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Cronologia del Antiguo Testamento.pdf

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LIBROS DEL ANTIGUO TESTAMENTO

Libro primero de Moisés

GÉNESIS

AUTOR: MOISÉS, DE ACUERDO CON LA TRADICIÓN

FECHA: ALREDEDOR DEL AÑO 1440 A.C.

TEMA: LOS COMIENZOS

PALABRAS CLAVE: CREAR, PACTO, GENEALOGÍA

Autor

La tradición judía atribuye a Moisés la autoría del Génesis y de los cuatro libros que le siguen. Al conjunto de estos libros se le llama Pentateuco. Jesús dijo: «Si creyeseis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él» (Jn 5.46). El propio Pentateuco presenta a Moisés como alguien que escribió extensamente (véanse Éx 17.14; 24.4; Dt 31.24). Los Hechos 7.22 nos dicen que «fue enseñado Moisés en toda la sabiduría de los egipcios».

En las notas que acompañan al texto observamos cierto número de palabras tomadas del egipcio que aparecen en Génesis, un hecho que sugiere que el autor del libro había vivido en Egipto, como era el caso de Moisés.

Fecha

Tradicionalmente se acepta que el éxodo de Egipto ocurrió a mediados del siglo XV a.C. Se afirma en 1 Reyes 6.1 que Salomón comenzó a construir el templo «en el año cuatrocientos ochenta después que los hijos de Israel salieron de Egipto». Se piensa que ello tuvo lugar alrededor del año 960 a.C., lo cual sitúa al éxodo en el año 1440 a.C. Por lo tanto, Moisés escribió Génesis después del 1440 a.C., durante los cuarenta años de peregrinaje por el desierto.

Contenido

Génesis que significa “principio, origen”, comienza con la formación del sistema solar, la preparación de la Tierra para ser habitada, y la creación de la vida. Los ocho actos de creación se cumplen en seis días.

Los diez capítulos siguientes explican el origen de muchos aspectos misteriosos de la vida: la sexualidad humana, el matrimonio, el pecado, la enfermedad, el dolor del parto, la muerte, la ira de Dios, la hostilidad entre los seres humanos y la dispersión de lenguas y razas por toda la tierra. Comenzando en el capítulo 12, Génesis relata el llamado a Abraham y la inauguración del pacto de Dios con él; un glorioso y eterno pacto que se renovó con Isaac y Jacob. Génesis es notable por su exquisita forma de narrar, especialmente el inspirador relato de José y la divina preservación y multiplicación del pueblo de Dios en Egipto. Es una lección sobre la elección divina, tal como lo recuerda Pablo en Romanos 9.

Génesis anticipa de varias maneras el Nuevo Testamento: el Dios personal, la Trinidad, la institución del matrimonio, la gravedad del pecado, el juicio divino y la justicia de la fe. El Árbol de la Vida, que se pierde en Génesis, reaparece en Apocalipsis 22.

Génesis concluye con la bendición de Jacob sobre Judá, de cuya tribu vendría el Mesías: «No será quitado el cetro de Judá, ni el legislador de entre sus pies, hasta que venga Siloh; y a él se congregarán los pueblos» (49.10). Muchos siglos y muchas luchas ocurrirían antes que esta profecía se cumpliera en Jesucristo.

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BOSQUEJO A. LA HISTORIA DE LA

CREACIÓN (1.1–2.3)

Dios creó los cielos, el mar y la tierra. Creó las plantas, los animales, los peces y las aves. Pero creó al ser humano a su propia imagen. A veces, otros pueden tratarnos sin respeto, pero por ser creados a la imagen de Dios podemos tener la certeza de nuestra dignidad y valor. B. LA HISTORIA DE ADÁN

(2.4–5.32)

1. Adán y Eva 2. Caín y Abel

3. Descendientes de Adán

Dios creó a Adán y Eva sin pecado. La pecaminosidad entró en ellos cuando desobedecieron a Dios y comieron la fruta del árbol prohibido. Por medio de Adán y Eva aprendemos del poder destructivo del pecado y sus amargas consecuencias. C. LA HISTORIA DE NOÉ (6.1–11.32) 1. El gran diluvio 2. Repoblación de la tierra 3. La torre de Babel

Noé se salvó de la destrucción del diluvio porque obedeció a Dios y construyó el arca. Así como Dios protegió a Noé y a su familia, protege a quienes le son fieles hoy.

D. LA HISTORIA DE

ABRAHAM (12.1–25.18)

1. Dios promete a Abraham una nación

2. Abraham y Lot

3. Dios promete a Abraham un hijo 4. Sodoma y Gomorra

5. Nacimiento y casi sacrificio de Isaac

6. Isaac y Rebeca 7. Abraham muere.

A Abraham se le pidió dejar su tierra, vagar en Canaán, esperar años para tener un hijo, y luego sacrificarlo como una ofrenda encendida. A través de estos períodos de dura prueba, Abraham permaneció fiel a Dios. El ejemplo de Abraham nos enseña cómo vivir una vida de fe.

E. LA HISTORIA DE ISAAC (25.19–28.9)

1. Jacob y Esaú 2. Isaac y Abimelec 3. Isaac bendice a Jacob.

Isaac no exigió que las cosas se hicieran a su manera. No se resistió cuando estaba a punto de ser sacrificado y gustosamente aceptó una esposa que otros le eligieron. Tenemos que aprender a cumplir la voluntad de Dios antes que la nuestra, como lo hizo Isaac.

F. LA HISTORIA DE

JACOB (28.10–36.43)

1. Jacob inicia una familia 2. Jacob regresa a su tierra.

Jacob no se dio por vencido fácilmente. Sirvió a Labán con fidelidad por más de catorce años. Más tarde, luchó con Dios. Aunque Jacob cometió muchos errores, su trabajo arduo nos enseña cómo llevar una vida de servicio a nuestro Dios.

G. LA HISTORIA DE JOSÉ (37.1–50.26)

1. Venden a José como esclavo 2. Judá y Tamar

3. Echan a José en la cárcel

4. A José se le asigna un cargo en Egipto

5. José y sus hermanos se encuentran en Egipto

6. La familia de Jacob se traslada a Egipto

7. Jacob y José mueren en Egipto.

Los hermanos de José lo vendieron como esclavo y su amo injustamente lo envió a la prisión. Por medio de José aprendemos que el sufrimiento, por injusto que sea, puede desarrollar en nosotros un carácter firme.

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Dios creó el universo y la tierra. Luego hizo al hombre y la mujer, y los puso a vivir en un precioso huerto. Desafortunadamente, Adán y Eva desobedecieron a Dios y fueron expulsados del huerto (3.24).

LUGARES CLAVE DE GÉNESIS

1 Montes de Ararat El pecado de Adán y Eva contagió de pecado a la raza humana. Años más tarde, este creció de una forma alarmante y Dios decidió destruir la tierra con una gran inundación. Pero Noé, su familia y dos de cada especie de animales quedaron a salvo dentro del arca. Cuando la inundación terminó, el arca descansó sobre los montes de Ararat (8.4).

2 Babel La gente nunca aprende. Otra vez el pecado abrazó el orgullo de la gente y lo condujo a construir una enorme torre como monumento a su propia grandeza, obviamente sin pensar en Dios. Como castigo, Dios los esparció al darles diferentes idiomas (11.8, 9).

3 Ur de los caldeos Abraham, descendiente de Sem y padre de la nación hebrea, nació en esta gran ciudad (11.28).

4 Harán Taré, Lot, Abraham y Sara dejaron Ur siguiendo la fértil creciente del río Éufrates, rumbo a la tierra de Canaán. En el viaje acamparon en la ciudad de Harán (11.31).

5 Siquem Dios exhortó a Abraham a dejar Harán y dirigirse a un lugar donde sería padre de una gran nación (12.1, 2). Así que Abraham, Lot y Sara viajaron a la tierra de Canaán y se establecieron cerca de una ciudad llamada Siquem (12.6).

6 Hebrón Abraham se mudó a Hebrón donde estableció raíces profundas (13.18). Abraham, Isaac y Jacob vivieron y fueron sepultados allí.

7 Beerseba Aquí se cavó un pozo como testimonio del juramento entre Abraham y el ejército del rey Abimelec (21.31). Años más tarde, en una de las peregrinaciones de Isaac, Dios se le apareció allí y le ratificó el pacto que había hecho con su padre Abraham (26.23–25).

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8 Betel Después de engañar a su hermano, Jacob dejó Beerseba y huyó a Harán. En el viaje, Dios se reveló a Jacob en sueños y le ratificó el pacto que había hecho con Abraham e Isaac (28.10– 22). Jacob vivió en Harán, trabajó para Labán y se casó con Lea y Raquel (29.15–28). Luego de una tensa reunión con su hermano Esaú, Jacob retornó a Bet-el (35.1).

9 Egipto Jacob tuvo doce hijos, incluyendo a José, su

favorito. Los diez hermanos mayores de José sentían tanto celo que un día lo vendieron a unos mercaderes madianitas que se dirigían a Egipto. A la postre, José pasó de esclavo a ser la mano derecha de Faraón, y salvó del hambre a los egipcios. La familia entera se trasladó de Canaán a Egipto y allí se establecieron (46.3, 4).

Libro segundo de Moisés

ÉXODO

AUTOR: MOISÉS, DE ACUERDO CON LA TRADICIÓN

FECHA: ALREDEDOR DEL AÑO 1400 A.C.

TEMA: LIBERACIÓN

PALABRAS CLAVE: LIBERAR, SACRIFICIO, SEÑAL, TABERNÁCULO, SANTUARIO

Autor

Moisés, cuyo nombre significa «sacado de las aguas», es la figura central de Éxodo. Encarna al profeta hebreo que guió a los israelitas fuera de Egipto. Tradicionalmente se le atribuye la autoría de Éxodo. Cuatro pasajes de este libro ofrecen un fuerte apoyo a la tesis de que Moisés escribió tal vez la mayor parte del texto (17.14; 24.47; 34.27). A través de varios acontecimientos y encuentros cara a cara con Dios, Moisés recibió la revelación de aquellas cosas que el Señor quería dar a conocer. Entonces, inspirado por el Espíritu Santo, Moisés comunicó su revelación al pueblo hebreo, tanto de forma oral como escrita.

Fecha

La interpretación conservadora establece la muerte de Moisés alrededor del año 1400 a.C., de manera que el libro de Éxodo debe haber sido compilado durante los cuarenta años anteriores, mientras se hallaba aún en el desierto.

Trasfondo

El libro de Éxodo constituye la continuación del relato de Génesis, y trata del desarrollo de un pequeño grupo de setenta personas dentro de una nación de varios millones de habitantes. Los hebreos vivieron en Egipto 430 años, la mayor parte de ellos en la servidumbre. Éxodo recoge la historia de Moisés, la liberación del pueblo de Israel de la esclavitud, el viaje desde Egipto al monte Sinaí, donde recibieron las tablas de la Ley de Dios, y sus instrucciones sobre cómo construir el tabernáculo. Termina con la edificación del tabernáculo como morada de Dios.

Contenido

El nombre del libro significa “salida”, el libro de Éxodo puede ser dividido en tres secciones principales: la liberación milagrosa de Israel (1.1–13.16), la marcha milagrosa hacia el Sinaí (13.17–18.27), y las revelaciones especiales que allí tuvieron lugar (19.1–40.38).

La primera sección (1.1–13.16) se inicia con la opresión de los hebreos en Egipto (1.10–14). Como cualquier grupo sometido, los hebreos se quejaban de su situación. Las quejas se dirigían no sólo a sus captores, sino también a su Dios (2.23–25). Dios escuchó sus ruegos y puso en marcha un plan para liberarlos. Para llevarlo a cabo seleccionó a un profeta llamado Moisés (3.1–10).

La liberación no se obtuvo de forma inmediata; fue un proceso. Se requirió mucho tiempo y el envío de diez plagas para liberar a los hebreos de las garras de Faraón. Con las plagas se consiguieron dos cosas importantes: primero, demostraron la superioridad del Dios hebreo sobre los dioses egipcios; y, segundo, trajeron consigo la libertad de este pueblo.

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La segunda sección de Éxodo relata la marcha milagrosa al monte Sinaí (13.17–18.27) de quienes salieron de Egipto. Cuatro grandes acontecimientos ocurren en esta sección. Primero, los hebreos son testigos del milagroso poder de Dios, quien los libera de la persecución egipcia (13.17–15.21). Segundo, experimentan de primera mano la disposición y capacidad de Dios para proveer a su pueblo (15.22–17.7). Tercero, reciben protección de sus enemigos, los amalecitas (17.8–16). Cuarto, se entrega el poder a ancianos que mantienen la paz entre la gente (18.1–27). Estos cuatro grandes acontecimientos revelan algo importante: Dios cuida de las vidas de aquellos que forman el pueblo escogido. Al ser testigos de su presencia y conocer la forma cómo Dios los auxiliaba, pudieron ajustar su género de vida a la voluntad divina para así continuar recibiendo sus bendiciones.

La sección final trata de las milagrosas revelaciones de Dios en el Sinaí (19.1–40.38). La liberación del pueblo hebreo por Dios obedecía al propósito específico de convertirlo en el pueblo del pacto. Esta sección tiene tres componentes principales. Primero, la entrega de los Diez Mandamientos, y de aquellas instrucciones que explicaban en detalle cómo estos mandamientos debían manifestarse en la vida del pueblo del pacto (19.1–23.19). Los resultados de apartarse de las estipulaciones del pacto quedaron demostrados en el incidente del becerro de oro (32.1–35). Segundo, las instrucciones concernientes a la construcción de un tabernáculo y su mobiliario. Tercero, su edificación y la presencia del Dios que mora en todo aquel recinto (35.4–40.33).

BOSQUEJO A. ISRAEL EN EGIPTO

(1.1–12.30)

1. Esclavitud en Egipto 2. Dios elige a Moisés

3. Dios envía a Moisés ante faraón 4. Las plagas azotan a Egipto 5. La Pascua

Cuando los israelitas fueron esclavizados en Egipto, Dios escuchó sus lamentos y los rescató. Podemos estar seguros que todavía Él escucha el clamor de su pueblo. Así como libró a los israelitas de sus opresores, Dios nos libra del pecado, la muerte y la maldad.

B. ISRAEL EN EL

DESIERTO (12.31–18.27) 1. El Éxodo

2. Israel cruza el Mar Rojo 3. Quejas en el desierto

Después de cruzar el Mar Rojo, los israelitas comenzaron a quejarse y a manifestar su descontento. Como ellos, nos damos cuenta que es fácil quejarse y estar insatisfecho. Los cristianos aún tenemos luchas, pero nunca debemos permitir que las dificultades y las circunstancias desagradables nos hagan dejar de confiar en Dios.

C. ISRAEL EN EL SINAÍ (19.1–40.38)

1. Entrega de la Ley

2. Instrucciones del tabernáculo 3. Quebrantamiento de la Ley 4. Construcción del tabernáculo

Dios reveló su ley a los israelitas en el Sinaí. A través de ella, aprendieron más acerca del deseo de Dios y de lo que espera que su pueblo experimente. La ley aún nos instruye, nos expone el pecado, y nos muestra la pauta de Dios para vivir.

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LUGARES CLAVE DE ÉXODO

1 Gosén Esta área le fue dada a Jacob y a su familia cuando se trasladaron a Egipto (Génesis 47.5, 6). Se convirtió en la tierra natal de los hebreos durante cuatrocientos años, y permaneció separada de los principales centros egipcios, ya que la cultura egipcia veía con desprecio a los pastores y nómadas. Según pasaron los años, la familia de Jacob creció hasta llegar a ser una gran nación (1.7).

2,3 Pitón y Ramesés Después de cuatrocientos años, llegó al trono un Faraón que no tuvo respeto alguno por estos descendientes de José y temía su gran número. Los hizo esclavos para oprimirlos y subyugarlos. Como resultado del trabajo de los esclavos, fueron construidas las ciudades de almacenaje de Pitón y Ramesés (1.11).

4 Madián Moisés, príncipe egipcio que nació hebreo, mató a un oficial egipcio y huyó para salvar su vida a la tierra de Madián. Ahí se convirtió en pastor y se casó con una mujer llamada Séfora. Fue mientras estuvo allí que Dios lo comisionó para la tarea de sacar al pueblo hebreo de Egipto (2.15–4.31).

5 Baal-zefón La esclavitud no prevalecería, ya que Dios planeó liberar a su pueblo. Después de elegir a Moisés y a Aarón para ser sus voceros ante Faraón, Dios realizó una serie de milagros dramáticos en la tierra de Egipto para convencer a Faraón de que dejara salir a los hebreos (5.1–12.33). Finalmente, cuando fueron liberados, la nación entera salió con las riquezas de Egipto (12.34–36). Una de sus primeras paradas fue en Baal-zefón (14.1), donde Faraón, que había cambiado de parecer, persiguió a los hebreos y los atrapó a orillas del Mar Rojo. Pero Dios partió las aguas y guió al pueblo a través del mar sobre tierra seca. Cuando el ejército de Faraón trató de seguirlo, las aguas se cerraron alrededor de ellos y se ahogaron (14.5–31).

6 Mara, “amargura”. Ahora Moisés conduce al pueblo hacia el sur. La larga peregrinación a través del desierto trajo consigo, a causa de las altas temperaturas, gargantas sedientas. En Mara, el agua que encontraron era amarga, pero Dios la endulzó (15.22–25).

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7 Elim A medida que continuaron su viaje, los hebreos (ahora llamados israelitas) llegaron a Elim, un oasis con doce manantiales (15.27).

8 Desierto de Sin Al salir de Elim, el pueblo se dirigió hacia el desierto de Sin. Aquí el pueblo tuvo hambre, así que Dios les dio maná que venía del cielo y cubría toda la tierra cada mañana (16.1, 13–15). El pueblo comió este maná hasta que entraron en la tierra prometida.

9 Refidim Moisés guió al pueblo a Refidim, donde no encontraron agua. Pero Dios milagrosamente se las proporcionó de una roca (17.1, 5, 6). Aquí los israelitas se toparon con su primera prueba en una batalla: el ejército de Amalec atacó y fue derrotado (17.9– 13). El suegro de Moisés, Jetro, llegó a la escena con algunos sabios consejos acerca de la delegación de responsabilidades (18).

10 Monte Sinaí Anteriormente Dios se había aparecido a Moisés en este monte y lo había comisionado para guiar al pueblo de Israel (3.1, 2). Ahora Moisés regresó con el pueblo que Dios le había pedido que guiara. Por casi un año el pueblo acampó al pie del monte Sinaí. Durante este tiempo, Dios dio los Diez Mandamientos así como otras leyes para una vida recta. Además proporcionó el anteproyecto para la construcción del tabernáculo (19–40). Dios estaba forjando una nación santa, preparada para vivir y para servirle a Él solamente.

Libro tercero de Moisés

LEVÍTICO

AUTOR: MOISÉS, DE ACUERDO CON LA TRADICIÓN

FECHA: ALREDEDOR DEL AÑO 1440 A.C.

TEMA: LA SANTIDAD DE DIOS Y LA PUREZA DEL CREYENTE EN LA VIDA COTIDIANA

PALABRAS CLAVE: SANTIDAD, OFRENDA, SACRIFICIO

Autor

El libro de Levítico es el tercero atribuido a Moisés en el Antiguo Testamento. En 1.1, el texto se refiere a la palabra del Señor que fue dada a Moisés en el tabernáculo de reunión; ello constituye la base de todo este libro. Los sacerdotes y levitas han preservado su contenido.

Fecha

Los especialistas han fechado el libro de Levítico entre la época que vivió Moisés (según algunos en el siglo XV a.C., y para otros en una etapa más tardía: el siglo XII a.C.) y la época de Esdras (siglo VI a.C.). Si se acepta la autoría de Moisés, la redacción de Levítico se remontaría al año 1445 a.C. aproximadamente. El libro, que contiene poca información histórica útil para determinar la fecha exacta de su composición, describe el sistema de sacrificios y adoración que precedió a la época de Esdras y relata cómo se instituyó.

Trasfondo

La teología del libro de Levítico vincula la santidad con la vida cotidiana. Va más allá de la cuestión del sacrificio, y trata el tema de la adoración; asimismo, explica el trabajo de los sacerdotes detalladamente. El concepto de santidad afecta no solamente las relaciones que cada individuo sostiene con Dios, sino también las relaciones de amor y respeto que cada persona debe mantener

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con su prójimo. El código de santidad permea la obra porque cada uno debe ser puro como lo es el mismo Dios, y debido a que la pureza de las personas constituye el fundamento de la santidad de toda la comunidad del pacto. La enseñanza de Jesucristo: «Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas» (Mt 7.12), refleja el texto de Levítico 19.18: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». Contenido

Levítico recibió el nombre hebreo de Vayikra, que significa «Y Él llamó». El título está tomado de la primera frase del libro, forma como antiguamente se ponía título a las obras. El título moderno de «Levítico» deriva de la traducción griega de la obra y significa: «Cuestiones concernientes a los levitas». El título puede inducir a confusión porque el libro trata muchos otros temas relativos a la pureza, la santidad, el sacerdocio, la santidad de Dios y del creyente en la vida cotidiana. La palabra «santo» aparece más de ochenta veces en Levítico.

A veces Levítico ha sido considerado una obra difícil de entender; sin embargo, de acuerdo con la primitiva tradición, la educación del niño judío comenzaba con las enseñanzas de este libro. Trata del carácter y la voluntad de Dios, especialmente sobre el tema de la santidad, la cual era considerada por los judíos como algo de primordial importancia. Ellos pensaban que antes de pasar a otros textos bíblicos, los niños debían ser educados en cuanto a la santidad de Dios y en la responsabilidad que cada individuo tenía de vivir una vida santa. Santidad (en hebreo kedushah) es una palabra clave en Levítico, y describe el carácter de la divina presencia. La santidad significa ser apartado de lo profano, y es lo contrario a lo común o secular.

Otro tema importante en el libro de Levítico es el sistema sacrificial. La ofrenda de holocausto (en hebreo olah) alude al único sacrificio que se consume enteramente ante el altar, por lo que a veces es llamada la ofrenda del todo quemada. La oblación, u ofrenda de flor de harina (en hebreo minchah), se presenta como tributo para asegurarse o mantener el favor divino, e indica que los frutos del trabajo de una persona deben dedicarse a Dios. La ofrenda de paz (en hebreo shelamin) está destinada a proveer expiación y permite que quien la ofrece coma la carne del sacrificio. A veces se presentaba en alguna ocasión festiva. La ofrenda por el pecado (en hebreo chattaÕt) se emplea para purificar el santuario. La ofrenda por la culpa (en hebreo asham), también llamada ofrenda de restitución, se presenta a causa de la violación de la santidad de la propiedad de Dios o de otra persona: A menudo la violación es por jurar en falso. Cuando algo profana la santidad de Dios, se requiere una ofrenda de desagravio.

Además de los sacrificios, el calendario litúrgico ocupa un lugar destacado en el libro de Levítico. El año de reposo está dedicado a conmemorar la emancipación de la esclavitud en Egipto, de la gente endeudada, así como a la redención de la tierra (véanse también Éx 21.2–6; 23.10, 11; Dt 15.1–11, 12–18). El año del jubileo recuerda el hecho de que la tierra de Israel, así como su pueblo, pertenecen a Dios y no a individuo alguno. Por lo tanto, la tierra debe descansar tras cada período de cuarenta y nueve años (Lv 25.8–17), lo cual confirma a Dios como su propietario. La santidad de Dios y de su carácter permea todo el libro de Levítico; así como la necesidad de que la congregación se acerque a Él con mente y corazón puros.

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BOSQUEJO

A. ADORACIÓN DE UN DIOS SANTO (1.1–17.16)

1. Instrucciones para las ofrendas 2. Instrucciones para los sacerdotes 3. Instrucciones para el pueblo 4. Instrucciones para el altar

Dios proveyó las instrucciones especiales para la clase de adoración que le agradaría a Él. Estas instrucciones nos enseñan de la naturaleza de Dios y pueden ayudarnos a desarrollar una actitud correcta hacia la adoración. Por medio de las ofrendas aprendemos de la seriedad del pecado y la importancia de llevar nuestros pecados ante Dios para su perdón.

B. VIVIR UNA VIDA

SANTA (18.1–27.34) 1. Normas para el pueblo 2. Reglas para los sacerdotes

Dios dio a los israelitas normas claras para vivir una vida santa. Tenían que ser apartados y distintos del resto de las naciones paganas alrededor de ellos. De igual manera, todos los creyentes deberían estar separados del pecado y dedicados a Dios. Dios todavía quiere quitar el pecado de la vida de su pueblo.

A lo largo del libro de Levítico, los israelitas estuvieron acampados al pie del monte Sinaí. Fue tiempo para reagruparse como nación y aprender la importancia de seguir a Dios mientras se preparaban para marchar hacia la tierra prometida.

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Libro cuarto de Moisés

NÚMEROS

AUTOR: MOISÉS, DE ACUERDO CON LA TRADICIÓN

FECHA: ALREDEDOR DEL AÑO 1400 A.C.

TEMA: LA PRESENCIA DE JEHOVÁ GUÍA AL PUEBLO DEL SINAÍ A LA TRANSJORDANIA

PALABRAS CLAVE: CENSO, MURMURACIONES, PUREZA, TABERNÁCULO DE REUNIÓN

Autor

La autoría de Números tradicionalmente se atribuye a Moisés, personaje central del libro. Números 33.2 hace una referencia específica a Moisés que escribía acerca de las jornadas en el desierto. El término Números está tomado del título de este libro (arithmoi) en la traducción griega del Antiguo Testamento, la edición de la Septuaginta, el cual se mantiene en la traducción latina de la Vulgata (numeri). En el texto hebreo, el nombre del libro es En el desierto, tomado de la frase con que comienza el texto: «Habló Jehová a Moisés en el desierto del Sinaí».

Fecha

Si se asume la autoría de Moisés, es probable que haya sido escrito alrededor del año 1400 a.C., poco antes de su muerte. Los acontecimientos narrados en el libro se extienden cerca de cuarenta años y comienzan poco después del éxodo, en el año 1440 a.C.

Contenido

La división de los primeros textos del AT en cinco libros o rollos (llamada «El Pentateuco», o sea, los «cinco rollos»), no debe ocultar el hecho que cada uno de ellos es continuación del anterior. Moisés, cuyo nacimiento se relata en Éxodo 2 y su muerte en Deuteronomio 34, es la figura que unifica lo que se narra de Éxodo hasta Deuteronomio.

El libro de Números continúa la historia de los acontecimientos del período mosaico que se inicia en Éxodo. Comienza con Israel todavía en el Sinaí. La entrada de los israelitas al Sinaí se relata en Éxodo 19.1 y su salida en Números 10.11.

El libro de Números tiene dos divisiones principales: 1) La sección que contiene las instrucciones que recibió Moisés cuando aún se hallaba en el Sinaí (1.1–10.10); y 2) las jornadas en el desierto que cubren el itinerario entre el Sinaí y los llanos de Moab, más allá del Jordán, en la tierra prometida (10.11–36.13). Las instrucciones del Sinaí tratan de los preparativos de la jornada, y el resto del libro de la jornada propiamente dicha.

Las instrucciones en el Sinaí (1.1–10.10) cubren una gran variedad de tópicos, pero aquellos relacionados con los preparativos del viaje ocupan el primer lugar. Los capítulos 1–4 contienen una serie de instrucciones sobre la realización de un censo de varios grupos, seguido de un informe sobre el cumplimiento de la tarea. Los capítulos 5 y 6 tratan de la impureza ritual, la infidelidad conyugal y los nazareos. En el capítulo 7 los líderes del pueblo traen ofrendas al tabernáculo. El capítulo 8 se ocupa de la consagración de los levitas. El capítulo 9 de la celebración de la Pascua, la nube y la columna de fuego sobre el tabernáculo; los instrumentos utilizados para convocar al pueblo son reconsiderados en 10.1–10, donde las instrucciones se imparten por medio de trompetas. La sección de Números que trata del viaje (10.11–36.13) está dividida en dos partes. La primera, 10.11–25.18 describe la muerte de la generación que fue liberada por Jehová en Egipto. Aspectos claves en esta sección son los relatos de las quejas, las rebeliones y la desobediencia de la primera generación que les ocasionaron la muerte.

La segunda sub-sección (26–36) narra los preparativos de la segunda generación para entrar en la tierra prometida. Estos comienzan con un nuevo censo (compárese con el cap. 1), el cual revela que toda la primera generación, excepto Josué, Caleb y Moisés, había muerto en el desierto. La sección termina con el reparto de la tierra entre las tribus después de haber entrado a la tierra prometida.

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BOSQUEJO A. PREPARACIÓN PARA

EL VIAJE (1.1–10.10)

1. El primer censo de la nación 2. El papel de los levitas 3. La pureza en el campamento 4. La guía para el viaje

Como parte de su preparación, el Señor les dio a los israelitas una guía estricta acerca de la pureza en el campamento. Él buscaba un estilo de vida diferente al de las naciones que lo rodeaban. Deseaba un pueblo santo. De manera similar, nosotros también necesitamos preocupar la pureza en la iglesia.

B. PRIMER

ACERCAMIENTO A LA

TIERRA PROMETIDA (10.11– 14.45)

1. La queja del pueblo

2. María y Aarón critican a Moisés 3. Los espías incitan a la rebelión

A los israelitas se les impidió entrar en la tierra prometida a causa de su incredulidad. A través de la historia, el pueblo de Dios ha batallado con la falta de fe. Debemos evitar que el escepticismo encuentre apoyo en nuestra vida, porque si no, nos perderemos de disfrutar las bendiciones que Dios nos ha prometido.

C. PEREGRINAJE EN EL DESIERTO (15.1–21.35)

1. Reglas adicionales

2. Muchos líderes se rebelaron en contra de Moisés

3. Instrucciones para los sacerdotes y levitas

4. La nueva generación.

Cuando el pueblo se quejó contra Dios y criticó a Moisés, ellos fueron severamente castigados. Más de catorce mil setecientas personas murieron por la rebelión contra Moisés. Como consecuencia de su rebelión, murió Coré, y con él, Datán y Abiram junto con todas sus familias y doscientos cincuenta sacerdotes falsos. Si permitimos que el descontento y la insatisfacción permanezcan en nuestra vida, muy fácilmente pueden guiarnos al desastre. Debemos cuidarnos de la queja y crítica hacia nuestros líderes. D. SEGUNDO ACERCAMIENTO A LA TIERRA PROMETIDA (22.1– 36.13) 1. La historia de Balaam

2. El segundo censo de la nación 3.Instrucciones referentes a las ofrendas

4. La guerra contra Madián 5. Las tribus al oriente del Jordán 6. Acampada en los campos de Moab

Los moabitas y los madianitas no pudieron lograr que Balaam maldijera a Israel, pero sí consiguieron que él les aconsejara cómo hacer que cayesen los israelitas en la idolatría. Balaam era un hombre que sabía lo que era correcto, pero cedió a la tentación de las recompensas materiales y pecó. Saber qué es lo correcto no es suficiente, debemos hacer lo que es correcto.

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LUGARES CLAVE EN NÚMEROS

1 Monte Sinaí Números comienza en el monte Sinaí cuando Moisés llevaba a cabo un censo de los hombres idóneos para la batalla. Al comenzar los preparativos para la batalla, el pueblo también se prepara para la guerra espiritual a la que se enfrentaría. La tierra prometida estaba repleta de gente malvada que trataría de atraer a los israelitas hacia el pecado. Por lo tanto, Dios enseñó a Moisés y a los israelitas cómo vivir una vida santa (1.1–12.15).

2 Desierto de Parán Después de pasar un año completo en el monte Sinaí, los israelitas levantaron el campamento y marcharon hacia la tierra prometida, pasando por el desierto de Parán. A partir de ahí, un líder de cada una de las tribus fue enviado para que investigara la nueva tierra. Después de cuarenta días regresaron. Todos, excepto Josué y Caleb, tenían demasiado miedo de entrar. Debido a su falta de fe, los israelitas tuvieron que vagar por el desierto durante cuarenta años (12.16–19.22).

3 Cades Conforme los años de peregrinación se acercaban a su fin, los israelitas volvieron su mirada a la tierra prometida. Cades, también llamada Cades-barnea era el oasis donde pasaron la mayor parte de sus años de peregrinación. María murió allí. En ese mismo lugar Moisés golpeó con ira la roca, lo que le impidió entrar en la tierra prometida (20).

4 Arad Cuando el rey de Arad supo que Israel estaba en marcha, los atacó, pero fue estrepitosamente derrotado. Luego Moisés guió al pueblo hacia el sur y hacia el este, alrededor del Mar Muerto (21.1–3).

5 Edom Los israelitas querían cruzar por Edom, pero el rey de ese lugar les negó el paso (20.14–22). Así que tuvieron que desviarse, y esto les causó gran desilusión. El pueblo se quejó y Dios envió serpientes venenosas para castigarlos.

6 Amón Luego Sehón, rey de los amorreos no les permitió pasar. Cuando atacó, Israel derrotó a su ejército y conquistó el territorio hasta la frontera de Amón (21.21–32).

7 Basán Moisés envió espías a Basán. El rey Og atacó, pero también sufrió la derrota (21.33– 35)

8 Campos de Moab El pueblo acampó en las llanuras de Moab, al este del río Jordán frente a Jericó. Ellos estaban en el umbral de la tierra prometida (22.1).

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9 Moab El rey Balac de Moab tuvo gran temor de la muchedumbre de israelitas, acudió a Balaam, un hechicero famoso, para que maldijera a Israel desde las montañas que estaban por encima del lugar donde acampaban los israelitas. Pero Dios hizo que Balaam los bendijera en lugar de maldecirlos (22.2–24.25).

10 Galaad Las tribus de Rubén y Gad decidieron establecerse en la región fértil de Galaad al este del río Jordán porque era buena para sus rebaños. Pero primero prometieron ayudar a las otras tribus a conquistar la tierra que estaba al oeste del río Jordán (32)

Libro quinto de Moisés

DEUTERONOMIO

AUTOR: MOISÉS, DE ACUERDO CON LA TRADICIÓN

FECHA: APROXIMADAMENTE 1400 A.C.

TEMA: LA OBEDIENCIA TRAE BENDICIÓN; LA DESOBEDIENCIA MALDICIÓN

PALABRAS CLAVE: PACTO, OBEDIENCIA, BENDICIÓN, MALDICIÓN.

Autor

Deuteronomio identifica a Moisés como autor del libro: «Estas son las palabras que habló Moisés a todo Israel» (1.1). «Y escribió Moisés esta ley, y la dio a los sacerdotes» (31.9), puede que también sea una indicación de que éste redactó todo el libro. El nombre de Moisés aparece cerca de cuarenta veces en este texto, que refleja muy de cerca la personalidad de esa gran figura. Asimismo, el uso continuo de la primera persona a lo largo del libro sustenta la autoría de Moisés.

Tanto la tradición judía como la samaritana identifican unánimemente a Moisés como el autor de Deuteronomio. Cristo también lo hace expresamente, al igual que Pedro y Esteban (Mt 19.7, 8; Mc 10.3, 4; Hch 3.22; 7.37).

El último capítulo, que contiene el relato de la muerte de Moisés, probablemente fue escrito por su allegado más cercano, Josué.

Fecha

Moisés y los israelitas comenzaron el éxodo desde Egipto alrededor del año 1440 a.C. Arribaron a los campos de Moab, donde probablemente se redactó Deuteronomio, alrededor del año 1400 a.C., en ocasión de comunicar su contenido al pueblo «en el mes undécimo, el primero del mes» del año cuarenta de su peregrinación por el desierto (1.3). Esto fue exactamente antes de la muerte de Moisés y antes de la entrada de los israelitas a Canaán bajo la dirección de Josué. Por lo tanto, el libro de Deuteronomio cubre un período de menos de dos meses, el cual incluye los treinta días de duelo por la muerte de Moisés.

Trasfondo

Moisés tenía en ese momento 120 años de edad y la tierra prometida estaba a la vista. Había guiado a los israelitas fuera del cautiverio en Egipto y a través del desierto hasta el monte Sinaí, donde recibieron la Ley de Dios. A causa de la renuencia de Israel a entrar en la tierra de Canaán, que Dios le había prometido, peregrinaron sin dirección por el desierto durante treinta y ocho años. Ahora estaban acampados en los límites orientales de Canaán, en las alturas de Moab, frente a Jericó y la llanura del Jordán. Mientras los israelitas se preparaban para penetrar en la tierra prometida, encaraban un momento crucial de su historia; nuevos peligros, nuevas tentaciones y un nuevo liderazgo. Moisés convocó al pueblo para recordarles la fidelidad del Señor a sus promesas y hacer un llamado a ser fieles y obedientes a Dios, mientras tomaban posesión de la tierra prometida. Contenido

Deuteronomio contiene una serie de mensajes de despedida dirigidos por Moisés a los israelitas, mientras aquél se preparaba a morir y éstos se disponían a entrar a la tierra prometida. Aunque Dios le había prohibido entrar a Canaán, Moisés experimentaba una sensación de ansiedad en vísperas de aquel acontecimiento. Lo que el Señor había prometido a Abraham, Isaac y Jacob siglos antes

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estaba a punto de convertirse en realidad. Deuteronomio representaba la proclamación de una segunda oportunidad para Israel, que por falta de fe y deslealtad había estorbado la conquista de Canaán en una ocasión anterior. La mayoría de las personas que se hallaban junto a Moisés frente a la tierra prometida no habían participado en los acontecimientos del Sinaí; habían nacido y se habían criado en el desierto. De ahí que Moisés les exhorte treinta y cinco veces a «ir y poseer» la tierra. Treinta y cuatro veces les recuerda que ésta es la tierra que Dios les ofrece.

Mientras esta generación de israelitas se dispone a penetrar en la tierra prometida, Moisés les recuerda la fidelidad de su Dios a través de la historia y del pacto especial que a Él los une. Moisés se da cuenta que la mayor tentación de los israelitas en la tierra prometida será la de olvidar a Dios y entregarse al culto de los ídolos cananeos. De ahí su preocupación por mantener las relaciones establecidas por el pacto. A fin de preparar al pueblo para la vida en la nueva tierra, Moisés expone los mandamientos y estatutos dados por Dios en su pacto. La obediencia a Dios se equipara a la vida, las bendiciones, la salud y la prosperidad, en tanto que la desobediencia equivale a la muerte, la maldición, la enfermedad y la pobreza. El pacto mostró a los hijos de Dios el camino para vivir en compañerismo con Él y con los demás. Tan poderoso es el mensaje de Deuteronomio, que se le cita más de ochenta veces en el Nuevo Testamento.

BOSQUEJO

A. LO QUE DIOS HA HECHO POR NOSOTROS:

PRIMER DISCURSO DE

MOISÉS (1.1–4.43)

Moisés repasa los hechos poderosos de Dios a favor de la nación de Israel. Recordar la participación especial de Dios en nuestras vidas nos da esperanza y nos alienta para el futuro.

B. PRINCIPIOS PARA UNA VIDA SANTA: SEGUNDO DISCURSO DE MOISÉS (4.44– 28.68)

1. Los Diez Mandamientos 2. Ama al Señor tu Dios

3. Leyes para una adoración verdadera

4. Leyes para gobernar la nación 5. Leyes para las relaciones humanas

6. Consecuencias de la obediencia y la desobediencia

Obedecer las leyes de Dios trajo bendiciones a los israelitas y desobedecerlas trajo desgracias. Esto era parte del convenio escrito que Dios hizo con su pueblo. Aunque nosotros no somos parte de este pacto, el principio se mantiene: la obediencia y la desobediencia tienen consecuencias inevitables en esta vida y en la siguiente.

C. UN LLAMADO A

COMPROMETERSE CON DIOS:

TERCER DISCURSO DE

MOISÉS (29.1–30.20)

Moisés llama al pueblo a comprometerse. Dios todavía nos llama a comprometernos a amarlo con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerza.

D. UN NUEVO LÍDER: LOS ÚLTIMOS DÍAS DE MOISÉS (31.1–34.12)

Aunque Moisés cometió algunos serios errores, había vivido rectamente y cumplido los mandamientos de Dios. Moisés murió con integridad. Nosotros también podemos cometer algunos serios errores, pero eso no debería impedirnos vivir con integridad y un compromiso santo.

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LUGARES CLAVE EN DEUTERONOMIO

El libro de Deuteronomio comienza con Israel acampado al este del rio Jordán en el valle del Arabá en la tierra de Moab. Antes que el pueblo cruzara el río hacia la tierra prometida, Moisés pronunció un inspirado discurso indicando cómo habrían de vivir.

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Libro de

JOSUÉ

AUTOR: DESCONOCIDO

FECHA: 1400–1375 A.C.

TEMA: POSESIÓN DE LA HERENCIA

PALABRAS CLAVE: OBEDIENCIA, PACTO, VALOR

Autor

El autor del libro de Josué no puede ser identificado por medio de la Escritura. El uso de los pronombres nosotros y nos en 5.1, 6 respalda la teoría de que el autor puede haber sido un testigo presencial de algunos de los acontecimientos ocurridos durante este período. Josué 24.26 sugiere que el autor de algunas de las secciones más extensas de este libro fue el mismo Josué.

Otros pasajes, sin embargo, no pudieron ser escritos por Josué. Su muerte se recoge en el capítulo final (24.29–32). También se mencionan varios acontecimientos que ocurrieron después de su muerte: la conquista de Hebrón por Caleb (14.6–15); la victoria de Otoniel (15.13–17); y la migración de Dan (19.47). Pasajes paralelos en Jueces 1.10–16; 18, confirman que estos acontecimientos ocurrieron tras la muerte de Josué.

Lo más probable es que el libro haya sido compuesto en su forma final por un escriba o algún editor, apoyándose en relatos escritos por el propio Josué.

Fecha

El libro cubre unos veinticinco años de la historia de Israel bajo la dirección de Josué, asistente y sucesor de Moisés.

La fecha de la muerte de Josué que comúnmente se acepta es aproximadamente el año 1375 a.C. De ahí que el libro abarque el período de la historia israelita que va del año 1400 a.C. al 1375 a.C.; parece que los relatos que contiene fueron compilados algún tiempo después.

Trasfondo

El libro comienza en vísperas de la entrada de Israel a Canaán, territorio que estaba dividido políticamente en muchas ciudades-estados, cada una de ellas con su propio gobierno autocrático y en lucha con las demás. Desde el punto de vista moral, existía una gran corrupción; las ilegalidades y la brutalidad eran algo usual. La religión cananea destacaba la fertilidad y los símbolos asociados a ella, el culto a la serpiente y el sacrificio de niños. La escena estaba preparada y la tierra lista para ser conquistada.

Por contraste, el pueblo de Israel había vagado sin un territorio en el cual establecerse durante cuatrocientos años (Gn 15.13). Había vivido sometido a los faraones egipcios, y más tarde tuvo que peregrinar indefenso por el desierto durante cuarenta años. Pero aún permanecía fiel, aunque no completamente, al único Dios verdadero, y asido a la promesa que Jehová había hecho a su antecesor Abraham. Siglos antes, Dios había prometido convertir a Abraham y sus descendientes en una gran nación, y darles como hogar a Canaán, con la condición de que siempre le fueran fieles y obedientes (Gn 17). Ahora estaban a punto de contemplar el cumplimiento de esa promesa.

Contenido

El libro de Josué es el sexto del Antiguo Testamento y el primero de un grupo de libros llamados los «Profetas anteriores». Colectivamente, estos libros describen los avances del reino de Dios en la tierra prometida hasta la cautividad babilónica, un período de unos novecientos años. Josué relata la entrada de Israel a Canaán por medio de la conquista, la división y el asentamiento en la tierra prometida.

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BOSQUEJO A. ENTRAN A LA TIERRA

PROMETIDA (1.1–5.12) 1. Josué dirige la nación 2. Cruzan el Jordán

Josué demostró su fe en Dios al aceptar el reto de ser líder de la nación. Los israelitas reafirmaron su compromiso con Dios al obedecer y pasar el Jordán para poseer la tierra. Cuando vivimos la vida cristiana, debemos pasar de la antigua vida a la nueva, despojándonos de nuestros deseos egoístas y siguiendo adelante para poseer todo lo que Dios planeó para nosotros. Como Josué e Israel, necesitamos una fe valiente para vivir la nueva vida. B. CONQUISTA DE LA

TIERRA PROMETIDA (5.13– 12.24)

1. Josué ataca la región central 2. Josué ataca a los reyes del sur 3. Josué ataca a los reyes del norte 4. Resumen de las conquistas

Josué y su ejército fueron de ciudad en ciudad, limpiando la tierra de su maldad al destruir toda huella de adoración idolátrica. El conflicto con el mal es inevitable y debemos ser tan inclementes como Israel al destruir el pecado de nuestras vidas.

C. DISTRIBUCIÓN DE LA TIERRA PROMETIDA (13.1– 24.33)

1. Las tribus reciben sus tierras 2. Se apartan ciudades especiales 3. Las tribus del este regresan a casa

4. Discurso de despedida de Josué a los líderes

Josué instó a los israelitas a seguir al Señor y a adorarlo solo a Él. El pueblo vio cómo Dios los libró de muchos enemigos y de manera milagrosa suplió todas sus necesidades, pero tenía la tendencia a descarriarse del Señor. Aunque hemos visto la mano de Dios actuando en nuestras vidas, también debemos renovar continuamente nuestro propósito de obedecerlo sobre cualquier otra autoridad y adorarlo solo a Él.

LUGARES CLAVE EN EL LIBRO DE JOSUÉ

1 Sitim La historia de Josué comienza con los israelitas acampados en Sitim. Los israelitas bajo el mando de Josué estaban listos para entrar en Canaán y conquistarla. Pero antes de que la nación emprendiera la marcha, Josué recibió instrucciones de Dios (1.1–18).

2 Río Jordán Toda la nación se preparó para cruzar este río, que estaba crecido por las lluvias de primavera. Después de regresar los espías de Jericó con un informe positivo, Josué preparó a los sacerdotes y al pueblo para ver un milagro. Cuando los sacerdotes entraron al Jordán llevando el arca del pacto, el agua se detuvo y toda la nación pasó en seco a la tierra prometida (2.1–4.24).

3 Gilgal Después de pasar el Jordán, los israelitas acamparon en Gilgal en donde renovaron su compromiso con Dios y celebraron la Pascua, la fiesta solemne que conmemoraba su liberación de Egipto (véase el libro de Éxodo). Mientras Josué hacía planes para el ataque a Jericó, un ángel se le apareció (5.1–15).

4 Jericó La ciudad amurallada de Jericó parecía un enemigo formidable. Pero cuando Josué siguió los planes de Dios, los grandes muros no presentaron ningún obstáculo. La ciudad fue conquistada simplemente con la marcha obediente del pueblo (6.1–27).

5 Hai La victoria no podía continuar sin la obediencia a Dios. Por eso la desobediencia de un hombre, Acán, causó la derrota de toda la nación en la primera batalla contra Hai. Pero una vez que el pecado fue reconocido y castigado, Dios le dijo a Josué que se animara y atacara de nuevo a Hai. Esta vez tomaron la ciudad (7.1–8.29).

6 Montes de Ebal y Gerizim Después de derrotar Hai, Josué edificó un altar en el monte Ebal. Entonces el pueblo se dividió, una mitad al pie del monte Ebal y la otra mitad al pie

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del monte Gerizim. Los sacerdotes estaban de pie entre los montes llevando el arca del pacto, mientras Josué leía la ley de Dios a todo el pueblo (8.30–35).

7 Gabaón Fue

justamente después de que los israelitas hubieron reafirmado su pacto con Dios que sus líderes cometieron un gran error: les engañaron para que celebraran un tratado de paz con la ciudad de Gabaón. Los gabaonitas fingieron haber viajado desde lejos y pidieron celebrar un tratado con los israelitas. Los líderes celebraron el tratado sin consultar a Dios. Poco después se descubrió el engaño, pero como el tratado ya se había formalizado, Israel no podía echarse atrás. Como resultado, los gabaonitas salvaron sus vidas, pero se vieron forzados a convertirse en esclavos de Israel (9.1–27).

8 Valle de Ajalón El rey de Jerusalén se enojó mucho con los líderes de Gabaón por haber celebrado un tratado de paz con los israelitas. Él reunió a los ejércitos de otras cuatro ciudades para atacar. Gabaón le pidió ayuda a Josué. Josué actuó de inmediato. Saliendo de Gilgal atacó a la alianza de ejércitos por sorpresa. La batalla siguió y se trasladó al valle de Ajalón, y Josué le pidió a Dios que se detuviera el sol hasta que el enemigo pudiera ser destruido (10.1–43). 9 Hazor Al norte, en Hazor, el rey Jabín movilizó a los reyes de las ciudades circundantes

para unirse y derrotar a Israel. Pero Dios dio la victoria a Josué y a Israel (11.1–23).

10 Silo Después de conquistar a los ejércitos de Canaán, Israel se reunió en Silo para erigir el tabernáculo. Este edificio portátil había sido el centro de adoración de la nación durante sus años de peregrinación en el desierto. Se les dieron sus porciones a las siete tribus que no habían recibido sus tierras (18.1–19.51).

11 Siquem Antes de morir Josué, llamó a toda la nación a reunirse en Siquem para recordarles que Dios les había dado la tierra y que sólo Dios les ayudaría a conservarla (24.1–33).

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NOMBRES DE DIOS NOMBRE

DE DIOS

REFERIDO A REFERENCIA SIGNIFICADO

Elohim Dios. Génesis 1.1; Números 23.19; Salmo 19.1

Se refiere al poder de Dios. Él es el único Dios verdadero y supremo.

Yavé El Señor. Génesis 2.4; Éxodo 6.2, 3.

El nombre apropiado de la divinidad. El Elyon Altísimo. Génesis 14.17–20;

Números 24.16; Salmo 7.19; Isaías 14.13, 14.

Está por encima de todos los dioses. Nada es más sagrado en la vida.

El Roi Dios el que ve. Génesis 16.13. Dios supervisa toda la creación y lo que le acontece a las personas.

El Shadday Dios Todopoderoso Génesis 17.1 Salmo 91.1 Dios es todopoderoso. YHWH (Yavé) Yire

El Señor proveerá Génesis 22.13, 14 Dios proveerá para nuestras verdaderas necesidades.

Yavé Nisi El Señor es mi estandarte

Éxodo 17.15 Debemos recordar a Dios por habernos ayudado.

Adonai Señor Deuteronomio 6.4 Sólo Dios es máxima autoridad. YHWH (Yavé) Eloe Yisrael Señor Dios de Israel Jueces 5.3; Salmo 58.5; Isaías 17.6; Sofonías 2.9 Él es el Dios de la nación. YHWH (Yavé) Shalom

El Señor es paz Jueces 6.24 Dios nos da paz, de modo que no necesitamos temer.

Qedosh Yisrael

Santo de Israel Isaías 1.4 Dios es moralmente perfecto.

YHWH (Yavé) Sabaot Señor de los ejércitos. 1 Samuel 1.3; Isaías 6.1–3

Dios es nuestro salvador y protector. Se refiere no sólo a la tropa que pelea, sino también a los poderes en los lugares celestiales. El Olam Dios eterno Isaías 40.28–31 Dios es eterno. Nunca morirá.

YHWH (Yavé) Tsidkenu

El Señor es nuestra justicia

Jeremías 23.6; 33.16 Dios es nuestro modelo de justicia. Sólo Él puede hacernos justos.

YHWH (Yavé) Shama

El Señor está allí Ezequiel 48.35 Dios siempre está presente con nosotros.

Atiq Yomin Anciano de días Daniel 7.9; 13.12 Dios es la autoridad suprema. Un día juzgará a todas las naciones.

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Libro de

JUECES

AUTOR: DESCONOCIDO

FECHA: ENTRE LOS AÑOS 1050–1000 A.C.

TEMA: APOSTASÍA, OPRESIÓN, ARREPENTIMIENTO, LIBERACIÓN

PALABRAS CLAVE: HICIERON LO MALO, CLAMARON, LIBERADO, JUZGÓ,

EL ESPÍRITU DEL SEÑOR Autor

El autor del libro de Jueces es desconocido. El Talmud babilónico lo atribuye a Samuel. Puede que éste haya redactado porciones del libro porque se sabe que Samuel era escritor (1 S 10.25). El inspirado autor seleccionó cuidadosamente testimonios orales y escritos para ofrecernos una historia de Israel con implicaciones teológicas.

Fecha

El libro de Jueces cubre el período transcurrido entre la muerte de Josué y el establecimiento de la monarquía. No se conoce la fecha exacta de su composición. Sin embargo, la evidencia interna indica que fue escrito en los primeros años de la monarquía tras la coronación de Saúl, pero antes de la conquista de Jerusalén por David, entre los años 1050 y 1000 a.C. Esta fecha se apoya en dos datos: 1) Las palabras: «En aquellos días no había rey en Israel» (17.6) fueron escritas en un período en que Israel ya tenía un rey. 2) La declaración que «el jebuseo habitó con los hijos de Benjamín en Jerusalén hasta hoy» (1.21) apunta hacia un período anterior a la conquista de la ciudad por David (2 S 5.6, 7).

Trasfondo

El libro de Jueces cubre un caótico período en la historia de Israel entre los años 1380 y 1050 a.C. Bajo el liderazgo de Josué, Israel había conquistado y ocupado, en líneas generales, la tierra de Canaán, pero extensas áreas no habían pasado aún a manos de las tribus individuales. Israel hizo lo malo continuamente ante los ojos del Señor: «no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía» (21.25). Sirviendo deliberadamente a dioses ajenos, el pueblo de Israel rompió su pacto con el Señor. En consecuencia, Dios los entregó en manos de varios opresores. Cada vez que el pueblo clamó al Señor, Él levantó fielmente un juez que trajo la libertad a su pueblo. Estos jueces que el Señor escogió y ungió con su Espíritu eran líderes civiles y militares. El libro de los Jueces no sólo ofrece una visión retrospectiva de la conquista de Canaán por Josué y describe las condiciones de esa región bajo el período de los jueces, sino que anticipa el establecimiento de la monarquía en Israel.

Propósito

El propósito del libro de los Jueces es triple: histórico, teológico y espiritual. En lo histórico, el libro describe los acontecimientos ocurridos en un período específico de la historia de Israel y proporciona un vínculo entre la conquista de Canaán y la monarquía. En lo teológico, destaca el principio establecido en la ley, de que la obediencia trae consigo paz y vida, y la desobediencia, opresión y muerte. Por otra parte, señala la necesidad de una monarquía centralizada y hereditaria en Israel.

La desobediencia de Israel a la autoridad del Señor en tiempos del inspirado liderazgo de los jueces dio lugar a la apostasía y a la anarquía, lo cual demostró la necesidad de que una monarquía permanente, centralizada y hereditaria gobernara al pueblo de Israel. En lo espiritual, el libro muestra la fidelidad del Señor a las promesas de su pacto. Cada vez que el pueblo se arrepentía y se apartaba del mal, el Señor lo perdonaba y levantaba líderes llenos del poder de su Espíritu para liberarlos de sus opresores.

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Contenido

El libro de los Jueces se divide en tres secciones principales: 1) Un prólogo (1.1–3.6); 2) un cuerpo principal (3.7–16.31); y 3) un epílogo (17.1–21.25). La primera parte del prólogo (1.1–2.5) presenta el escenario histórico donde se desarrollarán los relatos que siguen. Describe la conquista incompleta de la tierra prometida (1.1–36) y el castigo del Señor por la infidelidad de Israel al pacto (2.1–5). La segunda parte del prólogo (2.6–3.6) ofrece una visión panorámica sobre la parte principal del libro. Presenta las rebeliones de Israel en los primeros siglos de su vida en la tierra prometida y muestra cómo Dios se relacionó con su pueblo durante ese período, una época caracterizada por un ciclo recurrente de apostasía, opresión, arrepentimiento y liberación.

El cuerpo principal del libro (3.7–16.31) ilustra este patrón recurrente en la historia temprana de Israel. Los israelitas hicieron lo malo a la vista del Señor (apostasía); el Señor los entregó en manos de sus enemigos (opresión); el pueblo de Israel clamó a Dios (arrepentimiento); y en respuesta a su clamor, el Señor levantó a libertadores a quienes llenó del poder de su Espíritu (liberación). Seis individuos —Otoniel, Aod, Débora, Gedeón, Jefté y Sansón—, cuyo papel como libertadores se relata con ciertos detalles, se clasifican como los jueces «mayores». A los otros seis mencionados brevemente —Samgar, Tola, Jair, Ibzán, Elón y Abdón— se les conoce como los jueces «menores». El decimotercero, Abimelec, es alguien que aparece como un complemento de la historia de Gedeón.

Dos historias se añaden como epílogo al libro de los Jueces (17.1–21.25). El propósito de estos apéndices no es señalar el final del período de los jueces, sino condenar la corrupción religiosa y moral que existió durante esa etapa. La primera historia ilustra la corrupción de la religión en Israel. Micaía estableció en Efraín una forma pagana del culto a Jehová que fue adoptada por los danitas cuando abandonaron la heredad que les había correspondido y emigraron hacia el norte de Israel. La segunda historia del epílogo ilustra la corrupción moral, al narrar la infortunada experiencia de un levita en Gabaa de Benjamín y la guerra a que dio lugar. Aparentemente, el propósito de esta sección final del libro es ilustrar las consecuencias de la apostasía y la anarquía en los días que «no había rey en Israel».

BOSQUEJO A. FRACASO MILITAR DE

ISRAEL (1.1–3.6)

1. Conquista incompleta de la tierra 2. Desobediencia y derrota

Las tribus se habían comprometido con la orden de Dios de expulsar a los habitantes de la tierra. Una eliminación incompleta del mal a menudo significa un desastre al final. Debemos estar alertas para no comprometernos con la maldad.

B. LOS JUECES RESCATAN A ISRAEL (3.7–16.31)

1. Primer período: Otoniel

2. Segundo período: Aod y Samgar 3. Tercer período: Débora y Barac 4. Cuarto período: Gedeón, Tola, Jair 5. Quinto período: Jefté, Ibzán, Elón y Abdón

6. Sexto período: Sansón

Repetidamente vemos a la nación de Israel pecando contra Dios y a Dios permitiendo que el sufrimiento llegue a la tierra y al pueblo. El pecado siempre tiene sus consecuencias. Donde hay pecado hay sufrimiento. En lugar de vivir en un ciclo interminable de abandonar a Dios para después clamar para que nos rescate, deberíamos vivir una vida consistente de fidelidad.

C. FRACASO MORAL DE ISRAEL (17.1–21.25)

1. Idolatría en la tribu de Dan

2. Guerra contra la tribu de Benjamín.

A pesar de los esfuerzos de los jueces de Israel, el pueblo no se habría de volver de corazón a Dios. Todos hicieron lo que creyeron que era lo mejor para ellos mismos. El resultado de esto fue la decadencia espiritual, moral y política de la nación. También nuestras vidas estarán en decadencia y se desviarán a menos que vivamos según las pautas que Dios nos ha dado.

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Libro de

RUT

AUTOR: DESCONOCIDO. LA TRADICIÓN JUDÍA LO ATRIBUYE A SAMUEL

FECHA: ENTRE 1050 A.C. Y 500 A.C.

TEMA: LA INTERVENCIÓN SOBERANA DE DIOS TRAE REDENCIÓN UNIVERSAL

PALABRAS CLAVE: SOBERANÍA, EL TODOPODEROSO, REDENTOR

Autor y fecha

Los especialistas difieren sobre la fecha en que este libro fue escrito, pero la época en que se desarrolla la trama es evidente. Lo que se relata en el libro de Rut ocurre durante el período de los jueces, como parte de los acontecimientos que tuvieron lugar entre la muerte de Josué y el ascenso de la influencia de Samuel (probablemente entre 1150 y 1100 a.C).

La tradición rabínica sostiene que Samuel escribió este libro en la segunda mitad del siglo XI a.C. Aunque la crítica reciente sugiere una fecha posterior al exilio (alrededor de 500 a.C.), el lenguaje que se utiliza en el libro, así como sus referencias a las costumbres y condiciones imperantes en el siglo XII a.C., recomiendan la aceptación de la fecha más temprana. También es razonable suponer que Samuel, quien presenció la decadencia del reinado de Saúl y fue guiado por Dios para ungir a David como el heredero escogido para el trono de Israel, haya escrito el libro de Rut. Este bello relato ya había pasado a formar parte de las tradiciones orales de la gente, y la genealogía final serviría al propósito de establecer un vínculo con los patriarcas, proporcionando una respuesta satisfactoria a todos aquellos israelitas que deseaban estar seguros de la ascendencia familiar de su rey.

Propósito

Casi todos los comentaristas consideran el libro de Rut como un ensayo sobre la soberanía de Dios que destaca su misericordia y relata el final feliz de una historia que comienza con una escena de hambre, muerte y desconsuelo. Desafortunadamente, esas observaciones se hacen a menudo invocando los reiterados lamentos de Noemí, quien se quejaba amargamente de que la mano de Dios se había levantado contra ella (1.13, 20, 21). Dos veces, en sus lamentaciones, Noemí usa el término «Todopoderoso» para referirse a Dios, haciendo énfasis en que su irresistible poder se había vuelto contra ella. Sin embargo, no es necesario presumir que el punto de vista de Noemí deba ser aceptado como una revelación espiritual llamada a convertirse en doctrina. Por el contrario, se comprenden mejor sus palabras como una expresión de humana perplejidad recogida por la historia.

Esta aclaración, a la hora de considerar las palabras de Noemí, parece imprescindible para una sana interpretación del texto. Atribuir a la intención o a la mano de Dios los desastres que aparecen en este libro no concuerda con la revelación que ofrece la Escritura, en su conjunto, sobre la naturaleza divina. La hambruna (1.1) era un subproducto natural del pecado, un castigo que el pueblo se impuso a sí mismo por su desobediencia. El Señor les había advertido que la propia tierra se volvería en su contra si le eran infieles (Dt 28.15, 16, 23, 24, 38–40). Aun más, la decisión de Elimelec de mudarse con su familia a los campos de Moab (1.2) no se presenta como fruto de indicación divina alguna, sino de su propia elección. ¿Por qué sugerir que los acontecimientos que ocurrieron a continuación (su muerte y la de sus hijos) se debieron a la providencia divina? Existe otra razón para afirmar que estos infortunados acontecimientos, aunque no escapaban a la omnisciencia divina, no constituyeron un castigo de Dios, sino el resultado natural de circunstancias ajenas a la promesa divina. La protección de Dios es para aquellos que se mantienen obedientes en la heredad que de Él han recibido.

Por lo tanto, Noemí representa algo más que una teología folklórica. Aunque obviamente era una mujer sincera y creyente, se revela vulnerable a la práctica común de culpar a Dios por aquellos acontecimientos que alejan, causan la muerte o perjudican a su gente, y frente a los cuales la humanidad indefensa no puede hacer nada. Pero la Escritura revela, a través de la integridad de su

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mensaje, que tales infortunios no proceden directamente de Dios, sino son el resultado del castigo que pesa sobre los seres humanos por el pecado original o el fruto de la carne cuando decide seguir sus propios caminos, no importa lo malicioso o inocente del intento, o consecuencia del asalto directo de nuestro gran adversario, el diablo (Jn 10.10).

Rut es un libro que demuestra que la soberanía de Dios no está minimizada por esas observaciones. Por el contrario, subraya que el objetivo de Él es su soberana gracia y poder. Como Todopoderoso deja en libertad al hombre y no se opone, pero transforma las restricciones, los daños, las dificultades y los consejos que nos llevan al fracaso y que son el resultado del pecado, la carne o el diablo.

Contenido

El gran poeta alemán, Johann Wolfgang von Goethe, describió a Rut como «el más hermoso relato escrito en pequeño formato». Esta impresionante, fascinante e históricamente significativa narración, puede ser llamada la más preciosa joya del Antiguo Testamento. No se trata solamente de una obra maestra de la literatura universal, sino que gracias a ella conocemos la genealogía de David, llamado por Dios a encabezar la línea que condujo al reinado eterno del Mesías.

BOSQUEJO

1.

Rut permanece

fiel a Noemí (1.1-22)

Cuando vemos por primera vez a Rut, es una viuda

desamparada.

2.

Rut espiga en

el campo de Booz

(2.1-23)

La seguimos cuando se une al pueblo de Dios, recoge espigas

en un campo sembrado de trigo y arriesga su honor en la era de

Booz.

3.

Rut sigue el

plan de Noemí

(3.1-18)

Rut se acostó a los pies de Booz, para mostrarle que quería que él se casara con ella. Booz extendió el borde de su capa sobre ella. Esta costumbre era un símbolo que demostraba que él estaba dispuesto a casarse, a protegerla y a cuidarla.

4.

Rut y Booz

contraen matrimonio

(4.1-22)

Al final, vemos a Rut convirtiéndose en su esposa. Cuánto nos

ilustra sobre cómo depositar nuestra fe en Cristo. Comenzamos

sin esperanza y somos extranjeros rebeldes que no tenemos

parte en el reino de Dios. Luego cuando arriesgamos todo al

poner nuestra fe en Cristo, Dios nos salva, nos perdona,

reconstruye nuestras vidas y nos da bendiciones que perdurarán

por toda la eternidad. El acto de Booz al redimir a Rut nos

ilustra cómo Cristo nos redime a nosotros.

Elimelec, Noemí y sus hijos viajaron de Belén a Moab a causa de una hambruna. Después que su esposo y sus hijos murieron, Noemí volvió a Belén con su nuera Rut.

(26)

Primer libro de

SAMUEL

AUTOR: DESCONOCIDO

FECHA: ENTRE 931 Y 722 A.C.

TEMA: DIOS OBRA EN LA HISTORIA

FIGURAS CLAVE: SAMUEL, SAÚL, DAVID Autor

El autor de 1 Samuel no es mencionado en este libro, pero es probable que Samuel lo redactara u ofreciera la información que aparece en 1.1–25.1, la cual cubre toda su vida y ministerio, hasta su muerte. El autor del resto del libro no puede ser determinado, aunque algunos suponen que su redacción haya estado a cargo del sacerdote Abiatar.

Fecha

Debido a las referencias a la ciudad de Siclag, que «vino a ser de los reyes de Judá hasta hoy» (27.6) y otras referencias a Judá e Israel, sabemos que este libro fue escrito tras la división de la nación en 931 a.C. Y como no se menciona la caída de Samaria en el 722 a.C., debe ser fechado antes de este acontecimiento. El primer libro de Samuel cubre un período de alrededor de 140 años, que comienza con el nacimiento de Samuel, aproximadamente en el año 1150 a.C. y termina con la muerte de Saúl, alrededor del 1010 a.C.

Contenido

Israel había sido gobernado por jueces levantados por Dios en un momento crucial de la historia hebrea. Sin embargo, la nación degeneró tanto moral como políticamente. Había estado sometida a la cruel dominación de los filisteos. El templo en Silo había sido profanado y el sacerdocio era corrompido e inmoral. Samuel, el providencial hijo de Ana, llega en medio de esta confusión religiosa y política. La felicidad y el gozo que causó a su madre al nacer anticipa los que traería a toda la nación.

Los mismos hijos de Samuel no tenían el carácter piadoso de su padre. El pueblo no confiaba en las habilidades de ellos; al envejecer Samuel, la gente lo presionó para que nombrara un rey. Él lo hace en contra de su voluntad. Saúl, un apuesto y carismático individuo, resulta escogido como primer rey de Israel. Su ego podía compararse en tamaño con su estatura. Impaciente, asume el oficio de sacerdote, en lugar de esperar a Samuel. Tras rechazar los mandamientos de Dios es a su vez rechazado por Él. Después Saúl se transforma en una figura trágica. Consumido por los celos y el miedo, pierde gradualmente la cordura y pasa sus últimos años persiguiendo inútilmente a David por los bosques del reino, con la intención de matarlo. Sin embargo, David ha hallado un aliado en el hijo de Saúl, Jonatán, quien le avisa los planes de su padre para asesinarle. Por último, cuando Saúl y Jonatán mueren en una batalla, el escenario queda listo para que David se convierta en el segundo rey de Israel.

LOS VIAJES DEL ARCA

Los hijos de Elí llevaron el arca desde Silo al campo de batalla en las llanuras bajas de Eben-ezer y Afec. Los filisteos capturaron el arca y la llevaron a Asdod, Gat y Ecrón. Varias plagas forzaron al pueblo a regresar el arca a Israel, donde finalmente fue llevada en un carro tirado por bueyes al camino de Bet-semes y a la casa de Eleazar en Quiriat-jearim.

Referencias

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