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PLAN GENERAL DE ORDENACIÓN SUPLETORIO DE AGAETE

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PLAN GENERAL DE ORDENACIÓN SUPLETORIO DE AGAETE

ADAPTACIÓN A LAS DIRECTRICES DE

ORDENACIÓN GENERAL Y DEL TURISMO

AVANCE

TOMO I.

MEMORIA DE INFORMACIÓN AMBIENTAL

de Ordenación del Territorio se somete a participación pública y cooperación interadministrativa el Avance del Plan General de Ordenación Supletorio de Agaete (Gran Canaria) y su informe de sostenibilidad. Expt.2013-1365. Fecha y hora: 02.10.2015 13:51:35

(2)

INDICE

1. EL AVANCE: CONCEPTO, ALCANCE Y CONTENIDO ... 1

1.1 MARCONORMATIVO ... 1

1.2 DEFINICIÓNDELAVANCE ... 2

1.3 NATURALEZAYCARÁCTERDELAVANCE ... 3

1.4 CONTENIDODELAVANCE ... 4

2. JUSTIFICACIÓN DEL CONTENIDO AMBIENTAL DEL PLAN. ... 5

3. INVENTARIO AMBIENTAL ... 8

3.1 LOCALIZACIÓN, BREVE DESCRIPCIÓN Y DELIMITACIÓN DEL TERRITORIO MUNICIPAL ... 8

3.2 GEOLOGÍAYÁREASDEINTERÉSGEOLÓGICO ... 11

3.2.1 Ciclo I o Antiguo ... 11

3.2.2 Ciclo II, o Roque Nublo ... 13

3.2.3 Ciclo Reciente o Post Roque Nublo ... 14

3.2.4 Áreas de interés geológico. ... 17

3.3 GEOMORFOLOGÍAYÁREASDEINTERÉSGEOMORFOLÓGICO ... 17

3.3.1 Formas Constructivas ... 19

3.3.2 Formas erosivas ... 20

3.3.3 Formas de acumulación ... 20

3.3.4 Formas de origen marino ... 20

3.3.5 Áreas de interés geomorfológico ... 21

3.4 CLIMA ... 22

3.4.1 Tipos de tiempo ... 22

3.4.1.1 El régimen de alisios ... 22

3.4.1.2 Invasiones de aire africano ... 23

3.4.1.3 Situaciones que presentan algún tipo de inestabilidad ... 25

3.4.2 Precipitaciones ... 26

3.4.2.1 La franja costera ... 26

3.4.2.2 Las medianías y las cumbres del municipio ... 26

3.4.2.3 Los efectos de las precipitaciones torrenciales ... 28

3.4.2.4 Precipitación horizontal ... 28

3.4.3 Temperaturas ... 29

3.4.4 Vientos ... 30

3.4.5 Climas locales de medianías y cumbres ... 31

3.4.6 Índices climáticos ... 31 3.4.6.1 Índice de Lang ... 31 3.4.6.2 Índice de Martonne ... 31 3.4.6.3 Índice de termicidad ... 32 3.4.6.4 Tipo de invierno ... 32 3.4.6.5 Tipos de ombroclimas ... 33 3.4.6.6 Balance hídrico ... 33

3.5 REDHIDROGRÁFICAEHIDROLOGÍA. ... 33

3.5.1 Recursos superficiales ... 33

3.5.1.1 Características de la cuenca de Agaete y de los principales barrancos del municipio 34 3.5.1.2 Aprovechamientos y volúmenes ... 35

3.5.1.3 Gestión de las aguas superficiales ... 36

3.5.2 Recursos subterráneos. Características del acuífero ... 37

3.5.2.1 Características hidrogeológicas ... 38

3.5.2.2 Distribución zonal de las explotaciones ... 39

3.5.3 Aprovechamiento de los recursos subterráneos ... 39

3.5.4 Puntos de captación de agua ... 40

3.6 SUELOSYCAPACIDADAGROLÓGICA. ... 40

3.6.1 Unidades edáficas ... 41

3.6.2 Capacidad Agrológica del Suelo ... 43

3.6.3 Limitaciones físicas para el uso agrario de los suelos ... 44

(3)

3.6.5 Áreas agrícolas en la periferia urbana ... 46

3.6.5.1 Aspectos metodológicos ... 47

3.6.5.2 Exposición de resultados ... 47

3.7 FLORAYVEGETACIÓN ... 47

3.7.1 Distribución y caracterización de los paisajes vegetales potenciales ... 47

3.7.2 Caracterización de los paisajes vegetales actuales ... 50

3.7.2.1 Formaciones relícticas moderadamente degradadas ... 50

3.7.2.2 Formaciones degradadas y severamente antropizadas... 55

3.7.3 Categorías de protección de la flora vascular ... 59

3.7.3.1 Catálogo Canario de Especies Protegidas (CCEP) ... 59

3.7.3.2 Catálogo Español de Especies Amenazadas ... 60

3.7.3.3 Orden de 20 de febrero de 1991 sobre protección de especies de la flora vascular silvestre de la Comunidad Autónoma de Canarias ... 60

3.7.3.4 Directiva 92/43/CEE del Consejo de 21 de mayo de 1992 relativa a la conservación de los hábitats naturales y de la fauna y flora silvestre (Directiva Hábitat) 61 3.7.3.5 Convenio de Berna ... 61

3.7.3.6 Convenio de Washington (CITES) ... 61

3.7.3.7 Ley del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad ... 62

3.7.4 Áreas de interés florístico ... 62

3.8 FAUNA ... 63

3.8.1 Fauna vertebrada terrestre ... 64

3.8.1.1 Aves ... 64

3.8.1.2 Mamíferos ... 68

3.8.1.3 Reptiles ... 69

3.8.1.4 Anfibios ... 69

3.8.2 Categorías de protección de la fauna vertebrada terrestre ... 70

3.8.2.1 Catálogo Canario de Especies Protegidas (CCEP) ... 70

3.8.2.2 Catálogo Español de Especies Amenazadas (CEEA) ... 71

3.8.2.3 Directiva Aves ... 71

3.8.2.4 Convenio de Bonn ... 72

3.8.2.5 Convenio de Berna ... 72

3.8.2.6 Convenio de Washington (CITES) ... 72

3.8.2.7 Ley del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad ... 72

3.8.3 Fauna invertebrada terrestre ... 73

3.8.3.1 Grado de endemicidad de la fauna invertebrada terrestre ... 74

3.8.3.2 Categorías de protección de la fauna invertebrada terrestre ... 74

3.8.4 Áreas de interés faunístico ... 75

3.9 CALIDADVISUALDELPAISAJE ... 77

3.9.1 Aspectos metodológicos ... 77

3.9.2 Exposición de resultados... 83

3.9.3 Áreas prioritarias para su ordenación paisajística ... 84

3.9.3.1 Zonas con alta prioridad para su ordenación paisajística ... 84

3.9.3.2 Zonas con moderada prioridad para su ordenación paisajística ... 84

3.9.3.3 Zonas con baja prioridad para su ordenación paisajística ... 85

3.10 PATRIMONIOHISTÓRICO ... 85

3.10.1 Patrimonio arqueológico ... 87

3.10.2 Patrimonio etnográfico ... 88

3.10.3 Bienes de Interés Cultural ... 90

3.11 IMPACTOSAMBIENTALES ... 94

3.11.1 Impactos relacionados con las alteraciones del relieve y del suelo ... 94

3.11.2 Impactos relacionados con la degradación ecológica ... 95

3.11.3 Impactos relacionados con las edificaciones y construcciones ... 95

3.11.4 Impactos relacionados con las infraestructuras ... 96

3.11.5 Impactos relacionados con los espacios libres ... 97

3.11.6 Impactos relacionados con la contaminación ambiental ... 97

3.12 RIESGOSNATURALES ... 98

3.12.1 Aspectos metodológicos ... 98

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3.13 USOSACTUALESDELSUELO ... 100

3.13.1 Usos ambientales ... 100

3.13.1.1 Usos de conservación medioambiental ... 100

3.13.1.2 Usos de educación ambiental ... 101

3.13.2 Usos primarios ... 101 3.13.2.1 Uso agrícola ... 101 3.13.2.2 Uso ganadero ... 102 3.13.2.3 Uso pesquero ... 103 3.13.2.4 Uso extractivo ... 103 3.13.3 Uso terciario ... 103 3.13.4 Uso Industrial ... 104 3.13.5 Uso de infraestructuras ... 105 3.13.5.1 Uso dotacional ... 106

3.13.5.1.1 Uso comunitario o colectivo ... 106

3.13.6 Uso recreativo ... 108

3.13.7 Uso de Espacio Libre Público ... 108

3.13.8 Uso residencial ... 109

3.13.9 Uso turístico ... 109

3.13.10 Uso provisional ... 110

3.14 PATRIMONIONATURALYDELABIODIVERSIDAD ... 110

3.14.1 Ámbito comunitario ... 110

3.14.1.1 Zonas de Especial Interés para las Aves ... 110

3.14.1.2 Hábitats de Interés Comunitario ... 110

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1. EL AVANCE: CONCEPTO, ALCANCE Y CONTENIDO 1.1 MARCO NORMATIVO

El Reglamento de Planeamiento para el desarrollo y aplicación de la Ley sobre el Régimen del Suelo y Ordenación Urbana, aprobado mediante Real Decreto 2159/1978, de 23 de junio, establece en su artículo 125.1:

"En el momento en que los trabajos de elaboración del Plan General hayan adquirido el suficiente grado de desarrollo que permita formular los criterios, objetivos y soluciones generales del planeamiento, la Corporación (...) deberá anunciar (...) la exposición al público de los trabajos, al objeto de que durante el plazo mínimo de treinta días puedan formularse sugerencias y, en su caso, otras alternativas de planeamiento (...)".

Por su parte, el Texto Refundido de las Leyes de Ordenación del Territorio de Canarias y de Espacios Naturales de Canarias, aprobado mediante el Decreto Legislativo 1/2000, de 8 de mayo, establece en su artículo 32.3 que los Planes Generales se han de formular y tramitar por los Ayuntamientos "sobre la base de los correspondientes Avances", si bien, no define en qué consiste el documento de Avance. Aun así, parece claro que el legislador mantiene la filosofía de la tradición estatal cuando el artículo 42.1 del Texto Refundido señala:

"La aprobación municipal de los avances de planeamiento, requeridos por este Texto Refundido, sólo tendrá efectos administrativos internos a efectos preparatorios".

Con la promulgación del Reglamento de Procedimientos de los instrumentos de ordenación del sistema de planeamiento de Canarias, aprobado mediante Decreto 55/2006, de 9 de mayo, se define desde la esfera autonómica el concepto del Avance. Así, en su artículo 28, el Reglamento establece lo siguiente:

"1. El Avance de los instrumentos de ordenación de los recursos naturales, territorial y urbanística constituye el documento informativo básico para exponer y evaluar las diferentes alternativas de ordenación planteadas a partir de los datos y criterios generales para un concreto territorio.

2. El Avance, en cuanto documento interno de carácter preparatorio, no tiene carácter vinculante, pudiendo la Administración actuante recoger su contenido, en todo o en parte, o adoptar cualquier otra alternativa, expresamente motivada, en la adopción del modelo de ordenación definitivo. Los actos administrativos relativos al Avance no son recurribles, y las sugerencias que se presenten en la fase de participación pública no dan lugar a la condición de interesado, ni derecho a una respuesta razonada, sin perjuicio de su obligada incorporación al correspondiente expediente administrativo en unión de los informes administrativos que las valoren.

(…)

6. Cuando los trabajos de elaboración del instrumento de ordenación hayan alcanzado un suficiente grado de desarrollo para permitir la formulación de criterios generales y objetivos, el órgano administrativo que acordó su formulación resolverá exponerlo al público por el plazo mínimo de 45 días y máximo de tres

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meses, mediante la publicación del correspondiente anuncio de participación pública en el Boletín Oficial y diarios que corresponda".

1.2 DEFINICIÓN DEL AVANCE

Tal y como se expone en el apartado anterior, el Avance tiene por objeto poner en conocimiento de los ciudadanos y de las administraciones públicas implicadas, los criterios, objetivos y soluciones de la ordenación territorial con el propósito de que formulen sugerencias y alternativas de ordenación. La participación pública se hace sobre aspectos generales, estructurantes a nivel municipal, no sobre afecciones concretas (esa participación procederá en la información pública que se establece tras la aprobación inicial del Plan General).

Justamente por ello, al documento de Avance se presentan sugerencias y no alegaciones. Los ciudadanos sugieren criterios y soluciones generales para que sean tenidas en cuenta por el Ayuntamiento, al desarrollar las determinaciones urbanísticas a partir de lo que, en el Avance, son sólo esbozos. Por tanto, a causa del carácter general y abstracto del contenido del Avance, éste tiene carácter de documento preparatorio, no vinculante.

Así pues, la primera nota que caracteriza el Avance es su carácter preparatorio. Es un documento de trabajo que se presenta al público y a las administraciones para conseguir aportaciones, con el fin de elaborar el documento del Plan. No es, en absoluto, un documento cerrado, sino provisional, que refleja el estado momentáneo de los trabajos de formulación. De hecho, esta idea queda clara en el artículo 28.6 del Reglamento de Procedimientos de los instrumentos de ordenación del sistema de planeamiento de Canarias:

“Cuando los trabajos de elaboración del instrumento de ordenación hayan alcanzado un suficiente grado de desarrollo para permitir la formulación de criterios generales y objetivos, el órgano administrativo que acordó su formulación resolverá exponerlo al público (…)".

Así, el Avance no es más que lo que se expone al público en el preciso momento en que los trabajos de elaboración del Plan General hayan alcanzado el suficiente grado de desarrollo para permitir formular criterios y objetivos generales, a lo que hay que añadir, por lo previsto en el apartado 1 del mismo artículo 28, que es un “documento informativo básico para exponer y

evaluar las diferentes alternativas de ordenación planteadas a partir de los datos y criterios generales”.

El proceso de elaboración de un Plan General va de lo general y, en cierto modo, abstracto, a lo particular y concreto. Una vez elaborada la información urbanística, que, a su vez, se va desarrollando y actualizando durante toda la formulación del Plan, se lleva a cabo el diagnóstico y, a partir de éste, se plantean los objetivos y criterios generales de ordenación, desde los que se derivan las soluciones, también generales. Esa referencia a los "criterios generales", ya se refiera a los criterios y objetivos, como a las propuestas, es otra característica fundamental del Avance, de la que se derivan conclusiones fundamentales en cuanto a su contenido y a la naturaleza y el alcance de sus determinaciones.

Si el Avance debe presentarse en el momento en que se cuente con criterios y objetivos generales, sería contradictorio pretender que contuviera determinaciones urbanísticas, porque carecen de la precisión necesaria para tener el alcance normativo intrínseco al concepto legal con el que deben contar. Una determinación urbanística, en sentido estricto, es cualquier parte individualizable del Plan con contenido completo y coherente en sí mismo y carácter normativo, en cualquiera de los grados y alcances posibles. Las “determinaciones” del Avance son, en

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cierto modo, esbozos de las determinaciones urbanísticas propias de un Plan General que, como tales, comienzan a recogerse en el documento de aprobación inicial.

La otra condición esencial que define el Avance es su condición de documento público que presenta a la ciudadanía y a las administraciones distintas opciones de desarrollo urbanístico con la finalidad de que se discutan, y que, atendiendo a los resultados de este proceso, se seleccionen entre las diversas alternativas aquéllas que se desarrollarán como determinaciones urbanísticas. Naturalmente, las alternativas han de plantearse respecto a cada uno de los aspectos generales (o como ya se ha definido previamente, estructurantes), que son propios del nivel de desarrollo del Avance. A su vez, todas las alternativas han de ser viables y coherentes con los criterios y objetivos generales asumidos. Además, cada alternativa ha de presentarse con la suficiente información y criterios de valoración, para que los ciudadanos puedan pronunciarse, contando con un conocimiento suficiente de sus efectos, de sus ventajas y de sus inconvenientes.

En definitiva, resultaría poco razonable que el Ayuntamiento manifestara a priori cuál o cuáles son las alternativas de ordenación que prefiere, debiendo pronunciarse sobre ellas una vez haya transcurrido el periodo de participación pública, a la vista de las sugerencias recibidas y de los informes aportados por las administraciones.

1.3 NATURALEZA Y CARÁCTER DEL AVANCE

Como se ha argumentado en el apartado anterior, el Avance es el documento que se elabora para que los ciudadanos puedan conocer desde un primer momento los criterios y objetivos generales que el Ayuntamiento plantea respecto a la ordenación urbanística, así como las distintas alternativas de propuestas generales de ordenación, con la finalidad de que participen en el proceso de redacción del Plan mediante la presentación de sugerencias a las soluciones generales de la ordenación urbanística del municipio.

Con esta naturaleza básica, deben destacarse dos notas fundamentales que caracterizan el Avance del Plan General:

Los temas que conforman el contenido del Avance (tanto en la información y en el diagnóstico, como en los criterios, objetivos y propuestas) son de naturaleza estructurante, puesto que forman parte, o son susceptibles de hacerlo, modelo urbanístico. En coherencia con esta limitación temática, las “determinaciones” del Avance tienen una naturaleza en cierto modo abstracta y carecen de precisión operativa sobre el territorio.

Las alternativas del Avance son abiertas y provisionales. Tras el proceso de participación pública, y con las aportaciones de la ciudadanía, de las administraciones y con el pertinente pronunciamiento del Ayuntamiento, se dilucida el proceso de selección de la alternativa elegida.

El Avance, tal y como establece el artículo 28.2 del Reglamento de Procedimientos de los instrumentos de ordenación del sistema de planeamiento de Canarias, aprobado mediante el Decreto 55/2006, de 9 de mayo, en cuanto documento interno de carácter preparatorio, no tiene carácter vinculante, ni por tanto normativo. La Administración actuante puede recoger su contenido, en todo o en parte, o adoptar cualquier otra alternativa, expresamente motivada, en la adopción del modelo de ordenación definitivo. Los actos administrativos relativos al Avance no son recurribles, y las sugerencias que se presenten en la fase de participación pública no dan lugar a la condición de interesado, ni derecho a una respuesta razonada, sin perjuicio de

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su obligada incorporación al correspondiente expediente administrativo en unión de los informes administrativos que las valoren.

1.4 CONTENIDO DEL AVANCE

El artículo 28.6 del Reglamento de Procedimientos de los instrumentos de ordenación del sistema de planeamiento de Canarias, aprobado mediante Decreto 55/2006, de 9 de mayo, establece:

"Cuando los trabajos de elaboración del instrumento de ordenación hayan alcanzado un suficiente grado de desarrollo para permitir la formulación de criterios generales y objetivos, el órgano administrativo que acordó su formulación resolverá exponerlo al público por el plazo mínimo de 45 días y máximo de tres meses, mediante la publicación del correspondiente anuncio de participación pública en el Boletín Oficial y diarios que corresponda."

Aunque la Disposición Transitoria Séptima del Reglamento de Procedimientos establece que, en tanto no se regule en el correspondiente Reglamento, la documentación necesaria para admitir a trámite los instrumentos de ordenación que conforman el sistema de planeamiento de Canarias se regirá supletoriamente por la normativa contenida en el Reglamento de Planeamiento para el desarrollo y aplicación de la Ley sobre Régimen del Suelo y Ordenación Urbana, aprobado mediante Real Decreto 2159/1978, de 23 de junio, lo cierto es que no se concretan los documentos que debe contener un Avance, que se limitarán, como se ha expuesto, a los trabajos de preparación del Plan General cuando hayan permitido generar los criterios generales de la ordenación del municipio.

Con los criterios ya señalados, el contenido de este documento de Avance se estructura de la siguiente forma:

DOCUMENTOS DE INFORMACIÓN Y DIAGNÓSTICO TOMO I Memoria de Información Ambiental TOMO II Memoria de Información Territorial TOMO III Memoria de Diagnóstico

TOMO IV Planos de Información Ambiental, Territorial y del Régimen Jurídico Planos de Diagnóstico Ambiental

DOCUMENTOS DE ORDENACIÓN Memoria de Ordenación Planos de Ordenación

INFORME DE SOSTENIBILIDAD AMBIENTAL

Memoria del Informe de Sostenibilidad Ambiental Fichas de Evaluación Ambiental

ANEXO I. FICHERO DE ASENTAMIENTOS EN SUELO RÚSTICO ANEXO II. ESTUDIO DE MOVILIDAD

Memoria del Estudio de Movilidad Urbana Planos del Estudio de Movilidad Urbana

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2. JUSTIFICACIÓN DEL CONTENIDO AMBIENTAL DEL PLAN.

La elaboración de los Informes de Sostenibilidad tiene su fundamento legal en la entrada en vigor de la Ley Básica 9/2006, de 30 de abril de 2006 (B.O.E. de 29 de abril de 2006), sobre evaluación de los efectos de determinados planes y programas en el medio ambiente. Esta norma, que traspone al marco legislativo nacional la Directiva 2001/42/CE, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 27 de junio de 2001, relativa a la evaluación de los efectos de determinados planes y programas en el medio ambiente, recoge, en su artículo 8 (respecto a los contenidos y alcance del Informe de Sostenibilidad Ambiental) que el órgano promotor deberá identificar, describir y evaluar los probables efectos significativos sobre el medio ambiente que puedan derivarse de la aplicación del Plan, así como de las alternativas razonables, técnica y ambientalmente viables, incluida entre otras la alternativa cero, que tengan en cuenta los objetivos y el ámbito de aplicación del Plan. Por su parte, el artículo 9 de la Ley establece que la amplitud, nivel de detalle y grado de especificación del Informe de Sostenibilidad Ambiental se determinará por el órgano ambiental que, en este caso es la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación de Territorio del Gobierno de Canarias, tras identificar y consultar a las Administraciones públicas afectadas y al público interesado.

A su vez, el marco legislativo regional ha adoptado este Ley Básica mediante el Reglamento de Procedimientos del Sistema de Planeamiento de Canarias, aprobado mediante Decreto 55/2006, de 9 de mayo (B.O.C. nº 104, de 31 de mayo de 2006), dónde se desarrolla en su artículo 27.

La Orden de 1 de junio de 2006, por la que se somete al trámite de participación ciudadana y consulta institucional la propuesta de documento de referencia para elaborar informes de sostenibilidad de los Planes Generales de Ordenación (B.O.C. nº 108, de 6 de junio 2006), establece un modelo de documento de referencia deducido en su práctica totalidad del artículo 10 del ya derogado Decreto 35/1995, de 24 de febrero, por el que se aprobaba el Reglamento de Contenido Ambiental de los Instrumentos de Planeamiento (B.O.C. nº 36, de 24 de marzo de 1995).

Entre otras cuestiones, la Orden mencionada determina que los principios de sostenibilidad y los criterios e indicadores ambientales se encuentran definidos en el Texto Refundido de las Leyes de Ordenación del Territorio y Espacios Naturales de Canarias, aprobado por Decreto Legislativo 1/2000, de 8 de mayo (B.O.C. nº 60 de 15 de mayo de 2000), y en la Ley 19/2003, de 14 de abril, por la que se aprueban las Directrices de Ordenación del General y las Directrices de Ordenación del Turismo de Canarias (B.O.C. nº 73 de 15 de abril de 2003). Finalmente, la Resolución de 10 de agosto de 2006, por la que se hace público el Acuerdo de la Comisión de Ordenación del Territorio y Medio Ambiente de Canarias de 4 de agosto de 2006, relativo al Documento de Referencia para elaborar los Informes de Sostenibilidad de Planes Generales de Ordenación, establece de forma concreta los aspectos que deben ser cubiertos y una serie de indicaciones precisas para su adecuado cumplimiento.

Del análisis de la Ley Básica 9/2006, de la Orden 1 de junio de 2006 y de la Resolución de 10 de agosto de 2006 se establece que los contenidos previstos en la ley se encuentran bien definidos. A los contenidos habituales, establecidos por el derogado Decreto 35/1995, de 24 de

febrero, deben añadirse los siguientes:

a. Resumen no técnico del Informe de Sostenibilidad Ambiental. b. Viabilidad económica de las alternativas.

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Desde una óptica normativa, los contenidos de la información ambiental se apoyan en las siguientes determinaciones:

Convenio de Bonn, de 23 de junio de 1979, sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres.

Convenio de Berna, de 19 de septiembre de 1979, relativo a la Conservación de la Vida Silvestre y el Medio Natural en Europa.

Ley 4/1989, de 27 de marzo, de Conservación de los Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestre.

Real Decreto 139/2011, de 4 de febrero, para el desarrollo del Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial y del Catálogo Español de Especies Amenazadas.

Ley 4/2010, de 4 de junio, del Catálogo Canario de Especies Protegidas.

Decreto 20/2014, de 20 de marzo, por el que se modifican los anexos de la Ley 4/2010, de 4 de junio, del Catálogo Canario de Especies Protegidas.

Ley 11/1990, de 13 de julio, de Prevención del Impacto Ecológico.

Orden de 20 de febrero de 1991, sobre protección de la flora vascular silvestre de la Comunidad Autónoma de Canarias.

Directiva del Consejo 92/43/CEE, de 21 de mayo, relativa a la conservación de los hábitats naturales y de la fauna y flora silvestres. Conocida por “Directiva Hábitats”.

Órdenes de 9 de julio de 1998; de 9 de junio de 1999; y de 10 de marzo de 2000, por las que se incluyen, excluyen o cambian de categoría diversas especies en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas.

Decreto Legislativo 1/2000, de 8 de mayo, por el que se aprueba el Texto Refundido de las Leyes de Ordenación del Territorio de Canarias y de Espacios Naturales de Canarias (TR/LOTC-LENAC).

Lista Roja de la Flora Vascular Española, de noviembre de 2000. Comité Español de la UICN.

Decreto 188/2005, de 13 de septiembre, por el que se modifica el Decreto 151/2001, de 23 de julio, que crea el Catálogo de Especies Amenazadas de Canarias, derogado excepto los términos segundo, tercero y cuarto, según se establece en la Disposición Transitoria de la Ley 4/2010.

Ley 19/2003, de 14 de abril, por la que se aprueban las directrices de Ordenación general y las Directrices de Ordenación del Turismo de Canarias.

Ley 21/2013, de 9 de diciembre, de evaluación ambiental.

Aplicación de la disposición adicional undécima de la Ley 9/2013, de Evaluación Ambiental que permite durante el año 2014 seguir realizando la evaluación ambiental conforme al Reglamento de Procedimientos de Canarias.

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Resolución de 24 de octubre de 2006, por la que se hace público el Acuerdo de Gobierno de Canarias de 17 de octubre de 2006, relativo a la Propuesta de Acuerdo por el que se procede a la aprobación de la Propuesta de nuevas áreas para su designación como zonas de especial protección para las aves (ZEPA).

Ley 26/2007, de 23 de octubre, de Responsabilidad Medioambiental.

Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad. Ley 34/2007, de 15 de noviembre, de calidad del aire y protección de la atmósfera. Ley 37/2003, de 17 de noviembre, del Ruido.

Real Decreto 1513/2005, de 16 de diciembre, por el que se desarrolla la Ley 37/2003, de 17 de noviembre, del Ruido, en lo referente a la evaluación y gestión del ruido ambiental. Ley 41/2010, de 29 de diciembre, de protección del medio marino.

Real Decreto 1421/2006, de 1 de diciembre, por el que se modifica el Real Decreto 1997/1995, de 7 de diciembre, por el que se establecen medidas para contribuir a garantizar la biodiversidad mediante la conservación de los hábitats naturales y de la flora y fauna silvestres.

Real Decreto 1193/1998, de 12 de junio, por el que se modifica el Real Decreto 1997/1995, de 7 de diciembre, por el que se establecen medidas para contribuir a garantizar la biodiversidad mediante la conservación de los hábitats naturales y de la flora y fauna silvestres.

Real Decreto 1197/1995, de 7 de diciembre, por el que se establecen medidas para contribuir a garantizar la biodiversidad mediante la conservación de los hábitats naturales y de la flora y fauna silvestres.

Orden de 1 de junio de 1999, por la que se crea el Banco de Datos de Biodiversidad de Canarias.

Orden de 18 de noviembre de 2013, por la que se aprueban las medidas de conservación de las Zonas Especiales de Conservación integrantes de la Red Natura 2000 en la Comunidad Autónoma de Canarias, destinadas al mantenimiento o restablecimiento de sus hábitats.

Convenio Ramsar. Instrumento de 18 de marzo de 1982 de adhesión de España al Convenio relativo a Humedales de importancia internacional, especialmente como hábitat de aves acuáticas, firmado en Ramsar el 2 de febrero de 1971.

Directiva 2009/147/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 30 de noviembre de 2009 relativa a la conservación de las aves silvestres.

Decreto 174/2009, de 29 de diciembre, por el que se declaran Zonas Especiales de Conservación integrantes de la Red Natura 2000 en Canarias y establece medidas para el mantenimiento en un estado de conservación favorable de estos espacios naturales (BOC n 7, de 13 de enero de 2010) de la Comunidad Autónoma de Canarias.

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Orden de 18 de noviembre de 2013, que aprueba los Planes de Gestión de las Zonas Especiales de Conservación integrantes de la Red Natura 2000 en la Comunidad Autónoma de Canarias.

Orden ARM/2417/2011, de 30 de agosto, por la que se declaran zonas especiales de conservación los lugares de importancia comunitaria marinos de la región biogeográfica Macaronésica de la Red Natura 2000 y se aprueban sus medidas de conservación.

Orden ARM/3521/2009, de 23 de diciembre, por la que se declaran zonas especiales de conservación los lugares de importancia comunitaria marinos y marítimo terrestres de la región Macaronésica de la Red Natura 2000, aprobados por las Decisiones 2008/95/CE de la Comisión, de 25 de enero de 2008.

Incorporación de Gran Canaria a la Red Mundial de Reservas de la Biosfera (2005) y asunción de los compromisos establecidos por el Programa MaB, promovido por la UNESCO.

3. INVENTARIO AMBIENTAL

3.1 LOCALIZACIÓN, BREVE DESCRIPCIÓN Y DELIMITACIÓN DEL TERRITORIO MUNICIPAL

El término municipal de Agaete se encuentra emplazado en el cuadrante noroccidental de la isla de Gran Canaria. Con disposición trapezoidal, el municipio se extiende desde el nivel del mar, en el litoral de barlovento de la Isla, hasta los 1.442 metros de altitud, en el Pico de La Bandera, que corona el Macizo de Tamadaba.

Vertebrado por el Macizo de Tamadaba; por los valles de Agaete y El Risco, que lo jalonan, y por la cuenca de Guayedra, que drena la porción noroccidental del macizo, el territorio municipal exhibe un marcado carácter abrupto. Las cumbres de Tamadaba, que sólo distan poco más de 4 Km. del litoral de Faneroque, salvan un desnivel que oscila en torno a los 1.440 metros. Más espectacularidad adquiere la marcadísima pendiente que se registra entre Montaña Faneque (1.007 metros sobre el nivel del mar), en el extremo occidental de Tamadaba, y el mar, del que sólo lo separa poco más de un kilómetro.

Su límite occidental es el Océano. Al norte linda con el municipio de Gáldar a través del cauce del tramo inferior del Barranco del Juncal y de su prolongación por el de Barranco Hondo, un tributario del primero que aguas arriba pasa a denominarse Barranco del Roque. Su frontera oriental prosigue por el Roque de Maninidra y por la cornisa de los Altos de Gáldar que se asoma al Valle de Agaete. Desde aquí, el límite municipal atraviesa el enclave denominado Cirión y la cima de Montaña Gorda, desde donde desciende hasta alcanzar la cabecera del Barranco del Sao. En este enclave, la frontera del municipio escala de forma súbita para incorporarse a la carretera de Los Pérez (GC-217). Esta vía traza, a lo largo de kilómetro y medio, aproximadamente, un tramo de la linde con el municipio de Gáldar. En la intersección de la carretera con el Barranco del Hornillo, el límite municipal la abandona y atraviesa el cuso hídrico, para volver a retomarla brevemente en la localidad de Cueva Oscura, hasta alcanzar el lugar denominado “Los Riscos”, donde asciende hasta la cornisa occidental de la llanada que configura la Hoya de Las Monjas, por donde prosigue. Al cruzar el Barranquillo de Las Monjas comienza a dibujarse la frontera meridional del término municipal, que continúa por el borde superior del escarpe, para descender por el espigón de Piedra Blanca, hasta su encuentro con la presa de los Pérez, donde confluyen los municipios de Agaete, Artenara y Gáldar. En la

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presa, se deja atrás la confluencia con el municipio de Gáldar y comienza el límite con el de Artenara, que discurre, con sentido ascendente, por el cauce del Barranco de la Fuente de La Haya, en la vertiente meridional del Pinar de Tamadaba, para alcanzar la divisoria de aguas, donde se encuentran las cumbres de Agaete, que recorre hasta llegar al Pico de La Bandera, la cima más elevada del municipio (1.442 metros sobre el nivel del mar). Desde aquí, la frontera del municipio traza una línea sinuosa con dirección Noroeste, por el Lomo del Zapatero, y cuando alcanza las inmediaciones de la Cueva del Zapatero, experimenta un giro de 90º, adopta sentido suroeste y se dirige al Barranquillo de Los Ajos, aun en el Pinar de Tamadaba. En el Caidero del Palmar, la linde del municipio toma dirección sur hasta la Piedra del Sombrero, a unos 200 metros de la primera localidad; gira de nuevo al Suroeste, y prosigue por el cauce del barranquillo del Manantial, hasta llegar a Los Cabucos, fuera ya del pinar. Aquí atraviesa el barranco y comienza el ascenso por la vertiente oriental del Lomo de La Corsa; alcanza su cima, en el andén de La Cruz, desciende hasta el cauce del Barranco de Cho Giríol; sube por las estribaciones del morro de La Abejera, cruza el Barranco de La Hoya del Laurel y los suavizados lomos de La Agujerada y Gregorillo, y entra en la Finca de La Marquesa, en las tierras de Tirma, desde donde traza una recta, cuasi regular, que alcanza el Barranco de Cha Catalina. Desde aquí, ya con un trazo más irregular, recorre sus andenes, que conforman la cabecera del Barranco de Güigüi Grande, y al cruzar el de Corraletes, adopta sentido septentrional y circunvala parcialmente la Montaña de Tirma, hasta el Paso del Canario, desde donde prosigue por su espigón hasta llegar a la carretera que comunica Agaete con La Aldea de San Nicolás (GC-200), en la cabecera de la Hoya de los Trujillo, por donde desciende bruscamente para proseguir por Verdeseca hasta alcanzar, aguas abajo, el cauce del Barranco del Cuervo, que ya no abandona hasta su desembocadura, tras salvar un pequeño acantilado, no muy lejos de la punta de Las Arenas.

Desde una óptica administrativa, limita, además, con el municipio de Gáldar, por el Norte y el Este, y con el de Artenara, por el Sur. Sus 45,49 km2, el 2,92% de la superficie insular, lo incluyen en el grupo de los términos municipales de menores dimensiones de Gran Canaria. La capital municipal se encuentra en la localidad de Agaete, emplazada en el último tramo del barranco homónimo, el más fértil del municipio, y a sotavento de montaña Blanca, bajo su vertiente meridional. La Villa de Agaete continúa polarizando el poblamiento y las actividades terciarias del término municipal, aunque desde la construcción, en los últimos años del pasado siglo, del puerto comercial, que enlaza las islas de Gran Canaria y Tenerife, en la localidad de Las Nieves, este enclave viene experimentando un notable desarrollo mercantil. Las coordenadas geográficas de la Villa de Agaete son 28° 06′ 06″ N. y 15° 32′ 03″ W.

Uno de los rasgos ambientales de mayor singularidad del territorio municipal estriba en su emplazamiento, a caballo entre los dominios geológicos denominados Neocanaria, en el que predominan los procesos constructivos del relieve, a causa de la presencia masiva de las manifestaciones del vulcanismo cuaternario, que ha acabado por rejuvenecer la porción nororiental de la Isla, y Paleocanaria, o Tamarán, términos que aluden a la presencia de la isla antigua, donde aun se observan los productos de las primeras erupciones aéreas, y sobre la que han prevalecido los procesos de desmantelamiento del sustrato rocoso a causa del predominio casi absoluto e los procesos erosivos.

Aunque si bien es cierto que la mayor parte de la superficie del municipio se inscribe en el segundo entorno geológico, una amplia porción de su franja septentrional y los restos de lo que fueron dos conos volcánicos y sus respectivas coladas que, a modo de islotes cuaternarios, salpican el Macizo de Tamadaba, han sido labrados sobre rocas emitidas durante procesos eruptivos que han venido sucediéndose desde el Pleistoceno medio, y que se han prolongado

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hasta época subhistórica, con las erupciones de Los Berrazales y de El Hondo de Fagajesto, en el contiguo municipio de Gáldar. Estas manifestaciones eruptivas se encuentran entre las últimas que ha registrado la Isla. Los aparatos efusivos que les dieron origen emitieron coladas y materiales de proyección aérea que aun son visibles a lo largo del entorno del Barranco de Agaete.

De la antigüedad de los sustratos del municipio ofrece testimonio una extensa porción de las vertientes del Macizo de Tamadaba y, en menor medida, las laderas septentrionales del Barranco de Agaete, constituidas por el apilamiento de lavas muy fluidas y piroclastos basálticos, que corresponden a los materiales que dieron lugar a la emersión de Gran Canaria, en el Mioceno medio, hace unos 14,5 millones de años.

Tras la emisión de los sustratos traquifonolíticos que coronan el Macizo de Tamadaba concluyó el primer ciclo volcánico de Gran Canaria. Inmediatamente después se sucedió, a lo largo de 4,5 millones de años, el mayor periodo erosivo de la historia geológica de la isla. A su conclusión ya habían quedado perfilados los macizos de Tamadaba y de Tirma, y se habían encajado los barrancos de Agaete, de Guayedra y de El Risco. La acción erosiva del mar comenzó a configurar los imponentes acantilados del litoral de Agaete.

El municipio también alberga un tramo de la frontera de los dos grandes dominios bioclimáticos de Gran Canaria: Alisiocanaria y Xerocanaria. Esta circunstancia, y la marcada oscilación altitudinal del territorio municipal, generan una amplia diversidad de ambientes, que ha propiciado el desarrollo de un patrimonio natural de una elevadísima calidad. Sin embargo, los usos que el hombre ha venido haciendo de estos parajes, especialmente en época histórica, cuando el “hambre de tierras” y el abastecimiento energético condujo a someter a las formaciones vegetales del municipio a un feroz acoso, matizado en los pinares de Tamadaba y Tirma a causa de su estatus de monte público, han incidido en su merma, aunque aun cuenta con un acervo natural muy estimable que en términos legales se traduce en la creación del Parque Natural de Tamadaba.

La disponibilidad de agua procedente de los sectores más elevados del municipio y la presencia de suelos fértiles, especialmente en torno al Barranco de Agaete, ha propiciado que la relevancia agrícola de este valle haya sido una constante desde la Conquista de Gran Canaria. A su amparo surgieron los asentamientos históricos de San Pedro, Vecindad de Enfrente, Casas del Camino, El Sao y la misma Villa, que reúnen a la mayor parte de la población del municipio.

Resulta preciso, pues, desarrollar una exhaustiva documentación de las circunstancias físicas, ambientales e históricas del municipio de Agaete, cuya plasmación física es su paisaje, para, de este modo, abordar su ajustada ordenación territorial.

Al abordar el análisis y el diagnóstico ambiental del Plan General, se ha prescindido de incorporar de forma exhaustiva la información referida al territorio municipal incluido en el Parque Natural de Tamadaba, que ocupa las dos terceras partes de la superficie municipal, y cuyo instrumento de ordenación se inscribe en un rango jerárquico superior al de este Plan.

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3.2 GEOLOGÍA Y ÁREAS DE INTERÉS GEOLÓGICO

El municipio de Agaete se enmarca entre las porciones insulares denominadas Neocanaria, término que alude a la presencia de la isla nueva, sobre la que han prevalecido los procesos constructivos del relieve, y Paleocanaria o Tamarán, expresiones referidas a la isla antigua donde se evidencia el desmantelamiento del sustrato rocoso. De este modo, la superficie del municipio muestra algunas manifestaciones del vulcanismo reciente, especialmente en su mitad superior. Sin embargo, la mayor parte del territorio municipal se ha visto afectado por prolongadísimos periodos erosivos que han determinado su condición marcadamente abrupta y han provocado la acumulación de algunos depósitos coluviales y aluviales.

La interacción de los procesos constructivos y erosivos a lo largo de los más de 14 millones de años de existencia de la isla emergida ha originado en el municipio un relieve extremadamente abrupto, incidido por una red hídrica marcadamente dendrítica, que converge en una amplia proporción en los valles de Agaete, Guayedra y El Risco.

3.2.1 Ciclo I o Antiguo

En este ámbito y en sus inmediaciones se localiza buena parte de las rocas que han conformado el territorio insular a lo largo de una amplia secuencia volcanogeológica que se inició a mitad del Mioceno, hace 14,5 millones de años, cuando la isla emergió del mar, configurándose como un extenso escudo volcánico, ya desde entonces de planta circular, formado por el sucesivo apilamiento de multitud de flujos lávicos y piroclásticos, sin apenas interrupción. Las rocas emitidas durante este dilatado periodo se encuentran casi restringidas a la porción suroccidental de la Isla. No obstante, en el municipio de Agaete afloran masivamente en los escarpes de los macizos de Tamadaba y Tirma, hasta alcanzar el mar. También lo hacen, aunque de forma más discreta, en las vertientes septentrionales del Barranco de Agaete, desde Montaña Blanca, sobre la villa de Agaete, al entorno de Los Berrazales.

Posteriormente, casi sin solución de continuidad, y a causa de un cambio en la composición química del magma, que pasó a ser progresivamente más ácido, comenzaron a derramarse ingentes volúmenes de materiales sálicos (traquitas, ignimbritas, fonolitas y coladas piroclásticas tipo "ash-flow" -en este orden-) que desde el centro de la Isla se desplazaron de forma radial y cubrieron una considerable extensión de la estructura insular previa, incrementando notablemente sus dimensiones. Estas rocas pueden contemplarse sin dificultad en el Macizo de Tamadaba, superpuestas a los sustratos basálticos previamente descritos. En ocasiones alcanzan los 500 metros de potencia, como consecuencia del apilamiento de coladas, separadas por almagres, derivados de la rubefacción de los suelos al paso de los sucesivos flujos lávicos. En la actualidad, los sustratos sálicos muestran un lajeado característico y un aspecto jaspeado, con tonalidades ocre-amarillentas, o de color crema. Con frecuencia exhiben una extraordinaria disyunción columnar.

El ingente volumen de materiales expulsados durante esta fase eruptiva y la naturaleza súbita de las emisiones provocó el vaciado de las cámaras magmáticas y el consecuente colapso del enorme estratovolcán que ocupaba el centro de la isla, que dio origen a la primigenia caldera de Tejeda, una enorme caldera de hundimiento de planta elipsoidal.

Tras una breve interrupción de la actividad volcánica, ésta prosiguió, hace unos 12,6 millones de años, con una nueva emisión sálica que constituye la formación fonolítica. Durante la última etapa de actividad volcánica del primer ciclo volcánico de la Isla, un incremento de la inyección magmática origina la formación de domos endógenos, de composición fonolítica haüynica que, en el caso del que surgió junto a las Tierras de Manuel, en el tramo superior del Barranco de

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Agaete, emitió una colada de la que aun se conservan sus restos. El conjunto de domos, denominados pitones cuando en su ascenso emergen sobre la superficie del terreno, se extienden desde las Tierras de Manuel y el entorno de Los Berrazales, siguiendo una banda con dirección N-S, hasta el roque del Puerto, junto a la playa del Juncal, en el límite con el municipio de Gáldar.

Al concluir esta fase se habían generado más de 350 km3 de rocas de naturaleza ácida; fundamentalmente, tobas, ignimbritas, coladas riolítico-traquíticas peralcalinas con niveles de alteración hidrotermal, que determinan la aparición de tonalidades azuladas, verdosas, rosáceas y amarillentas (azulejos); sienitas alcalinas y peralcalinas; una densa red de diques sálicos de disposición cónica, amalgamada por brecha volcánica, y una serie de domos-diques de naturaleza fonolítico-nefelinítica.Una modesta extensión de rocas traquíticas, fonolíticas y de conglomerados tipo "ash-flow" puede ser apreciada a modo de relieves residuales, coronando el Macizo de Tamadaba. En este emplazamiento los sustratos sálicos conforman relieves elevados que se encuentran circundados por coladas de de cronología previa.

Con estas emisiones concluyó, hace 9,6 millones de años, el primer ciclo volcánico de Gran Canaria. Durante el resto del Mioceno y hasta el inicio del Plioceno se sucedió el periodo erosivo más relevante de la historia geológica de la isla; un intervalo de inactividad volcánica que se prolongó a lo largo de 4 millones de años. En esta fase se gestaron relevantes formas del relieve y se abrieron los barrancos de Agaete y de El Risco, por los que se ocasionalmente se canalizaron las emisiones posteriores. Los materiales desmantelados (arenas, cantos, bloques y conglomerados fonolíticos) fueron desalojados por la red hídrica y se acumularon en los sectores costeros.

Al final de este período ya habían quedado perfilados los macizos basálticos de Tamadaba y de Tirma, y se habían encajado los dos grandes barrancos del municipio. La acción erosiva del mar prosiguió esculpiendo los acantilados del litoral.

Así pues, en el municipio de Agaete y en su entorno inmediato, los sustratos geológicos generados a lo largo del primer ciclo geológico de la Isla son los que siguen:

Diques básicos intrusivos. Aparecen con cierta frecuencia en las inmediaciones del roque de Cha Pina y en el entorno de Los Berrazales.

Lavas basáltico–olivínicas. Constituyen el soporte sobre el que se asientan las restantes

formaciones geológicas. Su aspecto más característico es el apilamiento de coladas

pahoehoe, bastante alteradas, con potencias que oscilan entre 1,5 y 3.5 metros, que

alternan con coladas escoriáceas, de tipo “aa”. Se localizan en casi la totalidad de la mitad exterior del ámbito municipal desde Las Borriqueras hasta el Barranco de Agaete.

Depósitos y sedimentos aluviales antiguos. Aparecen de forma dispersa en los cauces de los barrancos y rellenando las concavidades del relieve previo del entorno de Aguadulce, de las inmediaciones de El Risco y de La Hoya de la Higuera. Su potencia oscila entre 50 y 70 metros.

Domos fonolíticos-nefeliticos. Estas intrusiones constituyen la última actividad ígnea del primer ciclo volcánico de la Isla. Son varios los que en el municipio han sido extruidos por efecto de la erosión. Sus texturas son traquíticas, con presencia de muy escasos fenocristales aislados y microfenocristales cuadrangulares y hexagonales El que se encuentra emplazado en las Tierras de Manuel, en el tramo superior del Barranco de

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Agaete, emitió una colada de la que aun se conservan sus restos. En el entorno de Los Berrazales adoptan una disposición semicircular. Otro pitón, denominado roque del Puerto, se halla parcialmente desmantelado por la erosión marina, junto a la playa del Juncal, en el límite con el municipio de Gáldar.

Lavas basálticas, olivino–pirxénicas, ankaramíticas, basaníticas y tefríticas. Se hallan emplazadas en la porción nororiental del territorio municipal, ocupando en su mayor parte los grandes llanos del entorno de Piletas. Se disponen en forma de coladas, que contienen distintas proporciones de fenocristales olivínico-piroxénicos.

Las tobas ignimbríticas y las coladas riolítico–traquíticas, son los sustratos que aparecen con mayor frecuencia en el ámbito territorial que ordena este Plan General. Ocupan una amplísima franja que recorre el espacio comprendido entre Los Reventones y Los Berrazales. Se trata de coladas masivas, con potencias visibles inferiores a los 200 metros. Se encuentran conformadas por rocas con grandes placas de feldespato y escasos fenocristales.

3.2.2 Ciclo II, o Roque Nublo

La actividad volcánica se reanudó hace unos 5 millones de años, durante el Plioceno inferior, con las primeras emisiones basálticas del ciclo Roque Nublo, procedentes de un estratovolcán que ocuparía, aproximadamente, el centro de la isla, que discurrieron por los barrancos tallados sobre el relieve previo. Estas lavas pueden ser observadas en los escarpes de la cabecera del Valle de Agaete, en torno a la Hoya de Las Tabaibas y a los barranquillos de Palomino y Las Zarzas, sobre la localidad de El Sao.

Las coladas basálticas, en resalte por la erosión diferencial, muestran, en sección, un aspecto bastante fresco. Adoptan una disposición fundamentalmente subhorizontal, con espesores que rondan el centenar de metros. Con frecuencia, además, presentan disyunción columnar. Se trata de rocas de textura muy masiva y de composición petroquímica francamente básica. Durante el Plioceno, y a lo largo de 0,7 millones de años, la actividad efusiva coincidía con violentas explosiones que originaban avalanchas de nube ardiente que fluían por los valles, y que en la actualidad conforman una porción de las vertientes mencionadas en el párrafo anterior, en la cabecera del Barranco de Agaete.

Tras ser sometidos a la acción erosiva de las aguas de escorrentía, los sustratos de brecha volcánica “Roque Nublo” han originado relieves alomados, que en este sector han sido masivamente desmantelados por la acción de las aguas de escorrentía. Cuando la incisión de los barrancos han exhumado en sus vertientes los depósitos brechoides, como sucede en la cabecera del Valle de Agaete, se observa que sus potencias oscilan entre 120 y 200 metros. La composición de estas rocas está constituida por una elevada proporción de fragmentos líticos, empastados en una matriz muy consolidada de carácter vitroclástica.

Simultáneamente, a lo largo del Plioceno medio y superior, nuevos abanicos aluviales, donde se acumulaban los materiales procedentes de la denudación del relieve, se amontonaban sobre los depósitos originados en el Mioceno superior. Éstos aparecen de forma apreciable en este sector, configurando algunos piedemontes de la cuenca de Guayedra y de la porción del municipio emplazada en la cabecera del Barranco de Agaete, que linda con el término municipal de Gáldar; en concreto, en las vertientes de los barrancos de Palomino y Las Monjas. Las facies constructivas y erosivas se sucedían ininterrumpidamente, pero a medida que concluía el ciclo los procesos sedimentarios fueron desplazando a los volcánicos.

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Pertenecientes a este Ciclo, se consignan en Agaete los siguientes materiales:

Facies deslizadas de la brecha Roque Nublo, emplazadas en los andenes que discurren entre El Laderón y Las Zarzas. Se trata de brechas similares a las observadas en el sector central de la Isla, que han sufrido un deslizamiento del Este al Oeste. Se encuentran constituidas, fundamentalmente, por fragmentos tefríticos y fonolíticos de los ciclos I y Roque Nublo, dispuestos en depósitos cuya potencia oscila entre 5 y 60 metros.

Depósitos epiclasticos, dispersos en el entorno de Las Zarzas. Se hallan conformados por depósitos disgregados de naturaleza heterogénea cuyo origen se encuentra en la erosión de edificios volcánicos del Ciclo I y de las coladas que emitieron.

Edificio Roque Bermejo. Pequeño cono de tefra emplazado en las vertientes de Tamadaba, próximo al límite con la caldera de Tejeda. Situado a una cota de 640 metros, de planta elipsoidal y con un diámetro en su eje mayor que alcanza 250 metros, se encuentra constituido por depósitos de lapilli semi compactados.

Niveles fluvio–marinos. Aparecen de forma dispersa en el entorno del Barranco de Agaete, a una altitud que oscila entre los 80 y los 100 metros sobre el nivel del mar. Se trata de depósitos arrastrados por un tsunami provocado por un cataclismo que generó el deslizamiento en masa de las vertientes del Valle de Güimar, en la isla de Tenerife. Se ha constatado su presencia en las inmediaciones del cementerio de la Villa de Agaete, en el frente litoral de los Llanos de Turmán y en un talud generado por el trazado de la carretera que conduce a La Aldea de San Nicolás. La existencia de fósiles marinos de la fauna del Plioceno entre los conglomerados basálticos que los constituyen, le confieren un elevado interés palentológico. Estos depósitos se asientan sobre sustratos basálticos del primer ciclo y del ciclo post Roque Nublo Los restos faunísticos identificados corresponden a algo más de medio centenar de especies, indicadoras de unas circunstancias climáticas similares a las actuales.

3.2.3 Ciclo Reciente o Post Roque Nublo

Al finalizar el ciclo Roque Nublo comenzó un nuevo periodo erosivo que se prolongó a lo largo de 0,9 millones de años. La incisión de las aguas reexcavó los barrancos, seccionando los estratos volcánicos y los depósitos aluviales. Este proceso originó nuevos depósitos de deslizamientos gravitacionales, constituidos por brechas conformadas por cantos de muy distinta naturaleza.

Aún en el Plioceno, hace unos 2,8 millones de años, se iniciaron las emisiones fisurales cuaternarias del ciclo post Roque Nublo que se sucedieron a lo largo del Pleistoceno hasta hace alrededor de algo más de 2.000 años, cuando surgen los volcanes del entorno de Los Berrazales y sus respectivas y muy prolongadas coladas lávicas, que se encuentran entre las últimas manifestaciones volcánicas de la Isla. Durante ese intervalo, los vertidos masivos de lava procedentes de centros eruptivos de carácter estromboliano, que siguen un eje estructural de dirección NO.-SE., cubrieron con distinta potencia el relieve previo de la porción septentrional del municipio, homogeneizándolo. Se trata de lavas básicas, de composición fundamentalmente basanítica y, en menor medida, nefelinítica y basáltica.

La sucesión de coladas lávicas fueron adoptando una disposición subhorizontal, con buzamientos muy tendidos, hacia la costa. La posterior incisión de los barrancos de Agaete y del Juncal fue dejando en resalte sus restos apilados, a modo de testigos. De este modo,

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acabaron por delimitarse los llanos de Piletas y del Turmán.

A excepción de la Montaña de Las Moriscas, emplazada entre el Barranco del Juncal y el barranquillo de La Caleta, en el extremo noroccidental del municipio, que se yergue desafiando el paso del tiempo, aunque muestra sus perfiles modificados por la erosión, los centros eruptivos plio-pleistocénicos que se encontraban dentro de los límites del término municipal han sido desmantelados por la acción erosiva de las aguas de escorrentía. Los restos del cono volcánico permiten contemplar los lapillis, las bombas y las escorias que lo conforman, aunque se hallan muy compactados y notablemente oxidados.

El gigantesco deslizamiento de un volumen superior a los 50 km3 que, durante el Pleistoceno, hace alrededor de 830.000 años, se registró en el Valle de Gūimar, en la isla de Tenerife generó un tsunami que se introdujo en el Valle de Agaete. Como testimonio de aquel evento, se conservan cuatro afloramientos a lo largo del valle, siempre adosados a los sectores inferiores de sus laderas y con cotas que oscilan entre 50 y 160 metros sobre el nivel del mar. Las potencias lo hacen entre 1 y 5 metros, en sentido decreciente hacia el interior del valle. A excepción de uno, emplazado a una cota de 50 metros, que descansa sobre lavas plio-cuaternarias, los restantes se apoyan sobre sustratos miocénicos.

Los depósitos se encuentran conformados por conglomerados heterométricos, con cantos angulosos y su redondeados, de naturaleza volcánica (miocénicos, en su mayoría), con fósiles marinos muy fragmentados. El tamaño de los cantos disminuye hacia el interior del valle. También lo hace la proporción de fósiles que registran los distintos afloramientos. Han sido identificadas unas 50 especies de macrofósiles, que corresponden a especies que su mayor parte aún se desarrollan en aguas más cálidas de las que en la bañan el archipiélago.

Los últimos eventos geológicos que han condicionado la fisiografía del término municipal fueron las erupciones estrombolianas que, durante el Holoceno, originaron los centros de emisión de las Cuevas de Bohodén, entre los barrancos de Los Berrazales y El Sao; de Los Berrazales-Caideros, constituido por dos bocas eruptivas abiertas en el mismo episodio volcánico, que se encuentran adosadas a la vertiente occidental del Barranco de los Berrazales, y de los Berrazales, constituido por escorias gruesas y bombas, de tonalidades rojizas, con un elevado grado de compactación. Su estado de conservación es precario, al encontrarse muy desmantelado. Sólo este último se encuentra en el municipio de Agaete. Los restantes se hallan en Gáldar, aunque muy próximos al límite que separa sendos términos municipales. Previamente, durante el pleistoceno superior, se produjo una erupción volcánica en el Valle de Agaete que dio lugar al cono de montaña de Berbique, apostada sobre la vertiente norte del Macizo de Tamadaba.

Del conjunto Los Berrazales-Caideros se derramaron coladas muy escoriáceas, a modo de cascada, que descendieron por las vertientes hasta llegar al barranco, por donde se canalizaron hasta alcanzar el mar, junto al actual Puerto de Las Nieves.

Simultáneamente, la actividad erosiva ha dado lugar a la formación de terrazas aluviales, muy aisladas, en torno a los cauces y a las desembocaduras de los principales barrancos que surcan el municipio, donde, conformados por arcillas, limos, arenas y cantos heterométricos, alcanzan potencias de varios metros; a la disposición de depósitos sedimentarios detríticos sobre las vertientes labradas sobre sustratos del primer ciclo volcánico.

Los extensos tramos acantilados del litoral del municipio han sido esculpidos por los embates del océano sobre sustratos del primer ciclo volcánico de la Isla, creando en ocasiones

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paredones casi verticales. La existencia de cambios del nivel marino de naturaleza eustática y epirogénica ha provocado la regresión de la línea de costa respecto al lapso temporal en el que se originaron estos acantilados y su consiguiente inactividad.

Las playas que alberga el municipio están conformadas por acumulaciones de callaos y bloques de naturaleza basáltica y fonolítica, fundamentalmente, y redondeados por la erosión marina. La arena, siempre escasa, y de tonalidades negruzcas, es originada por la denudación de sustratos basálticos, preferentemente.

De este modo, en el territorio municipal y en su entorno inmediato, los sustratos generados a lo largo de este lapso temporal son los que siguen a continuación:

Piroclastos de dispersión de naturaleza basanítica, emplazados en el norte del municipio, donde se acumulan lapillis y escorias, vinculados a la erupción, durante el Pleistoceno inferior, de la montaña de Las Moriscas.

Los edificios volcánicos de montaña Berbique y del entorno de Los Berrazales, surgidos durante el Pleistoceno superior y el Holoceno, respectivamente. Las erupciones que les dieron origen fueron de naturaleza estromboliana. El segundo, a pesar de ser más reciente, se encuentra muy desmantelado por efecto de la erosión. Previamente, durante el pleistoceno superior, se produjo una erupción volcánica en el Valle de Agaete que dio lugar al cono de montaña de Berbique, apostada sobre la vertiente norte del Macizo de Tamadaba.

Lavas basaníticas holocenas, que ocupan, a modo de retales dispersos, el cauce del Barranco de Agaete, procedentes de las erupciones que se registraron en su cabecera, de las que solo la de Los Berrazales se encuentra emplazada en el municipio. Son coladas de composición basanítica con textura porfídica y matriz micro o criptocristalina, aunque también existen variedades de matriz hialopilítica. La presencia de fenocristales de olivino es muy abundante.

Depósitos y terrazas aluviales, dispuestos en torno a los cauces y a las desembocaduras de los principales barrancos que drenan el municipio, aunque se constata una mayor concentración en las inmediaciones de San Pedro, en la vertiente oriental del Valle de Agaete. Se hallan seccionados aquí por el cauce actual del barranco. Presentan típicas estructuras sedimentarias de régimen fluvial. Las dimensiones de los cantos, de naturaleza basáltica, traquítica y sienítica que los conforman, oscilan entre 4 y 6 cm, a fondo de los depósitos, y del orden de 1 cm, a techo.

Depósitos de ladera. Se encuentran apostados sobre vertientes labradas sobre sustratos del primer ciclo geológico de la Isla. Adoptan morfologías alargadas -siguiendo la pendiente- y en abanico. Su potencia es escasa. La naturaleza geológica de los clastos que los conforman es muy heterogénea.

Playas de arenas con cantos. Salpican de forma dispersa el litoral acantilado del municipio, seccionado por barrancos en cuyas desembocaduras se han ido conformando. Están conformadas por acumulaciones de callaos y bloques de naturaleza basáltica y fonolítica, fundamentalmente, y redondeados por la erosión marina. La arena, siempre escasa, y de tonalidades negruzcas, es originada por la denudación de sustratos basálticos, preferentemente.

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Depósitos de barranco. La actividad erosiva ha dado lugar a la formación de terrazas aluviales, muy aisladas, en torno a los cauces y a las desembocaduras de los principales barrancos que surcan el municipio, donde, conformados por arcillas, limos, arenas y cantos heterométricos, alcanzan potencias de varios metros

Depósitos sedimentarios indiferenciados y suelos, alcanzan un gran desarrollo a causa del elevado volumen de piroclastos que albergan algunos sectores del municipio. 3.2.4 Áreas de interés geológico.

El municipio de Agaete exhibe una elevada singularidad geológica. A continuación se exponen los enclaves que muestran un mayor interés ciientífico y didáctico, a causa de albergar sustratos distintivos, que contribuyen a dilucidar la génesis de la isla.

- El municipio alberga algunos domos de composición fonolítica haüynica, producto del incremento de la inyección magmática durante la última etapa de actividad del primer ciclo volcánico de la isla. El conjunto de domos, denominados pitones cuando en su ascenso emergen sobre la superficie del terreno, se extienden desde el entorno de las Tierras de Manuel, siguiendo una banda con dirección N-S, hasta el roque del Puerto, junto a la playa del Juncal, en el límite con el municipio de Gáldar. El que surgió junto a las Tierras de Manuel, en el tramo superior del Barranco de Agaete, emitió una colada de la que aun se conservan sus restos. En el entorno de Los Berrazales adoptan una disposición semicircular. Otro pitón, denominado roque del Puerto, se halla parcialmente desmantelado por la erosión marina, junto a la playa del Juncal, en el límite con el municipio de Gáldar.

- El edificio volcánico estromboliano emplazado en el entorno de Los Berrazales es uno de los testimonios del vulcanismo más reciente de Gran Canaria. Previamente, durante el pleistoceno superior, se produjo una erupción volcánica en el Valle de Agaete que dio lugar al cono de montaña de Berbique, apostada sobre la vertiente norte del Macizo de Tamadaba.

- Los afloramientos rocosos de naturaleza ácida, denominados “azulejos”. Se trata de tobas, ignimbritas y coladas riolítico-traquíticas peralcalinas, con niveles de alteración hidrotermal, que determinan la aparición de tonalidades azuladas, verdosas, rosáceas y amarillentas. Su origen remite al contacto de estas emisiones volcánicas, sometidas a elevadísimas temperaturas, con grandes acuíferos que que provocaron la modificación de su composición mineral.

- Los depósitos de tsunami del Valle de Agaete, cuyo origen se encuentra en el gigantesco deslizamiento que, durante el Pleistoceno, tuvo lugar en el Valle de Güimar, en la vecina isla de Tenerife.

3.3 GEOMORFOLOGÍA Y ÁREAS DE INTERÉS GEOMORFOLÓGICO

El relieve constituye el escenario en el que se desarrollan las sociedades humanas, que, condicionadas por su presencia, han adoptado mecanismos de adaptación ante las limitaciones y posibilidades que ha impuesto a lo largo de la historia.

El municipio de Agaete se ha visto condicionado en un grado muy elevado por la presencia de una orografía abrupta que se desarrolla en torno a dos valles fértiles que han acogido el

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poblamiento desde la primera ocupación humana del territorio, y que se han constituido en vías de penetración al interior del municipio. De los dos destaca por su amplitud el Valle de Agaete, que acoge a la capital municipal. Por consiguiente, el relieve no sólo dibuja los rasgos fundamentales del paisaje, sino que ha condicionado el devenir histórico de estos parajes. Los factores que determinan el modelado del relieve son fundamentalmente la variedad litológica, la edad de los sustratos y los agentes geodinámicos que han venido actuando a lo largo de la historia geológica de la isla, de modo que a cada sustrato le corresponden formas concretas.

A pesar de la amplia variedad litológica que registra el municipio, la vasta superficie que ocupan los sustratos correspondientes a los basaltos miocénicos, que conformaron el basamento de la isla, y los pertenecientes a la formación traquítico-riolítica, ambos emitidos durante su primer ciclo volcánico, que cubren la mayor parte del territorio municipal, ha condicionado en un grado muy elevado sus geoformas. La naturaleza abrupta del relieve municipal se encuentra determinada por la marcada incisión de la red hídrica, encajada sobre las líneas de debilidad de aquéllos sustratos.

Sin embargo, las rocas generadas a lo largo del del ciclo Roque Nublo, relegadas a la mitad norte del término municipal, ocupan una superficie considerablemente más exigua. Su papel en la determinación de las formas del relieve del municipio es, por consiguiente, menos destacado. Los últimos episodios volcánicos que han condicionado la fisiografía del municipio fueron las erupciones estrombolianas que, durante el Holoceno, dieron lugar a los centros de emisión de las Cuevas de Bohodén, entre los barrancos de Los Berrazales y El Sao; de Los Berrazales-Caideros, constituido por dos bocas eruptivas abiertas en el mismo evento volcánico, y de Los Berrazales, muy desmantelado por la erosión

El centro de emisión de Caideros muestra planta circular. Su altura no supera la decena de metros. Se encuentra conformado por escorias. Del conjunto Los Berrazales-Caideros se derramaron coladas muy escoriáceas, a modo de cascadas, que descendieron por las vertientes hasta llegar al barranco, por donde se canalizaron hasta alcanzar el mar, junto al actual Puerto de Las Nieves.

Desde una óptica geomorfológica, se observa un predominio evidente de las geoformas erosivas, de carácter exógeno, sobre las estructurales, vinculadas con los procesos volcánicos que ha experimentado la isla.

A grandes rasgos, han sido identificadas en el municipio tres grandes unidades de relieve: - El macizo antiguo, correspondiente con la porción del de Tamadaba que se extiende sobre en termino municipal. Incluye sus cotas más elevadas. Su formación se remite a la aparición de la isla emergida, durante el Mioceno.

- Los barrancos, que seccionan, fundamentalmente, una porción del edificio en escudo que conformó en un primer momento la isla emergida, de edad mio-pliocénica.

- Los escarpes, tallados por la marcada incisión de la red hídrica, encajada sobre las líneas de debilidad de los basaltos miocénicos y, especialmente, de los correspondientes a la formación traquítico-riolítica, ambos emitidos durante el primer ciclo volcánico de la isla, y por el desmantelamiento del Macizo de Tamadaba, a causa de la acción erosiva del mar y de las alteraciones tectónicas.

Referencias

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