04. ACTIVIDAD GENERAL EN EL LUGAR DE LOS HECHOS
El lugar de los hechos es el espacio físico, abierto o cerrado, donde ha tenido desarrollo una conducta punible. Comprende la escena del crimen, propiamente dicha, y abarca todo el ámbito de influencia sobre el hecho ocurrido. Allí tiene su génesis la investigación criminal. De ahí que el equipo técnico y el investigador del caso deban actuar con el máximo cuidado en su procesamiento y en la recolección de los elementos de prueba, así como en el inicio de las labores pesquisidoras que habrán de desembocar en el esclarecimiento de lo acontecido. Es necesario, entonces, que todo el personal que participe en el procesamiento del lugar de los hechos cuente en su haber con los conocimientos necesarios basados en la formación teórica y la experiencia.
Espacio abierto es, como su nombre lo indica, aquel que no está delimitado por barreras materiales; tal es el caso de un paraje rural, un potrero, una playa, un parque, una vía pública. Por sus características se debe procesar con mayor celeridad debido a que está expuesto a los cambios repentinos del clima, lo que puede modificar o alterar las condiciones originales.
Espacio cerrado es el que está delimitado por barreras materiales como paredes o muros que lo aíslan del entorno público, como lo puede ser el interior de una vivienda, de una bodega, etc.
Luego de que ha puesto en práctica todas les medidas necesarias para la protección y conservación del lugar de los hechos, el “primer respondiente” debe facilitar los medios para que el grupo técnico de criminalistas ingrese y realice su labor sin ningún obstáculo a la escena del crimen. El primer obstáculo lo constituye la aglomeración de curiosos y otras personas que no están autorizadas para ingresar al primer nivel de protección.
Observación y análisis del lugar de los hechos
Antes de ingresar, lo cual debe hacerse en un riguroso orden, es necesario realizar una exploración visual con el fin de preparar las actividades propias de la diligencia de inspección, de acuerdo con el protocolo correspondiente. Primero entrarán a la escena quienes cumplan las funciones de fotógrafo y topógrafo, registrando amplia y minuciosamente tanto la escena en sí como los sectores anexos que conforman el lugar de los hechos. Las fotografías y los videos (el CPP colombiano no exige que se hagan los dos registros) se tomarán de acuerdo con el manual de procedimientos y comprende: panorámicas, plano general, primer plano, segundo plano y macros. No se tiene establecido un número determinado de placas fotográficas o tiempo de grabación de video, pues eso depende del tipo de escena, la cantidad y calidad de evidencias encontradas y de las necesidades de dejar registrado aspectos que posteriormente deban llevarse a conocimiento del fiscal y del juez. El bosquejo topográfico o planimétrico se levantará ubicando cada EMP y EF respecto de puntos de referencia fijos y determinando las distancias existentes entre unos y otros. La labor de estos dos técnicos o peritos es la que deja plasmada la
escena de tal manera que, si fuere necesario, pueda ser reconstruida posteriormente.
Culminada la labor de registro fotográfico y topográfico o planimétrico ingresará el técnico o perito lofoscopista, quien examinará los objetos donde posiblemente se encuentren huella digitales. En los casos de homicidio con arma de fuego, seguidamente entrará el técnico o perito balístico, quien no solamente hará la recolección de vainillas y proyectiles y otros elementos relacionados, sino que realizará su propio registro fotográfico para determinar trayectorias de disparos.
biológicas y de fluidos corporales y otros elementos químicos; así mismo el médico legista, autoridad pericial que entra a determinar las clases de heridas y causas y manera de la muerte de quienes resultaron víctimas de los hechos.
No obstante que lo ideal es el cumplimiento estricto de los protocolos diseñados para cada tipo de delito y de actuación, no siempre es posible conformar un equipo integrado por los técnicos o peritos antes mencionados. Es, entonces, cuando entra a jugar un rol prevalente el investigador de conocimientos integrales que esté en capacidad e idoneidad para recolectar los EMP en la escena del crimen y trasladarlos de manera apropiada al los laboratorios, pues esa es la oportunidad irrepetible de procesar la escena y acopiar los elementos útiles para el desarrollo posterior de la investigación.
Métodos de búsqueda
La investigación criminal se ciñe a los métodos de investigación científica y, por ello mismo, la búsqueda de EMP debe hacerse de manera metódica. Cada escena exige un método que se ajuste a sus características y condiciones e, incluso, un mismo lugar de los hechos puede ser objeto de diversos métodos de búsqueda. Su correcta aplicación lleva a ubicar sin dificultad los EMP, estableciendo el orden en que son hallados y garantizando un procesamiento técnico impecable. Los métodos aplicados en la búsqueda de EMP son los siguientes:
En espiral
Se hace el recorrido de búsqueda de tal forma que el “barrido” vaya desde la periferia hasta el centro de la escena. Los EMP se numeran en el orden en que se haga su hallazgo, por lo que al final, al mirar la escena desde cualquier ángulo, puede dar la impresión de que tales hallazgos se hicieron en forma desordenada. Este método de búsqueda resulta muy eficaz por cuanto, en la medida en que se avanza en espiral, se tiene la oportunidad de darle una segunda mirada lo que ya se revisó.
Por franjas
Por zonas
Muy útil en espacios cerrados como interiores de vivienda. Se revisa por separado pero ordenadamente cada sección, en la que a su vez se aplicará el método de búsqueda que se ajuste a las características del espacio.
En cuadrícula
La zona a explorar se divide en cuadrantes y cada uno de ellos se recorre en sentido vertical y horizontal, por lo que la búsqueda se repite no dejando posibilidad de error.
Radial
Se parte de un epicentro, dividiendo sectores en forma de radios. Se procede a la búsqueda en cada sector. Es aplicado en espacios donde ha tenido ocurrencia un incendio o explosión.
Punto a Punto