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Pantera Rosa

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Academic year: 2020

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(1)PANTERA ROSA PROYECTO DE FELIPE GONZÁLEZ VERSIÓN PARA RAMÓN DE ZUBIRÍA LA VERSIÓN MÁS OFICIAL DE TODAS. U NIVERSIDAD DE LOS ANDES FACULTAD DE ARTE Y HUMANIDADES DEPARTAMENTO DE ARTE BOGOTÁ 2005.

(2) Cartas 1. CARTAS PARA LOS JURADOS 2. CARTAS PARA LOS DOS ASESORES OFICIALES 3. CARTA AL CONSEJO 4. PEQUEÑO RELATO 5. PAPELES 6. PARTIRURA 7. PROFECÍAS & RESONANCIAS.

(3) 1. CARTAS PARA LOS JURADOS.

(4) Guatavita, 12 de febrero de 2005. Señores del jurado: Les escribo desde un pasado reciente, hoy es sábado 12 de febrero de 2005, está atardeciendo y hace frío. No sé exactamente quienes son ustedes, pero sé que son los jurados de mi proyecto de grado, proyecto que estoy realizando. Se supone que les muestre resultados, ya han pasado muchas cosas que se pueden considerar como tales; y no me es posible mostrárselos todos porque algunos son cosas que simplemente pasaron sin que quedara registro, así es que simplemente quiero relatarles el proceso para que ustedes se hagan una idea. Este es mi último semestre de universidad y se siente raro. Voy a ser la primera persona en terminar el programa de arte en la universidad de los andes haciendo énfasis en el área de proyectos culturales. El área existe desde hace ya 8 años, pero sigue siendo un área joven, en donde no existen realmente muchos acuerdos en cuanto a cuál es su objeto de estudio. Desde agosto del año pasado he estado trabajando en mi proyecto de grado. He sentido una gran responsabilidad con este proyecto porque siento que de alguna manera el hecho de ser el primer proyecto de alguien que se gradúa con este énfasis, puede hacer que afecte de alguna manera las direcciones por donde se está desarrollando el área. Mis asesores oficiales en el proyecto han sido Consuelo Gómez y Lucas Ospina. Llegué a la primera clase de anteproyecto teniendo dos cosas claras: que quería aprovechar ese espacio para. “...duré dos años pensando que no podía escribir un ensayo porque me faltaba todo por leer (...) Entonces entendí que el trabajo había que hacerlo no con lo que no había leído, sino con lo que ya había leído.” Natalia Gutiérrez. Cruces. Alcaldía Mayor de Bogotá. Bogotá, 2000. Página 10.. “La vida, la cultura, el mundo, pasan por las cercanías de las redes locales y no por los inabarcables horizontes que la modernidad intentó mostrarnos; pasan por los corpus heterogéneos de observación y no por los rígidos, homogéneos y excluyentes listados jerárquicos. La vida pasa por los relatos, o la inversa también es válida: son los relatos los que explican la vida.” Juan Carlos Pérgolis. Estación plaza de Bolívar: Una mirada desde la semiótica del deseo a la ciudad y a su plaza. Alcaldía Mayor de Bogotá. Bogotá, 2000. Página 16.. “La orquídea se desterritorializa al formar una imagen, un calco de avispa; pero la avispa se reterritorializa en esa imagen. No obstante, también la avispa se desterritorializa, deviene una pieza del aparato de reproducción de la orquídea; pero reterritorializa a la orquídea al transportar el polen.” En Rizoma, en: Mil Mesetas. Gilles Deleuze,. Felix Guattari. Pre-textos, Valencia, 2002. Página 15..

(5) desarrollar algunas ideas que he tenido en cuanto a la educación; y que para desarrollar esas ideas sería necesario tratar de ponerlas en práctica, definiendo un campo de acción, un grupo específico, por lo menos al comienzo. Un problema de la investigación en educación, es que da mucho miedo tomar cualquier decisión cuando se tiene conciencia de la cantidad de gente que puede verse radicalmente afectada. Quería trabajar la educación como algo que se construye entre el profesor y el estudiante, cuestionando las jerarquías. Permitiendo que el conocimiento previo, que cualquiera de los dos pueda tener, le aporte a aquello que se construya entre los dos, sin convertirse en un obstáculo. Asumiendo desde el principio que en cada persona ya está lo esencial, que no se va a llegar con la intención de llenar alguna carencia, pero que igual el encuentro es importante para todas las partes. En algún momento, durante las dos semanas siguientes a ese primer encuentro con mis asesores, decidí que inicialmente trabajaría con mis compañeros, aquellos que fueran a presentar su proyecto de grado al tiempo que yo. Por un lado, tomé esta decisión con la intención de trabajar en un marco donde, desde el comienzo, no existieran jerarquías establecidas, por lo menos desde una perspectiva institucional; por otro lado, la tomé porque en esos días me comencé a enfrentar con la responsabilidad de desarrollar el proyecto de grado, y me pareció interesante trabajar sobre un proyecto educativo dentro del cual yo mismo me viera afectado directamente. Además muchos de ellos ya me conocían desde antes, de algunos soy muy buen amigo, lo cual permitía que existiera ese elemento de confianza, necesario para que me dejaran desarrollar junto a ellos una estrategia de la que yo no podía garantizar nada más que mi buena. “...independientemente de las reflexiones que se hagan, mantenerse en el mero plano conceptual es bastante difícil.” Aquiles Arrieta. Algunas aclaraciones conceptuales. En: Cuadernos Grises número 1. Facultad de Arte y Humanidades, Universidad de los Andes, Bogotá, 2005.. “El talento artístico es algo que todos tenemos como parte de nuestra normalidad, al mismo nivel que nuestra capacidad de aprender el idioma con que nos comunicamos verbalmente. Si bien no hay datos científicos para apoyar totalmente esta teoría, es claro que una pedagogía elaborada a través de esta premisa no daña la formación de alumnos en los otros sistemas, mientras que las otras pedagogías sí dañarían a los estudiantes de esta.” ¿Es posible la enseñanza del arte? Luis Camnitzer. En: revista Arte en Colombia número 25, Bogotá, 1984. Página 64.. “Los profesores pueden aprender mucho de sus alumnos. De la misma manera que los alumnos pueden aprender algo de los profesores. La experiencia del aprendizaje mutuo se facilita si se borra la distinción. Y puede empezar a borrarse si los alumnos se entregan los trabajos unos a otros al igual que lo hacen con el profesor. Y también se podría hacer encuestas para saber cuales han sido las reacciones de los demás, si es que uno quiere saberlo, en vez de emitir juicios.” Jhon Cage. En: Conversando con Cage. Richard Kostelanetz..

(6) voluntad, porque nunca la había puesto en práctica. Otra cosa que me interesa de los proyectos de grado, es que es un espacio libre de cualquier imposición, en arte sobre todo, y en la universidad de los andes, un estudiante puede hacer realmente lo que se le dé la gana; esto hace que todos pongan mucho de ellos en sus proyectos. Así fue como empecé a ofrecer a mis compañeros mi servicio como asesor de sus proyectos de grado. Fui ofreciéndolo poco a poco y personalmente, no quería mandarles un correo electrónico, sino encontrármelos y hablarles de mi proyecto con tiempo. Me compré un cuaderno en donde pretendía tomar notas de las reuniones. El programa de pregrado de arte, en la universidad de los andes, y sus profesores, insisten mucho en la importancia del trabajo en grupo; pero en algunas estructuras con las que se trabaja se niega esta posibilidad: el proyecto de grado es un ejemplo de ello, el compromiso es muy grande, y muchos de los estudiantes se terminan aislando en sus talleres para poder alcanzar a cumplir con los objetivos que ellos mismos se ponen. La posibilidad de hacer un proyecto de grado colectivo no está explícitamente prohibida, haría falta que un grupo tuviera la iniciativa e insistiera ante el departamento para que se creara la figura, de cualquier manera no sería tan fácil. Siento que lo que he hecho podría ser señalado como proyecto colectivo, aunque ante ustedes, y ante la universidad, yo esté asumiendo toda la responsabilidad. Lo raro es que si el proyecto no estuviera funcionando bien, asumir esa responsabilidad podría ser visto como un acto de humildad; pero como han salido las cosas, siento que de alguna manera estoy traicionando a mucha gente si presento este proyecto a mi nombre.. “Me construyo en soledad, y renuncio, a aquello construido. Encuentro una forma propia, apenas una posibilidad distinta, que me habla de lo ambiguo, de lo sin género, de lo perdido.” David Anaya, Un lugar para morir. Bogotá, 2004.. “Para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas.” Segunda carta de Pedro 2: 3.. “Los cambios, radicales y no concientizados a que nos estamos enfrentando, se mantendrán vírgenes de valores por muy poco tiempo. Este es el momento de darles un sentido ético apropiado y de convertirlos en instrumentos de resistencia antes de que sean absorbidos por los fundamentalismos y tengamos que volver a ser los mercenarios de antes.” Luis Camnitzer. Arte y enseñanza: la ética del poder. Casa de América. Madrid, 2000. Página 131.. “La cultura comienza precisamente desde el momento en que se sabe tratar lo que está vivo como algo vivo.” Friedrich Nietzcshe. Sobre el porvenir de nuestras escuelas. Tusquets editores. Barcelona, 2000. Página 66..

(7) Todo el semestre pasado estuve reuniéndome con mis compañeros para las asesorías. En realidad lo único que yo estaba ofreciendo era oírlos; pero en cada encuentro yo tenía la esperanza de poder aportar algo al proyecto del otro. En general lo que hacía era oír, y cuando tenía alguna pregunta la hacía. En ese momento, la mayoría de los proyectos se encontraban como en obra negra, yo trataba de interpretar lo que me decían, se los repetía, y les preguntaba si estaba bien lo que yo entendía. Con cada uno fue diferente, pero en general creo que a todos los que aceptaron las asesorías les pude aportar algo: un contacto con un texto, con un referente, o con otro proyecto: muchos de los proyectos tenían muchas cosas en común, y la bibliografía de unos también le servía a otros; incluso había personas que eran muy amigas y tenían casi el mismo tema, pero que por la presión de anteproyecto no habían tenido tiempo de reunirse a hablar, y no sabían qué estaba haciendo la otra. Descubrí que mi propuesta tenía una muy buena acogida, y eso complicó las cosas. Yo pensaba ofrecerles el servicio a todos pensando que sólo algunos lo aceptarían, y que podría dedicarle más tiempo a esos pocos. Lo cierto es que nadie me dijo que no, lo que concluyo de eso es que realmente se siente una necesidad de establecer mejores canales de comunicación entre los estudiantes de arte. Se siente que hace falta gente que escuche. Cuando comencé a establecer estas estrategias, proyectaba que para el montaje final del proyecto podría hacer algún tipo de texto curatorial o catálogo en donde haría referencia a los proyectos que se fueran a montar al tiempo. Me pararía en la posición de algo parecido a la figura de crítico,. “Al artista se le pregunta: ‘¿qué hace?’ Y el artista contesta: ‘Yo pinto al óleo’. A la pregunta que plantea un: ‘qué’ se le contesta con un ‘cómo’. Lo que bajo otras circunstancias se percibiría como un diálogo de sordos, o mejor, un diálogo que no se cumple, en este caso es aceptado por ambas partes como un intercambio satisfactorio.” Luis Camnitzer. En: revista Arte en Colombia número 25, Bogotá, 1984. Página 59.. “En primer lugar pienso que necesitamos una situación en la que no se transmita nada: nadie aprende nada de lo que ya se supiera antes. Tienen que estar aprendiendo cosas que eran, por así decirlo, desconocidas antes de que surgiese esta situación, cosas no conocidas o no conocibles –que debido al hecho de que se reúna una persona con otras, o debido a que se reúna con sigo misma, estos acontecimientos que antes no podían conocerse ahora pueden llegar a ser conocidos.” Jhon Cage. En: Conversando con Cage. Richard Kostelanetz.. “Así que, para simplificar al máximo, pondremos tres tipos de escucha. De acuerdo con el primer tipo de escucha, el ser vivo orienta su audición (...) hacia los índices; a este nivel, en nada se diferencia el animal del hombre: el lobo escucha el (posible) ruido de su presa, la liebre el (posible) ruido de su agresor, el niño y el enamorado escuchan los pasos del que se aproxima, que quizá son los de la madre o el ser amado. Este primer tipo de escucha es, podemos decir, una alerta. La segunda escu- _.

(8) curador o editor; estableciendo relaciones entre las obras y contextualizándolas. Mi discurso estaría siendo legitimado por el hecho de haber acompañado sus procesos. Ese texto, o lo que fuera, podría estar acompañado por algún tipo de registro de las reuniones. Desde el comienzo descarté la posibilidad de grabar registro sonoro en las asesorías, porque consideré que el elemento de la grabadora podía sentirse como un intruso, y podía entorpecer el buen flujo de las conversaciones. En las primeras reuniones saqué algunas fotos, pero descarté también esta alternativa porque me pareció muy forzada y se me olvidaba. Al comienzo estuve muy juicioso con las notas; yo nunca he sido muy bueno tomando notas, en las clases siempre prefiero dejar el cuaderno cerrado y oír; pero buscando un método en las asesorías, trataba de escribir nombres y palabras que me parecieran claves en las exposiciones que me hacían de los proyectos. Al final de cada reunión, yo me quedaba desarrollando un poco el esquemita que hacía para tratar de entender el proyecto. Eran muchos proyectos, y me daba miedo no acordarme bien de cada uno. Poco a poco el esquema que hacía se iba volviendo más sintético, hasta que, más o menos a la mitad del semestre pasado, dejé de sacar el cuaderno en las reuniones. De vez en cuando sigo anotando algún nombre o alguna información que me interese, pero ya no con el propósito de entender la estructura de los proyectos. Siento que ya me he familiarizado con los proyectos de los que me han hablado, y cuando me cuentan un proyecto nuevo puedo oírlo e interpretarlo sin escribirlo. Asumí que no iba a tener ningún tipo de registro de los encuentros, iba perdiendo sentido entonces la idea de que lo que hiciera al final se basara en esta información. Al mismo tiempo consideré que. cha es un desciframiento; lo que se intenta captar por los oídos son signos; sin duda en este punto comienza el hombre: escuchamos como leemos, es decir, de acuerdo con ciertos códigos. Por último, la tercera escucha, cuyo estudio es muy moderno (lo cual no quiere decir que suplante a las otras), no se encara con –o no espera- unos determinados signos, clasificados: no se interesa en lo que se dice, o emite, sino en quien habla, en quien emite; se supone que tiene lugar en un espacio intersubjetivo, en donde «yo escucho» también quiere decir «escúchame».” Roland Barthes. El acto de escuchar.. “Es como si el hecho de representar el mundo sobre una superficie limitada lo retrogradase automáticamente a microcosmos, remitiendo a la idea de un mundo más grande que lo contiene.” Italo Calvino. El viandante en el mapa..

(9) lo que yo quería era darle importancia a los procesos, mostrando algo de ellos; y me pareció más interesante intentar mostrar eso que me interesaba del proceso durante el proceso mismo que al final, como resultado. Había 15 inscritos en anteproyecto, y me enteré de 2 que ya lo habían aprobado pero no habían inscrito proyecto final. Del total de 17 sólo hubo 2 personas con las que nunca pude hablar para ofrecerles el servicio: 2 estudiantes a quienes sus respectivos consejeros académicos habían recomendado esperarse para inscribir anteproyecto después de haber terminado todas las otras materias; ellos iban a la universidad una vez cada 15 días, y se quedaban media hora. Personalmente creo que un distanciamiento tan grande de la universidad, durante el desarrollo del proyecto de grado, es muy complicado de manejar porque es fácil perder al contacto con los compañeros, o con los profesores, o con las bibliotecas, y, en mi opinión, todos estos son aspectos que constantemente están enriqueciendo los proyectos. De las otras 15 personas, a todas les interesó el servicio, pero hubo 2 más que nunca tuvieron tiempo para hablarme de sus proyectos. Con algunos me alcancé a reunir muchas veces, cada semana o cada quince días, con otros sólo me reuní una vez. Yo separaba por lo menos una hora para cada reunión, algunas duraban un poco menos, pero otras duraban mucho más, una alcanzó a durar 6 horas. Todos los inscritos en anteproyecto, ya tenían asignados dos asesores oficiales, sentí que algunos me aceptaban como asesor por ayudarme con mi proyecto, pero creo que la mayoría me aceptaba porque hacía falta una tercera mirada, por fuera de los compromisos institucionales, y que quizás en. “Y uno de los mayores problemas que plantea la televisión es el de las relaciones entre el pensamiento y la velocidad. ¿Se puede pensar atenazado por la velocidad? ¿Acaso la televisión, al conceder la palabra a pensadores supuestamente capaces de pensar a toda velocidad, no se está condenando a no contar más que con fast thinkers, con pensadores que piensan más rápido que su sombra...? Hay que preguntarse, en efecto, cómo son capaces de responder a estas condiciones absolutamente particulares, cómo consiguen pensar en unas condiciones en las que nadie es capaz de hacerlo. La respuesta, me parece, es que piensan mediante «ideas preconcebidas», es decir, mediante «tópicos». Las «ideas preconcebidas» de que habla Flaubert son ideas que todo el mundo ha recibido, porque flotan en el ambiente, banales, convencionales, corrientes; por eso, el problema de la recepción no se plantea: no pueden recibirse porque ya han sido recibidas.” Pierre Bourdieu. Sobre la televisión. Anagrama. Barcelona, 1999. Página 39..

(10) algunos aspectos pudiera tener más puntos en común con ellos. Se generaron dinámicas interesantes, leí algunas cosas relacionadas con los otros proyectos; pero cuando leía algo para alguna clase mía, o por puro gusto, también comenzaba a relacionar los textos con los otros proyectos, y entonces les daba la referencia, o les regalaba una copia. Ellos, por su parte, han hecho aportes muy valiosos en mi proyecto, no se imaginan cuanto, pero este no es el momento para ponerme a enumerarlos. Decidí organizar unas conferencias que se llevaron a cabo los días 1 y 2 de diciembre del año pasado. Todas las personas a las que les ofrecí el servicio, estaban invitadas a presentar lo que quisieran de lo que llevaban de sus proyectos: podían mostrar algo, o hablar de lo que estaban haciendo. A las 2 personas con las que nunca hablé, les terminé mandando un correo electrónico ofreciéndoles el servicio e invitándolas a participar en las conferencias, nunca recibí una respuesta. En consecuencia de que el área de proyectos culturales sea un área joven, el departamento me ha dejado repetir cursos que hayan cambiado bastante desde que los vi; como cada semestre cambian, el semestre pasado pude ver una clase de primer semestre; para la organización de las conferencias me ayudaron 3 compañeras que estaban conmigo, y el evento lo presentamos como entrega final en esa clase. Las conferencias las programamos para la última semana de exámenes finales, que era la misma semana en que se mostraban los proyectos de grado de ese semestre. La idea era que se pudieran generar relaciones entre los dos eventos.. “La razón por la cual dejé la universidad fue porque me horrorizaba el hecho de pertenecer a una clase junto a unos doscientos alumnos más y que se nos mandase a todos que leyésemos el mismo libro. Pensé que si todos leíamos el mismo libro era un desperdicio de personas. Bastaba con que una sola persona leyese ese libro y luego, si el libro tenía algo que ofrecernos lo podíamos conseguir al hablar con esa persona. Pero al contemplar todos esos pupitres con todas esas personas que leían el mismo libro, me quedé horrorizado, así que me marché y me fui a las estanterías de la biblioteca. Leí los libros más irrelevantes a la asignatura que podía encontrar y cuando nos pusieron las preguntas para el examen recibí un sobresaliente. Entonces pensé que al sistema le pasaba algo, así que abandoné la universidad.” Jhon Cage. En: Conversando con Cage. Richard Kostelanetz.. “Esta área se identifica como el espacio académico propicio para que el estudiante descubra su vocación docente y sus habilidades para gestionar y coordinar proyectos culturales en el campo de la producción artística, desarrollando su disposición sensible hacia el mundo natural, social y cultural al que pertenece y sus habilidades para promover interacciones sociales significativas. Igualmente, enriqueciendo su capacidad reflexiva sobre los procesos propios de la creación artística y del desarrollo cultural, valorándolos y comprendiéndolos. Se busca también que el estudiante recree y reconozca concepciones estéticas, pedagógicas, sociales y culturales, implícitas en el campo de la creación artística y de la actividad cultural.” Área de proyectos culturales. Folleto informativo del departamento de arte de la universidad de los andes. Bogotá, 2001..

(11) El evento lo llamamos Profecías porque era una manera de adelantarnos a los proyectos que se van a mostrar en mayo, y a la conversación que puede haber alrededor de ellos; también era una manera de generar y enriquecer esa conversación. El problema fue que todo el mundo estaba muy corto de tiempo esa semana, todo salió muy bien, pero no pudieron ir todos los que querían. Debo reconocer que yo no lo disfruté tanto como pensé, porque le había dado muchas vueltas al evento, estaba cansado por eso de que fuera la última semana, y casi todo lo que oí yo ya lo había oído; pero en todo caso creo que fue muy importante haber organizado eso, y creo que sí sucedieron cosas buenas. Ya es tarde, todo está muy oscuro, me tocó prender la chimenea porque seguía haciendo mucho frío. Me vine a la finca desde el jueves por la noche. Me hacía falta aislarme para concentrarme en este texto, y tenía que leer otras cosas también. Este semestre, estoy viendo 3 clases además de estar inscrito en el proyecto de grado, estoy yendo de lunes a jueves a la universidad. Es paradójico, uno de mis objetivos con este proyecto era no aislarme de mis compañeros; pero todo ha llegado a un estado en donde me tenía que encerrar unos días para poder hacer otras cosas que también quiero hacer. Volviendo a lo de las conferencias, ha sido muy satisfactorio venirme a enterar este semestre de algunas resonancias que tuvieron. Ya me he enterado de dos personas que luego de asistir al evento como oyentes, buscaron a algunos de los que se presentaron para regalarles una copia de un texto que en sus conceptos se relacionaba con los proyectos.. “En efecto, la mayor de todas las pretensiones es la de querer ser profeta y, en consecuencia, ya el simple hecho de declarar que no se pretende serlo resulta ridículo. A nadie debería estar permitido pronunciarse en tono de profecía sobre el porvenir de nuestra cultura y, en relación con ella, sobre el porvenir de nuestros instrumentos y métodos de educación, si no puede demostrar que en alguna medida esa cultura futura existe ya en el presente y que le basta con extenderse a su alrededor en mayor medida para conseguir ejercer una influencia necesaria sobre la escuela y sobre las instituciones educativas.” Friedrich Nietzcshe. Sobre el porvenir de nuestras escuelas. Tusquets editores. Barcelona, 2000. Página 22.. “...no tiene nada que ver con la búsqueda de singularidad” Maurice Blanchot. L’Espace littéraire..

(12) En vacaciones no desarrollé nada concreto del proyecto, pero estuve pensando mucho en todo lo que pasó el semestre pasado. Me sigue interesando lo de las asesorías, sigo pensando que oír es una de las cosas más importantes del proyecto. Sigo dando el servicio, pero ya no lo ofrezco. El grupo de los que pueden presentar en mayo cambió, algunos no inscribieron proyecto final, algunos de los que debían presentar en diciembre no alcanzaron y lo aplazaron para ahora, no he hablado con todos, y no sé si todos sepan que estoy dando el servicio; pero considero que ya me hice suficiente publicidad, ya está el rumor, y quiero poderle dedicar tiempo a los que me busquen. Algunos tienen sus proyectos ya casi terminados, y me buscan para que lea los textos, o para que opine sobre detalles del montaje. Personas de otros semestres me han buscado también para que les oiga sus proyectos. Mis asesores me han dicho una cosa, y estoy de acuerdo con ellos: he recibido más de lo que he dado. Seguiré haciendo las asesorías, pero he decidido que no quiero hablar sobre lo que pasa al interior de cada encuentro. Ha llegado el momento de digerir todo lo que he recibido y comenzar a dar algo que me comprometa más. El pasado 25 de enero, publiqué el primer número de una publicación que llamé Profecías, el mismo nombre que le pusimos a las conferencias. Profecías es una publicación quincenal, de una sola hoja, en fotocopia, sólo se usa un lado de la hoja; junto con resonancias, conforman una parte del proyecto; resonancias es una publicación que tiene las mismas características, pero se publican alternadamente, una semana Profecías y la siguiente resonancias.. “Metodológicamente, se podría decir que tenemos la oportunidad de entrar en un período hipersocrático. La obra, el profesor, el juego, ya no se pueden limitar a generar reacciones u ocurrencias previsibles en los sujetos. El sujeto también tiene que generar reacciones en el interlocutor y es la interacción la que completa la obra, la clase o el juego. Es también lo que rescata al individuo del consumo.” Luis Camnitzer. Arte y enseñanza: la ética del poder. Casa de América. Madrid, 2000. Página 129.. “Quien imagina un árbol está obligado a imaginarse un cielo o un fondo para verlo erguirse contra él.” Paul Valéry. Introducción al método de Leonardo da Vinci, 1894. En: Escritos sobre Leonardo da Vinci. La balsa de la Medusa, Visor. Madrid, 1996. Página 18..

(13) Profecías son enunciados sobre cosas que sucederán, resonancias son ecos de un pasado, de cosas que sucedieron. Ninguna de las dos publicaciones habla específicamente sobre los trabajos de grado que se van a presentar en mayo, pero el objetivo es que toquen temas que atraviesen los intereses del grupo con el que estoy trabajando, y que al mismo tiempo enriquezcan las conversaciones que se puedan dar una vez se presenten los proyectos, construyendo un público dentro de los estudiantes y profesores del departamento de arte. Ya he repartido 2 números de Profecías y uno de resonancias; ya comencé a hacer el segundo número de resonancias, lo estaré repartiendo pasado mañana. Del primer número de Profecías saqué 100 copias, las pagué yo y como publicidad aproveché para ofrecer el servicio de asesor. Las 100 copias las repartí muy rápido, y estuve toda esa semana sacando como de a cinco copias diarias, porque se me ocurría gente a la que no se lo había repartido pero que yo quería que lo leyera. Para los siguientes números, he vendido la publicidad, cada pauta vale 10.000 pesos, lo que me alcanza para pagar 200 copias: las primeras 100 las reparto en un día, al final de la semana me quedan unas 20 o 30 que termino de repartir durante las siguientes 2 semanas. Considero que puedo seguir diciendo que el proyecto se ha desarrollado desde la pregunta por la educación. Es raro estar dirigiéndome a ustedes en este momento, porque como ya les dije, no sé quienes son. Confío en que el consejo del departamento terminará asignando personas muy capacitadas que puedan hacer una lectura interesante de lo que he estado haciendo; ¿pero pedirles que me lean, que. “Usted sabe que en este mundo es totalmente imposible hacer algo sin papeles” José Saramago. Ensayo sobre la lucidez. Alfaguara, Bogotá, 2004. Página 114.. “Si en la década de los años ochenta Camnitzer criticaba a la academia por enseñar el cómo y no el qué, ni el para qué, estas metodologías combinadas [las de las universidades colombianas] contemplan el qué y el cómo, y tal vez solo ahora se está comenzando a preguntar para qué.” Natalia Gutiérrez. Facultades de arte: Con las muestras universitarias de artes plásticas les llegó la hora de ponerse en la balanza. Catálogo quinta muestra de arte universitario. Instituto Distrital de Cultura y Turismo. Bogotá, 2002..

(14) me interpreten, que me dediquen tiempo sin saber si alguna vez yo los he oído, leído, o he visto algo que hayan hecho? Me comprometo a que, desde el momento en el que me entere de sus nombres, me pondré a buscar, o a revisitar según el caso, algunos de sus textos, obras, gestiones, o decisiones, para tratar de interpretarlos, para darles la atención que ustedes me estarán dando si están leyendo esta carta. He tratado de evitar hacer juicios y evaluaciones sobre los proyectos que me han presentado, y me alegra sentir que lo he logrado; pero ustedes sí tendrán que juzgarme y evaluarme, deberán ponerme una nota numérica entre 1.5 y 5.0, y redactar un acta de una media página. Discúlpenme por ponerlos en esta situación; pero como Lucas me dice, hay que hacer algunas concesiones para permitir que sigan existiendo estos espacios, espero que todos estemos de acuerdo en que lo más interesante, más que los espacios, son los encuentros entre las personas que los atraviesan. Sé que la nota no es importante, pero estaría diciéndoles mentiras si les dijera que a mí no me importa: el proyecto se podría tratar de evaluar desde muchos aspectos, en este punto es necesario establecer mi relación con el proyecto, porque sería diferente evaluarme a mí que evaluar al proyecto, porque mucha gente a aportado mucho al proyecto; yo no soy mi proyecto. Siento que he trabajado bastante, pero no me gustaría que fuera eso lo que se evaluara, preferiría que evaluaran el proyecto. Teniendo en cuenta que el proyecto es en esencia una propuesta para pensar qué se puede aportar desde los estudiantes a la pregunta por la educación en el contexto de una facultad de arte. No puedo pedirles que consideren que lo importante del proyecto es todo lo que yo. “Cuidado con los abismos y con las gargantas, pero cuidado con los puentes y con las «barriers». Cuidado con aquello que abre la Universidad al exterior y a lo sin fondo, pero cuidado con aquello que, al cerrarla sobre sí misma, sólo crearía un fantasma de cierre, la pondría a la disposición de cualquier interés o la convertiría en algo totalmente inútil. Cuidado con las finalidades, pero ¿qué sería una Universidad sin finalidad?” Jacques Derrida. Las pupilas de la Universidad. El principio de razón y la idea de la Universidad.. “...estaba frente al gran museo de la capital. “Vengo a donar mi obra” dijo. El portero sospechando de una figura tan proletaria y bestial preguntó: “¿Cuál obra? ¿Quién es usted?” Y con tono altanero el precursor del collage en Colombia respondió: “Soy Pedro Manrique Figueroa, mi obra soy yo”.” François Bucher, Lucas Ospina: Mi obra soy yo. En: revista Valdez número 1. Bogotá, 1994. Páginas 30-32. “En algo, creo, se puede estar de acuerdo. El lingote de Brodthaers es un gesto. Este rótulo me evitará problemas. Me permitirá mantener las dos vías abiertas. Establecer su condición de gesto no es incompatible con otras afirmaciones como por ejemplo “es una obra de arte”, o “es una estafa”. Pero mantener antes que nada su carácter de gesto, permite suspender las otras afirmaciones en el terreno fértil de la duda (¿es una obra de arte?, ¿es una estafa?). Y es desde este terreno que el gesto resulta provechoso.”.

(15) considero que es importante; pero puedo pedirles el favor de tener esto en cuenta, y les puedo explicar por qué lo considero importante. Me interesan todas las miradas que ustedes puedan asumir para interpretar el proyecto: como individuos particulares, como artistas, como educadores, como funcionarios de alguna institución relacionada con arte o con educación, como representantes de la universidad de los andes para poner una nota y escribir un acta para validar el proyecto ante esa cosa abstracta. Para un proyecto que por una parte está tratando de pensar la universidad es muy importante saber cuál es la respuesta de esta. Ustedes son el mecanismo que tiene la universidad para elaborar y hacerme saber esa respuesta institucional. Pero por favor no callen esas otras voces, no cierren esas otras miradas; encontrémonos en toda nuestra complejidad y habiéndonos leído, esperando construir entre todos una interesante conversación en donde todos pongamos, y todos salgamos con algo. Muchas gracias por aceptar ser jurados de este proyecto. Nos reuniremos en algún momento entre el 10 y el 13 de Mayo. Me toca montar algo en esos días junto a todos los proyectos de grado que alcancen a estar listos, ya descarté la idea de montar un archivo con algún tipo de registro de lo que ha pasado hasta ahora; las asesorías, las profecías y las resonancias, tienen su momento y su lugar, su lugar no es un salón disfrazado de galería, su momento no es una sola semana. Me interesa el espacio de la exposición colectiva porque allí estará representado claramente el contexto con el que el proyecto y yo estamos involucrados, el proyecto es en esencia público, pero ese es un espacio apropiado para que se proyecte hacia otros públicos. Trataré de apropiarme de algún salón. “Admitida la idea de los conocimientos establecidos, la cuestión de su transmisión se subdivide pragmáticamente en una serie de preguntas: ¿quién transmite? ¿qué? ¿a quién? ¿con qué apoyo? ¿y de qué forma? ¿con qué efecto?. Una política universitaria está constituida por un conjunto coherente de respuestas a esas preguntas.” Jean-François Lyotar. La enseñanza y su legitimación por performatividad. En: La condición postmoderna. Cátedra, Madrid, 2000. Página 89..

(16) para que se convierta en una instancia más de este proyecto, para que los visitantes de la muestra la lean en relación de lo que lean de los otros proyectos, y para establecer un punto de partida para la conversación que tendré con ustedes el día de la sustentación. La conversación no comienza el día que nos encontremos; la conversación comienza desde antes, desde que nos interesemos por entendernos; la conversación ya comenzó. Me gustaría que pudieran ver los otros proyectos antes de la sustentación; porque todo está relacionado, y porque estoy convencido de que todos los que conozco van a estar muy interesantes, espero también que los disfruten, y disfruten también este texto, y este proyecto. Quiero que llegue pronto el día en que los cuatro conversemos; pero tengo miedo, porque aunque sé que la universidad siempre estará dispuesta a establecer un diálogo con quien se acerque, sé también que nuestro encuentro marcará el momento desde el cual, para muchos propósitos, tendré que desprenderme de mi voz de estudiante de arte de pregrado. Y aunque tenga otras voces, me hubiera interesado seguir desarrollando esta. Felipe González.. “Un monje curioso formuló esta pregunta al maestro, “¿Cuál es el Camino?” “Está exactamente ante tus ojos”, dijo el maestro. “¿Por qué no consigo verlo?” “Porque estás pensando en ti mismo.” “¿Y tu, consigues verlo?” “En la medida en que tu visión es doble, diciendo ´yo no`, ´tu sí`, y así por el estilo, tus ojos se nublan”, dijo el maestro. “Si no hay ni ´yo` ni ´tu`, ¿puede uno verlo?” “Si no hay ni ´yo` ni ´tu`, ¿quién es ese uno que quiere verlo?”.” Gyomay M. Kubose, Zen Koans. 1973.

(17) Bogotá, 24 de Abril de 2005. Aquiles, Espero que lea esta carta después de leer la que les escribí en febrero a los 3 jurados, en aquella relataba en términos generales de qué se ha tratado mi proyecto de grado, del cual usted ha aceptado ser jurado. A continuación le quiero hablar de cosas más específicas, desde las cuales espero que usted le encuentre un sentido al proyecto. El día que lo conocí yo había publicado un artículo en donde había puesto una tortuga al lado de mi firma. Pensé que esta coincidencia me serviría para hacer una metáfora, tomando como referencia la paradoja de Zenón: la de Aquiles y la Tortuga. Aquiles era el atleta más rápido de Grecia, un día se encontró con la Tortuga, un animal lento, y acordaron que competirían en una carrera; la Tortuga pidió como condición que Aquiles le diera una ventaja de unos metros. La paradoja consiste en que aún siendo Aquiles más rápido, cada vez que llegara al punto en donde estaba la Tortuga, esta ya se habría desplazado otro poco, y así sucesivamente, haciendo que Aquiles nunca pudiera alcanzar a la Tortuga. Si sigo desarrollando la metáfora que estoy tratando de establecer, tendría que comenzar por hacer una relación que parece evidente: esta vez el terreno de la competencia es mi proyecto de grado, y yo soy la Tortuga; en este caso la Tortuga lleva 9 meses en la competencia y a Aquiles va a tratar de alcanzarla en 15 días, no podría lograrlo por más ágil y rápido que sea. El hecho de que Aquiles nunca pueda alcanzar a la Tortuga no es lo único paradójico en el relato de Zenón, este también implica que la Tortuga, aunque no sea alcanzada, tampoco va a poder llegar a la meta. Le propongo que en el diálogo que estamos teniendo, no tengamos en cuenta la ventaja que le llevo en la lectura de mi proyecto de grado, es más, ni siquiera consideremos el carácter de competencia que muchas veces adquieren los espacios de discusión académicos, incluso en carreras como arte. Ignoremos los argumentos de Zenón, establezcamos una meta que nos interese, y asumamos que ya los dos la cruzamos. Yo quise que usted fuera uno de los jurados de mi proyecto de grado; pero no por su nombre, Aquiles hay muchos, sino porque me gustó la conferencia que usted dio el día que lo conocí, y me interesó proponerle un diálogo. Le agradezco mucho que acepte ser jurado del proyecto, eso quiere decir que va a ser un lector cuidadoso de lo que he hecho hasta ahora; yo por mi parte quiero también contarle algo de cómo he interpretado lo que he leído, hasta ahora, de lo que usted ha hecho, hasta ahora, porque usted se ha estado dirigiendo a la comunidad de estudiantes y profesores de arte de la universidad de los andes, y yo he venido siendo parte de esa comunidad, hasta ahora: oí su conferencia y leí el texto que va a publicar en Cuadernos.

(18) Grises. Discúlpeme si por hablar de usted, termino hablando de mí, es una maña que he adquirido últimamente, al revés también me pasa. Lo conocí el 11 de abril, usted presentó una conferencia con el título de Expresiones y creaciones en una democracia constitucional; aproximadamente una hora antes yo había hecho una presentación en ese mismo auditorio y frente a ese mismo público, entiendo que usted llegó un poco tarde y no alcanzó a oírme. Presenté los resultados de un concurso que había planteado la semana anterior en Profecías, una de las publicaciones de las que hablo en la otra carta. Junto con estas 2 cartas le envío una buena cantidad de anexos, aveces se me olvida qué textos son anexos de cuales otros, no sé si todos son anexos, o ninguno; igual, entre los textos que usted tiene en la mano, hay un ejemplar de cada uno de los números de Profecías y de resonancias que se han publicado hasta hoy, en el número 6 de Profecías están los parámetros del concurso, y en alguna parte del paquete está también la partitura de lo que presenté ese día en lo de arte y LEY; si quiere busque esos textos y léalos antes de seguir leyendo esta carta. ** Es curioso, el libro de donde saqué los conceptos de vía mecánica, vía inteligente y ultravía, es un libro muy complejo sobre inteligencia artificial, en él se alternan capítulos densos que desarrollan el problema rigurosamente, con diálogos que ilustran algunos puntos; los personajes principales de casi todos los diálogos son Aquiles y la Tortuga, haciendo obvia referencia a la paradoja de Zenón, pero más concretamente a un pequeño relato que Lewis Carroll escribió basándose en Zenón. Quizás uno de los puntos más importantes en donde se cruzan nuestras presentaciones del 11 de abril, es la insistencia en que existen muchas maneras de aproximarse a la ley. Esta serie de coincidencias no las traigo a este contexto para engordar el texto del proyecto. Menciono estos referentes porque considero que han ejercido una influencia importante en mis reflexiones, y siento que a través de ellos se puede establecer una relación directa entre mi proyecto y su conferencia. Puede que sea sólo una intuición, pero a partir de ahí quiero tratar de interpretarlo porque sé que usted está tratando de hacer eso conmigo. Felipe González..

(19) Bogotá, 24 de Abril de 2005. Señor Manuel Hernández Benavides, Por medio de la presente, el Departamento de Arte de la Universidad de los Andes, a través de la voz de Juan Felipe González Espinosa, estudiante de pregrado en la institución, aspirante al título de Maestro en Arte, identificado con el código 200211198, desea invitarlo a ser jurado del Proyecto de Grado de Juan Felipe González Espinosa, estudiante de pregrado en la institución, aspirante al título de Maestro en Arte, identificado con el código 200211198, quien a partir de este momento será referido como 200211198. Dicho proyecto, que a partir de este momento será referido como Pantera Rosa, ha consistido en una serie de prácticas que constituyen una presencia crítica con respecto a algunas realidades de la institución; ello ha sido llevado a cabo con relativa sutileza, insertándose con maestría en los circuitos establecidos y generando otros circuitos. Algunas personas dentro del Departamento de Arte de la Universidad de los Andes, consideran que 200211198 tiene las capacidades para entrar a hacer parte de la nómina del Departamento de Arte de la Universidad de los Andes como profesor, lo cual lo convertiría en su colega; para tal propósito, debido a las nuevas políticas de contratación de la Universidad de los Andes, sería necesario que 200211198 comenzara con prontitud sus estudios de Maestría; para tal propósito, debido a una condición de los programas de postgrado, que por lo obvia casi da pena señalar, 200211198 deberá adquirir el título de Maestro en Arte de la Universidad de los Andes; para tal propósito, 200211198 deberá aprobar satisfactoriamente su proyecto de grado; para tal propósito, el Departamento de Arte de la Universidad de los Andes ha elegido un grupo de tres jurados del cual usted hace parte; habiendo aceptado esta responsabilidad, usted y el grupo deberán interpretar y evaluar a Pantera Rosa. Se estará preguntando cuáles fueron los criterios que llevaron al Departamento de Arte de la Universidad de los Andes a considerarlo a usted una persona idónea para tales labores; la respuesta es simple: para los proyectos de dibujo se busca un jurado dibujante, para los de video un videoartista, para los de educación un profesor, para los de asesorías un asesor, para los de publicaciones un editor, etcétera. Al aceptar ser jurado de Pantera Rosa, usted estará representando a la Universidad de los Andes, universidad que ha representado a la Patria desde el año de gracia de 1948, el Departamento de Arte de dicha institución pone toda la confianza en su criterio, tendrá la misma autonomía que tiene representando al departamento de Arte de la Universidad de los Andes como profesor, dadas sus diferencias con el Departamento de Filosofía..

(20) Finalmente, pero no menos importante, sólo basta decir que no se ha dicho nada; 200211198 pone a su disposición algunos rastros de aquello que ha hecho durante el último año, de lo cual de alguna manera usted ha hecho parte, y espera que lo lea con agrado; le agradece el hecho de haberle mostrado una mirada que siendo igualmente crítica difiere considerablemente en muchos puntos de la suya. Puede ser muy interesante una lectura que alguien que ha desarrollado una propuesta pedagógica desde su sabiduría, haga de un proyecto de alguien que está tratando de desarrollar otra desde su ignorancia; puede ser que el uno le aporte mucho al otro, y ojalá el otro le aporte algo al uno. Familiarmente, Juan Felipe González Espinosa. 200211198..

(21) Bogotá, 24 de Abril de 2005. Lucas, Yo ya le había escrito una carta a usted hablándole del proyecto, se la escribí como a uno de mis asesores, pero ahora le escribo como a un jurado del proyecto. Usted me lo señalaba el otro día por correo, uno puede ser asesor y jurado, pero no puede ser monitor y compañero de un mismo estudiante y al mismo tiempo, ¿contradictorio? Ya hemos hablado mucho, y nos hemos comunicado también apropiándonos de las estrategias que el otro ha planteado. En esta carta sólo quiero hablarle de dos cosas más: del día en que los dos fuimos como invitados para hablar en la clase de taller de docencia, y de las dificultades que he tenido estos últimos días para escribir las cartas a los otros jurados. La idea general de escribir estas cartas ha sido dirigirme a mis asesores oficiales y a los jurados del proyecto de manera familiar, tratando de contar un relato que teja una relación entre el proyecto y cada lector particular. Me he dado cuenta de que no puedo redactar un texto para cada posible lector, pero entonces hago públicas estas cartas dirigidas a quienes por reglamento me tengo que dirigir, y les trato de insertar algunos elementos a partir de los cuales otros lectores interesados puedan encontrarle sentido al proyecto. El proyecto va dirigido a un público un poco más grande que ustedes 4: principalmente a estudiantes y profesores en arte de la universidad, pero también a otras personas interesadas en que se generen espacios de conversación. Las cartas que les escribí a usted y a Consuelo el semestre pasado hablaban de procesos largos, trataban de poner en evidencia una situación de confianza que se establecía paralelamente a las conversaciones que llevaba con ustedes, que al final era similar a la confianza que establecía con mis compañeros a los que les ofrecía la asesoría. Desde el comienzo de este semestre escribí una carta para los 3 jurados en donde les contaba el proyecto y les decía cosas que no sabía si podría decirles al conocer sus nombres, porque no sabía si existiría la misma confianza. Decidí también que les escribiría una carta más al saber los nombres, para tratar de hacer lo que hice con usted y Consuelo: esforzarme por interpretarlos dado que están haciendo el esfuerzo por interpretarme. He estado conversando con Aquiles y Manuel, pero con ninguno de los dos me he sentado a hablar. Las relaciones que surgen en las cartas que les estoy escribiendo son totalmente diferentes a las de las que había escrito hasta ahora..

(22) Con Manuel he estado viendo una clase este semestre, Mirar en Bogotá. Yo agradezco muchas de las cosas que él me ha enseñado en esa clase; pero no sé cómo hablarle de la confianza que hemos establecido, porque aunque siento que confiamos el uno en el otro en términos académicos, nuestras conversaciones han consistido básicamente en que él habla en clase y yo lo oigo y participo; yo le entrego Profecías y resonancias, y él me lee, y me felicita cuando algo le gusta. La posición de él frente a los discursos filosóficos y artísticos me parece interesante, estoy de acuerdo con él en algunas cosas; pero él habla todo el tiempo de su posición y es muy claro, no sé cómo decirle cómo lo interpreto, porque él no deja mucho espacio a las interpretaciones, él es muy catedrático. Cuando me enteré que él iba a ser jurado, busqué algunos textos de él para leerlo e interpretarlo desde ahí, pero los ejemplares de su novela en la biblioteca están prestados, y sólo tengo una semana para pensar esa carta; encontré algunos artículos y poemas de él, pero no supe cómo relacionarlos con mi proyecto; leí la guía del ocio de Bogotá, de la que él es asesor editorial, pero más allá de la coincidencia en el nombre del cargo, no encontré relaciones que me interesara desarrollar. Con Aquiles he conversado menos, creo que todo lo que él sabe de mí antes de leer estos textos, es por 2 correos electrónicos que le he enviado para pedirle que sea jurado. Yo oí su conferencia en el seminario de arte y LEY, de hecho fue eso lo que me llevó a pedir que fuera jurado; cuando supe que el consejo del departamento me dejó que fuera así, me leí también el texto de él que usted me pasó, el de algunas aclaraciones conceptuales; siento que tanto el texto como la conferencia tienen puntos de cruce con mi proyecto, pero no quiero ponerme a describir demasiado esos puntos porque lo que quiero es hacerles una puerta para que entren al proyecto, no abrirles una trocha burda que no les permita circular por otras vías. No estoy del todo convencido de lo que le voy a entregar a cada jurado. Posiblemente el problema es que confié demasiado en mi velocidad para leer y escribir, pensando que podría resolverlo todo en una semana, pero estas cartas requieren de mucho tiempo; les estoy entregando algo que es el resultado de un proceso complejo, pero no sé si a la hora de redactarlo me haya apresurado mucho y esté dejando de señalar aspectos importantes; ¿será que ellos tienen el mismo problema cuando estén leyendo estos textos? Yo estoy seguro de que ellos estarán tratando de interpretar esto con las mejores intenciones, y tienen las capacidades para hacerlo, pero ¿les alcanzará el tiempo para hacer una interpretación cuidadosa? ¿15 días? Le cuento estas cosas porque confío en usted, usted sabe, porque usted ha estado al lado del proyecto mucho tiempo. De lo otro que quería hablarle era del día que los dos fuimos a la clase de taller de docencia invitados por Jaime Iregui para hablar, usted de su labor como profesor y yo de mi proyecto de grado. Usted habló primero, muchas de las cosas que dijo, yo ya las.

(23) había oído el semestre pasado cuando estaba viendo esa clase y usted también fue como invitado. Cuando me tocó el turno de hablar, usted comenzó a interrumpirme y a corregirme cada 2 minutos, al comienzo me molestó mucho: íbamos como invitados, estábamos en el mismo nivel, y sentí que sus intervenciones eran como un intento por hacer más presente al profesor. Hemos hablado mucho de las influencias, yo reconozco que usted me ha influenciado mucho, aunque creo que nos encontrábamos en muchos puntos desde antes de conocernos. Alguna vez usted reconoció frente a mí que se sentía bien cuando alguno de sus estudiantes comenzaba a hablar y usted se daba cuenta de que muchas de las palabras que le salían de la boca habían sido puestas ahí por usted mismo. Lo que me molestó cuando comenzó a interrumpirme en taller de docencia, fue pensé que quienes estaban presenciando la escena podrían llegar a pensar que usted me estaba dirigiendo el proyecto de grado y que estaba tratando de que yo no me desviara de la dirección que usted me estaba imponiendo, que quería que dijera las palabras que usted quería; pero luego me puse a oír con más cuidado lo que usted estaba diciendo, y me di cuenta de que lo estaba diciendo como yo querría que lo dijera. Quedé confundido. Al final no supe si las dos percepciones se contradecían. Una última cosa, el día de la sustentación interrúmpame todo lo que quiera; usted le ha dedicado a este proyecto el tiempo y el esfuerzo suficiente para tener su interpretación cuidadosa. Ya me ha pasado algunas veces a lo largo de este último año que cuando llegan estos momentos importantes estoy cansado y saturado del proyecto, me quedo sin palabras y sin emoción; por eso me alegra que usted valla a estar ahí, en caso de que me pase cualquier cosa, para ayudarme a llevar una conversación en la que espero que todos sigamos aprendiendo. Felipe..

(24) 2. CARTAS PARA LOS DOS ASESORES OFICIALES.

(25) Bogotá, 7 de Noviembre de 2004. Consuelo, Le doy las gracias por haberla conocido. Me acuerdo de cuando estaba en primer semestre y mis amigos de segundo semestre salían con sus tablas de dibujo a hacer los ejercicios de la clase que usted les daba; siempre me parecieron interesantes esos ejercicios. Antes de entrar a la universidad, fui a clases de dibujo y pintura durante tres años y medio; el saber es algo difícil de medir, pero bajo una mirada ingenua se podría afirmar que si iba a durar otros tres años y medio en la universidad, podría graduarme sabiendo dibujar el doble de bien de cuando entré. La clase que vi con usted en segundo semestre, tenía un mensaje muy claro que creo haber aprendido bien: no hay que dibujar bien para hacer un buen dibujo. ¿Por qué querría yo entonces dedicar siete años de mi vida a aprender a dibujar? Bajo muchos estándares se puede decir que ya sabía dibujar, pero ese no es el problema. Sí, Picasso hizo cuadros impecablemente académicos a los trece años, y este ejemplo le sirve a muchos para argumentar que si se quiere inquietar lo establecido hay que conocer su historia a fondo; pero si estuviera de acuerdo con esta línea de argumentación pude haberme ido a pintar bisontes en las paredes de la cueva del yeso en lugar de entrar a la universidad. No creo que uno deba proponerse inquietar lo establecido; pero hoy en día me doy cuenta de que con el solo deseo de conocer algo, ya se está inquietando ese algo, y ese algo ya lo está inquietando a uno; en este contexto, inquietar implica necesariamente cambiar. Aún habiendo aprendido que no hay que dibujar bien para hacer un buen dibujo, pienso que haber sabido dibujar me sirvió para poder entender mejor esta afirmación; no porque conociera el canon para poderlo inquietar, eso desvirtuaría todo mi discurso, sino porque de alguna manera uno al estudiar arte tiene unas responsabilidades muy grandes que vienen en parte de las expectativas que los papás tienen sobre uno, y yo ya podía desprenderme fácilmente de la responsabilidad de aprender a dibujar en la universidad, porque ya sabía. En tercer semestre vi otra clase con usted, Procesos Escultóricos, era la primera vez que la dictaba en equipo con Jainer León. Fue sin duda un experimento pedagógico, en un comienzo me atreví a pensar que había fracasado, porque evidentemente los dos nunca estaban de acuerdo. En educación no son muy frecuentes los experimentos: por una parte porque no es fácil evaluar si son éxitos o fracasos, por otra parte, porque implican, en alguna medida,.

(26) un riesgo de fracaso; y una institución educativa que se respete no puede ofrecer posibilidades de fracaso en lo que se refiere a la formación de los estudiantes. Pero ahora creo que la sola figura del experimento pedagógico ya enseña mucho, desde su forma, aveces incluso más que cualquier clase que comunique correctamente todo su contenido; porque el experimento hace manifiesto que toda figura pedagógica, por más establecida o aceptada que se encuentre, nace siempre de una especulación. Un día, usted me preguntó cómo me estaba pareciendo la clase de procesos, yo señalé lo evidente que era que los dos profesores no se ponían de acuerdo, y que eso me parecía problemático. Su respuesta fue reveladora, aceptó mi señalamiento, pero añadió que así también funcionaban las cosas por fuera de la universidad, que nada de lo que uno hiciera desde el arte iba a recibir una respuesta unánime por parte de quienes le vieran, y que por eso lo importante era tener las cosas claras para uno. Tenía razón, desde ese punto de vista la clase era todo un éxito. Ese semestre yo también estaba viendo la clase de Curaduría con Natalia Gutiérrez, como trabajo final desarrollé una encuesta en dónde le preguntaba a los profesores por qué les gustaba enseñar y les daba un pequeño pedazo de papel para la respuesta. Antes que su respuesta, recuerdo con mucho cariño la reacción que tuvo cuando le mostré la pregunta, se sorprendió, me dijo, riendo, que no sabía qué decir, que por qué la molestaba con eso, pero que le parecía importante y que iba a hacer un esfuerzo por contestarla responsablemente. Pasó como una semana, y todos los días me la encontraba, me contaba emocionada que había estado pensando su respuesta, yo se lo agradecía, se lo agradezco, me volvía a regañar por haberla metido en ese problema, y me pedía más tiempo. Al final la respuesta cumplió con todas las buenas expectativas que generó todo ese preámbulo: por amor al arte, me dijo, pero a mí me gusta es dar instrucciones, entonces esto es lo que quiero que haga Felipe: (...). Un componente importante de mi proyecto se basaba en el planteamiento de invertir por un momento las jerarquías, el flujo de las órdenes, pero usted no se dejó; me puso a hacerle el ejercicio. De nuevo el contenido del mensaje era un poco amplio, confuso, pero la forma fue contundente. Aprendí mucho de esa respuesta. Alguna vez Natalia Gutiérrez me contó que cuando ustedes dos eran compañeras de asesorías de tesis usted la llamaba a las cinco de la mañana porque le preocupaba que algún estudiante estaba enredado con el proyecto, sin duda Natalia exageraba, creo, pero siempre fue claro que lo que Natalia hacía era reconocer y exaltar el sincero interés que a usted le generaban los proyectos de sus estudiantes. Usted y yo tenemos maneras de operar muy diferentes, en general. Pero el hecho de haber aprendido cosas tan importantes en mis conversaciones con usted, y de conocer por experiencia propia, y por el relato de Natalia, que a usted realmente le importa lo que hace como docente; me llevó a tomar la decisión de pedirla como asesora de mi.

(27) proyecto de grado. Además, está asesorando en pareja con Lucas Ospina; con él no había hablado mucho antes de este semestre, pero por lo que sabía de él tenía claro que él opera parecido a como yo opero, y las cortas conversaciones con él también habían sido enriquecedoras. Es decir, los elegí como mis asesores porque desde el comienzo pensé que eran un excelente equipo. Y no me han decepcionado, han sido un gran apoyo todo el tiempo que han sido mis asesores. En la primera reunión que tuvimos, ya tenía bastante clara la dirección en la que quería desarrollar mi proyecto: tenía señaladas algunas relaciones entre problemas propios del área de la educación en el arte, y tenía pensadas algunas posibilidades de acción dentro de esta misma área, pero nada demasiado concreto. El mismo hecho de haber organizado mis intereses para exponérselos a ustedes me ayudó mucho con el proyecto. La semana siguiente ya había pensado en un campo en donde podía entrar a trabajar mis preguntas sobre la educación en el arte; porque creo que las preguntas en educación no se responden, se trabajan, y la única manera de trabajarlas es determinando un campo inicial específico. Mi decisión fue influida por su presencia, decidí que mi proyecto de grado consistiría en ofrecer mi servicio como asesor a quienes quieran tomarlo, entre todas las personas que presenten su tesis al tiempo que la mía, mayo del 2005. Estoy contento con mi proyecto. Estoy agradecido con el programa de arte de esta universidad porque me ha enseñado la importancia del trabajo colectivo, me ha enseñado que la figura del artista que se encierra en su taller para aislarse, puede salir y aprender mucho de las personas con quienes se encuentre; pero a partir del momento en el que entré al espacio de anteproyecto, me acordé de las experiencias de mis amigos que ya habían visto anteproyecto, con quienes ya había hablado, y caí en cuenta de que este espacio, a pesar del resto del programa de arte, estaba diseñado de una manera que hacía que uno se aislara el último año. Siento que lo que estoy haciendo es perfectamente clasificable como trabajo colectivo, aunque yo asuma toda la responsabilidad del proyecto. Lo que estamos haciendo está permitiendo que no nos aislemos, y que entre todos aportemos a los proyectos de los otros. A ratos siento que manejo una autorreferencialidad insoportable, la universidad con vistas a la universidad, aberrante; pero creo que en ese ir y volver nos queda algo, y a eso le apuesto. Todos a los que les he ido ofreciendo mi servicio lo han aceptado, estoy muy satisfecho con la respuesta tan positiva; voy lentamente, conociendo el terreno, la idea es que todo el que quiera tome el servicio, pero pienso en por lo menos ofrecerlo a todos los que vayan a presentar la tesis en mayo, irlo ofreciendo calmadamente y de manera personal, no quiero ofrecerlo por correo electrónico por ahora. Estoy gritando.

(28) en un cuarto oscuro y oigo el eco, siento el espacio que es acogedor, imagino mil cosas que pueden pasar afuera; pero el cuarto sigue estando oscuro, y el eco es mi única luz. El papel que usted y Lucas cumplen es admirable, muchas gracias y qué pena haberlos metido en este proyecto, porque de alguna manera asesorarme a mí debe ser como asesorar a quince. Quiero relacionar también todo este proyecto, con trabajos paralelos que he desarrollado con usted durante este semestre. Desde el semestre pasado, Jaime Iregui había estado tratando de organizar la clase de Taller de Docencia, esta clase sigue un modelo que ya ha sido usado en el departamento de literatura de la universidad, consiste en que todos los monitores del departamento inscriben la clase de Taller de Docencia para reunirse en ese espacio y discutir acerca de pedagogía, y acerca de la figura del monitor; de esta manera, el departamento le da a los monitores los créditos de la clase, en lugar de pagarles. Antes no había presupuesto para las clases pequeñas, pero este modelo permite que cualquier clase pueda tener monitor, sin que esto implique algún costo adicional a lo que cuesta organizar la clase. Fui monitor de la clase de Arte Moderno con Natalia Gutiérrez durante dos semestres, hasta el primer semestre de este año. He disfrutado mucho de mi experiencia como monitor, ha sido una excelente manera de trabajar mis intereses hacia la educación, al encontrarme con personas que desean acercarse a un saber y quieren que yo les ayude. Pero ser monitor de una clase magistral de sesenta personas en donde no a todos están ahí porque realmente les interese, no es algo que yo quiera seguir haciendo por todo el tiempo que me queda como estudiante. Natalia se retiró de la universidad, para dedicarse a otros compromisos que había adquirido con el Centro de Investigaciones Estéticas de la nacional, María Clara Bernal recibió la clase de Arte Moderno, ella me ofreció otra vez la monitoría, pero dije que no porque quería encontrarme con otras experiencias. Desde este semestre comenzó a funcionar el proyecto de Taller de Docencia, y pensé en buscar la monitoría de una clase pequeña aprovechando el modelo. En un principio, pensé en pedir la monitoría del mismo Taller de Docencia, considerando que además de ser un grupo pequeño que permitiría un trato directo con los estudiantes, me estaría poniendo en una posición desde la cual sería también interesante reflexionar sobre la docencia: estaría en medio de una jerarquía enredada. Jaime estaba de acuerdo con mi iniciativa, en mayo mandé la carta al consejo, pero no me aprobaron la petición de ser monitor de Taller de Docencia; precisamente porque el software de la universidad no permite que se enreden las jerarquías. Entonces, dentro del marco que el software me permitía, comencé a pensar en alguna clase donde me interesara ser monitor: pensé en su clase. Le mandé un e-mail una semana antes de entrar este semestre pidiéndole que me diera esa oportunidad, pero.

(29) cuando revisé, el correo de la universidad me lo había devuelto, así que decidí esperar a buscarla en la universidad; y desde ahí hemos compartido ese espacio. El Taller Básico de Artes Plásticas 2 es el segundo curso introductorio del área de artes plásticas, y en ese sentido podría pensarse que alguien que esté haciendo su énfasis en el área de proyectos culturales, no tendría mucho que aportar como monitor. No sé si sea mucho lo que pueda aportar, pero creo que el solo hecho de estar ahí es importante, porque hace evidente que sobre un mismo dibujo puede existir más de una opinión Durante los últimos semestres, no he hecho muchos dibujos con carboncillo, o nada parecido; pero recorriendo el salón de clase, viendo y comentando los dibujos de las demás personas, me siento dibujando. Porque creo lo que me enseñó, que el dibujo es más que una extensión de la mano, es una extensión de los sentidos, y del pensamiento. En esa medida, creo que hay muchas ocasiones en las que incluso se puede prescindir de la mano. Tanto el espacio de la monitoría como el del Taller de Docencia, han sido espacios interesantes para seguir dándole vueltas al tema de la educación en el arte. Son espacios de trabajo, como el de mi proyecto. El espacio del Taller de Docencia lo está diseñando Jaime; el del Taller Básico usted; el de mi proyecto yo. Cada uno es responsable de su espacio, pero todos podemos trabajar en todos, y así ayudamos a seguir diseñándolos. En esta carta estoy poniendo muchas cosas mías en juego, pero precisamente por eso no quiero que eso haga que no se pueda hablar sobre esas cosas, si las pongo en juego es porque espero ganar una respuesta, y si la involucro en esta puesta en juego, es porque confío en que puedo ganar mucho con su respuesta. Usted ha sido muy importante en todo este proceso, gracias, vienen momentos complicados, y espero poder seguir contando con su apoyo; igualmente, para cualquier asesoría que necesite, siempre voy a estar ahí. Felipe.

(30) Bogotá, 7 de Noviembre de 2004. Lucas, Quiero contarle lo importante que ha sido para mí conocerlo a usted. Lo conocí cuando estaba viendo la clase de curaduría con Natalia Gutiérrez. Hacia la mitad de ese semestre, primer semestre del 2003, recuerdo haber oído su nombre por primera vez. Ese semestre, conocí también a Manuel Santana, que fue a esa clase como invitado para hablarnos acerca de cómo él entendía la curaduría. Manuel nos recomendó leer un artículo de Donald Kuspit que había sido publicado en la revista Valdez. Y fue cuando Natalia nos explicó qué era Valdez, que oí su nombre, junto con otros dos nombres, uno de los cuales pertenece a un amigo suyo que hacía poco tiempo había presentado unas fotos y un video sobre el once de Septiembre en la Valenzuela y Klenner; en la clase de curaduría también habíamos ido a ver esa exposición, un día que visitamos a Jairo Valenzuela para que él también nos explicara lo que entendía por curaduría. Como verá, en esa clase visitamos muchos sitios y oímos muchos nombres, el suyo no hubiera tenido para mí la mayor resonancia de no haber sido porque Natalia Gutiérrez se encargó de que la tuviera; ella no paró de lamentar el hecho de que usted estuviera fuera del país, porque decía que usted era un tipo mandado a hacer para ir a hablarnos sobre curaduría. Esa clase fue decisiva en mi proceso. A partir de mi proyecto final, que fue preguntarle a los profesores acerca de por qué les gustaba enseñar, pude comenzar a aclarar muchas de las dudas que tenía, es decir, desde que comencé ese proyecto, tengo mucho más claro cuáles son mis dudas. El día de montar los proyectos de esa clase en la sala de proyectos, se aplazó hasta la primera semana del semestre siguiente. Usted ya estaba en Bogotá, y estaba trabajando en la universidad. Natalia estaba feliz, nos contó que usted iba a poder estar en la exposición para darnos su opinión, e insistió especialmente en que le teníamos que poner mucha atención porque nos iba a decir cosas importantes. Debo reconocer que cuando lo conocí me decepcioné un poco, no sé bien qué era lo que yo esperaba, pero no esperaba que el primer comentario fuera la encuesta está como mal diagramada, a los pocos días le mandé el archivo, y usted me lo devolvió diagramado por usted; luego entendí que esa fue su respuesta, y que fue una respuesta muy generosa: a la pregunta ¿por qué le gusta enseñar? Usted me respondió ¿por qué le gusta enseñar? Pero su respuesta estaba bien diagramada, una respuesta muy zen. Ese día también me dijo otra cosa, una cosa que en principio me pareció muy obvia, pero que en medio de su obviedad revelaba una afirmación casi profética: me dijo que yo ya había hecho una pregunta y.

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En calidad de asesor científico también ha colaborado en la definición de contenidos de exposiciones y en la determinación de los niveles de calidad de publicaciones