• No se han encontrado resultados

Scripta Ethnologica ISSN: Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas.

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2021

Share "Scripta Ethnologica ISSN: Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas."

Copied!
13
0
0

Texto completo

(1)

López Montaño, Jimena

EL IMPACTO MODERNIDAD EN UNA FAMILIA TSOTSIL DE LOS ALTOS DE CHIAPAS:

UN ANÁLISIS DESDE LA LÓGICA CAMPESINA Scripta Ethnologica, vol. XXXIX, 2017, pp. 131-142 Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas

Buenos Aires, Argentina

Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=14853734006

Cómo citar el artículo Número completo

Más información del artículo Página de la revista en redalyc.org

Sistema de Información Científica Red de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal Proyecto académico sin fines de lucro, desarrollado bajo la iniciativa de acceso abierto

(2)

EL I PACTO O ERNI A EN NA A ILIA TSOTSIL E LOS ALTOS E CHIAPAS: N AN LISIS ES E LA L GICA CA PESINA

L

A

Antonio se levanta de lunes a sábado, a las de la ma ana, para llegar a su traba o en la cabecera del municipio de Huixtán, en Los Altos de Chiapas. Lleva casi tres a os traba ando de chofer en el ayuntamiento, donde recibe un sueldo insigni cante pero que es necesario para los gastos para mantener su familia. Viven en tierra e idal y en total tienen tres peque os terrenos para cultivar. Tienen una milpa ( ), donde cultivan maí , calaba a, algunos chiles, fri oles, y donde también crecen diversas plantas que utili an para remedios curativos como la malva. A pesar de tener milpa, algunos animales peque os como pollos, cerdos y chivos y diversos árboles frutales la familia de Antonio se ve inmersa en un sistema que requiere de dinero para muchos de los gastos. Donde cada ve más es necesario del dinero para subsistir, no solamente por los productos de cocina,

de limpie a y de siembra que son necesarios comprar, sino porque el sustento principal de la familia, la milpa, ya no es su ciente. n el presente ensayo anali aré la situaci n de una familia campesina pluriactiva de Los Altos Chiapas, con los cuales tuve la oportunidad de hacer traba o de campo. Los datos aquí mencionados se recopilaron en el periodo del mes de unio a ulio y posteriormente del de septiembre al de octubre del .

E L A C

Chiapas es de los Estados con mayor poblaci n indígena en el país, donde . es hablante de una lengua indígena (INEGI ).

Hoy en día, más de de la poblaci n sigue viviendo en el medio rural (García, ), sin que las condiciones de producci n hayan variado signi cativamente. La proporción de mano de obra no remunerada evidencia

S o a o th pop lation in hiapa contin li ing in r ral ar a n th ighlan o hi apa th pop lation o tl ot il an ltal in ig no p opl aintain a ar r logic an a ilpa t

o r ing i r in a n oli ral an capitali t t hich i po ri h th or an or an when the milpa is no longer enough to survive, it is necessary to opt for a strategy of pluriactivity— mixing wage la or ith or in th ar or l con ption a an a aptation to th t o con ri n th a i o th ar r logic it i anal ho ha ing a ilpa tr an ani al or l con ption pro i a a o t o th t in hich th ar i r n concl ion i th p n onl on ag la or th o l

or a ct an i po ri h ca ro th ilpa o a not arn on t o g t th oo o n : pl riacti i ar r logic ilpa t ot il ighlan o hiapa n oli rali capitali

Estudiante de Antropología Cultural, Universidad de las Américas Puebla E- : imena.lope mo udlap.mx

(3)

el escaso desarrollo del sector agropecuario en el , de poco más de mil personas ocupadas en las actividades agropecuarias, silvícolas y pesqueras, . no recibi ingresos y . obtuvo menos de un salario mínimo. Asimismo un . de la poblaci n ocupada se encontraba en condiciones de extrema pobre a (García, ). De acuerdo con los datos de la CONEVAL ( ), actualmente, en Chiapas, . se encuentran en situaci n de pobre a y . en pobre a extrema ( ).

De la tierra en Chiapas, se encuentra en manos de e idos y comunidades (García, ), considerada como propiedad social. De acuerdo con García y Villafuerte ( ) la minifundi aci n tierra de tama o reducido es una característica de la propiedad social . de los e idatarios en la entidad poseen menos de die hectáreas, es decir que se presenta reducida disponibilidad de tierra para los e idatarios y comuneros.

Aunando con esto, el fraccionamiento de la tierra, donde de un universo de su etos con derecho a tierra parcelada, tiene una parcela, tiene dos, . cuenta con tres. El promedio de este ltimo estrato es de . parcelas por e idatario, parcelas que en regiones como en Los Altos, suman una o dos hectáreas, cuando mucho.

Los habitantes de los Altos de Chiapas son, mayoritariamente, indígenas hablantes de t ot il y t eltal (Collier, ).

Los municipios indios de la regi n rodean la sede administrativa colonial, San Crist bal de las Casas, una ciudad mesti a. Los Altos permanecieron aislados del resto de México hasta , cuando se extendi la carretera

Panamericana desde Tuxtla Gutiérre hasta San Crist bal (Holland, ). Actualmente, existen municipios de habla t ot il.

Durante su investigaci n, illiam Holland consideraba a los t ot iles como uno de los grupos menos aculturados y menos asimilados de México (Holland,

. oas   a rmaba que el contacto entre indígenas y mesti os en Los Altos, ha traído como consecuencia una actitud de resistencia al no aceptar inuencias extra as al grupo. Por el contrario, Collier ( ) percibe a la tradici n t ot il como un proceso en marcha, vital y dinámico, que es sensible a las inuencias e información externa, por lo tanto, recha a la explicaci n de que se mantienen las tradiciones mesoamericanas debido al aislamiento de los pueblos. A rma que las formas de vida indígena incluyen cosas tan occidentales como no occidentales (Collier, ).

Coincido con Collier al pensar las tradiciones como dinámicas y activas, ya que, los pueblos indígenas no permanecen estáticos. Más bien su situaci n marginal ante un sistema hegem nico ha provocado una adaptaci n en la cual los indígenas, al estar en posici n de desventa a, adecuan su cultura a la periferia del sistema mayor. Una de las cosas que ha perdurado en Los Altos de Chiapas es el sistema de la milpa y la l gica campesina de autoconsumo que rige a la poblaci n, en su mayoría indígena.

E

En su obra fundamental, Chayanov

(4)

( ), plante ideas que resultan esenciales para entender el análisis en curso. De acuerdo con este autor, la economía campesina constituye una forma de producci n no capitalista, en la que no es posible determinar la retribuci n de los factores capital, traba o y tierra (Bartra, ). En palabras de Bartra ( ) No existe allí ganancia, salario ni renta los campesinos constituyen un modo de producci n que, aunque subordinado en mayor o menor grado al sistema capitalista, no se rige ba o la misma l gica (Scalerandi, ). El paradigma dominante, el del capitalismo agrario, sostiene que el futuro de los campesinos se encuentra su eto a su capacidad de transformarse en empresarios agrícolas capitalistas o en su transformaci n en proletarios (Scalerandi, ). La necia realidad, no ha con rmado hasta el momento la predicci n de Roger Bartra, en cuanto a la extinci n de los campesinos y su transformaci n en proletarios, por el contrario desde que el sistema capitalista, que se rige por la ganancia y la producci n de mercancías, domina el planeta, el debate no ha cambiado existen y co-existen dos modelos de desarrollo rural diferentes, el de la agricultura campesina o familiar y el modelo de agronegocios y agricultura industrial (Scalerandi, ).

La persistencia de la l gica campesina, concede la ra n, al otro Bartra, cuando documenta su empecinada persistencia Son cerca de tres mil millones de personas ocupadas directamente en la agricultura, que con su traba o familiar, producen más del de lo que comemos. Son las sociedades rurales nucleadas en torno a estos agricultores. Son los campesinos (Bartra A., ).

Los dos modelos, de acuerdo con Bartra R. ( ), se encuentran inmersos en una relaci n desigual la explotaci n del traba o campesino por el capital, estas relaciones de explotaci n le imprimen una dinámica peculiar al campesinado en condici n subordinada.

La esencia de estas relaciones se encuentra constituida por el intercambio desigual, que procede de una diferencia entre la magnitud de valor y el precio de las mercancías (Bartra R., ). Es decir, cuando el campesino vende su mercancía a un precio inferior al de su valor.

Estos mecanismos de transferencia de valor, menciona Bartra, constituyen las raíces más profundas de la imposibilidad estructural para la economía campesina de coexistir con el sistema capitalista sin tender a desaparecer y a arruinarse (Bartra R., ). El argumento de Bartra solo se sostiene cuando se piensa la producci n campesina, desde las categorías de la agricultura comercial, es decir en términos de mercancías. Olvida que, en buena medida, los campesinos no producen mercancías, sino bienes, producen para el autoconsumo, y al evitar el intercambio, no se produce la mencionada pérdida de valor. Los campesinos siguen existiendo, pues producen para su consumo.

El concepto básico que cre Chayanov ( ) para el análisis de la economía campesina remite al equilibrio de consumo- traba o, es decir, el equilibrio entre la satisfacci n de las necesidades familiares y la fatiga generada por traba ar (Bartra, ).

De acuerdo con Chayanov la producci n se detiene en el momento en que se establece un equilibrio entre la satisfacci n y la fatiga, o como cuestiona Collin ( ) el esfuer o que

(5)

los campesinos invierten en la producci n es proporcional a las necesidades de reproducci n del grupo doméstico. En opini n de la autora, al colocar como su eto al esfuer o, se propicia la consideraci n de los campesinos como indolentes, cuando en realidad el su eto de la frase que de ne la racionalidad del sistema debería ser que el n que orienta la producción es la satisfacci n de las necesidades del grupo doméstico, o la reproducci n social.

Esto, más adelante, lo veremos como uno de los principales argumentos al momento de defender la racionalidad en la l gica campesina.

Indiscutiblemente, los campesinos poseen, además de este modelo econ mico de agricultura, una cantidad de saberes tradicionales (Valle o t al., ). Prácticas de resiliencia, dise adas con cuidado para reducir los riesgos de una actividad que depende de condiciones climáticas incontrolables (Valle o t al , ). A lo largo de los siglos, los campesinos han aprendido a enfrentarse a los imprevistos de la naturale a.

De acuerdo con (Valle o t al., ), los campesinos suelen depender para su subsistencia, también o simultáneamente de prácticas no agrícolas como la agroforestería, la ca a, la pesca y el traba o asalariado que complementan sus necesidades de consumo y cuyo éxito puede ser independiente del de sus cosechas. En su estudio de resiliencia entre campesinos tradicionales y agricultura empresarial en Campeche (Valle o t al., ), demuestran que las consecuencias de los cambios entre el ser humano y su ambiente puede observarse en la estabilidad de los nuevos sistemas de producci n. La estabilidad

depende y puede medirse a través de su impacto en la adaptabilidad, sustentabilidad y/o vulnerabilidad de los agricultorescon l gica campesina y con l gica capitalista de chile en la ona caliente de Calakmul. Dentro de sus conclusiones la más sobresaliente es que el sistema tradicional presenta mayor resiliencia, por su exibilidad de producción, que en el de la agricultura empresarial (Valle o

t al ).

R

Lo anterior, introduce en el debate sobre la racionalidad de la economía campesina y los saberes mismos de los campesinos. Desde la ortodoxia del paradigma moderno, cientí co y cartesiano se descali có a las racionalidades otras por mostrar una dependencia, casi primitiva, con respecto a la naturale a, que se opone a la modernidad. Supuestamente el hombre moderno necesitaría cada ve menos de aspectos como la biodiversidad y como el conocimiento local sobre el ambiente (Gon áles-Jácome, ). El desarrollo de la ciencia y de la técnica, permitiría autonomi ar a los seres humanos con respecto de la naturale a, la naturale a aparece en este esquema evolutivo como primitiva, salva e, mientras la cultura, sin naturalea, se identi ca con la civili aci n (Ulloa, ). Sin embargo, la l gica supuestamente primitiva de pueblos campesinos e indígenas, tiene mucha más racionalidad en cuanto al cuidado del medio ambiente. Principalmente porque siguiendo el concepto de Chayanov, los campesinos no explotarán más de lo necesario para su

(6)

subsistencia (Bartra, ). Asimismo, los factores ideol gicos-simb licos constituyen importantes referentes al actuar como reguladores del uso, mane o y explotaci n que las sociedades campesinas -en varias áreas de México- hacen con el ambiente en el que se encuentran inmersas (Gon ales-Jácome,

).

La racionalidad campesina se expresa plenamente en la comunidad de San Gregorio, donde el se or del monte, due o del monte y del bosque, vigila que la gente no sea ambiciosa y que no talen más de lo normal o que no perturben las cuevas, las cuales están rellenas de oro. Oro que le pertenece a él. Una de las explicaciones de la gente cuando les preguntas por qué dudan de los investigadores extran eros aunque sean mexicanos es que una ve, alguien llevó a un cientí co caxtlan, es decir mesti o, a la cueva del cerro sagrado de la comunidad y éste se llev todo el oro del se or del monte ( ). Siguiendo la idea de Gon ales-Jácome ( ), estos persona es colectivos son reguladores de la explotaci n y mane o del ambiente, la l gica campesina racional promueve la protecci n de estos espacios, simplemente porque otorgan lo necesario para vivir, el agua para beber, los animales para ca ar, la tierra para sembrar y la le a para calentarse y construir.

Por consiguiente, cuando se introduce la l gica capitalista, los reguladores no bastan para la protecci n. A pesar de que exista el se or del monte, y que la familia de Antonio lo respete, hay mucha tala de árboles en los bosques de Huixtán, en el mayor de los casos clandestina. Seg n relatan, la gente puede vender los árboles de sus terrenos o

simplemente grupos madereros entrar a cortar.

El paisa e de la ona, tal como la perciben los su etos, se ha transformado considerablemente en los ltimos a os, cada ve llueve menos y cada ve hay menos niebla. Esta falta de lluvia repercute directamente en la cosecha de la milpa, lo cual incide sobre su modo de vida.

La gente está acostumbrada a recibir fuertes lluvias en los meses de unio y ulio, éstas resultan esenciales para el buen crecimiento del maí en la milpa. Sin embargo, este verano, las lluvias llegaron muy tarde y fueron pocas.

Esto repercuti en la cosecha, la cual, me di eron será menor en tama o ( ).

Ante los momentos de sequía y de falta de agua, los pobladores van a re ar a los cerros cercanos, prenden velas, ofrecen pox ( ) y Coca Cola con la esperan a de que regrese la lluvia. La descripción con rma la dependencia con respecto de la naturale a, y su regulaci n simb lica a través de lo sagrado.

Esta relaci n rituali ada y sagrada con la naturale a, contrasta con la racionalidad instrumental (Hinkelammert, ), propia de la modernidad, que ve en la naturale a recursos a ser explotados, y de acuerdo con su l gica cuanto más, me or. La l gica de la reproducci n ampliada del capital, es la de producci n de mercancías para su venta en el mercado, y su n la generación de riquea, por tanto, cuando más mercancías se lancen al mercado mayor será la ganancia, una producci n siempre creciente sin considerar los límites de la naturale a. Entonces, podríamos dudar de la l gica capitalista, como una l gica racional Anali ando, no solamente los productos que surgen de ella que da an al cuerpo, sino los medios en

(7)

los que se obtienen. La tala intensi cada e indiscriminada la contaminaci n con agroquímicos la explotaci n humana para producir productos que cuestan más de veces su valor, y que el traba ador explotado s lo reciba centavos y por supuesto la disputa por tierra y agua entre las transnacionales y los seres humanos.

A

Así como se considera replantear la racionalidad de los modelos de producci n, también se requiere re-valori ar los conocimientos campesinos. Desmontando el estereotipo de estancamiento y atraso que los caracteri a en el imaginario colectivo de mucha gente. Los conocimientos locales productivos de la comunidad campesina presentan un carácter funcional, sistemático e innovador, en cuyo proceso lo simb lico y lo ritual se encuentra presente de modo inherente (Días t al., ). Actualmente, de acuerdo con Días y compa ía ( ), el campesino reali a un acoplamiento entre los saberes técnicos modernos y los tradicionales experimentan no s lo cuando producen para el mercado, lo hacen en su producci n para el autoconsumo y por mera curiosidad.

En la cultura productiva campesina, existe inno aci n cr ati i a ca io. La innovaci n se hace desde los conocimientos tradicionales, por lo que no resultan opuestos.

Concuerdo con los autores cuando dicen que el cambio es necesario en la vida campesina (Días t al., ). No considero que

el cambio signi que la desaparición de la economía campesina propuesta por Bartra, al contrario, se encontrarán herramientas para protegerlo y prolongarlo, mientras les resulte til para su reproducci n social. Una de estas herramientas puede ser la pluriactividad, como forma de adaptaci n.

De acuerdo con Collin ( ) el sistema de la milpa, es guiado por la nalidad de la producci n que es obtener los medios necesarios para la reproducci n social o, en otros términos, para la satisfacci n de las necesidades sociales de los integrantes del grupo doméstico. Sin embargo, qué pasa cuando esa nalidad de producción no es su ciente, si es imposible obtener los medios necesarios para la reproducci n social, o la satisfacci n de las necesidades del grupo. Creo que la soluci n que tienen los campesinos, fuera del sistema de reciprocidad y solidaridad comunal, es entrar en un modo pluriactivo de subsistencia. Regresando a la tesis de Chayanov, el campesino invertirá lo necesario para la satisfacci n de sus necesidades -con respecto a la producci n en el campo- resultando en tiempo de sobra para otras actividades rituales, sociales, etc. (Collin, ). Hoy en día, el tiempo excedente no necesariamente se encuentra relacionado con el ocio o la ritualidad, sino con el traba o asalariado. No porque las otras actividades fueran menos importantes, sino porque se encuentran inmersos en un sistema que obliga a tener dinero.

El campo sufri un proceso de agrari aci n, no tanto por la desaparici n de la actividad agropecuaria, sino por el impresionante crecimiento de los ingresos no

(8)

agrícolas en los hogares rurales (Grammont, ). Se produ o una nueva combinaci n de actividades agropecuarias con actividades no agropecuarias, esencialmente asalariadas, esto se le conoce como pluriactividad (Grammont,

. n el caso del presente ensayo, se re ere a la actividad asalariada, que, en con unto con el campo proporciona lo necesario para que una familia pueda vivir. La pluriactividad es una estrategia de diversi cación de las actividades del hogar para me orar sus ingresos y, con ello, se supone que entre mayor diversi cación mayor probabilidad de salir de la pobre a (Grammont, ). Sobre todo, porque, en diversas situaciones, la milpa no es su ciente y porque están sujetos a la necesidad de comprar productos de limpie a, cocina y siembra.

En la cocina de Araceli, esposa de Antonio, hay tres cosas que nunca van a faltar sal, maí y Coca Cola. A pesar de que mucha de su producci n para autoconsumo sale de la milpa, de los animales y de los árboles frutales que se encuentran alrededor de su casa, también, hay productos que requieren comprar. Necesidades de consumidor, creadas por el capitalismo, de productos como la sal, el aceite, pan, la harina de MASECA, algunas verduras -por e emplo, compran las papas de San Juan Chamula porque en San Gregorio no se dan-, y por supuesto la Coca Cola. De ve en cuando compran mole empaquetado y pasta para hacer sopas.

Los campesinos deben producir su cientes raciones calóricas para la subsistencia de la familia, igualmente, para cubrir las necesidades de siembra del a o siguiente y la alimentaci n del ganado

(Scalerandi, ). Si la milpa no da, están obligados a comprar maí de la SEDESOL, el cual me di eron, además de que es transgénico, cada costal tiene un costo de . El consumo de estos costales, de acuerdo a los datos proporcionados en la comunidad, es de un costal por semana. gualmente a rmaron que cuando la milpa no da su ciente para el a o, generalmente se termina a mediados de septiembre, así que todavía faltarían de a meses para la siguiente cosecha. Esto signi ca de  a  semanas en consumo de maí de la SEDESOL el costo total de eso sería de , a , pesos. Además, la medida de un costal por semana no incluye la alimentaci n de los animales, si se desea darles de comer es necesario comprar más.

Consecuentemente, creo que en gran escala, esta inmersi n en un sistema de compradores y desaventa ados, México transita hacia una mayor dependencia alimentaria debido a las di cultades y crisis productivas agrícolas provocadas por el nulo apoyo al campo (Gu mán, ). Las políticas neoliberales que ha tomado el gobierno han sido para bene ciar a los mismos de siempre.

De esta forma el gasto del sector agropecuario ha disminuido en los ltimos a os. De . del total programable que se le destin en

, en y en , s lo se invirti , lo que afect en particular a los peque os productores, en contraste con el impulso dado a la comerciali aci n dirigida por grandes corporaciones como Cargill y Archer Daniels

(9)

Midland (Gu mán, ). Las consecuencias se reejan en el aumento de la importación de algunos alimentos básicos, como el maí , del que del consumo nacional se compra en el extran ero (Gu mán, ).

De acuerdo con Gu mán ( ) los campesinos son pie a clave para la autosu ciencia alimentaria y por, lo tanto para la soberanía nacional. La falta de apoyo en la agricultura campesina implica, en México, la dependencia alimentaria, lo cual conlleva a una dependencia política y di culta la soberanía. Sin embargo, del total de subsidios de todos los programas rurales en el periodo - , . se destina al estado de Sinaloa, que cuenta apenas con . de unidades de producci n, mientras que el estado de Oaxaca, por e emplo, que abarca el de las unidades de producci n del total nacional, es bene ciado sólo con . de los subsidios (Gu mán, ). México contin a dando apoyos que se canali an a los grandes productores y a estimular el comercio mundial de ando a los peque os productores en mayor desventa a ante el mercado nacional.

Desde su creaci n, la FAO, La Organi aci n de las Naciones Unidas para La Agricultura y la Alimentaci n, ha tenido como preocupaci n central abatir el hambre y prevenir las crisis alimentarias a escala mundial mediante el me oramiento de la agricultura, la ganadería y la pesca (Gon ále , ). Este organismo ha ganado una legitimidad que le ha permitido actuar globalmente y acordar con los gobiernos nacionales acciones especí cas para el me oramiento del sistema agrícola y alimentario mundial (Gon ále , ). Por medio de una revalori aci n del conocimiento

cientí co como herramienta fundamental para plantear iniciativas que permitieran me orar la producci n alimentaria y la nutrici n, justi caron las propuestas que llevaron a estandari ar ciertas prácticas y políticas a escala mundial (Gon ále , ).

Todo en el nombre del desarrollo.

Tal como aclara Arturo Escobar ( ), el desarrollo es un proyecto tanto econ mico como capitalista, imperial, y cultural.

Cultural, porque subordina las demás culturas y conocimientos, las cuales se pretender transformar ba o principios occidentales y capitalistas. El desarrollo, así como el capitalismo, privilegia el conocimiento econ mico, la explotaci n de recursos naturales, la l gica del mercado y la b squeda de satisfacci n material e individual, por sobre cualquier otra meta (Escobar, ).

sta mentalidad se intensi có con la globali aci n (Collin, ), mentalidad irracional, disfra ada de buenas intenciones y de bene cios a unos cuantos.

C

Como podemos observar, estar inmersos en una relaci n prácticamente abusiva con el sistema capitalista es inevitable en el mundo globali ado y neoliberal en el que vivimos. Para los campesinos, que siguen una l gica campesina de autoconsumo (Bartra, ), esta relaci n supone una serie de desventajas reejadas a través de su necesidad de comprar productos industriales y del impacto ambiental que se genera en lo local.

(10)

El caso de San Gregorio es uno de muchos en esta historia de desventa as. El neoliberalismo provoca que las empresas busquen la tala de árboles de los bosques y la apropiaci n de tierras y agua potable. El capitalismo los sumerge en una l gica que cada ve los empobrece más, obligándolos a comprar productos necesarios en su día a día. Productos que varían desde la cocina y la alimentaci n, la higiene personal, y para la siembra misma, como fertili antes y pesticidas.

re ero visualiarlo como una reacción en cadena multifactorial. La presencia de la tala indiscriminada en la comunidad, provoca un impacto ecol gico en la ona, resultando en menos proporci n de lluvias en los meses claves para la cosecha. Esto, provoca que la cosecha no se de bien y que se terminen antes los granos de maí . En consecuencia, la familia debe buscar la soluci n en la pluriactividad, generando ingresos monetarios en un traba o asalariado, pero al mismo tiempo buscando un ingreso alimentario en la milpa de su casa

Collin, s/f. Agregando a esto, si la cosecha de la milpa no es su ciente, los campesinos se ven for ados a comprar maí transgénico de la SEDESOL, implicando un fuerte gasto familiar. Indudablemente, la milpa funge como un alivio al momento de estar inmersos en un sistema neoliberal y capitalista, ya que si la familia dependiera totalmente del traba o asalariado no podrían subsistir ni alimentarse como lo hacen ahora.

El pensamiento campesino en San Gregorio result ser mucho más racional, tal como lo presentan autores como Collin s/f

Gon áles-Jácome ( ) y Días, t al ( )

Ahí, la prioridad la tiene la tierra y el traba o en ella. Hablando con la gente de la comunidad, me compartieron que, para ellos, el pobre es el que no tiene dinero y tierras. Araceli, la madre de familia, me di o, hablando de sí misma No tenemos dinero, y tenemos poca tierra . Sin embargo, me di o El pobre es el que no traba a la tierra, porque puedes no tener dinero, pero si no traba as la milpa no tienes comida

N

. ombre de origen náhuatl que re ere tanto al espacio de cultivo

como al sistema de

asociar diferentes cultivos.

. Los cambios de porcenta e no signi ca que haya disminuido la pobre a extrema, sino que cambiaron los indicadores que la median.

. Notas de campo. La conversaci n surgi porque presenté mi interés de hablar con las autoridades del pueblo sobre mi investigaci n, a lo que la familia informante con la que vivía me di o que era muy mala idea ya que me iban a pedir que me retirara.

. Notas de campo

. P o s h - A g u a r d i e n t e d e c a a .

(11)

€ • ‚

Bartra, A.

El o r hi rro l it ocial nat ral l capital n la p r p cti a la ran ri i . ITACA, México.

Bartra, R.

Introducci n a Chayanov. a

€ntropolog a Vol I( ) -

Collier, G.

•lano int racci n l

n o t ot il Instituto Nacional IndigenistaSecretaria de Educaci n P blica, México

Collin, L.

s/f La Lógica de la diversidad y la interdependencia el Sistema milpa, en prensa

Econo a Soli aria local i r a.

El Colegio de Tlaxcala

Días T., G. Mará, P. Orti Báe e I. N e Ramíre

La Construcci n local del conocimiento campesino. En Balance

y perspectivas del campo mexicano a más de una década del TLCAN y del movimiento apatista. Vol. I Efectos y defectos de las políticas. Ivvone Vi carra Bordi (coord gral.)

CONEVAL

h t t p  / /    . c o n e v a l . o r g . m x / coordinacion/entidades/Chiapas/

aginas/pobrea.aspx ltimo acceso el de noviembre, .

Escobar, A.

Una minga para el posdesarrollo.

Signo • n a i nto Vol ( ) -

García Aguilar, M. del C. y D. Villafuerte Solís El Problema Agrario en Chiapas.

Crisis y desafíos. €‚€Sƒ„ €n…li i

‚atinoa ricano l io r ral,

N m -

Gon ále Cháve , H.

La Gobernan a mundial y los debates sobre la seguridad alimentaria.

† acato ( ) -

(12)

Gon áles-Jácome, A.

Ambiente y cultura en la agricultura tradicional de México casos yperspectivas, i ncia Ergo S , Vol

( ) -

Grammont, H. C.

La nueva estructura ocupacional en los hogares rurales mexicanos de la Unidad Econ mica Campesina a la Unidad Familiar Pluriactiva.

€‚€Sƒ„.

Gu mán G me , E.

Soberanía y agricultura campesina una articulaci n necesaria. En Kim Sánche Salda a (coord.)

†i r i a lt ral rritorio n i p ta proc o or inaci n.

Universidad Aut noma del Estado de Morelos, Morelos, pp. -

Holland, .R.

‡ icina a a n lo €lto hiapa n t io l ca io ocio c lt ral. Instituto Nacional Indigenista, México, D.F.

INEGI

Estadísticas a prop sito del día internacional de los pueblos indígenas. Datos Nacionales. http//

.inegi.org.mx/saladeprensa/

aproposito//indigenas.

pdf - ltimo acceso el de noviembre

Po as Arciniega, R.

Chamula Un pueblo indio en los altos de Chiapas. Comisi n Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, México, D.F.

Scalerandi, V.

El lugar del campesino en la sociedad aportes del marxismo a lacomprensi n de la articulaci n entre campesinos y modo capitalista de producci n. ˆƒ‚€, N m. -

Valle o Nieto, M.I. F. Delfín Gurri García y D.

O. Molina Rosales

Agricultura comercial, tradicional y vulnerabilidad en campesinos,

•ol tica lt ra N m. -

(13)

R

Hoy en día, un de la poblaci n en Chiapas sigue viviendo en el medio rural.

En la ona de Los Altos, la poblaci n en su mayoría indígena t ot il y t ltal , reproducen la l gica campesina y el sistema de milpa. Sin embargo, al estar inmersos en un sistema neoliberal y capitalista, que los empobrece cada ve más y cuando la milpa ya no es su ciente para subsistir, es necesario optar por una estrategia de pluriactividad me clar traba o asalariado con el traba o en el campo de autoconsumo como adaptaci n a un sistema de consumidores.

Partiendo desde la l gica campesina se anali a c mo el tener una milpa, árboles y animales para el autoconsumo, brinda una salida de auxilio al sistema en el que se ven inmersos. Ya que si se dependiera solamente del traba o asalariado se verían más afectados y empobrecidos, porque de la milpa no se saca dinero, pero sí comida.

Referencias

Documento similar

Tras establecer un programa de trabajo (en el que se fijaban pre- visiones para las reuniones que se pretendían celebrar los posteriores 10 de julio —actual papel de los

La variación de la energía térmica en un sistema se produce mediante el trabajo o el calor.. Por ejemplo, cuando usamos una bomba manual para inflar un neumático de

o esperar la resolución expresa" (artículo 94 de la Ley de procedimiento administrativo). Luego si opta por esperar la resolución expresa, todo queda supeditado a que se

En tales circunstancias, una forma de proceder posible sería iniciar una fase preconstitucional de diálogo nacional, como sucedió en Sudáfrica, para reunir a

1. LAS GARANTÍAS CONSTITUCIONALES.—2. C) La reforma constitucional de 1994. D) Las tres etapas del amparo argentino. F) Las vías previas al amparo. H) La acción es judicial en

Si bien varias estructuras habitacionales de planta rectangular y con techo a dos aguas probablemente daten de los primeros momentos del período colonial (Angiorama, Becerra, Giusta

A Carlos Eduardo, Oscar y Gilma, mis colegas de doctorado que ya se graduaron y que fueron mi ejemplo y grupo de apoyo. Por supuesto a todos los Emes, amigos

Volviendo a la jurisprudencia del Tribunal de Justicia, conviene recor- dar que, con el tiempo, este órgano se vio en la necesidad de determinar si los actos de los Estados