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Quede hecho el depósito que establecela Ley N° 11.723
Queda prohibida su reproduccióntotal o parcial sin previa autorización del autor.
Impreso en: entrecomillasimpresores s.r.l. - 6 esq. 42 -, e-mail: [email protected]
Argentina, enero de 2011
El presente proyecto se ha desarrollado en el marco del "Programa CIC de subsidios para proyectos deinvestigación y desarrollo ytransferencia con organismos públicos
radicados enla provincia de Buenos Aires" (Resolución 673/06)
La publicación de resultados ha sidotambiénfinanciada mediante un subsidio CIC para "Publicaciones Científicas y Tecnológicas"(Resolución 1096/09)
Laboratorio deInvestigaciones del Territorio y el Ambiente
Patrimonio y desarrollolocal en el territorio bonaerense: el caso Chascomus / dirigido por Beatriz Cecilia Amarilla. -1a ed.- Gonnet: Laboratorio deInvestigaciones del Territorio y el Ambiente, 2011.
136 p.:il.; 28x20 cm.
ISBN 978-987-1227-06-8
1. Patrimonio. 2. Dessarrollo Local.I. Beatriz Cecilia Amarilla, dir.II. Título. CDD 363.69
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El Prólogo y la presentación de los capítulos de la Segunda Parte (Aproximación metodológica) estuvieron a cargo del Mg. C&T Arq. Arnoldo O. Delgado
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El patrimonio cumple un papel central como referente delaidentidad socio -territorial, en el que se arraiganlos procesos de desarrollolocal y regional. Desde una óptica particular, la Provincia de Buenos Aires posee unimportante patrimonio natural y cultural que sólo ha sido explorado parcialmente, de acuerdo ainiciativas sectoriales y en otras ocasiones no debidamente coordinadas o sostenidas en eltiempo. Los estudios realizados apuntan a subrayar y analizar quela conservación sólo es sostenible si se dan una serie derequisitos queimplican el compromiso y accionar armónico y sinérgico del sector público, del pr iva-do y dela comunidadinvolucrada.
El objetivo principal de esta publicación es ubicar alatemática del patrimonio cultural en un contexto más amplio y comprehensivo que el habitual, vinculando su conservación con sus usos contemporáneos (como elturismo) y conlaincidencia social y económica de acciones que apunten al desarrollolocal en un marco de sostenibilidad. Con miras a una mejor exposición deltema que nos ocupa,los alcances y contenidos de esta publicación se estructuran en dos partes:
Primera Parte: Patrimonio cultural, desarrollolocal,identidad yturismo. Marco conceptual "Patrimonio,identidad y desarrollolocal" presenta al patrimonio natural y cultural y su posibi -lidad detransformarse en eje de una política pública consistente y sostenida en eltiempo. Así, se verifica que el patrimonio puede cumplir unafunción que va más allá de su sola explotación comorecursoturístico, destacando su aporte comoreferente delaidentidad socio-territorial, verdadero nivel de anclaje delos procesos de desarrollolocal-regional.
"Patrimonio urbano yturismo: oportunidades, amenazas y nuevas visiones", por su parte, trata sobrela evolución histórica delas relaciones entre patrimonio yturismo, hastallegar al análisis delas oportunidades y amenazas que origina el crecimiento explosivo dela actividadturística en el momento actual. Se aborda eltema dela "gentrificación" ( fenóme-no preocupante de reemplazo o expulsión dela poblacióntípica de un área urbana por otra de mejor posición económica y social) y el reconocimiento de conceptos más en comprensivos enla gestión patrimonial, como el de "paisajes históricos urbanos".
"Patrimonio cultural construido: valorarloinvaluable" presentalos conflictos entre econo-mía y cultura,incorporandola existencia de un "sector cultural" e "industrias dela cultura" y el surgimiento, enlas últimas décadas, de métodos de valoración económica que incor-poranlos elementosintangible propios delos bienes culturales.Incluyelas distintas dimen -siones delainvestigación en materia de patrimonio,la consideración del patrimonio como bien y como servicio, concluyendo con aplicaciones de estas nuevas visiones al patrimonio urbano, en especial en países en desarrollo.
Segunda parte: Aproximación metodológica
Comprende los siguientes artículos, que tienen en común una verificación de las metodologías enla ciudad bonaerense de Chascomús.
"Del Plan Estratégico al Plan de Desarrollo Territorial: patrimonio yturismo enla agendatécni -co- política del municipio" analiza principalmente eltratamiento conferido alatemática del patrimonio y del turismo en el Plan Estratégico y en el Plan de Desarrollo Territorial de Chascomus. Concluye con otros aspectos que ayudan en elfortalecimiento delas políticas sobre eltema, como sonlas estrategias "socio-productiva" ylareferida al "desarrollo humano". "Chascomús como plazaturística" caracteriza alos actores del "espacioturístico",realizan
-do un análisis dela demanda, así como un diagnóstico dela situación del destinofrente a nuevasinversiones.
"Aplicación de normativas parala conservación del patrimonio y su uso sustentable" ana-liza el corpus normativo que regulala protección del patrimonio en ciudades selecc iona-das, con elfin de producir un análisis crítico delasfortalezas y debilidades de estas regu-lacioneslocales. Finalmente, se presenta al caso de estudio, planteandola evolución del proceso normativo,incluyendola situaciónlegal vigente o en curso deimplementación. "Detección de oportunidades para PYMES" presenta una metodología para detectar y se-leccionarinmuebles deinterés patrimonial que puedan ser utilizados en usos con temporá-neos relacionados con el comerciolocal,la recreación y elturismo. En base a hipótesis de uso, se propone una estructura espacial y funcional para adaptar viviendas antiguas a nuevos usos productivos, respetandolaintegridad patrimonial delas mismas.
"Estudio del valor delas propiedades en áreas urbanas deinterés patrimonial" aborda el tema de cómoinfluyela condición patrimonial en el precio de venta de viviendas. En este sentido, se presentanlosfundamentos del método delos precios hedónicos, destinado a determinar en qué medida diferentes variables que se consideran significativas(tangibles e intangibles)inciden en su precio. Se realiza una aplicación ainmuebles residenciales del áreafundacional de Chascomús.
La aplicación concreta a un caso de estudio enla Provincia de Buenos Aires, se desarrolla encuadrado en el "Programa de subsidios para proyectos deinvestigación y desarrollo y proyectos detransferencia con organismos públicos radicados enla Provincia de Buenos Aires", patrocinado porla Comisión deInvestigaciones Científicas durante el año 2006. Inscripto enla modalidad "Proyectos con Municipios", surgió arequerimiento dela Secreta -ría de Planificación y Desarrollo del Municipio de Chascomús antela necesidad de contar con estrategias metodológicas paralafutura aplicación del Plan de Desarrollo Territorial (vinculado al Plan Estratégico de Chascomús - PECH), elevado por el Ejecutivolocal para su consideración por el Honorable Consejo Deliberante al momento de suscribirse el con-venio de referencia.
Planteado como continuación y profundización del antecedente "Municipio de Chascomús: estrategias parala conservación del patrimonio através de un desarrolloturístico sustenta -ble", realizado por el LINTA durante 2004-2005 através de un subsidio análogo al actual, procura contribuir a quelos principios conceptuales desarrollados puedan plasmarse en el territorio bonaerense de modo efectivo, refiriéndolos ahora de modo más concreto alos instrumentos de planificaciónimpulsados por cada municipio.
Así enmarcado,latemática general plantealineamientos de acción que permitan "valor i-zar y conservar el carácter,laidentidad y el ambiente propios dela ciudad como untodo (considerandointegradamentelos hitos naturales, culturales eintangibles), gestionar el patrimonio en un marco de eficiencia económica, equilibrio ambiental y equidad social, y potenciar su conservación y utilización(especialmente, comorecursoturístico) en armonía con el desarrollolocal sustentable.
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Mag. C&T Arq. Arnoldo Oscar Delgado1.Introducción
Alolargo delos últimos años,la valoración del patrimonio natural y cultural parece haber encontrado en nuestro ámbito una nueva oportunidad de convocar adhesiones ytransformar -se, quizás por primera vez, en eje de una política pública consistente y sostenida en eltiempo. Merefiero al énfasis generalizado sobrelas bondades delllamado desarrollolocal1, especial
-mente desdela perspectiva endógena: una modalidad particular en quelatransformación del sistema económico descansa en untipo de organización política, social y económica capaz de garantizar un margen de autonomía enla definición delas estrategias necesarias, basán -dose enla utilización delos recursos disponibles yla capacidad de controlar el proceso de acumulación,reaccionar alas presiones exteriores eintroducirformas específicas deregula -ción social quefavorezcanlos elementos precedentes(Courlet y Pecqueur, 1996:93). El papel que el patrimonio estállamado a cumplir en este contexto va, sin embargo, mucho más allá dela mera explotación como recursoturístico conla que suele prima faccie relacionárselo: sin negar de modo alguno su potencial en este sentido para reforzar la atractividad dela ciudad o micro-región de que setrate y aun para constituirse enla base de un auténtico sistema productivo que articule pequeñas y medianas empresas dedicadas alturismo,lo que está verdaderamente enjuego yle otorga plena relevancia entodoslos casos (inclusive en aquellos donde el valor “objetivo” del patrimonio podría no despertar motivación alguna para el visitante) es su aporteinsustituible como referente delaidentidad socio-territorial, verdadero nivel de anclaje detodoslos procesos de desarrollolocal-regional.
Así parecen demostrarlolos abundantes estudiosiniciados afinales delos’70 sobrelos conglomerados de PyMES dela TerzaItalia que admiraron al mundo durantela crisisfondista, seguidos porlainvestigación acerca de otras configuracionesterritoriales de alto dinamismo económico(distritostecnológicos, mediosinnovadores, sistemaslocales deinnovación, etc.) y, másrecientemente, delos denominados sistemas productivoslocalizados2 presentestam
-bién en países en vías de desarrollo: no sólo entodos ellos confirmólaidentidad soc io-territorial su potencialidad comorecurso para el desarrollo, sino que pusieron sobrela mesa las bondades de unterritorio organizado en el que «losrecursosinmateriales,la proximidad, el capital derelaciones ylas diversasformas de cooperación y aprendizaje,la capacidad de articulación con el entorno,los valores dominantes yla capacidad decisional,juegan un
1. Entrelas muchas definiciones posibles, privilegiamos aquíla de José L. Coraggio(1998:5):“Proceso de desarro -llointegral en el quelas condiciones de vida detodoslos miembros dela sociedadlocal mejoran de manera sostenidatanto enlo material como enlo social,lo cultural ylo político“.
2.“Configuración de empresas agrupadas en un espacio de proximidad y especializadas alrededor de una activi -dad o de una gama de productos preponderante, que mantienenrelaciones comerciales perotambiéninforma -les entre sí y con el medio socio-cultural deinserción, produciendo externalidades positivas para el conjunto (Courlet, 1994:17-18). A diferencia del distritoindustrial en sentido estricto, hablamos aquí de un metierindus -trial dominante pero no único(con posibilidad de que existan otrasramasindustriales) y de «preponderancia» de PyMES(que no excluye, en algunos casos,relaciones muyterritorializadas entre grandes empresas, entre grandes grupos y PyMES, aunque en un vínculo distinto al delos subcontratistastradicionales). Sin embargo,la preemi -nencia de una empresa muy grande ola existencia de producciones muy variadas excluirían ala concentración de empresas dela definición planteada(Soulage, 1994; Kern y Llerena, 1996).
papel estratégico enla capacidad delasregiones ylocalidades para dirigir su propio desarro -llo» (Madoery, 1998:136).
No casualmente, pues, eltema del desarrollolocal viene asociado ala planificación territorial de carácter estratégico, cuyo enfoque participativola convierte en herramienta esencial para articular de modo nuevolos diversos actores sociales con miras a (re)definir el perfil y potencial productivos dela ciudad o micro-región, comprometerlos conlas metas de desarrollo y coordinar eintegrarlos esfuerzos necesarios, detal suerte quelas políticas públicas no sean sólo diseñadas eimplementadas porla administración central sinotambién por el gobiernolocal en un marco de consenso (García Delgado, 1997 :24-25). Tampoco es antojadizo que se señalelaincongruencia de “que el patrimonio toda-vía sea algo desconectadoformalmente dela planificación estratégica delas ciudades, delterritorio y del propio sectorturístico como generador de divisas» (Rosas Mantecón, 1998:199), evidenciando el creciente convencimiento de que ya no puede operarse so-bre él en sentido estrecho y es necesarioinscribirlas acciones en un marco más abarcativo, abandonandolas disciplinasfortificadas y rediseñandolas herramientas de estudio y de praxis, como reclama García Canclini (1998: 38).
He aquí el escenario propicio mencionado. En otrostrabajos hemos analizado ya con cierta extensiónlas condiciones de posibilidad parala aplicación del método estratégico y aun para los mismos procesos de desarrollolocal en nuestro paístraslareforma estructural del Estado iniciada afines delos 80’s eincluso ensayado algunas reflexiones sobrelas experiencias realizadas (Delgado, 2004a y b, 2007; 2008), porlo cual, enlo que sigue, nos concen trare-mos sólo en dos cuestiones quejuzgamosinteresante profundizar: en primertérmino, el modo en quelaidentidad setraduce efectivamente comofuerza proactiva del desarrolloterritorial; luego, si aceptamoslo anterior, quéimplicanciastiene ala hora de operar sobre el patrimo -niolocal-regional para reforzar su papel como referente de esaidentidad que deberíamos (pre)ocuparnos por promover y consolidar.
2. Laidentidad socio-territorial como recurso para el desarrollo
Como bien señala Giménez(2000, mímeo)3, «territorio» no eslo mismo que «espacio» y va más
allá dela definición enciclopédica puramente descriptiva queremite a «cualquier extensión dela superficieterrestre habitada por grupos humanos». El espacio, soporte material sobre el quetales grupos se asientan y en el que despliegan sus actividades, deviene «territorio» sólo cuando aque -lloslo hacen propio ylo valorizan, simbólica y/oinstrumentalmente, de acuerdo a su cultura4,
transformándolo no sólo en objeto derepresentación y de apego afectivo sinotambién en símbo -lo de pertenencia socio-territorial. Setrate de una comunidad pueblerina, un vecindario urbano, una comunidad citadina,la etnia o hastala nación-sigue Giménez-, el proceso por el cuallos sujetosindividuales se apropian del espacio proyectando el complejo simbólico-cultural dela colectividad a que pertenecenloslleva, en definitiva, a adquirir unaidentidad personal marcada porlaterritorialidad y compartida con otros, unaidentidadterritorial: «imagen distintiva y especí -fica(dotada de normas, modelos,representaciones, valores, etcétera) quelos actores sociales de
3.- Enla bibliografía adjunta hallará ellectorla especificación deltrabajo publicado.
4.- Una vez más atono con Giménez, entenderemos por «cultura»la dimensión simbólico-expresiva detodaslas prácticas sociales,incluidas sus matrices subjetivas y sus productos materializados enforma deinstituciones o artefactos, y aceptamos definirla como «conjunto de signos,representaciones, modelos, actitudes, valores, etcé -tera,inherentes ala vida social». Comotal, no puede ser aislada como entidad discreta dentro del conjunto de losfenómenos sociales porque está entodas partes: «verbalizada en el discurso, cristalizada en el mito, en elrito y en el dogma:incorporada alos artefactos, alos gestos y ala postura corporal».
unterritorio seforman de sí mismos en el proceso de susrelaciones con otrosterritorios y colecti -vidades». Setrata de unaimagen más o menos compleja, ya queimbrica ala vezlaidentidad histórica y patrimonial (construida enrelación con acontecimientos pasadosimportantes parala colectividad y/o con un patrimonio socio-cultural natural o socioeconómico),laidentidad proyectiva (fundada en un proyecto compartido, en unarepresentación más o menos elaborada delfuturo delterritorio habida cuenta de su pasado) ylaidentidad vivida (reflejo dela vida cotidiana y del modo de vida actual).
Por esta capacidad de enlazar presente, pasado yfuturo de quienes habitan elterritorio y constru -yen por él su especificidad(permitiéndoles comprender aquello de“quienes somos, de dónde venimos, hacia dónde vamos”),laidentidad deviene pieza clave detodo proceso de desarrollo ya que, además defuncionar como mecanismo deintegración de quienes haninternalizado el mis -mo complejo simbólico-expresivo,tambiénlo hace como recurso estratégico, comofuerza pro -activa, como medio parala acción. Laidentidad comorecurso o comofactor deintegración no son distintas en cuanto a contenido sino, entodo caso, en su uso social y ambos aspectos son intrínsecamente positivos:laintegración de un grupo y suidentificaciónfuerte son unrecurso decisivo parala movilización o, dicho de otro modo, «mientras másfuertelaidentidad, más aumentanla capacidad estratégica ylas posibilidades de que mejorela posición del grupo o del actor»(Dubet, 1989: 525-30).
Identidad y cultura, prosigue Giménez, orientan y controlanla acción deindividuos y grupos y condicionanlas dimensiones económica y política: determinanlasfinalidades,las normas ylos valores que orientanla organización dela producción y del consumo, y están enla base misma del poder político(ya que éste descansa no sólo enlafuerza sinotambién enlalegitimidad, que es un concepto cultural confundamentosideológicos,filosóficos y hastareligiosos). Todo actor se comporta necesariamente enfunción de unaidentidad, de una cultura más o menos original o específica, y segúnla evalúe positiva o negativamente: en el primer caso, sentirá orgullo de pertenencia yfuerte apego alterritorio, será más solidario yresistiráfrente ala penetración exce -siva de elementos externos o alo que aparezca como amenaza a su especificidad; en el segundo, sobretodo cuando sellega al extremo delas estigmatización, se convertirá en migrante potencial que sólo espera el momento oportuno para abandonar suterritorio en búsqueda de unaidenti -dad más gratificante. Más dramáticamente, cuandolaidentidad está ausente o se ve erosionada (como sucede enlas periferias delterritorio global enla actualfase del desarrollo capitalista) sólo puede esperarsela anomia,la alienación y hastala desaparición del actor.
Adicionalmente alo dicho, y como anticiparalaintroducción, elreconocimiento delaidentidad comorecurso para el desarrollo encontró una nueva perspectiva de valoración al descubrirse el papel que cumple en diversasformas de organizaciónindustrial, especialmente en aquellas con -figuraciones con predominio de pequeñas y medianas empresas caracterizadas por un alto dina -mismo basado enlainnovacióntecnológica continua, punta delanza dela competitividad y el crecimiento económico enla sociedad contemporánea. Deltodo central a nuestrosfines, el siste -ma de valores, normas, creencias yrepresentaciones compartidas quefundanla cultura común y hacen alaidentidad colectiva setraduce concretamente en un conjunto de externalidades no económicas que moldeanlasrelaciones delas PyMES entre sí y con otrasinstituciones dela sociedadlocal, consolidando un“ambiente” o entorno socio-institucional decisivotanto parala innovación cuanto para el desarrollo económico sustentado en ella:
- parala primera, porquelos mecanismosinformales nacidos dela confianzarecíprocareducen laincertidumbre delasfirmas, disminuyenlos costos detransacción yfavorecenla circulación del conocimiento y el aprendizajeinteractivo, amplificandolas posibilidadesindividuales al disminuir eltamaño mínimorequerido para quelasfirmas efectúeninnovaciones;
facilita una auténtica micro-regulación económica que concilia competencia y coopera-ción, y permite-entre otros beneficios-regenerarlosrecursos que necesitala colectividad pero que no son producidos porlas unidades de que está compuesta, comolatransmisión del know-how yla existencia de una mano de obra altamente capacitada y especializada. Típicamente en el caso delos distritositalianos(ytambién enlos Sistemas Productivos Loca -lizados alos que hicimosreferencia, su versión untanto másflexibilizada), apelan aljuego combinado de dos mecanismos defuncionamiento: el mercado(necesario pararegularla demanda yla oferta de bienes) ylareciprocidad(expresada comúnmente en unintercambio de servicios gratuitos), porla cuallasrelaciones entrelos agentes alcanzan una vida propia que va más allá delatransacción puramente comercial. Loslazos dereciprocidad-presen -tes, por ejemplo, enlafamilia, enlas relaciones amicales u otrasformas de relaciones comunitarias o sociales- sefundan enlafidelidad,la gratitud y otros valores y normas compartidos que definenlaidentidad socio-territorial dela colectividad y delos sujetos individuales quelaintegran.
No sorprende, entonces, que muchos planes estratégicos para el desarrollo de ciudades y micro-regiones contengan ejes de acción directamente orientados al afianzamiento y consolidación delaidentidad comunitaria. Allí es donde el patrimonio encuentra su oportunidad de convertirse en objeto de una política pública de nuevo cuño, no sólo preocupada por recuperarlo afines de su explotaciónturística sino, mucho más amplia y profundamente, por (re)establecerloslazos conla colectividad quelo ha gestado, devo l-viéndole así su papel primario como referenteinsustituible de pertenencia socio-terri to-rial. La cuestión no es menor: como veremos a continuación,imponela necesidad de un abordaje acaso más enriquecedor, menos ortodoxo, seguramente más participativo y democrático delo que ha sido históricamente, detal modo que permita atodoslos grupos sociales dotarlo de significado y reconocerse en él.
3.Identidad y patrimoniofrente al desafío del desarrollo
Como dos caras dela misma moneda, para que el patrimonio cumpla ese papel quereclamamos es necesario que pueda ser apropiado y permanentementereactivado por sujetos capaces de leerlo,interpretarlo y valorizarlo: es decir, con uncapital culturalincorporado (laforma subjetivada dela cultura que Bordieullama habitus), contraparteimprescindible para que el patrimonio(una de susformas objetivadas)tenga significadoidentitario5. De allí que el problema defondoradi
-que, pues, enreforzar el diálogo patrimonio-comunidad contodas susimplicancias. Sabido es que lo patrimonial, como bien señala Rosas Mantecón(op. cit, p.197-8), no es sino«una cualidad que se atribuye a determinados bienes o capacidades, seleccionados como preservables de acuerdo conjerarquías que valorizan a unas producciones y excluyen a otras»:tener presente esta cierta
5.- Según Bordieu(1979; 1980), el patrimonio es uno delos estados en que puede existir el capital cultural(en su caso, el objetivado enforma de bienes),junto alinstitucionalizado(por ejemplo,la cultura escolarlegitimada portítulos, prácticasrituales, etcétera) y alincorporado enforma de habitus. Atono conlo anterior, Giménez proponellamar simplemente alos dos primeros «formas objetivadas dela cultura» y «forma subjetivada ointeriorizada» al último, a fin de ver más clara surelación dialéctica: «Lasformas objetivadas o materializadas sólo cobran sentido si pueden ser apropiadas y permanentementereactivadas por sujetos dotados de capital culturalincorporado, es decir, del habitus requerido paraleerlas,interpretarlas y valorizarlas. Delo contrario, se convertirían en algo semejante alo que solemosllamarletra muerta olengua muerta». Dadala noción de cultura adoptada,tal capital culturalrefiere alos símbolos, valores y normas de una dada colectividad quelos sujetosindividuales o colectivosinteriorizan através del proceso de socialización(por el cual subjetivizanla cultura). Si esto se da, «pertenecen» ala colectividad, seidenti -fican con ella, adquieren una «identidad». Esterazonamientololleva a afirmar que «[...]la cultura no puede ser operativa más que através delos actores sociales quela portan» y más adelante: «[...] puede más ampliamente decirse que sólo puede proyectar su eficacia por mediación delaidentidad».
aleatoriedad de su constitución no sóloimplicareconocerla diferencia yla alteridad sino que cuestiona el presupuesto del valor portodosreconocido dellegado patrimonial y planteala nece -sidad de ampliarlo, pluralizarlo y actualizarlo para que puedanreconocersetodoslos grupos sociales. Por ello, elreforzamiento delaidentidad aparece como condición necesaria pero no suficiente: operar sobre el patrimoniotambiénimplicarevisarlo que entendemos portal, expan -diendo el concepto“para que comprenda no sólolo producido en el pasado sinotambién bienes culturales actuales, no sólolo tangible(comolos monumentos arquitectónicos) sinotambiénlo intangible(comolastradiciones), y no sólolo producido porlas elites sinotambiénlo popular[...]” (Rosas Mantecón, op. cit, p.186).
En este sentido, más bien que entrelos especialistas de nueva generación,las dificultades suelen darse en el seno delas propias comunidades porla persistenteidentificación del patrimonio con lo monumental sacralizado en detrimento de aquellos componentes presumiblemente más próxi -mos a su propio complejo simbólico-expresivo y a su cotidianeidad. Por esoresulta de vitalimpor -tancialaimplementación de políticas activas para(re)generarlos vínculos dela comunidad con su propio pasado, encarando proyectos generadores deinformación yformación ciudadana que contribuyan a que sus miembros sientan orgullo por susraíces,identifiquen sin preconceptoslos bienes naturales y culturales que puedan operar comoreferentes y estímulo dela memoria común, y puedan valorizarlos beneficios de surecuperación más allá dela eventual explotación económi -ca a que pudieran dar origen. Sin esta percepción colectiva del patrimonio como bien común, herencia de sus ancestros ylegado paralas generacionesfuturas, difícilmente puedanlas políticas públicas subsanarlos conflictos habitualesinherentes atodo plan deintervención enla materia, desde el dictado de ordenanzas que parecen avanzar sobrelos derechos de propiedad delos particulares hastalastareas de mantenimiento delos bienes queinteresa conservar. De allítam -bién quela operacionalización del patrimonio parecetener mayores posibilidades de éxito y sustentabilidad si se discute y consensúa conla propia comunidadinvolucrada, enmarcada por el respectivo plan de desarrolloterritorial colectivamente compartido, articulándose alas crecientes demandas de cambio social y participación civil.
Ala vez, del mismo modo que sucede con el patrimonio, ytambién con diversasimplicancias ala hora dela planificación, elterritorio mismo ha de pensarse como un constructo cultural, que aunquefrecuentementeimbricado enlaregión geográfica, económica o geopolítica-o super -puesta a ella- puede no coincidir conloslímitestrazados segúnlas dimensiones anteriores: su entidad deviene producto del medio ambientefísico, dela historia y dela cultura; suslímites, de la percepción del espacio anclada en gran medida enla memoria histórica de sus habitantes. Es elterritorio percibido-vivido o, entérminos de G. Bonfil Batalla(citado por Giménez), elterritorio sociocultural:laforma objetivada queresulta, en un cortetemporal determinado, dela historia compartida durante varias generaciones porlos pobladores de una dada áreaterritorial que experimentaronlas mismas vicisitudes históricas, afrontaronlos mismos desafíos,tuvieronlos mismoslíderes y se guiaron por modelos de valores semejantes, hastaforjar un estilo de vida particular quele confiere suidentidad. Elterritorio cultural como espacio de planificacióntiene, en definitiva, una dimensionalidad propia conlas siguientes características:
- estáliteralmente «tatuado» porla historia, volviéndose soporte dela memoria colectiva y espacio deinscripción del pasado del grupo;
- es un espacio geosimbólico cargado de afectividad y de significados(ya quelos símbolos cobran másfuerza yrelievetodavía cuando se encarnan enlugares),resumido metonímicamente por numerosos elementos geográficos-antropizados o no- quefuncionan como verdaderos monumentos y, por ende, como símbolos queremiten alos más variados significados;
- es espacio de distribución dela cultura etnográfica, es decir: de una variedad deinstitucio -nes y prácticas quetambién puedenfuncionar como símbolos: música, cancionero, danza y
trajesregionales; poetas, narradores yfigurasilustres; cultura alimentaria propia y distintiva; productos agrícolas o artesanales; sociolectoregional;fiestas, grandesferias, mercados y centros de peregrinación, etcétera. Este patrimonio, «intangible»frente ala materialidad física delos geosímbolos, sin embargo estáíntimamenteligado conlos espacios ylas arqui -tecturas enlos cuales suceden o se producen y contribuyen, precisamente, a dotarlos del significado social quelos eleva ala categoría geosimbólica.
La aclaraciónresulta pertinente, a mijuicio, porque advierte sobrelaslimitaciones de ceñirse de modo excluyente alterritorio estrictamente“municipal” cuando setrata de operar sobre el patrimonio comorecursoidentitario. Esto no significa, claro está, desconocerla posibilidad de existencia de unaidentidadterritorial en ese nivel: de hecho,los antropólogos no dudan en considerar ala aldea o pueblo, al barrio, alterruño, ala ciudad, comoterritoriosidentitarios por excelencia, basados enla proximidad. Más aún, comorecoge Giménez, hablan de micro -regiones culturales defuerte saborlocalista, definidas a escala municipal: «los pequeños mundos municipales,llamadostambiénlocalidades,terruños, patrias chicas otierra natal» o «matrias», conceptoreferido a un espacio en promedio diez veces más corto quelaregión, cuyoradio puede abarcarse de una sola mirada yrecorrerse a pie de punta a punta en un solo día y delimita «el pequeño mundo que nos nutre, nos envuelve y nos cuida». Entodo caso,lo que seintenta señalar es que debetenerse en cuenta quelas diferentes escalasterritoriales(el municipio o comuna,la región,la provincia yla nación)funcionan como nivelesimbricados entre sí:lolocal está subsumido enlo municipal y éste, a su vez, bajolo regional y así sucesivamente. Operan como“territorios apilados” o como“nichosterritoriales del hombre, constituidos por capas superpuestas pertenecientes a diferentes escalas”. Es decir que, sin negarla existencia de especificidades culturales enlos niveleslocales, es presumible quela identidad no se reduzca a ellas sino que se complete en el marco ampliado de unterritorio socioculturalmente compartido(por ejemplo enlaregión, donde coexisten cierta unidad de estilo de vida yformas simbólicas difundidas portoda el área ylas especificidadesfrecuente -mente complementarias de un entramado de matrias).
De allí que para el reforzamiento delaidentidad (y en su marco, para eltratamiento dela cuestión patrimonial), valelo mismo que para el proceso de desarrollo desdelolocal (en este caso, mayoritariamente porrazones detamaño einsuficiencia de escala): es necesario supe -rar cierta visión reduccionista que entiende “lo local” como sinónimo de “lo municipal”, ampliando elterritorio de planificación hastaincorporar al menosla micro-región circundan -te y aun a otros municipios, acometiendolatarea bajo acuerdos colaborativos que permitan pensar la región como un todo y faciliten la complementariedad de acciones para la optimización delosrecursos detodotipo disponibles en elterritorio.
4. A modo de reflexiónfinal
La potencialidad del patrimonio en cuantorecurso para el desarrollo desdelolocal va estric -tamenteligada al reforzamiento de su papel como nivel de anclaje delaidentidad soc io-territorial,tanto como a suincorporación enlos procesos de planificación: sólo en este mar -co, colectivamente consensuado,tiene posibilidad de convertirse en eje de una acción soste -nida en eltiempo y políticamente sustentable(superando el cortoplacismo de metas, así como tambiénlas discontinuidades que usualmente provoca en nuestro mediola alternancia de partidos enlos Ejecutivos municipales). Ajuzgar porlo poco que halogrado evaluarse dela experiencia argentina en materia de planificación estratégica durantela década pasada, si el proyecto de desarrollolocal no encarnalos anhelos dela comunidad y ésta no se ha compro -metido en su consecución, difícilmente puedatrascenderloslímitestemporales dela gestión
política de quienlo haimpulsado en una primera etapa.
Contoda suimportancia,lo anterior no es el único motivo por el cuallas acciones sobre el patrimonio han de contemplarse en este marco de participación y acuerdo capaz de brindarle legitimidad y sustentabilidad política: en el actual escenario político, económico y social, más que nuncala cuestión patrimonial debe discutirseíntimamente vinculada al modelo de desa -rrollo deseado, contribuyendo a ampliarla perspectiva meramente económica que hoy pre -domina de manera cuasi excluyente; caso contrario, en una sociedadregida porla maximización del beneficio privado más que por el bien común, competitiva más que solidaria, excluyente más queintegradora, el patrimonio se arriesga a quedar entrampado en un proceso de privatización simbólica y/o pecuniaria que acaba por enajenarla res urbana para beneficio de unos pocos, desnaturalizado su potencial comorecurso para el desarrollo que mejorela calidad de vida detodoslos ciudadanos.
Finalmente, convienerealizar algunas observaciones sobrela cuestión delaidentidad socio -territorial que ha sido el eje de estetrabajo. Porlo pronto, y deltodofundamental, digamos con Giménez que su existencia no puede presumirse a priori, ni paralos sujetosindividuales ni parala colectividad como untodo: no se “pertenece” a unlugar por el sólo hecho de habitar en él sino por habérselo apropiado proyectando el complejo simbólico-cultural internalizado alolargo del proceso de socialización, y esto habrá que confirmarlo. Luego, obliga a considerar elterritorio percibido-vivido, soporte dela memoria colectiva y espacio de inscripción del pasado del grupo,lo que puedeimponernostrabajar sobre macro-espacios de planificación no siempre coincidentes conloslímitesterritorialesimpuestos porlaraciona -lidad económica, geográfica o geopolítica. Por último,laidentidad es una construcción so-cial por comparación y en oposición a otros: aunque suene ajuego de palabras,laidentidad integra porque divide. Nos permitereconocernos como «nosotros» afuerza de distinguirnos de «los otros»: de allí elriesgo de que sea utilizada como mecanismo de exclusión y domina -ción de un grupo sobre otro/s: en consecuencia,las acciones parareforzarlarequieren otras concurrentes para garantizarla participación detodoslos sectores en el marco de una verda -dera «democracia urbana». Como bien señala Rosas Mantecón (op.cit, pp. 200;201), ”el efectivorescate del patrimonio culturalincluye su apropiación colectiva, porlo querequiere condiciones que permitan alos diversos grupos sociales compartirlo y encontrarlo significati -vo”. No hayrevalorización del patrimonio sin democratización: «son dos procesos que cami -nan dela mano».
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Arq. Alfredo L. Conti1. La relación entre patrimonio yturismo
El origen delturismo en el mundo moderno se hallaíntimamente vinculado alreconocimiento y valoración de un patrimonio cultural. En el siglo XVIII, el denominado “Grand Tour”, del que derivala palabraturismo, consistía en el viaje deintelectuales y artistas de diversos países de Europa ala penínsulaitálica, y más precisamente a Roma, paratomar contacto directo conlos relictos dela antigüedad clásica. El mundo antiguo, especialmentela civilización romana, habían sido“redescubiertos” porla cultura del Renacimiento; Roma se había conver -tido en un destino obligado para quienes deseaban conocer y apreciar el arte clásico, que se tomaba comofuente deinspiración parala producción artística del momento. Este hábito implicóla puesta en plaza deinfraestructura y equipamiento para atenderlas necesidades y requerimientos delos viajeros: sistemas detransporte, alojamiento y restauración,todolo cual constituía un antecedentes delas modernas plantasturísticas. Estaformainicial einiciática deturismoincluía algunos componentes de su definición actual:laidea de “tour”implicaba quelos viajerosregresaban, una vez satisfechas sus expectativas, a suslugares deresidencia habitual; estaban motivados por cuestiones eminentemente culturales ala vez queinvertían fondos en el destino provenientes de sus países de origen. En síntesis, setrataba, entérminos actuales, de una práctica deturismo cultural, reservada a un grupo social selectotanto en términos deformación como económicos.
Los grandes cambios económicos, sociales y culturales producidos entodo el mundo porla industrializaciónimplicaron, a su vez, nuevasformas y modalidades deturismo. Entrelos derechos reconocidos paralostrabajadores apareció, ya en el siglo XX, eltiempolibre, el descanso y el ocio. Nuevos estamentos sociales se sumarían, paulatinamente, ala práctica delturismo. Por otra parte, alos atractivosfundamentalmente culturales dela etapainicial se sumarían otros, que no han cesado de expandirse hastala actualidad. Elinterés porla natu -raleza,iniciado en el campo científico entrelos siglos XVII y XVIII, pasaría a su vez al campo de los artistas y, sobretodo a partir del Romanticismo del siglo XIX, se consideraría alos entornos naturales como un motivo de contemplación y solaz para el cuerpo y el espíritu. Latraducción detodo esto se hizo evidente, en el campo delturismo, en nuevas modalidades que se suma -ron con eltiempo alturismo cultural, como elturismo de naturaleza, de sol y playa y, más en nuestros días, el ecoturismo, elturismo de aventuras, de salud, de estudio, de negocios, religioso, etc. El siglo XX, y más particularmente el período que seinicia después dela Segun -da Guerra Mundial, aportaronlafacilitación enlos medios detransporte ala vez que el acceso de capas cada vez más amplia ala posibilidad de viajar. Surgieron entonces elturismo social, que garantizóla posibilidad de vacaciones paralostrabajadores, y el de masas, que no ha cesado de expandirse, convirtiendo alturismo en una actividad económica de primer orden en el ámbitointernacional y uno delos pilares, para muchos países y regiones, del crecimiento económico y del desarrollointegral delas comunidades.
Esta evolución cualitativa y cuantitativa delturismo como actividad económica coincide con el desarrollo del concepto de patrimonio, verificado sobretodo enla segunda mitad del siglo XX. Alaideainicial de“monumentos históricos”,reservada paralas grandes creaciones del ser humano alolargo dela historia o alos edificios y sitios que habían sido escenario o testigos de hechos memorables, se agregarían nuevas categorías de bienes que, segúnlo
expresado enla Carta de Venecia, del año 1964, resultantestimonios “de una civilización particular, de una evolución significativa o de un hecho histórico”, alo que se agrega que el concepto de monumento no se refiere sólo alas grandes creaciones sinotambién a “obras modestas que han adquirido con eltiempo un significado cultural”. Con estos principios, se consagrabalaincorporación alos elencos patrimoniales de edificios modestos pertenecien -tes ala arquitectura popular, de asentamientosrurales, de arquitecturaindustrial, etc. Enlas postrimerías del siglo XX, nuevas categorías patrimoniales se sumaron alastradiciona -les de monumentos, centros históricos y sitios arqueológicos. En 1992, UNESCOincorporó el concepto de paisaje cultural, consistente enla obra conjunta entre el ser humano yla natura -leza, que comprende, a su vez,jardines y parques, paisajes evolutivos y paisajes asociativos. En 2005 seincluyó enlas Directrices prácticas parala aplicación dela Convención del Patrimo -nio Mundial la noción deitinerario cultural, consistente en una estructura patrimonial de esca -laterritorial basada en una vía de circulación quejugó un papel definido durante un período considerable detiempo y sirvió paraintercambios culturales manifestados en componentes patrimoniales materiales einmateriales. Por otra parte, el patrimonioinmaterial, consistente en manifestaciones culturales como obrasliterarias y musicales, narraciones orales y conoci -mientostradicionales ganó notableterreno enlos debatesteóricos y en el campo dela ges -tión,lo que se manifiesta enla adopción, por parte de UNESCO, dela Convención sobre el PatrimonioInmaterial del año 2003. Esta ampliación constante del concepto de patrimonio fue acompañada por nuevas visiones enlas quejuegan un papel significativolos aportes provenientes delas ciencias sociales. Es así que enla actualidad sereconoce al patrimonio como construcción social y se hace hincapié enla participación activa detodoslos actores sociales en suidentificación y gestión, al definirse al patrimonio como “elreferente simbólico delaidentidad cultural dela comunidad” (Prats, 1997).
Entrefin del siglo XX ylo que va del presente nuevos escenarios económicos, sociales y culturales plantean nuevos desafíos parala gestión del patrimonio.Intentar unrelato pormenorizado delos cambios sociales, políticos, económicos y culturales delas dos últimas décadas excedería el alcance yla extensión de estetrabajo, porlo cual se procederá a unarelación sucinta de algunos aspectos que se consideran esenciales parala comprensión dela situación enrelación conlos impactos sobre el patrimonio yla vinculación entre éste yla actividadturística. Se suele afirmar que el siglo XX concluyó entre 1989 y 1991 conla caída del muro de Berlín y el desmembramien -to dela Unión Soviética. Elfin dela Guerra Fríainició un nuevo período en que seimpusola “globalización” enla economía mundial;las diferentesregiones del planeta seintegran en un único mercado capitalista mundial, en el quela competencia en pos del posicionamientotiene un papelfundamental. Este procesofue acompañado por el avance notable delatecnología dela información,traducidofundamentalmente enla difusión y uso generalizado deInternet, conla posibilidad de un mundo en conexión y comunicación permanente. Por otra parte, se verifica, durantelas últimas décadas, un aumento explosivo delturismo,lo que da cuenta de una sociedad que ya no se contenta conlo quetiene próximo entérminos de distancia, sino que busca ampliar sus experiencias en el espacio y en eltiempo,tanto enformareal como virtual. Como contrapar -tida dela globalización, seimpone, en el campo dela planificación,laidea de un“desarrollo local”, entendido como el crecimiento yla mejoraintegral, no sólo entérminos económicos, basado enla explotación y aprovechamiento delosrecursos disponibles por un determinado territorio yla comunidad quelo habita. Ante esta situación de contrapunto entrelo global ylo local y de competencia por ganar mercados y públicos, noresulta extraño quelos países y, en particular, algunas ciudades quetradicionalmente han actuado comofocos de generación e intercambio deinformación, busquen un mejor posicionamiento. También se suman a esta aspi -ración otras ciudades, en ocasiones detamaño medio o aun pequeño, con el propósito de encontrar unlugar en el mercado, enlas páginas dela prensa o enla autopista virtual mundial.
Una delas estrategiasfundamentales del posicionamiento consiste en dotar alas ciudades de nuevos equipamientos, porlo general destinados ala administración,la cultura, elturismo o la diversión. Estas operaciones setraducen en ocasiones enlarevitalización de áreas que se hallaban degradadas o al margen del desarrollo o en acciones derenovaciónintegrales que generan nuevas áreas urbanas destinadas a satisfacerlas demandas dela vida contemporá -nea. La captación de visitantes se manifiesta porlo general como una estrategiafundamental, teniendo en cuentalos beneficios económicos que supone. El patrimonio aparece entonces como un acervo apetecible en variasinstancias: por unlado, selo considera un recurso económico capaz de adecuarse, através de nuevos usos, arequerimientos dela sociedad actual ala vez que otorga prestigio y actúa como principal atractivo para el desarrollo del turismo. La condición de Patrimonio Mundial de algunos sitiosimplica un significativo valor agregado, ya quefigurar enla prestigiosalista de UNESCO resulta, de por sí, unfactor de posicionamiento, no sólo entérminos estrictamente culturales sinotambién económicos,te -niendo en cuenta, por ejemplo, que el sólo hecho delainscripción actúa como un eficiente y poderoso medio de difusión y promoción(Fig. 1).
Figura 1: Valparaíso, Chile. Área urbana Patrimonio Mundial (Fotografía: A.C.).
Desdelos organismosinternacionales,tanto oficiales como no gubernamentales, dedicados tanto ala conservación y protección del patrimonio como alturismo, setrabajaintensamente en pos de una relación sana y equilibrada entrela conservación del patrimonio cultural y natural y su usoturístico. Varios documentosinternacionales dan cuenta detal preocupación. La Conferencia de Naciones Unidas sobre Viajesinternacionales y Turismo, quetuvolugar en Roma en 1963, puso el acento enlaimportancia del patrimonio cultural y natural para el turismo, solicitando medidas para su conservación. En el ámbitolatinoamericano,las Nor-mas de Quito, del año 1967, documentofinal de una reunión promovida porla Organ iza-ción delos Estados Americanos, establecían que el patrimonio monumental debe ser conside -rado como un recurso económico, equiparable alos recursos naturales con que cuenta un país, y que su usoturístico puede erigirse en unafuente de desarrollo. Advertía, no obstante, acerca dela necesidad de una adecuada planificación que asegure el correcto usoturístico del patrimonio, de modo de contribuir a su conservación.
El ConsejoInternacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS) adoptó en 1976 una Carta Internacional de Turismo Cultural. El extraordinario crecimiento delturismo durantelas últ i-mas décadas del siglo XXllevó alICOMOS alarevisión dela Carta, dela que se adoptó una nueva versión, más acorde alas exigencias del momento, en el año 1999. Estetexto, actual -mente vigente,introduce conceptos yrecomendaciones vinculados conla adecuadainterpre -tación ytransmisión delos valores y significados del patrimonio, conla necesidad de conside -rar al usoturístico del patrimonio como uninstrumento para el desarrollointegral delas comunidades anfitrionas y conlaidea de una planificación participativa queincluya atodos
los actores sociales. De algún modo, esta Cartaintroduce una visión dela relación entre patrimonio cultural yturismo enla que cobranimportancia aspectos sociales y culturales vinculados con el desarrollointegral delas comunidadeslocales.
2. Oportunidades y amenazas delturismo
Tal como se expresó, elturismo hatenido un crecimiento explosivo durantelas últimas déca -das en el ámbito mundial. Este crecimiento, verificado en aspectos cualitativos como cuanti -tativos,incluyetanto el aumento progresivo del número de viajeros comola aparición de nuevas modalidades deturismo, vinculadas en ocasiones a componentes patrimoniales no considerados en etapas anteriores. Los beneficios derivados del desarrollo delturismo son evidentes: obtención derecursos económicos, generación de puestos detrabajo, dotación o mejora del equipamiento ylainfraestructura urbanos, mejora delos espacios públicos y restauración de edificios, entre otras posibles acciones(Fig. 2). Otrotipo de beneficios están vinculados con el afianzamiento delaidentidadlocal a partir delreconocimiento expresado porlos visitantes hacia el patrimonio de una ciudad o región determinadas.
Pero elturismoimplica ala vez, si no es adecuadamente planificado, algunas amenazas, tanto paralos bienes patrimoniales en sí como paralas comunidadesresidentes. En algunos casos,las amenazas contra el patrimonio noimplican necesariamentela alteración o destruc -ción delos componentes materiales sino más bienla desvirtuación de sus valores y significa -dos. En estetrabajo haremosreferencia específica a algunos problemas ocasionados por el desarrollo dela actividadturística especialmente en una categoría de patrimonio cultural:los centros y barrios históricos. Setrata de untipo de patrimonio altamente apreciado, ya que en los antiguos barrios delas ciudades es donde con mayor claridad se pueden hallarlos signos distintivos de una determinada cultura: desdelos principales monumentos arquitectónicos hastalos espacios públicos con mayor valor simbólico ylos componentes más destacados del patrimonioinmaterial. No resulta extraño, porlotanto, que el patrimonio urbano ocupa un lugar de privilegio enla Lista del Patrimonio Mundial; enlo que concierne a América Latina y el Caribe,resultala categoría másrepresentada entérminos cuantitativos, ya que enjulio de 2008los sitios urbanosrepresentan el 45% delos sitios culturalesinscritos enla Lista y el 31% deltotal de sitios Patrimonio Mundial enla región.
El VIII Congreso dela Organización de Ciudades Patrimonio Mundial, quetuvolugar en Cuzco en 2005,fue dedicado altema“Patrimonio dela Humanidad, Patrimonio con Huma -nidad”; se debatierontemas vinculados conla participación delos ciudadanos enla conser -vación de sus ciudades, el patrimoniointangible asociado alas ciudades históricas yla cali -dad dela experiencia delos visitantes enlas ciudades Patrimonio Mundial. Una sesión se dedicó al análisis de cómo equilibrarlosrequerimientos y necesidades delosresidentes con los delos visitantes. Sereconoció quelas ciudades históricas actúan, por su propia naturale -za, como atractivosturísticos, que satisfacenlas expectativas de un segmento cada vez mayor dela demanda. En particular las ciudades Patrimonio Mundial atraen a un público cada vez mayor en número y diversificado en cuanto a edades,formación y expectativas. Setrata de circunstancias queimplican una oportunidad para el beneficio económico y parala genera -ción de empleos,lo que debería versetraducido enla mejora general dela calidad de vida dela comunidadlocal. Se dan ocasiones, no obstante, en quelas ciudades históricastienden a convertirse más en un escenario paralos visitantes, cuyas demandas son a vecestenidas prioritariamente en cuenta en relación conlas dela poblaciónlocal o dela adecuada con-servación del patrimonio. Se planteó entoncesla confrontación entrelasideas de “ciudad histórica” y “ciudadturística”, entendiendo que ambas calificaciones van dela mano en el mundo actual. Analizados algunos casos concretos, en particular de ciudadeslatinoamerica
-nas, se advirtió acerca de algunos riesgos, especialmente vinculados conla relación entre residentes y visitantes.
Un aspectofrecuente vinculado ala gestión de áreas urbanas históricas y su afectación al turismo está vinculado con el desplazamiento de la población tradicional o con el despoblamiento delos barrios históricos. Esta situación estáfuertementeligada a un proceso que se observa porigualtanto enlos países más desarrollados como enlos en vías de desarrollo. La designación de áreas de conservación olainscripción de un área urbana enla Lista del Patrimonio Mundial,implica porlo generalla mejora del espacio público, delos servicios y delainfraestructura. Perotodo esto produce aumentos enlos valores de mercado del suelo y delos edificios,lo cual, a su vez, opera casiinevitablemente en unrecambio dela poblaciónresidente. Los habitantestradicionales de muchas áreas históricas son desplazados de su hábitat por decisión propia, ya que prefieren vender sus propiedades y adquirir otras fuera delas zonas patrimoniales,lo queles produce un beneficio económico, o bien son “empujados” porla presión delosinversores o de grupos de mayor poder adquisitivo que desean adquirir propiedades enlas prestigiosas áreas históricas. Por otra parte, esfrecuente quela poblaciónlocal se veimpedida de acceder al equipamiento y servicios delas áreas históricas ya quelos precios estánfuera de su alcance puesto que son determinados en función delturismo.
Elfenómeno dela gentrificación, anglicismo derivado dela palabrainglesagentrification, y ésta de gentry (personas de clase alta aunque no pertenecientes ala nobleza), significa el reemplazo de poblacióntípica de un determinado barrio o área urbana por otra de mayores recursos económicos o de posición social más encumbrada. Lo cierto es que este proceso se verifica porigual en centros históricos detodo el mundo, aunque con mayor recurrencia en países menosfavorecidos económicamente, donde se danlos procesos descritos en quelos habitantes prefieren, a veces por voluntad propia, emigrar a otros barrios y vender sus propie -dades. El problema que ocasiona este procesoradicafundamentalmente en quelos edificios son adquiridos por personasfísicas ojurídicas que, porlo general,los afectan a usos diferen -tes del original. Es así que resultafrecuente encontrar antiguas residencias convertidas en hoteles,restaurantes, comercios o bien, aun manteniendo el usoresidencial, son dedicadas a vivienda secundaria y ocupadas durante períodos breves alolargo del año (Fig. 3). Esto implica que el barrio pierde paulatinamente su población,lo que significa, ala vez, poner en crisis algunos aspectos dela autenticidad,requisitoindispensable enla valoración del patri -monio y enlos planes de gestión. En este caso, aunquelos componentes materiales delos edificios puedan encontrarse en buen estado de conservación, aun mejoradosrespecto a su
Figura 2: San Miguel de Allende, México. Mejora y mantenimiento del espacio público
(Fotogra-fía: A.C.).
Figura 3: Cartagena de Indias, Colombia. Casas coloniales convertidas en residencia secundaria
situación anterior, habría una pérdida dela autenticidad defunciones y vocaciones,recono -cida como un componente significativo a partir dela reunión de Nara de 1994.
Setrata de una situaciónfrecuente en barrios o centros históricoslatinoamericanos. El barrio histórico de Colonia del Sacramento, Uruguay, constituye un ejemplo de estetipo de efectos. Después de suinscripción como Patrimonio Mundial, comenzó un proceso paulatino de aban -dono del barrio por parte dela población quelo había habitadotradicionalmente. La pob la-ción estable actual es sensiblemente menor ala de hace algunas décadas, ala vez quelos edificios,la mayoría en condiciones más que aceptables de conservación, están dedicados a usos comerciales o gastronómicos o bien se han convertido en vivienda secundaria. Si bien se harealizado una considerableinversión en mejora del espacio público y delainfraestructura, ala vez que el patrimonio arquitectónico exhibe un buen estado de conservación, es evidente que el sector perdió buena parte de autenticidad enlo que concierne a susfunciones históri -cas(Fig. 4). En el caso de Cartagena deIndias, Colombia, elimpacto delturismo es evidente, sobretodo en el centro dela ciudad, dondetanto monumentos históricos como edificios de valor ambiental están destinados a satisfacer prioritariamentelas demandas delos visitantes. El barrio de Getsemaní, que conserva mayormente su población original, presenta deficien -cias enlo que a estado de conservación y saneamiento se refiere, ala vez que algunos proyectos entratamiento anuncian el paulatinoimpacto dela ciudad como destinoturístico internacionaltambién en este sector(Fig. 5).
Respecto ala alteración o desvirtuación delos valores y mensaje del patrimonio, es necesario partir de su consideración como un conjunto de bienes alos que seles asignan valores vinculados ala historia, el arte ola ciencia. En este sentido, el patrimonioresulta portador de significados que seintentatransmitir, através dela conservación dela sustancia material, de una generación a otra. Una adecuada comprensión einterpretación detales valoresresulta porlotanto esencial para entender el verdadero significado delos bienes patrimoniales, para garantizar su uso adecuado y para conservar su autenticidad, entendida ésta no sólo comola preservación delos componentes materiales sinotambién delosinmateriales, comofuncio -nes, vocaciones,tradiciones asociadas, etc. En este sentido, un conflicto que se observa con frecuencia es que, conla generalización delturismo de masas, el patrimonio se convierte en ocasiones en espectáculo y objeto de consumo, sin que selleguen atrasmitir y, porlotanto comprender, adecuadamente sus valores. En esta situación de poner el patrimonio al servicio del visitante seincluye en ocasionestambién al propio habitante dela ciudad. La vinculación entre visitante yresidente se basafrecuentemente en aspectos comerciales; sobretodo en casos en que existe una asimetría entre ambos enlo que concierne a niveles de desarrollo económico, no esinfrecuente que el residente se ponga al servicio delas expectativas del
Figura 4: Barrio histórico de Colonia del
i-Figura 6: Purmamarca, Argentina. Impacto del comercio en el espacio público (Fotografía: A.C.).
visitante, ya que de este modo puede aumentar susingresos(Fig. 6). Se pone enriesgo así un aspecto vinculado conla autenticidad delos sitios: puede quela sustancia material no haya tenido modificaciones, perolasfunciones y modos de vidatradicionales se ven afectados y hasta puedenresultar una suerte dereconstrucción al servicio delos visitantes. Llevandola situación a un extremo, en ocasioneslos barrios históricos son despojados de su verdadero sentido y se convierten en una suerte de parquestemáticos o de una escenografía agradable y vendible paralos visitantes. El exceso de dedicación a usos comerciales o gastronómicos convierte en ocasiones alos sitos patrimoniales en paseos de compras o áreas para el entre -tenimiento sin quelos visitanteslleguen atener una noción exacta del contenido y del real significado de delos sitios.
3. Conclusión
Resulta evidente que uno delos mayores desafíos dela gestión del patrimonio, particularmen -te altratar con áreas urbanas o barrios históricos, es cómo garantizar el equilibrio entre el uso turístico yla conservación y adecuadatransmisión einterpretación de sus valores y de su autenticidad. La noción de sostenibilidad, ya arraigada enlos planes de ordenamientoterrito -rial y urbano y, más particularmente, enla gestión patrimonial, se ha extendido asimismo desdela consideración delos componentes materiales a un campo más amplio, queincluye aspectos ambientales, sociales y culturales. Todo estoimplica, sin duda, una serie de nuevos desafíos en el campo dela planificación. Enlo que concierne específicamente ala gestión del patrimonio, se advierte unatendencia a superar el sentidotradicional de“área de conserva -ción” por unidades de protección más complejas, paralas cuales se ha adoptado, desde el año 2005, eltérmino de “paisajes históricos urbanos”, concepto queimplicafundamenta l-mente un enfoque metodológico que considera alas áreas olos barrios históricos conjunta -mente con sus entornos naturales o construidos y que vincula alos componentestantos mate -riales comoinmateriales del organismo urbano.
Estas nuevas visiones acerca dela ciudad y su entornofomentan ademásla activa participa -ción detodoslos actores sociales enla gestión ytienen su correlato en nuevas visiones acerca del papel que debejugar elturismo en su calidad de actividad económica de primer orden el mundo actual. La planificación debe garantizar el manejo de suimpacto,la distribución equitativa delos beneficios obtenidos,la mejoraintegral dela calidad de vida dela pob la-ciónresidente y, para el visitante, el disfrute yla adecuada comprensión einterpretación delos valores y significados delos destinosturísticos.
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