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CONSERVACIÓN Y MEJORA DE LOS BOSQUES

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CONSERVACIÓN Y MEJORA DE LOS BOSQUES

ÍNDICE

1. INTRODUCCIÓN 4

2. DIAGNOSIS 5

2.1. METODOLOGÍA DE ANÁLISIS ... 5

2.2. LOS BOSQUES EN CIFRAS ... 7

2.2.1. CRITERIOS DE ANÁLISIS DEL MAPA FORESTAL DE ESPAÑA ... 7

2.2.2. SUPERFICIES ARBOLADAS EN CASTILLA Y LEÓN ... 9

2.3. ESTADO SELVÍCOLA DE LAS MASAS FORESTALES ARBOLADAS... 21

2.4. PUESTA EN PRODUCCIÓN DE LAS MASAS ARBOLADAS ... 23

2.4.1. INTRODUCCIÓN... 23

2.4.2. APROVECHAMIENTOS DE MADERA ... 24

2.4.3. OTROS APROVECHAMIENTOS FORESTALES ... 25

2.5. ESTADO ACTUAL DEL DESARROLLO DE LA PLANIFICACIÓN ... 28

2.5.1. INTRODUCCIÓN... 28

2.5.2. LAS ORDENACIONES EN CASTILLA Y LEÓN... 28

2.6. LA SELVICULTURA Y LA PREVENCIÓN DE INCENDIOS... 33

2.7. FACTORES LIMITANTES... 34

3. OBJETIVOS 36

3.1. OBJETIVOS GENERALES ... 36

3.2. OBJETIVOS ESPECÍFICOS ... 37

4. ESTADO ACTUAL, OBJETIVOS DE GESTIÓN Y PROPUESTAS SELVÍCOLAS PARA LOS PRINCIPALES TIPOS DE BOSQUE 40

4.1. INTRODUCCIÓN... 40

4.2. PINARES... 41

(2)

4.2.1. PINARES DE PINO NEGRO (PINUS UNCINATA) ... 41

4.2.1.1. Masas naturales ... 41

4.2.1.2. Repoblaciones... 41

4.2.2. PINARES DE PINO SILVESTRE (PINUS SYLVESTRIS) ... 42

4.2.2.1. Masas naturales ... 42

4.2.2.2. Repoblaciones... 49

4.2.3. PINARES DE PINO LARICIO (PINUS NIGRA) ... 57

4.2.3.1. Masas naturales de pino laricio... 57

4.2.3.2. Repoblaciones... 58

4.2.4. PINARES DE PINO NEGRAL (PINUS PINASTER) ... 62

4.2.4.1. Pinares naturales... 62

4.2.4.2. Repoblaciones... 71

4.2.5. PINARES DE PINO PIÑONERO (PINUS PINEA) ... 74

4.2.5.1. Masas naturales ... 74

4.2.5.2. Repoblaciones... 79

4.2.6. PINARES DE PINO CARRASCO (PINUS HALEPENSIS) ... 80

4.2.7. REPOBLACIONES DE OTRAS CONÍFERAS... 82

4.2.7.1. Repoblaciones de pino radiata (Pinus radiata)... 82

4.2.7.2. Repoblaciones de pino Douglas (Pseudotsuga menziesii) ... 84

4.3. SABINARES... 85

4.4. BOSQUES DE FRONDOSAS ... 86

4.4.1. HAYEDOS (FAGUS SYLVATICA) ... 86

4.4.1.1. Hayedos puros ... 86

4.4.2. MEZCLAS DE HAYA CON OTRAS FRONDOSAS ... 88

4.4.2.1. Mezclas de haya (Fagus sylvatica) y rebollo (Quercus pyrenaica) ... 88

4.4.2.2. Mezclas de roble (Quercus petraea) y haya (Fagus sylvatica) ... 88

4.4.3. ROBLEDALES (QUERCUS PETRAEA Y QUERCUS ROBUR) ... 89

4.4.3.1. Robledales de Quercus petraea... 89

4.4.3.2. Robledales de Quercus robur ... 91

4.4.3.3. Masas mixtas de roble albar y rebollo ... 91

4.4.4. REBOLLARES O MELOJARES (QUERCUS PYRENAICA)... 91

4.4.4.1. Introducción ... 91

4.4.4.2. Robledales de Quercus pyrenaica bien conservados destinados a monte alto... 93

4.4.4.3. Robledales de Quercus pyrenaica destinados a monte medio ... 94

4.4.4.4. Robledales de Quercus pyrenaica destinados a monte bajo ... 94

4.4.4.5. Montes bajos de rebollo, quejigo y encina en mezcla... 95

4.4.4.6. Dehesas y oquedales ... 95

4.4.5. QUEJIGARES (QUERCUS FAGINEA) ... 95

4.4.6. ENCINARES (QUERCUS ILEX) ... 96

4.4.6.1. Introducción ... 96

4.4.6.2. Encinares degradados ... 97

4.4.6.3. Encinares en buen estado de conservación... 100

4.4.7. ALCORNOCALES ... 102

4.4.8. CASTAÑARES ... 103

(3)

4.4.8.1. Castañares en monte bajo... 103

4.4.8.2. Castañares para producción de fruto (sotos fruteros)... 104

4.4.9. CHOPERAS, ALAMEDAS Y ALISEDAS... 104

4.4.9.1. Riberas naturales... 104

4.4.9.2. Plantaciones de chopos de producción... 105

4.5. MASAS MIXTAS FRONDOSA-CONÍFERA ... 107

4.5.1. MASAS MIXTAS NATURALES... 107

4.5.1.1. Masas mixtas de encina y/o quejigo y sabina albar... 107

4.5.1.2. Masas mixtas naturales de pino silvestre con regenerado de haya... 108

4.5.1.3. Masas mixtas naturales de pino silvestre con regenerado de rebollo ... 110

4.5.1.4. Masas mixtas naturales de encina y pino piñonero ... 111

4.5.2. MASAS MIXTAS PROCEDENTES DE REPOBLACIÓN... 112

5. PROPUESTA DE ACTUACIONES 113

V3.1. CONSERVACIÓN Y MEJORA DE LAS MASAS ARBOLADAS ... 117

V3.1.1. Labores culturales no autofinanciables en montes gestionados por la Consejería de Medio Ambiente ... 118

V3.1.2. Labores culturales no autofinanciables en montes gestionados en régimen privado... 122

V3.1.3. Cortas de mejora autofinanciables en montes gestionados por la Consejería de Medio Ambiente ... 124

V3.1.4. Cortas de mejora autofinanciables en montes gestionados en régimen privado ... 125

V3.1.5. Regeneración de las masas arboladas en montes gestionados por la Consejería de Medio Ambiente ... 126

V3.1.6. Regeneración de las masas arboladas en montes gestionados en régimen privado... 127

V3.2. DEFINICIÓN DEL MARCO EN QUE HAN DE REALIZARSE LAS INTERVENCIONES SELVÍCOLAS... 129

V3.2.1. Coordinación de los criterios a tener en cuenta en las intervenciones selvícolas ... 129

V3.2.2. Normalización de las condiciones técnico-facultativas de los tratamientos y aprovechamientos forestales ... 130

V3.3. DESARROLLO DE LA PLANIFICACIÓN Y ORDENACIÓN DE MONTES... 132

V3.3.1. Desarrollo de la planificación forestal estratégica: la ordenación de montes ... 132

V3.3.2. Desarrollo de la planificación operativa... 137

V3.4. EXTENSIÓN Y FORMACIÓN ... 138

V3.4.1. Divulgación... 138

V3.4.2. Difusión técnica y formación ... 139

V3.5. INVESTIGACIÓN Y DESARROLLO... 141

V3.5.1. Cartografía, inventario y caracterización de las masas forestales ... 141

V3.5.2. Instalación de una red de parcelas de experimentación... 143

V3.5.3. Desarrollo de modelos selvícolas ... 144

V3.5.4. Rentabilización de los tratamientos ... 144

V3.5.5. Fomento de los aprovechamientos forestales no maderables... 146

6. PRESUPUESTO 149

(4)

1. INTRODUCCIÓN

Castilla y León cuenta con una gran variedad de formaciones arboladas, consecuencia no sólo de la diversidad mesológica (clima, suelo, relieve, etc.) y biológica (flora y fauna), sino también por la intensa transformación del paisaje que ha ejercido el hombre a lo largo de varios milenios y, con especial intensidad, en los últimos siglos.

En consecuencia, nos encontramos en la actualidad con multitud de situaciones que van desde los bosques de origen natural hasta las jóvenes repoblaciones, pasando por antiguas repoblaciones de coníferas ya consolidadas, choperas de producción, dehesas, etc. Todo ello, unido a los diferentes regímenes de propiedad y gestión de nuestros montes y a las diferencias en cuanto a los ingresos y gastos que pueden generar para sus titulares o para la administración forestal, hace que no exista un único modelo para su gestión.

Los bosques, objeto principal del presente programa, constituyen un valioso patrimonio natural y un importante recurso económico que puede actuar como dinamizador de la economía rural.

La conservación y la potenciación de este bien requiere una gestión adecuadamente planificada; en caso contrario estamos desaprovechando un recurso natural de gran valor estratégico como generador de empleo en el medio rural y corremos el riesgo de permitir su degradación y deterioro progresivos.

Además de los bosques, Castilla y León cuenta con una importante superficie de arbolado abierto y fragmentado. Buena parte de este arbolado está en proceso de recuperación o densificación natural, merced al descenso de la presión ganadera de los últimos años y al progresivo abandono de tierras marginales de la agricultura. Estas masas arboladas claras constituyen, por lo tanto, la fuente de lo que en un futuro no muy lejano serán nuevos bosques.

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2. DIAGNOSIS

2.1. METODOLOGÍA DE ANÁLISIS

Para llevar a cabo un análisis de la situación actual de las masas arboladas de Castilla y León se ha partido de la información que proporcionan el Mapa Forestal de España digitalizado a escala 1:50.000 y el II Inventario Forestal Nacional. Ésta se ha complementado y contrastado con información propia de la Consejería de Medio Ambiente, relativa a datos sobre propiedad, especies y superficies de las repoblaciones, fases de desarrollo, etc.

Para cada tipo de bosque se han abordado las siguientes cuestiones:

Diagnosis de la situación actual

Objetivos de gestión

Propuestas selvícolas

Superficie y proporción de las distintas fases de desarrollo

Toda esta información se ha utilizado para evaluar las intervenciones selvícolas y estimar las inversiones necesarias para una adecuada gestión de los montes arbolados de nuestra Comunidad Autónoma.

Para cada tipo de bosque se ha elaborado una propuesta de gestión. El conjunto de propuestas de gestión definen las pautas generales de intervención selvícola de la Consejería de Medio Ambiente. No pretenden ser un patrón rígido para la selvicultura sino unos modelos regionales de referencia que permiten planificar la selvicultura, esto es, cuantificar las intervenciones y programar las inversiones en el espacio y en el tiempo. Su aplicación para la gestión requiere su adaptación o particularización a las distintas estaciones forestales de Castilla y León. Además existen muchas circunstancias no puramente selvícolas, que condicionan la gestión forestal y pueden hacer que se aparte de los citados modelos.

Los criterios considerados en la delimitación de los tipos de bosque se basan fundamentalmente en las especies arbóreas dominantes y su origen (regeneración natural o repoblación). Para llevar a cabo un diagnóstico y unas propuestas selvícolas suficientemente concretas, algunos tipos de bosque se han dividido en subtipos siguiendo diferentes criterios ligados a la gestión (esta división es más detallada para las especies de las que se dispone de mayor experiencia e información). Para algunas especies se ha contemplado una diferenciación geográfica en la medida en que refleja distintas formas de gestión llevadas a cabo en el pasado y distintas condiciones del medio (en sus aspectos climático, geológico, edáfico y orográfico). Para otras especies se ha hecho una distinción basada en aspectos estructurales y de estado de conservación. Aunque esta tipificación tiene en parte una componente florística, en la medida en que el cortejo y etapas seriales son el reflejo de las

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condiciones ambientales y de gestión, difiere bastante de las clasificaciones con base fitosociológica. En las tablas 1 y 2 se recoge la relación de tipos y subtipos de bosque.

Tabla 1. Tipos de bosque (coníferas)

Grupo Origen Subgrupo Tipo de bosque Subtipos

Pinares de pino negro Pinos de

distribución

eurosiberiana Pinares de pino silvestre

Sierra de Guadarrama y Ayllón Sierra de Gredos

Sistema Ibérico Alto Ebro

Montaña Cantábrica Pinares de pino laricio

Pinares de pino negral

Arenales del Duero Sistema Ibérico Almazán-Aranda Alto Ebro Tiétar y Alberche Sierra de Gredos Teleno

Pinares de pino piñonero

Arenales del Duero Cuestas y páramos calizos Tiétar y Alberche

Pinares de negral y piñonero Pinos de

distribución mediterránea

Pinares de negral y silvestre Masas

naturales

Sabinares Sabinares

(puros o en mezcla con coníferas)

Sabinares Mezcla sabina-pino Repoblaciones de pino negro

Repoblaciones de pino silvestre

Repoblaciones de pino laricio Orla del Duero Media montaña

Páramos calizos burgaleses Repoblaciones de pino negral Sierra de la Culebra

Soria

Sistema Central Repoblaciones de mezcla de pinos

Repoblaciones de pino piñonero Repoblaciones de pino carrasco Pinares

Repoblaciones de pino radiata

Coníferas

Repoblaciones

Otras coníferas Plantaciones de abeto Douglas Fuente: Elaboración propia

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Tabla 2. Tipos de bosque (frondosas y masas mixtas)

Grupo Origen Subgrupo Tipo de bosque Subtipos

Encinares

Encinares bien conservados Encinares degradados Dehesas

Rebollares

Destinados a monte alto Destinados a monte medio Destinados a monte bajo Dehesas

Quejigares Alcornocales

(puros o mezclados con encina)

Alcornocales

Mezcla alcornoque-encina Frondosas

perennifolias y marcescentes

Mezcla de frondosas mediterráneas Dehesas No adehesadas Hayedos

Robledales Roble albar (Quercus petraea)

Roble carballo (Quercus robur)

Castañares Montes bajos

Sotos fruteros Abedulares

Mezcla de frondosas caducifolias

Mezcla haya-roble Mezcla haya-rebollo Mezcla roble-rebollo Masas

naturales

Frondosas caducifolias

Riberas naturales Choperas Choperas de producción

Frondosas

Repoblaciones Otras especies Repoblaciones de frondosas Con coníferas

eurosiberianas

Masas mixtas pino silvestre- frondosas

Pino silvestre-haya Pino silvestre-rebollo Masas mixtas pino piñonero-encina

Masas mixtas pino negral-frondosas Masas

naturales Con coníferas

mediterráneas Masas mixtas sabina-frondosas Masas

mixtas

Repoblaciones Varios “Enresinamientos”

Repoblaciones de masas mixtas

Varios Varios Varios Otros Otros

Fuente: Elaboración propia

2.2. LOS BOSQUES EN CIFRAS

2.2.1. CRITERIOS DE ANÁLISIS DEL MAPA FORESTAL DE ESPAÑA

La principal fuente de datos acerca de las superficies forestales, ha sido el Mapa Forestal de España (M.F.E.), coordinado por la Dirección General de Conservación de la Naturaleza del Ministerio de Medio Ambiente (1985-1997).

Para su análisis se han seguido los siguientes criterios:

Las teselas compuestas por un mosaico de distintas formaciones se han fraccionado, de forma que cada uno de los componentes del mosaico se ha tratado de forma individualizada. En cambio, las teselas en las que sus componentes aparecen en mezcla no han sufrido ninguna división interna. Se ha seguido este criterio porque un tratamiento idéntico de mezclas y mosaicos impediría disponer de una estimación realista de las masas mixtas y de las masas fragmentadas.

(8)

La superficie forestal se ha obtenido sumando la de las teselas de uso exclusivamente forestal (sin uso agrícola y no improductivas) más un 30% de la superficie de las teselas formadas por mosaico de cultivos agrícolas con rodales, golpes o líneas de arbolado, matorral o pastizal.

Se ha considerado improductiva la superficie de las teselas de embalses, de desierto y las de semidesierto que no tengan arbolado disperso.

Se han considerado arboladas aquellas teselas del M.F.E. cuya especie o formación principal es arbórea, independientemente de su talla o fase de desarrollo. Teniendo en cuenta la época de realización del trabajo de campo de esta cartografía, las masas más jóvenes consideradas en este grupo cuentan con, al menos, unos 10 años de edad. Dentro de este grupo se ha seguido la siguiente distinción:

Las teselas que únicamente contienen especies o formaciones arbóreas en el rótulo se califican como teselas de arbolado denso. Se estima que presentan un fracción de cabida cubierta igual o superior al 40%.

Las teselas en las que hay presencia de especies o formaciones arbóreas y no arbóreas en el rótulo (y la especie principal es arbórea) se califican como teselas de arbolado claro. Se estima que presentan una fracción de cabida cubierta entre el 20% y el 40%. Este grupo se ha tratado de forma diferente según sean mezclas o mosaicos:

----

Las teselas en las que el rótulo contiene mezcla de especies o formaciones arbóreas y no arbóreas se califican de arbolado abierto.

----

Las teselas en las que el rótulo contiene mosaico de especies o formaciones arbóreas y no arbóreas se han dividido en sus componentes:

----

Se denomina arbolado fragmentado a la parte arbolada de las teselas de mosaico arbolado-no arbolado.

----

La fracción desarbolada de estas teselas no se ha considerado en el presente programa.

Tabla 3. Superficie ocupada por las teselas arboladas del M.F.E. (miles de hectáreas)

Frondosas Coníferas Masas mixtas

Natural 947 418 85

Arbolado denso (M.F.E.)

Repoblado 44 252 36

Natural 697 55 20

Masas fragmentadas (fracción arbolada de

mosaicos) y abiertas Repoblado 0 95 3

Arbolado claro (M.F.E.)

Fracción desarbolada

de los mosaicos 328

Fuente: Elaboración propia a partir del Mapa Forestal de España

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Con posterioridad a la elaboración del Mapa Forestal de España se ha llevado a cabo una importante labor repobladora en Castilla y León, que alcanza una superficie cercana a las 173.000 ha. Estas repoblaciones se han llevado a cabo entre 1993 y 1999, en su mayor parte dentro del Programa Regional de Forestación de Tierras Agrarias y prácticamente todas ellas son posteriores al trabajo de campo del citado Mapa Forestal de España.

A partir de los datos del Programa Regional de Forestación de Tierras Agrarias se ha realizado una estimación de la proporción de masas puras y masas mixtas y, dentro de las primeras, de frondosas y de coníferas. Se estima que tan sólo el 29% de estas repoblaciones son masas puras, dentro de las cuales, el 65.8% son de coníferas y el 34.2% de frondosas. El resto corresponden a masas mixtas con distintos patrones de distribución (13% de mezclas pie a pie, 18% de distribución por golpes, 21% por bosquetes y 19% por rodales). Estos datos frondosa/conífera se consideran estimaciones provisionales hasta que se disponga de una cartografía integrada de las repoblaciones.

Tabla 4. Repoblaciones realizadas de 1993 a 1999, con posterioridad a la elaboración del M.F.E. (aprox.) (miles de hectáreas)

Frondosas Coníferas Masas mixtas

Total = 173.000 ha 17 33 123

Fuente: Consejería de Medio Ambiente. Elaboración propia

2.2.2. SUPERFICIES ARBOLADAS EN CASTILLA Y LEÓN

La superficie forestal de Castilla y León obtenida a partir del análisis del M.F.E. es de casi cinco millones de hectáreas (4.896.000 ha), de las cuales casi tres millones están arboladas (2.980.000 ha). De ellas, 1.782.000 ha se consideran arbolado denso y 1.198.000 ha se han calificado como arbolado claro. Ambas suponen cerca del 61% de la superficie forestal y casi el 32% del total de la Comunidad Autónoma. De las 1.198.000 ha de arbolado claro, las masas fragmentadas y abiertas cubren 870.000 ha y las 328.000 ha restantes son la fracción desarbolada que acompaña al arbolado fragmentado en las teselas de mosaico. Con posterioridad a la elaboración del M.F.E. se han repoblado cerca de 173.000 ha, en su mayor parte dentro del Programa Regional de Forestación de Tierras Agrarias.

(10)

Gráfico 1. Superficie de las teselas arboladas del M.F.E. y repoblaciones posteriores

1.782.000 ha Arbolado denso

(M.F.E.)

173.000 ha Repoblaciones

posteriores a 1993 328.000 ha

Fracción desarbolada que

acompaña al arbolado fragmentado

(M.F.E.) 870.000 ha

Masas fragmentadas y masas abiertas

(M.F.E.)

Fuente: Mapa Forestal de España. Consejería de Medio Ambiente. Elaboración propia

El presente programa de Conservación y mejora de los bosques se centra fundamentalmente en las masas arboladas densas y en las jóvenes repoblaciones no cartografiadas en el M.F.E.

como arbolado denso. En el caso de algunos tipos de bosque, se ha prestado especial atención a las masas fragmentadas y/o abiertas por tener una significación particular. Es el caso de los pinares de pino piñonero y las repoblaciones. En estas últimas, las masas fragmentadas y abiertas representan repoblaciones de pequeña entidad, repoblaciones jóvenes en competencia con el matorral o repoblaciones adultas con una proporción elevada de marras.

En lo que se refiere al pino piñonero, debe tenerse en cuenta que una parte de los pinares de los arenales del Duero, que son objeto de una gestión relativamente intensa, han sido cartografiados como masas abiertas.

Gráfico 2. Distribución del arbolado denso (M.F.E.)

947

44 418

252 85

36 0

250 500 750 1000

Superficie (x1.000 ha)

Frondosas Coníferas M asas m ixtas

Natural Repoblado

Fuente: Elaboración propia a partir del Mapa Forestal de España

(11)

En este programa también se planifican las actuaciones necesarias para la gestión de la superficie que se prevé repoblar a lo largo de la puesta en marcha del presente Plan Forestal (se espera repoblar una superficie cercana a las 450.000 ha a lo largo del periodo 2001-2027;

ver programa V2 Recuperación de la cubierta vegetal) y la que se espera obtener por densificación de las masas abiertas y fragmentadas. Se estima que al final del periodo de aplicación del Plan (2027), la superficie de arbolado denso puede alcanzar 2.500.000 ha).

A continuación se exponen los principales tipos de bosque presentes en Castilla y León y las superficies que ocupan obtenidas a partir del M.F.E. En las tablas 5 y 6 se recogen todos los datos de superficie de cada tipo de bosque.

En la introducción al Plan Forestal se presenta una estimación de la superficie ocupada por las principales especies arbóreas. Dicha información se ha obtenido a partir del M.F.E., considerando únicamente el arbolado denso y repartiendo la superficie de las teselas de mezcla y de mosaico entre las especies que las componen. Por lo tanto los epígrafes considerados en dicha tabla sintética de superficies por especies son diferentes de los que se consideran en este programa en el que se hace un análisis más pormenorizado de las masas forestales arboladas de Castilla y León.

I. Coníferas

Las masas densas de coníferas (M.F.E.) cubren el 37,6% de la superficie de arbolado denso.

Este grupo incluye no sólo a las masas naturales sino también a las repoblaciones que se han llevado a cabo principalmente en los últimos 60 años.

Gráfico 3. Superficie de coníferas en masas densas (M.F.E.)

Pino silvestre Pino laricio Pino negral M ezcla de Pinos Pino piñonero Pino negro Pino carrasco Pino radiata Sabinares

0 100 200 300

Superficie de coníferas (x1.000 ha) A rbolado denso (natural) A rbolado denso (repoblado)

A rbolado abierto y fragm entado (natural) A rbolado abierto y fragm entado (repoblado)

Fuente: Elaboración propia a partir del Mapa Forestal de España

(12)

Se estima que la superficie de coníferas naturales en Castilla y León en masas densas es de 418.000 ha.1 Dentro de la superficie de coníferas procedentes de repoblación se han considerado varios grupos: hay 252.000 ha de masas densas, 94.000 ha de masas abiertas y fragmentadas y 114.000 ha de repoblaciones recientes (1993-1999). Por lo tanto se puede decir que hay 460.000 ha de coníferas procedentes de repoblación.2

Mapa 1. Terrenos de coníferas de Castilla y León

Fuente: Mapa Forestal de España (MIMAM). Elaboración propia.

❐ Coníferas naturales.

Este grupo incluye tanto especies de distribución eurosiberiana, presentes exclusivamente en las montañas (pino silvestre y pino negro), como especies de distribución más mediterránea,

1 Esta cifra incluye únicamente las masas densas formadas exclusivamente por coníferas. Además hay unas 85.000 ha de masas densas mixtas formadas por mezcla de coníferas y frondosas, 54.000 ha de masas abiertas de coníferas y 12.000 ha de masas mixtas abiertas y fragmentadas (en todos los casos, coníferas naturales).

2 Además hay 36.000 ha de repoblaciones de coníferas sobre monte bajo de frondosas (principalmente rebollo) a las que se denominó “enresinamientos”. Actualmente son masas mixtas por lo que se comentan más adelante.

(13)

que ocupan importantes superficies tanto en la meseta como en las montañas que rodean a la Cuenca del Duero (como el pino negral, el pino piñonero, el pino laricio o la sabina albar):

Pinos eurosiberianos. Los pinares naturales de pino silvestre cubren una superficie próxima a las 81.000 ha, fundamentalmente en los sistemas Central e Ibérico. A esta superficie se pueden añadir algunas mezclas, entre las que cabe destacar las 8.400 ha de mezcla con haya y las 6.600 ha de mezcla con rebollo, habitualmente ambas formando un subpiso en el pinar. En definitiva se puede hablar de una superficie de pinares naturales de pino silvestre en sentido amplio próxima a las 96.000 ha. Por su parte, el pino negro únicamente se presenta de forma natural en la Sierra Cebollera de Soria, donde apenas cuenta con unas 250 ha, en parte mezclado con pino silvestre.

Pinares naturales mediterráneos. La especie más abundante, con diferencia, es el pino negral o resinero que cubre cerca de 197.000 ha, tanto en las llanuras castellanas como en la mayor parte de las montañas que rodean la meseta (salvo la montaña Cantábrica).

Además de esta superficie, se estima que hay otras 13.000 ha en las que este pino aparece en mezcla con frondosas mediterráneas. Otra especie natural en nuestra región es el pino piñonero, uno de los más característicos de la meseta, que cubre una superficie próxima a las 55.000 ha.3 A esta superficie se pueden añadir otras 7.000 ha de mezclas con encina, en las que esta última se presenta habitualmente como subpiso del pinar. Por su parte el pino laricio cuenta en nuestra región con escasas manifestaciones naturales que no alcanzan las 5.000 ha. Entre las mezclas de coníferas cabe destacar las de pino negral-pino piñonero (9.000 ha) y pino negral-pino silvestre (14.000 ha). En definitiva se estima que las masas naturales de nuestros pinares mediterráneos cubren una superficie próxima a las 300.000 ha.

Sabinares. La sabina albar es una conífera natural de importancia en nuestra región, que cuenta con unas 50.000 ha de formaciones más o menos puras, otras 50.000 ha de mezclas con frondosas y casi 10.000 ha de mezclas con pinos. A esta superficie se pueden añadir 22.000 ha de sabinares abiertos y 13.000 ha de formaciones abiertas de mezcla con otras especies.

❐ Coníferas procedentes de repoblación.

Desde los años 40 se ha seguido un ritmo más o menos sostenido de repoblaciones forestales que se han llevado a cabo principalmente con las especies de pinos anteriormente mencionadas. A ellas se pueden añadir otras como el pino carrasco, cuyas masas naturales ibéricas se sitúan fundamentalmente en la mitad este peninsular, o el pino radiata, procedente de la costa californiana.

Se estima que, procedentes de repoblación, hay unas 87.000 ha de pino silvestre, 27.000 ha de pino laricio, 37.000 ha de pino resinero, 150.000 ha de mezclas de estas tres especies,

3 Esta cifra incluye masas claras.

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22.000 ha de pino carrasco, 8.600 ha de pino piñonero, 4.500 ha de pino negro y 7.200 ha de pino radiata.4 Si a estas superficies les sumamos las 114.000 ha repobladas con coníferas desde 1993 a 1999 (con posterioridad a la elaboración del M.F.E.) se obtiene una superficie de casi 460.000 ha de nuevos y futuros bosques de coníferas, de los cuales más del 90%

corresponden a especies naturales de la región.

II. Frondosas

Las masas densas de frondosas naturales cubren una superficie de 947.000 ha. Además hay 44.000 ha de choperas de producción, procedentes de plantación. Conjuntamente, estas 991.000 ha suponen el 55,6% de la superficie de arbolado denso de Castilla y León. Por otra parte se cuenta con unas 59.000 ha de repoblaciones recientes de frondosas (1993-1999), llevadas a cabo en su mayor parte dentro del Programa Regional de Forestación de Tierras Agrarias.

Gráfico 4. Superficie de frondosas en masas puras (M.F.E.)

Encinares R ebollares Q uejigares A lcornocales Hayedos R obledales C astañares

0 100 200 300 400

S uperficie de frondosas (x1.000 ha) M asas densas

M asas claras no adehesadas Dehesas

Fuente: Elaboración propia a partir del Mapa Forestal de España

Las especies que mayor superficie ocupan son las esclerófilas y subesclerófilas, propias del ámbito mediterráneo (encina, quejigo, rebollo, etc.). Frente a ellas las frondosas caducifolias quedan restringidas a las áreas más húmedas de nuestras montañas (roble albar, haya, abedul, etc.).

4 Estas cifras incluyen, en conjunto, casi 95.000 ha de masas abiertas y fragmentadas.

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Mapa 2. Terrenos de frondosas y masas mixtas de Castilla y León

Fuente: Mapa Forestal de España (MIMAM). Elaboración propia

❐ Frondosas mediterráneas

Castilla y León cuenta con una elevada superficie de frondosas esclerófilas o subesclerófilas.

Los encinares cubren una superficie próxima a las 311.000 ha en masas no adehesadas, mientras que los rebollares ocupan una superficie ligeramente inferior, cercana a las 279.000 ha. Otra especie próxima a las anteriores, el quejigo, cubre extensiones mucho menores que apenas alcanzan las 64.000 ha. Además de las masas más o menos puras, hay otras 113.000 ha en las que estas especies aparecen en mezclas más o menos íntimas y una cantidad bastante inferior en la que se mezclan con otras especies, tanto frondosas como coníferas. En definitiva, se estima que estas tres especies cubren conjuntamente una superficie próxima a las 767.000 ha, lo que supone casi el 43% del arbolado denso de Castilla y León5. A esta

5 No se han incluido en estas cifras las mezclas de estas especies mediterráneas con otras frondosas o coníferas, entre las que cabe destacar 4.000 ha de mezcla haya-rebollo, 7.000 ha de mezcla rebollo-roble albar, casi 50.000 ha de mezcla con sabina, 24.600 ha de mezcla con pinos naturales (7.000 ha con pino piñonero, 13.000 con pino negral, 15.000 con pino silvestre) y 39.000 ha de mezcla con pinos procedentes de repoblación (de estas 39.000 ha, 3.000 son masas claras). Si se considera la parte de estas mezclas correspondiente a las frondosas mediterráneas se obtiene una superficie total para las frondosas mediterráneas superior a las 800.000 ha.

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superficie se pueden añadir otras 622.000 ha de masas abiertas y fragmentadas de estas mismas especies6, dentro de las cuales se encuentran cerca de 117.000 ha de dehesas, principalmente de encina y rebollo. El resto de masas abiertas y fragmentadas son, en su mayoría, montes bajos con escasa fracción de cabida cubierta y deficiente estado de conservación.

❐ Frondosas caducifolias

Este grupo incluye principalmente al haya, el roble albar, el abedul, el castaño y las especies de ribera. Las tres primeras están repartidas principalmente por las montañas de la Cordillera Cantábrica y del Sistema Ibérico, mientras que la cuarta se presenta fundamentalmente en las provincias de León, Salamanca y, en menor medida, Ávila.

Se estima que la superficie de hayedos alcanza las 53.000 ha, los robledales cubren unas 18.000 ha, los castañares unas 8.0007 ha y los abedulares algo menos de 4.000 ha. A estas superficies hay que añadir las mezclas entre sí y con otras especies (p. ej. haya-roble: 2.300 ha; haya-rebollo: 4.000 ha; roble-rebollo: 7.000 ha, pino silvestre-haya: 8.400 ha, etc.) con lo que se obtiene que las especies caducifolias de montaña cubren una superficie próxima a las 100.000 ha en Castilla y León. Las especies de ribera (chopos, fresnos, alisos, etc.) se presentan casi siempre en formaciones lineales y cubren una superficie netamente inferior a las anteriores. Las choperas de producción, que pueden incluirse entre las formaciones arboladas de ribera, cubren una superficie cercana a las 44.000 ha, la única correspondiente a especies exóticas entre las frondosas.

III. Masas mixtas frondosa-conífera

En ocasiones, las coníferas y las frondosas conviven formando mezclas más o menos íntimas.

Se estima que esto ocurre en el 6,8% de la superficie arbolada densa de Castilla y León8. Muchas de esas mezclas son el proceso natural de colonización de los pinares por parte de las frondosas que, de esta forma, actúan temporalmente como sotobosque del pinar. En muchos de estos casos, la mezcla tiende de forma natural hacia la dominancia de una de las especies que suele ser la frondosa, capaz de proporcionar una sombra excluyente de sus competidoras arbóreas. Un caso particular lo constituyen los “enresinamientos”, denominación que se dio a las repoblaciones, normalmente de pino negral, sobre tallares de rebollo, que han dado lugar a una masa mixta formada por fajas alternativas de una y otra especie. Estas repoblaciones cubren unas 36.000 ha de masas densas y 3.000 ha de masas abiertas, en su mayor parte en

6 En este grupo también se encuentra el alcornoque, aunque ocupa superficies netamente inferiores a las de sus congéneres.

7 Esta cifra no recoge todos los castañares de Castilla y León, ya que una buena parte de ellos han sido cartografiados como masas abiertas o fragmentadas (9.700 ha).

8 Este porcentaje cambiaría si se considerara la superficie repoblada después de 1993, no cartografiada en el Mapa Forestal de España, ya que una buena parte de estas repoblaciones son masas mixtas. No

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la provincia de Soria. Por otra parte, en los últimos años se ha llevado a cabo una importante labor repobladora, buena parte de la cual se ha realizado con masas mixtas. Se estima que tan sólo el 21% de estas repoblaciones son masas puras, correspondiendo el 71% restante a mezclas de especies con distintos patrones de distribución. Estas últimas se han incluido provisionalmente en el grupo de masas mixtas aunque buena parte de ellas son, en realidad, mosaicos de rodales formados por masas puras.

Entre las masas mixtas naturales cabe destacar las mezclas pino silvestre-haya (8.400 ha), pino silvestre-rebollo (6.600 ha), pino piñonero-encina (7.000 ha), pino negral-encina (11.000 ha), pino negral-rebollo (2.500 ha) y otras mezclas (4.200 ha). Un caso particular de masas mixtas es el de las mezclas de sabina con encinas y quejigos (casi 50.000 ha).

En la Tabla 5 se presentan las superficies de los distintos tipos de bosque obtenidas a partir del M.F.E. Para la planificación llevada a cabo en el presente programa también se han tenido en cuenta las repoblaciones realizadas con posterioridad a la elaboración del M.F.E., la previsión de las repoblaciones que se lleven a cabo a partir del año 2001, con la implantación del presente Plan y una estimación de la superficie de arbolado denso que se obtenga por densificación natural a partir de masas abiertas o fragmentadas. Todas estas superficies se han sumado a las obtenidas a partir del M.F.E. para obtener las superficies de cálculo para la planificación de las intervenciones selvícolas, que se presentan en la Tabla 6. En esta tabla aparece una elevada superficie de masas mixtas procedentes de repoblación, que corresponde a las repoblaciones realizadas entre 1993 y 1999. Esta estimación es provisional ya que no se dispone de una cartografía integrada de dichas repoblaciones. Se considera que cuando se disponga de una cartografía suficientemente detallada de las mismas, se comprobará que una parte significativa de esta superficie son mosaicos formados por rodales que, individualmente, pueden ser considerados como masas puras.

obstante no se ha elaborado una cartografía integrada de las mismas, por lo que no es posible, por el momento, disponer de esta estimación.

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Tabla 5. Superficie de las teselas arboladas del Mapa Forestal de España

Superficie (x1.000 ha)

Grupo Origen Subgrupo Tipo de bosque Masas

densas M. abiertas y fragmentadas

Pinares de pino negro 0,24 0,13

Pinos

eurosiberianos Pinares de pino silvestre 80,57 7,24

Pinares de pino laricio 4,79 0,09

Pinares de pino negral 197,20 19,19

Pinares de pino piñonero 52,35 4,15

Pinares de negral y piñonero 8,59 1,29

Pinos mediterráneos

Pinares de negral y silvestre 14,26 0,00

Masas naturales

Sabinares Sabinares (puros o con coníferas) 59,02 23,07

Repoblaciones de pino negro 1,87 2,64

Repoblaciones de pino silvestre 61,23 25,45

Repoblaciones de pino laricio 18,38 8,20

Repoblaciones de pino negral 31,01 6,04

Repobl. de mezcla de pinos 112,99 37,45

Repoblaciones de pino piñonero 6,71 1,88

Repoblaciones de pino carrasco 13,13 8,69

Pinares

Repoblaciones de pino radiata 2,91 4,30

Coníferas

Repoblaciones

Otras coníferas Plantaciones de abeto Douglas 0,03 0,01

Encinares 311,40 (53,24) 281,30

Rebollares 278,63 (51,06) 251,54

Quejigares 63,67 26,44

Alcornocales 5,25 9,08

Frondosas mediterráneas

Mezcla de frondosas mediterráneas 113,33 62,56

Hayedos 52,93 5,96

Robledales 17,85 8,69

Castañares 8,03 9,71

Abedulares 3,86 2,54

Mezcla de caducifolias 13,44 1,54

Masas naturales

Frondosas caducifolias

Riberas naturales 58,34 (3,34)9 28,18

Choperas Choperas de producción 44,17 0,00

Frondosas

Repoblaciones Otras especies Repoblaciones de frondosas10 0,00 0,00 Con coníferas

eurosiberianas

Masas mixtas Pino silvestre-

frondosas 15,04 0,60

Masas mixtas pino piñonero-encina 7,05 6,32

Masas mixtas negral-frondosas 13,35 1,05

Masas

naturales Con coníferas mediterráneas

Masas mixtas sabina-frondosas 49,28 11,69

Rep. de pinos “Enresinamientos” 35,61 3,36

Masas mixtas

Repoblaciones

Rep. mixtas Repoblaciones de masas mixtas10 0,00 0,00

Varios Varios Varios Otros 25,98 9,25

Fuente: Elaboración propia a partir del Mapa Forestal de España. Choperas de producción:

inventario de Choperas de la Junta de Castilla y León. Entre paréntesis: superficie adehesada

9 Esta superficie corresponde a fresnedas adehesadas, en ocasiones acompañadas por rebollos.

10 Estas cifras corresponden al M.F.E., previo a las repoblaciones de frondosas de los últimos años.

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Tabla 6. Superficie de cálculo para la planificación de las intervenciones selvícolas correspondientes al periodo 2001-2006

Superficie de cálculo (x1.000 ha) Grupo Origen Subgrupo Tipo de bosque

Total Gestión C.M.A.

Gestión privada

Pinares de pino negro 0,25 0,25 0,00

Pinos

eurosiberianos Pinares de pino silvestre 80,85 70,46 10,39

Pinares de pino laricio 4,88 2,29 2,58

Pinares de pino negral 205,29 122,89 82,41

Pinares de pino piñonero 54,79 26,01 28,78

Pinares de negral y piñonero 9,88 7,73 2,16

Pinos mediterráneos

Pinares de negral y silvestre 14,26 13,33 0,93

Masas naturales

Sabinares Sabinares (puros o con coníferas) 59,92 10,64 49,28

Repoblaciones de pino negro 6,52 5,10 1,42

Repoblaciones de pino silvestre 98,93 90,04 8,89

Repoblaciones de pino laricio 31,30 27,83 3,48

Repoblaciones de pino negral 44,15 38,93 5,22

Repobl. de mezcla de pinos 158,38 152,10 6,28

Repoblaciones de pino piñonero 12,42 9,67 2,75

Repoblaciones de pino carrasco 22,19 21,73 0,46

Pinares

Repoblaciones de pino radiata 12,02 8,57 3,45

Coníferas

Repo- blaciones

Otras coníferas Plantaciones de abeto Douglas 0,48 0,17 0,31

Encinares 320,29 31,70 288,59

Rebollares 286,45 155,79 130,65

Quejigares 64,70 19,30 45,40

Alcornocales 14,33 0,43 13,91

Frondosas mediterráneas

Mezcla de frondosas mediterráneas 115,67 32,25 83,41

Hayedos 53,17 47,92 5,25

Robledales 18,19 16,88 1,31

Castañares 8,41 2,68 5,73

Abedulares 3,96 3,50 0,47

Mezcla de frondosas caducifolias11 13,50 11,15 2,35 Masas

naturales

Frondosas caducifolias

Riberas naturales 59,44 4,92 54,51

Choperas Choperas de producción 44,17 12,52 31,64

Frondosas

Repo-

blaciones Otras especies Repoblaciones de frondosas 22,28 6,58 15,70 Con coníferas

eurosiberianas Masas mixtas Pino silvestre-frondosas 15,07 11,42 3,65

Masas mixtas pino piñonero-encina 7,29 2,18 5,11

Masas mixtas negral-frondosas 13,39 4,55 8,84

Masas

naturales Con coníferas mediterráneas

Masas mixtas sabina-frondosas 49,74 6,35 43,38

Rep. de pinos “Enresinamientos” 38,97 38,88 0,10

Masas mixtas

Repo-

blaciones Rep. mixtas Repoblaciones de masas mixtas 161,52 47,69 113,83

Varios Varios Varios Otros 26,36 26,34 0,01

Fuente: Elaboración propia a partir del M.F.E. e información de la Consejería de Medio ambiente

11 Este tipo incluye las mezclas de caducifolias con subesclerófilas.

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Tabla 7. Resumen de superficies arboladas

Superficies M.F.E. Superficies de cálculo V3 (x1.000 ha)

Grupo Origen Subgrupo Masas

densas

Abiertas y fragment.

Total Gestión C.M.A.

Gestión Privada Pinos

eurosiberianos 80,81 7,37 81,10 70,71 10,39

Pinos

mediterráneos 277,19 24,72 289,10 172,25 116,86

Masas naturales

Sabinares 59,02 23,07 59,92 10,64 49,28

Total masas naturales de coníferas 417,02 55,16 430,12 253,60 176,53

Pinares 248,23 94,65 385,91 353,97 31,95

Repoblaciones

Otras coníferas 0,03 0,01 0,48 0,17 0,31

Coníferas

Total repoblaciones de coníferas 248,26 94,66 386,39 354,14 32,26

Total coníferas 665,28 149,82 816,51 607,74 208,79

Frondosas

mediterráneas 772,28 630,92 801,44 239,47 561,96

Masas naturales

Frondosas

caducifolias 154,45 56,62 156,67 87,05 69,62

Total Masas naturales de frondosas 926,73 687,54 958,11 326,52 631,58

Choperas 44,17 0,00 44,17 12,52 31,64

Repoblaciones

Otras especies 0,00 0,00 22,28 6,58 15,70

Frondosas

Total repoblaciones de frondosas 44,17 0,00 66,45 19,10 47,34

Total frondosas 970,90 687,54 1024,56 345,62 678,92

Con coníferas

eurosiberianas 15,04 0,60 15,07 11,42 3,65

Masas naturales

Con coníferas

mediterráneas 69,68 19,06 70,42 13,08 57,33

Total masas mixtas naturales 84,72 19,66 85,49 24,50 60,98

Rep. de pinos 35,61 3,36 38,97 38,88 0,10

Repoblaciones

Rep. mixtas 0,00 0,00 161,52 47,69 113,83

Masas mixtas

Total masas mixtas repobladas 35,61 3,36 200,49 86,57 113,93

Total masas mixtas 120,33 23,02 285,98 111,07 174,91

Varios Varios Varios12 25,98 9,25 26,36 26,34 0,01

TOTAL 1.782,5 869,6 2.153,4 1.090,8 1.062,6 Fuente: Elaboración propia a partir del Mapa Forestal de España e información de la Consejería de

Medio ambiente

La variedad de orígenes, edades, estructuras, estados de conservación, producciones, entornos ambientales y geográficos y circunstancias sociales hacen que la gestión de todas estas masas forestales sea igualmente compleja y variada. Más adelante se presentan las propuestas de gestión de forma individualizada para cada tipo de bosque. Antes, no obstante, se presenta una visión general del estado selvícola de estas masas.

12 Este grupo incluye 20.000 ha de masas densas de frondosas naturales, 4.000 ha de coníferas procedentes de repoblación, 1.000 ha de coníferas naturales y 9.000 ha de masas claras de frondosas naturales. Estas cantidades no se han integrado en los correspondientes grupos para mantener la concordancia con las tablas 5 y 6.

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2.3. ESTADO SELVÍCOLA DE LAS MASAS FORESTALES ARBOLADAS

Como se ha indicado anteriormente los bosques más abundantes en Castilla y León son los de frondosas mediterráneas, como el rebollo o roble melojo, el quejigo y la encina. Aunque estas masas forestales cumplen una importante función ecológica y social, su importancia económica hoy en día es muy pequeña. Tanto unos como otros, han estado sometidos durante siglos a una intensa presión ganadera y a la corta reiterada de leñas, en ocasiones a turnos muy cortos.

Este tipo de aprovechamientos disminuyó bruscamente hace 30 ó 40 años, lo que hace que, en la actualidad, nos encontremos con una gran superficie de masas forestales que apenas proporcionan ningún beneficio directo a sus propietarios. En consecuencia estos montes son poco apreciados por parte de la población rural y no se invierte en su mejora.

A estas circunstancias hay que añadir el hecho de que muchos de estos montes presentan una densidad muy elevada. Esto es particularmente grave en los rebollares en los que, en ocasiones, se aprecia un cierto estancamiento en su desarrollo. Además se está produciendo una notable acumulación de combustible con el consiguiente riesgo de incendios. En definitiva, es conveniente corregir esta situación y ello requiere avanzar en diferentes frentes:

Salida comercial para la producción de estos montes (especialmente para la madera de rebollo de pequeñas dimensiones)

Mejoras técnicas en las intervenciones selvícolas

Ayudas económicas por parte de la administración

Junto a las mencionadas frondosas mediterráneas, Castilla y León cuenta con una superficie apreciable de frondosas caducifolias, como el haya, el roble, el castaño o el abedul, que con frecuencia forman bosques mixtos a los que acompañan otras especies como el serbal, el mostajo, los arces, el avellano o el tejo. Buena parte de estos bosques presentan un estado de conservación aceptable. No obstante se considera conveniente invertir en su mejora e incrementar su superficie favoreciendo su regeneración natural y repoblando con estas especies en áreas de montaña.

Una situación netamente diferenciada respecto a los casos anteriores es la de nuestros pinares naturales. En algunas zonas con notable vocación forestal, la riqueza generada por estos bosques ha determinado un profundo arraigo de la gestión sostenible de los bosques en la población rural y ello ha permitido el mantenimiento de masas arboladas de gran valor económico, ecológico y social, como ocurre en la Tierra de Pinares en Soria, Burgos, Segovia y Valladolid. Todo ello se ha conseguido mediante una adecuada ejecución de los cuidados culturales, una aplicación correcta de las cortas de regeneración y la organización responsable de los aprovechamientos. Esta gestión sostenible, además de generar beneficios para los propietarios de los montes, es fuente de externalidades y activa los sectores implicados, principalmente el de la madera, con la consiguiente generación de empleo inducido y el descenso en las importaciones de este recurso natural. Se considera que debe consolidarse

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este modelo de gestión y que puede exportarse a otras comarcas donde su implantación es aún incipiente.

Una importante superficie de pinares tiene su origen en repoblaciones llevadas a cabo, en su gran mayoría, en los últimos 60 años. Se trata de masas jóvenes, pues su edad de madurez se aproxima o supera los cien años y la mayoría no ha alcanzado siquiera la mitad del turno.

Conforme los repoblados vayan madurando se podrá comprobar que el proceso de su integración en el paisaje natural circundante ocurre de forma natural. Esto sucede al finalizar la fase de exclusión de fustes, caracterizada por la fuerte competencia que impone la masa principal. A dicha fase sigue la de recuperación de sotobosque, que en nuestras condiciones se inicia espontáneamente hacia los cincuenta años y que puede acelerarse con la realización de claras que reduzcan la densidad del pinar. Poco a poco, especies tolerantes a la sombra, propias de los ambientes nemorales de los bosques se irán incorporando al cortejo del pinar, provocando la deseada integración y concluyendo el proceso de sustitución de matorrales por bosques que perseguía la repoblación. Algunas de esas repoblaciones podrán perpetuarse en nuevos ciclos de bosque de las mismas especies, pues en poco difieren, por ejemplo, los pinares repoblados de los naturales del Sistema Central. En otros muchos casos, la fase de pinar no habrá sido más que una etapa en el proceso de restauración de otros tipos de bosque que resulten más interesantes por su menor riesgo de incendios, mayores valores naturales o menores costes de mantenimiento. En las cuestas de la Cuenca del Duero, por ejemplo, es claro que encinares y quejigares deberán sustituir a muchos de los maltrechos y sufridos pinares. En todos los casos estas repoblaciones precisan labores culturales que aceleren la integración, promocionen la restauración o simplemente mantengan sanas y estables estas nuevas superficies que tan costosamente se van ganando para el bosque.

Algunas repoblaciones se encuentran ya en disposición de generar rentas para sus propietarios (con frecuencia entidades locales), para lo cual se requiere una adecuada planificación de las cortas de mejora o claras. Además, en un futuro no muy lejano, llegará el momento de las cortas de regeneración, en algunos casos adelantándose al turno teórico recomendado, para alcanzar una adecuada ordenación de los aprovechamientos y para acelerar el proceso de restauración. En ese momento muchas de las repoblaciones generarán un renta suficiente a sus propietarios como para que la población rural valore y asuma el importante papel de los montes en su economía, lo que redundará positivamente en su conservación y mejora.

Otra conífera natural de nuestros montes es la sabina, que ocupa importantes superficies en zonas bastante hostiles para la vegetación, debido a un clima muy continental y al escaso desarrollo del suelo. En estos territorios el descenso de la presión ganadera está favoreciendo la regeneración de la sabina, con frecuencia acompañada de encinas y, en ocasiones, pinos.

Este proceso natural puede ser ayudado en algunos casos mediante intervenciones de mejora.

Con ello se favorece su desarrollo permitiendo que en el futuro puedan ser aprovechados, con el consiguiente beneficio para la población. Este aprovechamiento ayudaría a fijar la población en las zonas más despobladas de nuestra Comunidad Autónoma.

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Además de los grandes grupos de bosques mencionados en los párrafos precedentes, hay otros de menor importancia superficial, pero igualmente esenciales en el paisaje natural de Castilla y León. Muchas de estas masas forestales, por su reducida extensión, por dificultades orográficas, por su situación en áreas con aprovechamientos restringidos, por su importancia geobotánica, etc. no están en disposición de generar rentas directas a través de sus aprovechamientos. La valoración de estos bosques viene de la mano de las externalidades, es decir, de los beneficios que generan para la sociedad (paisaje, espacios de ocio, biodiversidad, interés científico, etc.). Por lo tanto, la administración continuará invirtiendo en su cuidado y mejora.

Junto a las masas forestales densas mencionadas hasta el momento, Castilla y León cuenta con grandes áreas en las que el arbolado se está regenerando o densificando de forma natural.

El descenso de la presión ganadera de las últimas décadas y el previsible descenso de los incendios permitirá que estos montes se vayan incorporando de forma progresiva a nuestras masas arboladas densas. En ese momento podrán requerir labores de mejora que eviten su estancamiento. En cualquier caso, las masas claras y adehesadas constituyen un valioso patrimonio de esta Comunidad que interesa conservar, y sobre las que se trabajará para mantener su valor silvopastoral, en el marco del programa V4 Gestión silvopastoral.

2.4. PUESTA EN PRODUCCIÓN DE LAS MASAS ARBOLADAS

2.4.1. INTRODUCCIÓN

Los bosques de Castilla y León constituyen no sólo un valioso patrimonio natural sino también un importante recurso económico que puede resultar clave para revitalizar el tejido socioeconómico y crear empleo en el medio rural. De hecho, entre los principios que inspiran el presente Plan Forestal figura un compromiso con el desarrollo rural en las comarcas forestales, y nuestros bosques pueden jugar un papel clave para dar respuesta a esta aspiración.

La producción de nuestros bosques, no sólo de madera, sino también de leña, frutos (piñón y castaña), corcho, resina, setas, etc., puede ser la materia prima que alimente el entramado socioeconómico de las áreas rurales. Para ello se requiere no sólo fomentar estas producciones, sino también que el valor añadido que pueden alcanzar estos productos quede cerca de los lugares de producción. A continuación se indican los principales aprovechamientos de nuestros montes. En el programa V11 Generación y articulación de un tejido empresarial se exponen con más detalle los aspectos relacionados con el destino y la importancia económica de estos recursos.

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2.4.2. APROVECHAMIENTOS DE MADERA

Aun cuando en los últimos años se ha mantenido un ritmo creciente en los aprovechamientos forestales, se considera que hay una infrautilización de dichos recursos y que las intervenciones de mejora en nuestras masas arboladas han sido insuficientes.

El nivel actual de los aprovechamientos de madera es de 1.636.542 m3 c.c./año que se puede valorar en 7.541 millones de pesetas en pie, lo que corresponde a un precio medio de 4.608 ptas./m3 (Memoria de la Consejería de Medio Ambiente, 1999). En el programa V11 Generación y articulación de un tejido empresarial se detalla el importante valor añadido que genera la comercialización de este recurso. El mencionado ritmo de cortas corresponde al 44%

del crecimiento de madera evaluado en el Segundo Inventario Forestal Nacional (3.749.000 m3 c.c.).13 Dicha proporción es inferior a la media nacional, que se aproxima al 50%. Tres especies, pino negral, pino silvestre y chopo concentran casi el 90% de las cortas. La intensidad de corta referida a la superficie de arbolado denso es de 0,92 m3/ha.año.

La tendencia de los últimos años en las cortas de madera ha sido creciente, aunque ha sufrido algunos altibajos. Como se refleja en el Gráfico 5, desde 1970, las cortas se han incrementado en un 88%, porcentaje similar al nacional.

Gráfico 5. Volumen de cortas de madera

0 200 400 600 800 1.000 1.200 1.400 1.600 1.800

1965 1975 1985 1995 2005

A ño

Volumen (x1,000 m3c.c.)

Coníferas

Frondosas

Total

Fuente: Primer Inventario Forestal Nacional. Anuario de Estadística Agraria. Memoria Anual de la Consejería de Medio Ambiente

13 Esta es una estimación orientativa, ya que no tiene en cuenta la extracción de leñas, una parte de las cuales corresponde a volumen de fuste, que debe contabilizar dentro del volumen maderable extraído.

Teniendo en cuenta dicha circunstancia, se puede considerar que el volumen maderable extraído se aproxima al 50% del crecimiento estimado por el 2º IFN.

(25)

Los aprovechamientos proceden mayoritariamente de montes gestionados por la Consejería de Medio Ambiente, ya que las cortas en montes en régimen privado suponen la cuarta parte del total (fundamentalmente procedente de las choperas de producción). Esta distribución de las cortas es prácticamente inversa en el conjunto del país.

El bajo nivel de aprovechamientos respecto al crecimiento estimado por el II Inventario Forestal Nacional, se debe a que en algunas comarcas con elevado potencial forestal, no hay todavía una buena implantación de las cortas de mejora y de las cortas de regeneración. De hecho en bastantes comarcas hay un importante retraso en la ejecución de las claras, retraso que debe ser compensado en los próximos años.

En algunas provincias se está comenzando una apreciable labor de planificación para conseguir que se lleven a cabo las claras en los pinares procedentes de repoblación. La experiencia de estas provincias servirá para articular una adecuada planificación de las claras en toda la Comunidad Autónoma.

2.4.3. OTROS APROVECHAMIENTOS FORESTALES

Los bosques generan muchos bienes y servicios además de la madera. Entre los aprovechamientos no maderables cabe destacar las leñas, los frutos (piñón, castaña, materiales forestales de reproducción, etc.), la resina, los hongos y el corcho. Otros aprovechamientos forestales no ligados a los bosques son la apicultura, los áridos o las plantas aromáticas y ornamentales.

Además de los mencionados aprovechamientos los montes generan otros bienes y servicios.

Algunos de ellos (los pastos, la bellota, etc.) se aprovechan de forma indirecta a través de la ganadería y la caza y se abordan en otros programas (V4 Gestión silvopastoral y V9 Gestión cinegética). Por su parte, los servicios y las externalidades que generan los montes, que en ocasiones tienen mayor trascendencia social y económica que la producción directa, se tratan en los programas V7 Espacios protegidos, T7 Conservación y mejora de la biodiversidad y V8 Uso recreativo y social.

En los últimos años, la importancia económica de algunos recursos no maderables se ha mostrado claramente creciente y se espera que continúe siéndolo en los próximos años. Es el caso del piñón y de los hongos:

El creciente interés por el fruto de Pinus pinea, ha llegado a convertir este aprovechamiento en el principal y de mayor valor económico en gran parte de los pinares de piñonero en Castilla y León, como consecuencia de la demanda ascendente del piñón, muy apreciado entre los frutos secos por su calidad. La producción media anual de los montes de piñonero de Castilla y León se puede estimar en 4.000 t de piña en pie, con un valor medio de 156 millones de pesetas y un rendimiento de 800 t de piñón con cáscara valorados en 320 millones de pesetas. En los años de buenas cosechas, la producción puede alcanzar las 7.000 t de piña en pie, valoradas en 273 millones de pesetas y un

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rendimiento de 1.400 t de piñón con cáscara, valorados en 560 millones de pesetas. Se estima que los pinares de piñonero proporcionan una renta media cercana a las 3.500- 4.500 ptas. por ha y año (valor medio del fruto en pie), aunque con notables diferencias interanuales debido a la vecería, lo cual supone un inconveniente notable. Esta rentabilidad media supera a la de los aprovechamientos de madera de algunas provincias como Valladolid (cifrada en unas 3.100 ptas./ha.año) donde el piñonero presenta la mayor extensión.

La recogida y comercialización de hongos es una actividad que presenta una tendencia creciente muy notable en Castilla y León. No resulta sencillo dar una buena estimación de la importancia económica del sector debido a su escasa regulación. Según Martínez de Azagra et al., 1998 (datos procedentes de encuestas) la recogida de hongos en Castilla y León alcanza los 6.632 t/año (excluidas las trufas). Suponiendo un precio medio de 300 ptas./kg, esta producción se valoraría en 1.990 millones de pesetas al año. La producción de trufas es igualmente incierta, aunque netamente inferior a la de los demás hongos.

Otros recursos, en cambio, están en una fase de estancamiento o regresión y su futuro depende de diversos factores, principalmente tecnológicos, que puedan hacer o no rentable su aprovechamiento. En esta situación se encuentran la resina y la leña (biomasa):

En la década de los sesenta, la utilización de los combustibles fósiles y el descenso de la población rural provocó un fuerte descenso en el consumo de leña. De hecho, en aquella época, éste era uno de los principales aprovechamientos de nuestros montes de frondosas. En la actualidad la leña ha pasado a ser un recurso de menor importancia económica y social, aunque se mantiene en unos niveles relativamente estables. Desde el año 1975 hasta la actualidad, las estadísticas de aprovechamiento de leñas en Castilla y León dan valores entre 500.000 y 800.000 estéreos, que se pueden valorar aproximadamente en 225 a 350 millones de pesetas en pie (su valoración se puede duplicar en cargadero). El descenso en el consumo de leña ha tenido un efecto positivo en nuestros montes porque ha permitido una importante capitalización de muchos montes bajos de frondosas. Sin embargo, en la actualidad, la escasa demanda de este producto es un inconveniente a la hora de rentabilizar los tratamientos selvícolas debido a la escasa salida comercial que tiene la biomasa. El futuro de este recurso depende directamente de la viabilidad tecnológica y económica de las centrales de biomasa y de las mejoras técnicas y operativas en los aprovechamientos.

Tanto en Castilla y León como en España, la producción de miera ha descendido de forma muy acentuada en los últimos treinta años (Castilla y León es la principal productora de resina de España). Durante la última década la producción se ha mantenido en unos niveles muy bajos: 2.000-4.000 t/año (que se valoran en unos 14-28 millones de pesetas en pie y en 170-340 millones de pesetas en cargadero). Esta producción, que se ha mantenido con ligeras variaciones en la última década, es menos de la décima parte de la que se obtenía en la década de los setenta.

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Otros productos forestales no maderables que tradicionalmente han tenido una importancia menor, o muy localizada, en Castilla y León son las siguientes:

La producción de corcho en Castilla y León está limitada por la escasa superficie de alcornocales (en Salamanca, Ávila y, en menor medida, León). En los últimos años su cuantía se ha situado entre 200 y 400 t anuales (que se pueden valorar en 6-12 millones de pesetas en pie). Esta producción es inferior al 1% de la producción total de España. En los últimos años, la producción de corcho en España se ha mantenido relativamente estabilizada con algunos altibajos.

La producción de castaña se centra en la provincia de León (fundamentalmente en El Bierzo) donde, en los últimos años, se han recogido 5.000-7.000 t. Esta producción se valora en 500-700 millones de pesetas.

Por último puede citarse como nuevo aprovechamiento el de los materiales forestales de reproducción. La aplicación progresiva de la normativa relativa a la comercialización de los materiales forestales de reproducción favorecerá la valoración de este recurso.

En la Tabla 8 se recogen los datos de producción de los diferentes aprovechamientos no maderables correspondientes al año 1996. También se incluye una valoración en pie. La comercialización de estos recursos genera un gran valor añadido que no se ha recogido en la citada tabla.

Tabla 8. Aprovechamientos no maderables

Producción Unidad Valoración en pie (millones de ptas.)

Leña 503.676 estéreos 226

Resina 3.262 toneladas 23

Piñón 4.00014 toneladas 156

Hongos 6.632 toneladas 1.990

Corcho 248 toneladas 26

Castaña 5.800 toneladas 580

Fuente: Junta de Castilla y León. Anuario de Estadística Agraria de Castilla y León, 1996. Leña:

Consejería de Medio Ambiente; estimación propia (datos de 1999). Castaña: Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación. Anuario de Estadística Agraria 1997. Piñón: Consejería de Medio

Ambiente. Estimación propia. Hongos: Martínez de Azagra et al., 199815

14 La producción de 4.000 t es de piña, que corresponde a una producción de piñón de 800 t.

15 Martínez de Azagra, A.; Oria de Rueda, J.A., & Martínez-Zurimendi, P. 1998. Estudio sobre la potencialidad de los distintos usos del bosque para la creación de empleo en el medio rural de Castilla y León. La producción de mayor potencialidad: hongos silvestres comestibles. Junta de Castilla y León.

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2.5. ESTADO ACTUAL DEL DESARROLLO DE LA PLANIFICACIÓN

2.5.1. INTRODUCCIÓN

La ordenación de montes es una disciplina cuyo cometido consiste en organizar en el tiempo y en el espacio la selvicultura a desarrollar en una cierta masa forestal para la consecución de unos ciertos objetivos productivos y estructurales, evaluando la cuantía de los aprovechamientos de todo tipo que vayan a realizarse en ella durante un determinado período de tiempo.

Constituye pues el marco lógico de toda selvicultura, garantizando la pertinencia de los tratamientos a realizar, su articulación en el ciclo productivo de las masas forestales y su continuidad en el tiempo. Se trata en definitiva de un nivel superior de organización de la selvicultura, en el que se jerarquizan tanto los cuidados culturales que es preciso proporcionar a una masa forestal, como los subsiguientes tratamientos de mejora y cortas de regeneración que sea preciso realizar en ella.

Por lo tanto, la ordenación garantiza la persistencia y el rendimiento sostenido de los recursos forestales y, en tal sentido, es consustancial a la gestión sostenible de dichos recursos e indispensable para su plena consecución. De hecho, la gestión forestal en los países desarrollados se caracteriza por un sometimiento generalizado de los aprovechamientos forestales a este primer nivel de planificación. En el artículo 29.2 de la vigente Ley de Montes de 10 de junio de 1957 se indica que los montes del Catálogo deben someterse a proyectos de ordenación. En el artículo 204 de su Reglamento se puntualiza que “la administración forestal dará la debida preferencia a los trabajos de ordenación de montes, y determinará la sucesión e intensidad de los mismos en los predios catalogados como de Utilidad Pública y en los incluidos en la relación de protectores”. Además, en el artículo 3 de las vigentes Instrucciones Generales para la Ordenación de Montes Arbolados en Castilla y León, recientemente aprobadas (Decreto 104/1999, de 12 de mayo de 1999), se otorga a esta actividad la consideración de interés general para la Comunidad de Castilla y León.

En España, y también en Castilla y León, la ordenación se ha venido materializando a escala de monte o grupo de montes, aunque su unidad básica de aplicación es el cuartel. Muy raramente se ha extendido a comarcas completas, a pesar de que la concepción comarcal de esta planificación constituyó una de las principales novedades de las Instrucciones de Ordenación de 1930. Es probable que el enfoque actual de la actividad forestal, recogido en el presente Plan, obligue a retomar esta filosofía comarcal que no llegó a desarrollarse en su momento.

2.5.2. LAS ORDENACIONES EN CASTILLA Y LEÓN

La Comunidad de Castilla y León puede considerarse, con toda justicia, como una de las pioneras en la aplicación de las técnicas de ordenación forestal tras su aparición en España a

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mediados del siglo XIX. El documento de inventario y ordenación más antiguo que se conserva en España corresponde al M.U.P. nº 144 (“Dehesa de la Garganta”) de la provincia de Segovia, y fue redactado entre 1859 y 1862. Cuatro de los proyectos españoles más antiguos corresponden así mismo a montes segovianos y abulenses: se trata de los redactados para los montes “El Quintanar” (Ávila) y “Matas” de Valsaín (Segovia), en 1882, para “Valle Iruelas”

(Ávila) en 1886 y para el “Pinar” de Valsaín (Segovia) en 1887. Además, buena parte de los proyectos elaborados hasta 1910 en nuestro país tuvieron por escenario montes situados en la región. De hecho, de las 253.918 hectáreas ordenadas hasta esa fecha en España, 146.687 (un 57,8%) se encontraban en Castilla y León. Todo ello acredita una antigua tradición en la materia, que se mantuvo en fechas posteriores y que ha llegado hasta el momento actual.

En líneas generales, la actividad ordenadora y la gestión ordenada de los montes del Catálogo se ha extendido ya a la práctica totalidad de los montes productivos importantes, de carácter casi siempre espontáneo. La mayor parte de ellos se encuentran poblados por coníferas del género Pinus. La atención a los montes de frondosas, menos importantes desde el punto de vista productivo, ha sido menor, aunque muy superior a la media española: la superficie de montes de este tipo sometida a algún tipo de gestión ordenada entre 1882 y el momento actual puede evaluarse en casi 75.000 hectáreas. Puede hablarse de una desatención prácticamente total y absoluta hacia las masas procedentes de repoblación, cuyos estudios de ordenación no han sido abordados hasta la fecha en casi ningún caso.

En la Tabla 9 se ha recogido la serie histórica de las ordenaciones de montes de Utilidad Pública en Castilla y León, desglosando la superficie ordenada en cada década desde 1881, la acumulada ordenada por décadas hasta 1998 y, finalmente, la superficie efectivamente gestionada en cada década.

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