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Asesinato de Guillermo Cano, crimen de lesa humanidad

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Academic year: 2017

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ANEXO 3

BIBLIOTECA ALFONSO BORRERO CABAL, S.J.

DESCRIPCIÓN DE LA TESIS DOCTORAL O DEL TRABAJO DE GRADO

FORMULARIO

TÍTULO COMPLETO DE LA TESIS DOCTORAL O TRABAJO DE GRADO

Asesinato de Guillermo Cano, un crimen de lesa humanidad SUBTÍTULO, SI LO TIENE

AUTOR O AUTORES

Apellidos Completos Nombres Completos

Moreno Flórez María Andrea

DIRECTOR (ES) TESIS DOCTORAL O DEL TRABAJO DE GRADO

Apellidos Completos Nombres Completos

Cardona Alzate Jorge

FACULTAD

Comunicación y Lenguaje

PROGRAMA ACADÉMICO

Tipo de programa ( seleccione con “x” )

Pregrado Especialización Maestría Doctorado

X

Nombre del programa académico

Comunicación Social

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Patricia Bernal

TRABAJO PARA OPTAR AL TÍTULO DE:

Comunicador (a) social y Periodista

PREMIO O DISTINCIÓN (En caso de ser LAUREADAS o tener una mención especial):

CIUDAD AÑO DE PRESENTACIÓN DE LA

TESIS O DEL TRABAJO DE GRADO

NÚMERO DE PÁGINAS

Bogotá 2011 78

TIPO DE ILUSTRACIONES ( seleccione con “x” )

Dibujos Pinturas Tablas, gráficos y

diagramas Planos Mapas Fotografías Partituras

SOFTWARE REQUERIDO O ESPECIALIZADO PARA LA LECTURA DEL DOCUMENTO

Nota: En caso de que el software (programa especializado requerido) no se encuentre licenciado por la Universidad a través de la Biblioteca (previa consulta al estudiante), el texto de la Tesis o Trabajo de Grado quedará solamente en formato PDF.

MATERIAL ACOMPAÑANTE

TIPO DURACIÓN

(minutos) CANTIDAD

FORMATO

CD DVD Otro ¿Cuál?

Vídeo

(5)

Multimedia

Producción electrónica

Otro Cuál?

DESCRIPTORES O PALABRAS CLAVE EN ESPAÑOL E INGLÉS

Son los términos que definen los temas que identifican el contenido. (En caso de duda para designar estos descriptores, se recomienda consultar con la Sección de Desarrollo de Colecciones de la Biblioteca Alfonso Borrero Cabal S.J en el correo [email protected], donde se les orientará).

ESPAÑOL INGLÉS

Asesinato de Guillermo Cano Murder of Guillermo Cano

Crimen de lesa humanidad Crime against humanity

Impunidad Impunity

Periodistas Entrevistas Journalists - Interviews

Narcotrafico Drug trafficking

RESUMEN DEL CONTENIDO EN ESPAÑOL E INGLÉS

(Máximo 250 palabras - 1530 caracteres)

Este proyecto se basa en una recopilación de información e investigación acerca de los acontecimientos que han ocurrido en el país desde el momento en que fue asesinado Guillermo Cano Izasa, el 17 de diciembre de 1986, el enfriamiento e impunidad del caso por muchos años,

hasta este momento que el caso ha sido declarado ―crimen de lesa humanidad‖. El proyecto se

propone analizar la investigación fallida del caso, la declaratoria del caso como lesa humanidad, los nuevos elementos de investigación y la lucha por la memoria, la justicia y la verdad.

A finales de los años ochentas todas las personas que se querían involucrar o podían ser testigos en este caso fueron desaparecidas, es por esto que se inicio un proceso de impunidad, ya que no tenían testigos para la investigación. Dadas estas circunstancias es muy importante la reconstrucción de la memoria en las nuevas generaciones y esclarecer los hechos que terminaron con la vida de este ilustre periodista.

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hechos y el reciente reconocimiento como Crimen de lesa humanidad.

Esta tesis está enmarcada en la búsqueda y reconstrucción de memoria histórica en el periodismo, poniendo la mirada en lo que paso con el asesinato de Guillermo Cano, para poder llegar a la confrontación de las nuevas generaciones con respecto a este tema.

The project is based in the collection of information and the research on what has happened in the country from the moment Guillermo Cano Izasa was murdered on the 17th of December 1986. This case had gone cold and nothing had been done until this moment when the case has been declared a crime against humanity.

The purpose of this project is to: analyse the investigation that failed, research what was the cause for declaring the case a crime against humanity, the new findings, the fight to remember, justice and finding the truth.

In the late 1980's the witnesses and other people that wanted to be involved in the case disappeared which instigated impunity for the case as there were no witnesses to testify. Now, it's very important to recollect as much information from the memory of the younger generations to clarify and

determine the cause that ended the life of this illustrious journalist.

Finally, interviews will be the tool to determine the different views on the case, the facts and the more recent acceptance of the case as a crime against humanity.

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ASESINATO DE GUILLERMO CANO, CRIMEN DE LESA HUMANIDAD

MARÍA ANDREA MORENO FLÓREZ

TRABAJO DE GRADO PARA OPTAR POR EL TÍTULO DE COMUNICADOR (A) SOCIAL Y PERIODISTA

JORGE CARDONA

PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA

FACULTAD DE COMUNICACIÓN Y LENGUAJE

COMUNICACIÓN SOCIAL

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"La Universidad no se hace responsable por los conceptos emitidos por los alumnos en sus trabajos de grado, sólo velará porque no se publique nada contrario al dogma y la moral católicos y porque el trabajo no contenga ataques y polémicas puramente personales, antes bien, se vean en ellas el anhelo de buscar la verdad y la justicia"

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Introducción

―… no vacilo un instante en señalar que el talante colombiano será capaz de avanzar hacia una sociedad más igualitaria, más justa, más honesta y más próspera‖

Guillermo Cano Isaza, El Espectador, diciembre de 1986

Al conmemorarse 25 años del asesinato de Guillermo Cano Isaza, es importante resaltar sus grandes luchas periodísticas, la importancia de sus denuncias y la forma como a costa de su vida enfrentó a los carteles de la droga. Considerado uno de los más importantes e influyentes periodistas en la historia de Colombia, nunca dudó en defender los derechos humanos y la libertad de prensa y fue en cumplimiento de esta tarea cuando encontró la muerte a manos del narcotráfico en la noche del miércoles 17 de diciembre de 1986.

En su momento, el crimen de Guillermo Cano conmocionó a Colombia, pero como otros casos similares, con el curso de los años el expediente cedió a la impunidad. Los autores materiales e intelectuales no fueron castigados y salvo los esfuerzos de su familia y de algunos periodistas que pasaron o aún laboran en El Espectador, tampoco se hizo un gran esfuerzo por recobrar su memoria y resaltar cuáles fueron sus principales realizaciones periodísticas. Una lucha contra la indiferencia y la impunidad que todavía no ofrece resultados importantes.

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el propósito criminal de impedir una investigación sólida y eficaz. Y en buena medida, esta circunstancia ha obedecido a la inserción de la mano negra del narcotráfico en el proceso penal.

Sin embargo, 24 años después del magnicidio, la Fiscalía declaró el caso como un ―crimen de lesa humanidad‖, por lo tanto imprescriptible. Aún así, es poco o nada lo que se ha avanzado judicialmente desde entonces. La misma historia que se dio durante los años en que estuvo vivo Pablo Escobar, cuya organización criminal impidió a sangre y fuego que se supiera de su autoría en este caso. De hecho, el primero y más concienzudo de los investigadores del caso, el abogado y periodista Héctor Giraldo Gálvez, fue también víctima de las balas asesinas del narcotráfico. Pero apenas fue la primera víctima. El recuento de crímenes y nuevos delitos por ocultar la verdad, hace parte del registro de este trabajo periodístico.

Una tesis de grado que pretende evaluar por qué se dio una investigación fallida en este caso, cuáles fueron los elementos que llevaron a que esta investigación no llegara a la verdad, en qué contexto y por qué razones se produjo la declaratoria del caso como crimen de lesa humanidad, que elementos han orientado la nueva investigación y la lucha por la memoria, la justicia y la verdad, un recuento de errores judiciales y obstáculos al ejercicio del periodismo que quedan sintetizados en tres capítulos: el asesinato y la investigación fallido durante más de una década, la declaratoria de crimen de lesa humanidad en 2010 sin resultados convincentes, y la actual lucha por la memoria del ilustre periodista.

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Dadas las circunstancias como ocurrieron los hechos, la falta de aportes de la justicia y la realidad de que en 25 años no se ha llegado a nada concreto con respecto a las personas que estuvieron involucradas intelectualmente con el crimen, es de mucha importancia que las nuevas generaciones conozcan el trasfondo de lo ocurrido y reflexionen sobre esta historia lamentable del periodismo colombiano. En otras palabras, que se aporten luces en la reconstrucción de la memoria sobre las luchas personales y profesionales de un periodista independiente, en toda la extensión de la palabra, que aún representa un ejemplo de dedicación y de ética que merece un destino diferente al silencio que hoy ronda su nombre.

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1. EL ASESINATO Y LA INVESTIGACIÓN FALLIDA

El 17 de diciembre de 1986, a las 7: 57 de la noche aproximadamente, en la clínica de la Caja Nacional de Previsión, murió el entonces director de El Espectador Guillermo Cano Isaza. Como era su costumbre, había salido de las instalaciones del periódico a las 7: 15 de la noche al volante de su camioneta Subaru color vinotinto. Salió por la puerta principal del periódico, ubicado sobre la Avenida 68 con calle 22. En el momento en el que se disponía a hacer un giro en ―U‖ para tomar la avenida hacia el norte, fue atacado de manera sorpresiva por un individuo que lo estaba esperando en el separador central de la vía y quien disparó una ráfaga de metralla sobre la ventana izquierda del carro.

Así se informó a la opinión pública el asesinato de Guillermo Cano, prevaleció la precisión y los detalles del crimen.

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de los sucesos. De inmediato salió corriendo, esquivó los automóviles que transitaban por la avenida y cuando llegó al sitio del atentado encontró el cuerpo exánime del director apoyado contra el timón. Rápidamente él y otros dos compañeros del periódico, Ricardo Luna y Alfonso Convers, sacaron el cuerpo del periodista y en un vehículo particular lo trasladaron al centro médico. Menos de una hora después y pese a los esfuerzos del equipo de especialistas dejó de existir. En relación con el deceso la Clínica expidió el siguiente comunicado:

―El director general de la Caja Nacional de Prevención Social, el subdirector médico y el director de la Clínica Santa Rosa, en conjunto con el personal médico y paramédico de turno en el servicio de urgencias, lamenta informar que el día 17 de diciembre a las 19 y 40 horas fue conducido al servicio de urgencias, el distinguido periodista Guillermo Cano Isaza, director del diario El Espectador, en condición clínica de paro cardiorespiratorio secundario a múltiples heridas por proyectiles de arma de fuego.

Inmediatamente se procedió a prestarle toda la atención médica y paramédica indispensable para estos casos y a pesar de los esfuerzos realizados por el médico y paramédico no fue posible rescatarlo de lesiones que definitivamente eran esencialmente mortales.

Expresamos nuestra más sentida condolencia a la familia Cano y a todo el gremio de periodistas de Colombia por esta irreparable pérdida que enluta al pueblo colombiano de bien.

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Dado en Bogotá a los 17 días del mes de diciembre de 1986, a las 21:30 horas. Firmado, doctor Julio Borelli Mier, director de la Caja Nacional de Prevención, doctor Odilio Méndez Sandoval, director de la Clínica Santa Rosa‖ 1

En el momento en que se conoció la noticia del crimen del ilustre periodista, empezaron a proliferar mensajes de rechazo y solidaridad con los miembros de la familia Cano. Los expresidentes de la República, las directivas de todos los sectores políticos, la prensa, la iglesia, los altos mandos militares, los sindicatos, nadie faltó por pronunciarse. El Presidente Virgilio Barco expidió un comunicado oficial para rechazar el magnicidio de Guillermo Cano: ―Es el narcotráfico sin ley, sin moral, sin Dios, que no se detiene ante nada… Colombia está de luto‖2

Estas imágenes muestran como tituló El Espectador y los periódicos de todo el país el asesinato de Guillermo Cano.

El Espectador circulo sin su usual franja roja en la página principal, la pusieron de color negro como señal de luto.

1 Diario El Espectador. 18 de diciembre de 1986.

2 Cardona, J. (2009), Días de memoria. Del holocausto del Palacio de Justicia al falso sometimiento de Pablo

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Portada de los principales diarios del país, informando el asesinato de Guillermo Cano.

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costados de las vías o en puentes y edificios, secundando la caravana fúnebre batiendo pañuelos blancos.

Los medios de comunicación de Colombia, le hicieron un seguimiento exhaustivo al funeral del periodista.

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don Guillermo Cano el fiel de los valores de la nacionalidad, el reflejo exacto e ideal del pensamiento democrático y la acción liberal. Crítico implacable y orientador de la opinión en sus momentos oscuros. Su muerte violenta despierta con fuerza el sentimiento de amor por Colombia con acciones concretas que garanticen un estado socialmente justo y equilibrado‖3.

Ese mismo día, la Alcaldía de Bogotá expidió un decreto de honores a la memoria de Guillermo Cano, en el cual honró su nombre. ―El Alcalde Mayor de Bogotá, Distrito Especial, en ejercicio de sus atribuciones legales, y Considerando: Que el día 17 del presente mes, por servir a la patria, fue inmolado en la ciudad de Bogotá, don Guillermo Cano Isaza, director del periódico El Espectador.

Que Guillermo Cano Isaza se distinguió por ser un eminente colombiano, que como periodista dio ejemplo permanente de dignidad y de entereza, al servicio de los altos intereses nacionales. Que la muerte de don Guillermo Cano Isaza ha conmovido profundamente a todo el pueblo colombiano, por la forma como ocurrió y por la calidad insigne del sacrificado:

Decreta:Artículo Primero.- Deplora con indignación, en nombre de la ciudad de Bogotá, la

pérdida irreparable que para la sociedad colombiana constituye la desaparición de don Guillermo Cano. Artículo Segundo. – Presentar ante la sociedad y especialmente a las nuevas generaciones, la vida y obra de don Guillermo Cano, como ejemplo digno de imitarse, por su patriotismo y por su valerosa lucha en defensa de las causas más nobles.

Artículo Tercero. – Reconocer los servicios que como periodista y como ciudadano presto a

la ciudad de Bogotá, don Guillermo Cano Isaza, durante su meritoria existencia. Artículo

Cuarto. – El Alcalde Mayor de la ciudad acompañado de su gabinete, se hará presente en las ceremonias fúnebres.‖4

Los medios de comunicación, en señal de protesta contra el crimen y la agresión de la mafia, convocaron a una jornada de silencio para el viernes 19 de diciembre. Enrique

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Santos Calderón, del periódico El Tiempo, fue quien surgió con la idea y encontró apoyo por parte de sus colegas de radio, prensa y televisión. ―La mesa directiva del Círculo de Periodistas de Bogotá, CPB, se reunió de manera extraordinaria y acordó complementar la jornada con una gigantesca marcha por las principales calles de Bogotá‖5. A la protesta se

unieron los medios de comunicación del gobierno. Ese día no circularon periódicos, no hubo televisión ni transmisiones en radio, las salas de cine también se unieron a la jornada y permanecieron cerradas. Se impuso el silencio en todo el país y en casi todas las ciudades el periodismo marchó en silencio.

5 Cardona, J. (2009), Días de memoria. Del holocausto del Palacio de Justicia al falso sometimiento de Pablo

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En una jornada nacional de protesta contra el crimen de Cano, los medios de comunicación no trabajaron y salieron por las principales calles del país a marchar en silencio.

Las marchas tuvieron frases distintivas: ―Su desaparición enluta al pueblo colombiano‖, se dijo en Villavicencio. ―Gran maestro y señor del periodismo‖, se escuchó en Pereira. ―La verdad cuesta decirla en Colombia‖, apuntaron en Montería. Y ―las recias campañas por su partido, el Liberal, y contra la inmoralidad, lo llevaron a la tumba‖, sentenciaron en Barranquilla… en Medellín, la Cooperativa de Producción y Trabajo de Periodistas de Antioquia, se leyó esta frase para enmarcar: ―El silencio también es vida‖6 . El apoyo a la

familia Cano y al periódico El Espectador se sintió por parte de todos los gremios, entre marchas, decretos, pronunciamientos y honores, entre otros, se llevó a cabo la despedida del grande de los periodistas de la historia de Colombia.

Don Guillermo Cano, nieto del fundador del periódico, Fidel Cano, heredó su amor por la pluma y el periodismo, como era tradicional en su familia. Ingresó a El Espectador en el año de 1943, con tan solo 18 años, bajo el patrocinio de su padre Gabriel Cano y de su tío, el director del periódico, Luis Cano. Experimentó todas las artes y oficios, se untó de tinta en su día a día aprendiendo a diagramar, a sacar pruebas y a leer al revés. Su carrera en si como periodista empezó escribiendo notas culturales, luego escribió crónicas taurinas y de personajes. En 1948 reemplazó el suplemento Fin de Semana, por uno nuevo literario que él dirigió: El Magazine Dominical. En 1952, con tan solo 27 años asumió las riendas de El Espectador, convirtiéndose en el director de periódico más joven del mundo. Sucedió después del 6 de septiembre cuando una turba incendió las instalaciones del periódico.

―Lo recuerda Gabriel García Márquez, quien se vinculó a El Espectador en 1954 ―Mi primera sorpresa al entrar por primera vez en la luminosa sala de redacción del nuevo edificio de El Espectador, fue comprobar que Guillermo Cano era de veras el director, con autoridad y mando, cuando muchos pensábamos desde afuera que no era más que un hijo obediente. Lo que más me llamo la atención desde el primer día fue la rapidez con que

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reconocía la noticia. A veces tenía que enfrentarse a todos, aun sin muchos argumentos, hasta que lograba convencerlos de su verdad‖‖7.

Luchó incansablemente por la libertad de prensa y en contra de la censura durante la dictadura de Rojas Pinilla, soportó la forma como este gobierno hizo incrementos indebidos a sus tributos a través de la Dirección de impuestos. Dirigió la creación de El

Independiente, en 1956, que sustituyó transitoriamente a El Espectador. Por la misma época

también respaldó el pluralismo del periódico durante la época del Frente Nacional, y se convirtió en un vigilante constante contra las violaciones a los derechos fundamentales, en el tiempo de los abusos en las caballerizas, durante el gobierno de Julio Cesar Turbay.

Otra de las denuncias que hizo Guillermo Cano, tuvo que ver con la crisis financiera de los años 80. Después vinieron sus denuncias constantes sobre la infiltración del narcotráfico en todos los entes estatales, causa por la cual finalmente le fue arrebatada la vida. Desde su columna ―Libreta de Apuntes‖ hizo todas las denuncias y se enfrentó, no sólo a los carteles de las mafias, sino que luchó incansablemente para que Colombia tuviera una prensa libre e independiente y para que fuera un país más democrático. Todos los domingos los colombianos se acostumbraron a encontrar en el periódico El Espectador sus apreciaciones, a través de las cuales ejercía una verdadera procuraduría de opinión contra el narcotráfico o los funcionarios y particulares que estaban constantemente en torno a ellos para obtener alguna clase de beneficios económicos.

En numerosas ocasiones él les reclamo a los colombianos una definición frente a la práctica del narcotráfico, frente a lo que Cano consideró como ―el delito generador de asesinatos a sangre fría, monstruosas venganzas entre ellos mismos, corrupción aberrante de la niñez y de los adultos, trata de blancas y mulas entre otros.‖ En el momento en que don Guillermo Cano reveló que el prontuario de Pablo Escobar y los Ochoa había sido borrado de los estrados judiciales y de la prensa, se dedicó a luchar para que los organismos de control, la sociedad y las autoridades hicieran algo al respecto. ―No es la prensa la que abre los ojos

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para que los demás los abran, nadie – o por lo menos eso parece suceder hasta ahora – se atreverá a apretar el botón de alarma, a tocar a rebato, a conmocionar a la sociedad indefensa‖. Guillermo Cano siempre se impuso lecciones de ética periodística y se aferró al compromiso de la defensa de los intereses sociales.8

A las 10 de mañana del 17 de diciembre de 1986, el último día de Guillermo Cano, entró a la sala de armada del periódico con un fajo de cuartillas en la mano. Dicen quienes lo vieron que se le veía acongojado, taciturno, no les dijo casi nada. Él acostumbraba a saludarlos a través de sus lentes de carey, pero en esta ocasión fue apenas un corto saludo afligido y triste. Lo que nadie sabía era que en el desayuno se había enterado del asesinato de la corresponsal de El Espectador en Miami, Amparo Hurtado de Paz, quien murió junto a su esposo, el ingeniero Carlos Paz Arboleda y su hija Alina de 10 años, luego de ser asesinados por su hijo mayor. Minutos antes había dirigido unas palabras de desconsuelo y con lágrimas en sus ojos dijo: ―esto ya es demasiado‖ ―¿Hacia dónde vamos?‖. Se lo comentó a su secretaria Teresa Sandoval.

Incluso en los días tristes, a Guillermo Cano le gustaba diagramar la página cuarta donde iban las cartas de los lectores. Ese 17 de diciembre no fue la excepción. Lo hizo junto a Alirio Ortega, como era su costumbre desde hacía más de 30 años. Esa mañana le explicó a Alirio que solo cabía un día a día y que lo iba a escribir para luego pasárselo. Ya todos en el periódico sabían que el periodista iba a escribir y a dedicar su nota al asesinato de la corresponsal en Miami. Para todos era normal verlo dirigirse a la sala de redacción, donde se encontraba una máquina de escribir en la sección central. Allí se subió sus lentes de carey a la cabeza y empezó a redactar una de sus últimas notas, sentida y triste, producto de la tragedia del día anterior.

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Así fue como El Espectador le conto a los colombianos como había sido el último día de su director.

El día transcurrió con múltiples llamadas relacionadas con el tema trágico con el que había comenzado esa mañana. Luego despachó algunos asuntos personales, ya que era miércoles y en la tarde se dedicaba a escribir su columna dominical Libreta de apuntes. Acostumbraba a irse a almorzar a su casa en su camioneta Subaru, pero ese día le tocó movilizarse en una de las chivas del periódico que iba hacia el norte porque su esposa se había ido temprano. A las tres de la tarde, Guillermo Cano regresó al periódico, entró en su oficina, pidió una Coca cola y se sentó en su escritorio, prendió un cigarrillo Kool y tituló la que fue su última columna.

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turno. Al salir esa noche se encontró con la muerte. Su último escrito fue: ―Así como hay fenómenos que compulsan al desaliento y a la desesperanza, no vaciló un instante en señalar que el talante colombiano será capaz de avanzar hacia una sociedad más igualitaria, más justa, más honesta y más próspera‖9

El domingo 21 de diciembre de 1986, fue publicada en El Espectador la ―Libreta de apuntes‖ que escribió Guillermo Cano horas antes de ser asesinado.

9 Cardona, J. (2009), Días de memoria. Del holocausto del Palacio de Justicia al falso sometimiento de Pablo

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LA INVESTIGACIÓN

La investigación del magnicidio empezó la noche en que ocurrieron los hechos y concluyó con resultados desfavorables el 30 de Julio de 1996, cuando se dictó el último fallo y se cerró el caso. Los supuestos homicidas de Guillermo Cano Isaza fueron reconocidos en un álbum fotográfico así como también sus nombres y actuaciones. Estos fueron: Álvaro García Saldarriaga, el sujeto que disparó. Luis Eduardo Osorio Guisao, el sujeto que iba de parrillero en una motocicleta que hacia el medio día había estado siguiendo el carro de Cano. Castor Emilio Montoya Peláez y Edison Harvey Gil Muñoz, los dos sujetos vistos el día anterior en las instalaciones del periódico haciéndole inteligencia a la víctima.

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Según las investigaciones de los organismos de seguridad, todas estas personas hacían parte de la banda Los Priscos, que tenían como cabecillas a David Ricardo Prisco Lopera y Jaime de Jesús Muñoz Garcés, grupo que para la época se presumía estaba al servicio del llamado cartel de Medellín o del grupo de ―Los Extraditables‖. Cuando las investigaciones empezaron a dar estos resultados y la justicia requirió presencia y testimonio de los anteriormente mencionados, aparecieron muertos en distintas circunstancias: Osorio Guisao, García Saldarriaga, Gil Muñoz y los Prisco Lopera, dejando coja la investigación y sin testigos directos para esclarecer los hechos y los autores intelectuales del crimen.

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Sin embargo, los asesinos habían dejado una pista en el lugar de los hechos. La matrícula de la moto desde la cual asesinaron al directo de El Espectador. Los investigadores judiciales le siguieron el rastro a esta placa en las oficinas de tránsito y establecieron donde había sido comprada esa moto y como había sido pagada. La compradora había resultado ser una humilde mujer llamada María Ofelia Saldarriaga, quien al ser requerida de por qué había comprado esa moto, admitió que lo hizo por presiones de su hijo Álvaro García Saldarriaga, aceptando además que se trataba de un delincuente. Gracias a esa información, la investigación se dio a la búsqueda de García, pero fue encontrado muerto a tiros en Palmira (Valle), semanas después del homicidio de Cano. Cuando se quiso averiguar por los principales compinches de García, también se dieron una sucesión de crímenes para borrar la evidencia.

Después de varios años de investigación, la justicia convocó a juicio por la muerte de Guillermo Cano, en condición de cómplices, a María Ofelia Saldarriaga, madre de Álvaro García Saldarriaga. Pablo Enrique Zamora, Carlos Martínez Hernández y Luis Carlos Molina Yepes. Estos tres últimos porque participaron en el giro del cheque a la cuenta de García y su madre. El expediente probó que cinco meses antes del homicidio del periodista, Álvaro García Saldarriaga le entregó un cheque por $3.500.000 a su mamá, María Ofelia, girado a favor de un supuesto Antonio Ochoa. Ella lo consignó en una cuenta corriente de su propiedad y en el momento en que el cheque hizo canje, ella hizo varios giros extinguiendo los fondos de la cuenta en tan solo 20 días. Hubo un cheque que se distinguió entre los demás y fue el que giró el 23 de Julio de 1986 por $430.000 y lo hizo efectivo el anteriormente mencionado y acusado como coautor del homicidio, Luis Eduardo Osorio Guisao.

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Luis Carlos Molina Yepes. Él era una persona adinerada, dueño de varias empresas, en la que figuraba una compra-venta de divisas y además se le atribuían negocios y una amistad con Pablo Escobar Gaviria y con la familia del capo de capos.

Acorde con los hechos mencionados, la parte acusatoria encontró una complicidad, atribuida en cuanto a dinero y cheques entre los condenados. María Ofelia Saldarriaga, fue acusada por recibir de su hijo el cheque por $3.500.000 y otras sumas de dinero altas. Además, por caer en imprecisiones en el momento de preocuparse por la desaparición de su hijo, por la ayuda que le dio al mismo en las actividades ilícitas en las que estaba involucrado y por la compra de una motocicleta, al parecer con el cheque mencionado anteriormente. A su vez, a Pablo Enrique Zamora Rodríguez, se le acusó de tener un grado de complicidad por hablar a la señora Saldarriaga con mucha familiaridad en una conversación que se grabó, donde ella lo pone en sobre aviso de la visita que le iban a hacer los agentes del DAS, mientras el alegaba que sólo había cruzado palabra con ella en dos ocasiones.

Además quedó comprometido por haber realizado negocios con el fallecido Álvaro García Saldarriaga y se le calificó como miembro de la banda los Priscos. En cuanto a Carlos Martínez Hernández, se le acusó de faltar a la verdad, ya que afirmó no saber de los movimientos de la cuenta, cuando existían pruebas testificales, que demostraban que él iba a recoger los extractos y a realizar consignaciones, dejando claro que tenía conocimiento de los movimientos de la cuenta y que además sabía a quién pertenecía el dinero que allí había. Según la justicia, esto mostró que él estaba confabulado con el señor Molina Yepes para la apertura de cuentas de donde se movían dineros que fueron a parar en manos de personas allegadas a Pablo Escobar Gaviria.

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cancelada en noviembre del mismo año, de forma voluntaria por el señor Martínez. Es decir, solo tuvo unos meses de existencia que fueron suficientes para lograr la preparación del homicidio del periodista Cano Isaza y hacer la distribución del dinero de tal forma que se pudiera evadir cualquier responsabilidad en sus transacciones. Además, muchos de los fondos de esa cuentan sirvieron posteriormente para suplir las necesidades de la familia de Pablo Escobar Gaviria. En primera instancia, un juez los condenó como cómplices del magnicidio de Guillermo Cano.

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Absolución de los implicados, a acepción de Luis Carlos Molina Yepes. Sentencia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Santa Fe de Bogotá. Julio de 1996.

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recompensa por ello. También alegó que no era cierto el señalamiento que se le hacía a su defendido de tener antecedentes que lo vinculaban a Los Priscos.

La respuesta de la sala al recurso de apelación que se interpuso fue que en el caso de María Ofelia Saldarriaga, ―la situación de la acusada se aviene a la figura del in dubio pro reo e impone en su virtud la revocatoria del fallo apelado. Se absolverá en su lugar y se ordenará la cancelación de la caución prendaria que prestó cuando se le otorgó el beneficio de libertad provisional.‖10 Igualmente, esto fue lo que se dispuso en el caso de Zamora ―De lo

reseñado, no se prueba con certidumbre que Pablo Enrique Zamora Rodríguez fuera miembro de la banda de Los Priscos o amigo de García Saldarriaga de tiempo atrás. Por el contrario, se evidencia, como lo dice el fallo, su actitud de comerciante en la que parece ser ocasionalmente vino a conocer a tal sujeto.

En cuanto a la llamada telefónica a María Ofelia, según el tribunal de segunda instancia, consideró equívoca la deducción que hizo el juez de que fuera para alertarlo y se preparara para su declaración, razones suficientes que imponen su absolución, previa declaratoria del fallo de condena. Se cancelará igualmente la caución prendaria que prestó cuando obtuvo su libertad.‖11. Carlos Martínez Hernández, quien fue la persona que prestó su nombre para figurar en la cuenta de donde se giró el cheque ―cuando fue requerido compareció voluntariamente al proceso, y en estas condiciones sin que exista otro hecho que lo incrimine en la comisión del homicidio, ubica igualmente su conducta en la figura del in dubio pro reo, que enerva la certeza para condenar. En tal virtud se impartirá también absolución a favor a este procesado.‖12.

La prueba de cargo contra Luis Carlos Molina Yepes no era directa, como lo alegó en su momento el abogado defensor. El elemento de incriminación era indiciario y no incluía la

10 TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL DE SANTA FE DE BOGOTÁ, SALA PENAL. 30

de Julio de 1996. REF. P38716 Apelación Sent. Condenatoria.

11 TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL DE SANTA FE DE BOGOTÁ, SALA PENAL. 30

de Julio de 1996. REF. P38716 Apelación Sent. Condenatoria.

12 TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL DE SANTA FE DE BOGOTÁ, SALA PENAL. 30

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prueba ideal, pero esto no implicaba que de la prueba indiciaria no se pudiera extraer conclusiones de certeza que impidieron la absolución del acusado. A lo anterior, hay que sumarle que Molina se fugó de las instalaciones del DAS de Medellín, lo que le dio un indicio personal de huida. Además, durante la investigación quedó claro el aporte de Molina al servicio de Pablo Escobar y la amistad que ambos tenían. La decisión fue: ―Los anteriores son los elementos de juicio que impiden a la sala acoger los planteamientos de la defensa y lleven a la convicción plena de la culpabilidad dolosa de Luis Carlos Molina Yepes en el aporte de conducta a través del cual contribuyó a la realización del punible, y por ende debe someterse a la condigna sanción prevista en la ley. Se confirma el fallo de condena.‖13.

Desde que se inició la investigación se sabía que Pablo Escobar había sido el autor intelectual de este crimen, pero nadie pudo hacer nada al respecto, ya que si investigaban más de la cuenta o declaraban a Escobar como culpable, él se encargaba de matarlos o terminaban exiliados. Antes de ser asesinado Guillermo Cano, El Espectador contaba con una sede que le daba un aire de grandeza en Medellín. El edificio estaba ubicado en la carrera Bolívar, donde las distintas dependencias del periódico estaban distribuidas en los cinco pisos del edificio. Después del asesinato, Pablo Escobar se empeñó en seguir la guerra contra El Espectador y obligó a que la sede del periódico se refugiara en Prado centro, y a cambiar el gran letrero por un simple adhesivo que pegaron en una ventana. El ―Doctor‖ como lo solían llamar, había advertido que nadie en Medellín debería trabajar para ese periódico y que no quería verlo circular en ningún lugar de la ciudad, además de las múltiples amenazas de muerte contra el personal vinculado al periódico. Así empezó la cacería a todo lo que oliera a los Cano, especialmente a al Espectador.

Cabe anotar que la persecución no fue solo contra los periodistas del diario El Espectador, sino también a los jueces de la república que se convirtieron en los más perseguidos por la mafia colombiana, especialmente por el cartel de Medellín y los llamados ―Extraditables‖.

13 TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL DE SANTA FE DE BOGOTÁ, SALA PENAL. 30

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―Alguno de ellos, dando testimonio de un valor superior, sin miedo alguno para aplicar la ley, en una sociedad donde la muerte se repartía los escenarios para ganar poder‖14 En esta

guerra macabra que se propusieron los narcotraficantes para salir indemnes de los delitos que habían cometido, emprendieron una serie de asesinatos, amenazas y persecuciones contra todo el que los tildara y sacara a relucir su historial delictivo. Entre ellos figuró Carlos Valencia García, magistrado del Tribunal Superior de Bogotá, quien contó con el apoyo de dos magistrados más para confirmar los autos de llamamiento a juicio contra Pablo Escobar y a varios de sus cómplices, por el asesinato del director del periódico El Espectador, Guillermo Cano Isaza.

Además, la mafia segó también la vida del periodista y abogado de la familia Cano Isaza y de El Espectador, Héctor Giraldo Gálvez, quien estaba llevando a cabo la investigación y la representación de la familia en lo que correspondía al asesinato. Esta fue la primera cuenta de cobro del narcotráfico a la justicia por cumplir con su deber. ―Pablo Escobar Gaviria sabía perfectamente que Giraldo Gálvez, de manera disciplinada y encomiable, a partir del desglose de las cuentas del pagador de los sicarios que dieron muerte al director de El Espectador, Guillermo Cano, había aportado las pistas fundamentales para desentrañar buena parte de la maraña criminal del cartel de Medellín, y esas investigaciones habían resultado determinantes en la decisión del Tribunal Superior de Bogotá… En sus apuntes personales quedó la evidencia de que el dinero con el que se compró la moto desde la cual fue asesinado Guillermo Cano, salió de las cuentas de Luis Carlos Martínez… amigo de infancia de Pablo Escobar… antes de salir del exilio, la jueza Consuelo Sánchez ratificó estas pesquisas y además ordenó investigar a Pablo Escobar‖15

Luego de que las instalaciones de El Espectador en Medellín y su equipo de trabajo recibieran un sin número de amenazas de muerte y de una posible bomba para destruirlos, el 2 de Septiembre de 1989 a las 6 y 43 de la mañana, estalló la bomba tan anunciada, en

14 Cardona, J. (2009), Días de memoria. Del holocausto del Palacio de Justicia al falso sometimiento de Pablo

Escobar, sI ., Aguilar. p. 265

15 Cardona, J. (2009), Días de memoria. Del holocausto del Palacio de Justicia al falso sometimiento de Pablo

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las instalaciones de Bogotá. Cargaron un furgón con 55 kilos de explosivos y lo parquearon en una bomba de gasolina a un costado del periódico con la intención de no dejar ni sombra del edificio. ―La onda destrozó la cara sur del edificio y los vidrios que rompió sobre la sala de máquinas, fueron molidos con la edición dominical por tres de las cuatro torres de impresión del periódico, causando daños irreparables. Las salas de redacción, publicidad y parte de las oficinas de administración quedaron arrasadas‖16. En una actitud de valor y

valentía, directivos, empleados, periodistas y con la colaboración de otros periódicos, valiéndose de las pocas maquinarias que quedaron sirviendo, lograron sacar adelante la edición en medio de escombros.

En la primera página de esa edición se envió un mensaje contundente y directo a la sociedad y a los victimarios ¡Seguimos adelante!. ―Como un valor que nos conmueve, el personal del periódico que se salvó del atentado se hizo presente con increíble rapidez. Dos horas más tarde, sobre los escombros se había montado una redacción y un taller de emergencia para cumplir a nuestros lectores, y, a toda esa parte sana de Colombia, que angustiosamente sigue esperando, que el resto de país reaccione y que el gobierno cumpla lo que ha prometido, para que estos no sean también los escombros de la democracia en Colombia. En 102 años de su vida, El Espectador siempre ha salido adelante, superando todas las adversidades‖17. María Jimena Duzán, periodista de El Espectador en la época de

los hechos ese día escribió barriendo los destrozos que había causado la explosión, de igual manera como lo habían hecho los demás compañeros: ―No les bastó matar a nuestro director, Guillermo Cano, de manera cobarde. No les bastó matar a sangre fría a nuestro abogado. Ahora quieren acabar con el periódico, en una afrenta clara y directa contra la libertad de expresión‖18.

16 Fundación Guillermo Cano Isaza. (2006). 1986 2006 Apuntes de dos décadas de periodismo bajo presión.

P. 12

17 Correa, C. Mejía, M. (2008), Las llaves del periódico, sI ., Fondo editorial universidad EAFIT. p. 50

18Cardona, J. (2009), Días de memoria. Del holocausto del Palacio de Justicia al falso sometimiento de Pablo

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El 10 de octubre, días después de lo ocurrido en Bogotá, sicarios al servicio de Pablo Escobar acabaron con la vida de Martha Luz López, una barranquillera de 35 años, quien era la gerente regional de El Espectador y hacía las ventas de la publicidad. Le dispararon cuando ingresaba en su vehículo al garaje de su residencia. Y a Miguel Soler, un bogotano de 44 años y padre de cuatro hijos, era el jefe de circulación de El Espectador en Medellín, asesinado después de haberse enterado del asesinato de su compañera de labores, cuando iba para la oficina del periódico en su vehículo. Luego de que en las instalaciones del periódico se enteraran de la tragedia que había ocurrido, entró una llamada de un sujeto que se identificó como Pablo Escobar y le dejó un mensaje a Juan Guillermo y Fernando Cano, directores del periódico en Bogotá: ―Esta es una voz de alerta, y lo que digo es definitivo: no queremos volver a ver ese pasquín en Medellín; ustedes, los que quedan, tienen tres días para desocupar, váyanse a trabajar a El Tiempo, a El Colombiano, a El Mundo, o a otra empresa, pero El Espectador, por a o por b razones, y por orden del ―Doctor‖ tiene que dejar de circular en Medellín. No responderemos por la vida de los que siguen ahí‖19.

Después de esta clara amenaza las directivas del periódico en Bogotá le exigieron al gobierno protección para supervivir como un periódico independiente. Esta persecución y empeño en exterminar a este periódico y a sus denuncias, dejó muertos y exiliados, pero la investigación por el caso del magnicidio de Guillermo Cano falló y no hubo poder humano que lograra que el culpable de este crimen pagara.

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2. LA DECLARATORIA DE LESA HUMANIDAD

DEFINICION Y APLICACIÓN EN EL CASO GUILLERMO CANO

Un crimen de lesa humanidad es un acto cuya gravedad alude a una acción tan aberrante que se considera ofensiva para la humanidad entera. De ahí que leso signifique agravado. En el ámbito de la protección de los derechos humanos, el concepto surgió raíz de la necesidad de castigar excesos cometidos durante la inhumana guerra entre Alemania y Europa o Segunda Guerra Mundial. A partir de esta definición, surgió también la tipificación del delito de genocidio, que se consagró en el acuerdo o carta de Londres de 1945.

Por la misma época, como una necesidad de justicia internacional después de los crímenes cometidos en la guerra, se estableció el llamado Tribunal de Nuremberg, que a partir de octubre de 1945 juzgó a los criminales nazis y definió como ―crímenes contra la humanidad, el asesinato, el exterminio, la esclavitud, la deportación y cualquier otro acto inhumano contra la población civil o persecución por motivos religiosos, raciales o políticos, cuando dichos actos o persecuciones se hacen en conexión con cualquier crimen contra la paz o en cualquier crimen de guerra‖20.

Posteriormente, en 1946, la Asamblea General de las Naciones Unidas confirmó los principios del Derecho Internacional, que se establecieron en el Estatuto del Tribunal de Nuremberg, proclamando de esta manera la resolución 96 para ratificar este mandato

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universal. Con el correr de los años, los crímenes de lesa humanidad fueron admitidos en el Estatuto del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia de 1993, el Tribunal Penal Internacional para Ruanda de 1994 y finalmente en el Estatuto de Roma de 1998, por medio del cual se creó la Corte Penal Internacional.

Una de las características esenciales de los delitos contra la humanidad es la imprescriptibilidad, que no es más que la suspensión de la figura jurídica de la prescripción, la cual extingue la persecución de los delitos cometidos. De esta manera, al ser declarado un crimen como delitos de lesa humanidad, significa que los presuntos autores de esa acción ilegal pueden ser perseguidos en cualquier momento y en todo tiempo y que en ningún momento el expediente puede ser cerrado sin conclusiones válidas.

De esta manera, pueden ser considerados delitos de lesa humanidad las siguientes conductas: exterminio, esclavitud, deportación o traslado forzoso de población, encarcelación u otra privación grave de la libertad física en violación de normas fundamentales de Derecho Internacional, tortura, violación, esclavitud sexual, prostitución forzada, embarazo forzado, esterilización forzada u otros abusos sexuales de gravedad comprable, persecución de un grupo o colectividad con identidad propia fundada en motivos políticos, raciales, nacionales, étnicos, culturales o religiosos, desaparición forzada, apartheid y otros actos inhumanos de carácter similar que causen intencionalmente grandes sufrimientos o intenten gravemente contra la integridad física o la salud mental o física‖.21

En ese orden de ideas, la trascendencia de declarar el magnicidio de Guillermo Cano Isaza como un delito de lesa humanidad representa evitar la impunidad en la investigación. En otras palabras, el uso de las herramientas del Derecho Internacional para que el Estado colombiano, en este caso el Poder Judicial, pueda en cualquier momento establecer la

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responsabilidad penal del asesinato perpetrado en diciembre de 1986, sin importa cuántos años puedan pasar hasta su total esclarecimiento. Pero ¿cómo se dio esta determinación en el expediente por el crimen de Guillermo Cano?

ENTRE LA IMPUNIDAD Y LA IMPRESCRIPTIBILIDAD

Después de casi nueve años de investigaciones, de múltiples asesinatos y de exilios, el 10 de octubre de 1995, el Juzgado 73 Penal del Circuito de Bogotá dictó un primer fallo a través del cual declaró culpables a María Ofelia Saldarriaga, Pablo Enrique Zamora, Carlos Martínez Hernández y Luís Carlos Molina Yepes, por conspiración para cometer el crimen de Guillermo Cano Isaza. Estos individuos fueron condenados a 16 años y 8 meses de prisión.

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Cedula de ciudadanía de Luis Carlos Molina, tomado del expediente del caso.

El 17 de diciembre de 1996, cuando se cumplieron diez años del asesinato de Guillermo Cano, aún no había capturado el único condenado. En ese contexto, la familia del inmolado periodista, en la conmemoración de esta fecha tan importante y dolorosa fecha, decidió crear una fundación sin ánimo de lucro, la cual lleva su nombre. Esto con el fin de luchar por la libertad de prensa y mejorar la calidad del periodismo. Hoy, la Fundación Guillermo Cano, con sede en la ciudad de Bogotá, tiene como misiones:

• Continuar la tarea truncada con el asesinato de Guillermo Cano Isaza y hacer que su obra, comprometida con la paz y la libertad de expresión, se propague por el mundo. • Fomentar y divulgar trabajos que propicien la manera de entender el periodismo que fue propia de Guillermo Cano Isaza durante su ejercicio profesional. Así mismo, establecer

reconocimientos en este sentido.

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• Crear líneas de investigación y publicaciones especializadas en el área de la comunicación, específicamente del periodismo‖22.

Diario El Espectador, conmemoración de los 10 años del asesinato de Guillermo Cano

Luís Carlos Molina Yepes, un acaudalado hombre de negocios de Medellín, estuvo preso en 1988 pero de manera extraña se fugó de las instalaciones del DAS en la capital antioqueña, después de que la Policía le permitió salir de las instalaciones del organismo de seguridad, supuestamente a comprar unos cigarrillos. Aunque estaba sentenciado desde

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1996, en el momento en el que se dictó la condena era prófugo de la justicia. Solo fue capturado el 18 de febrero de 1997, en una operación a cargo de un comando especial de la Dirección de Inteligencia de la Policía Nacional, después de un intenso seguimiento de tres meses. Su captura se produjo en un restaurante que se encontraba ubicado en un exclusivo sector del norte de Bogotá.

Después de 10 años fue capturado Luis Carlos Molina Yepes. Así informó El Espectador.

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de carnes, importación de licores, transacciones de ganado y multimillonarias cuentas bancarias en por lo menos cuatro entidades financieras.

No obstante, cuando la justicia empezó a probarle que en varios de esos negocios aparecían Escobar Gaviria o sus familiares directos y algunos de sus principales colaboradores, el 3 de marzo de 1988 se evadió de las instalaciones del DAS en Medellín. Pero la justicia terminó probando que uno de sus cheques fue entregado a María Ofelia Saldarriaga para hacer los pagos pertinentes del magnicidio de Guillermo Cano. Desafortunadamente, solo pagó seis años de cárcel porque obtuvo beneficios de la justicia por buen comportamiento. Realmente nunca fue investigado a fondo su patrimonio.

―Él sabía de nuestras andanzas, como lo sabía todo Medellín y el siempre nos decía: no me vayan a traer cheques con problemas aquí, ni dólares marcados de problemas, porque me dañan la vida muchachos. Yo les colaboro porque ese es mi trabajo y porque los conozco, pero no me vayan a perjudicar‖, declaró en su momento Popeye en indagatoria rendida ante la Fiscalía‖23. En otras palabras, Luís Carlos Molina fue mucho más que un simple

prestamista, en realidad era una ficha clave del cartel de Medellín, pero la acción de la justicia en su contra se limitó a una reducida sentencia.

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Consignaciones que se hacían a las cuentas de Molina Yepes, tomados del expediente del caso.

En el momento en que Molina Yepes se fugó de las instalaciones del DAS en 1988, se iniciaron varias investigaciones y rastreos a sus cuentas y, entre otros aspectos, se encontraron dos extraños escenarios: un hotel de propiedad de los hermanos Gustavo, José y Luz Mila Gaviria Rivero, donde además se editaba el periódico que resaltaba las ideas de Escobar; y un frente de cuentas en una sucursal del Banco Ganadero en Medellín, en la cual colaboradores y familiares del capo también movieron dineros.

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Pablo Escobar Gaviria. La segunda tenía como titular a Héctor Barrientos, gerente administrativo de la hacienda Nápoles, de propiedad del capo. Este último cliente fue referenciado al banco por Carlos Alberto Gaviria pero fue asesinado años después‖.

Cedula de ciudadanía de Carlos Alberto Gaviria, tomado del expediente del caso.

A pesar de las evidencias, el caso estuvo rodeado de irregularidades y por una evidente negligencia durante los procesos de indagación porque muchos de los implicados o sospechosos no fueron investigados. Además muchos magistrados, empleados judiciales y jurados fueron amenazados por la mafia para que abandonaran las investigaciones. El expediente fue trasteado por diferentes juzgados y, a medida que se descubrían nuevas pistas, se perdía el hilo conductor. Después se supo que el cartel de Medellín logró infiltrarse en el poder judicial, compró jueces necesarios para apoderarse de información vital, incluyendo el crimen de Guillermo Cano.

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hechos ocurridos. En el caso preciso de Guillermo Cano, cuando se cumplieron 10 años, la justicia colombiana solo tenía como autor intelectual a una persona, Luis Carlos Molina Yepes, quien para la fecha estaba prófugo de la justicia. Los autores materiales habían sido exterminados por el cartel de Medellín a los pocos meses del asesinato. Era claro que no existía una voluntad política para capturar a Molina Yepes y fue días después de las presiones que ejerció la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa) ante el presidente Ernesto Samper que se llevó a cabo la captura al norte de Bogotá.

Contra el gobierno colombiano pesaban críticas fuertes sobre la impunidad en el caso del periodista Guillermo Cano y después de la captura de Molina Yepes, todos pensaron que iba a cesar la campaña. Pero la SIP presentó una denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CDIH), donde constataron que el proceso judicial del caso Cano Isaza había estado viciado de una serie de irregularidades y que se había configurado una denegación de justicia. Además la SIP acusó y responsabilizó al Estado colombiano por las violaciones a los derechos humanos. El caso fue aceptado por la CDIH y le adjudicaron el número 11.728.

―La SIP argumentó que la investigación tomó ocho años en completarse y señaló que ―sería importante que la CIDH indague sobre cuáles fueron los errores que se cometieron durante la investigación...descifrar quienes eran los oficiales gubernamentales que controlaban Medellín y que no se movilizaron contra Molina Yepes, prófugo por años‖.24

Esta organización persistió en la lucha contra la impunidad del caso porque consideró insuficiente la detención y la condena que pagó Molina Yepes por este magnicidio.

24 Un interminable proceso judicial.

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―La esperanza de la SIP, basada en principios de la Convención Americana de los Derechos Humanos, así como en una resolución de 1998 sobre libertad de prensa de la Organización de Estados Americanos (OEA) instó a profundizar, investigar y sancionar, este atentado contra el ejercicio de la libertad de expresión y crímenes contra periodistas‖25

.

Durante mucho tiempo, la campaña de la SIP no produjo efecto alguno, pero años después, a instancias del entonces fiscal Luis Camilo Osorio y al reabrirse el caso del asesinato de Luís Carlos Galán, en octubre de 2004, por parte del fiscal especializado Eduardo Mesa Cadena, se concluyó que había crímenes de lesa humanidad pendientes de esclarecimiento.

Fue en ese momento en el que se empezó a hablar de algunos crímenes ocurridos en los años 80 que debían ser imprescriptibles, entre ellos el de Guillermo Cano Isaza.

En la misma línea de su antecesor, Mario Iguarán, al ser nombrado Fiscal General de la Nación en reemplazo de Luís Camilo Osorio, continuó con la misma línea de trabajo y reabrió los casos del Palacio de Justicia, ocurrido el 6 y 7 de noviembre de 1985; el magnicidio de Rodrigo Lara, perpetrado en abril de 1984; y el de Guillermo Cano, ocurrido en diciembre de 1986. A este último se le designó un fiscal delegado ante los jueces penales para la revisión respectiva del caso. Aun se esperan sus conclusiones.

En el año 2006, El Espectador empezó a desarrollar su propia iniciativa, al denunciar los nexos que existían entre Carlos Alberto Gaviria, hermano del entonces asesor presidencial José Obdulio Gaviria, y la empresa de donde se giraron los cheques para pagar los sicarios que acabaron con la vida de Guillermo Cano. Y aclaró: ―No obstante, al menos en el caso de Carlos Alberto Gaviria Vélez, nunca compareció ante la justicia. Hoy, a sus 60 años, reconoce que tuvo cuentas en esa sucursal del Banco Ganadero pero que no recuerda los

25 Un interminable proceso judicial.

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detalles. Admite que conoció y tuvo negocios con Luis Carlos Molina Yepes y Héctor Barrientos, sin embargo, dice, se desligó de ellos hace muchos años‖26.

También se dejó a la luz pública la existencia de unos cheques que habían sido girados por Luís Carlos Molina Yepes a Raúl Montoya, quien era en ese momento el coordinador de la campaña de Álvaro Uribe en el Magdalena. Los dineros fueron girados desde la misma cuenta de donde se habían expedido los cheques para pagar el magnicidio de Guillermo Cano.

―Montoya Flórez nunca fue investigado por el magnicidio de Guillermo Cano Isaza y apenas ahora se conoce su relación en cercana amistad con Molina Yepes. Una relación tan significativa que entre los cheques indagados por las autoridades durante la investigación por el crimen del periodista aparecieron cinco, por valor total de $55 millones, que fueron girados a Raúl Montoya, todos entre julio y noviembre de 1986‖.27

26 Lazos familiares. http://elespectador.com/node/2235/

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Denuncia hecha por el diario El Espectador, donde quedo en evidencia la relación de Luis Carlos Molina Yepes con Raúl Montoya.

El Espectador tomó como punto de partida para esta investigación, los hallazgos que había hecho Héctor Giraldo Gálvez, abogado de la parte civil, antes de que fuera asesinado. Él había deducido, junto con un grupo de investigadores, más nexos entre el pagador de los cheques, Molina Yepes, y la familia de Pablo Escobar. Se trataba de otros cheques consignados al Hotel Residencias de Antaño, llevándolo a inspecciones judiciales que alcanzaron a develar nuevas evidencias de la justicia.

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allanamiento en la finca El Bizcocho, en Antioquia, las autoridades incautaron 14 casetes y abundante documentación que sólo con el curso de los años han cobrado relevancia‖.28

En ese momento la mafia se encargó de viciar la justicia, de comprarla para que no se conociera la verdad. El expediente de Guillermo Cano contiene una lista innumerable de nombres de personas que tuvieron nexos con Molina Yepes y por medio de él con Pablo Escobar, personalidades de la vida pública y económica del país los cuales no han sido ni investigados, ni judicializados. A raíz del artículo publicado por El Espectador donde se vinculó al hermano del asesor presidencial José Obdulio Gaviria con Luís Carlos Molina Yepes, la Fiscalía General de la Nación empezó a buscar evidencias para reabrir formalmente la investigación, ya que el expediente dejó al descubierto varios cabos sueltos.

Finalmente, el fiscal General de la Nación (e), Guillermo Mendoza Diago, el 20 de agosto de 2009, explicó por qué los crímenes del precandidato presidencial Luis Carlos Galán, el ex ministro de justicia Rodrigo Lara Bonilla y del periodista Guillermo Cano Isaza se podrían convertir en crímenes de lesa humanidad a la luz del Estatuto de Roma, el cual está suscrito a la legislación colombiana.

Mendoza Diago, se pronunció al respecto en su momento y dijo: ―Según el fiscal del caso el asesinato está tipificado en el Estatuto de Roma, y se configura porque fue una actuación organizada para eliminar a ciertas personas que se oponían a los narcotraficantes‖ y sostuvo que se trató de un ―plan sistemático‖ para exterminarlas‖.29

―Dicha tesis podría ser, entonces, aplicada a crímenes como los de Cano Isaza y Lara Bonilla ya que los fiscales son ―autónomos para tomar sus propias decisiones de acuerdo con las pruebas recaudadas en cada proceso‖. De tal manera que ―si se encontraran nuevos

28 Lazos familiares. http://elespectador.com/node/2235/

29 El magnicidio de Guillermo Cano podría ser considerado crimen de lesa humanidad.

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elementos probatorios que señalaran a determinadas personas también se podría aplicar la misma tesis‖, agregó Mendoza Diago‖30.

La investigación del asesinato del periodista Guillermo Cano, ha vinculado a lo largo de los años a medio centenar de personas pero terminó en la impunidad. En busca de que este hecho no quedara así, se buscó que bajo la misma tesis jurídica que le permitió a la Fiscalía evitar la prescripción de la investigación del magnicidio de Luis Carlos Galán, se pudiera revivir el expediente del crimen de Guillermo Cano.

―La razón: se trata de un delito de lesa humanidad perpetrado como el capítulo más grave de una serie continuada y sistemática de acciones violentas ejecutadas por una misma organización – el cartel de Medellín – contra un mismo blanco: el periódico El Espectador‖31.

Desde ese mismo momento quedo claro que el asesinato de Guillermo Cano no fue un hecho aislado contra el director de El Espectador, sino una clara campaña de exterminio contra el periódico y todo el que allí trabajara, como también contra los jueces y testigos que en algún momento tuvieron intenciones de esclarecer este hecho. Son esta serie de violaciones a los derechos humanos las que convierten el caso en crimen de lesa humanidad, según la Fiscalía. El Espectador sufrió una serie de crímenes y atropellos contra sus empleados, instalaciones, colaboradores y en contra de la familia Cano. Esta odisea de persecuciones y asesinatos, comenzó después de una publicación de El Espectador, de septiembre de 1983, donde se puso al descubierto los antecedentes por narcotráfico que tenía Pablo Escobar desde 1976. En ese momento Escobar era representante a la Cámara. A raíz de la publicación de los antecedentes se le levantó la inmunidad parlamentaria y él volvió a la clandestinidad.

30 El magnicidio de Guillermo Cano podría ser considerado crimen de lesa humanidad.

http://www.fundacionguillermocano.com/?p=512

31 Un crimen sin prescripción. Redacción judicial El Espectador.

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Guillermo Cano no era solo el Director del periódico, escribía su editorial ―Libreta de Apuntes‖ que salía todos los domingos. Desde esa tribuna de opinión no paró ni un minuto en incrementar sus denuncias. En vista de esto, las represalias empezaron a llegar por parte del narcotráfico. La primera víctima que cobró esta persecución fue Roberto Camacho Prada, corresponsal de El Espectador en Leticia (Amazonas). Él estaba desempeñando una labor investigativa y de denuncia en esta región del país, con respecto al narcotráfico y fue asesinado el 16 de julio de 1986. A los cinco meses de este suceso tan deplorable contra el periodismo, el narcotráfico dejo una víctima más, asesinaron a la salida del periódico en Bogotá, a don Guillermo Cano, el 17 de diciembre de 1986.

El Espectador informó no solo del asesinato del periodista Camacho, sino que hicieron un reconocimiento a la labor y a las luchas durante su trayectoria.

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Giraldo Gálvez, quien se había consagrado al caso y empezó a hacer una serie de investigaciones que le aportaron pruebas decisivas al caso. La jueza Consuelo Sánchez Durán, quien estaba llevando el proceso, le tocó marcharse al exilio por las amenazas recibidas. El expediente pasó a manos del magistrado del Tribunal Superior de Bogotá, Carlos Valencia García, quien tuvo la valentía de ratificar la responsabilidad de Pablo Escobar en el crimen de Guillermo Cano, fue asesinado el 16 de agosto de 1989.

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El Magistrado Valencia, había tenido la valentía de responsabilizar a Pablo Escobar del crimen de Cano. Fue asesinado vilmente.

Pero ellos no fueron las únicas víctimas, la familia Cano después de la muerte de Guillermo Cano siguió siendo objetivo de persecución de Escobar, Juan Guillermo y Fernando Cano, hijos del director asesinado, tuvieron que salir del país por las amenazas recibidas. Las instalaciones del periódico en Bogotá también fueron víctimas de esta persecución, al igual que el sitio de descanso de la familia Cano. En el mes de septiembre de 1989, el grupo de los extraditables destruyó e incendió la casa de descanso, situada cerca a Cartagena y horas después, en la mañana del 2 de septiembre pusieron un camión cargado con explosivos que fue detonado contra las instalaciones del periódico.

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Sobre los escombros realizaron la edición del periódico, y demostraron que seguirían adelante.

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De manera despiadada y víctimas de la persecución del cartel de Medellín hacia El Espectador, fueron asesinados dos funcionarios del periódico en Medellín.

Carlos Mario Correa, fue en ese momento el corresponsal secreto que tenía el periódico en la ciudad de Medellín.

―Si en Bogotá El Espectador aguantaba la embestida, en Medellín sentía el cerco criminal. Hasta la justicia se vio amedrentada por este caso. El 18 de septiembre de 1992 fue asesinada la jueza sin rostro Myriam Rocío Vélez, por confirmar la orden de detención impartida por el asesinado magistrado Carlos Valencia contra Pablo Escobar por el crimen de Guillermo Cano. Para ese tiempo Escobar ya se había evadido de la cárcel de La Catedral y el narcoterrorismo era su rastro, hasta diciembre de 1993 en que fue dado de baja‖32.

Después de 23 años y siete meses, en los que el magnicidio del director de El Espectador estuvo en la impunidad, el dos de julio de 2010, la Fiscalía General de la Nación declaró el crimen como un delito de lesa humanidad. Esta decisión se tomó con base en la serie de

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denuncias periodísticas que realizó en los últimos años El Espectador y otros medios, donde se señalaban los múltiples cabos sueltos que había en ese proceso. Además porque la investigación realizada años atrás parecía estar viciada. Con esta declaratoria la justicia busca identificar a los autores intelectuales e investigar muchos de los nombres que se encuentran en el expediente y que en la época se pasaron por alto.

El Espectador hizo un minucioso recuento de los asesinatos ocurridos en los años 80 el día que informó de la declaratoria de lesa humanidad del crimen de Cano.

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caso estaban persiguiendo al crimen organizado a través de una serie de denuncias, para dejarlo en evidencia frente a la sociedad. Es grupo de víctimas del cartel de Medellín fueron los periodistas y colaboradores de El Espectador, empezando por su director Guillermo Cano Isaza.

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Marisol Cano, sobrina del periodista asesinado y directora de la fundación Guillermo Cano, en entrevista concedida a El Colombiano días después de conocerse el fallo, precisó: ―La decisión del Fiscal era un alivio y una nueva oportunidad para abrir un debate nacional en la búsqueda de intereses ocultos tras el homicidio. Esta es una importante oportunidad para volver a una investigación que quedó truncada y que nunca fue al fondo de todas esas redes que estuvieron involucradas. Es importante porque es un crimen que ahora no va a prescribir".

Así fue como titulo el diario El Colombiano al conocerse la declaratoria de lesa humidad

del caso Cano.

A su vez, Fidel Cano Correa,

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Diario El tiempo hizo parte de los medios de comunicación que se pronunciaron con

respecto a este tema.

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Caracol Radio realizó un informe especial que incluyó entrevista con la Fiscalía General de

la Nación.

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La revista Semana comentó y revivió el asesinato de Guillermo Cano con este informe, ya que allí se mencionan apartes importantes del perfil del periodista.

los planteamientos de los periodistas y de las personas que conocen el caso apuntan a reconocer que a pesar de la declaratoria del caso como un crimen de lesa humanidad, 25 años después de ocurridos los hechos, puede ser más fácil la investigación en la medida en que los asesinos ya no cuentan con el mismo poder de antaño, pero también que ya es muy difícil llegar a eventuales cómplices o coautores del crimen, pues el propio Pablo Escobar ya murió hace casi 20 años y la mayoría de las investigaciones contra el cartel de Medellín quedaron mal reseñadas en los libros de diferentes sectores que en los propios expedientes.

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seria investigación. De todos modos, con una simple cronología de los hechos judiciales más relevantes contra la guerra del cartel de Medellín entre 1984 y 1993, queda claro que muchos más que estos tres magnicidios nacieron de la misma organización de narcotraficantes, pero que en su época solo eran atribuidos a Pablo Escobar o a sus principales lugartenientes de su red de sicarios.

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