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El análisis de las representaciones sociales un camino posible en la investigación en comunicación

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Academic year: 2017

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EL AN ÁLI SI S DE LAS REPRESEN TACI ON ES SOCI ALES UN CAMI N O POSI BLE EN LA I N VESTI GACI ÓN EN COMUN I CACI ÓN

María De La Paz Echeverría Universidad Nacional de La Plat a ( Argent ina) pazecheverria@hot m ail.com

“ La uva y el vino” Un hom bre de las viñas habló, en agonía, al oído de Marcela. Ant es de m orir, le reveló su secret o: la uva –le susurró - est á hecha de vino. Marcela Pérez - Silva m e lo cont ó, y yo pensé: si la uva est á hecha de vino, quizá nosot ros som os las palabras que cuent an lo que som os” ( 1) .

I nt roducción

Una de las principales dificult ades que t enem os quienes t rabaj am os desde las ciencias sociales, y m ás específicam ent e, desde la com unicación, es la de encont rar la m et odología de indagación y análisis de nuest ro obj et o de est udio que result e m ás adecuada para la búsqueda que pret endem os realizar.

Si bien, podríam os decir que un posicionam ient o desde Com unicación/ Cult ura perm it e superar la cont radicción ent re t eoría y práct ica, prom oviendo un análisis com prensivo de la realidad sociocult ural, reconociendo el posicionam ient o t eórico- epist em ológico y polít ico desde el cual se invest iga y produce conocim ient o, est o no quit a com plej idad a est a t area. Por el cont rario, indagar a los suj et os desde sus práct icas y discursos, evit ando ser det erm inist as y esencialist as, la sum a. En consecuencia, en est e t rabaj o pret endo acercarles de m anera breve el recorrido t ransit ado para la realización de m i t esis de grado, con el fin de que est a experiencia pueda ser ilust rat iva para quienes est án realizando su t esis de grado y piensan acercarse a un obj et o de est udio desde una perspect iva sociocult ural de la com unicación.

Punt o de part ida

Para com enzar debo aclarar que m i t esis de grado fue un t rabaj o de caráct er explorat orio que t uvo com o obj et ivo indagar cuáles eran las represent aciones que se const ruían socialm ent e sobre inseguridad, t om ando com o referencia la ciudad de Balcarce, de la provincia de Buenos Aires, desde una perspect iva de com unicación/ cult ura. Est a perspect iva perm it e pensar a la com unicación com o part e indisociable de los procesos const ruct ivos de lo social, const it uida por y const it uyent e de la est ruct ura social en los cuales los suj et os arm ar y rearm an las represent aciones que conform an su m odo de com prensión / creación del m undo.

Me int eresaba ver especialm ent e cuáles eran y cóm o se fueron t ransform ando las represent aciones sobre inseguridad en ciudades m edianas, que - según lo dicen sus habit ant es- no poseen t odavía los problem as de las grandes urbes, pero t am poco conservan las cost um bres pueblerinas a las que est aban acost um brados una década at rás.

Mi experiencia de t rabaj o previa m e perm it ía pensar que en los últ im os años la inseguridad se t ornó uno de los ej es que con m ayor fuerza organizan las práct icas cot idianas. Por t ant o, considerando que las represent aciones conform an las práct icas que los hom bres realizan, es fundam ent al saber cuáles son esas represent aciones acerca del t em a de la inseguridad, y aproxim arnos a los m odos que est án const ruyendo las m ism as, y a las t ransform aciones que producen en sus m odos de vivir la vida cot idiana, en un proceso que no es arm onioso, sino act ivo y com plej o, result ant e de conflict os y luchas. Por lo t ant o, est e t rabaj o no part ía de definiciones de inseguridad o seguridad ya exist ent es, sino que buscaba const ruirlas a part ir de las represent aciones que los hom bres t ienen de las m ism as.

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m edios m asivos realizan sobre est e t em a ( 2) . No se regist ran est udios en los cuales se plant ee la relación ent re inseguridad y vida cot idiana; y m enos aún, se regist ran invest igaciones donde se analice la inseguridad desde una m irada com unicacional – sociocult ural ( 3) .

¿Quiénes son los que producen inseguridad? ¿Quiénes la sufren ? ¿Quiénes son los que t ienen la voz legít im a para hablar sobre ello? ¿Cuándo se em pezó a regist rar el t em a de la inseguridad? ¿Qué cam bió en la vida cot idiana de los habit ant es?

Est e t rabaj o se propuso reflexionar sobre lo que Agnes Heller denom ina “ la vida cot idiana” de los suj et os, prest ando especial at ención a los act ores que viven la inseguridad y a sus práct icas.

Personas de carne y hueso: la elección de la m uest ra

Una vez definido aquello que quería invest igar, y luego de haber recolect ado inform ación sobre el t em a, leído, reflexionado, conform ado un corpus t eórico que act uara com o m arco de com prensión del obj et o, la pregunt a de rigor era ¿Cóm o se com prendía la m uest ra? ¿Quiénes serían los suj et os concret os a los cuales pregunt arles sobre la inseguridad?

A fines de ot orgar m ayor profundidad a est e t rabaj o, es necesario aclarar que m is inquiet udes acerca de est e t em a surgen de m i experiencia laboral en est udios de opinión pública durant e el segundo cuat rim est re de 2003 y los años 2004 y 2005. En el m arco de est a experiencia profesional, sólo durant e el año 2004 t uve la oport unidad de visit ar veint iún ciudades de nuest ra provincia en las cuales indagam os, con m ét odos cuant it at ivos y cualit at ivos, cuáles eran las sensaciones e ideas que la gent e t enía ( o decía t ener) en relación con varios t em as, ent re los cuales poseía un lugar privilegiado la inseguridad.

Durant e est e lapso de t iem po, part icipé t ant o en la elaboración de la salida a cam po ( diseño de encuest as, preparación de m apas, logíst ica y organización) com o en su im plem ent ación en el cam po, en el m arco del cual realizam os ent revist as a los habit ant es de las ciudades e inform es cualit at ivos result ant es de las observaciones en cada localidad ( 4) .

Fueron est as experiencias las que despert aron m i curiosidad sobre el t em a de la inseguridad. ¿Cóm o es que en ciudades con evident es problem as de t rabaj o t em porario y servicios públicos ( San Pedro) , la población present a com o principal problem a a la inseguridad? ¿Por qué en algunas localidades ( Chacabuco, Tres Arroyos) se asocia a la inseguridad con los j óvenes y la vida noct urna? ¿Por qué gent e que dice sent irse segura cuando est á sola en su casa, segura en las calles de su barrio, y que nunca ha sufrido un hecho de inseguridad en el año ( Balcarce) , present a com o el principal problem a de la ciudad la inseguridad? ¿La inseguridad es la que sufren los “ ot ros” ? ¿Quiénes? ¿Qué cam bió en las práct icas cot idianas de est os suj et os que hace que perciban est a fuert e sensación de inseguridad?

En respuest a a est as inquiet udes, en el año 2004 decidí realizar est a t esis sobre represent aciones sociales sobre inseguridad. Para poder definir en qué ciudad focalizar la invest igación y el análisis de est e t rabaj o, fue necesario realizar una evaluación de las m ism as a la luz de una serie de crit erios que consideré pert inent es.

En prim er lugar, a part ir de los result ados obt enidos en los diferent es Est udios de Opinión Pública ( EOP) m ediant e la t écnica de relevam ient o de inform ación por encuest as, realicé un est udio com parat ivo de los principales problem as de cada ciudad, seleccionando en orden j erárquico según porcent aj e a aquellas en las que la inseguridad se present a com o el principal problem a ( 5) .

Com o segundo crit erio definí que los relevam ient os cuant it at ivos llevados a cabo se hubieran hecho con un cuest ionario en el que se encont raran present es las siguient es pregunt as ( 6) :

¿Cuán seguro se sient e Ud. en su casa est ando solo de noche? ¿Cuán seguro se sient e Ud. cam inando solo en su barrio de noche? ¿En lo que va del año Ud. ha sufrido algún hecho de inseguridad?

¿Para Ud. qué se debería hacer para solucionar el problem a de la inseguridad? De las siguient es opciones... ¿Cuál considera que perm it irá com bat ir la inseguridad?

la m unicipalización de la policía... eligiendo con su vot o al com isario... creando foros de seguridad vecinales...

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recordando el int erés en ver especialm ent e cóm o es que se fueron t ransform ando las percepciones en ciudades m edianas.

Com o cuart o crit erio, consideré la viabilidad de poder t rasladarm e a est as ciudades para realizar observaciones y ent revist as.

Finalm ent e, decidí llevar a cabo est e t rabaj o en la ciudad de Balcarce, por responder a est os cuat ro crit erios y por ot ros fact ores de caráct er t ant o m et odológicos com o personales com o la presencia de una fam ilia am iga que m e brindaba aloj am ient o, y un m ayor reconocim ient o de est a ciudad en relación con ot ras.

El caráct er discursivo de lo social

Pero, ¿por qué indagar lo social desde el análisis de las represent aciones sociales?

Part o por definir a las represent aciones sociales com o form as de pensar y crear la realidad social que est á const it uida por elem ent os de caráct er sim bólico, ya que no son sólo form as de adquirir y reproducir el conocim ient o, sino que t ienen la capacidad de dot ar de sent ido a la realidad social. Desde la definición de Serge Moscovici, las represent aciones sociales son aquellas que se const it uyen y son const it uyent es de un im aginario social en el cual pueden encont rarse anclaj es significat ivos det erm inados por sit uaciones hist óricas y sociocult urales que conform an la m at riz de las práct icas sociales.

En est a línea, al pensar cuáles son los m odos de acercarse a est as represent aciones, la prim era respuest a nos acerca al lenguaj e: es el lenguaj e ( no pensado solam ent e com o m edio o inst rum ent o para perfeccionar la com unicación, sino com o una poderosa herram ient a cognit iva) lo que perm it e la form ación y com plej ización de las represent aciones y ha posibilit ado el int ercam bio de esas represent aciones ent re los m iem bros de una especie. El obj et ivo era analizar las represent aciones sociales y las t ransform aciones de las práct icas en la cot idianeidad, que sería ent onces el espacio en que la ideología opera com o t al y en donde el suj et o reproduce ( o t ransform a) la sociedad que se represent a; cot idianeidad que puede ser observada en lo que se dice de ella, que da cuent a de las represent aciones que el hablant e t iene de la m ism a.

Pero adem ás, dado que el propósit o de est e t rabaj o era poder hacer una lect ura com unicacional de las práct icas sociales - y no solam ent e un reconocim ient o de que las práct icas sociales poseen una dim ensión com unicacional, por ser a t ravés de ést as que los suj et os se vinculan - debía prest ar at ención a los discursos de los suj et os sobre aquello que hacen, sient en, viven, piensan, est ableciendo vinculaciones con los dat os ant eriorm ent e recogidos m ediant e la t écnica de la encuest a, y lo observado en la realización del t rabaj o de cam po.

Precisam ent e, es en los discursos donde pueden reconocerse nociones operant es que los suj et os t ienen sobre ot ras práct icas, discursos y conocim ient os. Por lo t ant o, el análisis de la cot idianeidad im plica de m anera ext ensiva t rabaj ar con el análisis de los discursos con que los suj et os adhieren a un orden social, encont rando su referencia y sus m odelos de act uación.

En est e caso, est e análisis de los discursos no fue t ext ualist a sino int erpret at ivo, dado que –siguiendo a Jorge Huergo- adem ás de int errogar a los discursos com o un m odo de acceder a las art iculaciones ent re práct icas y represent aciones en el cont ext o de lo cult ural y lo polít ico, fue necesario considerar a las configuraciones sociales ( const it uidas en los encuent ros hist óricos ent re lo cult ural y lo polít ico) com o discursos, en t ant o son significat ivas, y a los discursos no sólo com o palabras, sino com o m odos m at eriales de regulación de experiencias y de form ación subj et iva ( 7) .

En est a línea, consideré el análisis discursivo en t res sent idos ( 8) :

 la t ot alidad del espacio que llam é inseguridad, en t ant o configuración social significat iva, en su com plej idad y dispersión;

 los agent es part iculares que en él se com unican, produciendo diferent es significados y diversos efect os de poder;

 el cruzam ient o de diferent es cam pos de significación que ent ran en dist int os niveles de art iculación, de conflict o y de pugna por el sent ido.

Ret om ando la propuest a de Rosa Nidia Buenfil Burgos en su t ext o Análisis de Discurso y Educación, recuperé el caráct er discursivo de los obj et os y de t oda configuración social ( 9) .

El m ét odo: t riangulación m et odológica

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m et odológica com o punt o de part ida t eórico- m et odológico para su realización, que consist e en la art iculación de t écnicas cuant it at ivas y cualit at ivas de invest igación, y nos perm it e - en la com binación de diferent es t ipos de t écnicas de invest igación - operacionalizar dat os que surgen de una realidad. Cabe aclarar que unas y ot ras t ienen su origen en paradigm as de producción de conocim ient o diferent es. Mient ras las t écnicas cuant it at ivas em ergen de las ciencias duras, m ás precisam ent e de la est adíst ica, y se expresan num éricam ent e, buscando m edir ant es de describir y procurando conseguir de est a form a la m ayor neut ralidad posible; las t écnicas cualit at ivas t ienen su origen en las ciencias sociales e int ent an com prender una det erm inada realidad social, rescat ando las palabras de los act ores, para reconocer sus percepciones y apreciaciones de esa realidad que los involucra.

Est a elección surge en el int ent o de evit ar reduccionism os, y abordar la realidad social para invest igar en su com plej idad, dej ando de lado los int ent os de explicar la sit uación problem át ica desde una sola perspect iva de análisis. Est o responde a una t endencia act ual en las ciencias sociales que pret ende abandonar el encasillam ient o en uno de los dos grupos de t écnicas explicit adas ( la m ayoría de los invest igadores sociales consideran hoy est e debat e com o saldado) , para proponerse el desafío de recuperarlas com o herram ient as, si es necesario elaborar nuevas t écnicas o t rabaj ar con un conj unt o de ellas, y así abordar la realidad social que se est é invest igando. En est e caso, com o t écnica cuant it at iva ret om é una encuest a dom iciliaria por t im breo que fue realizada por la Consult ora Est udios Sociales en sept iem bre de 2004, que si bien fue diseñada con ot ros fines que difieren de los de est e t rabaj o, m e sirvió para poder hacer un análisis cuant it at ivo de aquello que las personas piensan –o dicen pensar– sobre cuest iones de inseguridad.

La m et odología de encuest as por m uest reo supone en la act ualidad uno de los grandes paradigm as de est udio e invest igación en t odas las áreas sociales, así com o en aquellas disciplinas que int egran en su obj et o de invest igación ám bit os o perspect ivas sociales. Ent rega dat os cuant ificables que perm it en conocer cuáles son las opiniones que los suj et os poseen sobre ciert os t em as, proporcionando inform ación que no es ext raíble de la experim ent ación o la observación direct a. Una encuest a recoge inform ación de una m uest ra. Una m uest ra es usualm ent e sólo una porción del grupo en est udio, elaborada de m anera t al que result e represent at iva de aquella población que se pret ende est udiar.

Por ot ra part e, com o t écnicas cualit at ivas elegí ent revist as y observación no part icipant e, que desarrollaré a cont inuación.

Finalm ent e, el análisis fue realizado con el Mét odo de com paración const ant e de Glasser y St rauss que perm it e conocer lo que la gent e dice para producir t eoría en relación con ello y, post eriorm ent e, hacer una int erpret ación fundada en los dat os.

Técnicas de recolección de inform ación elegidas

Est a inst ancia nos perm it e est ablecer los m odos en que vam os a recoger y sist em at izar la inform ación. Respondiendo a los obj et ivos form ulados y de acuerdo con el m arco t eórico, seleccioné un conj unt o de t écnicas que buscaban ser coherent es con lo propuest o, int ent ando acercarm e a lo que Pierre Bourdieu denom ina “ vigilancia epist em ológica” .

Para est e t rabaj o elegí la observación no part icipant e en la cual el invest igador presencia las act ividades sin int ervenir direct am ent e, com o un agent e ext erno. Com o herram ient a m et odológica, la observación no part icipant e es uno de los cam inos a recorrer para com prender los m apas de significación que guían las acciones de los act ores sociales en los diferent es ám bit os en los que est án insert os. Est a m odalidad es una form a de t ener un prim er acercam ient o a los suj et os, conocer sus form as de relación y sus práct icas m ás significat ivas.

En las observaciones prest é especial at ención a:  la ciudad: caract eríst icas generales;

 caract eríst icas de las viviendas;

 disposit ivos de seguridad com o rej as, alarm as, t rabas, candados, port eros, cám aras de seguridad, t apiales, servicios de seguridad privados, perros, ent re ot ros;

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fácilm ent e a personas que no son de la localidad ? ¿Cóm o los t rat an?;

 en la sit uación de ent revist a: ¿acceden fácilm ent e a la ent revist a? ¿Desconfían de los int ereses de quien los est á ent revist ando? ¿Se sient en incóm odos ant e las pregunt as realizadas? ¿Cóm o se com port an durant e la sit uación de ent revist a?

Por ot ra part e, ¿por qué realizar ent revist as? En est e caso, elegí las ent revist as sem i- est ruct uradas en profundidad, en las cuales se plant ean t em as y subt em as con pregunt as am plias, que perm it an que el ent revist ado pueda est ablecer una conexión con lo propuest o.

Las ent revist as im plican un diálogo abiert o con los habit ant es de la ciudad elegida, t rat ando de no condicionar sus fut uras respuest as. Se ut ilizan para recabar inform ación en form a verbal, m ediant e pregunt as que propone el analist a, perm it iendo al ent revist ado explayarse, hablar en su m odo propio, desarrollar ideas. Quien realiza las ent revist as debe procurar com prender al ot ro en sus propios t érm inos y lenguaj e y no descuidar el cont rol del proceso.

Pero, ¿cuánt as ent revist as son necesarias para que la m uest ra t enga rigor m et odológico? Dado que ést a es una definición que queda direct am ent e supedit ada al posicionam ient o del invest igador, decidí que las variables a t ener en cuent a así com o la cant idad de ent revist as se est ablecieran a part ir del análisis del Est udio de Opinión Pública ( EOP) realizado por la Consult ora Est udios Sociales m ediant e el sist em a de encuest as por t im breo dom iciliario. En el inform e de est e est udio pude observar que la ubicación geográfica y la edad no eran variant es significat ivas a la hora de ver cuáles eran las percepciones sobre inseguridad, result ando m ás llam at iva la diferencia ent re sexo y nivel socioeconóm ico. Sin em bargo, preferí t om ar la variable nivel educat ivo ya que ést a se equipara en las respuest as a nivel socioeconóm ico y –desde m i experiencia profesional– result a m enos violent o a la hora de cont act ar a los fut uros ent revist ados. Por t ant o, las variables elegidas para seleccionar ent revist ados fueron: sexo, edad ( en dos grandes grupos) y nivel educat ivo.

Se int ent ó t ener una m uest ra am plia que cubra rigurosam ent e est as variables, t rat ando de incorporar de form a m enos rigurosa nivel socioeconóm ico, lugar de la ciudad en la que habit aban, ent re ot ros.

Por ot ra part e, la m ayoría de las ent revist as fueron concert adas por t eléfono previam ent e a su realización. Est o fue posible por haber podido cont ar con referencias de personas de la localidad, gracias a cont act os que poseía en la m ism a. De est a m anera, se facilit a la com plej a t area de concert ar ent revist as a dist ancia y pude asegurar un m ínim o de ent revist as por cada viaj e.

Si bien desde el Mét odo de com paración const ant e de análisis cualit at ivo elegido para el análisis, no se especifica una cant idad necesaria de ent revist as –porque se t rabaj a con la sat uración de inform ación– consideraba pert inent e realizar un m ínim o de doce cont em plando que se cubran las cuot as de las variables propuest as. En consecuencia, est a m uest ra cualit at iva es represent at iva para los fines que est e est udio se propone, con capacidad de ext rapolación a la población.

Para la realización de est as ent revist as elaboré un cuadro de varias ent radas en el cual se sist em at izaban las pregunt as que perm it ían desglosar cada una de las cat egorías de análisis propuest as, que luego m e perm it ió elaborar un prot ocolo de ent revist as com plet o que guiara la charla con el ent revist ado, y perm it iera post eriorm ent e el análisis de bloques de inform ación divididos en ej es de análisis.

Las observaciones fueron sist em át icas y acom pañadas de regist ro de not as de cam po y regist ro fot ográfico. En cuant o a las ent revist as, el t rabaj o de cam po se dividió fundam ent alm ent e en dos et apas. Debido a la sat uración de inform ación y a que los prot ocolos perm it ían relevar las cat egorías propuest as, luego de la realización de las doce ent revist as previst as, no fueron necesarias nuevas ent revist as.

El análisis de las represent aciones sociales: m ét odo de com paración const ant e de análisis cualit at ivo Por últ im o, una vez realizado el t rabaj o de cam po, t eniendo sist em at izadas las observaciones, desgrabadas las ent revist as y releídos t odos est os docum ent os, con sus correspondient es papers de t om as de not as, el análisis. Analizar el cont enido de las represent aciones nos perm it e invest igar no sólo cuáles son las creencias que se t ransm it en, sino t am bién cuáles son los roles sociales que ent ran en j uego y qué perm it e t ransm it ir cada uno de ellos.

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En est e caso, no hice análisis t ext ual del discurso, sino int erpret ación a part ir de la puest a en relación de lo obt enido en las ent revist as y encuest as realizadas, con la observación del cont ext o m ás am plio del que form an part e los ent revist ados.

En est e sent ido, desde el lugar del invest igador es válido t ener en cuent a que cuando est am os en el rol de oyent es, podem os com prender con m ás facilidad lo que nos dicen cuando com part im os un m ism o sist em a de creencias. En el caso de las problem át icas em ergent es en Balcarce vinculadas a la inseguridad, podem os decir que el discurso que prim aba era aquel que asociaba a la delincuencia callej era con inseguridad.

Las represent aciones que deben ser socialm ent e com part idas son aquellas que dan coherencia a la com unidad, sin las cuales, la com unidad no exist iría. Muchas de ellas quedan plasm adas en inst it uciones com o la creación de los foros de seguridad, por ej em plo. Ot ros est ablecen parám et ros m enos form ales pero igualm ent e válidos ent re los habit ant es, com o por ej em plo, “ robar est á m al” , “ m ent ir es m alo” o “ hay que hacerle caso a los m ayores” . Pero, aun cuando sabem os que en t oda com unidad hay ciert a cant idad de sent idos com part idos que la const it uyen com o t al, fue el obj et ivo de est e t rabaj o indagar cuáles eran las represent aciones exist ent es sobre inseguridad y ver qué variant es se producían en el int erior de la m ism a localidad conform ando grupos ( ent endiendo a los grupos com o un conj unt o de personas que com part en los sent idos de una com unidad que los int egra, pero que a su vez com part en sent idos m ás específicos que lo caract erizan com o t al) .

Est o im plica reconocer que aun cuando exist e ciert o bagaj e com ún en el sist em a de creencias, no im plica que sean hom ogénas o igualm ent e percibidas, ni t am poco da cuent a de los m odos en que est as creencias se form an, ni de las m aneras en que operan en sus m odos de vivir la vida cot idiana. Adem ás, “ Com o afirm am os que los int ercam bios de las diferent es represent aciones en una com unidad se producen desde roles diferenciados y j erarquizados, no podem os garant izar qué represent aciones serán las m ás com unes dent ro de una com unidad porque eso dependerá no sólo de la calidad y oport unidad de est as, sino t am bién de quiénes sean los que las difunden” ( 10) .

En est a línea, para poder acceder a est as represent aciones, el present e est udio se enm arca en el enfoque de la t eoría fundada plant eada por Glaser y St rauss ( 11) . Desde est e lugar, se t rat ó de ent ender la experiencia cot idiana t al com o la vive el act or social para obt ener conocim ient os de ella. Tal com o enunciaba ant eriorm ent e, la inform ación se recolect ó m ediant e una serie de observaciones y de ent revist as realizadas a habit ant es de la ciudad de Balcarce de dist int o sexo, franj a et aria y nivel educat ivo.

De acuerdo con los plant eos que est a t eoría propone, se genera un esquem a de explicación int egrado por m edio de la búsqueda, la recolección y el análisis de dat os que ocurren en form a sim ult ánea, buscando en las expresiones de los suj et os del est udio t em as com unes y variaciones recurrent es.

La m et odología de análisis plant ea:

- la realización de ent revist as y observaciones ( en est e caso) ;

- lect ura crít ica de las m ism as: las cat egorías que surgieron de las prim eras ent revist as generaron nuevos int errogant es y nuevas aproxim aciones que perm it ieron esclarecer dudas, det erm inar ot ras cat egorías, refinar las exist ent es o est ablecer ot ras para luego t om ar las relevant es;

- lect ura con realización de anot aciones a m edida de que van surgiendo com ent arios e int ereses;

- Realización de nuevas ent revist as en caso de que fuera necesario ( en est e caso se repit e lo ant eriorm ent e descrit o) ;

- codificación dent ro de cat egorías de análisis;

- com paración ent re est as cat egorías y los elem ent os de las ent revist as;

- reducción de cat egorías m ediant e sat uración t eórica: est o result a en la creación de t eoría;

- redacción final de la t eoría.

Est a t eoría no pret ende corroborar hipót esis, sino acercarse a la inform ación relevada para, a part ir de ella, hacer una lect ura que nos perm it a pensar hipót esis y crear t eoría al respect o.

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exist ent es.

Las fuent es de dat os son la ent revist a y las observaciones de cam po, así com o los docum ent os de t odo t ipo y las grabaciones audiovisuales. Así m ism o, pueden ut ilizarse t ant o dat os cualit at ivos com o cuant it at ivos, o una com binación de am bos. El invest igador cualit at ivo que hace uso de la t eoría fundada asum e la responsabilidad de int erpret ar lo que observa, escucha o lee.

La principal diferencia que exist e ent re est e m ét odo y ot ros m ét odos cualit at ivos reside en su énfasis en la generación de t eoría. A t ravés del proceso de t eorización el invest igador descubre, m anipula cat egorías abst ract as y relaciones ent re ellas, ut ilizando est a t eoría para desarrollar o confirm ar las explicaciones del cóm o y el por qué de los fenóm enos.

Glaser y St rauss en 1967 diferenciaron dos t ipos de t eorías: las sust ant ivas y las form ales: en donde las prim eras se relacionan con un área sust ancial o concret a de la invest igación, m ient ras que las segundas se refieren a áreas concept uales de indagación. Por su part e, los m ism os aut ores proponen para desarrollar la t eoría fundada dos est rat egias: el m ét odo de com paración const ant e y el m uest reo t eórico.

Mediant e el m ét odo de com paración const ant e, el invest igador codifica y analiza los dat os en form a sim ult ánea para desarrollar concept os. Su aplicación supone una cont rast ación de las cat egorías, propiedades e hipót esis que surgen a lo largo del est udio en sucesivos m arcos o cont ext os. Est e procedim ient o se desarrolla en cuat ro et apas: com paración de dat os, int egración de los dat os en cat egorías y sus propiedades, delim it ación de la t eoría que com ienza a desarrollarse y redacción final de la t eoría product o de la sat uración de los incident es pert enecient es a cada cat egoría.

El m uest reo t eórico, por su part e, perm it e al invest igador seleccionar nuevos casos a est udiar según su pot encial para refinar o expandir los concept os y t eorías ya desarrolladas. Lo im port ant e no es el núm ero de casos, sino la pot encialidad de cada uno para ayudar al invest igador a desarrollar una m ayor com prensión t eórica sobre el área de est udio.

En est e t rabaj o, los acercam ient os previos al cam po –especialm ent e a part ir de las encuest as– perm it ieron reflexionar y present ar una serie de cat egorías de análisis que consideraba pert inent e desarrollar: COMUNI CACI ÓN, CULTURA, REPRESENTACI ONES, HÁBI TUS, PRÁCTI CAS y VI DA COTI DI ANA; que fueron t enidas en cuent a al m om ent o de elaborar el prot ocolo de ent revist a ( 12) .

En est os casos en los que se plant ean cat egorías concept uales de análisis previas al t rabaj o de cam po, la lect ura se realiza buscando elem ent os y relaciones ent re elem ent os específicam ent e vinculadas con aquellas cat egorías que –por nuest ro conocim ient o previo del t em a– consideram os pert inent es trabaj ar. Sin em bargo, est o no significa cerrarse a la posibilidad de que surj an nuevas cat egorías que pudieran result ar int eresant es para analizar el t em a propuest o.

Finalm ent e, se plant ean las cat egorías result ant es con los elem ent os que se considera que las com ponen, int ent ando est ablecer vinculaciones ent re ellas que perm it an hacer una lect ura com unicacional y cult ural.

Es im port ant e dest acar que el m ét odo de com paración const ant e de análisis cualit at ivo t rabaj a en el nivel de los dat os, no en el de las represent aciones. Por lo t ant o, lo que est e m ét odo perm it e es conocer lo que la gent e dice, para producir t eoría en relación con ello. Con post erioridad, el analist a, desde su m arco t eórico – concept ual, podrá realizar las int erpret aciones que le parezcan pert inent es.

Reflexión final

A m odo de cierre y sin int ención de est ablecer recet as m et odológicas - dado que cada invest igador y cada proceso de invest igación son part iculares, y por t ant o deben darse los m odos que consideren m ás adecuados para indagar sus obj et os de est udio- puedo decir que est e recorrido m e perm it ió reflexionar sobre la inseguridad com o problem át ica en est a localidad pudiendo cerrar luego de dos años de t rabaj o m i proceso de t esis. Desde m i enriquecedora experiencia, reivindico la recuperación del espacio social de la cot idianidad com o espacio desde el cual pensar, ya no com o t em a, sino com o lugar m et odológico la vida cot idiana de los suj et os y a los espacios sociales com o espacios de m ediación ( ent re los escenarios cult urales inm ediat os y el orden de la est ruct ura social) que expresan densidad social y cult ural y perm it en reconocer los procesos y práct icas de com unicación.

(8)

1 Galeano, Eduardo, El libro de los abrazos, Edit orial Cat álogos, Buenos Aires, 2004, Pág. 5.

2 Ent re los pocos t rabaj os sobre est e t em a se encuent ra: Capriat i, Alej andro José y Dallorso, Nicolás Sant iago, “ Not as sobre los j óvenes en el discurso de la inseguridad. Un est udio sobre los edit oriales de Clarín y La Nación” , publicado en Niños, m enores e infancias, Revist a j urídica de la Facult ad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNLP.

3 Podem os hacer la salvedad de la im port ant e invest igación realizada en México por Rossana Reguillo Cruz, quien indagó desde la vida cot idiana la const rucción social del m iedo; y del t rabaj o en Argent ina del invest igador del CONI CET, Gabriel Kessler, quien aborda el “ m iedo al crim en” com o cam po de invest igación y preocupación polít ica.

4 En cada una de est as ciudades el relevam ient o const aba de una base de 300 encuest as por t im breo puert a a puert a ( que aum ent aban proporcionalm ent e con el t am año de la ciudad) , con un m ét odo cuot ificado por zonas represent at ivas, en el cual se est ablecían com o principales parám et ros el sexo, la edad, y el nivel socioeconóm ico de los encuest ados.

5 Para m ayor inform ación sobre la encuest a ret om ada, o para un desarrollo m ás com plet o de los t em as t rabaj ados en est e art ículo, ver Echeverría, María de la Paz, Represent aciones sociales sobre inseguridad, FPyCS, UNLP, 2005.

6 I nicialm ent e hay que t ener en cuent a que si bien el m arco general de las encuest as es el m ism o, posee variaciones que responden al m om ent o de su im plem ent ación y a las caract eríst icas de la localidad en la que se est á t rabaj ando.

7 Huergo, Jorge A., Espacios discursivos: lo educat ivo, las cult uras y lo polít ico, I I Coloquio Nacional de I nvest igadores en Est udios del Discurso, La Plat a, sept iem bre de 2001.

8 I bídem .

9 Para un desarrollo exhaust ivo de est e concept o, véase Buenfil Burgos, Rosa Nidia, Análisis del discurso y educación, Docum ent o Tesis Die 26, Depart am ent o de I nvest igaciones educat ivas, Cent ro de I nvest igación y est udios avanzados del I nst it ut o Polit écnico Nacional, México, 1993.

10 Rait er, Alej andro, “ Represent aciones sociales” , Represent aciones sociales, Cap. 1, Eudeba, Buenos Aires, 2002.

11 Glaser, Barney y St rauss, Anselm , The discovery of grounded t heory: est rat egies for qualit at ive research, Cap. V, “ El m ét odo de com paración const ant e de análisis cualit at ivo” , Aldine Publishing Com pany, New York, 1967.

12 Los prot ocolos de ent revist a com plet os, así com o la propuest a de pregunt as por cada cat egoría de análisis se encuent ran en la t esis.

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