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Oaxaca: la conservación comunitaria voluntaria Gustavo Sánchez CONANP México

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Oaxaca: la conservación comunitaria voluntaria

Gustavo Sánchez CONANP México

En esta época los cambios que suceden en el medio ambiente afectan cada vez más la cotidianidad de nuestras vidas. La intensidad, abundancia o escasez de fríos, calores o lluvias, hace tiempo inusuales, hoy nos complican más la salud, la economía, el ritmo y modo de vida. No obstante, en medio de las consecuencias que venimos padeciendo en el planeta por el mal uso que hacemos de los recursos naturales, cuya expresión más evidente es el cambio climático, México es todavía una de las naciones que albergan grandes e importantes áreas con cobertura forestal y ecosistemas en los que habita una enorme diversidad natural, cuestión que lo coloca en el cuarto lugar a nivel mundial. Por grupos de plantas y animales ocupa los sitios que se destacan en el siguiente cuadro.

Grupo País y número de especies

Plantas vasculares* Brasil 55 000 Colombia 45 000 China 30 000 México 26 000 Australia 25 000 Anfibios Colombia 583 Brasil 517 Ecuador 402 México 284 China 274 Reptiles Australia 755 México 717 Colombia 520 Indonesia 511 Brasil 468 Mamíferos Brasil 524 Indonesia 515 China 499 Colombia 456 México 450

Fuente: http://www.ambiental.net/noticias/biodiversidad/AcuerdoMegaDiversidad.htm con información del PNUMA-América Latina

Qué México ocupe un lugar tan sobresaliente a escala internacional es una cuestión que mueve el orgullo, es un privilegio contar con tan variadas, importantes e interesantes formas de vida, pero también es una gran responsabilidad y un compromiso proteger sus ecosistemas y conservarlos.

Esa biodiversidad tiene que ver no sólo con la posición geográfica de México en el planeta, su clima, hidrología y sistemas montañosos, también, y de manera preponderante, con la forma como los distintos grupos culturales que habitan en nuestro país, se relacionan con la naturaleza, especialmente los grupos indígenas que han convivido con sus recursos naturales desde lejanos tiempos y en muchos casos, los han sabido conservar y aprovechar en forma adecuada. Si recorremos los ecosistemas mejor conservados del país, nos vamos a encontrar que los dueños de esos territorios, son esencialmente ejidos y comunidades y una buena parte pertenecen a alguno de los grupos étnicos que le dan riqueza cultural a la República Mexicana.

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En este país megadiverso, Oaxaca brilla como el estado con mayor biodiversidad de México, ya que en él se encuentran prácticamente todos los ecosistemas presentes en el territorio mexicano y de acuerdo con el Inventario Nacional Forestal (2000) ocupa el tercer lugar nacional con mayor superficie arbolada, totalizando 6.2 millones de hectáreas (ha.) de uso forestal, como se puede apreciar en el siguiente cuadro.

Fuente: INIFAP 2000

En la entidad se tiene estimada la existencia de alrededor de 9,000 especies florísticas que representan el 50% del total nacional. También se encuentra 40% del total de especies de mamíferos, 63% de las aves, 26% de los reptiles, 23% de los peces dulceacuícolas y 35% de los anfibios del país.

Fuente: Semarnat. 2008

Asimismo, Oaxaca es considerado uno de los estados con mayor cantidad de endemismos, sobre todo en mamíferos terrestres. En la región de Cuicatlán-Tehuacán, por citar otro ejemplo, se estima que 30% de su flora es endémica, principalmente en lo que se refiere al grupo de las cactáceas.

Importantes son también las grandes extensiones de bosques y selvas como los mesófilos de la Sierra Juárez considerados los de mayor extensión en el país con 152 mil ha; las selvas húmedas, secas y bosques mesófilos de los Chimalapas con una cobertura de 462 mil Ha; las selvas húmedas de la

DESCRIPCION CANTIDAD % DEL TOTAL NACIONAL PLANTAS SUPERIORES 9 MIL ESPECIES 50

MAMIFEROS 264 ESPECIES Y SUBESPECIES

40

AVES 701 ESPECIES 63

REPTILES MAS DE 467 ESPECIES 26

ANFIBIOS 100 ESPECIES 35 USO Total % FORESTAL 6,297,764.48 68.17 AGRICOLA 1,495,922.18 16.19 PASTIZAL 1,179,216.81 12.77 OTROS USOS 137,214.46 1.49 CUERPOS DE AGUA 58,817.97 0.64 URBANO 43,908.30 0.48 SIN VEGETACION 24,847.31 0.27

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Chinantla con 181 mil ha; y las selvas secas de la Costa de Oaxaca con cerca de 80 mil ha.

Esas regiones han sido consideradas por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés) como parte de las 223 eco-regiones más importantes a nivel mundial para la conservación de su biodiversidad, y han sido clasificadas como Chimalapas Montane Forest, Oaxaca Montane Forest y

Balsas Dry Forest. Por su parte la Comisión Nacional para el Estudio de la Biodiversidad (Conabio) ha identificado 11 áreas prioritarias para la conservación en el estado, a saber: Tehuacán-Cuicatlán, Sierra Granizo (Mixteca), Sierra Trique, Sierra de Tidaa, Sierra Norte, Zimatlán, Río Verde, Manglares de Chacahua y Manialtepec, Sierra Sur y Costa de Oaxaca, Sierra Mixe-La Ventosa, Selva Zoque (Chimalapas, Ocote y Uxpanapa).

¿Quiénes viven ahí?

Es importante destacar que más del 75% del territorio oaxaqueño es propiedad de ejidos y comunidades, así como el 95% de los bosques y las selvas. Además, la presencia de 17 grupos étnicos significa una gran riqueza cultural, costumbres y tradiciones, muchas de ellas estrechamente relacionadas con la naturaleza. Hay lugares donde se conservan prácticas centenarias de convivencia con su entorno, esto es, la forma como los pueblos se relacionan con la tierra, el agua y los bosques.

No se puede entender la enorme biodiversidad que sobrevive en Oaxaca sin concebir esta relación y no puede dejar de asociarse esta variedad étnica y natural, con las expresiones culturales tan ricas y diversas que existen en esta entidad, como la vestimenta, la música y la gastronomía, la arquitectura vernácula, las fiestas y las costumbres; las tradiciones que entretejen la relación entre pueblos y familias. Es indudable que muchos de los mercados de Oaxaca expresan en vivos colores, aromas, sonidos y voces una parte de esta realidad.

Esta diversidad cultural también tiene expresión en formas de organización y decisión de los asuntos más importantes para las comunidades y sus municipios. Ejemplo de ello es que en la entidad más del 70% de los municipios eligen a sus autoridades por usos y costumbres.

Pobreza en la riqueza

Sin embargo, en medio de esta riqueza natural y cultural que hace de Oaxaca una de las zonas de mayor biodiversidad del mundo, existe uno de los más altos índices de pobreza y marginación de nuestro país, baste mencionar para ilustrarlo que cerca del 80% de los municipios de la entidad está catalogado como de alta o muy alta marginalidad. Esto es una contradicción lacerante que impone la necesidad de diseñar estrategias y procurar recursos materiales, humanos y financieros para tratar de resolverla. No es tarea fácil, Oaxaca comparte con otras entidades como Chiapas, Guerrero, Michoacán o Hidalgo

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condiciones similares, que en el marco de la actual crisis económica tiende a agravarse, por ello es necesario articular todos los esfuerzos e iniciativas que sea posible en favor del mejoramiento de los niveles de vida de las comunidades, y en lo que se refiere al tema que nos ocupa, debe hacerse a partir del impulso de programas y proyectos de conservación y manejo adecuado de los ecosistemas y las especies que en ellos habitan.

Oaxaca sigue siendo un estado eminentemente rural, más del 55% de su población económicamente activa se dedica a las labores del campo y es también ahí donde se concentran los mayores niveles de carencias. Por ello, el deterioro de los ecosistemas en Oaxaca también se ha incrementado, ante la falta de alternativas, los pobres venden sus riquezas por poco dinero y hay personas ajenas a la comunidad que con frecuencia hacen aprovechamientos ilegales, inmoderados o bajo acuerdos leoninos. La falta de orientación y de transferencia de tecnologías adecuadas provoca que haya comunidades con un alto consumo de leña o donde la cacería furtiva ha acabado o diezmado fuertemente a diversas poblaciones de especies.

Por otra parte, la falta de control, de promoción de un cambio tecnológico más amigable y la poca educación ambiental, provocan el abuso en el uso del agua y la contaminación de cauces y mantos freáticos. Estos males de la pobreza, de la negligencia de quienes incumplen sus responsabilidades y del abuso de unos cuantos sobre los recursos de muchos, arroja en Oaxaca el siguiente cuadro.

PROBLEMA CAUSA INDICADOR

Deforestación Cambio de uso del suelo 30 mil Ha / año Incendios forestales Actividades agropecuarias 9 mil Ha / año Aprovechamiento inadecuado de recursos naturales Aprovechamientos ilegales de flora y fauna 32 especies en peligro de extinción, 75 amenazadas, 17 en riesgo y 29 bajo protección especial

Contaminación de cuencas Disposición inadecuada de residuos sólidos y aguas residuales municipales e industriales

Contaminación de la cuenca del río Atoyac, Papaloapam y Tehuantepec

Fuente: Semarnat. 2008

Una respuesta parcial

La política gubernamental en materia de conservación de los ecosistemas y su biodiversidad, ha sido desde hace muchos años, la de establecer decretos de Áreas Naturales Protegidas (ANP), política que si bien ha tenido avances inobjetables y ha servido para la protección de varios millones de hectáreas del territorio nacional en donde existen muchas de las riquezas que debemos cuidar, ésta ha sido insuficiente para la enorme superficie conservada que aún tiene nuestro territorio. Actualmente existen 173 ANP, que abarcan poco más de 24 millones de ha., lo que significa el 12.4% de la superficie de México.

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Si sobreponemos los polígonos de las ANP (en verde y naranja en el mapa de abajo) a los espacios definidos por la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONANBIO) como Regiones Terrestres Prioritarias (RTP), veremos que todavía hay mucho territorio susceptible de contar con una política de conservación y que no es cubierto por las Áreas Protegidas.

Fuente: http://www.conanp.gob.mx/sig/imgmapoteca/mapoteca.htm Esto significa, entre otras cosas que:

1. Existen franjas importantes del territorio que se han conservado sin que tengan decretos gubernamentales.

2. Los comuneros, ejidatarios y pequeños propietarios que están asentados en esos espacios, han contribuido de manera importante a la conservación de la biodiversidad de este país, haciendo posible que forme parte del grupo de naciones megadiversas.

3. Es necesario contar con políticas y acciones complementarias a la de los decretos de ANP, para garantizar la protección y conservación de esas Regiones Terrestres Prioritarias.

4. La conservación no es una tarea que tenga que cumplir solo el gobierno. 5. El gobierno debe brindar facilidades, asesoría y estímulos para que la sociedad continúe contribuyendo en la conservación de los ecosistemas, particularmente la población rural.

Actualmente hay acciones que respaldan algunos de estos planteamientos, aun cuando en algunos casos todavía es de manera inicial o incipiente. Cada vez más programas institucionales se orientan a fomentar un uso adecuado de los ecosistemas y su biodiversidad por medio de proyectos amigables con el medio ambiente o que directamente promueven la conservación de la naturaleza. Además de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), lo está haciendo la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) o la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), entre otras, al igual que fundaciones como la WWF (Fondo Mundial para la Naturaleza), Pronatura, TNC o Conservación Internacional. Y una de las cuestiones más importantes, lo están haciendo no sólo en las ANP, sino que se ha extendido el trabajo con comunidades que han establecido de diversas formas un compromiso con la conservación y manejo apropiado de los territorios que les pertenecen.

Oaxaca, un ejemplo

En Oaxaca, el estado con mayor biodiversidad del país sólo se protegen por decreto federal 330 mil ha., sobre un territorio de 9.5 millones de ha. Estos decretos se han producido entre 1937 y 2008. Más o menos 4,650 ha. por año, en promedio En el caso de la Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán, sólo se considera la parte que corresponde a Oaxaca, toda vez que es un ANP compartida con el estado de Puebla.

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Han sido 8 decretos distribuidos de la siguiente forma:

ÁREA NATURAL PROTEGIDA SUPERFICIE HA

FECHA DE DECRETO PARQUE NACIONAL BENITO JUÁREZ 14,187 JULIO DE 1937 PARQUE NACIONAL BENITO JUÁREZ 2,737 DICIEMBRE DE 1937

PLAYA DE CHACAHUA 87 OCTUBRE DE 1986

PLAYA DE ESCOBILLA 75 OCTUBRE DE 1986

PARQUE NACIONAL HUATULCO 11,890 JULIO DE 1998 RESERVA DE LA BIOSFERA TEHUACÁN

CUICATLÁN

296,272 SEPTIEMBRE DE 1998 MONUMENTO NATURAL YAGUL 1,076 OCTUBRE DE 1999 ÁREA DE PROTECCÍÓN DE FLORA Y FAUNA

BOQUERÓN DE TONALÁ

3,912 SEPTIEMBRE DE 2008

T O T A L 330,236

Fuente: Conanp. Región Frontera Sur, Istmo y pacífico Sur. 2008

Y si no hay más decretos no es por falta de voluntad gubernamental, las propuestas para emitirlos no han faltado en importantes zonas de la superficie oaxaqueña, desde los Chimalapas --uno de los grandes pulmones que todavía le quedan al país--, pasando por las selvas secas de la costa o los bosques mesófilos y selvas altas de la Sierra Juárez.

Lo que ha sucedido es que esas propuestas han generado desconfianza en un medio rural en el que un amplio espectro de comunidades y ejidos han enfrentado duras batallas por rescatar y mantener los territorios en manos de sus legítimos dueños. Las comunidades temen ser engañadas de nueva cuenta y aun cuando los decretos existentes en el país, en su enorme mayoría no son expropiatorios, prefieren no entrarle por esa vía.

La vía comunitaria de la conservación

Lo anterior no ha significado que los ejidos y comunidades no conserven los ecosistemas. Todo lo contrario, las formas y los medios han sido diversos. Un estudio realizado por Salvador Anta y Pilar Pérez (2004) muestra que en la entidad se han dado con distintos niveles de avance y/o consolidación, diferentes esquemas de conservación de los recursos naturales, según sea el interés, organización y necesidades de las comunidades.

Destacan 150 comunidades que tienen alrededor de 650 mil ha. bajo manejo forestal, cuestión que ha permitido mantener en buen estado la cobertura vegetal, al tiempo que se generan beneficios económicos y ambientales para sus familias. Entre esas comunidades, 30 ya cuentan con una empresa forestal propia. Nueve comunidades han obtenido un certificado por el manejo sustentable de sus bosques y esto les permite vender en mejores condiciones

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sus productos y a los usuarios les da la certeza de estar comprando bienes que proceden de un manejo responsable de los bosques. Hay que enfatizar que en Oaxaca existen 45 comunidades que han definido por decisión de sus asambleas espacios destinados a la conservación, sumando ya 175 mil ha. Una cantidad similar se ha establecido en proyectos de manejo extensivo de vida silvestre, es decir, conservando una o más especies en su hábitat.

Es importante señalar que Oaxaca ocupa el primer lugar nacional en la elaboración de Ordenamientos Ecológicos Comunitarios, con más de 160 ejercicios distribuidos en las zonas mejor conservadas del territorio, abarcando alrededor de 400 mil ha. Falta cuantificar el área que esos ordenamientos están destinando a protección, conservación y restauración. Pero lo cierto es que constituyen una base de trabajo muy importante para fortalecer esos procesos sociales y la conservación de los ecosistemas que albergan.

Otras formas de conservación que practican ejidos y comunidades tienen que ver con sus creencias y tradiciones, son los casos de los cerros sagrados, como el Guiengola o el Cerro de las Flores, ambos en la región del Istmo, también el Cerro Rabón en la mazateca o el Cerro Huatulco en la Costa. En la Costa se ha impulsado una interesante experiencia de conservación de las llamadas “reservas celulares”, particularmente en Santa Rosa de Lima, en el municipio de Tututepec. Igualmente son relevantes las zonas productoras de café de sombra, donde se conservan partes importantes de bosque, y abarcan una superficie cercana a las 80 mil ha.

Éste en síntesis ha sido el aporte de las comunidades oaxaqueñas a la conservación (aunque seguramente faltan ejemplos que registrar), el reto es que esos esfuerzos no se queden aislados, es necesario sumarse desde distintas trincheras, fortalecerlos y extenderlos. Si hiciéramos el esfuerzo de poner en imagen los polígonos de las diferentes iniciativas que han tenido los propietarios rurales, con las que han impulsado los gobiernos estatal, federal y municipal, tendríamos un mosaico muy interesante de corredores y áreas de alta diversidad biológica y social en conectividad.

La certificación de áreas destinadas voluntariamente a la conservación

El reto entonces para la conservación en Oaxaca (y seguramente en otras entidades del país), es vincular la dinámica social y cultural de las comunidades, con políticas públicas que reconozcan y fortalezcan las iniciativas de conservación y manejo de los recursos naturales de los dueños de la tierra.

En ese sentido fue que en 1996 se reformó la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente (LGEEPA), reconociendo en su artículo 59 el derecho de los particulares y los pueblos indios a solicitar al gobierno federal la certificación de terrenos de su propiedad destinados a la conservación. Sin embargo lo escrito en la Ley no significó que en lo inmediato tuviera efecto. Sólo hasta el año 2002, a solicitud de Pemex, la CONANP otorgó el primer certificado en el estado de Veracruz.

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En el año 2003, al buscar alternativas de conservación comunitaria para la región de los Chimalpas, se observó que al amparo del artículo 59 de la LGEEPA, era posible que las comunidades obtuvieran un reconocimiento gubernamental, a partir de su iniciativa de formalizar espacios de conservación. El párrafo segundo de ese artículo señalaba que, entre otros propietarios, los pueblos indígenas “podrán destinar voluntariamente los predios que les

pertenezcan a acciones de preservación de los ecosistemas y su biodiversidad”. A partir de ese año, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) y la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), toman el liderazgo en Oaxaca junto con Organizaciones de la Sociedad Civil para iniciar y desarrollar lo que consideramos un importante proceso de conservación para el país. La característica fundamental de éste, es el respeto a la visión y decisión comunitaria y el trabajo conjunto para un mismo objetivo: conservar los ecosistemas y avanzar hacia el desarrollo sustentable de las comunidades oaxaqueñas.

A la fecha se han tenido logros significativos en el reconocimiento a los esfuerzos de conservación comunitaria, ya que existe en Oaxaca un total de 81 áreas protegidas certificadas por la CONANP con una superficie superior a las 106 mil hectáreas, cifra muy importante si se considera que a escala nacional existen poco más de 245 mil hectáreas certificadas; esto es, que poco menos de la mitad de las áreas destinadas voluntariamente a la conservación se localizan en la entidad oaxaqueña. Otro elemento a destacar es que esta certificación se ha dado principalmente en ejidos y comunidades indígenas, como se aprecia en la siguiente gráfica.

NÚMERO DE HECTÁREAS CERTIFICADAS POR GRUPO ÉTNICO EN OAXACA

-5,000.00 10,000.00 15,000.00 20,000.00 25,000.00 30,000.00 35,000.00 1 Chinanteco Chontal Mazateco Mixe Mixteco Zapoteco Zoque

Hay que destacar que cada área certificada es una muestra apenas de un espacio más grande con el que cuentan sus propietarios. Para muchos de los certificadores es “poner a prueba” a la CONANP, para ver si es cierto que este mecanismo de formalización de sus áreas de conservación no les significa pérdida de dominio y decisión sobre su territorio y si es verdad que esta manera de hacer público su compromiso con la conservación de los

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ecosistemas le genera nuevas alianzas y mayores beneficios para su población. Entonces estamos hablando no de un fenómeno numérico o estadístico, sino de procesos de conservación y de gestión comunitaria e interinstitucional, que está en sus albores y que puede ser un punto de partida que cambie positivamente el mapa de la conservación y el manejo adecuado de los recursos naturales en espacios muy importantes de Oaxaca y de México.

Áreas Protegidas Decretadas y Certificadas en Oaxaca

Otra cuestión a destacar es que la certificación de áreas destinadas voluntariamente a la conservación está significando un aporte a las Áreas Protegidas a nivel nacional, particularmente en lo que se refiere a dos ecosistemas muy frágiles y de alta diversidad biológica, las selvas secas y los bosques mesófilos. Selva húmeda 34% Selva seca 31% Bosque mesófilo 22% Pecuario 1% Agrícola 0% Urbano 0% Humedal 0% Cuerpo de agua 0% Bosque templado 12% Matorral xeróficto 0%

Agrícola Pecuario Urbano Cuerpo de agua Humedal Bosque mesófilo Selva húmeda Selva seca Bosque templado Matorral xeróficto

Ha sido el desarrollo de este proceso el que llevó al Congreso de la Unión a modificar la LGEPPA en materia de áreas destinadas voluntariamente a la conservación, mejorando el marco legal de estas. Ahora son reconocidas como Áreas Naturales Protegidas, al igual que las decretadas por la federación. Es decir, hay un reconocimiento el la ley al hecho que la conservación de los ecosistemas no la hace solamente el gobierno, que también participa de manera importante la sociedad y particularmente los ejidos y comunidades. Y otra cuestión en la que pone énfasis la reforma (marzo de 2008) es en la necesidad de brindar estímulos y apoyos a estas modalidades de conservación.

Esta modificación en la LGEEPA es entonces el resultado de una larga lucha de las comunidades, ejidos y pequeños propietarios en la búsqueda por recibir

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un trato más equitativo a sus iniciativas de conservación, así como del compromiso de segmentos importantes de la sociedad civil y del sector público. Es desde nuestro punto de vista, un paso muy importante en la política ambiental de México, porque significa reconocer que la conservación de los ecosistemas y su biodiversidad no tienen solo en los decretos la única vía de formalizar esos espacios de conservación, sino que la iniciativa ciudadana y comunitaria puede ser también reconocida e incentivada.

Propuestas

1. Falta aún integrar y que sea aprobado el Relgamento en materia de Áreas Destinadas Voluntariamente a la Conservación, en el cual se garantice la asesoría y estímulos económicos y fiscales que tendrán esas áreas y los productos y empresas comunitarias que en ellas se desarrollen.

2. Por otra parte, es importante que alcance carácter de política pública lo asentado en la Misión de la Conanp, que a la letra dice: “Conservar el

patrimonio natural de México mediante las Áreas Protegidas y otras

modalidades de conservación, fomentando una cultura de la

conservación y el desarrollo sustentable de las comunidades asentadas en su entorno”.

3. Es decir, que el Congreso de la Unión destine presupuesto anual a la Conanp para la atención de las ANP denominadas como Destinadas Voluntariamente a la Conservación, así como a “otras modalidades de

conservación”, con el objetivo de estimular el establecimiento de corredores biológicos, para la conservación de los ecosistemas y su biodiversidad, bajo la administración de sus propietarios, quienes deberán contar con la asesoría de las dependencias del sector ambiental y de Organizaciones de la Sociedad Civil.

4. Es fundamental que la sociedad y el gobierno estimulen la formación de capacidades locales en las áreas destinadas a la conservación, ya sean comunitarias, ejidales o de pequeños propietarios. En la medida que cuenten con personas de la propia comunidad con capacidad para desarrollar labores de gestión y asesoría técnica, se estará contribuyendo a asegurar un buen manejo, protección y ampliación de las áreas de conservación de los ecosistemas y su biodiversidad.

5. También sería conveniente que se estimularan procesos organizativos a escala micro regional, regional o nacional de diversas modalidades de conservación. Esto permitiría desarrollar fortalezas a favor de la conservación y resistencias de mayor envergadura ante procesos o intentos depredadores.

6. Una representación en el Consejo Nacional de Áreas Naturales Protegidas de las iniciativas comunitarias de conservación, le daría un mejor posicionamiento a los actores sociales que están destinando voluntariamente espacios para su protección y adecuado manejo, además de ayudar a generar mayor confianza en el proceso.

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BIBLIOGRAFÍA

 Anta, Salvador, et al, Las áreas naturales protegidas en Oaxaca, en Gaceta Ecológica No. 50, México 1999. pp 12-22

 Anta, Salvador y Pérez Pilar. Atlas de Experiencias Comunitarias en Manejo Sostenible de Recursos Naturales. Oaxaca 2004.

 CONANP. Certificación de Iniciativas de Conservación Comunitaria, Oaxaca, 2005.

 Ortega, David, et al. Áreas de Conservación Certificadas en el Estado de Oaxaca, WWF-CONANP, en prensa.

 Semarnat, et al. Integración y actualización de la agenda estatal de prioridades ambientales. Oaxaca, 2008.

 Delegación Semarnat. Estrategia ambiental para el estado de Oaxaca. Oaxaca, 2005.

 Programa de Trabajo 2006-2012 de la CONANP.

 Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente. Mëxico, 2008

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