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La vulnerabilidad de la familia popular

Capítulo III: Dictadura e Infancia

3.5. La vulnerabilidad de la familia popular

Es un hecho que tras el establecimiento de la Dictadura Militar, el gasto fiscal se redujo considerablemente y las modernizaciones impactaron fuertemente a los sectores populares. A esto, debemos sumarle el shock de 1976 y la gran crisis de 1982, que incrementó la cesantía en un 30%227. Entre 1970 y 1980 el número de familias en situación de pobreza aumentó de un 28% a un 44%.228 Al respecto, una publicación de 1978 señala:

En los últimos meses se ha hecho notorio un indiscriminado aumento de quiebras y despidos en los diversos sectores del quehacer nacional (…) Ya en el año 1975 una carta dirigida al Ministro de Economía los trabajadores señalaban: Preocupa y alarma a los trabajadores que los efectos de las crisis sólo se sientan y los sufran las familias de menos ingresos, creándose una situación social de gravísimas consecuencias para la estabilidad familiar ya que se observa un aumento de los índices de desnutrición, la mortalidad infantil, el alcoholismo y la prostitución229

227 Sofía Correa, Alfredo Jocelyn-Holt , Claudio Rolle, Consuelo Figueroa y Manuel Vicuña. Historia del Siglo

XX chileno. Editorial Sudamericana, 2001. P. 292.

228Ibid., p. 294.

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Mientras esto ocurría el gobierno festejaba los logros de su política económica. Efectivamente se redujo la inflación. Las tasas de crecimiento del PIB se mantuvieron al alza230. Además se triplicaron las exportaciones y llegaron capitales extranjeros. Chile se modernizó en sus pautas de consumo con la llegada de productos importados y muchas personas lograron adquirir bienes como televisores, equipos de música, etc. El milagro chileno cobraba forma para algunos. Sin embargo, voces disidentes se manifestaban:

Yo creo que difícilmente en Chile ha habido, anteriormente una distancia tan gran grande entre lo que se dice a nivel oficial respecto de la situación y la realidad económica misma (…)

En Chile se puede establecer que los sueldos y salarios el año 79 están por debajo en alrededor de un 20% al que tenían en el año 70. Los sueldos y pensiones medias habrían caído en aproximadamente un 25% reales entre 1970 y 1978 (…) se puede afirmar que en siete años de aplicación de esta política económica, las grandes mayorías, la gente común han visto su situación fuertemente deteriorada.231

Pero un fuerte remezón haría despertar a las autoridades, a los especuladores y a la población en general. En 1982, el milagro se transformó en colapso, llegando a ser la segunda gran crisis económica del siglo XX. La industria y la construcción presentaron tasas de crecimiento negativo de -21,1% y de -23,4%. El PGB cayó en un 12,8%.232 Pese a que el gobierno presentaba cifras de desempleo menor, por excluir a las personas que realizaban labores en los Programas PEM y POJH233, la cesantía real alcanzó en 1983 al 30% de la fuerza de trabajo. La inflación llegó a 20% durante dos años consecutivos. El gasto fiscal se contrajo aún más.

La explicación de este macabro escenario respondió a diversas variables. Por un lado, las internas como falta de control del mercado financiero, liberalización de las cuentas de capitales, errores al no medir la velocidad con la cual se realizaron las

230 Luego del desplome del PIB en un 13,3% en 1975, este comienza a dar señales de recuperación de un

3,2% en 1976, de un 8,3% en 1977, de un 7,8% en 1978, de un 7,1 en 1979 y 7,7% en 1980. Ver en Historia del Siglo XX Chileno, Op. cit.,p. 293.

231 Solidaridad, Primera Quincena de Agosto de 1980, págs. 32-33. 232 Patricio Meller, Op. Cit. p. 216.

233 Los trabajadores de estos programas recibían en promedio al mes entre US$25 a US$45 (entre $40.000 a

$73.000 de la actualidad) lo que no alcanzaba para satisfacer las necesidades de una familia. Ver, Constable, Valenzuela, Una Nación de enemigos…Op. cit. p. 227.

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reformas de liberalización que respondían a un excesivo dogmatismo de las autoridades. En cuanto a las externas, la disminución234 de crédito por parte de entidades financieras extranjeras y el aumento de la tasa de interés internacional profundizaron más la crisis. Sin embargo, para el gobierno era difícil reconocer su responsabilidad:

Variables económicas externas que escapan a nuestro control, limitaron gravemente en este último año nuestro desarrollo económico, generando una serie de dificultades que han afectado seriamente los esfuerzos y esperanzas de muchos. (…)

A consecuencia de esta crisis mundial, el país durante los últimos meses, ha enfrentado una difícil situación económica. Aunque la inflación en este periodo ha sido una de las más bajas de nuestra historia, se ha producido una caída apreciable en la actividad económica, provocando un considerable aumento del desempleo235

Efectivamente, como hemos podido apreciar las tasas de desempleo se elevaron y con ello, el hambre, la desesperanza, la incertidumbre, la crisis familiar. Según los datos entregados por organizaciones de base de la Iglesia Católica, en la población Lo Hermida, el desempleo alcanzaba un 60%. En las parroquias de Pudahuel, el sondeo bordeaba el 28%. Para poder subsistir, las familias acudían a diversas estrategias.

Comen porotos, tallarines y de vez en cuando logran hacer un puchero. En el sector René Schneider de la población Lo Hermida, el Comité de Cesantes reparte diariamente 340 raciones de almuerzo y once. Rosa Contreras, una pobladora, se lleva siete pociones: para ella y sus seis hijos. No tiene trabajo.236

Muchas familias sentían vergüenza por tener que acudir a las ollas comunes. Otros simplemente eran presa del medio, producto de la violencia política a la que eran sometidos sistemáticamente:

234 Al respecto ver los trabajos de Ricardo Ffrench-Davis, Entre el Neoliberalismo y el Crecimiento con

equidad, tres décadas de política económica en Chile. Editorial Dolmen, 1999.; Reformas, crecimiento y políticas sociales en Chile desde 1973 (en co autoría con Bárbara Stallings).

235 Mensaje Presidencial, 11 de Septiembre de 1982. 236 Revista Hoy, 10 al 17 de Agosto de 1982, p. 24.

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Con sinceridad, la pobladora, Mireya Droguett cuenta que la Olla Común, suena mal, se puede confundir con factores políticos. Y la gente lo que quiere es trabajo. 237

En paralelo revista Amiga, de la Secretaría Nacional de la Mujer, en un lenguaje muy ameno, entregaba recetas a las dueñas de casa para hacer “rendir más el puchero”238. Por otro lado, el gobierno se inseguriza frente a su “exitosa política monetaria”, dólar libre, devaluación. Los Chicago boys son cuestionados pero no derrotados.

Unos están cesantes, otros no saben qué hacer como hacer frente a las deudas contraídas en el breve lapso triunfalista. Y los demás se contagian del ánimo depresivo, comprando estrictamente lo necesario y transformando en dólares lo que le sobra. Las últimas cifras muestran que la producción industrial cayó en un 20,6% y las ventas en un 17,6% en junio respecto al mismo mes del año pasado239

Hemos señalado previamente, que desde los primeros años de la instalación del Régimen Militar, los sectores populares debieron resistir además de la represión, las consecuencias de la política económica y la reducción de los programas sociales del Estado. En este contexto, organizaciones de derechos humanos, se esforzaron por tratar de aliviar las dificultades económicas padecidas por las familias. Por ejemplo, COPACHI240, prontamente logró identificar que no sólo existían víctimas de la represión política en las poblaciones, sino que también existían otros daños “indirectos” y que afectaban a niños, jóvenes, mujeres y ancianos. De esta manera se crearon comedores infantiles, bolsas de cesantes y programas de salud. Posteriormente la labor de COPACHI se volvió más institucional una vez que se crea el Departamento de Zonas de la Vicaría de la Solidaridad.

237 Ibid., p. 24.

238 Columna de Hermógenes Pérez de Arce, que señala que para hacer cundir más el presupuesto es

necesario reemplazar ciertos productos por otros, como por ejemplo, la carne por huevos. Ver Revista Amiga, Noviembre de 1976, p. 30.

239Patricia Verdugo, Revista Hoy, 10 al 17 de Agosto de 1982. Pág. 7.

240 COPACHI corresponde a la sigla del Comité de Cooperación para la Paz, formado el 4 de octubre de 1973

hasta 1975. Estaba conformado por el CMI (Consejo Mundial de Iglesias), de origen protestante y la Iglesia Católica chilena, presidida por el cardenal Silva Henriquez. Su objetivo era la defensa de los DD.HH. Véase Manuel Bastías, Sociedad Civil en Dictadura. Relaciones transnacionales, organizaciones y socialización política en Chile. Ediciones UAH, Septiembre 2013, pp. 46-74.

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Al inicio, otras organizaciones de Iglesias como Caritas, La ACE (Ayuda Cristiana Evangélica) y la Diaconía aportaron mucho en el establecimiento de los comedores infantiles, donde los niños debían comer con “conchitas” por no existir suficientes tenedores y cucharas. La ayuda se concentró en los inicios en satisfacer las necesidades de alimentos de los niños, debido su fragilidad y a las secuelas que podía dejar la desnutrición en su desarrollo físico y psicológico. Además, la ayuda internacional restringía su apoyo a este tipo de iniciativas.

La labor de COPACHI, posteriormente la Vicaría de la Solidaridad y otras iniciativas, sin duda, sirvieron para contrarrestar la atomización social que había provocado el régimen dictatorial. En este sentido, papel rol jugado por las mujeres fue de gran relevancia, ya que los hombres, iban en busca de nuevas fuentes laborales o bien quedaban inmóviles frente a la vergüenza de estar cesante y perder su rol de “jefe de familia”. Fueron las mujeres quienes organizaban ollas comunes y se preocupaban de los comedores infantiles. Ellas implementaron un sistema en las poblaciones como el “comprando juntos”241, durante los momentos más álgidos de las crisis. Esto a su vez, provocó que las instituciones de ayuda, pusieran mayor énfasis en la acción de la mujer y se promovieran espacios donde ellas pudiesen compartir sus problemas, angustias y esperanzas.

Otras iniciativas fueron las colonias de verano implementadas por la Vicaría de la Solidaridad, que entre tanta precariedad funcionaron como una buena instancia para distraerse de los males cotidianos. En la Revista Solidaridad se manifestaba que el ocio y la entretención eran derechos de los niños. Estos veraneos se financiaban por medio de rifas, ventas de objetos varios, bailes, etc. Así, durante tres meses cincuenta y cinco campamentos visitaban las playas de la zona central. El ochenta por ciento de esos veraneantes eran niños.

241 Comprando Juntos fue una iniciativa basada en el cooperativismo, en la cual varias familias se reunían

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Los pequeños, entre siete y doce años, trabajan en grupos, a cargo de monitores o tíos que han surgido de las agrupaciones juveniles de las parroquias. Durante todo el año, los monitores han estado trabajando con los niños de los comedores, fundamentalmente en recreación. 242

Una joven pobladora de diecisiete años y coordinadora de los monitores de una parroquia señaló:

A través de esta experiencia nos hemos dado cuenta que el poblador se encierra en sí mismo y vive marcado por un fuerte individualismo. De esta forma tiene cada vez menos posibilidades de conocer la realidad

.

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Una forma de paliar las consecuencias de la crisis por parte de los sectores populares fue por medio de actividades inmersas dentro de lo se denomina “economía subterránea”. Un estudio realizado por PET244 en 1985, sostiene que la implementación del modelo neoliberal llevó a muchos chilenos a establecer actividades propias de la subsistencia.

No estamos hablando ya de la liberación del tiempo de trabajo y de mejores alternativas de vida como consecuencia de la revolución microelectrónica y de la automatización, sino que del básico desempleo, producto de recesiones recurrentes, caídas de la demanda y del consumo, falta de inversiones, regresión e, incluso, reducción del potencial productivo del país.245

Según las autoras, la economía de subsistencia estaría conformada por las siguientes categorías:

Trabajo Informal: El que engloba la labor realizada en pequeñas empresas familiares o privadas, trabajos por cuenta propia y “diversas formas de cesantía disfrazada que se observan en condiciones de desempleo alto246”.

Organizaciones Económicas Populares.

242 Revista Solidaridad, Segunda Quincena de Enero de 1980. p. 12 243 Ibid., p. 12

244Mariana Schkolnik y Berta Telteimboin. Pobreza y desempleo en poblaciones. La otra cara del modelo

neoliberal. Colección Temas Sociales, PET, 1988. 245 Ibid.,p. 28.

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Organizaciones vecinales, para el consumo y el ahorro.

Producción de bienes domésticos y servicios domésticos y no típicamente domésticos en el hogar.

Donaciones, préstamos, trueques.

Conductas desviadas, como hurtos, robos, asaltos.

Las autoras señalan que el trabajo informal247, podría adscribirse a una estrategia de sobrevivencia, entendiéndose como las prácticas cuyo fin es mejorar o superar las condiciones de precariedad que vive un sector. Por ende, cuando se dificulta el ingreso a un empleo remunerado, dentro del mercado formal.

Los lazos con el mercado del trabajo formal son extremadamente frágiles; más bien una gran masa de trabajadores ha sido expulsada de allí, y hay pocas probabilidades de reincorporarse. Por otra parte, el mercado de bienes y servicios se ha tornado inaccesible para las familias de cesantes, pues no existe un subsidio de cesantía que realmente asegure la subsistencia familiar.

Finalmente, tampoco el acceso a los servicios públicos o la satisfacción de algunas necesidades, consideradas tradicionalmente como básicas (salud, alimentación, educación, vivienda), están asegurado ya por el Estado chileno, aún para las familias de cesantes248

La carencia o baja de los ingresos en el grupo familiar la arrastra a desarrollar una serie de actividades que rompen con sus pautas tradicionales. Se buscan “pololos”, se llevan trabajos al hogar, como costura, lavado de ropa, etc.; se reciben allegados para compartir gastos. A su vez, aumenta el trabajo de índole doméstico, como el armado de huertos, la fabricación de pan, la mantención de gallinas, etc. También se recurren a fórmulas de sobrevivencia para poder ahorrar, como “colgarse de la luz” o cocinar a leña. Finalmente es común que en estos contextos, hagan su ingreso al mercado del trabajo otros miembros de la familia que tradicionalmente no lo hacían, como las mujeres y por supuesto, los niños y adolescentes.

247 Entre las labores del Trabajo Informal se pueden reconocer: como cambiadores de lámpara, arregladores

de techos, recolectores de basura. También se clasifican otros trabajadores con mayor calificación como electricistas, gásfiters, etc.

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Frente a un escenario familiar inestable y precario, no era extraño suponer que las conductas “antisociales” de niños y jóvenes también se incrementarían. Un estudio publicado en 1984249 señala que de acuerdo a datos de Gendarmería, entre 1978 y 1980, un 58% de los menores que ingresaron a los Centros de Observación, lo hizo por robos a la propiedad; otro 33% por delitos contra el orden familiar250 , un 9% por delitos contra personas, como lesiones u homicidios. Esto a su vez, estaba ligado a la presencia de alcoholismo, drogadicción, vagancia, abandono del hogar y mendicidad. Según el estudio, los menores que ingresaban a estos Centros, provenían de hogares muy pobres, donde el jefe de familia se encontraba cesante y la mayoría de las madres realizaba alguna actividad fuera del Hogar.

Cuadro 11: Chile: Menores Aprehendidos (número)

Año Menores de 20 Menores de 15 15-19 años

1974 111.364 11.050 100.314 1975 140.431 19.795 120.686 1976 - - - 1977 167.733 23.192 144.541 1978 153.105 25.471 127.634 1979 144.379 23.828 120.551 1980 132.460 18.432 114.028

Fuente: INE, Anuario de Justicia y Policía, de cada año. En Foxley y Raczinsky. Grupos vulnerables en situaciones recesivas. CIEPLAN, 1984. P. 128.

Si bien, entre 1974 y 1980, la cantidad de aprehendidos varió. Es cierto que desde 1974 en adelante, la cantidad de menores sufre un alza considerable. ¿Habrá influido también la creación de SENAME, que en sus inicios contó con mayor presupuesto y más centros que su antecesora CONAME, como lo proponen los autores de este estudio? A nuestro juicio, si bien puede incidir, las cifras anteriores a 1979, nos dan a entender que este fenómeno guarda relación con los cambios estructurales, sus efectos y una política mayormente represiva del régimen.

249Alejandro Foxley y Dagmar Raczinsky. Grupos Vulnerables en situaciones recesivas. Estudios CIEPLAN,

1984, Pp. 127-128.

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En este capítulo hemos intentado presentar las acciones realizadas por el Régimen Dictatorial hacia la infancia entre 1974-1984. De esta manera, hemos podido conocer los principales diagnósticos en materia de infancia del Programa de Desarrollo Integral de Menores CONICYT-UNICEF. Este fue fundamental para la implementación de políticas focalizadas a ciertos grupos de la población como lactantes y niños menores de cinco años y el foco hacia la educación básica. Además, este Programa fue la base para la formulación del Plan Nacional de Menores cuyo fin fue la reformulación del sistema proteccional de infancia, creando de esta manera en 1979, SENAME. Sin embargo, cabe destacar pese a que los diagnósticos apuntaban a un involucramiento del Estado, las acciones tomadas fueron por otro camino, fiel a la lógica de subsidariedad del momento. Esto sumado a los complejos escenarios económicos de los años 1976 y 1982 provocaron que muchas familias quedaran sumidas en la extrema pobreza, siendo afectados fuertemente los niños y jóvenes.

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Capítulo IV. Mientras otros juegan. El trabajo Infantil y Juvenil en