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2.2.2 “An economic warfare implement”.

II- 9) Sistema de financiación de la misión norteamericana en España, 1943/1944.

2.3. El retorno de la propaganda cinematográfica de Estados Unidos a España.

2.3.1. Washington, cine y propaganda: de la DCR al OWI.

La instrumentalización con fines propagandísticos del medio cinematográfico en la acción exterior del gobierno norteamericano dio sus primeros pasos durante la Gran Guerra de la mano del CPI. El interés por cultivar la imagen internacional de Estados Unidos reapareció con fuerza durante los años treinta. El modelo socioeconómico americano había sufrido un duro golpe tras el crack del 29. Antes incluso, el creciente intervencionismo militar y económico de las administraciones republicanas en América Latina desgastó considerablemente la imagen internacional del país. La segunda administración Roosevelt comenzó a dar importancia a esa faceta tras confirmarse las ansias hegemónicas de los fascismos europeos. La “Good Neighbour Policy” fue el resultado de la nueva posición estadounidense en el continente americano. La

Division of Cultural Relations (DCR) del Departamento de Estado primero y la

OIAA después, fueron encargadas de publicitar esa nueva actitud. El cine fue uno de los canales privilegiados para aplicar esa campaña.

La DCR fue creada en julio de 1938 en el seno del Departamento de Estado. Su misión era cultivar el modelo americano en el extranjero,

especialmente en Latinoamérica, como antídoto para el virus nazi y fascista365.

Sus herramientas debían ser la información y la atracción a sus posiciones, no la

propaganda366. Las posibilidades que ofrecía el cinematógrafo no pasaron

desapercibidas al nuevo organismo, aunque no todas las películas cumplían los requisitos deseables para los diplomáticos norteamericanos. El producto Hollywood, sospechoso de haber ahondado en los prejuicios sobre la sociedad

365 Vid. ESPINOSA, J. Manuel: Inter-American Beginnings of United States Cultural Diplomacy, 1936- 1948, Washington D.C., United States Department of State, 1976; NINKOVICH, Frank: The Diplomacy of Ideas. United States Foreign Policy and Cultural Relations, Nueva York, Cambridge University Press, 1981.

366 El término “propaganda” estaba enormemente desprestigiado en Estados Unidos, al vincularse con la impopular participación del país en la Gran Guerra y regímenes totalitarios como la Unión Soviética o los estados fascistas. Vid. KENNEDY, David M.: The First World War and American Society, Nueva York, Oxford University Press, 1980, pp. 45-92.

norteamericana en el exterior, fue considerado inapropiado desde el primer

momento367. El interés se centró en el potencial formativo y comunicativo del

formato documental. El modelo a imitar fueron las proyecciones realizadas por las misiones en el extranjero de Gran Bretaña, Francia, Canadá, Australia, Suecia, Brasil y Suiza desde finales de los años veinte, que no tenían otra finalidad que la

promoción de una imagen positiva sobre sus respectivas sociedades368. Como

vimos en el caso español, las representaciones diplomáticas norteamericanas se habían limitado hasta entonces a actuar como meros intermediarios entre

gobiernos e intereses extranjeros y productoras norteamericanas. También se

había ofrecido cobertura a proyecciones auspiciadas por Cámaras de Comercio Americanas y distintas Fundaciones privadas. En lo sucesivo, las legaciones pasaron a organizar eventos por su cuenta y riesgo.

Cuando los planes de la DCR apenas habían sido pergeñados, incluida la dotación de un proyector cinematográfico en todas y cada una de las legaciones diplomáticas esparcidas en el extranjero, la II Guerra Mundial estalló en Europa. El conflicto trascendió pronto el terreno militar para dar paso al combate ideológico entre fascismo y democracia liberal. Estados Unidos, aunque militarmente neutral, se involucró en la contienda ideológica desde el principio. La primera decisión de Washington en ese terreno fue reforzar su flanco más estratégico: Latinoamérica. El 16 de agosto de 1940, el Presidente Roosevelt dio vía libre al nacimiento de la primera agencia gubernamental dedicada a labores de información desde la experiencia del CPI: la Office for Coordinator of

Commercial and Cultural Relations between the American Republics. El nuevo

departamento asumió inmediatamente las labores de información y relaciones culturales con las repúblicas latinoamericanas. El programa cinematográfico proyectado por la División quedó integrado de inmediato bajo las competencias del OIAA.

En octubre de 1940 se estableció una división de Comunicaciones en el seno de la nueva agencia, subdividida a su vez en las secciones de prensa, radio y cine. Ésta última fue considerada la más importante para llegar a las masas

367 TRUMPBOUR, Selling… op.cit., pp. 17-90.

368 “The Non-Theatrical Motion Picture Program Abroad”, The Department of State Bulletin, 18/IX/1943, pp. 197-200.

debido al extendido analfabetismo y la escasez de receptores radiofónicos. John Hay Whitney, uno de los productores de “Gone with the Wind” y director de la filmoteca del Museum of Modern Art de Nueva York (MOMA) se puso a su frente. Whitney cumplía con las dos condiciones precisas para el puesto: experiencia y contactos en Hollywood, además de conocimiento del cine documental y artístico. Ambos fueron los dos frentes principales de la sección cinematográfica: coordinar los objetivos gubernamentales con los intereses comerciales de la industria en Latinoamérica (Theatrical Program); y desarrollar un programa de proyección de películas documentales que impulsase la promoción de los sentimientos panamericanos y filo-estadounidenses (Non-Theatrical Program). La colaboración del Departamento de Estado fue fundamental, ya que su autorización era indispensable para la proyección de cualquier cinta bajo los auspicios de sus servicios consulares.

En diciembre de 1940, ese departamento presupuestó 25.000 dólares para dotar de proyectores cinematográficos de 16mm (formato en el que se producían la inmensa mayoría de los documentales) a los 30 consulados estadounidenses de la zona (en abril de 1945 había 326 proyectores dedicados al

programa cinematográfico del OIAA369). En marzo de 1941 la agencia puso en

marcha su programa de producción, reedición y distribución de documentales, coordinado por la filmoteca del MOMA. Tras Pearl Harbour, el programa priorizó la información sobre la guerra como tema principal de las proyecciones, que favorecidas por la utilización de unidades móviles desde mediados de 1943 (69 en abril de 1945) alcanzaron audiencias realmente importantes durante la guerra (en abril de 1944 se calculaba un mínimo de 700.000 espectadores semanales). Este modelo fue trasladado más tarde a Europa. El material distribuido incluyó desde producciones propias, hasta las cintas filmadas por productoras como

Disney (con la que se cerró un contrato a tal efecto en enero de 1942) e

instituciones públicas y privadas de toda índole. En el verano de 1941, la agencia mudó de nombre para convertirse en el Office of the Coordinator of Inter-

American Affairs (OIAA). Conforme la guerra se acercó a su fin, las temáticas

relacionadas con el conflicto fueron cediendo más y más terreno a asuntos relacionados con la vida en Estados Unidos y el concepto de panamericanismo.

Ya antes de Pearl Harbour, el gobierno de Estados Unidos comenzó a sopesar la conveniencia de conducir una campaña informativa internacional sobre la posición oficial de Estados Unidos ante el conflicto. Incluso empezó a hablarse de la necesidad de recurrir a la acción propagandística. La recién creada DCR, concebida para desarrollar una política a medio y largo plazo, no fue considerada idónea con ese propósito. Pero pese a que los defensores de una acción propagandística ganaron peso en el gobierno federal, éste tuvo que lidiar con la oposición de una parte importante de la clase política y la opinión pública del país hacia ese tipo de actividades. Ello explica la lenta articulación administrativa del aparato propagandístico federal. En septiembre de 1939 nació el Office of Government Reports; en el verano de 1940 la Office for Coordinator a la que ya aludimos; y, de manera sucesiva entre marzo y octubre de 1941, el

Office of Economic Management, el Office of the Coordinator of Information

(COI), el OIAA, el Foreign Information Service (FIS) y el Office of Facts & Figures370.

El COI sólo fue capaz de poner cierto orden en la estructura administrativa de la propaganda norteamericana tras la entrada oficial en guerra del país. El 13 de junio de 1942 el Presidente Roosevelt autorizó el proyecto de centralizar las actividades informativas y propagandísticas del gobierno norteamericano durante la emergencia bélica –fuera del campo geográfico competencia del OIAA– en un único organismo: el Office of War Information (OWI). La nueva agencia nació con una estructura bicéfala. El Domestic Branch fue encargado de informar al público norteamericano sobre el esfuerzo y la evolución de la guerra; mientras que el Overseas Branch (OB) debía realizar labores informativas de corte propagandístico en la esfera internacional. Tras el recorte presupuestario

de la sección doméstica por parte del Capitolio en 1943,el OB monopolizó casi

en exclusiva los esfuerzos del OWI371.

370 Para el desarrollo institucional de la propaganda norteamericana durante la II Guerra Mundial, vid. WINKLER, Allan M.: The Politics of Propaganda. The Office of War Information, New Haven y Londres, Yale University Press, 1978, pp. 1-37.

371 La medida respondió al recelo que el Partido Republicano y muchos congresistas y senadores demócratas tenían hacia la labor del Domestic Branch, al que catalogaban de aparato de auto- bombo del Presidente Roosevelt y su New Deal. WINKLER, The Politics of Propaganda…, op.cit.

El 15 de enero de 1943 el OB aprobó un plan estratégico para guiar la labor informativa de sus agentes en el exterior a la espera de la preparación de

planes regionales372. Se establecieron cuatro objetivos globales para el esfuerzo

informativo: convencer a su receptores del inmenso poderío militar y la buena fe norteamericana; demostrar la determinación de Estados Unidos de ganar la guerra y lograr una paz duradera junto a sus aliados; ejemplificar la solidaridad entre las Naciones Unidas; y aclarar que la victoria aliada supondría una mejora

en la vida de los individuos del mundo entero373. También se configuró la relación

entre los medios de comunicación y cada uno de los objetivos. El medio cinematográfico fue considerado fundamental en la promoción de los tres subcampos del primer objetivo, aquellos relacionados con la promoción del modo de vida americano (“The Nature of Our Country”; “The Nature of Our Way of life”; y “The Nature of Our People”). La propaganda germana había insistido con virulencia en la supuesta decadencia moral –y racial– del pueblo estadounidense aludiendo a los gangsters y las vamps hollywoodienses. Por ello, el documento insistió en la necesidad de retratar con fidelidad a los ciudadanos norteamericanos y no incidir en los estereotipos propagados por la industria. Héroes sí, pero de carne y hueso. Eso es lo que buscaba el OWI. El “producto Hollywood” no fue relegado como posible canal de información, ya que se consideró adecuado para apelar a un público iletrado, aunque se subrayó la necesidad de seleccionar con extremo rigor las películas a utilizar. Por el contrario, el documental apareció como el formato ideal como vehículo de información ante las clases formadas de los países extranjeros, que no representaban a las elites sociales y dirigentes o potencialmente influyentes de aquellos países.

372 OB: “Longe-Range Directive”, Nueva York, 15/I/1943; y OB: “Supplement to Longe-Range Directive of January 15, 1943”, Nueva York, 6/II/1943. NA, RG 208, entry 6E, box 13.

373 Ese último objetivo era una imposición del concepto de “A People’s War” abanderado por los liberales norteamericanos, predominantes en la dirección del OB hasta finales de 1944. Esa concepción implicaba una percepción de la guerra como momento clave en la democratización del mundo, lo que teniendo en cuenta que muchos de los estados neutrales (como España y Portugal) y aliados de Estados Unidos eran dictaduras militares o regímenes autoritarios, resultaba cuanto menos osado. Así lo interpretaron los diplomáticos del Departamento de Estado, que no dudaron en cargar contra el principal canal de difusión de esa teoría: la emisora Voice of America (VOA). Desde sus ondas se atacó no sólo al enemigo militar, sino también a dictadores de países neutrales y aliados, lo que provocó las iras de no pocos diplomáticos norteamericanos, incluidos de la Embajada en Madrid. Vid. SCHULMAN, Holly C.: The Voice of America: Propaganda and Democracy, 1941-1945, Madison, University of Wisconsin Press, 1981.

Animado por el aparente éxito del programa cinematográfico del OIAA y siguiendo la estela del proyecto cinematográfico de la DCR, que había dado sus

primeros pasos en Europa en 1941374, el OB apostó por impulsar un programa

cinematográfico en el extranjero. El Bureau of Motion Pictures (BMP) recibió la misión de preparar el programa. El material procedió de tres fuentes principales: el cine comercial; los documentales producidos por instituciones públicas y privadas; y la producción propia. Aunque la actitud del BMP hacia Hollywood fue más bien preventiva, como ya explicamos en páginas anteriores, la enorme cantidad de títulos disponibles en los estudios condujo al OB a buscar la colaboración de la industria, con el fin de obtener el préstamo de aquellas producciones susceptibles de instrumentalización propagandística. En diciembre de 1943 el BMP y la industria acordaron un programa inicial por el cual la industria cedió 40 películas de largo y corto metraje (en su mayor parte cintas de dibujos animados de Disney y noticiarios comerciales) para su distribución en el exterior, además de comprometerse a ir sumando títulos a esa lista. La selección de las películas fue llevada a cabo a partir de las reseñas elaboradas por la prestigiosa asociación cinematográfica New York Review Board. A la altura de mayo de 1944, esa entidad privada había elaborado 447 reseñas de películas de largo

metraje y otras 385 de cintas de corto metraje para el BMP375. El acuerdo de

colaboración entre industria y OWI fue renovado en la primavera de 1945376.

Pese a contar con algunas de las películas producidas por Hollywood, en el OWI compartían la apuesta por el documental como formato más apropiado para implementar una política informativa y propagandística. Esa apuesta encajaba asimismo con el propósito de informar a través de la realidad. De hecho, el BMP bautizó a los documentales como “Films of Fact” en contraposición al cine de entretenimiento. El cine documental debía informar sobre la marcha de la guerra, el potencial aliado o la bondad del sistema social,

374 “The Division of International Motion Pictures. Background”, Washington D.C., 1/VII/1948, p. 3. NA, RG 306, entry E1066, box 153.

375 “The Motion Picture Bureau…”, doc.cit., p. 10.

376 Charles Goldsmith (OB) a Carl A. Milliken (MPPDA), W. Gould (United Artists), J. Hicks Jr, (Paramount), J. McConville (Columbia), P. Reisman (RKO), J. Hummel (Warner), J. Seidelman (Universal), M. Siverstone (20th Fox) y M. Spring (Metro), Nueva York, 29/III/1945. MHL, SC-MPAA, reel

político y económico norteamericano en contraposición al modelo ofrecido por sus enemigos:

While the world wants and should get Hollywood product, the world also wants to know, (and this is based on actual reports and requests from every country), about America’s mobilization for war; its people’s contribution; its health and science; its cultural life –art, music, entertainment; its educational programs, its child care; its mass production and mass distribution and the maintenance of quality in each; its resources and how they are utilized; its agriculture. The world wants to know about the American way of life, what makes it tick –what makes it stick377.

El OB recurrió a dos vías para hacerse con las películas que necesitaba: el préstamo y la producción propia. El BMP instituyó una sección dedicada en exclusiva a revisar y reeditar documentales producidos por instituciones diversas. En este grupo entraban desde películas rodadas por instituciones oficiales como los departamentos militares, el Departamento de Agricultura, el OIAA, el Valley of

Tennesse Authority o el Public Health Service (PHS); hasta grandes compañías

como Bell Telephone, Greyhound o United Steel Co. y asociaciones profesionales e instituciones educativas de todos lo niveles. El material seleccionado (520 películas en mayo de 1944) era reeditado, subtitulado o grabado en 9 idiomas distintos. El castellano era uno de ellos. Entre los títulos obtenidos a través del préstamo destacaron cintas como “The Winged Scourge” (OIAA/Disney, 1943), “Prelude to War“ (U.S. War Department, 1943), “Know for Sure” (PHS, 1941), o “Henry Brown, Farmer” (U.S. Department of Agriculture, 1942) y las numerosas

copias de la American Dental Association y el American College of Surgeons378.

La producción de películas por parte del OWI se realizó en primer lugar con el frente doméstico en mente. Esa tendencia cambió a partir de 1943. En lo sucesivo, los documentales producidos por la agencia centraron su interés en la promoción de una imagen positiva de la realidad industrial, cultural, política y social de Estados Unidos, algo para lo que no se creía adecuado el tratamiento

“imaginativo y romántico” de Hollywood379. Entre esas producciones destacaron

cintas como “Sweedes in America” (1943), que contaba con la narración de

377 “The Motion Picture Bureau…”, doc.cit., p. 12. 378 Ibid., p. 14.

Ingrid Bergam, “The Autobiography of a Jeep” (1943) y “Paratroops” (1943), todas ellas empleadas en España.

La selección de los materiales dependió en buena medida de las necesidades de cada outpost (fórmula por la que se denominó a las delegaciones del OWI en el extranjero), aunque en principio la “estrategia” cinematográfica era distinta en función de la posición oficial del Estado en cuestión ante el conflicto (aliado, liberado o neutral). En el último caso el OWI primó en un principio las proyecciones fuera del circuito comercial, o non-

theatrical projections. Ello no implicó una renuncia al material comercial, sino

simplemente una apuesta por concentrar el esfuerzo en una serie de grupos determinados, capaces de influir en la dirección política del Estado en cuestión, públicos ante los cuales se consideraba más útil el formato documental. Conforme avanzó la guerra y la presencia de las películas de Hollywood fue asegurándose en los circuitos comerciales, el OWI privilegió aun más en sus programas el cine documental, excluyendo casi por completo la presencia de películas comerciales o non factual films, a excepción de las cintas de dibujos animados380.