ESSENTIA
Yessica Yenily Leaño AngaritaYessica Yenily Leaño Angarita
Universidad de los Andes
Departamento de Arte
Proyecto de Grado
Essentĭa
2014-2
Asesores:
Lina María Espinosa Salazar
Alberto Baraya Gay
Contenido:
Prefacio 5
Essentĭa 6
Prefacio
Tan inevitable es su proceder, que llega a la más minúscula parte. Su fuente transgredida desde sus inicios, cortada, talada, empuñada, deshojada, simplemente destrozada lo hospeda, y éste se mueve inmerso en una transformación infinita. Es manipulado de aquí y allá, de arriba abajo, disminuido y maleable de mil formas, pero siempre sucumbe a lo más diminuto e inerte de su proceso; así es el aserrín.
Este derrotado y desangrado ente es razón de mi obra, de seguir transformándolo, llevándolo donde alguna vez perteneció, ahora, uniéndolo, mezclándolo, forjándolo y formándolo, dándole el carácter que alguna vez lo hizo grande y eterno. Esa metamorfosis empieza desde las entrañas de su casi fin, para finalmente ser alzado en una estructura que recuerda y enaltece su grandioso proceder.
Essentĭa
Aquel día, un amargo día al final de la primavera, he allí sentada aIlanaen un tronco cortado cerca de los muchos gigantes apilados; con su mirada baja y un tanto perdida ve un minúsculo polvillo que sobresale del suelo infértil. Sus ansias crecen por saber y conocer, y simplemente se detiene a observar permitiendo que en su mente nazca una magnifica visión: “Bosque frondoso y grosello, cuna de calma y tranquilidad, es allí donde empieza la vida de ellos, de cada árbol que comparte un ambiente familiar y es la razón de unpaisaje verde y tupido. Sin embargo, esa tranquilidad se ve fracturada al acercarse una larga y tortuosa trayectoria, que se ha vuelto cotidiana y ya común, simplemente pasa.
Es un día caluroso en una ventisca de verano, todos se encuentran en su máximo esplendor, y con movimientos glamorosos reciben la llegada del sol, pero no es el único visitante, no es el único que entra en sus dominios. Con la salida de la luz se entromete una temida criatura a quien llaman el Transgresor, un ser humano pequeño en comparación con ellos, grandes dueños de la tierra. Pero lo pequeño no se refiere a su poder de destrucción, a sus ansias de materia prima, a sus ganas de destruir para crear. En esa, que parecía una dulce mañana, se disputa una gran batalla que como todas las anteriores y las que vendrán, siempre será ganada por aquellos pequeños seres. Son miles los caídos en la lucha, todos de la familia de los gigantes, este es el inicio del cambio y del camino que deben recorrer; unos pocos daños se generan al bando transgresor. Terminada la contienda las bajas son aglutinadas, aglomeradas, agrupadas, abarrotadas, desmembradas y limadas, son linealmente catalogadas. Se percibe un silencio desgarrador en el entorno. Un día de muerte ha terminado, solo queda esperar la nueva llegada del sol y los que subsisten en pie anhelan, sin temor pero con tristeza, el nuevo día. Los que yacen en tierra empiezan el camino, la metamorfosis, llegan tras la distancia a su nueva morada, a la casa del cambio, a la casa donde el amo es el transgresor. Cada uno es cortado, manipulado y clasificado, cada uno desangrado y herido, roído y simplemente desollado. Entre más fuerte es el dolor, más daño se propicia y más cambio deben esperar, y es allí donde su anterior razón de ser y de existir es moldeada, vendida y marcada. Se convierten entonces, en materia esclavizada para uso de los transgresores.
Con el pasar de los días y su abrupta transformación cada uno de los caídos es convertido y poco a poco llegan a lugares insospechados en donde los aguardan trozos y retazos de sus
antiguos compañeros, quienes antes que ellos ya habían sido modificados y alterados. Ahora todos son parte de refugios, hogares, razones y regalos, de elementos y condiciones de sopeso, y de desdeños de nuevas vidas y de muertes por igual. Y en lo más infinito de toda la barbarie queda lo más minúsculo y pequeño de cada ser, de cada gigante.
Aquellas partículas sobrevivientes que dan razón de vida claman por no extinguirse, por no prevalecer en el olvido. Es allí cuando, como unos pocos, llegaIlanauna transgresora apasionada por el resurgir, por el renacer, por el redescubrir, y se pregunta cómo podría replantear tal calumnia natural, cómo regenerar lo minúsculo, lo que eternamente queda de los antiguos gigantes. Lo ve como un desafío, como una analogía de cómo reinventarse a sí misma, de cómo dar una nueva oportunidad de ser, de volver, de darle nuevamente valor a la vida. Y es así, como una hechicera realizando una pócima, mezcla, enlaza, prueba, falla, y reintenta para consolidar el conjuro que pueda finalmente devolverles parte de su grandeza perdida. Y con su agilidad escultórica utiliza tan especial conjuro para moldear, repisar, amasar y perfilar a tal detalle que el Aserrín e Ilana se vuelven uno. Son uniones, son enlaces de cada uno y miles de finos trozos, de cada uno y miles de árboles, de cada uno y miles de especies y tipos, de cada uno y miles de gigantes caídos; dando cabida a la creación de una réplica, un símbolo, un renacimiento, una nueva oportunidad para inmortalizar el alma de un gigante. Y es así como le da los toques finales a este gran monumento, a esta insólita pieza.
Ilanaen un gesto de regocijo lleva a su efímero amigo a su inédita creación, de vuelta al lugar donde fue raptado y extraído. Lo lleva al bosque a reunirse con sus hermanos gigantes en un último viaje de grandeza y elogio. Aquel nuevo ser es algo diferente, es un ser semi-inconcluso, es una figura temeraria pero fuerte, es un gladiador que cayó, pero vuelve a renacer demostrando cómo fue derrotado y de qué forma fue abatido. Este es un acto de reverencia, impulsado por el sueño de enaltecer a todos los perdidos en esta guerra desigual, que frente a la infame manera de dar caída a los silenciosos gigantes, espera ser una simple cicatriz, una marca, un corte; una razón para seguir en pie.
Finalmente, estando allí es hora de ver nuevamente un día de luz y de convertirse en el estandarte cortado a medias de una nueva guerra contra los transgresores. Es momento de una nueva batalla, de un nuevo caer enigmático, de volver a sonreírle al inevitable destino. "Pero ¿cómo caer? si ya soy un gigante caído" es la nueva postura de tan robusta creación. Es la pregunta que deja planteadaIlana. Es la nueva exaltación que hace soñar a cada gigante”.
Reflexión
¿De dónde sale este material?, ¿cuál es su procedencia?, ¿cuál es su metamorfosis?, ¿quién lo transforma?, ¿quién lo manipula?, ¿quién lo controla?, ¿quién lo destruye?, ¿quién lo rehace y con qué fin? Es inspirador mirar su entorno, su existencia, su pasado y su presente, qué fue antes y en qué se convirtió ahora. En su pasado fue contemplado en el paisaje que se regocijaba con su amable sombra, pero ya se perdió, partiendo de su entorno con triste sumisión, ¡desmembrado! Nos hace pensar que su pasada esencia en tan sólo un momento, por un arduo trabajo de algo o alguien por querer destruir y transformar, desaparece para dar paso a este nuevo estado. Fue tan solo trabajo de un instante que nace y llega al inicio de su final.
Ahora, todos y cada uno de los que conocían su esencia y también de los muchos que no se percataron de ella, encuentran su inevitable transformación en un transgredido y sin fin de posibilidades; en trozos, en vigas, en casas, en barcos, en autos, en matices, en cuadros, en procesos, en manos, o plasmados en ideas; y caen en cuenta que está en todas partes, en todo lugar, en cada paso y caminar. Pero al final, nos preguntamos en qué queda este proceder, si es que algo queda. Quizás un mínimo de la esencia en lo más minúsculo que llega a ser sin desaparecer. Con eso hay que plasmar su regreso, su reinvención, el retorno a su origen. Moldearlo, manejarlo, manipularlo, mezclarlo y entenderlo, simplemente ver cómo retomarlo sin que se olvide.
BIBLIOGRAFÍA
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Yessica Yenily Leaño Angarita
Universidad de los Andes