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Viva La Diferencia. Pilar Sordo

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Copyright © 2005 para  © 2005 para LatinoaméricLatinoamérica y Españaa y España

 por Editorial Norma S.A.  por Editorial Norma S.A. Av. Providencia

Av. Providencia1760, of. 502, 5" 1760, of. 502, 5" piso, Santiago, Chi!piso, Santiago, Chi!

http://www.norma.com http://www.norma.com Reservados todos los derechos. Reservados todos los derechos.

Prohibida la reproduccin total o parcial de este libro! Prohibida la reproduccin total o parcial de este libro!  por cual"uier medio! sin permiso esc

 por cual"uier medio! sin permiso escrito de la editorial.rito de la editorial. #mpreso por

#mpreso porrafhi#a Copy C!nt!rrafhi#a Copy C!nt!r

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$ireccin editorial! #sabel '. (u)eta $ireccin editorial! #sabel '. (u)eta $ise*o de Portada! Andrea Cuchacovich $ise*o de Portada! Andrea Cuchacovich $iagramacin de te+tos! ,loria (arrios $iagramacin de te+tos! ,loria (arrios Correccin de te+to y

Correccin de te+to y estilo! Patricio ,on)-le)estilo! Patricio ,on)-le)

#S(N

#S(N-56/00015/-56/00015/

Registro de Propiedad #ntelectual:

Registro de Propiedad #ntelectual: 16./7516./75

C.C.: C.C.:7/-7/-

#mpreso en Chile / Printed in Chile #mpreso en Chile / Printed in Chile

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Copyright © 2005 para  © 2005 para LatinoaméricLatinoamérica y Españaa y España

 por Editorial Norma S.A.  por Editorial Norma S.A. Av. Providencia

Av. Providencia1760, of. 502, 5" 1760, of. 502, 5" piso, Santiago, Chi!piso, Santiago, Chi!

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Correccin de te+to y estilo! Patricio ,on)-le)estilo! Patricio ,on)-le)

#S(N

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C.C.: C.C.:7/-7/-

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#A 0A $#1ERENC#A2

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34 y el complemento tambi%n5

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Pilar Sordo

Pilar Sordo

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'%+ico! Panam-! <uito! San 9os%! San 9uan! San Salvador!9uan! San Salvador! Santiago de Chile! Santo $omingo

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Introducción

Este libro tiene su primera inspiracin hace ya unos cuantos a*os atr-s! en los repetidos momentos en "ue me toc o=r y observar tanto el discurso verbal como el no verbal de muchas mu>eres a las "ue atend=a en mi consulta. $el discurso masculino no ten=a tanta evidencia! en parte! creo! por"ue los cambios culturales "ue ha e+perimentado el g%nero ?emenino han llevado a "ue mis cong%neres recurran m-s espont-nea y libremente a la ayuda psicolgica.

Cab=a en ese entonces hacer hincapi% en "ue una de las mayores di?erencias entre lo "ue dec=an las mu>eres en mi consulta! respecto de lo "ue los hombres dec=an sobre temas similares! es "ue cuando hablamos de nosotras no hablamos de nosotras! siempre hablamos de otros y esos otros parecen ser los causantes de nuestras in?elicidades o de nuestra ?elicidad sin aparecer en este discurso una responsabilidad  propia en nuestro "uehacer y en la construccin de nuestra cotidianidad. En cambio! los hombres parecen mayoritariamente preocupados del logro! de las metas y de los obst-culos "ue encuentran en su camino.

Esta primera y gran di?erencia surge al deducir una segunda y muy e+tendida caracter=stica ?emenina! como es el "ue las mu>eres nos "ue>amos tanto y mucho m-s "ue los hombres@ siempre hay un pero! un pucha! algBn tipo de e+clamacin "ue hace notar o sentir "ue hay algo "ue no ?ue todo lo ideal "ue hubi%ramos "uerido "ue ?uera.

Estas dos preocupaciones el "ue otros u otras sean los causantes de la ?elicidad o la in?elicidad ?emenina! la "ue>a o el "ue nada resulte como se pens en un  primer momentoD me llevaron al mundo de lo masculino y lo ?emenino en Chile. Realic% una investigacin de tres a*os "ue const de una muestra de alrededor de tres mil a cuatro mil personas de distintas edades! entre los cinco y los noventa a*os! de ambos se+os y de distintos niveles socioeconmicos@ al ?inal! la muestra ?ue ampliada  para considerar a personas de distintas regiones. Advierto a los lectores "ue todo a lo "ue a"u= me re?iero surge de lo observado emp=ricamente a trav%s de mi e+periencia cl=nica y "ue intent% "ue esta investigacin ?uera lo m-s e+haustiva posible. Slo tom% como re?erencias de apro+imacin al tema la teor=a de 9ung 3animusDanima5! el en?o"ue de 9ohn ,ray y el 7ingD7ang Dopuestos y complementarios de la ?iloso?=a orientalD  pero no har% ninguna mencin a ellos.

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0a investigacin me permiti identi?icar como una tendencia importante el "ue hoy d=a se piense y transmita a las generaciones >venes "ue las mu>eres su?ren m-s! "ue las mu>eres son m-s humilladas! "ue las mu>eres son m-s maltratadas. Esto en muchas situaciones y en determinadas realidades sociales es verdad! sin embargo ello no  >usti?ica "ue se est% traspasando en la actualidad a nuestros hi>os y ?uturas generaciones! la idea de "ue para sobrevivir o vivir m-s ?elices debemos ser lo menos mu>eres  posibles. Esto provoca muchos da*os en nuestros adolescentes 3a los "ue me re?erir% m-s adelante5. <uisiera recalcar adem-s "ue este traba>o me permiti comprobar de una u otra ?orma "ue este tpico constituye una especie de paradigma "ue lleva ya mucho tiempo circulando en nuestro inconsciente colectivo! con los consecuentes da*os.

Por una parte circula el paradigma a trav%s del cual se plantea "ue hombres y mu>eres somos iguales. Cuando yo supongo "ue algo es igual a m= tengo la  predisposicin a pensar "ue esa persona actBa igual "ue yo! piensa igual "ue yo! siente

igual "ue yo. 7 cuando de alguna manera pretendo "ue eso sea as= se generan todas las incomprensiones "ue conocemos y e+perimentamos a diario! pues! en realidad! nadie actuar- igual a m=! menos aBn una persona del otro se+o. No es cierto "ue hombres y mu>eres seamos iguales@ la verdad es "ue somos absolutamente distintos. Por medio de mi traba>o pretendo demostrarlo y en alguna medida ayudar a "ue seamos capaces de valorar nuestras di?erencias para generar complemento y no motivar la implacable igualdad "ue lo Bnico "ue produce es competencia.

Ahora bien! aclaro "ue igualdad no es lo mismo "ue e"uidad. ;enemos derechos "ue nos igualan y! por lo mismo! debi%ramos acceder a las mismas oportunidades@ pero esto! reitero! no "uiere decir "ue seamos iguales ni psicolgica ni socialmente hablando. Cada uno aporta a la sociedad y al mundo a?ectivo "ue lo rodea cosas distintas y cosas igualmente importantes y necesarias para la construccin de una ?amilia! una identidad y una sociedad armnica.

Es importante recalcar desde ya "ue cuando a lo largo del libro me re?iera a hombres y mu>eres lo "ue estoy haciendo en estricto rigor es re?erirme a lo masculino y a lo ?emenino "ue todos tenemos dentro de nosotros mismos. 7o! por ser mu>er! debiera tener m-s ?acilidad para ad"uirir los aprendi)a>es ?emeninos! pero no necesariamente la vida "ue he tenido me ha permitido encau)ar esos aprendi)a>es! y esto es lo "ue  probablemente le ha pasado a muchas personas y seguir- pasando si es "ue no nos detenemos! identi?icamos y re?le+ionamos sobre este asunto. 0o importante en este  punto ser-! entonces! descubrir "u% aspectos masculinos y ?emeninos tiene cada uno desarrollados y cmo dentro nuestro podemos e"uilibrar y complementar ambos aspectos para poder hacer m-s ?luida! m-s =ntegra! nuestra estabilidad psicolgica y! por

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ende! lograr la armon=a necesaria para poder desarrollarnos en plenitud tanto respecto de uno misma como con los seres "ue m-s "ueremos.

Comenc% esta introduccin re?iri%ndome a "ue las mu>eres acusan su?rir m-s de lo "ue los hombres mani?iestan. Este mensa>e ha traspasado los distintos niveles culturales en ?orma muy potente! pues esa concepcin se ha instalado en nuestro discurso verbal! en la manera como las propias mu>eres nos re?erimos a nuestro g%nero. As=! por e>emplo! podemos visuali)ar el siguiente escenario: si las mu>eres tenemos la menstruacin! "ue es mensual! y a la cual se alude como en?ermedad! y "ue adem-s una semana previa al estar en?ermas solemos estar un tanto insoportables@ resulta entonces "ue debemos contar con a lo menos la mitad del mes da*ado y esto e"uivale! a la larga! a la mitad de nuestra vida. Nadie "uerr-! en su sano >uicio! parecerse a ese ser humano "ue tiene garanti)ado pasarlo mal la mitad de su vida.

El mensa>e de "ue ser mu>er es un problema lo hemos ido transmitiendo las mu>eres adultas tanto a trav%s de nuestro lengua>e verbal como de nuestros comportamientos a las nuevas generaciones! a nuestros hi>os! sean varones o mu>eres. ;ambi%n! por supuesto! se trata de un concepto incorporado a nuestras relaciones de  pare>as. Por esto y por lo "ue veremos m-s adelante en este libro es "ue surge la imperiosa necesidad de reevaluar la condicin de lo ?emenino! estableciendo a nivel social ! r!!ncantami!nto hacia !sta mira$a, ! r!!nc!ntro con os !!m!ntos f!m!ninos !n os proc!sos pro$cti*os, !$caciona!s, famiiar!s ! ntimos para po$!r r!*isar n!stra historia $!s$! os ogros 3! s! !st4n ot!ni!n$o y 3!, como !picaré !n os captos 3! *i!n!n, r!spon$!n m4s i!n a na *isi%n mascina.

Lo $icho hasta a3 impica hac!r r!am!nt! m4s profn$a n!stra *isi%n para !nt!n$!r $! *!r$a$ a *i$a como n proc!so $! apr!n$i'a!, como ago 3! s! par!c! m4s a n *i*ir a *i$a paso a paso y no 3! a !na *i$a !s ! r!sta$o $! o 3! ogramos s%o !n a m!$i$a !n 3! s! *an acan'an$o os o!ti*os 3! pr!t!n$!mos acan'ar. Con !st! fin $!scriiré capto a capto os haa'gos y ! camino 3! ha si$o, sin gar a $$as, !n prim!ra instancia p!rsona, n r!$!scrirm! a m como m!r !n mis part!s mascinas y f!m!ninas tanto !n mi traao !n canto psic%oga como !n mi postra fr!nt! a a *i$a ctra y socia !n mi ro $! m!r.

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PR#'ERA PAR;E

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Cap=tulo #

El ?ol=culo y el espermio

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Para $ar comi!n'o a a in*!stigaci%n $i*i$ a m!stra con a 3! ia a traaar !n catro gran$!s grpos8 ! prim!ro, $! niñitas y niñitos !ntr! cinco y onc! años9 $!spés, $! a$o!sc!nt!s !ntr! os $oc! y os $i!ciocho. :n t!rc!r grpo $! homr!s y m!r!s !ntr! os *!int! y cinc!nta años, y n carto grpo $! m!r!s y homr!s $! os cinc!nta para arria. ;o$os !stos grpos participaron !n ta!r!s, crsos y charas $!ntro $! n apso $! tr!s años.

Lo prim!ro f! traaar con o 3! os psicoanaistas aman ! inconsci!nt! co!cti*o. S! !s hi'o asociar ir!m!nt! as paaras foco  %*o o <t!ro y !sp!rmio, $a$o 3! !n agnos casos s! $!sconoca técnicam!nt! o 3! significaan as paaras m4s técnicas, sor! to$o !n ! caso $! "foco". E o!ti*o f! p!rmitir a asociaci%n ir! r!sp!cto $! to$o o 3! s! !s ocrri!ra ant! ca$a opci%n.

En ! crso $! !stas asociacion!s apar!ci!ron n sinfn $! términos 3! r!pr!s!ntaran o 3! po$ra !gar a configrar n "ar3!tipo", !n tanto s! !rig! como r!pr!s!ntant! $! to$o o 3! $!finimos $!s$! o io%gico, o f!m!nino y o mascino9 !s part! $! n!stro inconsci!nt! co!cti*o y $! o 3! h!mos i$o !nt!n$i!n$o !n r!aci%n $! o 3! impica s!r f!m!nino o mascino. En tota participaron !n ! crso $! !sta in*!stigaci%n nas catro mi p!rsonas !n os rangos m!nciona$os. =! !sta m!stra f! posi! !tra!r simiit$!s aismant!s, a p!sar $! os $if!r!nt!s ni*!!s socio!con%micos y ctra!s. )a! $!cir, !n s mayora !stos homr!s y m!r!s >niños y niñas? s! aproimaron !n forma simiar a os términos s!ñaa$os. @ continaci%n compartiré con st!$!s as asociacion!s m4s fr!c!nt!s $a$as por !stos homr!s y m!r!s, niños y niñas.

3Comen)ar% por el foco  %*o, haci!n$o gaa $! pri*i!gio $! mi part! f!m!nina.?

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solo! espera! acoge! vida! emocin! menstruacin! dolor! paciente! no competitivo! se+o! amor! lento! receptivo! maternidad! mu>er! ?ertilidad! ?initos! buena resistencia de vida! huevo! retencin! retiene! cuida.

Asociaciones ?rente a la palabra espermio:

r-pido! muchos! competencia! meta! logros! con"uista! velocidad! desa?=o! se+o!  poca vida! ego=sta! slo les importa llegar a su ob>etivo! sirven en la medida en "ue salen de "uien los genera! vida! amor! entrega! necesarios! complemento! t%cnica! suelten! se sueltan! produccin.

Al hacer el an-lisis de todos los t%rminos "ue la gente e+pres en sus asociaciones! podemos e+traer las primeras conclusiones sobre cmo lo biolgico es e+trapolable a lo psicolgico y dar cuenta de las primeras di?erencias entre lo masculino y lo ?emenino o! en t%rminos m-s generales! entre hombres y mu>eres.

Respecto de las palabras "ue les acabo de se*alar es importante destacar las "ue tuvieron mayor incidencia! lo "ue a su ve) me llev a hacer una nueva divisin entre las palabras asociadas a óvulo y a espermio para obtener las conclusiones "ue m-s adelante compartir% con ustedes.

En relacin a óvulo las palabras m-s escogidas ten=an "ue ver con el concepto de retener! acoger! espera! menstruacin! dolor! vida! amor! solo y lento. 7 en relacin a espermio as m4s m!nciona$as por to$os, sin $istinci%n $! !$a$, f!ron rapi$!', sotar o s! s!tan, comp!t!ncia, mchos, m!ta, a*an'an, s!o, !fici!nt!s, ost4cos y carr!ra.

Es important! apr!ciar c%mo ya !n !sta prim!ra asociaci%n s! pi!nsa o s! r!aciona ir!m!nt! ! conc!pto $! s!o con o mascino y ! conc!pto $! amor con o f!m!nino. ;amién apar!c! a paara $oor asocia$a a o f!m!nino. &! p!rmito a$!antar, a mo$o $! com!ntario, 3! a r!p!rcsi%n m4s important! $! !sta asociaci%n s! r!f!a !n 3! ctram!nt! o f!m!nino !st4 *inca$o a sfrimi!nto, o 3! $isminy! as proaii$a$!s $! 3! s! *aor!n os aport!s f!m!ninos a a soci!$a$.

 Soo A Esp!ra A @cog! A )i$a A Emoci%n A

'enstruacinA =oor A aci!nt!

 Bo comp!titi*o A S!o A @mor A L!nto A

Receptivo A &at!rni$a$ A &!r A !rtii$a$ A

1initos A D!na r!sist!ncia $! *i$a A !*o A

Retencin A F!ti!n! A Ci$a A

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0ogrosA Con3ista A )!oci$a$ A =!safo A

Se+o  Poca vida  Ego=sta  S%o !s importa !gar a s o!ti*o A Sir*!n !n a m!$i$a

"ue salen de "uien los genera A )i$a A @mor

 Entr!ga A B!c!sarios A Comp!m!nto A

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Cap=tulo ##

Retener y Soltar 

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En el cap=tulo anterior les mostr% las palabras "ue se asociaban espont-nea! libremente y con mayor ?recuencia a vulo y espermio! respectivamente. Entre ellas aparecieron dos "ue ?ueron repetidas en casi la totalidad de los casos y siempre estaban asociadas al mismo concepto@ se trata de las palabras retener! en el caso de lo ?emenino! y soltar! en el caso de lo masculino.

Pareciera ser "ue dentro de lo masculino es natural la liberacin y la capacidad de desprenderse y soltar los procesos@ de hecho! un hombre no puede generar vida si sus espermios no salen de %l! por lo tanto! necesariamente debe soltarlos. Por otra parte! una mu>er no puede generar vida si no tiene la capacidad de retener a un beb% dentro de s= misma.

Sin embargo! estas dos ?unciones al parecer tan estrictamente biolgicas  pueden traslaparse y e+trapolarse hacia -mbitos "ue van aBn m-s all- de la biolog=a misma. Si seguimos con el concepto de retener m-s a?=n a la mu>er podemos observar el "ue ella estar=a dise*ada para retener l="uido en mayor proporcin "ue los hombres. A"u= se nos viene a la cabe)a en ?orma inmediata la temida celulitis! per?ecto e>emplo de un aspecto tan molestoso para nuestra historia ?emenina y "ue tendr=a "ue ver con la retencin de l="uido y grasa en ?orma inadecuada. 0a estiti"ue) ?emenina se da en un FGH m-s "ue en los hombres y esto! si bien tiene "ue ver con h-bitos de aprendi)a>e ?emenino "ue ya les e+plicar%! tambi%n corresponde a una ?uncin de retencin. Con el retener tienen tambi%n mucha relacin conductas propias de nuestra vida cotidiana tales como: guardar alimentos en el re?rigerador pensando "ue los podremos volver a utili)ar@ no botar los papeles de las carteras o traerlas siempre llenas de cosas por si acaso@ guardar cosas en las ropas o dentro de nuestros closets tamién "por si acaso" as n!c!sitamos !n ag<n mom!nto9 pon!r ropa !n a ma!ta can$o *amos $! *ia! tanto para ! caso $! 3! !*a como por si hay so.

Gtros !!mpos $! !sta capaci$a$ r!t!nti*a propia $! o f!m!nino ti!n!n 3! *!r con ! h!cho $! insistir, $! pr!gntar, $! n!c!sitar ch!3!ar os s!ntimi!ntos $! os otros9¿me quieres?, ¿me extrañaste?, ¿cómo le fue?; pero, cuéntenme ¿qué les pasa?

;ambi%n uno retiene cuando colecciona los dibu>os de los ni*os! cuando guarda cosas "ue a lo me>or ya no sirven! pero "ue por un valor emocional somos incapaces de desprendernos de ellas. 0o mismo se aprecia en nuestra capacidad para en?rentar con?lictos: las mu>eres solemos ser m-s lentas "ue los hombres en procesar

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nuestros con?lictos! nos cuesta m-s olvidarnos de ellos y pasar de una etapa a otra@ generalmente tendemos a "uedarnos como pegadas o adheridas a nuestros con?lictos y angustias. Esto hace muy di?=cil la comprensin desde lo masculino! ya "ue para los hombres con?licto solucionado es con?licto olvidado y no ?orma m-s parte de su repertorio conductual. Por el hecho de retener dentro de s= muchos elementos! las mu>eres tienen o aparentan tener me>or memoria para sus procesos a?ectivos "ue los hombres.

Esta capacidad de retencin! e+presada en todas las caracter=sticas "ue les acabo de mencionar y en muchas otras "ue seguramente ahora olvido! pero "ue ustedes  podr-n identi?icar en la medida en "ue revisen su cotidianeidad! se contrapone con la capacidad para soltar con "ue cuentan los hombres naturalmente y e+presan a lo largo de su vida. Siempre est-n centrados en un ob>etivo y pueden pasar de un ob>etivo a otro con mucha rapide)! de alguna manera les es m-s ?-cil olvidar los con?lictos y seguir avan)ando! no piensan en todas las etapas "ue ese con?licto o ese proceso pueda tener! lo cual los hace avan)ar naturalmente m-s r-pido. Siempre est-n de una u otra manera  pensando "ue no sacan nada con preocuparse de las cosas si no las pueden solucionar en el momento. El pasar de una etapa a otra tambi%n es una caracter=stica propia del soltar.

 No es casual "ue los hombres sean m-s r-pidos en restablecer relaciones a?ectivas@ esto se debe a "ue para ellos es m-s ?-cil cerrar y dar vuelta la p-gina! as=  pueden seguir avan)ando. 1rases de los hombres tales como cambia la cara, cambia de

ánimo; ya, poh, si ya te pedí perdón, para qué sigues enojada, son e+presiones "ue muestran de una u otra manera esta ?acilidad "ue lo masculino tendr=a para poder avan)ar en los con?lictos y soltar los problemas para preocuparse de ob>etivos nuevos.

En s=ntesis! las acciones "ue implican retener signi?ican a su ve) no de>ar de hacer algo independientemente del agobio "ue ello me cause. Es muy caracter=stico de las mu>eres "ue hacemos cosas! nos "ue>amos de lo "ue hacemos y! sin embargo! por alguna e+tra*a ra)n! no las de>amos de hacer. Eso en el lengua>e masculino es incomprensible. Ellos no entienden por "u% hacemos cosas "ue nos desagradan tanto y "ue m-s encima nos tienen "ue>-ndonos todo el tiempo mientras las reali)amos. El llamar! preguntar! reclamar! "ue>arse! taimarse! llorar! tambi%n son elementos retentivos. Cuando lloro! de algBn modo le pido al otro "ue se acer"ue a m=! lo retengo hacia m=! lo traigo hacia m=. A di?erencia del aspecto masculino! "ue tiene "ue ver m-s con la rabia y con el eno>o: al enrabiarme o eno>arme lo "ue hago es ale>ar al otro de m=! suelto al otro y lo separo de m= de esta manera por"ue me es m-s cmodo estar le>os de %l.

El buscar! el intentar! el guardar! el insistir! el coleccionar y el no avan)ar en los con?lictos ser=an aspectos "ue tienen "ue ver con el retener. El soltar! como mencion% anteriormente estar=a relacionado con dar vuelta la p-gina r-pidamente! y! con

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no de>ar de pensar o aproblemarse por lo "ue no se puede solucionar en el momento! con el cerrar etapas de vida y comen)ar otras en corto tiempo! con slo pensar en los ob>etivos.

6tra di?erencia "ue es necesario e importante entender es "ue la mu>er est-dise*ada para generar vida dentro de ella en t%rminos de todos los espacios psicolgicos "ue tienen "ue ver con lo interno: la casa! las situaciones del hogar! el cuidado de los a?ectos@ en cambio! el hombre tiene la capacidad de poder generar vida ?uera de %l!  producto "ui)-s de esta misma capacidad para soltar lo "ue de alguna manera

est-viviendo.

asta a"u= nos hemos centrado solamente en lo "ue por naturale)a pareciera "ue estar=amos llamados a hacer! es decir: las mu>eres a retenerlo todo! a cuidar lo "ue tienen! a mantener sus situaciones o sus nidos cobi>ados@ los hombres! a soltar y liberarse de los con?lictos con el ?in de poder seguir avan)ando en sus ?uturos ob>etivos. Sin embargo! esto no es tan simple! ya "ue el contar con estas dos ?unciones retener y soltar implica a su ve) tareas propias a cada g%nero! las "ue constituyen el gran aprendi)a>e "ue hombres y mu>eres tienen "ue reali)ar a lo largo de sus vidas.

Para las mu>eres este gran aprendi)a>e evidentemente es soltar y para los hombres este aprendi)a>e es! a lo largo de su vida! retener y cuidar lo "ue tienen.

En el caso de las mu>eres tienen "ue aprender a de>ar de hacer lo "ue de alguna manera les hace da*o o hacer a"uello "ue aparentemente no les gusta sin "ue>arse tanto o sin mantener la "ue>a como una constante@ slo as= podr-n soltar! ale>arse! de>ar a"uello "ue les hace mal. ;ienen "ue aprender a soltar sus a?ectos para "ue cada uno de los miembros de la ?amilia se haga responsable de lo "ue le corresponde a cada uno y no hacerse cargo ellas de todo lo "ue pasa dentro de la casa! con los reclamos pertinentes.

;ambi%n es importante "ue la mu>er suelte en lo se+ual! su orgasmo y su goce se+ual para poder dis?rutar de este aspecto de su vida en ?orma =ntima. En la medida en "ue una mu>er retenga su capacidad se+ual o sus sensaciones se+uales m-s di?=cil le ser- poder dis?rutarlas. ;iene "ue ser capa) de soltar sus h-bitos alimenticios! su estiti"ue)!

sus emociones! para de alguna manera ir liberando las tensiones "ue se le generan.

En el hombre! en cambio! es importante avan)ar en la ?uncin de retener para "ue aprenda a cuidar lo "ue tiene cotidianamente! para "ue sea capa) de entender "ue las cosas se construyen de a poco y no solamente sobre la base de ob>etivos logrados!  para "ue sea tambi%n capa) de cuidar su casa! sus cosas! de preocuparse de lo "ue

involucran los ambientes a?ectivos y cuide as= me>or sus a?ectos. 'ientras m-s haya desarrollado un hombre su lado ?emenino m-s ?-cil le ser- poder retener y cuidar sus a?ectos y! por lo tanto! hacer ?eli) a la mu>er! a los hi>os y a los "ue lo rodean. 'ientras m-s masculino sea este hombre m-s desinteresado estar- de los procesos a?ectivos y su

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concentracin estar- enmarcada e+clusivamente en el logro de los ob>etivos "ue %l mismo se ha propuesto.

Al preguntarme por "u% para las mu>eres era tan di?=cil soltar y por "u% para los hombres era tan complicado poder retener llegu% a la conclusin! a trav%s de todos los traba>os reali)ados! de "ue e+isten dos principios ?emenino y masculino "ue gobiernan nuestra e+istencia y "ue! de alguna manera! determinan! en el proceso de soltar! por un lado! la di?icultad de las mu>eres y! por el otro! la ?acilidad de los hombres.

$igamos! pues! "ue lo ?emenino estar=a determinado por"ue a la base de su accionar predomina el sentirse necesitado. Esto hace m-s di?=cil aBn para las mu>eres el soltar! ya "ue si primero necesito sentirme necesaria me ser- imposible de>ar de hacer ciertas cosas por"ue mi identidad y mi autoestima est-n principalmente y por desgracia! determinadas en este caso m-s por lo "ue hago y no por lo "ue soy@ y slo en la medida en "ue haga y por"ue hago ciertas cosas me siento m-s "uerida y Btil.

Son e>emplos de lo descrito la sensacin "ue e+perimentan muchas mu>eres despu%s de tener un beb%! especialmente cuando tienen "ue de>ar de dar pecho. Surge entonces el gran con?licto de acabar la lactancia! y esto es un con?licto puesto "ue pasa  por tener "ue asumir "ue ya no son ciento por ciento necesarias para ese beb% y "ue cual"uier otra persona podr=a alimentarlos y darles vida. Similar es la situacin del llamado s=ndrome del nido vac=o@ en este caso se trata de mu>eres "ue ya no son Btiles en t%rminos de traba>o constante y tienen "ue reencontrarse con una identidad basada ahora en lo "ue son y no solamente en lo "ue han sido y hecho durante todos los a*os  precedentes.

Es como si "uedaran cesantes. Esta necesidad de sentirse necesitada tiene ribetes "ue incluso dentro de la investigacin parecieron un poco humor=sticos como!  por e>emplo! el "ue el IGH de las mu>eres adultas encuestadas no cerraban totalmente la  puerta del ba*o! esto! debido a la costumbre de pensar "ue podr=a ser re"uerida para algo. Ni si"uiera en ese espacio ellas pueden permitirse estar desconectadas o desblo"ueadas del resto! del conte+to a?ectivo "ue las rodea.

En cambio! lo masculino estar=a gobernado mayoritaria y principalmente por la necesidad de admiracin. Esto di?iculta el retener! ya "ue para poder ser admirado por la  persona o el pBblico al "ue se est- seduciendo o encantando! los hombres deben cambiar  permanentemente de ob>etivos@ slo as= la observacin estar- constantemente centrada en esta admiracin. A los hombres les a?ecta mucho m-s "ue a las mu>eres la cesant=a y la impotencia! pues la identidad masculina estar=a sobre todo determinada por el aspecto econmico y por el aspecto se+ual. Entre los escritores! cantantes y otro tipo de artistas es m-s comBn encontrarse con "ue son los hombres los "ue crean obras anuales o por lo

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menos cada dos a*os y en ?orma regular! a di?erencia de las mu>eres "ue pueden demorar mucho m-s en su produccin discogr-?ica o literaria.

A continuacin! en el pr+imo cap=tulo! me re?erir% a las di?erencias entre lo ?emenino y lo masculino "ue detecto a lo largo de mi investigacin! pero antes les e+plicar% y pedir% un ?avor: "uiero "ue cuando lean sobre las caracter=sticas ?emeninas y masculinas se bus"uen en ambos lados! es decir! "ue sean capaces de aventurarse a descubrir dentro de ustedes "u% aspectos ?emeninos y! o mascinos ti!n!n m4s $!sarroa$os9 y c4!s, por o tanto, son as tar!as 3! ti!n!n 3! !mp!'ar a traaar !n st!$!s mismos. ;o$os pos!!mos caract!rsticas f!m!ninas y mascinas9 to$os, homr!s y m!r!s, t!n!mos $!sarroa$as nas caract!rsticas m4s 3! otras. H$!ntif3!nas y trat!n a s *!' $! $!scrir !n ss propias historias o 3! os hi'o a$optar !sas caract!rsticas y, por !n$!, c4 !s a tar!a 3! ti!n!n por $!ant!.

Si como m!r!s han t!ni$o a s!rt! $! po$!r $!sarroar m4s y m!or ss asp!ctos f!m!ninos, sin $$a agna y gracias a 3! a *i$a !s n crco p!rf!cto, *an a t!n!r 3! !ncontrars! con ss part!s mascinas, p!s !n !as r!si$!n principam!nt! a toma $! $!cision!s y ! po$!r !!ctaras $! na  otra man!ra.

@hora, si st!$!s m!r!s, por as $ificta$!s 3! han t!ni$o !n a *i$a han $!i$o $!sarroar m4s os asp!ctos mascinos $! a p!rsonai$a$ y s!r $!s$! p!3!ñas my mascinas, por sp!sto 3! t!n$r4n $ificta$!s para $!sarroar o f!m!nino, p!ro !s as!gro 3! !n ag<n mom!nto $! a historia $!!r4n !ncontrars! con !sa part! f!m!nina 3! t*i!ron 3! post!rgar $!i$o a as con$icion!s $! *i$a.

Lo mismo para os homr!s. Si !os han $!sarroa$o !tr!ma$am!nt! ss asp!ctos mascinos, !n ag<n mom!nto $! s historia *an a t!n!r 3! !ncontrars! con o !mociona, con os proc!sos $! a *i$a y con o af!cti*o !n forma natra. or otra part!, si han si$o my f!m!ninos, !n ag<n mom!nto $!!r4n $!sarroar forta!'a y caract!rsticas mascinas con ! fin $! comp!tar s $!sarroo hacia na int!graci%n 3! !s haga mcho m4s f!ic!s y m4s comp!tos.

Los in*ito ahora, homr!s y m!r!s, con to$o cariño, a !!r !st! t!rc!r capto para 3! p!$an $!scrir paso a paso c4!s son as $if!r!ncias $! !sta mara*iosa natra!'a hmana 3! nos hac! tan $istintos y tan comp!m!ntarios, y !n fnci%n $! a ca po$amos ograr ca$a $a mayor sai$ra y m4s f!ici$a$.

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Cap=tulo ###

1emenino y 'asculino

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Estamos ant! na r!ai$a$ 3! traspasa front!ras, p!ro 3! Ipara !f!ctos $! na mayor compr!nsi%nI $!imitaré a o !strictam!nt! a$to, p!s os a$o!sc!nt!s y niños s! m!*!n !n r!ai$a$!s psico%gicas asotam!nt! $if!r!nt!s, casi op!stas a n!stra r!ai$a$ $! a$tos.

1. La primera gran diferencia tiene que ver

con el motor que nos lleva a actuar 

El motor "ue mueve a las mu>eres y a lo ?emenino est- principalmente en su vida a?ectiva. Su traba>o consiste sobre todo en tratar de mantener sus relaciones a?ectivas en buen estado! esto "uiere decir "ue una mu>er est- bien en la medida en "ue la gente "ue ella "uiere est- bien con ella. En cambio! lo masculino se encuentra bien en la medida en "ue logra los ob>etivos  y as m!tas 3! s! propon!. Esto pant!a 3! o mascino !stara $!t!rmina$o mayoritariam!nt! por ! ogro $! as m!tas y por ! ogro $! na  otra forma $! os o!ti*os 3! s! ha i$o proponi!n$o a o argo $! a *i$a.

 2. Lo femenino valora más el proceso;

lo masculino, los objetivos

0a di?erencia entre los motores genera una segunda divergencia "ue no es menos importante y "ue de?ine gran parte de las problem-ticas "ue tenemos hombres y mu>eres en nuestras discusiones cotidianas. Se trata de "ue la mu>er valora mucho m-s los procesos "ue los ob>etivos de las cosas y los hombres! en cambio! valoran m-s los ob>etivos y no toman tanto en cuenta o no consideran tan relevantes los procesos emocionales.

eamos algunos e>emplos en nuestra vida cotidiana "ue dan cuenta de estas valoraciones diversas: si vamos al supermercado con un hombre %l mayoritariamente   tender- a ir solamente a los productos "ue le hacen ?alta@ la mu>er! por su parte! va a recorrer todos los pasillos. 6tro e>emplo de esto mismo es "ue si yo le pido a un hombre "ue me acompa*e a una multitienda %l ir- e+clusivamente a esa multitienda sin

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considerar el cl-sico vitrineo "ue las mu>eres tendemos a hacer en ?orma tan grata y "ue ellos! los hombres! sentir-n como una verdadera esta?a si no les advertimos "ue  pasar=amos por esos distintos locales. Pero cmo =bamos a hacer una advertencia sobre algo "ue para nosotras resulta obvio! natural! propio del hecho de ir a la multitienda... ;odo lo "ue tiene "ue ver con la capacidad de "ue las cosas se vayan dando de a poco! con dis?rutar los momentos "ue se est-n viviendo! con el hecho de no tener la obligacin de llegar a los lugares lo antes posible sin ni si"uiera ir al ba*o D"ue ser=a lo propio del criterio masculinoD! es propio del criterio ?emenino! "ue busca dis?rutar de los distintos lugares y los distintos pueblos por los cuales se va pasando sin tener la urgencia de llegar lo antes posible a un lugar determinado.

$ebido a esta mayor capacidad de estar en los procesos sin la urgencia del logro es "ue a una mu>er no le sirve o le sirve menos "ue un hombre la trate mal de lunes a viernes y al ?inal de la semana la agasa>e con un regalo. Puede "ue el regalo lo aproveche igual! por"ue somos mu>eres inteligentes! pero ese regalo no reempla)ar-nunca la sensacin de placer "ue causa el "ue ese hombre la haya tratado bien todos los d=as. $e a"u= tambi%n la importancia de comprender "ue para pasar una buena noche con una mu>er necesariamente se le tiene "ue dar un buen d=a! y un buen d=a comien)a en el momento en "ue se despierta! pudiendo empe)ar este hombre a retener a?ectivamente a esta mu>er para cuidarla a lo largo del d=a. $e hecho! en el curso de esta investigacin pudimos constatar "ue si un hombre trata mal a una mu>er tres horas antes de "ue intente seducirla! ella tiene menos capacidad de respuesta se+ual "ue una mu>er "ue ha sido bien tratada durante todo el d=a.

Pareciera ser muy relevante para la identidad ?emenina el cuidado de los tiempos! el entender las cosas de a poco! el poder cultivar! decorar o cambiar ciertas situaciones dentro de la vida para ir dis?rutando de ella en las etapas y en los procesos "ue se van viviendo@ en cambio! para los hombres es mucho m-s lgico el dis?rutar slo cuando estos ob>etivos est-n siendo logrados. Por eso tambi%n es "ue para los hombres

!s mcho m4s important! ! !star som!ti$os a na c!santa o na impot!ncia, ya 3! os o!ti*os 3! $an ! traao y a pot!ncia s!a $!sapar!c!n y con !os a i$!nti$a$ mascina pi!r$! ! nort!. Ent!n$!r !sto p!rmit! asimiar m!or ! h!cho $! 3! a f!r'a f!m!nina !n pas!s como os n!stros ha si$o capa' $! mant!n!r mchos hogar!s, p!s como a m!r *aora ! proc!so, ! paso a paso, !a p!$! sst!ntar a na famiia *!n$i!n$o pro$ctos por cat4ogo9 !n ag<n mom!nto, por !!mpo, !n otro mom!nto, y!n$o a *!n$!r cha!cos9 !n otros, haci!n$o pan y, as, sman$o as $istintas canti$a$!s, os $istintos r!!mosos 3! oti!n! por !sos traaos chi3itos ogra mant!n!r a s famiia. Eo, mi!ntras ! homr! !star4 scan$o o !sp!ran$o n p!sto o n o!ti*o aora 3! ! rin$! !staii$a$.

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Esta capaci$a$ $! ir $! a poco, $! *aorar os pasos s! r!f!a tamién !n ! comportami!nto s!a, caract!ri'4n$os! a m!r por apr!ciar m4s y m!or ! ant!s y ! $!spés 3! ! $rant!, 3! !s o 3! m4s ti!n! 3! *!r con a p!n!traci%n, c!ntra$o !n n o!ti*o mascino, y no as os proc!sos ant!rior!s y post!rior!s 3! in$$a!m!nt! ti!n!n na *aoraci%n f!m!nina important!. En !st! s!nti$o !s fn$am!nta !nt!n$!r 3! a $im!nsi%n, a *aoraci%n $! os proc!sos !s ago 3! s! ha i$o incorporan$o a a *isi%n aora y ésta ca$a *!' !nti!n$! m!or 3! no asta con fiar a at!nci%n !n ! r!sta$o y !n 3! !st! r!sta$o constitya !spén$i$as *!ntas sino tamién !n ! c%mo s! ogran !stas atas *!ntas para po$!r mant!n!r, por !!mpo, a os ci!nt!s, ya 3! !n na !mpr!sa no asta soam!nt! con at!n$!r os n<m!ros a fina $! n cico sino tamién a man!ra como s! !g% a !sos n<m!ros. Esto, m! atr!*!ra a $!cir, !s na cons!c!ncia $! a incorporaci%n $! !!m!nto f!m!nino !n n!stro proc!so !con%mico y socia a ni*! g!n!ra.

3. Lo masculino separa, ordena.

Lo femenino reúne, junta

8na tercera di?erencia importante entre lo ?emenino y lo masculino es la di?icultad "ue tendr=amos las mu>eres o "ue tendr=a lo ?emenino para poder separar las cosas. 0as carteras son un estupendo e>emplo de cmo a las mu>eres nos cuesta tanto mantener todo separado y ordenado. Por lo general en una cartera de mu>er se puede encontrar desde un remedio hasta un Btil escolar de uno de sus hi>os! y esto por"ue a nivel de estructura mental pareciera "ue nos cuesta mucho m-s poder separar y poder dividir nuestros procesos a?ectivos en distintos compartimentos@ aspecto "ue los hombres o lo masculino normalmente tienen muy bien desarrollados: en un bolsillo el celular! en otro bolsillo el pa*uelo! en otro bolsillo la billetera. As= pues! tienen todo dividido! lo cual es un buen re?le>o de cmo ?unciona su estructura mental. Ellos ?uncionan me>or separando en casilleros o en ca>ones mentales las distintas -reas emocionales. A su ve)! esto les permite poder soltar de manera mucho m-s ?-cil y r-pidamente! ya "ue cuando est-n metidos en un solo casillero ?uncionan en un determinado ob>etivo. Para las mu>eres! en cambio! esto es muy di?=cil de lograr! pero no imposible! y ah= se origina la mayor parte de la culpa ?emenina de salir a traba>ar!  pues la mu>er se traslada a su traba>o con los hi>os dentro de ella y con lo "ue de algBn modo de>a dentro de su casa. El hombre! por su parte! tras cerrar la puerta de su casa se conecta inmediatamente con su traba>o sin trasladar sus a?ectos a otros lugares. El cerrar unas puertas y abrir otras otorga a los hombres una mayor capacidad de concentracin y de rapide) en los procesos e>ecutivos.

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Esta di?icultad de las mu>eres para poder separar las cosas y esta ?acilidad "ue de una u otra manera tienen los hombres para ?uncionar en compartimentos tambi%n se re?le>a en el aspecto comunicacional! al interior de las relaciones de pare>a. Cuando un hombre critica a una mu>er como mam- dici%ndole! por e>emplo! "ue ha sido muy  permisiva con sus hi>os! solamente le est- hablando y se est- re?iriendo a la mam- o a la madre de sus hi>os! no a su mu>er! por lo "ue para este hombre es absolutamente posible tener o llegar a tener relaciones se+uales con esa mu>er a los pocos minutos de haber generado la discusin sobre el rol de mam-. Pero! como contrapartida! tenemos "ue para las mu>eres es muy di?=cil digerir! en primer lugar! la cr=tica y! en segundo! comprender "ue alguien "ue nos di>o "ue %ramos ine?icientes o "ue est-bamos haciendo las cosas mal "uiera por otro lado seducirnos y estar ?=sica! se+ual o amorosamente con nosotras. Para entender esta situacin hay "ue visuali)ar "ue el hombre se ha relacionado slo con la mam-! no con la mu>er. $e paso! sirva tambi%n este e>emplo para e+plicar por "u%  para los hombres es tan importante la dimensin de se+ualidad dentro de la relacin de  pare>a! pues para ellos es el Bnico y gran momento en el cual sienten "ue est-n teniendo a una mu>er. En otras circunstancias ellos est-n con: la due*a de casa! la "ue comparte los gastos! la madre de sus hi>os! la compa*era social@ a su mu>er solamente la e+perimentan y la pueden percibir y sentir cuando est-n teniendo relaciones se+uales con ella. Esto es de ?undamental importancia "ue las mu>eres lo comprendamos y seamos capaces de asumirlo! por"ue generalmente nuestra lectura ?rente a esta premura se+ual masculina es "ue ellos slo nos "uieren para eso! y no es as=: los hombres necesitan del contacto con lo ?emenino! con nosotras en distintos -mbitos! pero la dimensin de sentir a su pare>a pasa necesariamente por el contacto de la se+ualidad.

S=! lo anterior es tan verdadero "ue no es un error decir "ue lo Bnico "ue di?erencia a una pare>a de amigos de una pare>a real es la vida o la dimensin de la se+ualidad y del erotismo@ todo lo dem-s se puede hacer con un amigo: puedo vivir con un amigo! puedo cuidar ni*os con un amigo! puedo mantener una situacin econmica con un amigo! puedo via>ar con %l! pero no puedo tener erotismo ni vida se+ual por"ue ah= pasa de inmediato ha evaluarse esta dimensin como una dimensin de pare>a. Por lo tanto! la mu>er debe revalori)ar la parte se+ual y comprender "ue es un aspecto a?ectivo de lo masculino el necesitar de la se+ualidad! y esto no solamente por lo ?=sico de la descarga sino en relacin! y en ?orma importante! con el reencuentro con la mu>er "ue %l ama y a la cual necesita e+presarle a?ecto para poder de alguna manera relacionarse me>or con ella. Por todos estos ingredientes es "ue el hombre suele sentirse mucho me>or! de me>or -nimo! con me>or disposicin! m-s ?le+ible! despu%s de haber tenido un buen acto se+ual! lo "ue claramente no sucede cuando ese acto se+ual es  postergado o si la parte ?emenina lo en?renta a una ?uerte tendencia a distanciarlo.

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Es tambi%n una consecuencia de ?uncionar en compartimentos "ue los hombres no mencionen! por e>emplo! "ue han e+tra*ado a sus mu>eres mientras est-n traba>ando. Para ellos durante el horario laboral uno como mu>er no e+iste! no est- presente dentro del espacio psicolgico. 'ientras m-s ?emenino sea ese hombre y logre desarrollar esos elementos m-s ?-cil le va a ser! por lo tanto! incorporar elementos ?amiliares y af!cti*os o $! par!a $!ntro $! s rtina aora, p!ro canto m4s mascino s!a !st! homr! m4s $ifci s!r4 3! incorpor! o r!c!r$! ci!rtas sitacion!s $! n$o! !mociona.

@ na gran mayora $! nosotras nos ha toca$o *i*ir ! !noo $! n homr! a 3!, camino a casa, s! ! pi$! ago 3! ! significa camiar a rta 3! !*aa9 o ! s!ntir 3! a amaro a a oficina s! m!stra my $istant! o my fro y poco cariñoso con nosotras. Esto s! $!! a 3! é !st4 fncionan$o !n otro compartim!nto, !n otra !strctra m!nta y, por o tanto, no ti!n! a capaci$a$ $! con!ctars! por3! s !strctra !s as, no por3! s!a mao o por3! no c!nt! con !sa capaci$a$, simp!m!nt! s conc!ntraci%n !st4 fncionan$o !n !s! pano $! r!n$imi!nto y !!cti*i$a$ 3! ti!n! 3! *!r con o aora, és! y no otro !s ! casi!ro 3! !st4 tii'an$o.

 4.Lo masculino: monofocal Lo femenino: multifocal 

0a cuarta di?erencia entre lo ?emenino y lo masculino tiene "ue ver con una capacidad estructural o neurolgica distinta entre hombres y mu>eres. Se ha descubierto "ue los hombres tienen la capacidad de concentrarse con mayor ?acilidad en una sola cosa@ en cambio! las mu>eres tenemos lo "ue se entiende como una capacidad multi?ocal a nivel neurolgico. Esto no debe dar a entender como "ue por el hecho de ser mu>er se tenga un plus o una venta>a y! por ende! la mono?ocalidad masculina sea un h-ndicap en contra para los hombres. 0a verdad es "ue si bien la multi?ocalidad puede ser un aspecto muy positivo dentro de lo ?emenino! ya "ue otorga el poder de concentrarse en distintas cosas a la ve) no es poco ?recuente ver a mu>eres viendo televisin! planchando! hablando por tel%?ono y al mismo tiempo revisando las tareas de sus ni*os! es asimismo causa de gran cansancio y agotamiento. Esto tambi%n di?iculta el "ue la mu>er  pueda soltar! pues al estar concentrada en varias cosas le es mucho m-s di?=cil discriminar y discernir "u% debe de>ar de hacer en ese momento y con "u% es me>or continuar! dado "ue no est- por completo atenta a todas esas actividades. 0os hombres en general pueden ver televisin! pero no les gusta hablar y ver tele al mismo tiempo!  pues esto les signi?icar=a desconcentrarse de una de las dos cosas para s!r ci!nto por

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ci!nto !fici!nt!s8 o *!n t!!*isi%n o haan, si no !s as s! *an a s!ntir y s! mostrar4n mo!stos o !noa$os.

&i!ntras m4s haya $!sarroa$o n homr! s a$o f!m!nino m4s y m!or s!r4 capa' $! po$!r at!n$!r $os o m4s cosas a a *!', p!ro s t!n$!ncia s!r4 si!mpr! a conc!ntrars! !n n soo pnto y no !n *arios a mismo ti!mpo. Esto !picara !n part! ! 3! n homr! 3! *i*! !n con$icion!s haitaciona!s m4s pr!carias, p!$a t!n!r r!acion!s s!a!s con s m!r mi!ntras ss hios !st4n pr%imos9 !n !s! mom!nto é !star4 principam!nt! conc!ntra$o !n ! asp!cto s!a o !n ! h!cho $! !star con !sa m!r. ara a m!r !sto !s mcho m4s $ifci ya 3! ! !s imposi! $!sconc!ntrars! $! os ri$os o $! otros !stmos para cons!gir ! r!ao o ! $!so3!o 3! ! p!rmita proc!$!r satisfactoriam!nt! !n ! pano s!a. En fin, !s my !t!nsa a ista $! !!mpos 3! m!stran o $ifci 3! !s para as m!r!s focai'ars! !n n soo asp!cto y o f4ci 3! !s para os homr!s r!ai'ar !sto mismo.

5. Lo femenino resuelve los conflictos hablando;

lo masculino, en silencio

0a "uinta di?erencia relacionada con lo ?emenino y lo masculino es "ue la mu>er necesita hablar para resolver sus con?lictos. Comprender esto tiene gran relevancia! ya "ue en este punto se origina la necesidad de las mu>eres de conversar. 7 esto "ue de alguna manera muchas veces es interpretado por el mundo masculino como  propio de la ociosidad! al evaluarlo desde un punto de vista a?ectivo vemos cu-nto

incide y cuan relevante es respecto de la resolucin de los con?lictos. 0a mu>er necesita transmitir los procesos por los "ue est- pasando! pues al mismo tiempo va ordenando su cabe)a y obteniendo posibles soluciones. 0o masculino! en cambio! slo habla cuando tiene los con?lictos resueltos@ es decir! va a llegar de una u otra manera a contar sus situaciones en la medida en "ue cuenta los %+itos o los ?racasos! pero ya con car-cter de de?initivo. En cuanto me>or desarrollado tenga un hombre este aspecto ?emenino m-s capa) ser- de trans?erir y de transmitir los intermedios de los con?lictos o de los  procesos a?ectivos "ue est- viviendo@ de no ser as=! solamente contar- los resultados.

Es ?recuente "ue al preguntar a un hombre "u% le pasa 3pues uno ve "ue est-con cara larga5 se obtenga por respuesta un nada. 7 seguir-n respondiendo nada!  por"ue no transmitir-n lo "ue les ocurre hasta "ue no hayan solucionado el con?licto. Esto es muy importante en la comunicacin entre pare>as! ya "ue muchos de los con?lictos se generan por"ue las mu>eres sentimos "ue los hombres! al no hablarnos de sus con?lictos! no nos est-n haciendo sentir necesarias@ pareciera a los o>os de lo ?emenino "ue ellos pueden ?uncionar solos y! por lo tanto! se da*a el principio

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 psicolgico ?undamental de sentirnos necesitadas. Pero ante esta realidad es m-s recomendable "ue las mu>eres o lo ?emenino aprendan a soltar y de>ar a los hombres   o lo masculino solos para "ue resuelvan sus con?lictos y los transmitan en la medida en "ue sientan "ue "uieren contar o compartir lo "ue les pasa y no ba>o la presin y la e+igencia de una pregunta ?emenina@ ya "ue! al ?inal! e?ectivamente les terminar- pasando algo! esto es! se van a eno>ar con nosotras! producto de "ue nosotras insistimos tanto en esta pregunta! en el "u% te pasa. 8na consecuencia m-s de esto es "ue t=picamente la mu>er interpreta ese eno>o como una comprobacin de "ue algo les pasa. Esto se parece mucho a la bBs"ueda de una especie de pro?ec=a autoDcumplida! generada! claro! por nosotras mismas.

1rente al tema de sentirse necesaria a propsito de los principios b-sicos ?emeninos y masculinos es importante hacer hincapi% en "ue lo ?emenino! en este  punto! se mane>a bastante a menudo en un doble est-ndar! esto "uiere decir "ue tenemos dos mensa>es o dos deseos "ue se nos contraponen y "ue de repente tienen un peso  psicolgico m-s o menos igual. eamos algunos e>emplos: cuando una mam- lleva por  primera ve) a su hi>o al >ard=n su mensa>e e+pl=cito es "ue o>al- ese ni*o no llore cuando entre! pero si e?ectivamente ese ni*o no llora cuando entra e ingresa ?eli) a su sala! "uien va a llorar es la mam-! por"ue va a lamentar "ue a ese ni*o le haya sido tan ?-cil desprenderse psicolgicamente de ella. Sentir- "ue ya no es necesaria para ese ni*o. Cuando una mam- o una mu>er de>a su casa por un rato para ir por algo "ue es slo en  bene?icio de ella suele ocurrir "ue circule ella misma por un con?licto doble: por un lado le gustar=a "ue al regresar a su casa est% todo per?ectamente bien y ?uncionando! para realmente sentir "ue esa ?amilia la "uiere y le permite esos espacios de rela>acin@ pero!  por el otro lado! es m-s ?recuente aBn "ue esa mu>er encuentre a su regreso "ue no todo est- ?uncionando tan bien o de la manera "ue ella estima lo me>or! situacin "ue a ella le servir- para comprobar "ue e?ectivamente es necesaria.

0as mu>eres utili)amos continuamente las siguientes dos ?rases para >usti?icar el hecho de hacer todo lo "ue hacemos y no de>ar de hacerlo! estas son: nadie hace las cosas mejor que yo o! lo "ue es peor! si no las hago yo, no las hace nadie. Ca3i!ra $! !stas $os fras!s constity!n argm!ntos $! os ca!s !stamos asotam!nt! con*!nci$as y fr!nt! a os ca!s tanto os homr!s como ! r!sto $! a famiia, !*i$!nt!m!nt!, no *an a hac!r na$a. :n homr! no *a a r!so*!r ago 3! ya !st4, sp!stam!nt!, r!s!to, o ago 3! s!pa ya !st4 haci!n$o s m!r o s mam4 o s h!rmana o s a!ita o s !mp!a$a.

@nt! !sta sitaci%n 3! s! r!pit! !n forma maa$!ra y sin int!rrpcion!s !s fn$am!nta compr!n$!r 3! si prim!ro as m!r!s no s!tan, a homr! ! s!r4 my $ifci apr!n$!r a r!t!n!r. Es $! r!sponsaii$a$ in$i*i$a $!ar $! hac!r cosas para 3! ! o os otros s! hagan r!sponsa!s $! o 3! !s corr!spon$!, y no s!gir !$can$o y forman$o a

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n!stro ar!$!$or na g!n!raci%n $! in<ti!s tras na m!r agota$a, 3! s! 3!a to$o ! $a $! o 3! hac!, p!ro sin $!ar $! hac!r na$a $! o 3! !st4 haci!n$o.

. La rabia de los hombres

 y la tristeza de las mujeres

En el aspecto emocional aparece la se+ta di?erencia entre lo ?emenino y lo masculino@ esta di?erencia tiene "ue ver con "ue al parecer lo ?emenino est- entrenado  para entristecerse por todo y lo masculino est- entrenado para enrabiarse por todo.

Cuando me re?er= a lo "ue implican los conceptos de soltar y retener escrib= "ue uno de los e>emplos de retencin o de conducta retentiva ten=a "ue ver con los llantos! con llorar! ya "ue con %stos se busca llamar la atencin del otro para "ue venga a m= y me ayude! me consuele! busco retener su atencin@ en cambio la rabia hace "ue uno se suelte del otro! me desprendo del otro para "ue se ale>e de m= y esto tiene "ue ver! evidentemente! con un gesto mayoritariamente m-s propio del acto de soltar.

 No es poco ?recuente observar "ue los hombres pueden ser mucho m-s cari*osos como abuelos de lo "ue ?ueron como padres! producto ?undamentalmente de "ue han ido incorporando elementos ?emeninos a lo largo de su vida@ pero! por sobre todo! est- el hecho de "ue el ob>etivo "ue ten=an con los hi>os no era precisamente "uererlos o regalonearlos si no m-s bien educarlos@ en cambio con los nietos su ob>etivo es m-s bien "uererlos o regalonearlos. Es por esto tambi%n "ue muchos hombres se  ponen m-s llorones a medida "ue enve>ecen! ya "ue van tomando contacto con sus emociones! pues sus ?acetas productivas o de logros e+ternos van disminuyendo y de>an el espacio necesario para poder valorarse en t%rminos m-s emocionales.

A esta capacidad de la mu>er para lograr entristecerse por todo se contrapone la necesidad de aprender tambi%n a enrabiarse y a enrabiarse solamente! es decir! a e+perimentar la rabia sin incorporar el llanto. Seguramente a muchos de los "ue est-n leyendo este libro hombres y mu>eres les ha tocado vivir la e+periencia de discutir con una mu>er y "ue en el momento en "ue %sta se pone a llorar la discusin pierde todo tipo de e?ectividad o de posibilidad de ser resuelta $!s$! ! pnto $! *ista mascino9 para os homr!s, incso, ésta !s casa $! a imposiii$a$ asota $! s!gir con*!rsan$o, p!s can$o !sa m!r o !sa p!rsona !mpi!'a a orar, ! o!ti*o s!r4 tratar $! !iminar ! anto y no pr!cisam!nt! ! $! socionar ! conficto 3! o g!n!r%.

Esta $if!r!ncia !pica tamién ! 3! os homr!s p!$an !nraiars! con gran facii$a$ y $!ar $! !staro o $!ar $! p!rt!n!c!r a !s! conficto !n forma mcho m4s r4pi$a, ya 3! a raia !s n !!m!nto 3! ti!n$! a $!sapar!c!r !n a m!$i$a !n 3! s! $!scarga9 !n

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camio, a p!na, a trist!'a, !s n s!ntimi!nto astant! "a$h!si*o", c!sta 3! s! $!spr!n$a $! n!stra *i$a !mociona, o 3! $ificta otra *!' ! 3! as m!r!s po$amos sotar as p!!as o a $iscsi%n 3! a haya g!n!ra$o.

!. Los tiempos personales

marcan otra importante diferencia

<ui)-s uno de los puntos m-s relevantes en lo concerniente a las di?erencias  psicolgicas entre lo ?emenino y lo masculino y "ue mayor repercusin tiene en la in?elicidad de las mu>eres es la di?erencia "ue tenemos hombres y mu>eres en el e>ercicio de los tiempos personales. JEsto "u% signi?ica realmenteK! signi?ica "ue a las mu>eres nos cuesta mucho darnos tiempo para nosotras mismas! sin "ue esto venga acompa*ado de un ?actor culposo! el "ue a su ve) y de alguna manera tienda a da*ar nuestro grado de satis?accin en el proceso vivido. En cambio para los hombres es muy ?-cil e>ercer tiempos personales y para ellos darse esos tiempos est- incorporado incluso culturalmente como un derecho b-sico.

A nadie se le ocurrir=a interrumpir a un hombre mientras duerme siesta o mientras ve televisin! ya sean noticias o un partido de ?Btbol o mientras est- en el ba*o.  No obstante! est- permitido! culturalmente e+isten cdigos inconscientes! "ue apoyan el "ue los hi>os despierten a la mam- Bnicamente o de todas maneras antes "ue al pap-. Esto est- totalmente validado por el cdigo ?emenino m-s habitual.

0o mismo pasa con el tema de entrar al ba*o. Si en Chile las mu>eres somos est=ticas! en el FGH de los casos es por"ue tenemos p%simos h-bitos y un peor aprendi)a>e de lo "ue implica y signi?ica ir al ba*o@ hasta al ba*o vamos r-pido y por eso de alguna manera no hemos logrado evolucionar con nuestro colon irritable y con nuestras alteraciones g-stricas. No son nada de escasos los e>emplos en "ue las mam-s van al ba*o con los hi>os para "ue %stos no est%n solos o simplemente para evitar "ue se  planten a llorar >unto a la puerta! convirtiendo ese momento en una instancia de conversacin. ;ambi%n! claro est-! nuestro colon y nuestras alteraciones g-stricas tienen "ue ver con ese mal entrenamiento emocional "ue no nos permite decir lo "ue sentimos y sobre todo e+presar la rabia.

Esa capacidad masculina y! por lo general incapacidad ?emenina! de mane>ar los tiempos tiene una alta repercusin en el nivel de satis?accin de la vida cotidiana. En la medida en "ue me permito tener tiempo para m=! el grado de satis?accin con respecto a la vida "ue llevo deber=a ser mayor! as= como menor la tendencia a responsabili)ar al otro de los tiempos "ue %l s= se permite. En general las mu>eres cometemos el error de

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castigar o retar a los hombres cuando los vemos e>ercer sus tiempos personales! y esto nada m-s "ue por"ue nosotras no somos capaces de generar esos mismos tiempos o esos mismos espacios en bene?icio nuestro! culp-ndolos a ellos de algo "ue est-n haciendo  bien y "ue! claramente! debemos imitar. 0as mu>eres "ue no cuenten con esos espacios  personales o los hombres "ue no cuenten con esos espacios personales tienen la tarea de descubrirlos. No e+iste en el -mbito ?emenino ninguna actividad "ue se compare a la satis?accin "ue la gran mayor=a de los hombres e+perimenta cuando ve un partido de ?Btbol o cuando se >untan a compartir alguno de esos partidos.

Es importante "ue las mu>eres aprendamos a tener tiempos personales para "ue de alguna manera no caigamos en la tendencia irresistible de culpar a los hombres a nuestro alrededor de los tiempos "ue ellos s= se permiten en desmedro nuestro y con esto aparecer como las v=ctimas! como "uienes siempre estamos dando lo me>or a los dem-s y "ue! en el ?ondo y para colmo! a nosotras nadie nos lo agradece.

Ahora bien! incluso cuando nos hacemos el tiempo para nosotras necesitamos del re?or)amiento e+terno. Esto! claro! para los hombres es otra situacin incomprensible! pues en di-logo sobre este punto el discurso masculino suele a?irmar y reclamar "ue por "u% si nosotras estamos haciendo algo "ue m-s encima "ueremos hacer! re"uerimos adem-s de un re?uer)o. Pero ocurre "ue s=! "ue es verdad "ue nosotras necesitamos sentir e+pl=citamente ese apoyo por"ue slo as= constatamos "ue nuestra pare>a o "uienes nos rodean son capaces de valorar nuestras e+periencias y de esta manera podemos seguir haciendo nuestras cosas m-s contentas y ser m-s e?ectivas en nuestros propsitos.

Como di>e anteriormente la mu>er tiende a vivir los con?lictos de manera retentiva o muy lenta y! por lo tanto! le cuesta mucho salir de un con?licto para entrar en otro o! simplemente! para de>ar de estar en un con?licto. En general las mu>eres nos demoramos mucho! nos complicamos entre nuestras penas! nuestras rabias! entre lo "ue le damos sentido y a"uello a lo "ue no "ueremos d-rselo! di?icult-ndosenos la capacidad de avan)ar. En cambio al hombre! por contar con una mayor capacidad para soltar! se le hace mucho m-s ?-cil desprenderse de los con?lictos y pasar de una etapa a otra. 1rases como: cambio la cara; ya, poh, si ya t e  pedí perdón, mi amor, qué más quieres que haga para poder estar bien; o, a ti no hay cómo tenerte contenta, e>empli?ican la di?icultad de las mu>eres para avan)ar con rapide) en sus con?lictos y la ?acilidad "ue tienen los hombres en el proceso de superar los con?lictos.

6tra di?erencia "ue ya mencion%! pero a la "ue "uisiera re?erirme en ?orma m-s espec=?ica es la necesidad de la mu>er de estar acompa*ada cuando est- mal. Esto signi?ica "ue nosotras necesitamos a nuestros hombres >unto a nosotras! tratando de acogernos y no d-ndonos soluciones ?rente a los con?lictos. Por su parte! el hombre

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necesita estar solo cuando est- aproblemado para poder resolver internamente sus con?lictos y posteriormente mostrar sus logros o sus ob>etivos resueltos. Por lo dicho hasta a"u= es "ue los hombres ser-n m-s proclives a de>arnos solas cuando nos vean mal! por"ue eso es lo "ue les gusta "ue hagan con ellos@ en cambio! nosotras necesitamos "ue nos acompa*en para poder superar nuestro con?licto y! o>al-! "ue nos  permitan hablar para poder descargar nuestras dudas! re?le+iones e intimidades

emocionales. ;eniendo claros estos dos tipos de comportamientos "ue responden a su ve) a dos ?ormas distintas de en?rentar los con?lictos! hombres y mu>eres pueden comprender y satis?acer me>or las necesidades de uno y otra! sin entrar en una espiral de desencuentros e incomprensiones y! me>or aBn! promover los espacios y las instancias  para "ue uno y otra puedan salir victoriosos de sus propios con?lictos.

Aprovechar% este punto para dar un pe"ue*o! pero importante dato: cuando una mu>er dice tengo pena! tengo rabia! estoy triste o no s% lo "ue me pasa! ando rara Daspecto bastante ?recuente en la estructura psicolgica ?emeninaD! no es necesario "ue los hombres nos pregunten siempre el por"u%. Cuando se pregunta el por"u% la mu>er est- obligada a dar una ra)n y es muy di?=cil racionali)ar un sentimiento o una emocin "ue se est- teniendo@ adem-s! cuando damos una ra)n esa ra)n puede ser discutible o no v-lida para la otra persona! con lo cual la discusin cambia o da un giro "ue va desde mis sentimientos o desde mi emocin hacia la intelectuali)acin de ese mismo sentimiento y esa intelectuali)acin s= puede ser discutible.

 Nadie me puede discutir "ue yo tenga pena y decirme "ue no es cierto "ue la sienta! pero s= me pueden decir "ue no es v-lido "ue yo est% triste por haberme peleado con mi mam-! por"ue probablemente ese hombre lo dir- as=: pero tB sabes cmo es tu mam-. En ese momento! entonces! seguramente me ver% obligada aun cuando est% entristecida con mi mam- a tener "ue de?enderla2 En ese preciso minuto la discusin  pasa a ser sobre mi mam- y no sobre la triste)a "ue e+periment. Esto a su ve) lleva a

"ue de una u otra manera me sienta como mu>er descali?icada o recha)ada en mi punto de vista emocional! pues no me parece "ue mis emociones sean acogidas por ese hombre en ese momento y de acuerdo a como las estoy sintiendo.

Algo similar ocurre cuando uno e+presa alguna sensacin de agobio o cansancio! pues el hombre suele comen)ar a dar las correspondientes e+plicaciones de  por "u% una !st4 agoia$a o cansa$a. La s!nsaci%n $! agoio !*a a na !picaci%n y !sa

!picaci%n ti!n$! a s!r continam!nt! r!ati$a por a m!r, g!n!r4n$os! a tpica $iscsi%n 3!, caram!nt!, no t!rmina por r!so*!r a s!nsaci%n $! agoio y $! cansancio. En !st! s!nti$o a !strctra f!m!nina !s my 4sica y s%o ! asta con n *aso $! go, con na caricia !n ! p!o, con na comi$a !n a cama para po$!r r!so*!r ! conficto.

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Lo s!ñaa$o hasta a3 !s my acons!a! $! t!n!r !n c!nta !n a op!rati*a $! aJ soci%n $! os confictos !ntr! homr!s y $! m!r!s.

".Hombres y mujeres juegan en forma diferente

0a conducta lBdica es otra di?erencia "ue marca muy especialmente los comportamientos ?emenino y masculino. En general las mu>eres de>amos de >ugar a muy corta edad! esto "uiere decir "ue si una ni*ita de cinco o seis a*os >uega o est- >ugando a las mu*ecas ya no est- >ugando a las mu*ecas! pues han de saber "ue esa

mu*eca ya no es una mu*eca: es 1lorencia! es Andrea! es Catalina@ tiene nombre y de alguna manera ese >uego puede e+perimentarse como una obligacin o como una tarea de aprendi)a>e! ya "ue si a esa ni*ita se le da*a o se le cae esa guagua! va a su?rir como si ?uera una hi>a! y eso de>a por supuesto de ser una conducta de >uego. En una conducta de >uego me puedo e"uivocar y nada pasa. Cuando la ni*ita est- >ugando a las tacitas! tampoco a esa edad Icinco o s!is añosI !ga a as tacitas ya 3! ti!n! 3! coocar ! cchio, ! t!n!$or a a$o y !n ! or$!n como ha *isto 3! o hac!n o ! han !ns!ña$o y !n a m!$i$a !n 3! !st4 oiga$a a hac!ro i!n ya $!a $! s!r na con$cta <$ica. ;o$o !sto an !n ! !nt!n$i$o $! 3! ca3i!r con$cta <$ica in*ocra n apr!n$i'a!. Esto hac! ca*! os!r*ar a s!ri!$a$ con a ca as niñitas !gan a !st! tipo $! sitacion!s.

0os hombres! en cambio! nunca de>an de >ugar@ se dice "ue ellos cambian los autos chicos de cuando son ni*os por los autos grandes cuando son adultos. Es divertido mencionar "ue en la investigacin reali)ada se descubri "ue a la Bnica cosa "ue un hombre le podr=a ser ciento por ciento ?iel en la vida! sin cambiarse >am-s de una situacin a otra! era a un e"uipo de ?Btbol. 0os hombres "ue participaron declararon "ue  bien podr=an cambiarse de partido pol=tico! de mu>er! incluso de hi>os! pero su e"uipo de ?Btbol no lo cambiaban as= estuviera en cuarta divisin. Esta conducta "ue de una u otra manera parece un tanto cmica re?le>a la valoracin "ue el hombre o la estructura masculina le da al >uego cmo un elemento de salud mental y "ue! por supuesto! a las mu>eres nos ?alta.

#.ExternaIizar e internalizar 1

1 Cuando me re?iero a e+ternali)ar e internali)ar no estoy atendiendo a procesos psicolgicos de alta

comple>idad a trav%s de los cuales se elabora la in?ormacin proveniente desde dentro o desde ?uera del ser humano. Slo utili)o estas palabras para identi?icar lo "ue podr=a aseme>arse al "ocs $! contro", p!sto af!ra o a$!ntro $! as p!rsonas. Sin !margo, a !p!ri!ncia m! in$ica 3! can$o s! !s !pica a as p!rsonas !n 3é consist!n !stas paaras as san con tota facii$a$.

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0o ?emenino y lo masculino tambi%n se di?erencian en sus respectivas capacidades para e+ternali)ar la ?elicidad y el deseo se+ual! en el caso de las mu>eres@ y la marcada tendencia de los hombres a internali)ar la ?elicidad y sus logros. Con esto me re?iero a lo siguiente: el hombre encuentra la causa de su ?elicidad o in?elicidad! generalmente! en los obst-culos "ue ha podido encontrar en el camino para llegar al logro de sus ob>etivos@ la mu>er! por su parte! responsabili)a a otras personas de sus in?elicidades o sus ?elicidades. Esto no es a>eno al deseo se+ual ya "ue las mu>eres tienen la sensacin a nivel cultural de "ue este deseo no es algo "ue les pertene)ca sino "ue es algo despertado por el otro! y ese otro si lo despierta bien puede de una u otra manera hacerla dis?rutar@ de no ser as=! las mu>eres e+presan "ue esa persona o ese hombre no las hi)o dis?rutar se+ualmente debido a una incapacidad de %l para hacerlas go)ar.

El deseo se+ual no ba>a! el deseo se+ual no me llega! el deseo se+ual no me viene. Lstas son las tres ?rases m-s comBnmente empleadas por las mu>eres dentro de la consulta. Como podr-n apreciar! para ellas se trata de algo absolutamente e+terno y a>eno de s= mismas! por lo tanto! di?=cilmente autogenerable. Ahora bien! el deseo se+ual e+iste en las mu>eres! en nuestra naturale)a y es algo grato de e+perimentar! pero mientras no nos hagamos responsables de ese deseo! di?=cilmente vamos a desarrollar y vivenciar una se+ualidad madura! basada en la responsabilidad.

Es comBn observar respecto de lo dicho en el p-rra?o anterior "ue cuando un  padre se entera de "ue su hi>a ha iniciado la vida se+ual le echa la culpa al pololo! al andante o a la persona "ue actu como pare>a en ese proceso. Esto ocurre  principalmente por"ue para los pap-s es muy di?=cil percibir! evaluar! concebir a su ni*ita! a esa hi>a de %l! ni m-s ni menos "ue e+citada se+ualmente. En ambientes religiosos deber=a ser m-s ?-cil indicar y conseguir la postergacin de la iniciacin se+ual: lisa y llanamente habr=a "ue decirles "ue se aguanten! esto es! "ue tengan la ?uer)a de voluntad para esperar a estar lo m-s listos posibles para asegurar el comien)o de una etapa nueva y ?eli). Contar con mayores grados de madure) ser- siempre apostar a algo m-s seguro. Esto debiera e+igirse por igual a ni*os y ni*as.

6tras ?rases como: yo soy as= por"ue mi mam- no era cari*osa conmigo! yo soy as= por"ue siempre mis pap-s 3isi!ron m4s a mi h!rmana 3! a m", "yo soy as por3! t< no m! pr!parast! s!am!nt! y como no !r!s cariñoso yo no t!ngo $!s!o s!a", "yo soy as con mis hios por3! !os son ma agra$!ci$os y por3! o!ti*am!nt! no r!conoc!n to$o o 3! yo hago por !os", r!f!an !sta casai$a$ "!t!rnaista" !n as m!r!s a tra*és $! a ca !picaran ! orig!n $! a inf!ici$a$ por cpa $! os otros. Esta postra ha faciita$o !

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3! as m!r!s a$opt!mos na posici%n y s corr!spon$i!nt! *isi%n $! *ctimas fr!nt! a as sitacion!s, sin hac!rnos r!sponsa!s nosotras $! as casa!s $! !stos confictos.

En ! pr%imo capto compartiré con st!$!s otra important! $if!r!ncia, 3! !s posi! $!t!rminar con mayor cari$a$, p!s r!spon$! a n fncionami!nto $istinto a ni*! psicon!ro%gico, como !s a programaci%n m4s *isa $! os homr!s 3! os !*a a proc!sar a informaci%n 3! *i!n! $!s$! af!ra $! forma $istinta a como o hac!n as m!r!s, 3i!n!s c!ntan con n proc!sami!nto m4s marca$am!nt! a$iti*o y s!nsoria $! os proc!sos psico%gicos 3! !p!rim!ntan.

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Cap=tulo #

El privilegio del ver masculino

y el privilegio del sentir ?emenino

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