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EL COLEGIO DE SONORA

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El Colegio de Sonora

EL COLEGIO DE SONORA

DESARROLLO Y DISPARIDADES REGIONALES EN EL DESCENSO DE LA FECUNDIDAD

(Un estudio comparativo: Sonora y el municipio de Navojoa)

Tesis que para obtener el grado de Maestra en Ciencias Sociales

presenta

Martha Irene Borbón Almada

Directora de Tesis: Mtra. Ana Lucía Castro Luque

Hermosillo, Sonora. Marzo de 2002

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A EL COLEGIO DE SONORA, P OR LA POSIBILIDAD DE SUPERACIÓN ACADÉMICA QUE NOS BRINDA.

A CONACYT, POR LA APORTACIÓN DE LOS RECURSOS QUE PERMITEN HACERLO REALIDAD

AL CONSEJO ESTATAL DE POBLACIÓN Y EN ESPECIAL A LA LIC.

PATRICIA ARA/ZA NOR/EGA POR SU APOYO E INTERES POR MIS ESTUDIOS.

y

ESPECIALMENTE A LA MAESTRA ANA LUCÍA CASTRO LUQUE POR SU INTERÉS, Y DEDICACIÓN A ESTE TRABAJO.

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Indice

Introducción 4

Capítulo I

RELACIONES ENTRE POBLACIÓN

Y

ECONOMÍA (una revisión de la posición que ocupa el hombre en la lógica económica capitalista)

1.1 La concepción del desarrollo en la sociodemografía mexicana. 12

1.2 Evolución del concepto de desarrollo económico. 23 l. 2.1 La concepción clásica del desarrollo económico

y el trabajo asalariado.

1.2.2 La concepción neoclásica del desarrollo económico

y el valor marginal del trabajo. 28

1.2.3 La concepción estructura/ista del desarrollo económico

y la inserción de la fuerza de trabajo en

/os procesos

productivos. 31 1.3 Conclusión.

1.3. 1 El desarrollo social y económico en la sociodemografía 36 1.3.2 La inserción del trabajo en el proceso de desarrollo económico.

Una visión distinta implícita en cada corriente de pensamiento.

39

Capítulo 11:

CAMBIOS EN LA PARTICIPACIÓN ECONÓMICA DE LA POBLACIÓN DE NAVOJOA DURANTE EL PERIODO 1950-2000.

11.1 Cambios en la estructura sectorial de la economía sonorense

y la participación de la población en la actividad económica. 51 11.2 Niveles de participación económica de la población navojoense. 55 11.3 Participación de la población femenina en la actividad económica formal. 66

Conclusiones 72

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Capítulo 111: NIVELES Y TENDENCIAS DE LA FECUNDIDAD EN SONORA YNAVOJOA DURANTE EL

PERIODO 1960-2000

Resultados obtenidos 77

111.1 La fecundidad en Sonora y Navojoa a la luz de los resultados obtenidos. 80 111.2 La fecundidad en el municipio de Navojoa 92 111.3. Las diferencias regionales de la fecundidad 97

Conclusiones 106

CONCLUSIONES GENERALES 108

Bibliografía 113

ANEXOS

Anexo metodológico

Anexo estadístico capítulo 11 Anexo estadístico Capítulo 111

119 127 135

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INTRODUCCIÓN

El crecimiento poblacional de Sonora llegó a ser verdaderamente alto durante la segunda mitad del siglo XX (hasta 4.38 % en la década de los cincuenta), lo cual tuvo que ver directamente con el comportamiento simultáneo del fenómeno de la mortalidad y la natalidad en este período, cuando se dieron reducc;iones bruscas de la mortalidad (de 18.6 a 4.69 defunciones por cada mil habitantes) mientras la fecundidad permaneció en un nivel superior a 6 hijos por mujer hasta los años setenta. A partir de esta última década la dinámica demográfica cambia con las pautas reproductivas. La Tasa Global de Fecundidad baja hasta 2. 79 hijos por mujer al final del siglo, como consecuencia la Tasa de Crecímiento poblacional también decrece constantemente hasta ser de 1.99 por ciento en la actualidad.

Aún cuando se admite esta importante reducción en la fecundidad y en el ritmo de crecimiento de la población en el estado, vemos que el descenso en la última década fue más lento; esto ha sido apreciado en diferentes estudios realizados a nivel nacional, aún cuando sean utilízadas distintas metodologías y fuentes de información.1 Lo anterior implica que las metas establecidas por la política de población no se lograron; dichas metas pretendían que en el año 2000 la fecundidad se ubicara en 2.1 hijos por mujer y el crecimiento poblacional en 1 por ciento para que el tiempo de duplicación de la población se alargara hasta 70 años, lo cual no sucedió.

1 Paz Gómez Leonor, Camargo Velarde Lourdes, Análisis de la fecundidad en México a nivel nacional 1980-1990 y a �ivel estatal 1985. En Emma Liliana Navarrete/ Martha G. Vera Bolaños (Coord.) Población y Socíedad, El Colegio Mexiquense, COESPO, 1994.

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Las investigaciones a nivel nacional han logrado conocer con relativa precisión los niveles y tendencias de la fecundidad así como su calendario, incluso a nivel de entidad federativa se conocen algunos aspectos de su evolución. Sin embargo, en espacios geográficos más reducidos como el municipio, el conocimiento al respecto es nulo, lo cual impide el logro de una dimensión más localizada de los fenómenos demográficos, porque las diferencias locales quedan perdidas en promedios estatales.

Ante este problema nos preguntamos porqué durante la ultima década, el indicador de fecundidad no es tan flexible como lo fue en el inicio de la aplicación de medidas tendientes a modificarlo. Dado que exploraremos este tópico desde una perspectiva económica, el cuestionamiento es el siguiente: ¿qué factores económicos están detrás del cambio en la tendencia descendente que venía presentando la Tasa Global de Fecundidad en Sonora durante el período 1970- 1990?

Como respuesta a este cuestionamiento supusimos que el descenso estuvo frenado, por dos situaciones demográficas específicas mediadas por el contexto de desarrollo socioeconómico regional: por un lado el crecimiento sin precedentes de la población en edad reproductiva, producto de las altas fecundidades del pasado reciente y por otro, la persistencia de diferencias regionales y de clase en el comportamiento reproductivo de la población a su vez relacionada con las formas de vida y trabajo producto del nivel de desarrollo del municipio.

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Esto es, dado que la fecundidad promedio del estado es producto de la diversidad de comportamientos reproductivos que se observan a lo largo y ancho del territorio del estado, la alta fecundidad que prevaleció en las zonas menos desarrolladas, fue un obstáculo para el descenso del promedio estatal, a consecuencia de lo cual siguió siendo relativamente elevado.

El objetivo general del trabajo es contribuir a la conformación de una estructura interpretativa para el estudio de las tendencias de la fecundidad en Sonora a partir de sus particularidades municipales, lo cual es relevante en el avance del conocimiento demográfico local. Para el logro de lo anterior establecemos los siguientes objetivos específicos: 1) establecer la diferencia entre el comportamiento reproductivo de una región de menor desarrollo económico (el municipio de Navojoa) respecto del alcanzado a nivel estatal, 2) explorar la relación que guarda la dinámica económica de la región expresada a través de la estructura sectorial, con la evolución de la fecundidad en este municipio durante la segunda mitad del siglo XX, con el fin de conocer elementos explicativos de tal comportamiento demográfico y 3) describir la evolución de la fecundidad de Sonora y Navojoa, sus características y estructura en este periodo, a través del análisis de la Tasa Global de Fecundidad.

La confrontación empírica entre componentes demográficos y bienestar han ayudado a ilustrar el planteamiento del problema. Parece prevalecer la idea de que las tendencias demográficas son desiguales entre grupos y regiones.

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Para algunos especialistas,2 la caída de la fecundidad no podrá ser tan importante como se esperaba en la medida en que no se afecten las condiciones de vida de la población.

Dentro de las inequidades del desarrollo, escogimos aquella que tiene que ver con las diferencias regionales, tras considerar que el cambio en la fecundidad fue más rápido en regiones de mayor industrialización. Para hacer la comparación con el promedio estatal seleccionamos un municipio cuyo desarrollo económico se hubiera basado en la produccíón agrícola por lo que su perfil demográfico estaría caracterizados por una mayor fecundidad.

Seleccionamos el municipio de Navojoa para el análisis de la relación poblacíón desarrollo por dos circunstancias; primero, para el análisis demográfico en sí, se requiere de un volumen de población mínimo que permita instrumentar los cálculos demográficos ya que con poblaciones muy reducidas no es posible hacerlo;3 además el tamaño del municipio, dado su aparato administrativo asegura menos problemas con el subregistro de nacimientos. Por otra parte, la preeminencia del sector agrícola en la economía municipal y por tanto su retraso en el proceso de modernización, da pie para investigar las relaciones existentes entre la condición rural de la población y la conformación demográfica.

2 Ver Béjar Navarro Raúl y Hemández B. Héctor, Polftica de Población y desigualdad socia/, en Papeles de Población.

3 Actualmente Navojoa cuneta con alrededor de 150,000 habitantes.

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El período de estudio (1950-2000) en términos económicos refleja el auge y decadencia del sector agrícola mientras que en términos demográficos abarca el inicio de la aceleración demográfica así como su estabilización, lo cual nos permitirá diferenciar comportamientos reproductivos en el tiempo.

Planteamos abordar el análisis del municipio, a partir de una perspectiva económica que entre en contacto con el sistema demográfico, en especial con la fecundidad, de tal manera que en dicha relación obtengamos elementos explicativos de la relación población - desarrollo. El puente de enlace entre las dos esferas, la demográfica y la económica, es la estructura ocupacional generada por la división sectorial regional.

La fecundidad de Sonora y Navojoa es analizada a través de la Tasa Global de Fecundidad4 (TGF), definida como una medida transversal.5 Dado que planteamos un análisis macro a través de promedios estadísticos, esta medida nos proporcionará una herramienta importante para medir la fuerza de la fecundidad en un momento dado; esto es, una medida coyuntural de la fecundidad compatible con otros indicadores económicos y sociales que se calculan a nivel macro para el

4 La Tasa Global de Fecundidad es una medida demográfica que indica los hijos nacidos vivos, procreados por las mujeres durante su vida reproductiva en ausencia de mortalidad materna.

5

La medida transversal de la fecundidad, es un estudio de momento, en este caso, las tasas calculadas representan la experiencia vivida por un conjunto de mujeres de diferentes. cohortes al pasar por un periodo determina:do. A diferencia de la medida longitudinal, que representa la experiencia de una cohorte de mujeres durante el periodo fértil (35 años).

Esto implica que en ta actualidad se tendrán valores referidos a cohortes de mujeres que entraron hace 35 años a su periodo fértil, Jo que puede ser significativamente dístinto al nivel de la fecundidad actual.

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municipio. 6 Dicha tasa será construida con datos de los nacimientos registrados, corregidos directamente y ajustados a través del método P/F de Brass.

El trabajo consta de tres capítulos y conclusiones generales. En el primer capítulo analizo la polémica relación población-desarrollo. Teniendo muy en cuenta el difícíl tratamiento del concepto de desarrollo en vista de su trasfondo político. Abordaremos la mencionada relación desde dos vertientes aparentemente antagónicas: a) aquella que considera el crecimiento de la población como obstáculo al desarrollo, y b) la que explica que en el nivel ma:croeconómico el mecanismo de pauperización está asociado al cambio social y económico y no al crecimiento demográfico. Se trata de esclarecer el papel que juega el desarrollo económico en el contexto del desarrollo social y describir la diferencia entre crecimiento y desarrollo económico, dada la confusión que ocasiona el manejo de estos dos conceptos.

Al abordar el segundo capítulo, lo haremos a través de la observación de estadísticas sobre el nivel de actividad económica de! municipio de Navojoa, indicador que nos dice en qué magnitud se integra la población del municipio a la actividad económica, además describiremos cómo se inserta esta población en la estructura 9:ectorial típica del lugar, a través del indicador de posición en la ocupación. El objetivo del capítulo es mostrar que existe una base económica real

Welti Carlos. Editor. Demografla 11. PROLAP. CELADE, The John D. And Catherine T. MacArtur Foundation. IIS-UNAM.

Santiago de Chile, 1998. Pág. 48.

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que limita las formas de relacionarse la población con el aparato productivo local, lo cual debe influir en la delimitación de los comportamientos sociales.

En el capítulo 111 nos abocamos a la obtención de un indicador más o menos confiable del nivel de fecundidad municipal, con el fin de comprobar que dicho nivel aún es alto en términos relativos, esto es, respecto del promedio estatal;

analizamos la tendencia y estructura de la fecundidad, comparando los diferentes niveles observados en cada periodo con el correspondiente desarrollo económico.

A través de la estructura de la fecundidad, vemos sus calendarios, con el fin de interpretar el comportamiento reproductivo según la edad de la madre y la edad al inicio y fin del período reproductivo.

Por ultimo un apartado de conclusiones generales donde hacemos una síntesis de resultados, explicamos las dificultades enfrentadas durante la investigación y proponemos líneas de investigación que a nuestro juicio se derivan de este proyecto.

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CAPÍTULO 1

RELACIONES ENTRE POBLACIÓN Y ECONOMÍA

(El lugar que ocupa el hombre en la lógica económica capitalista)

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Desde los años sesenta, el crecimiento demográfico fue definido como problema por los gobiernos y grupos de poder a escala internacional, pues visualizaron una sociedad futura con menos recursos; en la obra titulada Los límites

del crecimiento, 1 se refleja esa preocupación. Posteriormente, este planteamiento impulsó el nacimiento de la sociodemografía latinoamericana, su surgimiento quedó indisolublemente ligada al debate en los foros internacionales de la Organización de Naciones Unidas, por eso es indispensable referirse a estos espacios cuando se describe el estado que guarda la disciplina.

En el primer Congreso Demográfico Interamericano, celebrado en México en 1943, los países latinoamericanos sostuvieron una posición natalista, que prevaleció hasta principios de los años setenta.2 Las secuelas de una época donde el poblamiento de la nación estuvo ligado a la defensa de la patria, permanecieron durante treinta años después de iniciado el acelerado crecimiento demográfico, producto de la disminución de la mortalídad íniciada en los años cuarenta.

A principios de la década de los setenta, a pesar del reconocimiento del alto ritmo de crecimiento demográfico, el pensamiento del gobierno mexicano sobre población y desarrollo, sustentado en la posición latinoamericanista, se caracterizaba por ser optimista en la capacidad del sistema para absorber la creciente fuerza de trabajo, por lo que estos países se resistían a intervenir directamente en las variables

1 Meadows Done!la H, et. al., Los límítes del crecimiento, Fondo de Cultura Económica, 1975.

• Miró .Carmen, "El debate latinoamericano sobre población y desarrono•,_en Alba Francisco y Gustavo Cabrera (Comp.) La población en el desaffOllo contemporáneo de México, El Colegio de México, México 1 era. Ed. 1994. Pág.372.

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demográficas para alterar el ritmo de crecimiento y la estructura de la población;

dicho de otro modo, se confiaba en la reducción demográfica por medio del avance socioeconómico. Por otro lado, México tenía motivos para buscar la fortaleza demográfica dada la experiencia de la guerra de expansión llevada a cabo por Estados Unidos a mediados del siglo anterior, por lo que se creía peligroso el desequilibrio demográfico entre México y el país del norte.

El argumento modernista, aducía que el proceso de desarrollo, traducido en el aumento de la proporción de las personas que residen en núcleos urbanos, en el incremento de los niveles educativos y culturales y en las mayores oportunidades de ascenso en la escala soeial, daría lugar a una reducción automática de los niveles de fecundidad y de la tasa de crecimiento demográfico.3 Este optimismo sobre las posibilidades de desarrollo económico en México, estaba fundado en los preceptos de la economía del desarrollo, sub-disciplina que planteaba el desarrollo económico como un proceso hacia la modernidad. Efectivamente México se consideraba un país urbanizado hacia los años setenta, sin embargo este proceso no abarcó a todo el conjunto social con lo que mantuvo un sector económico atrasado frente a otros que lograron modernizarse. Esta dualidad fue el producto de una industrialización limitada por el quiebre del modelo sustitutivo de importaciones.

Mientras la perspectiva optimista, esperanzada en el modernismo, prevalecía en México, en Estados Unidos se advertía que el enorme crecimiento poblacional de

3 Alba FFancisco, "El pensamiento mexicano sobre población y desarrollo 1965-1990', en Alba Francisco y Gustavo Cabrera (Comp.), Op. Cit. Pág. 324.

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los países no desarrollados se convertiría en un obstáculo para su crecimiento económico. En 1958 el libro de Coale y Hoover fue un reflejo del pensamiento económico y demográfico de los primeros años de la posguerra en Norteamérica, se apoyaba en el paradigma · de la transición demográfica y de los modelos de crecimiento económico en los cuales el ahorro y la inversión jugaban papeles esenciales. Su trabajo pretendía mostrar los efectos de un descenso en la fecundidad sobre la economía y la sociedad.

La Conferencia Mundial de Población en Belgrado en 1965 trató de matizar las dos posiciones, esta reunión se caracterizó por hacer nuevos aportes sobre la interacción entre factores demográficos, económicos y sociales que abordaron los determinantes y consecuencias de las tendencias poblacionales. No obstante, en el informe final aparece como prioritario atender las altas tasas de crecimiento que obstaculizan el crecimiento económico, dejando ver, por un lado la generalidad del acuerdo entre la posición norteamericana dominante y la latinoamericana y por otro la supremacía del pensamiento anglosajón que hacia los años ochenta termina por definir la política de población en México.

En México, el debate entre las posiciones neomalthusianas y latinoamericanistas fue intenso durante el periodo que va de 1965 a 1973. Después del último año la política demográfica se formaliza en la Ley General de Población y el debate pierde fuerza; escritos como La dinámica de la población en México y otros, destacaron los aspectos demográficós del crecimiento económico, aceptaron que el país había experimentado un crecimiento económico notable que no habría

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sido posible sin el crecimiento acelerado de la población; sin embargo, se cuestionó si la velocidad de crecimiento de la población no empezaba ya a presionar sobre la capacidad de promoción del desarrollo social.

Este fue un momento de transición en el pensamiento sobre población en México, pues aunque había un planteamiento de política demográfica explícito en la Ley General de Población, en la práctica no se asumía en toda su magnitud la poi ítica controlista. De hecho, los planteamientos pesimistas no tuvieron eco en la Conferencia Mundial de Población efectuada en Bucarest en 1974 y la discusión tomó un sentido altamente político donde la tradición optimista fue adoptada por muchos países de África y América Latina con el apoyo del bloque soviético. Estos concluyeron que no era correcto imputar ninguno de los graves problem,as por los que atravesaba el mundo a las tendencias demográficas. No se requerían políticas de población sino un nuevo orden económico, reforma agraria, distribución más equitativa del íngreso y el reconocimiento de los derechos de la mujer.4

Para 1978, Coale ratifica su posición. Utilizando de nuevo la experiencia de México, prueba que un nivel importante de modernización no asegura una declinación en la fecundidad y que el caso mexicano desmiente las hipótesis de que el crecimiento rápido de la población imposibilita el crecimiento económico y el proceso social, asimismo sostiene que no tiene ningún efecto negativo sobre ellos,5 mostrando que la relación entre el cambio social y el descenso en la tasa de

4 Coale J. Ansley. "Crecimiento de la población y desarrollo económico. El caso de México" en Mina V, Alejandro, Lecturas sobre demografía, El Colegio de México, México 1982. Pág. 260.

Browning Harley, "Los estudios de la población mexicana",_en ídem, Pág. 393.

5

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fecundidad es compleja, y que cada etapa de progreso no se acompaña de manera necesaria por una fecundidad más reducida.6

De hecho la fecundidad no disminuyó en México entre 1950 y 1970 a pesar del importante crecimienJo económico experimentado, lo cual constituyó una desventaja, que impacta hasta nuestros días, sobre todo al manifestarse la crisis económica de 1982 en una imposibilidad para absorber la gran cantidad de población que año con año arriba a la edad productiva.

La Conferencia Mundial de 1974 intentó acabar con la controversia al declarar en el Plan de Acción Mundial sobre Población (Párrafo 14) que "las variables demográficas influyen sobre las variables del desarrollo y a su vez están sujetas a la influencia de éstas" lo cual abre la posibilidad de que la Política de Población incorpore el factor demográfico en los planes sectoriales y globales de desarrollo.

Incluso los programas elaborados por el Consejo Nacional de Población en México recogen fielmente este planteamiento, e introducen la necesidad de incorporar las variables demográficas a la planeación del desarrollo. Sin embargo en la práctica, la política de población se encierra en sí misma, sin lograr llegar a estabrecer el puente que le permitiera involucrar las variables demográficas en la dirección del desarrollo socioeconómíco.

Quizás la incapacidad de la política de población para incorporar las variables demográficas a lq planeación del desarrollo, radica en el hecho de que esta propuesta no podía funcionar en un contexto en el que la economía del desarrollo

6 Coale J. Ansley, Op. Cit., Pág. 265.

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nacida en los años cincuenta ya no existía y se preparaba la propuesta neoliberal.

Esto deja ver un desfase entre los planteamientos de la sociodemografía y la economía política y en consecuencia sobre la "planeación del desarrollo".

Siguiendo con la evolución del concepto de desarrollo en la sociodemografía, hasta aquí el problema de la relación entre población y desarrollo no estaba resuelto.

A finales de los setenta se cayó en cuenta que la discusión se daba en el vacío, pues no existía un concepto único de desarrollo, entonces la búsqueda de este concepto permea la discusión en esta etapa. Se empieza por una crítica fuerte a las metodologías cuantitativas basadas en la medición del ingreso y el producto per­

cápita que pretendían que estos indicadores describieran el nivel del desarrollo económico de un país. El desprestigio y rechazo que sufrieron los trabajos bajo esta óptica, inicia un cuestionamiento del proceso mismo del crecimiento económico, llegando a insinuar que éste era la causa de la pobreza, el desempleo y la desigualdad, al ver que estos problemas se acentuaban con el crecimiento económico.

Esta crítica llevó a considerar al desarrollo social como prioritario y necesario para conseguir los objetivos de redistribución del ingreso, pleno empleo y satisfacción de las necesidades esenciales. En este momento los pensamientos de ambas corrientes (la estructural - modernista y la neoliberal) coinciden en señalar que la pobreza era causada por defectos institucionales perfectibles originados por

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una división de la propiedad altamente desigual, el sistema capitalísta o una interferencia injustificada del gobierno en un mercado libre. 7

Hasta aquí se observa la falta de claridad en torno a que tipo de institución es la responsable del empobrecimiento de la población pero en todo caso, se alejan de la observación de la estructura económica desde la conformación productiva (es decir ¿cómo se da el crecimiento?), para acercarse más hacia la distribución del ingreso como eje principal de los argumentos, lo cual los vuelve a identificar con la concepción de la economía neoclásica.

En realidad, en el centro del conflicto estaba el dilema entre distribución y crecimiento. Esta contradicción, quizá no bren entendida por la sociodemografía, llevó a la pretensión de un balance que lograra la redistribución con crecimiento económico. Todo conducía hacia la preferencia por patrones alternativos de desarrollo económico que atendieran de mejor manera el objetivo del empleo de la fuerza de trabajo. Sin embargo fue el concepto de las necesidades básicas el que se convirtió en el catalizador más fuerte de los intentos por cambiar la conceptualización del proceso de desarrollo, 8 lo cual puso al descubierto las estructuras económicas, poi íticas y sociales que dificultaban e incluso impedían el objetivo de cubrir las necesidades básicas de la población.

De esta manera, se abre el camino al concepto de desarrollo como cambio social, realineando las posiciones sobre población y desarrollo en el pensamiento

7 Coate J. Ansley. Op. Cit. Pág. 255.

ª Coale J. Ansley. Ob.. Cit. Pág. 330 y 331.

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latinoamericano como respuesta al neomalthusianismo planteado en los límites al crecimiento.9 La conclusión fue que ante el crecimiento de la población son el sistema social y la economía los que deben ser ajustados, ya que el problema es de organización de la sociedad, lo que implicaba que una vez logrado el cambio social, como producto de ello se daría la disminución del crecimiento demográfico.

Esta concepción traía detrás toda la experiencia de la gran expansión económica antes del quiebre del patrón de crecimiento de la posguerra y la crisis de los ochenta, y no tomó en cuenta que en lo sucesivo el propio crecimiento económico que hasta entonces había parecido fácil, empezaría a encontrar obstáculos; a partir de los cuales emerge el desarrollo que se piensa como la recuperación del crecimiento económico, donde la corriente neoliberal encuentra acomodo en el pensamiento económico y político mexicano, dicho pensamiento basado en la concepción de la economía neoclásica propugna por la instauración de condiciones que faciliten el funcionamiento del mercado como estrategia para recuperar el crecimiento económico perdido; esto, refuerza la coincidencia entre las dos corrientes respecto de la importancia del componente institucional en las relaciones entre población y desarrollo y generan consensos, como es considerar que no necesariamente el crecimiento de la población actúa como freno al desarrollo económico, cuidándose de asegurar que tal cosa sea favorable al desarrollo.

La propia corriente neoclásica a través del pensamiento hegemónico internacional sobre población y desarrollo cuestiona los fundamentos

9 Meadows et al., Los Lfmites del Crecimiento, Informe del Club de Roma sobre el Predicamento de la humanidad, Fondo de

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20 neomalthusianos de incorporación de factores fijos de producción y capacidad fija de asimilación y respuesta. Ha ganado terreno la posición. que sostiene que las instituciones y las condiciones específicas, culturales y políticas en cada contexto son determinantes del papel (positivo o negativo) jugado por el comportamiento demográfico frente al desarrollo. Esto es, las estructuras intermedias en el sistema socioeconómico son las que determinan la forma en que las presiones demográficas se trasmiten dentro del sistema. Este papel, también cambia en el tiempo; en el momento actual por ejemplo, el entorno internacional de creciente globalización afecta las modalidades del desarrollo de manera particular.

El papel de las estructuras intermedias es un postulado de la sociología de la modernización formulado a raíz de su involucramiento en el estudio de las condiciones específicas del subdesarrollo. La nueva sociodemografía retoma los componentes de la tradición modernista, adicionándola con la estructura y el legado histórico que se encuentran detrás de los estudios sobre el comportamiento de las variables demográficas que lo conceptuaron como un proceso de reproducción de la población. El pensamiento mexicano sobre población y desarrollo se nutre de esta vertiente latinoamericana, interesada ante todo en el estudio de las modalidades de incorporación de la población en el aparato económico y social. 10 Aún así, los efectos del cambio demográfico no podían soslayarse por lo que se considera la necesidad de una política de población dentro de las políticas globales y en el corto plazo la economía del país deberá ajustarse.

Cultura Económica, primera edición en español, México, 1972.

10 Coale J. Ansley_ Op. Cit. Págs. 334 y 335.

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Estos acuerdos al nivel de la academia no se ven reflejados en la aplicación de la política de población en México. En este sentido hay que considerar que a los cambios demográficos que pretende la poi ítica de población, representados en su estrategia, en sus objetivos y en sus metas particulares, les ha faltado adecuación con los objetivos declarados en los planes de desarrollo; la integración de lo poblacional con los programas sociales y económicos no tiene una identificación sustantiva en el tiempo y en el espacio. De esta forma los programas de la Política de Población se independizan, adquiriendo una inercia con sus propios fines específicos de disminución de la fecundidad y de la tasa de crecimiento demográfico como objetivo en sí mismo. 11 Esta desintegración entre política social y económica limita la consecución de metas, de hecho, la planificación familiar si bien ha tenido éxito con una relativa integración a los programas de salud, educación y comunicación, está llegando al I ímite de cobertura.

Los resultados de la política de población en cuanto a reducción de la fecundidad fueron satisfactorios hacia 1982 donde se cumplió con creces la meta programada, se llegó a una tasa de crecimiento poblacional de 2.4 por ciento, pero en 1990, después de transcurridos 8 años el 2.1 por ciento de incremento, implica que la reducción en el decrecimiento de la población fue de sólo tres décimas de punto porcentual, lo cual tuvo que

ver

con el hecho de que la disminución de la natalidad no se presentó como se había programado en esa década.

11 Cabrera Gustavo, "El estado mexicano y las políticas de población». en alba Francisco y Gustavo Cabrera (Comp.), La población en el desarrollo contemporáneo de México, El Colegio de México, México, 1 era edición, 1994, Pág. 366.

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En la actualidad no se conocen los elementos que influyeron en contra de la meta programática, pero es muy posible que la crisis económica que se recrudeció a partir de 1982 haya tenido efectos en la organización y financiamiento de los programas de planificación familiar. Por otro lado, está el hecho de que los grupos marginados cada vez más numerosos con baja protección en salud y deficientes servicios en planificación familiar, acusaron menores decrementos en la fecundidad.

También hay que considerar la estructura joven de la población de mujeres en edad fértil que implica un mayor potencial reproductivo.

Ahora bien, si partimos de una crítica a la concepción de desarrollo en la sociodemografía, en especial en cuanto al concepto de desarrollo económico, y si hemos de abordar nuestro estudio a través de una perspectiva económica, requerimos de una mayor claridad y distinción alrededor de los conceptos de crecimiento y desarrollo económico. Por ello, haremos una revisión de las corrientes de pensamiento económico que han trabajado en torno a éste tópico, buscando destacar principalmente todas aquellas implicaciones que estos planteamientos tienen sobre la utilización de la fuerza de trabajo en los procesos económicos productivos, línea que retomamos para efectos de la exploración empírica a realizar en este trabajo.

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1.2. Evolución del concepto de desarrollo económico.

/.2.1 La concepción clásica del desarrollo económico y el trabajo asalariado.

Para la economía política clásica, incluida la marxista, la variable población era totalmente dependiente de la economía. Esta idea es congruente si ponemos atención en la dependencia entre el crecimiento económico y la cantidad de trabajadores necesarios para sacar adelante un proceso productivo en la economía preindustrial. En la composición de la economía el factor trabajo representaba un peso muy importante en el valor del producto. Los clásicos de la primera mitad del siglo XIX clasificaban los "elementos de la producción" �n tres factores: tierra, capital y trabajo y, atribuían al trabajo el origen de todo "valor". Con todo, la cantidad de trabajo que podía ser empleada se hallaba determinada por el total del capital acumulado (ahorro). Esta condición de dependencia entre capital y trabajo establecía implícitamente que el nivel de los salarios reales no era arbitrario, y que, por consiguiente, no podía ser modificado por la acción de los sindicatos o del gobierno, sino que dependía de la oferta de trabajo y de la capacidad de empleo de la economía. Luego entonces, la capacidad de empleo era una función de la acumulación del capital, en especial del capital circulante disponible. 12

De esta manera las condiciones de la base técnica-económica de la época hacían aparecer como limitados los recursos explotables. Es por ello que desde David Ricardo el principal objeto de la economía política clásica se limita

12 Furtado Celso, Teorfa y po/Itica del desarrollo económico, Siglo XXI, 12 Ed. 1986. Pág. 15.

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práctícamente, al estudio de la repartición del producto social a través de la renta de la tierra sin atender el sistema de producción. Esta inclináción a no considerar la forma de producir en una economía está relacionada con su idea de la riqueza limitada, predisponiéndolos a limitar la población dado que solo se tiene la ayuda lenta de la naturaleza; de a,hí la concepción de la ley del rendimiento no proporcional. 13 Dicho de otra forma, la tendencia hacia el estancamiento se debe a que el motor del progreso social qué son las ganancias, se encuentra constantemente amenazado por el aumento del costo de la mano de obra.

Malthus basándose en el principio ricardiano, estableció desde el siglo XVIII que la causa principal del exceso de población debía buscarse en el rompimiento de un equilibrio entre la población y las subsistencias y que esta ruptura se debía a la acción preponderanté de lo que él llamó principio de población; en términos económicos, �ste principio significa que la tasa de crecimiento de la población tiende a incrementarse en la medida q�e el ingreso medio crece; sin embargo ese incremento que supone un mejor nivel de vida es transitorio porque implica que el incremento poblacional reduce el ingreso per-capita y conduce a un nivel mínimo de subsistencia por la reducción de los salarios.

Debido a que el principio de la población para Malthus era un elemento discordante, esta idea presentó un quiebre con las concepciones de Locke y Smith 14 quienes afirmaban la existencia de una armonía de intereses donde el progreso

13 Gonnard René, Historia de /as doctrinas de la población, CELADE, Santiago de Chile, 1972.

,. Esta concepción se encuentra en la obra principal de estos autores. Smith Adam, lnvestígaci6n sobre Ja naturaleza y causa de la riqueza de las naciones, Fondo de Cultura Económica, cuarta reimpresión, 1984; locke Jhon, Ensayo sobre el entendimiento humano, Editorial Aguilar, Buenos Aires, Argentina, 1967.

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16

25 económico era un fenómeno natural. La lucha por las subsistencias planteada por

Malthus, resucitó el problema Hobbesiano del conflicto en. la sociedad y allanó el camino para que Marx pudiera convertir la doctrina ricardiana en una teoría de la sociedad capitalista fundada en la lucha de clases. 15

La idea de Marx sobre la población era totalmente opuesta a la de Malthus, aún cuando no estaba en desacuerdo con el control de los nacimientos, propuso una serie de principios básicos que relacionaban a la población con las distintas formas de producción. Marx sostuvo en El Capital, que no puede existir una ley demográfica universal, que la causa de la sobrepoblación no debe buscarse en las supuestas inclinaciones biológicas del hombre sino en la forma de producción capitalista imperante. Sostenía que la propia producción capitalista creaba un ejército de desempleados, cualquiera que fuera la tasa efectiva del crecimiento de la población, este excedente no sólo era consecuencia del sistema sino que era además condición para su existencia. 16

Además de la ley de rendimientos decrecientes, entre las grandes leyes de la economía clásica se encontraban la de "libre competencia" y la de "libre cambio"

concebidas por esta corriente como intrínsecas a la naturaleza humana y por lo tanto generalizables y condicionantes de la productividad del trabajo; así el aumento de esta productividad y sus repercusiones en la distribución y utilización del producto social constituyen el problema central de la teoría del desarrollo clásica. Fue Smith

15 Davis, Kingsley. Apreciación crítica de Malthus, introducción al Ensayo sobre el principio de la población de Robert Ma/thus, Fondo de Cultura Económica, Ed. 1986. Pág. XI yXII.

Valdés Luz María, Población, reto del tercer milenio, curso interactivo introductorio a la demografía. Goordinación de Humanidades UNAM, Ed. Porrúa, agosto 2000, Pág. 38.

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quien en el siglo XVIII se planteó ¿por qué aumenta el producto social? Smith pensó que la causa última de tal fenómeno radicaba en los progresos de la división del trabajo con la cual aumenta la habilidad, la economía del tiempo y la posibilidad de utilización de maquinaria, pero su planteamiento cae en un círculo vicioso al afirmar que la división del trabajo es el resultado de la propensión del hombre al comercio, y que la dimensión del mercado limita la división del trabajo. 17

Así, el proceso de acumulación estudiado por los clásicos partió de dos postulados básicos: a) el principio de la población formulado por Malthus y b) la ley de los rendimientos decrecientes en la agricultura.

El primer postulaqo apunta hacia la teoría de los salarios y el segundo a la teoría de la renta de la tierra. Ricardo señalaba que la renta de la tierra tendía a crecer a medida que se utilizaban tierras de menor calidad. Por otra parte, apoyándose en el principio de Malthus, afirmaba que la población tendería a crecer siempre que el salario obrero rebasara el nivel de la simple subsistencia. Cuando la relación tierras-población era favorable, los salarios eran altos y las ganancias elevadas. El ritmo de acumulación sería acelerado y baja la renta de la tierra. A la postre los salarías elevados significarían crecimiento rápido de la población y utilización de tierras de calidad inferior. Al aumentar el precio de los alimentos, aumentaba también el costo de la mano de obra, al propio tiempo que subía la renta de la tierra. Los salarios descendían al nivel de subsistencia y las ganancias tendían a desaparecer.

17 Adam Smith, tomado de Furt;;ido Celso, teoría y polftica del desarrollo económico, Siglo XXI, 12" Ed., 1986. Pág. 15.

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Teníendo en cuenta ese modelo, Ricardo estableció dos principios de gran alcance práctico. El primero era que la elevación de los salarios comprometía la acumulación de capital, no pudiendo ser realizada a costa del sacrificio de las ganancias de los empresarios. El segundo era que la clase de los terratenientes constituía un creciente peso social, que solamente podía ser reducido mediante una polítíca de libre importación de productos agrícolas.

A propósito de los rendimientos decrecientes, y refiriéndose al papel que desempeña el progreso técnico en el proceso económico J. S. Mil! formuló la teoría general del progreso económico: para este autor el progreso técnico retrasa el estado estacionario de la economía pero no puede evitarlo

ya

que la presión hacia el descenso de las ganancias será cada vez mayor. Ricardo completó este argumento concluyendo que la maquinaria y la mano de obra están en competencia constante;

sólo se usará la maquinaria cuando la mano de obra sea cara y viceversa. Hasta aquí, el progreso técnico solo serviría para sustituir mano de obra, por eso la sutileza de Smith que atribuía el aumento de la productividad a la división del trabajo, creó dificultades insuperables para los clásicos, porque si el aumento de la productividad resultaba de la división del trabajo, entonces los méritos eran del trabajo y no del capital. 18 La acumulación de este último resultaba ser una exigencia de la misma división del trabajo, para que el proceso se cumpliera. 19

18 Lo cual da pie para ta teoría del valor trabajo de Marx.

19 Furtado, C. Op.. Cit, Pág. 16 y 17.

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21

La teoría del valor-trabajo formulada por Adam Smith creó dificultades para los economistas del capital ya que fue retomada por Marx como su base teórica más importante. Posteriormente la economía neoclásica creó un instrumental analítico nuevo y conceptos alrededor de la teoría del equilibrio general cambiando la idea clásica de finitud de la riqueza por el concepto de escasez. De acuerdo con esta concepción del equilibrio económico, c·ada factor es remunerado en función de su productividad marginal20 por lo que la totalidad del producto se agota en el proceso distributivo, 21 y con ello se obtiene la ocupación plena, es decir, cualquiera que sea la oferta de mano de obra todas las personas que deseen trabajar encontrarán empleo si aceptan el salario que se les ofrece en el mercado, y dicho salario será determinado por la productividad marginal del factor trabajo. Con esto desaparece la idea clásica de que la remuneración del trabajo y la del capital eran de distinta índole, de paso se deshacen del principio de la población de Malthus y concluyen que los trabajadores estarían bien siempre y cuando se incrementara el ahorro.

Así, la teoría del desarrollo que se deriva del modelo neoclásico plantea que el aumento de la productívídad del trabajo, que se refleja en el aumento del salario real, es consecuencia de la acumulación de capital, la que a su vez depende de la tasa anticipada de remuneración de los nuevos capitales y del precio de oferta del ahorro.

20 Esto implica que existen límites a la utilización de los factores, por ejemplo no es posible utilizar más trabajadores en un proceso donde más allá del margen que impone el equilibrio no es útil hacerlo.

Furtado, C. Op. Cit, Pág. 39.

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23

Luego entonces lo que hay que proteger es el capital, o sea el ahorro, y no el trabajo.

De esta manera, a través de la protección del ahorro una sociedad puede contar con un desarrollo económico.

El mito de la escasez heredado de la economía clásica22 fue superado por Keynes a la vez que puso en tela de juicio la propuesta fundamental de la economía neoclásica por carecer de herramientas para explicar el paro provocado por la crisis económica mundial del capitalismo en los años treinta.

En 1936 se publicó la más importante de sus obras, The General Theory of Employment, lnterest and Money, en la que sostuvo fundamentalmente que el paro era resultado de la caída de la demanda efectiva (motor de la economía), por lo que para lograr el pleno empleo era preciso reactivar el sistema económico con inversión pública, con lo que desmintió la automaticidad en el mecanismo de mercado que mantiene a la economía en pleno empleo.

Keynes destacó que el postulado del ahorro es el núcleo lógico de la economía clásica y quiso demostrar que éste no implica austeridad. Concluye que la sociedad obtiene un excedente a partir de una decisión de invertir no restringida por la austeridad, dado que el ahorro disponible se crea a partir de la decisión de inversión. El ahorro es, por tanto, independiente de la austeridad. 23 Ahora bien, una vez que Keynes se liberó del postulado del ahorro, contradijo el de pleno empleo, argumentando que éste no es posible dada la falta de neutralidad del dinero. Esto

22 Parguez Alain, "John Maynarct Keynes: en busca de una economía sin escasez··. en Comercio Exterior, revista del BANCOMEXT, Vol. 50, No. 12, México, diciembre del 2000.

Parguez Alain. Op. Cit.

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implica que para este autor la insuficiencia de inversión era resultado de la preferencia por la liquidez y con ello asegura que el empleo se contrae cuando el especulador decide ahorrar más.

Es indudable que Keynes legó una nueva visión del capitalismo y del papel de la política económica descartando la deflación como solución· al desempleo, puesto que ésta no impulsa la inversión. Sin embargo, su falsa teoría del dinero24 utilizada para demostrar la raíz del desempleo, no fue adecuada para negar el postulado del ahorro. En efecto la Teoría General revolucionó el pensamiento económico neoclásico durante varids decenios, aunque hacia finales de los setenta el paradigma keynesiano comenzó a ser desplazado por el monetarismo y hoy en día queda muy poco de la revolución keynesiana.

En la década de los ochenta, una nueva tesis domina la teoría del desarrollo en la corriente neoclásica. Aunque asigna a la formación del capital humano la función motriz del crecimiento económico, sigue siendo controlista. El argumento a favor de la reducción del crecimiento demográfico se basa en la · afirmación de que, en los países del tercer mundo con crecimiento demográfico rápido, este es un obstáculo para el desarrollo de los programas de educación y de salud, y por lo tanto de los recursos humanos.

Esta posición es calificada como malthusianismo en retirada, desplaza el debate sobre las consecuencias del crecimiento demográfico hacia un nuevo terreno,

i� El dinero es ajeno a la demanda efectiva a causa del financiamiento, por lo tanto no es escaso, luego entonces, la preferencia por la liquidez desaparece.

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26

ubicándolo en las nuevas preocupaciones relacionadas con los aspectos humanos del desarrollo.25

l.2.3 La concepción estructuralista del desarrollo económico y la inserción de la fuerza de trabajo en los procesos productivos.

El origen de la concepción estructuralista del desarrollo económico, se ubica dentro de lo que fue la economía del desarrollo que aprovechó el descrédito en que había caído la economía ortodoxa, como resultado de la depresión de los años treinta y el éxito de la revolución keynesiana que se convirtió en la nueva economía y casi en una nueva ortodoxia en los años cuarenta y cincuenta.

Keynes planteó que en la ciencia económica había dos corrientes: una derivada de la tradición ortodoxa o clásica que se aplicaba al caso especial de pleno empleo en la economía y otro, construido por un sistema diferente de proposiciones analíticas y prescripciones de políticas, que se aplicaban cuando había un desempleo considerable de recursos humanos y materiales. Con esta aseveración Keynes cuestiona la monoeconomía y establece la credibilidad en interpretaciones contrarias a la corriente dominante en la ciencia económica.

una justificación más para voltear la mirada hacia estos nuevos planteamientos .dentro de las condiciones de subempleo rural y de industrialización tardía que

prevalecían en los países subdesarrollados. Se hicieron dos propuestas para

25 Jean-Ctaude Chastelarn:I, "La croissance de la population mondiale devant la cmmunauté ef l'opinion internationales", Revue frncaise des affaires sociales, vol. 48, n. 4, octubre-diciembre de 1994. Tomado de Lassonde Louis. Los desaffos de /a demografía. ¿qué calidad de vida habrá en el siglo XXI?, UNAM, Fondo de Cultura Económica, 11S, CR!M, PUEG, Pág. 206.

Hirschman Albert O., "Auge y ocaso de !a teoría económica del desarrollo", en El trimestre económico, No. 188, Fondo de Cultura Económica, México, Octubre-Diciembre de 1980, Pág. 1060.

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solucionar estos graves problemas: la primera de ellas fue el rechazo de la tesis monoeconómica y la otra fue la afirmación del beneficio mutuo entre naciones desarrolladas y subdesarrolladas.

La afinidad entre el sistema keynesiano y las necesidades de las economías subdesarrolladas se debió a que Keynes le dio más importancia al problema del desempleo que la economía tradicional y elaboró una teoría del equilibrio macroeconómico con desempleo, justificó además la intervención del Estado, a través de la política fiscal expansionista, para combatir el desempleo, políticas proscritas hasta entonces por la economía ortodoxa. Los primeros economistas del desarrollo fueron más allá y propusieron formas de planeación de la inversión pública que movilizara a los para fines de la industrialización, de acuerdo con un patrón de crecimiento balanceado.27

Podemos mencionar en este caso el sesgo de la política económica sectorial en cuanto a el destino de los recursos públicos; ·Ia inversión en fomento industrial $9 incrementó durante el período 1945 a 1970 pasando de 27.2 a 40.1 por ciento, mientras que para el sector agrícola se limitaron los recursos, de 17.8% a 10.9 por ciento.28

No obstante los avances de la industrialización en Latinoamérica, estos países se vieron acompañados a menudo de persistentes presiones inflacionarias y de balanza de pagos que generaron dudas acerca de lo acertado de los remedios

27 Hirchman, Op. Cit Pág. 1061.

28 Huerta Arturo, Economfa mexicana, más allá del milagro, Ed. Diana, 1991, Anexo estadístico,Pág. 204.

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tradicionales. Con ello surge en América Latina la tesis sociológica y estructuralista de la inflación, que ha ganado cierta aceptación en los países desarrollados a menudo sin mencionar su origen. 29 No se hizo esperar el surgimiento de las dudas respecto a la armonía de intereses de los países desarrollados y subdesarrollados, pues aceptando el beneficio de la asistencia financiera muchos pensaron que la distribución de las ganancias derivadas del comercio internacional no era equitativa.

De cualquier manera, había un supuesto de beneficio mutuo entre las naciones, que aceptaba que los países industrializados podrían hacer una contribución especial al esfuerzo de desarrollo de la periferia mediante el incremento del comercio, las transferencias financieras y la asistencia técnica. Esto cubriría el gran impulso que necesitaban los países menos desarrollados puesto que por sí solos no podrían generarlo. Cuando se advirtió que la relación no era del todo benéfica, por los años cincuenta, se escucha la versión de Raúl Prebish que apenas esboza la idea de la expoliación imperialista, lo que da pié al dependentismo del neomarxismo que nutriría la discusión a partir de los años setenta.30

Ante los obstáculos de la ruta del desarrollo escogida y la naturaleza híbrida de la nueva disciplina se suscitaron dos clases de ataques: 1) la derecha neoclásica la acusó de haber abandonado los verdaderos principios de la economía y de haber complicado el problema que trataba de resolver, y 2) para los neomarxistas, la

28 Hirchmari, Op. Cit Pág. 1065.

30 En palabras de Raúl Prebish: •con el propósito de acelerar una vez más la tasa de crecimiento (económico) se requiere una afluencia de capital extranjero, porque en los paises latinoamericanos es muy difícil -de hecho prácticamente imposible- reducir de manera substancial el consumo a favor de la inversión. Se necesita este aporte de capital adicional hasta el momento en que et producto bruto de la región aumente lo suficiente como para proporcionar un coaficiente de inversión satisfactorio. Prebish Raúl, "Reli;tCión entre crecimiento de la población, formación de capital y oportunidades de empleo en los países subdesarrollados", en Notas de Población No. 54, CELADE 1954.

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31 Hirchman, Op. Cit., Pág. 1068.

32 Furtado C. Op. Cit. Pág. 81.

economía del desarrollo no había avanzado bastante en su análisis de la miseria de los países pobres; afirmaba que el mal era tan grave que solo el cambio total de su estructura -soc1oeconómica y sus relaciones con los paises ricos podría aliviarlo. Para ellos, ante la ausencia del cambio, las llamadas políticas del desarrollo solo crearían formas nuevas de explotación y dependencia. 31

En su ataque a la nueva subdisciplina, ambas corrientes convergieron en el campo de la industrialización para contradedr la economía del desarrollo. La tesis de Raúl Prebish sobre la desventaja de los países pobres, exportadores de productos primarios e importadores de manufacturas ante los términos de intercambio, constituyó - uno de los argumentos para justificar una política sostenida de industrialización, rasgo inevitable del desarrollo.

Los representantes estructuralistas latinoamericanos que retoman el pensamiento marxista, ponen en primer plano el análisis de las estructuras sociales, al considerar al capital como una relación social y el estudio de los procesos productivos en sí, como medio para comprender el comportamiento de las variables económicas.32 Sin embargo, no llevan el marxismo hasta sus últimas consecuencias puesto que los estructuralistas no son anticapital.istas. Otra característica de esta corriente es su preferencia por los modelos de explicación macroeconómica ya que intenta captar la realidad en un sistema, es decir trata de obtener un mapa de los múltiples procesos sociales que admiten expresión cuantitativa. Esa construcción

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modelística cuantitativa se adícíona con una percepción histórica de los fenómenos sociales.

Esta corriente del estructuralismo económico latinoamericano, es de la primera mitad de los años sesenta, tiene como objetivo principal tomar en cuenta la importancia de los parámetros no económicos en los modelos macroeconómicos. La concepción se basa en la idea de que el comportamiento de las variables económicas depende en gran medida del cambio social. Dichos factores no económicos son: el tipo de propiedad de la tierra, el control extranjero de las empresas, la existencia de una parte de la población fuera de la economía, etc. De acuerdo con estas características, la escuela estructuralista latinoamericana intenta explicarse la realidad del subdesarrollo, a partir de la influencia del mundo desarrollado sobre los países pobres. Por ejemplo, el desarrollo vigoroso de la corporación trasnacional durante la posguerra planteó algunas cuestiones de economía política enteramente nuevas acerca del grado en que un país debería atraer, restringir o controlar estos transmisores de la tecnología y los productos modernos.33

De esta manera, la estructura productiva es importante para el estructuralismo que concibe el desarrollo como proceso de cambio social tendiente a la igualación de las oportunidades sociales, pero involucrando también dicha estructura. Este es el concepto de desarrollo que retoma la sociodemografía pero que es necesario

33 Hirschman, Op. Cit Pág. 1066.

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36 adicionar con aquellas condiciones del crecimiento económico que deben tomarse en cuenta, como lo plantearía poco tiempo después el neoestructuralismo.

1.3. Conclusión.

1.3.1 El desarrollo social y económico en la sociodemografía.

La sociodemografía latinoamericana ha intentado entender el problema de la relación población-desarrollo con nociones de desarrollo muy generales, lo cual la ha limitado en el estudio de los determinantes de los factores demográficos. Concluir que toda conformación demográfica depende de una gran variedad de factores que difícilmente pueden aprehenderse, los hace quedar en planteamientos muy abstractos, proponiendo por otro lado la multidisciplinariedad para esperar lograrlo.

La sociodemografía latinoamericana, conecta la cuestión demográfica con el desarrollo socioeconómico, retomando el concepto de desarrollo económico planteado por la corriente histórico-estructural, que lo concibe como cambio social, de ahí la tendencia de estos grupos de intelectuales que se han abocado al estudio de las necesidades básicas y también los que se involucran en la investigación sobre la manera en que la fuerza de trabajo se inserta en los procesos económicos.

Sin embargo, no queda muy claro el antecedente económico del concepto de desarrollo social manejado por la sociodemografía. Indiscutiblemente, el concepto de desarrollo económico es cambiante y su discusión ha enfrentado dificultades políticas, pero es indispensable como apoyo al concepto de desarrollo social.

Cuando se articula una idea de desarrollo social no se puede evadir el ámbito de \a

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distribución de recursos, pero cuando se quiere articular un concepto de desarrollo económico tenemos que trabajar a nivel de dos procesos que se presentan contrapuestos. Es decir, el proceso de crecímiento económico y el proceso de desarrollo económico, que son contradictorios y de difícil tratamiento dada !a tajante separación entre la ideología que antepone el crecimiento y la que aboga por un desarrollo.

Se requiere todavía un gran avance en el conocimiento específico de la economía de los países subdesarrollados para avanzar en este plano. Por eso, necesario que cada disciplina profundice en el estudio de aquellos factores que desde la perspectiva única de cada ciencia están ya esbozados. Por ejemplo, en el análisis de las diferencias entre el capital y el trabajo dentro del proceso productivo.

Las teorías del desarrollo planteadas en los años sesenta, ahora caducas, no fueron remplazadas pbr ninguna visión política coherente del futuro. Del desierto ideológico actual sólo emerge una potente voluntad de crecimiento económico a toda costa.34 Ahora bien, desde la antigüedad se ha abundado bastante sobre la función.

positiva o negativa que el crecimiento de la población ejerce sobre el crecimiento económico confundiéndolo, además, con el desarrollo.

Más recientemente, en especial en 1os años sesenta se abundó demasiado alrededor de los impactos negativos del crecimiento poblacional y sobre todo de los altos índices de fecundidad en el buen desempeño económico. Esta, si bien es una

34 Lassonde Louise, Op. Cít.,Pág.115.

(39)

parte importante de la relación población-desarrollo, se encuentra muy explorada.

Además, para el caso de Latinoamérica ya se demostró que una declinación de la fecundidad no mejora los indicadores macroeconómicos, así que es momento de voltear hacia el otro extremo de la relación en busca de esquemas explicativos de los comportamientos demográficos que nos den pauta para el futuro y no nos suceda

como a los ahora países desarrollados, que enfrentan la escasez de fuerza de trabajo dado el escaso crecimiento poblacional y el crecimiento acelerado de la población anciana.

En la tradición sociodemográfica mexicana, siguiendo la teoría sociológica de la modernización, se ha abundado en el estudio de las variables intermedias que tienen que ver con la exposición al riesgo de concebir, situándolas entre la estructura socioeconómica y el comportamiento de la fecundidad, sin embargo esta línea teórica, si bien se basa en el estructuralismo, elude el verdadero problema que implica la condición de subdesarrollo en los países del Sur. Esta es la situación que hace necesario un planteamiento desde la perspectiva histórico - estructural, que aún con sus deficiencias teórico - metodológicas intenta comprender las particularidades del desarrollo latinoamericano.

Por otro lado, en México se ha dado atención por parte de la academia, al estudio de las condrciones estructurales de la oferta de puestos de trabajo a través de los estudios del mercado de trabajo. 35

35 Una ·importante exponente de este tipo de trabajos es Brigida García quien trabajó el tema de la absorción de fuerza de trabajo en México para el período 1950-1980.

(40)

También ciertas investígaciones sobre los determinantes de la migración rural­

urbana utilizaron esquemas teóricos en este sentido, es decir, de cómo las condiciones materiales de vida que proporciona cierto sistema económico configuran culturas definídas en períodos largos de tiempo, que influyen en la conformación demográfica.36

l.3.2 La inserción del trabajo en el proceso de desarrollo económico. Una visión distinta implícita en cada corriente de pensamiento económico.

Como se mencionó antes, esencial en los estudios de la población y su relación con el desarrollo, es contar con una definición mínima de desarrollo, objetivo que en los últimos tiempos permanece olvidado o se piensa que no tiene sentido ante la realidad de la globalización que desdibuja las fronteras nacionales.

Desde el ángulo de una economía nacional, el desarrollo económico se presenta como un proceso de modificación de las estructuras (principalmente aquellas que permiten la innovación tecnológica constante) y una expansión del ingreso real por unídad de trabajo. Una definición más amplia que involucre al desarrollo social, sería aquel proceso socioeconómico que contempla en su funcionamiento dos objetivos primordiales: 1) el crecimiento del producto a niveles por encima del crecimiento demográfico y 2) la distribución de dicho producto entre los grupos sociales de manera. Sin embargo, si no se tienen en cuenta los mecanismos a través de los cuales se realiza la distribución de los recursos,

36 Ver la obra de Paúl Singer.

(41)

el término "equitativo" no tiene sentido económico. No basta con plantear la necesidad de distribuir equitativamente los beneficios del crecimiento económico, hay que decir también si eso es posible dentro de las actuales condiciones de acumulación de capital o bien cómo es posible tal cosa para que una perspectiva de desarrollo en esta dirección sea viable.

Una concepción del desarrollo que considere estos dos aspectos, implica que las dos posiciones aparentemente encontradas sobre la dirección que asume la relación (población-desarrollo o desarrollo-población) pueden ser complementarias si tomamos en cuenta que el crecimiento económico es condición necesaria pero no suficiente para el desarrollo. Por tanto, es pertinente considerar tanto al crecimiento como al desarrollo económico dentro de nuestra concepción.

El desarrollo del capitalismo estuvo en el centro del pensamiento económico durante el siglo posterior a la publicación, en 1776, de La riqueza de las naciones, de Adam Smith, era la preocupación fundamental de la economía política clásica.

Durante el último cuarto del siglo XIX y hasta alrededor de 1950 esta preocupación y la propia economía política, fueron desplazadas de la corriente principal del pensamiento económico. Se impusieron las dos escuelas esenciales de la economía pura: la teoría económica neoclásica, incluyendo la teoría de las ventajas comparativas en el comercio mundial y la macroeconomía keynesiana, con sus variantes de corto y largo plazos,37 preocupadas más por el equilibrio externo que por el fortalecimiento de la estructura productiva."

37 Sunkel Osva!do, "Del desarrollo hacia adentro al desarrollo desde dentro", en Osvatdo Sunkel (Comp.). /dem. Pág. 36.

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Si comparamos el pensamiento clásico con el neoclásico podemos advertir que la diferencia básica reside en la teoría del valor que se opone a ia teoría de la utilidad marginal, sin embargo son dos posiciones conciliables puesto que Smith no llevó muy lejos su concepción sobre el trabajo, simplemente intentó distinguirlo del capital pero no le dio una definición diferente de la que ya tenía. Así que las consecuencias que podemos deducir sobre sus consideraciones hacia el trabajo son muy similares, ya que principalmente giran alrededor de los salarios como pago a un factor técnico de la función de producción.

Quizás la falta de visión de la economía clásica sobre el futuro tecnológico, le permitió destacar ampliamente las relaciones entre crecimiento económico y dinámica demográfica; el ejemplo más claro de ello es la idea de Malthus quien enfatizó que el punto central del análisis económico de la población está en la relación entre ésta y los recursos, aceptando con ello que la forma de producir los bienes materiales tiene un impacto directo sobre el comportamiento de la población.

Como es sabido los clásicos examinaban una sociedad rural en donde la población vivía al nivel fisiológico de supervivencia donde ésta era definida por la productividad agrícola, por lo que el tamaño y crecimiento de la población estarían determinados por la disponibilidad de recursos. De esta manera, aumentando la disponibilidad de alimentos per cápita ocurriría una caída de la mortalidad que aumentaría el tamaño de 11;1 población. También el aumento en las disponibilidades de alimentos per cápita provocaría un aumento en el nivel de la fecundidad, pues una mejora de las

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condicíones generales de vida llevaría a las personas a contraer matrimonio más pronto, teniendo como resultado un aumento en las tasas globales de fecundidad.

Luego viene e! movimiento de signo contrario, que retoma y modifica la economía neoclásica en los años sesenta con la ''explosión demográfica"

latinoamericana: al aumentar la densidad demográfica, la disponibilidad de alimentos per cápíta bajaría, lo que redundaría en un aumento de los niveles de mortalidad y bajarían las tasas de fecundidad, disminuyendo la tasa de crecimiento poblacional. El marxismo en cambio se queda con la primera parte de la concepción clásica; dice que son las condiciones materiales de vida las que explican el movimiento de crecimiento y decrecimiento de la población, solo que a diferencia de Malthus lo relaciona con las características del sistema económico capitalista.

Tanto para los clásicos como para los neoclásicos, el mecanismo que opera en el modelo es el del mercado, es decir, oferta y demanda de mano de obra cuyo cruce da como resultado un salario. Si la oferta de fuerza de trabajo es excedente a las necesidades del ahorro entonces los salarios se reducen y viceversa. Sin embargo, este supuesto se cuestiona, (como lo consideró Keynes en el caso del pleno empleo), si se introducen consideraciones institucíonales ya que la distribución de los recursos no son datos naturales, sino que están condicionados por circunstancias históricas de posesión y propiedad de los recursos económicos, es decir por las relaciones sociales de producción.38

38 Paiva, Paulo. "Algunos comentarios sobre ias relaciones entre dinámica demográfica y crecimiento económico", en Problemas metodológicos en la investigación sociodemográñca. Varios autores- Pispal/Colmex. México, 1era. Ed. 1986. Pág. 163

Referencias

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