REVISTA CHILENA
DIRECTOR
ENRIQUE
MATTA VIAL
TOMO
I
SANTIAGO DE CHILE
TACNA Y ARICA
DESPUÉS
DEL TRATADO DE
ANCÓN
Hace
algunos
añosescribí
unlibro titulado Historia de
lapas
entreChile
yel Perú
(1879-1884),
en elcual
serefieren las
di versasgestiones
celebradas
entrelos
beligerantes
aobjeto
de ponertérmino
ala guerra, y muyprincipalmente
eldesarrollo
delTratado,
queselló tal
propósito,
suorigen,
consecución
y sentido.El
presente
trabajo
contiene larelación
sucintadela
política
internacional
yadministrativa
seguida
por elGobierno
deChi
leen los territorios deTacna
y Aricadespués
delajuste
dela
paz.Hay
entre ambaspublicaciones
unvínculo estrecho:
el Tra tado deAncón eselantecedente
que debió servir denormapararegir
esosterritorios;
deél
arrancanuestroderecho.
Si
nuestrapolítica
se ha ceñidoa eseantecedente,
ha sidológica;
si loha
olvidado o seha desentendido desusconvenciones,
ha sidoerrada.
Entrego
al
juicio público
lasolución del dilema.
I
Las
cosasde
Tacna
por
escrito
cuantoserelaciona
conel
pasado,—desde los
orí genesdel Tratado de
Ancón,—
conel presente
y conel
porve nir delos territorios de Tacna
yArica.
En
tanlargo
procesoningún tópico
ha
quedado
demano:la
historia
delActa de
Paz,
la controversia del derecho de los be
ligerantes
deducida de
susconvenciones,
la marcha
tortuosade
los
sucesosposteriores,
las medidas
tomadas porel
vencedor
paraobtener del vencido el reconocimiento
desusoberanía
ylos esfuerzos
deéste
paraeludir las inevitables
consecuenciasde
suderrota:
todoha sido
temade
larguísimas
y nosiempre
tranquilas digresiones.
Un
asunto tan porcompleto dilucidado,
debería
ser, por
lo
menos,generalmente
conocido. Pero
ocurreal respecto
unfe
nómeno
singular:
apenascorridos
unos cuantos años desdela
celebración
dela
paz,empieza
elolvido
aobscurecer la
memo ria denuestroshombres
públicos;
y,así,
los
vemos celebrarprotocolos
yparlamentos
queimportan
desconocimiento
absoluto
denuestroderecho.
Deahí
sudesmedro
y ladificultad de
restituirlodespués
a suintegridad. Igual
cosa ocurre enlo
demás:
enlo
queseproyecta
yen
lo
quesehace. Tras
elinfor
meevacuado,
viene lapérdida
ola sustracción
deeseinforme
de los archivos
degobierno,
yel olvido del hecho
olacuestión
que
lo
motivó;
aseguida
de
unplan adoptado
yaun en
ejer
cicio,
sucede un acuerdoopuesto.
Todo
esconfusión,
trastor no, inconsciencia.Estoy
cierto de que en este estudio noestamparé
acasohecho
ocomentarioalguno
queotroso yo mismonohayamos
publicado.
Ycreo,noobstante,
que parala
generalidad
delos
lectores
casi todoparecerá
nuevo.¡A
qué
causaatribuir
elfenómeno?
Tal
vezaldesgobierno
en queel
país
havivido,
proveniente
de
lasperpetuas
crisisministeriales;
acaso a lacarencia
de representación parlamentaria,
queobligue
a determinadas perso nasala
atenciónespecial
de
laprovincia
y cuya faltaexcluye
todaresponsabilidad
que no seaintangible
y colectiva.Sea
como
fuere,
el hecho esquehay
ve-REVISTA CHILENA H5
ees
publicado,
sin que nadiehaya
tomado el dato paraformu
larsiquiera
unapregunta,
yaqueno parafundar
unainterpe
lación. Cuando el
Presidente don PedroMontt
determinócrear eldepartamento
deTarata,
pidió
informe ala
DirecciónGene
ral deObras
Públicas acerca de los límites que convendríaasignársele.
Y
laSección
deGeografía
señaló
comolímite sur deldepartamento
el ríoCaplina,
desde susorígenes
hasta su desembocaduraen el marPacífico.
Puesbien,
elCaplina
pasa casi por elcentrodela
ciudad deTacna,
de oriente aoccidente,
quedando
hacia elNorte,
—dentro,
porconsiguiente,
deldepar
tamento deTarata,
—los edificios de la
Intendencia
y de laCorte,
loscuarteles
de infantería y el decaballería,
laCárcel,
elCorreo,
los Liceos de hombres ymujeres,
elHospital,
elMatadero,
la
estación del ferrocarril y elCementerio.
Y,
todavía,
elCaplina,
cuyas aguassonaprovechadas
enla
bebida ylos
cultivos hasta suúltima
gota,
no alcanza allegar
más
que hastaunascuarenta cuadrasal
poniente
de laciudad,
adistan cia dediezleguas,
más omenos, delocéano.
Este
informe
técnico hace innecesario citar lasopiniones
ylos
planes
dealgunos
de nuestroshombrespúblicos,
quedespués
depernoctar
unasola noche enTacna,
dicen saberlo todo yconocerlo
todo;
yaconsejan
la
devolución alPerú,
olapartija,
o el abandono para desvalorizar lapropiedad
u otrasmedidas,
medidas extraordinarias y hastacontradictorias,
parasolucio
nar elconflicto internacional.
II
Política boliviana
El
mínimo
de lasexigencias
deChile,
desde quela
victoria coronó sus esfuerzos en el mary ocuparon sus armas la pro vincia de
Tacna,
al concluir laprimera
campaña, fué
la anexión de los territorios situados alsurde la línea del ríoSama,
desde su nacimiento en lascordilleras limítrofes
con Bolivia hastasudesembocadura
en el mar.Digo
elmínimo,
porque susPleni
potenciarios
en lasConferencias
deArica,
—formularon
pornuestraparte bases de
paz,—
exigieron,
además
dela
cesiónincondicional
de
Tarapacá,
la
retención enpoder
de Chile
detodo
elantiguo departamento
de
Moquegua,—
que
comprendía
las
provincias
deMoquegua,
Tarata,
Tacna
y
Ari
ca,—hasta que el PerúyBolivia
comprometidos solidariamen
te,
pagaran unaindemnización de veinte millones de
pesos,— pesos de
24
peniques,
—y de
los
cuales,
cuatro secubrirían al
contado;
condición tan onerosa paralos vencidos que fué califi
cada porellos,
comoporlos neutrales
quela comentaron,
como unaforma disimulada de
cesión.No obstante
el acuerdounánime de
nuestroshombres
públi
cossobre
estasbases,
diferían
sinduda,
—sinque
este disenti mientollegara
porentoncesaexteriorizarse,
—respecto
aldestino
quesedepararía
alos territorios
deTacna
yArica.
El Presidente Santa
María,
conocedor como el que másdel
pueblo
peruano,en cuyapolítica
sehabía
ingerido
conmaravillosa
sagacidad
cuando la guerra conEspaña,
temió que lapér
dida delas
riquezas
deTarapacá imprimieran
en suánimo
encono
perdurable
y
alentaran proyectos
inextinguibles
de desquite.
Lamagnitud
de lafortuna
queChile
adquiriría
conel
dominio
ymonopolio
del
salitre,
contribuyó
también
aque el
mencionado
estadistadejara
de
mano toda otraambición
parasu
país,
ysólo buscara
un medio segurode
alejar
parasiempre
cualquiera probabilidad
de un nuevoconflicto. Convertir
enaliada
aBolivia
y poner entre elPerú
yChile
a esarepública,
mediante
laentrega
de lasprovincias
antesperuanas;tal fué
elpensamiento
deaquel
estadista. No faltaron
hombrespúblicos,
comoLillo,
—que yo sepa,—
que
participaran siempre
de suplan;
perocomo debían transcurrir diez años entrelacelebra
ción delTratado
de Paz y lafecha
delPlebiscito
quepusiera
sello visible
a nuestraefectiva
soberanía,
llegado
elcaso,Santa
María
había
yamuerto,
y, conanterioridad,
concluidosu período,
dejado
de actuarenla
política
nacional.
Su
sucesor,Balmaceda,
quehabía defendido
yjustificado
los
derechos deChile
comobeligerante
duranteel conflicto bélico
REVISTA CHILENA I>7
enlas
Conferencias
de Viña del Mar yen documentosdirigidos
a lasCancillerías,
para no ceder sobre laadquisición
delas
provincias
retenidas.Habría
sido en realidad uncontrasentido
alavezque una ofensa para unodelos
beligerantes
aliados,
quesesostuviera,
por unaparte,
queChile
necesitaba del do miniode Tacna y Arica paratener una frontera segura que loresguardara
defuturos
atentados,
y, por otra, que se defiriera lapropiedad
de esamismafrontera
aBolivia.
Esto,
sin contar quenoeshumano creer que elaliado
vencidosedespoje
de buengrado,
porimposición
delenemigo
y vencedorcomún,
de unbien que lepertenece,
paraindemnizar
conél aquien
debe corrersu mismasuerte. Tal concomitanciaentre elamigo
y elrival
tiene,
por lo menos, lasapariencias
de unadeserción moral,
sino deunafelonía.
No obstanteestas razones, cuya evidencia no
podía
escapar se alasCancillerías
Chilena
yBoliviana,
llamadas
afijar
las
bases del Tratado de Paz yAmistad
quesustituyera
al Pacto deTregua,
de 4 deAbril
de1884,
vemos celebrarselas Con
venciones de 18 deMayo
de1895,
entre nuestro Ministro deRelaciones
Exteriores,
donLuis
BarrosBorgoño,
y elEnviado
Extraordinario
deBolivia
antenuestroGobierno,
donHeriberto
Gutiérrez;
en laprimera
de las cualesseajusta
la Paz y en lasegunda,
de carácterreservado,
seconvieneenque:«Si
acon secuencia delplebiscito
quehaya
de tenerlugar,
enconformi
dad alTratado
deAncón,
o avirtud dearreglos
directos,
adquiriese
laRepública
de Chiledominio
ysoberanía permanente
sobre los territorios deTacna
yArica,
seobliga
atransferirlos
a laRepública
deBolivia,
enla
misma forma yconla
misma extensión que losadquiera...»
Y
sucedió lo que erade esperarse.Pe-rú
hasta Chero
y dela frontera
deChile
hastaVitor
(i)
restringiéndose
el
plebiscito
ala
zonaintermedia...
»Y
el señorBillinghurst
la
rechazó
porque«conocidos
hoy
los Tratados
celebrados
entreChile
yBolivia
sobreel
particular,
esaidea
era
rechazada de
unamanera expresa yterminante,
porrazo nes
de distinto orden
que se rozan conlas delicadas fibras
dela
dignidad
nacional...»
No
menosenérgico
fué
elrechazo
dela
opinión pública
en nuestropaís.
No
sehan
publicado
aún,
o, porlo
menos,nohe
leído
yolas
actasdelas
sesiones delCongreso
enque setratóel asunto;
perosí,
estuvedía
adía
enelcentroenquesediscu
tíaconmás
calor la
proyectada
cesión
y mehallé
eníntimo contacto conlos
autores de muchos delos artículos
publicados
enLa
Tarde,
uno de loscuales
terminaba,
máso menos,con esteapostrofe:
cuandounpaís
nopuede
viviren paz conlos
demás
del continente en que estáubicado,
noes cuerdo sacrificar
alos otros en suhomenaje:
«Simplemente
seles
poloni-za».
Esta última frase
estextual.
Tan
impopular
fué el Tratado
que, apesar de
haber sido
aceptado
y sancionado porlos
gobiernos
yCongresos
deChile
y
Bolivia,
huboal fin
de sersustituido
por el quehoy rige
las
relaciones deambos
países.
Igual
suertecorrió
unProtocolo convenido
entreelMinistro
de Relaciones
donAdolfo Guerrero
y el mismo señorGutié
rrez, el
30
deAbril
de1896,
yen elque
secompromete
Chile
alaentrega de Vitor
uotracaleta
análoga,
sinopudiese
transferir
el dominio
deTacna
yArica.
Por lo
demás,
esya delconocimiento
público
la
información de quela
prometida
transferencia
de los derechos
deChile
so breeste suelo aBolivia,
fué
elprecio
del reconocimiento porparte
deestarepública
de labeligerancia
dela
[unta
deREVISTA CHILENA ng
bierno quese
constituyó
enIquique
durante
larevolución de
1891.
Para
finalizar
con estecapítulo
delasnegociaciones
chileno-bolivianas
basadas
en la cesión de nuestros derechossobre
Tacna yArica
a la nación delaltiplano,
vale recordar queenlos
mismosmomentos en que donHeriberto
Gutiérrez,
obtenía esatransferencia,
elPresidente
deBolivia,
don MarianoBaptis-ta,
escribíaa unestadista bonaerenseuna carta quesepublicó
enlos diarios
de esta nacionalidad yen la quefiguran
estosconceptos:
«He
pensado siempre
que nuestra vida internacio nal seríaefímera,
sino buscáramos apoyoenalguno
denuestros vecinos.Cuando
Campero expidió
miscredenciales para BuenosAires, pedí
unasola
instrucción: ofreceral Gobierno del
Plata lareconstitución,
bajo
forma
federal,
delantiguo
virreinato,
hasta
elDesaguadero».
De todos estos antecedentes se
desprende
que elplan
del
Presidente Santa
Maríahabría resultado
fallido,
aun enel
even tode queBalmaceda
sehubiera
empeñado
enrealizarlo,
pues nila
opinión
delos
países
ligados
porel
Tratado de Ancón seallanaba
aprestarle
asentimiento,
ni elGobierno
delRimac
habría
consentido enél,
como que el Ministro deRelaciones
Exteriores
delPerú
donEnrique
dela
RivaAgüero,
novacilaba
endeclarar
alrepresentante
deChile
antesugobierno
«queel
Perú
preferiría
que continuase laocupación
chilena,
antesque veraquella
zonabajo
el dominio boliviano».III
Política
peruana
No
medetendré
enanalizar las tentativas de
arreglo
enque
intervinieron
nuestroMinistro
enLima
donJavier
Vial Solar
y,sucesivamente,
los
de Relaciones Exteriores
delPerú
señoresLarrabure
yUnanue, Jiménez
yRibeyro.
De esasnegociacio
nessólo
pudiera
amijuicio,
decirse
quese cometióel
errorde nodejarse
pornuestraparte
sentadoenellas el fundamento
de nuestroderecho,
ya quesecontrovirtieron
proposiciones
sólo
aceptables
por meracondescendencia,
tal como sejustifica
con eldesarrollo histórico
delas
gestiones
quedieron
rematealTratado
dePaz. Colocados
losantiguos beligerantes
comopartícipes
enigual grado
de
simples expectativas
aldominio
deTacna
yArica, quedaba
Chile
despojado
sinprotesta
desu carácter
desoberano
enejercicio,
instituido por el mismoTrata
do yperdía
odejaba
paradespués
entela dediscusión
su preeminencia
respecto
delvencido
en1885, pecado original
que pesa
sobre
nuestraCancillería
y queha
engendrado
unsemille
rodedesacuerdos
ylocas
pretensiones.
Tampoco precisa
recordarlas conferencia
de donMáximo
Lira
con donManuel
Candamo,
Presidente de
laJunta
deGo
bierno
que sucedióal General
Cáceres,
nilas quecelebró
conlos Ministros
deRelaciones
Exteriores
donMelitón
Porras y donRicardo
Reyes Ortiz,
queseconcretaron adeterminar elplazo
ygarantías
que debíanestablecerse
paraqueel
país
fa vorecidoconel
plebiscito, pagará
la
sumafijada
enelTratado.
Todavía,
porentonces,
Chile
se hallabaligado
aBolivia
conlos Pactos Barros
Borgoño-Gutiérrez.
Muerto
Candamo
yelevado
alaPresidencia
del
Perú donNicolás
dePiérola,
—de-REVISTA CHILENA
senfrenada
ambición lo hiciera enocasionesincurrir,
—(i)
pensó
el
nuevomagistrado
en poner seriamentetérmino
alprolongado
debateinternacional.
Enconferencia
de26
deMayo
de1896
habida entre los señoresPiérola
yLira,
declaró
elprimero
aéste,
queno distaba deaceptar
una solución quepermitiera
decorosamente al Perú asegurar aChile
el dominiodefinitivo
deTacna
yArica.
Pero en esosmomentos,
cuando
nuestrorepresentante
diplo
máticosetrasladaba
aSantiago
aobjeto
depedir
instrucciones
sobre las bases del nuevoacuerdo,
sepublicó
en Buenos Aires yluego
enSucre
y LaPaz,
el texto de los tratadoschileno-bolivianos.
El conocimiento de laconvención
en queChile
ce díaaBoliviasuderecho
al dominio de Tacna yArica,
produjo
la inmediataprotesta
de los Ministros del Perú enChile
y La Paz y laruptura
delanhelado proyecto.
Este descalabro
causó
también
un mal inmenso enlas rela ciones entre los chilenos y peruanos residentes enTacna
yArica;
y lo que esmasgrave, modificóprofundamente
elespí
ritu de éstos.Hasta
esaépoca
no habían existido entrelos habitantes de ambas nacionalidades odiosidades nidiscordias:
aceptaban
los peruanos lo que consideraban un hechoconsumado,
la
mutación del soberano de este territorio.Era
tan recientela historiadel Tratado
de1883
y tanpúblicas
las pro testas de GarcíaCalderón
y de Montero contra elgeneral
Iglesias
por haber cedido al vencedor esasprovincias,
que
aninguno
de ellos selepasaba
por la mentela ocurrencia peregrina
de que, por obra de resistenciapasiva,
deprotestas,
depublicaciones
ylamentos,
se iba a destruir lacreación
deun derecho cimentado sobre los fundamentosinamovibles
de la victoria y la intenciónmanifiesta
delos
contratantes. El buengobierno
de quedisfrutaban,
la ausencia derevoluciones
yde
motines,
la
esperanza
de mayorprogreso
bajo
el
nuevorégi
men,contribuían
también
seguramente
a suconformidad
yquietud.
Si
pudieran
comparecer
ajuicio
los mandatarios que
fueron de
Tacna, Lillo, Soffia, Fierro, Freiré,
Blest
Gana;
y sifuérales dado
deponer
condesembarazo
eneste procesoalos
hombres
representativos
deentoncesde la colectividad
peruana,seguramente confirmarían
estasapreciaciones.
Los indios
mis mos dela
región
deTarata
y delos valles
delinterior,
oprimi
dosdurante
centurias porel
conquistador extranjero,
antes,
y por
el elemento criollo
después,
fueron
en unprincipio
decidi
dospartidarios
delos ocupantes. Fué
menester delabandono
en que el nuevosoberanolos
dejara,
dela incuria
enprestarles
amparo
contralas
depredaciones
de susconnacionales,
—blan
cos o
españoles
comoellos
los
llaman;
—en contraste con
la
actitud de lasautoridades
peruanasfronterizas,
que, aprovechándose
de laacefalía
de lasautoridades
chilenas,
invadían
el territorio cedido y arrastrabana losindígenas
a sucausa, oraprometiéndoles
noimponerles
contribuciones,
—queenla gene
ralidad
delos
casos eran exaccionesarbitrarias,
—o
despoján
dolos
desusbienes cuandoseresistían,
paraque
sussentimien
tos o suactitudse tornaran encontra nuestra. Asíseha vistoformarse
ycrecerla
fortuna,
entreotroscasos, de untarateño,
indígena
medio instruido y avesado altinterillaje
yamalas
artes,
conlos
despojos
de uncentenar,
alomenos, denaturales,
aquienes
haarrojado
de
sustierras,
poseídas
porellos
desde
tiempos
inmemoriales,
prevaliéndose
de laignorancia
ytimidez
deaquellos
infelices
y¡oh
colmo!
desupuesto
de subdelegado,
deferídole porla
autoridadchilena.
Valga
endes cargo quenohabía
entoncesunsolo chileno
enTarata
(i).
Así
secomprende
no sólo quehaya
ocurrido
lo querefiero,
sinoque el
Perú avanzara su línea defrontera
hastaTicaco,
sustrayendo
al
dominio deChile todo el
espacio
quequeda
entreREVISTA CHILENA 123
la
quebrada
por donde correel Talay losafluentes
que lofor
many el ríoChaspaya
oSalado. Ambos
ríosforman
elSama,
y comoéste esellímite
de Tacna por elNorte,
hay
que deter minar cual de los doses elrío madre deorigen.
Hubo aesterespecto
unadiscusión entre lasCancillerías,
queterminó
por el decreto de9
deNoviembre
de1885
en el quetextualmente
seexpresa, aldeslindar la
subdelegación
de Tarata:«Limitará
alNorte
por el río yquebrada
deChaspaya,
que esel mismo ríodeSama
remontandosucurso»;decisión
justa,
pues el Chas-paya esmáscaudaloso
y de máslargo
cursoque el Tala. Eso sí: nuestrogobierno
secontentó confijar
el límite enel
papel
y eldel
Perú avanzó de hechosu frontera.No
fué
más feliz que Lirasu sucesordonVicente Santa Cruz.
Antes
bien,
como poraquellos
días
muestrasdificultades
con laRepública Argentina
crecieran depunto
ypareciera
que elarreglo
de límitessezanjaría
por lasarmas, elCanciller
perua no, donEnrique
de la RivaAgüero,
formulónetamentea nues troMinistro estainterrogación: ¿«Estaría
elGobierno
deChile
dispuesto
atratar sobre unarreglo
que tuviera porbase la
restitucióníntegra
deTacna
yArica»? Y
enarmoníacon estapregunta fué
la actitud de resistenciaatodoarbitrio conciliato
rio,
atodaproposición
en queChile
secolocara
siquiera
al mismonivel
que elPerú
ensusexpectativas
'sobre
eldominio
de lasprovincias
sometidas a supoder.
Como la
tormentase cernía sobrelos
Andesel
vencidodel Pacíficosecobijaba
ala sombra de suhermana
delPlata.
Fué
bajo
elapremio
deaquel peligro,
como sufecha
loindica,
9 deAbril
de1898,
queseconvino elProtocolo
Billinghurst-Latorre,
acordado y suscrito entreel mencionadodiplomático
peruano yel
Ministro deRelaciones
Exteriores,
donRaimundo
Silva
Cruz.
Lasustitución
del nombre de éste porel del Al
mirante,
debióse
aque entróareemplazarlo
araiz de firmado elProtocolo
ytocádole,
enconsecuencia, presentarlo
al
Con-vención,
másconocida
quetodas las otras,
acasoporque
marcael punto culminante de la
renunciade
nuestrosderechos.
Sig
nado elTratado
deAncón
sobre
labase
de laexclusión
delarbitraje,
—insistentemente
pedido
porlos
negociadores
perua nosenlos
preliminares
delajuste
de paz,solicitado
porlos
mediadores oficiosos
en esaépoca
y
negado
porChile,—
apa recióenla
primera
cláusula
delfamoso
Protocolo,
deferido
alGobierno
de
suMajestad
laReina
Regente
de
España,
doña
María Cristina.
El Protocolo
Billiughurst-Latorre importaba
la
cesión delos
territorios deTacna
yArica
alPerú. Así fué entendido
por todos.Tampoco
esteproyecto
contócon elbeneplácito
de la volun tadnacional.
La prensalo
estigmatizó;
los
sobrevivientes de
aquellos gobiernos
que
aceptaron
la guerra yconsiguieron
lavictoria,
rechazaron
como uncontrasentido la devolución
de unaprenda conquistada
a costadeespeciales
sacrificios
paraseguridad
de nuestrafrontera
septentrional;
nuestrosviejos
militares,
licenciados
desuspuestos,
yenlibertad
demanifestar
susopiniones,
protestaron
deaquel
malhadado
pensamiento;
la
masapopular,
adherida alasglorias
dela
Patria,
levantó
sus brazos parasignificar
que estabacomosiempre dispuesta
a defender
estesuelo;
y elCongreso
Nacional,
vacilante alprinci
pio,
terminó poraplazar
indefinidamente la consideración
delProtocolo.
Menos
graveshabrían
sido losresultados
deaquel factum
diplomático,
si en suspreliminares
sehubiese puesto
asalvonuestro
señorío,
demodo
queChile
hubieseaparecido
cediendo,
a sabiendas desuderecho,
quenoreconociendoimplícitamente
derechoigual
a suadversario.
¿Fué
errordeparte
nuestraaquella
omisión,
anotadasiempre
quesequieren
mantenerincólumes
losintereses,
la
capacidad
o lasfacultades
de uncontratante?
¿Fué
temorde queel
negociador
peruano usara del mismoprocedimiento?
REVISTA CHILENA 125
tal
restricción se expresa por logeneral
entodatransacción.
Y porel Protocolo
Billinghurst-Latorre
setransigía
undesacuerdo.
Tampoco
fué error.En
elMensaje
queleyó
el Presidente Errázurizenla
apertura
delCongreso
el i.° deJunio
de1899,
se contienen estosconceptos:
«Pudiendo
haberpuesto
fin
atodaslas
cuestiones quesurgieron
dela guerra,Chile
y el Perú convinieron enpostergar
lasolución
deproblemas
quela
prudencia
lesaconsejaba
resol
verinmediatamente,
y que habrían dedificultarse
conel
trans cursodeltiempo.
Poreso, enel
Tratado de
Pazquedó
indecisa la nacionalidad
definitiva
de losterritorios
deTacna
yArica...
«Fué un error de los
beligerantes
noestipular siquiera
lascondiciones
en que debía realizarse elplebiscito
deTacna
yArica,
y hemosllegado
asíhasta laépoca
presente
sinperfec
cionarun acuerdo sobre elparticular.»
Y
después
de estepreámbulo,
quepudiera juzgarse
comopropiciatorio
para que elCongreso aprobara
elProtocolo
de9
deAbril
de1898,
continúael
Mensaje:
«Pende
todavía de laCámara
deDiputados
elProtocolo
ple
biscitarioajustado
en Abril de1898
y se haceindispensable
queella
sepronuncie
acerca deestenegocio,
quetanvivamen teinteresa aambasRepúblicas.»
Si
para elPresidente
deChile
quedó
enelTratado
deAncón
indecisa
la nacionalidad de Tacna yArica,
claroesque el Pro tocoloBillinghurst-Latorre puede justificarse.
Perosi,
porel
contrario,
seprueba
con la historia delTratado,
con la inteli- vgencia
que le dieron las mismasPartes Contratantes
y con supropia
letra,
quenohay
dudaalguna
respecto
de lanacionali
daddeferida
a eseterritorio,
entoncesel
errordesaparece
La
declaración
del
Presidente
Errázuriz
conmovióprofunda
menteelespíritu público.
No estaba
tandistante
la fecha
enque
sehabía celebrado
elTratado
de
Ancón,
como paraque
seolvidaran
del todo los
sucesos
llamados
ailustrar
susentido.
Vivían
aún entre nosotrosmuchos
delos
hombres
queformaran
parte
delmismo
Congreso
que le
prestó
suaprobación unánime;
y, entreellos,
elMinistro
deRelaciones
Exteriores de
aquella
época,
donLuis
Aldunate.
De
aquí
el
origen
delas
publicaciones
que sucesivamente
aparecieron
enrespuesta directa
otácita al
juicio
presidencial:
«Los tratados de
1883-84»,
colección de artículos
que dioaluz
enEl Ferrocarril
elpropio
señorAldunate;
«La Cuestión
deTacna
yArica»,
dedon Rafael
Egaña;
y«La Cuestión Perua
na», de
la
serie de estudiosdenominados
«Los
Problemas
internacionales
deChile»,
de donLuis
Orrego
Luco.
Todos
estospublicistas llegan
alamisma conclusión:
por elTratado
dePaz
sedefirió
la
soberanía
deTacna
yArica
anuestro
país,
empleándose
unafórmula
paliada
decesión,
más
nopor eso menosefectiva,
paranoherir
muy vivamente
lossentimientos
patrióticos
delos vencidos
yfacilitar
laacción del
general
Iglesias, empeñado
enla liberación del territorio
pe ruano.
El
recuerdo
deaquellos
recientes hechos históricos
y lasjui
ciosas reflexiones fundadas
enellos,
debieron
impresionar
el
ánimo
delPresidente
Errázuriz,
pues, apoco, lo vemos variar de
rumbos
yadoptar
unapolítica
nueva,
diversa
de laseguida
hastaentonces,
queno consistiría ni en laaparente
musulmanaindiferencia
de losprimeros
tiempos
respecto
a lasuertedeestos
territorios,
niensuentrega
aBolivia,
nien sudevoluciónal
Perú.
Tal
fué
elorigen
delnacimiento
dela llamada chilenización
deTacna
yArica.
Si
durante
laprimera
década de
la soberanía deChile
enTacna
yArica
yhasta
antes de quese hicieraostensible
supropósito
de renunciar aesasoberanía,
oraenfavor
de Boliviainne-REVISTA CHILENA 127
cesario
preparar
elplebiscito
por la acumulación de votos que asegurasenel
triunfo,
desde que, por olvidoo porignorancia,
admitiónuestraCancillería
discusión sobreAfondo
delplebis
cito y
aceptó
elarbitraje
comomedio de solucionar los desa cuerdos queseprodujeran,
desde entonces,repito,
se hizo indispensable
buscar la sanción de nuestroderecho
en la nacio nalización deesos territorios.Más
claro
todavía.Si
enel Tratado
de Ancónsedejó
aChile
lacalificación
de lacapacidad
electoral,
—cuestión defondo,
—délos futuros
ple
biscitantes,
esdecir,
lafacultad
de determinar por síyante síquiénes
tendrían derechoasufragar
en elplebiscito,
no teníaobjeto
preparar
conarbitriosygastos
sutriunfo:
lebastaba
establecer
en las bases de laconvocatoria,
—después
de avenir se conel
Perúrespecto
alaforma
delplebiscito,
porque así se convino por el inciso 2° del artículo3.0
delTratado,
—que
podrían
votar estantes yhabitantes,
sinexigencia alguna
respecto
altiempo
deresidencia,
y cuidandopreviamente
dera dicaren el territoriounamasa electoralsuficiente;
oque sufragarían
los que tuvieran derechoelectoral
según
laley vigente.
En laparte
final deesteopúsculo,
he deprobar
porcentési
ma vez, con
documentos
públicos
de carácterinternacional,
inclusivecon laspropias
declaraciones de losPlenipotenciarios
peruanos que concurrieron ala discusión y firma delTratado,
que porél
seconvinola
cesiónefectiva
aChile
de lasprovin
cias de Tacna yArica,
sin que elplebiscito
seaotracosa que merafórmula
adoptada
por lasrazones ya dichas y en homenaje
alderecho
natural de los habitantes del territorio cedido.IV
Politica chilena
frustradas de
arreglo
conel Perú
en quefueron
dejándose
los
girones
de nuestroderecho,
hubo olvido del Tratado de Paz
y
de
su proceso.Si,
pues,la chilenización
hacostado
cara,culpa
es delos
que
la hicieron
necesaria y nodelos
quela
sirvieron conde
sinterés
yhasta
conel sacrificio
desufama
o sufortuna.
Y si
esachilenización
ha concluido
en granparte
pordesmo
ronarse,
culpa
estambién de los que la derribaron
agolpe
de maza y nodelos
quelucharon
hasta
conseguir
que
quedara
victoriosamente cimentada.
El
primer
actovisible
dechilenización efectuado
por elGo
bierno
deErrázuriz,
fué la radicación
dela Corte
deApelacio
nes de
Iquique
enTacna. Se
creyó
con razón queestasola
medida
arrastraría amuchas familias que vivenvinculadas
oficialmente
a unTribunal
superior
dejusticia
o cuyos miembrosejercen
susoficios
anteél.
Elestablecimiento
de unnúcleo
chileno
numerosoyrepresentativo,
daríaanuestracolectividad
influencia
yprestigio, apagados
porcompleto
desde que
secreyó
que esteterritoriosaldría
demanosdelocupante.
El Intendente de la
provincia,
donManuel Francisco
Palacios,
entusiasta
defensor
ypropagandista
de nuestra causa,dióse arecorrer por entero
la
provincia
y asuministrar
al Gobierno
datossobre
lasproducciones
dela
región
y lasmedidas
quedebían
adoptarse
para
desarraigar
abusos yexcesoscontrarios
a nuestra soberanía.Tengo
en mipoder
unacopia
de laMe
moria queescribió
contales
fines.Muchos
desagrados
y penurias
tuvoel
mandatario
que sufrirpor
atreverse a levantarbandera
dechilenización
enterritorios
enquecampeaban
únicamente
partidarios
del Perú
ode Bolivia
yenque lospropios
nacionales,
siguiendo
lasaguas
quesucesivamente iba
marcando
nuestroGobierno,
erantambién
devotos deuno u otro deesos
países.
Más
numerosos losperuanos
yconstituidos orde
nadamente
endoscentrosimportantes,
laMasonería
yunaSo
REVISTA CHILENA 129
poco
atrayendo
ycomprometiendo
a nuestrosconnacionales
ensu bando.Esa
acciónsubterránea
fué remora quese opusodesde
elprincipio
y porlargo tiempo
a la acción de nuestras autoridades. Noseconsiderabafalta
depatriotismo
seguir
libre menteunapolítica
opuesta
al interés yal
derecho deChile,
desde elmomentoque elejemplo
deolvido
o renuncia detales
móviles
veníadesde la Moneda.Agregúese
a estacausaprimordial
de concentración de los elementos peruanos, enconsorcio conlosnuestros,
lasvincula
ciones de familias y de intereses creados por chilenos residen tesdesdelos
primeros
momentos de laocupación
y aun desdeantes;
ysecomprenderá
que la nacionalización deTacna
yArica
tuviera quetropezar
con elindiferentismo,
sino con la malavoluntad
de muchos de nuestros mismoscompatriotas.
¿Por qué
escandalizarnos
de que loshijos
dechilenos
y perua nas nacidos en esaépoca
ocon anterioridad sean peruanos,si
secriaron yeducaron
en la creencia de quevolvería
alsobe
ranodeorigen
el sueloen que vieron laluz?
Con
másrazón, todavía,
simpatizaban
entonceslos
extranjeros,
—sin hacer ostentaciones
inconvenientes,
niingerirse
en los disturbios quesepromovían
entrechilenos
y peruanos,—antes con éstos que con
aquéllos.
Residentes en sumayoría
desdeépoca
anterior a laocupación
bélica,
habían labradoo
empezado
alabrar
sus fortunas yformado
sushogares
enel
seno dela sociedad peruana; y, así poresacircunstancia,
comopor la
justa
desconfianza,
—debidaa la actitudvacilante
ocon tradictoria de nuestroGobierno,
—de que estas
provincias
vol vieranundía a ser peruanas,eralójico
queabrigaran
senti mientos favorables aestanacionalidad.
Aun sustentandoalgu
nosde ellos la convicción de que Tacna y Aricaprogresarían
y serían más felices
bajo
nuestroimperio
que restituidas alantiguo régimen,
se abstenían por fuerza de toda manifestación en talsentido,
pararesguardarse
de lasemergencias
del porvenir.
Tenía,
pues,entre manos arduatareaelIntendente
Palacios;
y su
acción,
mientras más firme yenérgica
fuera,
mayoresacechanzas
y resistenciasdespertaría.
Heridos
ensusmás delicados sentimientos los
peruanos poraquella
nuestradesgraciada
tentativade
entregar
estasprovin
cias
aBolivia,
empezaron
unaactiva
y enconadapropaganda
encontra nuestra.Los
textosdeHistoria
yGeografía
de susescuelas
públicas
oclandestinas,
conteníanconceptos
hirientes
ofalsos sobre
nuestraconducta
enla
guerrarecién
pasada
oen otrosacontecimientos,
oafirmaciones
contrarias alos hechos
consumados:Arturo
Prat,
eracalificado
comoel
«miserable
vencido dela Esmeralda-»
, nuestrosmarinos,
comolos
«piratas
del
Pacífico»,
nuestrossoldados
de«incendiarios,
saqueadores
ydesalmados»;
entantoque
Tarapacá,
y, con másrazón,
Tac
nayArica,
no habíandejado
depertenecer
ala madre
patria.
Palacios
puso enconocimiento
delGobierno
estas novedadesy
pidió
yobtuvo la clausura
delas
escuelas peruanas,conlocual
sehizo odioso aun para muchos de losmismos nacionales
y
neutrales,
porsensiblería
en unos,por toleranciaenotros. Na diejuzgaba
losdesmanes
peruanos comorebeldías
atentatorias alos
derechos delsoberano,
sino comodesahogos
inofensivos.
Peroel hecho
esque talesactospermitidos
alvencido,
iban inculcando
enla
generación
queseformaba sentimientos de odio
y dedesprecio
hacia Chile
yde conmiseración
y de amorhacia
el Perú.
Para evitar que la
subdelegación
entera deTarata,
fuera pa sandoapoder
de lasautoridades
peruanas, o,por lo menos, que otraparte
deeseterritorio fueraocupado,
comoantesocu rriera con Ticaco y los demáspueblos
de lazonadeChaspaya,
destacóPalacios
individuos delCuerpo
dePolicía
en los dife rentesvalles
yquebradas
deaquella región,
aquienes,
—asu miendopatrióticamente
laresponsabilidad
denombramientos
ilegales
peronecesarios,
—designó
enel carácter decomisarios,
encargados
delgobierno
de lospueblos
yconobligación
dedar
cuenta inmediata delas
novedades qne ocurrieran.Este
mecanismo,
que subsistióhasta
eladvenimiento
de lasiguiente
administraciónprovincial,
sirvió para que losindígenas
nofue
ranhostilizados
porsu actitudpolítica,
nidespojados
desus bienes.REVISTA CHILENA 131
Palacioscon su misión
chilenizadora
en cuantole
fuéposible.
Al término
desuadministración,
habíalogrado
asegurar
la integridad
del
territorio;
atraídoamuchos chilenosalacausanacional;
fundado
unclubsocial;
reprimido
los desmanesde
losperuanos,
cuyasprovocaciones
pasaban
de todolímite;
yconseguido
la
adhesión de losprimeros
extranjeros
queprefirieron
abiertamente la soberanía deChile
sobreestosterritoriosaladel
Perú o Bolivia.
Tropezó
Palacios, todavía,
condosinconvenientes
para quesu
política
de nacionalizaciónprodujera
más abundantes frutos: el nodisponer
enabsoluto defondos,
ni aun paralos
viajes
que hizo por la
provincia;
y el haberse atenuado moralmentesu autoridad conla
designación
deunDelegado
del
Gobierno,
encargado
de estudiar losdiferentes
tópicos
relacionados
conestosterritorios.
Recayó aquella
elección
endon MarianoGue
rrero
Bascuñán,
que habíadesempeñado,
muy asatisfacción
igual
cometidoenMagallanes;
personaacuciosa,
inteligente
y ordenada;
yaunque nada hizo quecontribuyera
adesmedrar la
situación
del
Intendente,
el hechofué
que elpúblico
vio enél
ynoen
éste
al verdaderorepresentante
delgobierno.
No
obstante,
puede
asegurarse quePalacios
dejó preparado
el terrenopara que la acción de susucesor fuera
eficaz.
Radi cadoél mismo con numerosafamilia
enla
provincia, trabajó
como
particular
y hasta su muerteporla
incorporación
defini tiva de Tacna yArica
anuestropaís.
Porsu
parte,
elDelegado
delGobierno,
señorGuerrero
Bascuñán,
ilustró
en diversosinformes
las materias quesele indi
caron o que estimó útiles para la
chilenización:
el mecanismolegal
aque deberían someterse losBancos,
elproblema
eclesiástico,
lapracticabilidad
delregadío,
la
estadística comercial dellitoral
a Bolivia por lospuertos
deAntofagasta,
Arica
yMoliendo,
y los datosacumulados hasta
entoncessobre lacons trucción de una líneaférrea aLaPaz,
seapasando
por Tacnaoportunas las medidas de chilenización enunciadas
porel Inten
dente Palacios
ensuinforme,
como ser:la radicación de colo
nos
mediante
la compra de
predios rurales;
el
arreglo
delas
filtraciones
del Canal de Uchusuma
paraaumentarla extensióo
cultivable;
elapremio
alos condueños de
esecanal
paraque
cumplieran
las
obligaciones
que el Gobierno del Perú les
impu
soal hacerles merced de
sus aguas,época
esa—1899
—en
que
ninguna prescripción
había
transcurrido;
la edificación de
casas paraobreros;
yel suministro de dinero
alos
nacionales
queprestaran
garantías
de solvencia
para queadquiriesen propie
dades ysearraigaran.
En
otroordende
ideas,
estudió diversos
problemas
históricos
ogeográficos,
relacionados
conlos límites
meridional
yseptentrional
de
estaprovincia
ycon losplebis
citos
oincorporaciones
territoriales
habidos
en
diferentes
tiempos.
Esas
Memorias,
queresumen unalabor
extraordinaria,
ibanquedando
enlos archivos
degobierno
sinprovecho
paranadie.
Sé
dealgunas
que
se extraviaron casijunto
conllegar
a laMoneda. Acaso
pasaron a manosdeagentes
delPerú.
De
fines de
Diciembre
de1899
aigual
fecha
de1903,
seprodujo
eldesmoronamiento
decuanto con anterioridadseha bía hecho.Los
odios ydiscordias
entrelos
chilenosllegaron
al
extremodeque
seclausurara
elclub
ydejaran
decultivarse
entre
ellos relaciones sociales. El
Intendentesepuso en entre dichocon todoslos
miembros dela Corte. El
jefe
militar
de lazona, movido de
indignación
porla
actitudprovocativa
de losperuanos,
llegó
hasta
dictaruna ordendel
día,
enla que conminaba
con medidasdisciplinarias
aaquellos
de sussubordi
nados que no
exigieran
enel
terreno del honorreparación
por
las
armasdelos
agravios
que seleshicieran,
excitación al
duelo
que sirevelaba
espíritu
caballeroso,
esinconciliable
con lospreceptos
del
Código
Penal. Ycomosisehubiera creído necesario
irde frente
contratodo lo
conseguido
hasta entonces, laREVISTA CHILENA 133
comerciantes
extranjeros
yseempeñó
en descubrirsusfraudesimaginarios.
El hechoes que
el
último
día que elIntendente
estuvo enTacna,
llamó
alcaballero
quedesempeñaba
por entonces el cargo de
agente
secretodelPerú
y le comunicó reservadamen teque estaba ya acordada ladevolución
de los territorios de Tacna y Arica al anteriorsoberano.
El
Presidente
de laRepública
conociópunto
porpunto
cuantoiba
sucediendo,
de modo que laresponsabilidad
delos desa ciertos cometidos porsurepresentante
local,
recaendirectamen
tesobreaquel
Gobierno,
Anselmo Blanlot Holley.
IDEAL DE UN CALAVERA
Señor
donBenjamín
Vicuña Mackenna.
San
Bernardo,
Enero 7 de
1864.
Querido Benjamín:
Sólo
ayerllegó
amismanosEl
Mercurio,
de 4del
actual,
enel
que consagrasunhermoso artículo al «Ideal
deunCalavera».
¡Gracias
portusnobles
palabras
desimpatía, gracias
por ha ber alumbradomi nombre
conlos
vivosesplendores
de
tu inteligencia!
Una
detusfrases,
acaso la quecayó
más descuidadamente
de tu
pluma,
meha causadounagrande impresión,
porque
tengo la
conciencia
demerecerla.
«Pero
entrelos que
sefatigan
como
Rousseau,
olos que
seexaltan
comoByron,
hahabido
unobreroincansable
ymodesto
quenosehaapartado
un ins tantedela
senda quesepropuso
recorrer».Tienes
razón: desdeundíaenque
leyendo
aBalzac hice
un autode fe
en michimenea,
condenando
a las llamaslas
impre
pro-REVISTA CHILENA 135
pósito,
sindesalentarme
por laindiferencia,
sin irritarme por lacrítica,
sinenorgullecerme
tampoco
por losaplausos
conqueel
público
hasaludado misúltimasnovelas. El
secreto de miconstancia
estáenqueescribo,
no por cultoalagloria,
quenoexiste ni auncon
oropeles
entrenosotros;
noporambición
pecuniaria,
porque sólo últimamente mistrabajos empiezan
aproducirme
algún
dinero;
sino por necesidad delalma,
porafición
irresistible,
poresealgo
inmaterial,
enfin,
que noslleva aapar tarnosdelos cuidados enfadosos
dela
vida,
lanzando laimagi
nacióna un campo en que nadiepuede
vedarnoslos
dulces frutos de lasatisfacción
intelectual. En unapalabra,
escribo,
como creohabértelo
dichoalguna
vez, porquetengo
lamanía deescribir.
Después
de estaconfidencia
aque me ha convidado la efu siónsincera detuartículo,
sólo
puedo repetirte
misagradeci
mientos por loselogios
que meprodigas,
señalandoentrelos
queprefiero aquellos
que dedicasal
amigo
más bienque al
novelista.
El
amigo
te danuevamente lasgracias
porellos
yteabraza
con
cariño,
rogándote
leconserves entu corazón elaprecio
que tangenerosamente
le
has manifestado.—AlbertoBlest
Gana.
Señor
donJosé
Victorino Lastarria.
San
Bernardo,
Enero
25 de1864.
Querido amigo:
Dos
pliegos autógrafos
de! autorde laHistoria constitucional
del mediosiglo
esuna buenasuerteconquenocontabaen este retiro.—Yes
tantomás de ver
lo
satisfecho que su amistosa cartamehadejado,
cuantoquesiempre
meha
servido de estí mulo el interés queUd.
memanifiesta
por mistrabajos
y miporvenir
literarios.No