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Heterogeneidad, legitimidad e incertidumbre (Coyuntura)

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(1)

POrlada: Jaime Landi. ar

,

I

CO

N

O

S

• • • • • • • •• • • • • • • • • • • • • • • • • • •

INDICE

CO

YUNTURA

Perspectivas del sistema elec toral

ecuatoriano

MICHEL ROWLAND

Heteroqeneidcd, legitimkJad e ineertidumb re ADRIAN BONILLA

4

9

CU

lTURA Y

GlO

BAUZACION

De los medios a las

62

mecncco nes0 los

crecuotos

per el sentido QUINCHE ORTIZ

"Que es10 que hoee

68

ceooercs a

n

uesncs

cludades?

EDUARDO KINGMAN

DJ

AlOGOS

eesencs bibliogr6ficas:

124

- EI Estodo como soucon

- Fr6gil felkldod Un ensayo

sco

re

eocsseoo

- los esceceos de Morx

•Ecuador,sercs porticutcres

REVISTA DE

FLACSO· ECUADOR

N'4.-Diciembre. Marzo,1998

Los artiewos que se publicall ellIarevista son de e~clU$l\'a

responsabl ldaddesus aUlOres,

l'l(I reneiall r'IOO8S<loament e e1 pensamlrmtode ICONOS

DIRECTOR FlACSC-EeUAOOR

ARO. FERNANDO CARRION

EDITOR leONOS

FWPl: BUABANODE LARA

eC-EDlTOR ico sos

SEBASTIAN MANTILU\ BACA

eOLABORAOORES

ENE$TENUMERO

MlC~El RAWLA~ A~IAN BoNil LA GERMANlCOSAl.GAOO

JUlIO ECHEVERRIA AlEX P,ENKNAIlURA

ABDON UBIDIA Qu'NCHE OIlTll

EDUARDO KI~IAAN JAlr.IE lANDIVAIl

SILVIAMEJIA CARMENMARTINEZ ANDRES GUERRERO

JAVIER 60Nil LA

rWDU((I~' IIA(!><)· KlIi\1l0R DI>l~O: lui, Il<-h,....U

llll'lllSlO\ Flli"'I"~ S,iI,

FLACSO ECUADOR

Dirucion: A•.Ulpo."oPl.••

li e y""<1"0.

Te'.;fon "", 232-029

232-030 212-031 232-012 Fa., S&&·139

E_Mail, ,oo,d.2@ lsoy...."

leONOS .geode,e el .UiP""

deILOISy Fund>elOn ESQUEL

• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •

A

CTUA

U

DAD

Gklbalizaclon

e

ntecccion en America Latina

GERMANICO SALGADO

P

OSMODER

N

IDAD

La 'necresentooncoo '

de la connco

JUUO ECHEVERRIA

EI nebuloso sistema

posrro

demlstc

ALEX PIENKNAGURA

Mooerrac c c y

posmo d ernid a d ABDON UBIDIA

18

32

44

54

Los

clrculos vcroso

s

del

prestdenciclsrno ARTURO VALENZUELA

FRO

NTERAS

E

NSAYO

Ciudadania trcnterc etraco y ccm polson binaria

ANDRESGUERRERO

RE

SENAS

81

(2)

COYUNTURA

HETEROGENEIDAD,

LEGITIMIDAD E

INCERTIDUMBRE

L

as

f

uerzas

p

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i

cas q

ue t

r

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de

l

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n

solita

de

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a

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AxAd",lr Bom!ic

SuMretlOr dt' FtAC50-Ecuodor

i

NTRODucelON

E

simtaag cness notes isugnteretn tadas per ln ordenoars eaccnteclgunais

-rmemos politicos ecuator ia nos de 1997

y los pri meros meses de 1998. Todas las Iuncicnes del Estadc han sido tenstonedas

en su leg u irmdad y en su eficacie. La pres

i-dencia de 1.1 Republica, acosada no solo per

las mulnples rrectures de la coalition que

posibililli 13 caida de Bucaram y 1.1 ascen

-sion del gobie mo mterino, sino tambten por

series problemas legales de sus mas impor

-tantes personajes. pOT 1.1 perdida de cont rol

del proceso polit ico y 1.1 incapacidad de

manejar 1.1:-; situaciones provecadas por el

desa stre de Jo:ll\'ii'lo y la crisis economics.

La crisis politica ecuatoriana, por orra

parte. se des en vuelve en un contexte que puede ser especia lrnente coorucnvc. sobre lodo dcsde el punto de vista de la ce paci-dad movihzadora de las identi dades. Sien

-do este un lema importante relacionado a la

rr

eamen tacton

politica

y e

l

t

eton

de fon

-da de la crisis de hege monia crdnica que

constituye ta polnica ecuatoriana.

COf! estes antecedentes, el presente ensa -~'o se orga nize en des partes. La primera,

aborda los problemas de legitimidad del or

-den polit ico ecuator tano. prevics r no re

-suelros por la eleccion }' posterior cerroce

-miento de Bucaram, y

la segu nda especula acerca de las i

m-plic a cio nes y ctr.

cunstancias que

ro-dean a la cr isis de represemacien de la

Costa,una vel que las

Iuer zas politicas que

tradi cionalmente re

-presentaban los inte

-reses de la region d

e-magnifica y econem tcamente mas importa

n-t

e

del pais,

a

tra

viesan

por mome ntos de

tn

-sdlita debilidad. La s concluslones apuntan a

renexionar sabre los etectos que estes

r

eno-menos tendran sobre el pr6ximo gobiemn )' la legrtirmdad de las instit uciones politi

-ca

s.

(I)

Hrn

.

OGE

NE

IDAO OCUATORIANA

Y

PR

ECfIl

, lE

O

A

O

i

N

STlTUCIONAl

:

DE

au

"

\A

L

A

S £LECCIONES DE

1

996

La tr ansicion hacia un nuevo gobiemo ecuatcnano ha estado marcada por la tnca

-pacidad de las instituciones de la socie

dad-politica de procesar la enorme diver sidad

de tntereses

r

demandas que los distintos aetores poUticos por ta n en un escena rtc

C/)

o

(3)

<f)

o

z:

o

u

-

10

COYUNTURA

signado por la ce mplejidad .

E1 Congreso, que estuvo expuestc desde

el princip ia por su prot ag on is mo en el

reemplazo gubemamental , perdi6 edemas

toda relevan cia al instala rse la Asamblea Constit uyente y ser reemplazado por un

cuer po colegiado cuya legitimidad electoral

reclenre dej6 sin sust entation la represen

-tacton alcanzada en 1996 por los dipu

ta-dos, quienes Iueron cambiando sus rostros

ori

ginales e

n ara

s de s

ucesivas

y osc

u

r

as

suplenc ias. La proximidad electo r al y la

propia crisis de los partidos y del gobierno,

por otra parte, parece que dejaron al

Parla-mento sin objetivos politicos. No tuvo un

papel en La modernizaci6n del Estado, par a

eso estuvo 1a propia Consntuyente, sus lazos

co

n

el

Ej

ecutivo te im

-pidier on fiscaliz a r, Y

hasta la propia tarea de emitir leyes secu

nda-rias ha sido contigen

-te a la incertidumbre

gene rada por la coex

is-tencia de la Asamblea y las siguie n tes eleccio

-nes.

La Cor te Supr e m a

de Justicia y los

orga-nismos de con tro l, f

i-nalmente, fuero n gol

-peados por multiples es

-can

daros

y denuncias de corr upcicn en donde el casu de los gastos re

-servados, la salida del

Pais del segundo

pers

o-naje mas conspic uo del

regimen, luego del mismo pr esidente de la Republica, concent rc alrededor de sus sig-nificados la imagen de la crisis y el tortuoso camino de la tr ansic ion . Las expectativas de los actores

s

ocrate

s

y politicos que

e

x-pulsaron al gobierno roldosista no pudie -ron prever los enor me s costos de la r

up-rur a insti t ucional y pr oba b le mente so -breesnm aron la capacidad de Ia socledad de reconstruir su aparato lega l y la legitimi -dad gube rname ntal.

EI case ecuatona no es sui generis en la

hisrorta reciente de Ame rica Latina. EI a u-ge y cafda de Bucara rn, est como Ia salida posterior a su der rocamiento, es dif fcil-ment e compara ble con expe r ien cias de sustitucion gubernam en tal 0 de ada pta · cion constitu ciona l a nuevos gobiernos. Ni la

cr isis paraguaya ni la guaternalteca se pa-recen a

1

0

ocurrido en el Ecuador, porque

mle ntras en esos patses las pre siones contr a el gobierno provin ieron de sectores

de las fuerzas armadas, que fueron red

uci-dos en su momento por la presion de la

so-ciedad domestica y de la comunidad inter -nacional , en donde fue

pro

ragonico

el papel de los Estados Unidos, en el Ecuador, fue una amplia coalicion de pract ica mente todos

los actores polit icos relevantes, acompana

-dos por nuevos y

tradi

cionales

m

ovt

ms

e

nro

s

sociales, la que posibilito Ja caida de un go

-bierno que habfa abierto fuegos, en ape

-nas sets meses , contra los empresarios,

los smdicatos, La iglesia, los par-tides politi -cos, el parlamento, los gobiemos seccicna -les mas poderos os del

pais, las fuerza s ar ma

-da s, y como si esto

hubtese side poco, la

embajada estadounlden

-se.

En su momento, hi

-perinflacien y caos e

co-ncmico ilegtti maron al

gobierno de Alfonsin en Argentina y at de SHes

Suazo en Bolivi a,

abrtendo el paso para

una suceston mas tern -pr a na de aque ll a que preve fa la consmucton pero que se sustenta ba

en una nueva legiti

mi-dad electoral. En 1992 Albe r t o Fujimori dt

-suelve el Congr eso pe

-ruanc y logra reconstitutr a su favor

la inst it ucion alid ad peruan a mediante un acue rdo gube m ativo en el que las Fuer zas

Armadas cumplen un

ro

t

central y en donde es

r

a

m

bien

fundamental el

t

rtunro

electoral de los ecentes del regimen . EI contexto pe

-ruano fue tamb ien de crisis econcmtca y de inestabilidad social provocada per la viclen -cia guerrillera.

A pesar de las enormes diferencias en-tre los tres cases hay varies factcres

cornu-nes: un proceso de reconce ntracton del poder

gubernamenta l, nuevas legitfmidades elec-torales y resulta dos relauvamente i nmedia-tos en cua nto al manejo de la crisis social y de la economia. Nada de esto se produjo en el

Ecuador.

(4)

sldenc ia de Bucaram expresa sabre todo la incapacidad de ese gobierno de incluir en el bloque en el poder a un conjunto de actores e intereses, sin los cuales 1a gobernabilidad

es sumamente debil. El gobierno roldosista

nos6loque no logr6la confianza de nadie que no sea de su propio crrculo sino que lesion6 en muy poco tiempo la poca credibilidad que tenia, Cuando se pr odujer on las m

ovilizacio-nes masivas en febre ro de 1996, no tuvo un

s610 defensor. En una sociedad fracturada

r

e

gio

nalmente

,

a

travesada

por gig

antescas

d

ifere

ncias c

ulturales, emt

cas y s

ociales,

construida sabr e una complejisima red de

relacione s polttica s tradicio

-nales y no moder

-nas, la l

egiti-midad elec

-toral no es

suficien te

pa ra

go-b

e

r n a r

,

m

en

0 S

aun c

uan

-do

las

decisio

-nes apun

-tan a la

exclusi o n,

la conducta de

los gober na ntes

violenta el imagi

-nari o socialme nte

aceptado para ese

papel, los propo

-sitos de la gestion ~;L-,.

evidencian el aran

de lucro y las practicas traslucen

corrupcion. No es que el regimen de Bu

ca-ram fue el umco que nave gc en esaa agua s,

peru sf fue exce pcional en la violencia de la

imagen del patrimonialismo y en el patetico

aislamiento que 10 consumto.

La susrtrucion del gobierno bu ca r amista

originalmente reunie en Corma ertmera a

muchos de los heterugeneos intereses que

se coaligaron en cont ra del roldosismo, pero

en poco tiemp o las practicas usua les de la

polirica ecuatoriana red ujeron la cceucion

gobernante a una alianza entre el ejecutivo

y el Parlamento mediada por la que en ese

entonces er a la fuerza politica mas p

ode-rosa del Pais : el Partido Socialcristiano, Ii -derado por el Alcalde de Guayaquil. La de

pu-raci6n parlamentaria que implied la expul

-COYUNTURA

sion de un signifieativo numerc de diputados alia dos del antiguo gobier no, dio paso a un

igualmente numer oso grupo de parlamenta

-rios independientes que rapidamente se

sccializa ron en las ma s puras practices

clientela re s. EI gobierno obtuvo una Uci!

mayor fa fundamentada en diputados pr

ovin-ciales desarraigad os de los pa rtidos, en los socialcristia nos y en fue r zas, como la

Demo-cracta Popular, muy poderosa en la Capital

de la Republica, que quisier on ver la

opor

-tunidad de una refor ma politica.

La hetero geneidad de la socieda d ecuato

-riana vuelve diffcil la permanencia de los

acuerdos polit ieos y esto es especialment e

evidente cuando los procesos electorales

ab r e n

esp

ac tos

de part icipacien

al conjunto de la socieda d. Las

elec

cio

-ne

s

,

sin em -barg o,

era

n

inevitables da

-da la dudosa p

u-reza del proceso

que ent r oni z6 al

gobierno Inte rt

-no. La

• conv

o-c

ator ta

a una

consults

popula r

qu e legiti

-me 10 ac

-tuado por

el Con greso

no pu do elu

-dir ,a pesar de los intentos del Eje cutivo, el

llamamiento a una Asamblea Constituyente

como la instanc ia suprema encargada de

lIevar a cabo el prcpositu centr al de la coali

-ci6n gobernante: la reforma politiea del Esta

-do y las bases instit ucionales para la li

bera-heacion de la economia.

Los resu ltados electorales del proce so que

rodeo a la Asamblea, a pesar de una refor

-rna electoral que sin duda beneficia a las

mayorias (2), volvier on a expresar una mul

-tiplicidad de fuerzas e intereses. Se c onfir-rna la presencia de los socialcristia nos como

la mayor rueraa pollt ica, que hacta un ejer -cicio de prepa racton pa r a la s pr tixim as

eleccione s pr esidenci ales, perc que en

11

<f)

o

z:

o

(5)

/

--..

" pr o•

cesa r inter eses

de diferenciaci6n, a pe

sal' de que el tcpico de la de

scen-tralizacion y la desccncentracicn ha est ado

presente per

mamentemente en los debate s.

La identidad nacional ecuarorta na ha t

ent-do probablemente como et srmboto unificador

mas poderoso a la frontera. En un pais mar

-cado per las diferencias regionales , el es

pa-cio nadonal es el signc ccmpartido POl' to

-dos los ecuatorianos. En los

umm

os

enos , se

desar rolla un proceso de ncgociaciones con

el Peru, que por exclu sion es otro signa

cohes ionador de Ia nacionali dad ecuatona

-na, que eventua lmente sotuctona r ta el

problema rr cnte r tzo y dejarta vacfo el pode r

concentradc r de la frontera como signo

na-cional. La posibilidad de la erner gencia ann

ma yor del conflicto regiona l es previsib le y

por etlo, hace falta en esre punto estudiar

la debilidad polit ica de las instiruciones p

ar-tida rtas de la Costa y la posibilidad de que e

s-ra reg ion, que es demografl camente mavor

r-taria este subrepresentada y genere por 10

tanto una nueva crisi s de legitim ida d en et

or-den politico ecuaroneno.

CRISIS DE REPRESENTACION DE

LA COSTA

:

RETOS PEN

DIENTES

A LA

LEGITIMIDAD GUBERNAMENTA

L

!

La fragilidad de las msnruc ior.es de la

sociedad poHt ica ecuatoriana quedo en evi'

.. ~

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te r mincs reales no cr eci6 nada respecto

de los tlltimos resul ta dos de eleccione s

pluripersonales. E\ Par tido Roldos ista, sin embargo de que obtu vo una muy pobre

re-presentacion, continuo siendo la seg unda

fuerza

m

as

vota da del pais, mient ra s

que expresiones pouncas de la Sierra:

Democracia Popular , Pachakutik e I

z-quierda De mocratica eleva ron la adhe

-sion electoral respecto de su desempeno

en 1996. La Asamblea replica, de este mo

-do

,

en un

imcio

la m

isma

alianza mavo

nr

a-ria que regia el Ccngre sc , 10 cual no

evit 6 la manife staci6n de seri as contr

a-dicciones con el Par lamento.

La Asamb lea, de codas formes, tenia co

-mo teton de fondo la proximidad de las

elecciones presidenciales. ln de pend ient

e-mente de la voluntad de algunos de sus p

ro-ragonistas. el hecho cierto fue que las expec

-tat ivas de reform a no pudieron elud ir er

evenro mas importante de la vida pcljtica de

cualquier republica, menos aun en el E

cua-dor, en donde la capacidad de gestion politi

-ca de las instituciones gubem amentales

eera

supeditada a pract ices clientelare s y petr

i-rnoniales, asf como a la presencia de cau

-dillos y caciques, cuya conducta puede lle

-gar a normar la accion de los partidos y

ot r os meca r usm os de tnre r med tactcn de la

sociedad politica. Basicamente la Asamblea

ser it e a duras penas las reglas que regularian

las proximas elecciones pr esidenciales y en

este papel no hizo nada mas (ni menos) que

los dieciocho inte ntos const itucionales pre

-vies en la historia polttica ecuatoriana:

servir de esp acio de rrans tctcn guberna

-r-e nta l civ il entr e una crisis politica que

dio como resulta do el derrocamiento de un gobierno ilegitimado, hacia uno nuevo.

Las agendas regionale s se represe ntan cada \"1;£ con mas fuerza, sin que el sistema

ins tit ucio na l sea cap az de procesarlas. La

Asarnblea . al dejar de ser el espacio natural

pa ra la res olucton proced imental de estes

conflictos, deja abierta una br ec ha que tiene

la tendencia de radrcalizarse. En 1995 varia s

provincias se declararon unilate ra lme nte e

s-tados federales, a 10 largo de los dos aao s

posrerio res movimientos reg ionale s se ha n

enfr e ntado abiertament e con el gobierno

central alrededor de demandas de obr a p

u-blica. Ni los gobier nos seccionales, ni los

cuerpos colegiados de representacion como

el Congreso han ten ido la capaci dad de

1

2

-8

z:

o

(6)

COYUNTURA

E

I problema po

litico

supera las

pos

ibilida

des

de

med

iaci6n qu

e

f

a

m

era

i

ns

lit

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i

o

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a

lid

a

d

g

ubemamenlal y

e

lectoral

o

frece n,

s

e

tr

ata

d

e

un dilema de

l

egitimidad

~

z:

o

u

-1

3

{

terse en la cultura pclltica costena. mientras que mas bien aque llas entidades cuya din

-gencia opera en Guayaquil, sabre tndo en los enos noventa pudieron prcyectarse con rela-tivo exito a varias provincias serranas.

Las elecciones presi -denciales de 1998 se realiz.an sin la prese

n-cia socialcristiana, que

ha sido de le jos 13 ma -yor ia electoral mas im -porta nt e del Literal, y con un Partido Roldosi s

-ta disminu ido y devalua -do por su expulsion del gobierno, 1a ause ncia de

au max imo caci que y la

ca fd a en la s prefere

n-cias elector-ales. Aun a

pesar de que la auseocla

de los soctetcr ts na nos

prod uj cr a una eleva

-c

lo

n

del caudal de votos de l PRE, es probable

que la caudad de la repr esentacien pelt

-tica no renga la represemativ idad nec e-sana para porter los mtereses de los ac to-res sociales mas Importantes de la regiOn. EI

pr oblema en este punto super a las po sibili-dades de mediaciOn que la mera insntueio-nalida d gubernamental y ele ctoral ofrecen,

se trata de un dilema de legirimidad.

Ambos part idos pueden pensarse alrede-dor de van es puntos en comun: Los dos se organizan alrededor de la figura de caudi-llos: Febres Cordero, uuien se inicia politica-mente en la decada de los anos sesenta

co-mo dirige nt e empresarial y qu e ha sido identiricado como uno de los mas _

cc nspicuo.

repr es en -tante s de

la elite g ua y

a-qu il e

-fia no s610 p oe

ro

r-'"

.

"'

.

sino s la-dencia cua ndo el partido politico mas impor

-tame del Pais se abstuvo de presenr ar candida tures pr esjdenci al es. EI Pa rt ido 50 -cialcrist iano, cuya presencia en el Ecuador

ccntempcr anec se articulo alrededor de la fi·

gura del ex-preside nte

leOn Febres Cordero y

de una adhesion elec to-ral abrumado r a en la ciudatl de Guayaquil, ga -n6 todas las eJecci ones pluripersonales desde el ano de 1990, sin importer que elias se hubiera n

reeuee

co

a1 m

ismo

tiem

-po que las de presidente

c en el medic rermtno.

La decision del segundo

Ilder mas visible, Jaime

Nebot, de no presenter -se como candidato pr

eci-pita una crisis tntem a que Tela no s610 31propio

part ido sino a1 conjunto

de 1a inslituciona lidad politica ecuatona na porque crea un vacjo de poder regi onal, muy diricil de reem plazar, en una sociedad en donde la principal dtrere ncta en las per

-cepciones de la polinca

e

s

ta

que

e

xt

s

te

entre Sierra yCosta.

El cincuenta y dos por ciento de 13

po-blacion elec toral ecuarcrtana se encuentra

en Ia Costa rreme a un tres por cientc de la Amamnia y un cuarenta y cinco por cienrc de 13 Sierra. Con Ia exce pcion de la Jaime Rol -dOs, quien gana las eleccjones en un momen -to en que el etecto racc busca una ruptu re de

jdentidad tanto con et gobierno militar como con el antiguo regimen, previo a las dictadu

-ras de los enos set enta, el vote en primera

vuelta tanto en la Sierra como en la Cos

-ta per un candidate perteneciente a la

ctra regi6n, ha side absounamentemi

nori-taric. Solamente en 1996 sc ha dado eI case de Que dos candidatos de una misma reg ion, en este caso 13 Costa, queden en pnmerc y

ensegundo lugar.

A direrencia de la Sier ra, en donde varlas ruerzas politica s han apa recido con vigor yse

han des vaneci do luego de algun os aftos de

presencia (3) , la Cosla se ha carac h: r izado por 10menos desde 1988 por tener una repr e-sentacion con!,.ent rada basicamente alrede-dt r de dos orga nizaciones: los s.x:iat -rj

stia-.Xl!< y el Partido Roldosista. Los I ·:;1idos

(7)

-Guayaquil e

s

un

espac

io

en el cual la

cu

ltura

po

lit

ica

soc

ializa v

alores a

traves de una

e

tica de

autoprom

oci6n

util

itaria

en

o

z:

o

v

-

1

4

COYUNTURA

$

5

/

.

tus fam iliar, pertenencia a clubes exclu -ye ntes y cfrculos fina ncie ros, por una parte ; y por orre. Abdala Bucaram,

pro-veniente de una familia de migrantes li bane-ses vinculada con la dirigencia deportiva y Ia actividad polnica a treves de me

diacio-nes electorates. Los dos jeres polfticos tie-nen como clientela electoral inmediata a 18 ciudad de Guayaquil.

Ambos partidos han

juga do con un lenguaje vago en termtoos ideo-16gicos, pero han side

exitosos en el manejo

de imagenes populistas,

si bien el Partido So-cialcristiano ha sida ident iricado, gene r al

-mente desde la

oposi-cion, como una orga -niz,aci6n de derecha s

o-bre todo por la pe rl e

-ne ncia a cfrc u los em

-presariales de 1a rna

-yoria de sus candidatos.

La presencia nacional de las dos o

rganize-clones ha sido posib le gracias a alianza s

con caudillos locales , mas que al tejido de

redes organicas de ceracter partidar io.

Las diferencias principales pueden encon

-trarse en los Intereses est ructurales que

contienen ambas organiz.aciones. Guayaquil,

como algunas otras ciuda des de la Costa, es

un espacio en el cual la cultura politica s o-cializa vatore s a tr eves de una etica de au

-topromocion utu uarta. per el hec he de haber estado alejada del centro de decisiones poh-ncas y admin istrativas, por rezones atinentes

a la ccnsn t uclcn del espa cic productive ,

por su vinculacion al comercio exterior, las

elites gua yaquile nas son naturalmente e

m-pre sariales. Los valor es empresariales pe

r-mean el conjunto de actitu des del elec

to-rado guayquileno y vuelven posible que los

par tidos poUt icos puedan representa rlos, sin que esta conducts sea lefda desde los sect o-re s subordinados como eontradictor ia con sus propios inter eses . De este modo es pos

i-ble entender que una diferen cia basica

entr e roldosistas y socialcristianos se esta

-blezca alred ed or de los

grupos eeoncmtcc s que

representan. Mlenrras

los socialcristianos han

sido asimilados a los mas trad icionales gr upos fi

-nancterns, vinculadcs a

la agroe xpor ta cien y a

la banca desde hace mu

-ehos aaos. los roldosi s-ras son vistcs como la

expresten de comer

-ciantes y Iertunas r

ela-tivam ente recientes. Es-to no qu iere decir que

ambos partidos no ha -yan compa rtido en ocasiones distinta s los

mismos auspiciantes .

La crisis polltica de la Costa, y particular -mente de Guayaquil, capital de la provincia

del Guaya s, cuya poblactdn electoral es ma

-yor al veinticinco por ciento del total na -cional, no es reciente. La ciudad particu

-larme se ha caracteriz.ado por Ia inestabi li-dad y por las disputes sin cuartel entre los

dos gr upos mas poderosos. Solamenle la pre sencia de Febres Cordero, quien optd por ser alcalde luego de haber sido presi

-dent e de Ia Republica sacc lemporalme nte del punto mue rto a los gobiernos loca les

(8)

-COYUNTURA

L

as

el

ecc

iones

pre

sidenciales

y

parlarnentarias

probablemente

servlran como agentes

catalizadores de las

contradicclones y

fisuras del orden

politico

ecuatoriano

cwo guayaquilena estuviera a punto de

co-Iapsar varias veces por la falta 0 el desperdi

-cio de recurscs econemtcos, una aproxima -ci6n depredadora, atribuida generalmente

a los roIdosistas, hacia los bienes publiccs y

la toma de dectsioees excluyente y am irraria de quienes accedieron al poder municipal y

provincial.

La figur8 del ex

-pre-s

id

en

te

n

o

t

ra

n

sf

o

r

ma

radicalmente las per -cepcion es ni las c on-ducta de Ia ctase polinca

gu

ay

a

q

uilena

perc

c

tor-ga un peso stmbou co

in

u

s

i

t

a

dc

a1 e

jerc

ic

io

de 18 autoridad. Esta

circ

un

s

tancia

po

s

ibilita

la generation de condi

-ciones minimas de g

o-be

rnabilidad

e

n t

oda

1

8

provincia sobr e la base

de 1a exclusion de los roldosistas. Las dis pu-tes pohtlcas en el G

ua-y

as pue

den

in

t

er

pret

ar-se c

on

l

a

m

et

aror

a de

los juegos de sum a

ce-rooLa victoria de unos ha implicado gene

-ralmenle la derrota de otros. Las confro nta -ciones y su misma radicalidad han impedi·

do la formaci6n de terceres partidos. ~in·

guna ruerza politica alternatrca, v

ehiculiza-da por partidos serranos 0 per otras o

rgani-zaciones ccstenas, ha sido relevante a las ins

-tituciones de la politica gua ya

-qutlena.

Eventualmente el em

-pre sa r ia d o formal, en

ocaslcnes, sobre todo en

aquellas que interpelan

demandas de ceracter

regional, ha corporati

-vizad o la activi da d

politic a ,

pe

rc

en 10

que se rertere a la

repr esentati on en

los gobiernos

I

ee

e.

les se ha subsu

-mido generalmen

-te en los canales del

propio partido s

o-cialcr js tiano y en

18 rigura de Febres

Cor d ero, quien po r otr a

parte, es uno de sus Ifderes hisrertces como

sector productivo.

La Iortaleza de las rig uras de Febres

Cor dero y Bucaram evidencian al mismo

tiempo la extrema debilidad de la soctedad

politica cceteae. Ha bastado la ausencta de

esos lideres a del hereredero natural del

Pa-triarca: Jaime Nebot,

pa-ra qu e toda la re gion

atraviese

un

periodo in

-solito de incertidumbre

politica cuyos ant ece

-dentes inm ed ia t os se

encuentran en la cact

i-ca ad min istr-ac idn de Buca ram, pero tambien

en la incap acida d del

Pa rtido Socialc ristiano

de rep re s enar eficae

-me nte al restc de la s

o-ciedad ecuatorta na que no sea la ciuda d de

Guayaquil. La abste n

-cion de la ca ndidar u ra

pr esi d e n cia l, que c

o-mienza per las sospe

-chas de Nebot a

pr0p6-sito de su imposibilida d

de ganar en 1998 y acabar con su vida

po-litica, que sigue con su tenaz control del

partido que impide Ia emergeneia de otras ri·

guras que puedan reempizarlo, y que culmi -na con la publicaciOn de

1a

condiclon de

salud del maximo lfder, revelan que

ne-xos tnsntuclcnates entre la poblation y e

lli-derazgo son renues, personales y precarios,

tanto como el temor a Ia derrota 0 la certeza

irrefutable que ofrece la muerte.

Las etecctcnes presidenciales y parlamen

-tarias, como en otras ocasiones, probabl

e-me nte sirvan como agentes catalizadores de

las contr ad icciones y fisuras del orden politi -co ecuat oriano. En 1998 10 Costa va a estar

oblig ada a usa r canales de

re

p

re

s

entacion

mus uales, ademas de aquellos tr adiciona

-les: can didaturas y partidos serranos. por

una parte, y los devaluados partidos politi

-cos guayaq uiletios. Nuevanete, la calidad

de la representacion, independientemente

de que esas or gan izationes tengan la opcr

-tunidad de lograr votaciones caudalosas, es

-tablece un rete a la legitimidad de cualquier

gobie mo, score todo en el Ecuador en donee

nunca ha bastado el solo acto electoral para investir de autoridad a los gobernantes.

15

s

o

z:

u

(9)

-COYUNTURA

-

-

- -

-

- - - -

- - - -

- -

-•

1.- Este trabajo no es. ell rigor, un ejercicio aca-demico. Esta ccnsunncc por notes que perm.ten especutacicnes sabre acontecimienlos efime ros.

2.- En la provincia del Guayas, par ejemplo. er

Partido

sccecrtssarc

obtlene e! noventa por cientc

de ta repreeentacon con alga mas del treinta y

en-co por centode los votes vajcos.

3.- EI caso dei Partido Sociatista. que tuvo exrto

en provmcias durante tcoe la oecaoa de los ccren

-tapueoe ser unejemplo de esta afinna ci6n. Lo me -mo la rzqoreroa bemccreuce. muy recucoa en tos ncveeta luegode haber sido eiprimer partido politi

-co ecuatoriano.

Este escena rio, por ctra pa rte, podria suponer retos importantes a la Iegrt

imi-da d del proximo gobierno, cualquiera que este fuere, sabre todo porque las agendas

regionales se manifieslan cada vez con mayor fuerza fren te a un sistema poli-tico con pocas

capcidades de procesamiento de esc

ti-po de demandas. A esto debe sumarse inevitablemente una nueva polttica de ajuste j' probablemente la

rar

tncacton

de la s negociaciones con el Peru, temas ambos que supo nen escollos desde el

principio a 11.1 nueva administraci6n .

La tur bule ncia de Iii tr ansici6n y los

costos politico

s

d

e

13 eteccto

n

y poste

-rior derrocarmen ro de Bucaram han mos.

trade la precariedad de las instituciones

polnlcas ecuatorianas, Y 11.1 perslsrencia de

un sistema de percepciones, valorcs y

creencias en do nd e 111 imagen de 10 pu

-blico como bien cotecrtvo - probable

-mente por las condiciones estructurales

ancesrrales que posibili rarnn intensos

mecant smos de exclusion 0 dominad6n

de buena parte de la pcblacicn-,

esta enajenada de la decision po

-litica inmcdiata. La h

eterugcnei-dad regional, product lva r cultural de la so

-ciedad ecuator iana parece scr el cimiento de

una crisis continua de hegernorua que

lesio-na la legitimidad de las insntuciones y la gobernabilidad civil de ongen electoral. La

compulsion unitaria del Estado ccuarortano

no parece ser el marco adecua do para pro

-cesar las difer encia s y en este contexte,

incluso las etecctones de 1998 corren el nesgo de ser simplerncnte... otras eleccio-nes.

~!lTA5

Las elecciones de 1998 mues

-rran, antes de su realizacion , un vuetco de

las preterenctas electora tes a ntvet n

acio-n

at,

nuevame

nre

hac ia fuerzas

poltticas

se-rranas . Como nunca antes en la etapa que se

inicia en 1978 en el Ecuador al comienzo de la ca mpafia la ausencia de candidaturas ofi

-elates carectenzo unp ri me r momento. EI

pa no ra ma se traas fcrma cuando Nebot aoun -cia su ause ncia y el PSC decide nor part tct

-par, bastcamenre poria falta de vnlu ntad 0

de posib ilidades de sus figuras retcventes

de par t icipa r en la ca mpafia. En pri ncipio, los beneficiaries de la ause ncia resultan las fuerzas polfticas serranas. pol' una parte, y

per on-a (by defaul t ) el part id o roldosista que es la Nemes is natural del partido de Fe

-bres Corde ro , Cualqui era que sea et reset

-tado ele c to ral la te ndencia pos ibtemente

ma rq ue un mo me nta de ocasc par a la que

Cuera la organizacidn mas poderos a del pals,

ca racterfza do pOI' el vectc que dej a en la

Costa, sin que haya nada concreto que

pueda susntutrta a largo plazo las

expec-t

artvas

de nueva ince rtid um b r e pa ra la

reg io n y esped fi cam ente para Gua yaqu il

podr ian implic ar un esce na r io de dificil g o-bcmabilidad a med tanc plazo.

RE

FLEXION FINAL

16

~

I

z:

o

u

Referencias

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