RAFAEL
HELIODORO
VALLE
(IN MEMORIAM)
ERNESTO
DE LA TORRE
VILLAR
México es país que fascina y atrae. Arraiga a quienes le compren-den y atiencompren-den con interés, a' quienes penetrantemente intentan desentrañar su belleza y enigma. Nuestra realidad geográfica puede agradar o no, pero nunca será indiferente, nunca' dejará de imponerse a quienes nos observan con atención. De ahí los juicios positivos y negativos en torno nuestro; de ahí la admiración o el desprecio que suscitamos. Los testimonios que los extranjeros nos han dejado sobre México son numerosísimos y todos ellos son de extrañeza admirativa o de censura. Pero, más que un sentimiento del que ha quedado un testimonio, importa advertir que la atracción que nuestro país ejerce es, en ocasiones, tan potente y defmitiva, que prende en sutiles pero potentes redes a quienes se asoman a él, a quienes se internan, principalmente por voluntarias razones, en sus abiertos valles, azuladas montañas, exhuberantes tierras cálidas e imponentes y avasalladores desiertos; a quienes aprenden a respetar nuestra manera de ser, a entender nuestra cultura en sus expresiones espirituales y materiales: [tanto] las más delicadas [cuanto] las más ordinarias y comunes. La aculturación o transculturación que México opera en los foráneos es tradicional. Va desde Gonzalo Guerrero y Cortés hasta los más recientes emigrantes avecindados en México. "Don Hernando Cortés -decía Valle-, al gustar la hamaca y el clima tropical de estas tierras, gozar de sus mujeres, saborear el fresco chocolate y sentir la admiración indígena, se fundió en nuestro suelo, en el que dejó simiente espiritual y física siempre presente."
Si cierta es esa atracción, también es cierto que no todos los extraños dejan testimonio de su paso por México ni menos que todos ellos se funden en nosotros de tal modo que lleguen a ser parte integrante de nuestra colectividad; que inserten su acción y aliento en nuestra cultura al punto que formen parte de la misma, la acrecienten y sean inseparables de ella.
Uno de los más ejemplares casos de adaptación es el del escritor Rafael Heliodoro Valle. Nacido en Comayaguela, Honduras, el 3 de julio de 1891, llegó a México en 1908, esto es a escasos diecisiete años, al iniciar su juventud. Su interés por México partía de tiempo atrás, cuando sus aficiones por la cultura e historia mexicana le llevaron a preparar una disertación en torno de Benito Juárez, la cual habiendo obtenido el primer lugar, le permitió conseguir la beca que Justo Sierra ofrecía a estudiantes de otros países para proseguir sus estudios en México.
En la Escuela Normal realizó su carrera que le confirió el título de maestro. Como todo estudiante, su situación económica fue difícil y así tuvo que desempeñar numerosos trabajos. "Era tal el apremio en que vivía, -narraba en cierta ocasión- que hasta clases de baile tuve que impartir". Con gran vocación literaria, destacó entre sus condiscípulos; sus maestros, quienes se percataron de su alta calidad humana e intelectual, le estimularon en sus estudios y trabajos en el campo de las letras.
Recién arribado a México, a más de participar en el Congreso ,de Estudiantes celebrado en 1910 y en el cual tuvo actuación muy lúcida, fue entre sus c0l1!pañeros designado para saludar en nombre de los estudiantes de México al ilustre historiador y maestro don Rafael Altamira. En 1911 lee en ocasión de un aniversario juaris,ta suOda a Juárez, de la cual son estas cuartetas:
"¿Conqu~carne más pura amasaron tu rostro? ¿Qué tallador de vidas trasladó tus quimeras a los nobles basaltos? Padre, ante ti me postro y clavo aquí mis versos como. un haz de banderas
¡Oh Capitán civil! Tu levita cruzada
sobre el sendero amargo se va haciendo girones: se empolva con los nácares de la noche estrellada y tiene los remiendos queha~ en tus pabellones."
Sus merecimientos le valieron la amistad de Justo Sierra, de Juan de Dios Peza, de Salvador Díaz Mirón, de Luis G. Urbina; de Rafael López, maestros y ejemplo para el joven poeta que en él había.
Ya radicado en México, coetáneo de brillante generación, se une a ella y compartirá anhelos y aspiraciones con Manuel TousSaint, Rafael García Granados, Federico Górnez de Orozco, Pablo Martí-nez del Río, Luis Chávez Orozco, José de J. Núñez y Domínguez y otros más.
Lleno de nobles ambiciones intelectuales, con una obra literariª, que le prestigiaba, pero deseoso de lograr con su propio esfuerzo distinciones académicas superiores, prosiguió humilde y paciente-mente sus estudios hasta obtener en la Facultad de Filosofía y Letras, en donde ya era maestro por sus propios merecimientos, él doctorado en historia; para el cual redactó su Cristóbal de O/id.
conquistador de México y Honduras. La Universidad, en reconoci-miento a su acendrada labor magisterial y americanista, habría de concederle más tarde el grado de Doctor Honoris Causa en emotiva ceremonia celebrada en el Paraninfo, en la cual otorgóse mención semejante a ilustre peninsular.
Incorporado al magisterio, Rafael Heliodoro Valle dictó cátedras -auténticas por su transparencia, comprensión y amplio sentido humano- de Íiteratura, historia, gramática, periodismo. La Escuela Nacional Preparatoria ya le tenía por los años veinte como uno de los maestros más destacados, y como un forjador de vocaciones, auténtico guía. El Colegio Militar, La Escuela Normal, la ~acultad
de Filosofía y, Letras de la Universidad, le contaron como parte de su personal docente. En esos planteles, en claras explicaciones, estilo jovial, y dominando la difícil facilidad de enseñar, disertaba sobre las letras o la historia patria, los escritores, y los prohombres americanos, sin pasiones, con justeza, equilibradamente, señalando
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errores y aciertos, hallazgosy deficiencias. Fue en la enseñanza, en el despertar vocaciones, auténtico maestro. Generoso y limpio, tendió la mano a cuantos lo necesitaron; no escatimó el elogioyel estímulo, eí consejo y la ayuda. Numerosas generaciones tuvieron el privilegio de contarlo como maestro, y en todas ellas sembró la simiente del estudio, de la investigación, del cultivo literario. Muchas generaciones anteriores a la mía le recuerdan como guíay imigo y muchas más posteriores aún escucharon su palabra sonora, . su risa franca, contagiosa e incontenible, su ironía fma, sus observaciones luminosas que, por claras, aparecían tan sencillas pero que encerraban profunda penetración, reflexión intensa frente al acontecer histórico, la conducta humana, el valor poético.
Todos cuantos estuvieron a su lado le recuerdan por su labor enseñante. ¡Cómo lo han evocado Salvador Azuela y los miembros de su generación, la generación de vasconcelistas, por su actitud franca, honesta y ejemplar! ¡Cómo lo ha pintado Antonio Armendáriz yArturo Arnaiz y Freg! El primero nos dice: "Valle resulta amable para sus amigos y conocidos porque en un medio tan abandonado a la mezquindad, donde no extraña que la ma· ledicencia paralice la voluntad, es. natural que destacara la acción benéfica de un hombre que como él, parecía haberse impuesto el propósito de no sólo incitar a los jóvenes hacia la faena periodística, tan ingrata como pródiga en grandes satisfac-ciones espirituales, sino que, además, indefectiblemente le encon-.tramos por todas partes abriendo puertas a la esperanza; hablando siempre en favor de los jóvenes primerizos y presentándoles con encomio, hasta conquistar la oportunidad para -quienes fueron capaces de no .perderla ni bajo condiciones de signo adverso". Y Arturo Arnaiz y Freg quien tanto sintió el auxilio del maestro af1rma: "La bondad de su corazón le perirnitíaestimul~r,elogiar y
destacar el valor de los demás, de la manera más entusiasta. Durante varias décadas, supo ser el testigo más alerta de nuestro paisaje cultural. Fue siempre el primero en señalar que en algún joven iberoamericano surgía un estudioso, el primero en dirigirle palabras de aliento y en escribir sobre él elogios que tenían como base -más que otra cosa- su extraordinaria generosidad".
Su vocación y capacidad 'magisterial eran en Valle auténticas y fmnes. En varias ocasiones señalaba cómo a algunos educadores hondureñosy en México a Justo Sierra, a Ezequiel Chávez, a José Vasconcelos los había sentido como genuinos maestros, como inspiradores y orientadores de su labor. Maestro normalista, com-prendía el esfuerzo por iluminar mentes infantiles y su actitud ante la juventud a la que despertaba al descubrimiento de la poesía, a la penetración de la acción humana que forja la historia, a la comunicación de la información oportuna, necesaria y correc· ta, le hizo mantener un respeto sacrosanto al maestro, una veneración que se traslucía siempre en su actitud respetuosa hacia sus mayoresyque plasmó ya desde sus primeros versos.
RAFAEL HEUODORO VALLE
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En Elogio al Maestro, poesía que leyó en la inauguraciónde la
Escuela Normal de Profesores de México el 12 de septiembre
de
1910, al evocar a uno de los educadores más connotados dirá:
.. ¡Ese pastor de júbilos, que aduna sacro laurelydiamantina palm copia en su frente palidez de luna, en su conciencia sol; y tiene u na santa resignación dentro del Ima!
¡Oh fogueado viandante n reno que sale del dolor, c m v 111mb pródigo brote de dulzore lleno! ...
jUeva el cielo en el alm p Uce bu no y en la pálida ion le f mbla un nimb !
Mas tarde en 1 7 e ribir ntido poema el día del maestro dedicado a lo Moe ( s olvIdad s. y de continuo har morosos elogios a quiono con r n u vida en fiar a lo dem s.
Su capacidad magi ten 1 se fortalccía on u inmensa cualidad de conversador. Valle er un hombr que hada de la conversación un arte y deleit ndo en ti b . Fue un ullor de la c nversaci6n penetrante, agud • oportun on la que traslucía su lúcido y
amoroso sentid de la vid y de cuanto lo rodeaba .
La mezquindad human le tocó en varia oca i nes, la maldad, la envidia, el egoí mo ajeno le hirieron much veces. mas fiel a sus ideales, lleno de bondad, amante de la verdad, del bieny la belleza superó la ruin maledicencia e impuso sus virtudes. u constancia en el trabajo, su producción fecunda y rica. su magnífica condi-ción humana superó la vileza de los miserables incapaces de sentir o hacer algo bueno o noble o bello. Con el peso dc los afios, los últimos infortunios que hieren siempre a los hombres valiosos, le
desplomaron, pero toda su vida dio muestras de gran integridad espiritual, de un afán por la vida llena de alegría y de luz, de
bondad repetida mil y mil veces sin importarle la ingratitud de quienes había beneficiado. El beneficio era para él acción benéfica agradable por el placer que le proporcionaba y porque hacía partícipe a los demás de la idea de bondad valor supremo que él estimaba sobradamente. Aun olvidándose de sí mismo auxiliaba a quien veía urgido de apoyo. La amistad era en Valle, como en Cicerón, perfecto acuerdo de todo lo humano y lo divino, unido a un amor entrañable y lleno de estima, sostenido todo ello en eternos valores.
Si el magisterio fue su auténtica vocación, una de las formas mejores por amplias y eficaces en la enseí'lanza fue el periodismo, y Valle fue excelente periodista y uno de los renovadores más
eficaces del periodismo mexicano. Su labor en los diarios fue de
Rafael Heliodoro Valle
AR<.:HIVO HISTORI(O OIPLOM"TICO MEXICANO .
BOLIVAR EN MEXICO
1799 - 1832
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RAFAELHE~IOOOROVALLE
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puntos del planeta era cultura, información en torno de los acontecimientos civilizadores más importantes. Nunca -cultivó el amariIlismo despreciable ni medró con procedimientos mercantilis-tas o aun gansteriles como se acontumbra, sino que sus colabora-ciones en la prensa de toda hispanoamérica, escritas con donosura; talento, agilidad y penetración le depararon el aprecio continental al grado que mereció recibir el premio Pulitzer y el Serra que se otorga a la obra periodística e histórica más amplia, sostenida y viiliosa. Por su incansable y meritoria actividad, periodística, Alfonso Reyes dijo de él: "Torre de Señales atenta y sensible a todas la vibraciones de la actividad intelectual de Latinoamérica, un San Sebastián acribillado de flechas partidas de todos nuestros horizontes" .
¿Cuántos artículos y en cuántas publicaciones colaboró Valle? Ernilia Romero que con amor y lealtad de Penélope trató de conocer la voluminosa urdimbre de esa labor, señala que fueron más de doscientos cíncuenta periódicos y revistas, los que a través de año', recogieron más de veinticinco mil artículos y colabora-ciones salidas de su pluma. Ella misma reunió parte de los anagramas y seudónimos con que signaba sus escritos. "Su pluma honrada, su mensaje teñido de elevación poética, -escribe Arnaiz y Freg- lo convirtieron en un vigoroso vínculo entre los -pueblos hispanoamericanos", y Salvador Azuela le recuerda portando con su brazo lisiado enorme portafolio del que extraía, libros, documentos, revistas guardadas con las cuartillas que escribía a vuelapluma, siempre oportunas, justas, precisas. Si se ha dicho que Lope escribía una comedia mientras almorzaba, Valle redactaba un artículo en el trayecto del tranvía que a' diario tomaba para irde San Pedro de los Pinos, -calle2S número 62 en donde vivió largos años y en donde murió- a la redacción de Excélsior o a sus cátedras en la Preparatoria.
Con su lúcida inteligencia, galanura y justeza en el decir, aireó nuestra prensa. Sus editoriales consagrados a señalar los aportes históricos o literarios' más salientes, sus comentarios sobre obras, y autores a los que juzgaba veraz y positivamente, fueron siempre eficaces por el tino y el buen juicio que contenían, por el aliento positivo y optimista que infundían y por la censura correcta, atinada y afable que dirigía. Sus comentarios sobre libros no eran apresurados ni superficiales, no lo hacía con las solapas de los libros como tantos reseñadores, sino que eran producto de una perfecta y lúcida comprensión de la obra. Páginas chispeantes como "Cosmópolis", llenas de gracia, abundaban en inteligente ironía, en fma capacidad de informar gustosa y deleitosamente. Con esa sección puso las bases de un periodismo ágil, rápido en informar, pero sano y eficaz, que muchos seguidores posteriores falsificaron y desviaron hacia el mercantilismo, la cursilería o el chisme.
Valle, desde sus tiernos años mostró su inclinación poética y de
RAFAEL HEUOOORO VALLE
HISTORIA
DE LAS IDEAS
CONTEMPORANEAS
, EN
CENTRO-AMERICA
HISTORIA DE LAS IDEAS I.N AMERICA
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Fi';'"él tenemos poemas escritos al final de su niñez y en plena adolescencia. ,
LOs que más tarde se recogieron en La Rosa intemporal
signados en 1908revelan ya una notable madurez, una sensibilidad poética notable, que fue con el tiempo acrecentándose. Creció y maduró influido por poderosas corrientes poéticas y aun cuando esas diversas formas de expresión lírica que fueron el clasicismo, el romanticismo, el modernismo y el ultramodernismo le afectaron, su voz conservose genuina, singular. Se enriqueció con esencias y valores de los liróforos más distinguidos,' pero preservó su propio sentido, su aliento vital propio y auténtico. Por ello Enrique González Martínez al comentar el libroContigo en 1943escribirá: "Poeta conocía a Valle y lo vuelvo a encontrar en este libro de sus más recientes emociones. Con estos poemas de hoy, muestra que no es el viajero inadvertido que recorre su senda sin parar mientes en las amorosas solicitaciones del' paisaje, sino el peregrino que atiende a toda voz y a toda forma para guardarlas celosa· mente, en espera de transmutarlas en canción. Este libro de madurez, hora de las creaciones defmitivas, momento en que lo retórico y lo puramente literario ceden el paso a la emoción humana y sin afeites, nos da lo más noble del espíritu de Valle; forma pura, sensibilidad honda, visiones convertidas en estados de alma, músicas en que el dolor y la alegría ponen su nota de arte sincero y de vida profunda. La forma gallarda, plenamente domi· nada por el poeta, y el verso limpio, hacen lo demás..."
Sus libros de poesía que muestran, como él decía, su anhelo de hberarse de las cadenas del dolor y de la muerte, fueron apare· ciendo poco a poco. En 1911 publicó El rosal del ermitaño, que remozó y amplió en 1910. En 1913 surgió, Como la luz del dla;
Anfora sedienta en 1922 la cual mereció cálido y desbordado
comentario de José Santos Chocano;El Espejo historialse editó en
1937; Contigo en 1943;'La sandalia de fuego en 1952; Poemas en
1954. Muchos otros no recogidos en libros y los posteriores a 1954 y hasta 1957, los reunió para publicarlos 'Emilia Romero. Parte de ellos los incorporó en La Rosa intemporal
Si su' delicada sensibilidad se volcó en la poesía, su angustioso deseo de saber, lo centró en la historia. Ansioso de conocimiento, Valle continuaba la tradición enciclopedista americana. -¿Qué no quiere reunir o que no quiere saber Valle? - preguntaba cierto día Luis Chávez Orozco. Eso era verdad. Su deseo de conocimiento era inmenso y por ello se volcó en mil direcciones, pero sin malo-. grarse, sino dejando en todas las que emprendía la impronta de su inteligencia y saber. Dedicado a enseñar e informar que es también enseñar, Valle, que poseía gigantesca capacidad de estudio y de
trabaj~, trató de profundizar en numerosos aspectos. Por sí solo,
en un principio y sin más guía que su juicioso raciocinio, su honestidad intelectual y su anhelante sed de saber, se consagró a numerosas disciplinas. La bibliografía cuya utilidad apreció dentro
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. de un medio desorganizado y carente de medios de información, le debe numerosos trabajos. n varias revistas especializadas, él puso
los cimientos de macizas- secciones. La Revista de Historia
de
América, el Boletin Bibliográfico d Antropología Americana, por
citar unos cuantos iniciaron sus ríc partados bibliográficos
con
la colaboración de VaUe. Bibliografía 'laya. reunida en 1941en
un libro separado tr lÓ d ntener p r vez primera cuanto
se
conocía y producía acerca de e cultura. primera información bibliográfica hi tórica americana de amplio alcance también
se
debió a él, que la inici en la Rt'l'ista de /li torio de América. Dentr de e te camp pu Ji 6 la Biblio afía dI! JoéCecilio deValle (1 34); u Hu tre lerdn o; 1.0 'n¡g/a Al' i ano del siglo
XIX (1 42); Bibliografia d 1 P 'riodislllo t'II la A111'rica espaifolll
(1924); Bibliografía de Rafael l.ol/divor (1953). Bibli grafia de
SebastiJin de Apari i I 5 ) Y en I:b rl\:s blbllogr ficas de la
ecretarín de Relnci n • I ri re IInpnl1l1Ó la Bibliografía de
Igna i Mal/uel A/tamiraTlo. MlÍ In de preparó, )unt ya
con
milia R m r ,1 Blbll grafía t'rval/ti"a. Oc esla obro, milla
preparaba una gunda edi i n muy umpliudu que e pcram s poder
public r en brev . él debió I:llllblén lino de parecida
Bibliografía de Justo Sierra. Mu ho tr s Iraba) s d e la
natura-leza, revel dore d u n imi nlos deo.'aci'n. muestran su polifacélica labor.
om inv ligad ríu me icana e iberoul11 rican fe son de ud r.:s de nutrid c le ciones d curnenlalcs. scle ci nadas con espíritu ecuánim , limpio y hone t . on) on I scis volúmenes
de La Anexión de entroaméri a a léxico; Ortos de Bentlum a
José Cecillo del Valle (1 4 ); Páginas o/villades de Marti (1953);
Bolivar en México. 1799-1 2 (194 ).
Más importantes aún n us penetrante. lúcidos y hermosos trabajos históricos entre I s que descuellan: Cómo era lturbide
(1922) completado má tarde p r Iturbide varón de Dios (1944);
Fray Bartolomé de /as Cosas (1 26); Para una biografía de Hernán
Cortés (1935); El espejo historial, historia y poemas históricos
(1937); Tres pensadores de America: Bolivar, Bello, Marti (1946);
Santiago en America (1946); JO/1Il Uoyd Sthepens y su libro
extraordinario(1948); Cristóbal de Olid, conquistador de México y
Honduras (1948 Y 1950); El Col/vel/to de Tepotzotlán (1952);
Jesuitas de Tepotzotúin (1955); Historia de las ideas
contem-poráneas en Centroamérica (1960) Y muchas otras más que no
--en aquel --entonces y que hoy se cultivan con esmero, como son la historia de los sentimientos, la historia de la cultura y las ideas, entre otras las estéticas y las sociales. Para Valle fue una realidad la afirmación clásica de "Nada de lo que es humano es ajeno". Sus lecciones en las que aprend ía mos lo mismo la influencia del pensamiento jurídico-político de Benthan, como la his~oria del sentimiento o la sociología religiosa hispanoamericana o la historia del gusto a través de la evolución de la culinaria, eran el reflejo de lo mucho que sabía y de cómo su creativa imaginación se desbordaba en una obra que trataba por inmensa e inacabable, de trasladar a sus discípulos para que la continuaran.
Sapiente, sereno, no era el tipo acartonado del erudito egoísta de su saber reacio al cultivo de la amistad, sino que desparramaba bondad y atención a todo el mundo, orientaba alegremente y enseñaba casi jugando, sonriendo, pues tenía la sonrisa a flor de piel y la palabra amable y sincera presta a dispararse.
Largos años pasó entre nosotros. En los últimos tiempos, llamado por su país natal a cumplir difícil e ingrata misión se ausentó temporalmente, pero su corazón que había dejado aquí le hizo volver en 1955. Venía destrozado nerviosa y moralmente, sin embargo, lleno de ánimo pudo reanudar en parte sus actividades apoyado espiritual y materialmente en Emilia Romero. El 29 de junio de 1959, rodeado de sus libros, su esposa y amigos, falleció en su casa de San Pedro de los Pinos, donde trabajó tanto y en donde su recuerdo perdura.
Emilia Romero nacida en Lima, dama ilustre de espíritu, de intelecto y de origen fue la compañera ideal de Rafael Heliodoro Valle. Poseedora de maciza cultura, mente despejada y extraordina-riamente organizada, exquisita sensibilidad y un señorío espiri-tual inigualable, señorío que le deparaba admiración de intelec-tuales de la talla de Jorge Guillermo Leguia, el autor de Siete ensayos en tonw de la realidad peruana, y de ,muchos otros de
,Doña Emilia Romero de Valle
igual valor intelectual, unió su vida a la de Valle y fue su esposa, su compañera, su guía, su protectora durante largos años, los más fecundos de la vida de ambos, los más ricos en frutos de toda -especie.
Nacida en Lima Perú en 1901, falleció en la ciudad de México -el 12 de diciembre de 1968. Esposa ejemplar, vivió entregada totalmente a Valle a quien admiraba. Su lugar fue el de una compañera excepcional, de comprensiva esposa, de colaboradora inigualable y de perenne fuente de inspiración como reveló él en sus poemas y en toda su obra. Como Valle era un amplio torrente que desbordaba por donde corría, a Doña Emilia correspondió encauzarlo, dirigirlo, hacer que la impetuosa sabiduría de su caudal se volcara ordenada y oportunamente.
De cultura nada común e inteligencia superior, a ella débense . notables obras que llenarían de orgullo a todo intelectual. Sin embargo, dotada de una modestia excepcional y deslumbrada por la actividad intensa de su esposo, sacrificó mucha de su lªbor personal en beneficio de la de él. ¡A muy contados hombres se otorga el don de encontrar una mujer que admire realmente su trabajo y que a más de inspirarle, participe en las tareas comunes entregándose -íntegramente a esa excepcional unión espiritual, como la existente entre los Valle! ¡Pocas mujeres hemos conocido como esta tan noble e inteligente, tan extraordinariamente apasio-nada por su propia obra y la de su esposo!
Cuando Rafael Heliodoro falleció, Emilia consagró su vida entera, noche y día a formar la inconmensurable bibliografía de aquel, a reunir su obra dispersa, a publicarla. Sacrificó cuanto una mujer hubiera deseado, el descanso, la comodidad, el confort, por llevar a buen término su anhelo de salvar la obra' de Valle. Rodeada de sus papeles, entre ellos la encontrábamos siempre y entre ellos murió.
Pruebas evidentes de su saber, de su sutil sensibilidad, de
Su
vocación no sólo de musa sino de escritora penetrante, de fma y paciente investigadora dejó en numerosos trabajos: las biografías que dedicó a Fray Melchor de Talamantes (I962), la mejor que sobre ese insigne pensador político se haya escrito, así como la referente a Corpancho, un amigo de México (1949) en la que estudió la valerosa y honesta conducta del Embajador del Perú en México en la época de la intervención francesa.De su afición por las letras y su conocimiento de la música derivan El romance tradicional en el Perú (I952) Y Juegos. del
antiguo Perú. Preocupada estuvo al igual que Valle por rescatar las
fuentes indispensables a la investigación, preocupación que motivó
el Indice de los documentos de Odriozola (1946) el Contrapunto
Darío-Chocano(I966); Los seudónimos de Rafael Heliodoro Valle
(I965). En unión de Valle publicó la Bibliografía Cervantina en la
América española (I 950) Y en colaboración con Fernando Romero
el Probable itinerario de los tres primeros viajes marítimos para la
Rafael Heüodoro Valle en su juventud
conquista del Perú. on ecuanimidad singular, sin alardes de feminismo sensacion List ni liberador escribió Mujeres deAmérictl (1948) Y con ejemplar dedi c' n elabor' su Diccionario de escritores peruanos Lima, I 6), magna obm producto de
nume-rosos alIos de dev la entre
En torno a su e s , milÚl, omo con auténtico respeto le Uamábam ,a má d publi r la antología poética lA Ro. Intemporal(1 64), editó R cuerdo aRafa~1 f1eliodoro Valle en 101 cincuenta alfos de su vida lit raria (1 57 Y rolla ala
memo"
de Rafael HeJiodoro al/e 1 ). La blbllOgrafí de VaUe que terminó p co nt de morir, integrada por mlÍs de veinticinco
mil
papeletas, ignifi p e1l un
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fuert.o definitIvo. oche y díatrab j6 durante v ri s n ingular y nro.·nte entu i mo por concluirl . vid n I pcrmi!' v da impr a, pero queda en espera de rlo, c m t ti nio imperecedero de autén ticoamor.
u producci n n uentrn disp T'iUen numero as publi ciones
como La Pr IIS1l d Buen ire ,/:"l oC/ollal de México, el
Bol tin de la Blbliat a umal dt! fto leo. el !lvlu"ll BlbliogriÍ-/ico d Alltr pologia m I alla, I 8()/t'/If' tlt'l Ins/ituto Caro y CU TVO, de t ; f '"ix ti uma, P·rit. Ilts/oria M i aM, la
Revista de Historia d' m'rl a y muchas rná~. Conocedora de vari idi mn hizo ma nín ver i )flas del IIlglés y del francés.
ran en ril, t nt Ildud de ElllbaJildllrJ no '10 de Perú y
H nduras ino de In cultura de cuunto~ pa ¡ses visitara, mas sus extremas complac ncia, radicaron en el trahaJo cotidiano en el que encontraba I s mayore c"r(mulos y en el cultiVO gener de la
amistad, con electo grup n quien siempre Irradió IS te oros de
su b ndad,
Con desprendimient inigu Jable. qu' o al término de su vida, pródiga en frutos e pléndid s de u espiritu y noble corazón, consagrar sus bien y los de Rafael lIeliodoro Valle a crear un fondo den minado Rafael Heliodor a Be, destinado a becar estudiantes sobresalientes en el camp de las humanidades y a premiar anualmente los trabajos de investigaci' n hist' ricay lite... ria más destacados en América.
Su rica biblioteca y su abundoso archivo los legó aLa Biblioteca Nacional de México. Clasificados, catalogadosy debidamente orga-nizados, formarán un fondo especial que a más de enriquecer el patrimonio bibliográfico de México, servirán a los estudiosos de
todo el mundo para proseguir investigaciones en tomo de la
Literatura y de La historia hispanoamericana. La niversidad Nacio-nal de México, al recibir ese legado de uno de sus más ameritados maestros, de un ilustre hombre de América, gloria de su país natal