti. Por ejemplo, el maestro que decía que no eras muy brillante; el tío que decía que ibas a ser pobre como el resto de la familia; o como a mi madre, su padre diciéndole que como su familia era campesina, no tenía derecho a soñar.
El problema es que a pesar de que tenemos todo el potencial, nos es más fácil dejarnos convencer por algo negativo que alguien dijo alguna vez.
¿Cuántos “tontos” por allí son en realidad inteligentes pero no lo creen? ¿Cuántos lindos se creen feos? ¿Cuántos talentosos se creen torpes? ¿Cuántos flacos se creen gordos? Si no crees en ti MISMO ni fijas alto tu valor, y te dejas afectar por lo primero que te dice el vecino de la