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Del "Vargazo" al resultado del plebiscito (Coyuntura).

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Academic year: 2017

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ecuador

DEBATE

JUNIO DE 1986 QUITO- ECUADOR

EMPLEO Y

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REPRODUCCION SOCIAL

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e c u a d o r D E B A T E

La Revista Ecuador Debate es una publicación del Centro Andino de Acción Popular —CAAP—, bajo cuya responsabilidad se edita.

Junta Directiva del CAAP: José Laso Ri badén eirá, Manuel Cbiriboga, Agustín Armas, Francisco Rbon Dávila, Marco Romero.

Director Ejecutivo: Francisco Rbon Dávila.

ECUADOR DEBATE es una publicación periódica que aparece tres véces al año y cuyos precios son los siguientes:

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DEBATE

D IR E C T O R : J o s é S á n c h e z P arga

C O N S E J O E D IT O R IA L : G a lo R a ­ m ó n , M a u el C h irib o g a , B y r o n T o le d o , J a im e B o rja , F r a n c is c o R h o n D á v ila , J o s é S á n c h e z P arga.

C O M IT E D E R E D A C C IO N : A l f o n ­ so R o m á n , C a m p o B u rb a n o , Ivan C isn er o s, J o sé B e d o y a , G u i­ lle r m o T e rá n , J u a n C a rlo s R iba -d e n eira , J o s é S o la , A n t o n io P in e ­ da. José Mora D.

C O M IT E A S E S O R : A n d r é s G u er re ­ ro , H e rn á n R o d a s, J u a n P a b lo P ér e z , F r a n c is c o G a n g o te n a .

D IS E Ñ O : J o sé M ora D o m o

DIAGRAM ACIO N: Vladimir Lafebre

Portada:

Grabado de Carlos Rosero

1 .5 0 0 ejemplares.

Impreso en Talleres C A A P . Fotom ec. e Im presión: G. Acosta. Composer: G rupo C IU D A D C entro A nd in o de Acción Popular Q u ito - Ecuador.

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indice

Pág.

EDITORIAL ... ... . . 5

COYUNTURA

DEL “ VARGAZO” AL RESULTADO DEL PLEBISCITO . . . 10

ESTUDIOS

ECUADOR: SALARIOS, EMPLEO E INGRESOS 1970-1982

Alejandro G u t ié r r e z ... 15 SUBEMPLEO Y DESEMPLEO EN EL ECUADOR

Lincoln Maiguashca G ... 45 MIGRACION Y FUERZA DE TRABAJO EN EL AGRO SERRANO ECUATORIANO

Joan P a p a i l... 57 EL MERCADO LABORAL URBANO: LA MIRADA DESDE LA REPRODUCCION

J.P. Pérez Sáinz ...• . . . . « . 77 EL SECTOR INFORMAL URBANO. NOTAS ACERCA DE SU GENESIS Y FUNCIONAMIENTO

M aría Mercedes P la ce n c ia ... 93 EL COMERCIO MINORISTA EN GUAYAQUIL, SU PRO­ BLEMATICA SOCIO-ECONOMICA Y FORMAS DE ORGA­ NIZACION

Guadalupe Rojas Navas ...105

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ANALISIS Y EXPERIENCIAS

LA MIGRACION TEMPORAL DE OBREROS DE LA CONS­ TRUCCION A QUITO

Mario U nda ... 143 CAMBIOS EN LA COMPOSICION DEL EMPLEO FEMENI­ NO EN LA CIUDAD DE QUITO

Mercedes Prieto ... 155 EL EMPLEO EN LA AGROINDUSTRIA CASO: LA PALMA AFRICANA

Zonia Palán Tam ayo ... 169 EMPLEO JUVENIL Y SU INSCRIPCION SOCIO-POLITICA Luis V e rd e s o to ...179 DEBATE BIBLIOGRAFICO

URBANIZACION, SECTOR INFORM AL Y POBLADORES J. Pablo Pérez S á i n z ... 195

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DEL " V A R G A Z O " A L R E SU LTA D O D E L PLEBISCITO

Sin duda los sucesos acaecidos en m arzo pasado cam biaron, de m anera drástica, ese panoram a de ato n ía y desactivación que carac­ terizaba al panoram a social y político ecuatoriano desde hacía ya bastantes meses. El “ vargazo” evidenció to da una serie de fenóm e­ nos que han im pactado en la coyun tura electoral que acabamos de

vivir. (

En prim er lugar hay que aclarar que, a pesar de las apariencias, estos sucesos no fueron un m ero episodio producido por su princi­ pal protagonista: el Teniente General Vargas Pazzos. Sus causas principales hay que buscarlas en el estilo de gestión política que im­ puso el propio gobierno. R ecordem os que en los prim eros meses, de agosto de 1984 a marzo de 1985, hubieron expresiones de oposi­ ción ta n to social com o política. Las primeras tuvieron su m om ento culm inante en la Huelga Nacional del 9 y 10 de enero de 1985 com o respuesta al alza del precio de la gasolina y de los pasajes del transporte. La oposición política fue más continua y se expresó en la pugna entre el ejecutivo y el legislativo, controlado por el Bloque Progresista. El nom bram iento de la Corte Suprem a de Justicia y el proyecto de elevación salarial fueron los m om entos más significati­ vos de esta pugna. Pero, ambos tipos de oposiciones acabaron ce­ diendo ante el em bate gubernam ental. El FUT —que com o en períodos anteriores se había erigido en el portavoz del descontento de am plios sectores populares— no supo capitalizar la coyuntura de inicios de enero y acabó reducido a una postura corporativa con m e­ ras reivindicaciones salariales. En cuanto a los partidos, sin ninguna capacidad movilizadora, acabaron desgastándose en los vericuetos legales de la pugna intra-estatal. A partir de m arzo del año pasado el gobierno fue, paulatinam ente, im poniendo su modalidad de gestión política. Los conflictos, tan to sociales com o políticos, perdieron sus

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connotaciones colectivas y acabaron por individualizarse. O sea, los procesos quedaron sumergidos y devaluados bajo la episódica de meros acontecim ientos, y de los actores sociales sólo aparecían en escena los protagonistas de los diferentes eventos. Es este escena­ rio, de naturaleza “ pugilística” y maniquea, el gobierno —y en espe­ cial el propio Presidente— acaparó el protagonism o. (De hecho, ni la prensa de oposición —en co n treto , el periódico H oy— escapó a tales transm utaciones y reprodujo, en su form a, el discurso del poder car­ gado de adjetivaciones y personalizaciones). Pero, detrás de lacó n - figuración de este escenario, el gobierno fue concentrando un in­ menso poder creando una configuración estatal de corte más bien m onolítico que se alejaba de un juego institucional pluralista propio a los regím enes dem ocráticos.

Sin embargo, esta configuración no supuso la desaparición de conflictos que si bien no pudieron expresar de m anera abierta, se fueron gestando lentam ente. Estos conflictos rem itían a distintos planes de la sociedad. Estaban aquellos de carácter regional que in­ sinuaban posiciones políticas de ciertas provincias serranas que ya

se habían expresado en las elecciones de 1984. También hay que

m encionar los conflictos sociales aunque los sectores populares se habían replegado hacia la esfera reproductiva redefiniendo sus estra­ tegias de sobrevivencia ante el em bate de la crisis. Y, desde com ien­ zos del presente año con la brusca caída del precio del petróleo en el m ercado mundial, ciertos sectores empresariales (aquéllos orienta­ dos hacia el m ercado interno) com enzaron a expresar sus tem ores. Todos estos conflictos esperaban un catalizador para salir a la luz del día. Este catalizador fue, precisam ente, el “ vargazo” . Sin em ­ bargo, sus posibilidades com o tal rem iten a la naturaleza del perso­ naje que protagonizó este episodio. Se trataba de un m ilitar del más alto rango que además tuvo el apoyo de una de las ramas de las Fuerzas Armadas, víctim as tam bién del m anejo gubernam ental. Era justam ente, esta condición de m ilitar de alto rango lo que le perm i­ tió rom per ese inmenso poder acum ulado por el gobierno. Además trajo a la palestra el problem a de la corrupción, que si bien se sos­ pechaba, la oposición no había encontrado la m anera de evidenciar­ la. Por lo tan to , el “ vargazo” resquebrajó dos imágenes claves, la fir­ meza y la honradez, que el gobierno había levantado como pilares de su legitimidad.

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Si bien, sólo un acontecim iento como el “ vargazo” era capaz de producir tales fisuras, sus efectos fueron potenciados por el m o­ m ento de su ocurrencia que coincidió con el inicio del proceso elec­ toral. O sea, acaeció cuando se operó un cambio de escenario que perm itía que los partidos políticos, y en especial los de oposición, salieran de su postergam iento y volvieran a ur prim er plano. De esta m anera podían capitalizar los sucesos del mes de marzo. Con esta po­ tenciación, los efectos del “ vargazo” se vuelven devastadores para el gobierno com o han m ostrado los resultados del plebiscito. Sin embargo, es im portante resaltar que los mismos no han im pactado con la misma fuerza en el espacio de la com petición partidista (elec­ ciones de diputados y seccionales). Este fenóm eno refleja que el procesam iento que se dió del “ vargazo” por parte, en especial, de los sectores populares es compleja. La reflexión en esta dirección se encuentra con el m uro del desconocim iento que existe sobre la cul­ tu ra política de estos sectores.

Este cam bio drástico de escenario plantea varios interrogantes cara al futuro. En prim er lugar, no hay que olvidar que a pesar de la

recuperación de los partidos de oposición, éstos siguen sin capaci­

dad de movilización, lo que les hace vulnerables fuera de coyunturas electorales. Obviam ente, la situación es más favorable para ellos ya que, apenas, quedan dos años para la elección de un nuevo gobier­ no. Al respecto, apuntem os dos hechos im portantes. Por un lado, el “ vargazo” ha desbaratado por el m om ento los planes de Febres Cor­ dero de continuism o en 1988; y por otro lado, los resultados electo­ rales ponen, de nuevo, a cero la carrera presidencial. Segundo, otro interrogante es la capacidad d e reactivación de los movim ientos so­ ciales, y en especial del sindical, y la posibilidad de reconstituir una oposición social. Y por últim o, el tercer interrogante lo representa el propio gobierno y sus posibilidades de recuperación que no pue­ den ser m enospreciadas. Al respecto, apuntaríam os dos factores. Por un lado, la capacidad de corrección de la gestión política, prin­ cipal causante de lo acaecido, que pasa —ante to do— por la asimila­ ción de lo ocurrido que haga el propio Presidente. Y por otro lado, la evolución de la crisis económ ica que si bien no determ ina de ma­ nera m ecanicista el quehacer político, es indudable que lim ita las opciones de gestión gubernam ental.

Referencias

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