• No se han encontrado resultados

Regionalización

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2020

Share "Regionalización"

Copied!
238
0
0

Texto completo

(1)
(2)
(3)
(4)

Universidad del Tolima, 2015. 237 p. : tablas, gráficas

Contenido: Región y regionalización : volviendo sobre la cuestión regional. La construcción del discurso sobre la región. -- Educación y desarrollo regional. -- El sistema regional de la Universidad del Tolima, universidades estatales colombianas y estrategias de regionalización ISBN: 978-958-8932-10-1

1. Planificación regional 2. Educación – Desarrollo regional I. Lozano Culma, Lucero II. Gracia, Sandra Milena III. Título

338.9 E775r

©Sello Editorial Universidad del Tolima, 2015

© Miguel Antonio Espinosa Rico, Lucero Lozano Culma y Sandra Milena Gracia Primera edición: 350 ejemplares

ISBN: 978-958-8932-10-1 Número de páginas: 237 Ibagué-Tolima

Regionalización IDEAD

Grupo de Investigación Currículo, Universidad y Sociedad [email protected]

[email protected]

(5)

Diplomado

“Perspectivas y Retos de la Educación a Distancia en la Región”

Modulo

“Regionalización”

Ministro de Educación

Gina Parody D´Echeona

Rector

Jose Herman Muñoz Ñungo

Vicerrector Académico

David Benitez Mojica

Vicerrector Administrativo

Henry Rengifo

Vicerrector de Desarrollo Humano

Libardo Vargas Selemin

Director Instituto de Educación a Distancia Idead

Luis Alberto Malagon Plata

Coordinador Proyecto Convenio 1240

Luis Heladio Garzon Rodriguez

Dirección de Pedagogía y Mediaciones Tecnológicas

Edwin Bernal Castillo

Director

Leonardo Javier Nivia Ruiz

Coordinador Producción Digital

Carlos Arturo Niño Rojas

(6)

Cristian Joan Rodriguez Leal

Diseño gráfico y digital

Carlos Mauricio Garcia Gomez

Programador

Jose Ederson Lozano Timote

Desarrollador multimedia

Jose Ever Tique Girón

Curaduría digital

Ricardo Ernesto Gil Aragon

Integrador digital

(7)

Introducción: ...9

Unidad 1: ...15

Región y Regionalización ...15

Región y Regionalización ...17

Presentación ...17

Volviendo sobre la Cuestión Regional La Construcción del Discurso sobre la Región ...20

La Construcción Histórica del Concepto Región ...26

Tipos de Regiones...34

La Región Homogénea. ...39

La Región Polarizada. ...40

Las Teorías de la Polarización Regional”. (Dauphine, op.cit.:69). ....42

La Región Anisotrópìca. ...49

De los Aportes Teóricos Conceptuales Clásicos a su Crítica y Debates Contemporáneos sobre la Región ...55

La Utilidad de la Revisión de Literatura sobre la Cuestión Regional. ...59

Espacio y Territorio ...66

La Región, los Espacios Nacionales y el Mundo ...72

La Región en Colombia. ...75

Un Poco de Historia. ...75

El Periodo Colonial. ...79

Periodo Republicano: 1821-1886. ...84

Ordenamiento Territorial para Fines Administrativos. ...93

Modelos de Regionalización Sectorial ...100

El Ordenamiento Territorial en la Constitución de 1991. ...111

(8)

La Construcción Social de la Región ...120

Por qué una Construcción Social ...120

Ordenamiento Territorial, Planificación y Desarrollo Regional ....123

Unidad 2: ...139

Educación y Desarrollo Regional ...139

Referentes Internacionales sobre la Relación Universidad – Desarrollo Regional...141

Unidad 3 ...159

El Sistema Regional de la Universidad del Tolima ...159

Universidades Estatales Colombianas y Estrategias de Regionalización...161

Los Antecedentes de un Planteamiento Estratégico para la Consolidación de la Universidad del Tolima en el Alto Magdalena ...169

El Sistema Regional de la Universidad del Tolima: el Retorno de la Esquiva Provincia ...173

Las Estadísticas Básicas Municipales por Provincia según Municipios ...191

Provincia Centro ...191

Provincia Norte ...194

Provincia de los Nevados...196

Provincia Oriente ...198

Provincia Sur ...200

Provincia Suroriente...202

Mapeando la Intervención Universitaria en el Territorio Nacional ...210

Los Retos del Sistema Educativo Regional y de la Provincia en un Proceso de Descentralización ...220

Glosario ...225

(9)

El presente texto se propone hacer un tratamiento coherente de tres componentes fundamentales de la temática relacionada con la organización espacial, aplicada a la comprensión de la problemática regional en Colombia.

En una primera unidad se hace un recorrido por aspectos teóricos de la regionalización, rescatando los aportes fundantes sobre la misma y exponiendo diferentes modelos espaciales, a partir de los cuales es posible la comprensión de la vigencia de la cuestión regional.

En una segunda unidad se expone, de manera sucinta, la trayectoria que ha seguido la organización del actual territorio del Estado Nacional colombiano, llamando la atención sobre los problemas derivados de la ausencia de un claro proyecto territorial nacional. La unidad incluye una rápida revisión sobre diferentes apuestas sobre la organización regional del país para fines de planificación del desarrollo regional y más recientemente sobre el ordenamiento territorial, mostrando que pese a más de seis décadas de la existencia de propuestas y modelos, persisten, e incluso crecen las disparidades espaciales del desarrollo, visibles al observar las agudas diferencias en el desarrollo relativo de los diferentes departamentos colombianos.

(10)

Por su estructura y secuencia, con aplicación a un propósito institucional específico, la construcción del Sistema Regional de la Universidad del Tolima, el módulo está orientado a la comunidad universitaria, pero sin duda puede tener utilidad para toda persona interesada en la comprensión de la cuestión regional en Colombia y en América Latina.

Propósito general

a. Apropiar elementos teóricos y conceptuales para la reflexión

so-bre la organización socio espacial, la región y la regionalización, en relación directa con la función de la educación superior en la promoción del desarrollo humano integral y sustentable en las escalas local, provincial, regional y nacional.

Propósitos específicos

a. Comprender los diferentes aportes interdisciplinares en torno a

las teorías, conceptos y metodologías de la organización socio espacial.

b. Comprender los procesos de regionalización y de las

interaccio-nes entre el Estado, las comunidades y el sector privado en la Educación Superior

c. Analizar críticamente las estructuras y dinámicas de la

regionali-zación en el desarrollo territorial y su relación con la educación.

d. Proponer acciones para la gestión de los procesos de desarrollo

regional, adecuados a las realidades locales, desde la modalidad de educación a distancia de la Universidad del Tolima.

Eje problémico

(11)

región y la nación, en temas como acceso a educación superior de calidad, cobertura y pertinencia de los programas ofrecidos.

En las últimas décadas se está desarrollando una lenta regionalización de la educación superior, como reflejo de la necesidad de una descentralización de las funciones del Estado, reflejo de la problemática generada por la presencia de enormes e injustificados desequilibrios espaciales del desarrollo.

Las políticas de regionalización de la educación superior en Colombia han obedecido a una política autárquica y no al interés de los actores sociales; es decir, estas políticas de regionalización han sido producto de la necesidad de ordenamiento político – administrativo y no han tenido en cuenta las potencialidades de los diferentes entes territoriales, ni sus recursos físicos y humanos, siendo este uno de los principales factores de desarrollo en una eventual regionalización. La regionalización de la educación superior debe crear condiciones de acceso, permanencia y egreso universitario a través de mecanismos de concertación y planificación entre las diversas instituciones de educación superior, las entidades territoriales, las comunidades y otros actores territoriales, teniendo en cuenta las condiciones sociales, económicas, políticas, culturales y geográficas, y buscando promover el desarrollo equilibrado de las regiones.

La regionalización adquiere su real dimensión cuando es pertinente, equitativa, inclusiva, articulada y diversa; es decir, cuando su sistema de educación superior y de ciencia y tecnología, con la participación de todos los estamentos de la comunidad, actúa armónicamente para reconocer su realidad, validar las necesidades, identificar las áreas de desarrollo y los programas formativos, actores y recursos propios en educación, para elevar su calidad de vida.

(12)

Los aspectos que permitirán descomponer este problema para su abordaje se presentan a través de la siguiente figura:

(13)

Tabla No 1.Presentación de unidades

Unidades Problemas Conocimientos/temas

Región y Regionali-zación

¿Cuáles son los princi-pales fundamentos de la regionalización en Co-lombia y cómo aportan a la construcción de un análisis y reflexión sobre el contexto regional?

Región.

Regionalización en Colom-bia.

Educación Y Desa-rrollo Regional

¿Cómo construir una mi-rada crítica y propositiva sobre las demandas del entorno y las ofertas aca-démicas de la Educación Superior?

Educación y

Desarrollo regional en Co-lombia.

Universidad y región. Universidad y pertinencia. El Sistema Regional

de la Universidad del Tolima

¿Cuál es el lugar de la Uni-versidad del Tolima en el desarrollo de las entida-des territoriales dadas a nivel de departamento, provincia o región?

La universidad del Tolima y su sistema regional.

(14)
(15)
(16)
(17)

Región y Regionalización

Presentación

Durante las dos últimas décadas de la vida institucional ha sido recurrente la necesidad de establecer los criterios para una política de regionalización de la Universidad. Sin embargo la definición de esta política pasa por la acción previa de hacer claridad en torno al concepto de región y al papel de la universidad en el territorio así establecido. La región ha sido entonces determinada por dos condiciones complementarias: su naturaleza antropogeográfica, es decir, por la confluencia en un territorio, de un conjunto de prácticas culturales, en las cuales los grupos humanos se reconocen y que ha sido históricamente su referente espacial e identitario, pero igualmente, por razones funcionales, derivadas en todos los casos, del hecho de que cada centro urbano ordenador del territorio, cuenta con condiciones básicas a partir de las cuales puede cumplir su papel de referente para las funciones político administrativas requeridas. Desde la colonia, el actual territorio de los departamentos del Tolima, Huila y sectores del Occidente del departamento de Cundinamarca, el Oriente del departamento de Caldas, el suroccidente del departamento de Antioquia y el Occidente del departamento de Boyacá, constituyeron el Tolima Grande, llamado en un efímero periodo de la segunda mitad del siglo XIX, Estado Soberano del Tolima.

Faltaría sólo la intervención de la iglesia, con el liderazgo de Monseñor Esteban Rojas, para que entre 1905 y 1909 se produjera la separación definitiva del departamento del Huila, dando lugar a la división entre departamentos, vigente hasta la actualidad.

(18)

los intereses de los actores de las elites de Neiva e Ibagué, pero también de Bogotá, Medellín, Tunja y Manizales.

A esta misma configuración territorial, el estudio IGAC-ORSTOM (1984), recuperó en su examen territorios como el del Alto Magdalena, denominación que procede de la delimitación hecha para abordar el estudio de la cuenca del río Magdalena, cuyos tres sectores determinados fueron al Alto Magdalena, comprendido entre su nacimiento y el “salto de Honda”; el Medio Magdalena, entre el “salto de Honda” y el comienzo de la depresión momposina (La Gloria, Cesar) y; el Bajo Magdalena, entre la depresión momposina y Bocas de Ceniza, en la desembocadura del río al mar Caribe.

Debe recordarse igualmente que los pueblos ancestrales denominaron al sector más próximo al nacimiento del río Magdalena como, Huacahayo, o “río de las tumbas sagradas”; yuma, o “río amigo”, en el sector de la cuenca Alta, entre los valles del río en los departamentos del Huila y Tolima; Arli, o “río del pez”, en el Medio Magdalena y; Caripuana, o “el río más grande”, en la cuenca baja, sobre el Caribe colombiano.

Castaño (s.f.:13) expresa:

(19)

artífices de la cultura selvática tropical agustiniana, el río se llamó de Huancayo —Alto Magdalena— o río de las tumbas.”

La página 69 del mismo texto se lee que en el bajo Magdalena también se le llamó Arli.

La condición geomorfoestructural, de nicho relativamente cerrado del Alto Magdalena, contribuyó a generar circuitos culturales relativamente cohesionados a su interior, al tiempo que facilitó su relación con otras regiones desde el pasado.

Durante la colonia y aún durante la república, pese a las variaciones en la conformación de unidades político administrativas, derivadas de la recurrente confrontación entre las elites regionales, la región se mantuvo relativamente reconocible, y solo después de 1905, con la escisión del Tolima Grande, en Tolima y Huila, la figura del departamento hegemoniza la denominación territorial, relegando la histórica denominación regional.

De esta manera el Departamento no solo reemplazó las denominaciones de provincia, referidas a los territorios al norte del río Saldaña, en la Provincia de Mariquita y de los territorios al sur del mismo río, para la Provincia de Neiva sino que fue haciendo desaparecer la denominación de “Tolima Grande”, para en las décadas posteriores enquistar en el subconsciente colectivo el término departamento, alimentado por los egos de unas elites cuyo proyecto territorial se enmarcó dentro de los límites de su nuevo coto de caza electoral y ejercicio clientelista. La construcción geohistórica fue derrotada por la lógica de las nuevas prácticas políticas, heredadas en buena medida del modelo político decimonónico de resolver las contiendas ideológicas, con un inmediato reflejo en la configuración territorial resultante.

(20)

Cundinamarca y Caldas. Estos retazos territoriales se entregaron como premios de guerra a los triunfadores, mientras se recortaba el territorio de los vencidos.

El Tolima Grande, resultó encogido al designio de su derrota, como en términos similares le ocurriría al Cauca de Mosquera. En ambos casos, con muchas similitudes por cierto, la derrota del proyecto liberal se tradujo en un perdida territorial, mientras la victoria de los “regeneradores” de Caro y Núñez resulto en la expansión de Antioquia, Boyacá y Cundinamarca y la creación de departamentos desde entonces bastiones del conservatismo, como Nariño, Valle del Cauca y Caldas.

Volviendo Sobre la Cuestión Regional.

La Construcción Del Discurso Sobre La Región

En Colombia, como en otros países de América Latina, el tema regional no ha sido asumido desde la perspectiva de la confrontación teórica con los paradigmas elaborados desde finales del siglo XIX en Europa y durante el siglo XX en Norteamérica. Como lo observa Bianchi (1993:2-3), los estudios sobre región han estado marcados por tres tendencias: 1) han sido estudios básicamente económicos o sociológicos; 2) han sido realizados desde la perspectiva de la ordenación del territorio y la planificación y; 3) son estudios teóricos o aplicados.

(21)

También se ha vulgarizado el concepto de la acción a través de la cual la región se traduce en una forma operativa concreta, es decir, la regionalización.

No se tiene tampoco claridad acerca de la connotación conceptual de la ordenación del territorio, de manera que se lo confunde con la planificación económica, cuando en realidad corresponde a una herramienta técnico-política del proceso más general de la organización espacial, comúnmente referida como planificación. Dicho en otros términos, si existe la categoría de análisis REGIÓN, posible de ser traducida en una unidad de análisis espacio-temporal concreta, y existe una acción de definición de esas unidades concretas en un nivel nacional concreto -la regionalización- es evidente que la regionalización se vuelve un hecho tangible sólo a través de una política estatal de ordenación del territorio, que es su instrumento. Pero igualmente, es porque ha prevalecido la noción de que los problemas de desequilibrio entre los niveles de crecimiento económico al interior de país, pueden ser reducidos si se implementa una forma diferente de división político-administrativa del territorio.

(22)

La Ley 1ª de 1986; la Ley 12 de 1986 y la Ley 9ª de 1989, avanzaron en la intención de acompañar la descentralización funcional, de una descentralización territorial, apoyada en un proceso municipalizador, que descuidó el nivel regional, contribuyendo a agudizar la polarización del país en las grandes ciudades metropolitanas y aún medias con potencialidad de crecimiento, pero a la vez, en detrimento mayor de las áreas urbanas y rurales de menor crecimiento.

Pero más que eso, desde la implementación del proceso descentralizador, el país entró de lleno en el desmonte sistemático de las obligaciones del gobierno central para descargarlas de manera indiscriminada en las entidades territoriales municipales, en general incapaces de asumir semejante reto.

La no consideración conceptual de la región desde las instancias del gobierno, o más bien el inexplicable abandono de la consideración de los estudios que con carácter planificador se han realizado en Colombia desde 1954, cuando se contrata a Louis Joseph Lebret (IGAC, 1988:15), obligan a aceptar que en Colombia las únicas “regionalizaciones” existentes continúan siendo la natural, planteada desde 1892 por el General Francisco Javier Vergara y Velasco (1901), que estableció las conocidas cinco grandes regiones (Caribe, Pacífica, Andina, Llanuras Orientales y Amazonía), de la cual se empezaron a derivar desde entonces todas las descripciones físicas-bióticas y socio-antropológicas, que aún prevalecen y; la administrativa, implementada por el Departamento Nacional de Planeación-DNP, con la creación y puesta en funcionamiento de los Consejos Regionales de Planificación Económica y Social-CORPES, que funcionaron entre 1985 y 1999. El discurso teórico sobre la región en Colombia sigue en construcción, pero sus avances han contribuido a dar sentido a la discusión en torno a la regionalización y al Ordenamiento Territorial, si bien es tímida en su contexto la discusión acerca de la globalización y la cuestión del Estado-Nación.

(23)

en términos de la abstracción teórica no confrontable en función de espacio - tiempo concreto. Si se quiere, la estructura teórico-conceptual y metodológico-instrumental que comporta la región se pueden expresar como se muestra en la figura 1.

Figura 2. Operacionalización del concepto región. Fuente: Elaboración propia del autor, 1997; reelaboración, 2014.

La comprensión de esta estructura conceptual resulta fundamental a la hora de enfrentar los procesos reales de identificación de formas espaciales de escala regional; de análisis sistémico de sus componentes naturales y sociales; de las interrelaciones funcionales entre estos; de explicación de las características que hacen posible la diferenciación y relación entre la región y otras regiones y entre ella y la escala nacional; pero a la vez, la explicación de la estructura socio-espacial que se da al interior de la región y las estrategias de ordenamiento territorial pertinentes.

Igualmente, es válido aclarar que la estructura conceptual propuesta, es posible de ser aplicada para un propósito de regionalización que parta del referente nacional para ordenar el territorio.

(24)

metodológico-instrumental, que permite abordar el estudio sistémico en las escalas departamental, provincial y municipal, con el propósito de ordenar dichos territorios. Es claro entonces que si se trata de ordenar el territorio departamental, las unidades socio-territoriales resultantes no pueden tener la denominación de región, pero sí de provincias o comarcas; en el caso de la Ordenación Territorial de un municipio existen las unidades socio-territoriales corregimiento y comuna. En fin, se trata de precisar un lenguaje que resulte apropiado a las diferentes escalas espaciales y que nos evite ambigüedades en su tratamiento. La figura 2 ilustra este propósito:

Figura 3. Niveles, naturaleza jurídico-política y formas espaciales. Fuente: elaboración propia del autor, 1997.

(25)

Figura 4. Escalas y complejidad en los sistemas regionales. Fuente: Hagget, 1976:10

Al respecto señala Haggett:

(26)

Si se acepta, por las razones teórico-conceptuales que soportan la cuestión regional, y por las razones técnico-políticas que soportan el proceso planificador, resulta defendible la necesidad de elaborar un discurso que legitime teóricamente lo regional desde las posibilidades históricas concretas de la realidad colombiana. Ahora bien, esta legitimación en el ámbito teórico no adquiere sentido objetivo sino en función del consecuente proceso de legitimación social.

El discurso regional al que aquí se hace referencia estará conformado por la lectura tanto dimensional como integral o sistémica de todos los componentes posibles del complejo socio-territorial de la región, en la consideración de que, como lo plantea Boisier (1997:12), el conocimiento objetivo del propio territorio, o el “Cómo crear endógenamente conocimiento en una región...”, hace posible conocernos a nosotros mismos, contribuyendo por esta vía a los procesos de construcción de identidad regional.

La Construcción Histórica del Concepto Región

Paul Vidal de la Blache, geógrafo francés que vivió entre 1845 y 1918, es conocido como uno de los fundadores del pensamiento geográfico y regional moderno y a él se deben muchos de los aportes más sólidos en la conceptualización del término región.

La Blache, en 1888 (citado por Mendoza, 1982:249), escribió “Las Divisiones Fundamentales del Territorio Francés”, en el que dio a conocer, las cinco grandes regiones de Francia, cada una de las cuales no sólo presenta una evidente homogeneidad natural, pues según La Blache, “... hay que reconocer que se justifican también por razones procedentes del aspecto del terreno, del carácter de la vegetación, del agrupamiento de los habitantes, es decir, de orden esencialmente geográfica”.

(27)

unidad regional era lo que permitía a la vez, establecer la diferencia entre las regiones.

En 1923, Harlan H. Barrows (Mendoza, 1982:345,348), indicaba que el carácter regional de un cierto tipo de información o de estudio requería el concurso de muchas lecturas disciplinarias y que “... ninguna ciencia goza de la propiedad en exclusiva de la información que maneja...”, sino que más bien, de acuerdo con su interés particular, puede o no darle a su lectura el carácter propio del objeto de estudio que está presente en las complejas relaciones entre la “tierra y el hombre”.

Richard Hartshorne (1939; citado por Mendoza, 1983:363), plantea de la manera siguiente cómo la geografía regional interpretaba la esencia de su estudio:

La geografía regional organiza el conocimiento de todas las formas interrelacionadas de la diferenciación en áreas en unidades territoriales individuales, teniendo que organizar este conocimiento en un sistema de división y subdivisión del total de la superficie de la tierra. Su forma de descripción incluye dos fases. Cabe primero expresar, a través del análisis y síntesis, la integración de todos los rasgos interrelacionados en unidades locales individuales, y debe después expresar, a través del análisis y síntesis, la integración de todas esas unidades locales dentro de un área dada.

De esta manera quería plantear Hartshorne, que el análisis de cualquier territorio era posible de ser realizado tanto desde el conocimiento de sus partes, como de la forma en que al interrelacionar estas partes se podía llegar a la identificación de rasgos más o menos homogéneos, o de diferenciación, presentes todos en el territorio más general, que él llama el “área dada”.

(28)

Luego recuerda cómo la región se definía en función de descripciones estáticas de los lugares, o de las cuencas hidrográficas, lo cual hacía parecer como obvia la misma realidad geográfica, igual que la “regionalización” climática, o geológica, o simplemente fisiográfica, lo cual no demandaba tener claridad conceptual sobre las implicaciones del término “región”.

El autor cita cómo ante la Asamblea Constituyente de Francia, a finales del Siglo XVIII, Thouret demandaba “asentar sobre bases comunes el doble edificio de la representación nacional y de la administración municipal y provincial”, pero Faucher agrega que existía la intención de acabar con la anarquía administrativa, debido a que ésta hacía que,

... el reino esté fragmentado en tantas divisiones diferentes como diversas especies de regímenes o de poderes existentes: en diócesis, desde el punto de vista eclesiástico; en gobiernos, desde el punto de vista militar; en generalidades, desde el punto de vista administrativo; en bailías, desde el punto de vista judicial.”(Mendoza, 1982, op.cit.:285).

Igualmente señalaba que “la división en departamentos tuvo a menudo un carácter artificial que ha sido muchas veces denunciado, y no siempre justamente.”

Con el proceso de urbanización, correlacionado con los avances prodigiosos en la viabilidad, las telecomunicaciones, la industria y los servicios, la región natural cedió a la concepción de una “... región como el territorio que se ordena armónicamente en las formas de su actividad alrededor de una metrópoli que se ha convertido en capital”. (Mendoza, 1982, op.cit.:287).

(29)

complementarias. Cuántas más posibilidades diversas pero solidarias englobe la región, más posibilidades tendrá de vivir y durar.”

Así, debe apoyarse en el sentimiento de las relaciones necesarias. Este sentimiento es el que realmente crea el verdadero espíritu regionalista. La organización de la región debe, si es necesario hacerlo nacer o desarrollarse, con todo lo que pueda comportar de vivo y de elevado. No se trata - al menos en nuestro pensamiento- de resucitar el espíritu “provincionalista”, que es a menudo mezquino apego a un pasado muerto. Se trata por el contrario, de desarrollar y de suscitar fuerzas nuevas, actividades eficaces, en un marco en el que cada uno puede ocupar su verdadero lugar y desarrollar sus capacidades, en el que todo esfuerzo puede conseguir un resultado tangible. (Mendoza, 1982, op.cit.:287-288)

Etienne Juillard (1962; citado por Mendoza, 1982:296), propone, La región no es generalmente un Estado; pero está dotada de una cierta autosuficiencia, desde luego no en el sentido de una autarquía económica, sino en la medida en que la mayor parte de las funciones y servicios más importantes están representados en ella, de la manera que la región es capaz de satisfacer la mayor parte de las necesidades de sus habitantes, al poseer su metrópoli un poder de impulsión y decisión, y al no ser necesario recurrir al escalafón superior más que en terrenos excepcionales o muy especializados.

Más adelante, anota Juillard,

(30)

Pierre Dumolard (1975; citado por Mendoza, 1982:453), hace las siguientes proposiciones sobre el concepto de región.

“Proposición 1: La región es una realidad observable a varias escalas; a una escala dada, todo punto del ecúmene forma parte al menos de una región”. Según esta proposición, “… la región no es una simple superficie, sino un área organizada por grupos humanos. Las disparidades espaciales de los espacios no humanizados son del dominio de otros sistemas taxonómicos distintos de la región”. (op.cit.:453).

“Proposición 2: La región es un sistema abierto complejo; la estructura regional es el estado interno instantáneo de ese sistema”. En esta proposición se parte igualmente de que la región es un lugar habitado; sus propiedades son del orden económico, demográfico, social, cultural, físico y por las interrelaciones que se dan entre ellas y que a la vez dan coherencia a la estructura espacial. Pero como sistema abierto, la región es “el producto de un sistema”. A la vez, “El funcionamiento de este sistema está ligado a su consumo de energía, del que Brunet (1974, op.cit.:454) distingue cuatro formas: recursos físicos, fuerzas de trabajo, inversiones e información”.

“Proposición 3: El principio de existencia de la región es su cohesión en el espacio y en el tiempo”. Esta proposición es muy organicista e incluso mecánica y por ello no la sustenta como viable.

(31)

compleja pero más valida en tanto “Esta noción de espacio colectivamente vivido se sintetiza, en la comunidad regional, en una idea de la calidad de los lugares de la región y de la propia región respecto a las demás regiones, como demuestran investigaciones efectuadas sobre este tema” (op.cit.:457).

“Proposición 5: Homogeneidad y heterogeneidad son dos formas extremas de cohesión regional”.

“Proposición 6: Formas y factores de cohesión se combinan”. La proposición se presenta como sigue:

Los dos factores de cohesión regional actúan uno sobre el otro y se combinan en una dominante: una región es así sobre todo funcional o sobre todo cultural. En la combinación, las compensaciones son posibles. Así, un espacio funcional culturalmente muy diverso puede convertirse en una región si las relaciones funcionales acaban por hacer comunes las formas de vida, las culturales, las mentalidades colectivas - si no hay fusión de las culturas, sino dominación de una sobre las demás, aparece ya colonización interregional-. De igual forma, un área cultural puede convertirse en una región (o en una nación) si la comunidad de cultura, el deseo de vivir juntos refuerzan los vínculos económicos y sociales duraderos. Las relaciones y los efectos recíprocos son esenciales para la comprensión del mecanismo. (op.cit.:459).

(32)

Cuadro 1. Ajuste de escalas, factores y formas dominantes.

ESCALAS FACTOR

DOMINANTE FORMA DOMINANTE

Barrio Funcionalidad Homogeneidad

País Comunidad cultural Homogeneidad

Área de influencia Funcionalidad Heterogeneidad Gran región, nación Comunidad cultural Heterogeneidad

Fuente: Pierre Dumolard (1975, Citado por Mendoza, 1982:453).

Y agrega Dumolard,

Un lugar participa de varias regiones de escala diferente. Delimitar de modo conveniente la región, equivale, a situarla correctamente sobre el conjunto de la escala, y después a definir su naturaleza y su forma. Para ser totalmente rigurosa, una regionalización debería eliminar la influencia de las regiones de escalas circundantes. (op.cit.:460)

Roger Minshull (1967:18), nos recuerda que Odum y Moore en su libro American Regionalism, exponen cuarenta definiciones diferentes del término región. De estas cuarenta definiciones él nos ofrece las nueve siguientes (traducción del autor):

1. Un área dentro de la cual la combinación de factores

medio-am-bientales y demográficos han creado una estructura económica y social homogénea. T. J. Woofter.

2. Un área delineada sobre una base de homogeneidad general de

tipo y ocupación de la tierra. R. S. Platt.

3. Un área en donde se ha establecido un patrón humano

caracte-rístico de adaptación al medio ambiente. Sociedad Americana Oficial de Planificación.

4. Un dominio donde muchos seres disímiles, inducidos

(33)

5. Un área abierta en la cual una clase particular de condiciones físicas podría dar lugar a un tipo particular de vida económica. R. E. Dickinson.

6. Un área cuyas condiciones físicas son homogéneas. W. L. G.

Joerg.

7. Un área abierta caracterizada por aspectos superficiales

simila-res y las cuales contrastan con las de sus áreas vecinas. N. M. Fenneman.

8. Un complejo de tierra, agua, vegetación, animales y hombres

considerados en sus interrelaciones especiales constituyendo to-dos, una porción característica de la superficie de la tierra. A. J. Herbertson.

9. Un área geográfica unificada culturalmente, unificada primero

económicamente y luego por consenso ideológico, educación, recreación, etc., los cuales la distinguen de otras áreas. K. Young.

Dario Fajardo (1993:23), concibe la región

... como una unidad básica de análisis. En ella ocurren los procesos históricos de los asentamientos humanos que transforman los recursos disponibles, desarrollando conjuntos de relaciones internas y externas con respecto a este espacio, las cuales se expresan en fenómenos económicos, políticos, sociales y culturales. Bajo una perspectiva histórica, las regiones tienden a identificarse por algunas homogeneidades referidas a las construcciones ecológicas, económicas, políticas, étnicas, etc., cuyas variaciones se sustentan en la composición de sus respectivos contextos temporales.

(34)

Fajardo advierte sin embargo que este no es un proceso isocrónico y que “... por el contrario, las tendencias integradoras del Estado y el capital, generalmente entran en contradicción con las perspectivas y desarrollos de las particularidades regionales”. (Fajardo, 1993, op.cit.:23).

A su vez en el proceso de formación histórica del mercado nacional, surgen, en función de la división socio-espacial del trabajo, los niveles de diferenciación regional, observables en las formas de acumulación de riquezas y de funciones que dan caracterización a las mismas a un contexto nacional.

Al definir la región como objeto de estudio, Minshull (op.cit:26), hace las siguientes precisiones (traducción del autor):

1. Las regiones son entidades genuinas, cada una de las cuales

ex-presa diferenciación natural y humana con sus vecinas. G.T. Renner.

2. Cada región tiene su carácter único al cual contribuyen las

ca-racterísticas de suelo, atmósfera, plantas y animales. R. E. Dic-kinson.

3. Hay una tendencia de todos los rasgos tribales a coincidir con

los rasgos económicos que le dan un carácter regional a la cultu-ra como un todo. C. Wissler.

4. Entre el continente y la villa hay un área algunas veces mayor,

algunas veces menor que el Estado. Esto es la región humana. Lewis Munford.

Tipos de regiones.

(35)

Esta enseña tres categorías amplias de regiones según el número de los criterios que se empleen para delimitar la región, si bien en la práctica tanto las regiones caracterizadas por un solo rasgo como las regiones “totales” son mucho menos corrientes que las pertenecientes a las categorías intermedias. Las regiones caracterizadas por varios rasgos se desglosan en dos categorías principales: las regiones formales que son uniformes en toda su extensión, y las regiones nodales, organizadas con respecto a un determinado foco con el que se hallan vinculadas por línea de circulación.

Figura 5. Categoría de regiones. Fuente: Whittlesey, en James y Wrigth, 1954:32-51; Tomado de Haggett, 1976:314.

Dauphine (1979:19-20), al advertir que el término región “concepto central de la ciencia regional”, no puede ser definido con precisión, señala que “... en la ausencia de una teoría verificable, el paradigma formal del análisis de sistemas es un esquema teórico aceptable”, en razón de ello, “... La región es un sistema espacial abierto, dialécticamente desequilibrado - el principio de unidad supone las fuerzas de la diversidad- de tamaño inferior a la nación, formando espacios contiguos”.

(36)

Ello quiere decir entonces que,

1. La región es un sistema abierto. Dando por aceptado que un

sistema está referido a la forma producida por un conjunto de elementos interdependientes, de manera que la modificación en uno cualquiera de ellos tienen repercusiones que podría generar transformaciones en parte o en la totalidad del sistema. “Una re-gión es pues un conjunto de elementos espaciales, adscritos por variables físicas, humanas, cuantitativas o cualitativas” (Dauphi-ne, op.cit.:23).

Las regiones como sistemas abiertos, poseen tres tipos de propiedades: externas, internas y temporales.

a. Las relaciones externas. En términos generales, las regiones

tie-nen al menos tres niveles de relacionamiento: 1) el que se esta-blece entre las mismas regiones al interior de un territorio nacio-nal; 2) el que se establece entre las regiones y el nivel nacional y; 3) el que se establece entre las regiones y otras naciones o regio-nes del exterior.

(37)

transformen las estructuras espaciales de una región. El asunto es que la “formalización” de la nueva dimensión turística-recreativa en este tipo de casos, es asimilada, o mejor, aceptada y entendida por la política estatal e incluso por los inversionistas de la región, cuando la nueva estructura espacial ya es un hecho consumado. La figura 6 ilustra la doble condición de una región como sistema abierto, en aplicación de relaciones internas y externas.

Figura 6. La región. Definición de una teoría. Fuente: Dauphine, 1979:22.

b. Las relaciones internas. Habiendo definido el sistema regió n,

es posible apreciar los “tipos de relación entre los sub-sistemas” (Dauphine, op.cit.:26), como se ilustra en la figura 7.

(38)

c. La región es un sistema Temporal. En tanto la región compor-ta una estructura espacial y dicha estructura ha resulcompor-tado de las dinámicas relaciones sociedad-naturaleza, estas suponen una función temporal. Así, ciertas características internas a la re-gión se mantienen en el tiempo, mientras que otras varían. En este mismo sentido, se precisa que tanto la estructura espacial como la estructura funcional de la región están cruzadas por la dimensión temporal. Ello no supone sin embargo aceptar que el tiempo sea asumido como una categoría absoluta, se trata de mostrar es que en sucesivos tiempos (o momentos históricos) pueden conformarse estructuras espaciales y funcionales dife-rentes, como se ilustra en la figura 8 (Dauphine, op.cit.:24).

Figura 8. La región es un sistema abierto. Fuente: Dauphine, 1979:22

En el mismo orden de ideas, se pretende sustentar que la región constituye por principio un sistema dinámico.

2. La Región es un Sistema Espacial. Independientemente de la

(39)

discipli-na) los que nos permiten defender el concepto del espacio como construcción social y por eso mismo, de las formas espaciales como resultado último de las dinámicas relaciones sociedad-na-turaleza en un ámbito territorial concreto.

Si bien para alguien podría resultar apenas obvio que la región puede ser leída desde múltiples puntos de vista o lecturas disciplinarias, todas las disciplinas deben hoy en uno u otro sentido y momento, referirse a la región como una expresión de naturaleza compleja, pero insoslayablemente espacial. Esto es, como un sistema espacial.

3. La Región es un sistema dialéctico desequilibrado. Como se ha

anotado antes, al adoptar un enfoque de sistemas en el análisis de las formas espaciales, damos por aceptado que la existencia de éstas no procede de la unidad de las estructuras espaciales y funcionales ni de la inexistencia de las secuencias temporales. Hablar de sistema, supone la dinámica, pero igualmente, que la unidad formal, de una porción del territorio (la región) surge de la diversidad de elementos que constituyen a ésta (es decir, a la región). La región como objeto de estudio, plenamente identifi-cable como forma espacial, expresa en sucesivos momentos his-tóricos (véase nuevamente Figura 8) diferentes unidades en las estructuras espaciales y funcionales. Este “equilibrio” conciliado al interior de la región (sistema) es fruto de la unidad dialéctica de elementos diversos, o en otros términos, de la conciliación territorialmente configurada, de intereses en conflicto, tanto de las relaciones sociedad-naturaleza, como al interior mismo del subsistema social, entre las clases, o los “actores sociales”.

La región homogénea.

(40)

Pero en principio, como el origen mismo del término región aplicado al análisis espacial, la homogeneidad tiene una fuerte connotación naturalista y hoy por hoy está reservada a la identificación de paisajes que, generalmente en países dependientes, o en países avanzados de muy vastas extensiones, están dominados aún por formaciones físico-bióticas de apreciable magnitud. Ejemplo de ellas serían la Amazonía en diferentes países de Suramérica, el andén pacifico colombiano, la pampa argentina, las rocosas norteamericanas, el colorado norteamericano, la selva centroafricana.

Por ello la región homogénea comporta dos propiedades particulares; 1) la existencia de un equilibrio estacionario y 2) la ausencia de procesos de adaptación dentro de la región, debido a que cualquier adaptación de elementos nuevos podría resultar en una perturbación del medio ambiente.

Aunque Dauphine advierte que es posible concebir igualmente regiones homogéneas desde el punto de vista de las actividades humanas predominantes, por ejemplo para el caso colombiano, una región de economía campesina, o quizá una región turística, este sería más un momento breve del tránsito de la homogeneidad a otro tipo de región. El concepto no obstante, “... no puede ser totalmente abandonado pues puede favorecer la comprensión de fenómenos regionales (Dauphine, op.cit.:59).

La región polarizada.

Este tipo de región, obliga a exponer de manera breve pero precisa, los conceptos que la soportan (Dauphine, op.cit.:59), a saber:

a. “El crecimiento, proceso dinámico y no estático, se manifiesta

(41)

vez, estos procesos económicos se integran regionalmente a par-tir de la economía urbana, “... representada espacialmente por la teoría de la base” (Dauphine, op.cit.:60), es decir de la composi-ción de la estructura productiva de la ciudad.

b. La polarización espacial, la cual expresa que una escala

espa-cial determinada como forma regional, por ejemplo, puede ser identificada a partir de los procesos concretos que son funda-mentalmente activados a partir de un “polo”. Este “polo”, en una dinámica creciente, puede articular a la vez que generar un área de interrelación con su entorno. Por esta razón, se insiste en que, desde el objeto de estudio geográfico, el proceso de polarización corresponde a un concepto espacial y no meramente económi-co. La figura 9 muestra la forma en que se operacionaliza el con-cepto de la polarización.

Las regiones polarizadas poseen, según Dauphine (1979:65-69), al menos tres propiedades sistémicas:

a. En la región polarizada resulta difícil la delimitación absoluta

de su área de influencia, dice Dauphine que sus fronteras son fluyentes e inestables y que su relación es multidireccional con respecto a otras regiones, al nivel nacional y al internacional.

(42)

b. “La región polarizada está en equilibrio dinámico” (Dauphine, op.cit.:66). pues los flujos que ocurren en su interior no son uni-formes, razón por la cual es posible además identificar la “oposi-ción espacial entre el centro y la periferia”.

Sin embargo, la dinámica no constituye una muestra de fragilidad y desequilibrio para la región polarizada, como sí vimos, resulta ser para la región homogénea; al contrario, la dinámica la hace más fuerte, pues cuanto mayor sea la diversidad y magnitud de flujos mayor se supone la capacidad de adaptabilidad al sistema regional.

c. En la región polarizada es posible encontrar diversos tipos de

subsistemas: homogéneos, polarizados y anisotrópicos.

Las teorías de la polarización regional.

Dauphine ha clasificado las teorías acerca de la polarización regional en función de los supuestos de espacialidad y temporalidad, advirtiendo que las teorías atemporales “... permiten comprender las estructuras regionales”, mientras que las teorías que incluyen la dimensión temporal “... esclarecen los procesos de desarrollo regional”. (Dauphine, op.cit.:69).

(43)

Figura 10. El modelo agrícola de Vön Thunen

Es oportuno adicionar que años después y en consideración a que su modelo ideal no tenía en cuenta posibles elementos distorsionadores de la forma espacial circular, Von Thünen introduce factores de deformación, como se muestra en la figura 11.

(44)

Este modelo, sin embargo, podría ser de utilidad en la explicación de la organización espacial para países dependientes, pues como lo plantea Dauphine (op.cit.:77) citando a Sinclair (1967), en sociedades avanzadas o muy avanzadas, “... la competencia entre los tipos de utilización del espacio agrícola modificada por la competencia de otras de utilización del suelo”. Así, el modelo resultante, modificado por Sinclair sería el que se muestra en la figura 12.

Figura 12. Organización del espacio rural. Fuente: Elaborado con base en aportes de R. Sinclair (1967, citado por Dauphine, op.cit.:71).

Además de ello, es obvio que el número de factores que alteran la forma idealizada del modelo y del mismo modelo ajustado de Von Thünen, incluyen ya elementos típicamente urbanos: industrias, procesos agro-industriales suburbanos, corredores turísticos, vías extraregionales, etc.

(45)

Una teoría clásica sobre de la dinámica espacial, es la que se conoce como “la teoría de los lugares centrales”, elaborada por W. Christaller (1996, citado por Dauphine, op.cit.:78), y que de manera explícita define Dauphine (traducción de los autores) como sigue:

La centralización es un principio de orden que caracteriza todas las actividades. Una villa está determinada por sus características esenciales; es un centro para los campos vecinos. La centralidad y la importancia relativa de un lugar, está determinada por el total de la población. En efecto que sea central, no determina tanto la localización como la función. Los bienes producidos y los servicios que posee un centro son cualidades de bienes y servicios centrales. Los lugares centrales son de tamaños diferentes y están ordenados dentro de una jerarquía. En fin, para los procesos que crean un sistema de lugares centrales, la distancia económica es un factor esencial. Para mostrar un modelo ilustrativo acerca de la teoría de los lugares centrales, Christaller establece “tres formas espaciales de jerarquías sobre los principios de mercado, transporte y servicio” (Dauphine, op.cit.:80).

La figura 13 muestra este modelo.

(46)

Este modelo, aplicado por Christaller en Alemania Meridional, constituye un aporte al análisis de las estructuras espaciales y funcionales que existen en la realidad y su valor, independientemente de la crítica a su concepción economicista y a la pretensión generalizadora que la subyace, es rescatado gracias a que llamó la atención acerca de la validez de los modelos matemáticos en el análisis regional posterior.

Figura 13. El modelo del lugar central. Fuente: Dauphine, 1979:79 (Traducción del autor)

(47)

influencia de los lugares centrales de orden superior. Así aparecen las relaciones 1-3; 1-4; 1-7; 1-9; 1-12; 1-13; 1-16; 1-19 y, 1-21, con lo cual pretende que en cada caso se avance en la optimización de las relaciones espaciales.

La aparición y desarrollo de las teorías anotadas sobre la organización espacial brindarían además de la posibilidad de su crítica, la oportunidad de desarrollos teóricos sectoriales. Así aparecen, en 1977 las regiones agrícolas de G. Nicolas y la de las “regiones” turísticas de J. M. Miossec, en el mismo año (Dauphine, op.cit.:89-90), ambas aplicadas al análisis de subsistemas regionales en el sur de Francia. En el primer caso es obvio que las áreas se diferencian en función de un objeto agrícola, en tanto la segunda lo es por la dominancia de objetos turísticos en la estructura espacial.

Estas teorías sectoriales si bien tienen un limitante explicativo por la extensión en que se aplican, pueden resultar útiles al momento de estudiar subsistemas al interior de una escala regional.

A estos aportes al análisis sectorial es necesario complementar con los esquemas teóricos que oponen centro-periferia en una alusión directa a los países dependientes. Según Dauphine (op.cit.:91), J. Friedman (1969), “... propuso una formulación nueva y relativamente completa que asocia el aspecto funcional y su manifestación espacial”. De esta manera, Friedman plantea que

(48)

Un proceso de innovación es definido como “... la introducción dentro de un sistema de una invención o de una idea nueva”. La posibilidad de que el lugar retenga la innovación está directamente relacionada con “...la presencia de grupos sociales heterogéneos, un volumen importante de información y de intercambios, la atracción ejercida sobre los espíritus creativos, etc...”

Al concebirse así el proceso de innovación y explicitarse que el origen fundamental de los procesos de innovación reside en lugares centrales de jerarquía superior, es fácil comprender que Friedman deja establecida una consecuente relación de dependencia en sentido periferia-centro, dentro de un sistema espacial.

La teoría centro-periferia sería seguida en 1974 por los planteamientos de J.C. Perrín (citado por Dauphine, op.cit.:93), en torno al desarrollo regional. Para este autor, anota Dauphine, “Las teorías del crecimiento regional en pocos términos son esencialmente de dos tipos. La teoría de la base económica estipula que las actividades de base, son aquellas que permiten una exportación de productos, son la causa del crecimiento; en tanto las actividades no básicas, tienen por objeto servir a la población residente, acompañando este crecimiento”. (Traducción de los autores)

(49)

Una segunda fase del desarrollo regional está caracterizada por: a) Un crecimiento autónomo y continuo que genera procesos de reconversión; b) el desarrollo regional está asociado a un crecimiento urbano más rápido, seguramente necesario en el reforzamiento de los procesos de acumulación de la trama de producción, lo cual hizo al autor proponer el concepto de “estructuras regionales de producción”; c) con la complejización de las nuevas formas espaciales derivadas del proceso de industrialización, “...la concentración afecta a las metrópolis y al conjunto de la estructura urbana; las formas intensivas de la ocupación del suelo se generalizan; mientras que la dominancia de la metrópoli se reduce progresivamente al dominio de sus funciones superiores. El espacio se estructura fuertemente jerarquizado” (Dauphine, op.cit.:94). Una tercera fase, o posindustrial, está caracterizada por una tendencia a la descentralización funcional y la necesidad de implementar formas administrativas nuevas, pues las formas tradicionales no son ya operativas.

Esta evolución funcional provoca nuevas modificaciones espaciales. Así, la concentración urbana está acompañada de una dispersión; las disparidades intra-regionales se acentúan. La organización urbana es más jerarquizada; el rol de las villas es más grande y las interdependencias se multiplican; la red urbana crece en conexidad: en resumen, con la era posindustrial, la utilización del territorio regional deviene más difuso y más regularizado (Dauphine, op.cit.:94, traducción del autor).

La región anisotrópìca.

(50)

Las regiones anisotrópicas tienen en general la característica de ser una alteración de los patrones de homogeneidad o de polarización formales que ya hemos reseñado en este texto.

Los tipos de anisotropía señalados por Dauphine son:

1. El que corresponde a las regiones que resultan de la alteración de las regularidades tanto en una región homogénea como en una polarizada. Un ejemplo colocado por el autor es el de la región amazónica, homogénea naturalmente, la cual es objeto del trazado y construcción de una moderna vía, que genera a su paso la aparición de diversas nuevas actividades sobre su eje, todo lo cual constituirá en adelante su condición anisotrópica. En el caso de la alteración de las regularidades en una región polarizada, la constitución de polos nuevos que compitan con otros de igual jerarquía al interior de la misma escala regional, dan lugar a una anisotropía expresada en realidad en una bi-polaridad, aunque el número de polos podría ser mayor a dos, como lo ilustra la figura 14.

(51)

En estos tipos de regiones anisotrópicas no necesariamente se puede verificar la concordancia entre las estructuras espaciales y las estructuras funcionales.

2. El segundo tipo corresponde a las regiones anisotrópicas “indirectas”. La razón es que ellas no tienen su origen en espacios homogéneos o polarizados ni se pueden explicar por una teoría funcional precisa. “Estas regiones son anisotrópicas por negación; ellas resultan del hecho que ni la homogeneidad, ni la polarización las han podido desarrollar y dar una forma espacial” (Dauphine, op.cit.:130).

3. El tercer tipo corresponde a las regiones verificablemente anisotrópicas. Ellas tienen la cualidad esencial de contener una adecuada correlación espacial-funcional. Estas regiones, a diferencia de las del primer tipo, articuladas por un eje vial, o por una vía fluvial de primer orden, contienen una complejidad mayor que garantiza a su interior, la articulación de un sistema urbano-regional.

(52)

Figura 15. La organización regional del Estado de Washington. Fuente: Dauphine, 1979:134 (Traducción de los autores).

Las regiones anisotrópicas se originan de múltiples formas. En nume-rosos casos pueden constituirse por factores físicos, como la presencia de sistemas montañosos, un río importante, o la presencia litoral; los otros factores son humanos, como la construcción de una red vial te-rrestre, como se ilustró en el caso de la Amazonía.

Dauphine (op.cit.:137-141), plantea que “existen dos grandes categorías de regiones anisotrópicas, los sistemas litorales como la región mediterránea, y los sistemas interiores organizados por los ejes de transporte: fluvial, ferroviario y/o administrativo”.

(53)

Figura 16. Formación de regiones litorales. Fuente: Dauphine, 1979:137 (Traducción del autor)

En una primera fase se establece un puerto que tiene como función hacer la conexión entre un centro interior en desarrollo y el exterior; en una segunda fase, aparece la introducción de un eje vial férreo que expresa la influencia interior-exterior; en la tercera fase, el eje vial férreo es complementado por otro tipo de eje, quizá una carretera, con lo cual el eje litoral empieza a “ganar autonomía de desarrollo regional” (Dauphine, op.cit.:138), pero sobre todo a indicar que se ha llegado a la conformación de una forma regional nueva, con características anisotrópicas.

(54)

conurbaciones litorales, con toda la complejidad funcional y la estructura espacial regional (fase3).

Tanto en el caso de la región anisotrópica litoral como la turística, han operado los principios de los procesos de difusión ya planteados anteriormente en otro aparte del presente texto.

La segunda categoría de regiones anisotrópicas, las interiores, resultan de la introducción de ejes mayores de transporte y se estudian a partir de los modelos teóricos de la economía espacial. En términos generales, en eje vial actúa como factor de distorsión de espacios homogéneos o polarizados, propiciando la creación de nuevos centros de referencia geo-espacial, a partir de los cuales se producen transformaciones tanto de la estructura espacial como de la funcionalidad al interior de una región, pero esta nueva región será ya no una región homogénea ni polarizada sino una región anisotrópica. La figura 17 constituye un modelo para ilustrar la formación de regiones anisotrópicas interiores. El concepto de región anisotrópica es sumamente pertinente en nuestra actual discusión teórica y metodológica de la cuestión regional, pues en nuestros términos corresponde a una clara noción de multipolaridad.

(55)

De los Aportes Teóricos Conceptuales Clásicos a su

Crítica y Debates Contemporáneos sobre la Región

Pese a que los aportes fundantes de la teoría regional provienen de las escuelas francesa, alemana y anglosajona, la mayor parte de la producción referida a aquellos se sitúa entre comienzos y tercer cuarto del Siglo XX.

Coincidiendo con el giro espacial asumido por las Ciencias Sociales, en medio de la crítica al cuantitativismo en las ciencias sociales, se presenta la emergencia de la teoría crítica, que en la geografía es liderado por la escuela de Geografía Radical, presente en las escuelas anglosajona y francesa, con impactos inmediatos en Latinoamérica. Casi simultáneamente afloran también las corrientes pragmáticas que orientan el análisis espacial hacia la tendencia modernizadora del capitalismo de la segunda posguerra, generando un escenario rico y complejo, en el cual, por un lado empieza un profundo debate en torno a la consideración de la construcción social del espacio, en geografía, o al espacio como producción social, en sociología, pero también a la consideración del espacio como expresión de las relaciones de producción en el marco de las estructuras del capitalismo, en economía.

Entonces la hora de la revisión crítica de la cuestión regional y de un nuevo debate, luego del cual, como se verá más adelante, la región no pierde relevancia sino que adquiere una actualidad y vigencia extraordinaria a escala global.

(56)

Siglo XX ya las concepciones de la región como homogénea, natural, cultural o incluso económica no serían suficientemente aceptadas y se demandaba un giro en su teorización y conceptualización.

López y Levi (2012:32-39), analizan las críticas desatadas en torno a la cuestión regional durante la década 1970-1980 y los aportes de la década de los 90, los cuales se inician en la Escuela Anglosajona desde la geografía crítica y la economía y culminan en el pensamiento latinoamericano. El aspecto central de la crítica radica en las limitaciones que presentan los enfoques tradicionales de la Geografía, particularmente desarrollados durante la primera mitad del Siglo XX y extendidos, como ya se dijo aún hasta la década de los 70.

Desde la Geografía las autoras destacan los aportes de Harvey (1977) y Smith (2003), para quienes la región es la expresión del desarrollo espacialmente desigual, aplicando además en el estudio espacial el método del materialismo histórico dialéctico. Desde la llamada Nueva Geografía Económica, agenciada por Krugman, se introducen enfoques neodeterministas y neodesarrollistas, a juicio nuestro, con lo que la región podría llegar a convertirse en un recurso instrumental, no muy distante al criticado a los modelos matemáticos, propios de la geografía cuantitativa y las teorías de la planificación regional.

Desde Latinoamérica los aportes, a juicio de Levi y Ramírez (2012:35), han sido hechos por Guevara y Batalla, quienes han retomado no solo los aportes clásicos de la geografía francesa y alemana sino los realizados por la escuela anglosajona, particularmente de la teoría crítica. Levi y Ramírez (2012: 35-36) expresan:

(57)

por ejemplo, precipitación o la producción agrícola del lugar. La región de rasgos múltiples se define con base en un conjunto de datos. De esta forma, una región climática estaría conformada por elementos como la precipitación, temperatura, nubosidad, radiación, entre otras. La tercera clase de región, es decir, la compage, o región geográfica, se conforma en función de “rasgos físicos, biológicos y sociales asociados funcionalmente con la ocupación del espacio terrestre por el hombre” (Guevara, 1977, p. 20-21).

En este mismo sentido las autoras identifican tres orientaciones en los estudios sobre la región en Latinoamérica: la primera, relacionada con estudios descriptivos, la mayoría de ellos fueron funcionales a procesos administrativos; la segunda, relacionada con estudios de regionalización, influida por los aportes de la formación marxista de Batalla y; la tercera, relacionada con el desarrollo regional, funcional al proceso de modernización capitalista, que había iniciado desde la década de los 40 del Siglo XX. Esta última orientación va a prevalecer a nuestro juicio entre las décadas de los 90 y hasta el presente, encontrándose con lo propuesto por la corriente de la Nueva Geografía Económica, avalada por la CEPAL, precedida por los trabajos adelantados a lo largo de más de dos décadas por Sergio Boisier desde dicha institución. Debe recordarse que Boisier retoma como referentes teóricos, los aportes realizados por Walter Stôhr y sobre los mismos elabora los planteamientos relacionados con el “desarrollo endógeno” y la vía del desarrollo “desde abajo”, reclamado en la crítica de Stôhr a las escuelas de planificación regional posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

Levi y Ramírez (2012:39), expresan con respecto a “Las visiones actuales con respecto al concepto de región”:

(58)

problemas regionales, y de regionalización, también cambia según el ámbito desde donde se abordan, sea este el educativo, la perspectiva académica o desde el enfoque de la planeación. Al final de su artículo las autoras expresan:

Se hace también evidente que a la luz de dichos cambios mundiales, y de las repercusiones de las nuevas tecnologías, es difícil reducir el análisis de la región únicamente a un espacio delimitado. Es importante considerar que las relaciones con el resto del mundo, a diversas escalas, moldean los resultados concretos. Por lo anterior, las regiones, además de entenderse como homogéneas, nodales o polarizadas, deben analizarse como espacios cada vez más abiertos y con una cantidad creciente de relaciones hacia otras áreas de diversas jerarquías. En este sentido es necesario que, además de las estructuras regionales llamadas homogéneas y nodales, se conceptualice en torno a regiones abiertas y dinámicas, entendidas como unidades en las cuales las relaciones se dan no solo internamente, sino que generan vínculos con otros espacios y a diversas escalas.

Resulta además necesario aclarar que la región, al estar inmersa en las escalas espaciales propias del análisis geográfico, lo está también de las relaciones “ nación, poder, aparato y Estado-territorio”, indicadas por Laurin (2002), con lo que además al analizar cualquier escala espacial no se puede obviar la naturaleza conflictiva subyacente en las “lógicas del poder y regulación de espacios” (Camargo, 2003:61), de las cuales emergen diferentes espacialidades. Según Camargo “La función de Estado-nación como núcleo de alianzas territoriales, y como zona de dominio del espacio (monopolización), permite la movilidad regional de los centros de producción local en procura de nuevos nichos de acumulación. Igualmente se mantiene la conservación de raíces en ciertos lugares como barreras espaciales para proteger intereses o para ocultar crecimientos”.

(59)

control territorial de sus factores inherentes: base natural de recursos y cultura, portadora ésta última de una determinada potencialidad para la producción de la espacialidad del capital.

La utilidad de la revisión de literatura sobre la cuestión regional.

No obstante haberse establecido el comienzo del presente capítulo, la procedencia de los aportes teóricos acerca de la cuestión regional desde las escuelas del pensamiento geográfico francés, enriquecidas y desarrolladas además por los aportes de las escuelas alemana y norteamericana, parece necesario reiterar que en un momento en que el mundo se sacude en la discusión sobre la vigencia u obsolescencia del Estado-Nación y en que la temática regional a diferentes escalas espaciales constituye un referente recurrente, se debe volver la atención sobre estos aportes, no en la pretensión de buscar si sus modelos calzan a nuestras realidades, como infortunadamente ha sido históricamente usual, sino con la más sana intención de valorarlos en su capacidad explicativa, sólo confrontable a la luz del conocimiento y análisis de nuestras propias realidades.

(60)

mismo Vergara y Velasco se vio obligado a identificar con propósitos de conocimiento y estudio, otras subunidades, sobre las cuales elaboró detalladas descripciones y análisis, que desde entonces y hasta hace muy pocos años se mantuvieron en los textos de descripción y enseñanza geográfica de Colombia.

La regionalización natural de Vergara y Velasco, dominada por su concepción determinista geográfica tenía además un explícito propósito utilitario, específicamente orientado a servir de soporte a la toma de decisiones de política administrativa y control militar sobre el territorio, lo cual no opaca su extraordinaria importancia para el desarrollo de la geografía colombiana.

El segundo sistema de regionalización, efectivamente implementado, independientemente de su acierto, ha sido la constitución de los Consejos Regionales de Planificación Económica y Social - CORPES, que tipifica una regionalización de tipo administrativo en función de criterios muy confusos, entre los que se podrían señalar algunos de corte natural (Amazonía y Orinoquía), uno de corte étnico-fisiográfico (Costa Caribe) y los de corte socio-económico (Occidente y Centro-Oriente). En los CORPES de la Orinoquía y la Amazonía no se destacaban hasta el momento de su liquidación, centros urbanos de jerarquía regional, pues Villavicencio y Florencia que constituyeron sus respectivas sedes, eran todavía en 1999 centros urbanos muy rezagados en el contexto de la estructura urbano-funcional del país; en cambio el CORPES de la Costa Caribe, contaba con Barranquilla como Metrópoli Regional, siendo además la cuarta ciudad en la jerarquía urbano-funcional del país; el CORPES de Occidente, contaba con las Metrópolis Regionales Medellín y Cali, segunda y tercer ciudad, respectivamente, en la jerarquía nacional de ciudades; finalmente, el CORPES Centro-Oriente, contaba con Bogotá como Metrópoli Nacional, la mayor ciudad de Colombia y con ciudades de importancia regional como Bucaramanga y Cúcuta.

(61)

de todos los estudios y propuestas que al respecto se han formulado desde 1958, como se detalla en el Capítulo sobre la historia del proceso de regionalización en Colombia. Por fortuna, tanto la irracionalidad en la división político-administrativa departamental, como la de los CORPES, han sido evidenciadas y reconocidas con especial énfasis durante las últimas dos décadas, y la propuesta de regionalización o RE-ORDENAMIENTO TERRITORIAL formulada por la Comisión de Ordenamiento Territorial – COT, encabezada por Orlando Fals Borda, presentada en diciembre de 1994, constituida por ocho regiones, no fue siquiera objeto de consideración por parte del legislativo, incluso hasta el presente.

Diecisiete años después de producirse el informe final de la COT, se promulga la Ley 1454 de 2011, “Por la cual se dictan normas orgánicas sobre ordenamiento territorial y se modifican otras disposiciones”, en cuyo artículo 3°, expresa:

1. Regionalización. El ordenamiento territorial promoverá

el establecimiento de Regiones de Planeación y Gestión, regiones administrativas y de planificación y la proyección de Regiones Territoriales come marcos de relaciones geográficas, económicas, culturales, y funcionales, a partir de ecosistemas bióticos y biofísicos, de identidades culturales locales, de equipamientos e infraestructuras económicas y productivas y de relaciones entre las formas de vida rural y urbana, en el que se desarrolla la sociedad colombiana y hacia donde debe tender el modelo de Estado Republicano Unitario. En tal sentido la creación y el desarrollo de Regiones de Planeación y Gestión, Regiones Administrativas y de Planificación, y la regionalización de competencias y recursos públicos se enmarcan en una visión del desarrollo hacia la complementariedad, con el fin de fortalecer la unidad nacional.

Figure

Tabla No 1. Presentación de unidades
Figura 2. Operacionalización del concepto región. Fuente:   Elaboración propia del autor, 1997; reelaboración, 2014.
Figura 3. Niveles, naturaleza jurídico-política y formas espaciales.   Fuente: elaboración propia del autor, 1997.
Figura 4.  Escalas y complejidad en los sistemas regionales.   Fuente: Hagget, 1976:10
+7

Referencias

Documento similar

Se impondrá pena de cinco a diez años de prisión y sanción pecuniaria de quinientos a mil días del valor de la unidad de medida y actualización, al que induzca,

351 LUIS VALLE ROSA VANESA LIMA SAN JUAN DE LURIGANCHO. 352 LUPACA AMANQUI DE COBEÑAS CLAUDINA LIMA SAN JUAN

FINANCIARIZACIÓN DE LA INDUSTRIA FARMACÉUTICA Y SU REPERCUSIÓN EN LAS PERIFERIAS URBANAS EN LA ZONA METROPOLITANA DEL VALLE DE MÉXICO LUIS ALBERTO SALINAS ARREORTUA, MADISSON

Os  rios  podem  ser  grandes  motores  da  visitação  e  do  bem‐estar  quando  protegidos  e  salvaguardados.  Não  restam  dúvidas  a  quem  visita 

La primera impresión de quien oye ha- blar a los barranqueños , los naturales de Cuevas del Valle, Villarejo del Valle, San Esteban del Valle, Santa Cruz de l Valle y Mombe ltrán, es

c) Los Depósitos complementarios de comercios minoristas y mayoristas que no se encuentren incluidos en los incisos precedentes se deben ajustar a las

CENTRO PLAZA SAN AGUSTÍN CENTRO LA ALIANZA CENTRO VALLE CENTRO AUDITORIO SAN PEDRO CENTRO HISTÓRICO CENTRO INDUSTRIAL COMERCIO Y SERVICIO LOCAL COMERCIO Y/O SERVICIOS INDICADOS EN

necesidades específicas, atención médica, materna y reproductiva, con enfoque en mujeres, gestantes reciben control prenatal (atención médica, especializada y exámenes);