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BIBLIOTECA SELECTA DEL TEATRO PRINCIPAL
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NOVEU CINEIATOGRAFICA
ell doce EpIsodIos de la calla 6aamollt
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AR'fF:S GR,HICAS
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NOVELA CINE- MA.TOGRAFICA
EN DOCE EPI- : SODIOS, POR:
Rl'lthal'l BE~NEDE ~ . ~
lJoais FEUIIJIJRDE ¡Ji;,¡
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Q~ArICFl'JUDBX
, c::ua:> •PRIMER EPISODIO
La sombra misteriosa
En Yarls
«
N un elegante entresuelo de uno I " d l b 'e os arnos mas" d PTlCOS e a·"" rls, vivla un joven de cierta ele·
gancia, llamado Morales. Pero bajo las apariencias del más perfecto gentle- -man, en Morales se ocultaba un rein- cidente peligroso, Roberto Kerjean.
Con él vivla su amiga, una aventurera de su especit', Diana Monti, y ambos llevaban una vida de crápulay de lujo alimentada por el producto de no po·
cos timos y estafas.
Diana, linda y coqueta, ha conocido al riquísimo banquero Favraux y muy IllibLlmente ha sabido hacerse amar por ét-. Han con\'enido de que el financie- ro la hará su esposa, en cuantosu hija, Blanca Aub~y.. viuda desde hace cua·
tro aftas, vuelva a casarse. Para poder tener q su amiga constantemente cero ca de él, Favraux la ha hecho entrar
en5Uca!a en calidad de illstitutri1. con lo que !)jana Monti se ocup;uá el! 10 sucesivo del nieto de ést~; del encano tador .Iuanito a quien la señora Aubry idolatra y en el que h;¡, pue~to toda'l sus ~!!pelanzas. Pao DI;¡,n", Monti no se va a casar con el banquero por amor. Lo que ella codIcia es su in·
mensa fortuna, que piensa compartir Morales después de su bod;¡,. cuando de un modo o de otro h.ya conse¡::-ui.
do desembarazarse de su Illole~toes·
poso. El plan de los do!! aventureros parece estllr a punto de realizarse. F.
efecto, el Vizconde Amauty de la Ro- chefontaine-, un noble cubierto de deu- das, pero que ostenta uno de los ape.
llidos más ilustres de Francia, ha pe dido al banquero la mano:de su hija y, no es que sienta por eHa ni afecto, ni profunda ternura, si no por la neces¡
dad que tiene de redorar su blasón y de al~jarde él la jauda de acreedores que casI diariamente se dan cita en su casa.
Ileseando casarse 10 anles posible con Olan« Monti, el banquero acepta COn alegria la petIción que le hace el vlteonde, y la transmite a
'u
hija,acomp:.dada de tales comentados y observaCIOnes que Blanca, para como placer a!-u padre, la acepta ¡nmedia·
'lament<!!. La respuest:!. favorable que Favraux da por teléfono a su futuro
~'crno. produce inmediatamente el efecto de alejar de él los acreedores ma$ moleslo", por seT bien conocido .elenorme cn!di~del banquero.
El vagabundo del destino
Peroun hombre que pasaba aalgu·
nas leguas de Pads iba a tirar por tie·
rra todas las combinaciones y a ses- baratar toda:; las íntri~as.
Por la desierta y blanca carretera que va ,te París a Ruen,. Ull vit'jo ca·
nJhl,Ultc, ¡¡g"bj<ldo por la fatiga y la
m¡s.er~a,marcha lentamente con inse·
guro pno
l'.nindose de pronto. coloca su ma- no a guisa de pauta Ita delante de los ojos y por UII in..tante pasea so mira·
da sobre los blancos mI/ros y los ro·
jos tejados de un pueblo que se desta·
ca entre la nota verde de los arboJes.
De~pués de vacilar por momentos, vuelve .. emprender la marcha, apoya·
Joen 'JD bastón nudoso, y moviendo la cabeza, I~':no de de~aliento sigue
3 -
por la carretera casi desiertay se dirl.
je hacia la Alcaldía, en donde entra.
con paso vacilante. No sin (trabajo consigue encontrar al secretario ycon su sombrero en la Alano se dirije a él.
-Quisiera saber lo que ha sido de mi hijo Roberto Kerjeanlque debe.te·
ner ya treinta a~os.
En el primermomento el funciona·
rio hace un gesto evasivo, pero ha- biendo examinado a su interlocutor le reconoce yle dice con brusco) tono:
- ~uhijo ha sl."guido su ejemplo....•
Fué por malos caminos y ha sufrido varias condenas ... Debió cambiar de nombre, pues no se sabe Jo que ha sido de él...
Sin desplegar sus labios, el vit'jo caminante~e retira. yse aleja del pue.
blo. Se marcha desolado, su espalda se encorva como si el peso de su rilO·
rral hubiera aumentado enormemente y ardientes lagrimas surcan sus arru- gadas mejillas,
Aalgunos ki!ómetros de aIU,e1 cas- tillo de Sablons se destaca su blanca y elegante SIlueta entre un arbolado frondosísimo. El anciano caminante se pára y cont~mpla a través de la velja . de hierro una selecta y numerosa con·
currencia entregada a.105 placeres de una garden p:uty. FI pobre vil."jo deja.
errar su mirada sobre el grupo en me·
dio del cual se destaca la bella Blanca Aubry, hija del banquero E'avraux, el propietario del Castillo. Cerca de ella Juanito, su hijo, nifio de cinco años, juegay se dlvlelte acariciado por los rayos del sol, mientras su institutriz,
Dlana J\1onti, babia en voz baja con d financiero.
En tanto q~ el caminante nltra a travé$ de las verjas, el socn:tarto dd banqueFo, el Sl:ftor Vallieres, hombre de <:ierta edad y de asp«:t<> d<hil f
deli<:ado se a<:erca a .¿1.
_ Uiga al s".uor J,'a-vraux que quiere hablarlc:.. ..
\'al1ieres <:ree que se trata de 11"
mendj.go y sacando del bolsillo algu- nas mor.edas de plata. quiere da'rst:1as perod pobre"i~oinsiste,
- No le pidoIilHo5nR~le repito que es preciso que hable <:00elsCi10r Fa·
vraux,.
Entoncesyen vista de estA inshten- d .., el secretariO va en bu..cil del ban·
que-ro. quien arregañadientes se ded- dt;' a venir a ver ¡:>ar!oí miSt;110 qué es lo que qu¡er~de él aquel extraño vi·
¡¡i[ante. A través de los barrotes de hierro, "'avraux parlamenta aUllq~
algo rudamente: -Pero qué es lo 4ue usteddesea~
De repente el caminante se ha ero guido; su sombrero caldo en tierra, descubre un rostro minado por la mi·
seria, pero en el que brillan dos ojos negros y amenazadores; su voz, mo·
mentas antes apagada y ronca, tiene en aquel ir,stante una sonoridad que nadIe hubiera so,",pechado.
- No me reconoce ustcd~
-Es la primera va que le veo_
A esta respuesta Ke'jean se indigolla y sacando de su mugrienta chaqueta un papel cuidadosamente dobl<ldo, Iv lauza al rostro del banquero, al mismo
4 -
1iempo que pasa a través de la H'ja una mano arnenazadora 4ue.ahligil 11.
ofelroceder a é:.te y a aC~rcarse a~u
-secretario que Vigila al cammantt:. El banquero ke la.cartOl que lan brutal- mente acaban de.arrojarle al rostro y .queo(bc<:: aS1;
0(/11'1/(1'1'0 Favrall.r:
jJh/Iomo P,dro Kn'jco'l. }'o {"'a1", flomó",lwllm'¡o.l,S,d"ritlo por Ivs prOl'
pl'Closjimlllcirun <'011 'tfllt 11",daba liS Jl'tiel PtIÍJ. Ü Ulllji¿ mi dint'ro. Noso'
¡al/ul," rlu l/aa""1I;1/<1I((I V. sin" '1'U
lambib, mI' lI,roslrb a puar mio a rs·
.I'tYlllaai1mspoco/impias 9'u 1JloIÑ'a.
rOI1 1IIi .»"dcl/fl a vr;lIlearlOS d,lra/NI_
jas fi_:;ndO's /1ftlm!!t' m'llriiJJ,pma.
lllí Il'Jou ha cOIIV"'lldo 111 1m mnlva- dQ. No /,. pulo a V. dÚlffo, ,tiInll Ji.
t¡ i/'ra d,s,o'lJl'''g-arllu.V,.tlg'osolam/!Il' 1,( lil/lima"'/! a q/l/! me' aYHde", 1'1IC(}tt.
Irar a- 1'U hi./v Roan/o)'"asa/unr//! di!
la itl/amia.
La cara dt'1 banqllero se contrae en un gesto de culera y con brusco 010.
vimiento rompe la carta. tira los peda.
zas al suelo y dice al can:inante:
-Siga usted su camino y si tiene derechos que hacer valer, diríjase a la Justicia...
y volvla a unirse a sus invitados, mientras Vallieres contemplaba alejar·
se al anciano y recogía los trozos de la cart3 rota que el b'lllquero había anojadu a un madzo de fiores.
• • •
- 5 -
llan transcurrid,'} algunos instantes de5pués de este i"cidente. Llamado a I'arfspoI un asunto urgente, Favraux sube a su auto, que él mismo conduce;
a su lado se ha instalado el cb.uffeur.
Emprende la marchay bien pronto en la blanca carretera no se p~rclbesIno un punto confu~o enfre ulla nube de polvo. Derepente, en el camino,~urge
1<1 silu,.ta de un vi.. njante; es I'ed, o Keljean que prosigue su marcha, Fa·
vratlx le ha reconocido y hace funcio·
m,r la sirena aunque sin dIsminUIr la velocidad y en el mismo momento a·
tropei1a al de.~graciado caminante que
de~aparececl'tn: las ruedas del vehí.
En P.. rlll
Al dfa siguiente por la mai\ana Fa- vraux encontraba en su despacho de Parls, y colocada bien en evidencia, esta extraña misiva:
No Clmltnlo am arruinar y dnhon·
rar a la C~ltll', lüCa V lamb/llt a ausinarla. Le ordl'no. para o.1'irarsus crímnus.
fJ""
!lago donación d..la ,ni- lad d.. su fortu/la a la Asistmeia Púo blica.Tiene V dI: lumpo para !laudo Itasla mañaua a las dirz de /a noche.
Judex
culo. Fllvrallx continúa su de~t:nfrena·
dacarrerol. aCI;::!er<111do ~u velocidad, m_entra» Pedro Keljean se endereza pt'nO.:lamente y \'uelve a caer definiti·
vamente enlacarretera.
A pesar de todo su esceptismo. Fa.
vraux se int¡uieta y para diluciciar aquel misterio. se encamllla a la Agen.
cia Cdt:ntas, dirigIda por el señor Pa·
chón. a quien piensa encargar, en pero
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-sona, ::le una envestigaeion sobre este asunto.
Asu llegada, Jona!', el mol':O de
d~spachoque plácidamente se hallaba en brazos de Morfeo, tiene que inte·
rrumpir a disg.Jsto su sueAoy en pocas palabras le explica queelsedar Pacllón ha muerto hace algunos dlas, pero que 10n <':a,to, su sobrino cuntinúa 10$neg:ocios.
El banquero penetra en el despacho dedonCasto a quit:n jonas ha anuncia- do su vt:nida.
Era el primer cliente con quien iba .a trat.ar el ht:redero de la AgenCia Ce-
Al día siguiente Favraux llega a Sablons acompañado por el director
de la Agencia Celeritas.
Apenas han entrado en el despacho, cuando un criadn presenta al b;lIlque- ro en una bandeja una carta dirigida a su nombre C'Jue acaba de encontrar en la antenla. Favraux la able con Id.
ma.no temblorosa. la carta dIce a~i:
Si mI/u de las die!: dt Iflllodullo Ita
mlre~ado V. a la Asisluuia Publira ItI mitlld dI! SIl fortuna malIIdqueridl', será demaJlado larde.
Y//dt'X ll'.wraux. que ha p'llidecido. prellen.
-
leritas. Después de un breve concilia- bulo. don Casto hace saber al banque.
ro que ira a pasar con él en su castilln todo el día sigUiente, tomando desd<.
luego todas a4uellas precauciones que juzgue nt:cesarias.
ta la carta a don Casto el cual la exa' mina atentamente mientras en su sem.
blante se piUla la inqUIetud más vi'/a, y apodelando~e de ella .se la guarda c:n el bolsillo en el momento en que su d:ente iba a romperla.
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Sin pérdid~ de tiempo el director de la Agencia Celeri~asse pone a ob- servary escudrinar el parque y el caso tillo.
Esta operación le permitió descubrir :;.1 poco tiempo disimu:ad,) entre unos arbustos al banquero en amorosa con·
versación con Diana MontL
.. •
Aquell" noche se daba un gran banquete en el Castillo con motivo de los espon!lales de 13 anca con el viz- conde de la Rochefontaine y hasta. las dIez, no OCurrió nada que pudiera cali·
ficars~de anormal, po~ lo menos en apariencia. Era el momento de los postres. Favraux se habla leva litado y con la copa én la mano se disponía a brindar a la saluo de los fuluros espo- sos, cuando al dar las diez en el rt:loj.
el banquero se desplomó como herido por un ra)'o. Un doctor salido de en- tre el glupo de invitados se precipitó en socorro del anfitrión y se dió cuen- la, en medio de la estupefacción gene- ral, que éste acaba de socumbir vfeti- Ola de una embolia fulminante.
Aterradu por este debut el) sus fun- cienes de detective, don Casto toma el partido de callarse acerca de las cartas redbidas por favraux.
• • •
Han pasado algunos dlas después de esos tristes sucesos,ytras no pocas dudas y vacilaciones, don Casto se decide a poner en manos de Blanca las misteriosas cartas que Judex ha di- rigido a su padre yal recibirlas la jo..
ven se indignay exclama:
- Estas cartas son una ¡n(amm-y presagian J>in duda algl1n uchant;:lge"
A sola:;, con el secretario de su padre Blanca le interroga.
_Vallieres, dfgaf1)e que no hay una palabra de verdad en todo esto.
- Sí la hay, por de."gracia.
y algún tiempo después y siempre del mismo modo misterioso y desco- nocido, la senara Aubry recibía un~
extensa n,emoria en la que se encon- traban compendi:l.das algunas de las ruin:l.s cau"'adas ?Dr su padre y revt:l'l- das por el enigmatico Jud~x.
Sin tardanza, el mismo día siguien.
te, ant~ notario y testigt)§ Blanca, lega toda la herencia de su padre a la ASIstencia Pública, pero el vizconde de j¡¡. 1(C'chdontaine:l.'~ulen esta do- nación destruye todas sus esperanZ"~,
interroga a su novia sobre los motivos que~a han inducido a un acto seme·
j"nte; la joven comp,ende entonces que el gallardo aristócrata nI') aspiraba a su corazón, sino a su fortuna, y brus·
camente le despide.
Pocos días después despedía toda la sel vldumbre, y Diana Monti, la instl' tutriz de su hijo, vela, llena de despe- cho y de corage, el hundimiento de to_
dos sus proyectos.
'Antes de dejar para siemp~eel Cas- till,! de S"blons que sin duda Iba a convertirse en rerugio de algunos des- heredados de la fortuna, Blanca llamó a una mujer de confianza y le dijo:
- Mi buena Mariana, a su padre y a usted confía a Juanito. mi pobre hijo a ql.lien crió usted. Soy pobre
"hora vaya trabajar para ~1.
y los dos honrados servidores se llevaban al nido, mient~as que desde la ventana, Blanca, con la muerte en el corazón. enviaba amant~s besos al ser querido, a cuyo porvenir iba a consagrarse enteramente.
A la llegada della noche, ya sola en el Castillo, la senora Aubry s~ dis·
pon/a a partir. De repente 50n6 el timbre del telérono. Blanca cogió un n:ceptor y claramente oyó y reconnció la voz de su padre que le dec1..:
8 -
jncrefble aventura de que rueron teatro las ruínas del Castillo Rojo, la misma noche del entierro de F~vraux
r
Judex, el misterioso Judex. ayuda.
do por su hermano Rogelio y algunos hombres de Confi:lllza ~e habfan apo·
derado del cuerpo de Favraux y lo ha1:lían tran~portado a un laboratnrto preparado en uno de los subtenáneos de una vie;" roltaleza. Uracias a pre·
cedimientos solo por ellos conocidos, los do.. jóvo:nes habían reanimado al
-Bbnca, h'j' mia, perdónam·.
Entonces convencida de que era juguete de una alucinación. huye a través de los grandes salones vacíos, llega al parque y desaparece con paso rápido por la carretera mientras la va envolviendo poco a poco el manto de lanoche.
¡Cómo habfa ella de sospechar la
banquero de su c~taleps~:l. " er:l ti mismo qUIen aquella noche h .bia ha·
blado por telérono a Sil hija.
y mientras tanto, Blanca, creyén.
dose víctima de una de sus ilu.Mones que da la fiebre, continuaba dura"te la noche su ruta hacia lo descono·
cido; pero una sombra dirusa, segula sus pasos como un misterioso protector.
• 4S8D
SEGUNDO EPISODIO
La Expiación
ji -
algunn l~gulS de la capital •. la nodriza ysu fdmilia crían al ni/'lo como si fu~ra un aldea- nito,haciéndol~ g0;e3r de la tranquila ysana vda del campo- Hélo aquí ayu·dando a cargar un carro de honali:ms qu~ d~be ir a París aquella. noch~. y- con sus braatos bQc~ grandes esfuer- zos pira I~vaotardel. suelo> una col
~norme.
Los honradoslabradorl:~no pueden-
d~iar de son reir a~ ver la Gonci~ncia.
con que se aplilta a su trabatp aquel ni- .D&al Que aman ycuidaDCOlROsi fuera su propiohijo.
Este se veinterrumpfdoeasu tarea porla llegada del cartero que le trae una cana de sU' mamá. carta que la buena Mariana se apresuróll a leer y que diceasí:
Gradas a al,s lmos ammcios puutn
~/I IN /~ruídicoslu ¡rodUomClHI/rar
l,'arüu UeQqlUS d~ ;Nglis y d~ jliallO' Viw niIUC cuartilqd,"na j)ell1ióu de /uli!itl, ~ UIWCtu,dtc;,qsa s;pU(iin-o
h,urt:n'(:iI d~ mi tZ'
",i
JtlrrniflJ, a ti miqut'n'doltijilf!a qltÜnnt'lIWmilót'·soS' cariñosos. H; aquJ. ti'Ilomón por tlt¡u~soy conocida )N"'J.uñas. Juana
B~rl¡'f m casadI' la Sra Chapuis.-
PiJsaj~d; S. Fr,,:mcdo11.-Io.-N'lIi-
IIySll1"St'ilU.
y: Juanito bes. con ternUt'a aquel papel que le tTae noticias-de5U mamá querida y lo· oprime cariliOEillmente contra su, pecho.
Su-nodriz.a le hace que conteste in·
medialamente y aquella rMiSana en
~uilly, Blanca, que como todos Jos dias se prepua para ir a dar sus lec.
ciones, recibe a su vez nOlicias d~su hijo. queCaD-una inftábil escritura ha garabcleado- estas lineas:
Mamá, J.farialla me fInJa la mll110 .;ara qfUlet'lwk mu~hosÓt's()s, am la ujJt'ranza deV"/~
mm
jlnln/o,miver- d«dera 71f4HtQUa quuida.Tu"iiío l/ut' tI'quirrt', Jtlan
Tamb~én Blanca cubrr de besos aquella tierna misiva que Irae a ~u
memor:a los días fdice:. que :.r fLleron, prro que fortifica en rila la rnergia, y que le da aun másbríos para trabiljar 1'01 rl porvenir de aquel ser qu:rido en elqUl: ella ha punto tojas sus u- peranus.
Contempla con oj)$ arrasados en lá·
grimas el relrato de Juanito que está colO<!ado en sitio bien visibh:, y e:t la alef;re mir:lda de su hijo, cree ver una dulce sonrisa agradecida que la llena de contento.
Al salir, en la calle solitaria se en- cuentra de repente con un¡mtiguo co- nocido: es el eJll-secretario de su padre.
el bondadoso Valliercs que parece ha- llarse en aquel sitio por casualidad.
Blanca am¡¡blemellte se inquiere de su vida y muy gUStos&. le da noticias de la suya.
Ya hemos dicho que Blanca se ve obligada a dar lecciones para ganar su vida. lié la aqui en casa de una de sus discípulas, Gisela de Birargues, de la cual es profesora de piano; esta alumna es encanla:fora yguarda a su maestra toda clase de atencionu.
Elho:rmano deGisela, Cé~ar de Bi- rargues, asi:.te a la llegada de Blanca, de la cual ...e enamora desde el primer momento. y ruega a su hermana \ueI~
presente a ella. Aunque ésta lo hace in- mediatamente, Blanca no acepta las ga·
lanTerías del joven sino con extrema frialdad, pero éste que se ha. sentado aparte durante la lección de piano con·
tinú.l mirándola a hurtadillas.
En aquel momento anuncian a Gi- sela una visila importante yaprove- chando su ausencia César h3ce a Blan- ca una declaración en toda regla y
10 -
pretende abrazarla y besarla a la tuer- za. pero la ¡,n'en ~Jdi:nde }' r<'chaza
10liaYilncesde$U logoso adorador.
•• •
A todo eslo, en el Útlly Bar. Diana Monti. la un tiempo :nstitutrizJeJua- nilo. convo:ru con su a ..,ante, el aveno turero Moraks¡ é;;le. que se entretiene m leer un periólico mientras escu.::ha distrafdo las p:dabras de su amante, descubre de pronto el siguiente suelto
que: lie¡¡prt':.ura a comunicar a:sucomo paiiera:
aLa muerte del b8nqu~ro Favraux ha tenido un misterioso epílogo. Rom- piendo sus relaciones con el Vizconde deR., la hija del desgraciado fiDancie- ro ha desaparecido despué;; de haber dado loda su fonuna a lospobres. Unos dicen que ha entrado en un convento, (¡(ros la suponen en América ... Mis- terio._.!»
Mientras Oiana se entera de esta no- ticia, Ce,¡ar de Birargues. quees parro·
quiano del establecimientoyamigo de Morales. se acerca a ellos.
El aspecto de César es malhumorado y triste; J\1oraJes le ÍllIe.rroga yél con·
fiesa:
-Estoy enamorado como un princi- pianle de una ¡oven que me rechaza.
El aventurero sonrie:
-Si no es más que eso, no ha de ser muy difícil contentarle.
César le dirige una mirada interro- gadora, l\'loralcs continua.
-No veo otro medio, un rapto;yso- lo le costara a V. 10.000Irancos.
y como César le pide más amplios detalles, aflade:
-Raptamos la muchacha, V. llega,
- 11 -
lasalva. el :'l¡.:rlldC'cimieIlIO la echa en sus I razas y .¡untoCt.nC~llido
y Cesar acepta el indigno convenio que se le propomt.
••
•
Aqul.'lIa noche.después de una labo.
riosa jornada. Blanca vuelve a su caSa como de costumbre.y eClcuenlra 500re
~u me~a una jaula de mi mbrc en la-l~e
el miS:lerio¡¡o parlador que ha traMo las palomas y la carta, pero la señOra Olapu:s le afirmaque le es completa- mentede'Conocido.
• • •
-¿Qu:en er..l puesel mislerioso Ju.
dex? Hélo aqui. Es un hombre joven.
gallardo, de ojos lrancos )' brillantes.
vivecon "u hermano Rogeli:> en Jos
alán apri)10naJJS Jo.. bhnc.$ pilo- mar; una( ¡~ 4tstá a,ada a una de las barrls dela¡aula.
Blanca la abre y lee eslas palabras que la II rban grandemente,
Señora:
Si a!g/m peligro le ammoeo,pOllga
nih'lurlad uas palomas e irl a soco.
""/tI;
tirio porlls/,d,71t",."
Muy intrigada trata de tnterarse por la dutiaa
dc:J.
(&SOI, d'~ quicn ha sidosubterráneos Jel CaslilloRojo, en los que ha instalado su laboruolio al que ha dotado de cuantos perfeccionamien_
lOS modernos se conocen
A Iravés de un criSHll drsluslrado de fotógrafo y por medio de un espejo mó.
vil, estos dos hombn s espran Jos mo- vimientos de un prisionero encerrado en unacelda.
Es Favraux, <1 quien <1 espejodemc.
tal, cual un CIjo implacabl.. p'rj5ue en cuantoquil2re :UstUHhea la miu.!a de losqu:.' le tienen pt :sior.cru.
- ,..
Fara«lmuriicarrel:OTl'Favraux~)lu~'"
de:t emplea unm~t:Iioi ngenioso que
«
invenci6n su)'a.'Es una espc-cie de'ma·quina de:escribit'<Cj ue le permi~ tnzarI palabras en letras de tu~g:> sobre una de las paredes de la celda y Favraux ve de esta manera imprimirse la sen- tencia que Judex lba dictado conlra éL y e! banquero, más abátiIJo que nun- ca, se deja caer en su camastro buscan- do en vano un sueilO que pueda hacer- le olvidar durante algunas hOrlls lo triste de su situaci6n.
Juanito, .el nieto de Faovraux, no duerme 'ampoco aquella fTOche, con objeto de ir a ver I su mamá aprovecha
¡as sombras del crepúsculo para tScon- derse en un carro lleno de coles, y el conductor emprende l•.march! sin
!Ioospechar ni remotamente la presencia del diminuto vi. jera.
Después de varias leguas de marcha durante la noche el carro del hortelano llega al ~ayar el alba a las puerUs de París. Allí se pára y el conductor entra en una tab:rna para tOOlar un bocado y echar un trago.
Aquella es precisamente la hora en que el Sardinilla. uao de esos pilletes parisienses que no saben ni dónde ni de qué viven. tiene por costumbre ha- cer la compra. Por oierto que para ello emplea un procedimiento de los más simples, si no de los más honrados.
Prim.ero se asegura de la ausencia del hortelano, y luego, acercán dose delicadamente por detrás del 'arra, se apodera de una col; pero de re- pente. al descubrir a Juanito su estu- por es extraordinario.
-¡CanaslOsl me habian dicho que Jos ctJiquillos venlan en las coles, pero, palabra, no creia ...
Jua.riito 'no piel'lIe su sangre (r,iapo
>tan poca <osa., y entrando en vla de
·confidentiltS·con·el 'Sardinilla'~eouen- la que -quisier.a ir a juntarse con" su'!:·
'mamá, que\'ive llf¡os. en Neuill)'j el
~·ardm¡lla" que a bl1't:n corazón no hay quien le gane, se' ofrece desde )jJego
<0[1';6 gu':'a a su nuevocomp8ñei'0~' .'.),~
Ambos ~e instalan en la ttlsera de":"
un aUlomÓvi: que 'Se diSj)O:Je a .parlir. .
"1 muy ufanos rolJedan con direcc[60 al Pas¡;¡e de San <Fernaodo.
Pero otros VISItantes. . . d b'e lao prece-¡
derles Diana Monti y su amantc lIe-
~an en efeai1l-anu:s que cllos a c.lsa de Blanca. Al encontrllrseCon ella. Diana reconoce con estupor a w antigua ama.
Al hallarse frente a freme. ambas exp"rimentan igual ~orpresa, pero al .0 Diua rompe el sih:ncio:
-Seilora, venia a proponerle una plaza t'xcelente a Juana Bertio. cuyo a[juncio había leído en un .perióJico;
ignoraba que V.hubiese LOmado eSle nombre.
Blanca, sin sospoch&r oi ror un ins- tante las J=crfidas imcnciones de esta, bajo! con ella a la calle y entra en-el au- tomóvil que la está esper.n.io. Diana la presenta a su c6mplice Morales, ha- ciéndole pasar por el hijo de la rica- americana a cuya casa lc conduce.
Apenas ha doblado el carruaje la es- quina de la calle. cuando Juanitoy so' amigo el Sardinilla llegan a la pensión Chapuis. El Sardjnilla con su m.ás amable tono, dice: . <. t
-.Está la senora BerlínP le traigo.
'su hijo. . .
y la señora Chapuis. bastante extra·
fiada de la peregrina, indumentllria del SardinilJa, coge a Juanito flor la·mano
-~ t3 -
yle conduce a l. habitación de su ma· gar estos suct'ws. en el Castillo Rojo.
dre, diciéndole: Judex y su herm'no eSllin sen lados en -Mira monin, estate ahi quictecito; una elevada terraza, entre las ruinas tu mamá vuelve en seguida. de la antigua fortaleza. De reptnte dos Al quedarse sólo, Juanito ve la jaula blancos pichones vienen a posarse al que comiene las ~alom!S: yCOfrle ha lado de~ellosr -Judex; comprendiendo oido decir tantas veces a su madre qu~ q~eBlanca le pide socorro e inmediuo
las ans no estaban hechas para VIVir eacerudas, abre la purrta de aquella yI.s blancas palomas vuelan a través deII .bíerta ventana y bien pronto desaparecen en el azul del cielo.
Durante cd tiempo en que' tienen l~-
aUídio. se pone en march3 al momen- tu p.:ua pi otcjerla. ymontando a l.:a- bailo, seguido de sus perros, se lanza a travt!:s de la campiña que empiezan a obscurecer las só ro b~a s de la
noche. ...
\ , j . . '
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.
'.- 1 4 -
TERCER EPISODIO
La jauria fantástica
1.ñ..
f:W\IE'Sde.haber dado libertad aB
los dos blancospichon~s qu~ ha~nconlr..do ~nel ~uarto de M madre:, Juanilo se!a. dormido.
AdYerlido por
'as
dOS ..ves qwe h.n vuelto ,in Jmcuh..d.'g...a su~alom.r. 'udex H: ha pueslO rn -busca' de Blanca, yal 1I1!'8ar.lf tcua l. portera le cuenll que su inquilinas~ (u~e• .all..
tomóvil con una desconocida antes4~
la IIel-f8da del ni40.
'Int~rrogado por Judt'x Mllmlo le confiesa in¡.:enuamenlt': Yo he l>iJoe(
que h¡¡ soltado las palom,;s - Judt"X tiene ¡e:nlonces el "reseMi,"iento del
<frllma que se 1\adesarroliadoy I'rev;~
.e t>Or tel~follO a 9I.l hermano dándcfle .1 mismo tieMpo nuevllS imarucciones.
Durante este tiempo Diana Moo" y Morales han conducido a Blanca. anes- tesiada, • u. . villa de Seine el Oise donde debe' Kudir bien pronlo el ios- ligador del ra~lo C~sar de Birar«ms
¡pero cuando éste reclama que le enlre- guen a Blanca, el·caballrro de tndus-
Irw.
ysu di~naconsorle prelenden ex.plolarle. - Corre gran peligro - afir- ma Morales - y necesilo oteas 10.000 (rancos si quiere que le entregue la cauti..,.a)
ú!sar se indigaa y amenau. a los
a\"cnturerOS(;OA denunciarlos. la po- licía. peroMoca les, sacandodel bolsi- llo la si¡::uienlc carta, se la ensel1i1 a su W'lkrlocul.Or.
Qurritio Aforo/u:
Co"*' Iw6ü"uos 1ludddo. ad¡imlo /~
~fWio áncomil/rlln'O$para 1" ¡jau.
áÓJI ti~nuulros prOj·uIO$.ddlúml.1 re.
.¡lirÚ otra nona igual, conlra~"'rr.rll
C. dI' 1) Y l1.:málkamentc }' en un (':lro que
(10admih: r.eplica, ailadt':-Si no quie.
re lener un dbgusto. le acons~io que
f'lO me~c1e a{ policía en nut'slros üUntos.
Anonadado. C~sar 8ira~gues aban- dona la parlida. refugiándose en casa de sus padres. yuna vezallí cO:lfiesa a su hermana Gisela. la inlamia que ha cometido en un momento de extravío.
Esta le aconseja:-Es preciso decírselo lodo a 'llucslrtJ padre, é! solo podrá arrancar esa mujer a sus raplores.
Cuando el señor de Blrargues se en- tera de lo ocurrido exige de su hijo que -é::ote.le indique el lugar en que Blanca est.á secuestrada. Luego dirigiéndose a César le dice .everamenle. - Vas a abandonar esla casa '! a salir para
- 15 -
JlU~stras p1sesioncs e.donde esp:ratás mIsó- d(nes
¡\lIentras el jovl!n se prep ra para tjl!cutar la \!oluntad de Isu padre. éste aco,oparllldo de su hija s(dirige inme.
diatamente en socorro de BJanca.
DuraRle este llempo, la villaquesir- ve de pri ióna:B~anEartcibía una vi- sita inesp~rada_
g/u JII Todl'ml.JI9u~ Ja I1ronrá" n ,,,,_
vesddbos(j/u nIIl1a casnd~Kunrda '1'
donde estará V. enuguridnd.
:Jud~x
Es de cemprender la sorpresa de Blincaa)des~rtlrse.ydoc:lmente se deJI conducir por uno de los fieles pe- rros que cogiendo el bljo de su falda
Pucidido de suj,1U~il a laque guiaD susmás ¡ntdigentes sabuesos. Judex no ha lardado en descubrir el albergue de Blanca, y dejando en la celda en q:Je ésta se encuentra dormida sus mejores perros. prende con un alfiler en la maRlI que la cubre. una carta conce4 bida en estos términos:
Sd,o,a:
EsI4
V.
lió"y nada fUM9'ut~"ur de sus uaus/radores fJo'91U fUm P4TV. Di.i~le«mdNcir po, ms lüüs perros
enlre sus col nillos dirige su marcha.
mientras el resto de la jauría la acom- pai'la proOla I def.:nderla en caso de ataque.
8Jjo la protección de sus seguros conductores. Blanca se ha internado en la selva.
Sin embargo. a travcs de un dédalo de subterráneos formados IX'r antiguas canteras. Moralesysu cómplice Diana Monti. iban a salir a camlX' raso; de repente un ruído casi imperceptible revela a Jos bandidos que alguien les
Si 11(1 qu~rlis correr fa s~rt, d~l bn"fJluroFavraNx. tl(ltadd~llV "tCl11¡<.
traro!" nuncnm ¡¡camillod,S/I f.<i;4.
Fdriosos 105 bandiaos. tratlJ1'1' de desahogar5Ucóler.a en- el ext(a(¡,omen~
saj~rq. pero el perrillo huye por el C8mpocomoaim&que lleva .1diablo, sin que las balas de Morales "' de J.>i.- tla Mooti puedan akannrle.
Blanca continÚ'a sU' marctN! través de la selva cuando a la revuelta deUD
camino, reconoce el automóvil que ocupan el Sr. de BirargtJe5 ySI} hi;a;::
puede comprenderse la akgda de éstos al encontrar a la ;Oven 53n. ysalva.
Su primer cuidado fué de conducirl. _ su casa en donde encuentra. l\lari..ma que desde Neuilly se habia lanzado en busca del nifio.
Al siguiente dfa'. Blanca, más decidi- da que nunoa a continuar su vida de trabajo, conducia a la estación a su hijo ya l. nodriza de é.ile pero al des- cender del coche. Juanito reconoce en
p~sigue. Y empuñando su revólver se el qU~va a abrif' .a' p;or.lezUtla. lLSl.
disponen a hacer frente a cualquier amigo el Sardinilla y acto seguido .10 even to, cuando se preseola.Ante SU,1vis- .presenta'"SQ madre despuésl:le haber- ta un perrillo fk· aguas amaestradO". ,1'0carillotll'mente1abcaz~do.· '.
que sentado sobre su cuartO"trasero le,. '. - Es el.nil'lo que me condujo..;a .presenta sobre su hocico una carta di- Neuilly~
rigid. a ellos Y los alolentLireros leen: ·Blanca quiere recompensar con una moneda de plata al amable guia de su frijo, pero el Sardinilla que hace poco ha abra7.arlo lacarrera de colillero. la 'rEchaia conungestu lleno de dignidad
-~·e"ora. no pido limosna. soy un comerciante.
- y Juanim!leapresura a explicar a su mamá:-Mamá. sellama el Sardi- nilla. y es huérfano, yo no quiero ~
pararme de él.
Enternecida por los sentimientos de su hijo, Bl~OC1lconsiente fácilmente en roncederle el favor que reelama y al- gunos int.ntes después el Sardinilla.
loco decontento. se pone' en marcha par. el campo en lfompafiía de Maria- n. yde su insepar20bte amigo.
Aquella no che. mientras Blanca tranquila ya sobre su suerte' y confiada en el apoyo de su misterioso protector volvía a su domicilio. Judex. sentado en su laboratorio contempla con dulce mirada el retrato de la qlre; acaba de salvar, y llenO' ae perplejidad se pre-
¡;urtabal si por u. extrai'io capricho del destico iba a amar a la hija del banquero Favraulfi..
. 1
JUDBX
CUARTO' EPISODIO
Resumen de los anteriores episodios
El b.lIft/llero Favraux, a quien se cree muertOl está '11 poder de fUI persa·
naje enigma/iea de ,'fudex.
BICI/lea. Idja delóanquero. después áe haber cedido ala Asistencia Pública la furtuna mal adquirida porSil padre. trabaja como instillltrit para educar a suMjo Jua/dto. y acaba de ser arrancada porjudex de /IlallOSde Jos bandj·
dOJ-Morafes y'Dialla Alonli. que hablan logrado-apoderarse de tIJa.
El secreto de la tumba
~
' ocos in,ta,ntc3 h<tbla permaneci.. do el camiuante Pédro K..:rje·
~
an, tendido, Sin dar set'lalcs de Vida, en el camino en el que el ban·quera F,lVraux le h~b'a atropellado.
Unas mano! cadtd.ti\<aS le habían le·
vaotadoy conducido 'sin que él se
die~cuent;,a la elloiea del Doctor Saugrain en la que los cuidados más minuciO'D' le fueron prodigados.
Yd está Pedro Kerjean completa- mente restablecido de sus heridasyel Director de la ellnica le dá de alta dcspllésde presentarle la persona que habla .'umido los gastos de su cura.
ciÓn. E.te desconocido bienhechor no es otro que Rogelio, el hermafiQ de
Jude~
Acompañado de su nuevo amigo, Pedro Kerjean se c!irije al Castillo Rojo donde al fin conoce al misterio·
so Judcx, y al extrañarse de los solí·
citos cuidados de que ha sido objeto, J.lJdex.sencillamf"nte le responde:
-Si me he interesado es parque V.
es una víctima del banqul"ro Favraux.
- Favraux! pero ha muerto,
\\' Judex, más enigmático que nun- ca, continúa: - No, Li'avraux no ha muerto;..venga V. a verle.
y:lentamente, .Judex.conducc a Ker- jean hacia el aparato que le permite lOeguir todos los gestos de su prisione.
ro. Rogelio preparael dispositivo eléc- trico, y de repente Pedro Keljean ve en el espejo móvil la imagen real del
- , "
que había s;do el cauunte de todas
de~gracias.
Lleno de ansiedad y creyendo tener ante sus ojos lIna visión del mas alla, el anciano caminante preguntaa]udex:
-Pero. ¿qUil:11 es V ?
-¿Quién soy yo? Soy 10que V, va a ser; un justicierol
y ya mas tranquilo. Kerjean con·
templa al ban'luero can ojos llenos de odio, mientras éste parece en aquel momento presa de terrible desespera.
ciÓn. Oe repente. cogienrlo la tulipJ.
de cristal que sirve do:: p"'lItallaa la lámpara eléctriC<l que ¡Iuminala celd<l, la rompe y con uno d~ sus C'lSCOS tra·
ta de COrtarse C'i cuello.
Perosuscarceleros velan por él; en un momento Kerjean le impideaten- tar a8USdías y ~'avraus:,reconociendo de repente a su antigua vfctima, se tira a sus pié! y le suplica.
Ker;,oan se mantiene inflexible.
-¿Acaso te apiada~tesde mi cuan- do vine a pedirte que me ayudaras a
encontrar a 11)1hIjo?
MIentras estos sucesos se desarro·
)Ian en el Castillo Rojo, el hIjo de Pedro Kerjean. Roberto, llamado 110·
ales, se entrega con su complice Dia- na Monti alas mas extraftas conjeturas.
La carta misteriosa que recibieron de Jude" indica claramenteque ~'a
vraux hasido esesinado, y sin embar·
go, una duda se cierne sobre el espi..
rihr de los dos aventureros.
l·o\sesir:adol
¿Por qué~
¿Porquién~
¿Cómo?
Para r~solver este ~nigm~, Diana l\Jonti esta pronta a todo y enca",aa dos de sus satélites que descubran el secreto d~ la muertedel baoqu~ro r~·
gistrando su tumbl del cementerio de Sablons.
La macabra ex!=,edrcion tiene lugar durante la 1I0che y por ella,Diana vie- ne eol ConOÓ'11lcnto de que el féretlo que debía conle.,er10<:re<:tosdc Fa'lfa·
ux esta completamente vaclo.
;\1dla sir,uiente, \lorilles ysuami~a
se dlnjen a Célsa de O. Ca~to, el lluevo dIrector de la AgenCIa Cderita~.
D C.l~toreconoce, pe~oCllan cam- biada, a la Cx-i'lstitutriz del Clstlllode
~dblons_Y undialogorapidoscentabla, - ¿Donde esla ~\l\Ira\l~~
-¿Yues no ha muelto
- ¿Cómo esta entoncei suf¿relro vaclo?
1>_ Casto pierda la serenidad; es oc·
masiado novalo en el oficio parapoder comprender un horror semE'jantd
Maule!>, cada vez más insinuante.
- Quicn h'l hecho desap;¡recera L,'a·
vraux. e.¡ ,'lIde~, y Judex e.,V.
A Don C",.,to se le va la cabeza.
DIana Mont'. aprovechando <:u tur.
bación le dinge ulla mirada penetrante yfria.
-Casto, ¿qué has hecho de Fa·
vraux~
Entonces el incouto policla confiesa:
- Yo sé que Favraux recibió algu.
nos billetes misteriosos firmados por Judex, la víspera y el dla desu muerte Latal nouda no es un rayo de luz
-- 19 -
•
suprlmtr a un testigo tan molesto.
Morales vacila, pero su cómpl\ce le amedrenta.
- Si te oi('gas a hacerlo, se sabrá que AJorales se llama Roberto Kerje<l.D que la polida auda en su busca, que..•
V no tiene necesidad de acabar su frase. Todo antes que el calabozo y las
,
qUti ilumine de un modo singular la situación; de amenazadores, Diana,
"OIItl ysu cómplice se vuelven conei- IbdOf"e5 y asnabilfsimos,y tanto dicen y taRlbién.saben convencerl.e que ante laprolnesa deuna prima de 100000
francos hecha por Mocales, d infeliz don Ca~tq con,iente en pre~t<lr su
p~ec¡o~o C...."('"'l~~n .. 1"'''rl ....~ :'lV~"lur~_
rosY.¡¡Ylld<lr,c:~;' uc,c"b Ir al ball q"eto ten IIII11lC:fll,)"omc:ntc d ..."apare, cido.
•
••
El prisioRero del Castillo Rojo cooti·
aúa sin embargo bajo la gualda de judex, de ltogelioy de Pedro Kerjean P.foralc ,que de las primeras investi·
!J:KIOftCS que hit emprendido nO ha sacado nada en limpio empien a de·
sanimarse)'teme además· que Blanca ic:re.;ono.zca. Di.uliI )Jonti le aconseja
'~IJ""1,,"j1,,:d,," J~¡,cu.;rdu: la hijaAe
¡".~vr<tUX ~es'lparecera.
I'oeo tiempo después Blanca reCIbe un teh grama que la llena de zozobra
"Venga en seguida. Juamto grave.
Mari'!.! al!
Sin esperar más detalles la pobre madre se pone en camino para reunir.
se can su hijo. Pero Jua01to, ya inse.
perable del Sardinilla, no se había. en.
contrado nunca en mejor estado, y mientras su madre llena de ansiedad iba a cuidarle, éste se entretenía en
- 20 - pescar con cafta no lejos de la casa de su nodriza.
Blanca, al descender el tren. atra·
viesa con paso rapitlo el'puente'tendi- do sobre el río sin fijarse ell dos indio viduos de aspecto patibulario que parecen absortos en contemplar correr el agua, con la más perfeota indife·
rencia.
De repente la desgraciada es co glda. l!.mordazAda ~'arl(,j.,d<lal no.
busca de Mariana, sin revelarle la identidad de la vlctima, se apresura a practicar las traccionesy movimientos rítmicos propiós a 'restablecer la res- piración de la ahogada.
N1J.riana acude acol'l1pal'iada de dos 1l0mbres provIstos de unas parihudas y hace conducir a su casa el cuerpo .de la desdichada joven mieñtras que elSardinil1a lleno de conmiseración JX'r .'lU O101'CII;t,., !"e"'''c,,.le a nCll1tarle el
Pero Juanito y el ~ardinilla han sido testigos del Jrama; saltar a una barca y correr en auxilio de la infdiz víctima es p..ra dios asunto de un instante y hélos aquí trayendo la a·
hogada hacia la oriila ¡;or medio de un bichero. 81 S¡¡,rdinilla se da cuenta entonces con estupor que :a p~rsona
que: t:ene delante es la madre de su amIN y envia:¡do a su amiguito en
bot,(or de su situación.
Gracias a los solícitos cuidados del médico, Blanca vuelve a la vida y lo primero que sus ojos ven al abrirse es la linda cabeCIta rubia de su hijo que le colma de caricias.
Vd e.ui fuera de: peh~,o y el Sardio nilla se eocarga de vdar su sueltO, dis- puesto a prod:garle sus cuidad.>:> taA pronto como.b.ocasión se prescllte.
21 -
QUINTO EPISODIO
El molino trágico
~
;.. EDROKerjean que no se separa { de sus brenhechoresJ
udex y Rogelio, y habita con dios en lossubterra.r.t~:os del Castillo Rojo, se ha convertido en criad'o de aquellos y ha asumido el cargo particularmente espinoso de vigilar al prisionero, al banquero Favraux, con el cual, cama es sabido, tiene que arreglar una cuen·ta terrible.
Aquella mai'lana ha ido como de costumbre a echar un ... ojeada sobro:
el prisionero de! calaho1::o yluego eu- riosan,cnte contempla el retrato de Blanca, colocado sobre el escritorio dI:Jud~x y se pre~lIl1ta quien podrá ser 3(lue!la muchacha etlya imagen tanto gusta a su amo. Judexy Hoge- lie han el>lable~idoCOIl !ni nuevo co-
!abor;¡dor las mas cordiales relaciones )' en aquel momento Judex bondado- samente le pregunta:
- \'amos a ver, Pedro Kerjean, ¿es usted ahora comple:amente dichosol
Elanciano inclina la caber.a en se-
!'Ial de asentimiemo, pero su mutismo da a entender que desea pedir alguna cosa, y como los dos hermanos le in·
terrogan con la mirada, al1ade:
-Me gustarla mucho rolver a ver, no lejos de aqul, el viejo molino en el que fui molinero, el molino J(erjean, donde nació mi hijo, donde murió mi mujer.
y 1 udex (lncede fC'u5tOft)·a -su cña- do el permiso que éste desea, Kerjean parte lleno de alegria, apoyado en su nudoso bastón, mientras sus ojos se recrean en la vista de 3CJ11e:la verde .campiñaa l la que un día fué dichoso.
Alg,¡,JOos instantes después de su partida, Rogdio, que<csta ocupado en la k<:tura de un pe1"iódico, se pára bruscamente, COrROfascinado por la siguiente notiCIa que aparece en la sección de sucesos.
IS~ TkAT A DE UN CIllMEN I
• En LOIsy sur Seine, dos mucha- chos eXhajeron del río una mujer en- lutada, la seiora Juana Bertin, insti·
tutrlz con residencia en Parfs; la des·
graciada, tlue aun ha recobrado el co- nocimiento, no ha podido ser interro- gadall.
Con gesto rápido Rogelio tiende el articulo a Judex en quien produce gran impresión,f pues sabe en efecto que tr;!.sel nombre de Juana Bertjn se encubre Blanca Aubry, la hija del ban- quero,y como está animado hacia ella por muy afectuosos sentimientos, se pone inmediatamente e n campana para tratar de salvarla si todavfa es tiempo.
• • •
El periódico no habfa mentido, y Blanca, que en los primeros momentos que hablan seguido a ¡¡U salvamento
• - u
babia vuelto en sí, se había descn&)'a.
do y el Doctor, llamado por Mariana, desde su segunda V'isita lu..bfa hlJ:gado urgente su traslacio a \tna eUnica pa·
risicose con la ayuda de un coche amo bulancia qwe había pedido PQf t.lé·
fono.
Pero un hombre de aspécto sospe·
eboso estaba de guardia cerca de la casa de Martua., y al ver salir a ésta con Jaanito pocosmom~ntosdespué3 de la visita del médico, le pide noti-
cias de llla"ca.
ConÁadamente, Mariana responde a sus preguntasy con voz acongojada te da cuenta de la decisión tomada por el Doctor.
He aquf loqllepor algultos instantes después Morales y Uiana Menti son avisados telefónicamente por su com- plice (pues por desg~cia lo era) de las medidas urgentes tomadas para lntentar salvar la "ida de la hija de
Favraux.
Los dos Aventureros no pierden un instante y han transcurrido apenas al·
gunas horas cuando 103 vemos apare·
cer en casa de Mariana con un lujoso automóvd de amblllancia. cuidadosa·
mente disfrazados "bajo los trajes de enfermero y enfermera respectiva.
mente.
En pocas momentos y ante la vista de tvb.riana que no les reconoce ter.
minan su tarea }" se dinjen a toda ve- locidad a un punto desconocido Ue·
<\I'ándose a la poble Blanca que aun no laa salido de esa especie de sopor que precede a la muerte.
Durante este tiempo el viejo Pedro K,,:rjean había llegado a su molino.
Lentamente pasea :;us ojos arrasados en lágrimas por la pob-e Yiviend,¡
medio en ruInas que un dla habfa al·
bergado sus amores y siguiendo me·
lancólico por la Ruida orilla avanzan' do su cabeza hacia el aglla para dis.
tinguir entre las fleXIbles ramas de los sauces las paletaJl de la gran rueda que un tiempo fué incansable trabaja.
dora y que en aquel momento estaba
¡Clerte, muerta 1)ajo la capa.de musgo y de algas qúe parcelan aprisionarla
para siempre. •
y vi,itan el interior de su molino en d~nde c.ad... habitación le ofrece un recuerdo, abre la ventana; sus miradas van a posarse en los bosques que cie·
rran el Iwri7.onte mientras piensa en los seres que ha perdido. en su mujer muerta, en su hijo que nunca más verá
~in duda.
En el mismo intante el bondadoso Vallieres, el ex·secretario del banqne.
ro I:'....avraux acudia presuroso en bus·
ca de noticias y helo aqui en casa de M,¡riana la que le cuenta todos los su·
cesos y el p~ecipitado transporte de
~tanca en automóvil. Vallieres se ha.
cruzado en el camino con un gran au·
tomóvil con la bandera de laCfUE roja.
y solo por algliRo5 minutos de retra'5o nQ puede ver a la desgraciada vlctima.
Mientras cuenta todo esto a Maria·
na, un segundo automóvil de ambu·
lancia entra en el patio de la casa y 105 ocupantes quedan altamente sor·
prendidos cuando :ge le, dice que el
~ncargb Que debia c.... mplir ~stá ya
h~cho.
!(.irchans~,peTOen 1:0 mente de Vd.'
lIi~res las dudas Q'te se iblA levantan·
do se precisan y afirma. Y pua él~
ya cosa ci~rta Que Jos bandidos que ya habían persiguido a Blanca acaban una vez más de: apoderarse de ella.
,
23 -
de Pedro Kerjean en d ClJal Diana habia n-parado varias ver:es como lu·
gu propicioa sus sombrlos- propósit0'5 y pien.ia con raZORque a nadie se le oCurrira nunca ir a descubrir en él .a la hIja del banquero ftavraux.
Loscómplicespenetran enel'6ntigoo edificio y Morales deposita su carga
• •
•Pnr d camino el coche de ~Iorales yde DiaM Monti rueda a. tod'l. veloci·
dad y viene al fi ... despué.. de no pocas yue'tas .. pararse en pleno campo. Oes·
cienden los pasajeros y Diana sirve de guía a Morales el cual conduce entre sus brazos el aun el inerte cuerpo de Blanca.
y
marchan prestando alención a Jos menores ruido!>; de repente desde an recodo del sendero descubren un viqo molino abandonado; Es el molinosubre un jer~ó1 descosIdo y roto.
Bl'l.l'lc1Cl)ntillua ton el mi.,mo estado de sopor más;u r<lzón late touavia, pero
StU verdugos se hUI dado va cuenta y piensa" acab.lr con ella. Y Diana saca de su bolsillo un cuchillo Que presenta
a su cómplice.
-IVamos, acaba, eso es cosa tuya 1
-(Ju~goecharemos el :::uerpo por la trampa Que está en la habitación de al lado, que comunica directamente con el do.
Pero el bandido vacila.
24 - -lforales, si no lo hace&, cuida'.
La aventurera aprieta el cuchillo·
entre sus crispados dedos,yse adivina que estápr~nta a saltar sobre su cóm- plice, para consumar luego· el más co- barde de los crímenes. P'ero derepell'"
te Morales la sujeta y la desarma. En el mismo instante se abre la puerta y Pedro K.erjean aparece;.con g.esto orus·
ca separa a lag. combatientes que' le- dirijen una mirada d"e interrogación:
-He sido propietario d~esta casa y no os dejaré' mancharla con· un cri- men •. me llamo Pedro Kerj'.ean.
- ( Es V. verdaderamente Pedro Kerjean ?-pregunta ~Iorale$con· voZ' emor.lonada.
-Sf. Pedro I(erjeart'.
-Pues entonces, yo soy su hijo.
Yel viejo. exige más explicacione!'.
-Mi hijo! eibas a cometer uncrimen - Perdófleme~es esta muj~r la que me ha perrlldo.
Pedro Kerjean accede, pero le arde·
na con voz grave:
-No verás m:í.s a esa mujer y vot- verás a ser un hombre honrado.
El aventUiero responde afirmattv:t- mente con un moviminato de cab;za y su pad~e, loco de alegria por haberlo encontrado le oprime fuertemente con·
tra su corazón. Pero Dialta lt!onti, que fo ha oído todo, incluso las prOmesas de su cómplice, juzga que lo más pru· ' dente es la huIda, y quitándose el ves.
tido, cubierta con un sencillo traje de mana'~uellevaba debajo, pasa a tra·
vés de la trampay consigue subir so·
bre una de las palas de la rueda y desde ella se arroja al rlod~ cabezay
poco a poco de ¡aparece a nado.
Mientr¡¡.s tanto, Pedro Kerjean se preocupa de la identidad de la v/ctlma cuyos rasgo'i le parecen tener un ex·
traño parecido con los de la descono·
cida cuyo retrato ha visto sobre la mesa· de J'udex-, y pregunta:
-Quién es esta mujer?
-La hija del banq,uero FavrauxJ
~dro ICerjean cr:ee haber oldo mal:
para atender a lo más urgente deja a Blanca bajo la guarda de su hijo y a toda prtsa se dirige al pueblo cercano desde donde podrá telefonear a Judex.
-Oigal Oiga, venga V. en~seguida
al molil'O K.erjean; en él encontrará V.
a la hija de Fd.vraux.
Al recibir esta noticias Judex salta inmediatamente a una can..la automó·
vil y momentos después atraca en las cercanías del molil"o.
y precipitandose cerca de Blanca consigue ~reanimarla con un remedio enérgico que lleva consigoy de repen·
te dándose €lienta de la presencia de Morales, pregunta a Sl,l-criado:
-¿Quién es ese hombre?
-Es~i hijo a quien una mala muo jer habia arrastrado al borde dd abis·.
mo. Me ha jurado arrepentirse Tranquilizado sobre la presencia del desconocido el'l el que ve ya un útil auxiliar, Judex envu~lvea l)lanca en capa y la conduce hasta la canoa se·
guido de Kerjean y de su hijo;
han transcurrido pOCOs minutos cuan- do ya se véQ lo lejos el frágil esquife que marcha a velocidad vertiginosa conduciendo a la infortunada Blanca que unil. vez más, está sana y salva.
, ,
SEXTO EPISODIO
Los ladrones de niños
~ ~;SPUE~ d~ la des~pHición deOía-
N
na Morlli, qu.: se ha arro; "jo al río para escapar al ClIstlb>O,Dlanca Aubrv. su vktima ha sido con.
ducida por JuJex en una rápiJa cmoa automóvil lejos dd molino K~riean.
Ahora se encuentra des::ansando en un. 1ujosa moraJa, caffir1etam:nte restablecida gracias a los solicitos cui- dad'os que le han sidolprodigados.
EAtI. madana, al des perlarse. Blanca pasea con admiración su mirada por losobjetos_que le rodean y que le son
compl~lam...nt<: desconocidos. Creyen- dolólJir de un sueÍlo pregunta a una doncella
-Digame, ¿dóndeesloy~
Pero la muchacha sin resplnder a la pregunta que se le dirije. coloca miste- riosamente un dedo sobre los labiosy deaaparece con sonrisa enigmática.
L.
hija de Favraux se ha levantado .y.alada delante de un tocador se en- trelieae en su tocado mientra,) en la ' IPbitacióa Yccina el bondadoso Vallie·reII,a-lICteuriodel padre de Hlar.ca,
lenr.ina una carta ~ue cferTa ygl18l""-
da en su bolsillo. ~egundos de~pu6..
Vallieresp~netra en la e~tancia de la ioven, la que tendie ldole las manosse
dirii~a
el
y le pregunla: ....-¿Dónde estoy amigo miol"
-Sellara.está V. en mi Casl.
-¿En casa de V.?, pero c6mo..•
Vallieres ha sacado dellbolsillo la carla que acaba de escribir presentá:t- dalaa Blanca.
-Estose lo explicará a V. Iodo.
Con mano frebil la joven abre la carta ylee estas palabras:
Sdiot'a:
TQ/ltas asu!ta1lr:as la rodian, q.u lu cuido delur1/t[0COHIi4Jria a su más St'C'ttro amigo, a Valliern qllien le m·
tregará a: V. uta: carla, y quelj~cu,
tará todas
,,,ú
ÓrdeNu. No 1tUa/re1!oa presentarme delante de V,y sin em·
óarKI1 Mdü l'n el:",undo se ,,,teraa p" V. taflto califa)'0.
Judi'X
- ' 26
,,OS OjlSde Blanca se velan con una sombra de lri"teza }' con Hnpad~ncia,
aililde:
-Peroen fin, quien esese luje).:?
}' Vllllieres hacIendo un geslo evasivo:
- No sé.,.)o ÚOlCO q~ed.: él puedo d cirle e:.que le ama a usted.
Válli~res se ha sep:uaJo de su linda rrotegido yenlra en :.u habitación con
asp~Closombrío y la mir(lda vllga. Dc
rcp~nle. al arrancarse la p.:lul:a }' el
O. CaSio se impqClenta; ya empicZ:"'In a Irtlponunarh:;ll ti,l ¡;Oll este IIlI~t<.'rio
yCOIl tono ari~.:o\" áltlllll.'rO contl·~ta:
- Anl.: 10~O !>O\' un hombre hon:a-
do }' 10d!lS 1.':.18:. hi!>lorias empiez:an a
cansarme.
Pero 18 bella Diana no se da por vencida e insisle con vozcariftosa V llena de promesas
- yd sabe que h)y 10')00') francos pan V. si d.::.cubrimos a Judex, y si
,
bigote posrizo. r/,( ol'lo.:"mos en él. al misteriosoJuJex Y JuJl'x. ti eni!;~Hi
tko Ju.::lex, se h:l\la de:.olado porque acab:l de t;scuchu de boca misma de la que ama que su cariño no es com- partido.
• • • •
Mientras tanto, Diana hit vl.'niio 8 visilar 8 D. CastO y le orl.'gunta:
_ ¿I1I descubieno V. a Igo que pueda popel no¡ !>obre la pbl3 dl' luje).:?
po- él enconlramos a Favrll.UX ..
Esta o O'lle_~a produceel l:f~cto d~~
seado y D Casto am!ln..~do por ella :<;e prepara a res pon 11.'1', cuando vienen a anundarle la visita del Vi z con d e Amaury de la Rochofontaine.
La aventurera se e:<trafla .
-¿Que puede venir a hacer aquí el novio de B!anca1
En eLclo. Diana ignora todavia que el brillante aristócrata h3. encargado a O.Ca:.to qu: le encuentre un presta·
2] -
mi$la con obieto <1..:salJ Ir $USd~uJas L'lllv~ntJr<:rll rcf1~xiona U.l ;O;lanle y volviénJo.e nacia el O:rector I.ft: la
Ag~nda. le di.:e con voz mist<:ri.Jsa:
-D. CasIoh:n~O un proye<:to; déje- me recibir al Viz~onde.
D Casto. naturalmente. trata de resistir. pero Diana. no le Ilace caso y
I~n!amente.co, una gracia fdina que Iarece producir ;.'r:1O im;:J:-csión en nuetro galante amigo. le empuja hacia una puerta que da a una habitación contigua en la que le encierra bajo llave.
Cuando cam.ado de su rec'u~ióll don CaStO obtiene que le abra la puerta.
llega justO a liempo para ver marchu·
se a los d:ls compadresqu~ parecen es·
1ar completamente de acuerdo sobre los medios que van a emplear pUl emprender su campaila.
Mientras tanto, el desgraciado Judex..
eslá desolado; por un instalHe esperó que Blanca, le amase, pero la joven Icababa de desengllilarle y de torturar·
le inconscientemente el corazón Oiri·
gi~ndoseen tono melancÓli.o a su her·
mano Rop;elio. le dic!': .
-Hay momentos en los que me pre.
gunto si no voy a devolverle su padre.
Pero Rogelio le interrumpe'
- Jude:t. hermano mío, acuérdate que estamos ligados
rol'
un terrible ju.rlmento.
y JudeJ: inclina lacabez<', abrumado por elpeso de]a fd.lalidad que ha he- cho de él un justiciero, obligado a cump!ir hasta sI fin su obra,
Aquella larde en Loi~y. Juaniloy el SardioiUa se diriglan a la escuela co- motodos losd:'as Al borde de:! cami- DO por el que marchaban los dos nir.os UD potente automóvil estaba paradoy
Diana Monti y el Vizconde esperaban :;u presd.
El encuentro tuvo lugar como los baodiJos lo habían previsto y Juanito reconociendo a su antigua inStitutriz y al Vizc.. nde no opuso ninRuna dificul_
tad para subir en compañía del Sardi~
nilla al coche que, según le dij.:ron.
debla dejarles a la' puerta de la escuela.
Pero p:>r una casualidad habilmente secundada por el .Vizconde. el viento se llevó el sombrero de paja del Sardi.
nilla y mientras éste se apeabJ. pronta.
mente para recoger aquella prenJa. el
lIULOarrancó a toda velocidad Ikvándo se a Juanilo con dirección desconocida.
Luego de entrar en gran cólera con- tra aquel endiablado veh1culo que le privaba de IU inseparable amigo. el Sardinilla iuz.~óprudente volver en se- guida a casa de Mariana para f'....n.:r111 al corriente de los sucesos. Pero Itoge- lio le habla precedido ysu aUIO le es-
p~rabn tn el patio dispuesto a condu- cir a Juanito cerca de &u madre.
La narración del Sardinilla provo_
ca un gesto de estupor en Mariana yeQ su visitante. ,¡Que hacl."r? El Sardinilla resuelve el problema.
-Sel'iorito. ![éveme con V. para e~
contrar a Juanilo.
y algunos segundes después el auto- móvil de Rogelio rueda a toda veloci- dad hacia Parls entre una nube de poi.
vo. con gran satisfacción del Sardinilla que va revolviendo en su cerebro los más terribles proyectos de venf,tanza contra los que le han robado su amigo.
Sin embargo, el vehlculo de los se<:ues- tradores no tarda en llegar a la Agen.
cia Celeritas. Diana y Aroaury condu- cen a Juanito a presencia de D. Casto.
r
ante la eXlraaeza de este le explican:-tle aq'ul ...1'h.ilo di: 'Blanca A..bt"y.
la hija del banquero rJvraull. 1I cual está en manos deJadtx.V, va agua~
dar aquí este niño durante cuar...ntá y ocho 'Roras; tsseguro qU~ Jud.>.: yen..
drá a reclamarlo
yob ....rhndO qu... D. Casto ...scücha
sin.entu~iasmoeslas explicacionesDia~
na le insinua al oitlo: • -No olvide que'lla)'..cfen mil fran- cospUl V. si llegam~' a saber qLlltn es Judu.
to se esfuerza cn p::lnerseserioyanun..
cia a sus visitante~:
-Jujex me ha 'telefoneado,yesta- rá aquí a las cuatro.
1L0s do~cómplices 00 pueden disi- mular su alegra Amaury consulta su relojy se da CUent8 qu<: ~o hay que pt'rder' un minuto y.enY:a al groom de 1I0n <S¡¡sto. ccn prel, xto de un recado,
al ~Iro extremo de París.
D~ rt.'p:nte ILm'l3n a la puerta: son las cuatro: no hay duda posIble, 'es
Juanitop3~a<'qudlJ r.oche en la ca- ma de U,Cal lIlie::llrrs quesu ami- gocu~iatocon 'JnJ bala s~ aco~l3b.;¡
cerca de él, sobre dos sillas, vdando
~Il su'¡lOinocenH".
Aquella tarde, Di8!1a y el Vizconde se dirt;.:en a casa de D. Casio al qu~ ~or
prendrn jugando con su p 'queño hués- ped. Algo \¡yergonzaJoJ~ naDer sido sorprendido <n s m<jan'te prsturll,
e,
s·JuJtX.
Oíana y Amaury ~acanun reyOlver"
cada uno ya pesarele las protest:lS de Jon Ca~to que no quiere emboscadas l'n ~ucasa ambos cómpnces se disimu lan a cada lado de la puerta. Esta se a- bfe lentamentey el Sardinilla aparece sonriente .
Su decepción esgrande. ¿Quién es ese endiabladochicuelo.~ '{ empiezan