Evolución reciente del (des)empleo en Chile
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Evolución reciente del (des)empleo en Chile
Luis Felipe Céspedes y Andrea Tokman R.
Introducción
Uno de los temas que han marcado la agenda de discusión económica en los últimos años es la alta tasa de desempleo que experimentó la econo- mía chilena postcrisis asiática. Más aún, no obstante el significativo mejo- ramiento de las condiciones económicas en los últimos dos años, la tasa de desempleo ha disminuido a un ritmo mucho más lento del esperado. Esta persistencia del desempleo a altos niveles ha llevado a preguntarse si esta es una situación que necesariamente será revertida con mayor crecimiento económico, o si la tasa de desempleo ha aumentado de manera permanente en relación con los niveles observados antes de 1998.
En este documento se discute la inci- dencia que el salario mínimo -argu- mentablemente alto a partir de 1998 considerando la posición cíclica de la economía y los históricos bajos pre- cios del capital- puede haber tenido en la demanda por trabajo, con espe- cial atención al período posterior a la crisis asiática. Adicionalmente, se analiza si existen diferencias signifi- cativas en las demandas por trabajo de los sectores transable y no transa- ble, a partir de potenciales diferencias en la intensidad de uso de mano de obra no calificada, capital y niveles de Entre los trabajos que abordan
esta pregunta con anterioridad están los de Morales, Martínez y Valdés (2001); Cowan, Micco, Mizala, Pa- gés y Romaguera (2003) y Cowan, Micco y Pagés (2004). Estos últimos autores argumentan que la “lentitud”
en la recuperación del desempleo no es reflejo de un cambio en la tasa de desempleo natural o de una menor sensibilidad de la demanda por traba- jo al producto, sino que básicamente responde a la forma en que los sala- rios se acomodan. Un ajuste lento de salarios o una mayor rigidez salarial conlleva a que, frente a un shock ne-
de la economía y los históricos bajos precios del capital– puede haber tenido en la demanda por trabajo, con especial atención al período posterior a la crisis asiática. Adicionalmente, se analiza si existen diferencias signifi- cativas en las demandas por trabajo de los sectores transable y no transable, a partir de potenciales diferencias en la intensidad de uso de mano de obra no calificada, capital y niveles de sustitución entre estos, esferas capaces de explicar la lenta recuperación del mercado laboral.
Evolución del mercado laboral: algunos antecedentes para la discusión
A mediados de los noventa, el desempleo en Chile alcanzó niveles históricamente bajos en medio de un período de crecimiento económico sobresaliente (ver gráfico 1). Luego de llegar a tasas de 20% como resulta- do de la crisis económica de 1982, la tasa de desempleo cayó paulatinamen- te hasta alcanzar un mínimo de 6,1% en 1997. Sin embargo, las repercusio- nes de la crisis asiática en 1998, que incluyeron un deterioro importante en los términos de intercambio y en la demanda externa, a la vez de un fuerte ajuste monetario durante ese año, llevaron a un abrupto repunte del desem- pleo a niveles cercanos al 10%.
Gráfico 1
Desempleo y crecimiento económico: 1978-2004
Aun cuando el desempleo es considerablemente alto, si se parte de la base del que imperó entre 1993-1997, este no parecería ser particularmente alto en el último período dada la posición cíclica de la economía. En efecto, con una brecha de producto promedio de -2,5%, entre 1999 y 2002, el desem- pleo aumentó en cerca de 3 puntos porcentuales respecto al nivel precrisis.
Aun cuando el desempleo es conside- rablemente alto, si se parte de la base del que imperó entre 1993-1997, este no parecería ser particularmente alto en el último período dada la posición cíclica de la economía. En efecto, con una brecha de producto promedio de - 2,5%, entre 1999 y 2002, el desem- pleo aumentó en cerca de 3 puntos porcentuales respecto al nivel precri- sis. Por otra parte, una brecha produc- to promedio de -6,2%, entre 1982 y 1985, llevó a que la tasa de desem- pleo aumentara en 7 puntos porcen- tuales con relación a 1981. En conse- cuencia, se podría inferir que, todo lo demás constante, una elasticidad des- empleo-brecha similar en ambos epi- sodios –cercana a 1– podría explicar el comportamiento del desempleo.
Por otra parte, una brecha producto promedio de -6,2%, entre 1982 y 1985, llevó a que la tasa de desempleo aumentara en 7 puntos porcentuales con relación a 1981 (ver gráfico 2).
En consecuencia, se podría inferir que, todo lo demás constante, una elasticidad desempleo-brecha similar en ambos episodios –cercana a 1– po- dría explicar el comportamiento del desempleo. Cambios estructurales o la existencia de otras variables que afec- tan el desempleo y el producto en for- ma simultánea pueden sesgar este co- eficiente e invalidar la inferencia que se realiza a partir de estos elementos, por lo que en la siguiente sección de este documento presentaremos un análisis más formal para entender la evolución de la demanda por trabajo en la economía chilena.
fue alta en el período 1983-1990, se necesitaron cerca de 10 años de creci- miento por sobre el 5%, y 7 años de brechas de producto positivas, antes de registrar niveles de desempleo cercanos al 6%. De aquí que no resulta sorpre- sivo el desempeño reciente del mercado laboral, con solo un par de años de crecimiento por sobre el 5% y ninguno de brecha del producto positiva.
Gráfico 2
Desempleo y brecha de producto: 1978-2004
En todo caso, aun cuando la evolución de la tasa de desempleo en Chile pareciera no ser un puzzle, es posible prever que la situación en términos del número de empleados sería mejor si los salarios reales se hubieran ajustado.
A diferencia de su evolución postcrisis del 82, los salarios reales continuaron creciendo en los años postcrisis asiática, a pesar de la notable desaceleración de la economía. En este contexto, aparece como particularmente importante el efecto que pudo haber tenido la política de fijación del salario mínimo que se siguió en 1998. Durante ese año se estableció un calendario de incremen- tos en el salario mínimo por un período de tres años basado en expectativas de crecimiento económico que, ex post, resultaron muy desalineadas de las efectivas (ver gráfico 3). En el análisis que se presenta más adelante, esta fijación de salarios mínimos emerge como determinante importante de la evolución reciente del mercado laboral.
Como los salarios mínimos altos impactan potencialmente más a traba- jadores menos calificados, los sectores intensivos en su uso (típicamente los transables) resultan más afectados, a la vez que perciben mayores incentivos para sustituirlos por factores relativamente más baratos, entre ellos, el capital.
Esta modificación de los patrones de empleo de los sectores se torna más significativa a la luz de diferencias sectoriales en sus estructuras productivas que los hacen más o menos sensibles a algunas variables económicas, las que les permiten más o menos sustitución entre factores y cuyos salarios respon-
Gráfico 3
Salario mínimo / Salario privado
efecto será mayor si las posibilidades de sustitución entre factores (trabajo y capital, por ejemplo) son mayores. Ahora bien, si el efecto del trabajo en la función de producción de una empresa depende del grado de calificación del empleado, cambios en el salario relativo de los trabajadores calificados y no calificados afectarán la demanda por trabajo de la economía. En este sentido el salario mínimo puede tener un efecto diferenciado, más allá de su efecto sobre los salarios promedio de la economía.
Cuando se analiza la evolución de la demanda por trabajo en Chile(1), se observa una relación inestable entre esta y sus determinantes en el perío- do 1986-2004, en particular, a fines de los años noventa(2). Sin embargo, cuando se considera el salario mínimo como un determinante de la deman- da por trabajo, esta inestabilidad desaparece. Lo anterior parecería reflejar la relevancia relativa que adquiere el salario mínimo después de su alza sustantiva entre 1998 y el año 2000(3). Estos resultados implicarían que el salario mínimo se habría tornado más restrictivo a fines de los noventa y comienzos de la presente década y son consistentes con la evidencia pre- sentada por Cowan, Micco, Mizala, Pagés y Romaguera (2003), en relación con su efecto en el empleo no calificado.
Un segundo elemento destacable es que el efecto del salario mínimo sería considerablemente mayor en el sector transable que en el no transable. Ello no es sorprendente toda vez que se trata de un sector con mayor intensidad de uso de mano de obra no calificada (asalariados con menos años de educación) y, por lo tanto, en el cual el salario mínimo tiene mayor relevancia.
Asimismo, el efecto del salario real sobre la demanda por trabajo sería mayor en el sector transable. Este último probablemente reflejando mayor sustitución entre capital y trabajo, coincidentemente con el hecho que es un sector más intensivo en mano de obra menos calificada, típica- mente más sustituible por capital, que la mano de obra calificada.
(1) Para más detalles ver Céspedes y Tokman (2005).
(2) La evidencia inicial respecto a un posible cambio estructural en la demanda por trabajo a fines de los noventa es presentada inicialmente por Morales, Martínez y Valdés (2001).
(3) En un ejercicio que incluye uno a uno los últimos años de la muestra, cae la importancia relativa del salario real en la ecuación de demanda de trabajo. Por otra parte, es importante señalar que el salario mínimo puede estar reflejando o capturando efectos que no están relacionados con su evolución, pero que ocurrieron en el período posterior a la crisis asiática como, por ejemplo, la agudización de proble- mas financieros. No obstante lo anterior, creemos que parte importante de estos efectos debieran estar reflejados en la evolución del producto.
Dinámica de salarios
Los salarios, al proveer una señal a los trabajadores y a las empresas sobre potenciales trabajos y oportunidades de producción, juegan un papel clave en el buen funcionamiento del mercado laboral. En la medida en que las rigideces en el proceso de ajuste de los salarios hagan que estos no respondan a las condiciones económicas prevalecientes se pueden generar
Asimismo, el efecto del salario real sobre la demanda por trabajo sería mayor en el sector transable. Este último probablemente reflejando ma- yor sustitución entre capital y traba- jo, coincidentemente con el hecho que es un sector más intensivo en mano de obra menos calificada, típi- camente más sustituible por capital, que la mano de obra calificada.
importantes costos en términos de empleo y producto.
Al igual que Cowan, Micco y Pagés (2004), encontramos que cam- bios en el salario mínimo afectan de manera importante la dinámica de los salarios privados de la economía.
Adicionalmente, el grado de indexa- ción es consistente con el estableci- do en estudios previos. Más impor- tante aún, el grado de rigidez real parece ser alto. En efecto, la tasa de
desempleo no parece afectar significativamente la evolución de los sala- rios. Parte de esta falta de sensibilidad de los salarios a la tasa de desem- pleo se puede explicar por el grado de prociclicidad de la fuerza de traba- jo. Si este es el caso, la tasa de desempleo puede no ser un buen indicador del efecto de las condiciones cíclicas sobre los salarios. Para considerar esta posibilidad, utilizamos la brecha de producto y el crecimiento del empleo como medidas de ciclo en el ajuste de salarios. Si bien nuestros resultados indican que tanto el crecimiento del empleo como la brecha del
anterior lleva a considerar la alternativa que sea reajustado considerando la situación económica del país. Adicionalmente, la evidencia de una poten- cial alta sustitución entre trabajo y capital, en particular en el caso del
Un resultado que se desprende de este trabajo, así como de investiga- ciones previas, es que el manejo del salario mínimo es crítico en una eco- nomía como la chilena.
trabajo no calificado, requiere que la autoridad lo fije de acuerdo a la si- tuación ocupacional de trabajadores no calificados y jóvenes.
Finalmente, también es necesa- rio avanzar en la identificación y dis- minución de potenciales rigideces reales en el mercado del trabajo. La falta de respuesta de los salarios al ciclo económico, sin lugar a dudas, ha intensificado los efectos negativos de los shocks que han afectado la economía sobre el empleo. Una identifi- cación más precisa de los orígenes de esta rigidez va más allá del objetivo de este trabajo. Sin embargo, nuestra investigación coincide con estudios previos que establecen que la alta indexación salarial es, en cierta medida, responsable de ello. En esta dirección, una menor indexación salarial per- mitiría un ajuste menos costoso del empleo.
Referencias
– Céspedes L. F. y Tokman A. (2005). “Evolución Reciente del Desempleo en Chile: ¿Anormal, Normal o Todo lo Anterior? Mimeo, Banco Central de Chile.
– Cowan K., Micco A., Mizala A., Pagés C. y Romaguera P. (2003). “Un Diagnóstico del Desempleo en Chile”. Mimeo, Banco Interamericano del Desarrollo.
– Cowan K., Micco A. y Pagés C. (2004). “Labor Market Adjustment in Chile”. Mimeo, Banco Interamericano del Desarrollo.
– Llaudes, R. (2005). “The Phillips Curve and Long-Term Unemployment”, Working Paper Nº 441, European Central Bank.
– Martínez C., Morales G. y Valdés R. (2001). “Cambios Estructurales en la Demanda por Trabajo en Chile”. Economía Chilena 4(2).
Autores
Luis Felipe Céspedes C.
Ingeniero Comercial de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Doctor en Economía de NYU.
Andrea Tokman R.
Ingeniera Comercial de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Doctora en Economía de la Universidad de California, Berkeley.
© 2005 Expansiva
La serie en foco recoge las investigaciones de Expansiva que tienen por objeto promover un debate amplio sobre los temas fundamentales de la sociedad actual.
Este documento, cuya presente edición fue editada por Cony Kerber y contó con la colaboración de Uca Pérez, es parte de un proyecto de la Corporación que funcionó con el objetivo de reunir y examinar propuestas de políticas alternativas para fomentar la creación de empleo en Chile. Esta iniciativa fue apoyada por la Fundación Tinker y coordinada por Jaime Gatica y Pilar Romaguera.
Estos documentos, así como el quehacer de