Mg. Lourdes Galvez Morales
Mg. Lourdes Galvez Morales
Mg. Lourdes Galvez Morales
Mg. LOURDES GALVEZ MORALESDocente de la especialidad matemática – informática
Me encanta dedicarme a investigaciones en Didáctica de la Matemática e informática, pero soy feliz cantando en quechua y aburriéndome. Escuché una vez decir:
“Para desarrollar nuestra creatividad, debemos estar
aburridos”
Diseño y diagramación: Dibujo: Lourdes Galvez Morales
Digitación: Lourdes Galvez Morales
Diseño y diagramación: Dibujo: Lourdes Galvez Morales
Digitación: Lourdes Galvez Morales
intuición de madre, ver el lunar en forma de medialuna que Milagros tenía en parte de atrás de la pierna.
Carla había oído decir a un familiar que en el Hospital del Guillermo Almenara tenía un enfermo: Pedirle mucha paciencia a Dios porque nos dará circunstancias para poner en práctica nuestra paciencia, pues no nos dará paciencia, sino la circunstancia, situaciones en la que debemos actuar con paciencia.
Carla estaba decidida, tendría mucha, pero mucha paciencia para ver lo que falta, aunque no pudiera confirmar la identidad de su Milagros en esa joven, sabía que no se detendría hasta encontrar a su Milagros.
A Marcelina Morales, mi madre, quien me dio la fuerza para ser quien soy y por todo su esfuerzo en hacernos ver que lo que se consigue con sacrificio siempre se valora más.
El Búho Solidario
lo mucho en esperanza tenía de encontrar a su Milagros del alma que había de dejar hace 12 años.
Carla, con los ojos más llenos de lágrima y llorando en silencio para no preocupar a su amor, con el corazón más acelerado aún, entró a acostarse al lado de su adorado esposo de quien no se había separado para nada desde aquel reencuentro. Pensaba en una palabra de la última frase que su esposo había mencionado. La palabra ¡Olvido! Palabra que sabía que jamás podría formar parte de vocabulario, menos para asociarlo con su Milagros. Pensaba si Alejandro supiera todo lo que este día había descubierto, que sentía estar tan cerca. Antes de cerrar esos ojos cansados de derramar tantas lágrimas practicó un poco la canción que siempre cantaban en coro con Milagros cada noche antes de dormirse. Tal vez, lo único que Milagros debía recordar de su madre.
“Angelito ven, que quiero dormir, porque sé que mamá, está aquí para mi,
ella me cuidará y rezará por mí. Ya no puedo más, mis ojos cerraré, para contigo soñar y a Dios escuchar.
Angelito ven, que quiero dormir, porque sé que mamá, está aquí para mí”
Así poco a poco de repetir la canción, por fin Carla esa noche durmió unos minutos.
Cada día, era para Carla, maravilloso. Había ideado almorzar a las 4 de la tarde con alguna excusa para invitar a la joven.
En una comunidad de animales, vivía un búho llamado Boull. Boull era muy respetado, valorado debido a sus obras y conocido como el maestro de toda la comunidad de animales. Él sabía el momento adecuado para dar un consejo al que lo necesitara, de seguro el que lo recibía y cumplía con dichos consejos era bendecido por el creador.
Tenía la convicción de que debía ser siempre solidario, pero claro primero se preocupaba en que las dos frases: “El único lugar donde se encuentra el éxito antes que el trabajo, es el diccionario” y “Lo que haces habla tan fuerte, que no me deja oír lo que dices” más enseñados y practicados por él, sean también conocidos y practicados por todos los miembros de la comunidad. Boull decía que no recordaba el nombre del autor de dichas frases, pero claro estaba que eran enseñanzas muy importantes ya que sus padres le habían inculcado desde que era muy pequeño.
En la puerta de su casa, en el árbol donde vivía, había puesto escritas ambas frases para que todo aquel que lo visitara lo leyeran antes de ingresar.
Cada día Boull, era el maestro en la escuela de la comunidad. Un día, debía explicar a sus pupilos, el significado de la primera frase: “El único lugar donde se encuentra el éxito antes que el trabajo, es el diccionario” que tanto les agradaba a los pequeños búhos. Los pequeños estudiantes de ojitos saltones lo observaban muy atentos y listos para escuchar y entender la
quiénes ella encargó en esos momentos de peligro habían sido capaces de regalarla como dijo la otra joven? ¿Por qué lo harían? ¿Podría decirle la verdad cuando mañana vuelva a conversar como cada día? ¿Sería capaz? ¿Qué podría hacer para recuperarla sin despertar sospechas de la policía y de los que los buscaban? ¿Cómo haría para explicarle su abandono? ¿Milagros comprendería el error que su padre cometió? ¿Pero, y si se está equivocando? ¿Cómo haría para acercarse a esa familia de madre soltera con cinco niñas en la que vivía también su hija? Pero, su corazón casi podía decirle hablando ¡ella es, ella es tu sangre! Sentía que la conciencia le hablaba a gritos:
Carla, todo es lógico y lo sabes.
Cuando volvió en sí, sintió que su rostro estaba tan mojado con tantas lágrimas derramadas y su cuerpo temblaba.
Carla sintió la voz de Alejandro que le hablaba entre sueños. Como Alejandro dormía con el rostro hacia la pared, no pudo percatarse el llanto que el rostro de Carla reflejaba. De todo lo que Alejandro había hablado, solo pudo escuchar decir a Alejandro: . . .Ven amor, acuéstate, necesito de tu cuerpo a mi lado para calentarme de este maldito frío. Estás allí tanto tiempo. ¿Vino la joven hoy a conversar contigo? Sé que hablas con ella porque te recuerda a Milagros y piensas en ella, la piensas de esa edad mas o menos, te entiendo amor pero Dios sabe y comprende por qué estamos alejados de ella. Pronto te olvidarás y podrás estar más tranquila, ven y acuéstate.
explicación que el gran maestro iba a dar. ¿Qué historia les contaría hoy, que les permitiera acoger el mensaje en sus corazones y sobre todo, poner en práctica con todos los miembros de la comunidad?
-La verdad no sé quién dijo o inventó esta frase que reza: “El único lugar donde se encuentra el éxito antes que el trabajo, es el diccionario” pero, nos da a entender, que si queremos lograr algo debemos trabajar por ello. Todo lo que hagamos debemos orientarlo a ese objetivo y el creador, que siempre está de nuestro lado acomodará e irá colocando las situaciones de acuerdo a nuestras necesidades, cual fuera nuestra vida un rompecabezas, en la que cada pieza se irá ubicando en el lugar y momento adecuado. Prosiguió contando Boull
Por ejemplo, hoy les contaré una breve historia sobre mi primo, el pájaro carpintero:
Mi primo, el pájaro carpintero había
-Ella, ella no es mi hermana. Le decimos Sarita, Sarita porque cuando nos la regalaron apenas sabía hablar y siempre decía que quería ver a su mami, su papi o su tía Sara. Nos contaba que tenía una tía llamada Sara que la quería mucho y la cuidaba cuando sus papis trabajaban para comprarle su leche y sus juguetes. Así que la llamamos así.
Siempre le gusta usar faldas y blusas, así como la ve, con rayas, rayas y más rayas, dice que le gustan las cebras. ¿Qué raro no?, imagínese una niña que le gusten las cebras. La vez pasada mi mamá le iba a regalar un peluche de cebra, pero usted sabe, cuestan muy caro. Contó la joven.
Carla sintió que un escalofriante aire frío pasaba por su rostro. De pronto todo su cuerpo quemaba tanto que deseaba entrar y mojarse. Pero a su vez su corazón parece que se saldría de su pecho.
Al levantar la cabeza y mirar nuevamente a la joven cuyas palabras habían hecho que su corazón dé señales que aún latía tan fuerte como cuando nació su hermosa Milagros, había desaparecido. Ya no estaba allí.
construido con mucho esfuerzo, una maravillosa casa donde junto a su familia pasaba momentos muy importantes y reconfortantes, para cada esfuerzo que realizaba.
Su pequeño hijo estaba en la edad de aprender los secretos y reglas que los pájaros carpinteros deben saber para hacer bien lo que el creador les ha encomendado. Entre esos detalles que deberían saber estaba:
& El que sus construcciones deben
ser lejos de la orilla de los ríos para no peligrar.
& Aquellas construcciones deben
ser en las profundidades de los bosques.
& A una altura prudente, sobre todo
porque, en aquellos árboles, encontrarían la mejor comida para alimentarse.
En esta ocasión, el árbol que mi primo había encontrado para enseñar a su hijo, era perfecto la altura de aquel árbol, era el mejor ¡Ah! Que vista tan genial tendrían desde allí.
El joven pájaro, no le estaba prestando tanta atención a las enseñanzas de su padre. Cuando empezaron a trabajar, el joven pájaro picoteaba como podía,
Carla agarraba las fotos de su niñez cuando le entregaban los diplomas en la primaria y en la secundaria, fotos de su primera comunión y las colocaba para compararlas con sus fotos de su humilde fiesta de quince años que ella misma se organizó con dinerito ahorrado del trabajo en casa que realizaba. Al finalizar dicha comparación, concluía de que, efectivamente, tenía hasta ese momento el mismo rostro que en su niñez.
Carla se preguntaba ¿Por qué al ver el rostro de la joven recordaba esos momentos sin importancia de su vida?
Hasta que por fin oyó a la joven decir: -Disculpe usted, no pude llegar antes.
A Carla ya no le importaba nada, lo único que importaba era que la joven ya estaba a su lado. Así la conversación entra en curso. Habiendo pasado ya mas o menos ya media hora de iniciada dicha conversación, apareció otra joven un poco más pequeña en tamaño pero a su parecer mayor en edad, la llamó más allá, suficientemente lejos de Carla, le dio algunos gritos logrando que la compañera de plática se alejara con la cabeza agacha y sin decir nada a Carla. Carla simplemente, pudo ver a su compañera alejarse poco a poco hasta desaparecer en la vuelta de la esquina, como a tres cuadras.
La otra joven, parada aún allí donde gritoneó a su hermana, tuvo curiosidad y se acercó hacia Carla, quien aprovechó para hacerle algunas preguntas.
además no encontraba tan buena comida que digamos. El pájaro padre, al percatarse del trabajo mediocre que su pequeño realizaba le pidió que lo apoyara mejor y que comprendiera que para aprender correctamente las enseñanzas debe asumir que la casa que está construyendo será suya, hacer de cuenta de que aquella casa podría ser en la que el viviera.
El joven cambió su forma de trabajo y en adelante se esforzó más para realizar un buen trabajo. Así fue que todo el día trabajaron construyendo aquella maravillosa casa.
Mientras Boull contaba la historia, uno de los pupilos, que en tamaño era el más grande y su ternura también de la misma dimensión llamado Snoull, preguntó:
- Maestro, yyyyyyyyyy ¿No les dolía la cabeza de tanto golpear?
-No. Nuestro creador ha hecho a cada ser, con una misión que debe cumplir en la tierra, además esa es la forma en que ellos consiguen sus alimentos, respondió Boull.
Pablo interviene: -Maestro por favor siga contando la historia. Siga maestro, queremos saber qué sucedió, ¿si? ¡Pooooooorfis!
Boull continuó a pesar de estar preocupado por saber si la respuesta que dio a Snoull había sido suficiente.
La conversación duraba mas o menos dos horas, hablaban de todo, pero nunca de ellas mismas o de su pasado, tanto que ni los nombres sabían respectivamente. Al parecer a ninguna le agrada hablar de su pasado.
Esos momentos de la conversación diaria a Carla la alegraban tanto y a su parecer a la joven también. Pues, era mejor para Carla, pensar que así era, ya que de lo contrario sería muy triste. Este día, era diferente, la joven no llegaba aún y su preocupación aumentaba cada segundo y se le venían a la cabeza tantas preguntas: ¿Qué le habrá pasado a la joven? ¿Vendrá o no? ¿Tal vez, esos momentos de felicidad diaria para Carla, se acabarán en este día?
Carla con la mirada fija en el suelo, con el corazón lleno de esperanza y ansiosa esperaba a la joven, pues no dejaría de esperarla hasta el último segundo. De pronto aparece ante sus ojos, a toda carrera una sandalia vieja, amarrada con un trozo de plástico para que no se escape del pie. Por primera vez, después de tanto tiempo, pudo detenidamente observar a aquella joven delgada y alta, desde una de las uñas heridas del pie derecho, hasta ese poco cabello lacio, delgado y delicado que la joven nunca sujetaba.
Así que al día siguiente fueron padre e hijo a analizar nuevamente su obra maestra: La conclusión a la que llegaron es que dicha construcción era perfecta, la casa había quedado hermosa se mire por donde se mire, hasta creyeron que había quedado mejor que su actual hogar.
El joven pájaro, al ver su primer buen trabajo, insistió en picar en la entrada de la casa las letras iniciales de ambos nombres como señales de que ellos lo habían hecho.
Así pasaron dos días más en la que el padre enseñaba el oficio de la especie y el hijo aprendía con más dedicación las enseñanzas de su querido padre. Durante esos días, ambos habían modificado y organizado su ruta de camino al trabajo, de manera, que, de paso, cada día vieran la maravillosa obra que habían realizado en ese perfecto lugar a la cual llamaban el perfecto hogar.
Tres días después, dos manadas de gorilas, en una loca pelea habían concertado una lucha en la que la manada ganadora sería el bando que más árboles hiciera caer en el bosque.
Desde hace tres años Carla se lavaba el cabello, se peinaba y se arreglaba para salir a la entrada de aquella casa que más muestras de humildad no podía dar. Ventanas por donde el frío ingresaba inclemente, una madera puesta en la entrada de aquella puerta en el que apenas cabía, al fondo una cocina de leña, un catre tan viejo, decolorado y oxidado y unos cuantos objetos de utensilios que le servían a la pareja para sobrevivir. Mientras Alejandro trabajaba en una chacra a una hora y media de donde vivían, todos los días, desde muy de madrugada hasta horas muy tardes de la noche, llegaba muy cansado, apenas si a veces se podía meter algo en la boca antes de acurrucarse en la fría y débil cama.
A pesar que ya habían pasado 3 años, Alejandro, solo quería encerrarse y enterrarse en el trabajo, trabajaba hasta ya no tener fuerzas para no pensar en nada y llegar a dormir cansado, pensaba que lo que tenía, no era vida: llena de temores, horrores de los recuerdos, nostalgia por los que dejó, etc. Había momentos que se olvidaba que Carla seguía a su lado, que Carla lo extrañaba. Se negaba a empezar de nuevo, y al parecer veía todo en sus vidas terminado.
Esta mala noticia corrió tan rápido por toda la comunidad, ya que principal-mente afectaba a las aves, pero no lo suficientemente rápido como para salvar todas las vidas de los árboles por donde vivía mi primo y su familia. Padre e hijo, llegaron ya muy tarde por la noche. En su camino encontraron en las cercanías de la comunidad: grandes áreas de terrenos con árboles caídos, muchas familias de aves buscando con tantas dificultades debido a la oscuridad, un lugar donde refugiarse, otras aves lloraban los huevos que habían perdido en sus nidos caídos y destruidos y algunas aves golpeados por los árboles que caían en medio de tanto desorden, polvo y confusión.
Ambos aceleraron su vuelo para llegar a casa. La escena que vieron fue terrible, el árbol en la que estaban los d o s h u e v o s d e s u f a m i l i a s e tambaleaba y estaba a punto de caer, además de la madre desesperada llorando ante el peligro eminente de la pérdida de sus dos tesoros. Mi primo junto a su joven hijo ingresaron al nido arriesgando su vida y lograron sacar
-No, no podemos irnos, no nos podemos alejar de Milagros, debo verla, debemos verla, antes buscarla y recuperarla.
-Yo la amo y extraño tanto como tú, también es mi hija y no hay en mi corazón, un deseo más grande que volverla a verla, tenerla entre mis brazos y cerca de mi corazón, te aseguro que cada día le pido a Dios que me dé esa maravillosa dicha. Pero, si la buscamos la ponemos en riesgo a ella también, seguramente Dios la ha cuidado y está mejor que nosotros. Debes entender que no pueden reconocernos, que no nos queda más remedio que rezar para que Dios la bendiga y nos la cuide. Carla recordó un nombre y gritó:
-¡Sara!, Sara debe saber dónde está Milagros, ella, que la hemos contratado de su niñera durante los tres años, desde que recién había nacido. Sabemos que la ha querido muchísimo. ¡Ella! Ella debe saber.
-Amor mío, está bien. La vamos a buscar, pero vámonos por un tiempo a Huancayo, renovemos nuestra vida a una vida donde nadie nos conozca. Vámonos amor mío.
-Está bien amor, te conozco, por todo el tiempo de matrimonio que hemos vivido y sé que eres una persona que cumple sus promesas. Confío en ti. Te amo tanto. Vámonos, vamos a empezar esa vida diferente para luego buscar a nuestra Milagros.
los dos seres vivos que estaban a punto de nacer. Tres segundos después el árbol que albergaba su hogar, estaba cayendo con mucho estruendo.
En medio de tanto dolor lograron salir de ese lugar y . . .
Al ver Boull, a los discípulos muy atentos, concentrados en la historia, hizo un alto para formular la siguiente pregunta:
-¿A dónde, creen ustedes que fueron a vivir mi primo y su familia esa misma noche?
Ante la pregunta, todos los pupilos levantaban la mano antes de hablar, pero Snoull además de levantar la mano dijo:
-¡Yo! Yo, yo. Yo maestro.
-Ok, sé que todos ya saben la respuesta, pero lo dirá su compañero Snoull por ustedes. Queremos oírte Snoull.
-¡La linda y perfecta casita que construyeron hace unos días! -Si. ¿Ya lo ven?, el creador ha hecho que mi primo y su joven hijo vayan preparándose para estas circunstancias. Nuestro creador no le dio la casa para que vayan a vivir, les dio paciencia, voluntad y sabiduría para que ellos mismos trabajen construyéndola y tengan a donde ir a vivir en esos momentos que más lo necesitaron.
-Entonces, recuerden bien esto: nuestro creador no nos da lo que le pedimos en nuestras plegarias sino el camino que nos llevará a ella. Por ejemplo, si le pedimos paciencia no nos da paciencia, lo que nos da, son sucesos en nuestras vidas en la que debemos aprender a actuar con paciencia.
-Bueno, bueno queridos discípulos, eso es todo por hoy,
reconozcan. Son tantos los que me quieren matar. Si por allí me reconocen me matarían y los comprendo, maté a varias personas. Pero ¿Cómo les hago entender que fue un error? ¿Cómo les digo que traté de ayudar y que maté a todos esos terroristas y a mis colegas por error en mi afán de ayudar?
Alejandro lloraba y se lamentaba, sin soltar a Carla, la había abrazado tan fuerte que la gente los miraba con extrañeza y hasta se habían juntado varias personas para ver la escena que Alejandro y Carla habían protagonizado, que para la gente simplemente eran dos locos.
-Nosmatarían. Sé que ha pasado mucho tiempo pero debemos hacer algo para estar juntos y no separarnos nunca para buscar a nuestra Milagros ya que es lo único que nos queda, sentenció Carla.
-Ya está solucionado y sé que estarás de acuerdo en lo que he pensado y planeado para mí, pero como Dios es tan grande que ha hecho que justamente hoy nos encontremos nos iremos juntos, porque irás conmigo.
-Ir contigo ¿A dónde?
mañana nos vemos nuevamente.
Todos los pupilos, se alejaban felices, comentando sobre la historia que escucharon y las cosas que habían aprendido ese día.
Como sabio, durante la noche Boull había tenido una de sus visiones. Muy preocupado, descifró el mensaje que el creador le había enviado pues en muy poco tiempo la comunidad y aledaños sufrirían una fuerte sequía que duraría mucho tiempo. El deber de Boull, era comunicar y advertir a todos los seres vivos de dicha comunidad, para que se tomen las medidas pertinentes como el de almacenar sus alimentos y prepararse para este periodo de tiempo difícil que se aproximaba y que a todos preocupaba. Los seres de dicha comunidad escucharon muy atentos.
del brazo del hombre que se cubría su rostro de la luz para que le permitiera seguir durmiendo. Al ver la cicatriz que el hombre dejaba ver en el pie, se le aceleraba aún más su corazón. Esa cicatriz era única. Por supuesto que el hombre se dio cuenta que estaba siendo observado. Carla no podía más con las ganas de examinar mejor esa cicatriz en el pie y revisar el anillo que el hombre llevaba.
-¡Alejandro!, ¿Eres tú?, mi amor, ¿Eres tú?
Mientras su conciencia trataba de calmarla pensando en que puede ser una coincidencia, el anillo podía haber sido robado.
Al despertar y mirar el hombre, un momento a Carla, corrió hacia ella, revisó los lunares que Carla tenía en su cuello y la abrazó tiernamente repitiendo el beso en todo el rostro sin pronunciar palabra alguna.
El llanto, las lágrimas, los abrazos, los besos se repetían incontables veces.
Unos cuantos curiosos observaban la rara pero admirable escena de la mañana desde hace uno minutos, e incluso un borracho trataba de acercarse para molestarlos.
Entre esos minutos de silencio y solo muestras de amor, ternura Carla oyó:
Al finalizar la reunión, Boull salía caminando muy lentamente, pues a cada paso siempre alguien lo detenía para decirle lo bueno que era, para agradecerle por alguna obra o simplemente para pedirle consejos rápidos. Estando ya, Boull en la puerta, le salió al encuentro una asustadiza y nerviosa hormiga quien le indicó que lo había estado esperando hace buen tiempo desde que finalizó la reunión y que no se iría hasta hablar con él, aunque debiera quedarse toda la tarde y noche si fuera necesario.
-Maestro, sus consejos son sabios y eso yo lo sé. Le cuento que acabo de recibir un cargo muy importante en mi colonia y necesito saber ante este suceso que nos ha comunicado ¿Cómo debo proceder? ¿Cuál debe ser la primera tarea que debo dar a mis amigos? consultó la hormiga.
Boull le dio todas las indicaciones y consejos. Las hormigas juntas, debían realizar un trabajo para salir airosos de esta difícil situación que se avecinaba y a la cual debían enfrentar.
En el momento que conversaba con la hormiga, se había percatado de que alguien los observaba y escuchaba escondido detrás de una piedra grande toda su conversación hasta que Boull le dijo:
-Hermano zorro, puede Salir. Sé que es nuevo en nuestra comunidad, pero, ¿Desea que le ayude en algo? ¿Necesita un consejo?
El zorro pensaba con envidia, rabia e ironía en la osadía del búho.
-¡Qué tal! Creerse que todos los animales deben buscarlo para pedirle consejos. Ya en voz alta respondió.
-Si, soy nuevo aquí. No, no me estoy escondiendo me agaché a recoger un hueso que encontré. Sé muy bien lo que debo hacer y cómo lo debo hacer. Podría decirse que no necesito de sus
calientitos en las que la otra noche dormí.
Carla llegó al grifo y como ya era más de la medianoche pudo tranquilamente tomar muchísima agua.
Ahora le tocaba acomodarse como podía para pasar la noche. Se acerca al lugar donde estaban los cartones ingresando a un pasaje muy oscuro. Al llegar se dispone a acomodarse para dormir y al retirar el primer cartón para entrar y abrigarse encuentra un cuerpo que claramente pudo distinguir que era la de un varón, se asustó muchísimo ya que, aquella persona le podía quitar el único pan que traía o hasta lastimarla. Logra tranquilizarse y se aleja. Había algo que no le dejaba alejarse mucho más. Había logrado ver que hacia la parte que daba la luz estaban los zapatos muy maltratados, de dicho hombre, esos zapatos le eran familiares, de aquellos que ya no se encontraban y que duraban muchísimo. Pensó que si el hombre no la había sentido cuando sacó el cartón, cuando lo tocó, tal vez tampoco la sentiría si se acostaba más allá con el cartón que logró sacar.
Más allá, ya sobre el cartón escuchó los ladridos desesperados de un perro, pensó que podrían venir los de serenazgo y sacarla de allí, si sucediera eso, no tendría a donde ir a dormir en esa noche fría y nublada.
“sabios” consejos.
Al pasar el primer mes, todos los animales habían recogido, trasladado y almacenado sus alimentos. Excepto, por supuesto, el zorro.
La sequía estaba empezando, se sentía los efectos iniciales. El zorro al ver y sentir los primeros síntomas de hambre sin nada que comer, se le ocurrió una brillante idea.
El zorro con mucha astucia fue a visitar a las hormigas y al ver la gran cantidad de deliciosos alimentos que la colonia había almacenado, dijo:
-Soy el nuevo vecino de la comunidad y el buen búho me dado el cargo de ser su mensajero personal, así que estoy aquí para entregarles un mensaje que me ha enviado para salvarlos, pero, no deben ser comunicado a nadie más. ¡Oh!, nuestro querido y sabio Boull dice que tu colonia debe trasladar todo el alimento que hayan almacenado a un lugar más seguro, y ese lugar está en mi casa que con mucho gusto les prestaré mientras dura esta terrible sequía.
Sin dejar opción de preguntar nada a la hormiga, cerró la conversación alejándose rápidamente.
-No se diga nada más, serán ustedes bienvenidos. Adiós. dijo el zorro mientras sealejaba, la hormiga pensaba en la amabilidad del búho en mandarles el comunicado sobre la zona segura para sus alimentos. Pero también, lo que se preguntaba era: ¿Por qué debían mudar sus alimentos, si donde vivían, en las sequías pasadas se habían mantenido muy bien dichos alimentos? -Ya basta, está bien, está bien, merecemos morir por ese error,
pero por favor, tomen esta arma, mátennos antes. Dispárennos, luego quémennos o lo que ustedes quieran, pero por favor acaben de una vez con este dolor.
Lanzó la pistola y muy al fondo escuchó, ya casi inconsciente:
¡Basta!, ¡por favor, ya déjenlos! Por qué no comprenden que fue un error, el hombre trató de ayudar, por qué no revisan nuevamente el video… Dijo una mujer
Y otros que decían:
-¡No! No, porque a nuestros muertos nadie nos lo va a devolver, ¡que paguen!
EL REENCUENTRO DE DOS AMORES
Ella no era loca, pero se vestía y comportaba como tal para no ser reconocida en las calles de un distrito cerca de su casa, en las que ese largo tiempo de más de nueve años había andado y andaba ya que no se podía alejar de su casa, no podía alejarse del lugar donde había dejado a salvo a su Milagros del alma. Cada día de esos se la pasaba caminando y pensando en ¿Dónde estarían el alma de su vida y su gran amor? ¿Estarían vivos?
¿Dudar del búho? No, no debía hacerlo. Él no podría dudar. Siempre confiaba en el búho debido a su sabiduría y no sería ese día en que dejara de hacerlo.
Así fue que la hormiga pidió la colaboración de cada uno de los miembros de su colonia a trasladar toda la comida almacenada hasta la casa del zorro, según el mensaje, la zona segura donde se guardará todos los alimentos recogidos.
Las hormigas trabajaron varios días para terminar de trasladar sus alimentos. El zorro estaba muy contento porque ya tenía toda la comida que podía necesitar. En su casa estaba incluso la comida que había almacenado la ardillita a quien también el zorro había comunicado el mismo mensaje.
La vida continuaba, el panorama para que cada animal realice su trabajo en estos tiempos tan difíciles se había agudizado. Cada vez que las hormigas salían a trabajar, el zorro hacía su festín. El primero fue, para no despertar sospechas y evitar testigos, mató cruelmente y se comió a la ardilla, quien le había
ese hombre de los disparos, aquel que por error jaló tantas veces el gatillo, era Alejandro, su esposo.
Carla soltó todo lo que traía en sus manos y corrió tan rápido que llegó a su casa y lo primero que hizo fue, con todo el dolor de su corazón, entre lágrimas y sudor, poner a salvo a su hija.
Había llevado a Milagritos a la casa de su suegra a quien había hecho prometer que pase lo que pase la cuidaría, le entregó además para los gastos una tarjeta de crédito que con la clave podría obtener todo el ahorro, que, en los 9 años de matrimonio había acumulado Carla y Alejandro pensando en darle la mejor educación y el mejor futuro para su hija.
Toda la gente del barrio, los familiares de los muertos, todos los buscaban, harían justicia con sus propias manos, y eso bien lo sabía Carla.
Carla se vio en su casa con vidrios rotos, piedras, botellas y palos a su alrededor, en medio de un incendio, muy junto a su esposo. La gente había llegado, era mucha gente la que trataba de quemarlos vivos, lanzaban trapos con candela, piedras y otros objetos con la finalidad de matarlos. Esa gente solo quería venganza.
proporcionado la comida más rica. Con esta acción estaba rompiendo toda regla de la comunidad, entre ellas y las más importantes: “No comerse a sus vecinos, aunque, éstos formaran parte de su cadena alimenticia” y “Vivir en paz y practicando la solidaridad”.
En segundo lugar, día a día se comía la comida que la ardilla había trasladado a su casa.
Así pasó varios días en el que el zorro engañaba a las hormigas. Ellas salían muy de madrugada a trabajar, el zorro se quedaba acostado diciendo que más tarde también saldría a trabajar, pero, en realidad no lo hacía. Se quedaba en su casa a dormir y a saborear la poca comida que aún quedaba de la ardillita muerta.
Los meses pasaban y el zorro tenía cada vez más hambre. Le quedaba entonces la comida de las hormigas. Debía alimentarse, lo haría con aquella comida que, a pesar de ser en su mayoría vegetal, para esos tiempos difíciles se veían deliciosas.
Una tarde muy cansados por el arduo trabajo, llegaron al refugio todas las hormigas. Fue grande su sorpresa al encontrar todas las cosas tiradas en el suelo, varios objetos rotos y sobre todo ver al zorro caminando muy torpe, apoyando el rabo en las paredes para avanzar, gritando desesperado y suplicando por ayuda. Rápidamente entre todas las hormigas, ayudaron al zorro a moverse a la orden de su voz y ubicarse en un lugar seguro para no dañar nada ni a nadie más en la casa.
proporcionado por un joven que grabó con la cámara de su celular lo que había sucedido hace unos minutos en la empresa donde trabajaba Carla y Alejandro, su esposo.
Ella acababa de salir hace diez minutos de la empresa y no había visto nada extraño. Al continuar viendo, el video mostraba escenas en que un grupo de siete terroristas vestidos con el uniforme del personal de seguridad de la empresa, habían logrado ingresar como trabajadores de la misma. Al verse descubiertos armaron un alboroto, escenas de violencia y terror, ya que planeaban una matanza masiva en dicha empresa. Con esta finalidad ya habían matado a unos cuantos trabajadores de la empresa.
Pues el comportamiento del zorro debido a esa ceguera era muy torpe, hacía caer las cosas, pisaba donde no debía, daba manotazos sin fijarse qué o a quién podía golpear y sobre todo la sangre de sus heridas manchaban toda la casa y era muy necesaria una curación.
Al ver la triste escena y percatarse que el zorro estaba ciego pensaron rápidamente y se pusieron de acuerdo para que se pida consejo al búho de cómo se debe proceder ya que la sequía continuaba y debían estar en aquella casa “segura” hasta que pase este castigo de la naturaleza. Pensaron además que el zorro en ese estado podría dañarlos.
Después de un largo y cansado viaje, la hormiga por fin llegó donde estaba el búho. Lo saludó con mucho respeto y le contó todo lo acontecido con el zorro. Además, agradeció al búho el mensaje que le había enviado respecto a llevar sus alimentos a un lugar seguro, como lo era la casa del zorro. Explicó que
para contigo soñar y a Dios escuchar”.
Como era de costumbre, Carla salía de su trabajo pensando en el momento de llegar a ver a Milagritos. Caminaba por la misma ruta de todos los días. Más adelante se encontró con su colega a quien se detiene a saludarlo.
-Buenas tardes José.
De pronto José, sorprende a Carla abrazándola entre llantos, la suelta y se retira casi corriendo. Por supuesto Carla muy sorprendida aún, se quedó como cinco segundos parada, pero luego, al verse sola de pie en medio del camino continúa su camino.
Había avanzado apenas dos cuadras cuando vio a tanta gente aglomerada y pensaba en que no había escuchado programación de futbol del equipo nacional ni nada por el estilo para ese día, ya que solo por ese tipo de motivos veía aglomeraciones similares.
debido al agradecimiento que tienen con el zorro por el hospedaje brindado, había visitado al búho dispuesto a llevar una solución para mejorar la vida del pobre hermano, el zorro. El búho escuchó, sin interrumpir. Dejó que la hormiga diera todos los detalles para luego decir:
-Si hermana hormiga. He comprendido lo que me acabas de contar. Pero te diré que las mañas del zorro ya me habían llegado al oído, sobre todo preocupado por la desaparición de nuestra hermana la ardilla con todo su alimento ya me estaba haciendo sospechar mucho más.
En primer lugar, los mensajes siempre los doy personalmente, nunca he tenido mensajeros que me ayuden, porque como tú ya sabes en nuestra comunidad todos nos ayudamos unos a otros y tratamos de vivir en paz y tranquilidad, conocemos nuestras reglas y la respetamos mucho.
En segundo lugar, comprendo tu preocupación sobre la ceguera del zorro. Todos los animales aquí saben que ustedes colocan esas semillas que dañan los ojos completamente, para proteger sus alimentos de las deshonestas ratas. El motivo por la que él se comió dichas semillas es porque no conoce los mecanismos
Carla:Hijita mía, linda bebé, regalito de Dios. ¿Bostezas porque mueres de sueño? Justo para este momento inventé una linda canción para ti con toooooodo mi amor.
“Angelito ven, que quiero dormir, porque sé que mamá, está aquí para mi,
ella me cuidará y rezará por mí. Ya no puedo más, mis ojos cerraré, para contigo soñar y a Dios escuchar”.
EL ERROR FATAL, LA SEPARACIÓN
Cada día Milagritos crecía. Cuando empezó a hablar, entre sus películas favoritas estaba Madagascar en la que por primera vez había visto a la cebra. Le encantaban esos animales porque ella repetía que las cebras no sabían si eran burros negros con rayas blancas o burros blancos con rayas negras, y cada vez que podía andaba preguntando por la casa ¿Qué es una raya más en la cebra? Tenía de juguete favorito una cebra, de almohada favorita aquella en la que había un dibujo de una cebra, de peluche favorito una cebra, el champoo con un frasco de cebra, láminas en las paredes de una cebra. Por las noches, siempre, antes de dormir le pedía a su mamá que le cante su canción, abrazaba su peluche de cebra, escuchando y cantando muchas veces en coro con Carla la canción:
“Angelito ven, que quiero dormir, porque sé que mamá, está aquí para mi,
de defensa que cada miembro en esta comunidad aplica. Sin embargo, es lamentable que nuestra amiga, la laboriosa ardilla tuviera que morir en sus garras.
El zorro decidió castigarse a sí mismo, porque en lugar de trabajar por su bienestar se comió a la ardilla, todos los alimentos que ella almacenó y casi terminó con los alimentos que tu colonia almacenó.
Mi decisión es, que ustedes se queden a vivir en la casa del zorro y yo traeré a mi casa al deshonesto zorro, aquí le daré de comer lo justo y necesario. El día de mañana llamaré a asamblea a todos los animales de nuestra comunidad para decidir el castigo que se le debe dar al zorro.
Mientras la hormiga se alejaba, aun sorprendido por el engaño del zorro. Después de escuchar las sabias decisiones del búho pensaba en que realmente era un completo sabio, solidario y un buen líder, ya que se había planteado la responsabilidad alimentar al zorro después de todo lo mal que se había portado con algunos miembros de la comunidad.
tomó a la bebé y la lactó como si siempre lo habría hecho, tanto que la enfermera muy sorprendida le dijo:
-Muy bien mamita, la forma como lactas a tu bebé, es una muestra de que has asistido a las clases de xicoprofilaxis, si todas las mujeres que van a ser madres comprendieran lo importante que es asistir a estos talleres y que les beneficia para un mejor cuidado de sus bebés y en realidad de ellas mismas. Esa es la forma correcta de dar de lactar a un bebé, la verdad eres la mejor paciente que he atendido y la más valiente. ¿Cómo se llamará tu nena?
-Gracias, respondió Carla.
Luego de dirigir una mirada muy tierna a Milagros y pasar su mano sobre su rostro, respondió a la pregunta.
-Se llamará Milagros ¿Qué opinión le merece ese nombre?
-Genial, creo que es el nombre perfecto para esta hermosa niña. ¡Felicidades!
El Perfecto Hogar
La enfermera, aún con la preocupación en el rostro, respondió:
-Ok, doctor.
Después de informar en la sala de operaciones, según lo indicado por el médico, pasó por la cama de Carla a quien le dice:
-Por fin te operarán mamita. No te preocupes yo estaré contigo en ese equipo, tu esposo me ha encargado tantas veces. El pobre está afuera, esperándolas cada segundo con tanto entusiasmo pero a la vez con preocupación. Debe estar aún afuera, de pasada aprovecharé para avisarle, ok.
Así sucedió todo, así llegó Milagros al mundo.
Desde la habitación se oye el llanto más fuerte que Carla había escuchado nunca, inmediatamente su corazón comenzó a latir como nunca antes lo había hecho.
-Ella es, es mi bebé, sé que me la están trayendo, ya era hora de que la vea.
En los pasillos, a altas horas de la noche se oía a una enfermera acercarse hacia la habitación donde además de Carla, estaban otras madres cesariadas recientemente.
-Esoes, ese llanto tan fuerte nos indica que serás una niña sana y fuerte, claro, fuerte como tu madre que te ha esperado tanto.
Hablaba la enfermera mientras llevaba la bebé entre los pasillos del hospital.
En alguna parte del hemisferio Sur, vive, junto a su madre, un pingüinito llamado Boon.
Todos saben que los pingüinos, para ser reconocidos por su pareja y llamar a sus hijos deben buscar su canto especial. Pero, Boon, era un pingüino aún más especial, un poco diferente a los demás diríamos, ya que a pesar de que a veces le embargaba la tristeza por haber perdido a su padre, en una de esas pescas peligrosas, era el mejor cantante. Su canto era único, era el mejor.
Cualquiera que escuchaba su canto se emocionaba y relajaba de tal forma que siempre le pedían más canciones. Su canto estaba en base a canciones, muchas veces con letras improvisadas y debido a esto, sus amigas y amigos de la comunidad le daban sus frases escritas para que Boon las añada a alguna de sus interpretaciones. Cuando esto sucedía sus amigos se sentían muy alegres y orgullosos de contribuir con tales canciones que serían interpretadas por aquella voz tan maravillosa y agradable como ninguno.
Boon, añadía en más ocasiones las letras que Hoppy, su mejor amiga le escribía y entregaba para sus canciones.
En la comunidad todos esperaban un periodo muy importante, se acercaba las celebraciones para la llegada del espectáculo de colores en el cielo. Si, la llegada de la Aurora Boreal, ese maravilloso espectáculo de colores en el cielo que una vez al año se daba y que era bien esperado por todos en la comunidad. Una tarde, llegó, a la casa de Boon, un mensajero de los líderes con un mensaje en la que le invitaban a cantar el día de la
LA BENDICIÓN DE DIOS, LA LLEGADA DE MILAGROS
-Mi linda niña, ya deseo verte, debes salir a este mundo donde tu papi y yo te esperamos. ¿No quieres conocernos? Porque nosotros te esperamos con tanto amor para darte. Sal ya, quiero arrullarte. Dice Carla dando caricias a su barriga.
Una enfermera al ver a Carla cada vez que le tocaba turno dijo al doctor:
-Doctor, la paciente de la cama D4, está ya tres días aquí y no hay avance, tiene las perfectas contracciones, pero cero dilataciones. ¿Hoy también la induciremos? Sé que son las reglas del seguro, pero la pobre ya tiene hasta heridas en los codos, se los ha provocado raspándose en la pared debido a los dolores intensos de las contracciones.
-¿El corazón del bebé está siendo monitoreado, verdad? Regresaré más tarde, porsiacaso revise el monitoreo e infórmeme.
La enfermera se acerca al fetoscopio (Aparato en la que la enfermera o el médico escuchan los latidos del corazón del bebé en determinados intervalos de tiempo, durante la labor de parto) pero, llama la atención de todos, sus desesperados gritos:
-¡Doctor!, ¡Doctor el corazón del bebé se ha detenido!, según estas impresiones ya son dos veces.
celebración. En un inicio se negó a aceptar, pero la solicitud y ruegos de su madre lo convencieron. Además, él pensó, que ya era hora y edad para enfrentarse a su reto de cantar ante tanto público.
Llegado el día Boon brindó un maravilloso espectáculo. Su tierna voz y suave canto, enamoró a todo pingüino del público quienes lo aplaudieron por un buen rato.
Al bajar los escalones del camerino para sacarse la corbata que usó en su presentación, escuchó una conversación muy sospechosa entre Taill y Ben, dos líderes muy importantes de la comunidad.
-Debemos mantenerlos ocupados, preocupados en otros asuntos. Realmente ha sido una buena forma de distraerlos. Si alguno de ellos se enterara, no dudará en alarmar al resto y para nosotros sería una catástrofe.
Boon pensaba ¿De qué estaban hablando? Su canto no era para distraer a nadie, eran para disfrutar. ¿A quiénes se referían? Decidió regresar subiendo las escaleras, cuando escuchó de Ben algo más preocupante aún:
-Si llegara a pasar dicha catástrofe, diremos que no lo sabíamos y que todo fue un accidente.
Con lo último que escuchó, Boon estaba mucho más preocupado, así que decidió entrar bajando los pocos escalones que quedaban para llegar ante ellos y decir:
-¿A quienes tratan de mantener distraídos con este tipo de espectáculos? Creo que estoy en todo mi derecho si deseo saberlo, ya que para ustedes hoy formé parte de esa distracción. ¿Qué catástrofe sucederá, que no podemos enterarnos? Digo, ¿No sería mejor que todos lo sepamos, así trabajamos como siempre ayudándonos unos a otros? ¿Será un desastre? Porque si es así, ustedes deben avisar a todos para que estemos preparados.
Boon, parado allí, ente aquellos líderes parecía un jovenzuelo sin preguntas que le faltaran en el pico.
Los dos líderes se callaron muy sorprendidos por el ingreso
desaparecer: “Penguins are a boon”, “Penguins are a boon”, “Penguins are a boon”, “Penguins are a boon”, “Penguins are a boon” Después pudimos averiguar que
Boon significaba bendición por eso cuando naciste, tu padre y yo decidimos llamarte así.
-Si, tal vez era el mismo humano. El que siempre estuvo conmigo. Me cuidó muy bien.
abrupto de Boon y las tantas preguntas que hacía. Comprendieron en ese momento que Boon lo sabría todo, habría escuchado todo, inmediatamente debían hacer algo para desviar tantas preguntas formuladas a contestar y callarlo.
-Que niño tan intrometido. Si cree que porque cantó puede venir a cuestionar a sus mayores. ¿No sabes acaso que es de muy mala educación escuchar conversaciones ajenas? Viendo Ben que con la actitud que tenía su colega, lo único que lograría sería que el jovenzuelo se ponga más inquieto aún, respecto a este tema y haría más preguntas, decidió interrumpir:
-¡Cálmate!. No. claro que no, no sucederá ningún desastre. Simplemente estamos conversando sobre un cambio de cargo y seguramente mañana ya lo comunicaremos a todos en la reunión.
-Y,. . . entonces ¿Por qué se molesta tanto el señor Taill?
-Tenemos, como comprenderás, muchos asuntos difíciles que resolver y estamos muy estresados, cansados y preocupados. Por favor disculpa a Taill y ahora anda, tu madre debe estar esperándote allá afuera, parece que todos ya se fueron a sus casas.
Salió de ese lugar muy preocupado por lo que había oído, pero cambió por una sonrisa cuando pensó en que su madre estría orgullosa y aplaudiendo entre tantos pingüinos como siempre lo hacía ya que era su fan más fiel.
Ya en su casa, no pudo evitar contarle muy preocupado a su madre sobre lo acontecido en las escaleras del camerino con los -Boon, hijo mío, estoy muy orgullosa de ti. Te contaré de dónde
viene tu nombre. Tu nombre viene de una palabra en inglés que quiere decir BENDICIÓN. Sí, eres una bendición para todos. Recuerdo muy bien aquel día. Un humano cayó desde un barco muy grande, trató tanto tiempo de permanecer en la superficie del mar, llamar lo más fuerte por ayuda. Pero fue inútil, sus compañeros estaban en una fiesta divirtiéndose para celebrar que habían cazado la ballena más enorme que nosotros mismos habíamos visto y no lo podían escuchar.
Avanzaron para continuar su camino sin darse cuenta que uno de ellos faltaba. Tu padre, algunos de la comunidad y yo, fuimos y lo sacamos. Lo trajimos hasta aquí y lo salvamos. Vivió algunos días comiendo pescado crudo. Después de un tiempo llegaron a buscarlo otros humanos vestidos de blanco. Se portaron bien con nosotros, no nos hicieron daño. Había uno en especial que parecía entendernos y acariciaba mucho a tu padre durante el tiempo que estuvieron con nosotros. Recuerdo que el amigo humano de tu padre, quien apenas en unas horas de estar con nosotros se divirtió mucho viéndonos, corrió, jugó, gritó y disfrutó mucho de nuestra presencia, nos agradecía con gestos que todos entendíamos perfectamente. Pero sobre todo no puedo olvidar que en su rostro, al reírse se le formaban dos hoyuelos, sus mejías se transformaban cuando reía.
dos líderes. Su madre, le contó que ya había escuchado algo sobre un desastre, su pequeño era lo suficientemente maduro para comprender todo. Así que le contó:
-He escuchado de mis amigas, que son muy cercanas a los líderes de los que me hablas, dicen que esos líderes a los que escuchaste traicionan a su superior y se guardan información secreta que atañe a todos los que vivimos en esta comunidad. Al parecer, en algún lugar muy cercano, un grupo de humanos está explotando un producto que es extraída desde el fondo del mar. Para ello han traído unas máquinas gigantes que funcionan con una sustancia especial. Esa sustancia se ha derramado, provocando que el hielo se derrita muy rápido quitándonos parte de nuestra habitad. ¿Te imaginas que todo se derrita? Por tantos años, desde nuestros ancestros hemos vivido aquí, muchos pingüinos nacieron aquí y otros murieron aquí mismo. La verdad sería muy triste si esa catástrofe fuera cierta.
-Eso es terrible mamá, debemos hacer algo al respecto. Si papá estuviera aquí ya estaríamos viendo las alternativas de solución y él estaría trabajando con el líder principal. ¿Verdad? Muy exaltado respondio Boon.
-No está tu padre, pero estamos nosotros. Podremos hacer algo nosotros. Planifiquemos la forma de hablar con el líder principal. Tengo una corazonada de que allí está la solución. Tú sabes que el líder principal siempre ha sido muy justo con todos, ha tomado las decisiones correctas y en los momentos correctos.
Respondió la madre.
siempre te portaste como un hermano para mi.
-Sabes mamá, acabo de entender que para encontrar mi hogar perfecto, no necesitaba ir al paraíso que ahora ya no existe. Mi paraíso estaba en mí, en mi valentía, en mi corazón y mi corazón eres tu mamá. Fijémonos en este maravilloso espectáculo. Hasta hace poco yo pensaba que el mejor mirador para observar la aurora boreal estaba en un lugar llamado el paraíso a la que nunca pude llegar y menos ver todas las maravillas que contaban de ella, en aquel lugar lejos de ti, madre. Y después de todo lo he encontrado aquí, a tu lado, al lado de mi mejor amiga. Ese paraíso se ha destruido en apenas algunos días, mientras mi amor hacia ustedes no lo hará nunca, mientras mi corazón pueda latir estará siempre conmigo.
La madre, al ver que el rostro de Boon cambiaba y se llenaba de lágrimas, abrazó muy fuertemente a su hijo y le prometió que harían algo al respecto.
Así pasaron dos días pensando y planeando qué y cómo hacer para informar al líder principal, lo que estaba sucediendo. La información importantísima que esos dos líderes deshonestos estaban ocultándole debía ser comunicado cuanto antes. Pero pensaban, en el hecho de que para lograr pasar a una entrevista o para hablar con el líder principal, los dos líderes Taill y Ben, debían enterarse primero sobre el contenido del mensaje y luego ambos decidirían si era posible o no que ingresara el solicitante ante el líder principal.
Tocan a la puerta, la mamá abre e inmediatamente el mensajero le pone un sobre en la mano. El sobre llevaba impreso el nombre de Boon. Al abrirlo descubrieron una invitación para pasar un fin de semana en el sector más maravilloso de la comunidad. La invitación estaba firmada por Taill y Ben. Era la semana en que mejor se observaría el maravilloso espectáculo que ilumina el cielo. Ese lugar era un paraíso para los pingüinos, había mucha comida peces, calamares, crustáceos, los toboganes naturales eran lo máximo para un joven de su edad.
Esta oportunidad no se lo podría perder, era un maravilloso sueño hecho realidad. Dejó el sobre y se pasó pensando una y otra vez en el espectáculo que vería en el cielo ya que en ese paraíso había un mirador excelente, ¿Cómo convencería a su madre?, o mejor dicho ¿Cómo haría que su mamá deje de abrazaban, gritaban, bailaban, corrían, saltaban, reían y
disfrutaban al máximo el momento que estaban viviendo.
Las combinaciones de colores que se mostraban en el cielo eran espectaculares, realmente iluminaban el cielo de forma singular.
Ya muy cansados, después de tanta celebración, se tiraron al suelo mirando hacia el cielo, hubo un largo momento de silencio. Ninguno de los tres pronunció palabra alguna. Hasta que madre e hijo escucharon:
-Emma, deseo expresarte mi agradecimiento por tratarme como a tu hija. Desde que perdí a mi madre, tú eres lo más parecido que tengo. Dios nos dio este momento para compartir como una familia. ¡Mi familia!
pensar en los planes que tenían y lo acompañara en ese viaje?
Al día siguiente por la tarde, aún pensaba en la invitación cuando su amigo Hoppy:
-¡Bu!, ¿Te asusté?. ¿Qué te sucede? desde ayer te veo tan preocupado, hasta podría decir, “raro”. ¿No soy tu mejor amiga acaso? Vamos, anda cuéntame, ¿Qué es lo que sucede contigo?
-No, no es nada. Está bien te lo contaré si tanto insistes. Respondió
Así que Boon le contó todo sobre la famosa invitación.
Al llegar a su casa, trató de convencer nuevamente a su mamá, quien le informó que le era imposible acompañarlo, debía hacer algo para que el líder principal se enterara de la información que ellos dos conocían y que la comunidad peligraba.
momentos que pasaba con él aquí, respondió Boon
-¡Hoooolaaaa! ¿Puedo participar de su reunión familiar secreta?
Dijo Hoppy a lo que Emma respondió.
-¡Claro que si! Ven pequeña. ¿Cómo nos encontraste?
Emma abrazó a los dos jóvenes y éstos hicieron lo mismo entre ellos.
Emma le habló a la joven sobre su madre. Pues Hoppy, la había perdido casi por el tiempo que Boon había perdido a su padre. Ya había oscurecido, el cielo estaba presentando algunos coloridos diferentes. Si, efectivamente, estaba sucediendo. El cielo se estaba iluminando de colores, el espectáculo en el cielo estaba empezando frente a ellos. Parecía que los tres estaban en el cielo observando la Aurora Boreal.
De pronto, Boon se puso en pie y explicó a su madre la brillante idea que se le había ocurrido.
-Mamá, ok. Tu sigue con nuestro plan de informar al líder principal y yo voy al paraíso acompañado de Hoppy, mi mejor amiga. Solo será una semana, tu sabes que ella y yo nos cuidamos uno al otro, recuerda mamá que siempre me cuido bien. Porfa, di que si. Me lo merezco, ¿no lo crees?
-Está bien, está bien. Anda, pero recuerda que tienes pendiente un trabajo conmigo, respondió Emma.
Boon corrió como nuca lo había hecho a los brazos de su madre para darle un gran abrazo y agradecerle por el permiso concedido. Después, fue corriendo hasta la casa de Hoppy. Al llegar, jaló del brazo a Hoppy quien muy sorprendida no le quedó más que seguirlo.
Entonces los dos aventureros estaban en camino hacia el paraíso.
Cuando estuvieron cerca al lugar de destino, Hoppy le dijo a Boon que sentía un olor raro. Un olor que nunca antes había sentido, pero que le había provocado un dolor de cabeza terrible. Boon explicó que probablemente le habría afectado el largo viaje, el haber nadado tanto tiempo en forma continuada y que ya pasará.
Cuando llegaron al paraíso fue terrible lo que vieron: Había solo un trozo de hielo donde un grupo pequeño de pingüinos estaba cerca de la muerte, salvamos sus huevos, suplicando por ayuda Recordaba cuando nadaban compitiendo, pescaban juntos,
jugaban por las tardes hasta cansarse, sobre todo recordaba a su padre enseñándole a cantar. Sus clases de música, a diferencia de otros pingüinos jóvenes, eran en su casa. Su padre siempre le decía, que si deseaba ser diferente a los demás, entonces debía marcar la diferencia. Cuando haya que opinar, pensar más consciente y profundamente para brindar opiniones que aporten a soluciones y no dilaten el tiempo, siempre formular buenas preguntas, luchar por lo que se desea, dar hasta el último esfuerzo por conseguir lo que se busca.
El tiempo había pasado sin que se percatara de ello, pensó que su mamá estaría preocupada así que se disponía levantarse para ir a casa cuando escuchó:
-Hijo mío. ¿Qué sucedió? ¿Por qué tienes la cara de tristeza? ¿Acaso lloraste? ¿Te enteraste de algo malo que sucederá?
Boon volteó la mirada, extendió las alas y abrazó muy fuerte a su madre quien inmediatamente le correspondió.
-No. No madre.
-¡Ah! Ya sé. Lloras porque tu sueño no se pudo cumplir, nunca llegaste a disfrutar de aquel paraíso ¿Verdad? Lo peor es que ahora no podemos hacer nada porque se ha derretido por completo y tanta maravilla desapareció en tan poco tiempo. Pero no eres el único joven que no lo ha disfrutado, así que no sufras tanto. Tal vez en el futuro, la naturaleza construya otro lugar igual y ustedes los jóvenes tendrán donde divertirse.
y/o llorando tantos seres queridos perdidos.
Al voltear, muy asustado para ver a su compañera de viaje, fue aún más terrible. Ella estaba flotando desmayada a su lado derecha. Hizo el máximo de su esfuerzo para subirla a la pequeña porción de nieve en la que estaban los sobrevivientes. A lo lejos se veía algo. Nadó rápidamente hasta dicho lugar y por fin pudo ver las máquinas gigantescas del cual su madre le había hablado. Encontró una tabla muy grande que estaba flotando y a duras penas hizo caer al agua para empujarla hasta el lugar donde estaba su compañera y otros en peligro.
Al llegar, el que necesitó ayuda para subir en la tabla fue Boon y el pingüino más adulto del grupo ayudó pasar a todos sobre la tabla.
Al ver que Boon, después de reaccionar no tenía tantas fuerzas
De pronto, todos voltearon la mirada, cuando un pequeño pingüino gritaba porque observaba avanzar hacia ellos una máquina gigante con muchas luces apuntándolos. - ¡ya viene! Por fin el barco se estacionó, los humanos bajaron y con todo lo necesario: luces, medicamentos y otros aparatos raros.
Así, esa noche fue la más larga que todos los pingüinos habían tenido, porque hasta los que no estaban enfermos se metían entre los humanos para que los revisen. Los humanos, aún seguían trabajando: Habían llevado su barco y otros aparatos más allá, pero además habían, en dicha mañana, más maquinarias gigantes que estaban extrayendo grandes cantidades de esa sustancia que provocaba machas raras en el agua del mar.
Después de mucho trabajo, los humanos limpiaron completamente el agua y los pingüinos, ya curados celebraron su vida y su libertad.
Durante una semana, Boon se preocupó por ir cada día a ver si el hielo se había derretido más. Para su agrado, el hielo seguía igual. No se había derretido más.
debido al hambre, el pingüino adulto regurgitó la última porción de comida que había guardado en su interior. Al sentir la deliciosa comida en su pico, reaccionó mucho más.
El pingüino adulto, al ver a Boon completamente recuperado, pudo por fin contarle que Taill sabía el pedido de auxilio y que les había prometido traer ayuda.
Boon, pudo por fin comprender, aquella conversación que por accidente había oído en aquel camerino. No pudo ser posible que no hayan medido las terribles consecuencias de lo que ellos ya habían visto que estaba sucediendo. Pero le preocupaba aún más, el hecho de que en unas cuantas semanas se había derretido un hielo tan gigantesco, toda una ciudad. El paraíso ya no estaba. Su sueño de llegar a ese paraíso se había esfumado.
El pingüino adulto, además le hizo ver las raras manchas amarillentas que flotaban en el agua del mar y que si algún pingüino lo tocara, al rato ya estaba ahogándose o desmayado esperando la muerte. Estas últimas palabras preocuparon muchísimo a Boon, ya que eso era exactamente lo que a su amiga le había sucedido. Observó también los cadáveres flotantes en todos los alrededores. Todos los peces habían desaparecido o muerto, así que no había alimento alguno. El pingüino le contó además que ya habían intentado nadar lejos para pescar, sin suerte alguno.
Pensaba en la gran tristeza de ver el paraíso destruido. Además se percató que esa madera en la que estaban todos flotando, no dieron aplausos y barras por su valentía. Pero, al esperar, había
pasado unas horas y nadie aparecía.
De esto se aprovechó Taill, quien ya había sido despojado del cargo que el líder principal le había encargado, esto había sucedido después que el líder principal había descubierto las mentiras y por haber ocultado información tan importante que habría salvado muchas vidas. Taill en forma burlona habló:
-Ja, ja, ja. Valiente ¿no?. ¿Dónde está la ayuda? Todos los enfermos morirán. La ayuda no llegará. Seguramente Boon mintió. Nadie vendrá a ayudarnos ¿Verdad Boon?
Boon, pensaba en el aparato en su pie, eso era suficiente para demostrar a todos que si había encontrado a los humanos, pero, no lo hizo porque estaba más preocupado por la salud de su mamá y era, además, suficiente que él mismo sabía la verdad y que su amiga, sentada a su costado le creyera.
-No te preocupes amigo. Tú, yo, y algunos de los que estamos aquí, sabemos que es verdad, que hemos recibido apoyo de esos humanos vestidos de blanco y que ellos existen.
Habían esperado hasta que la noche cayera y ni un humano llegó en su ayuda.
avanzaba ni lo haría. ¿Estarían por siempre atrapados allí? ¿De qué se trataba la presencia de esas gigantescas máquinas de los humanos? ¿Cómo salvaría a su mejor amiga?
Las lágrimas corrieron por su pico y al rato se puso en pie, al casi caer, se dio más fuerza y agarrándose en su vecino dijo:
-Iré nuevamente a ese lugar, veré la forma de buscar respuesta, deben tratar de ayudarse entre ustedes, no tardaré, se los aseguro.
El pingüino adulto trató de impedir el salto al agua, pero fue inútil ya que Boon de todas maneras lo hizo. Cayó manchando un poco su cola con esa sustancia. Ya casi toda la superficie del agua estaba infestada de esas raras manchas que tanto daño habían causado.
Al ver esta situación que no le permitía nadar tranquilamente decidió nadar por las profundidades. Allí, en las profundidades había capas y capas de esas raras manchas, allí la situación estaba peor ya que todo tipo de animal estaba muerto y en descomposición, el olor que emanaba era terrible. Pues a más o menos siete metros de él había una ballena muerta.
Sacó la cabeza después de tanto nadar para lograr respirar y vio a lo lejos un conjunto de barco (Lo había explicado alguna vez su mamá), y en ellas, varios humanos vestidos de blanco de forma muy rara. Cuando llegó al lugar pudo ver un conjunto de humanos muy sucios, tirados hacia abajo y amarrados ambas
descendió y pidió a Boon que siga nadando al encuentro de los humanos.
Boon, no lo pensó, vio hacia a donde apuntaban las alas de su amigo y se lanzó al agua.
Nadó lo más rápido que pudo. Al llegar, subió nuevamente a la gigante máquina por donde antes ya lo había hecho, conocía muy bien el camino ya dentro del gigante barco, se presentó delante del mismo humano que al reírse sus mejillas se hacían hoyuelos, todos muy sorprendidos lo reconocieron e imaginaron que ese animalito no podía haberlos encontrado por pura coincidencia, ya que habían avanzado bastante desde el lugar donde por primera vez lo encontraron.
Boon vio el aparatito pequeño que la primera vez le habían puesto en la patita. La cogió en su pico, se paró frente al humano, se colocó el aparato en su patita. El humano al acercarse, a recoger el aparato rosó con su mano su cola y se percató que había más de esas sustancias que producían manchas raras en algún lugar cercano. Así que colocaron nuevamente el aparato en las patitas del jovenzuelo y lo liberaron. Por supuesto que Boon nadó sin descansar hasta donde vivía con sus amigos y su madre.
Al llegar, se paró en el primer bloque grande que había, para ver dónde estaban los que venían con él, los que curarían a su madre.
manos con unas cadenas especiales y muchos más haciendo apuntes, tomando fotografías y moviendo varias maquinarias más pequeñas que prendían luces y se apagaban.
Por fin pudo subir a una de las partes más altas de una de las máquinas. Pero estaba tan cansado, había estado sin alimentarse casi todo el día y sin beber agua por temor a enfermarse, cayó desde lo alto delante de uno de esos humanos. El humano agarró a Boon, quien no dejaba de patear con la poca fuerza que le quedaba para liberarse hasta que se quedó quietecito pensando en que era imposible liberarse, además necesitaba ahorrar fuerzas. Tal vez podría lograr escapar de uno, pero luego no tendría valor para escapar de los demás, de los tantos que allí había. El humano vestido de blanco, pasado unos minutos, al no ver movimiento en el pingüino verificó si aún estaba vivo, haciendo varias cosas que parecían rarísimas para Boon: lo limpiaron completamente, lo curaron con unos metales puntiagudos, lo alimentaron.
Al terminar lo liberaron. El humano que lo cargó para dicha misión le sorprendió por los hoyuelos que tenía en la mejilla al sonreír.
En sus patitas llevaba un aparato extraño. Cuando empezó a nadar, escuchó unos sonidos tan fuertes que se sorprendió y volteó a mirar, un barco gigantesco estaba moviendo esas maquinarias que los humanos de ropa sucia habían traído para utilizarlo y conforme él avanzaba nadando, el barco que llevaba las maquinarias avanzaba al lado opuesto. Además, girando a tenía de toda su familia y no estaba dispuesta a perderla a ella
también.
Después de tanto nadar, llegó por fin hasta donde estaba aún la tabla donde todos se habían salvado. Pero, y los humanos ya no estaban allí. Boon, muy cansado de nadar, subió sobre la tabla y las lágrimas le rodaban por el pico. El ave amigo que lo acompañaba, descendió y se posó sobre la tabla, al lado de su amigo de viaje.
El ave, le aconsejó que no se diera por vencido, que mientras su corazón albergue esperanza no debería perder el valor de seguir buscando lo que debe ser encontrado.
su derecha vio que un montón de humanos, jalaban con una polea una malla con contenedores grandes en las que estaban sacando gran cantidad de esa sustancia que manchaba el agua. Por fin llegó a donde estaban sus amigos a quienes había salvado. Inmediatamente, cuando llegó regurgitó tanta comida sobre la madera que todos los pingüinos sobrevivientes se lanzaron sobre él y se lo terminaron en menos de diez segundos. Le informaron que su amiga había empeorado, se puso muy triste. Se escuchó al fondo de la tabla el grito del pingüino más pequeño indicándoles que miren lo que se acercaba.
Era un barco con unos cuantos humanos, con los mismos aparatos que había visto cuando lo curaron.
El grupo de humanos subió a todos los pingüinos en los barco, él peleaba con ellos por subir al mismo bote donde estaba su amiga y uno de los humanos pudo percatarse de ello. Así, ese grupo de humanos hicieron todo el trabajo en aquel lugar y los alrededores.
Los humanos al terminar todos los trabajos, alimentaron muy bien a los pingüinos sobrevivientes y los curaron. Así pasó varios días. Todos estuvieron a salvo y bien alimentados. Cuando terminaron, quitaron de las patitas de Boon ese objeto raro al que ya se había acostumbrado.
Por fin los liberaron. Ese día, comprendió que el grupo de humanos con ropa blanca, habían llegado allí para ayudarlos. No cabía duda, lo confirmó al ver a su costado a su mejor amiga
El líder le dijo que lo había llevado ante su presencia para buscar la solución que necesitaban, ya que en la comunidad no solo estaba mal su mamá sino muchos pingüinos más que habían nadado lejos para tratar de pescar ya que los peces se habían marchado o muerto y que además había un sector de hielo que en esos pocos días se habían derretido rápidamente. Buscar ayuda ¡era muy urgente!
Era necesario ir a donde estaban los humanos, ir en busca de ayuda. El líder le informó que coordinará con algunas aves amigas que le ayudarían a ir más rápido al lugar.