RCTIVIDADES FEMENINflS
EN
CHILE
Obra
publicada
conmotivo
del
cincuentenario
del decreto
que
concediá
ala
mujer
chilena el derecho
de
validar
susexámenes
secundarios.
(Datos
hasta Diciembre de
1927)
s
SRNTIAGO DE CHILE IMPREMTrS V LITOGRnFIfí
LU
ÍLUSTRIÍCION
3- Educaciôn Secundaria
DESARROLLO DE LOS LICEOS DE
NlNAS
AMANDA
LABARCA
Profesora de Estado en Oastellano
Prelimina-
La
ensenanzasecundaria
femenina,
concebida
no res encuanto
accion
particular,
sino
comoempresaconrai-gambre
colectiva,
tuvo
suorigen
enprovincia.
Entre estas, destacábanse
porlos
anosde
1877,
la
de
Atacama,
nú-cleo
de
afortunada
explotaciôn
minera;
la
de
Valparaíso,
cuyopuerto
eratodavía el
emporio
principal
de
comercio del
Pacífico,
yla de
Con-cepciôn,
sede
de
unaculta
y anosaaristocracia.
En
Copiapô
enchapá-banse
conla
plata
de
Chanarcillo
hombresdeempujeque
de
hacendados,
comerciantes
ymás
de
una vezhasta
de
simples
gananes,pasaban
de
un
momento
aotro,
porgracia
de
una vetaprôdiga,
aconvertirse
enopulentos
nuevosricos.
Las ideas liberales encontraban
enestos
pueblos
industriosos
yde
rápidos destinos,
unmedio
favorable,
yasí sucediô
quemientras
enSan-tiago,
el proyecto de
unaminoríaescasísima, encabezadapor
donMiguel
Luis
Amunátegui,
paraabrir
ampliamente
alas
mujeres
el
campode
los
estudios secundarios
ysuperiores
seresolvía sôlo
enagrias polémicas
de
prensa, enCopiapô
y enValparaíso
los
vecinos
seaprestaban
a ac-tuar.Bajo
la
égida
de
su granIntendente,
don
Guillermo
Matta,
sereu-nía
la
'Sociedad de Padres
de
Familia" de
Copiapô
yabría el Liceo
de
Ninas del
pueblo, inaugurado
solemnemente
y contodos los discursos
que erande
rigor,
el 19
de Marzo
de 1877.
Va'.paraíso
noiba
en zaga.Con
apenas unosdías de
posterioridad,
el
Ministro
senorAmunátegui,
sedirigiô
al
puerto
ainaugurar
el Liceo
fundado
porla
respectiva
sociedad
de
padres,
conquienes
el
Fisco
cola-boraba cediéndoles
parael
colegio
el
local
quehabía servido
aunantiguo
batallôn
de
Cívicos.
LICEOS DE N'INAS 193
dada
la
personalidad
sobresaliente
de
las
maestras quelos
dirigieron.
(Dofia
Mercedes
Fritis
de
Mackenney
enCopiapo,
dofia
Eduvigis
Casa-nova
de
Polanco
enValparaíso,
ydofia
Enriqueta Douglas
de
Blondel,
enConcepciôn).
A la
provincia
de
Valparaíso
le
cabe el
honor
de
volver
adespertar
el
interés
del Gobierno
porlos liceos
femeninos.
En
1888,
el acaudalado
vecino,
don
Carlos
Waddington
cediô al Estado
unsitio
enel
puerto,
conel fin de
que seerigiera
unestablecimiento de
esaespecie. Aceptado
el
valioso
obsequio,
el
Mmistrode Instrucciôn Pública comisionô
el 6
de
Abril de 1889
ala
sefioraMaría Frank
de Mac
Dougall
para que sedi-rigiera
aEuropa
enbusca
de
cooperadoras. (Era
el
tiempo
en quelas
Escuelas
Normales
de
mujeres
sehallaban
enorganizaciôn,
en queel
Instituto
Pedagôgico
apenas seesbozaba,
y en queprimaba
soberana-mentela
infiuencia
germánica
dentro
de
la
ensenanza).
En
L891,
la
senoraMacûougall
regresaba
al
paíscon
13
profesoras:
una
f
rancesa parala
ensenanzade
esalengua,
dos
espanolas,
ylas
diez
restantes, alemanas. El
23
de
Diciembre,
don Isidoro Errázuriz firmô el
decreto
orgánico
del liceo anexando el
antiguo,
fundado
porla
Sociedad
de Padres
de
Familia,
al
nuevoque seabría
conel
nombre de '"Instituto
Carlos
Waddington".
Fué el
primer
liceo fiscal de ninas de
la
Repúbli-ca,
(1)
En
Santiago
El
ejemplo
dado
porU
sociedad
de
Valparaíso.
notardô
enrepercutir
enSantiago.
Contaba
éste
conva-rios liceos
particulares
querecibían
auxilio
pecuniario
del
gobierno
enla forma de
unasubvenciôn
anual,
tales
comoel "Liceo Santa
Tere-sa",
el
"Isabel
Le-Brun de
Pinochet"
yel
de
"La
Uustraciôn";
con nu-merososcolegios regentados
porcomunidades
religiosas
y conel
"San-tiago College"
que, aunquecreado
paraservir
de
ôrgano
de
propaganda
a
la
misiôn metodista norteamericana
enChile,
fué,
durante
la sabia
di-recciôn
de la
senoraAdelaida W.
de la
Fetra,
unode
los
más
progresistas
y
bien dotados establecimientos de educaciôn femenina de
Santiago,
yel
núcleo
qneagrupô
alas
hijas
de
lasmejores
familias liberales.
(I)
EI decreto N.o 1009 de 23 de Diciembre de1891,
dice:"Teniendo presentel.o:
Que
por decreto de 3 de Marzo de 1888seaceptô
la donaciôn de nueve mil dos-cientos cuarenta metros cuadrados(9,240 m/c.)
de terreno enValparaíso,
que donô ala naciôn don Carlos
Waddington,
con laobligaciôn
de que el Gobiernoconstruyera
en dicho terreno en el
plazo
de 4 afios un edificioespecial
para un Liceo de Nifías decreto:l.o Establécese en la ciudad de
Valparaíso
uncolegio
para sefíoritas quelle-vará el nombre de Instituto Carlos
Waddington.
2.o EI mencionado establecimiento tendrá un
internado,
una secciôn deme-dio-pupilaje
y un externado.3.o Nômbraseuna comisiôn compuesta de don
José
AbelardoNúnez,
dona María Franck deMacDougalI
y de dofia Adriana Blondeau para que presente alMinisterio Ios proyectos de
Reglamento
y de Plan de Estudios necesarios para laorganizaciôn
del Instituto CarlosWaddington.
Anôtese ypublíquese.
Moxtt.—I.if.doroErráxnriĩ.
194 EDUCACIÔN
Se
carecía
de
unestablecimiento
secundario femenino
organizado
por
el
gobierno
asemejanza
de los
quecosteaba
paralos
varones ydel
que ya
rendía
susbuenos
frutos
enValparaíso.
En
1893,
ainstancias
del
elemento
liberal ilustrado
de
la
capital,
el
Ministro
de
Instrucciôn,
don Máximo del
Campo,
comisionô
ala
profesora-
alemana
dofia
Juana
Grembler,
entoncesvisitadora
de los
Liceos
subvencionados,
para quele
presentase
unproyecto
de
programas para unLiceo
fiscal de
seno-ritas.
Concluido
yaprobado
el
programa,don Francisco
A.
Pinto,
Minis-tro que
había
reemplazado
al
senordel
Campo
enla
carterade
Instruc-ciôn,
decretô la
apertura del
plantel
conel
nombre
de
"Instituto
de
Se-noritas"
(después
Liceo
N.o 1
yhoy
Liceo
Javiera
Carrera)
yle
diô
co-mo
directnraa la
Srta. Gremler.
La
busca de
unlo:al
adecuado,
la
fabricaciôn del mobiliario
yel
en-cargo
al
extranjero
de los
útiles
de
ensefianzanecesarios,
demoraron
todo
ese ano,de
suerte queel
Liceo
noprincipiô
afuncionar sino
enMarzo
de
1895, cuando
un nuevodecreto,
esta vezfirmado
porel
Minis-tro
don
Osvaldo
Rengifo,
diô
las
pautas
de
suorganizaciôn. (2)
Se
consignan
enellas
dos detalles
quetuvieron
poderosa
influencia
en
el
desarrollo inicial de
losliceos
femeninos:
el
aueinstituyô
las
Jun-tasde
Vigilancia
yel
queestablecía
el
medio-pupilaje
obligatorio
paratodas las alumnas.
Se deseaba
prestigiarlos
yhacerlos
dignos
de
la
con-fianza de los
padres,
sobre
todo
de
aquellos
queaún
estimaban
quela
educaciôn de
sushijas
sôlo
estaba fuera de
todapeligrosa
contaminidad
mundana,
enlos
patios
de los monasterios
ybajo
la
direcciôn
de las
re-ligiosas.
Las Juntas
de
Vigilancia
tuvieron,
entreotras
finalidades,
ésa: la
de servir de
intermediarias
entrela
sociedad
yel
colegio
y serprenda
(2)
El tenor del decreto es éste:Santiago,
15 de Marzo de 1895. Teniendopre-sente:
Que
el presupuesto de Instrucciôn Públicaconsigna
los fondos necesarios para la instalaciôn del Liceo de Nifias deSantiago
y para su apertura encondicio-nes que
satisfagan
lasexigencias
de laensenanza enorden a losprimeros
cursos deHumanidades;
que para asegurar la buena marcha del Establecimiento conviene dar cabida a lavigilancia
de Iospadres
de las alumnas directamente interesados en elmejor
éxito de la ensefianza que allí sedé,
decreto:l.o Establécese en el Liceo de Nifias de
Santiago,
durante el presente afio doscursos de
preparatorias
y Ios tresprimeros
afios deHumanidades;
2.0 Todas las alumnas serán
medio-pupilas
ypagarán
adelantado lapensiôn
dequince
pesosmensuales;
3.o La Directora del establecimiento
queda encargada
depercibir
dichas pen-siones y de invertir suimporte
en la manutenciôn de lasalumnas;
4.o La matrícula se abrirá el 25 del presente y las clases comenzarán a
funcio-nar el 1.° de Abril
prôximo;
5.o
Oportunamente
sedesignará
una comisiôn depadres
oapoderados
de lasalumnas para que auxilie a la Directora y atienda la
vigilancia
y la buena marcha del liceo.Tômese razôn y
comuníquese.
—Montt.—0.
LICEOS DE MNAS 195
de correcciôn de
los
procedimientos
de éste
anteaquella.
Las
formaban
en un
comienzo
un grupode
padres
de
alumnas
del
colegio,
peromás
tarde,
seconstituyeron
también
conpersonajes
representativos,
yade
la
política,
de la
administraciôn
ode la alta cultura
universitaria.
En
la realidad de los
hechos,
la
Junta intervino
muyespecialmente
enla selecciôn
de
ias alumnas
quepodían
admitirse. El
que seobligara
a pagar unapensiôn,
indicaba desde
luego
el carácter
exclusivista
que sepensô
imprimir
al establecimiento.
Sería
uninstituto secundario dedicado
especialmente
ala clase
aris-tocrática. La directora
presentaba
ala Junta de
Vigilancia
la
nômina
de
las
candidatas
aalumnas
yla
Junta
determinaba
si,
dadas
sus condicio-nesde
familía,
eraadmitida
onô.
A base de
estaorganizaciôn
comenzô
afuncionar
conéxito
conside-rable
el
Liceo N.o
1
y enseguida
el
N.o 2,
fundado
en1896.
Cábele,
pues,al
Presidente
don
Jorge
Montt
el
honor de
serel f
un-dador de lcs
liceos fiscales
de ninas.
Bajo
sugobierno
seecharon
las
ba-ses y comenzaron a
funcionar
el
N.o
1de
Valparaíso
ylos
Nos.
1
y2 de
Santiago.
Tocaba
a sulímite
el
siglo XIX,
y sedijera
quela
L
a sfunda-
semilla
qus una vezdespuntara
enprovincia,
había
per-ciones
endido
sulozanía.
En
esadécada
úitima,
no se crearonprovincia
planteles
similares
enprovincia
ylos dos
primeros
de
Santiago,
llevaron—
comohemos dicho-
unsello
distin
to.No
fueron
el
fruto
de la
cooperaciôn
de los
vecinos
ydel
gobierno-sino creaciones exclusiv&s
de
éste,
destinadas
aservir
ala
clase
supe-rior de la
sociedad.
El
interés hacia las
provincias
seinicia
al
final del
período presiden
cial de don
Federico
Errázuriz
yalcanza
suintensidad
máxima
enel de
don Germán
Riesco
(Septiembre
de
1901
aSeptiembre
de
1906)
quien
funda
22
liceos
de
ninas,
de los
cuales,
19
sonde
provincia.
Cuando existía
enel
pueblo
uncolegio
privado,
de
reputaciôn,
como erael
casode
Copiapo, (1)
de
La Serena
(2),
de
Concepciôn (3),
de
Los
Angeies
(4),
de
Angol (5),
etc,
sele
ofrecía
al
Estado
acondiciôn de
(1)
El ítôm que consultaba la transfonnaciôn del liceo en fiscal decía: «Para instalaciôn y sostenimiento deun Liceo de Niiĩas enCopiapô, siempre
que la So-ciedad que mantiene el actual Liceo ceda ellocal,
mobiliario y material de ense-îíanza de quedispone:
$
15,000.
(2)
Bn esta ciudad existiô desde1883,
uncolegio
sostenido por la «Sociedad de Padres de Familia* ydirigido
por la Srta. Carmen Fabres Cordero.(3)
La directora delcolegio
de la Sociedad dePadres deFamilia,
Sra. Emilia Fuhrman deRider,
continuô en el mismopuesto
al ser el establecimiento trans-formado en fiscal.ii)
Bn LosAngeles
alcanzô tambiéna funcionar una Sociedad de Padres de Familiaquienes
fueron los que se encargarondeconseguir
delgobierno,
por in-termedio de su Senador. donRaimundo SilvaCruz,
la creaciôn delcolegio.
196 EDUCACION
que,
al transformarle
enfiscal, dejara
subsistente las tradiciones del
establecimiento, encarnadas
enla
personade la directora
ode
algunas
destacadas
maestras.En
cambio,
las
ciudades
que nolos
poseían,
lo
es-peraban
todo
de la
diligencia
de
susrepresentantes
políticos.
El
diputa-do
oel senador
gestionaba
anteel
Congreso
oel
Ejecutivo
que enla
Ley
de
Presupuestos
seintrodujese
unítem
paracrearlo
.El
Estado debía
contribuír
contodo: desde el
canonde
arriendo del
local,
yla
provisiôn
de
materiales de
ensefianza,
hasta la elecciôn de
unacertado
grupode
profesoras.
Con
ítems
iniciales
queoscilaron
entre
$ 10,000
y15,000
paracubrir
todos
susgastos
de
f undaciôn
ymantenimiento
durante
suprimer
anode
vida,
fueron
apareciendo
en1900,
los Liceos
de
Iquique,
Talca,
Cau-quenes y
Chillán;
en1901,
el de
Tacna;
en1902,
los de San
Felipey
Los
Angeles;
en1903,
los
de
Angol,
Valdivia
yQuillota;
en1904,
losde
Concepciôn,
Talcahuano
yCopiapô;
en1905,
los de
Antofagasta,
La
Se-rena.
San
Fernando,
Linares
yTemuco,
y en1906 los de
Rancagua,
Cu-ricô, (6) Constituciôn, Victoria, Traiguén
yPunta Arenas.
Factores decisivos de
este
rápido desenvolvimiento
fueron,
ala
par,el
triunfo de los
partidos
liberales
quellevaron
ala
Presidencia
de
la
República
al
Excmo. Sr. don Germán Riesco
yla
organizaciôn
enSan-tiago
de
la
"Asociaciôn de Educaciôn Nacional".
Los
primeros
blaso-naban de
cooperar aia
difusiôn de
los
colegios
paratodas
las
clases
so-ciales
yla
segunda
de
luchar
por unamás
amplia
ymejor
ensenanza.El centenario de la
Independencia
quecelebramos
en1910,
encon-trô
alas
provincias
consteladas
de
colegios
de
segunda
ensenanza para susninos.
El
cuadro
adjunto
senala
el
orden
cronolôgico
de
sufunda-ciôn
ydemuestra la verdad del
aserto
formulado.
TABLA CRONOLÔGICA DE FUNDACIÔN DE LOS LICEOS FEMENINOS FISCALES
1891.— Liceo de
Valparaíso
N.o 1.
1894.—
Liceo de
Santiago
N.o
1,
(principiô
afuncionar
en1895).
1896.—
Liceo de
Santiago
N.o
2.
1899.
-Liceo de
Santiago
N.o 3,
(principiô
afuncionar
en1900).
1900.—
Liceos
de
Iquique,
Talca,
Cauquenes
yChillán.
1901.
-Liceode Tacna.
1902.
—Liceos de
Santiago
N.o
4,
San
Felipe
yLos
Angeles.
1903.
Liceos de
Angol, Valdivia, Quillota,
Secciôn femenina
del
Liceo
de
Aplicaciôn.
1904.— Liceos
de
Concepciôn,
Talcahuano
yCopiaoô.
1905.
-Liceos de
Antofagasta,
La
Serena,
San
Fernando,
Linares
yTemuco.
(1)1 Comoantecedente tleeste
colegio
encontramos en Curicô el de las senoritas Leonor Urzúa Cruzaty Hnas. que lo mantuvieron desde 1892 a 1906. LaSrta.LICEOS DE NINAS 197
1906.
—Liceos
de
Santiago
N.o
5, Rancagua, Curicô,
Constituciôn,
Victoria, Traiguén
yPunta Arenas.
1910.
—Liceos de San
Bernardo,
Puerto
Montt
yOsorno,
1911. -Liceo de Vina
del Mar.
1912.—
Liceos de
Valparaiso
N.o
2,
Los
Andes,
Tomé
yLebu.
1913.
—Liceos
de
San
Carlos,
Lautaro
yCoronel.
1917. -Liceo de
Collipulli.
1919.
-Liceos de
Ovalle, Coquimbo
yRengo.
1921,-Liceo
de
Santiago
N.o
6.
1923,-Liceode Mulchén.
1924.
—Liceo
de
Parral.
En la apertura de
los
liceos de última data interviene
nuevamente
el
interés
de los
pueblos
mismos.
Así,
porejemplo,
la
sociedad
de
Colli-pulli
lo costeô
durante
todo
suprimer
afio(1917)
conla
promesadel
Gobierno de
que enla
Ley
de
Presupuestos
del
afiosiguiente
seconsul-tarían
los
ítems necesarios
a sumantenimiento.
Por
erogaciones
veci-nales
sereunieron
los
$
17,350
quenecesitô
al efecto.
Ovalle
yCoquimbo contribuyeron
cada
uno con$ 10,000
parala
creaciôn
de
susrespectivos
establecimientos.
En
Rengo,
el
vecindario
erogô $
1,600
y$ 3,800
la
Municipalidad.
La
Sra. Lucía
Antonia
Urrutia
de
Arce
dejô
ala
Junta de
Benefi-cencia de
supueblo, Parral,
entre otroslegados,
unapropiedad
paraque en
ella funcionara
unliceo
femenino
yciertos fondos
paramante-nerlo. Conforme
a susdeseos,
seabriô
el
establecimiento,
peropronto
comprendiô
la
Junta
queéste
llevaría vida
más
prôspera
ycierta
si
for-mase
parte del
vásto
sistema fiscal.
Ofrecô
al
Estado
la
propiedad
quehabía recibido
côhjuntamente
conlos
útiles
ymobiliarios
queposeía,
yaquél,
pordecreto
2068 de
13
de
Junio
de
1924,
aceptô
la
donaciôn
ycreô el liceo.
Entre
1900
y1910,
noexistiô relaciôn
alguna
en-Direcciôn,
trela
cantidad
de
profesoras
quenecesitaron
los
nu-profesorado
y merososliceos
nuevos ylas
alumnas
que egresarondel
visitadoras
Instituto
Pedagôgico.
Al
comienzo.
Ia
preferencia
para
los
nombramientos
la
recibía
el
elemento
extran-jero,
sobre todo
alemán.
La candidatura
de
la
profe-sora
chilena
Sta. Carmen
Silva,
parala
direcciôn
del
Liceo N.°
3
de
Santiago,
diô
orígen
en1899
aenojosas
polémicas
públicas
entrelos
que
aseguraban
queaún
nocontábamos
conelementos
autôctonos
suficien-temente
capaces parapuestos de
tantaresponsabilidad,
ylos
queinicia-ban la corriente nacionalista.
A
falta de
maestrassecundarias
tituladas,
serecurriô
enseguida,
para
llevar
alos
puestos
de
profesoras
yaún
de
directoras,
anormalis-tas
distinguidas,
o a personas que, afalta de títulos de
competencia,
exhibían
los
de
poderosas
influencias
políticas
osociales. Hubo
entre
unas y
otras
aigunas
aquienes
el natural
talento
yla
experiencia
con-virtieron
enexcelentes
jefes
ocolaboradoras;
más, también
la
vida de
19S EDUCACION
las
reorganizaciones
quehubieron de sufrir
a causade
la
precipitada
elecciôn
de
susprimeros personales.
El
cargode
visitadora
de
Liceos
apareciô
enel
Presupuesto
de
la
naciôn el
anode
1904,
yfué
creado
paravigilar
la marcha de los
esta-blecimientos secundarios
femeninos
querecibían subvenciôn
fiscal.
Se
nombrô
paraservirlo
ala
Sra.
Teresa
Prats
de
Sarrat^a, distinguida
dama
queunía
a sutalento
de
escritora,
un grandôn
de
gentes
ycon-diciones
de carácter
quela habilitaban
paradesempefiar
conacierto
suielicada misiôn.
Pronto,
suradio hubo de extenderse
alos liceos fiscales de
provin-cia,
y como estos aumentaran ennúmero,
la
tareafué
superior
ala
efi-ciencia
de
unasola
persona.En
1908,
el
Ministro de Instrucciôn Pública
formula
la
conveniencia
de
aumentarel número.
"A
pesarde
que esinnegable
-dice—
la
benéfica
influencia'que
han
ejercido
las
juntas
de
vigilancia
nombradas
porel
Gobierno
y compues-tasde
padres
de
familia,
enla
marcha
de los liceos
de
ninas,
conven-dría
crear2
o3
visitadoras permanentes,
como ya seha propuesto
paralos liceos de
hombres,
conel
objeto
de
quehagan cumplir
estrictamen-te
las
ôrdenes
einstrucciones del
Ministerio".
(Memoria
del Ministerio
de
Instrucciôn, correspondiente
a1903,
pág. 101).
A
mediados de 1911, nombrôse
paracolaborar
conla
Sra.
Sarratea,
a
la
Sra. Guillermina
vonK.
de
Froemel, profesora
alemana
quehabía
ilegado
aChile
junto
conlas
pri-meras maestras
germánicas
quevinieron
areformar las
escuelas
normales,
y quedespués
de
ha-ber
servido
enellas
poralgunos
afios, fué nombrada Directora
del
Liceo de
Tacna
primero,
acon-tinuaciôn
del N.o
5
ymás tarde
del
N.o
2
de
Santiago.
Distribuyéronse
ambas la
ta-rea,
sin
reglamentaciôn especiai,
hasta
que en1915,
pordecreto de
12
de
Noviembre,
sefraron
susatribuciones
yjurisdicciôn.
A
la
muerte
de l'a
Sra.
Prats
no sele
nombrô
reemplazante, quedando
la
vigilancia
de
todos
los
liceos
acargo
exclusivo
de
la
Sra.
Froe-mel.
Por
jubilacion
de
ésta
fué
nombrada
parasucederle la Srta.
Juana
Jaques,
aquien después
acompanô
en susatribuciones,
la
Srta. Leonila
Aguila.
No
ejercieron
las
primeras
visitadoras
la
influencia
que eradable
LICEOS DE NINAS 199
las
cuales
figura
enprimer
término el hecho de
quela
ôrbita
de
acciôn
que
les
senalô
la
autondad central
fué
muyrestringida.
De
hecho,
supapel
selimitô
enios comienzos
(década
de
1904
a1914)
adesen-marafiar
los
conflictos
suscitados
entre
la
Direcciôn
yel
Cuerpo
de
profesoras
de
los
Licens
y que,en
general,
tenían
suorigen
enla
circunstancia
de
quelas
directo-ras se
veían
obligadas
aproponer paralas
vacantesproducidas,
apersonas a
quienes
les
sefialaban
los
ministros,
quesolían
pagarde
este
modo,
servicios electorales
opolíticos.
Con
el
aumentodel número
de
profesoras
tituladas,
disminu-yeron
notablemente
estasdificul-tades
y entoncesla
labor
de las
visitadoras
seconcretô
avigilar
la
parte
administrativa
de los
es-tablecimientos.
Las
memorias
queenviaron
al
Ministerio,
noslas
muestran
como personas que se
daban
cuenta
clarísima
de las
dificulta-des de toda índole
con quetenían
queluchar
en sudesarrollo,
falto de
orientaciôn
general,
los liceos de ninas.
Sus
consejos
y susadvertencias
muy poco
podían,
sin
embargo,
paraalterar el
regimen
de influencias
políticas
queerizaban
de
púas
el
campode la
ensenanza.La
ensenan-Losliceos
santiaguinos
iniciales,
destinados
comoza
estaban,
aservir
ala
clase
más
pudiente,.
no intenta-ronconducir
ala
nifia
ala
universidad.
Sus
programas noequivalían
alos
adoptados
ala sazôn
porlos liceos de hombresni
susexámenes
recibían
validez
oficial.
Los
estabiecimientos
provincianos
adoptaron
en suscomienzos
igual regimen.
Tal
sistema,
si bien
prestaba
aestosnoveles
organismos
una mayorflexibilidad de acomodaciôn
alas
circuntancias
locales,
escondía
el
peli-gro
de
que, ala
sombra
de
unaexcesiva
libertad,
el
nivel
medio de
la
ensefianza en manosde
profesoras
que nosiempre
erancompetentes,
descendiera
yello
nopudiera
sercorregido
enel
acto porfalta de
con-trol sobre
los
resultados.
De hecho
así
sucediô. La calidad
ygrado
de ia
instrucciôn
impar-tida
porlos
diferentes
colegios
provincianos
variô
mucho,
bajando
enalgunos
hasta
a penasel nivel de
unaescuela
primaria superior.
La
autoridad
central,
queaún
lo
erael
Ministerio
de
Instrucciôn
200 EDUCACION
Pública
yla
Universidad de
Chile,
trataronde
corregir
estos
resulta-dos
pormedio
de
cursosde
perfeccionamiento
parael
magisterio
enejercicio,
que sellevaron
acabo
porlos
afiosde 1905
yotros.
El
tiempo
escaso que seles
asignô,
yla
falta de
unplan
bien meditado
parareali-Srta. Leonila
Aguila
zarlos
yde
continuidad
enel
esfuerzo,
rebajaron
considerablemente
el
éxito
de estas iniciativas.
Agravô
las
dificultades
con queluchaban
nuestrosplanteles,
la
ina-decuaciôn de
los
locales
yla
carencia
de
mobiliario
yútiles
de
ense-nanza.
No
presidiô
sucreaciôn
la
visiôn
de
conjunto
de
un granestadista
o
de
unpedagogo
quetuviesen
la
posibilidad
de
desarrollar
unplan
du-rante
diez
oveinte
anos.Fueron
hijos
de la
necesidad,
enparte,
de
la
emulaciôn
de los
pueblos
quedeseaban
atodacosta
conseguir
paraellos
lo que
otrasciudades
vecinas
habían
yaobtenido,
ymás
de
uno,de
las
contingencias
de las
campanaselectorales.
La
precipitaciôn
conquese
les
fundaba
impedía
que se pensara enconstruir locales
propios
yadecuados
En
el
período inicial,
las
casasarrendadas
noparecieron
de-masiado estrechas
ni excesivo el
canonde
suarrendamiento,
pero ame-dida
queel
número
de
alumnasy
el
precio
de
las
propiedades
aumenta-ban,
seobservô
ala
parla absoluta inadecuaciôn
yestrechez de
los
edi-ficios
yel
subidísimo
montode
los cánones.
Sumaban
éstos
$ 167,165
en1910;
llegaron
en1920
a$
361,230
y en1925
a$ 580,258.
El mobiliario
ymaterial
que seles
suministraba desde
Santiago,
LICEOS DE NINAS 201
No
contaron
conbibliotecas de
ninguna especie,
rara vez conlaborato-rios
ygimnasios.
La
estadística de 1926,
nosda
comocifra total de
to-dos los
libros
de los
cincuenta liceos, la
escasa sumade
$
10,374.
La
ausencia
de
unplan
organizador
seadvierte asimismo
enlos
cur-sos con que contaron
los
Liceos. Por
tesonerasgestiones
de
la
Asocia-ciôn
de
Educaciôn
Naciona),
el
estado les dotô
de
kindergarten
en1909.
Cuatro
anosdespués
seles
suprimía.
En
1914,
porinsinuaciôn
de la
Vi-sitadora de
Liceos,
Sra. Guillermina
vonK. de
Froemel
setransforma-ron
los
cuartos anosde Humanidades
de
numerososLiceos
en cursosde-nominados
Selecta,
ideados
especialmente
paraatender
ala
preparaciôn
científica
ypráctica
de la duefia
de
casa.La
reforma
encontrô
dificulta-des
ysin
ensayarla
enotras
condiciones
corregidas
porla
experiencia,
se
la
abandonô.
(1)
(1)
La memoriapresentada
por la Visitadora deLiceos,
Sra. Teresa Prats deSarratea al Ministro de Instrucciôn
Pública,
el aũo 1907 e inserta por éste en su memoria deaquel
ano, da una idea muy exacta del estado semi-caôtico de losli-ceos de esa década y de los esfuerzos que era menester
ejecutar
paramejorarlos.
Después
de comentarlos malos resultados de lasupresiôn
de un ano del cursopre-paratorio,
decía:"Podría remediarse este grave
inconveniente,
estableciendo en los Liceos una secciôn deKindergarten",
y anadíadespués:
"En cuanto al número de afios de
humanidades,
la necesidad dereglamentar
la formaantojadiza
que actualmente decide de ellos no es menos maniflesta. Ha-llándose esta parte de Iaorganizaciôn
de los Liceos estrechamente vinculada a laadopciôn
de programas de ensenanza, no seríaposible fijarla
antes de establecer de un modopreciso
esos programas. No existe verdadera uniformidad en elplan
de estudios de los Liceos de Ninas ni en sus programas de ensenanza. Elprime-ro se ha resentido del criterio
especial
de cada directora y de la direcciôn elásti-ca yantojadiza
de cadaestablecimiento;
los últimos no son sino un remedo de los elaborados por los Iiceos dehombres,
sujetos
a todas las modificaciones deapli-caciôn y desarrollo que
exigen
la falta de horas de losrespectivos
planes
y las modalidades del criterio de lapreparaciôn
de cada maestra. No es de lamentar que la instrncciánfemenina,
disienta de la qnese da en ios ticeos dehombrcr,
sino qne i/olenga
iiniformidad
i/ qne carescade rmubos /j determinadosob/etiros".
Sobre la
disciplina
anade estos cementarios:"La
disciplina
de losestablecimientos,
su autoridad moral y suprestigio
se re-sienten de la condiciôn difícil y un tantoprecaria
quese ha ido creando a lasdirec-toras. Tienen éstas,
grandes
responsabilidades
efectivas y autoridad muyrestringida
y aparente. Deben
responder
de la moralidad ycompetencia
de susprofesoras
y no tienen libertad paraelegirlas
ni facultad para cambiarlas en caso necesario. Ellas202 EDUCACIÔN
Hacia la
Lus liceos
queprincipiaron
seleccionando
conáni-democrati-
moaristôcrata
suclientela,
sintieron
el
empujede
la
zaciôn
burguesía
y muyluego
de
las
clases
trabajadoras
quepugnaban
poringresar
enellos.
Para
acceder
atal
demanda,
sepensô
crear otrosestablecimientos secundarios
conca-racterísticas
menosexclusivas.
Tal
fué,
porejemplo,
el
casodel Liceo
N.° 3,
en cuyodecreto
orgánico,
el
Ministro
don
Carlos Pala-cios
Z.,
expresaba
quetendría
porobjeto
"dar
unaensenanzamás.práctica
queprepare a
la
joven
paraobtener conocimiéntos
quela
habiliten
paraga-narse
la
vida".
Aunque
los
programasde los
Liceos
N.os
3
y4
fueron
desde
suscomienzos, distintos
de los
de
sushermanas
mayores ypresentaron
asusalumnas
arendir exámenes
válidos
antecomisiones
universitarias,
no
parecieron
dar
satisfacciôn
cumplida
a esaansia
de
democratiza-ciôn,
puesal
crearseel Liceo N.° 5
seestipulô
claramente
quedebería
recibir
alumnas
egresadas
de
las escuelas
primarias públicas,
paralo
cual,
como unamedida
compulsora,
no sele
permitiô
abrir
cursosde
preparatorias.
No
fué
bastante. Más
queestablecimientos
especiales
consello
po-pular,
sedeseaba
quetodos
los
liceos costeados
porla
república,
sirvie-sen,
sin distinciôn de
abolengo
ni de
fortuna,
alas
hijas
de la naciôn.
Los conocimientos suministrados
porlos
seis
afiosde escuela
prima-ria
parecieron
ya escasos alos
padres
quecomprendían
quela
mayorcultura estaba siendo
un armapoderosa
enla
lucha
porla vida.
Asalta-ron, pues,
los liceos
que sevieron
porla
fuerza de
esta
marejada,
indu-cidos
avariar
insensiblemente de rumbos.
Si
los
diez
primerosanos
de
la
centuria
quevivimos
marcanla
eta-pa
de
creaciôn
de los
liceos,
los de
la
segunda
sonde
suinesperado
en-sanchamiento.
Aumentan
en cursos, ennúmero
de
'alumnas
y enradio
de
acciôn.
Matrícula Asistencia Media
1900
1,228
998
1905
3,686
2.866
1910
7,618
6,043
1915
11,057
8,769
1920
15,057
ll.í-03
1925
20,492
16,327
La
ambiciôn
de
estasninas,
al
ingreíar
al
L;ceo,
erallegar
a!
ba-chillerato
queles
abriría
las
puertas
de
las
carrerasuniversitarias,
paralo
cual
requerían,
ala
vez queseguir
un programaidéntico
al
de
los
liceos
de
hombres,
rendir
exámenes
válidos. Este movimiento
que enforma
visible
comienza
enSantiago
conlos albcres
del
siglo,
alcanza
LICEOS DE NINAS 203
de toda
la
República,
enlos
locales
de
éstos. En
1919,
todos,
sin
excep-ciôn, seguían
los
programasde los liceos
de
hombres.
De
hecho,
ingresaban,
pues, en una nuevaetapa:
la
de
exigir
a susalumnas
idéntica
preparaciôn
que
alos
varones(1).
Hubiera
sido
lôgico
que,
asimiladas de
estasuerte
aestablecimientos
secundarios,
les
hu-biese
regido
ia
misma autoridad de los
liceos
de
varones:el
Consejo
de
Instrucciôn
Pública,
pero nofuá
así,
porquede
unlado
el
Consejo
notenía
mayorinterés
enrecibir
bajo
sututela
aorganismos
que sehabían
generado
fuera
de
su seno, y porotra,
el
público
conservador temía
quelos
nombramientos del
profesorado
femenino
quedaran
enpoder
de
esainstituciôn
que sesuponía
reducto
de
unliberalismo
avanzado.
Siguie-ron
dependiendo
directamente del
Ministerio
de
Instrucciôn
Pública
hasta
1925,
a pesarde
que pordecreto
del
afio1923,
el
Ministro
don
Luis
Salas
Romo
había
tratado
de
colocarlos
bajo
la
jurisdicciôn
del
Consejo.
La
obligaciôn
de
rendir
exámenes
válidos
antecomisiones
de
profe-sores
nombrados
p'or
la
Universidad,
entonô la
ensenanzade los
liceos
de
provincia,
aunqueinclinando
condemasía
la
balanza
de
susestudios
hacia
el
bachillerato. Descuidaron
el dilatado
porcentaje
de
alumnas
que, por
falta de
talento,
porcarencia
de
recursos osimplemente
por-quesesentían atraídas
más temprano
porla vida del
hogar,
los
aban-donaban
sin
llevar
consigo
unbagaje
adecuado
de
conocimientos.
La
democratizaciôn
de
quehemos
dado cuenta,
hi-Kegimen
in-
zovariar
grandemente
el
regimen
interno
de
la
mayo-<ría de
los liceos.
Cuando fué
innecesario calificar
alas
candidatas
aalumnas
ycuando la
selecciôn
del
profe-sorado
fué
exclusivo
resortede la
autoridad
central,
las
Juntas
de
Vigilancia parecieron
unorganismo
anticuado.
De
hecho,
habían
dejado
enla
mayorparte
de los
liceos,
de
representar
alos
pa-dres. Las
elegía
el
gobierno
concriterio
político
osocial
más
quepeda-gôgico. Bajo
la
presidencia
de don
Juan Luis
Sanfuentes,
no serenova-ron
los
nombramientos
de
susmiembros
ylas Juntas caducaron.
Tampoco
secomputô
obligatorio
el
medio-pupilaje.
En
sumayoría,
los
liceos
cuentanhoy
conexternados
absolutamente
gratuítos.
Las
ex-cepciones
sonel
N.o
1 yel 2 de
Santiago.
La
disciplina
fué
variando
paralelamente
alos
cambios
que sepro-ducían
enla
sociabilidad
chilena
y enlos
conceptos
pedagôgicos
de
susprofesores.
Estuvo
en suscomienzos
imbuída
de ideales
kaiserianos
yaristocráticos,
espíritu
que seinfiltrô
nosôlo
enla
severidad
rígida
con que erantratadas
las
alumnas, sino también
enlas relaciones
de
las
di-rectoras con
el
cuerpode
profesoras.
A
medida
quefueron
conquistan-do
terrenoias teorías
democráticas,
yChiie trataba
de
independizarse
(1)
Por decreto de 18 de Marzo de1912,
ordenô el Ministerio que: «E1 númerode horas semanales de clases que por
asignatura
ycursos seasignan, según
elplan
204 EDUCACION
de las
férulas intelectuales
extranjeras,
el
regimen
interno de
los
liceos
fué
ganando
enflexibilidad
yacercándose
al
tipo
de
instituciôn
en quelos
gobernados
tienen
alguna
participaciôn
enel
gobierno.
Se
confiô
aalumnas
aventajadas
los
cargosde
iefes
de clase;
seestimulô
la
crea-ciôn
de
sociedades
en queparticipaban
conparecidos
derechos
alumnas
y
profesoras
y secultivô
cuantofué
posible
la
amistad
quevinculara
el
alma de
las alumnas
al
influjo
yal
consejo
maternal
de las
maestras.Sin
embargo, hay
queconfesar
quedistan
mucho
aún Ios
liceos
de
tener unaeficiente
ycompleta organizaciôn
de
susactividades
educado-ras.Todavía
instruyen
mucho
mejor
queeducan. Obstáculo
grande
pa-ra
ello
esla
forma
en quese remuneraal
personal.
Los
nombramientos
de
las
profesoras
nofueron
siempre
hechos
conatenciôn extrictaasus
méritos
pedagôgicos
ydado
que seles
paga porhora
de
clase,
que no sevalorizan
todas
sus otrasfunciones
educativas,
y que noseadscribe
la maestra
a unsolo
establecimiento,
no selogra
siempre
obtener
de
ella todo
lo de
quesería
capazsi las circunstancias
nofueran
tandes-favorables.
Con
todo, hay
queinscribir
enel
haber
de
muchos
liceos,
obras
educativas
comolas sociedades
parael
bienestar
yayuda
mutuade
las
alumnas,
las
crucesrojas
juveniles
y aunla
organizaciôn
de pequeiias
entidades
parael
socorrode los
desvalidos
yayuda
alas obras
filantrô-picas
de la
comunidad.
Aún
enlos
pueblos
más
pequenos,la obra del liceo
La
exíensiôn
de
niiias ha
irradiado fuera de
suplantel
yha
servido
i para
acrecentar
el interés
porla
cultura
general.
Tal
escoiar , . , . . .
accion se
ha
ejercido
de dos
maneras: porlas
exposi-ciones de
trabajos
de fines
de
ano y porlas
conferen-cias
púb'icas
que
sehan
efectuado
de
manerasistemática
oirregular
encasi todos los liceos.
Las
exposiciones
anuales tuvieron
porobjeto
mostrar los
adelantos
de
las
educandas
en ramos comolabores,
dibujo, pintura,
artes
decora-tivas
yeconomía doméstica.
A
esto
sehan
agregado
enlos
últimos
anos muestrasde
la
maneracômo
seefectúan
algunas
ensenanzascien-tíficas
yliterarias
ylos
resultados
que seobtienen
conellas.
El
hecho
de
que estasexposiciones
seanpúblicas
yatraigan
nosôlo
alos
padres
de
familia
sino
amuchas
otras
personasde
la
localidad,
ensancha
la
ôrbita de
interés
hacia
el
liceo.
Como extricta
exter.siôn
escolar hallamos
las
conferencias
públicas
dadas
porinspiraciôn
del
liceo
ylos
cursos que sehan efectuado
bajo
los
auspicios
de las alumnas. Los
ha habido
dominicales,
vespertinos
y nocturnos.Una
muestra
de
estaclase
de
iniciativas la encontramos,
porejemplo,
enel Liceo de Ninas N.o
4
de
Santiago,
en quelas
ex-alumnas
LICEOS DE NINAS 205
Si
trazáramos
unesquemático
resumende
la
evo-En
Conclu-
luciôn de
los liceos
femeninos,
observaríamos
quelos
siôn
anosde 1877
a1889
marcanel
despertar
del
interés
re-gional
porla
ensenanzasecundaria
de
las
ninas.
La
inicia ia
creaciôn del Liceo de
Copiapô
yla
coronala
del
primer
liceo fiscal de
esaespecie:
el
de
Valparaíso.
Los
postreros
diez
afiosdel
siglo
XIX
engendran
los liceos aristocráticos
de
Santiago,
La centuria
siguiente
seabre
conel interés renovado
de
las
provincias
que
piden
al
gobierno
central
las dote de liceos. Es el
período
de
activí-simas creaciones.
El
segundo
decenio,
si
bien
no marca un gran aumento en
la
cifra de
los
establecimientos,
encambio
levanta
violentamente
el
de alumnas
quelos frecuentan. Los
anos que vancorridos
desde 1920
insinúan
más
quenada
unmejoramiento
de la
calidad de
la
ensenanza,de
tal
suerte que sonmuchos
los
liceos femeninos
que porla
selecciôn
cuidadosa
de
sUpersonal
yla
sagacidad
con que sondirigidos,
presen-tan
hoy
unaobra
enmodo
alguno
inferior
ala
de
suscongéneres
mas-culinos.
Sin duda
quehemos
arribado
a uninstante
en queprecisa: l.o)
unaatenciôn
más
metôdica
ycuidadosa
de la
salud
de las
educandas,
2.o)
una mayor
dedicaciôn
del
profesorado
ala labor de la
formaciôn moral
y
delcarácter;
3.o)
unadiferenciaciôn adecuada
de
los
programasde
estudio
para que ala
vez queencaminen
al
bachiilerato,
estimulen
el
interés
porel aspecto familiar
ydoméstico de la vida
femenina,
y5.o)
unaselecciôn
más
científica de
aquellos
métodos
queactiven
la
elabora-ciôn
personal
de
la
cultura,
ala
vezqueel
afán
de
participar
enla
vida
artística,
econômica
ysocial
de
la
regiôn.
A todo
ello debamos
esperar queatenderá la reforma
que seave-cina.
Como
uncomplemento
aesteestudio,
presentamos
uncuadro
del
desarrollo de los
liceos de toda la
República
yadjuntamos algunas
mo-nografías típicas
de
los Liceos
de
Nifias
de
Santiago,
quepermiten
dar-secuenta
de la marcba de
unsôlo
establecimiento,
de
las
dificultades
^uadro del
desarrollo
de
los Liceos
de
N
inas
['lilCAClON |):1íi;i;toi;a fi/.ndadoua
. ~s~ ~ i '1 o 1 ■) 1 ■> 2 3 6 1 3
Tacna IWH.Gmna. vonK. de Fioemel Kxt
Arica 1915(Jlnra Líbano de
Teresa
Knickenberg
AdelaA. d'Amorim..Iipiiijue
1901AiitoíagastR ...'1905
Copiapô
1904Serena HKAna Krucher .
Ooquimbo
191!l,Victoria BarriosOvalle 1919Laura
('arvajal
M P. ¥
[XI-Ext.
M p. y
Ext-Snn
Eelipe
I90J('orina Uibina Los Andes 1912 Kidelia Vakl.'-sValp.
V.o 1 ....ls'-'i Maria F. de.Iac-Dongall
llH^.Dorila
González19H;M.
L. Silva DonosoValp.
y.o ■> ....Viíĩa del Mar.
Qiiill.pta
. ... 1902-03Saia I. deOlgnin.
Santia^o
X.o 1iw-lĩ.1uana Grembler ...Santiago
N.o 2 IS56 Tensa Adametz...Santiago N.o 3•
*!»!!.
('armelĸ Silva D.SantiagoX.o
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