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Los juegos tradicionales en los Jirimm de Gral. Las Heras

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Academic year: 2020

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I UNIVERSIDAD DEL CENTRO DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES

FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS CENTRO EDUCATIVO DIGITAL

CICLO DE LICENCIATURA EN EDUCACION INICIAL

LOS JUEGOS TRADICIONALES EN LOS

JIRIMM DE GRAL. LAS HERAS

TESISTA:

Mónica Elisabet Torrossi

DIRECTORA:

Mag. Ángela Ridao.

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II

RESUMEN

Esta investigación se llevó a cabo en tres JIRIMM (Jardín de Infantes Rural y de Islas de Matricula Mínima) del Distrito de Gral. Las Heras, Pcia. de Buenos Aires, en el año 2016, con el objetivo principal de : Indagar el patrimonio lúdico sobre Juegos Tradicionales.

En el Marco Teórico se hizo referencia al Juego Tradicional en el que diferentes autores coinciden en su relación con la cultura y su importancia en el desarrollo integral del niño desde temprana edad. Desde el Marco Legal se los reconoce por su “alto valor cultural”, responsabilizando a las instituciones del Nivel Inicial, en este caso a los JIRIMM, a través de la Ley Nacional N° 26206 y la Ley Provincial de Educación N° 16688 y el Diseño Curricular de la Pcia de Buenos Aires, a fomentar espacios para garantizar la transmisión generacional e intergeneracional.

La metodología utilizada se centró en un diseño cualitativo de alcance exploratorio que permitió recolectar información a través de entrevistas, observaciones , registros anecdóticos, fotos y vídeos, que al entrecruzarla con los fundamentos teóricos y legales en el reporte se vislumbran rasgos culturales, formas de vida y costumbres propias de la zona, dando cuenta de un repertorio lúdico variado.

La posibilidad de compartir espacios, tiempos y materiales con “otros” compañeros mayores de la Escuela Primaria y docentes permite que los Juegos Tradicionales se sigan sucediendo y los más pequeños vayan adquiriendo formas de jugarlos y apoderándose de normas que luego trasmitirán a otros compañeros.

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III INDICE

 INTRODUCCIÓN………...1

 CAPITULO 1: MARCO TEORICO –CONCEPTUAL 1. A - Juego y juegos tradicionales: definiciones. Tipificación………4

1. B - El juego y la cultura………8

1. C - Espacio, tiempo, materiales para el juego tradicional………..12

1. D - Importancia del Juego Tradicional en el desarrollo integral del niño...15

 CAPITULO 2: MARCO LEGAL 2. A - Los JIRIMM: antecedentes y cambios………17

2. B - Derecho al juego………..………20

 CAPITULO 3: EL JUEGO TRADICIONAL EN EL JARDIN DE INFANTES 3. A - La importancia de los juegos tradicionales en el Nivel Inicial………23

3. B - El diseño curricular como una forma de abordaje………...24

 CAPITULO 4: ENCUADRE METODOLÓGICO 4. A - Lineamientos metodológicos………27

4. B - Unidades de análisis………28

4. C - Limitaciones del estudio………...………..28

4. D - Procedimientos e instrumentos de recolección de datos……….28

4. E - Procedimientos de análisis de datos………..29

4. F - Contexto………29

 CAPITULO 5: REPORTE DE RESULTADOS 5. A - DIMENSIONES DE ANÁLISIS……….31

5. B - CONCLUSION………43

 BIBLIOGRAFIA………..45

 ANEXOS Anexo 1: Ubicación – fotos edificios y espacios………..48

Anexo 2: Fotos de estudio de campo………...…….52

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1 INTRODUCCIÓN

Esta investigación surge de la motivación producida al realizar un trabajo integrador sobre

EL JUEGO EN LA INFANCIA para la cátedra “Epistemología de Fenómenos Lúdicos” del Prof. y Lic. De Educación Inicial, FCH, UNCPBA. Allí se compilan entrevistas a tres generaciones (personas de distintas edades que oscilaban entre 20 y 70 años o más), se indaga sobre recuerdos de juegos de la infancia, denominación de los juegos, compañeros de juegos, espacios y tiempos de juegos, materiales y juguetes, y juegos en la escuela.

Del análisis de estos cuestionarios asoman diferencias y cambios en el tiempo: la participación de las familias en los juegos de los niños, la construcción de juguetes con diversos materiales, los espacios y tiempos disponibles en la escuela para el juego, entre otros ítems. Vale destacar que algunas personas que fueron encuestadas vivían en zona rural y recuerdan con añoranza aquellos tiempos de encuentro de juego en las instituciones educativas, como momento único para compartir juegos con sus compañeros, por otro lado aparece el tiempo que dedicaban a la construcción de juguete con sus familias y que solían compartir en la escuela. Juegos que aprendían con su familia y luego lo compartían con sus compañeros, al mismo tiempo estaban los juegos que aprendían de sus compañeros y lo trasladaban y/o lo continuaban en sus hogares.

Sabiendo que los niños traen un repertorio lúdico previo al ingreso a las instituciones del Nivel Inicial surge la inquietud por investigar qué lugar ocupa el JUEGO TRADICIONAL en el ámbito rural y si las instituciones educativas lo recuperan y con qué propósito.

El contexto social y cultural, sin dudas, influye e impacta en los juegos, los niños llevan a cabo prácticas y expresiones lúdicas que reflejan en gran medida prácticas sociales de los adultos; tal como lo expresa L. M. Sarmiento Cruz (2008) en la frase seleccionada para comenzar Capitulo 1; por otro lado R Ofele. (2003, p. 1) señala que

“...el juego es reflejo de la cultura, ésta se refleja en las diversas expresiones lúdicas, a la vez que el juego también crea cultura”

Por ello, se puede inferir que el juego adoptará diversas formas dependiendo del medio cultural en que se desarrolla, variando el modo de jugarlo, el momento, la importancia que la comunidad le otorga, los jugadores, las características singulares en cuanto a formatos (maneras y/o formas) de juego.

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estudio. Por lo que podríamos afirmar que es un fenómeno universal que adoptará diferentes formatos dependiendo del medio socio-cultural en que se manifieste y la transmisión que opere.

Haciendo mención a los Juegos Tradicionales –objeto de estudio de esta investigación- se los puede caracterizar por ser de transmisión oral, al mismo tiempo se los puede definir como aquellos que se trasmiten de generación en generación, y en sus particularidades se encuentran variantes las que se relacionan con: diferentes espacios en que se desarrollan, los materiales, las reglas o acuerdos, los tiempos y agrupaciones y los grupos sociales que los mantienen.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que la característica esencial de todo juego es el carácter social que adoptan, y justamente en el Juego Tradicional es uno de los aspectos más relevantes, por ser jugados entre adultos, jóvenes y niños. En ocasiones el encuentro de niños mayores con niños menores determina que estos últimos los aprehenden y aprenden como espectadores, ya que participan desde un rol en forma activa con alegría y siguiendo el juego para poder apoderarse de él.

Otra característica del Juego Tradicional es la conservación de los ritmos, la significación de las palabras, los movimientos, la espontaneidad, la exploración, la contextualización y la sociabilidad que aportan al desarrollo integral del ser humano (adultos, jóvenes y niños).

Muchos son los aportes que brinda el Juego Tradicional, pero retomando lo explicitado en el inicio se puede decir que en el ámbito rural los adultos y niños tienen menos oportunidades de encontrarse (por factores geográficos) con otros para ser partícipes de las actividades lúdicas, en la mayoría de este tipo de población los juegos transcurren al interior de la familia. Por ello en cada momento, desde la construcción o la creación del juego y/o juguete hasta la participación con los mayores en el simbolismo, vemos cómo se fortalecen los vínculos, se generan canales de comunicación, que brindan seguridad y placer potenciando el desarrollo personal y social de los niños, al mismo tiempo se incorporan pautas y valores de una cultura.

Por lo expresado hasta aquí surge el siguiente interrogante: ¿estos repertorios lúdicos “familiares” se continúan en el Nivel Inicial para afianzar las características mencionadas y lograr que la trasmisión de los juegos tradicionales siga sucediendo?

Si bien es cierto que entre cultura social y cultura escolar existe una distancia, en el ámbito rural especialmente entran en diálogo, niños y adultos comparten acervos lúdicos y también enseñanzas, lo cual redunda en un gran aporte al desarrollo infantil. Precisamente resulta valioso apropiarse de las formas lúdicas para que en tiempo de ausencias de los niños en la institución educativa -por razones propias del contexto como clima, labores, salud- tengan la posibilidad de seguir jugando en familia, entre hermanos, entre vecinos.

Si consideramos que el JUEGO en el Nivel Inicial, tal lo señala la Ley Nacional de Educación 26206/06 en su art. 20 es de “alto valor cultural” para el desarrollo cognitivo,

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3 niño a su cultura, cuales entrelazan la cultura familiar, social y escolar, cómo se rescata el patrimonio lúdico en las instituciones de Nivel Inicial para fortalecer y enriquecer el valor cultural.

Por lo expresado en el inicio, acerca de las entrevistas realizadas en la cátedra “Epistemología de Fenómenos Lúdicos”, se destacan los recuerdos que allí mencionan los participantes de zonas rurales sobre los juegos en la escuela como momento único de relación con compañeros, cómo momento de continuidad del juego de la escuela proyectado a sus hogares, cómo tiempo de aprendizajes, es por ello que esta motivación me impele a realizar una investigación en tres JIRIMM (Jardín de Infantes Rural y de Islas de Matricula Mínima) del distrito de Gral. Las Heras. La finalidad es responder a interrogantes tales como: ¿En los JIRIMM se observan juegos tradicionales? ¿Con qué propósito se recupera el acervo lúdico de la zona en los JIRIMM?, ¿Qué espacios, tiempo y materiales se destinan al juego tradicional?, ¿qué juegos tradicionales perduran en estos contextos? ¿Quiénes trasmiten los juegos?

PROBLEMA

¿Cómo se recupera el patrimonio lúdico de Juegos Tradicionales en el ámbito rural, específicamente en los JIRIMM del distrito de Gral. Las Heras?

OBJETIVO GENERAL

Indagar el patrimonio lúdico sobre los Juegos Tradicionales en los JIRIMM del distrito de Gral. Las Heras.

OBJETIVOS ESPECIFICOS

 Rastrear Juegos Tradicionales que existen en el ámbito rural de Gral Las Heras.  Reconocer los sujetos sociales encargados de la trasmisión de dichos juegos.  Compilar formatos de Juegos Tradicionales en las instituciones de Nivel Inicial.

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CAPITULO 1

MARCO TEÓRICO-CONCEPTUAL

“Los juegos tradicionales presentan las diversas condiciones sociales, históricas y culturales de cada

una de las regiones; representan la cotidianidad del adulto, en cuanto a sus prácticas y labores

cotidianas, de las que el niño del todo no se separa.

La manera como se representan según cada región abre espacio para las fantasías, como pequeñas

válvulas de escape para modificar el tiempo y el espacio de lo que serían las actividades de los adultos”

Luz Mireya Sarmiento Cruz

1. A - JUEGO Y JUEGOS TRADICIONALES: DEFINICIONES Y TIPIFICACION

Existen múltiples definiciones de Juego según distintas ramas del saber cómo se ha mencionado en párrafos anteriores al inicio del trabajo, entre ellas se destaca la postura del historiador holandés J. Huizinga (1968) quien en su obra Homo Ludens expone:

“…el juego en su aspecto formal, es una acción libre ejecutada como si y sentida como situada fuera de la vida corriente ,pero a pesar de todo puede absorber por completo al jugador, sin que haya en ella ningún interés material ni se obtenga en ella provecho alguno, que se ejecuta dentro de un determinado tiempo y un determinado espacio, que se desarrolla en un orden sometido a reglas y que da origen a asociaciones que tienden a rodearse de misterio o a disfrazarse para destacarse del mundo habitual. Es inherente a las personas y forma parte de la cultura”. (1968, p.26)

Es libre en tanto los individuos juegan a lo que se quiere en el momento que se quiere, es decir, los que juegan lo hacen porque encuentran en la práctica gusto y libertad en la acción. J. Huizinga (1968) afirma que “…el juego por mandato no es juego”.

El juego se caracteriza porque no es la “vida corriente”, se juega en un espacio que se

caracteriza por ser delimitado, privado, preservado a tal fin. Por otro lado, representa una forma de escaparse del mundo cotidiano, se halla fuera del proceso de satisfacción directa de necesidad y deseo, el gozo se produce en la práctica misma. Quien juega sabe que está realizando una “acción diferente”, que el tiempo y espacio le pertenecen, por ello puede entrar

y salir cuando lo desea o por propia voluntad. J. Huizinga (1968) señala que el juego:

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5 R. Caillois (1986 pág. 31-32) sociólogo francés, considera que el trabajo realizado por J. Huizinga es exhaustivo pero en su análisis detecta que aún faltan considerar ciertas cuestiones y manifiesta:

el juego no tiene más sentido que el juego mismo, es una actividad libre, separada, incierta, improductiva, reglamentada y ficticia.

El juego se debe definir como una actividad libre y voluntaria, como una fuente de energía y diversión…es esencialmente separada, cuidadosamente aislada del resto de la existencia y realizada por lo general dentro de límites precisos de tiempo y lugar”

Este autor además señala que los juegos practicados por un grupo social determinado identifican la forma de ser, las características y los comportamientos de dicho grupo.

Autores como J. Huizinga (1968) y R. Caillois (1986) subrayan la importancia del juego como transmisor de patrones culturales, tradiciones y costumbres, percepciones sociales, hábitos de conducta y representaciones del mundo. Los juegos expresan los valores dominantes de cada civilización, y cambian en función de la época histórica, la situación geográfica, nuevas cosmovisiones, ideas, relacionadas a la creatividad de los grupos sociales.

Coinciden en relacionar al juego con el aspecto social y cultural autores tales como L. Mantilla (1991) quien expresa que son formas socialmente establecidas para acceder al jugar; P. Lavega Burgués (1996) manifiesta que los juegos son manifestaciones de cualquier colectivo humano vinculadas al contexto social.

R Ofele, (2004, p. 116), por su parte, expresa que

“las manifestaciones lúdicas son evidentemente parte de la cultura de un pueblo y reflejan las características del mismo”.

Estas definiciones nos acercan al denominado Juego Tradicional, al cual A. Pelegrin (1996 p. 23) los define de la siguiente manera

Aquellos cuyas acciones expresivas, corporales y verbales sean representadas por el placer del movimiento y la palabra, reconocidas y aceptadas las reglas y los actores, aprendidos por transmisión oral, gestual a través de generaciones y practicada por los niños”.

Por otro lado,Tizuko Kishimoto (1994) citando a Ivic en pág. 24 expresa:

“La modalidad denominada juego tradicional infantil, denominada así por el folklore,

incorpora a mentalidad popular, expresándose sobre todo por medio de la oralidad. Considerado parte de la cultura popular, el juego tradicional guarda la producción espiritual de un pueblo en cierto período histórico. Esa cultura no es oficial, se desarrolla especialmente de modo oral, no queda cristalizada. Está siempre en transformación, incorporando creaciones anónimas de generaciones que se van sucediendo”

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“Aproximarse al juego tradicional es acercarse al folklore, a la ciencia de las tradiciones,

costumbres, usos, creencias y leyendas de una región. Resulta difícil disociar el juego tradicional del comportamiento humano, el estudio del juego folklórico, de la etnografía o la etología”

No hay dudas que por medio del juego se accede a la cultura, al folklore de un pueblo (creencias, mitos, rituales, costumbres y hábitos) conjugándose pasado y presente en cada escena lúdica, recreándola; el juego marca un fuerte significado cultural y promueve indefectiblemente vínculos sociales que permiten explorar y conocer el mundo. Contexto social y cultural influyen e impactan en los niños cuando llevan a cabo sus prácticas y expresiones lúdicas, las que reflejan en gran medida la influencia de las prácticas sociales de los adultos. Por medio del juego el niño aprende la cultura de sus antepasados, la sostiene y la trasmite a nuevas generaciones desde múltiples formas y en distintos espacios.

Según A. Ridao (2008, p. 1): “Estudiar como la cultura familiar va permeando con su cosmovisión las formas lúdicas, supone considerar al juego como un dispositivo que preserva la herencia y el acervo cultural”.

Por otro lado G. Scheines (1997, p.14) expresa:

“El juego no es una actividad como cualquier otra. Es tan mágica como un ritual, ata y

desata energías, oculta y revela identidades, teje una trama misteriosa donde entes y fragmentos de entes, hilachas de fragmentos contiguos y distantes, el pasado y el futuro, cosas muertas y otras aún no nacidas, se entrelazan armónicamente en un bello y terrible dibujo. Jugar es abrir la puerta prohibida, pasar al otro lado del espejo”

Vale decir entonces, que el juego tradicional se nutre de las condiciones del contexto, se orienta según la cultura, las costumbres y se vive de acuerdo a los saberes de cada familia, de cada grupo poblacional dando testimonio de una época y un contexto.

Los niños, desde sus primeros “juegos de crianza” (D. Camels, 2010) con movimientos, arrullos, canciones -que transmiten los adultos- comienzan un encuentro ritmado, donde acontece la voluntad de imitar, es así que se va configurando la matriz lúdica, la cual hace que el niño ingrese al mundo lúdico y transite por diferentes formatos de juego. Los niños juegan a lo que ven, observan con detenimiento y otorgan sentido y significado a la acción, del mismo modo el encuentro con “otro” lleva ineludiblemente a un proceso de humanización, el cual posibilita la construcción de símbolos y representaciones basados en la experiencia.

El juego, es entonces, parte vital de las relaciones con otros, con los objetos, con el espacio, con el mundo social, que conduce al desarrollo integral del ser humano.

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7 clasificación. Así mismo, variables, ejes y dimensiones han preocupado a investigadores en intentos de posibles tipificaciones.

En referencia a esto la Dra. C. Duek, (2012 p. 656) manifiesta:

todo intento de clasificación de las prácticas culturales no puede ser sino provisional y discutible”

La clasificación más clásica es la planteada por R Caillois (1967- 1994) donde aborda al juego en relación al predominio de un factor determinado: la competencia, el azar, el simulacro, el vértigo. El autor reconoce que tanto el juego infantil como el juego del adulto pueden incluirse en cualquiera de los cuatro apartados, encontrando muchos tipos de juegos sin necesidad de manifestarse cada uno en forma pura, sino que las categorías pueden ser combinables.

 AGON: son los juegos en los que aparece competencia y rivalidad en torno a alguna de las siguientes cualidades: resistencia, rapidez, memoria, ingenio.  ALEA: (suerte, azar). Designa a los juegos basados en decisiones que no

dependen del jugador y que el jugador no tiene influencia. El destino es el único artífice de la victoria. Podrían nombrarse juego con dados, loterías, cara o cruz.  MIMICRY: “El sujeto olvida, disfraza, se despoja pasajeramente de su

personalidad para fingir otra” (Caillois, 1967,1994; pág. 52). Esta categoría

reúne muchas características del juego: libertad, convención, suspensión de la realidad, espacio y tiempos delimitados. Hay una invención incesante y siente placer por ser “otro” o hacerse pasar por otro. En estos juegos los disfraces y las máscaras tienen la función de cambiar la apariencia del jugador.

 ILINX: Búsqueda de vértigo, mareo en un intento de destruir por un instante la estabilidad de la percepción. Es un juego frecuente en la infancia basado en experiencias sensorio-motrices (piruetas, caídas, deslizamientos, rotación rápida) Resultan divertidos tanto para niños como para adultos

En otro sentido el antropólogo Backock en el S. XIX, en texto C. Duek, (2012), planteó otra tipificación en relación al binomio sujeto-objeto. La clasificación planteada por él está basada en una observación aleatoria en las calles de la ciudad de Washington en 1888, es así que presenta una organización basada en 2 grandes divisiones: juego individual y juego grupal, dividiendo cada una en juegos con objetos y sin objetos:

JUEGO INDIVIDUAL:

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 Objetos que se transforman en auxiliares de juego: pasto, barro, objetos domésticos no lúdicos (cucharón, aspiradora, silla), es decir cualquier objeto de la cotidianeidad infantil que pueda transformarse en un juguete.

 Objetos relacionados con algún programa televisivo o sus personajes: juegos de mesa resignificados con personajes mediáticos (soga de Barbie, naipes)

 Juegos en los que predomina la función corporal y los movimientos: tobogán, trepadora o algún elemento para trepar,

 Juegos sin objetos: juegos de representación de acciones cotidianas

 Cuentos y canciones: entendiéndose arrullos, nanas, cuentos de nunca acabar.

JUEGO GRUPAL

 Con objetos: tradicionales que impliquen relaciones con otros, como juegos de cartas (la casita robada, memotest); juegos de mesa (ludo); bloques; jugar a la pelota. Estos juegos permiten la socialización e integración de otros al mundo lúdico

 Auxiliares de juego: ramitas, pasto , barra, utensilios

 Movimiento y deporte: fútbol, mancha (diferentes variantes)  Sin objetos: representación de situaciones cotidianas.

 Cuentos o canciones: La farolera, sobre el puente de Avignon, arroz con leche

 Chistes y adivinanzas

1. B - EL JUEGO Y LA CULTURA

La relación JUEGO-CULTURA es el eje que atraviesa la práctica lúdica en la cotidianeidad. Según las creencias, la importancia y el lugar que cada comunidad le dé al juego se verán reflejados en las formas o modos de juego infantil, ya que podrá ser transformado y recreado según las necesidades y posibilidades del mundo infantil. Los niños imitan, repiten, reflejan, transforman y recrean situaciones del mundo adulto, lo cual le permite entenderlo y a su vez expandir su imaginación, su creatividad y también resolviendo problemas y/o situaciones conflictivas.

Los niños toman las posibilidades que les brinda el juego para abrirse a la realidad inmediata, transformándola en múltiples combinaciones, re-creando la cultura.

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9 Es importante aquí aclarar la existencia de diferencias entre cultura infantil y cultura adulta en los modelos lúdicos, que se distinguen también de la cultura instalada en un pueblo. En muchas ocasiones los adultos prejuzgan los juegos infantiles como violentos, torpes, riesgosos, agresivos; sin tener en cuenta que las luchas, los héroes, las guerras, las canciones de rondas y/o corro, son parte de juegos tradicionales surgidos en otras épocas.

Ciertamente los modos de vida, las costumbres, las relaciones familiares y la infancia van cambiando, no por ello desaparecen rituales de movimientos, rondas, gestos, normas y reglas, sino que en el devenir histórico surge la re-creación de estos juegos haciendo que varíen y se adecuen a cada grupo, a cada cultura, reflejando la importancia que la comunidad otorga a sus modos de convivencia, solidaridad, valores, agrupamientos, tiempos, materiales y espacios.

Claro está que a través del juego el niño va aprendiendo aspectos del contexto cultural en que vive, incorporándose progresivamente a la realidad del mundo que han edificado sus mayores. J. Chateau (1973) destaca que la transmisión de la tradición va de la mano de un mayor, que puede ser un pariente o alguien allegado al contexto familiar, o simplemente otro niño. Asimismo señala la importancia de que el niño se apropie del acervo lúdico tradicional, ya que en el futuro –será portador de un legado- seguirá transmitiendo la tradición y la cultura de su grupo. En relación a ello el autor dice:

El juego depende indirectamente de la actividad de los adultos. Al no poder trabajar con el adulto, el niño va a imitar primero la actividad del adulto. Por eso en los juegos de imitación, tan frecuentes, entre los tres y siete años, las escenas imitadas son casi únicamente escenas de la vida adulta…En la misma época el niño busca el contacto con los adultos. Acepta fácilmente al adulto en sus juegos; lo reclama y viene a tirarle de la manga. Todavía no comprende bien que el mundo del adulto difiere de su propio mundo, que el adulto tiene asuntos más importantes que jugar al columpio o a los cubos, le parece que el adulto, a pesar de su superioridad, no es más que un niño grande…” (J. Chateau, 1973, p.35).

En esta expresión vemos la referencia al hombre como ser social, que por transitar una infancia prolongada le permitirá construir gradualmente el aprendizaje de la sociedad adulta. Los juegos tradicionales son los que permiten el nacimiento de una sociedad infantil, donde el acervo tradicional otorga a la infancia las nociones esenciales de que es una sociedad verdadera

(1973, p. 87)

A. Pelegrin (1996) afirma que los juegos tradicionales crean y/o forjan la identidad de un grupo, además de constituir el patrimonio cultural desde la memoria colectiva en diferentes contextos.

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determinada, ya que la estructura del juego reside por un lado, en la réplica de la vida de los adultos, su contenido varía según la cultura en que se desarrolle, reflejándose relaciones sociales, afectivas, imaginarias, cognitivas, pautas, reglas y valores; y por otro, los escenarios geográficos donde los sujetos asumen y representan sus prácticas lúdicas imprimen especificidad.

En relación a ello y haciendo referencia a la tradición, a modo de ejemplo, nos sumergimos en la historia, en estudios antropológicos y folclóricos como los de E. Breda (1962), J. Paez (1971), G. Magrassi (1985), F. Coluccio (1988), O. Plath (1986), que nos dan cuenta de investigaciones que referencian testimonios de actividades lúdicas de conquistadores y colonizadores españoles, jesuitas, ingleses y franceses; también aportan datos sobre formas de juegos de los habitantes primitivos (aborígenes) del territorio argentino. Se observa que la cultura aborigen posee un extenso repertorio lúdico, entre ellos se destacan: juegos variados de pelota, juegos de azar, juegos de manos con hilos, muñecas, juegos de movimientos y sonidos con el cuerpo mimetizando animales, juegos en el agua, entre otros. Estos autores también hacen alusión a cómo ingresan juegos y juguetes provenientes de Europa de la mano de los colonizadores antes mencionados. Dichas investigaciones permiten entender cómo el juego y los juguetes son productos de una sociedad y de una cultura determinada, pero a su vez cómo trasmutan y generan nuevos rasgos identitarios. Esto nos lleva a reflexionar sobre la importancia de los juegos, de los cambios en el devenir histórico, de la necesidad de revalorizar dicha historia cultural, de los valores que se forjan y cómo componen una tradición que llega a nuestro tiempo.

En la actualidad resulta difícil definir una sociedad por los juegos y juguetes, ya que las particularidades de una comunidad parecen desdibujarse en una cultura universal; pero resulta positivo que cada cultura reconozca sus rasgos identitarios en cuanto a lo lúdico y por otro lado se abra a nuevas oportunidades, manteniendo el estilo particular, la creatividad y sensibilidad autóctonas para que resulte un producto genuino.

En lo que se refiere a cómo preservar la tradición y cultura de este tipo de juegos en el campo educativo, tenemos que considerar que los espacios escolares fueron, son y serán preservadores y/o conservadores de estos juegos, por ello se requiere indagar cómo se configuran las diversas culturas en cuanto a los juegos que poseen los grupos familiares y cómo confluyen en ese espacio, qué se conserva.

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11 La escuela podrá aproximar al niño al campo de lo simbólico y dentro de sus fronteras propiciar el juego, que junto con el lenguaje y el arte, conforme la expresión genuina del acervo sociocultural.

Es el Jardín de Infantes, como primer espacio social fuera del hogar, donde se potenciarán las condiciones lúdicas del contexto confirmando la relación con las familias, ampliando el universo lúdico, mediante la habilitación de espacios y tiempos para el juego que permitan el encuentro con el “otro” y los “otros”. La construcción de símbolos y significados, la apropiación de la palabra, la comunicación, la posibilidad de decidir y disentir a través de solución y superación de conflictos, generándose valores de convivencia sociales.

Considerar los juegos tradicionales conlleva a pensar que puede existir un punto de enlace entre la cultura infantil, cultura familiar y cultura escolar que permite entretejer una red sociocultural compatible con una realidad particular. H. Cañeque (1991 p. 60) en relación a este tipo de juegos señala:

“Todos ellos son una permanente invitación a recuperar datos útiles de tradiciones

ancestrales y a buscar hilos invisibles de la ilusión, que desde siempre nos invita a jugar y a crear, o sea, a enriquecer y trasmitir la cultura”,

Se puede inferir que cada comunidad, cada contexto, definirá el espacio social y cultural donde el juego cobrará sentido. Vale destacar la importancia del espacio que el Jardín de Infantes otorga al juego, asumiendo la responsabilidad de trasmitirlo y resguardarlo por su importancia como manifestación histórica, social y cultural.

R. Ofele afirma:

“…la escuela forma parte de una cultura y a la vez es cultura. La escuela es agente fundamental en la búsqueda y consolidación de identidad cultural” (2004, p.3) más tarde dice “La imaginación lúdica es un generador y motor de la revolución cultural” (2008, p. 4)

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1. C- ESPACIO, TIEMPO Y MATERIALES PARA EL JUEGO TRADICIONAL Las categorías esenciales del juego son: Espacio, tiempo, vínculos y materiales. Estos son determinantes para que se produzca el juego, precisamente allí niños, jóvenes y adultos se encuentran y son trasmisores de un legado.

En relación a categoría ESPACIO, G. Scheines (1998, p. 112) dice que

“Jugar es apropiarse de un territorio y convertirlo en campo de juego…. Cualquier juego es

un espacio-tiempo simbólico y mágico”. En esta expresión observamos como la acción de jugar recorta imaginariamente un espacio, un adentro y un afuera. Este espacio puede dibujarse en el suelo (rayuela, huevo podrido, cancha de futbol); desplegarlo sobre la mesa en caso de juegos de tablero (damas, ajedrez, oca), o simplemente imaginarlo. Además afirma “No hay juego sin campo de juego” y hace una analogía en referencia a un tablero como una pequeña zona que

representa todo el mundo y el resto no existe mientras se juega.

R. Ofele (2008) en relación al espacio de juego marca 2 vertientes: una el espacio físico y real y otra el espacio que el jugador se crea – interna y externamente- para desplegar su juego

El espacio físico y real es el que la comunidad pone a disposición para jugar, influyendo factores geográficos y ambientales siendo estos: abiertos, cerrados, diseñados, naturales, artificiales, escolares, restringidos, amplios, seguros, inseguros. No es el espacio físico que definirá las posibilidades de jugar del otro, aunque pueda colaborar en ello. El espacio que el jugador crea más allá de lo externo, visible, tangible, es el espacio no visible que Winnicott (1994)denomina espacio intermedio, el cual no es puramente externo, ni totalmente interno, se nutre de ambos campos, espacio donde se desarrolla el verdadero y auténtico juego, espacio no definible, no marcable desde la simple mirada.

Jugar con otro implica compartir espacios de juego, sin ser invadido y sin dejarse invadir; en el juego habrá espacios que se comparten y otros serán particulares creados por el propio jugador. Las personas que acompañan el crecimiento de cada niño posibilitaran y/o crearan espacios posibles para que el otro pueda ir desplegando y estructurando su juego, el cual será habilitado desde una distancia óptima, sin invadir o arruinar el juego.

En cuanto al TIEMPO la Dra. A. Pelegrin (1984, p.7-8) en su texto “Cada cual atiende su juego” plantea que:

“La sucesión de la estaciones arrastra la noción de un tiempo para cada juego… Sin

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13 Al expresar la “duración interior temporal” indica el tiempo que cada uno le da al juego, esa

duración que al estar “metido” en el juego no tiene control del tiempo que paso; cuantas veces

sucede en la casa o en el Jardín de Infantes que llamamos a los niños y nos responden “recién empecé a jugar” y tal vez haya pasado mucho tiempo sin que el niño lo haya percibido, tal vez

por su entusiasmo, tal vez por su necesidad, por sus ganas o por su imaginación.

En los juegos inventados y de ficción hay tiempos arbitrarios que resultan del código entre jugadores. Cada juego tiene su tiempo propio independientemente del tiempo histórico, doméstico. (G. Scheines, 1998)

Cualquier época del año es propicia para el juego, aunque A Pelegrin (1984, p. 35) expresa:

Primavera y verano desencadenan una variedad de juegos en los que la tierra, los vegetales, los pequeños bichos se multiplican como se multiplican las ramas y las hijas de los árboles. Que emocionante riesgo trepar por entre las ramas de los arboles, calcular la resistencia donde pie y peso sostenido, medir los impulsos para el salto, el deslizamiento, la fuerza y flexibilidad para alcanzar el peldaño superior, no mirar porque el vértigo, el miedo paraliza y una invisible mano podría empujarte hacia la caída. Pero cuando has llegado a la copa no sientes las heridas ni los rasguños que el árbol, corteza, espinas ha dejado”

En el transcurso anual se ordenan por ciclos de juegos, aunque algunos son practicados en cualquier época del año, otros sin embargo, corresponden a ciclos de primavera– verano- otoño- invierno. El espacio y el tiempo del juego son indeterminados, reiterativos, cíclicos, se deslizan desde la abstracción hacia lo real y concreto.

R. Ofele, (2009) señala que en el juego entre generaciones es importante ofrecer suficiente tiempo y espacio para desplegarlo en forma relajada, sin presiones, ni exigencias típicas de la vida cotidiana, ya que esto podría trabar el vínculo.

Tanto J. Huizinga como R. Caillois remarcan en sus definiciones de juego el concepto de tiempo y espacio. J. Huizinga (1968) por su parte define que esa actividad libre llamada juego se ejecuta dentro de un determinado tiempo y un determinado espacio; en cambio R Caillois (1958) los caracteriza como una actividad separada de la vida corriente, de la cotidianeidad, que debe realizarse dentro de límites precisos de tiempo y lugar.

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siempre va acompañado de resultados inciertos, no se sabe cómo ni cuándo va a terminar, lo que envuelve al juego es un halo de misterio que transforma y condiciona esos límites.

Buscar momentos, participar o intervenir en los juegos, construir escenarios lúdicos junto a los niños, acompañarlos en sus decisiones potencia el desarrollo personal y social, encontrando equilibrio placentero, enriqueciendo la comunicación y el vínculo. En relación a este tópico R. Öfele (2009, p.3) señala

Para los niños, la posibilidad de jugar con los adultos y adultos mayores, favorece sus posibilidades de vincularse positivamente, afianzarse en sus aprendizajes y capacidades pudiendo demostrarlas y muchas veces incluso enseñarlas a quienes juegan con ellos.”

Con respecto a los MATERIALES están aquellos juguetes tradicionales o “clásicos” que la mayoría de los niños tienen o han compartido, como muñecos, pelotas, bolitas, autitos; otros propios de los juegos de mayores en los que además participan como naipes, loterías, dados; otros construidos con elementos sencillos por mayores para el juego con los niños como barriletes (con cañas, hilo papel), carros (con cajones), zancos (con latas y alambre); otros elementos que los niños extraen de la naturales, de la vida cotidiana los cuales son transformados por los niños en asombrosos, impactantes y creativos insumos para el juego, como por ejemplo un palo de escoba en caballo, una rama en escoba, una lata en olla, una silla en micro, tren, además estos elementos al día siguiente pueden tener la oportunidad de convertirse en otra cosa.

Tanto los juegos como los juguetes cuanto más indefinidos en cuanto a estructura más posibilidades lúdicas ofrecen. G. Scheines (1998, p.22) afirma

“….un palo de escoba sirve para incontables juegos porque puede esgrimirse como una espada o un fusil, bastón o puntero, montarlo como si fuera un caballo, lanzarlo como una jabalina, etcétera…. Una muñeca que habla, da pasitos y hace pipi, o un avioncito a control

remoto, terminan en el fondo del cajón de los juguetes cuando dejan de ser novedad

Elementos u objetos simbólicos sirven para innumerables juegos, están abiertos a inagotables e insospechados usos que la imaginación va descubriendo. A. Ridao (2007, p.5) expresa “Imaginar multiplicidad de funciones en los objetos para generar juegos permite objetivar la cultura y los valores y constituye formas de transmisión y preservación de los saberes propios de un núcleo social

1. D - IMPORTANCIA DEL JUEGO TRADICIONAL EN EL DESARROLLO

INTEGRAL DEL NIÑO.

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15 percibir e interpretar el mundo, desarrollo motriz, estilos de afrontar y resolver situaciones de la vida cotidiana.

Cuando los niños juegan amplían sus capacidades de atención, concentración, creatividad y memoria; corren saltan, reaccionan; establecen relaciones con los objetos y las personas; desarrollan actitudes, competencias y valores. La esencia del juego también se proyecta y alcanza a los juegos tradicionales, ya que a través del mismo el niño:

 Se expresa libremente, se divierte

 Explora el mundo que lo rodea

 Se desarrolla motriz e intelectualmente

 El lenguaje –como factor de cultura- se amplia y enriquece

 Se vinculan socialmente con un otro y además las relaciones se expanden a diferentes grupos

 Va comprendiendo valores, actitudes y reglas  Se integra al mundo adulto, el de sus mayores  Conoce rasgos de su cultura y se integra a su realidad

Como se puede observar, son diferentes las razones por las cuales vale mantener vivos los juegos tradicionales; los mismos trasmiten a los niños características, valores, formas de vida, costumbres, hábitos, usos de tiempos y espacios de una comunidad; por lo tanto, es una vía para conocer la cultura local y regional, o sea la identidad de una cultura en sentido amplio. Los juegos tradicionales mantienen la memoria lúdica y la fortalecen a través vínculos y relaciones.

El juego tradicional resulta necesario para el desarrollo de potencialidades, al respecto, J. Chateau (1973, p 1).resalta en sus estudios:

La búsqueda de Afirmación de sí se manifiesta en los juegos de dos formas: la atracción del Mayor considerada como el motor esencial de la infancia y el gusto por el orden, por la regla, llevado hasta el formalismo”

“En consecuencia se puede concebir al juego como un rodeo que conduce finalmente a la vida seria, como un proyecto de vida sería que la bosqueja de antemano. Por el juego el niño conquista esa autonomía, esa personalidad y hasta esos esquemas prácticos que necesitaran la actividad adulta” (1973, p. 15)

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para arrojar y derribar objetos. Al respecto G. Rosales (2009) señala que la ritualización del movimiento, la ascensión, el balanceo, el juego del vaivén, implica primitivismo por solamente el goce que conlleva la repetición, y el placer radica en hacerlo una y otra vez, la creatividad se hace presente en cada intento y en su modificación. En tal caso vale destacar que en la Teoría de los Juegos de R. Caillois (1958) se incluyen juegos de vértigo y ascensión, los cuales redundan en el placer de que produce la algarabía, vivencia, bullicio, emoción, conocer y conocerse a través del jugar, despegarse y volver a reiterarlos, volar una y otra vez, encontrando en el movimiento, detenerse, reanudar y repetir el ascenso con el desafío en lograr cada vez más altura, ejemplo de ello son las hamacas, sube y baja, tobogán, entre otros. Los niños gozan con tales experiencias y no se cansan de su repetición, particularmente si ellas le producen un cierto cambio en la percepción e incluso vértigo (G. Rosales, 2009).

En relación a lo expuesto H. Cañeque destaca que:

Niños, adolescentes y adultos juegan repitiendo, recreando gestos ancestrales, residuales aparentemente perdidos. Dichas huellas fueron transmitiendo, construyendo, engrandeciendo el acervo cultural, de los diferentes pueblos… casi mágicamente los niños de todo el mundo continúan jugando los juegos que les legaron…” (G. Rosales 2009, p. 19)

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CAPITULO 2

MARCO LEGAL

Considerar al Juego Tradicional como una construcción social y cultural que se transmite y se recrea entre generaciones, compromete a los adultos del ámbito familiar, público y social, a cumplir y garantizar el Derecho del Niño al Juego.

En el ámbito educativo el “alto valor cultural” con que se lo reconoce, así como su importancia en el “desarrollo cognitivo, afectivo, ético, estético, corporal y social”, responsabiliza a las instituciones de Nivel Inicial al cumplimiento de la Ley de Educación Nacional 26206/06 y Provincial N°13688/07 respectivamente.

Estos marcos normativos y legales valoran, reconocen modos y sentidos de una cultura lúdica que serán desarrollados en el presente capitulo.

2. A- LOS JIRIMM: ANTECEDENTES Y CAMBIOS.

Los JIRIMM (Jardín de Infantes Rural y/o de Islas de Matricula Mínima), se crean a fines de los años ’80 bajo la denominación de SEIN (Servicio de Educación Inicial Nucleados) con la finalidad de extender la oferta educativa a niños de entre 3 y 5 años, de todos los sectores de la Provincia de Buenos Aires, cubriendo así las necesidades de los sectores rurales. En el marco de la Transformación Educativa y del Congreso Pedagógico Nacional convocado por Ley 23114/84, realizado en abril de 1986 se concluye que

“…la educación debe apuntar a revalorizar el propio suelo, a conocer las propias

características, la realidad cultural, histórica, geográfica, política, social y económica con el fin de arraigar a los hombres a su tierra y evitar el despoblamiento a grandes centros urbanos”.

Estas instituciones en sus inicios eran coordinadas por directores de Jardín de Infantes N° 901 del distrito cabecera; funcionando como “experiencia piloto” en un aula de una escuela primaria, compartiendo espacios.

Esta experiencia fue valorada y evaluada positivamente por Comisiones de Dirección General de Educación y Cultura, por tal razón, en Resolución 7757/93 se expresa:

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Estas instituciones, además de cumplir con los objetivos de la Educación Inicial fijados para tal periodo, procurarían además:

 brindar respuesta a las necesidades de las comunidades rurales y de islas  apoyar la tarea de la familia

 ejercer acciones tempranas de prevención y retención de la población escolar.

 enfatizar el sentido de pertenencia de la Comunidad Regional revalorizando su estilo de vida.

Es de destacar que esta última resolución hace referencia a la revalorización de la cultura, estilo de vida, modos, costumbres y tradiciones de cada comunidad. En la misma se fija la constitución de Nucleamiento de Educación Inicial Mínimos (NEIM), a partir de 3 y hasta 5 años del SEIM. La constitución del NEIM lo iniciará el Inspector del Área elevando a la Dirección de Educación Inicial una planilla diagnóstica de cada SEIM a fin de asignar un Director Coordinador. Este cargo posee jerarquía de 2° categoría, con carácter transitorio, al cual se accedería por Pruebas de Selección de acuerdo a las previsiones que marca la Resolución N° 24859/92 de Dirección de Educación Inicial, ajustándose la temática a la

características de estos servicios.

La ruralidad adjudicada al Director Coordinador seria la correspondiente al SEIM del nucleamiento de clasificación más desfavorable por ubicación y/o dificultad de acceso según el nomenclador de Dirección General de Cultura y Educación

En el año 2002, mediante Resolución 4196, tras sucesivas evaluaciones, la Dirección de Educación Inicial convoca a Jefas Distritales de distintas realidades regionales (I, V, XI y XIII), quienes se encargaron de recabar las propuestas de las demás regiones y el impacto comunitario de los SEIM considerando:

“Que dado el tiempo transcurrido desde su creación, es necesario actualizar y modificar el funcionamiento de los mismos sobre la base de sucesivas evaluaciones de organización y funcionamiento, adecuándolos a la realidad”

Además:

“Que atendiendo a las diferentes realidades de las regiones, se propone dar continuidad a

la experiencia educativa de los S.E.I.M. Resolución Nº 7757/93, modificando su denominación S.E.I.M (Servicios de Educación Inicial Mínimos) por S.E.I.M.M. (Servicios de Educación Inicial de Matrícula Mínima) “

En este caso, los servicios funcionarían con 4 niños como mínimo y 14 como máximo a cargo de una Maestra de Sección, integrando a niños de 2 años de acuerdo a las necesidades del contexto socio- comunitario y familiar.

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19 “Destinar los fondos correspondientes al cargo de Director Coordinador de NEIM existentes a la fecha para la ampliación de POFI de la Dirección de Educación Inicial […]”

De esta manera caducan los cargos de Directores Coordinadores, estableciéndose que las funciones cumplidas serán consideradas como antecedentes para la cobertura de Cargos Jerárquicos Transitorios; quedando a cargo de cada servicio la Maestra de Sección con la supervisión de la Inspectora de Educación Inicial de cada Distrito. Las maestras tendrán carácter provisional, dando prioridad a personal titular del mismo inciso escalafonario del distrito y de distritos vecinos en MAD (Movimiento Anual Docente).

En Artículo 4° de la Resolución también se revé el espacio físico donde funciona el servicio

Plano del local donde funcionará el S.E.I.M.M, aula y sanitarios de uso exclusivo y otras dependencias que pueden ser compartidas, adjuntando informe técnico de la Dirección Provincial de Infraestructura

Posteriormente por Resolución 3551/10, a fin de resguardar los alcances de la Ley de Educación Provincial 13.688/07 y la obligatoriedad de niños de 4 y 5 años en el Jardín de Infantes, se resuelve adecuar la normativa aprobando en dicha resolución una nueva denominación para los SEIMM, pasando a denominarse Jardín de Infantes Rural y de Islas de Matricula Mínima: JIRIMM, conservándose en dichas instituciones la numeración y las características que los identifican, resolviendo en Artículo 3°:

Encomendar a Subsecretaria de Educación, a través de Dirección Provincial de Educación Inicial y las Direcciones con implicancias en el Nivel, realizar las acciones necesarias para asegurar el funcionamiento y consolidación de los Jardines de Infantes Rurales y/o de Islas de Matricula Mínima”.

Después de sucesivos cambios de denominaciones enmarcadas en las resoluciones citadas, el

Estado, con la Ley Nacional 26206 y la Ley Provincial de Educación 16688, promulgadas en el año 2006 promueve y garantiza la igualdad de oportunidades y posibilidades, extendiendo y consolidando la oferta educativa, a través de propuestas flexibles que tiendan a fortalecer el vínculo con las identidades culturales.

En relación a ello se puede inferir que si hay algo que iguala y consolida los vínculos entre distintas generaciones es el JUEGO, eje vertebrador de la infancia, la cultura y también del Nivel Inicial.

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20

Entre los Derechos de niños, niñas y adolescentes debe destacarse el tratamiento del Derecho al Juego.

2. B - DERECHO AL JUEGO

Desde las distintas teorizaciones y miradas del tema JUEGO se puede decir que ha sido nombrado, debatido y/o interpelado, pero defender el derecho del niño al juego va más allá de

cualquier cuestionamiento, más allá de cualquier ámbito o institución donde

circunstancialmente se desarrolle.

El juego es patrimonio privilegiado de la infancia y un derecho establecido por la Convención sobre los Derechos del Niño, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1989, el cual entra en vigencia el 2 de setiembre de 1990, en su Art 31 se establece lo siguiente:

El niño tiene derecho al descanso, al esparcimiento, al juego y a participar en actividades artísticas y culturales”.

Este derecho ha sido ratificado por la Constitución Nacional Argentina en 1994, en su art. 75°.

“La Convención de los Derechos del Niño es importante porque es un instrumento legal

que se convierte en obligación para los Estados que la ratifican a diferencia de la Declaración de los Derechos del Niño que es solamente una manifestación de principios”

(Cosco N., 2004, p.46)

En el marco de estos Derechos, el juego es imprescindible para el desarrollo integral de un niño. Desde el IPA1, Asociación Internacional por el Derecho del Niño/a al Juego, fundada en Dinamarca en 1961 y con sede en Argentina desde 1989, reconoce en su declaración que “Los niños han jugado en todos los tiempos y en todas las culturas”, destacando en su lema del año

2016:

1IPA internacional es una organización interdisciplinaria no gubernamental que provee un foro internacional y

defensa de la promoción de las oportunidades del juego.

La asociación IPA está abierta a cualquier individuo, grupo u organización que apoye la Declaración IPA del Derecho del Niño a Jugar.

IPA internacional organiza conferencias, talleres, simposios, tuors de estudios regionales y nacionales y celebra un Congreso Mundial trienal, IPA también publica una revista “PlayRights - Derecho a Jugar” y produce publicaciones y material audiovisual sobre juego.

IPA internacional ofrece asesoramiento a gobiernos y agencias de la ONU sobre problemas y asuntos relacionados con la implementación del Derecho del Niño a Jugar.

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21 “Jugar esintentar esconderse para luego salir del escondite. Es tener mil vidas. Es salvar al mundo y que nadie conozca tu identidad. También es ponerse contento porque en el último minuto un amigo nos salvó. Jugar es hacer que un cartón sea un refugio, un auto, un avión o lo que necesites. Es llegar a lo alto de un árbol, caerse y querer subir de nuevo. Jugar es llegar al cielo, simplemente, con una tiza”

Para sostener este derecho es necesario que los adultos brinden posibilidades sociales y culturales, que acompañen promoviendo espacio y tiempo para que el juego se concrete y los niños logren ejercer su derecho.

Poner la mirada específicamente en el juego tradicional es acercar al niño a la cultura, a las creencias, a mitos y rituales que una comunidad transmite de generación en generación, conjugándose pasado y presente, proyectando, modificando y transformando la escena lúdica. (A. Ridao, M Uslenghi, 2010). Cuando los niños descubren la posibilidad de jugar con los adultos o mayores (hermanos, padres, abuelos, docentes) ingresan en un diálogo intergeneracional, descubren que los adultos no son personas lejanas, atemporales, sino que han tenido infancia y han jugado, se produce un acercamiento donde se establece un vínculo comunicacional y afectivo que crea tramas que fortalecen lazos socioculturales.

La concreción del Derecho al Juego no es una labor sencilla en cuanto a asegurarlo y salvaguardarlo, requiere del compromiso social, cultural, político, educativo. Sostener, promocionar y defender este derecho requiere de la labor mancomunada de búsqueda de múltiples dispositivos por parte de organismos nacionales e internacionales. Las leyes y las políticas deben garantizar las condiciones necesarias para que el juego de los niños sea reconocido, valorado e impulsado.

Para el caso argentino la Ley de Educación Nacional N° 26206 promulgada en diciembre de 2006, explicita en su Capítulo II referido a la Educación Inicial, en su artículo 20 inciso d) “Promover el juego como contenido de alto valor cultural para el desarrollo cognitivo, afectivo, ético, estético, motor y social”

La perspectiva de esta ley indica la importancia que reviste el juego, ya no se trata de enseñar a través del juego, sino considerar que el juego es un contenido en sí mismo, cabe a las instituciones educativas favorecer experiencias lúdicas infantiles y promover su valor cultural. Esto conlleva a diseñar ambientes lúdicos, que contengan oportunidades de interacción con otros niños, jóvenes y adultos que permita ampliar formas de juego y organizar los repertorios lúdicos propios de cada cultura.

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define: “Implementar prescripciones curriculares que incorporen al juego como actividad ineludible para el desarrollo cognitivo, afectivo, ético, estético, corporal y social”

Cumplir con las leyes implica realizar esfuerzos y acciones, entre ellas: lecturas, análisis desde diferentes perspectivas, debates, esta labor es ardua ya que en muchas ocasiones ha llevado a tratamientos polémicos, porque los individuos, comunidades y gobiernos tienen ideas muy diferentes acerca del valor y la importancia del juego para los niños. Esta situación implica un trabajo de acompañamiento a las instituciones para su orientación.

Desde el ámbito educativo promover los derechos del niño al juego supone ante todo destacar el valor del juego en sí, y acompañar su concreción, Bateson (2005) señala:

El juego, como proceso que sucede y que crea un espacio, permite a los niños percibir el mundo desde ángulos diferentes: logran un conocimiento activo del entorno, reconocen objetos y rasgos físicos, saben cómo las cosas pueden conectar en modos no estereotipados y originales, reconocen cómo otros utilizan el espacio y el valor de conectar y desconectar con ellos y descubren amenazas y oportunidades”.

Por otro lado Meire (2007) expresa:

El juego no ocurre en un lugar vacío sino que aparece en el tejido físico, social y cultural de la vida diaria” (Lester y Rusell, 2011p. 29)

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CAPITULO 3

EL JUEGO TRADICIONAL EN EL JARDÍN DE INFANTES

3. A - LA IMPORTANCIA DE LOS JUEGOS TRADICIONALES EN EL NIVEL

INICIAL

La relación juego-desarrollo ha sido señalada en distintas épocas y por múltiples autores entre ellos: Piaget(1945), Bruner(1998), Vigotsky(1979), Chateau (1973).

A. Malajovich (2000) en Recorridos Didácticos expresa que el juego ofrece a los niños oportunidades para el desarrollo de las capacidades representativas, la creatividad, la imaginación, la comunicación, ampliando la capacidad de comprensión del mundo para constituirse en miembro de una sociedad y una cultura.

A través de los juegos tradicionales, R. Ofele (1998) sostiene que se puede transmitir a los niños características, valores, formas de vida y tradiciones de diferentes zonas; rescatándolos desde la observación, la narración y/o la propia práctica.

En otro sentido documentos como los NAP (Núcleos de Aprendizajes Prioritarios) para el Nivel Inicial, elaborados por técnicos, supervisores, representantes políticos y docentes y aprobados por el Consejo Federal de Cultura y Educación, sostienen, entre los saberes relevantes y valiosos, al juego como producto de la cultura y expresan:

Se hace necesario reposicionar al docente como agente fundamental en la transmisión y recreación de la cultura, construyendo entre la escuela y sociedad un nuevo contrato de legitimidad, con garantía de logros de aprendizajes socialmente válidos para nuestros alumnos” (NAP, 2004, pág. 9-10)

“…no todos los niños juegan de la misma manera y tampoco a los mismos juegos dado

que son sujetos sociales portadores de una historia social culturalmente construida. En este sentido son los propios niños los que marcan los rasgos comunes del juego que siempre supone desafío, la idea de incertidumbre, la intención y el placer de jugar concretando un espacio de creación y resolución de problemas. La variación del juego está fuertemente condicionada por la pertenencia social, por la experiencia y condiciones de vida (a qué y cómo se juega). (NAP, 2004, pág.13)

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24

esta manera resultará valioso para el niño ser partícipe de experiencias de juego propias en el Jardín de Infantes.

Enseñar juegos propios de una sociedad, trasmitirlos como aspectos de un grupo social y como contenido socialmente válido implica comprometerse a promover su concreción a lo largo de todo el año, profundizando en su apropiación, de manera que los niños se apoderen y puedan manejarse con soltura, libertad y autonomía en la constitución de sus repertorios lúdicos.

El Marco General del Diseño Curricular de la Provincia de Buenos Aires (2008) concibe al juego como una construcción social y cultural que se trasmite y se recrea entre generaciones; esta perspectiva sostiene que el juego es una actividad que requiere de un aprendizaje social, fundamentando así la idea de enseñar a jugar.

Situar la enseñanza del juego en el marco de la responsabilidad de las instituciones, requiere considerar las condiciones que plantea el espacio escolar en tanto contexto sociocultural” (Dirección Provincial de Educación Inicial, Doc. De Apoyo N° 5/2015, p.8).

Jugar requiere de un aprendizaje social, ya que los niños se encuentran con compañeros que poseen biografías lúdicas diferentes, por ello la posibilidad de intercambio que brinda la institución educativa forma parte del proceso del aprendizaje del juego como actividad compartida.

Los JUEGOS TRADICIONALES son contenidos incluidos en el Diseño Curricular actual (2008), por tanto será el docente el mediador para rescatar el patrimonio cultural de este tipo de juegos en los grupos que tenga a cargo, asimismo colaborará en su trasmisión, participando y colaborando para la comprensión de normas o reglas de juego, incluso a veces jugando.

La inclusión de estos juegos en la cotidianeidad de los Jardines de Infantes permitirá que los niños compartan tiempos, espacios y momentos de alegría, bienestar permitiéndoles compartir con otros adultos que disfrutarán al recordar, mientras los más pequeños gozan al recibir este legado que los incluye en el universo cultural de su comunidad; de ahí la importancia de organizar encuentros y jornadas para promover acercamientos. Estos juegos mantienen viva la cultura y la historia de un pueblo; se caracterizan por ser sencillos, convocantes, repetitivos y alegres, aportando conocimientos variados.

3. B- DISEÑO CURRICULAR COMO UNA FORMA DE ABORDAJE

Dentro del Área Juego del Diseño Curricular (2008, p.66)) se considera al juego como un área a destacar cuando allí se expresa:

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25 Ello implica entender al juego como producto de la cultura, es afirmar que a jugar se aprende con otros, recuperando el sentido que tiene para el desarrollo de posibilidades representativas, de la imaginación, de la comunicación y de la comprensión de la realidad.

En este sentido, al enseñar contenidos, el Nivel Inicial potencia, amplia y fortalece posibilidades de aprendizaje. Entender al Juego Tradicional como contenido, es asignarle un reconocimiento cultural que permite al niño operar con referentes simbólicos, asignándole sentido a sus acciones.

Situar la enseñanza del Juego en el marco de la responsabilidad de las instituciones educativas, requiere considerar las condiciones que plantea el espacio escolar en tanto contexto sociocultural; fundamentalmente el rol central que desempeña el docente al habilitar tiempos, espacios y materiales y al orientar formas de intercambio entre los niños de acuerdo a los desafíos y características que presentan los distintos tipos de juego. En este sentido, las oportunidades que el jugar ofrece, como fuente de desarrollo integral y como apoyo a la apropiación de saberes, dependerán de la labor de enseñanza que lleven adelante los docentes” (Dirección Provincial de Educación Inicial, Doc. N° 2//2015, p. 8-9)

R. Ofele (2004) señala que se podrán considerar a los juegos tradicionales como un punto de enlace entre la cultura infantil y la escuela, aprovechándose aspectos para desarrollar durante la actividad escolar y entrelazar una importante red sociocultural.

Los juegos tradicionales han de ser una posibilidad de aprendizaje de valores, intercambio cultural y generadores de cultura a través de la transmisión y el encuentro que acerca a niños, maestros y familias. Esta manera posibilita conocer hábitos, costumbres e historias de distintas generaciones.

El registro de un repertorio lúdico cultural y de las biografías lúdicas de los docentes permitirá organizar anualmente espacios, tiempos, materiales y propuestas para ampliar y enriquecer el juego de los niños. Si bien algunos juegos tradicionales surgen espontáneamente (palmaditas, veo-veo, dramatizaciones de su entorno), resulta interesante tener un registro de juegos confeccionado entre docente, niños y familias que permitan la elección cotidiana y su repetición.

Los niños inician su Educación Inicial con saberes y experiencias de juegos, indudablemente aprendidas de sus hermanos, padres, abuelos, otros familiares; será responsabilidad de los actores del Nivel Inicial ampliar las oportunidades para que se apoderen de saberes socioculturales.

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lugar donde se inicien en acuerdos, consensos, reglas, ajustes y reajustes y también re-creación de reglas.

El patio es un lugar donde los niños suelen desarrollar aquellos juegos que aprendieron junto a los mayores, en este caso, resulta importante la observación docente y su intervención para acompañarlos en el conocimiento de este tipo de juegos. Juegos como manchas, escondidas, rondas, necesitan de acuerdos y reglas. Algunos juegos como las rondas parecen sencillos pero también necesitan reglas como: no soltarse de las manos, girar todos para el mismo lado, no tironear para que se pueda formar el círculo, no girar más rápido que los otros, etc. Por lo que resulta necesario iniciar con rondas sencillas, para luego ir complejizando los formatos como rondas que implican ciertas destrezas: huevo podrido, la farolera, la pájara pinta, el arroz con leche, el gato y el ratón, entre otros.

“Es imprescindible ofrecerle al niño variadas oportunidades de organizar juegos donde

sean ellos los creadores de las reglas, ya que frente a situaciones estereotipadas y reguladas siempre por el adulto, solo tienen dos posibilidades, someterse a reglas internas o trampear”.

(Dirección Provincial de Educación Inicial, Circular 5/2007, p.3).

Desde esta mirada será el docente un mediador o guía entre el juego, los niños, los acuerdos y las reglas, desde una participación activa, orientando las acciones y recordando acuerdos cuando la situación lo requiera, procurando la apropiación de la dinámica y el sentido del juego, propiciando la autonomía de los niños para que en un futuro sean los transmisores.

P. Sarle (2006, p.197) señala que:

El acento esta puesto en el lugar que tiene el juego como expresión cultural del niño y la creación de significado, y en la importancia de la enseñanza a la hora de ampliar la experiencia del niño y hacer posible su desarrollo y aprendizaje

En este sentido la escuela tendrá que favorecer variadas situaciones que posibiliten el despliegue de diferentes tipos de juego, manteniendo criterios de diversidad, continuidad y progresión.

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CAPITULO 4

ENCUADRE METODOLOGICO

4. A- LINEAMIENTOS METODOLÓGICOS

La metodología de esta investigación se realizará sobre la base de un diseño cualitativo de alcance exploratorio. Hernández Sampieri (2006) señala:

“…cabe señalar que cada estudio cualitativo es por sí mismo un diseño de investigación. Es decir, no hay dos iguales o equivalentes… Puede haber estudios que compartan diversas similitudes, pero no réplicas, como en la investigación cuantitativa.

Recordemos que sus procedimientos no son estandarizados. Simplemente, el hecho de que el investigador sea instrumento de recolección de datos y que el contexto o ambiente evolucione con el transcurrir del tiempo, hacen a cada estudio único […] las

investigaciones cualitativas no se planean con detalle y están sujetas a las circunstancias de cada ambiente o escenario en particular.” (2006, pág. 686)

La investigación cualitativa se centra, entonces en el estudio de una realidad social determinada, con tiempos y espacios propios, permitiendo adquirir un conocimiento sobre un mundo social contextualizado, descubriendo en el trabajo de campo lo que las personas dicen, hacen y sienten.

Los estudios cualitativos de abordaje exploratorio permiten un primer acercamiento científico a un problema, permiten familiarizarse con el tema y obtener información relevante para dar continuidad a fenómenos poco estudiados, caracterizándose por la flexibilidad de la metodología. Asimismo vale aclarar que si bien una investigación se caracteriza como exploratoria, contendrá seguramente rasgos descriptivos y explicativos.

Para este caso de estudio, la literatura revela escasos antecedentes sobre el tema en cuestión: Los Juegos Tradicionales en los JIRIMM, la investigación será de carácter cualitativa exploratoria.

Los antecedentes de los JIRIMM son relativamente nuevos, por lo tanto no existen muchos estudios realizados en estos servicios educativos y los documentos de apoyo específicos para estos establecimientos que se constituyen en una cultura singular, particular y propia.

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