RELACION
DEL CORONEL DON JOSE MARIA DE LA ARRIAGADA, DE TODO LO SUCEDIDO EN EL EJERCITO REAL, AL MANDO DEL S E ~ O R JENERAL DON MABIANO
OSSORIO, DESDE QUE EL AUTOR SE R E U N I ~ CON EL EN LINARES, HAS- TA SU VUELTA A TALCAHOANO, EN ABRILDE 1818.
AI
siguience dia que el sefior jeneral don Mariano Qssorio arrib6 con eI ejdrcito d e s u mando al puer-33 2
.
RflLACIONrn 1 s IT1 0.
A
fines de Febrero, estando una noche carnpa. dos en !a hacienda d e dofia Felisa, como tres ieguasde! M a d e , 11eg6 el capitan de inienieros don
Euje.
nio Alvarez con una partida del Infante, a1 marldo del teaiente don Froilan d e Aragon, con 6rden de descubrir 10s mejores vados del rio, i dste nos rIi6noticia q u e at dia siguiente Ilegaba a la viila d e J h d r e s el sefior Ord6fiez al niando d e la primera d ivision; despues que cenamos todos, Alvarezsigui6 a su destino i el coronel Morgado sz parti6 para Linares, s i g u i h d o l e yo a1 amanecer por estar algo enfermo, pclr presentarme ai sefior jeneral i para salir del lado de Morgado, por no verle pasar por las armas a 10s que apresara sin confesion,
En
efecto, a !as oriilas del rio Achibueno encon- t r a m a s al sefior Ord6fiez i asi q u e s e aproxirnb s e avanz6 a 41 Morgado con 10s brazos abiertos i a presencia d e s u comitiva le hizo la siguiente salu- tacian: IlcuAnto gusto tengo de tener el honor de abrazar al seiior capitan jeneral del reino,V.
s.
DEL CORONEL A R R I A G A D A 333
ron conversando hasta la villa de Linrires en donde carnp6,
i
a la noche hubo un gran fesiin e n su casa, con rnuchos vivas, a1 que asisti.A
los dos diasl!eg6
et selior jeneral con el resto del ejCrcitoi
permane- ci6 alii hasta el dos d e Marzo e n que se puso ensraarcha para el Maule, hmabiendo salido dos dias Antes la. primera division, la que se posesion6 d e la ciudad de Taka por haberla ya evacuddo 10s ene- migoe; el 3 pas6 el Matile el sefior jeneral, i camp6 d e la otra parte; el dia 4 nos reunimos todos e n T a k a ; alii m e present6 a9 sefior jeneral, e i m p u e s t o d e niis justos motives, me agreg6 a1 estado m a y o r del ejcrcito, i me orden6 ir siernpre a s u &a d o, man-
bando ai coronel Morgado severarnente q u e en lo
sucesivo se abstuviese d e corneter semejante aten- tado,
i
que a 10s espias q u e apresase, se 10s remi- tiese para que 10s juzgase el corisejo d e guerra, pues asi estaba dispuesto por &-den jeneral.A
10s tres dias s a l 3 el jefe del estado mayor don Joaquin Prirno con la columna de cazadores, coin -que separase d e su lado a don Francisco Gonz&iez Palma, i que se volviese a Concepcion por lo enre- doso que era
i
que traia desavenidos a muchos, c0- rno porque n o era del ejCrcito, i solo iba en clase de adulon. Gonzdez P d m a s e voivi6 a Conceptioni
qued6 todo en sosiego.El
14 d e Nlarzo se pus9 e n marcha todo e ] ejkr- cito i el1 5 iiegamos
a1 Carnarico, e n donde se hizo alto, eon motivo d e saberel
sefior jeneral la reti-rada del jefe del estado mayor
i
que el enemigo io perseguia, mandando en su auxilio al sefior Ord6- fiez con 10s batallones Infante don Cdrlo.;, i Con-cepcion, el escudi-on d e dragones de Chillan i cua
tro piezas de artilleria.
E %
jefe del estado mayor tomb posesion d e ias casas d e la hqcienda de Que-- cherkguas en las que se hizo fuerte con solo los ca- zadores, quedando su caballeria en ei campo a susininediaciones; alii
f u 4
sitiado por una partida d e cciba’leria enemiga, que le intirn6 rendition; laatac6 el coronel Morgado con solo sus draqones, dejando a si] derecha en clase de rerierva, una corn- paiiiri ai mando del capitan don T a d e o Islas; el coronel Morgado fuP: derrorado, por no haber querido entrar en accirln 10s lanceros del rei; obsesvada s u precipitada retirada poi- el capi- t a n IsIas, salv6 una tapia con su corsapaiiia i , car-
DEL CORONXL ARRIAGADA 335
esta victoria, salv6 a1 jefe del estado mayor i a s u caronel.
El
dia15
a puestas del sol, hallhndonos enel
camico real con el sefior jenera!,11eg6
el capitan d e injenieros don Eujenio Alvarez i le di6 el siguien- te parte verbal: Ildice e? jefe delE. M.
que la par- tida enemiga que le tenia sitiado, despues d e haber derrotado a! cormel Morgado, f u 4 destrozada por el capitan Islas, persiguidndoia mas d e una legua, i q u e mediarate a Islas se ha salvado con 10scazadores, praes el comandante Rodriguez de l a n -
ceros del rei no quiso atacar ni mCnos auxiliax a1
c o r m e l Morgado, sin embargo d e las repetidas 6r- denrs que le habia mandado
i
que a ninguna quiso obedecer i que espera d e su sefioria castigue esta insubordinacion i premie a1 capitan Islas con un grado mas. IIEl
sefior jeneral se Hen6 d e regocijoi
respondib que todo se haria i motitando en su ca- ball0 fu& personalmente a dar la noticia a1 ejgrcito el q u e respondid e n repetidas vivas al rei.El
jefe delE.
M.
se replegb inmediatamente a la division del sefior Ordofiez que se baliaba ya como dos le- guas de QuecherCguas.336
avanzada nuestra d e caballeria apres6 a
5
huasosi
dstos dectararon que §an Martin se dirijia para T a k a por el camino d e arriba; el consejo 10sjuzg6
i
10s conden6 a muerte por espias el dia 1 7 , queparamos aili, i fueron pasados por las armas el 1 8 , dia que sali6 el e j k i t o e n retirada para la capilla de Pelarco en donde camparnos, i esa noche dorm m h o s en igual paralelo con el ej4rcito enernigo.
El
1 9 por la maiiana, las avanzadas nuestras tra- jeron prisioneros a 10s rancheros d e la artilleria enemjga i Cstos declararon que esa noche se habian perdido i que §an Martin e n aquel misrno dia de- bia d e Ikgar a T a k a .Con
esta noticia se toc6 je- nerala i nos pusirnos e n precipitada anarcha, para dicho punto, temiendo que el enemigo nos tomase h r e t a g u a r d i a . L a tropa se disgust6 algo con esta retirada i observado por el seAsr jeneral les areng6 i les hizo ver que era necesario.DEL CORONEL A R R I A G A D A 337
sostuvo a vivo fuego
i
di6 lugnr no solo para re- dorzar a esta division con 10s dragonesde
la fron- terai
las seis piezas d e artilleria d e a caballo, sino para colocar e n el flanco izquierdo del paso del rio la columna d e cazadoresi
prcltejernos el t d n s i t o , el que hicirnos con bastante precipitacion.Luego que pas6 e! ej6rcit.o se diriji6 para Talca i el seiior jeneral pciesto a la cabeza d e 10s lanceros del rei i s u guardia, parti6 a reconocer la fuerza enemiga
i
conseguido su intento me orden6 le di-jese al se5or Ord6fiez,
q u e
iba a la cabeza del eiCr- cito, que a marchas forzadas se posesionase d e 10s a r r a b d e s de Talca, lo que ejecut6 a1 momento,i
uolviendo a dar la respuesta, ha'lle que habia orde- nado al cornandante jenerai d e caballeria don Ja- vier Olarria que no cesase d e cargar a la enemiga caballeria hasta que el ejdrcito tomdse posesiqn del pueblo, lo que verific6, haciendo igualmente la ar- tiileria nuestra uti vivo fuego a que contestaba la del enemigo con s u mayor tren.El
ej&rcito nuestro form6 una linea en 10s arra- bates d e Talca, teniendo a su derecha a1 capitan de dragones d e Chillan i la columna de cazadores em-- boscada en la arboleda,i
a
su izquierda la d e gra- naderos, con la guardia del seiior jeneral, cuyo se- iior se situ6 e n dicho punto al frente del ej6rcit.o.La
columa d e caballeria enemiga nos atacaba por todos 10s flancos, a laq le
10s dragones d e la fron-tera, lanceros del rei
i
dragones d e Arequipa, die- ron algunas cargas, consiguierado e n ellas bastan. te ventaja 10s dragones d e la frontera, porque ]at)- ceros i dragones de Arequipa no rran jinetes i 10st i r a h el eabailo.
El
coronel Morgado se acerc6 a!sefior j m e r a l
i
p 6 b h m e n e e le dijo que 10s 1anct:- 10s c * r I i t ~ bien cobardesi
en particular s u coman- darmtz, diciendo lo rnismo de cornandante jeneral Oiarria por la antipatfa q u e con4
tenia i tenerh
m h o s que lo maaidase. Luego se apareci6 aIli el cornandante d e ianceros con u n brazo envuelto i dijeron queCI
solo se habia heridn con un corta- plumas por irse a1 hospital d e sangre.A
este t i e m p o observa e; sefior jeneral que uria coiumna d e caballeria enerniga C O M O d e500
horn- bres se dirijld por Id caja del rio Lircai a flanquearnuestra izquierda; a1 mcrnento rnand6 que le ataca-
se la cabatleria i SCI griardia a1 mando del tenienee
d e frag-ita dori Antoaio Vill'avicencio i del alfitxa don P e d m Sersano. Villavicencio, lueqo que se separb del seiior jenerai, le dijo a Serrano: "yo n o
entiendrr itsto, tome Ud. el mando de la tro-
pall, Io que ejecutci Sesrano, quedAnd:xe Villavi-
cencio depras d e u n espino hasta que vuelto Serr;l- no se i n c o r p o d con
41;
esta carga que fuC bien s m -grienta, hizo retirarse al enemigo, distinguiitndose
en ella el alfitrez Serrano.
DEL CORONEL A R R I A G S D R 339
que sufrimos todos a pecho descubierto, nos hizo bastante dafio, siendo el mas sensible el del coro- ne1 d e Bcirgos don JosC Maria Beza ( I ) quien, con
motivo d e habede muerto el caballo una bala d e cafion, del golpe se le disloc6 un brazo i estrope6 la cabeza, cuya falta en el ej6rcito era d e bastante coaisideracion.
Asi
que se pus0 el sol ces6 el fuego de Ambos ejCrcitos, reconcentrrindose la artiileria i caballeria nuestra a la infanteria.A1
momento m e otde1.6 el sefior jeneral que fuese al convent0 d e Santo Domingo i le dijese a1 intendente del ejCr- cito Barrtleta, que viniese personalmerate a mandar dar vino a la tropa; en este interval0 se pre- sent6 una particla d e caballeria enemiga a la que el sefior jeneral mand6 atacar con la nuestra, la q u e creo no tuvo buen kxito, pues, volviendo yo a darla respuesta a1 sefior jeneral, me encontr6 en la ca-
l k
principal a muchos soldados d e caballeria d e todos cuerpos huyendoi
e n t r e ellos a1 cornandante Rodriguez, del Arequipa, dicigndorne que el ene- migo 10s venia acuchillando; ent6nces rpprendi agriamente a Rodriguez i le dije que si n o reunia s u escuadroni
se salia fuera del pueblo se lo decia al seiior jeneral, pues veia que a q u d era un baru- 110, por ser d e noche i que el enemigo no estaba en( I ) El manuscrito dice Baeza. Optamos por la forma Beza, usada por el corcnel de la Torre i por Rodriguez Ballesteros en
situacion d e atacarnos.
En
fin todo se remedid,i
asi que
lleguC
a lo del sefior jeneral lo hall6alga
demudadoi
preguntando el motivo (no tengo pre. sente a quieq) me dijeron que habia tenido un d e - bate con el comandante jeneral Olarria; diciCndole Cste que la carga que habia mandado dar era i n - tempestiva por ser ya casi de moche, i el senor j e -neral enfadado yd con lo
que
el coronel Morgado le habia dicho i con lo que oia a presencia d e la tropa le mand6 callar, diciCndole q u e merecia lo pasase por las armas, por lo q u e el coronel Olarriase retir6,
i
ya no lo vi mas en el ejCrcito, pues d e T a k a s e fuC a Chillan i d e alli a Concepcion.El
ejdrcito enemigo s e posesioncj d e unas alturas q u e estaban poco mas d e u n a legua d e T a k a a donde form6 s u linea, teniendo a s u frente d e retenun batallon.
El
seiijr jeneral impuesto a fondo d e s u triple fuerza, que palpablemente sevi6
aquella tardei
que casi era imposible d e poderla contra- rrestar, por la notable inferioridad d e la nuestra, empez6 a premeditar atacarlos aquella misma no- che, o retirarse a la otra parte del rio M a d e que distaba d e all{ cinco leguas.DEL CORONEL ARRIAGADA' 341
le manifest6 su proyecto i para ello s610 esperaba
que
la tropa descansase algo i tomase algun ali- mento, pies e n todo el dia no habia proba,do boca- do; entbnces el sefior Ordoiiez le dice que luego habia d e ser, repitiendo lo niismo todus; el sefior jeneral cedi6 i ernpez6 a ordenar ei plan d e ataqueen 10s tdrminos siguientes:
Los dos batallones Concepcion, BGrgos
i
la com- pafiia d e zapadores en el centro, al mando del seiior Qrdotiez; Infante don CBrlosi
Arequipa a3 4 2
IlevAndose la tropa s u fusil
i
cartucherai
dejando en e! campo veititicuatro piezas de artilleria coI1tres abuses, mriltitud d e cajoties d e municiones d e todos calibres, ciajas d e guerra, equipajes, mochilas, la correspondencia d e §an Martin i muchos grillos i cadenas.
A1
momento q u e nos poscsionamos del campo, parti a escape a T a k a , i le di la noticia a1 sefior jeseral, llegando POCO despues el parte verbal del seiior Ordoiiez; inmediatamente se pus0 en marctaa i s e reuni6 a / ej&rcito a las orillas del Lircai, basta cuyo punto persigrii6 a1 enemigo el seiior Ordoiiez.LJ
victoria tan casual corn0 ventajosa i el exce- sivo fuego d e la tarde anterior no dej6 d e costarnos alguna desgracia, pues tuvimos entre muertos i heridos como 2 0 0 hombres, c o n c h d o s e entre 10sprimeros al primer cornandante del batallon d e Concepcion don Juan Jos& Carnpillo, que. aicanz6 a m a r k e n el hospital aquella mismi noche, d e u n balazo e n la cabeza.
Por 10s estados i papeles que se le tomaron a Sari Martin se irnpuso el sefior jeneral que la e m - miga fuerza constaba d e 7,600
i
mas plazas d e infanteria i I ,400 granaderos montadosi
cazado-res, 36 piezas d e artilleria i dos escuadrones mas; todos a1 mando del jeneral en jefe §an Martin
i
DEL COROXEL A R R I I G A D A 343
gins.
De
la pgrdidadel
enernigo nose
pudo s ~ b e r pero creo quef u k POCO
mas que la nuestra.El
20, asique
amanecib,se
sigui6
siempre a1enemigo i habiendo Ilegado a !as dos d e la tarde
a1 rio Pd-rngue, a c a m ~ m o s en s u s riberas; mas, viendo el seiior jeneral que era moralrnente irnpo- sible perseguir al e n e n i g s a marchas forzadas hasta Ia capital porque esraba la caballeria bien rnaltra- eada, i porque la infmteria estaba bqstanze estro-
peada
i
con rntichw ,%ispersos; i qtie desde aquel purlto a la capital habian 80 kegms, orden6 que el sefior Ordofiez siguiese para adelante poco a POCO con 10s batallones Infante don CArlos i Goncepcion,10s dos escuadrones d e dragones d e la frontera i tres piezas de artilkria; i volverse a Talca con el resto del ejdrcito para recomponer el carruzje
i
reunir 10s dispersos q u e casi era la qiiinta parte del ejercito.Ei
2 1 salic5 el seiior Ordoiiez con s u division illeg6
hasta la hacienda d e Quecherkguas en donde h i m alto; i el sefior jeneral se regres6 2 Talca adonde liegarnos aquei dia a la una d e la tarde. Alli permanecimos el 2 2 i el 23 en cgyos dos dias se
cant6 una misa e n accion d e gracias, se areng6 a la tropa en la plaza, se reunieron los dispersos i se organiz6 todo.
de VArgas i alli nos quedarnos por el excesivo calor que hacia i en distancia d e una legua d e Ia primera division.
El
26, reunidos, vadeamos el rio LontuCi
campamos en las inmediaciones del rio Teno, p3 san do el sefiior jerieral con s610 s u guardia a la villa d e Curic6, i en el convents d e S a n Francisco ha- liamos m lancer0 dei rei, que lo asistia un reli-JIOSQ
i
un cuarto d e efectos i pertrechos d e guerra;a la oracion nos reunimcs a1 ej6rcito.
El
2 7 vadearnos el rio Ten0 i campannos en elconvent0 d e la Merced d e Chirnbarongo, e n donde se nos reunieron el conde d e Sa Conquisra i el teniente d e infanteria don Manuel Asensio, que fuC prisionero el
5
deMayo
del afio1 7
en la salida que hicimos d e la plaza d e Talcahuano a tomar a Concepcion; drnbos dieron noticia que el enemigos e estaba reuniendo adelante d e Rancagua, para cuyo efecto San Martin habia repartido 6rdenes severas a 10s jueces d e campo.
El
28 vadeamos el rio Tinguiririca i llegamos ala villa d e S a n Fernando en donde nos irnpusieron q u e San Martin habia permanecido
alli
dos dias reuniendo su ej6rcito i q u e el coronel Las H e r a s habia pasado con una- division bastante grande de infanteria i artillerfa.El
29 camparnos en la hacienda d e don Manuel Valdivieso, nombrada Malloa, i alli nos cont6 u n a..
r-
DEL CORONEL ARRIAGADA 345
mujer q u e O’Higgins iba herido d e la mano dere- cha i
que
ella lo habia curado.El
3 0 por la manana a1 llegar el ejdrcito a ias casas d e don Francisco Valdivieso, hijo d e don Manuel, las que ya habia dejado atras como dos leguas el coroiiel d e dragones d e Chillan donCi-
p i a n o Palma, que iba d e descubierca, se encontr6 con una pal-tida de caballeria enerniga, que seria de 400 hombres, a la que arac6, llegando e n su auxiliopor 6rden del senor jeneral, 10s dragones d e la frontera i fuk batida, dejando algunos muertos, 10s
q u e tarnbien hubo d e parte nuestra, siendo uno d e ellos el capitan graduads d e teniente coronel don Francisco Perez del escuadron d e Chillan; asi
que
huyeron 10s enemigos sigui6 el ej&rcito, va- deando aquella tarde el rio de Cachapoali
IIe, uamosa la villa d e Rancagua i camparnos e n s u cafiada.
El
31 en el cerro de. Pan d e Azbcar, hallando 10s carninos casi intransitables por la mucba agua.El
dia 1 . 0 d e Abril fuirnos a campar en las casas d e la hacienda del Hospital, ballando alli al hijo d e don Pedro Alamos el que dijo sabia d e cierto q u e S a n Martin con s u ejkrcito estaba fuera d e la capi- tali
que lo tenia casi todo reunido.El
dia 2 dej6 el sekior jeneral el camino real i s eoblicub con el ejkrcito hAcia la izquierda; a las 1 2
Mirador d e Tagle, situacion hastante ventajosa por dorninar todo el campo.
El
3 ilegamos a las casas d e la hacienda d e la Calera a las I I del dia, distante cinco lcguas d e ]acapital, i alli nos quedamos.
Esa
noche se impuso el sefior jeneral d e la siiuacion del enemigo, cot1habdrsele presentado u n caballero Ugarte d e ia capital, amigo suyo, i le
regal6
u n guapo caballo.El
4 por la m&ann se tirotearon las guerrilias nuestras con las del enemigo en 10s cerrosque
estan delante d e las casas i se replegaron una? i otras sobre s u centro. Como a ilas I O del dia nos pusimos en marcha obiicuando siempre a la izquier- da i paramos e n la hacienda d e Espejo, inmediato a sus casas i ya bien d e noche, la que pasamos sobre las arrnas par estar tres leguas de la capital i dos del campamen to enemigo.El
dia5,
al amanecer, ocuparnos las casas i sus posesiones que tenia venwjosas, haciendo d, 0 ante-mano pasar adelante ai coronei Morgddo con s u s
DEL CORON’EE A R R 1 4 G 4 D A 347
90s dragones de la frontera a cuyo auxiiio m a n d 6 la columna d e cazadores con dos piezas de artille- ria, a! mando deljefe del estado mayor Primo, la q u e hizo replegar a 1a caballeria enemiga sobre su ejkrcito i se posesion6 o situ6 e n la cima de 10s cerros.
Era
este inter el sefior jeneral dispuso su plan d e ataque para esperar a1 enemigo, seguro d eque
por n i n g u n o d e s u s flancos ni por retaguardia podia envolverlo por esrar acoderado con las casas i si s6lo por s u frente, i esto con bastante ventaja nuestra, por la que la infanteria enemiga podia atacar, si s u caballeria por tener a la desecha ~ Q Scerrm d e espino impwaetrables i por la izquierda u n ciCnago o fango q u e n i a pi6 podia transi- tame. ( I >
Cuando ya estaba todo dispuesto, viene el seRor Osdofiez
i
le dice a! sefior jeneral q u e le d e a1ejdrcito para ides atacar a la pampa o en la posi- cion que tenian; el seficsr jeneral le respondi6 q u e
136
i que alii los esperaba, asi por serle aquel lugar vzntajoso como porqire s u fuerza era incomparable- mente menor que la que p r e s e n t a h el eiiemigo i(I) Asi se lee en la copia d e que nos servimos, pero hai sin duda algun error. TaIvez falta esta frase: $ e m no su cabalieria, etc., o bien esta otra ai final de la proposicion: no hubiese estado
q u e
podia envolverlo; a esto le responde el seiior Ordofiez que era mostrar mit:do, que el enemigo se d a r k mas tonoi
que
61 aseguraba dispersarlos.El
sefior jeneral viendo que no podia convencer a1 sefior Ord6fiiez le cediir, rnandando avaiizar la columna d e granaderos a donde estaba el jefe d e estado mayor Primo, i las ~ Q divisiones d e infan- Str-:ria con tcsda la artilleria c o l o c h d o s e ksta e n 10s claros, teniendo a s u frente 10s dragones d e
Chi-
61an repartidos eil tiradores.Asi
se pus0 en niarchatQdo e! ejCrcito hasta que lleg6 paralelamente con
1 4 altura que cubria el jefe del estado mayor, en
donde mand6 el seiior jeneral hacer alto, pues ve\ nia a retaguardia en el flanco izquierdo llevando en el d e la dvrecha a1 sefiior Ord6iiez. Alli se puss a
observar 10s r-novimientos del enemigo que ya ame- nazaba por diferentes puntos, activando s u artiile- ria un vivisiino fuego, conforme iba avanzando, de suerte que una bala de cafion le lastim6 el caballo en que iba montado, que por poco lo hace pedazos, al
que
contuvimos i mud6al
momento.DEL CORONEL ARRIAGADA 349
sion, compuesta del Infante,
Conception i
compafiia d e zapadores, a1 mando del sefior Orddfiez,i a1
flanco izquierdo de la 2.a division 10s dos escuadro- nes de dragones d e la frontera, compuesta Csta de Bhrgos i Arequipa a1 mando del 2.0 comandante d eBdrgos don Lorenzo Morla i que d e cuerpo reserva se colocase el jefe del estado mayor con las dos colurnnas d e cazadores i granaderos, la mayor parte d e s u guardia.
Cuando el coronel d e Bdrgos repartia estas
6r-
denes llegb a escape a lo del seiior jeneral el te- niente d e dragones d e la frontera donN.
Cornejo, i le da el siguiense recado o por mejor decir cirden: ildice mi coronel Morgado q u e siV.
S.
n o avanza con s u ejkrcitoCI
con sus dragones se v a a tornar la ciudadtl el seiiur jeneral le respundi6: itdigaleV.
a su coronel que deje d e hacer de las suyas i q u e obedezca la &den que le tengo dada.11
El
ejkrcito se pus0 en marchai
viendo el seiior jeneral q u e ni el coronel Morgado ni el jefe del estado mayor ocupaban sus puestos les repiti6 la &den por conduct0 d e sus ayudantes de campo Vaidesi
Ara, mandzindome a1 iiiismo tiempo, con cuatro soldados d e s u guardia, a retaguardia del ejbrcito para observar sus operaciones.A1
tiempo de marcharmelleg6 el
ayudante don Jus6 Valdesi
Yo
segui 10s rnovimienJos del ejdrcito el que, con a r m a a1 braze, sufriendo un violent9 fuego d e la infanteriai
artilleria enerniga, ]leg6 casi a quema- ropa i haci6ndole s u descarga se fui. sobre it1 a la bayoneta, consiguiendo ponerlo en f q a , rnatnrlemucha jente
i
tomarle alguna artilleria. Pero obser- vatido el enemigo que nuestrd izquierda estab,, en descubierto carg6 sobre el!a una gruesa columna de infanteria que traia d e reserva i la A-inque6 que- dando siempre firme, sin einbargo de haberle rnuer- e o el caballoi
perdido casi la mitad de s u batalion,el
valiente conlandante de Arequipa dori JoseAn-
tonio Rodil sosteni6ndose a la bayoneta con la di- vision, por haber arrancado el cornandrrnce d e rlla i de Brirgos don Lnrenzn Mosla al q u e el alfkrez Serrano le dib de palm para que voiviese a s u ba- ral Ion.A1
naismo eienipo c a r p toda su caballeria sobreDEL CORONEL ARRIAGADA 3 5 1
zos, la que le acuchiilaba sin cesar, quedando, en el campo, muerto el segrindo cornandante del batallon d e Concepcion don Ramon Arriagada,
que
mand6 e n jefe el batallon d e la accion por haber arranca- do don Ramon Jirnitnez que era el primero.Yo
a1 momento parti a darie parte a1 sefior jene- ral del des6rden d e 10s ianceaol; i dragones i que el ejb-cito venia derrotado i lo encontr6 conel
coro- ne1 Beza tomando la medida para auxiliarle, como que a fuerza de instancia le mnnd6 el jefe del es tado mayor Primo la columna d e granaderos, la qciie Ilegb cuando ya no podia hacer nada, porque lo mas del ejdrcito e n dispersion habia Ilegado aestado mayor Prim0 d e la posicion que ocupaba, d e donde no quiso salir, ni obedgcer a las repetidas 6rdenes del seriior jeneral se repleg6 e n des6rden a las casas.
Los
enemigos, que no perdian mornentos circundaron con su numerma caballeria las casas, t o m h d o n o s todas las salidas i con s u infanteria atacaroii por el frente, haciendo grandes destrozos.El
sefior jeneral etzvuelto en u n descirden tan g r a n d e i que sus 6rdenes n o eran obedecidas por la confusion d e confusiones que alli s e form6 con motivo del tiroteo, i d e la polvareda que nos cu- bria, trat6 d e retirarse por el callejon que cubria para no ser victima i salvar alguna tropa; en efec- to, se ejecut6 a escape porqiie ya n o podia d e otra suerte, siguikndole yo en la custodia con seis lan- ceros d e dragones d e la fronterai
rnediante a &to5i
otros mas que se juntaron abrimos el paso a cu- chilladas desaiojando a1 enemigo d e la salida del callejon, por donde tambien desfilaron de 800 a1,000 hombres de todos cuerIms, 10s q u e se fuzreii reuniendo ai sefior jeneral, i seguimos por 10s mon
.
tes i espinares oblicuando a la derecha para toinnr
el carnico d e la costa i poder salvarnos d e la c a b a - lleria enemiga.
T o d a la tarde i la noche n o cesamos d e caminar
1 amanecimos inmediatos a1 rio Maipo, el q u e V A -
DEL CORONEL A R R I A G A D A 353
hacienda d e Bucalemu, desde donde ya nos ernpe- zaron a perseguir Ias partidas d e huasos.
De all{
salimos a las doce d e la noche, guiados por u n pr5ctico que proporcion6 el reverend0 padre mi- sionero d e Chillan, frai Melchor Martinez, pop tener este relijioso gran partido con aquella jente.AI
amanecer del dia7
pasamos el rio Rape1 i se- guimos todo el dia por un camino a la costa en que nos dej6 el priictico, molestados siempre por 10shuasos, hasta las cuatro d e la tarde que se nos pre- sent6 uno
i
compadeciCndose d e nosotros, nos pro- pus0 queCI
nos llevaria hasta el Maule, por cami- nos estraviados, para no encontrarnos con u n a guerrilla mandada por un cl6rigo Alvaradoq u e
venia en busca nuestra.A
Cste le creimos i le se- guimos; asi que anocheci6 nos meti6 por una mon- taAai
como a las diez de la noche bajamos d e ella a la playa por unos desfiladeros escabrosfsimos i dejzindonos allf encerrados entre el mari
una p a n laguna, se desapareci6.Viendonos burfados
i
sin saber a d6nde nosh a -
119bamos por la oscuridad d e la noche, empezamos a calcular quC hariamos: a esto dice un soldado Itaqui hai un cercoll i nos entramos a 61i
grita un chacarero weficres,'no me matenrl.Le
respondimos que s e llegase sin recelo i, habiendo ejecutado, nosdijo
que
estAbamos perdidos, que aquello era una ensenadai
le obligamos a que nos sacase d e aquel354
punto, lo que ejecutb circundando la laguna por uI1
arena1 inrnenso i nos pus0 e n u n a Ilanada, la que seguimos sin parar.
AI amanecer del dia 8 llegamos a u n a casa i nos
recibieron casi a palos las mujeres, a las que cot1 tuvimos pero no pudimos sacar algun socorro para remediar nuestra tiecesidad, que hacia tres dias que no comiamos; asi que amanecib tomamos el camino d e las salinas c a r g h d o n o s dos considerables par- tidas d e huasos con algunos fusiles por vanguardia
I
retaguardia i a fuerza d e balazos nos ibamos abriendo paso; a las doce del dia llegamos a las salinas en donde tomarnos algun alimento i luego carninamos, parando a puestas d e sol e n u n a altura a dejar descansar las bestias i para que pastasenAlli nos sitiarori las dos partidas d e huasos i en cuanto anochecib emprendimos nuestra marcha, lle- v a n d o a1 frerite como
50
tiradores; Iiiego nos dan el iiquiCn vivel1 i respondimos laIa patrial), Iiqu6 jentetlDEL CORON EL AR R i AGADA 355
kramos s u s enemigos i sin decir m a s que llno se-
Aorll, afirm6 las espuelas a s u caballo i sali6 d e entre nosotros tirAndole a quemarropa tres tiro 3 .
As!
que o y e n 10s huasos parten todos a esczpe sobre nosotros gritando Itviva la patrial1i
10s reci-' bimos con una descarga cerrada, quedando tres e n
el suelo a nuestros pies, entre ellos el cacique del pueblo d e Lora aplastado por su caballo i diciendo
61 quien era lo mat6 d e u n pistoletazo el capitan Labraque; 10s demas huyeron i nos dejaron el ca- mjno libre, el que seguimos toda la noche.
El
dia g hallAndonos sumamente rnaltratados, llenos de necesidad i casi s i n poder resistir io esca- broso del camino, divisamos casualmente desde la cima d e un monte el rio d e Mataquito (cuya vista nos consolci por estar ya pr6ximo a1 Maule); le v a - deamos a las 1 2 del dia, haciendo alto d e la otra parte en u n a s casas solas por haberse refujiado sus habitantes e n 10s montes asi que nos vieron, pero dejaron la comida en la cocina, q u e s e componia d e frejoles i cochayuyo, lo q u e inrnediatamente que coniirnos nos pusimos en marcha para el Maule sin parar toda la noche.N o bien amaneci6 el dia I O apuramos el paso
porque ya una guerrilla enemiga nos venia a bala- zos picando la retaguardia i llegamos a la boca del rio M a u l e a las g de la mafiatla i no encontramos e n que ernbcircarnos porque 10s oficiales don
Vi-
cente, don Diego
i
or1 PedsnG o ~ I z ~ I ~ z
con a]- gunos sohdados, que se ~ d e l a n ~ a r o n ocultos aque- Ila noche, Ilegaron a1 P ~ O bien d e mafiatla i se em-barcaron en las canoas. Corno a la hora vino por el rio a r r h a una c a m a a sacarks sus caballos que estaban en u n a isla a la q u e hicirnos allegarse
a la ribera a balazos i en ella se embarc6 el senor jeneral con Villavicencio; cuyo seiior nos mand6 todas las que estaban de la o t r a parte i fuimos su.
cesivamente pasando todos, queddndo a protejer el ernbarque el capitan don Eusebio Isabal ai que ata-
caron a b a l a z o s Ios huasos i, como s u fuerza era poca,
se entr6 ail rio i con el agua a la cintura se empez6
a defender i logr6 matar a1 que traia una bandera, huyendo 10s dernas, la que present6 a1 senor j e n e -
ral.
icsamos el rio fuimos mui obsequia- dos p ~ r aqudlos vecinos de la villa del Nuevo
Bil-
bao; pasarnos alli toda la tarde para fortaiecerntls i a !a oracion nos pusimos e n marcha para laCon-
cepcion; quedando el capitan Ornas con la comision d e reunir toda la tropa.
El
dia 1 1 comimos en la villa d e Chanco i Ile-gamos a la oracion a casa deljuez RecabArren, des- d e donde el seiior jeneral ofici6 a todos 10s subde- legados, comandantes militares i gobernadores d e Concepcion.
DEL CORONEL A R R I A G A D A 357
el dia alojamos e n la noche e n casa d e un cacique quien nos obsequi6 grandernente.
El
1 3 vadeamos el rio Itata i despues d e haber comido en casa del juez don Doming0 Vera, amigo mio, quien m e prest6 uti caballo para el seiior j e -neral fuirnos a alsjar en un rancho d e la costa d e Pudema (iCoelernu?).
El
14
salimos lloviendo i a las tres d e la tarde llegamos a la costa del Torn6 en donde encontra- mos dos lanchas e n las que se embarc6 el sefiorje-
neral con parte de la comitiva para el puerto d e Talcahuano, mandimdome i a1 capitanI s h
para Concepcion con recado a1 gobernador don Pedro Cabafias para que con el asesor Eguiluz i ministro d e real hacienda don Matias d e la F u e n t e fuesen aquella noche para Talcahuano, lo que verificamos a puestas d e sol luego q u e llegamos a Concepcion.E s t x inesperada desgracia que sacrific6 a tantos valientes defensores de 10s derechos rkjios, causa- dos n o solo por la subordinacion d e 10s coroneieo Morgado i Prirno si no por 10s partidos que e n ' el ejCrcito habian a favor del sefior Ord6fiez por d e - jarse deck dicho sefior que el Excmo. sefior virrei
habia mandado aquella division a1 mando del sefior jeneral don Mariano Ossorio con solo el objeto d e auxiliarle
i
que asique
apaciguase el reino se em-barcaria para Lima por pertenecerle a 61 la capita- nia jeneral, cuyo titulo se daba desde el sitio d e
Talcahuano como lo acreditan 10s encabezamientos d e 10s despachos que en dicho punto hizo estender a 10s oficiales del batallon d e Concepcion i reji- miento d e dragones d e la frontera e n 10s ascensos
que
lesdi6.
.
E s t 0 es todo