Ahuilcuicatl
Cantos eróticos de los mexicas
Instituto Politécnico Nacional
— México —
Ahuilcuicatl Cantos eróticos de los mexicas
Patrick Johansson K.
Ahuilcuicatl. Cantos eróticos de los mexicas Patrick Johansson K.
Primera edición: 2018 D.R. © 2018
Instituto Politécnico Nacional Luis Enrique Erro s/n
Unidad Profesional “Adolfo López Mateos”
Zacatenco, Deleg. Gustavo A. Madero CP 07738, Ciudad de México
Dirección de Publicaciones Revillagigedo 83, Centro Deleg. Cuauhtémoc
CP 06070, Ciudad de México ISBN 978-607-414-608-0
Impreso en México / Printed in Mexico
Índice
Introducción ...17
Primera Parte. El erotismo en la cultura náhuatl prehispánica ...23
Capítulo 1. ElsEnsualismodElsabErindígEna ... 29
Orígenes remotos de la cognición humana: una propuesta ... 30
El “saber” genéticamente heredado de las plantas y de los animales ... 30
La gestación de las ideas de sexo y muerte ... 31
El hombre toma conciencia de su finitud ... 32
La cognición humana “mito-lógicamente” configurada ... 33
La cognición indígena: el imperio de los sentidos ... 35
Inmanencia y cognición ... 35
Tlamati: saber y sentir ... 37
Nelhuayotl: la verdad está en la raíz ... 38
La abstracción ...39
Tlalnamiqui: recuerdo luego pienso ... 39
Nemilia “pensar”: proceder al acto de “existir” ... 40
Neyolnonotza “dialogar con el corazón”: la reflexión ... 41
Yuh quimati noyollo “así lo sabe (lo siente) mi corazón”: la creencia 42 Omeyolloa “se parte en dos (o se hace) dos el corazón”: la duda ... 42
La sinestesia ...43
La cognición “ana-lógica” ... 43
Simbología relacionada con el sexo y el erotismo ... 46
Tonacayo “nuestro cuerpo” y la simbología espacio-temporal ... 46
La numerología hierogámica ... 49
Las nupcias formales ... 51
El erotismo indígena prehispánico: palabras y conceptos ... 54
Las partes erógenas del cuerpo ... 54
La vitalidad del erotismo ... 56
La sensualidad ...57
El acto sexual y las palabras ... 57
Erotismo e imagen ... 58
La imagen de la serpiente ... 58
Capítulo 2. ElErotismoylasflorEs ... 63
Xochitl “la flor” ...63
La polinización ... 65
Xochiquetzalli: la Era de las flores ... 65
La clitoridectomía de Xochiquetzal y la creación de las flores ... 67
El murciélago: procreado por Quetzalcóatl ... 69
El murciélago: un polinizador nocturno ... 70
La Trecena 1-Xochitl “1-flor” y el destino del cantor de placer ... 72
La fiesta del día 1-Xochitl “1-flor” del tonalpohualli ... 74
El mes festivo Tlaxochimaco “ofrenda de flores” ... 75
El erotismo y la flor ... 76
Capítulo 3. ElErotismoyElCanto ... 79
El canto cuicatl, erótico por definición ... 80
Ahuilcuicanitl “el cantor de placer” ... 80
El canto-danza de placer en su contexto socio-religioso ... 82
En el cuicacalli: un canto-danza erótico con alegradoras ... 88
El placer de los señores ... 89
Géneros y subgéneros de los cantos mexicas ... 89
Tlahtolli y cuicatl ...90
El erotismo en el teocuicatl “cantar de dioses” ... 91
Xochicuicatl “canto florido” ... 93
Miccacuicatl “cantos mortuorios” ... 93
Yaocuicatl “canto de guerra” ... 95
Ahuilcuicatl “canto de placer” ... 96
Posibles subgéneros del canto erótico ... 97
Los recursos expresivos no-verbales del canto erótico ... 99
Los gestos ...100
La música ...100
La danza ...102
Atavíos y pinturas ...103
Sabores y aromas ...104
La escenografía ...105
La voz ...105
Erotismo y risa ...106
La risa como terapia ...107
Los recursos verbales de la expresión erótica ...108
La lengua náhuatl ...108
Las estrategias expresivas ...109
El albur en los cantos eróticos ...116
Diferencias con el albur moderno ...117
Semejanzas con el albur moderno ...118
Algunos albures en los cantos eróticos nahuas ...119
Capítulo 4. ElErotismoylamuErtE ...123
La sexualidad en las etapas formativas del mundo indígena ...123
El caos primordial ...124
Los cuatro soles: una tentativa de creación asexual del mundo ...125
La Tierra / el Este ...125
El aire / el Norte ...125
El fuego / el Norte ...126
El agua / el Oeste ...126
El Sur: producto del fuego ilegítimo de Tota y Nene ...127
El cenit: espacio-tiempo de la sexualidad y apogeo del ciclo vital .130 La decapitación de Tota y Nene...130
El fuego legítimo de Tezcatlipoca en 2-Acatl ...130
Tota y Nene: el palo macho y la base-hembra de los instrumentos para producir el fuego ...131
El fuego: generador y regenerador ...132
El carácter sexual del salto de Nanahuatzin y Tecuhciztecatl en el fuego ...133
La creación del hombre en el inframundo ...134
La gestación del ser en el inframundo y el sonido del caracol ...137
Las cuatro vueltas en torno al Chalchiuhteyahualco ...141
El origen de la vida breve ...141
El ruido “sucio” de las codornices (zollin) ...142
Quetzalcóatl resucita y llora (choca) ...143
Fases tanático-eróticas involutivas y evolutivas de la muerte ...144
Sexo en el Mictlan ...145
El vientre de una mujer preñada: Mictlan ...146
Sexo, maternidad y muerte ...148
El acto sexual: un combate erótico ...149
El embarazo: un combate contra fuerzas nocturnas antagónicas ...149
La mujer embarazada: una guerrera ...149
Yaoyotl “la guerra”: un erotismo bélico ...150
In mitl, in chimalli “la flecha, el escudo” ...151
Capítulo 5. ErotismoysaCrifiCiohumano ...153
El sexo en una visión trágica de la vida ...153
La teatralidad erótica del rito sacrificial ...154
Ficción y realidad en el rito sacrificial ...155
La dramatización del sacrificio ...156
El acto sacrificial ...158
Sexo y muerte en el mes festivo Ochpaniztli ...159
La encarnación del personaje ...159
El degollamiento de Toci: una copulación simbólica ...160
El desollamiento de Toci y el nacimiento del maíz: Cinteotl...161
El sacrificio de cautivos ...162
La tierra “hace sentimiento” ...163
Ritos lúdicos, eróticos y agonísticos ...164
Erotismo y antropofagia ritual ...167
Capítulo 6. CuexteCatl “ElhuastECo”: una figuraEmblEmátiCa dElErotismo ...169
Ahahuillotl “el placer” y los huastecos ...169
El pulque, la ebriedad y el placer ...170
El miembro viril del tohuenyo y la hija de Huémac ...172
El texto ...173
La vocación selénica de los huastecos ...176
Nombres y apodos gentilicios de los huastecos ...177
Cuextecatl: el nombre propio del gobernante ...177
El gentilicio cuextecatl y la sexualidad ...178
Cuechtli: el caracolillo ...178
El formema “espiral” ...179
Tohuenyo ...180
Panteca o Panoteca ...182
Atributos culturales emblemáticos del huasteco ...182
La embriaguez ...183
La desnudez ...184
La sexualidad ...184
La homosexualidad y el incesto ...186
El huasteco decapitador y bebedor de sangre ...187
Capítulo 7. ErotismoyrEligión ...189
La naturaleza ...190
Naturaleza y civilización ...190
Los elementos ...191
Los astros y las manifestaciones naturales ...197
Cuahuitl “el árbol”, “la planta” ...197
Las plantas alucinógenas ...206
Los animales ...207
Mazatl “el venado” ...208
Tochtli “el conejo” ...208
Coyotl “el coyote” ...209
Coatl “la serpiente” ...210
Mazacoatl “la mazacuata” ...211
Tlalmazacoatl o tzompilcahuaztli “la mazcuata de tierra” ...212
Petlazolcoatl (petlazolli) “el ciempiés” ...212
Ocuilin “el gusano” ...213
Xicotl “el abejorro” y pipiolin “la abeja” ...213
Papalotl “la mariposa” ...214
Zayulin “la mosca” ...214
Moyotl “el mosquito” ...214
Azcatl “la hormiga” ...214
Ocelotl “el jaguar” ...215
Ozomatli “el mono” ...215
Tzinacatl “el murciélago” ...215
Michin “el pez” ...216
Cuetzpallin “la lagartija” ...216
Itzcuintli “el perro” ...217
Colotl “el alacrán” y la ruptura de abstinencia sexual ...217
Axolotl “el ajolote” ...220
Ayotl “la tortuga” ...220
Tototl “las aves” ...220
Cuauhtli “el águila” ...221
Cocotli “la tórtola” ...221
Huitzitzillin “el colibrí” ...221
Quetzaltototl “el ave quetzal” ...222
Quecholli o tlauhquecholli “el quechol” ...222
Zacuan “el zacuan” ...223
Huexolotl “el guajolote” ...223
Huilotl “la huilota” ...223
Dioses relacionados con la sexualidad ...224
Xochiquetzal “la diosa de las flores y del amor” ...225
Tlazolteotl “la diosa de la carnalidad” ...225
Tlaelcuani “la comedora de inmundicias” ...227
Xochipilli “el príncipe de las flores” ...229
Macuilxochitl “5-flor”; “el dios del placer y de la danza” ...229
Quetzalcóatl/Quetzalpétlatl ...230
Tonatiuh “el sol” y Metztli “la luna” ...231
Toanacatecuhtli “el señor de nuestra carne” ...232
Mayahuel “la diosa del maguey” ...233
Xipe totec “Nuestro señor del desollamiento” ...233
Paradigmas conceptuales con valor religioso ...233
Lo alimenticio y lo genésico ...233
Tlahtlacolli “la falta”: lo excrementicio moral ...235
La coprofagia ...236
Erotismo y ebriedad ritual ...239
El pulque “le da un cuerpo” al maíz ...239
Los afrodisiacos ...240
El tejido y las tejedoras ...241
Erotismo y nahualismo ...241
Un conjuro para aficionar ...242
Un conjuro contra la herida y ponzoña del alacrán ...243
Capítulo 8. ErotismoysoCiEdad ...245
El matrimonio ...246
Hacia el matrimonio ...247
El ritual previo a la consumación matrimonial ...247
La ceremonia nupcial ...249
Fiesta de los dioses del matrimonio ...250
La ternura amorosa ...251
Sexo y ética social ...252
La falta de Nezahualcóyotl ...255
La homosexualidad ...256
Las mujeres y la sexualidad ...258
Ahuiani “la alegradora” ...259
La alegradora ahuiani: una encarnación del erotismo...262
Tetzauhcihuatl “la mujer adúltera” ...263
Las ancianas adúlteras ...264
Patlache “hermafrodita” ...265
Tetlanochili, tetlanochiliani “alcahueta” ...265
Los ancianos y el acto carnal ...266
Conclusión de la primera parte ...269
Segunda Parte. Cantos eróticos de los mexicas ...271
Capítulo 9. lostExtosylosnuEvos “Con-tExtos” CulturalEs ...275
El contexto novohispano ...275
El origen del sexo y de la muerte: la versión cristiana ...276
La sexualidad indígena desde la perspectiva cristiana ...277
Recopilación y transcripción de los cantos eróticos ...279
De la oralidad al alfabeto ...281
El manuscrito Cantares mexicanos y los cantos eróticos ...282
Paleografía y traducción de los cantos ...286
Criterios de paleografía y de traducción ...286
Prolegómenos a la lectura de los textos ...287
Capítulo 10. xopanCuiCatl “CantodEprimavEra” ...289
Primavera y muerte ...290
Xopan “el tiempo de verdor”: la primavera ...291
Cuahuitl “el árbol” (o la planta) y cahuitl “el tiempo: ¿una paronomasia fortuita? ...292
Xochicuahuitl “el árbol florido” o “la planta florida” ...293
La lógica del árbol ...299
La ética del árbol ...301
Xopancuicatl ...303
El texto ...303
Análisis del canto ...305
Los difuntos en el xopancuicatl ...308
Las interpolaciones españolas ...308
La ebriedad suscitada por la fragancia de las flores y del copal ....309
Capítulo 11. CueCueChCuiCatl “CantotraviEso” ...311
La contextualización del canto ...311
Sexo, risa y muerte en el cuecuechcuicatl ...312
El contexto festivo del cuecuechcuicatl ...314
Huey tecuhilhuitl “Gran fiesta de los señores” ...315
Ochpaniztli “el barrido del camino” ...316
El texto ...318
Análisis del canto ...322
Capítulo 12. CihuaCuiCatl “CantodE mujErEs” ...337
Chalcacihuacuicatl “Canto de las mujeres chalcas” ...341
El texto ...341
Análisis del canto ...349
El Chalcacihuacuicatl cantado y bailado frente a Axayácatl en 1479 355 Cozolcuicatl “Canto de cuna” ...361
El párrafo introductorio ...361
El texto ...361
Análisis del canto ...367
Nivel de referencia de aprehensión del sentido ...367
Nivel erótico-metafórico de aprehensión del sentido ...369
Capítulo 13. CoCoCuiCatl “CantodEtórtola”. unCantodEamorymuErtE ...375
CoCoCuiCatl “CantodEtórtolas” ...378
El texto ...378
Análisis del canto ...389
Capítulo 14. huehueCuiCatl “Canto-bailEdEanCianos” ...401
El texto ...404
Análisis del canto ...410
ConsidEraCionEsfinalEs ...417
bibliografía ...419
Introducción
Parte integrante de la herencia genética de nuestra especie, el instinto sexual se ha venido modificando de manera adaptativa a lo largo de la evolución. Con la adquisición progresiva de la función simbólica1 por algunos grupos de primates-ho- mínidos se definieron paulatinamente el género humano y la civilización que lo ca- racteriza.
En este nuevo contexto existencial, lo “bio-lógico” fue percibido cultural- mente, determinando asimismo un comportamiento sui generis por parte de las comunidades humanas. El instinto sexual se volvió pulsión2 a la vez que, según los contextos históricos y las latitudes, el eros se sublimaba de diversas maneras, desde rituales orgiásticos con carácter somático hasta las más etéreas formas del amor, pasando por toda una gama de impulsos libidinales vagamente concep- tualizados en la cultura occidental como sensualidad, deleite, seducción, lujuria, ternura, pasión, afectos, coqueteo, etcétera.
En el mundo náhuatl prehispánico, la sexualidad culturalmente encauzada te- nía una importancia vital. Contenida por diques socio-éticos que las leyes y la moral vigentes establecían para la vida cotidiana, era ritualmente canalizada para lograr efectos mágico-religiosos o se desparramaba espontáneamente en espacios y momentos de recreo y esparcimiento socialmente definidos.
Múltiples son las fuentes que revelan un erotismo sutil o exacerbado de los antiguos nahuas. Las crónicas de autores nativos, mestizos y españoles, los tex-
1 Función simbólica: facultad cognitiva específicamente humana que permite una represen- tación abstracta, así como una hiperconciencia de los hechos y de las cosas. El lenguaje, y más generalmente la cultura, son el resultado de esta evolución del conocimiento humano.
2 Fuerza que se sitúa en los límites de lo orgánico y lo psíquico y que incita una persona a realizar una acción que tiende a dirimir una tensión que proviene del organismo (Cf. Dictionnaire Le petit Larousse).
Ahuilcuicatl. Cantos eróticos de los mexicas
tos de la oralidad indígena recopilados, así como la iconografía de los códices (ver fig. 1), la cerámica, las esculturas en piedra u otros materiales (ver fig. 2), evidencian dicho erotismo en diferentes contextos. En lo que concierne a la ora- lidad, mitos, ritos, cuentos, encantamientos mágicos y otros géneros expresivos correspondientes al macro-género tlahtolli 3 contienen elementos eróticos. Es, sin embargo, el “canto-baile” cuicatl, por la motricidad músico-dancística del cuerpo y las inflexiones de la voz que implica, el que constituyó el medio expresivo por excelencia del erotismo náhuatl prehispánico.
Figura 1. El erotismo serpentino del sexo y del amor. Códice Laud, lámina 37(34).
Ahora bien, si la mayoría de los cuicah, cualquiera que fuera su índole genérica, manifiestan una sensualidad propia del indígena náhuatl, algunos géneros pare- cen haberse caracterizado específicamente por su tenor erótico. El xopancuicatl
“canto de primavera”, el cuecuechcuicatl “canto travieso” el cihuacuicatl “canto de mujeres”, el cococuicatl “canto de tórtolas”, así como el huehuecuicatl “canto de an-
3 En el tlahtolli, cuyo significado es “palabra”, “discurso” o “lógica”, la palabra y su se- mantismo se imponen a otros recursos expresivos propios de la oralidad como son el gesto, la
Introducción
cianos”, son probablemente los géneros en los que el erotismo náhuatl se ma- nifiesta más claramente. Cada uno de estos géneros literarios, orales, palabras y frases, con un tenor sexual manifiesto o encubierto, se combinaba con gestos, arabescas o contorsiones lúbricas para expresar el erotismo propio de los anti- guos nahuas. El xopancuicatl “canto de primavera”, era el más discreto de los can- tos eróticos; evocaba las nupcias periódicas de las estaciones y una deslumbrante epifanía de fragancias y colores. En el cuecuechcuicatl “canto travieso” la libido se canalizaba ritualmente hacia los ámbitos religiosos para re-energetizar el cosmos.
En el cihuacuicatl “canto de mujeres” Eros se volvía ofensivo, irónico, sarcástico para derrotar al varón. El “canto de ancianos” huehuecuicatl esgrimía también el escarnio, un ingenio sarcástico y un erotismo lúdico, para distraer y recrear. El cococuicatl “canto de tórtolas”, como su nombre lo sugiere, manifestaba una jocosa sensualidad, relacionada con la intimidad matrimonial. Todos estos géneros eró- ticos tenían en común una lascividad gestual y dancística, así como un lenguaje ambiguo, preñado de sentidos potenciales que llegaban a constituir a veces lo que hoy se consideraría un albur.
Los cantos eróticos fueron recopilados por religiosos españoles, en el siglo
xvi, como parte de una estrategia de evangelización que buscaba conocer al otro indígena para facilitar su conversión. Todo parece indicar que los frailes, si bien se percataron de lo atrevido y lo pícaro de algunos cantos, no midieron su alcance erótico, razón por la cual estos fueron integrados a manuscritos más “edifican- tes” y a veces cándidamente interpolados4 para que sus aguas expresivas alimen- taran el molino de la fe cristiana.
Esta situación ambigua y la relativa ingenuidad de los frailes podrían haber suscitado “travesuras” por parte de los informantes indígenas y de los copistas, también indígenas, que encontraron una manera jovial e ingeniosa de manifestar su erotismo latente mediante el albur, y de tomar una sutil revancha. En efecto, a veces no queda muy claro si un rasgo erótico-lúdico presente en un texto tiene un origen prehispánico, fue compuesto espontáneamente en una instancia co- lonial de canto o si se generó astutamente al momento de transcribir un texto.
Sea lo que fuere, los cantos aquí aducidos muestran la sagacidad y la sensualidad notorias del indígena náhuatl, así como un sentido muy particular del humor que
4 La interpolación de los textos indígenas por los frailes consistía en sustituir los entes reli- giosos prehispánicos por los nombres de Dios, de Cristo, de la Virgen o de los santos y en sesgar sutilmente el sentido original de los textos.
Ahuilcuicatl. Cantos eróticos de los mexicas
los mestizos adoptaron y que ha caracterizado al mexicano hasta nuestros días.
Revelan también un erotismo vital arraigado en lo más profundo del ser.
Cualquiera que fuera su índole genérica, los cantos eróticos fundían, en el crisol festivo de una instancia de elocución, la voluptuosidad de cuerpos en mo- vimiento, el oleaje rítmico de los compases dancísticos, la sensualidad acústica de las flautas, la percusión obsesiva de los tambores, el timbre y los acentos melódi- cos o paroxísticos de la voz, el colorido sonoro de la lengua náhuatl y el sentido dilógicamente travieso de sus palabras. Como es comprensible, de esta profusión semiológica de sentido sensible sólo el verbo fue recuperado y se conservó en la transcripción de los textos orales que realizaron los españoles con la ayuda de sus auxiliares indígenas, conocidos como “latinos”. Para lograr una justa apreciación de los cantos, el lector tendrá que imaginar, con base en el análisis que realizamos y en las notas que orientan la lectura, la motricidad que envolvía el texto verbal en una instancia prehispánica de elocución. Asimismo, deberá tomar en cuenta los eventuales elementos expresivos no-verbales que se insinuaban entre cada frase, cada palabra y a veces entre cada sílaba.
Por otra parte, los cantos se elevaban y danzaban en contextos rituales o simplemente festivos que es preciso conocer, y en un marco socio-cultural de creencias y valores que deben ser considerados para apreciar de manera empática la función que tenían los cantos eróticos en la cultura náhuatl. Este conocimiento se revela imprescindible para descubrir los múltiples sentidos potenciales de las palabras y presentir la fruición que experimentaban tanto los cantores-danzantes como los espectadores.
En este mismo rubro contextual, las imágenes, cualquiera que fuera su apoyo material, se revelan ineludibles para una justa apreciación del erotismo indígena prehispánico. Ciertas imágenes se leían y cantaban, otras constituían verdaderos himnos visuales que transmitían el erotismo mediante referencias explícitas, for- mas y colores. Las imágenes que figuran en cada capítulo, no sólo ilustran lo ver- balmente expresado sino que son un contrapunto icónico a los cantos. Hacemos una constante remisión a las imágenes, cualquiera que sea su ubicación en el libro, con el fin de “dar a ver” lo que se afirma, dejando hablar la iconografía.
Dividimos la obra en dos partes. La primera define el carácter vital de la se- xualidad y del erotismo en el mundo náhuatl prehispánico, en los diferentes con- textos socio-culturales en los que se manifestaban. Evoca asimismo su índole oral pluri-semiótica, la importancia de la risa y del juego en un contexto erótico indí- gena, la dilogía de las palabras que conforman su registro verbal, la arborescencia
Introducción
genérica que distingue los cantos y, más generalmente, el marco socio-cultural en el que se sitúan. La segunda aduce una serie de cantos eróticos, no sin antes haber señalado las modalidades de su recopilación y transcripción en el siglo xvi.
Los cantos que se consignan en la segunda parte, en función de los géneros definidos y previamente situados en las probables circunstancias festivas de su elocución, se presentan en su versión original en náhuatl, con una traducción “de superficie”, traducción literal que busca reproducir el oleaje rítmico y permitir la aprehensión eventual de asociaciones simbólicas a distintos niveles discursivos.
El lector podrá disfrutar del texto, en náhuatl o en español, en una primera lectura espontánea y subjetiva, desde su perspectiva propia. Después de cada can- to, un breve análisis filológico de las estrofas que lo componen permitirá percibir dilogías potenciales, sentidos ocultos y albures que propician una apreciación más entrañable del erotismo indígena prehispánico en una eventual segunda lectura.
Figura 2. Figura erótica en cerámica. Museo de Comala, Colima.
P rimera P arte
El erotismo en la cultura
náhuatl prehispánica
Cualquiera que fueran las circunstancias de su manifestación, el erotismo indíge- na era la sublimación cultural de una función biológica: la reproducción de los seres mediante la unión sexual con todo lo que implica el acto venéreo en sí y sus modalidades específicas. Desde una simple referencia hasta afinidades poéticas, etéreas o viscerales, pasando por las más sutiles dilogías, el eros náhuatl vinculaba la fisiología con su representación simbólica. Su tenor conceptual era esencialmente radical: arraigaba ontológicamente y fisiológicamente al ser en la madre-tierra y constituía una raíz que definía una manera de ser, un rumbo existencial y la única forma de permanecer en el tiempo.
El erotismo náhuatl prehispánico puede ser apreciado desde una perspectiva occidental, etno y logo-centrista, que mantiene una prudente distancia epistemo- lógica con un tema objetivado. Sin embargo, una fruición plena y una apreciación más veraz de los cantos eróticos y, más generalmente, del erotismo autóctono buscarán establecer, en la medida en que las fuentes históricas lo permitan, una empatía con el indígena y sus valores. En este contexto, será preciso mencionar ciertos paradigmas culturales, caracterizar los mecanismos cognitivos mediante los cuales la sexualidad biológicamente vivida pasaba al ámbito cultural y definir el tenor del saber indígena que la procesaba.
El primer capítulo de esta parte inicial define el carácter “sensualista” del conocimiento indígena, un saber que buscaba mantener la sensación en la canali- zación perceptiva y la configuración conceptual. Para los antiguos nahuas como para el poeta francés Paul Valéry “lo más profundo en el hombre era la piel”,5 con todo lo que este hecho implica en términos de visceralidad y sensualismo cogni-
5 “Ce qu’il y a de plus profond dans l’homme c’est la peau”. Cf. “L’idée fixe”, Oeuvres II, Collection La pléiade, p. 217.
Ahuilcuicatl. Cantos eróticos de los mexicas
tivos. Se considera por tanto la conceptualización indígena del erotismo antes de su proliferación metafórica.
El segundo capítulo concierne a la flor y a su relación con el sexo tanto masculino como femenino. La simbología náhuatl de la flor xochitl es extrema- damente compleja, desde la belleza y la fragilidad de sus pétalos, lo etéreo de su fragancia, el principio reproductor que entraña, la polinización, hasta la imagen misma de un cuerpo (o un miembro genital) que “florece” sexualmente y luego
“se marchita”.
El tercer capítulo evoca el canto cuicatl, el erotismo que implica el solo hecho de cantar y bailar, y sitúa el “canto de placer” ahuilcuicatl en el marco socio-reli- gioso mexica. Asimismo, establece su relación con otros géneros de cantos y su filiación subgenérica. En este mismo capítulo se analizan los recursos expresivos músico-dancísticos y verbales del canto, así como el papel que desempeñaba la risa en este contexto expresivo. El análisis permitirá una apreciación más justa de los cantos aducidos en la segunda parte del libro.
El cuarto capítulo está dedicado al vínculo entrañable que existía entre el sexo y la muerte, Eros y Thanatos, vínculo que se revela importante para la comprensión de los cantos y de una funcionalidad erótica que trasciende a veces lo espontáneo y recreativo para constituir una dualidad visceralmente vivida. En este mismo capítulo, el rubro “Sexo y maternidad y muerte”, trata aspectos axiológicos que conlleva el acto sexual, percibido como un combate singular entre la mujer y el varón, así como su eventual consecuencia: la fase agonal del embarazo de la mu- jer, de la gestación de un ser que lucha contra fuerzas antagónicas que se oponen a su advenimiento. La madre victoriosa, es decir, la mujer-guerrera que había logrado dar a luz, consideraba a su bebé como su “prisionero”.
Los aspectos marciales de esta justa venérea generaron muchas ambigüeda- des semánticas que provocaban la risa. Además, la localización del periodo de actividad sexual en el sur, en el Zenith del curso solar, apoteosis de la fase exis- tencial (nemiliztli) de la vida (yoliztli), y la ubicación cosmológica de la fecundación resultante en el norte, nadir del curso solar, nivel más profundo del inframundo (Mictlan) y de la muerte (miquiztli), permiten entender varias alusiones presentes en los cantos.
El quinto capítulo considera el erotismo en el contexto específico de la mor- tificación auto-sacrificial y de la muerte sacrificialmente otorgada. El carácter es- pectacular de los rituales les confería un erotismo específico que es importante destacar. El cuchillo de pedernal o de obsidiana que penetraba en el pecho de la
El erotismo en la cultura náhuatl prehispánica
víctima, la extracción del corazón, la decapitación y el desollamiento, además del
“guión” ritual que precedía o sucedía a la oblación, tenían aspectos eróticos que es preciso señalar.
El sexto capítulo intitulado “Cuextecatl, “el huasteco”: una figura emblemática del erotismo”, evoca el pueblo de habla téenek del noreste de México cuyo ero- tismo manifiesto se volvió un parangón cultural para los pueblos nahuas, ya que el huasteco fue considerado en los rituales como el fecundador por excelencia de la diosa Toci, una advocación mexica de la tierra. El calificativo cuexteca llegó a constituir, en el ámbito cultural mexica, un sinónimo de “placer” y de “travesuras eróticas”.
El séptimo capítulo está dedicado a la religión, a las deidades mexicas rela- cionadas con la sexualidad, a la naturaleza, a las manifestaciones geofísicas de su relieve, a los elementos, los animales, las plantas y a paradigmas religiosos cuya referencia es frecuente en los textos eróticos.
“Erotismo y sociedad” es el tema del octavo y último capítulo de esta primera parte. En él se consideran los principios éticos prevalecientes y las personas rela- cionadas, de una u otra manera, con la sexualidad.
Esta “peregrinación” por los arcanos socio-culturales del mundo mexica po- dría parecer innecesaria y diferir inútilmente la lectura de los cantos. Sin embargo, si bien el erotismo es algo universal, las modalidades indígenas de su manifes- tación y su resonancia específica en los cantos mexicas justifican este recorrido iniciático-propedéutico.
Capítulo 1. El sensualismo del saber indígena
El sexo y la muerte no eran más que simples mecanismos biológicos, inmanentes al sujeto, hasta que surgió una mente que los pensara. Con la conciencia todavía difusa de su presencia en el mundo, el ser ya humano sale de su estado natural y entra en la trágica dimensión de lo cultural. En el proceso, los instrumentos más primitivos de su adaptación biológica se vuelven pulsiones crepusculares que vie- nen a anidar en los limbos de la psique, remanencia animal que fundamenta, sin embargo, su comportamiento cultural.
Como lo veremos más adelante, es la aparición de la función simbólica la que determinó la dualidad fundamental de la condición humana en ser que es, y a la vez se ve en el acto de ser. El ser humano, como la mayoría de los seres vivos, copula, se reproduce y muere puesto que tanto el sexo como la muerte son partes de su programa genético, pero a diferencia de los animales o de las plantas, puede objeti- var estos hechos biológicos en términos cognitivos, considerarlos simbólicamente e integrarlos a su programa de vida.
Los primeros balbuceos de la función simbólica fueron probablemente signos de índole sonora, rítmica, gestual o dancística antes que se configurara paulatinamente el lenguaje como tal. Es decir que la expresión humana se arraigó en la motricidad del cuerpo y que las palabras, cuando aparecieron, tuvieron que integrarse a una to- talidad expresiva dinámica que movilizaba los cinco sentidos, el cuerpo y la mente, antes de desprenderse, en términos distintos según las culturas, en lo que sería la conceptualización.
A lo largo de la prehistoria, y luego de la historia, las distintas manifestaciones culturales fueron “secretadas” por las colectividades humanas para responder a una demanda psíquico-orgánica de adaptación a los determinismos prevalecientes
Ahuilcuicatl. Cantos eróticos de los mexicas
en cada etapa de la evolución humana. Los textos se “trans-formaron”, prolifera- ron y su función específica se modificó también progresivamente de acuerdo con las necesidades socio-existenciales de cada momento y de cada lugar.
Consideraremos primero la gestación paulatina del saber propiamente hu- mano a partir de esquemas cognitivos genéticamente heredados, con el fin de entender la función de la expresión indígena prehispánica en sus distintos aspec- tos y lograr una apreciación justa del erotismo tal y como se expresa en el acervo cultural aquí aducido.
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rígEnEs rEmotosdE laCogniCión humana:
una propuEstaLa historia del conocimiento se arraiga en un pasado paleo-antropológico, en la
“pre-historia”, ya que, si bien no contamos con una información y datos que pue- dan documentar con precisión este remoto pasado del hombre, la evolución del ser hasta el estado de Homo sapiens, los hechos y acontecimientos que se produje- ron durante la prehistoria, fueron determinantes para la formación del hombre y para la configuración de las culturas.
El “saber” genéticamente heredado de las plantas y de los animales
El ser humano, tal y como se conoce hoy en día, es el resultado de una lenta evo- lución con modificaciones genéticas que representaron una adaptación a un me- dio también cambiante. Sin ir muy lejos en un pasado inmemorial, se considera hoy como un hecho que el hombre fue un animal del orden de los primates que se regía, como todos los animales, mediante un conocimiento genéticamente he- redado: el instinto.6 Según el biólogo y psicólogo Jean Piaget, el instinto así como el programa genético de las plantas constituyen, de alguna manera, un conocimiento aun cuando éste es innato, no es el resultado de un aprendizaje. Dice Piaget al res- pecto: “la cognición es la regulación de los intercambios funcionales con el mundo
6 Algunos científicos consideran que el instinto animal no constituye un conocimiento sino