UNIVERSIDAD NACIONAL DE TRUJILLO FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES ESCUELA PROFESIONAL DE TRABAJO SOCIAL
TESIS
Factores socioeconómicos que influyen en el abandono familiar de los beneficiarios del Centro Adulto Mayor del Hospital Tomas Lafora – Guadalupe – año 2019
Para optar el Título Profesional de Licenciada en Trabajo Social
AUTORA:
Bach. Cruz Pisfil, Kimberly Mariam ASESOR:
Dr. Córdova Llontop, José Marcos Ulises MG
TRUJILLO – PERÚ
2021
DEDICATORIA
A DIOS, por haberme dado la vida, sabiduría e inteligencia para poder realizar con eficiencia mí practica Pre Profesional, bendiciendo y guiando cada meta trazada en el proceso de formación profesional.
A MIS PADRES, Marcela y Guillermo, por su amor, trabajo y sacrificio en todos estos años, apoyándome con los recursos necesarios para estudiar.
Quienes me han dado todo lo que soy como persona, mis valores, mis principios, mi carácter, mi empeño, mi perseverancia y mi coraje para conseguir mis objetivos.
A MIS HERMANOS, por ser parte importante en mi vida y representar la unidad familiar. A Guillermo por ser un ejemplo de desarrollo profesional a seguir. Y a Mía, por ser la motivación de superación personal y profesional.
JURADO DICTAMINADOR
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Dr. LAVADO IBAÑEZ, MANUEL ALFONSO PRESIDENTE
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Dr. FLORES PEREZ, YOYA BETZABE SECRETARIO
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Dr. CÓRDOVA LLONTOP, JOSÉ MARCOS ULISES MIEMBRO
AGRADECIMIENTO
Le agradezco Dios, por haberme acompañado y guiado a lo largo de mi carrera, por ser mi fortaleza en los momentos de debilidad y por brindarme una vida llena de aprendizajes, experiencias y sobre todo felicidad.
Un agradecimiento muy especial al Hospital Tomas Lafora y Profesionales por haber brindado la oportunidad de desarrollar mi Practica Pre Profesional en su Institución. Y por todo el apoyo y facilidades que se me otorgo para crecer profesionalmente y aprender cosas nuevas.
Agradecimiento a los Usuarios del Programa Adulto Mayor, quienes brindaron en todo momento su confianza, apoyo y participación a través de las actividades desarrolladas en el proceso de investigación.
PRESENTACIÓN
Señores miembros del jurado:
En el cumplimiento con lo dispuesto en el Reglamento de Grados y Títulos de la Universidad Nacional de Trujillo, Facultad de Ciencias Sociales de la Escuela Profesional de Trabajo Social, me permito poner a vuestra consideración el presente Plan de Tesis Titulada:
Factores socioeconómicos que influyen en el abandono familiar de los beneficiarios del Centro Adulto Mayor del Hospital Tomas Lafora – Guadalupe – año 2019, con la finalidad de optar el Titulo de Licenciada en Trabajo Social.
Agradezco por anticipado las sugerencias y observaciones correspondientes, confiando en su criterio profesional la evaluación del presente Informe de Plan de Tesis, lo que servirá para enriquecer y fortalecer mi formación profesional.
Trujillo, 18 marzo del 2021
Cruz Pisfil, Kimberly Mariam Bachiller en Ciencias Sociales
INDICE
DEDICATORIA i
MIEMBROS DEL JURADO ii
AGRADECIMIENTO iii
PRESENTACIÓN iv
INDICE v
RESUMEN vi
ABSTRACT vii
I. INTRODUCCIÓN 1
1.1. REALIDAD PROBLEMA 1
1.2. ANTECEDENTES 2
1.3. BASES TEORICAS 4
1.4. MARCO CONCEPTUAL 13
1.5. PROBLEMA 23
1.6. HIPÓTESIS 28
1.7. OBJETIVOS 29
II. MATERIALES Y MÉTODOS 30
2.1. MÉTODOS 30
2.2. TÉCNICAS 31
2.3. INSTRUMENTOS 31
2.4. POBLACIÓN 32
2.5. MUESTRA 32
III. PRESENTACIÓN Y DISCUSION DE RESULTADO 33
IV. CONCLUSIONES 59
V. RECOMENDACIONES 61
VI. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 62
VII. ANEXOS 66
RESUMEN
A través del presente trabajo de investigación titulado: “Factores socioeconómicos que influyen en el abandono familiar de los beneficiarios del Centro de Adulto Mayor del Hospital Tomas Lafora – Guadalupe” – año 2019
Se logró corroborar que los factores socioeconómicos tales como la escasa comunicación familiar expresada en el limitado tiempo que dispone la familia por motivos laborales o por residir en ciudades alejadas a la ubicación de Centro Adulto Mayor, el desinterés producto de resentimientos y rencillas familiares, así como, los bajos ingresos económicos que perciben las familias, por ende la pobreza, influyen en el abandono familiar de nuestros (as) sujetos de estudio.
Así mismo, el presente estudio de investigación permitió demostrar, lo siguiente:
● Identificar que el bajo nivel educativo de la familia no es determinante como causal del abandono familiar hacia el adulto mayor.
● Confirmar que producto del abandono físico y emocional familiar hacía el adulto mayor beneficiario, se atenta considerablemente en su calidad de vida pues altera su comportamiento, disminuye su autoestima, se recarga de estrés, altera su sistema inmune por ende atenta contra su salud, así mismo influyendo negativamente en las relaciones con su círculo social.
● Reafirmar que el apoyo familiar, la comunicación familiar, la existencia de fuentes de generación de ingresos propios facilita la adaptación del adulto mayor a su nueva rutina de vida, a partir de allí mejora sus relaciones interpersonales, propicia una comunicación horizontal mejorando la autoestima del adulto mayor beneficiario.
● Se logró conocer en referencia a los casos presentados en los beneficiarios del centro del adulto mayor del hospital Tomas Lafora - Guadalupe, que la mayoría de los integrantes sienten abandono por parte de sus familiares por motivos económicos, ya que sus hijos no tienen los ingresos económicos suficientes para cubrir las necesidades básicas de su familia por ende de los adultos mayores, dejándolos en situación de vulnerabilidad.
Finalmente, a partir del presente estudio de investigación, se propone como principal alternativa de solución a esta problemática, las terapias comunicacionales familiares y las jornadas familiares, teniendo como directriz principal, las visitas domiciliarias. A fin de fortalecer la confianza, lazos afectivos familiares y el acompañamiento e involucramiento de los familiares con el adulto mayor.
PALABRAS CLAVE: Comportamiento del Adulto Mayor, Relaciones familiares, Lazos afectivos familiares, Apoyo Familiar y Bienestar del Adulto Mayor.
ABSTRACT
Through this research work entitled: "Socioeconomic factors that influence family abandonment of beneficiaries of the Center for the Elderly of the Hospital Tomas Lafora - Guadalupe" - year 2019 It was possible to corroborate that socioeconomic factors such as poor family communication expressed in the limited time available to the family for work reasons or for residing in cities far from the location of the Elderly Center, disinterest as a result of family resentments and quarrels, as well as, the low economic income received by families, hence poverty, influence the family abandonment of our study subjects.
Likewise, the present research study allowed to demonstrate the following:
Identify that the low educational level of the family is not a determining factor as a cause of family abandonment towards the elderly.
Confirm that as a result of the physical and emotional family abandonment made by the elderly beneficiary, their quality of life is considerably affected by it altering their behavior, lowering their self-esteem, recharging themselves with stress, altering their immune system, thus threatening their health, as well himself negatively influencing relationships with his social circle.
Reaffirm that family support, family communication, the existence of sources of income generation, facilitate the adaptation of the elderly to their new life routine, from there it improves their interpersonal relationships, fosters horizontal communication, improving the self-esteem of the elderly beneficiary.
In reference to the cases presented by the beneficiaries of the Tomas Lafora hospital for the elderly - Guadalupe, it was learned that most of the members feel abandoned by their relatives for financial reasons, since their children do not have the income sufficient funds to cover the basic needs of their family, therefore of the elderly, leaving them in a vulnerable situation.
Finally, based on this research study, family communication therapies and family days are proposed as the main alternative solution to this problem, with home visits as the main guideline.
In order to strengthen trust, family emotional ties and the accompaniment and involvement of family members with the elderly.
KEYWORDS: Behavior of the Elderly, Family Relations, Family Affective Ties
I. INTRODUCCIÓN
1.1 REALIDAD PROBLEMÁTICA:
Cuando la persona adulta mayor ha dejado de ser independientes, la familia se constituye, en un único soporte, sin embargo, en muchos casos el hogar se convierte en un espacio de marginación, abandono y de maltrato.
En los últimos años constatamos que la familia ha sufrido múltiples cambios. Producto en parte del llamado proceso de modernización de la sociedad que, en lugar de cohesionar a las familias, acelera el proceso de desestructuración de las mismas y de desvalorización de los adultos mayores.
Todos los adultos mayores no presentan las mismas características de salud, ni económicas, así por ejemplo encontramos adultos mayores valientes y postrados al igual que adultos mayores que carecen de ingresos o aquellos que perciben ingresos por debajo de lo que se requiere para cubrir las necesidades requeridas; estas personas claramente requieren de cuidados específicos de acuerdo a las discapacidades o condiciones sociales que presenta cada uno de ellos, pero por sobre todo, requieren de una atención que considere su dignidad de personas.
Especialistas en geriatría indican que es frecuente observar actualmente situaciones en las cuales la familia cercana manifiesta cansancio, agotamiento, desinterés, agresión y apropiación de los valores o rentas de la persona adulta mayor. Este a su vez se vuelve más dependiente, fácil de influenciar por el temor hacer abandonado, se abandona así mismo, se deprime e incluso algunas veces se vuelve por el contrario hostil y agresivo.
“Habitualmente, cuando se habla de prestaciones y calidad de las mismas, se refiere habitualmente a la satisfacción del usuario, pero en estos casos nos hallamos ante un cierto grado de incapacidad de los usuarios para juzgar, por una escasa información en los requerimientos, aspectos positivos y negativos de los distintos niveles de asistencia” (Minsal, 2009)
El abandono hacia el adulto mayor suele definirse como la falta de atención y cuidado por parte de los familiares, el cual afecta en mayor parte el aspecto psicológico y emocional. Los adultos mayores suelen deprimirse mucho, no quieren comer y no quieren vivir e incluso piensan en el suicidio.
Es común que la presencia de enfermedad o discapacidad, acompañada de soledad, abandono, inestabilidad económica, coloca a las familias en situaciones críticas, pues en la mayoría de los
casos se trata de enfermos con más de un padecimiento y la atención médica significa egresos altos en la economía familiar que termina por agotar la paciencia y la reserva monetaria en muchas de ellas. Klassen Gonzalo (2009).
El abandono que sufre la tercera edad es una problemática que se vive a diario, son innumerables las historias que existen sobre el abandono, desplazamiento o el desarrollo del núcleo familiar, historias que describen la realidad de miles de adultos mayores. Al producirse un quiebre en los puntos (comunicación, afectividad, etc), la tercera edad se repliega o es desplazada a un rincón del hogar, reduciéndose a su mundo social provocando en el sujeto (tercera edad) una serie de repercusiones tales como abandono familiar social, aislamiento, transformación o cambios en los lazos afectivos, cambios bruscos en los estados de ánimo. Salgado V. N (2009)
“En el hogar se puede producir la situación que el paciente por un lado sea aceptado como tal y la familia se preocupa por él, pero, la presión del medio ya sea trabajo, estudios lo apartan del adulto mayor y este va quedando abandonado, otras veces puede ser, porque, la familia no entiende el proceso que vive el adulto mayor y lo encuentra un estorbo que no quiere cooperar, en consecuencia, lo apartan, lo abandonan”. Bruna miguel (2009).
La soledad es una de las situaciones más tristes que afronta una persona adulta mayor en alguna etapa de su vida. Aunque este estado de ánimo suele darse a cualquier edad, este sector adulto de la población es el que más lo sufre.
Se puede atribuir muchas razones por las que una persona adulta mayor pueda sentirse sola, una de ellas es cuando los hijos se van del hogar para conformar nuevas familias y las visitas se vuelven esporádicas, otra es por la viudez, ante la partida de la pareja de toda la vida, y otra, más lamentable, todavía, es por abandono de la propia familia.
En un contexto de soledad, la persona se vuelve vulnerable e indefensa para afrontar las necesidades básicas de dependencia, intimidad y relación con otros. Este estado emocional puede afectar su autoestima, al extremo de abandonarse a sí mismo y socialmente, y perder toda motivación ante la vida.
Con la llegada de la jubilación, la persona adulta mayor puede pensar que con ello no va hacer útil para determinadas actividades productivas. La separación del vínculo laboral y de los compañeros de trabajo, le harán replantearse nuevas estrategias de convivencia, además, dispondrá de más tiempo para estar con los nietos o dedicarse a aquellas actividades tantas veces postergadas.
La “Fragilidad”, que reflejan las personas mayores, acentúa más el grado en que cada uno de estos problemas los afecta, exponiéndolos, a sufrir por la pérdida de apoyo y cariño del que son víctimas y de la cual los familiares parecen no darse cuenta del daño que les hacen.
Lo injusto del trato hacia las personas adulta mayores, perjudica en gran medida su estado de salud, y como muchos refieren, que, por lo avanzado de su edad, ya no están en condiciones de actuar “en beneficio de” o, en otras palabras, ya no son “productivos” para la sociedad que, si bien es cierto en alguna medida, no es motivo para tener un trato inadecuado hacia ellos, ni dejarlos de lado frente a ciertas situaciones de las que fueron participes anteriormente.
La reacción de los adultos mayores, así como cualquier otra persona que atraviese por una situación de abandono, es decir, observar que a su alrededor no existe nadie quien pueda brindarle apoyo, y que tiene que salir adelante solo, no es para nada positiva, ya que tienen entre otras cosas a la tristeza, por la soledad que sienten, o aún peor, la depresión que conlleva a problemas agregados, afectando enormemente su situación actual. Lo más duro para el adulto mayor es la frustración que siente por no sentirse útil. Martin E. (2009)
1.2 ANTECEDENTES:
Roldan (2007) en la tesis "Vivencias del adulto mayor frente al abandono de sus familiares en la comunidad hermanitas descalzas", el presente estudio de Investigación tuvo como objetivo comprender las Vivencias del Adulto Mayor frente al abandono de sus familiares, lo cual fue posible lograr con el enfoque fenomenológico.
Dicho estudio es de tipo Cualitativo, descriptivo, que me permitió tener una visión de la situación de la variable estudiada en la población de adultos mayores.
La muestra estuvo conformada por 19 personas adultas mayores, la cual fue obtenida a través del muestreo no probabilístico intencionado por saturación. La técnica utilizada en la recolección de datos fue la entrevista a profundidad, ya que se requerían obtener respuestas individuales que no hubieran sido posibles obtener con alguna entrevista de tipo común.
El análisis fenomenológico de las 19 entrevistas realizadas permitió la identificación de siete unidades de significado, las cuales fueron posteriormente interpretadas para una mejor comprensión de las mismas.
Entre las vivencias del adulto mayor tenemos que éste es consciente de la etapa de vida por la que atraviesa, y que, a pesar de los malos tratos recibidos por parte de sus familiares, éstos no sienten ningún tipo de rencor hacia ellos, por el contrario, crean excusas tratando de entender los motivos por los cuales sus familiares actúan de aquella manera; y que en la mayoría de los casos es por falta de dinero que sus familiares no están con ellos. En cada uno de sus pensamientos y/o actos está presente Dios, a quien se aferran y piden a diario ayuda para seguir adelante.
Entre las consideraciones finales se resalta la importancia de la futura realización de investigaciones de tipo cualitativo que incluyan como población a los adultos mayores, debido a la falta estudios relacionados a este tema. Así también se refleja la fragilidad y bondad de las personas adultas mayores, en cuyas almas no hay espacio para albergar ningún tipo de sentimiento negativo hacia alguna persona.
Las vivencias que experimentan las personas de la tercera edad que se encuentran en una situación de abandono reflejan la situación actual de falta de cohesión en la cual nuestra sociedad, y su unidad fundamental, la familia, se encuentran. El hecho de acostumbrase a aquella situación parece ser la única solución que encuentran para de alguna manera poder sobrellevarla. Si se tomara en cuenta la importancia del apoyo, la comprensión y el amor que se debería mostrar a las personas adultas mayores dentro de la familia, la realidad sería muy diferente a la vivida actualmente. El llamado proceso de modernización ha llevado a colocar a la familia en un segundo plano, situación que perjudica los lazos de unión familiares que debieran estar presentes siempre.
La falta de interés que muchas veces muestras los familiares que abandonan a los adultos mayores es una situación muy común últimamente. Es en estos casos, en el que el profesional de Trabajo Social, en su rol educador, tiene que desempeñar arduas tareas que logren sensibilizar y acentuar la importancia del cuidado, respeto, amor y comprensión que se debe tener al adulto mayor.
La etapa de vida por la que atraviesan las personas adultas mayores los hace ser protagonistas de muchos cambios por los que tienen que atravesar, y que son, en algunos casos, aquellas experiencias negativas las que perjudican su estado de salud y/o emocional. Pese a ello, el envejecimiento también puede ser sobrellevado de una manera agradable y grata al lograr tener algún tipo de motivación, de cualquier índole, que al adulto mayor le permita disfrutar la etapa de vida que está atravesando actualmente. Ello, con el apoyo que principalmente la familia pueda brindar al adulto mayor, permitirá que se facilite el hecho que éste pueda disfrutar cada día más de todas y cada una de las actividades que realice.
Al ser considerados como "población no productiva", las personas de la tercera edad no son capaces de encontrar una actividad que les brinde un tipo de ingreso económico y se dedican a pedir limosnas en las calles dela ciudad para, de alguna u otra manera, conseguir lo mínimo y así poder solventar sus mínimos gastos. Actualmente; hacen falta muchas más instituciones que de alguna manera puedan ayudar a cubrir las necesidades básicas a las que todo ser humano tiene derecho, lo cual se lograría al plantear y crear programas nacionales en los cuales se pongan en práctica dicha ayuda.
Lo valioso que representan los adultos mayores recae, en gran medida, en la experiencia adquirida con el transcurrir del tiempo. Nadie podría negar la sabiduría que han logrado alcanzar dichas personas, cuyas enseñanzas deberían ser tomadas más en cuenta. La situación que se repite en muchos casos desalienta a las personas adultas mayores ya que, algunas personas jóvenes, miembros o no de la familia, al estar tan preocupados en cosas que no tienen importancia, obvian e ignoran lo que las personas adultas mayores tienen para mostrar y dar, dando paso a la ingratitud que daña el estado emocional de dichas personas; cuando en realidad se debería mostrar el más grande interés por lograr tener una sola de las enseñanzas que todas las personas adultas mayores tienen para brindarnos.
Pasar el mayor tiempo del día en la calle, por una parte, les hace olvidar o dejar por un momento de lado, la situación de abandono en la que se encuentran, pero por otra, los expone a muchos peligros propios que esta tiene, aunque de cualquier modo prefieren, estar así y solo llegara sus respectivos hogares, si es que lo poseen, a descansar. Si compartieran sus alegrías, problemas o preocupaciones con alguna persona, atravesar la etapa de envejecimiento sería mucho más fácil
para ellos, ya que contarían con alguien a quien acudir en cualquier situación y solucionar algún problema, por más difícil que éste sea.
El hecho de haber sido abandonados por sus propios hijos, no amerita que tengan resentimientos hacia ellos, porque al fin y al cabo, es la ley dela vida que ellos se casen y formen un hogar, y hagan lo que hagan, siempre seguirán siendo sus hijos y los tratarán con el cariño de siempre.
La bondad que reflejan los adultos mayores no les permite tener ningún tipo de sentimientos negativos hacia su familia, por el contrario siempre desearán lo mejor para cada uno de ellos, situación que debería ser considerada, aprendida y tomada muy en cuenta para lograr que ello sea recíproco.
Guzmán (2010) en la tesis: "Abandono del adulto mayor, derechos y política social" menciona que la vivencia que experimenta el adulto mayor que se encuentra en una situación de abandono refleja en la actualidad la falta de enlace en el cual nuestra sociedad y su núcleo familiar se encuentran. El hecho de vivir esta situación parece ser la única solución que encuentra para de alguna manera poder sobrellevarla. Si se tomara en cuenta la importancia de la red de apoyo, la comprensión, la calidad de vida y el amor que se deberían mostrar las personas adultas mayores dentro de la familia, esto sería totalmente diferente a los que se vive en la actualidad. Todos los cambios se deben a la modernización que llevan los países para dejar de ser subdesarrollados, dejando a un lado el factor humano y la base familiar que es tan importante para el fortalecimiento de valores en las personas.
Existen leyes a favor de la tercera edad que permiten hacer valer sus derechos como actores de la sociedad, el adulto mayor por pertenecer a la sociedad cuenta con el resguardo jurídico en los derechos fundamentales inscritos en las constituciones que corresponden a cada país como lo son: derecho a la libertad, propiedad, igualdad, seguridad, protección; son sujetos de derechos y deberes para con su país. No todos los países cuentan con leyes integrales que respalden la prevalencia en los derechos de los adultos mayores o mecanismos que intervengan en la regulación y funcionamiento de las políticas sociales para mejorar las condiciones de vida.
Sin embargo la existencia de leyes aprueba que las personas mayores hagan valer sus derechos como ciudadanos, por motivos ya mencionados anteriormente se debe contar con las normas que regulen aspectos en las condiciones del adulto mayor.
Desde el punto social el ser humano se conoce como un individuo que permanece en contacto con su red de apoyo, consigo mismo, por su tiempo libre crea relaciones que le ayudan a construir un espacio nuevo de convivencia que garantiza el aprovechamiento de sus capacidades para la fundamentación de redes sociales, económicas, políticas que permitan el desarrollo fundamental de la persona.
El adulto mayor crea un encadenamiento de actividades que le permiten interactuar con sus semejantes en el logro de efectuar una meta de cumplimiento en sus acciones que le permitan componer la red social de acciones.
Todos estos conceptos permiten que sean involucrados en las acciones participativas que ayuden al desarrollo de los programas y políticas que se generan para que sean entes capaces de la solución de sus propios beneficios que forjan las instituciones para su propio beneficio.
El adulto mayor fuera de estos factores mencionados anteriormente está viéndose inmerso en un envejecimiento demográfico que lleva a integrar esfuerzos eficaces según la cooperación internacional, para lograr el compromiso de las partes internacionales con un fin específico de involucrar en las políticas las contradicciones del envejecimiento y aplicarlas estrategias diseñadas por la segunda asamblea mundial sobre envejecimiento.
Viendo los campos que el adulto mayor se ha abierto para realizar y hacer cumplir sus deberes y derechos como integrante de la sociedad y de una familia quien es la que debe velar por su integridad personal, aun no se cumple con satisfacción estas condiciones para la estabilidad integral y mejorar las condiciones de vida en la familia, sociedad y las redes de apoyo que lo rodean.
El Trabajador Social interviene en este campo tan importante para la sociedad como lo son el adulto mayor garantizando el bienestar y cumplimiento de las políticas y/o programas establecidos por las entidades encargadas, las funciones profesionales son de orientar a las mismas en el desarrollo de sus capacidades que les permitan solventar los inconvenientes sociales, individuales, familiares con el acompañamiento de las redes sociales.
La realización del cumplimiento de metas para promover la autonomía, desarrollo y la aplicación para mejorar las condiciones de vida digna del ser humano con el conocimiento de los planes desarrollados en los gobiernos con sentido de pertenencia por lo que les pertenece y así garantizarle ser independiente para que no se sientan menospreciado y abandonados en un rincón como artículos más del hogar.
Tener conocimiento de los proyectos para hacerle llegar la información y así mismo gestionarla buscando los recursos necesarios de las instituciones comprometidas con el cambio y cumplimiento y así realizar mecanismos de recursos existentes al beneficio de sus capacidades y con el compromiso del equipo interdisciplinario que puedan estar en contacto con los profesionales que mantengan en contacto con los beneficiarios.
Bruna, Reynoso, San Martin (S/f) en la tesis "El abandono una problemática en el adulto mayor" De acuerdo a lo analizado anteriormente uno puede observar la forma en que la sociedad ha cambiado con el transcurso de los tiempos, de una sociedad que en la figura principal y más
respetada era el adulto mayor a quien se le solicitaban consejos y eran escuchados, a la actual que es totalmente a la inversa.
Actualmente la sociedad ha cambiado y lo único que interesa es la productividad en todos los ámbitos de la vida, el tener más cosas, el tener posición social, etc. A su vez la sociedad tampoco se ha interesado por preparar al adulto mayor, es poco rentable, el adulto mayor es un ente muy lento para el proceso de producir incluso a veces puede producir perdidas las cuales la sociedad no está dispuesta a aceptar.
La familia tampoco está dispuesta a aceptar pérdidas, gastos ocasionados por el adulto mayor y esto mirado desde el punto de vista productivo para el interés de la sociedad.
Otra característica muy particular de la familia es el no tener un espacio físico, psicológico, emocional para el adulto mayor.
Desde el punto de vista del adulto mayor este tampoco se prepara para esta etapa de la vida con todos sus cambios anatómicos, fisiológicos, psicológicos, emocionales, económicos, sociales que tienen al ir avanzando en la edad, por ejemplo, la jubilación que lo deja solo y no crea ni ha creado redes de apoyo para esta nueva etapa de su vida.
Otro caso digno de destacar es el hecho que muchas mujeres piensan que una vez llegada a su etapa pos menopáusica cree que todo termina allí.
Los sistemas sanitarios tampoco están preparados para estos cambios por el aumento significativo del adulto mayor. Aun pareciera que le tuvieran temor a tratar este tipo de paciente al no poder comprenderlos en su nueva etapa de vida con nuevas inquietudes y nuevas necesidades la gran mayoría de ellas insatisfecha.
Estos cambios han ocasionado en el adulto mayor variados signos de depresión, desde una pérdida de su autoestima a una especie de autismo pasando por unas ideas de suicidio muy particular, "¿por qué, no me moriré mejor?".
Al poder observar el ambiente que nos rodea nos damos cuenta que apunta a gente joven sobre 40 años se es viejo". El adulto mayor al llegar a edades rnás avanzadas se encuentra con una jubilación escasa denigrante, lo que hace que debe depender necesariamente de otras personas denigrándolo apartándolo de todo lo que antes disfrutaba, por ejemplo, comía lo que quería, ahora lo que puede o lo que le dan, en esta edad aumentan los gastos farmacológicos, cuidados personales y la sociedad no le da oportunidad de obtener un mayor ingreso.
Por las exigencias que impone la sociedad, la familia, en último término el individuo también lleva a que el adulto mayor se margine, se le abandone. En Chile el abandono puede ocurrir en varios lugares, situaciones a saber:
- Hogar de ancianos.
- Hospitales
- En el propio hogar.
- En la calle.
Existen en muchas familias que a sus adultos mayores los internan en un hogar con el objeto que no sean un estorbo en la vida diaria de la familia. Esto porque, no lo pueden cuidar, en consecuencia, lo llevan a un hogar en donde efectuarían los cuidados que ellos no pueden realizar.
Además en Chile existen una serie de hogares de ancianos no legalizados, sin supervisión, esto lleva a la pregunta "¿en qué forma son cuidados estos ancianos?", ¿qué tipo de actividad se realizan con ellos para mantener su autonomía y desarrollar sus potenciales de toda una vida?, aún más en los hogares establecidos legalmente muchas veces no se realiza ningún tipo de actividad para mantener su autonomía solo interesa el dinero, de vuelta nos lleva a que la sociedad solo le interesa la producción el obtener ganancias y mientras menos gastos nos ocasione el obtener esa ganancia mejor visto es por la sociedad. Este tipo de actividades las efectuara el hogar en la medida que le produzca ganancias.
En algunos casos las familias no se encuentran preparadas para atender a sus familiares y lo único que desean es dejarlos en los hospitales que ellos se hagan cargo, pero, en otros casos (una gran mayoría) es el hospital quien los abandona los devuelven a sus casa sin preparar a sus familiares para que lo cuiden y a veces ni siquiera le avisan a la familia que el paciente está de alta. En el caso que el paciente se quede en el hospital quedan en un total abandono después de un tiempo son devueltos a sus casas, pero, totalmente escarados y con escaras profundas y múltiples. Esta situación se da especialmente en los adultos mayores y en pacientes terminales, en ambos casos son pacientes no productivos.
En el hogar se puede producir la situación que el paciente por un lado sea aceptado como tal y la familia se preocupa por él, pero, la presión del medio ya sea trabajo, estudios lo apartan del adulto mayor y este va quedando abandonado, otras veces puede ser, porque, la familia no entiende el proceso que vive el adulto mayor y lo encuentra un estorbo que no quiere cooperar, en consecuencia lo apartan, lo abandonan.
Otros adultos mayores se encuentran abandonados en las calles aunque existen hogares para este tipo de ancianos, pero, son insuficientes.
Velásquez (2012) En la tesis "Condiciones socioeconómicas, familiares y de participación comunitaria del adulto mayor en la urbanización de la llanada, sector II de la ciudad de Cumaná". Describe que la familia es el núcleo fundamental de la sociedad. En ella el ser humano nace, crece y se desarrolla, puede ser considerada como una unidad básica bio-psico-social, con leyes y dinámicas propias, que le permiten mantenerse en equilibrio y soportar las tensiones y
variaciones, sin perder la identidad como grupo primario de organización social, a través de la unidad, la continuidad en el tiempo y el reconocimiento de la comunidad que lo rodea (Eroles, 1998).
En su tarea socializadora, la familia cumple con la trascendente función social de preservar y transmitir los valores y las tradiciones del pueblo, sirviendo de enlace a las generaciones. La familia tiene derecho al trabajo y a la seguridad social y cuando se trata de atenciones de necesidades sociales básicas, a la protección del Estado.
En una sociedad de constante cambio y afectada significativamente por situaciones críticas, la familia y las personas, reciben fuertes impactos que la afectan en su estabilidad y en su seguridad, y determinan también una adaptación a nuevos contextos socio-culturales. Partiendo de esta visión y de los principios esenciales de igualdad de oportunidades y de justicia social, merecen una consideración especial de los sectores sociales y los grupos familiares vulnerables por su condición de marginados o por su fragilidad para enfrentar las situaciones de crisis, carencia, enfermedad o discapacidad, particularmente en lo que se refiere a la satisfacción de las necesidades sociales básicas.
Una vez expuestas estas aproximaciones generales a la estructura e interacción familiar, cabe señalar que todo hogar enmarca su vida dentro de una serie de elementos internos y externos que la afectan o influyen en su interacción cotidiana.
En cada hogar se desarrolla un particular estilo de vida en el que se manejan normas, códigos comunicativos, vínculos socio-afectivos, metas, intereses, etc. Muy definidos o singulares sin negar la presencia de agentes comunes, pero con repercusiones distintas.
Estas variables impulsoras, que activan e inciden en la estructura del hogar, las vamos a denominar fuerzas familiares y se señalarán con el criterio de ideales o deseables en tanto, propicien el crecimiento armónico y el desarrollo total de todos y cada uno de los miembros de la familia.
El momento actual exige una recuperación de elementos que cohesionen a la familia y en este sentido las fuerzas de integración afectivas van a ser importantes alternativas que propendan y apunten hacia dicha dirección. Las fuerzas de integración afectiva constituyen los ejes a partir de los cuales se vuelve posible representar en una convivencia familiar armónica e integral que permita interactuar funcional, efectiva y afectivamente frente a los retos y desafíos que se presentan y proyectan en la sociedad.
Aunque quizás pueda soñar extraño en su enunciado, dichas fuerzas son una importante dimensión dentro del nuevo modelo familiar que urge construir para volveré realidad la vida de hogar como proyecto de amor.
La familia, sostienen Cordero y Cabanillas (2003), es el grupo social por autonomía, donde el mundo de las relaciones interpersonales se hace más patente. Hemos visto como esta situación de interrelación y de intercomunicación sufre cambios a lo largo del proceso de envejecimiento. El aumento de la población mayor, así como el descenso de la natalidad en las últimas décadas, hacen que la población anciana tenga cada vez menos descendientes capaces y a disposición para la prestación de ayuda y cuidado.
Actualmente la familia es una de las instituciones que más cambios ha sufrido en los últimos años a diferentes niveles: en la imagen, en los aspectos legales, las relaciones de pareja, en las relaciones padre e hijos y entre otras generaciones, en la dinámica familiar y en los diferentes papeles que asumen cada individuo. En otro tiempo, la familia (padres, abuelos e hijos) vivía bajo el mismo techo y este motivo proporcionaba un ambiente de crianza que duraba toda la vida, en el que destacaban los sentimientos de cohesión y solidaridad entre sus miembros, y el respeto y la defensa del anciano. En este modelo el varón tenía el rol de sustentador de la familia y la mujer era la encargada del hogar, de la crianza de los hijos y del cuidado de los mayores.
Ciertamente este modelo tradicional está cambiando; el anciano no suele convivir bajo el mismo techo que sus hijos y nietos, porque actualmente existen diferentes motivos que separan las diferentes generaciones familiares:
o El sentido de cohesión familiar y solidaridad se está transformando y está dando paso a la ruptura e independencia familiar.
o Los cambios en la dinámica familiar, en roles de los miembros y las relaciones entre familiares.
o Los problemas de espacio en las viviendas, sobre todos en las grandes ciudades (Eroles, 1998).
Cada vez más, el ambiente familiar cercano está desapareciendo y aumentando las distancias entre los diferentes miembros. Dentro de la propia red familiar, existen unas relaciones que son reciprocas; la familia ayuda al anciano y el anciano ayuda la familia. Cuando no existe esta reciprocidad, algunas familias se plantean dejar de responsabilizarse del cuidado del anciano y que éste sea sumido por una institución sanitaria.
Las relaciones entre el anciano, sus hijos y nietos pasan por dos etapas fundamentales. La primera etapa es cuando el anciano es independiente y no tiene problema de salud, se dedica a ayudar a los hijos, realiza pequeñas tareas domésticas, ejerce la función de recadero y se dedica al cuidado de los nietos. La segunda etapa se inician cuando aparecen los primeros problemas de salud, se intervienen las relaciones familiares. El anciano deja de tener el mismo peso dentro de la familia,
y en éste se puede generar un sentimiento de rechazo y de abandono. El estereotipo del anciano que tiene la familia que no los cuida, es el de una persona inválida y que no sirve para nada.
PAYHUA SACHA, Yoli, en su tesis: ABANDONO DEL ADULTO MAYOR POR EL NÚCLEO FAMILIAR DEL PROGRAMA "CIAM",- HUANCAYO 2013, concluye:
Los adultos mayores del programa CIAM- Hyo se encuentran en una situación de abandono material porque el 58% no recibe apoyo económico de su núcleo familiar, el 64% no reciben apoyo de sus familias para desarrollar sus trabajos en el CIAM, el 75% manifiestan no recibir apoyo de sus familias para cubrir sus gastos en sus necesidades básicas, el 64% no tienen los insumos necesarios para la preparación de sus alimentos, 62% de los adultos mayores no reciben apoyo económico de sus familiares cuando se encuentran delicados de salud.
Los adultos mayores del programa CIAM - Hyo, se encuentra en una situación de abandono moral, porque el 72% no dialogan con sus familiares sobre sus necesidades y problemas personales, 64% manifiestan que no toman en consideración sus opiniones, 64% no se siente comprometidos con sus familiares, 74% no le comprende a los adultos mayores por los diversos cambios que sufre por su edad, 52% se siente abandonados pero justifican que sus hijos no le visitan por el trabajo que tienen sus familiares, 80% no le comprenden ni le tratan con cariño, 74% sus familiares no se preocupan cuando se encuentran melancólicos y 64% de sus familiares no le acompañan a sus controles médicos.
A nivel Local, Carpio Morales, Sugey, en su tesis titulada: ABANDONO FAMILIAR AL USUARIO DEL CENTRO ADULTO MAYOR – ESSALUD GUADALUPE, PROVINCIA DE PACASMAYO EN EL AÑO 2013, manifiesta en sus conclusiones lo siguiente:
Los usuarios del centro de adulto mayor presentan carencias afectivas que son muy constantes en su vida, así mismo, las familias disfuncionales presentan un aspecto desfavorable para todos sus miembros no teniendo roles claros y definidos, no propiciándose una comunicación abierta y explicita entre sus miembros, perjudicando la adaptación al cambio de los adultos mayores.
1.3 BASES TEORICAS:
ENFOQUE DEL ENVEJECIMIENTO SALUDABLE. Viene del campo de la biomedicina y corresponde a una de las principales perspectivas utilizadas para abordar el envejecimiento durante los ’90. El énfasis está puesto en los individuos y en mantener por el mayor tiempo posible sus condiciones de salud e independencia funcional, para que así puedan participar en la sociedad, incluso a edades avanzadas.
ENFOQUE DEL ENVEJECIMIENTO ACTIVO. Surge a fines de los ‘90, cuando la OMS propuso adoptar un enfoque más amplio, considerando otros factores adicionales a la salud que determinan cómo los individuos y poblaciones envejecen. El énfasis se desplazó gradualmente hacia optimizar las oportunidades de participación y seguridad con el fin de mejorar la calidad de vida de las personas a medida que ellas y las sociedades envejecen. El concepto de envejecimiento activo se aplica tanto a individuos como a grupos poblacionales y su logro práctico permite que las personas realicen su potencial de bienestar físico, social y mental a lo largo de la vida y que participen de forma continua en la sociedad.
ENFOQUE DEL ENVEJECIMIENTO POSITIVO. El cual entrega una nueva mirada que va más allá e incluye las dos anteriores. El envejecimiento positivo en el concepto a utilizar en el país a través de su nueva política pública.
Como política la esencia del envejecimiento positivo está en que no se limita a solucionar problemas, sino que busca crear un futuro deseable, donde el país enfrente con éxito los desafíos de la nueva estructura demográfica y donde las personas mayores sean autovalentes, estén integradas a los distintos ámbitos de la sociedad y reporten niveles de bienestar subjetivo tan altos como los jóvenes.
Como concepto el envejecimiento positivo contiene en sí mismo las significaciones del envejecimiento saludable y activo, que integran aspectos sociales y sanitarios en la promoción del buen envejecer y posicionan a las personas mayores como sujetos de derechos. El desarrollo de estos enfoques ha sido secuencial y acumulativo, de tal forma que los nuevos enfoques incorporan los postulados de enfoques anteriores en vez de reemplazarlos. El enfoque del envejecimiento positivo le agrega a los enfoques del envejecimiento saludable y activo una preocupación explícita por el bienestar subjetivo.
Los avances científicos de los últimos 40 años establecen que es posible definir el bienestar subjetivo con precisión, identificar sus determinantes y aplicar políticas públicas que consideren
incrementar el bienestar subjetivo de los ciudadanos. La metodología estándar de medición consiste en solicitar directamente a las personas que auto-reporten su bienestar subjetivo en una escala de varios niveles. Por ejemplo, reportar la satisfacción vital en una escala de 10 puntos que va desde completamente insatisfecho hasta completamente satisfecho, o bien, definir el nivel de felicidad en una escala de cuatro puntos: nada feliz, no muy feliz, bastante feliz o muy feliz.
Utilizando auto-reportes del *bienestar subjetivo, la investigación empírica, en diferentes disciplinas de las ciencias sociales y de la salud, ha generado avances significativos para identificar sus determinantes. Los más de 20 mil estudios realizados anualmente en más de 150 países del mundo sugieren que las relaciones sociales, la salud, el trabajo y la genética son los principales determinantes del bienestar subjetivo. Dentro de las relaciones sociales, importa su calidad y no solamente su frecuencia. Una expresión extrema de relación social de mala calidad es el maltrato a personas mayores. El maltrato activo o pasivo puede ocurrir tanto en relaciones sociales íntimas o familiares, como en relaciones más distantes: en el contexto de instituciones que prestan servicios a personas mayores y si la sociedad los discrimina. Muchos de los determinantes del bienestar subjetivo, incluyendo las relaciones sociales, pueden afectarse positivamente por las políticas públicas que implementan los gobiernos: prevención y atención del maltrato, pensiones de sobrevivencia, seguros de salud y desempleo, regulación de la jornada laboral, e incluso, el tratamiento de la depresión con componente genético. En suma, actualmente existe abundante evidencia que indica que es posible medir el bienestar subjetivo con suficiente validez y precisión como para guiar las políticas públicas. Los sesgos en ningún caso son mayores a los de otras medidas frecuentemente utilizadas en políticas públicas, la tasa de no respuesta es más baja, la correlación con marcadores biológicos es alta, las pruebas de test-retest son consistentes, los resultados son generalizables, así como la evidencia acumulada aplicable a las políticas públicas.
TEORÍA DE LA DESVINCULACIÓN
Iniciamos este recorrido con la teoría de la desvinculación, punto de partida en la investigación sobre el envejecimiento y referencia obligada que ha suscitado estudios contrapuestos y ha dado origen a otros desarrollos teóricos. Motivos por los cuales le dedicamos más amplitud. En cuanto a la denominación, se enuncia también como “teoría del retraimiento”, aunque en la línea argumental de este capítulo bien podría ser denominada “teoría del desapego”, como indica Leopoldo Salvarezza. Es esta una teoría psicosocial del envejecimiento porque afecta a las relaciones entre el individuo y la sociedad, así como a los procesos internos que experimenta una persona en su declinar de la vida. E. Cummings y W.E. Henry en el año 1961 publican el resultado
de una investigación llevada a cabo por un equipo de investigadores pertenecientes al Comité de Desarrollo Humano de la Universidad de Chicago. El estudio se realiza en el medio ambiente natural donde viven las personas, en su comunidad en la que han establecido sus vínculos afectivos y sus desarrollos laborales y no en las instituciones que frecuentan las personas mayores. En este encuadre, se observó cómo los individuos estudiados en edad madura con el paso de los años iban reduciendo el número de actividades y limitando los contactos sociales. Esta realidad dio lugar a la formulación de la teoría de la desvinculación de las personas mayores con la sociedad, como proceso inevitable del envejecimiento que va acompañado de una disminución gradual del interés por las actividades y los acontecimientos sociales del entorno de las personas ancianas. Se produce una dinámica de desarraigo generada por la rotura o disolución del anciano a la red social de pertenencia, separándose de este grupo sin adscribirse a ningún otro.
Consecuentemente, esta actitud de desenganche del senescente va originando una cascada imparable de comportamientos y reacciones que le impulsan a la búsqueda del retiro social, como lugar óptimo deseado para conseguir la satisfacción personal en su vejez:
- Alejamiento de interacciones sociales.
- Desinterés por la vida de los demás.
- Reducción de compromisos sociales.
- Interés principal centrado en sí mismo, en su mundo interior y circunstancias personales.
A la par que el individuo se va desvinculando de la sociedad, también ésta va promoviendo acciones para favorecer este distanciamiento entre la sociedad y el individuo que envejece facilitando la exclusión del medio social:
- Cese de actividades laborales.
- Pérdida del rol social o familiar.
Según esta teoría, el distanciamiento que se produce entre el individuo y la sociedad es beneficioso para ambos: Por una parte, la persona anciana no se verá sometida a situaciones de difícil solución que al no encontrar respuesta le provocaría sentimientos de incapacidad o de angustias. Por ejemplo, a mantener relaciones sexuales cuando siente que sus capacidades y sus atractivos físicos están disminuidos. O por ejemplo, no tendrá que verse obligado a adquirir nuevas herramientas en su actividad profesional, porque no le corresponde ya este aprendizaje, quedando relegada esta función a una persona joven. De esta manera, la persona adulta se libera de cumplir con los compromisos y obligaciones sociales que se requieren en una vida activa. Por otro lado, la sociedad también obtiene beneficios porque merced a esta actitud de distanciamiento o retirada
de las personas que van envejeciendo se facilita la entrada en la vida social y económica de las generaciones más jóvenes. Las premisas que sirven de soporte a esta teoría son las siguientes:
1. La desvinculación es un proceso universal, es decir, todas las personas mayores de cualquier cultura y momento histórico tienen tendencia a este desapego de la vida social.
2. La desconexión o ruptura de vínculos entre el individuo y la sociedad es un proceso inevitable en el envejecimiento.
3. El desarraigo es intrínseco a todos los individuos y no está condicionado por variables sociales.
Podría concluirse que la desvinculación del individuo y la sociedad y su tendencia al aislamiento es un proceso normal del envejecimiento. Por tanto, según este modelo, la actitud que deben aconsejar los familiares y los profesionales para favorecer un buen envejecimiento es promover la retirada progresiva de las actividades sociales que el individuo venía realizando. Además, la teoría de la desvinculación, se encuentra justificada por quienes conceptúan la vejez como un proceso de declinación o transformación fisiológica o biológica, repleto de pérdida de las funciones sensoriomotoras como consecuencia del deterioro progresivo de los distintos sistemas del cuerpo humano. Las críticas a la teoría expuesta por Cumming y Henry no se hicieron esperar. Havighurst (1968), utilizando el mismo método redefinió la teoría del desapego como una forma posible de envejecer que afectaría a unos individuos de distinta manera, pero nunca a la totalidad. Existen aspectos de personalidad diferenciadores entre los sujetos estudiados que determinan maneras diferentes de afrontar el proceso de envejecimiento: Personas que están integradas en el entorno comunitario y su actitud extravertida les reportan contactos y participación social de manera natural. - Otros individuos, cargados de energía vital promueven interacciones positivas con el medio. Un grupo lo compondrían los sujetos pasivos y dependientes de su entorno. Otro, personas no integradas, con escasas capacidades personales de relación. Este mismo autor señala que en el proceso de envejecimiento se pudiera producir una disminución selectiva de actividades, de manera que en esta etapa de la vida se mantendría aquellas actividades que más reportan al individuo aspectos positivos para su satisfacción personal. Por tanto, más que una reducción cuantitativa de actividades, se trata de una reformulación cualitativa de la misma. A este proceso lo denomina “desvinculación-vinculación selectiva”. Por tanto, para finalizar podemos decir que la desvinculación entre la sociedad y el individuo es un fenómeno que experimentan algunos individuos en la edad madura, no todos, y es más la sociedad quien aleja al individuo.
No se puede afirmar que la desvinculación es un proceso universal, inevitable o natural, ni que
es una estrategia vital positiva para concluir con una vejez satisfactoria. La teoría fue modificada por el propio Cummings en 1974 para resaltar la existencia de una gran variedad de estilos de vida individuales en la vejez. Carp en 1988 realiza un estudio entre la población de una residencia de ancianos en Texas y verifica que dentro de un entorno favorecedor de las relaciones sociales un grupo importante de residentes prefieren el mantenimiento de actividades más que su aislamiento. En ocasiones, las actitudes de desapego que experimentan los viejos son más la reacción de los viejos a los mensajes antagonistas que se emiten sobre ellos, que una forma de comportamiento propio de la edad.
TEORÍA DE LA ACTIVIDAD
La teoría de la actividad describe cómo el proceso de envejecimiento de las personas es más satisfactorio cuanto más actividades sociales realiza el individuo. Es el contrapunto a la anterior teoría de la desvinculación que, igualmente, se investiga dentro de una sociedad moderna avanzada. Havighurst, 1961, partiendo de un estudio realizado en Kansas City con una población entre 50 y 90 años concluyó que las personas que vivían más años libres de discapacidad coincidían con las personas que realizaban alguna actividad, ya fuera ésta la misma que habían mantenido anteriormente u otra actividad nueva que les resultara gratificante. Concluye que las personas más activas se encuentran más satisfechas y mejor adaptadas. Maddox, 1963, en un estudio con 250 personas ancianas demostró que su satisfacción estaba directamente relacionada con su nivel de actividad. Incluso llega a afirmar que el incremento de actividad en la edad madura predice una moral alta y un descenso de actividad indicaría una moral baja en la ancianidad Existe un sentir popular que la actividad en las personas mayores, no solamente ayudan a un buen envejecimiento, sino que también ayudan a sobrevivir ante determinados procesos de enfermedad. La teoría de la actividad es muy conocida y sirve de argumento teórico a muchas prácticas de animación entre los mayores y a otros programas de envejecimiento activo.
Havighurst et. al, 1968, en otro estudio comparado entre la teoría de la desvinculación y de la actividad, muestran su acuerdo con los fundamentos de ambas teorías (separación y retiro a una vida reposada---actividad unido a satisfacción personal) para buscar el envejecimiento saludable, pero señala que ni una ni otra es concluyente para demostrar toda la casuística asociada entre estilo de vida y envejecimiento satisfactorio. Los autores cuestionan la existencia en los mayores de estas dos tendencias excluyentes entre sí (separación-integración) ya que pueden existir personas mayores desligados de sus actividades pero que mantienen una interacción social que les reporta una vejez satisfactoria. Por tanto, la desvinculación puede ser inadecuada para unos pero para otros es una respuesta adaptativa. Por último, referir que la adaptación satisfactoria a la
vejez, indica Bühler, 1961, estaría relacionada con los siguientes patrones conductuales de acomodación de las personas mayores: - Anhelar descansar y relajarse porque se ha cumplido el tiempo de trabajo.
Desear y conseguir mantenerse activos.
Aceptar las limitaciones para continuar trabajando y verse forzados a resignarse por la evidencia de falta de capacidades.
Sentimiento de frustración con el tipo de vida vivida.
R.A. Kalish, añade otro patrón más en el que situar a las personas que encuentran actividades o relaciones que dan sentido a su vejez, sean cuales sean los cambios que en ella se produzcan.
Desde una lectura externa, podría pensarse que los dos primeros patrones y este último, resultan más satisfactorios que el resto, permitiendo indicar que las asociaciones entre las expectativas vitales y las relaciones sociales son variables que predicen una vejez satisfactoria.
TEORÍA DE LOS ROLES
En primer lugar, recordemos dos conceptos claves: rol y socialización. El rol es la función que una persona representa en un grupo social o en la vida misma. Y la socialización implica la interiorización de normas y valores sociales que contribuye a conformar la personalidad del individuo y su imagen social. La fuente principal que tiene la sociedad occidental para la asignación de roles provienen de su estructura en grupos familiares, de la ocupación profesional y de la dedicación a actividades lúdicas. Si bien, actualmente existen otros agentes socializadores como son los medios de comunicación masiva que acosan a los individuos con modelos de comportamiento sociales que son interiorizados por las personas que los reciben. Irving Rosow en 1967 elaboró su teoría de roles aplicada al proceso de envejecimiento en base a los conceptos anteriores. Plantea que a lo largo de la vida de una persona, la sociedad le va asignando papeles o roles que debe asumir en el proceso de socialización: rol de hijo/a – rol de estudiante – rol de padre/madre- rol de trabajador/a-etc. De esta manera, el individuo va adquiriendo un status o posición social a la vez que conforma su autoimagen y autoestima personal. Estos roles por los que atraviesa una persona van cambiando según la distintas etapas de su desarrollo cronológico.
Es decir, los papeles que la sociedad va asignando a un mismo individuo y también la responsabilidad exigida para su cumplimiento se modifican a lo largo del proceso de evolución de la vida. Pues bien, con la entrada en la jubilación se produce una pérdida progresiva de los roles sociales que las personas adquirieron a lo largo de su vida. Se va produciendo así una reducción del papel de las personas mayores en la sociedad hasta quedar desposeído de roles, sin lugar y
sin status. No olvidemos que el retiro va unido, generalmente, a la finalización de la actividad laboral y, en ocasiones, a la reducción de las actividades socio-culturales debido a que algunas de ellas están ligadas al status profesional. Coincidiendo, habitualmente también, con la marcha de los hijos del hogar familiar Con la jubilación se va generando un proceso inverso a la socialización iniciada en la niñez y que se ha dado en llamar “la desaparición social del anciano”.
Los ancianos asimilarían este status de desposesión de papeles, pasando a ocupar un rol de inactividad, de pasividad y de irrelevancia social. Según esta teoría, la persona que envejece ha de ir asumiendo los roles señalados anteriormente que corresponden a su edad. La adaptación positiva a su proceso de envejecimiento estaría condicionada por la aceptación de esta pérdida de papeles en la sociedad que es lo que se espera de su compromiso social. Según este modelo, se produciría mayor satisfacción en la vejez, cuanto más adaptado esté el individuo a este cambio de roles, a este lugar social que la sociedad va asignando a la persona en el proceso de envejecimiento: “sin roles”. Esta dinámica de socialización y des-socialización se desenvuelve en las sociedades modernas occidentales. En otras culturas donde el anciano tiene asignado un papel relevante, no se produce esta exclusión social, sino más bien, el anciano adquiere un papel principal como sucede en la sociedad norteafricana que veremos al final del capítulo.
TEORÍA DE LA SUBCULTURA
Teoría postulada por Arnold Rose en 1965. Su fundamento estriba que las personas mayores coincidentes en una cierta edad, habitualmente personas de más de 65 años, comparten determinadas circunstancias biográficas como la pérdida de seres queridos, viven solos, u otras circunstancias comunes respecto a la necesidad o cuidados para la salud, situación económica, intereses culturales y sociales, etc que les impulsa a reunirse e interrelacionarse entre sí con mayor frecuencia que con otras edades, generando así una “subcultura de la edad”. Esta afinidad de rasgos comunes conlleva el presentimiento de encontrar mayor comprensión entre iguales a los problemas individuales porque también son vividos o experimentados en alguna dimensión por los otros. Unos y otros depositan en este grupo la posibilidad de llevar a cabo un envejecimiento satisfactorio utilizando o aprendiendo de los recursos personales que sirven a otros para afrontar sus dificultades, y que por sí solos, en su aislamiento y soledad no podrían desarrollar. De esta manera, se constituye un grupo social aparte y diferente a los clásicamente ligados al género o a la clase social, cohesionado por parámetros de afinidad positiva. Algunas políticas sociales respecto a los mayores han tomado esta teoría como premisa justificativa de la creación de club sociales u hogares para jubilados u otros lugares de convivencia similares donde se prioriza la
relación inter-pares a la relación intergeneracional que es tanto como decir excluyendo de otras relaciones con otros grupos sociales.
TEORÍA DE LA ESTRATIFICACIÓN POR EDADES.
Esta teoría fue propuesta por Mathilda Riley 1971, después de la observación de grupos de individuos con la misma edad, sus circunstancias históricas específicas y otras variables que conforman la identidad generacional del grupo etario y la actitud de sus miembros. Para comprender esta teoría debemos recurrir al término “capa” que los sociólogos utilizan para definir la estratificación social. La idea de estratificación indica una superposición de capas sociales. Cada capa está compuesta por unos atributos o características específicos con los que se identifican un grupo determinado de personas o colectivos constituyendo su lugar de pertenencia. La sociedad actual reconoce cinco capas sociales: infancia-adolescencia-adultezvejez. Debido a la evolución socio-demográfico y el aumento de la esperanza de vida de la población, una nueva capa de edad se estaría constituyendo en la sociedad occidental, formada por el grupo de personas muy mayores con más de 80 años. La estratificación de los individuos por la edad que tienen, conforma grupos sociales compuestos por personas que tienen esa misma edad. Las personas de más de 65 años constituyen un grupo de edad que actualmente es muy numeroso, con capacidad para influir en decisiones políticas, en programas sanitarios, de seguridad social, etc. Constituyen un grupo social unido por compartir los mismos intereses e inquietudes, que tienen conciencia de ello y desarrollan acciones reivindicativas conjuntas. Poseen el denominado “poder gris” que es utilizado como medio para mejorar las condiciones de vida de los individuos que pertenecen a esta capa social. Un ejemplo de esta tendencia en las personas mayores del reagrupamiento por edad , emergió en 1989, cuando gente en edad provecta fundaron un partido político llamado Panteras Grises que desaparecieron después de 30 años por disputas internas, si bien había ejercido su poder reivindicando los derechos de las personas mayores. En momentos de crisis económica, cuando se requiere un reajuste o distribución equitativa de los recursos disponibles, los diferentes grupos de edad pueden entrar en confrontación en busca de mayores ventajas, originando conflictos intergeneracionales.
TEORÍA DE LA MODERNIDAD
Cowgill (1974) señala cuatro variables de las sociedades industrializadas que influyen en el estatus social de las personas mayores: perfeccionamiento de la tecnología sanitaria, desarrollo de la tecnología económica, la urbanización o abandono de las zonas rurales, los progresos en la formación. La teoría de la modernidad afirma que la posición social de los ancianos es
inversamente proporcional al grado de industrialización de esa sociedad. Es decir, la condición social que adquieren las personas mayores está en función del grado de modernización o cambios sociales que existen en la sociedad. En una sociedad moderna, afirma Cowgill, la tradición es menos importante que el progreso. Las nuevas tecnologías son asimiladas por los jóvenes que desplazan a los ancianos del mercado laboral, donde el valor de la experiencia y el buen hacer interesan menos que la producción. El postulado de esta teoría relacionando condición social- modernidad es excesivamente lineal y no considera otros aspectos relacionados con el estatus de los mayores como las diferencias ideológicas, sociales, religiosas, culturales, actividad profesional, etc.
TEORÍA DEL APEGO
El proceso de socialización tiene lugar en el ser humano por la necesidad que experimenta de relacionarse o vincularse con otros individuos de su especie desde sus etapas más tempranas.
Por otro lado, no debe olvidarse que la historia de la humanidad nos ha enseñado que el tránsito de la naturaleza a la cultura tuvo lugar, principalmente, por la posibilidad de compartir que tuvieron los seres primitivos. De aquí proviene la tendencia de las personas a interrelacionarse, a agruparse con otros, a asociarse y participar en la vida comunitaria. Esta necesidad de relación es esencial para las personas y sirve de fundamento preliminar a la teoría del apego. Por esto se dice que la teoría del apego es antagonista a la teoría de la desvinculación que se argumenta por la necesidad de separación de la sociedad que experimentan las personas mayores en su jubilación. Desde la más tierna infancia hasta la muerte cada persona vive su historia apegado a objetos y personas que se van sustituyendo en el devenir de la biografía de cada uno. El apego está en la base de la vida biológica y psíquica de cada individuo que se construye sobre un conjunto estable de apegos.
No se podría decir con tanta rotundidad que una persona sobrevive gracias a los apegos que desarrolla, pero sí afirmar que existe una actitud general para apegarse a otros como necesidad psíquica. Por consiguiente, a diferencia del desapego que decíamos al principio, el apego es un proceso normal e intrínseco a todos los seres humanos. ¿Qué es el apego? Henri Bianchi (1992) lo enuncia de la siguiente manera: “por apego sólo entiendo la idea de un vínculo afectivo muy fuerte con situaciones, estados, signos, y finalmente objetos (entendidos como personas, entidad o un ideal que proveen satisfacción). Se podría decir que el apego es propio de todo psiquismo suficientemente desarrollado, es decir, no solamente del hombre sino de las especies animales”.
Las personas a lo largo de la vida van conformando un entramado complejo de red resistente con hilos que se vinculan, tejiendo un entrelazado que sirve de sostén en el tránsito por la vida. La consistencia y dinámica de este vínculo indispensable que es el apego y de todo el tejido que va
construyendo el individuo con él, determinan la historia de una persona y, en consonancia, también su influencia en el envejecimiento humano. Bianchi señala tres momentos del apego en la historia de vida de una persona: - Momento de apego primario, situado en la niñez donde el apego tiene la función dinámica de impulsar la construcción de la vida psíquica y afectiva. - El momento de apego sustituible que es propio de la vida adulta en la que se aprende que un vínculo o una relación pueden transformarse y un objeto puede sustituirse, de manera que el apego a objetos, personas, ideales, etc. se concibe como relativo. En esta dinámica sustitutoria y de reemplazamientos del protagonista, de nuevo, es el apego el motor que impulsa toda la actividad de la persona permitiendo sostener la vida psíquica. - Momento del retorno del apego. En la vejez el apego sigue ejerciendo su función pero el problema comienza cuando las sustituciones de objetos o personas no se encuentran o es más difícil. Paulatinamente el individuo va siendo consciente de esta realidad y va adquiriendo la noción de finitud cuando la perspectiva de fin de la vida se coloca en un horizonte cercano. En este momento, el apego no puede seguir ejerciendo la función reconocida y se transforma para encontrar otros caminos, uno de los cuales es el desencadenamiento de crisis depresivas en el individuo, otro puede ser el de ir apagándose al ritmo de la desaparición de objetos o personas facilitando la muerte. Sin embargo, el camino más común es el retorno al apego primario constituyendo la fuente de energía y vitalidad para la persona senescente. Conforme a la teoría del apego se elaborarían las siguientes hipótesis: El envejecimiento es un proceso dinámico donde el apego actúa como modulador y es un atributo del buen envejecer. El apego, como vínculo afectivo, facilita la satisfacción de necesidades o deseos de las personas mayores.
1.4 MARCO CONCEPTUAL:
● ADULTO MAYOR
Adulto mayor es un término reciente que se le da a las personas que tienen más de 65 años de edad, también estas personas pueden ser llamados de la tercera edad. Un adulto mayor ha alcanzado ciertos rasgos que se adquieren bien sea desde un punto de vista biológico (cambios de orden natural), social (relaciones interpersonales) y psicológico (experiencias y circunstancias enfrentadas durante su vida).
Los adultos mayores son símbolo de estatus, prestigio y fuente de sabiduría, por lo general son tratados con mucho respeto y se les identifica por ser maestros o consejeros en ciertas sociedades, debido a su larga trayectoria. Aunque esto difiere según cada cultura, porque en algunos países la condición de vida de un adulto mayor se torna muy difícil debido a que pierden oportunidades de trabajo, actividad social y en el peor de los casos son excluidos o rechazados.
● FAMILIA
La familia es el grupo de personas unidas por lazos de matrimonio (Unión de hecho), sangre o adopción, constituyendo una sola unidad doméstica, interactuando y comunicándose entre ellos su roles sociales respectivos de marido y mujer, madre, padre, hijo e hija creando y manteniendo una cultura común.
● ABANDONO DEL ADULTO MAYOR
Es la falta de responsabilidad parental y social, que ocasiona una omisión ante las necesidades para su supervivencia y que no son satisfechas temporal o permanentemente por los familiares, cuidadores, custodios o el Estado.