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Algunas notas sobre Consumo
Lic. Leandro O. Giménez.1
“…la ‘sociedad de consumidores’ implica un tipo de sociedad que promueve, alienta y refuerza la elección de un estilo y una estrategia de vida consumista y que desaprueba toda opción cultural alternativa […] amoldarse a los preceptos de la cultura del consumo […] es, a todos los efectos prácticos, la única forma unánimemente aprobada: […] y un requisito de pertenencia.” Bauman, Zygmunt.2
El consumo es inevitable. Cada uno de nosotros consume durante las veinticuatro horas del día. No debemos identificar el consumo solo con el hecho de concurrir a un gran shopping, o al comercio del barrio a comprar cualquier producto. Cuando nos referimos al consumo debemos tener en cuenta la energía que consumimos para sustentar nuestra forma de vida (transporte, alimentación, producción, trabajo, iluminación, calefacción, tiempo libre, etc.). Además, debemos destacar que cuando consumimos producimos residuos o desperdiciamos elementos que pueden reutilizarse.
Si producir, consumir y descartar es inevitable, la diferencia puede estar en la forma en que lo hacemos. Y podríamos preguntarnos: ¿pueden convivir el desarrollo y el cuidado del ambiente? ¿Es posible, en la practica la sustentabilidad? ¿En qué puede influir nuestra forma de consumir? ¿Podemos cuidar el ambiente en que vivimos desde nuestras prácticas cotidianas?
Antes de intentar responder a estas preguntas intentaremos describir las diferencias que hay respecto al concepto de Desarrollo. Es decir, de qué manera por medio de la producción y el consumo, las sociedades puedan seguir desarrollándose (económica y socialmente), satisfaciendo las necesidades sociales de cada uno de nosotros, tratando de generar el menor daño posible al ambiente.
Básicamente, las discusiones se centran en dos tipos de desarrollo: el Desarrollo Sostenible y el Desarrollo Sustentable. Si bien solo parece una diferencia semántica (sostenible o sustentable), no ha habido pocas discusiones al respecto. Nosotros nos limitaremos a explicitar algunas de las diferencias, solo en forma esquemática:
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Sociólogo. Docente a cargo del nivel secundario del Programa Ambiente de Avellaneda en Acción.
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Si hablamos de Desarrollo Sostenible, nos referimos al desarrollo que depende de la obtención de energía externa para hacer funcionar una multiplicidad de mecanismos (el transporte, la producción, el consumo hogareño e industrial de energía eléctrica o gas, etc.), para lo cual se necesita la explotación de recursos naturales, en su gran mayoría, no renovables. Este tipo de desarrollo debe ser sostenible en el tiempo sin comprometer a las generaciones futuras mediante la aplicación de políticas económicas adecuadas. Por ejemplo, si necesitamos obtener madera para producir y la obtenemos de un bosque nativo, sería necesario asegurar la repoblación del mismo.
Por otro lado, el Desarrollo Sustentable, no depende la utilización de fuentes de energía externa para hacer funcionar los mecanismos productivos. Para esto se preservan, conservan y protegen los recursos naturales para beneficio de las generaciones presentes y futuras sin tener en cuenta las necesidades sociales, culturales ni políticas del ser humano. Un ejemplo sería la utilización de paneles solares para la obtención de energía, y de tal forma proteger los recursos no renovables.
La principal dificultad que presenta la conceptualización del Desarrollo Sustentable, es que no podemos borrar todo el desarrollo de las sociedades modernas de un momento a otro. Los adelantos tecnológicos para la obtención de fuentes de energía renovables que puedan suplantar las que se utilizan actualmente (el petróleo, por ejemplo) requieren de mayor investigación para poder desarrollar la tecnología necesaria. Esta inversión en investigación debe ser realizada (por su magnitud en términos económicos y financieros) por los Estados. Además, estas formas “limpias” de obtención de energía no tienen la suficiente capacidad para poder reemplazar, completamente, los recursos naturales no renovables utilizados intensivamente y de forma creciente desde hace aproximadamente 260 años (si tomamos como punto de inflexión la Revolución Industrial).
Por estos motivos comenzó a ganar terreno la utilización de concepto de Desarrollo Sostenible, por lo que las políticas económicas y de desarrollo son fundamentales para el manejo de los recursos y la inversión en nuevas formas de obtención de energía o el mejoramiento en la capacidad de almacenamiento y distribución de las llamadas fuentes de energía renovables (energía solar, eólica, etc.).
Consumo Sostenible.
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sobre el ciclo de vida, de manera que no ponen en peligro las necesidades de futuras generaciones (Comisión de Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible, 1995).
El Consumo Sostenible implica, por lo tanto, satisfacer las crecientes necesidades de la gente con mejores resultados ambientales; utilizar menos recursos y provocar menos contaminación para permitir el desarrollo humano en todas las regiones del planeta; y ayudar al consumidor para que estimulen a los proveedores a ser innovadores, mejoren la competencia y promuevan el desarrollo y el crecimiento económico.
El consumo es importante y creciente, pero también expresa la diferencia en los tipos de consumo (por diferenciación cultural) y la desigualdad (económica).
Algunos datos del PNUMA:
El 15% de la población mundial que habita en países de altos ingresos es responsable del 56% del consumo mundial; mientras que el 40% de la población más pobre, que vive en países de bajos ingresos, es responsable del 11% del consumo a nivel mundial.
Mientras que hoy, la mayoría, consume más (gracias a la expansión de la economía mundial) el consumo de una familia africana es 20% menor de lo que era hace 25 años.
Se proyecta que la población mundial alcanzará los 8000 millones de habitantes en el año 2025 y 9300 millones en el año 2050. Este aumento supondrá una enorme tensión sobre la distribución de la tierra, el agua, la energía y otros recursos naturales.
El comercio agrícola está en aumento, pero la expansión agrícola amenaza otros ecosistemas. La amenaza más grande para la biodiversidad en general es la expansión de terrenos agrícolas (la creciente producción de alimentos es necesaria ante el sostenido crecimiento poblacional a nivel mundial).
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para otro podemos cambiar por completo el andamiaje en el que se sostiene económica, social y culturalmente la sociedad moderna.
Todas y cada una de nuestras necesidades (alimentación, vivienda, vestimenta, educación, comunicación, etc.) implica una determinada forma de consumir. Ya no solo lo absolutamente necesario para sobrevivir (comer, vestirnos y habitar una vivienda digna) sino las necesidades derivadas de nuestras relaciones sociales (comunicación, educación, actividades culturales) implican un consumo sostenido y creciente (aunque desigual). Rápidamente los productos tecnológicos que consumimos para hacer nuestra vida más confortable, so pretexto de una necesidad relacionada al entretenimiento y la comunicación, duran menos, su vida útil es más corta y estamos “obligados” a comprar otros para continuar con nuestra “adecuada” forma de vida. La publicidad que nos interpela a consumir los productos que nos harán “felices” juega un papel fundamental, las imágenes de hombres y mujeres sonriendo frente a la pantalla de sus smartphones que con el tiempo se entristecerán ante la imposibilidad de seguir utilizándolos, por algún desperfecto técnico que los condenará al desuso o el “limite tecnológico” que no permitirá utilizar las nuevas aplicaciones (por lo cual quedaremos afuera de nuestro circulo de relaciones) borrará esas sonrisas. Si a esto sumamos el consumo no responsable de recursos escasos (agua, gas, electricidad) podremos tener algunos ejemplos de nuestra forma de consumir. No obstante, todos podemos analizar críticamente nuestros hábitos de consumo, aunque no sea una tarea fácil, ya que tenemos internalizada o naturalizada esta forma de consumir y, lo que es más significativo aún, no vemos las consecuencias de una forma inmediata.
¿Por qué dejan de funcionar las cosas? ¿Por qué
consideramos que las cosas son “viejas” y debemos
cambiarlas, aunque funcionen?
Aun cuando nuestros equipos electrónicos (TV, celular, consola de juegos, heladera, lavarropas, etc.) hayan sido adquirido hace relativamente poco tiempo, nos encontramos un buen día que éstos dejan de funcionar, sin haber dado pista alguna que nos advirtiera sobre el final de su vida útil. Además, cada cierto periodo de tiempo vemos que aparecen nuevos programas o juegos para la computadora o consola, que hacen que nuestro equipo se vuelva obsoleto porque no “soporta” el avance constante de la tecnología. Todo lo que tenemos se vuelve obsoleto, algo opuesto a lo que nuestros abuelos siempre decían “antes las heladeras duraban 40 años…”
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La Obsolescencia es un proceso por el cual los objetos que compramos ya no sirven o se vuelven obsoletos. Podemos dividir este proceso en cuatro tipos de obsolescencia:
Obsolescencia real.
Este tipo de obsolescencia es el que se producía cuando el producto dejaba de funcionar como consecuencia de su desgaste, pero no como una forma de garantizar el consumo de nuevos productos por parte de las empresas. Este es el típico caso de las heladeras SIAM, las cuales aún hoy siguen funcionando.
Obsolescencia programada.
En este caso, lo que provoca que un producto se convierta en obsoleto, es decir, que deje de funcionar en un lapso de tiempo relativamente corto, es la previsión de las empresas (no en forma individual sino de manera estructural para garantizar que el sistema productivo no detenga su marcha) para que los productos duren un tiempo determinado motivando el consumo. En algunos casos, nos encontramos con productos de relativo poco tiempo de uso que de un día para otro dejan de funcionar (sin causa aparente) y que su reparación, en muchos casos, es más onerosa que la adquisición de un producto nuevo. Algunos ejemplos son los televisores, las impresoras que en muchos casos se ha comprobado que tienen incorporado un chip que limita su vida útil (dicho de otro modo, tienen fecha de vencimiento cuando salen de la fabrica) o, inclusive, cuando se agotan los cartuchos de tinta o el toner laser es relativamente más caro comprar cartuchos nuevos que el valor de una impresora nueva.
Obsolescencia inducida.
Este tipo de obsolescencia esta inducida principalmente por la moda. El usuario percibe que, por ejemplo, el teléfono celular que utiliza está desactualizado con respecto al que utilizan otros miembros de los grupos con los cuales se relaciona; es decir, se vuelve incomodo utilizar algo que es visto como antiguo y de esta forma quedar “fuera del grupo”. Aun cuando el celular que percibimos como anticuado no lo sea tanto, e inclusive que funcione y cumpla su principal función, comunicar.
Ninguno de nosotros está exento de este tipo de percepción (lo que nos caracteriza es la vida en sociedad), no obstante, también es cierto que las posibilidades de comunicación que nos da un “smartphone” no son las mismas que las de un teléfono de apenas 5 años de antigüedad.
Obsolescencia percibida.
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procesamiento, mas espacio de almacenamiento, etc.; y el usuario percibe que su máquina (computadora o consola de juegos) no le permite o limita uso del nuevo software.
Esta breve descripción de los tipos de obsolescencia nos da una perspectiva de la forma en que el consumo fue cambiando a lo largo del tiempo. Los adelantos tecnológicos nos permiten tener mayor confort, utilizar nuestro tiempo de ocio de una manera muy diferente a la que se llevaba a cabo en otros periodos históricos y, nuestra forma de comunicarnos se ha convertido en inmediata y no solo por medio de una llamada telefónica sino por diferentes plataformas multimedia por intermedio de un aparato (el teléfono) que hace muy pocos años solo servía para hablar.
Si bien, las cosas que compramos (y la forma en que las consumimos) nos define en tanto consumidores y como sujetos, escapa a cada uno de nosotros las cuestiones sistemáticas, es decir, las cuestiones relacionadas con la necesidad de sostener el consumo para que el sistema productivo no colapse. En otras palabras: el camino de la fábrica al tacho de basura de todo lo que consumimos se debe cumplir en el menor tiempo posible. Por cada aparato nuevo que se compra hay otro que se deja de utilizar y se convierte en residuo.