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Nacimiento de Una Experiencia

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Academic year: 2020

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MONOGRAFÍA

DIANA CAROLINA AVELLA RODRÍGUEZ

UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSE DE CALDAS FACULTAD DE CIENCIAS Y EDUCACIÓN

PROYECTO CURRICULAR EN LICENCIATURA EN EDUCACIÓN BÁSICA CON ÉNFASIS EN HUMANIDADES Y LENGUA CASTELLANA

BOGOTÁ D.C

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NACIMIENTO DE UNA EXPERIENCIA

MONOGRAFÍA

DIANA CAROLINA AVELLA RODRÍGUEZ

Código: 20022160005

WILMER VILLA

Director

Monografía para optar al título de Licenciada en Educación Básica con Énfasis en Humanidades y Lengua Castellana

UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSE DE CALDAS FACULTAD DE CIENCIAS Y EDUCACIÓN

PROYECTO CURRICULAR EN LICENCIATURA EN EDUCACIÓN BÁSICA CON ÉNFASIS EN HUMANIDADES Y LENGUA CASTELLANA

BOGOTÁ D.C

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NACIMIENTO DE UNA EXPERIENCIA

MONOGRAFÍA

CARLOS JAVIER MOSQUERA SUÁREZ Rector de la Universidad

GIOVANNI RODRIGO BERMÚDEZ BOHÓRQUEZ

Vicerector Académico de la Universidad

MARIO MONTOYA CASTILLO Decano Facultad de Ciencias y Educación

MARIO MONTOYA CASTILLO Coordinadora Proyecto Curricular

Licenciatura en Educación Básica con Énfasis en Humanidades y Lengua Castellana

BOGOTÀ D.C

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Resumen Analítico Especializado RAE

Aspectos formales Tipo de documento: Monografía

Tipo de impresión: Impresión digital formato carta

Acceso al documento: Universidad Distrital Francisco José de Caldas. Facultad de Ciencias y Educación.

Título del documento: Nacimiento de una experiencia (Monografía) Autor: AVELLA RODRÍGUEZ, Diana Carolina

Director: VILLA, Wilmer

Aspectos de investigación

Palabras claves: Hip Hop, narrativa, “pedagogización”, “re-existencia”, decolonialidad, política, militancia.

Descripción:

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Contenidos:

Monografía Nacimiento de una experiencia conformada por 10 capítulos, 26 imágenes y un CD de audio.

Metodología:

Nacimiento de una experiencia es una narración biográfica que se basa en la posibilidad del dialogo de la academia con el arte y la política, en las líneas de este texto dialogan autores importantes desde planteamientos teóricos alrededor de la identidad, la pedagogía, la oralidad, la música y autores relevantes en la creación de letras de Rap inspiradas en las calles de sus ciudades. Acerca al lector a la posibilidad de observar con archivos visuales la secuencia de la historia y fortalece el dialogo con el mismo a través de un archivo musical.

Conclusiones:

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AGRADECIMIENTOS

Agradezco de manera fraterna a la Universidad Distrital Francisco José de Caldas por abrir sus puertas para poder narrar desde el Hip Hop la manera en que es posible tejer historias, pedagogizar y construir desde la escucha (Villa & Villa, 2013).

Agradezco al maestro Wilmer Villa por el camino trazado con palabras, teorización, historias, memoria en el que se construyó este texto, sin si dirección, pero más aún, sin su historia de vida y de relación con la academia no hubiese sido posible narrar desde la frontera de ser mujer de origen popular y Hip Hopper.

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RESUMEN

Nacimiento de una experiencia es un texto escrito desde la experiencia de frontera de Diana Avella, como estudiante de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, del proyecto curricular de Licenciatura en Educación Básica con Énfasis en Lengua Castellana y su pertenencia al movimiento musical del Hip Hop desde hace más de 14 años. En este texto se unen relatos, experiencias de vida, procesos de investigación y pedagogización impulsados por esta líder del Hip Hop Bogotano.

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PRESENTACIÓN

Nacimiento de una experiencia se plantea desde un punto de vista asumido desde el enfoque historico hermeneutico cuyo interes es el comprender, a través de la significación en este caso la experiencia narrada como parte de los procesos de formación y construcción de sentido, tal como lo sugiere (Domingo, Bolívar, & Fernández , 2001). En este caso se parte de una reconstrucción autobiográfica buscando valorar el sentido de lo educativo, de lo pedagógico, lo cultural, lo curricular y lo comunicativo.

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Tabla de contenido Pag

1.Nacimiento de una experiencia ...8

1.1 Una cometa, un balón, el barrio: niñez ...12

1.2 Ya no tenía como vista la hermosa ciudad, adolecer de: Adolescencia ...23

1.3 El reto y el aprendizaje de la educación pública ...28

1.4 “Mi Causa el Hip Hop” ...30

2. Los encuentros y la emergencia de mi voz, en la construcción de la experiencia ... 36

2.1 La universidad pública ...36

2.2 Proceso formativo en Hip Hop desde el proyecto Enlace...39

2.3 Hip Hop contestatario hecho por mujeres: Por Razones de Estado ...42

2.4 Patricia Ariza: Maestra, madre, amiga ...51

2.5 Madre soltera por convicción...57

3. Procesos de investigación ... 60

3.1 Proyecto afianzando la lectura y la escritura con Hip Hop ...61

3.2 Colectivo Distrital de Mujeres Hip Hoppers, una apuesta por la reivindicación del lugar de la mujer en el Hip Hop ...65

4. Militancia en diferentes direcciones, arte para la “re-existencia” ...73

4.1 Proceso organizativo Juntos por la Vida ...75

4.2 Extendiendo pasos desde la periferia a la periferia, relatos de militancia en lo regional ... 82

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5.1 Creación desde las letras para la vida y la resistencia. Afrontando el “ma-decir” ...86

5.2 Discografía Diana Avella ...100

6. Campo del Hip Hop como escenario de la representación subalterna ...104

6.1 Lugares comunes en investigación sobre el Hip Hop, el origen en la resistencia ... 107

6.2 Voces de experto, voces de seguidores, voces de puristas: Una realidad compartida ...111

7. Experiencia urbana y configuración de sentido ...115

8. Las re-existencias y formación empírica ...120

9. “La voz y la emergencia de las subjetividades” ...126

10. Apuestas e instancias de reconocimiento ... 128

10.1 Participación y formación política ...129

10.2 Acciones colectivas desde el fortalecimiento al Hip Hop Colombiano ...132

10.3 Procesos de gestión cultural, primer módulo de emprendimiento cultural de Hip Hop en Bogotá ...134

10.4 “Pedagogización de la escucha” para la gestión cultural ...135

10.5 “Interculturalidad como acción situada a propósito de la experiencia del Hip Hop” ... 137

11 Conclusiones ...140

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Tabla de figuras

Figura 1. Mapa de Bogotá 2015 ...9

Figura 2 Foto año 1989 barrio Santa Rosa...12

Figura 3 Matrimonio Victoria Soacha y Nemesio Rodríguez, Abuelos 1957 ...19

Figura 4 Foto Hermanos Rodríguez Soacha ...21

Figura 5 Barrio Suba Rincon Año 1996 ...24

Figura 6 Colegio Ramón de Zubiria 1999 ... 28

Figura7 Agrupación Mediadores del Nuevo Pacto ...33

Figura 8 Disco la Hoguera Asilo 38 año 2000 ...34

Figura 9 Disco Multicopiado Por Razones de Estado año 2004 ...39

Figura 10 Por Razones de Estado 2004 y 2010 ...42

Figura 11 Publicidad concierto día mundial contra Coca Cola ...47

Figura 12 CD No más guerra 2005 ... 50

Figura 13 Día conmemoración genocidio Unión Patriotica ...51

Figura 14 Familia ...60

Figura 15 Muestra proceso Afianzando la lectura y la escritura con Hip Hop 2006 ...62

Figura 16 Primer Congreso Distrital de Mujeres Hip Hoppers 2007 ...66

Figura 17 Portada Callejeras 2008 ... 71

Figura 18 Festival Internacional Altavoz ...73

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Figura 20 Hip Hop al parque 2010 ...80

Figura 21 Festival VolksWagen Sonem Fest ...84

Figura 22 Portada Larga Duración Nací Mujer 2010 ... 98

Figura 23 lll Gala de Hip Hop 2014...104

Figura 24 Documentales de Hip Hop Colombiano ...108

Figura 25 Encuentro colectivo proceso de formación Vokaribe 2013 ...113

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1. Nacimiento de una experiencia

“El acto de narrar es así el acto de construcción de un espacio de visibilización de uno mismo dentro de un determinado contexto social: una especie de catarsis destinada a la identificación pero también al espanto, vale decir, a la crítica y al rechazo de mucho de lo existente”. (Vich & Zabala, 2004, p.83)

Hablare en cada línea de este texto de lo que más ha estado cercano a mis sentidos, a mi experiencia de significado desde lo vital, aquello que me ha ayudado a construir sentido. Narrare como el transitar por cada experiencia me ha permitido tener una voz, voz cargada de identidad; aquella construida en los encuentros con la familia, el barrio, la academia y la cultura, de relatos, de historias, de reivindicaciones y de luchas. Todo ello ha propiciado que hoy pueda ser yo, quien con la contribución de la academia reflexione alrededor de temas como las narrativas desde el Hip Hop, la importancia de mi origen popular en la creación artística, la cultura como espacio de desarrollo personal y colectivo desde el movimiento musical del cual hago parte y desde los diversos espacios de organización social y política de los que he hecho parte; de como el Hip Hop está constituido en términos de Villa & Villa (2013) por la pedagogía de la escucha y desde allí transforma vidas. Es tener el poder de hablar desde dentro, con autonomía, con experiencia y con 14 años de militancia desde las rimas y los versos como una mujer de frontera.1

1 El concepto de Frontera, es tomado del Seminario de Diversidad y Cultura dirigido por el maestro Wilmer Villa en

el año 2009 en la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, en términos de Grossberg (2011) frontera se define como:

“es un lugar vago e indeterminado creado por el residuo emocional de un límite artificial (…) las personas que habitan las dos realidades (…) están obligadas a vivir en la interfaz de ambas” (…) “Las imágenes de la liminalidad

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“El espacio a partir del cual cultivamos y somos cultivadores por la cultura se convierte en lugar de pensamiento, es la conversión a un marco de actuación que limita o transforma la acción de las personas.” (Villa & Villa, Identidad, 2012, p.148). Pensando en los territorios habitados, narro mi ser desde donde nací y las circunstancias que rodearon ese espacio vital que en un primer momento fue el barrio y que con el transcurrir del tiempo y los encuentros fue ampliándose a la ciudad, al país y a otros continentes. Comparto la posibilidad de hablar de cultura, narrativa y pedagogía desde la convicción que el barrio me dio los contenidos, el Hip Hop la voz y la academia el acercamiento a nuevas miradas sobre las acciones en busca de una vida digna.

Nací un viernes 20 de Septiembre del año 1.985; “hija única de madre soltera” (Avella, 2010). Parto atendido en la clínica San Ignacio a las 2:45 P.M. Crecí en el barrio Santa Rosa de Lima, sector ubicado en el centro oriente de la ciudad de Bogotá. Este barrio solamente obtiene la posibilidad de servicios públicos básicos como el agua hasta el año 1.982 y hasta el día de hoy es un sector invisible que se encuentra entre los barrios Los Laches, Rocio, los Chircales, las cruces y el Dorado. Mi nombre es Diana Carolina Avella Rodríguez, tengo 30 años, 15 dedicados a cultivar mi gusto por el Hip Hop y a nutrirme como artista proveniente de este género musical.

Figura 1 Mapa de Bogotá 2015 – Localidad Tercera de Santafe. Noticias RCN, (2014 )

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Mi historia proviene del “otro lado de la línea” en términos de Santos, (2009) “El otro lado de la linea comprende una vasta cantidad de experiencias desechadas, hechas invisibles tanto en las agencias como en los agentes, y sin una localización territorial fija”(p.163), de donde han nacido también los relatos, que narrados por mis tías y por mi mamá me permiten constantemente hacer memoria de dónde vengo. Ese “otro lado de la linea”, lejos de las comodidades y lleno de tantas carencias materiales me permite comprender que soy una mujer de origen popular, una mujer que atraída por las letras y la escritura, comprendió que este mundo en el que nacemos las mujeres, profundamente desigual, necesita de nuestras historias. Textos, canciones, análisis, interpretaciones del mundo que pueden permitirle a otros y otras una visión de la desigualdad de género desde el análisis de clase, relatos silenciados, pedagogías excluidas, voces silenciadas que inspiran mi labor y que el lector ira descubriendo línea a línea, observando cómo se conjuga esta historia de vida con categorías que desde la academia fortalecen la acción colectiva por la transformación de desigualdades.

Mi núcleo familiar biológico en la actualidad está conformado por mi hijo, mi mamá, 4 tías mujeres y 2 tíos hombre, 3 primas mujeres y 6 primos hombres. Mis “seres queridos, no familiares de consanguinidad” Villa et.al, (2013, p.366), unidos por vínculos artísticos, políticos y de recorrido por la vida es incontable y se encuentra en diferentes lugares del mundo, me acompañan desde la lejanía en mis logros y dificultades. Esas dos familias son mi causa y mi fuente de inspiración, personas muy importantes en el desarrollo de este texto, ya que colectivamente hemos caminado tejiendo la vida, dotándola de color, llenándola de fuerza y convenciéndonos de la necesidad de pensar desde otros puntos de vista la familia, la cultura, la academia y la escuela.

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ese mismo mundo en el que fueron paridos, les ha marcado con el miedo, la inequidad, la carencia de cultura, el arribismo, el mal-decir, categoría desarrollada por Villa (2013) de la cual afirma “El mal-decir es una condena, es el hecho de inhabilitar a los otros, que no pueden decir nada desde ellos mismos, sin pasar por los discursos dominantes de los que hablan o dicen de nosotros-otros” (p. 87).

Hablaré en este texto como mujer de origen popular, como madre, como artista, como militante, como académica. Hablaré de lo que mejor conozco, más he estudiado y mejor he aprendido, hablare desde mi experiencia de vida. No sin antes reconocer el miedo que se siente al narrar una historia que solamente uno puedo legitimar y que solamente uno, a fondo y con detalles conoce. Reconociendo que como lo menciona Albán Achinte (2013) es necesario “Emanciparnos de lo hegemónicamente racional es un ejercicio que se debe realizar a partir de considerar los miedos como contra-narrativas de lo cierto, de tal manera que nos guíe con la conciencia de comprender que los miedos no son otra cosa que la contra-cara de la racionanidad occidental.” (p.450).

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como extraña en un lugar que desconocía el valor de mi origen, y por el contrario, identificando con el docente y compañeros de clase complicidades para resistir.

1.1 Una cometa, un balón, el barrio: Niñez.

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“La experiencia alegre y silenciosa de la niñez es la experiencia primordial de la diferenciación, del reconocimiento de sí como uno mismo y como otro, que reiteran las de la marcha como primera práctica del espacio y la del espejo como primera identificación con la imagen de sí” (Augé, 2000, p.89)

De mis primeros años de vida conservo algunos de los recuerdos más interesantes y afectivos. Las calles que me vieron crecer, erguidas hacia el oriente, tenían una vista privilegiada hacia el sur occidente y norte de la ciudad de Bogotá. En ese entonces, puedo decir de lo que obtengo de mis propios recuerdos; en los años 90 no existían rutas de transporte público que facilitaran el acceso a mi barrio, a causa de las calles sin pavimentar de este sector de la localidad tercera de Santafé, por lo cual, la posibilidad de jugar en la calle era viable por esa época, o por lo menos eso opinaban las cuidadoras de las nuevas generaciones del sector.

Nosotros y nosotras, una vez pedíamos permiso a la abuela, o a quien nos cuidaba en ese momento para salir a jugar a la calle, pasábamos las vacaciones todo el día fuera de la casa y en calendario académico el resto de la tarde en lugares como la cancha de futbol de Los Laches, en la casa de nuestras vecinas Lucia Camacho y Rosa Camacho, un par de mujeres sin hijos, maravillosas mujeres que tenían como herencia una casa que atravesaba de vía a vía un fragmento del barrio, inmensa, con varias habitaciones, salones, escaleras todo en obra gris y con un fuerte olor a nicotina resultado de los múltiples cigarrillos que a diario fumaban, esta casa se convertía en el lugar de juegos de sus sobrinos, de los hijos de sus vecinas, un espacio privilegiado para el juego.

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podía ir en compañía de otra niña o niño de la misma edad (7 u 8 años) y una cometa, un balón, un juguete improvisado con alguna caja abandonada o un palo de algún guacal desarmado sin peligro y sin problema. Los juguetes eran eso que se encontraba en la calle y mágicamente se convertían en una historia, los juguetes en mi vida aun poseen diversos e importantes significados. Mi mamá por ejemplo, hoy, 27 años después de ese episodio, cuenta como mi papá, la cito al norte de la ciudad para entregarle el primer regalo de navidad que le daba a su hija.

En su relato mi madre cuenta que mi papá pidió que yo cerrara los ojos, y coloco en frente una muñeca patinadora casi de mi misma estatura, mi reacción a los 4 años fue llorar de miedo al ver una muñeca tan grande, reacción propia de una niña de esa edad acostumbrada a jugar con cualquier objeto que se atravesara en la casa. Esa muñeca patinadora, representa lo más valioso en términos monetarios que me ha brindado mi figura paterna y para mi madre el único acto de afecto que en toda su vida mi padre expresó hacia mí.

Desde el otro lado de esa línea de invisibilidad trazada en una ciudad que hasta ahora emergía, nosotros y nosotras jugábamos libres en las calles, sin miedo y sin estrato, sin diferencias y sin competencia, en este caso el niño o niña más relevante, con mayor popularidad, era el que en la cuadra encontraba un objeto raro con el cual jugar y esto podía ser desde un carro roto, hasta un pulóver viejo que en el piso de madera de la casa en la cual me crie, funcionaba para subirse sobre él y pedir ayuda de alguien de la misma edad para que a toda velocidad arrastrara el saco sobre el cual uno estaba por toda la casa, como una especie de carro de carreras, de barco o de avión.

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Parejo, El Dorado, El Triunfo, Santa Rosa, Roció, Belén, Girardot y el Guavio, quienes disfrutaban domingo a domingo de tardes soleadas con vista a toda Bogotá, algodón de azúcar, galguerías, una parroquia, un bello paisaje dominical lleno de familias, niños y niñas y la infaltable fritanga, ese alimento conformado por embutidos artesanales como longaniza, rellena y otros productos de nuestra canasta familiar Cundi Boyacence como la papa criolla, la yuca y el chorizo.

A mí siempre me llamó la atención la calle, las amistades, las casas ajenas y el juego. Cuando entre al colegio a la edad de 7 años me enamore del estudio, de los lápices negros y rojos, los colores que en contadas veces tuve nuevos, los cuadernos y los libros que aunque prestados siempre me proporcionaron herramienta para la imaginación. Desde esa edad tuve la oportunidad de interactuar con niños y niñas de los barrios aledaños al mío, de recorrer el sector sin prevenciones, sin miedos, solo con la intuición de un grupo de niños que después de realizar sus tareas en casa de mis compañeros de salón Gustavo o Jennifer Marín se iban para la cancha de micro a jugar un partido o a la peña a dar una vuelta.2

No existían muchos lujos materiales, pero si una estrecha relación con el barrio y con quienes lo habitaban. Las navidades, los cumpleaños, la semana santa tenía un ritual distinto. Las fiestas previas a la navidad, por lo menos hasta los 7 años se vivían en casa de los y las vecinas, la semana santa siempre se conmemoraba con una procesión al alto de la cruz ubicado en los cerros del centro oriente de Bogotá, para los cumpleaños se estrenaba ropa y se daba una vuelta por la séptima. Esos rituales que desde lo popular se generaron y se compartieron de generación en generación, han,

2 La expresión “dar una vuelta” se utiliza en la jerga popular, para referirnos a un paseo corto por la localidad o

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moldeado también nuestras identidades y creado un sentimiento especial por estas fechas especiales.

La vida en el barrio fue cambiando, cuando las oleadas de violencia a causa del recrudecimiento del narcotráfico en Colombia a inicios de los años noventa, genero la persecución de jóvenes por su forma de vestir, o por estar en la calle a altas horas de la noche, a manos de los llamados “rayas”, o policías que vestidos de civil y en camionetas de alta gama asesinaban a estos jóvenes, principalmente hombres. Desde entonces, ya no era viable salir a fiestas en el barrio, ni tampoco salir después de que oscurecía, porque por ese entonces, inicios de los años 90, morir solo era una cuestión de ser joven y estar en el lugar equivocado, por esos años, los rayas buscaban marihuaneros, guerrilleros y estudiantes, pero como no había manera de identificarlos, ellos jugaban a la muerte por descarte.

De lo vivido antes de los siete años, los recuerdos son escasos, aunque no ignorados gracias a la valiosa ayuda de mis tías y de mi mamá, fuentes inagotables de la memoria de mi vida. Aprendí a caminar agarrándome la cabeza, dicen mis tías que era una forma de mantener el equilibrio, aprendí a cantar a la edad de 2 años cuando me subía en un transformador del televisor de la casa con un cepillo para peinarse el pelo cantando: “No Controles” de Cano (1983).

“No controles mi forma de vestir, Porque es total y a todo el mundo gusta

no controles mi forma de pensar porque es total y a todos les encanta

no controles mis vestidos, no controles mis sentidos,

no controles mis vestidos, no controles mis sentidos, no”.

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el año 1931, un 2 de Agosto, era originaria de Pasca Cundinamarca, en donde fue abandonada por mi bisabuela. Ella cuidó de mí hasta la edad de 10 años, murió en el año 1993, un 23 de Enero hacia las 4:00 A.M. A los 62 años no pudo luchar contra un cáncer de tercer tipo que le dejó sin habla y sin movimiento, un cáncer descubierto tarde por el I.S.S (Instituto de Seguros Sociales), un servicio médico que en ese momento era igual de injusto al servicio médico en Colombia actualmente, así como lo narro en mi canción vida del larga duración Nací Mujer (Avella, 2010)

“Por ocupaciones varias la cría su abuela. Ella, nace y crece en la loma

en un hogar humilde, donde la abuela es quien corrige

las tardes grises, las calles dicen

que hay que jugar hasta el cansancio, porque vendrán tiempos difíciles

tal vez a las cogidas, un partido de micro

la vida en esos días, se escapó como un suspiro.

Después, la cuadra era diferente

porque los niños se volvieron delincuentes, y ahora se entretenían con revólveres

y no con el yermis, la abuela ya no estaba pendiente

se murió intentando conseguir una cita, en el ISS

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favorecidos económicamente, en el cual el derecho a una salud digna para los y las pobres se presenta como una súplica y no como una exigencia. Una forma de represión del estado, forma de asesinar en silencio y de convertir a otros y otras subalternas en funcionarios, en aliados de esa violencia directa hacia las poblaciones sin acceso a conocimientos que les permitan defender sus derechos como mi abuela y nosotros su familia, que también vivimos y sufrimos la inequidad del sistema de salud pública en Colombia.

En términos de Santos, (2009), el derecho suave, ese mismo que cobija a esas instituciones, se comportaría de una manera condescendiente con las irregularidades ejercidas por entidades prestadoras de la salud y en el caso de nosotros y nosotras los y las menos favorecidas y favorecidos ni siquiera existiría, él anota de manera certera como se relacionan estos actos de injusticia con la mirada colonial a la que persona como mi abuela fueron expuestas:

“En su constitución moderna, lo colonial representa, no lo legal, sino lo sin ley. La máxima entonces se convierte en popular – Más allá del ecuador no hay pecados” – recogida en el famoso pasaje de Penseés de Pascal escrito a mediados del siglo XVII: “Tres grados de latitud trastocan la jurisprudencia por completo y un meridiano determina lo que es verdadero…Éste es un gracioso tipo de justicia cuyos límites están marcados por un río; verdadero de este lado de los Pirineos, falso en el otro” (Santos, 2009, p.165)

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y honrado”, la recuerdo también cuando en los diciembre dedicaba su tiempo a realizar tamales para nosotros su familia y los vecinos, evidenciando ese espíritu de generosidad enorme que nos heredó y que hoy en día es escaso, también heredamos su fortaleza, ella trabajaba lavando ropa en los lavaderos comunitarios del barrio Lourdes en el centro oriente de Bogotá, planchando y como apoyo en el servicio doméstico.

Figura 3 - Matrimonio Victoria Soacha y Nemesio Rodríguez, abuelos. 1957.

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personas que de su generación profesa y defiende el vegetarianismo hace más de 20 años como una alternativa de vida y respeto por los animales, algo curioso, ya que en nuestras familias de origen popular origen popular, en las cuales regularmente se expresa el afecto con comida, mi tío nunca aceptó comer carne en las reuniones familiares, en las cuales comer carne indicaba que en ese momento la situación económica era aceptable.

Después de mi tío, nació mi tía Isabel. Ella a la edad de 1 año, fue una víctima más en mi familia del sistema de salud, del cual anteriormente ya había hecho referencia. Mi tía Isabel sufrió invalidez en sus piernas en los primeros años de vida a causa de una vacuna que al no ser aplicada correctamente, ocasionó como efecto, la imposibilidad de caminar; en ese momento mis abuelos y sus hasta ahora dos hijos vivían pagando arriendo en el sur de la ciudad. Allí, en ésta casa de inquilinato, una niña de unos aproximados 5 años de edad, se divertía pisándole las manos a mi tía que en ese entonces con 1 año y medio de edad se arrastraba por el suelo tratando de moverse, ésta sería una de las razones por las cuales mis abuelos decidirían mudarse del barrio Villa de los Alpes en la localidad de San Cristóbal Sur al barrio Santa Rosa en la localidad Tercera de Santafé a un lote adquirido por mi abuelo Nemesio Rodríguez el 30 de junio de 1955 por un costo de $400 pesos.

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más niños y niñas sin la compañía de su abuela, no era “bruta” o negada para el estudio como decía mi abuela con resignación, sino simplemente tenía un poco de miedo a ese mundo fuera del hogar, lejos de los brazos de la abuela. Mi tía Isabel ha dedicado la mayor parte de su vida a labores de servicio, tales como la atención al público en cafeterías y restaurantes, el aseo, entre otras tareas, ayudo en la crianza de todos mis tíos y tías. Hoy en día, después de muchos años al servicio de múltiples empresas no cuenta con su pensión, ya que en ningún trabajo le reconoció este derecho.

Figura 4 Hermanos Rodríguez Soacha de: Isabel Rodríguez, Mercedes Rodríguez, Fernando Rodríguez, Rosario Rodríguez, Luis Alberto Rodríguez, Libardo Rodríguez.

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extranjeros y subir la loma cansada todos los días hacia las 6:00 P.M, se propuso conseguir dinero como un objetivo para entregarle felicidad a mi abuela. Después de enterrarse un clavo de acero oxidado en su pie, sufrió de gangrena y murió un sábado a las 4:00 A.M, lo cual fue una pérdida irreparable para mi abuela Victoria, un dolor de madre, en una situación económica y social que parecía ensañarse con aquellos sin oportunidades, mi abuela Victoria de acuerdo con el relato de mi tía Isabel3, cuando murió mi abuelo Nemesio Rodríguez afirmo que nada se compara con la

muerte de un hijo, refiriéndose a su hijo Luis.

Así, fueron naciendo mis demás tíos y tías. Mi tía Alba, quien generalmente siempre se ha desempeñado como administrativa totalmente empírica, mi tía Elena, que se desempeña en el aseo de diferentes empresas, mi tía mercedes, la única de la familia que finalizo sus estudios de básica secundaria. Mi tío Fernando que se desempeña como carpintero y mi mamá, María del Rosario Rodríguez Soacha, una mujer que curiosamente no tiene nada que ver con el nombre con que la llamaron mis abuelos, pues ella, es una mujer muy diferente al común denominador de mujer. Ella es una mujer con un carácter demasiado fuerte para ser nombrada con un nombre alusivo a la virgen María del Santísimo Rosario, una mujer que a mis 10 años vi enfrentarse varias veces a ladrones que desprevenidamente intentaban atracarnos en el centro de la ciudad y que después de ver la reacción de mi mamá se llevaban una gran sorpresa y salían a correr, pues no era usual que una mujer con una niña de tan corta edad, se enfrentara a un hombre defendiendo sus pertenencias.

Mi mamá, igual que mis tíos solamente cursó hasta la mitad del bachillerato. Aprendió a trabajar desde muy joven. A los 23 años quedó embarazada, su hija, seria producto de una relación con el jefe de mantenimiento que ya tenía una familia y que en el momento en que mi mamá decidió

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tenerme, se alejó totalmente de ella, a tal punto que puedo decir que a mi papá no lo he visto más de 20 veces en toda mi vida y claro, resaltar que jamás recibí de su parte ni afecto, ni compañía, ni atención, solamente el apellido Avella, el cual con el esfuerzo de mi madre y el mío propio, hoy en día es uno de los apellidos más importantes en el Hip Hop colombiano.

1.2 Ya no tenía como vista la hermosa ciudad, adolecer de: Adolescencia.

La época de mi niñez entra en crisis el día en que mi mamá me despierta hacia las 4:00 A.M para decirme que teníamos que salir de la casa, para dirigirnos al otro lado de la ciudad donde se encontraba mi abuela lidiando con un cáncer terminal. Mi mamá, en el frio de la avenida caracas con 76, mientras esperábamos un transporte público me contó que mi abuela había fallecido, eran las 5:00 A.M. En éste momento la vida ya no contaba con el respaldo ni el cuidado de mi abuela Victoria, los caminos había que enfrentarlos casi sola, como mencionaría Vich et al, (2004) “Todo testimonio es la crónica de un herido que está vivo; la muestra de una voluntad que narra” (p.110).

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El panorama en éste momento, era totalmente distinto de cómo veía la vida en el barrio Santa Rosa. En este sector de la ciudad, ya no tenía como vista la hermosa ciudad de Bogotá, éste era un sector del noroccidente de Bogotá, que recientemente estaba siendo urbanizado. En su contexto social, contaba con una de las discusiones más álgidas en cuanto a la construcción de una ciudadela con casas de interés social destinadas a las personas que se dedicaban al reciclaje, además de la construcción de la Avenida Ciudad de Cali, avenida que desplazaría a todas las personas que trabajaban en las carboneras, grandes terrenos dedicados a la fabricación de carbón de leña, negocio que era el sustento de cientos de familias en la localidad de Suba. Por estos y otros procesos territoriales que por el año 1996 vivía la localidad de Suba, el ambiente era hostil, con fuertes problemas de seguridad, de movilidad y laborales por la creciente llegada al barrio de personas en situación de desplazamiento, que en ese momento se presentaba desde otras regiones del país y a la necesidad de buscar oportunidades de empleo en Bogotá.

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Mi llegada al sector se da en enero del 96, este momento coincide con el inicio de calendario escolar. Mi mamá logra conseguir un cupo en un colegio llamado Gimnasio Santander, un colegio privado, muy pequeño para tantos estudiantes y con unas falencias estructurales demasiado fuertes tanto en términos académicos como en términos de infraestructura. A pesar de que la pensión en este colegio era económica, habían muchas familias que no podían cumplir con este pago mensual, una de esas familias era la mía, que básicamente se reducía a mi mamá, quien se encontraba desempleada y que al ver tan difícil situación se sometió a emplearse como operaria de maquina plana en una de las empresas de manufactura textil de origen árabe que en ese momento se instalaban en Colombia y que aún permanece, sometiéndose a condiciones laborales indignas, como a pagos semanales que no aportaban las garantías para su pensión y a horarios extensos.

Atravesábamos en ese momento una dura situación económica, no estaba garantizada la alimentación, aunque vale la pena decir que nunca recuerdo haber aguantado hambre. No estaba garantizado el pago del arriendo de la casa en la que vivíamos hacinadas 8 personas en 2 habitaciones, ni el pago de mi estudio ni de mis útiles escolares. Mi mamá después de 11 años de trabajo en la Clínica Fundación Santafe fue despedida en 1996. Clínica catalogada como de las más costosas de la ciudad y donde solo tiene ingreso la elite política y social de Bogotá, empleó 11 años a mi mamá, la explotó con horarios mayores a 8 horas y debido al cambio de razón social, despidió a todos los operarios de lavandería sin una liquidación e intentando no reconocerle la cotización de todos estos años de pensión, este es el vivo ejemplo de que los ladrones también utilizan camisas de cuello y corbata.

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ocasión ante el desespero de no tener un ingreso, caminamos gran parte de la localidad de Suba vendiendo empanadas y café. También fabricaba cajas artesanales y artesanías con dulce y yo misma vendía todos estos elementos, con el objetivo de poder comprar un pantalón o cualquier prenda de vestir. La situación era tan compleja, que era necesario acceder a un mercado de caridad que recibíamos cada mes a cuenta de una iglesia cristiana llamada “Casa sobre la Roca.

Por esos meses, ya no habían fiestas, ni procesiones, ni amistades de la primaria. La pertenencia territorial era nula y solo correspondía a poder tener un techo en el cual meter la cabeza y poder dormir unas horas, para el día siguiente madrugar a rebuscársela, esos días los recuerdo con miedo y con tristeza. En primera instancia porque los vecinos en este nuevo barrio eran personas desconocidas, con las cuales no se tenía ningún motivo de celebración, además de ser un sector muy peligroso, territorialmente no contaba con esos hermosos cerros del centro oriente de Bogotá que de niña muchas veces recorrí en Semana Santa, época en la cual conmemorábamos la muerte y resurrección de Jesús de acuerdo a la tradición Judeo Cristiana que profesaba todo el barrio y en particular mis abuelos. Aun a ésta edad hay noches en las que tengo pesadillas con esa casa, con el miedo al hambre y al desempleo que teníamos todos, con el hacinamiento y la carencia de una vida digna. En estos días las necesidades como no tener unos zapatos en buen estado, ropa adecuada para mi edad, una chaqueta a mí talla, me empujaron de una manera ineludible a la calle, la calle desde la inocencia, la calle para jugar, para hablar con mi primo hermano de nuestros sueños de cuando fuéramos mayores, para no escuchar las discusiones de mis tíos, para evadir el problema, y en esas tardes de salir a calle. estaba el Rap esperando mi llegada.

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en la cual el elemento interesante eran las onces (Comida) que ofrecían después de la reunión. Al mismo tiempo que llegaron las invitaciones a las reuniones cristianas a mi vida, llego la invitación a vivir y explorar el Rap. Un cassette TDK de la Etnia llegó a manos de mi primo hermano y por algunos días la tarea después del colegio era sentarnos a escuchar esta música toda la tarde, hasta aprendernos desde el inicio hasta el final las canciones del reciente disco “El Ataque del Metano”. Además grabábamos los programas de todos los viernes que transmitían por 99.1 F.M, que en voz de Zkirla y posteriormente de Caoba Nikel nos narraban la historia del Hip Hop nacional e internacional a través de la radio.

La calle además del atractivo de la música, traía consigo un nuevo deporte que llenaba las cuadras del barrio, era el Skate. Un deporte de origen Estadounidense que se tomaba en ese momento la vida de cientos de jóvenes de la ciudad de Bogotá. Así que el Skate, Rap y pantalones anchos empezaron a ser mi forma de expresar de una u otra forma el miedo de tantas dificultades afrontadas por instinto de supervivencia. Es importante aclarar que éste deporte aun es uno de los más costosos, acceso que si fuese por eso se me habría negado. Así que mi acercamiento se da porque a mi primo hermano le compran una tabla o Skate y el empieza a negociar tablas con sus amigos y a adquirir otras más sofisticadas, igual que a requerir nuevos pantalones anchos porque su crecimiento lo ameritaba. Los pantalones anchos, viejos, que ya no utilizaba me los regalaba, así es como yo empiezo a vestirme distinto, a vestirme con ropa ancha.

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gratuita pero digna. Después de la entrevista, logro ingresar en esta institución educativa para cursar mis últimos tres años de educación básica secundaria en el año de 1999.

1.3 El reto y el aprendizaje de la educación pública

Figura 6 – Foto Colegio Ramón de Zubiria de derecha a izquierda Johanna Martinez, Diana Avella, Yuly Patricia Viasus 1999. Foto proporcionada proporcionada por Yuly Patricia Viasus.

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de llegar cada día, durante tres años a recibir clase sin ser supervisada sobre la base de haber o no haber pagado la pensión.

De los recuerdos más importantes que tengo de ésta institución educativa, es el momento en el cual recibo una beca para cursar el grado 11, ya que en éste curso, era necesario pagar los derechos de grado en todas las instituciones educativas del distrito, además de obtener el puntaje más alto en el ICFES (Pruebas realizadas a los estudiantes de último grado de secundaria) en Lengua Castellana en la Institución Educativa Ramón de Zubiria. Ésta es una de las causas por las cuales mi mamá defiende siempre la educación pública, ella argumenta la importancia de los liderazgos que identifica y promueve la misma, con lo cual estoy completamente de acuerdo.

Por ese tiempo, año 2001, el ritmo del Hip Hop no era algo ajeno, los problemas económicos continuaban y las aspiraciones de poder continuar con la vida académica eran más lejanas. En diciembre de éste año me gradué de bachillerato y allí emprendí una larga búsqueda de oportunidades que no tenían una respuesta que pudiera impulsar mis intenciones de salir adelante. Durante 6 meses después de mi grado, presente exámenes de admisión en las universidades Nacional y Pedagógica, para estos exámenes me prepare empíricamente y como el común denominador de estudiantes de bachillerato recién graduados no pase el examen. Durante 3 meses, en fechas muy seguidas con la compañía de dos de mis excompañeras de colegio Johanna Martinez, Yurleni Rodríguez y de mi mamá, madrugábamos a hacer las largas filas del Servicio de aprendizaje SENA, en la calle 63 con carrera 13, antes de ver el sol salir, compartíamos fila con cientos de jóvenes sin oportunidades y con ganas de salir adelante.

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inscribirnos como policías mujeres, el asunto era que no queríamos quedarnos en la casa, sin trabajar y con tantas necesidades económicas. Ninguna de mis excompañeras de colegio tuvo la oportunidad de ingresar al SENA, yo tampoco. Luego me presente paralelamente a la Universidad Pedagógica Nacional con la intención de estudiar Ciencias Sociales y a la Universidad Distrital Francisco José de Caldas para estudiar Lengua Castellana. De las dos universidades tuve la oportunidad de pasar el primer filtro de ingreso, sin embargo yo quería escribir mejores letras de Rap; empeñada en ser la mejor rapera de Colombia mi elección fue estudiar Licenciatura en educación Básica con Énfasis en Lengua Castellana, esto nunca lo supo mi madre, quien como todas, espera el mejor futuro para sus hijos y por ese entonces no era claro que el Rap fuera un buen futuro.

1.4 “Mi Causa el Hip Hop” (Avella, Fuerza es mi Rap, 2010)

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Como usted que lee estas líneas, podrá imaginar, las oportunidades de hacer Rap, un tipo de música mayoritariamente pensada para hombres era complejo para una mujer de apenas 16 años, sin recursos económicos y muy pocos conocidos en este movimiento musical. En esos tiempos libres antes de ingresar a la universidad participaba en conciertos, en los cuales se presentaban agrupaciones de diferentes lugares de Bogotá, en uno de ellos Empecé a hacer parte de la agrupación “Mediadores”, una agrupación de Hip Hop Góspel, conocí como público en el festival de Hip Hop de Engativá que se realizaba en el barrio Boyacá Real a la agrupación Mediadores del Nuevo Pacto, de la cual ya antes había escuchado hablar por medio de Franky Páez, un vecino y joven de mi misma edad, en una conversación en la cual yo le pedía que me presentara a alguien que me pudiera ayudar grabando una de mis canciones; me respondió que “el Rap no era para mujeres”, que “el papel de las mujeres en el Rap era ser coristas” y que yo no tenía como voz para eso. Sin embargo y a pesar de que Franky no quiso presentarme a esta agrupación, por los motivos ya expuestos yo los conocí a través de Booz, un Guajiro Bogotanizado, lleno de talento, pero también de dificultades económicas y familiares. Con respecto a lo afirmado por Franky, cuando se refirió al lugar de la mujer en el Hip Hop lo dijo, creo que lo dijo con la certeza de desanimarme o porque nunca se imaginó que eso inspiraría un movimiento entero pensado en mis canciones basadas en la reivindicación de mi lucha como mujer.

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La reunión fue en un estudio improvisado que Jairo Peñaranda, un productor venezolano que pasaba unos días en Colombia mientras desarrollaba sus estudios en Matemática en la Universidad Javeriana había hecho para grabar y producir empíricamente. Ahí en ese momento estaban Milena y Sandra las dos voces femeninas del grupo. Bozz y Jetro que era esposo de Milena, Pirulo que en ese momento era un representante de la vieja escuela del Hip Hop en Engativá y que considero uno de mis maestros.

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Figura 7 Agrupación Mediadores del nuevo pacto y B. Boys de la agrupación Poder Callejero Localidad de Engativa, Año 2002, Foto facilitada por Tutino (David Leonardo Cárdenas).

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que ver con Hip Hop, realmente la única posibilidad que yo tenía de escuchar un C.D original era en la Biblioteca, recuerdo que tenían el disco de Asilo 38: “La Hoguera” (Roc, Rocky, Smoka, & Dr Ganja, 2000) , tuve también la oportunidad de consultar una tesis, la única que se encontraba acerca de Hip Hop, al leerla me parecía leer una historia fuera de contexto, con un muy buen trabajo investigativo y con una pésima interpretación de lo que para mí significaba y significa el Hip Hop, entre esas y otras ocupaciones y preocupaciones transcurría el año 2002.

Figura 8 - Disco la Hoguera Asilo 38 Año 2000.

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“Guerreando por monedas” y otros temas de Hip Hop nacional, con una letra muy bien pensada que hablaba de la situación de muchos raperos en la ciudad de Medellín:

“Bueno Damas y Caballeros, tengan todos ustedes muy buenas tardes

disculpen que vengamos mi compañero y yo desde la comuna

por falta de oportunidad los jóvenes han salido de las esquinas

y con una grabadora tratan de expresar un mensaje, y a la vez sobrevivir

Me levanto hoy, a las 7 empieza la dura jornada

guerriando en esta jungla, para nada, de caza” (Monsalve, Henao, & Junior, 2001)

El amor al Hip Hop era un sentimiento creciente, que cada vez se hacía mucho más fuerte y por el contrario a lo afirmado por Caycedo, Ruiz, & Gil (2010), quienes me rodeaban, quienes hacían parte de nuestras amistades y artistas emergentes igual a nosotros eran jóvenes trabajadores, estudiantes. Nuestra dinámica en torno al Hip Hop no se relacionaba en absoluto con parecer Hip Hoppers por la pinta, nuestro reto era ser Hip Hoppers por nuestros conocimientos y pasión por este género musical.

“Lo cierto es que el trabajo con la moda es esencial para el hoppero, que allí se juega su identidad, por eso no solamente se pagan precios bastante elevados, sino que algunos intervienen sus propias prendas buscando imprimirles un toque singular, y es usual que pongan repetidamente su nombre en algunas de ellas, incluso en los cordones de los tenis”. (p.55)

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concibe Bauman (2011), para mí el Hip Hop era mi salida, era la fuerza y la manera de llenar cada vacío.

“Pensamos en la identidad cuando no estamos seguros al lugar al que pertenecemos; es decir; cuando no estamos seguros de cómo situarnos en la evidente variedad de estilos y pautas de comportamiento y hacer que la gente que nos rodea acepte esa situación como correcta y apropiada, a fin de que ambas partes sepan cómo actuar en la presencia de la otra. “Identidad” es un nombre dado a la búsqueda de la salida a esa incertidumbre” (p.41)

Retornar al barrio, representó encontrarme de frente con las dificultades de este sector de la ciudad, sumadas a que en ese momento ya no contaba con la compañía de mi abuela, que el barrio era un lugar desconocido, porque los amigos y amigas con que crecí ya no estaban allí, habían tomado otros rumbos, otras historias tejían sus caminos. Para mí la música represento una salida, una alternativa y la respuesta a las búsquedas que se presentaban a esa edad, el sector en general se había tornado mucho más peligroso, aquí la lucha era iniciar los estudios universitarios sin ningún recurso económico que me respaldara, vivir y continuar con la crudeza del barrio sin desistir ante las metas que ya se habían trazado.

“La música como la identidad, es a la vez una interpretación y una historia, describe lo social en lo individual y lo individual en lo social, la mente en el cuerpo y el cuerpo en la mente; la identidad, como la música, es una cuestión de ética y estética.” (Frith, 2011, p.184)

2. Los Encuentros y la emergencia de mi voz, en la construcción de la experiencia. 2.1 La Universidad pública:

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Jose Alvear Restrepo, 2005) en Colombia con la postulación a la presidencia y posterior elección de Álvaro Uribe Vélez, yo no podía votar, pero recuerdo haber convencido a mi mamá para que votara en blanco, la acompañe hasta el puesto de votación para evitar que cualquier otra persona la persuadiera de lo contrario, yo en ese momento no tenía mucho conocimiento político, pero comprendía qué significaba para el país este escenario electoral. En Julio del 2002, inicio mis estudios universitarios en la sede de la macarena A, de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas. Los compañeros en su gran mayoría eran los egresados de instituciones públicas con el mejor rendimiento académico, un grupo de jóvenes con mucha disciplina y con grandes necesidades económicas.

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La academia se convirtió en mi refugio, ya que la situación económica en la casa era muy dura, mi madre apenas podía colaborarme con dos mil pesos diarios, con los cuales costeaba algo de comer al medio día y caminaba desde la casa hasta la universidad y de la universidad hasta la casa. Para otras personas estas dificultades podrían generar deserción de las aulas, pero para mí, ir a la universidad era una acción que jamás fue rutinaria, que era la posibilidad de escapar a todas las problemáticas del hogar y del barrio. Saberes como la Pedagogía de la liberación de Paulo Freire que la maestra Patricia Brion nos compartía en sus clases, las conceptualizaciones sobre la cultura, las relaciones de poder y la interculturalidad que el docente Wilmer Villa nos aportaba en su clases me permitieron tejer una complicidad permanente entre las clases y mis canciones.

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Figura 9 Disco multicopiado Por Razones de Estado Año 2004

2.2 Proceso formativo en Hip Hop desde el proyecto Enlace

A inicios del año 2003, tomo la decisión de abandonar la agrupación Mediadores e iniciar mi camino como solista, buscando presentaciones, shows en los que tuviera la oportunidad de visibilizar mí faceta como canta autora políticamente comprometida. Recuerdo que en ese momento tuve la oportunidad de dialogar con Héctor Mora, quien coordinaba el Festival Hip Hop al Parque, yo en ese momento era una joven de 17 años que estaba buscando información al respecto de la industria cultural en Bogotá. En ese camino, fue de vital importancia presentaciones con la agrupación Mediadores en festivales como el de Soacha, Bosa, Tunal, Engativa y posterior a ello la canción que escribimos con Lord MC, la misma que presentamos hace 11 años en el festival de la Localidad de Fontibón “Cuando las calles hablan”. La lucha por un sueño llamado Rap había iniciado sin ninguna intención por retroceder.

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años. La forma en como llegué a ese proceso es de la misma forma coincidencial o resultado de mi persistencia por la cual he llegado a grandes lugares en mi vida. En una tarde de sábado en la que con la compañía de mi mamá buscábamos un par de tenis para que se acoplaran con mi pinta Hip Hopper de ese entonces, pasé por el local de la Familia Ayara, allí tenían una hoja en la cual invitaban a los talleres de formación para M.C, Break Dance, Graffiti y D.J, los cuales no tenían ningún costo. Recuerdo que apunté el número telefónico de contacto y en los días posteriores me encargue de ir puntualmente desde la primera clase a estos talleres, hasta que el proceso, casi un año después finalizó.

El maestro era Morgue - Andrey Castillo de la agrupación Sofos len, las voces femeninas en el taller eran escasas, realmente éramos dos mujeres con intenciones de impactar a través del Rap, mi aun amiga M.C Seda – Alejandra Martínez y yo. A medida que el proceso fue creciendo fue necesario ubicar territorialmente otro lugar para trabajar estos talleres, es entonces como en la calle novena con carrera tercera, tenían una casa entera dedicada a fortalecer nuevos talentos en los cuatro elementos del Hip Hop, los talleres los dictaban los sábados a las 10:00 A.M y hasta el mediodía, teníamos presentaciones en la Corporación Colombiana de Teatro como muestras del trabajo realizado en los talleres, nuevas complicidades, nuevas rimas, nuevas expectativas surgían.

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Conocí también a Don Popo, exintegrante de Gotas de Rap, líder en el emprendimiento desde la fabricación y diseño de ropa “exclusiva para Hip Hoppers” y convencido del arte como forma y alternativa para la vida, a D.J Cas, uno de los primeros en esta profesión, quien siempre resalto mi talento y me auguraba un buen futuro.

Durante esos días, yo sufría de recurrentes crisis de asma, enfermedad que sufría desde los 5 años, por lo cual visitaba de manera recurrente hospitales y centros médicos, en uno de ellos en el cual estaba expuesta a la mala atención del sistema de salud colombiano y reflexionando al respecto de las acciones lideradas por procesos organizativos de base en Bogotá en contra de El Área de Libre Comercio de las Américas ALCA y del creciente debate en torno al Tratado de Libre Comercio en Colombia TLC, escribí esa canción, que posteriormente seria también el nombre de una de las agrupaciones más importantes del Hip Hop Colombiano hecho por mujeres: “Por Razones de Estado”.

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A la par, realizaba mi carrera universitaria, entre las clases y los conciertos buscaba formas diversas de ingresos económicos para no abandonar ni el arte, ni la academia. Recuerdo que vendía tortas en la universidad,, trabajaba en peluquerías ayudando a servir los tintos, atendiendo cabinas telefónicas cada domingo por un sueldo de quince mil pesos todo el día, como vendedora de zapatos, como mesera durante dos años en un restaurante del centro de la ciudad. Para mí no era relevante el trabajo que tuviera que realizar, sino poder reunir recursos para mis pasajes, mis fotocopias y el transporte para los ensayos y los talleres. Mi amiga Jenny Brand, acompañaba mi presencia en los conciertos, me ayudaba a buscar trabajo, mis compañeros de la Universidad creían y seguían mi carrera artística, no eran muchas las personas que creían en la fuerza de una mujer haciendo Rap, pero con las pocas que me apoyaban y con la determinación que me sobraba, fui abriendo caminos, silenciando habladurías y fortaleciendo mi voz.

2.3 Hip Hop contestatario hecho por mujeres: Por Razones de Estado.

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En el proceso de participación de la escuela Enlace, con M.C Seda – Alejandra Martínez, compañera que conocía desde hacía algunos meses antes y con Lucia Vargas, una rapera que había acabado de llegar al proceso y que en ese entonces no tenía historial frente a la escena Bogotana del Hip Hop, sino que tenía una gran fuerza e intención para hacer buen rap, tomamos la decisión de conformar la agrupación “Por Razones de Estado”. Iniciando nuestro repertorio con la canción que yo había escrito hacia unos meses atrás que llevaba este mismo nombre. Posterior a la conformación del grupo, que se dio un día sábado del año 2003, en las instalaciones de la escuela “Enlace” y del rotundo éxito que tuvo la canción “Por Razones de Estado”, al ser interpretada en algunos espacios de debate político gestados por Patricia Ariza, dramaturga y sobreviviente del genocidio de la Unión Patriótica (Romero Ospina, 2012). Tomamos como decisión hablar de la situación política que para este momento atravesaba el país y continuar en la construcción de las canciones que permitieran al público reflexionar acerca de temas que además del Tratado de Libre Comercio TLC afectaban directamente la vida en Colombia, como por ejemplo el creciente paramilitarismo.

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referencia, un lugar desde el cual éramos diferentes, a las demás jóvenes de nuestra edad y a una sociedad que miraba con extrañeza este tipo de cultura. Decidimos hacer parte del Hip Hop, pero también tomamos la decisión de asumirlo desde su origen revolucionario, un origen olvidado en ese momento y convertido en un género musical que legitimaba la idea capitalista del arte y daba la espalda a la realidad de las calles donde había nacido.

Hacer frente a esta realidad, nos costó la crítica de muchos y muchas puristas del Hip Hop, para ellos y ellas como lo dice Hall & Mellino (2011)

“La cultura era Cultura con C mayúscula, tenía que ver con las grandes ideas, con grandes aspiraciones, con las cosas bellas, pero no estaba contaminada por los conflictos coloniales, de clase, de raza o de poder” (p.42)

Pero teníamos claro que no estábamos en un escenario para agradar a nadie, estábamos para hablar de lo que otros y otras no hablaban, en términos de Villa, et al (2014) en el Hip Hop

“usualmente llega a suceder que quienes viven la cultura desde la euforia de legitimación de lo propio o lo ancestral, pasan a desnaturalizar o descolonizar aquello que se circula a través de los discursos de afirmación cultural”. (p.41)

“Aquí, tenemos que resaltar que “todo lo que nos es familiar tiende a ser apreciado como natural; cuando eso ocurre le damos carta de naturaleza a lo que nos rodea, como si su existencia fuera resultado de la espontaneidad, como si siempre hubiera existido e inevitablemente tuviera que existir. Esa habituación cala en nuestras vidas, da sentido a cómo entendemos y nos representamos el mundo de la cotidianidad” Gimeno citado por Villa, et al (2014, p.42)

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de "mujer objeto" y pensando en el Rap como una música que podría recrear la aventura innecesaria en la drogadicción de jóvenes que exploraban en busca de una identidad y que generalmente eran originarios de sectores perifericos de la ciudad.

Nuestro punto de partida, era el punto de partida del Hip Hop contestatario del Bronx, haciendo frente a la segregación territorial de una ciudad como New York, que en los 60 no aceptaba la realidad creciente de la migración, con un color de piel distinto y ritmos musicales que serían el origen del género musical en mención. Sin embargo la meta era lograr indagar más allá de lo evidente, transcender al llamado Hip Hop social, que por la época era familiar en el movimiento musical colombiano; aquel que se conformaba con hablar de lo que se escuchaba en los noticieros, lo que Laclau denominaría como un “significante vacío” ( Laclau citado por Beverley, 2004) “un significante alrededor del cual la unidad del pueblo o de lo “social” como tal se constituye, pero que no tiene en sí mismo un contenido o connotación ideológica” (p.138)

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vivencias y experiencias totalmente distintas que siempre hacíamos convergencia en la necesidad de expresar lo injusto del sistema capitalista en el cual habíamos crecido.

Lucia Vargas, era la menor de varios hijos e hijas de una pareja de esposos de origen campesino, que a través de su lucha habían logrado establecer una vida, una vivienda y un empleo en Bogotá. Ellos con mucho esfuerzo costeaban los estudios de Lucia en la Universidad Politécnico Grancolombiano, un territorio académico totalmente distinto al de la universidad pública, con sus grandes ventajas propias de la universidad privada, entre ellas tener acceso a una biblioteca en la cual realizaba mis trabajos universitarios con los elementos bibliográficos necesarios para ello. Esas dos individualidades con historias de vida totalmente distintas, lograron plantear en el escenario político nacional y en los procesos organizativos estudiantiles, comunitarios y de izquierda, varios aspectos claves a través del arte para dar el paso siguiente en la participación de las mujeres en el Hip Hop nacional como un agente de vital importancia.

Para lograr consolidar nuestra voz en los escenarios antes mencionados fue necesario reconocer que si bien los espacios académicos de debate y organización social, alimentan la participación consciente de la ciudadanía en la reivindicación de derechos fundamentales, el arte es un aliado fundamental en la convocatoria y reflexión popular de temas que en su momento parecían de elite, yo siempre decía que el trabajo de nuestras letras era hacer digerible el discurso académico, cada vez que escribíamos, yo trataba de pensar que esa canción la tenía que entender y sentirse identificada una de las tantas personas que trabajaban en la calle, que eran obreros, sin estudio, sin un acceso informativo distinto al de los dos canales privados en Colombia, cómplices del silencio y la perdida de la memoria en éste país.

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la ciudad. Posterior a ello, recibimos una invitación por parte del sector Punk y Metal de Bogotá, que en el año 2003, en el barrio Policarpa, realizaron un evento en contra de la explotación territorial de multinacionales como Coca Cola. Una invitación bastante particular, ya que por ese entonces la guerra no solo se vivía en los campos de Colombia, también en las ciudades, por diferencias de perspectiva, los y las jóvenes tenían riñas con los del otro bando, jóvenes igual a ellos, con las mismas inconformidades, pero que se vestían de Punk, de Metaleros o de Hoppers. Nosotras; Lucia y yo, recuerdo ese viernes del año 2003, en la puerta del salón comunal del barrio Policarpa, nos echamos la bendición y pensamos: “¿y si nos sacan a golpes todos estos metaleros y punkeros?”, pues no había forma de disimular nuestro estilo Hip Hopper, tanto en la forma de vestir como en el tipo de música que realizábamos. Al final del concierto, después de aplausos, de abrazos fraternos de parte de esos jóvenes tan lejanos desde su postura cultural, pero tan cercanos desde su postura política, recibimos la primera invitación para viajar fuera de la ciudad, esto es el reflejo del nacimiento de una experiencia, en tanto que la fuerza vital de la resistencia desdibuja diferencias de forma en los movimientos culturales y permite que exista un dialogo común en torno al arte como perspectiva de transformación social.

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Desde ese momento, iniciamos recorriendo las carreteras de Colombia para dirigirnos a Medellín, a otro concierto de punkeros en la comuna 6, en el barrio Castilla. Para poder viajar pagamos el pasaje de ida con ahorros, Lucia por su parte ahorraba de lo poco que tenia de transportes y alimentación en la universidad, yo, trabajaba como mesera en un restaurante del centro de la ciudad, cada semana ahorraba $20.000 y con ese dinero viajamos a Medellín, con un punkero que se conocía como Tomate, un hombre que conocía bien la movida musical de Medellín y la movida del paramilitarismo a la cual denunciábamos. Quien al igual que nosotras viajaba a este concierto, con él tuvimos la oportunidad de compartir experiencias y conceptos sobre el lugar de la política en el arte.

Viajamos una noche de Jueves, apenas teníamos un dinero para poder comer algo de ida. Para ese momento, la vía Bogotá Medellín era cerrada desde la media noche hasta las 5 de la mañana, era como una especie de zona de despeje que el gobierno realizaba en pro de la seguridad de los pasajeros. Nosotras llegamos a las 3:00 A.M a ese lugar y tuvimos que esperar 2 largas horas, sin poder dormir pensando en ese lugar plagado de militares, rodeadas de pintas subversivas y con un calor infernal. Como siempre la única salida era el Rap, así que nos amenizó tan larga espera un par de rimas y la conversación con mi amiga Lucia alrededor del Rap. Al llegar a Medellín, desubicadas y asustadas nos recibe “Caliche”, el guitarrista de la agrupación “Desadaptados”, en una casa de tres pisos en el barrio Castilla, Nos recibe en su casa llena de humildad, pero de cariño paisa. Nos espera en la mesa un chocolate en agua, una arepa con mantequilla y unos huevos revueltos preparados por su mamá: Por Razones de Estado había llegado a Medellín.

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Figura 1 Mapa de Bogotá 2015 – Localidad Tercera de Santafe. Noticias RCN, (2014 )
Figura 2 Foto año 1989 Barrio Santa Rosa 1
Figura 3 - Matrimonio Victoria Soacha y Nemesio Rodríguez, abuelos. 1957.
Figura  4  Hermanos  Rodríguez  Soacha  de:  Isabel  Rodríguez,  Mercedes  Rodríguez,  Fernando  Rodríguez, Rosario Rodríguez, Luis Alberto Rodríguez, Libardo Rodríguez
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Referencias

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