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Heridas narcisistas: un impedimento para la elaboración del duelo

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HERIDAS NARCISISTAS: UN IMPEDIMENTO PARA LA ELABORACIÓN

DEL DUELO

Iduar Dereix Calonge

Directora de Tesis:

Marta Graciela Lapaco Blinder

PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA

FACULTAD DE PSICOLOGÍA

(2)
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TABLA DE CONTENIDO

INTRODUCCIÓN 8

I. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA, OBJETIVOS Y METODOLOGÍA 11

A. Planteamiento del problema 11

B. Objetivos y metodología 28

1. Objetivo general 29

2. Objetivos específicos 29

3. Metodología 29

4. Diseño 30

5. Procedimiento 31

6. Muestra 32

II. MARCO TEÓRICO 32

A. Algunas ideas alrededor del duelo 34

1. Algunas ideas de Freud 34

a. Duelo normal y duelo patológico y su relación con los principios del funcionamiento psíquico. 34

b. Freud 80 años después. 39

c. El trabajo del duelo. 42

2. Algunas ideas de Klein: El duelo y su relación con los estados maníaco-depresivos 43

3. Lo transgeneracional en el duelo 45

B. Algunas ideas alrededor del narcisismo 48

1. Breve revisión histórica del concepto 48

2. Narcisismo primario y narcisismo secundario 51

3. Narcisismo normal y patológico 54

4. Los pacientes con narcisismo patológico 55

5. Una identificación narcisista: la identificación adhesiva 66

C. Algunas ideas sobre la conformación del psiquismo: Relaciones primarias y mecanismos de defensa. Su relación con el duelo y el narcisismo 68

1. La importancia del objeto en la construcción del psiquismo. Mecanismos básicos de introyección y proyección 69

2. Otros mecanismos defensivos utilizados 72

(3)

b. Splitting forzado 75

c. Negación 76

III. RESULTADOS A LA LUZ DE LA TEORÍA Y LOS OBJETIVOS 79

Blanca: una mujer maltratada y despojada 80

A. FALLA Y BÚSQUEDA DE LA FUNCIÓN CONTINENTE Y SU RELACIÓN CON

EL NARCISISMO. 82

La queja del sí mismo 82

Los objetos externos que fortalecen el intento del pensar 83

La angustia ante la inminente repetición del abandono 84

B. LA FALLA NARCISISTA PRIMARIA 85

El rechazo, la discriminación y el maltrato de los objetos primarios no dejan

existir al yo 85

C. CUALIDADES DE LOS OBJETOS Y CUALIDADES DEL SELF 86

Maltrato y resentimiento 86

La burla del dolor ajeno; la burla del dolor propio 87

Reconocer el dolor del otro para alejarse del propio dolor 88

Un escudo protector ante la amenaza de dolor 89

D. LA IDENTIFICACIÓN ADHESIVA COMO DEFENSA NARCISISTA 90

La conformación de un modelo psíquico de maltrato y la necesidad de repetirlo 90

E. MECANISMOS DE DEFENSA QUE IMPIDEN LA ELABORACIÓN

DEL DUELO 91

El otro es concebido de dos formas contradictorias: controlador y desinteresado 91

El dolor y la incapacidad de defenderse 92

El dolor no tolerado en la mente pasa al cuerpo 92

F. LA TRANSMISIÓN ENTRE GENERACIONES 94 Condenados a la repetición por la historia de abandono del padre 94

Lina: una mujer de self grandioso no tolera el abandono del marido 97

(4)

Formas de expresar la necesidad de contención del dolor 103

Las partes infantiles del self y las dificultades de ser madre, se manifiestan en sus sueños 104

B. LA FALLA NARCISISTA PRIMARIA 105

Quejas y el resentimiento desconocidos hacia la madre 105

Su hijo necesita ser reconocido por Lina 107

Lina es incapaz de reconocer sus sentimientos 108

La presencia del padre en los sueños de Lina 110

A. LA IDENTIFICACIÓN ADHESIVA COMO DEFENSA NARCISISTA 114

Las fallas del objeto son intolerables 114

B. CUALIDADES DE LOS OBJETOS Y CUALIDADES DEL SELF 115

Las contradicciones en los otros, son las mismas contradicciones de la madre 117

Recurrir a lo material: una forma de disipar la dificultad e imposibilidad de contactar las emociones, el dolor y los afectos 118

Olvidar al otro: una forma de negar el dolor 120

C. MECANISMOS DE DEFENSA QUE IMPIDEN LA ELABORACIÓN DEL DUELO 122

Lina concibe a su madre de dos formas: una protectora y otra despreocupada 122

Un self conformado por dos partes: una afectiva enferma y otra material 123

El otro malo a quien hay que aferrarse y la indefensión negada 125

El cuerpo se hace cargo del duelo no elaborado 126

Lo material y la separación afectiva del otro 127

La risa como alternativa ante el dolor 128

Un lugar de esposa que se pretende ocupar, permite negar el dolor ante la separación conyugal 128

La no elaboración del dolor y la negación de las realidades externas e internas 129

El duelo celebrado, festejado, pero no sentido ni pensado 130

D. LA TRANSMISIÓN ENTRE GENERACIONES 131

El hijo repite el intento de elaboración del dolor a través de lo material 131

Ramiro: Un hombre indignado que no tolera el dolor y culpabiliza al otro por sus fallas. 132

A. FALLA Y BÚQUEDA DE LA FUNCIÓN CONTINENTE Y SU RELACIÓN CON EL NARCISISMO 137

(5)

B. LA FALLA NARCISISTA PRIMARIA 138

Las partes-bebé-muertas que necesitan alimentarse para ser revividas 138

C. LA IDENTIFICACIÓN ADHESIVA COMO DEFENSA NARCISISTA. 139

Las cualidades malas del otro, a las cuales hay que aferrarse 139

La indiferenciación del self con el otro: una adhesión interminable 140

D. CUALIDADES DE LOS OBJETOS Y CUALIDADES DEL SELF 142

La burla del sí mismo como una forma de no contacto y evasión del dolor mental 142

La rudeza y la ofensa ante la incapacidad de soportar el afecto por el otro 143

La dificultad para tolerar el dolor mental es trasladada al otro 143

El dolor “materializado” una forma evasiva para no sentirlo 144

E. MECANISMOS DE DEFENSA QUE IMPIDEN LA ELABORACIÓN DEL DUELO 145

Un self conformado por dos partes: una frágil y otra maltratadora 145

Lo material como herramienta que puede “soportar” las separación del otro 146

El dolor intolerable se niega a partir de las realidades interna y externa 147

El dolor por el muerto se niega a través de una identidad conservada en el otro que nace. 148

F. LA TRANSMISIÓN ENTRE GENERACIONES 150

El otro es borrado en lo que dice y hace, un modelo del padre que se repite 150

IV DISCUSIÓN 153

1. Algunas reflexiones teóricas 153

a. Heridas narcisistas tempranas 153

b. Las cualidades de los objeto y las cualidades del self 161

2. La dificultades para contener el dolor 164

3. Lo transgeneracional 173

4. Algunas reflexiones de técnica 177

BIBLIOGRAFÍA 189

(6)

RESUMEN

En esta investigación se explora el funcionar psíquico de tres pacientes adultos con

duelos no elaborados y patologías narcisistas, en tres procesos de intervención

psicoterapéuticas. El análisis de los resultados se lleva a cabo a partir del material clínico

recolectado en sesiones psicoterapéuticas con estos pacientes en la consulta individual a

través de 40 protocolos escritos. Se comprenden y se analizan las estructuras psíquicas de

cada uno de ellos y se agrupa la información que tienen en común los tres casos: la herida

narcisista en ellos, las cualidades de los objetos externos e internos y el self, la transmisión

generacional, los diferentes mecanismos de defensa que subyacen a la problemática del

duelo, entre otros.

Palabras claves: duelo, narcisismo, duelo normal, duelo patológico, narcisismo

normal, narcisismo patológico, transmisión, objetos, self.

ABSTRACT

This research focuses on the exploration of the way mind works, in patients

suffering from mourning not elaborated and narcisistic pathologies. This type of

intervention was done by using a methodology model called: searching-intervention from a

psychoanalytical perspective. The analysis of the results was done by using 40 protocols

that correspond to the psychoanalytical oriented psychotherapy sessions. The mental states

of these patients were thought and studied. Then, the whole information was distributed in

several categories, taking into account what patients had in common. These characteristics

(7)

objects, the self concept, generational transmission, the mechanisms of defense beyond the

duel process, among others.

Key words: Mourning, duel, narcissism, normal mourning, pathological mourning,

(8)

INTRODUCCIÓN

Cada uno de los pacientes que atendí en Consultores de La Javeriana para esa época

de primer semestre de la maestría en Psicología Clínica, significaba para mí un encuentro

con diversas emociones: por un lado, me embargaba una gran felicidad saber que ya

empezaba a intervenir a nivel clínico, desde un enfoque que siempre “me había hecho el llamado”, sentía que desde la mirada psicoanalítica todo sería más claro para mí, todo el trabajo clínico iría encaminado desde mis preferencias y afinidades. Como es de esperarse,

yo venía de otro enfoque y ya había intervenido clínicamente con esta mirada. Es sin duda

un enfoque al que admiro y sé que también da resultados, yo lo constaté con mis pacientes,

pero para mí el tinte emocional, la historia de lo vivido, aquello que ocurre en cada uno

(transferencia y contratransferencia) las cuales se van detectando implícitamente y a través

de la comprensión del material clínico; cobraba un valor, si lo pudiera decir así, más

importante que la técnica utilizada. Considero que aprendí mucho de este enfoque también,

pero me quería dedicar al psicoanalítico. Otra de las emociones que me embargaba era

poder trabajar en un constante reto por cambiar mi mirada con la que estudiaba la

problemática de cada paciente, cada supervisión yo trataba de absorber conocimiento al

máximo, considero que en las supervisiones uno como terapeuta se da la oportunidad de

reflexionar, autoevaluarse constantemente y adquirir las habilidades clínicas necesarias para

el mejoramiento interminable.

Los pacientes hacían su ingreso al consultorio, a pesar del nuevo enfoque que me

generaba inseguridades por no tener la experiencia, siempre tuve en mente que me debía

(9)

estos nuevos mundos de los pacientes, hoy me río de mis entrevistas “casi estructuradas”,

súper pendiente de que no se me olvidara el motivo de consulta, hacer el encuadre con

respecto a las horas de llegada a la sesión…mil cosas pasaban por mi cabeza, había algo

persecutorio por mi cabeza y era la supervisión, era consciente que siempre habrían errores,

pero aún así, mis ansiedades llegaban a mí, unas se iban, otras se quedaban más tiempo.

Con el tiempo y con el incremento de pacientes me iba tranquilizando, aprendí a disfrutarlo

más, a ser yo.

Me empieza a llamar la atención que todas las problemáticas de estas personas,

tenían un matiz especial: un gran sufrimiento, un aguantar callado, un momento de rebose

de emociones y del dolor, un no poder más con lo que se cargaba psíquicamente. Casi todos

confluían con un pasado muy difícil con las ausencias, sobretodo del padre, eso me

identificaba con ellos, me generaba dolor el maltrato, el continuo llanto de Blanca, aprendí

a entregarme a esta profesión clínica desde el corazón, con pasión. Ya yo cruzaba por mi

segundo año de psicoanálisis personal, y esto me llevaba a comprender más lo que ellos me

transmitían, todo lo unía a mi experiencia y a la teoría que iba viendo en la maestría.

Yo tenía claro que el tema de la tesis debía ser un tema común a los tres pacientes,

tema que yo debería encontrar, en ese momento encontré que la problemática estaba en esas

dificultades para ejercer la maternidad y la paternidad. En mi segunda supervisión a través

de la lectura del todo el material clínico de primero y segundo semestre nos damos cuenta

que lo que subyacía era un duelo no elaborado en ellos por la herida narcisista que había

desde hacía mucho tiempo antes. Fue crucial la ayuda de Marta Lapaco para encontrar esto,

(10)

esta problemática. El tema sin duda ha sido apasionante para mí, hoy creo que se debe

escribir un artículo por cada paciente que se atienda y que permanezca, por supuesto.

La presente investigación se divide en cuatro capítulos. En el primer capítulo, se

presenta el planteamiento del problema en donde se da una mirada de lo que se ha trabajado

en torno al duelo en Colombia. Dentro de este mismo primer capítulo, se presentan los

objetivos y los lineamientos metodológicos que debieron seguirse para la recolección del

material analizado. La parte segunda, hace todo un recorrido teórico de diferentes autores

que han desarrollado diferentes temas y conceptos desde los cuales se analizará el material

clínico de los tres pacientes, podríamos mencionar desde ya a Freud, Klein, Bion,

Winnicott, Meltzer, McDougall, Grinberg, Kernberg, Faimberg y Rosenfeld. Un tercer

capítulo, expone los resultados clínicos, dentro de un análisis categorial de los tres

pacientes en conjunto. El cuarto y último capítulo, está destinado a presentar una discusión

que resume los resultados principales que se encuentran y que fueron analizados con la

lente teórica y conceptual revisada en el capítulo dos de esta investigación.

El propósito de este trabajo se consigue, con la colaboración permanente de la

Directora Marta Lapacó, a quien hoy agradezco por orientarme y compartirme su

conocimiento en esta construcción y por estar atenta a cada necesidad que surgía en torno

al desarrollo del presente trabajo, pero también por sus llamadas de atención. Igualmente,

quiero agradecer el apoyo incondicional y la voz de aliento de mi esposa Lucía, por

permanecer paciente en la espera. A mi tía Bertica por demostrarme todo el cariño y su

preocupación por este resultado. A mis pacientes por permitirme entrar en sus vidas y

(11)

I. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA, OBJETIVOS Y

METODOLOGÍA

A. Planteamiento del problema

“Cuando las sociedades se hallan inmersas en situaciones de guerra o violencia continuada, como es el caso de Colombia, el duelo hay que comenzar a pensarlo no solamente como un fenómeno individual, sino también como un fenómeno social”.

Cecilia Muñoz Vila

La violencia generalizada en Colombia, tanto la que proviene de la delincuencia

común, como la que se origina en las acciones de los grupos subversivos, como la generada

por el Estado a través de la desaparición forzada ha llevado a que mucha población de

madres, esposas e hijos hayan tenido que pasar por la dolorosa pérdida de sus seres

queridos y la mayoría de ellos no han podido, en medio de las amenazas y la incertidumbre

contactar el dolor ni elaborar el duelo por su pérdida. Este que es un fenómeno social

amplio y doloroso, tiene repercusiones negativas a través de la instauración de esquemas

sociales y personales vengativos hacia los culpables, o por los efectos que produce en la

conformación del psiquismo y por las perturbaciones del funcionamiento psíquico producto

del uso permanente de mecanismos defensivos para alejarse de dolores mentales

intolerables. Los científicos sociales han realizado un trabajo de gran valor sobre el análisis

de la violencia y algunos psicólogos han intentado mostrar precisamente los efectos

negativos de la violencia extrema y la pérdida de los seres amados en muchos colombianos.

Haber podido tener tres casos particulares donde era posible observar la manera

(12)

elaborar el duelo, precisamente por el uso amplio de mecanismos como la negación, la

escisión y las proyecciones, nos permite mirar de cerca y pensar con material de procesos

terapéuticos los efectos sobre la estructura y el funcionamiento psíquico.

Antes de entrar al material casuístico de este trabajo quisiéramos exponer los

resultados de algunas de las investigaciones sobre la manera amplia en que este fenómeno

de violencia afecta a muchas personas que han experimentado la pérdida de seres amados.

Hay investigadores y entidades sociales que han llevado a cabo investigaciones sobre la

desaparición forzada, tal vez la más dramática y difícil de asimilar de la pérdida de seres

amados que nos permite ver de cerca el impacto de la violencia amplia que se da en el país

y que muchas veces comienza en el núcleo familiar más cercano.

El Tiempo (2007) nos revela una noticia alarmante para ubicarnos en esta tragedia

de las familias que no pudieron saber lo que pasó con sus familiares desaparecidos. Lo más

trágico del asunto es que ninguna entidad sabía con exactitud cuántos eran los

desaparecidos. Según los organismos como el Área de Desarrollo Humano del PNUD, la

Fiscalía y la Asociación de Familiares de Detenidos y Desaparecidos (Asfaddes), había

cerca de 7.800 casos reportados ente 1998 y el 2005; la procuraduría habló de unos 800,

desde 1993; Medicina Legal de algo más de 1.000 en solo el 2005 y el 2006. No se

diferenciaba entre desaparecidos forzados y los que se fueron de su casa y se perdieron en

su trastorno mental. Según Asfaddes para esa época habría 4.823 personas desaparecidas

forzosamente cuya suerte se desconoce. Sin hablar del sub registro, que podría doblar la

(13)

El país no sabía cuántos desaparecidos tenía y la gran falta de documentación sobre

los casos conocidos. Con el Plan Nacional, se tenía una estrategia de búsqueda, que no

existía, pero que tenía grandes desafíos. Tenían que empezar por lograr una verdadera

coordinación (lo cual no pasaba) entre las entidades involucradas. La exhumación era

apenas un paso; el desafío esencial era la identificación de los restos; cada vez se hallaban

más cadáveres, pero lo realmente difícil era identificarlos. Agregan que: “El estado está

frente a una de las tareas más largamente aplazadas del conflicto armado: encontrar a los

forzosamente desaparecidos y entregar sus restos identificados a sus familiares para que

puedan, por fin, iniciar el duelo de su pérdida. Ojalá el Plan Nacional de Búsqueda de

Desaparecidos esté a la altura de este desafío”.

Si comparáramos las cifras más actuales (año 2011) que se puedan encontrar,

podríamos enfrentarnos con un panorama más alarmante: El Tiempo (2011) dice que el

representante para el país del Alto Comisionado de la ONU para los derechos humanos,

Christian Salazar cifró más de 57.200 desaparecidos en Colombia en los últimos 30 años,

de ellos 15.600 son considerados víctimas de desaparición forzada. Colombia, según este

funcionario de la ONU, adoptó la figura de la desaparición forzada en el año 2000 y ratificó

el Estatuto de Roma, por el que se creó la Corte Penal Interamericana (CPI), en 2002 con

aplicación integral desde noviembre de 2009. De igual forma, Colombia ratificó la

Convención Interamericana sobre la Desaparición Forzada en 2005 y el legislativo estudia

actualmente la ratificación de la Convención Internacional para la Protección de todas las

Personas contra las desapariciones forzadas. Salazar agregó que: “Podemos constatar que

(14)

cumplir con la obligación de investigar, juzgar y sancionar a los responsables de la

desaparición forzada”.

Un estudio muy riguroso es el que viene a continuación, el cual nos orienta acerca

de las secuelas que deja la violencia en nuestro país, en este se toman otras referencias de

investigaciones que se han hecho en la Universidad de Antioquia en Medellín. El estudio se

llama: “La elaboración del duelo en familiares de desaparecidos por la violencia política en la Comuna 13 de la ciudad de Medellín”, es llevada a cabo por Gloria Castaño en el año

2009. Expondremos unos apartes de su trabajo los cuales son relevantes para entender la

problemática de la violencia en Colombia y sus implicaciones en la no elaboración del

duelo.

“En el fenómeno de la desaparición se hace imposible la elaboración del duelo ya

que no existe esa evidencia y siempre va a quedar la esperanza de volverlo a ver, de

encontrarlo en la situación que sea, la esperanza de encontrarlo sobrepasa los límites de la

realidad” ASFADDES (citado por Castaño, 2009).

Según Castaño (2009) el trabajo del duelo en condiciones normales es un proceso

que requiere tiempo y condiciones afectivas y sociales especiales y que la mayoría de las

veces no se hace; sin embargo, cuando el duelo es consecuencia de una pérdida ambigua

como lo es la desaparición forzada, por ejemplo, el proceso es mucho más complejo y las

implicaciones son más grandes, porque las características de la pérdida son distintas; el

mismo hecho de no cumplir ritual funerario, hace que la familia no ponga fin a su relación

(15)

total. Ella cita varias investigaciones que se han que se han realizado en Colombia con

relación al duelo en familiares de desaparecidos por la violencia política.

La primera se llama: “Del dolor al duelo: limite al anhelo frente a la desaparición

forzada”, lleva da a cabo por Victoria Díaz en la Universidad de Antioquia en el año 2003.

Este estudio no se centra en la descripción de la desaparición forzada como tal, sino que

limita su campo de trabajo al tema de las consecuencias que esta práctica genera en el

proceso de duelo de los individuos y de las sociedades y las formas como estos responden

ante ellas. El estudio del duelo es trabajado desde la mirada freudiana, en donde él plantea

que sin la prueba de realidad –el cuerpo- el proceso del duelo queda inconcluso.

En otra de estas investigaciones, las autoras Mónica Rendón y María Lopera en el

año 2007, llamada “Sentido del cuerpo de una persona desaparecida para su madre, e

influencia de éste en la elaboración del proceso de duelo”. Esta investigación se realiza

desde la perspectiva fenomenológica, dándole una principal importancia a la descripción de

los significados, para posteriormente tratar de plantear algunas conclusiones en relación con

la dirección u orientación de este acto de comprensión de las categorías emergentes de los

textos extraídos de las entrevistas realizadas a los cuatro informantes, con el fin de capturar

algo de sentido de la ausencia del cuerpo de una persona desaparecida para su madre y

determinar si ese sentido tiene influencia en la elaboración del duelo.

Otro estudio es de “Madres de la candelaria: ejemplo de lucha incansable en la

búsqueda de sus desaparecidos: proceso de desmovilización socio-político de los miembros

(16)

por Lexly Montoya y Alba Ospina en el año 2007 en la Universidad de Antioquia. Este

estudio tiene como objetivo darle al lector una descripción de los procesos de movilización

socio-político de los miembros de la “Asociación Caminos de Esperanza Madres de la Candelaria” que han tenido durante sus ocho años de existencia. Así mismo, se podrá

encontrar inicialmente un acercamiento a la problemática de la desaparición forzada en el

país.

Castaño (2009) hace un planteamiento y una propuesta que consisten en la atención

psicosocial a las víctimas, argumentando que la experiencia internacional ha demostrado

que el trabajo psicosocial es sobre todo un método de trabajo al lado de la gente, que debe

tener en cuenta los contextos y debe ser específico según la población afectada. Retoma lo

que plantea Martín Beristaín sobre la atención psicosocial:

 Tener en cuenta las diferentes necesidades psicosociales; las básicas como la

atención para hacer frente al duelo y al impacto traumático como consecuencia

de la violencia. Proporcionarle a la víctima condiciones de acogida, seguridad y

protección; establecer un sistema de reconocimiento y garantía de sus derechos

y brindarles información sobre los recursos, las medidas legales y otras que les

ayuden a tomar decisiones y a retomar el control de sus vidas. Poner en marcha

acciones de reconstrucción que impliquen un fortalecimiento de los lazos de

soporte afectivo y social y el derecho de las víctimas a un trato digno.

 Acompañar en diferentes procesos de verdad, justicia y reparación: la atención

psicosocial debe acompañar los esfuerzos de las víctimas por enfrentar las

violaciones de los derechos humanos, por encontrar la verdad y por dar sus

(17)

 Tener adecuados enfoques de atención: Los enfoques clínicos convencionales no

son muy adecuados para el trabajo con víctimas de violaciones de derechos

humanos. En la última década la experiencia de numerosos terapeutas y equipos

de atención en América Latina y el mundo ha demostrado que se necesita una

comprensión social de la experiencia de las víctimas, una actitud de compromiso

para crear un vínculo de ayuda, una perspectiva de derechos humanos, enfoques

que no descontextualicen las reacciones o los problemas psicológicos y

terapeutas que cuenten con experiencia con el trabajo con víctimas.

 Potenciar los recursos existentes y las redes sociales: Las intervenciones

psicológicas deben potenciar los recursos de las víctimas, al igual que los grupos

de referencia o redes de apoyo. Esto implica desarrollar un proceso de atención

teniendo en cuenta a las víctimas y a las redes que existen. Por lo tanto, las

metas para la atención y la recuperación no las pueden fijar los profesionales o

el sistema de apoyo.

Castaño (2009) propone que la experiencia de vulnerabilidad, peligro, indefensión y

terror en que viven los sujetos investigados, podrían ser los que están marcando en

profundidad su psiquismo de tal forma que en 6 años y más de desaparición del ser querido,

no sólo no han resuelto el duelo, sino que algunos síntomas vividos inmediatamente

después de la desaparición se mantienen a pesar del tiempo (seis años y más).

Con relación a la elaboración del duelo, en los familiares de las personas de la

Comuna 13, hay un duelo interrumpido-no resuelto, ya que no pueden afrontar plenamente

(18)

elaboración del trabajo de duelo, lo que según Worden: “recolocar emocionalmente al fallecido y continuar viviendo”, de tal forma que el conflicto psíquico continua.

Los síntomas más representativos después tanto en el momento de la desaparición y

seis años más tarde o más son de: rabia, enojo, impaciencia, irritabilidad. Seis años más

tarde la carga ansiosa se reduce, pero la carga afectiva (depresión) permanece.

En la mayoría de los casos los familiares manifestaron que las cosas del

desaparecido permanecían igual a como las había dejado. Lo que indica que se quedan en

una fase del duelo caracterizada por el anhelo y la búsqueda de la figura perdida, esta puede

durar meses y hasta años, en este caso se encontró que seis años.

Las familias quedan fragmentadas y con transformaciones estructurales

significativas. Varias madres establecieron estrechos vínculos con los hijos del

desaparecido o con los nietos, lo que generó fuertes relaciones de dependencia, que lo que

hacen es profundizar el daño, porque tarde o temprano, ellos partirán y serán nuevas

pérdidas a elaborar.

El siguiente artículo: “Paradojas del duelo en el contexto colombiano” de Victoria

Díaz, publicado en el año 2012 en la Revista Virtual de Ciencias Humanas Psicoespacios.

La autora empieza por demostrar que en el año 2012, la New Economic Foundation (NEF),

organización británica independiente, cuyo objetivo es “mejorar la calidad de vida mediante

la promoción de soluciones innovadoras que desafíen el pensamiento convencional sobre el

entorno económico y las cuestiones sociales” publicó su tercera compilación global del

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felices del planeta. En la primera publicación publicada en el 2006, apareció en el segundo

lugar en este índice, mientras que en el 2009 ocupó el sexto puesto.

Díaz (2012) se pregunta si ¿ante la confrontación con cotidianas y diversas formas

de violencia, las cuales conllevan pérdidas múltiples para los colombianos, se puede

afirmar que Colombia es un país en duelo? Basándose luego en la socióloga María Teresa

Uribe (2005) quien propone que efectivamente las sociedades como la colombiana que han

vivido historias de largas de guerra y violencia cruda también deben enfrentar su dolor y

requieren de la elaboración colectiva del duelo.

Amplía este argumento al decir que el duelo colectivo no se refiere al trabajo

intrapsíquico que debe elaborar el doliente afectado por la pérdida, sino que remite a un

proceso social en el que una comunidad da la cara a los efectos de la guerra y hace

movimientos que conducen a reestructurar un tejido social resquebrajado. Este duelo se

moviliza a partir de procesos simbólicos como los rituales, los procesos de reconciliación

social –con sus fases de verdad, justicia y reparación integral- y con la construcción de la memoria de la historia de un país. Todo ello permite instalar el sufrimiento de los

directamente afectados en la escena pública, promoviendo funciones de solidaridad y

reestructuración social.

Mira (citado por Díaz, 2012) este psiquiatra en su artículo Duelo y melancolía

propone la conjetura de lo ya señalado por Díaz como las paradojas del duelo en Colombia,

es decir, la conjunción de la muerte y la actitud festiva de los colombianos, obedece a

(20)

defiende del riesgo melancólico con una fortaleza que la lleva a no detenerse en el dolor. El

autor se pregunta si ésta será una forma en la que la sociedad no se deja empequeñecer

moralmente por la guerra y demuestra así la fuerza de un Yo bien estructurado y capaz de

afrontar las dificultades. Propone, además, volver a pensar las clásicas etapas del duelo en

un contexto que exige nuevas formas de analizar este proceso. Sin embargo, más adelante

el autor en ese mismo artículo deja traslucir que esta actitud festiva que según su conjetura

puede ser una nueva forma del duelo normal, también puede explicarse por una defensa

maníaca frente a la melancolía. Estamos en una actitud de defensa, de no dejarnos derrotar

por la melancolía que nos está invadiendo con las múltiples muertes que ocurren en nuestro

medio. Y al luchar contra esa melancolía, para que nos venza, tal vez llegamos al extremo

maníaco” Mira (citado por Díaz, 2012).

Luego que Díaz analiza el artículo de Freud de duelo y Melancolía y complementa

con la teoría de William Worden (1997), llegando así a demostrar por qué la desbordada

actitud festiva de los colombianos, el optimismo exagerado, el no querer saber de las

pérdidas múltiples podrían ser un signo de un desesperado intento por no dejarse derrotar

por el dolor, por afianzarse en el triunfo de la vida que el colombiano aún tiene sobre la

muerte de quien ya no está. La sobrecarga afectiva que implica la experiencia, en toda su

dimensión del duelo por las pérdidas y los horrores cotidianos, hace que la sociedad se

defienda inhibiendo o enmascarando su dolor tras una actitud colectiva que no se

compadece con la realidad del país. Sin embargo, ella recuerda que el no querer saber del

horror no es garantía de su desaparición, más bien, es factor de riesgo para su entorno bajo

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Uribe (citado por Díaz, 2012) ha encontrado un fenómeno que le ha llamado “la

conjura del silencio y del olvido” y que define el silencio en el que las víctimas suelen

permanecer frente a sus heridas, y el no querer saber se la sociedad que prefiere no

escuchar lo que aquellas pudieran narrar.

Los directamente afectados por la guerra quienes han sido desplazados, quienes

esperan sus desaparecidos, quienes regresan de un secuestro, con frecuencia prefieren callar

por temor a las retaliaciones que sus palabras puedan suscitar, las cuales podrían arrojar

sobre ellos nuevas persecuciones, violencias, desarraigos. Las víctimas temen los estigmas

de una sociedad que se protege del horror asumiendo que los afectados han sufrido la

tragedia porque quizás se lo merecían. La palabra se convierte entonces en un nuevo riesgo

y en el silencio –con el que buscan olvidar sus tragedias- creen encontrar el mecanismo para sobrevivir. Uribe (citado en Díaz, 2012).

Queda claro que el olvido, producto de la conjura del silencio, la carencia de una

estructura que movilice procesos sociales y la inoperancia de la justicia se han convertido,

no como ha querido la mayoría de la estrategia para conservar la actitud festiva, sino

elementos favorables a la perpetuación indefinida de la violencia. Díaz (2012) asegura que

en ese sentido, la falta de elaboración simbólica y colectiva de los diversos eventos del

conflicto colombiano, retorna en nuestra sociedad en forma de nuevos síntomas que

deterioran cada vez más el vínculo entre los colombianos.

“Verdad, justicia y reparación” como un programa estatal para lograr que víctimas y

(22)

desaparecida o muerta, se aplique una sanción justa a la acción penal pero a la vez

muestren su arrepentimiento y de esta manera alivie el dolor de las victimas que han tenido

que vivir mucho tiempo en la zozobra de su ausencia, y tal vez después de estos encuentros

logre elaborar un duelo, siempre postergado con la esperanza de un regreso. Un ejemplo

que trae la columnista Laura Gil en el Tiempo (2014) nos permite ver un proceso de este

tipo vivido en la Sala 2 del Tribunal de Justicia y Paz de Bogotá.

“En la Sala 2 la magistrada ponente teje reconciliación en cada

audiencia. No solo dignifica a las víctimas, sino que también les devuelve humanidad a los victimarios. Son 32 comandantes del

“Bloque Central Bolívar”

La jueza no se resignó a las versiones amañadas de los jefes paramilitares, sino que insistió en la obtención de la verdad. Cuando ellos pretendieron disfrazar lo conocido y ocultar lo desconocido, los amenazó con la exclusión de la Ley 975. No fueron palabras vacías. A un postulado le consta. Hace pocos días tramitó su solicitud de retiro por la burla de la cual fue objeto una madre que perdió a su hijo

“Actuó de manera jocosa; se rio de mi dolor”, dijo ella.

En la Sala 2 afloran algunos hechos nuevos, se contextualizan otros y se complementan muchos conocidos. Pero no solo las confesiones de las autodefensas importan porque, allí, la verdad de las víctimas vale. Padres, hermanos, hijos confrontan a los culpables de sus desgracias es un escenario mediado por la representante togada del Estado. Pueden llorar a sus seres queridos, compartir sus angustias y recibir del Estado lo que este no les dio antes –tiempo, respeto y dignidad- . Muchos esperaron años, y hasta décadas por ese momento.

“Esta Sala recordará a su hijo como aquel que la acompañaba a usted al médico”, le dice a una mamá. A otra, que no puede contener el llanto, le manifiesta: “Su hijo está en la memoria de esta jurisdicción y

su sacrificio forma parte de la memoria histórica de esta nación”.

A la Unidad de Víctimas le requiere una fórmula que garantice una

beca para una estudiante universitaria que perdió a su papá. “Lo espero el miércoles con un informe”, advierte al delegado

gubernamental.

Cuando un comandante le informa a un padre que su hijo fue arrojado al río Guámez, consulta a un experto forense y, al enterarse de que el cuerpo no podrá ser recuperado, pide la organización de un entierro

simbólico. “Necesitamos ayudar a esta familia a procesar”, afirma

fuera de micrófono.

(23)

Uno cuenta, con lágrimas en los ojos, cómo su hijo de 12 años le dejó de hablar. Ella organiza, entonces, una audiencia especial con los familiares. La magistrada cree que no puede haber resocialización si ellos no cuentan con el apoyo de sus familias.

Le pregunta a cada uno su sueño de proyecto de vida en libertad e interviene con las autoridades penitenciarias para facilitarlo desde la cárcel. Conoce sus historias; les consigue libros.

Les exige generosidad con sus víctimas y ellos piden perdón. No existe manera de conocer cuánto arrepentimiento verdadero hay, pero ¿importa? Las palabras de los comandantes valoran a las víctimas y ¿no es eso un requisito de la reconciliación?

Uno de ellos protesta, frustrado, porque la justicia ordinaria no actúa contra los autores intelectuales que los acompañaron. Su familia está amenazada por quienes todavía escapan a la justicia. Y uno tras otro se levantan para expresar que la verdad que cuentan termina ignorada por la justicia que la magistrada encarna. Ella respira hondo y

contesta: “Esta Sala 2 escucha y actúa. Les pide que conserven la fe.

Ustedes pueden tener una mejor vida; nosotros podemos tener una vida. Todos merecemos una mejor vida”.

Este es el verdadero sentido de la justicia transicional. No sé cómo el país se imagina la reconciliación, pero yo alcancé a palparla en la

labor de la Sala 2”.

(El Tiempo, Julio 8 de 2014)

La narración anterior nos transporta a un contexto diferente al psicoterapéutico,

donde es posible ver la manera como la magistrada establece la relación entre las víctimas

y victimarios. Es difícil creer que en Colombia pudiera darse un espacio en los Tribunales

para pensar el dolor. La magistrada logra abrir un espacio psíquico al dolor no sólo de las

víctimas, sino también al de los victimarios. Permite, como si se tratara de una terapia de

familia, que cada uno de los familiares de las víctimas pueda expresar lo que siente y lo

que le tiene que expresar a los victimarios: (“Padres, hermanos, hijos confrontan a los culpables de sus desgracias, es un escenario mediado por la representante togada del

Estado”). Se trata de poder expresar el dolor que aqueja a estas víctimas por las muertes de sus seres queridos. Es como si la magistrada al confrontar a estas personas, permitiera de

(24)

que sienten. Si bien es cierto que ella está para hacer justicia, lo hace de manera muy

neutral, le da la importancia a las dos partes, no sólo a las víctimas, sino que le da un lugar

a los victimarios: los escucha, les ayuda, les da una importancia a la queja y su propio

dolor (“Uno cuenta, con lágrimas en los ojos, cómo su hijo de 12 años le dejó de hablar. Ella organiza, entonces, una audiencia especial con los familiares. La magistrada cree que

no puede haber resocialización si ellos no cuentan con el apoyo de sus familias”). La

magistrada trabaja no sólo en la elaboración del dolor de los victimarios, sino que también

abona un terreno para tener éxito en la resocialización de estas personas, sabe del sentido

humano y la importancia que representa las redes de apoyo para ellos.

Un momento realmente terapéutico para las víctimas, consiste en la elaboración del

duelo por el familiar asesinado y desaparecido en el río Guámez. La magistrada solicita al

experto forense quien está presente en la sala, y ante esta respuesta negativa por la

imposibilidad de la recuperación del cuerpo, la magistrada solicita hacer un entierro

simbólico. Esto destaca en la magistrada una actitud de contención e interés por validar el

dolor del padre; quien en medio de su sufrimiento por su hijo desaparecido, se entera por el

paramilitar que su hijo fue arrojado al río después de ser asesinado. La magistrada fuera de

micrófono dice: (“Necesitamos ayudar a esta familia a procesar”). Ella respeta las

emociones del padre en duelo, él debe sentirse digno de poder expresar su dolor.

Por otro lado, el lugar que ocupa el Estado, correspondería al padre que abandona a

la víctima, las víctimas se sienten abandonadas por el Estado, ellos han sido abandonados

en sus derechos primarios de protección. La magistrada emite la voz del objeto-Estado que

(25)

al médico”, le dice a una mamá. A otra, que no puede contener el llanto, le manifiesta: “Su

hijo está en la memoria de esta jurisdicción y su sacrificio forma parte de la memoria

histórica de esta nación”). Es decir, lo que el paciente-víctima perdió, está en la memoria

de la Nación. Aquí la magistrada pareciera que rescatara un self que quedó muerto porque

no hubo objetos que le dieran un lugar, como los padres, por ejemplo.

Si bien hay personas en nuestro país que trabajan el duelo no elaborado, como esta

magistrada en su contexto judicial, hay otras que se han dedicado a investigarlo y a

intervenirlo de manera práctica, formal y académica desde la orientación psicoanalítica.

Hacemos referencia a una persona preocupada por la problemática de los duelos no

elaborados, quien ha estudiado lo que ocurre en la naturaleza humana del proceso de los

duelos, ejemplifica con mucha amplitud lo que sucede con los niños que pierden al padre en

contextos tan violentos como lo es el colombiano. Expone lo que sucede a nivel psíquico en

estas mentes inmaduras que tienen que afrontar esta cruda realidad, cuando las pérdidas son

tan significativas como la del padre, nos encontramos ante lo que no se puede elaborar.

Hablamos del Arduo trabajo del duelo, un capítulo de Cecilia Muñoz, el cual hace parte de

un libro llamado “Reflexiones psicoanalíticas”, y que se publica en el año 2011 en Bogotá. Muñoz ilustra a partir de un amplio marco teórico que comprende autores como: Freud,

Klein, Meltzer, Bion, Kaplan y Harris. En este aparte quiero resaltar lo que sucede como

consecuencia en la mente del niño al perder al padre, lo que siente y lo que lo lleva a vivir

la no elaboración de su duelo, no haremos énfasis en lo que debe hacerse a nivel

psicoterapéutico ante los duelos, pero sí una comprensión de lo que sucede en la mente del

(26)

Muñoz (2011) dice: “Cuando las sociedades se hallan inmersas en situaciones de

guerra o violencia continuada, como es el caso de Colombia, el duelo hay que comenzar a

pensarlo no solamente como un fenómeno individual, sino también como un fenómeno

social”.

Ella asegura que los niños que ante las ansiedades persecutorias o depresivas a la

muerte de un objeto externo, utilizan los mecanismos obsesivos en forma sádica, van a

tener una mayor dificultad para lograr una reparación, pero aquellos que utilizan los

mecanismos de forma más benigna, tendrán más facilidad para tolerar las pérdidas. Ante

este tipo de peligros en los que se pone en juego la integridad de sus seres amados, puede

aparecer un resentimiento hacia ellos, pero también temores de venganza por el daño que se

les ha hecho a los objetos. Otras manifestaciones ante los objetos atacados, pueden darse: el

temor a los fantasmas y las ansiedades nocturnas. En estas dificultades de duelos no

elaborados, los niños podrían presentar, por la intensidad del dolor, una ruptura transitoria

de la matriz del pensamiento; originando así dificultades en la función del pensar, y en la

elaboración de pensamientos. O en otros casos, cuando se habla de un padre sobreviviente,

por su propio dolor se vuelve en un continente inadecuado que no puede recibir los

sentimientos de rabia ni de dolor de sus hijos, los niños se encuentran sin la contención que

necesitan, ni con capacidad de diferenciación e integración. En casos extremos el niño

puede quedar afectado en sus funciones yoicas, sus ideas y los sentimientos quedan

dispersos, dejan de funcionar por haberse desintegrado temporal o permanentemente.

Quien padece este sufrimiento de la pérdida del padre, no es sólo el niño, sino que

(27)

su funcionar psíquico; la madre se convierte en un objeto incapaz de mitigar la frustración e

incrementar la tolerancia al dolor de sus hijos huérfanos. La conciencia del niño sobre el

mundo, de él mismo y de su realidad psíquica, dependerá de la madre. Es importante

aclarar y enfatizar que ante una condición de duelo no elaborado, la función alfa puede

verse interrumpida o limitada y el niño sufre una incapacidad de pensar oníricamente las

experiencias dolorosas.

Muñoz (2011) le llama maniobra a otro de los momentos que sigue a la muerte del

padre; el niño sufre un proceso masivo de identificación, no solamente con la figura

idealizada del padre, sino también con su vida, deseos y expectativas con relación a la

familia y al niño mismo. De esta forma el niño mantiene vivo el diálogo con el padre, a

través de su propio yo. El niño puede también entrar en conflicto agresivo con el mundo y

esperar que en algún momento el padre reaparezca para defenderlo de esos peligros eternos

con el mundo en los que el niño se sumerge.

Independientemente de la edad, agrega Muñoz que cuando un padre muere, surge la

rabia contra el objeto muerto y contra el sí mismo. Surge la necesidad de vengarse por el

abandono sufrido y la esperanza del regreso del padre perdido. Estos efectos de la falta del

padre se van a ver mucho después, ante situaciones especiales del adulto como lo son el

momento de casarse, de ser padre, o al convertirse en profesional. Justo ahí se reactivan los

duelos tempranos y pueden producirse rupturas catastróficas inexplicables de vidas

aparentemente felices hasta ese momento. La imposibilidad de tolerar la desaparición

permanente del padre, lo lleva a asumir procesos masivos de identificación que aniquilan la

(28)

funciones en la familia y en la vida. Puede asumir también una posición de venganza contra

los culpables reales o imaginarios de la muerte del padre, dentro de los cuales se encuentra

él mismo, convertido en malo por no haber podido salvar al padre de su muerte.

El duelo colectivo nacional es motivo de preocupación para las mentes pensantes e

inquietas, la investigación del duelo no elaborado en pacientes individuales, aporta a la

comprensión de la sociedad colombiana que padece los estragos de la violencia. Dadas

estas necesidades y ante el deseo de conocer lo que realmente sucede con estos estados

mentales, a través del análisis de un material recogido como registro de 40 protocolos de

sesión de 3 pacientes adultos nos preguntamos: ¿Qué es lo que impide que una persona no

pueda hacer la elaboración del duelo?, ¿Cuál es el estado mental de estos pacientes?, ¿Qué

secuelas psíquicas produce el duelo no elaborado?

Habiendo ya dado a conocer las preguntas ejes de esta investigación, aprovechamos

el momento para decir que este trabajo hace parte de la línea de investigación de

“Desarrollo Psíquico”, de la Facultad de Psicología de la Pontificia Universidad Javeriana.

B. Objetivos y metodología

En este apartado daremos a conocer el objetivo general y los objetivos específicos

de la presente tesis, seguidamente la metodología, el tipo de investigación, el diseño de la

misma y la muestra utilizada. La presente investigación se basó en las características de

un proyecto investigación-intervención del Programa de Maestría en Psicología Clínica con

(29)

1. Objetivo general

Explorar y comprender los estados mentales de tres pacientes adultos, quienes han

sufrido a lo largo de sus vidas, la imposibilidad de elaboración de sus duelos.

2. Objetivos específicos

a) Explorar la configuración del aparato psíquico desde sus estructuras primarias.

b) Brindar un espacio terapéutico de contención que permita pensar el dolor.

c) Describir el estado actual del self, los objetos internos y externos, y la calidad de

los vínculos internos y externos de estos tres pacientes.

d) Ahondar y comprender los posibles mecanismos económicos de perpetuación y

sobrevivencia del acontecer psíquico.

e) Evaluar constantemente las formas de interacción, la transferencia y

contratransferencia.

f) Implementar estrategias encaminadas a la generación de la adherencia al

tratamiento.

3. Metodología

Tomando como punto de partida el trabajo clínico con los tres pacientes, se

explorará su funcionamiento psíquico a través de la intervención psicoterapéutica y nos

(30)

psicoanalítico. Puesto que se busca comprender algunos problemas y responderse preguntas

de la presente investigación. Este tipo de intervención se realiza a partir de las

características de un proyecto investigación-intervención desde el enfoque psicoanalítico.

Se exploró los fenómenos psíquicos de cada uno de los pacientes a partir de la recolección

del material empírico, con el objetivo de ahondar en las manifestaciones y dinámicas que

giran en torno a los duelos no elaborados.

4. Diseño

Esta investigación está diseñada con un análisis categorial del discurso individual y

subjetivo de cada paciente, material que resultaba de la escritura pos sesión de los

protocolos de los pacientes en su libre asociación. Este trabajo se recolectó por espacio de

dieciocho meses aproximadamente, que corresponde al tiempo que los pacientes han estado

trabajando; es decir unos en un primer semestre y otros en el segundo y tercer semestre. No

hubo una duración tan larga, dos pacientes abandonan el tratamiento. Los protocolos fueron

analizados con la lente teórica de los conceptos psicoanalíticos.

Cabe destacar que la naturaleza del estudio fue de carácter cualitativo, puesto que

toda la información recolectada en los protocolos habla de ellos mismos (los pacientes), sus

sentimientos, sus historias de vida, sus emociones, sus sueños etc. Los nombres de los tres

pacientes fueron cambiados para proteger su identidad, de la misma forma se protegen las

(31)

Este proyecto investigativo se enmarcó bajo la Resolución 0008430 de 1993 del

Ministerio de Salud y la Ley 80 de 1989, cuyo objetivo fundamental es garantizar la ética

de la investigación científica. Clasificamos la investigación dentro de la categoría de

investigación con riesgo mínimo, porque no se puso a los sujetos participantes bajo ninguna

condición y/o circunstancia de peligro y/o inseguridad física y/o psicológica. Sólo se

realizaron sesiones psicoterapéuticas con los pacientes, donde se comprendieron y

exploraron diversos aspectos de su vida psíquica. Cuando experiencias dolorosas o

perturbadoras surgieron dentro de las sesiones, fueron contenidas y pensadas por el

terapeuta y los pacientes, lo que permitió beneficios para su crecimiento emocional.

5. Procedimiento

Los tres pacientes fueron atendidos de manera individual en psicoterapia por

espacio de 45 minutos. En cada una de las sesiones se escuchaba, se interpretaba y se

exploraba el funcionamiento psíquico de estos pacientes. Los temas eran propuestos por

cada uno de ellos y este era el material de trabajo para cada sesión.

Posterior a cada sesión el terapeuta registraba a través de protocolos (uno por

sesión), todo el diálogo de la forma como fuera recordando, de tal forma que todo pudiera

quedar consignado. Este material se leyó y se analizó en supervisión por espacio de tres

semestres académicos. A partir de estas supervisiones se recolecta un análisis detallado de

(32)

Se escogen los protocolos más representativos, de acuerdo con el tema que se

encuentra común a los tres pacientes. La cantidad de protocolos que se utilizan para el

material clínico de la tesis fue de 40; el orden de distribución fue de 15; 15 y 10. Dos

pacientes abandonan el tratamiento; de uno de ellos se alcanzan a recolectar 10 protocolos,

del otro que abandona, se pudo conseguir la totalidad requerida que era de 15.

6. Muestra

El material clínico que se mostrará a continuación, el cual es la base principal y el

fundamento que ha dado origen a esta investigación, surge de tres pacientes que presentan

dificultades para la elaboración de sus duelos particulares. Esta muestra de personas está

conformada por dos mujeres y un hombre, sus nombres son: Blanca, Lina y Ramiro. Sus

edades son 30, 38 y 37 años respectivamente. La identidad de cada uno de los pacientes ha

sido cambiada y por lo tanto protegida

II. MARCO TÉORICO

El siguiente marco teórico es una propuesta de comprensión de los conceptos que

nos ayudarán a entender adecuadamente tres casos de pacientes adultos con una

problemática de duelos no elaborados, en quienes predomina en su discurso una queja

constante por el abandono, rechazo, maltrato, humillación, negligencia, indiferencia y

discriminación a los que fueron condenados desde edades muy tempranas por parte de sus

progenitores, ocasionando en ellos una herida narcisista que los deja con una incapacidad

(33)

Autores de gran trayectoria investigativa y reconocimiento en el campo

psicoanalítico son citados en este trabajo de investigación con el fin de utilizar su lente

teórica comprensiva. Se recorrerá un camino por diferentes épocas del psicoanálisis a

través de sus conceptos de duelo y narcisismo, comenzando por el padre del psicoanálisis

Sigmund Freud, siguiendo por la línea de reflexión Melanie Klein, Wilfred R. Bion, Donald

Meltzer. Adicionalmente se toman reflexiones del pensamiento de Joyce McDougall,

Laplanche y Pontalis, Kanciper, Rosenfeld, Grinberg, Kernberg, Winnicott, García

Badaracco, Faimberg, Roudinesco y Treurniet.

Entre los conceptos que se estudiarán, podemos mencionar en torno al duelo

algunos de los artículos principales, como por ejemplo, lo que se ha dicho del tema desde

Freud, enfocándonos en sus formas normal y patológico, para ello se utilizarán apartes de

su texto original Duelo y melancolía de 1914 y que formalmente publica en 1917. Otro de

los artículos relevantes en este tema son los de Melanie Klein: El duelo y su relación con

los estados maníaco-depresivos, a través de este se comprenderá lo que sucede a nivel del

sujeto en duelo, en cuanto a qué es lo que pierde y cómo intenta defenderse de eso que

psíquicamente lo desestabiliza ante el dolor. Al hacer nuestra aproximación con el duelo

patológico, a pesar de seguir haciendo hincapié en Freud en su texto original, haremos un

acercamiento teórico a nuevos planteamientos y conceptualizaciones de lo que ha surgido

en la mente investigativa de psicoanalistas como Jorge E. García Badaracco, en su artículo:

“Duelo y melancolía” 80 años después”.

Pasando al tema de narcisismo, exploraremos el concepto con Freud nuevamente

(34)

formas: primario, secundario, normal y patológico, nos apoyaremos en autores

contemporáneos como Grimberg para darle una mejor comprensión y actualización a los

conceptos. Treurniet y Rosenfeld serán autores claves para comprender las formas en que

suelen funcionar este tipo de personas con patologías narcisistas. McDougall nos ampliará

los aspectos de indiferenciación que suelen presentarse en estos pacientes y su economía

narcisista frágil. A través de Bion rescataremos el papel fundamental de ese funcionar

psíquico ideal desde edades tempranas del bebé en su interacción con la madre, y de esta

forma instaurar, dependiendo a las habilidades de la madre, un narcisismo sano o uno

patológico. La economía psíquica a través de algunos mecanismos de defensa que soportan

durante la vida a estos estados narcisistas, estará respaldada teóricamente por Freud, Bion,

McDougall y Klein.

A. Algunas ideas alrededor del duelo

1. Algunas ideas de Freud

a. Duelo normal y duelo patológico y su relación con los principios del funcionamiento psíquico

Freud (1914) empieza por decir del duelo que es un afecto normal y que se presenta

como reacción a la pérdida de una persona amada, o también de una abstracción que haga

sus veces, como la patria, la potestad, un ideal etc. El duelo suele presentarse de forma

pesarosa, hay una reacción frente a la persona amada, contiene el talante dolido, se presenta

una pérdida por el interés del mundo exterior, especialmente todo aquello que no recuerde

al muerto. También hay una incapacidad para volver a escoger algún objeto de amor que

pudiera reemplazar a esa persona a quien se llora. Ocurre una entrega incondicional al

(35)

por otros propósitos o tareas productivas; cualquier tarea que realice, girará en torno a una

relación explícita con la memoria del muerto.

Freud (1914) nos va a hablar también del trabajo del duelo como tal, empieza por

decir que el examen de realidad ha mostrado que el objeto amado ya no existe más, por ello

es necesario empezar a quitar toda la libido de sus enlaces con ese objeto. A esto se va a

unir una, según Freud, “comprensible renuencia”, este abandono de la posición libidinal no

es fácil para el ser humano, no se da de una buena forma, ni siquiera cuando el sustituto de

ese ser humano ya se asoma o aparece. Puede incluso presentarse un extrañamiento de la

realidad y una retención del objeto por vía de una psicosis alucinatoria de deseo. Comenta

Freud que lo normal es que se presente un acatamiento a la realidad, esta se produce muy

lentamente y paso a paso, no puede cumplirse inmediatamente la orden, resultando en un

gran gasto de tiempo y de energía de investidura, pero mientras esto sucede la existencia

del objeto perdido continua en lo psíquico. Freud dice que no podría fundamentar en una

razón económica lo doloroso que resulta la ejecución pieza por pieza de la orden de la

realidad, pero lo que si sabe es que una vez terminado el trabajo del duelo, el yo se vuelve

otra vez libre y desinhibido.

El duelo es en sí un indicador de madurez en el individuo. Su complejo mecanismo

incluye el siguiente proceso: el individuo que ha sufrido la pérdida de un objeto introyecta a

éste y lo odia dentro del yo. Desde el punto de vista clínico, lo muerto del objeto

introyectado varía de un momento a otro, según predomine el odio o el amor hacia él. Con

el tiempo, en los individuos sanos, el objeto interiorizado empieza a liberarse del odio (tan

(36)

objeto ya causa de su resurrección dentro del yo. Un bebé que no ha alcanzado

determinada etapa de madurez no puede llevar a cabo un proceso tan complejo. Hasta el

individuo que ha llegado a esa etapa necesita que se cumplan determinadas condiciones

para poder elaborar el proceso del duelo. El ambiente que lo rodea debe prestar apoyo y

sostén mientras efectúe esa elaboración; asimismo, el individuo debe estar libre del tipo de

actitud que impide experimentar tristeza (Winnicott, 1996)

Freud (1920) asegura que el principio del placer corresponde a un funcionamiento

primario del aparato anímico; a la vez le atribuye la característica de inútil y peligroso en

alto grado para la autoafirmación del organismo frente a las dificultades del mundo

exterior. Bajo el influjo del instinto de conservación del Yo, queda sustituido el principio

del placer por el principio de realidad, el cual sin negar la consecución de lograr el placer,

exige y logra el aplazamiento de la satisfacción y el renunciamiento a algunas de las

posibilidades de alcanzarlas, y nos fuerza a aceptar pacientemente el displacer durante un

largo rodeo necesario para llegar al placer.

Agrega que nuestra labor como analistas será la de conseguir la admisión de tal

displacer haciendo un llamado al principio de la realidad. El displacer no contradice al

principio del placer: displacer para un sistema y al mismo tiempo satisfacción para otro.

La pérdida del amor y el fracaso en la vida infantil dejaron tras sí una duradera

influencia del sentido del Yo como una cicatriz narcisista que, a juicio de Freud, constituye

la mayor aportación al frecuente sentimiento de inferioridad de los neuróticos. De aquí el

(37)

de los progenitores, casi siempre al de sexo contrario, sucumbió al desengaño, a la inútil

espera de insatisfacción y a los celos provocados por el nacimiento de un hermanito, que

demostró inequívocamente la infidelidad de la persona amada.

Todas estas dolorosas situaciones afectivas y todos estos sucesos indeseados, son

resucitados con gran habilidad y repetidos por los neuróticos en la transferencia. El enfermo

tiende entonces a la interrupción de la cura, aún no terminada y sabe crearse de nuevo la

impresión de desprecio. Antes nada de eso podía ser portador de placer; pero surgiendo

luego como recuerdo, hay que suponer que debería traer consigo un menor displacer que

cuando constituyó un suceso presente. La experiencia anterior de llevar al infante tan sólo

al displacer, no ha servido de nada, y su acción es repetida por imposición obsesiva.

En el duelo patológico, Freud (1914) dice que lo primero que es característico de

estos pacientes es que podemos sospechar ante ellos una disposición enfermiza. Esto va a

reflejarse en una singularización de lo anímico por una desazón profundamente dolida, el

paciente cierra completamente su interés por el mundo exterior, se pierde la capacidad de

amar, de igual forma se da una inhibición de toda productividad y una rebaja en el

sentimiento de sí mismo, lo cual se puede evidenciar en los continuos autorreproches y

autodenigraciones y que se extrema hasta una delirante expectativa de castigo. Podemos

diferenciar la melancolía del duelo, en que en el duelo hay una falta de perturbación del

sentimiento de sí.

Freud (1914) hace una especial diferenciación de lo que sucede en la melancolía

(38)

podría presentarse el caso en la que esta pérdida es de naturaleza más ideal, pensemos en el

caso en el que el objeto no está realmente muerto, pero se perdió como objeto de amor,

pone como ejemplo una novia abandonada, podríamos creer discernir lo que sucedió pero

no lo que se perdió y podemos creer que la persona afectada por la pérdida puede no tener

en su conciencia lo que ha perdido, esto se da cuando quien pierde sabe a quién perdió,

pero no lo que perdió en él. Si bien en el duelo la inhibición y falta de interés se esclarecían

en su totalidad por el trabajo del duelo que absorbía al yo. En la melancolía nos suele

impresionar la inhibición como algo enigmático, porque no acertamos a ver lo que absorbe

tan enteramente al enfermo. El melancólico va a mostrar algo que falta en el duelo: una

extraordinaria rebaja en su sentimiento yoico, un enorme empobrecimiento del yo. En el

duelo el mundo se ha hecho pobre y vacío, en la melancolía, eso le ocurre al yo mismo.

Sobresale también en el melancólico una falta de vergüenza muy notable, hay una

exagerada franqueza que se complace en el desnudamiento de sí mismo. Psicológicamente

el melancólico describe lo que le está sucediendo, y eso importa, pues ha perdido el respeto

por sí mismo y tiene sus razones para hacerlo, pero un enigma difícil se interpone y no es

fácil de solucionar. Al hacer una analogía con el duelo, en este caso el melancólico ha

sufrido una pérdida en el objeto; pero desde sus declaraciones se percibe una pérdida en su

yo.

Es interesante saber que el melancólico todo el discurso rebajante que dice de sí

mismo, en el fondo lo dicen de otro, se muestran siempre como afrentados y como si

hubieran sido objeto de una gran injusticia. Al reconstruir este proceso lo que dice Freud es

que al no haber ante un duelo un desplazamiento normal de la libido de un objeto que

(39)

se desplazó hacia otro objeto sino que se retiró sobre el yo, y ahí sirvió para establecer una

identificación (la cursiva es de Freud) del yo con el objeto resignado.

b. Freud 80 años después

García Badaracco (1996) nos dice que según su manera de pensar, la problemática

que se plantea en el texto Duelo y melancolía de Freud y en el periodo de su obra tiene que

ver principalmente con la temática general de cómo los otros están en nosotros, y las

múltiples formas de la presencia de los otros en nosotros. Lagache (citado en García, 1996)

al referirse a duelo patológico decía: “en ese conflicto, el muerto juega el papel de una autoridad moral que está a favor de la muerte y contra la vida…el sentido del trabajo de

duelo no es solamente ni esencialmente desprenderse de un objeto de amor sobre el cual los

actos de amor no puedan efectuarse ya más. Es la destrucción de una autoridad moral que

no permite vivir”

Freud (citado en García, 1996) decía que “la inhibición y el angostamiento del Yo

expresan una entrega incondicional al duelo que nada deja para otros propósitos y otros

intereses”. Pero también puede decirse que esta entrega incondicional al trabajo de duelo es

la forma de intentar retener al objeto del que no se puede prescindir. En el duelo la

retención del objeto por vía de la psicosis alucinatoria es la que produce una renuencia de

tal intensidad que se produce un extrañamiento de la realidad. En general la existencia del

objeto perdido continúa en lo psíquico y se va produciendo el desasimiento de la libido. En

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Fig. 1. John William Waterhouse, Eco y Narciso (1903) Walker Art Gallery, Liverpool.

Referencias

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