FUNDAMENTO BÍBLICO
ÉXODO CAPÍTULOS 19, 20, 21, 22 Y 23
TEXTO CLAVE
ÉXODO 19:5,6
Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra .Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.
PROPÓSITO
Que el alumno sienta que somos objetos del Señor, pues hemos recibido de Él de su abundante gracia, comprendan que en forma gratuita nos ofrece los medios para ser un tesoro especial.
¿QUÉ ESPERAMOS LOGRAR?
Que los Párvulos perciban y comprendan que en nuestra vida diaria; en todo lo que hacemos, debemos guardar los mandatos que Jehová da.
Que los Principiantes y Primarios comprendan la importancia que tiene para cada cristiano guardar los mandatos de Jehová nuestro Dios, si oímos su voz seremos como especial tesoro de entre muchos; escuchemos a nuestro Dios y sirvámosle como Él desea.
Que los Intermedios comprendan que Dios pone en el corazón a cada uno el libre albedrío, para desenvolvernos en el lugar donde él nos pone, guardemos y cuidemos que en nuestro diario vivir nos desarrollemos bajo los mandamientos de nuestro Señor; seamos especiales como todo hijo de Dios.
Que los Jóvenes y Adultos revaloren que el camino que el Señor traza para cada uno es especial, Él prometió enviar a su ángel delante de nosotros para que guarde nuestra senda y al final de esta lleguemos y vivamos en el lugar que nos ha preparado. Sigamos sirviendo a Jehová nuestro Dios y Él nos bendecirá.
INTERPRETACIÓN TEOLÓGICA
EL PACTO DE DIOS CON SU PUEBLO
ÉXODO CAPÍTULOS 19-23
Con este capítulo 19 comienza una nueva sección en el libro de Éxodo. Dentro de esta sección son particularmente importantes los capítulos 19-24, porque narran como Dios estableció con su pueblo una relación particular haciendo extensivo a toda la nación de Israel su pacto con Abraham
Un pacto o alianza puede ser un acuerdo entre dos personas o grupos de personas situados en un plano de igualdad, o bien puede ser ofrecido o impuesto por un superior a un inferior. En este último caso, el superior exige lealtad a su aliado y se obliga al mismo tiempo a protegerlo, como el pacto con Josué con los Gabaonitas. El pacto de Jehová con Israel se asemeja a esta segunda forma. El Señor se presenta a sí mismo como el liberador de su pueblo (V. 4) y lo invita a participar de su pacto. Israel, por su parte, reconoce el derecho de Dios a ser su soberano y se compromete a cumplir lo que el Señor ordena. (V. 8)
Acerca de la presencia de Dios en el monte Sinaí, nos dice el comentarista bíblico Adam Clarke: “Nada se puede imaginar más glorioso, temible, majestuoso, e impresionante que toda esta transacción”; pero fue ideada principalmente para inculcar la reverencia profunda, el temor religioso, y la reverencia sagrada; y aquel que hace la tentativa de adorar a Dios sin la influencia de éstos, no tiene ni un sentido apropiado de la majestad divina, ni de la pecaminosidad del pecado. Parece que es en referencia a esto que el apóstol dice: “tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor” (He. 12:28,29)
El capítulo 19 ha sido una introducción para el establecimiento de las leyes de Dios. Estas leyes dadas en el capítulo 20 se conocen con varios nombres:
a) Los Diez Mandamientos (Éx. 34:28)
b) Decálogo. Término griego que traduce la expresión hebrea asereth haddebarim, “Las diez palabras”. (Dt. 4:13)
c) Mi Pacto (Éx. 19:5)
d) La Ley. Puesto que contiene todo el gran sistema de la instrucción y dirección espiritual.
Los Diez Mandamientos se han dividido para su estudio en dos partes:
I
: LOS PRIMEROS CUATRO
: No tendrás dioses ajenos delante de mí (V. 3)
No te harás imagen... No te inclinarás a ellas ni las honrarás... (V.4, 5)
No tomarás el nombre de Jehová, tu Dios, en vano (V. 7) Acuérdate del día de reposo para santificarlo (V. 8)
Estos primeros cuatro mandamientos abarcan la parte teológica, nos hablan de Dios y de nuestros deberes para con Él.
II LOS ÚLTIMOS SEIS:
Honra a tu padre y a tu madre (V. 12) No matarás (V. 13)
No cometerás adulterio (V. 14) No hurtarás (V.15)
No dirás falso testimonio contra tu prójimo (V. 16) No codiciarás (V.17)
Esta segunda parte contiene un sistema completo de ética, o deberes morales que el hombre le debe a su prójimo.
Esta división nos refiere a aquel gran principio, amor hacia Dios y amor hacia el hombre. (1) Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, alma, mente y fuerzas. (2) Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos principios dependen toda la ley y los profetas.
El decálogo es la demanda de la justicia divina exigida al hombre pecador, incapaz de cumplirla, y por ello bajo la justa condenación de parte de Dios; es la gracia la que nos hace partícipes, por la fe, de la justicia de Dios como don gratuito, con la regeneración a una vida nueva en santidad y justicia.
Las leyes que vienen a continuación forman un conjunto especial que se extiende hasta Éx. 23:19 y suele llamarse Código del Pacto. Esta colección contiene prescripciones religiosas, morales y sociales adaptadas a las condiciones de vida de una sociedad sencilla, que une la cría del ganado con la práctica de la agricultura.
Este conjunto de leyes son también la aplicación de los Diez Mandamientos al contexto en el que se desarrollaba el pueblo de Israel y en estas vemos, la intención de bienestar de la comunidad y el mejoramiento moral de cada individuo.
En el capítulo 23:20-33 encontramos la conclusión del Código del Pacto, y está destinada a infundir confianza al pueblo de Israel para el momento en que tenga que recomenzar la marcha hacia la tierra prometida. El Ángel del Señor será su guía en el camino, como lo fueron la columna de nube y la columna de fuego en las primeras etapas del Éxodo. Este es en cierto sentido, Dios mismo, ya que el nombre del Señor está presente en Él (V. 21).
Podemos contar con la continua presencia del Señor en nuestras vidas, si sostenidos por su Gracia, permanecemos fieles al Señor sometiéndonos a su voluntad.
INTERPRETACIÓN TEOLÓGICA
EL PACTO DE DIOS CON SU PUEBLO
ÉXODO CAPÍTULOS 19-23
Decálogo (También Diez Mandamientos), tiene un puesto singular como escrito sobre tablas de piedra por el Dedo de Dios (Éx. 31:18); también recibe la designación de LAS PALABRAS DEL PACTO (Éx. 34:28). Fue después de oír estos Diez Mandamientos, proclamados por Dios mismo de manera que los oyó todo el pueblo, que los israelitas dijeron a Moisés “Acércate tú, y oye todas las cosas que diga Jehová Nuestro Dios; y tú nos dirás todo lo que Jehová Nuestro Dios te diga y nosotros oiremos y haremos” (Dt. 5:27). Las dos piedras reciben también el nombre de LAS TABLAS DEL TESTIMONIO (Éx. 34:29), y fueron depositadas en el arca del pacto (Éx. 20:20; 1R. 8:9) sobre las que había dos querubines como guardianes de los derechos de Dios junto al propiciatorio.
El autor de Hebreos 9:4 hace referencia a estas tablas cuando describe los mandamientos escritos sobre ellas como ministerios de muerte, en contraste con aquello que habla de la gloria del ministerio del Espíritu, del testimonio de Cristo, que es en justicia para todo aquel que cree, habiendo sido puesto como propiciación “por medio de la fe en su sangre, para mostrar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados cometidos anteriormente, con la mira de mostrar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús” (2 Co. 3:7-11); Ro. 3:25.26). El Decálogo es la demanda de la justicia divina exigida al hombre pecador, incapaz de cumplirla, y por ello bajo la justa condenación de parte de Dios; es la gracia la que nos hace partícipes, por la fe, de la justicia de Dios como don gratuito con la regeneración a una vida nueva en santidad y justicia (Ro. 4).
LA VOZ DE DIOS SOBRE EL SINAÍ
Israel estuvo en el Sinaí unos once meses (Éx. 19:1; Num. 10:11). De en medio de una tremenda tempestad acompañada de terremoto y de sonido sobrenatural de trompetas, con la montaña entera envuelta en humo y coronada de llamas aterradoras, Dios habló las palabras de los Diez Mandamientos y dio a Moisés la ley.
Quinientos años más tarde y en el mismo monte, se le intimó a Elías que la obra de Dios en la tierra se haría, no por métodos de fuego y terremoto sino por la voz apacible de un Profeta posterior (1 R. 19).
LOS DIEZ MANDAMIENTOS
No tendrás dioses ajenos delante de mí. No adorarás imágenes.
No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano. Acuérdate del día de reposo, para santificarlo. Honra a tu padre y a tu madre.
No matarás.
No cometerás adulterio. No hurtarás.
No darás falso testimonio.
No codiciarás nada que sea de tu prójimo.
Estos mandamientos fueron dichos desde el monte, en medio de truenos, terremotos y sonido de trompetas, directamente por boca de Dios mismo y después fueron grabados en ambas caras de dos tablas de piedra, “Escritas con el Dedo de Dios”. Las tablas eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios (Éx. 31:18; 32:15,16). Fueron guardadas dentro del arca durante siglos. Se cree que posiblemente hayan sido destruidas durante la cautividad babilónica. ¿Qué acontecería si algún día fueran halladas de nuevo?
Los Diez Mandamientos eran la base de la ley hebrea. Cuatro tienen que ver con nuestra actitud hacia Dios, seis con nuestra actitud hacia nuestro prójimo. Jesús los condensó en dos:
1. Amarás al Señor tu Dios de todo corazón, alma, fuerza y mente. 2. Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
La reverencia hacia Dios es la base misma de los Diez
Mandamientos. Jesús indicó que Él la consideraba la cualidad básica del acercamiento del hombre a Dios y la hizo, la primera petición del Padre Nuestro: “Santificado sea Tu nombre”. Es sorprendente cuantas personas, en su conversación corriente, blasfeman de continuo el nombre de Dios y lo usan de manera liviana y trivial.
La idolatría queda absolutamente prohibida. Nos preguntamos cómo cuadra con este mandamiento el culto a la virgen María, la idolatría más notoria del cristianismo.
Después de los Diez Mandamientos, esta fue la primera entrega de las leyes sobre las cuales fue erigida la nación hebrea. Fueron escritas en un libro y luego el pacto de obedecerlas fue sellada con sangre (Éx. 24:4.7.8).
Estas leyes tratan de: Esclavitud; pena de muerte para el asesinato, el secuestro y el maldecir al padre o a la madre; la ley del Talión; robo; daños a las cosechas; restitución; rapto; hechicería; bestialidad; idolatría; bondad hacia viudas y huérfanos; préstamos; prendas; respecto a las autoridades; primicias de cosechas y animales; falsos rumores; turbas; justicias; protección de animales; soborno; extranjeros; días y años sabáticos; la Pascua; fiesta de primicias; fiesta de las cosechas; destrucción total de los cananitas; premio de la obediencia.
LECCIÓN CINCO EL PACTO DE DIOS CON SU PUEBLO
SITUACIONES COMUNICATIVAS
LOS ISRAELITAS LLEGAN AL SINAÍ
Los israelitas llegaron al desierto del Sinaí al tercer mes de haber salido de Egipto.
Allí Moisés subió a encontrarse con Dios, pues el Señor lo llamó desde el monte.
En el monte el Señor le dijo a Moisés: Anúnciales estas mismas palabras a los descendientes de Jacob, a los israelitas; si ustedes me obedecen en todo y cumplen mi pacto, serán mi pueblo preferido entre todos los pueblos.
Moisés llamó a los ancianos del pueblo, y les expuso todo lo que el Señor le había ordenado.
Los israelitas contestaron a Moisés: haremos todo lo que el Señor ha ordenado.
Moisés llevó la respuesta del pueblo al Señor en el monte.
Moisés bajó del monte a preparar al pueblo para que rindiera culto a Dios, la gente se lavó la ropa.
Al amanecer del tercer día hubo relámpagos y truenos, y una espesa nube se posó sobre el monte.
Todo el monte Sinaí echaba humo debido a que el Señor había bajado a él en medio del fuego.
El Señor bajó a la parte más alta del monte Sinaí y le pidió a Moisés que subiera a ese mismo lugar.
El pueblo no debía pasar el límite que se había marcado en el monte. LOS DIEZ MANDAMIENTOS (Dt. 5:1-21)
Dios habló y dijo: Yo soy el Señor tu Dios, que te sacó de Egipto, donde eras esclavo.
No tengas otros dioses aparte de mí (Éx. 34:17; Lv. 19:4, 26:1; Dt. 4:15-18 y 27:15).
No hagas mal uso del nombre del Señor tu Dios (Lv. 19:12)
Acuérdate del día de reposo para consagrarlo al Señor (Éx. 16:23.30, 31:12-14)
Honra a tu padre y a tu madre (Dt. 27:16; Mt. 15:4. 19:19; Mr. 7:10, 10:19; Lc. 18:20; Ef. 6:2,3)
No mates (Gn. 9:6; Lv. 24:17; Mt. 5:21, 19:18; Mr. 10:19; Lc. 18:20; Ro. 13:9; Stg. 2:11)
No robes (Lv. 19:11; Mt. 19:18; Mr. 10:19; Lc. 18:20; Ro. 13:9)
No digas mentiras en perjuicio de tu prójimo (Éx. 23:1; Mt. 19:18; Mr. 10:19; Lc. 18:0)
No codicies la casa de tu prójimo (Ro. 7:7; 13:9)
LOS ISRAELITAS SIENTEN TEMOR DE DIOS (Dt. 5:22-23) Todos los israelitas fueron testigos de los truenos y relámpagos, del sonido de trompetas y del monte envuelto de humo, y sintieron temor, por ello se mantuvieron alejados.
Moisés les dijo que no temieran pues Dios había venido para ponerlos a prueba y para que siempre sintieran temor de Él, a fin de que no pecaran.
El Señor ordenó a Moisés hacerle un altar de tierra y ofrecerle en él animales de sus rebaños y ganados como holocaustos y sacrificios de reconciliación.
Si hacen un altar de piedra, que no sea labrada (Dt. 25:5-7; Jos. 8:31). Sin escalones para que al subir no muestren la parte desnuda del cuerpo.
LEYES ACERCA DE LOS ESCLAVOS (Dt. 15:12-18)
Si compras un esclavo hebreo, trabajará durante seis años y al séptimo quedará libre. Si llegó sólo se irá sólo, si su amo le da mujer y ella le da hijos, ella y los hijos se quedarán con su amo, si el esclavo decide quedarse con su esposa e hijos por amor, entonces el amo lo llevará ante Dios y con un punzón le atravesará la oreja, así será esclavo suyo para siempre.
Si alguien vende a su hija como esclava, ella no saldrá libre como los varones.
Si el amo no la toma como esposa deberá permitirle que paguen su rescate.
No podrá venderla a ningún extranjero.
Si la da por esposa a su hijo deberá tratarla como a su hija. LEYES CONTRA LAS ACCIONES VIOLENTAS.
El que hiera a alguien y lo mate, será condenado a muerte (Lv. 24:17) Pero si no lo hizo a propósito yo te diré donde puede refugiarse (Nm. 35:10-14; Dt. 19:1-13; Jos. 20:1-9).
Serán condenados a muerte: a. Quien mate a sangre fría
b. El que hiera a su padre o madre
c. El que secuestre a una persona (Dt. 24:7)
d. El que insulte a su padre o madre (Lv. 20:9; Mt 15:4; Mr. 7:10)
a) Si un hombre hiere a otro de una pedrada o de un puñetazo, si el herido puede salir, sólo tendrá que pagarle las curaciones.
b) Si alguien golpea con un palo a su esclavo y lo mata deberá pagar su crimen.
c) Si ponen en peligro de vida a una mujer embarazada se exigirá vida por vida.
d) Si un esclavo se queda tuerto o le tumban un diente se le dará la libertad a cambio.
LEYES EN CASO DE ACCIDENTES
Si un buey embiste a una persona y la mata, se matará al buey a pedradas y no se comerá su carne y no se castigará al dueño.
Si el buey embiste a una persona y la mata, se matará al buey a pedradas y se le pagará al amo del esclavo treinta monedas de plata. Si alguien deja abierto un pozo, o hace un pozo y en él cae un buey o un asno, el dueño del pozo tendrá que compensar al dueño del animal muerto.
Si el buey de alguien embiste y mata al buey de otro, venderán al buey vivo y se repartirán por igual el dinero y la carne del buey muerto.
Si el buey tenia la costumbre de embestir tendrá que compensar al dueño con un buey vivo y el se quedará con el buey muerto.
LEYES PARA REPARAR DAÑOS
Si alguien roba o mata un buey o una oveja, pagará cinco reses por buey y cuatro ovejas por una oveja.
Si un ladrón es herido en el momento del robo y muere su muerte no se considerará un asesinato.
El que robe tendrá que pagar el precio, de lo que haya robado, si no tiene dinero, él mismo será vendido.
Si se encuentra al animal robado en su poder y con vida, pagará el doble.
Si los animales pastan en un campo o viñedo de otro de le pagará el daño con lo mejor de su propio campo o viñedo.
Si alguien hace fuego y quema zarzas o trigo a la siembra pagará los daños causados por el fuego.
Si alguien le confía a otra persona dinero o cosas de valor y se los roban de su propia casa el ladrón tendrá que pagar el doble.
Si alguien se apropia de un animal, vestido o cualquier otra cosa que se haya perdido, y que alguno reclame como suyo el que resulte culpable pagará el doble al otro.
Si alguien le confía a otra persona un asno, un buey o una oveja y este:
Es robado o lastimado sin que nadie los vea esa persona hará un juramento en el nombre del Señor y no pagará nada.
Si roban ante sus ojos tendrá que pagarlo.
Si el animal fue despedazado por un animal salvaje presentará como prueba sus restos.
Si piden un animal prestado y este muere el que lo pidió tendrá que pagar el dueño pero si el dueño estaba presente no pagará nada.
Si el animal ha sido alquilado se pagará el costo del alquiler. LEYES MORALES Y RELIGIOSAS
Si alguien deshonra a una mujer virgen, tendrá que pagar la compensación acostumbrada y se casará con ella.
No dejen con vida a ninguna hechicera (Dt. 18:10,11)
El que tenga actos sexuales con un animal, será condenado a muerte (Lv.18:23, 20:15 y 16 y Dt. 27:21)
El que ofrezca sacrificios a otros dioses será condenado a muerte (Dt. 17:2-7)
No maltrates ni oprimas al extranjero (Ex.23:9) No maltrates a las viudas ni a los huérfanos.
Si prestas dinero no te portes como prestamista, ni le cobres intereses (Lv.25:35-38,Dt.15:7-11,23:19 y 20)
Nunca ofendas a Dios ni maldigas al que gobierna tu pueblo (Hch.23:5)
No tardes en traerme ofrendas.
Tu primer hijo me lo darás, tu primer cría.
Ustedes deben de ser hombres consagrados a mí.
No coman carne de animales despedazados (Lv.17:10) LEYES PARA HACER JUSTICIA.
No des informes falsos, ni te hagas cómplice del malvado para ser testigo a favor de una injusticia.
No sigas a la mayoría en su maldad. No dejes de ayudar a aquél que te odia.
No desconozcas al pobre en sus derechos en un asunto legal. Apártate de las acusaciones falsas.
No aceptes soborno. No oprimas al extranjero.
DESCASO OBLIGATORIO
Haz durante seis días todo lo que tengas que hacer, pero descansa el día séptimo.
Cumplan con todo lo que les he dicho; y que jamás se escuche en labios de ustedes el nombre de otros dioses.
LAS TRES GRANDES FIESTAS. (Éx. 34:18-26; Dt. 16:1-17) Haz fiesta en mi honor tres veces al año.
a) La fiesta del pan sin levadura
b) La fiesta de la cosecha de los primeros frutos c) La fiesta de la cosecha de fin de año.
Los mejores primeros frutos de tu tierra debes llevarlos al templo del Señor tu Dios.
EL ÁNGEL DEL SEÑOR.
Mira, yo enviaré mi ángel delante de ti.
No te alejes de él; obedécele y no le seas rebelde, porque él actúa en mi nombre.
Mi ángel irá delante de ti, y te llevará al lugar que te he prometido. No sigas el mal ejemplo de los pueblos donde has de entrar, no te arrodilles ante sus dioses, ni los adores.
Adora al Señor tu Dios.