1 Introducción
En el libro de Apocalipsis, Juan tuvo una visión de Cristo en pie entre siete candeleros, sosteniendo siete estrellas. Jesús le explicó la visión a Juan:
El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete candeleros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias. (Apocalipsis 1:20 RVR1960)
Los siete candeleros son las siete iglesias a las que se dirige Cristo en el libro de Apocalipsis, Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea.1 Pero la imagen de las iglesias como candeleros con Cristo en medio de ellas, se aplica a cada iglesia local creyente y fiel que existe en el mundo. Ya que la definición bíblica de una iglesia es un cuerpo de creyentes, esto significa que cada creyente es también un candelero que Dios usa para mostrar la luz de Su verdad.
2 Cristo es la Luz - Parte 1
3 La Iglesia es el Candelero de Cristo - Parte 1
3.1 Adorando en Espiritu y en Verdad - Parte 1
3.2 Caminando en Santidad Delante de Dios - Parte 1 3.3 Comunión de los Cristianos - Parte 2
El propósito de un candelero es dar lugar para que la luz brille. Dios quiere que la gente venga a nosotros para encontrarlo a Él porque Su luz brilla a través de nosotros.
Jesús les dijo a sus discípulos que si se aman unos a otros, todos los hombres sabrán que son sus discípulos:
Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros. (Juan 13:34-35 RVR1960)
Nuestro candelero es un recipiente para llevar la luz de Cristo. La luz de Cristo nos muestra lo que Dios ha hecho por nosotros. Hemos sido perdonados y salvados por el sacrificio de Cristo en la cruz. Dios quiere que siempre estemos agradecidos por el amor que Él nos ha mostrado. Somos llevados en alas de amor derramado sobre nosotros por medio del Espíritu Santo:
Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor. No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Someteos unos a otros en el temor de Dios. (Efesios 5:17-21 RVR1960)
Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. (Romanos 5:5 RVR1960)
Nosotros correspondemos el amor que Dios nos ha mostrado en Cristo. Amamos a Cristo, porque Él nos amó primero:
En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. … Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. (1 Juan 4:10-11,19 RVR1960)
¿Cuál debe ser la característica distintiva de los cristianos? Jesús dice que debemos amarnos unos a otros. Nuestro amor por Cristo nos hace amarnos unos a otros. Somos los candeleros del Señor cuando demostramos el amor de Cristo unos con otros. No debemos ser como el mundo. La sabiduría del mundo es exaltarse siempre a sí mismo y ponerse siempre delante de otras personas. Cuando los incrédulos entran en una congregación cristiana que es obediente a Cristo respecto a esto, esta es luz y un soplo de aire fresco en un mundo con una atmósfera fétida y oscura.
Nuestro amor los unos por los otros, el tratarnos con respeto y estimación, permite que la luz de Cristo brille a través de nosotros. ¿Cómo demostramos amor el uno al otro?
Pablo nos dice en su carta a los romanos:
El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno. Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros. En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor; gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración; compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad. Bendecid a los que os persiguen;
bendecid, y no maldigáis. Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran. Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión. No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.
(Romanos 12:9-18 RVR1960)
Debemos amar a las personas en verdad y de corazón. El amor se regocija en la verdad:
El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. (1 Corintios 13:4-6 RVR1960)
El amor no se regocija en la iniquidad, sino que se regocija en la verdad. Caminar en santidad ante Dios significa que no aceptamos el mal en nosotros mismos, y caminar en amor significa que no aceptamos el mal en otras personas con el propósito de llevarnos bien con ellos. Sin embargo, el amor no golpea a las otras personas porque lo que están haciendo está mal. La Biblia nos dice que debemos hablar la verdad en amor y con gracia:
Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos
niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo. (Efesios 4:13- 15 RVR1960)
Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno. (Colosenses 4:6 RVR1960)
Hablemos la verdad mientras mostramos gracia a los demás. Hablar con gracia significa usar palabras amables que muestren respeto hacia los demás. Pero tener palabras sazonadas con sal significa que nuestro hablar está lleno de verdad. Debemos hablar la verdad en amor.
Debemos amar sin hipocresía, aferrarnos a lo que es bueno y preferir a los demás antes que a nosotros mismos. Debemos buscar el bien de los demás antes de buscar nuestro propio bien. No ver a los demás como un medio para obtener beneficios para nosotros. Velando por su provecho y su beneficio:
Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. (Filipenses 2:3-4 RVR1960)
Pablo le dijo a Timoteo cómo debía tratar a las personas, debía animarlos a hacer lo correcto y tratarlos como si fueran sus propios padres y familia, con toda pureza:
No reprendas al anciano, sino exhórtale como a padre; a los más jóvenes, como a hermanos; a las ancianas, como a madres; a las jovencitas, como a hermanas, con toda pureza. (1 Timoteo 5:1-2 RVR1960)
Mostramos amor por otros cristianos cuando somos obedientes y tenemos
esperanza de las cosas escritas en la palabra de Dios. Damos ánimo y alegría a los demás para ayudarles a crecer en su fe:
Los que te temen me verán, y se alegrarán, porque en tu palabra he esperado. (Salmos 119:74 RVR1960)
Pablo exhortó a los corintios a imitarlo, así como él imitó a Cristo:
Por tanto, os ruego que me imitéis. … Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo. (1 Corintios 4:16, 11:1 RVR1960)
Los padres actúan en justicia como un ejemplo para sus hijos para que ellos también crezcan siendo justos. La motivación de los padres es el amor que tienen por sus hijos y el deseo de verlos prosperar en todo en sus vidas. Motivados por el amor, de la misma manera los creyentes actúan con justicia para alentar a otros creyentes a seguir la verdad de la palabra de Dios y caminar en justicia. Deseando ver a otros cristianos prosperar en sus vidas con Cristo.
Pablo dijo que estaba imitando a Cristo. Una manera de imitar a Cristo y a Dios es controlando nuestro hablar. Hablando lo que es bueno, justo y santo, siendo agradecidos con Dios:
Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante. Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos; ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias. (Efesios 5:1-4 RVR1960)
Debemos regocijarnos con los que se regocijan y llorar con los que lloran. Por amor a los demás, apoyarlos cuando atraviesan pruebas o tribulaciones. Algunas pruebas en la vida son porque las personas ignoran la palabra de Dios cuando esta entra en conflicto con sus propios deseos. Cuando esta sea la causa, usemos la sabiduría de la palabra de Dios para corregirlos y reprenderlos con amor:
Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. (2 Timoteo 3:16-17 RVR1960)
Otras pruebas y tribulaciones en la vida no son el resultado directo de hacer algo malo, sino la forma en que Dios nos hace crecer en la madurez en Cristo. En esos casos, nos volvemos empáticos con los demás y los apoyamos durante su período de prueba. Los confortamos con el consuelo que Dios nos ha mostrado:
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la
consolación con que nosotros somos consolados por Dios. (2 Corintios 1:3-4 RVR1960) Finalmente, mostramos amor por los demás al no quejarnos y discutir sobre las cosas:
Haced todo sin murmuraciones y contiendas, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo. (Filipenses 2:14-15 RVR1960)
Nuestra comunión en Cristo, nuestro amor mutuo, nos hace brillar como luces en el mundo y muestra a las personas que somos discípulos de Cristo.
3.4 Evangelismo - Parte 2
¿Qué es la luz de Cristo? Es la verdad de Dios y Su santidad. Es verdad que estamos bajo la ira de Dios a causa de nuestro pecado. Pero la luz de Cristo es más que eso, es la verdad de que Dios por medio de Cristo ha hecho un camino para que seamos perdonados.
La luz de Cristo es que Dios nos ama y quiere que estemos con Él. Cristo murió por nosotros porque Dios nos ama:
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. … El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él. (Juan 3:16-17, 36 RVR1960)
El evangelismo está tratando de advertir a las personas que sin Cristo la ira de Dios permanece sobre ellos a causa del pecado. Pero la sangre de Cristo provee un escape para quien lo reciba. Cristo llama a todos, "arrepentíos y creed en el evangelio":
Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado;
arrepentíos, y creed en el evangelio. (Marcos 1:14-15 RVR1960)
La palabra evangelio se traduce de la palabra griega "euaggelion", que significa buenas noticias.2 Es una buena noticia que hay una manera de escapar del castigo que nuestros pecados merecen y, en cambio, recibir la gracia y el perdón de un Dios amoroso.
La Biblia llama a la salvación de Dios El Evangelio o Buenas Noticias, y lo vemos referido por medio de esa descripción en algunas partes en el Antiguo Testamento. El autor desconocido del Salmo 96 dice:
Canten al Señor, alaben su nombre; cada día anuncien las buenas noticias de que él salva. (Salmos 96:2 NTV)
Evangelizar es proclamar las buenas noticias de Su salvación. El profeta Isaías dijo:
Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sion:
¡Tu Dios reina! (Isaías 52:7 RVR1960)
El evangelio es una buena noticia porque es Cristo quien proclama que Él ha hecho la paz entre el hombre y Dios:
Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. (Efesios 2:13-18 RVR1960)
Después de Su resurrección, Cristo ordenó a sus discípulos hacer discípulos de las personas de todas las naciones:
Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
(Mateo 28:18-20 RVR1960)
Cuando evangelizamos a otras personas, cuando hablamos a las personas acerca del evangelio, las buenas nuevas de Cristo, actuamos como un candelero para la luz de Cristo.
Su luz ilumina sus corazones y los lleva a confesar sus pecados y pedirle perdón.
Hemos sido hechos embajadores de Cristo ante personas que no lo conocen, y llevamos la luz del evangelio que brilla en la faz de Cristo para que todos la vean:
Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que
resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. (2 Corintios 4:6 RVR1960)
Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. (2 Corintios 5:20 RVR1960)
No solo somos candeleros para el Señor cuando obedecemos su mandato de hacer discípulos, sino que el evangelio de la paz es en realidad una parte de la armadura de Dios que se nos ordena usar:
Y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. (Efesios 6:15 RVR1960) El evangelio o las buenas nuevas, es donde la luz de Cristo brilla más brillante y más pura. Nuestro deseo es que Dios nos haga candeleros para mostrar la luz del evangelio de Cristo a todos los que nos rodean. Nuestra motivación es que nadie se pierda en el juicio, que tomen la salvación que Cristo ofrece. Queremos ser testigos fieles de la verdad de Cristo y de Dios. Uno de nuestros tesoros en el cielo serán las personas que vinieron a Cristo porque estábamos mostrando obedientemente Su luz a través de nuestras vidas.
3.5 Servicio Público - Parte 3
3.5.1 Defendiendo a los Oprimidos - Parte 3 3.5.2 Generosidad a los Necesitados - Parte 4 3.5.3 Libertad de la Esclavitud - Parte 4
4 Conclusión - Parte 4
Derechos de autor ® 2019, Stephen W. Lange. Todos los derechos reservados. DOC=2019- 05-27. Traducido por Manuel Can.