POrlada: Jaime Landi. ar
,
I
CO
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INDICE
CO
YUNTURA
Perspectivas del sistema elec toral
ecuatoriano
MICHEL ROWLAND
Heteroqeneidcd, legitimkJad e ineertidumb re ADRIAN BONILLA
4
9
CU
lTURA Y
GlO
BAUZACION
De los medios a las
62
mecncco nes0 loscrecuotos
per el sentido QUINCHE ORTIZ"Que es10 que hoee
68
ceooercs a
n
uesncs
cludades?
EDUARDO KINGMAN
DJ
AlOGOS
eesencs bibliogr6ficas:
124
- EI Estodo como soucon- Fr6gil felkldod Un ensayo
sco
re
eocsseoo
- los esceceos de Morx
•Ecuador,sercs porticutcres
REVISTA DE
FLACSO· ECUADOR
N'4.-Diciembre. Marzo,1998
Los artiewos que se publicall ellIarevista son de e~clU$l\'a
responsabl ldaddesus aUlOres,
l'l(I reneiall r'IOO8S<loament e e1 pensamlrmtode ICONOS
DIRECTOR FlACSC-EeUAOOR
ARO. FERNANDO CARRION
EDITOR leONOS
FWPl: BUABANODE LARA
eC-EDlTOR ico sos
SEBASTIAN MANTILU\ BACA
eOLABORAOORES
ENE$TENUMERO
MlC~El RAWLA~ A~IAN BoNil LA GERMANlCOSAl.GAOO
JUlIO ECHEVERRIA AlEX P,ENKNAIlURA
ABDON UBIDIA Qu'NCHE OIlTll
EDUARDO KI~IAAN JAlr.IE lANDIVAIl
SILVIAMEJIA CARMENMARTINEZ ANDRES GUERRERO
JAVIER 60Nil LA
rWDU((I~' IIA(!><)· KlIi\1l0R DI>l~O: lui, Il<-h,....U
llll'lllSlO\ Flli"'I"~ S,iI,
FLACSO ECUADOR
Dirucion: A•.Ulpo."oPl.••
li e y""<1"0.
Te'.;fon "", 232-029
232-030 212-031 232-012 Fa., S&&·139
E_Mail, ,oo,d.2@ lsoy...."
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deILOISy Fund>elOn ESQUEL
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Gklbalizaclone
ntecccion en America Latina
GERMANICO SALGADO
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ALEX PIENKNAGURA
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Los
clrculos vcroso
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delprestdenciclsrno ARTURO VALENZUELA
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NTERAS
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Ciudadania trcnterc etraco y ccm polson binaria
ANDRESGUERRERO
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COYUNTURA
HETEROGENEIDAD,
LEGITIMIDAD E
INCERTIDUMBRE
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SuMretlOr dt' FtAC50-Ecuodor
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NTRODucelON
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simtaag cness notes isugnteretn tadas per ln ordenoars eaccnteclgunais-rmemos politicos ecuator ia nos de 1997
y los pri meros meses de 1998. Todas las Iuncicnes del Estadc han sido tenstonedas
en su leg u irmdad y en su eficacie. La pres
i-dencia de 1.1 Republica, acosada no solo per
las mulnples rrectures de la coalition que
posibililli 13 caida de Bucaram y 1.1 ascen
-sion del gobie mo mterino, sino tambten por
series problemas legales de sus mas impor
-tantes personajes. pOT 1.1 perdida de cont rol
del proceso polit ico y 1.1 incapacidad de
manejar 1.1:-; situaciones provecadas por el
desa stre de Jo:ll\'ii'lo y la crisis economics.
La crisis politica ecuatoriana, por orra
parte. se des en vuelve en un contexte que puede ser especia lrnente coorucnvc. sobre lodo dcsde el punto de vista de la ce paci-dad movihzadora de las identi dades. Sien
-do este un lema importante relacionado a la
rr
eamen tacton
politicay e
l
t
eton
de fon-da de la crisis de hege monia crdnica que
constituye ta polnica ecuatoriana.
COf! estes antecedentes, el presente ensa -~'o se orga nize en des partes. La primera,
aborda los problemas de legitimidad del or
-den polit ico ecuator tano. prevics r no re
-suelros por la eleccion }' posterior cerroce
-miento de Bucaram, y
la segu nda especula acerca de las i
m-plic a cio nes y ctr.
cunstancias que
ro-dean a la cr isis de represemacien de la
Costa,una vel que las
Iuer zas politicas que
tradi cionalmente re
-presentaban los inte
-reses de la region d
e-magnifica y econem tcamente mas importa
n-t
e
del pais,a
tra
viesan
por mome ntos detn
-sdlita debilidad. La s concluslones apuntan a
renexionar sabre los etectos que estes
r
eno-menos tendran sobre el pr6ximo gobiemn )' la legrtirmdad de las instit uciones politi-ca
s.
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S £LECCIONES DE
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996
La tr ansicion hacia un nuevo gobiemo ecuatcnano ha estado marcada por la tnca
-pacidad de las instituciones de la socie
dad-politica de procesar la enorme diver sidad
de tntereses
r
demandas que los distintos aetores poUticos por ta n en un escena rtcC/)
o
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o
z:
o
u
-
10
COYUNTURA
signado por la ce mplejidad .
E1 Congreso, que estuvo expuestc desde
el princip ia por su prot ag on is mo en el
reemplazo gubemamental , perdi6 edemas
toda relevan cia al instala rse la Asamblea Constit uyente y ser reemplazado por un
cuer po colegiado cuya legitimidad electoral
reclenre dej6 sin sust entation la represen
-tacton alcanzada en 1996 por los dipu
ta-dos, quienes Iueron cambiando sus rostros
ori
ginales e
n ara
s de s
ucesivas
y osc
u
r
as
suplenc ias. La proximidad electo r al y la
propia crisis de los partidos y del gobierno,
por otra parte, parece que dejaron al
Parla-mento sin objetivos politicos. No tuvo un
papel en La modernizaci6n del Estado, par a
eso estuvo 1a propia Consntuyente, sus lazos
co
n
el
Ej
ecutivo te im
-pidier on fiscaliz a r, Y
hasta la propia tarea de emitir leyes secu
nda-rias ha sido contigen
-te a la incertidumbre
gene rada por la coex
is-tencia de la Asamblea y las siguie n tes eleccio
-nes.
La Cor te Supr e m a
de Justicia y los
orga-nismos de con tro l, f
i-nalmente, fuero n gol
-peados por multiples es
-can
daros
y denuncias de corr upcicn en donde el casu de los gastos re-servados, la salida del
Pais del segundo
pers
o-naje mas conspic uo delregimen, luego del mismo pr esidente de la Republica, concent rc alrededor de sus sig-nificados la imagen de la crisis y el tortuoso camino de la tr ansic ion . Las expectativas de los actores
s
ocrate
s
y politicos quee
x-pulsaron al gobierno roldosista no pudie -ron prever los enor me s costos de la r
up-rur a insti t ucional y pr oba b le mente so -breesnm aron la capacidad de Ia socledad de reconstruir su aparato lega l y la legitimi -dad gube rname ntal.
EI case ecuatona no es sui generis en la
hisrorta reciente de Ame rica Latina. EI a u-ge y cafda de Bucara rn, est como Ia salida posterior a su der rocamiento, es dif fcil-ment e compara ble con expe r ien cias de sustitucion gubernam en tal 0 de ada pta · cion constitu ciona l a nuevos gobiernos. Ni la
cr isis paraguaya ni la guaternalteca se pa-recen a
1
0
ocurrido en el Ecuador, porquemle ntras en esos patses las pre siones contr a el gobierno provin ieron de sectores
de las fuerzas armadas, que fueron red
uci-dos en su momento por la presion de la
so-ciedad domestica y de la comunidad inter -nacional , en donde fue
pro
ragonico
el papel de los Estados Unidos, en el Ecuador, fue una amplia coalicion de pract ica mente todoslos actores polit icos relevantes, acompana
-dos por nuevos y
tradi
cionales
m
ovt
ms
e
nro
s
sociales, la que posibilito Ja caida de un go
-bierno que habfa abierto fuegos, en ape
-nas sets meses , contra los empresarios,
los smdicatos, La iglesia, los par-tides politi -cos, el parlamento, los gobiemos seccicna -les mas poderos os del
pais, las fuerza s ar ma
-da s, y como si esto
hubtese side poco, la
embajada estadounlden
-se.
En su momento, hi
-perinflacien y caos e
co-ncmico ilegtti maron al
gobierno de Alfonsin en Argentina y at de SHes
Suazo en Bolivi a,
abrtendo el paso para
una suceston mas tern -pr a na de aque ll a que preve fa la consmucton pero que se sustenta ba
en una nueva legiti
mi-dad electoral. En 1992 Albe r t o Fujimori dt
-suelve el Congr eso pe
-ruanc y logra reconstitutr a su favor
la inst it ucion alid ad peruan a mediante un acue rdo gube m ativo en el que las Fuer zas
Armadas cumplen un
ro
t
central y en donde esr
a
m
bien
fundamental elt
rtunro
electoral de los ecentes del regimen . EI contexto pe-ruano fue tamb ien de crisis econcmtca y de inestabilidad social provocada per la viclen -cia guerrillera.
A pesar de las enormes diferencias en-tre los tres cases hay varies factcres
cornu-nes: un proceso de reconce ntracton del poder
gubernamenta l, nuevas legitfmidades elec-torales y resulta dos relauvamente i nmedia-tos en cua nto al manejo de la crisis social y de la economia. Nada de esto se produjo en el
Ecuador.
sldenc ia de Bucaram expresa sabre todo la incapacidad de ese gobierno de incluir en el bloque en el poder a un conjunto de actores e intereses, sin los cuales 1a gobernabilidad
es sumamente debil. El gobierno roldosista
nos6loque no logr6la confianza de nadie que no sea de su propio crrculo sino que lesion6 en muy poco tiempo la poca credibilidad que tenia, Cuando se pr odujer on las m
ovilizacio-nes masivas en febre ro de 1996, no tuvo un
s610 defensor. En una sociedad fracturada
r
e
gio
nalmente
,
a
travesada
por gig
antescas
d
ifere
ncias c
ulturales, emt
cas y s
ociales,
construida sabr e una complejisima red de
relacione s polttica s tradicio
-nales y no moder
-nas, la l
egiti-midad elec
-toral no es
suficien te
pa ra
go-b
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r n a r
,
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en
0 Saun c
uan
-do
lasdecisio
-nes apun
-tan a la
exclusi o n,
la conducta de
los gober na ntes
violenta el imagi
-nari o socialme nte
aceptado para ese
papel, los propo
-sitos de la gestion ~;L-,.
evidencian el aran
de lucro y las practicas traslucen
corrupcion. No es que el regimen de Bu
ca-ram fue el umco que nave gc en esaa agua s,
peru sf fue exce pcional en la violencia de la
imagen del patrimonialismo y en el patetico
aislamiento que 10 consumto.
La susrtrucion del gobierno bu ca r amista
originalmente reunie en Corma ertmera a
muchos de los heterugeneos intereses que
se coaligaron en cont ra del roldosismo, pero
en poco tiemp o las practicas usua les de la
polirica ecuatoriana red ujeron la cceucion
gobernante a una alianza entre el ejecutivo
y el Parlamento mediada por la que en ese
entonces er a la fuerza politica mas p
ode-rosa del Pais : el Partido Socialcristiano, Ii -derado por el Alcalde de Guayaquil. La de
pu-raci6n parlamentaria que implied la expul
-COYUNTURA
sion de un signifieativo numerc de diputados alia dos del antiguo gobier no, dio paso a un
igualmente numer oso grupo de parlamenta
-rios independientes que rapidamente se
sccializa ron en las ma s puras practices
clientela re s. EI gobierno obtuvo una Uci!
mayor fa fundamentada en diputados pr
ovin-ciales desarraigad os de los pa rtidos, en los socialcristia nos y en fue r zas, como la
Demo-cracta Popular, muy poderosa en la Capital
de la Republica, que quisier on ver la
opor
-tunidad de una refor ma politica.
La hetero geneidad de la socieda d ecuato
-riana vuelve diffcil la permanencia de los
acuerdos polit ieos y esto es especialment e
evidente cuando los procesos electorales
ab r e n
esp
ac tos
de part icipacien
al conjunto de la socieda d. Las
elec
cio
-ne
s
,
sin em -barg o,era
n
inevitables da-da la dudosa p
u-reza del proceso
que ent r oni z6 al
gobierno Inte rt
-no. La
• conv
o-c
ator ta
a una
consults
popula r
qu e legiti
-me 10 ac
-tuado por
el Con greso
no pu do elu
-dir ,a pesar de los intentos del Eje cutivo, el
llamamiento a una Asamblea Constituyente
como la instanc ia suprema encargada de
lIevar a cabo el prcpositu centr al de la coali
-ci6n gobernante: la reforma politiea del Esta
-do y las bases instit ucionales para la li
bera-heacion de la economia.
Los resu ltados electorales del proce so que
rodeo a la Asamblea, a pesar de una refor
-rna electoral que sin duda beneficia a las
mayorias (2), volvier on a expresar una mul
-tiplicidad de fuerzas e intereses. Se c onfir-rna la presencia de los socialcristia nos como
la mayor rueraa pollt ica, que hacta un ejer -cicio de prepa racton pa r a la s pr tixim as
eleccione s pr esidenci ales, perc que en
11
<f)
o
z:
o
/
--..
" pr o•cesa r inter eses
de diferenciaci6n, a pe
sal' de que el tcpico de la de
scen-tralizacion y la desccncentracicn ha est ado
presente per
mamentemente en los debate s.
La identidad nacional ecuarorta na ha t
ent-do probablemente como et srmboto unificador
mas poderoso a la frontera. En un pais mar
-cado per las diferencias regionales , el es
pa-cio nadonal es el signc ccmpartido POl' to
-dos los ecuatorianos. En los
umm
os
enos , sedesar rolla un proceso de ncgociaciones con
el Peru, que por exclu sion es otro signa
cohes ionador de Ia nacionali dad ecuatona
-na, que eventua lmente sotuctona r ta el
problema rr cnte r tzo y dejarta vacfo el pode r
concentradc r de la frontera como signo
na-cional. La posibilidad de la erner gencia ann
ma yor del conflicto regiona l es previsib le y
por etlo, hace falta en esre punto estudiar
la debilidad polit ica de las instiruciones p
ar-tida rtas de la Costa y la posibilidad de que e
s-ra reg ion, que es demografl camente mavor
r-taria este subrepresentada y genere por 10
tanto una nueva crisi s de legitim ida d en et
or-den politico ecuaroneno.
CRISIS DE REPRESENTACION DE
LA COSTA
:
RETOS PEN
DIENTES
A LA
LEGITIMIDAD GUBERNAMENTA
L
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La fragilidad de las msnruc ior.es de la
sociedad poHt ica ecuatoriana quedo en evi'
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te r mincs reales no cr eci6 nada respecto
de los tlltimos resul ta dos de eleccione s
pluripersonales. E\ Par tido Roldos ista, sin embargo de que obtu vo una muy pobre
re-presentacion, continuo siendo la seg unda
fuerza
m
as
vota da del pais, mient ra sque expresiones pouncas de la Sierra:
Democracia Popular , Pachakutik e I
z-quierda De mocratica eleva ron la adhe
-sion electoral respecto de su desempeno
en 1996. La Asamblea replica, de este mo
-do
,
en un
imciola m
isma
alianza mavo
nr
a-ria que regia el Ccngre sc , 10 cual no
evit 6 la manife staci6n de seri as contr
a-dicciones con el Par lamento.
La Asamb lea, de codas formes, tenia co
-mo teton de fondo la proximidad de las
elecciones presidenciales. ln de pend ient
e-mente de la voluntad de algunos de sus p
ro-ragonistas. el hecho cierto fue que las expec
-tat ivas de reform a no pudieron elud ir er
evenro mas importante de la vida pcljtica de
cualquier republica, menos aun en el E
cua-dor, en donde la capacidad de gestion politi
-ca de las instituciones gubem amentales
eera
supeditada a pract ices clientelare s y petr
i-rnoniales, asf como a la presencia de cau
-dillos y caciques, cuya conducta puede lle
-gar a normar la accion de los partidos y
ot r os meca r usm os de tnre r med tactcn de la
sociedad politica. Basicamente la Asamblea
ser it e a duras penas las reglas que regularian
las proximas elecciones pr esidenciales y en
este papel no hizo nada mas (ni menos) que
los dieciocho inte ntos const itucionales pre
-vies en la historia polttica ecuatoriana:
servir de esp acio de rrans tctcn guberna
-r-e nta l civ il entr e una crisis politica que
dio como resulta do el derrocamiento de un gobierno ilegitimado, hacia uno nuevo.
Las agendas regionale s se represe ntan cada \"1;£ con mas fuerza, sin que el sistema
ins tit ucio na l sea cap az de procesarlas. La
Asarnblea . al dejar de ser el espacio natural
pa ra la res olucton proced imental de estes
conflictos, deja abierta una br ec ha que tiene
la tendencia de radrcalizarse. En 1995 varia s
provincias se declararon unilate ra lme nte e
s-tados federales, a 10 largo de los dos aao s
posrerio res movimientos reg ionale s se ha n
enfr e ntado abiertament e con el gobierno
central alrededor de demandas de obr a p
u-blica. Ni los gobier nos seccionales, ni los
cuerpos colegiados de representacion como
el Congreso han ten ido la capaci dad de
1
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3
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terse en la cultura pclltica costena. mientras que mas bien aque llas entidades cuya din
-gencia opera en Guayaquil, sabre tndo en los enos noventa pudieron prcyectarse con rela-tivo exito a varias provincias serranas.
Las elecciones presi -denciales de 1998 se realiz.an sin la prese
n-cia socialcristiana, que
ha sido de le jos 13 ma -yor ia electoral mas im -porta nt e del Literal, y con un Partido Roldosi s
-ta disminu ido y devalua -do por su expulsion del gobierno, 1a ause ncia de
au max imo caci que y la
ca fd a en la s prefere
n-cias elector-ales. Aun a
pesar de que la auseocla
de los soctetcr ts na nos
prod uj cr a una eleva
-c
lo
n
del caudal de votos de l PRE, es probableque la caudad de la repr esentacien pelt
-tica no renga la represemativ idad nec e-sana para porter los mtereses de los ac to-res sociales mas Importantes de la regiOn. EI
pr oblema en este punto super a las po sibili-dades de mediaciOn que la mera insntueio-nalida d gubernamental y ele ctoral ofrecen,
se trata de un dilema de legirimidad.
Ambos part idos pueden pensarse alrede-dor de van es puntos en comun: Los dos se organizan alrededor de la figura de caudi-llos: Febres Cordero, uuien se inicia politica-mente en la decada de los anos sesenta
co-mo dirige nt e empresarial y qu e ha sido identiricado como uno de los mas _cc nspicuo.
repr es en -tante s de
la elite g ua y
a-qu il e
-fia no s610 p oe
ro
r-'"
.
"'
.
sino s la-dencia cua ndo el partido politico mas impor-tame del Pais se abstuvo de presenr ar candida tures pr esjdenci al es. EI Pa rt ido 50 -cialcrist iano, cuya presencia en el Ecuador
ccntempcr anec se articulo alrededor de la fi·
gura del ex-preside nte
leOn Febres Cordero y
de una adhesion elec to-ral abrumado r a en la ciudatl de Guayaquil, ga -n6 todas las eJecci ones pluripersonales desde el ano de 1990, sin importer que elias se hubiera n
reeuee
co
a1 m
ismo
tiem
-po que las de presidentec en el medic rermtno.
La decision del segundo
Ilder mas visible, Jaime
Nebot, de no presenter -se como candidato pr
eci-pita una crisis tntem a que Tela no s610 31propio
part ido sino a1 conjunto
de 1a inslituciona lidad politica ecuatona na porque crea un vacjo de poder regi onal, muy diricil de reem plazar, en una sociedad en donde la principal dtrere ncta en las per
-cepciones de la polinca
e
s
ta
quee
xt
s
te
entre Sierra yCosta.El cincuenta y dos por ciento de 13
po-blacion elec toral ecuarcrtana se encuentra
en Ia Costa rreme a un tres por cientc de la Amamnia y un cuarenta y cinco por cienrc de 13 Sierra. Con Ia exce pcion de la Jaime Rol -dOs, quien gana las eleccjones en un momen -to en que el etecto racc busca una ruptu re de
jdentidad tanto con et gobierno militar como con el antiguo regimen, previo a las dictadu
-ras de los enos set enta, el vote en primera
vuelta tanto en la Sierra como en la Cos
-ta per un candidate perteneciente a la
ctra regi6n, ha side absounamentemi
nori-taric. Solamente en 1996 sc ha dado eI case de Que dos candidatos de una misma reg ion, en este caso 13 Costa, queden en pnmerc y
ensegundo lugar.
A direrencia de la Sier ra, en donde varlas ruerzas politica s han apa recido con vigor yse
han des vaneci do luego de algun os aftos de
presencia (3) , la Cosla se ha carac h: r izado por 10menos desde 1988 por tener una repr e-sentacion con!,.ent rada basicamente alrede-dt r de dos orga nizaciones: los s.x:iat -rj
stia-.Xl!< y el Partido Roldosista. Los I ·:;1idos
-Guayaquil e
s
un
espac
io
en el cual la
cu
ltura
po
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ica
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ializa v
alores a
traves de una
e
tica de
autoprom
oci6n
util
itaria
en
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z:
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v
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1
4
COYUNTURA
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5
/
.
tus fam iliar, pertenencia a clubes exclu -ye ntes y cfrculos fina ncie ros, por una parte ; y por orre. Abdala Bucaram,
pro-veniente de una familia de migrantes li bane-ses vinculada con la dirigencia deportiva y Ia actividad polnica a treves de me
diacio-nes electorates. Los dos jeres polfticos tie-nen como clientela electoral inmediata a 18 ciudad de Guayaquil.
Ambos partidos han
juga do con un lenguaje vago en termtoos ideo-16gicos, pero han side
exitosos en el manejo
de imagenes populistas,
si bien el Partido So-cialcristiano ha sida ident iricado, gene r al
-mente desde la
oposi-cion, como una orga -niz,aci6n de derecha s
o-bre todo por la pe rl e
-ne ncia a cfrc u los em
-presariales de 1a rna
-yoria de sus candidatos.
La presencia nacional de las dos o
rganize-clones ha sido posib le gracias a alianza s
con caudillos locales , mas que al tejido de
redes organicas de ceracter partidar io.
Las diferencias principales pueden encon
-trarse en los Intereses est ructurales que
contienen ambas organiz.aciones. Guayaquil,
como algunas otras ciuda des de la Costa, es
un espacio en el cual la cultura politica s o-cializa vatore s a tr eves de una etica de au
-topromocion utu uarta. per el hec he de haber estado alejada del centro de decisiones poh-ncas y admin istrativas, por rezones atinentes
a la ccnsn t uclcn del espa cic productive ,
por su vinculacion al comercio exterior, las
elites gua yaquile nas son naturalmente e
m-pre sariales. Los valor es empresariales pe
r-mean el conjunto de actitu des del elec
to-rado guayquileno y vuelven posible que los
par tidos poUt icos puedan representa rlos, sin que esta conducts sea lefda desde los sect o-re s subordinados como eontradictor ia con sus propios inter eses . De este modo es pos
i-ble entender que una diferen cia basica
entr e roldosistas y socialcristianos se esta
-blezca alred ed or de los
grupos eeoncmtcc s que
representan. Mlenrras
los socialcristianos han
sido asimilados a los mas trad icionales gr upos fi
-nancterns, vinculadcs a
la agroe xpor ta cien y a
la banca desde hace mu
-ehos aaos. los roldosi s-ras son vistcs como la
expresten de comer
-ciantes y Iertunas r
ela-tivam ente recientes. Es-to no qu iere decir que
ambos partidos no ha -yan compa rtido en ocasiones distinta s los
mismos auspiciantes .
La crisis polltica de la Costa, y particular -mente de Guayaquil, capital de la provincia
del Guaya s, cuya poblactdn electoral es ma
-yor al veinticinco por ciento del total na -cional, no es reciente. La ciudad particu
-larme se ha caracteriz.ado por Ia inestabi li-dad y por las disputes sin cuartel entre los
dos gr upos mas poderosos. Solamenle la pre sencia de Febres Cordero, quien optd por ser alcalde luego de haber sido presi
-dent e de Ia Republica sacc lemporalme nte del punto mue rto a los gobiernos loca les
-COYUNTURA
L
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iones
pre
sidenciales
y
parlarnentarias
probablemente
servlran como agentes
catalizadores de las
contradicclones y
fisuras del orden
politico
ecuatoriano
cwo guayaquilena estuviera a punto de
co-Iapsar varias veces por la falta 0 el desperdi
-cio de recurscs econemtcos, una aproxima -ci6n depredadora, atribuida generalmente
a los roIdosistas, hacia los bienes publiccs y
la toma de dectsioees excluyente y am irraria de quienes accedieron al poder municipal y
provincial.
La figur8 del ex
-pre-s
id
en
te
n
o
t
ra
n
sf
o
r
ma
radicalmente las per -cepcion es ni las c on-ducta de Ia ctase polinca
gu
ay
a
q
uilena
perc
c
tor-ga un peso stmbou co
in
u
s
i
t
a
dc
a1 e
jerc
ic
io
de 18 autoridad. Esta
circ
un
s
tancia
po
s
ibilita
la generation de condi
-ciones minimas de g
o-be
rnabilidad
e
n t
oda
1
8
provincia sobr e la base
de 1a exclusion de los roldosistas. Las dis pu-tes pohtlcas en el G
ua-y
as pue
den
in
t
er
pret
ar-se c
on
l
a
m
et
aror
a de
los juegos de sum a
ce-rooLa victoria de unos ha implicado gene
-ralmenle la derrota de otros. Las confro nta -ciones y su misma radicalidad han impedi·
do la formaci6n de terceres partidos. ~in·
guna ruerza politica alternatrca, v
ehiculiza-da por partidos serranos 0 per otras o
rgani-zaciones ccstenas, ha sido relevante a las ins
-tituciones de la politica gua ya
-qutlena.
Eventualmente el em
-pre sa r ia d o formal, en
ocaslcnes, sobre todo en
aquellas que interpelan
demandas de ceracter
regional, ha corporati
-vizad o la activi da d
politic a ,
pe
rc
en 10que se rertere a la
repr esentati on en
los gobiernos
I
ee
e.
les se ha subsu
-mido generalmen
-te en los canales del
propio partido s
o-cialcr js tiano y en
18 rigura de Febres
Cor d ero, quien po r otr a
parte, es uno de sus Ifderes hisrertces como
sector productivo.
La Iortaleza de las rig uras de Febres
Cor dero y Bucaram evidencian al mismo
tiempo la extrema debilidad de la soctedad
politica cceteae. Ha bastado la ausencta de
esos lideres a del hereredero natural del
Pa-triarca: Jaime Nebot,
pa-ra qu e toda la re gion
atraviese
un
periodo in-solito de incertidumbre
politica cuyos ant ece
-dentes inm ed ia t os se
encuentran en la cact
i-ca ad min istr-ac idn de Buca ram, pero tambien
en la incap acida d del
Pa rtido Socialc ristiano
de rep re s enar eficae
-me nte al restc de la s
o-ciedad ecuatorta na que no sea la ciuda d de
Guayaquil. La abste n
-cion de la ca ndidar u ra
pr esi d e n cia l, que c
o-mienza per las sospe
-chas de Nebot a
pr0p6-sito de su imposibilida d
de ganar en 1998 y acabar con su vida
po-litica, que sigue con su tenaz control del
partido que impide Ia emergeneia de otras ri·
guras que puedan reempizarlo, y que culmi -na con la publicaciOn de
1a
condiclon desalud del maximo lfder, revelan que
ne-xos tnsntuclcnates entre la poblation y e
lli-derazgo son renues, personales y precarios,
tanto como el temor a Ia derrota 0 la certeza
irrefutable que ofrece la muerte.
Las etecctcnes presidenciales y parlamen
-tarias, como en otras ocasiones, probabl
e-me nte sirvan como agentes catalizadores de
las contr ad icciones y fisuras del orden politi -co ecuat oriano. En 1998 10 Costa va a estar
oblig ada a usa r canales de
re
p
re
s
entacion
mus uales, ademas de aquellos tr adiciona
-les: can didaturas y partidos serranos. por
una parte, y los devaluados partidos politi
-cos guayaq uiletios. Nuevanete, la calidad
de la representacion, independientemente
de que esas or gan izationes tengan la opcr
-tunidad de lograr votaciones caudalosas, es
-tablece un rete a la legitimidad de cualquier
gobie mo, score todo en el Ecuador en donee
nunca ha bastado el solo acto electoral para investir de autoridad a los gobernantes.
15
s
o
z:
u
-COYUNTURA
-
-
- -
-
- - - -
- - - -
- -
-•1.- Este trabajo no es. ell rigor, un ejercicio aca-demico. Esta ccnsunncc por notes que perm.ten especutacicnes sabre acontecimienlos efime ros.
2.- En la provincia del Guayas, par ejemplo. er
Partido
sccecrtssarc
obtlene e! noventa por cientcde ta repreeentacon con alga mas del treinta y
en-co por centode los votes vajcos.
3.- EI caso dei Partido Sociatista. que tuvo exrto
en provmcias durante tcoe la oecaoa de los ccren
-tapueoe ser unejemplo de esta afinna ci6n. Lo me -mo la rzqoreroa bemccreuce. muy recucoa en tos ncveeta luegode haber sido eiprimer partido politi
-co ecuatoriano.
Este escena rio, por ctra pa rte, podria suponer retos importantes a la Iegrt
imi-da d del proximo gobierno, cualquiera que este fuere, sabre todo porque las agendas
regionales se manifieslan cada vez con mayor fuerza fren te a un sistema poli-tico con pocas
capcidades de procesamiento de esc
ti-po de demandas. A esto debe sumarse inevitablemente una nueva polttica de ajuste j' probablemente la
rar
tncacton
de la s negociaciones con el Peru, temas ambos que supo nen escollos desde el
principio a 11.1 nueva administraci6n .
La tur bule ncia de Iii tr ansici6n y los
costos politico
s
d
e
13 eteccto
n
y poste
-rior derrocarmen ro de Bucaram han mos.
trade la precariedad de las instituciones
polnlcas ecuatorianas, Y 11.1 perslsrencia de
un sistema de percepciones, valorcs y
creencias en do nd e 111 imagen de 10 pu
-blico como bien cotecrtvo - probable
-mente por las condiciones estructurales
ancesrrales que posibili rarnn intensos
mecant smos de exclusion 0 dominad6n
de buena parte de la pcblacicn-,
esta enajenada de la decision po
-litica inmcdiata. La h
eterugcnei-dad regional, product lva r cultural de la so
-ciedad ecuator iana parece scr el cimiento de
una crisis continua de hegernorua que
lesio-na la legitimidad de las insntuciones y la gobernabilidad civil de ongen electoral. La
compulsion unitaria del Estado ccuarortano
no parece ser el marco adecua do para pro
-cesar las difer encia s y en este contexte,
incluso las etecctones de 1998 corren el nesgo de ser simplerncnte... otras eleccio-nes.
~!lTA5
Las elecciones de 1998 mues
-rran, antes de su realizacion , un vuetco de
las preterenctas electora tes a ntvet n
acio-n
at,
nuevame
nre
hac ia fuerzaspoltticas
se-rranas . Como nunca antes en la etapa que se
inicia en 1978 en el Ecuador al comienzo de la ca mpafia la ausencia de candidaturas ofi
-elates carectenzo unp ri me r momento. EI
pa no ra ma se traas fcrma cuando Nebot aoun -cia su ause ncia y el PSC decide nor part tct
-par, bastcamenre poria falta de vnlu ntad 0
de posib ilidades de sus figuras retcventes
de par t icipa r en la ca mpafia. En pri ncipio, los beneficiaries de la ause ncia resultan las fuerzas polfticas serranas. pol' una parte, y
per on-a (by defaul t ) el part id o roldosista que es la Nemes is natural del partido de Fe
-bres Corde ro , Cualqui era que sea et reset
-tado ele c to ral la te ndencia pos ibtemente
ma rq ue un mo me nta de ocasc par a la que
Cuera la organizacidn mas poderos a del pals,
ca racterfza do pOI' el vectc que dej a en la
Costa, sin que haya nada concreto que
pueda susntutrta a largo plazo las
expec-t
artvas
de nueva ince rtid um b r e pa ra lareg io n y esped fi cam ente para Gua yaqu il
podr ian implic ar un esce na r io de dificil g o-bcmabilidad a med tanc plazo.