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Apuntes de teoría de consumo

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APUNTES DE TEOR´

IA DE CONSUMO

Gonzalo Hern´andez Jim´enez

Dana Marcela Chah´ın Herrera

29 de octubre de 2008

1.

Introducci´

on

La econom´ıa es una ciencia social que estudia c´omo los individuos y las sociedades eligen utilizar recursos escasos para producir bienes y servicios que satisfacen sus necesidades.

En especial, lo concerniente a la satisfacci´on de necesidades ser´a el punto de partida de estos apuntes sobre las teor´ıas del Consumo. Vamos a suponer que buena parte de las necesidades de los individuos y las sociedades son satisfechas gracias al consumo de bienes y servicios.

“El consumo es el ´unico prop´osito final de toda producci´on: y el inter´es del productor deber´ıa ser atendido solamente en tanto pueda ser necesario para promover el del consumidor” (Smith, 1776).

Precisamente para hacer m´as clara la importancia del consumo como variable econ´omica y comprender sus determinantes, la primera parte del actual curso de Macroeconom´ıa Avanzada I del Departamento de Econom´ıa de la Pontificia Universidad Javeriana se concentra en este tema de estudio. Adem´as de la motivaci´on derivada de la propia definici´on de Econom´ıa, el Consumo, como variable macroecon´omica, es interesante por dos razones m´as:

1. El Consumo representa entre el 50 y el 70 por ciento del Producto Interno Bruto de los pa´ıses. En Colombia, por ejemplo, la participaci´on del Consumo en el PIB oscila alrededor de 65 por ciento.

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Figura 1: El consumo como porcentaje del PIB

Las figuras 1 y 2 nos muestran datos para Colombia y para otros grupos de pa´ıses.

2. Comprender los determinantes del Consumo significa comprender tam-bi´en los determinantes del Ahorro, variable clave en la determinaci´on del nivel de producto o la tasa de crecimiento del producto de largo plazo de acuerdo con varios modelos de crecimiento econ´omico. Suele decirse que Consumo y Ahorro son dos caras de la misma moneda1.

Debido a su participaci´on en el PIB como componente de la Demanda Agregada y a su estrecha relaci´on con el Ahorro, el Consumo es parte fun-damental de los an´alisis econ´omicos tanto de corto como de largo plazo.

1

“Hasta lo que se, todo el mundo est´a de acuerdo en entender el ahorro como el exceso de ingreso sobre lo que es gastado en consumo´´(Keynes, 1936, cap´ıtulo 7, traducci´on libre).

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Figura 2: El consumo como porcentaje del PIB y el crecimiento del consumo y del PIB real en Colombia

En concordancia con el curso de Macroeconom´ıa Avanzada I, en estos apuntes se discutir´an fundamentalmente 4 aproximaciones para explicar el comportamiento del Consumo como variable macroecon´omica: la funci´on key-nesiana de consumo y tres modelos basados en elecci´on intertemporal: el modelo de Fisher, la hip´otesis de renta permanente y la hip´otesis de ciclo de vida.

2.

Funci´

on Keynesiana de Consumo

Para Keynes (1936), el objetivo final era comprender qu´e determina el volumen de empleo de una econom´ıa. Keynes construy´o toda una teor´ıa al-ternativa a la teor´ıa cl´asica en la que el Consumo, como elemento de la funci´on de demanda agregada cobraba un protagonismo especial.

(4)

En la Teor´ıa General, la siguiente ecuaci´on representa el comportamiento del Consumo:

Cw =χ(Yw) (2.1)

donde C es el consumo y Y es el ingreso neto2.

Partiendo de esta ecuaci´on llegamos a especificaciones m´as modernas co-mo:

C =C(Y −T) (2.2)

donde (Y −T) es el ingreso disponible. Esta ecuaci´on en su versi´on lineal ser´ıa:

C =α+β(Y −T) α >0, 0< β <1 (2.3) donde α y β son coeficientes que representan el consumo aut´onomo y la propensi´on marginal a consumir respectivamente.

Esta ecuaci´on recoge los determinantes del consumo que Keynes se˜nalaba y la forma que deb´ıa tener la funci´on de consumo. La forma funcional debe tener en cuenta los siguientes aspectos:

1. El consumo depende principalmente del ingreso agregado.

2. De acuerdo con una “ley sicol´ogica” que ´el observaba, los hombres est´an dispuestos, como por una regla en promedio, a incrementar su consumo cuando el ingreso se incrementa, pero no tanto como se increment´o su ingreso ( dCw

dYw es positiva pero menor a 1). Para Keynes, las necesidades

subjetivas asociadas al consumo incluyen caracter´ısticas sicol´ogicas de la naturaleza humana, pr´acticas sociales e instituciones que improba-blemente cambian en periodos cortos de tiempo, a menos que aparezcan circunstancias anormales o revolucionarias. Esto explica, por ejemplo, por qu´e en la funci´on keynesiana de consumo la propensi´on marginal a consumir es un par´ametro y no una variable.

2

Ambas variables para Keynes estaban medidas en t´ermino de unidades salariales y el ingreso neto consist´ıa en el ingreso que el consumidor ten´ıa en mente en el momento de decidir sobre su nivel de consumo.

(5)

3. Como regla, un nivel m´as alto de ingreso tender´a a ampliar la brecha entre ingreso y consumo. Es decir, cuando el ingreso se incrementa, las personas destinan una proporci´on m´as alta de su ingreso hacia el ahorro.

Para hacer evidente esta ´ultima conjetura, dividamos ambos lados de la ecuaci´on (2.3) por (Y −T)

C Y −T =

α

Y −T +β (2.4)

De esta manera tenemos al lado izquierdo la proporci´on del ingreso disponible destinado al consumo.

Si le restamos 1 a esta proporci´on, tenemos la proporci´on del ingreso disponible destinado al ahorro, que claramente es creciente a medida que el ingreso disponible aumenta. Esta participaci´on tambi´en es conocida como la propensi´on media a ahorrar.

1− C

Y −T = 1− α

Y −T −β (2.5)

Se propone desarrollar el ejercicio 1 de la secci´on 9.

Emp´ıricamente, la funci´on keynesiana de consumo suele predecir bastan-te bien el comportamiento del consumo en series de tiempo para periodos cortos y en estudios de datos a nivel de hogares, sin embargo, falla en sus predicciones en series de tiempo para periodos largos. Esto se evidenci´o con algunos trabajos en los que se utilizaron los datos estad´ısticos para Estados Unidos recopilados en Kuznets (1946).

La figura 3 muestra la formaci´on de capital neto como porcentaje del ingreso nacional en Estados Unidos desde 1869 hasta 1928. Esta variable que est´a muy correlacionada con la tasa de ahorro y permanece constante a lo largo del tiempo sugiere que la tercera conjetura keynesiana no se cumple.

(6)

Figura 3: Formaci´on de capital neto como porcentaje del ingreso nacional en Estados Unidos

2.1.

Funci´

on keynesiana de consumo: caso colombiano

Miremos las implicaciones de la funci´on keynesiana en el caso colombiano. La figura 4 muestra la relaci´on entre consumo e ingreso disponible para el periodo 1950-2005 y la figura 5 la propensi´on media al ahorro para el mismo periodo.

Como podemos ver, las dos primeras conjeturas parecen ajustarse a los datos, sin embargo, la propensi´on media al ahorro es relativamente cons-tante en el tiempo (con excepci´on del periodo post apertura econ´omica que ha estado acompa˜nado de una marcada disminuci´on de la tasa de ahorro privada).

(7)

Figura 4: Consumo e ingreso disponible en Colombia

3.

Algunos comentarios sobre la funci´

on

key-nesiana

Adem´as de los problemas emp´ıricos al predecir la propensi´on media al ahorro, suele atribuirse como un problema te´orico de la funci´on keynesiana el que no se tenga en la cuenta que las decisiones de consumo y por lo tanto de ahorro pueden ser resultado de un problema intertemporal, en el que las personas deciden de acuerdo con expectativas sobre ingresos futuros y deciden el su consumo a lo largo del tiempo.

Aunque ser´a muy interesante ver c´omo los economistas pueden analizar a trav´es de modelos estos temas, vale la pena aclarar que Keynes no evadi´o en su Teor´ıa General la intertemporalidad del consumo por ingenuidad o desco-nocimiento. Para Keynes, los cambios en la tasa de descuento y los precios relativos entre bienes presentes y futuros eran parte de algunos factores

(8)

obje-Figura 5: Tasa de ahorro en Colombia

tivos que influ´ıan en la propensi´on a consumir3, sin embargo, estos elementos

intertemporales eran para Keynes irrelevantes en periodos cortos de tiempo4.

Otro factor objetivo que para Keynes explicaba la propensi´on a consumir eran las expectativas sobre ingresos presentes y futuros. Keynes tambi´en dej´o de lado este factor argumentando que aunque puede afectar la propen-si´on a consumir de alg´un individuo en particular, es poco probable que lo

3

Keynes tambi´en hace referencia a factores subjetivos que motivan a las personas a con-sumir, como la b´usqueda de independencia, la avaricia o el placer derivado de incrementar el gasto de consumo, entre muchos otros. Este tema es analizado en la actualidad por eco-nomistas y sic´ologos que trabajan conjuntamente en la explicaci´on de los determinantes del consumo de las personas.

4

“No hay mucha gente que alterar´a su forma de vida debido a que la tasa de inter´es ha ca´ıdo de 5 a 4 por ciento, si el ingreso agregado es el mismo que el de antes del cambio” (Keynes, 1936, cap´ıtulo 8).

(9)

haga con la comunidad como un todo. Adem´as, planteaba que era un tema con demasiada incertidumbre para ejercer demasiada influencia.

Keynes alcanz´o, tal como lo pretend´ıa, una funci´on de consumo “fairly stable” en la que se tuvieran en la cuenta los elementos que para ´el eran los m´as relevantes, dejando de lado aquellos, que siendo conocidos, introduc´ıan demasiado ruido en circunstancias ordinarias.

Las siguientes tres teor´ıas, basadas en lo conocido como fundamentales, partir´an del concepto de que las personas consumen porque de este consumo derivan utilidad. Weil (2005) se pregunta en sus notas sobre consumo ¿por qu´e las personas consumen? y responde: porque las hace felices.

4.

Consumo y Felicidad

En la actualidad, se calcula para 95 pa´ıses un indicador subjetivo de fe-licidad. Al responder la pregunta ¿qu´e tanto disfruta su vida? las personas reportan su nivel de felicidad en una escala de 1 a 10, donde 10 representa el valor m´as alto nivel de satisfacci´on. De acuerdo con Veenhoven (2006), los factores que parecen explicar las diferencias entre los ´ındices de felicidad de los pa´ıses son la disponibilidad de bienes y servicios, la igualdad social, la libertad pol´ıtica, el acceso al conocimiento y algunas caracter´ısticas so-cioecon´omicas como la prosperidad, el crecimiento econ´omico, la seguridad econ´omica y la igualdad del ingreso.

Aunque usualmente se muestra la correlaci´on entre ingreso y felicidad, la figura 6 muestra la correlaci´on entre consumo per-c´apita y felicidad para diferentes pa´ıses5 en el periodo 1995-2005. Al igual que lo descrito por una funci´on de utilidad convencional, los datos parecen describir concavidad. A mayor consumo, mayor felicidad, pero a medida que aumenta el consumo, cambios en el consumo provocan cambios cada vez menores en la felicidad.

Colombia reporta uno de los niveles m´as altos de felicidad a nivel mundial con un ´ındice de 8.1. Nos sentimos tan felices como los suizos que tienen un

5

La gr´afica s´olo contiene datos para 83 pa´ıses, ya que los datos de consumo per-c´apita no estaban disponibles para los 12 pa´ıses restantes. Los pa´ıses que se excluyeron son: Angola, Bosnia, Cyprus, Irak, Ivory Coast, Malta, Montenegro, Nigeria, Singapur, Taiwan, Uzbekistan, South Korea

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nivel de consumo per c´apita 15 veces m´as alto y m´as felices que los peruanos o los rumanos que tienen un nivel de consumo promedio parecido al nuestro. Tal vez lo que ocurre es que somos optimistas o felices por naturaleza. Sin embargo, s´ı hay una tendencia: entre m´as ingreso o consumo, m´as felices en promedio.

Figura 6: Consumo y felicidad

Para modelar el supuesto de que el consumo hace felices a las personas, revisemos la funci´on de utilidad.

5.

Funci´

on de Utilidad

Para poder representar la idea de que el consumo hace felices a las perso-nas, describamos una funci´on de utilidad que asigna valores a las diferentes cestas de consumo, dependiendo del placer que ´estas le generan a un agente

(11)

representativo. Es importante resaltar que esta funci´on de utilidad es ordi-nal y no cardiordi-nal, es decir, no nos interesa el valor que toma la funci´on de utilidad, sino el valor relativo cuando la comparamos con otras cestas de consumo.

De esta manera, trabajaremos con una funci´on de utilidad, tal que

U =U(C), cuya representaci´on gr´afica ser´ıa la que se aprecia en la figura 7.

Figura 7: Funci´on de utilidad

Esta funci´on de utilidad debe cumplir con algunas caracter´ısticas im-portantes para nuestro an´alisis: utilidad marginal positiva pero decreciente, aditividad y aversi´on al riesgo.

5.1.

Utilidad marginal decreciente

Como podemos apreciar en la figura 7, cuando el individuo aumenta su cantidad de consumo, su utilidad aumenta. Este aumento en la utilidad cau-sado por una unidad adicional de consumo es lo que llamamos utilidad mar-ginal. Nos damos cuenta tambi´en que el aumento que experimenta la utilidad es cada vez menor a medida que aumenta el consumo. Decimos, por tanto, que la utilidad marginal es decreciente. Una unidad adicional de consumo para un individuo que consum´ıa poco, aumenta m´as el nivel de utilidad que

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en el caso de un individuo que ya ten´ıa un alto nivel de consumo. Por ello, para valores mayores de C, la gr´afica se ve cada vez m´as plana.

Matem´aticamente, debe cumplirse que ∂U ∂C >0 y

∂2U

∂C2 <0 para garantizar

utilidad marginal positiva pero decreciente.

5.2.

Aditividad de la funci´

on de utilidad

Otra caracter´ıstica que deber´a tener la funci´on de utilidad ser´a la de adi-tividad. Es decir, que podamos sumar las funciones de utilidad instant´aneas. Para la construcci´on de los modelos intertemporales que revisaremos m´as adelante, es necesario que podamos contar con una funci´on de utilidad que represente la satisfacci´on del individuo por el consumo realizado en diferentes momentos de tiempo.

V =U(C1) +U(C2) +· · ·+U(Ct) (5.1)

En el caso de un individuo que debe decidir su senda de consumo para t pe-riodos, la utilidad total ser´a la suma de las funciones de utilidad instant´aneas.

5.3.

Aversi´

on al riesgo

Todos los d´ıas nos enfrentamos a situaciones de incertidumbre. No sa-bemos si vamos a ganar la loter´ıa, si el precio de los alimentos va a subir, si va a haber un terremoto o si vamos a pasar macroeconom´ıa avanzada I6.

Debido a que estos eventos afectan las decisiones de consumo, es importante que veamos qu´e implicaciones tiene nuestra funci´on de utilidad c´oncava.

Para enfrentar la incertidumbre, las personas se crean expectativas acer-ca de lo que va a ocurrir en el futuro. Los economistas abordamos la forma como se construyen estas expectativas a trav´es del concepto de utilidad es-perada. Esta utilidad esperada parecer´ıa poder ser calculada de dos maneras diferentes. Ahora veremos que s´olo una de esas formas es correcta.

Supongamos que el salario de un individuo depende del comportamiento del precio de las acciones. Por lo tanto, este individuo tiene incertidumbre acerca de la cantidad de dinero que puede ganar el siguiente mes. Supongamos

6

(13)

que con una probabilidad igual a 0.5, el individuo ganar´a un salario que le permitir´a consumir 500 pesos y con una probabilidad igual a 0.5 el individuo ganar´a un salario que le permitir´a consumir 1000 pesos.

Podr´ıamos calcular:

Utilidad esperada del consumo

EU(C) = 0,5U(500) + 0,5U(1000) o la

Utilidad del valor esperado del consumo

UE(C) =U(0,5∗500 + 0,5∗1000)

La primera forma es la que usaremos como nuestra funci´on objetivo cuan-do hay incertidumbre. Veamos por qu´e es sensato que aceptemos esta defini-ci´on y descartemos la segunda.

En el ejemplo del individuo que enfrenta incertidumbre acerca de su con-sumo, podemos darnos cuenta claramente que los dos eventos que pueden ocurrir son mutuamente excluyentes, es decir, no pueden ocurrir al mismo tiempo. El individuo podr´a consumir 500 o podr´a consumir 1000, pero en ning´un momento va a consumir una cantidad intermedia entre las dos.

Eso es precisamente lo que est´a mostrando la utilidad esperada del consumo, ya que con una probabilidad de 0.5 el individuo va a obtener utilidad por consumir 500 y con una probabilidad de 0.5 el individuo va a obtener utilidad por consumir 1000.

De esta manera se garantiza adem´as la independencia entre los posibles resultados. Si uno de los dos eventos no ocurre, eso no debe perturbar en lo m´as m´ınimo al evento que s´ı sucede. En el caso en que el evento que ocurra sea el segundo (que el individuo consuma 1000), el hecho de que el individuo no consuma 500 no influir´a de ninguna forma. Esta funci´on de utilidad esperada es com´unmente conocida como Funci´on de Utilidad Von Neumann-Mortgenstern.

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Cuando las personas se enfrentan a estas situaciones de incertidumbre corren el riesgo de ganar o perder. Algunos individuos disfrutan ese riesgo, es decir son amantes al riesgo; otros son indiferentes, es decir son neutrales al riesgo; pero hay otros, la mayor´ıa, que hacen lo posible por evitarlo, es decir, son adversos al riesgo7.

Si suponemos aversi´on al riesgo para los individuos, ´estos tendr´an una funci´on de utilidad c´oncava que cumple con la desigualdad de Jensen, es decir, se cumple que la utilidad del valor esperado del consumo es mayor que la utilidad esperada del consumo. Esta desigualdad puede verse con la figura 8. La utilidad de 750 (valor esperado del consumo) es mayor a

EU(C) = 0,5U(500) + 0,5U(1000).

Figura 8: Aversi´on al riesgo

De esta manera, vemos que la concavidad de la funci´on de utilidad que describe la propiedad de utilidad marginal decreciente describe simult´anea-mente aversi´on al riesgo.

7

Algunos estudiantes se consideran amantes al riesgo hasta el momento en que enfrentan la siguiente apuesta: si sale cara al lanzar una moneda usted obtendr´a dos puntos m´as en su primer parcial (si sac´o 3, por ejemplo, ahora tendr´a 5), si sale sello se le restar´an dos puntos a su examen (si sac´o 3, por ejemplo, ahora tendr´a 1). ¿Acepta la apuesta?

(15)

5.4.

La Funci´

on de Utilidad CRRA

Una funci´on de utilidad que cumple con las caracter´ısticas que hemos con-siderado importantes hasta el momento es la Funci´on de Utilidad de Aver-si´on Relativa al Riesgo Constante, CRRA.

U(Ct) =

C1−σ t

1−σ σ >0 (5.2)

Es una funci´on con utilidad marginal positiva pero decreciente y adem´as incorpora aversi´on al riesgo en las decisiones de consumo de los individuos.

Para probar que la CRRA tiene utilidad marginal positiva, miramos la primera derivada de la funci´on:

∂U(Ct) ∂Ct = 1−σ 1−σC −σ t ∂U(Ct) ∂Ct =C−σ t >0

La utilidad marginal es positiva: si aumenta el consumo en una unidad adi-cional, la utilidad tambi´en aumenta.

La segunda derivada de la funci´on respecto al consumo nos confirma que la utilidad marginal es decreciente:

∂2U(C

t)

∂C2

t

=−σCt−(1+σ) <0

Dado que la segunda derivada es negativa (porque σ > 0) y la primera derivada positiva, entonces la utilidad marginal es positiva pero decreciente: si aumenta el consumo en una unidad adicional la utilidad va a aumentar, pero cada vez en una menor cuant´ıa.

El par´ametro de importancia en nuestra funci´on de utilidad CRRA es

(16)

riesgo8. Como es un par´ametro que mide aversi´on, asumimos que entre m´as

grande sea su valor m´as adverso al riesgo es el individuo. (Si σ = 0, se dice que el individuo es neutral al riesgo9).

Recordemos que una manera de medir la aversi´on al riesgo de los indi-viduos es mirando la curvatura de la funci´on de utilidad. Entre m´as curva es esta ´ultima, m´as adverso al riesgo es el individuo. σ es el par´ametro que mide la curvatura de la funci´on de utilidad.

Si graficamos la funci´on de utilidad CRRA en tercera dimensi´on (por la 8

Para la funci´on CRRA podemos calcular dos ´ındices de aversi´on al riesgo. El primero de ellos es el´ındice de aversi´on absoluta al riesgo de Arrow-Pratt, el cual est´a dado por −U′′ U′ (5.3) lo cual es equivalente a −dU′ dC 1 U′ =−σC −σ1 1 C−σ =− −σ C = σ C (5.4)

El resultado de (5.4) muestra una propiedad interesante de la CRRA: a medida que el nivel de consumo es m´as alto la aversi´on absoluta al riesgo es menor. Esto puede explicar por ejemplo por qu´e personas con niveles altos de consumo est´an m´as dispuestas a enfrentar apuestas que personas con niveles bajos.

El segundo ´ındice de aversi´on al riesgo es el´ındice de aversi´on relativa al riesgo constante, el cual est´a dado por

−CU ′′ U′ (5.5) lo cual es equivalente a −dU′ dC C U′ =−σC −σ1 C C−σ = σ (5.6)

Como podemos darnos cuenta, el ´ındice de aversi´on absoluta al riesgo de Arrow-Pratt de-pende del nivel de consumo, mientras que el ´ındice de aversi´on relativa al riesgo constante, como su nombre lo dice, no depende del nivel de consumo.

Desarrollar ejercicio 2 de la secci´on 9.

9

si σ = 0 la funci´on CRRA se convierte en U(C) = C. Gr´aficamente ser´ıa una l´ınea

recta de pendiente positiva igual a 1. En este caso, la figura 8 mostrar´ıa que no se satisface la desigualdad de Jensen.

(17)

propiedad de aditividad), podemos apreciar que para valores mayores de σ, la funci´on se hace cada vez m´as curva.

La figura 9 nos muestra la funci´on de utilidad CRRA cuandoσ=0.3 y la figura 10 cuando σ=0.8.

Figura 9: Funci´on de utilidad CRRA cuando σ=0.3

Si giramos la funci´on de utilidad graficada en la figura 10 hasta desapa-recer el eje correspondiente a C2 vemos claramente la funci´on de utilidad cuando el consumo del periodo dos se mantiene constante. (Ver figura 11).

Si graficamos la funci´on de utilidad CRRA en dos dimensiones, la figura 12 nos muestra que para valores mayores de σ, la concavidad de la funci´on de utilidad CRRA es m´as marcada, haciendo m´as evidente la desigualdad de Jensen10.

10σ

es la elasticidad de la utilidad marginal con respecto al consumo que est´a dada por la siguiente ecuaci´on:

dU′ dC C U′ =C U′′ U′ =−σ (5.7)

A medida que σ aumenta en valor absoluto, la utilidad marginal se hace cada vez m´as

el´astica al consumo. Es decir, a medida que aumenta sigma, un aumento del consumo en 1 por ciento va a disminuir la utilidad marginal en m´as de 1 por ciento. Por eso, entre mayor esσ, mayor es la curvatura de la funci´on de utilidad.

(18)

Figura 10: Funci´on de utilidad CRRA cuando σ=0.8

Figura 11: Funci´on de utilidad CRRA

Al mirar la ecuaci´on (5.2), tambi´en podemos darnos cuenta que cuando

σ > 1, la CRRA se vuelve negativa. Sin embargo, gracias a que la CRRA describe utilidad marginal positiva, a medida que aumenta el consumo, la utilidad se hace cada vez menos negativa, es decir, aumenta. La figura 13 nos muestra esa situaci´on.

(19)

Figura 12: Funciones de utilidad CRRA

Como nos interesa la ordinalidad de la funci´on de utilidad basta como restricci´on para σ que sea mayor a cero.

5.4.1. CRRA con σ = 1

Un caso particular de la funci´on de utilidad CRRA, se da cuandoσ = 1. La funci´on CRRA queda convertida en una funci´on logar´ıtmica. Veamos paso a paso c´omo llegamos a esa conclusi´on.

Empecemos por replantear la funci´on de utilidad CRRA:

U(Ct) =

C1−σ

t −1

1−σ (5.8)

Esta transformaci´on simplemente afecta el nivel de la funci´on.

Si evaluamos el l´ımite cuando σ → 1, nos queda una expresi´on de la forma 0

0. En este caso, lo m´as conveniente ser´a utilizar la regla de L’Hospital.

Recordemos que ´esta consiste en derivar con respecto al par´ametro de inter´es, en este casoσ, tanto el numerador como el denominador. Sin embargo, derivar la ecuaci´on (5.8) con respecto a σ parece complicado. Facilitemos entonces

(20)

Figura 13: Funci´on de Utilidad CRRA con σ >1

este procedimiento reexpresando la ecuaci´on (5.8).

U(Ct) = CtCt−σ −1 1−σ (5.9) que es igual a U(Ct) = Cte−σlnCt−1 1−σ (5.10)

Como nos interesa ver cu´al es el l´ımite de la anterior expresi´on cuandoσ→1: l´ım

σ→1

Cte−σlnCt −1

1−σ (5.11)

utilicemos L’Hospital y tenemos: l´ım σ→1 −Cte−σlnCtlnCt −1 (5.12) l´ım σ→1Cte −σlnCt lnCt (5.13)

(21)

Si evaluamos (5.13), tenemos finalmente que: l´ım

σ→1Cte

−σlnCt

lnCt= lnCt (5.14)

Hemos comprobado que la funci´on de utilidad CRRA se convierte en la fun-ci´on logar´ıtimica cuandoσ →1. La funci´on de utilidad logar´ıtmica ser´a muy conveniente en los modelos de consumo intertemporal que veremos a conti-nuaci´on.

6.

Modelo de Fisher

Presentado seis a˜nos antes de la publicaci´on de la Teor´ıa General, el modelo conocido como modelo de consumo de Fisher es el primero en forma-lizar el problema de elecci´on intertemporal propuesto por Eugen von B¨ohm-Bawerk11. En el an´alisis de von B¨ohm-Bawerk, las elecciones a trav´es del

tiempo pod´ıan abordarse como cualquier problema econ´omico en el que las personas deben decidir sobre la asignaci´on de dos bienes que son escasos. De-cidir por ejemplo entre ca˜nones o mantequilla12. En estas notas, la disyuntiva

ser´a Consumo Hoy vs. Consumo Ma˜nana.

En su obra de 1930, The Theory of Interest, Irving Fisher mostr´o el fa-miliar plano cartesiano en el que el eje de las abscisas representa el consumo presente y el eje de las ordenadas el consumo futuro. As´ı, las curvas de in-diferencia representan las preferencias del agente econ´omico representativo sobre su consumo intertemporal y en la restricci´on presupuestal las posibi-lidades de consumo presente y futuro que este agente puede alcanzar dados sus ingresos.

Revisemos la presentaci´on moderna de este modelo con sus diferentes variantes.

11

Economista austroh´ungaro cuya obra m´as importante fue Capital and Interest (1889)

12

Este trade-off mencionado casi siempre en los cursos de Principios de Econom´ıa fue resultado de un comentario de Joseph Goebbels, jefe de opini´on del r´egimen de Adolf Hitler.

(22)

6.1.

Caso 1: Modelo de Fisher para dos periodos sin

tasa de inter´

es y sin tasa de descuento

intertem-poral

Supongamos inicialmente un agente que va a decidir cu´anto consumir en el periodo 1 (hoy por ejemplo) y cu´anto va a consumir en el periodo 2 (ma˜nana por ejemplo). Este agente no tiene activos iniciales y de igual manera los activos son cero al culminar el periodo 2. Es decir no deja herencias (intencionales o no intencionales)13ni deudas. Sin embargo, recibe ingresos

W1 en el periodo 1 e ingresos W2 en el periodo 2. Esos ingresos limitados

le permiten consumir. No va a ser relevante indagar sobre el origen de esos ingresos en este modelo.

Para el caso m´as sencillo, vamos a suponer que el precio relativo entre el consumo del periodo 1 y el consumo del periodo 2 es igual a 1. La tasa de inter´es es entonces igual a cero. Este supuesto se traduce en que los aho-rros hechos en el primer periodo no generan rentabilidad financiera, de igual manera, endeudarse no cuesta nada.

La funci´on de utilidad para este agente es la suma de las funciones de utilidad instant´aneas. Esto es posible gracias al supuesto de aditividad que discutimos en la secci´on 5.2. Adem´as, para esta versi´on del modelo de Fisher, vamos a suponer que este agente no descuenta la utilidad del futuro.

V =U(C1) +U(C2) (6.1)

Este agente representativo ahorra la parte del ingreso que no consume. Por supuesto, este ahorro podr´ıa ser negativo. En ese caso estar´ıa consumiendo m´as que su ingreso del primer periodo.

S1 =W1−C1 (6.2)

En el periodo 2, debe consumir tanto el ingreso del periodo 2 como los ahorros realizados en el periodo anterior. Decimos “debe” porque de lo contrario violar´ıamos el supuesto inicial de activos cero al finalizar los dos periodos.

13

Es posible que las personas dejen herencias porque les importa la felicidad de sus hijos o nietos pero tambi´en es posible que las dejen porque simplemente la muerte los sorprende con activos positivos que iban a ser destinados al consumo en un horizonte de vida que habr´ıa podido ser m´as largo.

(23)

Si el ahorro fue negativo, deber´a por supuesto pagar su deuda. As´ı como los agentes no pueden dejar herencias tampoco dejan deudas.

C2 =S1 +W2 (6.3)

Reemplazando la ecuaci´on (6.2) en (6.3) obtenemos (6.4) que nos dice simple-mente que la suma de los ingresos debe ser igual a la suma de los consumos en ambos periodos. Esta igualdad nos confirma que la ´unica fuente de consumo son los ingresos de cada periodo y por lo tanto el supuesto de activos iguales a cero al iniciar y al terminar los dos periodos.

W1 +W2 =C1+C2 (6.4)

Teniendo presente que las funciones de utilidad instant´aneas cumplen las caracter´ısticas de la secci´on 5, entonces podemos solucionar matem´aticamen-te esmatem´aticamen-te problema escribiendo el lagrangiano que en realidad es la funci´on de utilidad restringida por la ecuaci´on (6.4).

L=U(C1) +U(C2) +λ[W1+W2−C1−C2]

Las condiciones de primer orden son: 1. ∂C∂L 1 =U ′(C 1)−λ= 0⇒λ=U′(C1) 2. ∂C∂L 2 =U ′(C 2)−λ= 0⇒λ=U′(C2) 3. ∂L∂λ =W1+W2−C1−C2 = 0

De la primera y la segunda condici´on de primer orden podemos deducir queC1 =C2. Si introducimos esta condici´on en la restricci´on presupuestaria,

obtenemos que

C1 =C2 =

W1+W2

2 (6.5)

El resultado de este problema es que el individuo suaviza completamente su consumo en ambos periodos. El consumo del periodo 1 es exactamente igual al consumo del periodo 2. La igualdad de las utilidades marginales tiene una explicaci´on intuitiva importante. Si el consumo del primer periodo fuera mayor al consumo del segundo periodo, entonces, U′(C

1) < U′(C2),

caso en el cual valdr´ıa la pena reducir el consumo del periodo 1 y aumentar el consumo del periodo 2 de tal manera que la utilidad total aumentar´ıa.

(24)

Figura 14: Optimizaci´on del Consumo

La suavizaci´on del consumo depende de la propiedad de utilidad marginal decreciente de la funci´on de utilidad que estamos utilizando. Esta propiedad, como vimos en la secci´on 5, est´a estrechamente ligada con que los agentes son adversos al riesgo (aunque por ahora no se ha incluido ning´un elemento de incertidumbre).

Si el ingreso de alguno de los periodos aumenta, la restricci´on presu-puestal se desplazar´a permitiendo que el individuo alcance una curva de indiferencia m´as alta. Independientemente de cu´al ingreso cambie, el indivi-duo distribuir´a el incremento de ingreso en el consumo de ambos periodos, persistiendo as´ı su preferencia por suavizar su consumo intertemporal.

El ahorro ser´a el elemento clave para que el individuo pueda suavizar su consumo. Si el consumo ´optimo del primer periodo es mayor al ingreso del primer periodo, el agente se endeudar´a (se convierte en prestatario) y luego en el periodo 2 saldar´a sus deudas. Si el consumo ´optimo del primer periodo es menor al ingreso del primer periodo, el agente, convertido en prestamista, utilizar´a sus ahorros para su consumo del segundo periodo.

(25)

6.2.

Caso 2: ahora con tasa de inter´

es

El modelo presentado en el caso 1 puede complementarse incluyendo una tasa de inter´es como remuneraci´on a los activos financieros de los presta-mistas o un costo de financiaci´on para los prestatarios. Las ecuaciones que representan este modelo ser´ıan las siguientes:

V =U(C1) +U(C2) (6.6)

S1 =W1−C1 (6.7)

pero ahora el consumo del segundo periodo est´a dado por:

C2 = (1 +r)S1+W2 (6.8)

Y al combinar las ´ultimas dos ecuaciones obtenemos la siguiente restricci´on presupuestal, que nos dice que el valor presente de los ingresos debe ser igual al valor presente de los consumos en ambos periodos:

W1+

W2

1 +r =C1+ C2

1 +r (6.9)

La funci´on de utilidad restringida ser´a ahora:

L=U(C1) +U(C2) +λ[W1+ 1+W2r −C1−1+C2r]

La soluci´on a este problema de optimizaci´on estar´a determinada por la siguiente condici´on:

U′(C

1) =U′(C2)(1 +r) (6.10)

Esta condici´on muy parecida a la condici´on obtenida en el caso 1 refleja el efecto sustituci´on que la tasa de inter´es tendr´a sobre las decisiones de con-sumo. Sin embargo, para conocer el efecto de un incremento o reducci´on de la tasa de inter´es sobre los niveles de consumo de ambos periodos, es impor-tante recordar que adem´as del efecto sustituci´on, los cambios en los precios relativos tambi´en generan un efecto ingreso. Mientras el efecto sustituci´on es independiente de que el individuo sea prestamista o prestatario, la condici´on inicial ser´a esencial para determinar el efecto ingreso.

(26)

Figura 15: Optimizaci´on del consumo con tasa de inter´es

6.2.1. Efecto sustituci´on y efecto ingreso de un aumento en la tasa de inter´es en el caso de un prestatario

Empecemos por analizar el caso de un prestatario, es decir, de una perso-na cuyo ahorro en el primer periodo es negativo y por lo tanto pide prestado.

Efecto sustituci´on:Al aumentar la tasa de inter´es es preferible susti-tuir consumo del periodo uno por consumo del periodo dos, ya que los intereses que debe pagar sobre el dinero que pide prestado en el primer periodo son mayores con la subida de la tasa de inter´es.

Efecto ingreso:Al aumentar la tasa de inter´es, el individuo tendr´a que contar con una ca´ıda generalizada de su ingreso que lo hace menos rico. Por lo tanto hay incentivos para disminuir el consumo en ambos periodos.

Como podemos ver en la figura 16, el efecto sustituci´on y el efecto ingreso van en la misma direcci´on para el primer periodo, por lo que el efecto final en el periodo uno es una disminuci´on del consumo. En el periodo dos, el efecto final sobre el consumo depende de si el efecto sustituci´on prima sobre el efecto ingreso o el efecto ingreso prima sobre el efecto sustituci´on. Para

(27)

conocer las magnitudes de estos efectos ser´a necesario contar con una funci´on de utilidad expl´ıcita.

Figura 16: efecto sustituci´on y efecto ingreso para el caso de un prestatario

La figura 17 muestra el caso de un prestatario que aumenta su consumo del periodo dos ya que el efecto sustituci´on prima sobre el efecto ingreso.

La figura 18 muestra el caso de un prestatario que disminuye su consumo del periodo dos ya que el efecto ingreso prima sobre el efecto sustituci´on.

6.3.

Efecto sustituci´

on y efecto ingreso de un aumento

en la tasa de inter´

es en el caso de un prestamista

Efecto sustituci´on:Al aumentar la tasa de inter´es es preferible susti-tuir consumo del periodo uno por consumo del periodo dos, ya que los intereses que recibe por el dinero que presta en el primer periodo son mayores con la subida de la tasa de inter´es.

(28)

Figura 17: El caso de un prestatario que aumenta su consumo del periodo dos cuando aumenta la tasa de inter´es

Efecto ingreso: Al aumentar la tasa de inter´es, el individuo con-tar´a con un aumento generalizado de su ingreso que lo hace m´as ri-co. Por lo tanto hay incentivos para aumentar el consumo en ambos periodos.

Como podemos ver en la figura 19, el efecto sustituci´on y el efecto ingreso van en la misma direcci´on para el segundo periodo, por lo que el efecto final en el periodo dos es un aumento del consumo. En el periodo uno, el efecto final sobre el consumo depende de si el efecto sustituci´on prima sobre el efecto ingreso o el efecto ingreso prima sobre el efecto sustituci´on.

La figura 20 muestra el caso de un prestamista que disminuye su consumo del periodo uno ya que el efecto sustituci´on prima sobre el efecto ingreso.

La figura 21 muestra el caso de un prestamista que aumenta su consumo del periodo uno ya que el efecto ingreso prima sobre el efecto sustituci´on.

(29)

Figura 18: El caso de un prestatario que disminuye su consumo del periodo dos cuando aumenta la tasa de inter´es

En el trabajo de Juan Nicol´as Hern´andez (2006), en el que se hace una revisi´on de los determinantes macroecon´omicos del consumo total de los ho-gares en Colombia, se comprueba que la elasticidad del consumo a la tasa de inter´es real es negativa. En la revisi´on de la literatura del trabajo de Hern´andez (2006) se referencia el trabajo de Leonardo Duarte (2003) quien encuentra que cuando la tasa de inter´es disminuye en un punto porcentual, el consumo aumenta en 0.13 puntos porcentuales. En otro trabajo, el realizado por L´opez, G´omez y Rodr´ıguez (1996) se encuentra que ante una disminuci´on de la tasa de inter´es en un punto porcentual, el consumo per c´apita aumenta entre 0.6 y 1 punto porcentual.

(30)

Figura 19: efecto sustituci´on y efecto ingreso para el caso de un prestamista

6.4.

Caso 3: incluyendo una tasa de descuento

inter-temporal

Tanto en el caso 1 como en el caso 2 del modelo de Fisher que hemos presentado, la funci´on de utilidad corresponde a una suma de las funciones de utilidad instant´aneas en la que U(C1) y U(C2) tienen la misma impor-tancia. Sin embargo, podemos modelar unos agentes econ´omicos que suelen ser impacientes y descuentan la utilidad del consumo futuro.

Si les preguntamos a los lectores de estos apuntes ¿cu´ando prefiere tener vacaciones? ¿hoy o en dos meses? (manteniendo todo lo dem´as constante, como tasa de inter´es, salarios, etc´etera, es decir, si nos interesa ´unicamente que nos revele su preferencia sobre el consumo presente vs el consumo futuro), en la mayor´ıa de los casos la respuesta ser´ıa que prefiere las vacaciones hoy.

Esta “impaciencia” puede ser modelada incluyendo un factor que descuen-te la utilidad futura en relaci´on con la utilidad de consumir en el presendescuen-te.

(31)

“im-Figura 20: El caso de un prestamista que disminuye su consumo del periodo uno cuando aumenta la tasa de inter´es

paciencia” son tan variados como interesantes. El libro Time and Decision (2003) es una excelente referencia para quienes quieran profundizar en este tema. En este libro se citan diferentes trabajos, por ejemplo, el de algunos fil´osofos para los cuales descontar la utilidad futura es resultado de la d´ebil relaci´on que podemos establecer entre nuestro yo actual y nuestro yo futuro. Pensar en nuestra utilidad futura puede ser como pensar en la utilidad de otra persona, por lo tanto se justifica asignarle mayor importancia al presente, es decir, a lo que podemos sentir y no es tan dif´ıcil de imaginar.

De igual manera, neur´ologos y sic´ologos se han preocupado siempre por explicar las diferencias en los niveles de paciencia. Entre las explicaciones est´a que las personas con da˜nos en la corteza pre-frontal del cerebro no tie-nen en la cuenta las consecuencias futuras de sus acciones y sus elecciones s´olo dependen de premios o remuneraciones inmediatas. As´ı mismo, en expe-rimentos con animales, se ha identificado que algunos componentes qu´ımicos, como el Prozac, pueden elevar el grado de paciencia.

(32)

Figura 21: El caso de un prestamista que aumenta su consumo del periodo uno cuando aumenta la tasa de inter´es

Para nuestro modelo, no ser´a esencial conocer todos los posibles determi-nantes del descuento intertemporal, sin embargo, vale la pena reconocer estos elementos como una fuente inagotable de estudio en la que la ciencia econ´omi-ca y la sicolog´ıa pueden converger y trabajar juntas. Adem´as, estos aportes interdisciplinarios confrontan constantemente los supuestos que manejamos los economistas al describir el comportamiento y la toma de decisiones de nuestros agentes econ´omicos.

Matem´aticamente, por ahora, veamos c´omo podemos incorporar el des-cuento intertemporal en nuestro modelo de Fisher. Utilizando la tasa de descuento θ, vamos a decir que la utilidad total, para dos periodos, es igual a:

V =U(C1) +

U(C2)

(33)

Esta funci´on para T periodos de tiempo ser´ıa igual a: V =U(C1) + U(C2) 1 +θ + U(C3) (1 +θ)2 +. . .+ U(CT) (1 +θ)T−1 (6.12)

Esta funci´on de utilidad con descuento intertemporal fue presentada por Paul Samuelson en 1937 en el art´ıculo “A note on Measurement of Utility” y ha sido acogida en muchos trabajos por su sencillez. Podemos observar que si las preferencias de un agente son descritas por esta funci´on, este individuo valora menos la utilidad futura que la utilidad presente. Adem´as, el descuento entre el periodo 1 y el periodo 2 es exactamente igual al descuento aplicado entre los periodos 2 y 3 o entre los periodos T −1 y T. Esta caracter´ıstica es especialmente criticada por economistas y sic´ologos que de acuerdo con sus estudios consideran que las personas pueden ser m´as pacientes al tener que decidir sobre su asignaci´on de consumo entre periodos lejanos de tiempo que cuando tienen que decidir en periodos cercanos de tiempo. Si tenemos que elegir entre vacaciones hoy o el pr´oximo a˜no, somos m´as impacientes que si tenemos que decidir hoy entre unas vacaciones en 10 a˜nos o en 11 a˜nos. El descuento exponencial utilizado en la funci´on de Samuelson no puede describir ese fen´omeno mientras que una funci´on con descuento hiperb´olico s´ı.

Este caso, en el que los niveles de paciencia cambian en el tiempo, no es el ´unico problema de la funci´on de utilidad con la que trabajaremos14 y

aunque en cursos m´as avanzados se trabajar´a con funciones m´as complejas, por ahora, consideremos esta primera aproximaci´on para ser incluida en el modelo de Fisher.

Para el modelo de dos periodos, el lagrangiano quedar´ıa igual a:

L=U(C1) + U1+(Cθ2)+λ[W1+1+W2r−C1− 1+C2r]

La restricci´on presupuestal no cambia y las condiciones de primer orden ser´ıan: 1. ∂C∂L1 =U′(C 1)−λ= 0 2. ∂C∂L2 = U′(C2) 1+θ − λ 1+r = 0 14

(34)

3. ∂L ∂λ =W1+ W2 1+r −C1− C2 1+r = 0

Que al ser organizadas nos permiten llegar a la expresi´on:

U′(C 1) U′(C 2) = 1 +r 1 +θ (6.13)

Esta ´ultima expresi´on que s´olo se diferencia de (6.10) en el factor de des-cuento, describe los incentivos que tendr´a el individuo para sustituir consumo presente o futuro de acuerdo con la interacci´on entre la tasa de inter´es y la tasa de descuento intertemporal. La tasa de descuento intertemporal es la tasa a la que el individuo quiere descontar la utilidad futura y la tasa de inter´es es la tasa a la que puede. Si la tasa a la que puede (r) es mayor a la tasa a la que quiere (θ) entonces seguramente tendr´a incentivos para susti-tuir consumo presente por consumo futuro. A diferencia del caso 2 en el que la tasa de descuento intertemporal era igual a cero, ahora esta tasa podr´ıa anular el efecto de la tasa de inter´es.

6.5.

Restricciones crediticias

El modelo de Fisher puede considerar otras variantes que hacen m´as rea-lista su descripci´on. Por ejemplo, podemos incluir el que los agentes enfrenten restricciones crediticias. Si los consumidores no tienen acceso al mercado de cr´edito, por asimetr´ıa de informaci´on o carencia de colaterales, no podr´an financiar un consumo presente que exceda el ingreso del primer periodo.

Las personas que se enfrentan a restricciones crediticias son personas con bajos ingresos que no pueden acceder a un cr´edito en un banco o personas que han dejado de pagar sus obligaciones en el pasado y son castigados con la negaci´on de nuevos cr´editos.

Esta consideraci´on ser´a capturada en el modelo dependiendo de dos esce-narios:

1. Cuando la restricci´on crediticia no es relevante. 2. Cuando la restricci´on crediticia s´ı es relevante.

El primer caso se da cuando la persona que enfrenta la restricci´on crediti-cia es un ahorrador. Esto significa que este individuo no estaba interesado en

(35)

Figura 22: Restricci´on presupuestaria con restricci´on crediticia relevante

pedir dinero prestado para financiar sus necesidades, por lo que su decisi´on de consumo no se va a ver afectada.

El segundo caso, se da si la decisi´on ´optima de consumo, sin restricciones, hace que el individuo sea un prestatario. En este caso, la restricci´on crediticia evita que el individuo pueda consumir m´as que su ingreso del primer periodo, por lo tanto, la restricci´on crediticia s´ı es relevante y le costar´a al individuo en t´erminos de utilidad. Podr´a como m´aximo consumir su ingreso del primer periodo y no podr´a suavizar su consumo tanto como esperaba. La figura 22 muestra las limitaciones en las posibilidades de consumo impuestas por la restricci´on crediticia.

Cuando las restricciones crediticas son relevantes, un aumento del ingreso presente ser´a acompa˜nado seguramente por un incremento del consumo del primer periodo. En esta situaci´on el comportamiento del consumo ser´a bas-tante parecido al que predice la funci´on keynesiana de consumo con excepci´on de que la propensi´on marginal a consumir ser´a igual a 1.

Claramente, las restricciones crediticias relevantes limitan las elecciones de un consumidor en un modelo intertemporal.

(36)

Para el caso colombiano, se ha encontrado evidencia emp´ırica que sopor-ta la influencia de las restricciones crediticias en las decisiones de consumo a largo plazo. Juan Nicol´as Hern´andez comprueba en su trabajo del 2006 que en presencia de restricciones crediticias, la elasticidad del consumo al ingreso es mayor que en ausencia de dichas restricciones. Esto nos hace corroborar que para el caso colombiano, las restricciones crediticias hacen que los con-sumidores se comporten como lo predice la funci´on keynesiana de consumo, impidiendo as´ı, que los individuos suavicen su consumo completamente. En ese trabajo, se toma como proxy de las restricciones crediticias las ventas y avances con tarjetas de cr´edito.

6.6.

Tasa de colocaci´

on vs. tasa de captaci´

on

Aunque con frecuencia trabajamos con una sola tasa de inter´esr, si vamos a un banco a pedir un pr´estamo seguramente la tasa de inter´es sobre la cual nos van a prestar el dinero (tasa de colocaci´on) es mucho m´as alta que la tasa de inter´es sobre la cual nos pagar´ıa ese mismo banco si depositamos nuestro dinero en una cuenta de ahorros (tasa de captaci´on).

Recordemos que la pendiente de la restricci´on presupuestal es igual a (1 +r). Si la tasa de inter´es de pedir dinero prestado es mayor a la tasa de inter´es de prestarlo, la restricci´on presupuestal tomar´ıa la forma que se muestra en la figura 23.

Como nos muestra la gr´afica, en el segmento donde el ingreso del indivi-duo es menor a su consumo, es decir, cuando el indiviindivi-duo pide prestado, la pendiente de la restricci´on presupuestal es mayor que cuando el individuo es un ahorrador.

La restricci´on crediticia de la secci´on anterior puede verse como un caso particular en el que la tasa de inter´es de pedir prestado es infinita.

6.7.

Modelo de Fisher para m´

as de dos periodos

Luego de haber entendido el an´alisis econ´omico del modelo de Fisher para dos periodos podemos extenderlo para T periodos conservando el an´alisis discreto de las secciones anteriores.

(37)

Figura 23: Restricci´on presupuestaria con tasa de inter´es diferenciable

Consideremos una persona que desea planear su consumo para los perio-dos comprendiperio-dos entre 0 y T −1. Esta persona obtiene utilidad de acuerdo a la funci´on de utilidad: V = T−1 X t=0 U(Ct) (1 +θ)t (6.14)

Conservando los supuestos del modelo para dos periodos, esta persona em-pieza y termina su vida con activos igual a cero. Es decir, A0 = 0 y AT = 0.

Esto ´ultimo quiere decir que dicha persona gasta todos sus ingresos, incluidos sus activos acumulados, antes de morir. No deja herencias ni deudas.

Para construir la restricci´on presupuestal, miremos los activos en cada periodo de tiempo. En el periodo 1 los activos ser´an iguales a:

A1 = (1 +r)(W0−C0) (6.15)

Los activos en el periodo 2 ser´an iguales a:

(38)

Si continuamos hasta el periodo T, los activos del individuo estar´ıan dados por la siguiente ecuaci´on:

AT = (1 +r)(WT−1−CT−1) + (1 +r)2(WT−2−CT−2) +· · ·+ (1 +r)T(W0−C0)

(6.17) Donde AT debe ser igual a cero para satisfacer el supuesto de activos

iguales a cero al finalizar la vida.

Dividiendo ambos lados de la ecuaci´on (6.17) por (1 + r)T y teniendo en

cuenta que AT = 0 tenemos que:

0 = WT−1−CT−1 (1 +r)T−1 +

WT−2−CT−2

(1 +r)T−2 +· · ·+ (W0−C0) (6.18)

Si expresamos la ecuaci´on (6.18) en sumatorias obtenemos que: 0 = T−1 X t=0 Wt−Ct (1 +r)t (6.19)

Podemos reorganizar los t´erminos de la sumatoria para finalmente llegar a nuestra restricci´on presupuestal, que muestra, como esper´abamos, que el valor presente de los ingresos es igual al valor presente de los consumos.

T−1 X t=0 Wt (1 +r)t = T−1 X t=0 Ct (1 +r)t (6.20)

Una vez tenemos la funci´on de utilidad y la restricci´on presupuestal pro-cedemos a calcular los consumos ´optimos.

L= T−1 X t=0 U(Ct) (1 +θ)t +λ "T1 X t=0 Wt−Ct (1 +r)t #

Las condiciones de primer orden en este ejercicio de T periodos ser´an calcu-ladas para dos periodos adyacentes: t y t+ 1.

1. ∂L ∂Ct = U′(Ct) (1+θ)t − λ (1+r)t = 0 2. ∂C∂Lt+1 = U′(Ct+1) (1+θ)t+1 − λ (1+r)t+1 = 0 3. ∂L∂λ =PT−1 t=0 W tCt (1+r)t = 0

(39)

Igualandoλencontramos la expresi´on que resume la condici´on de optimalidad del consumo. U′(C t)(1 +θ)t+1 U′(Ct+1)(1 +θ)t = (1 +r)t+1 (1 +r)t (6.21) U′(C t) U′(C t+1) (1 +θ) = (1 +r) (6.22) U′(C t) U′(C t+1) = 1 +r 1 +θ (6.23)

La explicaci´on econ´omica de esta ecuaci´on es id´entica a la utilizada para el modelo de Fisher de dos periodos.

6.7.1. Condici´on de optimalidad con una funci´on de utilidad CRRA

Si trabajamos con una funci´on de utilidad de la forma U(Ct) = lnCt

(CRRA conσ = 1), podemos obtener la condici´on de optimalidad, aplicando la ecuaci´on (6.23). 1 Ct 1 Ct+1 = 1 +r 1 +θ (6.24)

Reorganizando la ecuaci´on obtenemos que la condici´on de optimalidad para este tipo de funci´on de utilidad est´a dada por

Ct+1

Ct

= 1 +r

1 +θ (6.25)

Para la funci´on de utilidad CRRA conσ 6= 1 la ecuaci´on (6.23) ser´ıa igual a:

C−σ t C−σ t = 1 +r 1 +θ (6.26) Ct+1 Ct σ = 1 +r 1 +θ (6.27) Ct+1 Ct = 1 +r 1 +θ σ1 (6.28) En este caso, σ funciona como un par´ametro que matiza las diferencias entre tasa de inter´es y tasa de descuento intertemporal. Este resultado no es sorprendente cuando recordamos que σmide la aversi´on al riesgo y explica la tendencia a suavizar el consumo que tiene el individuo. As´ır sea muy grande frente a θ un valor muy alto de σ ser´ıa suficiente para que Ct+1 sea muy

(40)

6.8.

La restricci´

on presupuestal en tiempo continuo:

para generalizar el modelo de Fisher

La evoluci´on de los activos en el caso continuo est´a determinada por la

ecuaci´on diferencial lineal de primer orden:

dA(t)

dt = ˙A=rA(t) +w(t)−c(t) (6.29)

La forma general de este tipo de ecuaciones diferenciales es: ˙

x−A(t)x=b(t) donde x=x(t).

En el caso que estamos estudiando, a(t) es constante y corresponde a la tasa de inter´es. Aunque es posible tambi´en considerar la tasa de inter´es como una variable que depende del tiempo, trabajaremos por ahora el caso m´as sencillo.

La ecuaci´on puede ser re-escrita de la siguiente forma: ˙

A−rA(t) = w(t)−c(t) (6.30) Para solucionar esta ecuaci´on, utilizaremos el factor de descuento e−rtque es

conocido como factor integrante. ˙

Ae−rtrA(t)e−rt = [w(t)c(t)]e−rt (6.31)

Puede observarse que el lado izquierdo de la ecuaci´on corresponde a dA(tdt)e−rt, entonces,

dA(t)e−rt

dt = [w(t)−c(t)]e

−rt (6.32)

Antes de integrar, vale la pena hacer un cambio de variable con el fin de evitar m´as adelante una confusi´on. Pensemos entonces que:

˙

F(s) =f(s). Podemos decir entonces que:

F(s) =F(0) +

Z t

0

(41)

Integrando y evaluando la integral en el intervalo [0, s] llegamos a:

A(s)e−rs=A(0) + Z s

0

[w(t)−c(t)]e−rtdt (6.33)

donde A(0) es la constante de integraci´on.

Despejando A(s) y haciendo uso del supuesto de que los activos en el periodo 0 son 0, A(0) = 0:

A(s) =

Z s

0

[w(t)−c(t)]er(s−t)dt (6.34)

Ahora, si s=T, donde T es el periodo final:

A(T) =

Z T

0

[w(t)−c(t)]er(T−t)dt (6.35)

Pero adem´as, se sabe que A(T) = 0, ya que otro supuesto del modelo es que no se dejan activos (positivos o negativos) al final del periodo 15

Z T 0 w(t)er(T−t)dt= Z T 0 c(t)er(T−t)dt (6.36)

Si dividimos ambos lados de la ecuaci´on porerT (en el caso discreto, dividimos

por (1 +r)T llegamos a la expresi´on de la restricci´on presupuestal para el

caso continuo donde el valor presente de todos los flujos de ingreso es igual al valor presente de todos los flujos de consumo.

Z T 0 w(t)e−rtdt= Z T 0 c(t)e−rtdt (6.37)

6.9.

Tasa de crecimiento del consumo usando la

fun-ci´

on de utilidad CRRA

Una vez definida la restricci´on presupuestal para el caso continuo revise-mos ahora la tasa de crecimiento del consumo (caso continuo) si trabajarevise-mos con una funci´on de utilidad CRRA.

15

Este supuesto es consistente con la funci´on de utilidad utilizada en el modelo de Fisher. No hay razones por la cuales un agente racional deje de consumir por completo sus activos. Las herencias, por ejemplo, no generan utilidad. Adem´as, debido a la restricci´on presupuestaria, el agente (representativo) no puede consumir m´as que el total de sus activos, dejando as´ı deudas.

(42)

Empecemos por definir la tasa de crecimiento del consumo ˙ C C = l´ım∆t→0 Ct+∆tCt ∆t C (6.38) ˙ C C = l´ım∆t→0 Ct+∆t Ct −1 ∆t (6.39) donde Ct+∆t Ct = " 1 +r 1 +θ ∆t# 1 σ (6.40) Esta ´ultima expresi´on puede ser obtenida de la condici´on de optimalidad del modelo de Fisher para m´as de dos periodos cuando solucionamos el lagran-giano para los periodos adyacentes t y t+ ∆t.

Teniendo en cuenta que para valores peque˜nos de x, ln(1 + x) ≃ x o alternativamente 1+x≃expodemos reescribir la ecuaci´on (6.40) (asumiendo

valores peque˜nos para r y θ).

Ct+∆t Ct = " er eθ ∆t# 1 σ (6.41) reorganizando los t´erminos tenemos que

Ct+∆t

Ct

=e(r−σθ)∆t (6.42)

Si reemplazamos la anterior ecuaci´on en la ecuaci´on (6.39), obtenemos que ˙

C

C = l´ım∆t→0

e(r−σθ)∆t −1

∆t (6.43)

Al pretender calcular el l´ımite nos encontramos con una expresi´on 00. Apli-cando la regla de L’Hospital, obtenemos:

˙ C C = l´ım∆t→0 e(r−σθ)∆tr−θ σ 1 (6.44)

Si evaluamos lo anterior cuando ∆t → 0 obtenemos finalmente la tasa de crecimiento del consumo dada por la siguiente ecuaci´on

˙

C

C =

1

(43)

La tasa a la que el consumo crece o decrece depende de la diferencia entre r y θ.

Por otra parte,σ, el par´ametro que mide la curvatura de la funci´on de utili-dad, matiza la tasa de crecimiento del consumo.

Ver ejercicios del 3 al 14 de la secci´on 9.

7.

Hip´

otesis del Ingreso Permanente

Este modelo fue desarrollado por el premio nobel de econom´ıa Milton Friedman. La clave es la descomposici´on del ingreso en dos componentes: el ingreso permanente y el ingreso transitorio.

Y =YP +YT (7.1)

donde YP representa el ingreso permanente y YT representa el ingreso

tran-sitorio.

El ingreso permanente, como su nombre lo indica, es la parte del ingreso que persiste a lo largo de toda la vida. El ingreso transitorio es un componente inesperado del ingreso. Un ejemplo del ingreso permanente es el salario que gana un empleado por su trabajo. Un ejemplo de ingreso transitorio es el ingreso que recibe una persona cuando gana la loter´ıa.

El argumento principal de Friedman es que el consumo es una funci´on que depende fundamentalmente del ingreso permanente y no del ingreso transito-rio. Esto no significa que los individuos no consuman su ingreso transitorio, significa que cambios en el comportamiento del consumo ser´an fundamen-talmente explicados por cambios en el ingreso permanente. Por lo tanto, se asume que el consumo no responde significativamente ante cambios en el ingreso en el corto plazo.

Dado este razonamiento, una funci´on de consumo que logra expresar las ideas de Friedman es

C =αYP (7.2)

donde α representa la proporci´on del ingreso permanente que es dedicada al consumo. Llevando al extremo la ecuaci´on (7.2) (α= 1) tenemos:

(44)

Tal como se plantea en Romer (2001) miremos qu´e ocurre si especificamos una regresi´on lineal en la que el consumo es la variable dependiente y el ingreso corriente es la variable explicativa. Este ingreso corriente es el que puede ser descompuesto en transitorio y permanente.

Ci=a+bYi+ei (7.4)

El ingreso transitorio ser´a definido como las desviaciones del ingreso perma-nente respecto a su media suponiendo que el valor esperado de estas desvia-ciones es igual a cero. As´ı mismo, supongamos que el ingreso permanente y el ingreso transitorio no est´an correlacionados. Este supuesto tambi´en es bas-tante intuitivo ya que por ejemplo, el hecho de ganarse la loter´ıa, no depende en absoluto del salario recibido mensualmente.

Volviendo a nuestra regresi´on del consumo, podemos darnos cuenta que la regresi´on est´a hecha sobre una sola variable, en este caso, el ingreso corriente. Por lo tanto, el estimador deb, es decir, del coeficiente de la variable indepen-diente es igual al cociente entre la covarianza de las variables indepenindepen-diente y dependiente y la varianza de la variable independiente.

ˆ

b = Cov(Y, C)

V ar(Y) (7.5)

Como el ingreso corriente es igual al ingreso permanente m´as el ingreso tran-sitorio, reemplazamos esa condici´on tanto en el numerador como en el deno-minador.

ˆb= Cov(YP +YT, C)

V ar(YP +YT)

(7.6) Recordemos tambi´en que definimos el consumo como una funci´on del ingre-so permanente, de tal forma que C = YP. Por lo tanto, al reemplazar esa

expresi´on en (7.6) obtenemos: ˆ

b = Cov(YP +YT, YP)

V ar(YP +YT)

(7.7) El numerador de (7.7) puede ser reescrito teniendo presente la definici´on de covarianza.

(45)

Multiplicando y teniendo en cuenta el supuesto ¯YT = 0 obtenemos lo

siguien-te:

Cov(YP +YT, YP) =E[YP2−2YPY¯P + ¯YP2] (7.9)

que es igual a

Cov(YP +YT, YP) =E[(YP −Y¯P)2] =V ar[YP] (7.10)

por lo tanto podemos reescribir la ecuaci´on (7.7) como: ˆb= V ar(YP)

V ar(YP) +V ar(YT)

(7.11) Como nos damos cuenta, usando los supuestos de la teor´ıa de ingreso perma-nente, la pendiente de la funci´on estimada de consumo, es decir, ˆb, depende de la variaci´on relativa del ingreso permanente y del transitorio. Intuitiva-mente podemos interpretar este resultado de la siguiente manera: ya que ˆb

representa en cu´anto cambia el consumo cuando cambia el ingreso corrien-te, un aumento en el ingreso corriente ir´a acompa˜nado de un aumento en el consumo ´unicamente cuando la variaci´on del ingreso permanente sea m´as grande en relaci´on con la del ingreso transitorio.

As´ı mismo, vemos que si la variaci´on del ingreso transitorio es bastante alta en relaci´on con la variaci´on del ingreso permanente, el coeficiente esti-mado de la pendiente se har´a m´as peque˜no, es decir, cambios en la renta corriente no cambiar´an en gran medida el consumo, pues ´estos no fueron acompa˜nados de grandes cambios en el ingreso permanente.

Volviendo a nuestra regresi´on, tambi´en es importante que estimemos la cons-tante del modelo, la cual puede ser calculada de la siguiente manera:

ˆ

a= ¯C−ˆbY¯ (7.12) Dado que el consumo es igual al ingreso permanente, la media del consumo es igual a la media del ingreso permanente. De igual manera, dado que el ingreso corriente es igual al ingreso permanente m´as el ingreso transitorio, la media del ingreso corriente es igual a la media del ingreso permanente m´as la media del ingreso transitorio.

ˆ

(46)

Por ´ultimo, recordemos que la media del ingreso transitorio es igual a cero, por lo que la constante estimada de nuestra regresi´on es igual a:

ˆ

a= (1−ˆb) ¯YP (7.14)

Analicemos algunos casos de acuerdo con la regresi´on (7.4).

Consideremos primero la econom´ıa de un hogar expuesta fuertemente a un evento inesperado. El ingreso corriente de los hogares depende de muchos factores inesperados, por ejemplo, el desempleo. En este caso el componente transitorio puede ser relativamente m´as importante que el componente per-manente. Entonces el coeficiente estimado de la pendiente de la funci´on de consumo ser´a menor a 1, ya que las variaciones del ingreso transitorio son mucho m´as grandes en relaci´on con las variaciones del ingreso permanente. De esta manera, la constante estimada de nuestra regresi´on va a ser mayor que cero y la gr´afica de la funci´on estimada de consumo se ver´a como lo muestra la figura 24.

Figura 24: Funci´on estimada de consumo para econom´ıas dom´esticas

Si analizamos ahora el caso de una econom´ıa nacional en el largo plazo, es de esperarse que las variaciones del ingreso transitorio no tengan tanta importancia como en el caso de las econom´ıas dom´esticas en el corto plazo. En una econom´ıa nacional, los cambios en el ingreso corriente se deben sus-tancialmente a cambios en el ingreso permanente, es decir, a cambios en la

(47)

cantidad de recursos, capital o capacidad productiva que posee la econom´ıa. En el largo plazo, los cambios en el ingreso transitorio tienen relativamente poca importancia. Por lo tanto, nuestro coeficiente estimado de la pendien-te de la funci´on de consumo va estar muy cercano a la unidad, ya que la variaci´on del ingreso transitorio se aproximar´a a cero. De esta manera, la constante estimada de la regresi´on se aproximar´a a cero y la funci´on de con-sumo estimada se ver´a como lo muestra la figura 25.

Figura 25: Funci´on estimada de consumo para econom´ıas nacionales

Emp´ıricamente si la regresi´on (7.4) est´a bien especificada el estimador ˆ

b nos permitir´a analizar si el consumo se encuentra m´as determinado por choques permanentes o choques transitorios. Adem´as, la constante ˆa nos permite encontrar diferencias en el nivel de consumo para distintos grupos poblacionales. El ejemplo de Romer (2001) sobre blancos y negros se refiere precisamente a este coeficiente. Aunque el valor de ˆb puede ser similar para ambos grupos el valor de ˆa para los blancos es usualmente m´as alto. Esto significa que la pendiente es la misma mientras que los niveles de consumo son diferentes. (Ver figura 26).

Vale la pena aclarar que todas las posibilidades mostradas por la regresi´on (7.4) no se refieren a la hip´otesis de ingreso permanente. La hip´otesis de ingreso permanente s´olo se cumple cuando ˆb es muy cercano a 1.

(48)

Figura 26: Funci´on estimada de consumo para blancos y negros

8.

Modelo del ciclo vital

El modelo basado en la Hip´otesis de Ciclo Vital de Franco Modigliani, premio Nobel en 1985, es el ´ultimo de los modelos que presentaremos en estos apuntes. Al igual que el modelo de Fisher y el de Ingreso Permanente, la Hip´otesis de Ciclo Vital parte del supuesto de que los agentes deciden intertemporalmente su consumo y adem´as que desean suavizarlo, supuesto compatible con las funciones de utilidad que hemos considerado en nuestros an´alisis previos.

Si suponemos, por sencillez, que la tasa de inter´es es igual a la tasa de descuento intertemporal, entonces nuestro agente representativo suaviza per-fectamente su consumo a lo largo del tiempo. La gr´afica del consumo en el tiempo ser´ıa como se describe en la figura 27.

Vamos a suponer que el ingreso crece de acuerdo con una funci´on lineal desde el momento en que el individuo nace hasta que se retira. (Figura 28).

De esta manera, hay un momento de la vida en la que el ingreso es superior al consumo y por lo tanto el individuo ahorra y dos momentos en los que desahorra: al comenzar su vida y en su vejez. (Figura 29).

(49)

Figura 27: El consumo en el ciclo de vida

Figura 28: El ingreso en el ciclo de vida

la vida sean iguales a cero.

T X t=0 Ct (1 +r)t = T X t=0 Wt (1 +r)t (8.1)

Nuevamente, como en los otros modelos presentados en estos apuntes, el ahorro es la clave para que el individuo pueda suavizar su consumo. Los

(50)

Figura 29: El ahorro en el ciclo de vida

niveles de ahorro ser´an iguales a los niveles de desahorro de este agente econ´omico.

Aunque las conclusiones son similares a las de los otros modelos, la iden-tificaci´on del ciclo de vida por parte de Modigliani, permite identificar cu´al es el nivel de ahorro de una persona de acuerdo con su edad o el momento del ciclo de vida en el que se encuentre. Por ejemplo, para un pa´ıs cuya poblaci´on es en promedio bastante joven, se esperar´ıan tasas de ahorro m´as altas que para un pa´ıs cuya poblaci´on es relativamente m´as vieja, ceteris paribus.

Sin embargo, para el caso colombiano, no se ha encontrado evidencia emp´ırica que soporte la hip´otesis del ciclo de vida. En el trabajo realiza-do por Melo, Z´arate y T´ellez (2006) se realiza un an´alisis microecon´omico de corto plazo, en el que se estudian los perfiles de ingreso, gasto total y ahorro para diferentes generaciones, simulando as´ı el ciclo vital. Al final, el trabajo sugiere que la hip´otesis del ciclo de vida no se ajusta para el caso colombiano. Seg´un los autores, este resultado puede estar comprometido por “las diferentes preferencias y oportunidades que tienen los hogares, los cam-bios demogr´aficos y el desarrollo de los sistemas de seguridad social y de los mercados de capitales”.

Adem´as del an´alisis de corto plazo realizado en el trabajo citado anterior-mente, se realiza un an´alisis de largo plazo, que busca precisar cu´ales son los

(51)

principales determinantes de la tasa de ahorro para el caso colombiano. La econometr´ıa practicada por Melo, Z´arate y T´ellez (2006) es otro ejemplo de la utilizaci´on de los modelos b´asicos con algunas adaptaciones que introducen el efecto de otras variables explicativas. En este trabajo los autores estable-cen como determinantes de la tasa de ahorro el PIB per c´apita, los t´erminos de intercambio, los impuestos directos como porcentaje del PIB y M2 como porcentaje del PIB. De este grupo de variables son novedosas los t´erminos de intercambio y M2 como porcentajes del PIB. Respecto a los t´erminos de intercambio, los autores encuentran una relaci´on positiva que justifican haciendo uso del efecto Harberger-Laursen-Metzler, que plantea que “un me-joramiento de los t´erminos de intercambio afectar´ıa positivamente el ahorro y mejorar´ıa la cuenta corriente”16. En el caso de M2 como porcentaje del PIB,

proxy de profundizaci´on del sistema financiero, el efecto de la regresi´on no fue el esperado. La relaci´on negativa entre M2 y la tasa de ahorro, sugiere seg´un los autores que la mayor intermediaci´on ha favorecido el acceso al cr´edito de los hogares en lugar de estimular el ahorro. Los resultados econom´etricos tambi´en estiman que la elasticidad de la tasa de ahorro al PIB per c´apita oscila entre 0.40 por ciento y 1.83 por ciento.

Ver ejercicio 15 de la secci´on 9.

9.

Ejercicios propuestos

En esta secci´on, encontrar´an ejercicios de repaso de cada uno de los temas que estudiamos en estas notas de clase.

1. Usted tiene la siguiente informaci´on de la familia Batman:

Ingreso disponible Gasto en consumo (d´olares por a˜no) (d´olares por a˜no)

0 5.000 10.000 10.000 20.000 15.000 30.000 20.000 40.000 25.000 16

Referencias

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